DBSNL // Capítulo 393: Arinsu
“Bienvenidos a mi humilde laboratorio.”
En la Tierra Sagrada de Karín, el insecto extraterrestre que ha liberado Glorio ha aumentado de tamaño al alimentarse de varios clones.
Piccolo puede ver el incendio provocado por el ladrón al atacar a Ub con una tormenta de rayos.
El namekiano aprieta los dientes, dolido por ver profanado un lugar sagrado.
Glorio sobrevuela el incendio, de pie sobre su nave.
– “¡¡HAS SOLTADO A UN VORAKI SIN AVISAR!!” – protesta alguien en el dispositivo de su oreja.
– “No tenías la situación controlada, Mitosu.” – responde Glorio, sereno. – “Aliméntalo bien, si quieres sobrevivir.”
– “Bastardo…” – gruñe Mitosu.
Piccolo levanta las cejas al darse cuenta del cambio de actitud de los clones, que antes parecían huir asustados, pero ahora se abalanzan sobre el insecto para ser devorados.
– “Pero, ¿qué…?” – se sorprende el namekiano.
Entre las llamas, Ub ha sobrevivido. La parte superior de su gi ha sido calcinada. Tiene varias quemaduras eléctricas en su cuerpo, como si los rayos se hubieran tatuado en su piel.
– “Coff, coff” – tose entre el humo.
El ladrón se fija en que Ub tiene las manos vacías. Ni rastro de la tetera de Agua Ultradivina.
Glorio frunce el ceño.
– “Mantente a una distancia prudente.” – solicita tocándose la oreja.
La nave se eleva y el ladrón salta, cayendo al bosque en llamas, frente a Ub.
Glorio mira atentamente a su adversario.
– “Me sorprende que sigas en pie…” – dice el ladrón, fijándose sus quemaduras. – “No esperaba que un terrícola pudiera sobrevivir a mi ataque.”
Ub sonríe.
– “Han sido muchos años de entrenamiento.” – responde Ub. – “Te sorprendería el castigo que mi cuerpo es capaz de suportar.”
– “¿Dónde lo has escondido?” – pregunta Glorio, levantando su mano para apuntarle.
Ub no responde, pero no pierde su sonrisa.
Glorio una descarga que atrapa a Ub; un alto voltaje recorre el cuerpo del muchacho.
El terrícola aprieta los puños y resiste la descarga casi sin inmutarse.
– “¿Eh?” – frunce el ceño Glorio.
La musculatura de Ub aumenta repentinamente y un aura roja que parece una llama más del incendio emana de su cuerpo, haciendo que la descarga cese.
– “¡¡KAIOKEN!!” – exclama.
Antes de que Glorio pueda reaccionar, Ub ha volado hasta él y le propina un puñetazo en la cara que lo lanza a través del bosque.
Glorio usa su electricidad para recuperar la estabilidad, emitiendo rayos en todas las direcciones que lentamente lo frenan mientras empeoran el incendio… pero cuando cree que está a salvo, Ub aparece detrás de él, abriéndose paso entre las llamas, abalanzándose por sorpresa con las dos piernas por delante.
Ub lo golpea por la espalda, empujándolo de nuevo.
Mientras tanto, en Mithra, Shisami está deshaciéndose de los soldados enemigos con relativa facilidad. Su número es abrumador, pero la fuerza del akaburu es suficiente pare mantenerlos a raya.
Un pelotón de soldados forma frente a la puerta. Una primera fila está agachada y la segunda de pie, todos disparando a discreción con sus rifles de energía.
El toro se agacha un instante, en pose de corredor, y embiste contra ellos, lanzándolos a todos por los aires.
Varios tanques se acercan al complejo y apuntan al enemigo.
– “¡NO DISPARÉIS!” – grita Gomah desde la cristalera rota del despacho del Barón. – “¡¿NO VÉIS QUE DAÑARÉIS EL PALACIO SI FALLÁIS?!”
