DBSNL // Capítulo 295: El poder de un deseo

DBSNL // Capítulo 295: El poder de un deseo

“Sé un buen hombre.”

Pan, Bra, Baicha, Marron y Ikose observan al nuevo Piccolo sobrevolar el gran cráter.

– “¡Tío Piccolo!” – exclama Pan, emocionada.

– “Ha cambiado mucho…” – murmura Marron, asombrada.

Dibujado por Ipocrito

Granola intenta analizar a su adversario.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta el cereliano.

De repente, en un parpadeo, Piccolo aparece frente a él.

El cereliano alza lentamente la mirada para verle la cara.

Piccolo propina un puñetazo en la cara a Granola que éste lo puede anticipar, estampándolo contra el suelo.

Granola se levanta lentamente mientras se sujeta el rostro enrojecido.

– “¿Cómo…?” – titubea. – “¿Cómo es posible…?”

Granola se da la vuelta rápidamente para sorprender a Piccolo con un disparo, pero el namekiano recibe el impacto en el pecho sin inmutarse.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Granola.

El cereliano insiste con los disparos, pero ninguna logra detener a Piccolo, que camina lentamente, pero con paso firme hacia su contrincante.

Cuando llega frente a Granola, le propina un pisotón sobre el pecho que lo incrusta en el suelo.

– “¡AAH!” – grita el cereliano.

El ojo rojo de Granola sigue intentando hacer una lectura del namekiano, pero sin éxito.

– “¿Qué…?” – dice Granola, mientras intenta apartar el pie de Piccolo. – “¿Qué eres…?”

La llama anaranjada que envuelve al namekiano se aviva y Granola se incrusta más en el suelo, que se quiebra formando un cráter a su alrededor.

– “¡¡YAAAH!!” – grita.

Piccolo le agarra la cabeza y lo levanta para luego propinarle un puñetazo en el abdomen.

– “¡¡GHAAA!!” – escupe sangre.

Piccolo da un paso al frente y lo lanza hacia el horizonte, donde choca con un edificio, atravesándolo, topándose con muchos más. Todos caen a su paso.

Los compañeros del cereliano, poco a poco logran salir de los escombros de la explosión, y observan con miedo al namekiano.

– “¿Ese es el mismo tipo de antes?” – se pregunta Botamo.

Granola se pone en pie, con un tirante roto y la camiseta rasgada.

– “Maldita sea…” – refunfuña el cereliano. – “¿De dónde ha sacado tanto poder…?”

Con su ojo rojo lo observa desde la distancia, pues puede aumentar la imagen.

En ese instante, su ojo emite un pitido que sólo él puede oír.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende Granola.

Un contador aparece en una esquina de su campo de visión.

– “¡¡Lo encontré!!” – sonríe Granola. – “Mi ojo ha encontrado un parámetro que puedo calcular… ¡¿Otro tipo de energía?! No importa… ¡Ya no puedes esconderte de mí!”

El contador se dispara, haciendo sonar una alarma.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Granola.

Su pupila roja empieza a echar humo, y poco a poco se torna gris.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita el cereliano, tapándose el ojo.

Su visión aumentada desaparece. Su ojo derecho se queda a oscuras.

– “¡¿Qué significa esto…?!” – se pregunta, aterrado.

Piccolo ha aparecido detrás de él.

– “Creo que ni siquiera tu ojo puede evaluar la inmensidad del ki divino…” – murmura el namekiano.

– “¿Ki divino?” – se sorprende Granola.

La llama naranja se aviva de nuevo y la camiseta rota de Granola combustiona.

El cereliano retrocede y se la quita, tirándola al suelo, donde sigue ardiendo hasta consumirse.

– “La rabia y la desesperación tienen su límite.” – dice Piccolo.

El namekiano vuelve a la normalidad. Su aura se disipa y su tamaño se reduce lentamente, como si se deshincharan sus músculos.

– “¿Es que no lo entiendes?” – replica el cereliano. – “Mi deseo de venganza es todo lo que me mueve… ¡No tengo nada más!”

