DBSNL // Capítulo 394: Combates de alto voltaje

DBSNL // Capítulo 394: Combates de alto voltaje

“Qué mundo tan patético.”

En la Tierra Sagrada de Karín, el insectoide voraki se ha estado alimentado de clones de Mitosu y ha aumentado su tamaño hasta hacerse más alto que los árboles del bosque.

Piccolo ha estado dudando, pensando en no dañar el lugar sagrado, pero protegerlo es cada vez más difícil.

El namekiano aprieta los puños y los dientes, activando su versión del Kaioken.

Pero cuando Piccolo da un paso al frente, el insecto percibe el peligro y le ataca, intentando rebanarle el cuello con su cuchilla.

El namekiano lo evade agachándose y contraataca cortándole la pata que blande la hoz con el canto de la mano.

– “¡YAAAH!” – exclama Piccolo al golpearlo.

El voraki emite un chillido desgarrador y bate sus alas, cuyo aleteo provoca un insoportable zumbido para el namekiano.

El insecto alza el vuelo.

Piccolo cae de rodillas al suelo, tapándose las orejas, perdiendo la concentración y su transformación.

– “Maldita sea…” – sufre el namekiano, que siente como si sus tímpanos fueran amartillados continuamente mientras el enemigo se aleja.

Una horda de clones sale volando tras él.

– “¡¿EH?!” – se preocupa Piccolo.

El insecto, en el aire, caza otro de los clones y devora su cabeza.

Mientras tanto, en otro lugar del bosque, entre las llamas provocadas por la tormenta eléctrica desatada por Glorio, Ub recupera el aliento tras haber golpeado varias veces al enemigo con el Kaioken.

Glorio se levanta entre las llamas, magullado.

El ladrón prepara otro ataque, cargando electricidad en su mano derecha.

– “Ya te he dicho que eso no funciona conmigo.” – advierte el terrícola.

Las chispas azules que saltan de un dedo a otro de la mano de Glorio adquieren un tono morado.

– “¿Eh?” – se sorprende Ub.

Glorio empieza a levitar sobre unos pequeños rayos emanados por las plantas de los pies.

– “Je.” – sonríe el ladrón.

En un abrir y cerrar de ojos, Glorio ha avanzado hasta Ub e intenta propinarle un puñetazo cargado de electricidad, pero el terrícola lo evade gracias a la velocidad de la técnica del Kaio del Norte.

Ub contraataca; sale volando como una exhalación, y, siguiendo la típica trayectoria elíptica del Kaioken y embiste a Glorio por la espalda con los pies por delante.

Pero al acercarse, la electricidad emitida por el ladrón actúa como el polo opuesto de un imán, frenando a Ub y debilitando mucho su ataque, que acaba impactando contra los brazos de Glorio, que ha tenido tiempo para darse la vuelta y defenderse.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el muchacho de Isla Papaya.

Glorio no pierde su sonrisa prepotente. 

El ladrón agarra las piernas de Ub y lo lanza hacia el bosque en llamas.

Glorio se eleva rápidamente y levanta su mano hacia el cielo.

Entre las nubes negras formadas por el humo del incendio forestal, un pulso eléctrico parece concentrarse sobre Glorio.

Ub se pone en pie entre las llamas y mira a su enemigo en el cielo.

– “Tsk…” – aprieta los dientes el terrícola. – “Ahora verás…”

Ub prepara la técnica más característica de la Escuela Tortuga.

– “¡Ka…! ¡Me…!” – recita.

Glorio no parece inmutarse.

– “Muere.” – sentencia el ladrón.

Un destello inunda el bosque.

Ub no puede ni reaccionar.

Una gigantesca descarga eléctrica, como una tromba de luz cegadora, cae sobre la Tierra Sagrada de Karín.

Un trueno estremecedor sacude el lugar.

En Mithra, el hall principal del palacio del Barón ha quedado en ruinas. Marcas de disparos de la gatling gun láser por todas las paredes. Cristales rotos. Paredes derrumbadas por explosiones de lanzacohetes.

Gamoi, Hilia, Mashim y Danima están tirados en el suelo. Shisami sostiene al Capitán Kadem en el aire, agarrándole la cara. El cuerpo del akaburu emite un calor intenso y la palma de su mano quema el rostro del líder de las Fuerzas Especiales Gomah.

– “Aah… ah…” – sufre Kadem, casi sin fuerzas para lamentarse.

Shisami lo suelta, dejándolo caer al suelo. En su cara ha quedado tatuada la mano del akaburu.

De repente, Shisami siente un pinchazo en su pantorrilla.

– “¿Eh?” – mira el soldado imperial.

