DBSNL // Capítulo 403: Deslumbrado

DBSNL // Capítulo 403: Deslumbrado

“Eres la reencarnación de Majin Bu.”

En la Corporación Cápsula, nuestros amigos se han reunido en el jardín, preocupados por la repentina marcha de Pan y Ub.

Bulma, Trunks, Bra, Videl, Krilín, Marron y Goten estudian la situación, mientras en el laboratorio, Hedo ha tomado el relevo, con Pino aún al mando de la gran antena parabólica.

– “Tendría que haber reaccionado antes… No debí dejar que se fueran.” – sufre Bra. – “Ha sido culpa mía.”

– “No puedes culparte por eso…” – intenta consolarla Goten.

– “¿Qué se creen que están haciendo?” – protesta Trunks, proyectando su preocupación en enfado. – “Estamos trabajando lo más rápido que podemos para poder encontrar a su hijo, ¿de qué sirve si se ponen ellos en peligro?”

Piccolo desciende lentamente en el jardín.

– “¿Esperáis que la nieta y el alumno de Son Goku se queden de manos cruzadas?” – pregunta con una media sonrisa pícara. – “Buena suerte.”

– “¡Piccolo!” – se alegra Goten al verlo.

– “¿Dónde has estado?” – le recrimina Videl como una madre. – “¿Por qué no hemos sabido nada de ti hasta ahora?”

– “Haciendo un recado para el Gran Kaioshin.” – responde el namekiano. – “Lo siento.”

– “Piccolo tiene razón.” – interviene Krilín. – “Son Goku tampoco se hubiera quedado esperando de brazos cruzados. Era solo cuestión de tiempo.”

Videl está muy preocupada. La mujer da la espalda al grupo y se aleja mirando al cielo.

– “Espero que estén bien…” – sufre la madre y abuela.

Krilín se inclina hacia Piccolo y se tapa la boca para que no los oigan.

– “Tú has tenido algo que ver en esto, ¿no es cierto?” – dice el terrícola con una mirada burlona.

– “¡Shht!” – se pone nevioso el namekiano y lo hace callar.

Goten mira su reloj y teclea algo.

– “Hermano… ¿dónde estás?” – piensa el mestizo.

Surcando el espacio en un transbordador de la Patrulla Galáctica, Son Gohan y Jaco duermen a pierna suelta, cada uno en su camarote.

Mientras tanto, en el planeta Suraimu, Dabra se encuentra levitando de piernas y brazos cruzados y con los ojos cerrados, como si meditara. Detrás de él, Ub de pie tiene la mano derecha en la espalda del demonio y los dedos índice y corazón de su mano izquierda en la frente, intentando localizar una energía dentro la oscuridad a la que teletransportarse a través del diablo.

Pan está sentada en el suelo, observando a la extraña pareja con expectación.

Las muecas del terrícola demuestran su frustración.

– “Nada.” – refunfuña Ub.

– “Sigue concentrándote.” – responde Dabra. 

– “¡Llevamos así horas!” – protesta Ub. – “¡No puedo hacerlo!”

Ub baja los brazos.

– “Lo siento.” – agacha la cabeza Ub. – “Mi maestro podía leer la mente cuando su corazón estaba en calma… Pensé que podría hacer lo mismo y percibir alguna energía a través de ti… pero no puedo. La oscuridad me abruma.”

– “Eres decepcionante.” – replica el demonio.

– “¡Vete a la m…!” – estalla el humano.

– “¡UB!” – lo reclama Pan.

El terrícola se calla y la mira, esperando más quejas.

– “Nuestro hijo está perdido ahí dentro.” – ella señala al espacio. – “Tienes que encontrarlo. Solo tú puedes hacerlo.”

Ub cierra los ojos con fuerza, aguantándose las lágrimas. Abrumando por su frustración, que solo añade peso a su preocupación.

– “¿Y si… y si no puedo?” – sufre el terrícola.

Pan se levanta y se acerca a él. Le agarra la cara con las dos manos en un gesto tierno.

– “Eres la reencarnación de Majin Bu y has sido entrenado por Son Goku.” – le dice Pan. – “¿Quién más podría hacerlo?”