Piccolo esboza una media sonrisa.

– “A veces solo hay que mirar para ver…” – dice el namekiano. – “¿No te has dado cuenta? Tus hombres están dispuestos a morir por ti.”

– “¡Saben que mi objetivo es noble!” – protesta Granola. 

– “No seas idiota.” – replica Piccolo. – “No es su venganza, si no la tuya. Y aun así darían su vida por ayudarte.”

Granola se queda en silencio.

– “Estás rodeado de gente que te quiere, cereliano.” – dice Piccolo. – “No cometas el mismo error que yo. Acéptalo.”

Granola aprieta los puños, frustrado.

– “Pero… mi familia…” – sus ojos se llenan de lágrimas.

– “Si quieres volver a verlos en el Más Allá, tu vida debe ser noble…” – explica Piccolo. – “Si tu corazón late odio, jamás podrás reunirte con ellos.”

El cereliano se tapa los ojos. Las lágrimas brotan sin control. Granola cae de rodillas.

– “Muesli… Oatmeel…” – solloza Granola.

Piccolo se acerca al cereliano y le pone la mano en el hombro.

Granola levanta la mirada, pero no es a Piccolo a quien ve. El cereliano despierta en mitad de su ciudad natal.

– “¿Eh?” – se sorprende Granola. – “¿Qué es esto…? ¿Una ilusión?”

De repente, el guerrero escucha una voz que no esperaba volver a oír nunca jamás.

– “Granola…” – dice una tierna voz de mujer.

El cereliano se da la vuelta y se encuentra frente a él a su esposa.

– “Muesli…” – se emociona el cansado guerrero. – “¿Eres tú?”

En sus brazos, la mujer lleva un bebé envuelto en una bufanda blanca.

– “Oatmeel…” – llora Granola.

Muesli se acerca a su amado, que tras el desconcierto inicial reacciona y los abraza.

– “Lo siento…” – llora el cereliano. – “Lo siento mucho… No pude protegeros…”

– “Te amo, Granola.” – sonríe ella.

– “Y yo a vosotros…” – responde él, entre lágrimas. – “Ojalá ese día… yo también…”

– “No era tu momento.” – responde ella.

– “Quiero quedarme… quiero estar con vosotros…” – dice el cereliano.

– “Te estaremos esperando.” – dice Muesli. – “Pero aún tienes cosas que hacer.”

Granola mira a su hijo con ternura.

– “Sé un buen hombre.” – le dice Muesli. – “Hazlo por nosotros. Para que podamos estar juntos.”

– “Muesli…” – acaricia el rostro de ella. – “Os quiero.”

De repente, la realidad se desvanece y Granola sigue de rodillas frente a Piccolo.

– “Es todo lo que puedo hacer.” – dice Piccolo, con pesar.

– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Granola. – “¿Estabas…? ¿Estabas jugando con mi mente? ¡Maldito…!”

– “No.” – le interrumpe Piccolo. – “Lo que has visto era real.”

– “¿Eh?” – se queda sin palabras el cereliano.

– “Antes era capaz de crear Dragon Balls.” – dice Piccolo. – “Siete esferas mágicas que al ser reunidas podían conceder cualquier deseo.”

Granola sigue perplejo, intentando entender lo que acaba de suceder.

– “Esa magia ya no está a mi alcance…” – continúa Piccolo. – “Pero este combate ha despertado un poder que en mi interior que me había negado. Se podría decir que lo has invocado… así que mereces este pequeño regalo.”

– “Mi familia…” – murmura el cereliano, confuso pero emocionado.

Piccolo extiende la mano hacia su contrincante y esboza una media sonrisa.

DBSNL // Capítulo 289: Guerrilla

DBSNL // Capítulo 289: Guerrilla

“¿Quiénes son esos?”

Los voluntarios para la primera prueba aparecen en mitad de una ciudad extraterrestre desolada.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Baicha.

– “Nos ha teletransportado.” – dice Bra.