Mashim se ha arrastrado hasta él y le ha clavado su daga.

– “Grrr…” – gruñe el conejo. – “Bastardo…”

Sin inmutarse, Shisami se agacha y agarra a Mashim del brazo y lo levanta.

– “¡Puaj!” – le escupe el conejo.

Shisami responde propinándole un puñetazo ascendente en el abdomen, lanzándolo por los aires hasta estamparlo contra el techo, donde queda incrustado, con brazos y piernas colgando.

En el balcón, Gomah retrocede lentamente, aterrado.

– “Qué desastre…” – dice con voz temblorosa. – “Mis Fuerzas Especiales… No puede ser…”

Shisami pone su atención en el bufón.

– “¡AH!” – se asusta Gomah. – “¡Yo no…! ¡Solo…!”

Pero de repente, el suelo explota frente al akaburu.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden tanto Gomah como Shisami.

El suelo se hunde y del socavón sale Gohan Jr, perseguido por los cinco saibaman rojos.

– “¿El muchacho?” – murmrua un confundido Shisami.

El chico pronto se ve rodeado por los cinco enemigos y se enzarza en un rápido y violento intercambio de golpes.

Gomah aprovecha el momento para salir corriendo hacia el interior de las instalaciones.

Mientras pelean con Gohan, un saibaman se fija en Shisami y no duda en embestirle.

Otro saibaman ve a su compañero atacar a un nuevo adversario y no tarda en unirse a él.

– “Hmm…” – frunce el ceño el akaburu.

Mientras tanto, en el laboratorio, Cheelai se ha quedado a solas con Arinsu.

– “No te dejaré escapar.” – la brench la apunta con su arma. – “Quedas detenida en nombre de la Patrulla Galáctica.”

Arinsu sonríe con picardía y suspira a modo de mofa.

La bruja clava su mirada en Cheelai y ésta empieza a mover su pistola contra su voluntad hasta apuntarse a la cabeza, apoyando el arma en su sien.

– “Qué mente tan débil.” – dice Arinsu.

La bruja ya no sonríe. Su tono es calmado y serio.

El rostro de la agente brench no esconde el horror que se ha apoderado de ella.

– “Doblegar una voluntad tan inferior ni siquiera es divertido.” – sentencia la bruja.

Arinsu libera a Cheelai, que cae de rodillas al suelo, hiperventilando por el pánico y el vano pero intenso esfuerzo que ha realizado.

Arinsu mira de reojo un caldero humeante.

– “Qué mundo tan patético.” – refunfuña.

Mientras tanto, en el hall, Gohan Jr recibe un duro castigo, siendo avasallado por tres enemigos.

Shisami, mientras tanto, golpea con rabia a uno de sus contrincantes, derribándolo.

El saibaman retrocede y abre su cabeza, lanzando un chorro de ácido verde que Shisami evita con un paso lateral.

– “Saibaman…” – esboza una media sonrisa el akaburu. – “Sois más fuertes de lo normal, pero conozco vuestros trucos.”

Un segundo se abalanza sobre él por detrás, pero Shisami se revuelve y lo intercepta y derriba con una llave de judo.

Una vez en el suelo, el saibaman se retuerce, pero el akaburu aplasta su cabeza de un pisotón.

– “Je.” – sonríe Shiami.

Durante un instante, el combate se detiene. Tanto Gohan como los saibaman miran al enemigo caído, asombrados por la facilidad con la que Shisami lo ha despachado.

– “Vaaaaya…” – alucia Gohan.

Uno de los tres saibaman que peleaba con el mestizo se une a su compañero que se está enfrenado al akaburu.

Los otros dos reanudan su acometida contra Gohan.

En la Tierra, el voraki se regenera al ingerir otro clon.

– “Maldita sea…” – gruñe Piccolo.

El insecto ha volado tan alto que el ruido de sus alas ya no afecta al namekiano.

En ese instante, el destello del ataque de Glorio lo ciega durante un instante, seguido por el fuerte retumbar del trueno.

– “Ub tiene problemas…” – piensa el namekiano. – “Y yo preocupado por la Tierra Sagrada… ¡Te maldigo, Kamisama! ¡Es culpa tuya!” – refunfuña.

El voraki cada vez es más grande y se deja caer sobre el bosque, derribando varios árboles con su aterrizaje.

– “¡¡GRRRRRIIIIIYYY!!” – emite un chirrido ensordecedor, seguido por el desagradable chasquear de sus mandíbulas.

– “Bastardo…” – se tapa las orejas el namekiano. – “Pero si quiero acabar con este bicho… primero tengo que lidiar con el otro tipo…” – piensa mirando de reojo a otro clon que se lanza sobre el insecto para alimentarlo.

