DBSNL // Capítulo 395: Liga de héroes
“Tú también has venido, ¿eh?”
En la Tierra, el Gran Saiyaman 1 y el Gran Saiyaman 2 han llegado.
Glorio ha dejado la tetera en su nave y ahora se encuentra cara a cara con los dos héroes.
– “El hijo de Son Goku.” – frunce el ceño Glorio.
– “¿Y quién eres tu?” – pregunta Goten.
– “Yo también estoy aquí, ¿sabes?” – refunfuña Marron, sintiéndose ignorada por el enemigo.
Goten mira a su alrededor. El enorme cráter. El bosque en llamas.
– “Es un tipo peligroso…” – piensa el hijo de Goku. – “Si Ub no ha podido con él, lo mejor será tener cuidado.”
Marron se pone en guardia, pero Goten avanza ligeramente y la adelanta.
– “¿Eh?” – se sorprende Marron.
– “Yo me encargaré de él.” – dice Goten. – “Comprueba como se encuentra el Duende Karín.”
– “¿Estás seguro?” – pregunta ella.
Goten sonríe con ternura.
– “No te preocupes por mí.” – responde el mestizo.
Marron baja la guardia.
– “Está bien.” – asiente, devolviéndole la sonrisa.
El Gran Saiyaman 2 sale volando hacia la Torre de Karín.
Glorio sonríe.
– “Muy considerado.” – dice el ladrón. – “Le has dado una tarea inútil para que no te estorbe.”
– “Es una gran luchadora.” – responde Goten. – “Pero puedo derrotarte yo solo.”
El ladrón apunta con el dedo a Marron.
– “Je.” – sonríe Glorio.
– “¡¿AH?!” – se preocupa Goten.
Un chasquido sacude la zona. Un destello cegador.
Marron se ha dado cuenta demasiado tarde, pero parece haber salido ilesa.
Ella mira hacia atrás, preguntándose qué ha sido esa repentina luz cegadora.
– “¿Eh?” – mira hacia Goten y Glorio.
El casco del Gran Saiyaman 1 está precipitándose sobre el bosque. Su capa ondea sola en el aire frente a Glorio.
Son Goten, transformado en Súper Saiyajín, se ha interpuesto en el camino del rayo con una velocidad endiablada y lo ha contrarrestado golpeándolo con la punta de sus dedos, como si intentara partir el relámpago en dos. Su mano brilla ligeramente envuelta en ki eléctrico amarillo como el de Bankoku Bikkuri Sho.
Glorio levanta las cejas, sorprendido.
Son Goten clava su mirada airada en el enemigo.
– “Cobarde…” – gruñe el mestizo. – “Este combate es entre tú y yo.”
Goten aprieta los puños y aviva su aura, listo para pelear.
Mientras tanto, bajo la Torre de Karín, el voraki ataca a Piccolo, que retrocede evadiendo las gigantescas cuchillas del insecto, que con cada movimiento que falla tala varios árboles a su alrededor.
– “Sin los clones de ese tipo para alimentarlo, su crecimiento está controlado.” – piensa el namekiano.
El insecto parece furioso y atacar al namekiano sin parar.
– “¿Tienes hambre?” – se burla Piccolo.
El namekiano sale volando, invitando al insecto a perseguirlo.
– “Debería tener cuidado…” – piensa Piccolo, recordando lo mucho que creció el insecto al devorar su brazo. – “Si me muerde de nuevo, podría tener problemas.”
El insecto abre sus alas y aletea para alzar el vuelo.
La vibración hace que Piccolo frunza el ceño.
– “Maldita sea…” – se preocupa el namekiano.
Con una sorprendente velocidad, teniendo en cuenta su enorme tamaño, el insecto recorta la distancia con Piccolo.
– “Ahí viene.” – se pone en guardia el namekiano, pese al intenso dolor que siente.
En ese instante, alguien cae sobre la cabeza del voraki a toda velocidad, con las piernas por delante. Remitiéndolo al suelo.
Piccolo lo mira con sorpresa. Una capa azul ondea al viento.
– “Tú también has venido, ¿eh?” – sonríe el namekiano.
El insecto se estrella contra el suelo.
Gamma 2, cruzado de brazos, mira a Piccolo por encima del hombro.
– “Es mi deber como héroe.” – sonríe el androide.
El insecto se pone en pie y sacude su cabeza mientras chasquea sus mandíbulas, listo para atacar de nuevo.