– “Siento cuatro energías acercándose…” – dice Marron, con los ojos cerrados.

– “Nos están rodeando.” – añade Pan.

Piccolo echa un vistazo alrededor. Nuestros amigos se encuentran rodeados de edificios de unos pocos pisos de alto.

– “No podemos quedarnos aquí.” – advierte el namekiano.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta Ikose.

– “Hay que reconocer el terreno.” – dice Piccolo.

El namekiano se eleva lentamente hasta superar los edificios. La ciudad consiste en una gran extensión de edificios casi idénticos excepto una zona de rascacielos a lontananza.

Piccolo puede ver un fugaz destello en uno de ellos.

– “¿EH?” – se sorprende el namekiano.


Antes de que pueda reaccionar, el pecho de Piccolo es atravesado por un disparo de ki amarillo.

– “¡¡PICCOLO!!” – se preocupa Pan al ver a su mentor herido.

La hija de Gohan sale volando hacia él, pero es interceptada por un pequeño ser azulado propulsado por vapor a presión, que le propina un cabezazo y la lanza contra un edificio.

– “Maldita sea…” – gruñe Bra.

De repente, la puerta de un edificio estalla y aparece un hombre de aspecto reptiliano que se abalanza sobre Marron y la empuja hasta estamparla contra una pared.

– “¡¡AH!!” – grita ella.

– “¡MARRON!” – exclama Bra.

Dibujado por Ipocrito

Pero una tapa de alcantarilla salta por los aires al lado de la hija de Vegeta. Del chorro de agua sale un guerrero zaltiano, espada en mano, e intenta partir en dos a la joven.

Bra retrocede, empapada, y se pone en guardia.

– “Tsk…” – protesta ella.

El zaltiano sonríe.

– “¿Eh?” – se extraña Bra.

Un chispazo rodea el cuerpo del zaltiano y recorre un reguero de agua hasta la muchacha, que es sacudida con un gran voltaje.

– “¡¡AAAAH!!” – sufre ella.

Ikose intenta socorrerla y arremete contra el zalt, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero alguien se interpone por sorpresa en su camino y encaja el golpe sin inmutarse.

– “¿Qué?” – se extraña el androide.

Un orondo kumotoko de piel amarilla se encuentra frente a él.

Baicha de repente se da cuenta de que en un momento todo se ha desmadrado y que se encuentra de pie en mitad del conflicto, pues todos sus compañeros están siendo avasallados por los enemigos.

Pero antes de que pueda reaccionar se da cuenta de que varios orbes cristalinos están suspendidos en el aire cerca de él.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta el muchacho.


De repente, un disparo de ki azul golpea una de las esferas y rebota hasta otra, y después otra, hasta que finalmente se dirige hacia Baicha.

– “¡AAH!” – se asusta el chico, que intenta reaccionar… pero recibe el disparo cerca del ojo y cae de espaldas al suelo.

El resto de participantes al evento de Raichi observan lo ocurrido a través de una pantalla proyectada en un holograma.

– “¿Quiénes son esos?” – se pregunta Goten.

– “Han caído en la trampa.” – dice Cell, con cierto desprecio.

Vegeta parece preocupado.

– “Los conozco…” – murmura Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña Trunks.

– “Me enfrenté a ellos hace mucho tiempo…” – explica el saiyajín. – “Y si el cereliano está con ellos, pueden tener problemas serios…”

– “¿Un cereliano?” – se sorprende Freezer.

Bra sigue envuelta en el ki eléctrico de Soshiru.

– “Tsk…” – sufre la chica, apretando los dientes, intentando aguantar sin perder el conocimiento.

– “¡Ríndete!” – exclama el zalt. – “¡No puedes resistir eternamente!”

Dibujado por Ipocrito

Pan se encuentra en mitad de una planta de un edificio que parece de oficinas, a la que ha llegado atravesando la fachada.

– “Maldita sea…” – protesta ella, poniéndose en pie. – “Me ha cogido desprevenida…”

De repente, ella se da cuenta de que la zona se está llenando de lo que parece humo.

