DBSNL // Capítulo 389: Degesu
“Debemos tener cuidado.”
El Barón ha recibido a Cheelai y Gohan Jr en su lujoso despacho.
– “Bienvenidos a Mithra, agentes.” – les recibe con los brazos ligeramente extendidos hacia ellos y con las palmas hacia arriba. – “Me llamo Degesu.” – se presenta. – “¿Qué podemos hacer por la Patrulla Galáctica?”
Cheelai hace una pequeña reverencia de cortesía al Barón y Gohan la imita.
– “Gracias por recibirnos.” – dice ella. – “Estábamos en una misión en este sistema, pero nuestra nave ha sufrido daños y…”
– “¿Qué hacía la Patrulla Galáctica en Razan?” – la interrumpe el ira-aru.
Cheelai levanta las cejas, un poco sorprendida.
– “Misión de reconocimiento.” – afirma la patrullera.
Degesu sonríe.
– “Desconocíamos la existencia de una civilización en este sistema.” – dice Cheelai. – “Nuestro deber ahora es informar al Cuartel General, para que se puedan iniciar contactos diplomáticos.”
– “Contactos diplomáticos.” – repite Degesu con cierto retintín. – “Parece que hoy es el día en que Mithra se abre al Universo.”
El Barón materializa una campanilla en su mano y la hace sonar.
En unos segundos, un pequeño ser vestido con un traje de arlequín negro y amarillo y una capa granate, con la cara blanca con dos marcas rojo bajo sus ojos entra en el despacho.
– “A sus órdenes, Barón.” – se presenta.

– “Trae a nuestro invitado.” – dice Degesu.
El bufón se marcha con una reverencia.
Cheelai y Gohan se miran de reojo, con clara sospecha.
El bufón regresa acompañado de un gigantón de piel roja y cuernos negros, vestido con armadura imperial.
– “Gracias, Gomah.” – sonríe Degesu. – “Os presento al señor Shisami, Comandante del Imperio.”
– “Shisami…” – repite Cheelai, sorprendida de ver a alguien de tan alto rango en el Imperio en ese lugar.
– “Hmm…” – murmura Shisami.
La tensión es palpable entre la Patrulla Galáctica y el Imperio.
Mientras tanto, en el castillo del Rey Kadan, en Erezúant, Sambuco está apoyado en la barandilla del acantilado con vistas a la aldea, pero con la mirada puesta en el cielo.
Broly se acerca a él y se coloca a su lado.
– “¿Hay algo interesante ahí arriba?” – mira también al cielo.
– “Siempre.” – respondo el anciano.
Broly lo mira de reojo.
– “¿Quién eres?” – pregunta el saiyajín.
Sambuco lo mira, risueño.
– “Solo soy un pobre anciano.” – responde el viejo.
– “Je.” – sonríe Broly.
Sambuco se marcha hacia el castillo.
– “Me voy a la taberna.” – levanta la mano para despedirse, sin darse la vuelta. – “Seguro que Peonia me echa de menos. ¡Soy su mejor cliente!”
En Mithra, Gomah ha llevado a los invitados de Degesu hasta una sala presidida por una mesa llena de comida.
Cheelai y Shisami se quedan apoyados cada uno en paredes opuestas de la sala, los dos con los brazos cruzados.
Gohan es el único que se acerca al banquete, hambriento, pero pronto se da cuenta de que todo es comida vegetariana.
El muchacho agarra una verdura asada, parecida a una zanahoria, y la mira con desilusión.
Cheelai y Shisami se miran con desconfianza a través de la sala.
– “¿Qué se le ha perdido al Imperio en un sistema como este?” – se lanza Cheelai.
– “Nada que le importe a la Patrulla Galáctica.” – responde Shisami.
La patrullera frunce el ceño.
Gohan muerde la punta de la zanahoria.
– “No está mal…” – murmura el muchacho. – “Es mejor que las raciones.”
Cheelai resopla, hastiada por la actitud de Shisami.
– “Habéis interceptado nuestras comunicaciones, ¿no?” – refunfuña ella.
– “¿Las que hacíais con nuestros satélites?” – protesta el akaburu.
– “Entonces ya sabes a lo que hemos venido.” – dice Cheelai. – “Solo respondemos a una solicitud de ayuda.”
Shisami resopla por la nariz, un poco molesto.
– “Solo estamos investigando.” – revela el akaburu. – “Si la Patrulla Galáctica está expandiendo su zona de influencia, debo hacer un informe.”
El toro mira de reojo a Gomah. El bufón se ha subido a la mesa y hace girar un plato de comida sobre la punta de bastón, ante los aplausos de un entusiasmado Gohan Jr.
– “No esperaba encontrarme una civilización tan avanzada en este sistema.” – dice el akaburu.
– “Parece que toda su infraestructura se concentra alrededor de este edificio.” – confirma Cheelai.
– “Ese ira-aru que se hace llamar Barón amasa todo el poder.” – dice Shisami.
– “Debemos tener cuidado.” – dice Cheelai. – “Estoy seguro de que puede leerte la mente.”
– “Genial.” – refunfuña el akaburu.
Atardecer en Mithra. En su despacho, Degesu observa el paisaje frente a la enorme cristalera con las manos en su espalda.
Gomah y sea cerca al ira-aru con una reverencia.
– “Barón.” – dice el bufón. – “Nuestros invitados ya están en sus aposentos.”
– “Excelente.” – responde Degesu, sin dejar de mirar por la ventana.
– “¿Supone esto un problema en sus planes, señor?” – pregunta Gomah.
– “Es solo un… inconveniente.” – asiente el ira-aru. – “Que todos sigan trabajando como hasta ahora. Pronto estaremos listos.”
– “Por supuesto.” – responde Gomah con otra reverencia.
El bufón se retira.
– “Gomah.” – lo detiene Degesu.
– “Sí, señor.” – se gira rápidamente.
– “¿Dónde está Glorio?” – pregunta el Barón.
– “Ha abandonado el planeta.” – revela el bufón. – “Ella le ha encomendado una misión.”
Un instante de silencio que a Gomah se le hace eterno.
– “Entendido.” – responde finalmente el Barón.
En la oscuridad de un laboratorio, una ira-aru fuma de una larga boquilla, con su rostro iluminado solo por las múltiples pantallas de ordenador.