– “Pero…” – duda el chico de Isla Papaya.

– “Mi abuelo te eligió, no solo porque veía tu potencial como futuro protector de la Tierra, pero porque te vio como un rival contra el que soñaba medirse.” – dice Pan.


Ub mira sorprendido a su mujer.

– “Puedes hacerlo.” – insiste Pan.

Dabra, que sigue de espaldas a la pareja, se siente incómodo. De espaldas a la pareja, sus cejas tiemplan como un tic incontrolable.

– “A lo mejor… a lo mejor lo estás haciendo mal.” – dice el demonio, que deja de levitar y se da la vuelta para hablar con ellos.

– “No estás ayudando.” – protesta Pan, clavándole una mirada airada.

– “No quería decir…” – se excusa Dabra. – “Me refiero a que creo que estás buscando de la forma equivocada.”

– “¿Eh?” – lo mira Ub.

– “¿Puedes ser más específico?” – pregunta Pan.

– “¿Te refieres a buscar la Nada en el Todo?” – pregunta el terrícola. – “Pero ahora… ya estoy buscando dentro de la Nada… ¿Qué busco? ¿Algo en la Nada? ¿Una Nada más absoluta?”


Dabra lo mira con una gota de sudor recorriendo su frente.

– “No sé de qué me estás hablando.” – protesta el demonio, mirando a Ub como si estuviera solo diciendo cosas sin sentido.

– “Ah, ¿no?” – se extraña Ub.

– “Eres la reencarnación de Majin Bu.” – dice Dabra. – “Su alma pertenecía al Makai tanto como la mía. La oscuridad no debería cegarte.”

– “Ya no queda nada de él en mí.” – responde Ub. – “Ahora mi cuerpo es solo humano.”

– “Si puedes sentir el Makai, deberías poder ver entre las tinieblas.” – insiste el demonio.

– “No sé cómo hacerlo.” – responde el terrícola, apenado.

Dabra se cruza de brazos, cierra los ojos y suspira profundamente.

– “¿Puedes decirme en qué estoy pensando ahora?” – pregunta el demonio, abriendo un ojo.

– “No…” – dice Ub. – “Pero seguro que no es nada bueno…”

– “Tsk” – protesta Dabra.

En el planeta Razan, una aldea de zorros ha sido arrasada. Las cabañas parecen agujeros de madriguera escarbados en la tierra, cuya tierra extraída se ha utilizado para construir la entrada, cerrada por puertas construidas con ramas secas. Hay signos de explosiones y zonas quemadas. Cadáveres incinerados. Madrigueras soterradas.

Glorio camina entre los muertos y la destrucción.

No muy lejos de allí, su nave lo espera, custodiada por tres individuos, rodeados por varios cadáveres de simios.

El primero es un gato negro con aspecto callejero, pequeño, que camina encorvado a dos patas, Viste un chaleco de corte árabe de color morado con adornos dorados, y lleva un bastón retorcido con su extremo superior ensartado en una calavera. Éste se encuentra sentado en el suelo, con el bastón sobre sus piernas, aburrido.

El segundo es un tipo humanoide alto de piel verde oliva embutido con una armadura insectoide de color gris y negra. Lleva un casco oscuro que termina en dos piezas puntiagudas que apuntan verticalmente hacia arriba y una máscara que cubre su boca y solo deja al descubierto sus ojos morados. De su espalda salen dos alas largas negras segmentadas. Él espera apoyado en la nave de brazos cruzados.

El tercero es un lagarto bípedo verde de panza amarilla, grande y barrigón, de extremidades cortas y de hocico chato, con una enorme boca y una gran papada, pinchos negros en la espalda, en los hombros y uno en la cabeza. Tiene los dientes afilados, y algunos de ellos asoman sobre sus labios, aunque cierre la boca. El monstruo abre sus fauces y engulle de un solo bocado el brazo arrancado de un simio fallecido.

Glorio llega a la nave.

– “¿Otra vez con las manos vacías?” – dice el gato de voz chirriante.

– “La esfera no estaba aquí.” – responde Glorio. 