– “¿Qué es esto…?” – se pregunta extendiendo la mano para tocarlo.

Al hacer contacto con la nube, se quema los dedos.

– “Tsk…” – protesta ella. – “Es vapor…”

Pan echa un vistazo a su alrededor y se da cuenta de que casi no puede ver nada con tanto vapor. 

– “Si no salgo de aquí, voy a morir escaldada…” – se preocupa ella, sudando.

Mientras tanto, Marron lucha contra Yuzun, que se encuentra sobre ella e intenta darle un bocado, pero ella le mantiene las fauces abiertas con ambas manos y lo mantiene a raya empujándolo con los pies.

El hanschurui le agarra una pierna y tira de ella para estamparla contra una pared.

– “¡AH!!” – se queja ella.

Ikose propina múltiples puñetazos a Botamo, pero el kumotoko ni se inmuta.

– “¡¿Pero de qué estás hecho?!” – se pregunta el androide, frustrado.

De repente, el oso da una palmada en la cabeza de Ikose que lo aturde y luego lo remata con un fuerte cabezazo.

– “Je, je, je…” – ríe el kumotoko, viéndose victorioso.

– “Ay…” – se queja Ikose, reincorporándose, quedándose sentado en el suelo.

– “¿Cómo?” – se sorprende Botamo.

Ikose se frota la cabeza.

– “No eres el único duro de pelar…” – sonríe el androide.

– “¿De qué estás hecho tú?” – se pregunta Botamo, estupefacto.

Ikose le apunta con el dedo índice.

– “Me toca a mí.” – anuncia. – “¡DODONPA!”

El ataque característico de la Escuela Grulla impacta en el abdomen de Botamo y hunde su barriga unos pocos centímetros… pero en pocos segundos se disipa el ataque sin causarle ningún daño.

– “Creo que esto va para largo…” – murmura Ikose, desanimado.

– “No te preocupes.” – sonríe Botamo. – “Yo pienso acabar rápido.” – añade chocando sus puños con chulería.

Pero de repente, dos manos verdes brotan del suelo y agarran sus piernas.

– “¡¿AH?!” – se sorprende y asusta el úrsido.

De un tirón, Botamo queda enterrado en el suelo hasta el cuello.

Piccolo, con su herida cerrada gracias a su regeneración, camina hasta ellos mientras sus brazos vuelven a la normalidad.

– “Piccolo…” – dice Ikose. – “Gracias.” – añade mientras se levanta.

– “El verdadero combate empezará pronto.” – dice Piccolo, quitándose la capa y el turbante.

– “¿El verdadero combate?” – se extraña Ikose.

De repente, el namekiano se da cuenta de que están rodeados por una decena de orbes cristalinos.

– “Yo me encargo de esto.” – dice el namekiano, contando las esferas con la mirada. – “Ayuda a los demás.”

– “De acuerdo.” – asiente Ikose.

El androide sale corriendo.

En ese instante, un rayo de ki azul impacta en uno de los orbes y rebota en el siguiente, después en otro, tal y como sucedió cuando atacaron a Baicha. Piccolo lo sigue con la mirada.

De repente, el namkiano dispara sus rayos oculares hacia un orbe cercano a Ikose.

El orbe brilla con la luz roja del ataque de Piccolo y un instante después recibe el impacto del disparo azulado, sobrecargándose así y estallando.  

– “Je…” – sonríe el namekiano. 

Ikose sigue su camino.

El namekiano mira a su alrededor y cuenta de nuevo los orbes.

– “Bien…” – sonríe de nuevo. – “Entiendo el juego…”

Mientras tanto, Yuzun agarra a Marron del pelo y la levanta. El hanschurui se relame antes de abrir su enorme boca.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – reacciona Marron.

Un intenso resplandor ciega a Yuzun.

– “¡¡AAAYY!!” – se queja el hanschurui.