Mientras tanto, un gran cráter ha quedado en mitad del bosque después de que Glorio lo fulminara con su ataque.

El ladrón desciende hasta tierra firme.

En silencio, Glorio pasea por el suelo quemado, mirando a su alrededor.

– “Hmm…” – cabila el ladrón.

Glorio se agacha y pone su mano derecha sobre el suelo; cierra los ojos y s e concentra.

Un leve impulso es emitido por su mano y éste recorre la superficie del bosque.

Glorio sonríe.

Se pone en pie y camina con decisión hacia el tronco quebrado de un árbol quemado.

Al llegar al árbol se agacha y cava un poco con sus manos, revelando la tetera de Agua Ultradivina.

– “Aquí está.” – sonríe el ladrón.

En el Dojo oculto en el interior del bosque Fukkuro, Ub ha aparecido junto a Ten Shin Han y Chaoz, que seguían el combate desde la distancia.

– “¿Estás bien?” – le pregunta Ten al chico de Isla Papaya, que cuando intenta caminar, cae de rodillas al suelo.

– “Ha estado cerca…” – dice Ub, malherido, que solo ha logrado evadir el ataque parcialmente gracias al Shunkanido.

– “¿Qué quieren?” – pregunta Chaoz, que intenta ayudar a Ub a levantarse. – “¿Por qué atacan la Torre de Karín?”

– “Buscan el agua…” – se intenta levantar Ub. – “El Agua Ultradivina…”

Ten Shin Han da un paso al frente con la mirada puesta en la nube negra del horizonte. 

– “Quédate con él, Chaoz.” – dice Ten.

– “¡Ten!” – se preocupa su amigo.

– “Estaré bien.” – aprieta los puños Ten. – “Confía en mí.”

Ub se pone en pie.

– “Será mejor no precipitarse.” – dice el muchacho. – “Creo que… esto no ha terminado.” – sonríe.

– “¿Eh?” – se sorprende Ten.

Ten mira de nuevo hacia el horizonte y tras un instante en silencio esboza una sonrisa.

– “Tu capacidad de sentir el ki es extraordinaria.” – concede Ten.

– “Jeje.” – sonríe Ub.

Glorio se comunica con Mitosu.

– “Ya es suficiente.” – le dice. – “Objetivo cumplido. Nos vamos.”

Las orejas de Piccolo se mueven.

– “Hmm…” – murmura el namekiano.

Escondido tras un árbol, Mitosu responde a Glorio.

– “Deja unos clones para que puedan seguir alimentando al voraki y así mantendremos alejado al namekiano.” – sugiere Glorio.

– “Me dirigiré a tu posición ahora mismo.” – responde. – “Casi no me quedan fuerzas para seguir reproduciéndome… pero el voraki es lo suficientemente grande para poder encargarse de…”

Pero en ese instante, el abdomen del enemigo es empañado por la garra de Piccolo a través del árbol.

– “Je.” – sonríe el namekiano. – “Solo el original lleva el comunicador.”

– “Maldito…” – gruñe Mitosu, sangrando por la boca.

– “Mi fino oído no es solo una debilidad.” – murmura Piccolo.

El namekiano saca su mano y Mitosu cae al suelo de rodillas.

– “Glorio…” – intenta comunicarse con su compañero. 

Piccolo da la vuelta al árbol, caminado hasta él.

– “El namekiano…” – le advierte.

Pero Piccolo lo decapita de un golpe.

El namekiano sacude su mano para limpiarla mientras alza su vista al cielo.

– “Ya era hora…” – sonríe.

Glorio se eleva hasta la nave, que espera con la compuerta abierta.

Pero justo antes de entrar, se detiene.

– “Hemos sido demasiado lentos…” – refunfuña el ladrón.

Frente a él, dos guerreros con casco y capa; el Gran Saiyaman 1 y el Gran Saiyaman 2 han llegado.

2 thoughts on “DBSNL // Capítulo 394: Combates de alto voltaje

  1. Bueno, los combates continuan, arinsu parece tener muchas ambiciones, y me atrevería a decir un complejo de diosa en el futuro

    Glorio, si bien avanza, no conoce que la tierra tiene muchos protectores, y los refuerzos han llegado, piccolo se deshara del bicho y se unira a los gran saiyaman para recuperar el agua ultra sagrada, que en opinión mia, voy a teorizar de que si tiene propiedades divinas, y teniendo en cuenta que estamos adaptando elementos de daima, me arriesgaré en decir que rhymus tiene que ver

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