El pistolero mira los cadáveres.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – pregunta Glorio.

– “Seguramente estaban acechando esta aldea” – dice el felino. – “Se han acercado demasiado.” – sonríe con picardía.

El lagarto eructa con fuerza.

– “Y yo me alegro.” – dice con voz ronca y profunda. 

– “¿No te han enseñado modales, Gaki?” – protesta el guerrero con armadura de insecto.

– “Jajaja” – ríe el lagarto.

Glorio se sube a la nave.

– “Buscaremos otra aldea.” – dice el pistolero. – “Nos vamos.”

El lagarto arranca una pierna a uno de los cadáveres.

– “¡Deja eso!” – protesta el gato, asqueado.

– “Es para el camino.” – sonríe Gaki.

– “Haz caso a Kuro.” – dice el guerrero con armadura. – “Esa cosa apesta.”

– “Eres un aguafiestas, Preecho.” – se queja el reptil, que se traga la pierna entera para no subirla a bordo. 

Todos suben a la nave y pronto ponen rumbo a su siguiente objetivo.

En Suraimu, Ub y Dabra están levitando en el aire, el uno frente al otro. El terrícola ha copiado la pose de meditación del demonio. Pan observa desde una distancia prudente para no interferir en su concentración, sentada en el suelo cómodamente.

Varios slime se han acercado un poco a ver qué está pasando, pero cuando Pan los mira y ellos se dan cuenta, salen corriendo.

– “Jeje” – sonríe Pan.

Ub y Dabra están concentrados. El demonio está relajado, pero Ub parece estar esforzándose para mantener la meditación.

Pan observa atentamente.

– “Se parece a un combate mental…” – piensa ella. – “Mi padre me ha contado muchas veces como él y Krilín entrenaron de una forma parecida durante su largo viaje a Namek.”

En el espacio mental compartido, Ub se encuentra solo en un lugar completamente oscuro.

– “No veo nada…” – piensa el terrícola, sin mover los labios, pero cuya voz se hace eco en el vacío. – “¿Dabra?” – pregunta. – “¿Estás ahí?”

Entre tinieblas, la figura de Dabra parece hacerse visible durante un breve instante, pero se desvanece.

– “¡Dabra!” – lo llama Ub. – “Esto es inútil… No veo nada.” – protesta.

– “El chico no es ciego.” – piensa Dabra. – “Pero sus ojos han estado expuestos a la luz demasiado tiempo.”

– “Puedo oírte.” – dice Ub.

– “Es un avance.” – responde el demonio con retintín.

Ub aprieta los puños, nervioso.

– “¿Por qué estás tenso?” – pregunta Dabra.

– “Esta sensación me revuelve el estómago… y me palpita la cabeza.” – dice Ub. – “Es como si cada célula de mi cuerpo gritando que esto es una mala idea.”

– “¿Qué sientes?” – pregunta el demonio.

– “Siento… miedo… dolor… odio.” – responde Ub.

– “¿Es tu miedo? ¿Es tu dolor?” – continúa Dabra.

– “¿Eh?” – se extraña Ub. – “¿Qué quieres…? Espera…” – se da cuenta el muchacho. – “No… no es… no soy yo…”

Dabra sonríe.

– “¿Eres tú?” – pregunta Ub.

– “Entre una infinidad de almas.” – responde Dabra.

Ub extiende su mano hacia delante. Las tinieblas se abren delante de él, revelando flashes inconexos de batallas pasadas del Rey de los Demonios: su pelea con Son Gohan, su muerte a manos de Majin Bu, su lucha en el planeta oscuro y muchas más que el muchacho no reconoce.

– “¿Te estoy leyendo la mente?” – se sorprende el propio Ub.

– “Te lo estoy poniendo fácil.” – responde Dabra, fanfarrón.

Ub mueve ligeramente su mano. Más imágenes se revelan ante él: imágenes de Dabra en el Makai, arrodillado frente el Rey Abraca, escoltado por Kerubero.

– “¿Crees que estás listo para intentar de nuevo el Shunkanido?” – pregunta el demonio.

Ub no responde. Su atención está puesta en el recuerdo del Makai.