Marron recupera la distancia mientras genera dos esferas, una en cada mano, y se las lanza al enemigo, que retrocede con cada impacto.

La muchacha levanta el brazo hacia el cielo.

– “¡KIENZAN!” – exclama mientras un disco cortante de energía se materializa sobre su mano.

Marron lo lanza y éste se dirige directo a Yuzun, que ya tiene los ojos medio abiertos.

Por sorpresa y de un bocado, el hanschurui destruye el Kienzan.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende ella.

Yuzun sonríe y se relame. Sus dientes son de algún tipo de aleación metálica.

Mirando la pantalla, todos se sorprenden al ver fallar la clásica técnica de Krilín.

– “Lo mordió… Mordió el Kienzan…” – dice Goten, preocupado.

– “Sus dientes…” – murmura Trunks.

– “Solo se me ocurre un metal capaz de algo así…” – dice Reitan.

– “Hierro Katchin” – sentencia Gohan.

En el interior del edifico de oficinas, Pan extiende sus brazos a cada lado y emite una onda expansiva de ki invisible que limpia la zona de vapor… pero enseguida vuelve a llenarse de éste.

– “Es inútil…” – protesta ella.

Una sombra entre el vapor.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Pan.

El pequeño Shansua aparece como una bala da cañón y golpea la espalda de Pan, tirándola al suelo y desapareciendo de nuevo entre la humareda.

– “Es rápido…” – murmura ella, dolorida.

La sombra atraviesa la humareda de un lado para otro…

– “Ji, ji, ji…” – ríe el enemigo.

Pan cierra los ojos y se concentra.

Shansua ataca de nuevo. Esta vez, ella lo esquiva.

El enemigo se pierde de nuevo entre el vapor.

– “Se me está acabando la paciencia…” – gruñe Pan, apretando los puños.

Mientras tanto, Bra sigue sometida a la electricidad de Soshiru, que camina hacia ella.

– “Grrrr…” – sufre ella.

El zalt extiende sus manos hacia ella, dispuesto a agarrarla.

– “Desiste de una vez.” – sonríe Soshiru, que aumenta el voltaje.

En ese momento, Bra puede ver a Ikose corriendo por detrás de Soshiru, y se da cuenta de que va hacia Baicha, tirado en el suelo.

– “Baicha…” – piensa ella. – “Tsk…”

Bra cierra sus puños con fuerza. Sus ojos se tornan verdes.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el zalt.

Ikose está a punto de alcanzar al hijo de Yamcha, pero en ese momento Botamo se lanza contra él con un golpe de barriga, apartándolo del hijo de Yamcha.

Piccolo asciende entre orbes que rebotan disparos de ki de un lado a otro, intentando golpearlo. El namekiano esquiva los disparos, pero éstos rebotan de nuevo y retornan a él una y otra vez.

Un destello dorado en mitad de la ciudad y otro en el interior de un edificio colindante llaman la atención del namekiano y de todos los demás.

– “Je…” – sonríe Piccolo.

Los edificios de los alrededores se derrumban. Dos columnas de ki se alzan como dos focos en la ciudad. Pan y Bra se han transformado en Súper Saiyajín.

DBSNL // Capítulo 288: El Universo en juego

 DBSNL // Capítulo 288: El Universo en juego

“Estamos en los límites del Universo.”

Nuestros amigos están listos para afrontar el reto que les espera. Zamas agarra del hombro a Son Gohan.

– “Daos las manos.” – dice el Dai Kaioshin.

Los participantes forman un círculo.

Tapion y Meerus se quedan fuera.

– “¿No venís?” – pregunta Ub.

– “Lo siento.” – dice Tapion. – “Creo que seríamos un estorbo.”

– “Lo dejamos en vuestras manos.” – sonríe Meerus.

Bulma se despide de sus hijos.

– “Mucha suerte.” – dice con ojos llorosos.

Bra se une al círculo y Baicha le agarra la mano.

Bulma sonríe al verlos.

Ikose se prepara para unirse al grupo.

– “¿Estás listo?” – le pregunta Baicha.

