DBSNL // Capítulo 391: Gendarmeria
“Ni siquiera conoces el origen del poder que adoras, viejo.”
En la Tierra Sagrada de Karín, cerca de la torre, Piccolo ha sido arrastrado hasta el bosque, donde se defiende de los continuos ataques de una docena de clones enemigos que se ocultan entre las copas de los árboles y se abalanza sobre él uno tras otro.
En la cima de la Torre de Karín, Glorio destroza el lugar mientras busca el agua, mientras el Duende lo observa desde la escalera, con las manos en la espalda.
– “¿Dónde está…?” – refunfuña el ladrón.
Piccolo se cubre ante un ataque de ki enemigo. La explosión sacude el bosque.
– “Este es un lugar sagrado.” – protesta el namekiano.
Tres explosiones más.
De repente, los brazos del namekiano brotan del suelo bajo los pies de dos enemigos y les agarra una pierna.
– “¡¿KYAH?!” – se sorprenden.
Piccolo tira de ellos y los entierra por completo.
El namekiano sale de la polvareda, elevándose a toda velocidad.
Los clones salen volando a por él.
Piccolo sonríe, pues ha conseguido alejarlos del bosque.
Uno de los enemigos le alcanza y lo golpea… pero resulta que el namekiano al que perseguían es solo una imagen residual.
Desde tierra firme, Piccolo extiende sus brazos hacia sus adversarios, sorprendiéndolos por la espalda, enrollándolos en cada uno de ellos como una serpiente, sin dejarse ninguno, e inmovilizándolos.
– “¡¿AAAH?!” – se sorprenden todos. – “¡¡KYAAAH!!” – gritan.
Piccolo aumenta la fuerza de su agarre, estrujando cada vez más a sus enemigos hasta acabar con ellos.
– “Je.” – sonríe el namekiano, mientras sus brazos vuelven a la normalidad.
Pero rápidamente, un pequeño temblor llama su atención.
Dos montículos aparecen en el suelo, donde habían sido enterrados los dos clones, y de ellos brotan nuevas copias, algunas con extremidades rotas por la presión que han ejercido las unas contra las otras para lograr liberarse a base de multiplicarse hasta que han logrado alcanzar la superficie.
– “Ah… ah…” – respiran de nuevo, aliviados.
Piccolo frunce el ceño.
En Mithra, el Barón ha llamado a Shisami a su despacho. Gomah ha ido a recogerlo a sus aposentos y ya lo lleva de camino al ascensor.
Cheelai y Gohan Jr lo siguen de cerca, pero intentando no llamar la atención.
Cuando Gomah se detiene frente al elevador, Shisami parece no darse cuenta y lo golpea por la espalda, haciendo que el bufón se caiga de morros al suelo.
– “¡Mira por dónde vas!” – protesta el bufón.
– “Lo siento.” – responde Shisami. – “Eres muy pequeño.”
El akaburu lo agarra de la cabeza para ponerlo en pie.
– “¡¿QUÉ HACES?!” – patalea Gomah.
Shisami lo sacude con la mano para quitarle el polvo.
– “¡SUÉLTAME!” – insiste el bufón.
La tarjeta de acceso de Gomah se cae al suelo y Shisami la pisa rápidamente para ocultarla.
El akaburu deja al bufón en el suelo.
Gomah se recoloca la capa, intentando recuperar su dignidad.
– “Salvajes…” – refunfuña el bufón. – “Eso es lo que son…”
El ascensor se abre y Gomah entra el primero.
Shisami aprovecha para patear sutilmente la tarjeta hacia atrás, hasta donde se encuentran sus compinches.
Los dos se montan en el ascensor y se marchan hacia el despacho del Barón.
Cheelai recoge la tarjeta.
– “Eres un genio, Shisami.” – sonríe ella.
– “¿Esto funcionará?” – pregunta Gohan.
– “No tenemos mucho tiempo…” – responde Cheelai. – “¡Manos a la obra!”
En la Tierra, Glorio ha encontrado la tetera que alberga el agua Ultradivina.
– “¿Qué pretendes?” – pregunta Karín. – “¿Hacerte más fuerte?”
– “No te importa.” – responde el ladrón.
– “¿Por qué profanas un lugar sagrado?” – insiste el Duende.
– “Ni siquiera conoces el origen del poder que adoras, viejo.” – refunfuña Glorio.
Glorio se lleva la tetera, sube por la escalera y se sube al balcón.
Karín lo observa sin intención de detenerlo.
Piccolo atraviesa la cabeza de uno de los clones con un disparo láser de sus ojos.
– “¿EH?” – se da cuenta de que una nave ha aparecido de la nada en la cima de la torre, como si se hubiera hecho visible de repente.
El namekiano se prepara para salir volando, pero los clones se le echan encima.
La nave abre una su compuerta frente a Glorio, que se prepara para subir.
Pero de repente, una corriente de aire alerta al ladrón, que mira hacia atrás por encima de su hombro.
Ub ha aparecido con el Shunkanido y, con un rápido movimiento, le arrebata la tetera.
– “¡UB!” – se sorprende gratamente el Duende Karín.
El muchacho de Isla Papaya da un salto hacia atrás para poner distancia.
– “¿No te han enseñado que robar está mal?” – pregunta Ub.
Glorio se baja del balcón, claramente fastidiado.
– “Sé quién eres.” – dice el ladrón. – “Y permíteme decirte que esto te supera.”
Piccolo, mientras pelea con sus adversarios, puede ver un rayo salir de la torre.
Ub salta por el balcón, protegiendo la tetera en sus brazos. Ha evadido del disparo de Glorio.
En Mithra, Cheelai y Gohan Jr se suben al ascensor usando la llave de acceso de Goham.
En el despacho del Barón, Shisami habla con Degesu. Gomah está de pie frente a la mesa, escuchando atentamente.
– “No tengo intención de anexionar Mithra al Imperio.” – dice Degesu. – “Pero no me importaría abrir una ruta comercial para iniciar…”
– “Creo que no ha comprendido la posición del Imperio.” – lo interrumpe el akaburu.
– “Hmm…” – se molesta el Barón.
Gomah mira a Degesu temiendo su reacción.
– “No somos la Patrulla Galáctica.” – continúa Shisami. – “Y de momento, tampoco tienen un acuerdo con ellos, así que no están bajo su protección.”
Gomah golpea el suelo con su vara.
– “¿Cómo osas hablarle así al Barón?” – protesta el bufón, mientras una gota de sudor frío recorre su frente.
Shisami inclina ligeramente la cabeza como muestra de respeto a Degesu.
– “Solo pretendo dejar clara la postura del Imperio y del señor Cooler.” – dice el akaburu. – “No es mi intención ofender a nadie.”
Degesu afila su mirada.
Mientras tanto, Cheelai y Gohan Jr recorren las instalaciones subterráneas, pasando por grandes comedores vacíos, gimnasios y grandes habitaciones llenas de literas.
– “¿Qué clase de operación están llevando a cabo?” – se pregunta Cheelai.
Tras una puerta, llegan a un balcón que da a un gigantesco hangar.
– “Vaaaya…” – alucina Gohan.
Cientos de soldados conejo están formando y desfilando, recibiendo instrucción militar.
– “El Barón… se está preparando para la guerra.” – entiende Cheelai.
– “¿Contra quién?” – se pregunta Gohan.
Docenas de tanques de alta tecnología están siendo puestos a punto.
Una inmensa bandera del régimen de Degesu, con un ojo rodeado por un estilizado laurel rojo preside el hangar.
– “Cualquiera que se le oponga.” – responde la patrullera brench.