– “¿Es tu primer recuerdo?” – pregunta Ub, curioso.

El chico mueve su mano de nuevo. 

De repente, las sensaciones antes descritas se tornan abrumadoras. El dolor. El miedo. El odio. Las tinieblas lo envuelven; son tan densas que puede sentir la presión que ejerce la oscuridad sobre de su cuerpo. Gritos agónicos pero ininteligibles en la distancia.

Ub sale de la meditación de forma tan brusca que cae de espaldas al suelo.

– “¡AH!” – grita el chico.

– “¡UB!” – se preocupa Pan, que se levanta y corre rápidamente a socorrerlo.

Ub hiperventila, pero poco a poco intenta calmar su respiración. Pan se agacha a su lado y le ayuda a incorporarse.

– “Tranquilo…” – dice ella. – “Estás conmigo.” – intenta calmarlo. – “¿Qué ha pasado?”

Dabra abre los ojos sin perder la calma. Sereno.

Ub mira al diablo con estupor.

– “¿Qué…? ¿Qué era eso?” – pregunta Ub, aún asustado.

– “Mi nacimiento.” – responde Dabra.

DBSNL // Capítulo 402: Expandiendo horizontes

DBSNL // Capítulo 402: Expandindo horizontes

“Escucha mi voz.”

En Erezúant, el Rey Kadan y Panzy observan desde el balcón de su palacio como Gladyola instruye a varios Generales de su ejército en el patio.

– “¿De verdad entraremos en guerra?” – pregunta la muchacha.

– “Debemos estar preparados” – responde su padre.

Panzy se acerca al balcón un paso más y mira más allá del patio; al pueblo, donde la vida sigue. Hay gente en el mercado. Peonia echa a Sambuco del bar, borracho. Niños corretean por las calles.

El corazón de la Princesa se encoge, pues teme por el futuro de su gente.

En la Tierra, en la Atalaya de Kamisama, Ub sigue meditando.

Mr. Popo se acerca al muchacho con un tentempié preparado en una bandeja.

El chico se pone en pie. Popo sonríe al ver que por primera vez en mucho tiempo se ha levantado, pero… desaparece con el Shunkanido.

Mr. Popo se queda solo en mitad de la atalaya, sosteniendo la bandeja.

En el planeta del Kaio del Norte, Ub aparece.

Bubbles corre a saludar al chico. Ub lo aparta con firmeza, pero con cuidado.

– “Ahora no, Bubbles.” – dice Ub.

El mono retrocede, entristecido.

Kaiosama está regando las flores de su jardín.

– “Bienvenido, Ub.” – saluda el Kaio sin abandonar su tarea.

– “¿Ha averiguado algo?” – pregunta Ub.

– “He hablado con los otros Kaios.” – responde el Dios del Norte. – “No hay rastro de ese Glorio o de ningún tipo de magia oscura.”

– “Tsk…” – protesta Ub.

El Kaio suelta la regadera en el suelo.

– “Muchacho…” – dice el Kaio. – “Entiendo la gravedad de la situación, pero creo que deberías calmar tu espíritu.”

– “Tienen a mi hijo, Kaiosama.” – le recuerda Ub.

– “Lo sé.” – asiente el Kaio del Norte. – “Pero sin un corazón tranquilo, es peligroso enfrentarse a fuerzas oscuras.”

Ub agacha la cabeza, pero su pausa es breve, pues pronto reacciona dando la espalda al Dios.

– “Gracias por su ayuda.” – se despide con el Shunkanido.

Kaiosama suspira al quedarse solo.

Bubbles se acerca a él y se sube por su ropa. El Dios lo coge en brazos.

– “A mí también me preocupa.” – dice el Kaio. – “A mí también.”

Ub viaja hasta el Planeta Sagrado de los Kaioshin.

Para su sorpresa, Zamas ya le espera sentado en una mesita con dos tazas de te preparadas y una silla vacía.

– “Hola, Ub.” – le recibe el Dios.

– “¿Ya sabía que venía?” – piensa Ub, sorprendido.