– “Eso creo…” – suspira Ikose, un poco nervioso.

– “Confía en Bulma.” – dice Baicha.

– “Mi madre sabe lo que hace.” – sonríe Bra.

– “Ha sido una noche larga…” – murmura el joven.

La científica levanta el pulgar y le guiña un ojo al muchacho. Ikose responde con el mismo gesto.

Pino se acerca a Gohan y le da la mano.

– “Mucha suerte, Son Gohan.” – dice el robot. – “Siento no poder estar a tu lado.”

– “Cuida de todos, Pino.” – responde el mestizo.

El androide asiente.

Bulma se acerca a Vegeta y lo abraza, con lágrimas en los ojos.

– “Bulma…” – murmura el saiyajín.

– “No te diré que no vayas.” – le interrumpe ella. – “Pero que vuelvan sanos y salvos.”

El saiyajín sonríe con ternura.

Finalmente, el círculo está formado por Zamas, Champa, Cooler, Liquir, Gohan, Pan, Ub, Goten, Marron, Trunks, Vegeta, Bra, Baicha, Ikose, Turles, Reitan, Dabra, Freezer, Cell y Piccolo.

Vegeta mira a su mujer y sonríe de nuevo. Ella le corresponde.

Zamas se concentra.

– “Las coordenadas…” – murmura el Dai Kaioshin.

En un parpadeo, nuestros amigos desaparecen de la Corporación Cápsula.

En un planeta remoto, el grupo reaparece.

El lugar parece desértico y plano, solo iluminado por una remota estrella azulada.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Goten.

– “Una estrella joven…” – murmura Gohan al ver el color del astro que los ilumina.

– “Estamos en los límites del Universo.” – responde Zamas.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

El mestizo se queda mirando el resplandor de la estrella.

– “Qué extraño…” – murmura Gohan.

De repente, el astro emite un extraño pulso de energía que los alcanza en cuestión de segundos.

En ese instante, Shido aparece en el centro del círculo.

– “Bienvenidos.” – saluda el demonio.

– “Shido…” – gruñe Reitan.

Todos se ponen en guardia.

– “No malgastéis fuerzas.” – sonríe el diablo. – “No soy el verdadero.”

– “Maldito…” – gruñe Piccolo.

– “¿Qué quieres de nosotros?” – pregunta Gohan.

Shido mira detenidamente a todos los participantes.

– “Ya veo…” – murmura. – “Esto será muy interesante…”

Champa da un paso al frente.

– “¿Cómo osas retar al Dios de la Destrucción…?” – refunfuña el gotokoneko. – “Hacernos participar en esta farsa es una ofensa que…”

De repente, Champa desaparece.

– “¡¿Qué?!” – se asustan todos.

– “Champa…” – murmura Zamas, asustado. – “¿Cómo puede tener tanto poder?”

Shido sonríe.

– “Estáis en mi zona de juegos.” – responde el demonio.

En ese instante, Zamas también desaparece.

– “¡ZAMAS!” – exclama Piccolo.

– “¡¿Qué pretendes?!” – increpa Gohan al diablo.

Shido se ajusta las gafas con total calma.

– “Tranquilos.” – dice el diablo. – “Los Dioses deberán ausentarse por ahora.”

– “Miserable…” – refunfuña Piccolo.

Reitan frunce el ceño.

– “Empecemos de una vez.” – se impacienta el herajín.

Shido sigue con la sonrisa prepotente en su rostro.

– “Está bien…” – dice el demonio.

Un holograma se reproduce a su espalda, mostrando una gran pantalla.

– “¿Quiénes serán los participantes de la primera prueba?” – pregunta el demonio.

– “¿Qué?” – se extraña Gohan. 

– “Necesito a seis voluntarios.” – dice Shido.

– “¿Vamos a elegirlo nosotros?” – se extraña Goten.

Shido asiente.

– “Seis participantes para la primera prueba.” – reitera el demonio.

Son Gohan se cruza de brazos.