– “Esto no se ha terminado.” – advierte Piccolo.
– “Tranquilo.” – responde Gamma 2. – “No he venido solo.”
Una luz brilla en el cielo, sorprendiendo al namekiano.
– “¡¡KIKO-HO!!” – retumba una voz.
Un torrente de energía cae sobre el voraki, incrustándolo en el suelo.
Tras el fuerte destello provocado por la técnica de la Escuela Grulla, un profundo agujero cuadrado queda dibujado en el suelo.
Lentamente, el recién llegado guerrero desciende, vestido con un traje marrón como el de Gamma 2, pero con una capa roja.
– “Hola, Piccolo.” – sonríe Ikose.
Una gota de sudor frío recorre la frente del namekiano, que parece sufrir un poco de vergüenza ajena.
– “¿Tú también te disfrazas?” – dice Piccolo.
– “¿No me queda bien?” – pregunta el androide. – “¡Soy un nuevo héroe! ¡Gamma 1!
Ikose hace varias poses estrafalarias al estilo Gran Saiyaman.
Piccolo prefiere no responder.
– “La franquicia Gran Saiyaman tiene mucho éxito.” – dice Gamma 2. – “Así que el Doctor Hedo pensó que deberíamos hacer lo mismo con el nombre Gamma.”
– “A los Gran Saiyaman les irá bien un poco de competencia.” – asiente Ikose. – “Son Goten se lo tiene un poco creído.” – añade con una pícara sonrisa.
El namekiano agacha la cabeza, y se da cuenta del estado en que se encuentra la Tierra Sagrada.
– “Maldita sea…” – sufre Piccolo. – “Este lugar…”
Un rugido retumba con el eco del agujero donde ha quedado enterrado el enemigo.
– “¿Ha sobrevivido a mi ataque?” – se sorprende Ikose.
– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Gamma 2.
Piccolo enseguida tiene una idea.
– “¡Aprovecharemos el socavón del Kiko-ho pare contener un daño mayor!” – dice el namekiano. – “¡Ikose! ¡No le dejes salir de ahí!”
Gamma 1 se coloca sobre el agujero y lanza un nuevo Kiko-ho continuo que frena el ascenso del enemigo y lo mantiene bajo tierra.
– “¡Prepárate para detener el ataque cuando te lo diga!” – avisa Piccolo.
– “¡De acuerdo!” – confirma Ikose.
El namekiano prepara una Granada de Luz entre sus manos.
– “¡AHORA!” – exclama Piccolo.
Ikose detiene su ataque. Piccolo lanza su poderosa esfera de ki concentrado.
– “¡HAAAA!” – dispara el namekiano.
El ataque cae dentro del agujero y estalla. Un torrente de fuego emana del agujero hacia el cielo.
En Mithra, Gohan Jr y Shisami pelean contra cuatro saibaman.
El akaburu domina a sus contrincantes, pues conoce a la perfección su estilo de combate.
Uno de los saibaman intenta golpear con su garra derecha a Shisami, pero éste le agarra el brazo y tira de él con fuerza mientras le sujeta la cabeza con la otra mano, arrancándole así el brazo.
– “¡¡KYYYYAAH!!” – grita el saibaman.
El otro enemigo intenta intervenir, pero Shisami lo intercepta atizándole con el brazo de su compañero.
Gohan Jr se ve presionado por sus dos adversarios, que le superan en tamaño y se coordinan para arrinconarlo.
Uno de los saibaman se tira al suelo dando un tirabuzón, como si se lanzara a la piscina, cavando un túnel y desapareciendo bajo tierra, mientras el otro embiste de frente, propinando golpes de garra a diestro y siniestro, dañando el chaleco de patrullero de Gohan.
– “Tsk…” – sufre el mestizo, evadiendo los golpes.
De repente, detrás de Gohan brota del suelo el saibaman, que enseguida atrapa a al chico en un abrazo letal.
– “¡AH!” – se alarma el patrullero.
Los saibaman ríen.
– “¡KIKIKIKI!” – se burlan.
Gohan intenta liberarse sin éxito.
– “¡Suéltame!” – protesta.
Shisami aparta a su adversario de una patada en el pecho.
– “¡SÁCATELO DE ENCIMA, MUCHACHO!” – advierte el akaburu.
– “¡Estoy bien!” – protesta Gohan.
– “¡VA A EXPLOTAR!” – insiste Shisami.