– “¿Qué clase de Dai Kaioshin sería si no?” – responde Zamas con una sonrisa.

Ub se queda de pie, pero el ira-aru le señala el asiento vacío, señalándolo con su mano, con la palma hacia arriba.

– “Por favor.” – dice Zamas. – “Insisto.”

El terrícola se sienta.

– “¿Ninguna novedad?” – pregunta Zamas.

– “Puedes leer mi mente.” – responde Ub, un poco molesto, pues siente que le están haciendo perder el tiempo.

– “Creía que tener una conversación era más reconfortante para los mortales.” – dice Zamas antes de dar un sorbo a su té.

Zamas golpea ligeramente su taza mientras bebe y levanta las cejas, lo que Ub entiende como una invitación a probar el té.

Ub agarra su taza con las dos manos y bebe un sorbo.

Zamas parece satisfecho.

De repente, Ub siente un fuerte pulso a su alrededor, como si el mundo que lo rodea latiera de repente.

Ub se encuentra de pie en mitad de un extenso prado verde del Planeta Sagrado.

– “¿Qué está pasando…?” – se pregunta.

Zamas aparece frente a él.

– “Escucha mi voz.” – dice el Dios. – “Concéntrate en mi voz.”

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Ub, desorientado.

– “Tu percepción ha sido alterada temporalmente.” – sonríe Zamas.

Ub se da cuenta de que sostiene la taza de té en su mano.

– “¿Qué me has dado?” – pregunta el terrícola.

– “Una pequeña infusión con hojas del Planeta Monmaas.” – aclara el Kaioshin.

– “Monmaas…” – repite Ub, sorprendido.

– “Tenemos poco tiempo.” – dice Zamas. – “Tu cuerpo y tu mente mortal no resistirían una dosis mayor.”

– “¿Qué quieres que…?” – pregunta Ub.

– “Solo concéntrate.” – dice el Dai Kaioshin. – “Busca la oscuridad en el vasto Universo.”

– “Ya lo he intentado.” – dice Ub. – “No logro sentir ninguna presencia.”

– “Entonces, busca otra cosa.” – dice Zamas. 

– “¿Eh?” – pone una extraña mueca el terrícola.

– “No busques algo en el Todo.” – dice Zamas. – “Busca…”

– “La Nada.” – dice Ub, rápidamente.

Zamas sonríe y asiente.

Ub cierra los ojos.

En su mente, rápidamente aparecen galaxias; estrellas y planetas de todo el Universo, iluminados con luz celeste, cada vez de menor tamaño, como si su conciencia cada vez abarcara más territorio.

– “Con mi ayuda, ahora percibes la energía vital mejor que nunca.” – dice el Dai Kaioshin.

De repente, Ub se da cuenta de que, dentro del vasto Universo, un área oscura destaca.

– “Ahí.” – dice el chico. – “No percibo ninguna energía en ese lugar.”

Ub se concentra.

– “Es como si todo ese sector estuviera cubierto por denso velo.” – dice el muchacho.

De repente, Ub abre los ojos. Sigue sentado en la mesita de té.

– “¿Eh?” – se sobresalta, mirando a su alrededor.

– “Supongo que se están acabando los efectos.” – dice Zamas.

Ub se pone en pie de un salto, tirando la silla al levantarse.

– “Me marcho.” – dice apresuradamente.

– “Sé prudente.” – asiente Zamas.

– “¡Adiós y gracias!” – se despide antes de desaparecer con el Shunkanido.

Cuando el Dai Kaioshin se queda solo, Shin se acerca caminando hacia él.

– “El chico me recuerda a su maestro.” – dice Shin.

Zamas se levanta y recoge la silla.

– “Pero, ¿no te parece arriesgado?” – le pregunta Shin.

El Dai Kaioshin mira al cielo.

– “Se nos acaba el tiempo.” – sentencia Zamas.

En la Tierra, Pan, vestida con su gi de pelea, camina de un lado a otro del jardín de la Corporación Cápsula. Bra está sentada en una tumbona, mirando a su amiga dar pasos nerviosos.

– “Mi madre está trabajando lo más rápido que puede.” – dice Bra. – “Lo encontraremos.”