Los tanques se detienen.
– “Maldita sea…” – refunfuña Gomah.
En el corazón de las instalaciones, en el laboratorio secreto, la compuerta salta por los aires y Cheelai y Gohan Jr entran.
Los dos observan el lugar, sorprendidos.
– “¿Un laboratorio?” – se sorprende Cheelai.
– “Es distinto a los demás…” – dice Gohan, fijándose en una estantería con extraños amuletos colgados. – “Da bastante miedo…”
Entre las sombras, la bruja deja caer una gota de líquido de un frasco sobre cinco semillas sembradas en su vivero con tierra de Razan.
Gohan puede sentir como de la nada han nacido cinco presencias y se pone en guardia instintivamente.
Cheelai se da cuenta del cambio de actitud de su hijo.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta ella, desenfundando la pistola.
De entre las sombras, cinco criaturas de ojos amarillos, piel rojiza y una malévola sonrisa se dejan ver.
– “Eso son… ¿saibaman?” – se extraña Cheelai.
– “¡KIKIKI!” – ríen ellos.
– “¿Los has visto antes?” – se sorprende Gohan.
Ella asiente.
– “El Imperio usa criaturas como esas para entrenar a sus soldados.” – responde.
– “Entrenamiento, ¿eh?” – Gohan esboza una pícara media sonrisa.
– “Pero estos son diferentes…” – añade Cheelai.
Las criaturas tienen una envergadura considerable, fornidos, y altos, casi doblando a los que cultivó Nappa en la Tierra.

Una sensual figura femenina se deja ver detrás de los saibaman.
– “Bienvenidos a mi humilde laboratorio.” – dice la mujer.
– “Ella también es ira-aru…” – murmura Cheelai.
– “Me llamo Arinsu.” – se presenta con una elegante reverencia.
– “Tú eres la que ha desarrollado toda la tecnología de este lugar.” – dice la patrullera.
– “Culpable.” – sonríe Arinsu, orgullosa.
Sobre el hombro de la bruja, la pequeña criatura rosada asoma la cabeza.
– “¡BLAAARGH!” – abre la boca, babeando.
– “¿Qué demonios…?” – se sorprende Cheelai. – “Eso es…” – la invade el miedo.
– “BLEEEH” – se mofa sacándoles la lengua.

Arinsu acaricia la cabeza de la criatura con ternura, como si le hiciera cosquillas rascándole la base de la antena.
– “¿No es adorable?” – dice ella.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Gohan, confundido ante la reacción de su madre. – “¿Qué es eso?”
– “No lo tengo claro…” – responde Cheelai, con una gota de sudor frío recorriendo su sien. – “Pero se parece a Majin Bu.”
– “¿Majin Bu?” – se sobresalta Gohan. – “¿El Majin Bu de las historias de papá y los demás? ¿ESE MAJIN BU?”
Cheelai asiente.
– “No entiendo nada…” – se frustra Gohan.
– “Se parece, ¿no es cierto?” – Arinsu sigue acariciando a la criatura.
– “¿Acaso eres… una admiradora de los kashvar?” – pregunta Cheelai.
Arinsu sonríe con picardía.
– “Acabad con ellos.” – ordena a sus saibaman.
Los cinco saibaman se abalanzan sobre los patrulleros.
– “Tsk…” – aviva su aura el muchacho.
Cheelai dispara a discreción.
En la superficie, Shisami irrumpe en el hall principal de las instalaciones. Una gran sala vacía con una enorme escalera que lleva a un balcón que rodea el primer piso con vistas al mismo hall.
El toro rojo resopla por la nariz, mientras mira a su alrededor. No hay soldados esperándole. Ni tiradores en el balcón. No hay nadie.
Shisami mira de lado a lado, confundido por la ausencia de enemigos.
– “Hmm…” – gruñe el akaburu.
De repente, las luces se apagan.
– “¿Eh?” – se sorprende Shisami.