– “¡¿QUÉ?!” – se asusta el mestizo.
El saibaman no tiene intención de dejarlo escapar.
– “¡KIKIKI!” – ríe.
Gohan aprieta los dientes, esforzándose para liberarse, pero sin éxito.
– “Maldita sea… ¡Te he dicho que me sueltes!” – protesta el chico.
El cuerpo del saibaman empieza a brillar cada vez con más intensidad.
– “¡CHICO!” – se preocupa Shisami.
En un instante, la mirada de Gohan cambia por completo. Su gesto serio.
Su cabello se eriza y sus ojos se tornan verdes. Su cabello se tiñe de oro.
Un estallido de ki amarillo cercena las extremidades del saibaman y lo lanza lejos de Gohan.
El saibaman explota en una distancia segura, pero provocando una violenta ventisca.
– “¡¿KAAaaah?!” – da un paso atrás el otro saibaman, asustado.
Gohan Jr se ha transformado en Súper Saiyajín.
El saibaman se detiene, aprieta los dientes, sabiendo cuál es su misión, y decide embestir a Gohan.
El mestizo lo intercepta con una patada en la barbilla que lo lanza por los aires y lo estrella contra el techo, donde rebota y cae por el socavón en el suelo del que habían salido.
En el sótano, en el laboratorio de Arinsu, Cheelai recoge su arma y se pone en pie, aún afectada por la humillación sufrida por el control mental de la bruja.
– “No te saldrás con la tuya…” – dice la patrullera. – “Sea cual sea vuestro objetivo… Os detendremos.”
– “Me gustan las mujeres con agallas.” – sonríe Arinsu.
Cheelai apunta a la ira-aru, pero ésta, con un elegante movimiento de su mano, lanza por los aires a la patrullera, que se estrella contra una mesa de trabajo cercana.
– “Pero es fácil confundir valentía con estupidez.” – añade Arinsu, seria, con cierta decepción en su voz.
La doctora lanza a Cheelai contra el lado opuesto de la sala, contra una estantería que se le cae encima.
– “¡BLAAAHAHA!” – ríe la criatura rosada en su hombro.
Arinsu suspira con hastío.
De repente, el saibaman que había golpeado Gohan cae por el agujero del techo.
¡PUM! Se estrella contra el suelo.
– “¿Eh…?” – lo mira Arinsu.
El saibaman intenta levantarse, malherido y humillado.
– “¡Psé!” – protesta la bruja. – “Al final esas criaturas han resultado ser una decepción…”
El saibaman se pone en pie.
– “Ki… kiki…” – gruñe entre dientes.
La bruja mira de reojo la olla que tiene en el fuego.
– “Hmm…” – piensa un instante.
Bajo la estantería, Cheelai se da cuenta de lo pendiente que la bruja está de la olla.
Arinsu tiene una idea.
– “Majin Tu.” – le dice a su criatura. – “¿Por qué no le echas una mano?”
– “¡BLHAHAHA!” – ríe la pequeña criatura rosada.
Majin Tu se abalanza sobre el saibaman y se pega en su espalda, desde donde se extiende por su cuerpo formando tentáculos.
El hombre semilla, que no se lo esperaba, lucha contra la criatura, intentando liberarse.
En el hall principal, Gohan observa el socavón.
Shisami ha atravesado el pecho del último saibaman con su mano extendida como si fuera una espada y deja caer su cuerpo inerte al suelo.
El akaburu observa al joven Gohan.
– “Un Súper Saiyajín…” – murmura. – “¿Quién lo iba a decir?” – sonríe.
Gohan escucha a Shisami, lo mira y levanta el pulgar.
– “Jeje.” – sonríe el mestizo.
Pero de repente, una poderosa presencia alerta a Gohan desde el fondo del socavón.
– “¡¿AAH?!” – se asusta el mestizo.
El saibaman asciende a toda velocidad y propina un puñetazo en la barbilla de Gohan que lo lanza contra el techo.
El mestizo no solo atraviesa el techo, si no que continúa ascendiendo de una planta a otra empujado por el fuerte golpe del enemigo.
Shisami observa a la criatura, cuyo aspecto ha cambiado.
El saibaman está cubierto parcialmente por Majin Tu, que se ha extendido por su cuerpo, dotándolo de una fuerza descomunal.
– “¡BLAAAH!” – sonríe la criatura con una gran mueca y una larga lengua azul.