– “No puedo esperar más…” – insiste Pan. – “Cuando encuentre a ese tipo…”

– “Recuperaremos a Goku.” – dice Bra. – “Todos lo están buscando.”

De repente, Ub aparece con el Shunkanido.

– “¡LO HE ENCONTRADO!” – exclama Ub.

– “¡¿EH?!” – se sobresaltan Pan y Bra.

– “Creo que he encontrado a Goku” – dice Ub. – “¡Pero tenemos que irnos ahora!” – extiende su mano hacia su esposa.

Sin dudarlo, Pan le agarra el brazo.

– “¡ESPERAD!” – grita Bra.

Pero en un abrir y cerrar de ojos, Ub y Pan desaparecen.

– “¡Maldita sea!” – protesta Bra.

En Erezúant, Tarble y Cheelai intentan coordinar las maniobras de la patrulla.

La patrullera brench está sentada en una mesa, bajo una tienda de campaña de estilo militar, organizando los relevos en una computadora portátil, con Tarble mirando la pantalla por encima de su hombro y discutiéndole algunas decisiones.

Mientras tanto, fuera de la tienda, Broly y Neva están sentados sobre unas cajas de equipamiento, los dos observando a Karza y Gohan Jr con una sonrisa.

El hijo de Trunks enseña a Karza a saludar como un artista marcial antes de empezar a pelear, y le corrige el ángulo de la reverencia y la posición de las manos.

El namekiano alza su mirada al cielo. La aurora boreal magenta es cada vez más tenue.

En el planeta Suraimu, en un prado bajo el cielo estrellado, un grupo de slime luminiscentes con forma de gota de distintos colores, saltan uno tras otro, todos siguiendo el mismo camino. Pan y Ub aparecen de repente.

– “¿Es aquí?” – pregunta Pan. 

– “Esto es lo más lejos que puedo llegar con el Shunkanido.” – dice Ub. – “Más allá de este planeta, no logro sentir ninguna energía.” – añade, mirando al cielo.

– “Estaba empezando a marearme con tantas teletransportaciones seguidas…” – suspira Pan.

– “Lo siento.” – se disculpa Ub. – “Es muy difícil usar el Shunkanido siguiendo energías tan débiles…”

Los slime se han detenido y observan con asombro a sus visitantes.

Pan se da cuenta de que están siendo observados y, cuando mira a los slime, estos huyen rápidamente saltando hacia el bosque cercano.

– “No parece que estos tipos nos puedan prestar una nave…” – dice ella. – “¿Qué haremos ahora?”

De repente, los dos sienten una oscura presencia muy cerca.

Instintivamente, ambos se ponen en guardia y Pan se transforma en Súper Saiyajín. 

– “¡¿Quién anda ahí?!” – pregunta la hija de Gohan.

Una voz habla desde la oscuridad del bosque.

– “Es difícil navegar en la oscuridad cuando tus ojos están acostumbrados a la luz” – dice la voz masculina.

Una figura humanoide de más de dos metros de alto, envuelta en una capa marrón se abre paso hacia ellos, iluminándose con la luz del aura de Pan.

– “¿Tú…?” – se sorprende Ub. – “¿Qué haces aquí…?”

– “Yo nací entre tinieblas.” – sonríe Dabra con una sonrisa pícara. – “Seré vuestro guía.”

DBSNL // Capítulo 401: Ventana al pasado 

DBSNL // Capítulo 401: Ventana al pasado

“Debo pedirle disculpas, Majestad.”

En el planeta Erezúant, en la sala del trono, preside la reunión el Rey Kadan. Panzy, Lady Gladyola, Hybis, Tarble, Cheelai, Shisami, Sambuco, Broly, Karza y Gohan Jr forman un semicírculo frente a él.

– “Sambuco.” – dice el Rey.

El anciano responde adelantándose a los demás.

– “Majestad.” – dice agachando ligeramente la cabeza.

– “Has solicitado esta reunión.” – dice el Rey. – “¿De qué se trata?”

Sambuco se toma un momento antes de responder.