Acto seguido, frente al toro, un foco fucsia aparece en el lado izquierdo de la sala. Un soldado conejo orondo armado con una vara electrificada en sus extremos aparece haciendo una ridícula pose de combate que parece querer representar la letra B.
– “¡Soldado de las Fuerzas Especiales… GAMOI!” – exclama el soldado.
Una luz azul aparece en lado opuesto de la sala. Un soldado alto y espigado, armado con un lanzacohetes, se presenta en una pose diferente, esta vez haciendo una N.
– “¡Soldado de las Fuerzas Especiales… HILIA!” – anuncia.
Un foco amarillo ilumina se enciende al lado del fucisa. Un soldado delgado y bajito, armado con una daga en su cinturón y una pistola, forma la letra A.
– “¡Soldado de las Fuerzas Especiales… MASHIM!” – exclama.
Shisami los mira incrédulo, con cierta incomodidad ante el esperpéntico espectáculo.
Un nuevo foco, esta vez verde, ilumina la zona anexa al foco azul. Un soldado de envergadura parecida al anterior, con un parche en el ojo y armado con una gatling gun láser portátil, emula la letra O.
– “¡Soldado de las Fuerzas Especiales… DANIMA!” – se presenta.
Por último, en el centro de la sala, entre el foco amarillo y el verde, una luz roja ilumina a un soldado con un espadón en la espalda, que posa representando la letra R.
– “¡Capitán de las Fuerzas Especiales… KADEM!” – exclama.
Todos cambian de pose a la vez, ahora formando las letras G-O-M-A-H.
– “¡¡JUNTOS FORMAMOS LAS FUERZAS ESPECIALES GOMAH!!” – revelan al unísono.
El bufón observa desde un balcón.
– “Eso es…” – sonríe Gomah. – “¡Ha salido perfecto!” – piensa. – “¡Igual que en los ensayos!” – se emociona.
Una gota de sudor frío recorre la sien de Shisami.
– “¿Esto es una broma?” – murmura el akaburu.
– “¿Eh?” – lo oye el Capitán Kadem. – “¿Qué has dicho?”
– “¿Sois fans de las Fuerzas Ginyu?” – pregunta Shisami. – “¿O es que, simplemente, no tenéis vergüenza?”
– “¡¿De qué estás hablando?!” – exclama Kadem.
Gomah grita desde el balcón.
– “¡¡NO LE HAGÁIS CASO!!” – exclama, furioso. – “¡¡HABÉIS ESTADO IMPECABLES!!” – los felicita. – “¡¡AHORA, ACABAD CON ÉL!! ¡¡MATADLO!!”
Los soldados desenfundan sus armas y apuntan a Shisami.
Shisami suspira, decepcionado.
– “El Capitán Ginyu peleaba al lado de sus hombres.” – dice mirando de reojo al bufón.
– “Insolente…” – gruñe Gomah.
Los cañones de la gatling gun empiezan a girar.
Shisami aprieta los puños. Su cuerpo empieza aumentar la temperatura, emitiendo un ligero vapor.
– “En nombre del Imperio, pondré fin a esta farsa ahora mismo.” – amenaza el akaburu.

Bueno, glorio aprende de que no debe subestimar a Ub
Arinsu ha llegado, y tiene saibaman modificados, claramente mas peligrosos que los normales, y probablemente tenga más tipos
Pobre shisami, tiene que enfrentarse a los imitadores de las fuerzas ginyu, auqnue todos sabemos de que por mucho que gomah lo intente, ginyu y compañia son los que más estilo tenián
LikeLiked by 1 person
XD
Ub lleva años haciendo el Kaioken. Su cuerpo ha sufrido cosas peores.
La fuerza de los saibaman depende sobre todo de la riqueza t las características del suelo en el que son cultivados, y ya vimos un poco como era la vegetación de Razan.
En cuanto a las Fuerzas Especiales, Ginyu es el original 😉
LikeLiked by 1 person