– “Debo pedirle disculpas, Majestad.” – responde el viejo. – “A usted y a todos los presentes.”

– “¿Disculpas?” – levanta una ceja el Rey. – “¿Qué has hecho?”

– “Os he engañado.” – responde Sambuco. – “Os he mentido, ocultando mi verdadera identidad.”

Gladyola acerca su mano instintivamente a su espada. Chellai hace lo mismo con su arma.

– “¿Un espía?” – se pregunta la guerrera de Erezúant.

Broly, en cambio, esboza una media sonrisa al confirmarse sus sospechas.

De repente, como si un alma abandonara el cuerpo de Sambuco, un individuo da un paso al frente, dejando atrás al anciano.

– “¡¿AH?!” – se asusta Panzy.

– “¿Qué demonios…?” – se sorprende Tarble.

– “¿Eso es… una persona…?” – murmura Karza con la voz rota, aterrado.

Lentamente, el fenómeno translúcido se torna corpóreo. Se presenta frente a nuestros amigos un hombre vestido con una túnica blanca y una capa morada, de tez arrugada de color verde apagado, con dos antenas en su frente.

– “¡¿Un namekiano?!” – se sorprende Cheelai.

– “Magia…” – refunfuña Shisami, desconfiado.

– “¿De dónde ha salido?” – se pregunta Panzy.

Sambuco parece que recupera el sentido, como si despertara de una larga siesta.

– “Eeeh…” – mira a su alrededor, confuso.

El anciano ve al namekiano delante de él y retrocede de un salto.

– “¡AH!” – se asusta.

– “No temas, amigo.” – dice el alienígena con voz añeja y quebrada.

Sambuco se frota los ojos intentando asegurarse de estar despierto.

De repente, se da cuenta de dónde se encuentra; la sala del trono, ante la presencia del Rey.

– “Aaah…” – retrocede con miedo y vergüenza. – “Majestad… Yo…” – titubea. – “Lo siento… ¡Lo siento!” – hace una gran reverencia. – “Puede que me haya pasado con la bebida… ¡Nunca más! ¡Lo prometo!” – se disculpa.

Sambuco retrocede hacia la puerta mientras sigue haciendo reverencias ante la mirada de todos los presentes.

– “¡Lo siento! ¡Lo siento!” – repite incesantemente.

Cuando se ha alejado varios pases, se da la vuelta y echa a correr.

Nuestros amigos se miran entre ellos un instante antes de poner su atención de nuevo en el namekiano recién aparecido.

Panzy se da cuenta de que su padre se ha quedado boquiabierto.

– “Papá…” – le mueve el brazo, para hacerlo salir de su sorpresa.

– “¡Ah! Sí…” – reacciona Kadan. – “Ejem… Veamos… ¿Quién…? ¿Quién eres…?” – pregunta.

El viejo namekiano sonríe con ternura.

– “Me llamo Neva.” – se presenta. – “Y soy el Guardián de Erezúant.”

– “¡¿El Guardián?!” – se sorprenden todos.

Neva asiente.

Cheelai y Gohan Jr se miran, pues ambos han oído historias sobre las aventuras de Trunks.

– “¿Cómo Kamisama en la Tierra?” – pregunta ella.

El namekiano asiente.

– “Vaaaya…” – dice un asombrado Gohan Jr.

Kadan y su hija se miran, los dos igual de confundidos. El Rey mira a Gladyola, que tampoco entiende lo que sucede.

– “Ejem…” – carraspea el Rey, reclamando atención. – “Algunos de los presentes no tienen la fortuna de conocer ese concepto…” – explica, excusándose en los demás para pedir explicaciones. – “Si es usted tan amable…”

– “Por supuesto, Majestad.” – responde Neva. – “Algunos mundos tienen a su cargo a un Guardián.” – explica. – “Alguien que dedica su vida al cuidado y protección del planeta.”

– “¿No es ese el trabajo del Rey?” – pregunta Gladyola, un poco desconfiada.

– “No exactamente.” – responde el namekiano. – “Su Majestad, por muy noble que pueda ser su corazón, tiene anhelos como todos los hombres. Tiene un pueblo al que defiende y otros a los que confronta. Tiene una idea propia de lo justo y lo inmoral.” – explica. – “El Guardián, en cambio, está a disposición del planeta y de todos sus seres vivos por igual; con la única idea de protegerlo de amenazas externas que intenten cambiar el curso de su historia. Eso sin olvidar que funciona como enlace con el Más Allá.”

– “Qué complicado…” – piensa Panzy.

– “No tanto.” – sonríe Neva.

– “¡AH!” – se sorprende la Princesa al ver que le ha leído la mente.

– “¿Y qué hace un namekiano en este planeta?” – pregunta Tarble.

– “Una vez, este lugar no era fue muy distinto de Namek.” – responde Neva. – “Estaba cubierto por bellos bosques y ríos llenos de vida.” – sonríe con melancolía. – “Mi llegada Erezúant fue casual, pero acabé enamorándome de este lugar, aunque ese no era su nombre entonces…”

El Rey lo mira con recelo.

– “Disculpe mi osadía al interrumpirle.” – dice Kadan. – “Al parecer es una figura a la que debería tratar de usted.” – añade con cierto retintín. – “Así que, dígame, ¿qué le hace presentarse ahora ante nosotros?”

– “Entiendo su inquietud.” – responde Neva. – “Mi presencia no se debe solo a una amenaza exterior…” – dice con un repentino pesar en su rostro. – “… sino al deber de subsanar mis propios errores.”

– “¿A qué se refiere, anciano?” – pregunta Broly.

Neva cierra los ojos y respira profundamente.

La oscuridad inunda la sala del trono.

– “Hace mucho tiempo.” – narra el namekiano. – “Mucho antes de que los Universos se dividieran; antes de que El que vio recibiera ese nombre…”

Todos los presentes pueden ver la galaxia formarse ante sus ojos, avanzando rápidamente en el tiempo hasta constituirse completamente.

– “Un joven brujo llegó hasta este mismo lugar.” – las estrellas de la galaxia se transforman en la silueta de un encapuchado. – “Su magia era poderosa. Algo que jamás habían visto los locales, que se arremolinaban para verlo.”

El brujo pronto es rodeado de gente.

– “Pero la curiosidad pronto se volvió en admiración, y ésta en adoración.” – la multitud se arrodilla. – “El brujo corrompió el amor del pueblo y lo transformó en sumisión. Sus enseñanzas hablaban de falsos Dioses que controlaban los hilos del destino. Un telón que impedía a los mortales conocer la verdad del mundo. Llamaba ciegos a los que se negaban a seguirlo y sordos a quienes no lo querían escuchar.”

Un extraño humo negro y rojizo sale del brujo y se extiende entre sus súbditos.

– “El corruptor credo del proclamado profeta se extendió por todo el planeta, envenenado las mentes y las almas de todos sus habitantes.” – narra Neva.

El Rey Kadan frunce el ceño, un poco molesto por el ataque a sus creencias.

El namkiano se da cuenta, pero continua con su historia.

– “Preocupado por la influencia que tenía el brujo, decidí intervenir.” – revela Neva. – “Me presenté ante Moro para averiguar sus intenciones.” – aprieta el puño. – “Jamás habría imaginado el alcance de su ambición. Al verlo en persona, pude sentirlo en cada célula de mi cuerpo. Su odio. Su miedo.” – sufre Neva.

Las estrellas muestran al namekiano y al brujo cara a cara.

– “Pero cuando intenté mirar más allá… él también me miró.” – revela.

Las estrellas se transforman en un plácido paisaje namekiano. Una aldea donde sus habitantes trabajan en el campo cuando un destello en el horizonte llama su atención; un rayo asciende hacia cielo y perfora las nubes. Un dragón de los deseos es invocado.

Mientras tanto, en un templo en un rincón desconocido del Universo, la bruja Marba coloca las dos joyas esféricas azules que ya ha conseguido, una al lado de la otra en un pequeño altar. Las esferas tienen una y dos estrellas negras grabadas en su interior.

– “Solo falta una.” – sonríe la vieja bruja.

En el planeta Razan, la nave de Glorio cruza el cielo.