– “¿Qué hacemos, Son Gohan?” – le pregunta Piccolo.

– “Hmm…” – cavila el mestizo.

– “Puedo hacerlo yo solo.” – dice Freezer. – “Así acabamos antes.”

– “No tan rápido, Freezer…” – dice Piccolo. – “No dudo que tu fuerza sería una gran baza, pero hay otros factores a tener en cuenta. ¿No es así, Son Gohan?”

El mestizo asiente.

– “Es una prueba en equipo.” – dice Gohan. – “Debemos suponer que requerirá algún tipo de colaboración…”

– “O algún tipo de sacrificio.” – añade Cell.

– “Tsk…” – protesta Gohan, preocupado por lo que acaba de decir el androide.

– “¿Qué debemos hacer?” – pregunta Trunks.

– “Ya vimos de lo que son capaces sus guerreros.” – dice Bra. – “Algunos estarán fuera de nuestro alcance de forma individual.”

– “¿Y por qué estáis aquí?” – se mofa Freezer. 

– “Bra tiene razón.” – dice Gohan. – “Aunque se arriesgado, lo más sensato es aprovechar la ocasión…”

Pan da un paso al frente.

– “Bra y yo podemos ir juntas.” – sugiere la hija de Gohan.

Bra asiente.

– “La fusión es siempre un recurso poderoso.” – dice Vegeta.

Baicha levanta la mano.

– “Dejad que os acompañe.” – dice el joven guerrero. – “Creo que soy el más débil del grupo.”

– “No seas tan duro contigo mismo.” – sonríe Goten.

Ub da un paso al frente.

– “Yo también…” – dice el joven de Isla Papaya.

– “No.” – le interrumpe Pan.

– “¿Qué?” – se extraña él.

– “No podemos arriesgarnos a perder en el mismo combate.” – dice ella. – “No podemos dejar a Goku solo.”

– “Pero…” – se preocupa Ub.

– “No hay más que hablar.” – dice Gohan, consolando al muchacho con la mano en su espalda. – “Nos faltan tres.”

Marron da un paso al frente.

– “Yo los acompañaré.” – dice la hija de Krilín.

– “Marron…” – murmura Goten, asustado.

Instantáneamente, el hijo de Goku da un paso al frente.

– “Pues entonces yo…” – dice el joven.

– “No seas idiota.” – le interrumpe Vegeta. – “Trunks y tú es mejor que participéis juntos en otra ronda, si eso es posible… y por separado no aportas lo suficiente.”

– “Vegeta…” – gruñe el mestizo. – “No entiendes que…”

– “No olvides que mi hija también participa.” – dice el saiyajín.

– “¿Eh?” – se sorprende Goten ante la sinceridad de Vegeta.

– “Vegeta tiene razón.” – interviene Gohan. – “Perder otra fusión en primera ronda puede que no sea lo más inteligente.”

– “Todo irá bien, Goten.” – sonríe Marron.

Ikose resopla mientras da un paso al frente.

– “Pues me uno al grupo.” – dice Ikose. – “Ya veo cómo funciona esto…”

– “Ikose, no tienes que…” – dice Goten.

– “Cuidaré de tu chica.” – le interrumpe el androide. – “Puedes estar tranquilo.”

– “Pero no lo digas así, que suena raro…” – sonríe Goten de forma incómoda.

Cell se cruza de brazos.

– “Muy bien. Todo muy emotivo…” – dice con retintín. – “Pero es un equipo de novatos.”

– “Es cierto.” – murmura Dabra.

– “No dudo de las ventajas de la fusión…” – dice Reitan. – “Pero a este grupo le falta liderazgo.”

– “Es posible…” – dice Gohan.

Gohan sonríe.

– “Así que yo…” – continúa el mestizo.

Piccolo interrumpe al mestizo poniéndole la mano sobre el hombro.

– “Iré yo.” – dice el namekiano.

– “Piccolo…” – se sorprende Gohan.

– “Cuidaré de ellos.” – sonríe su viejo amigo.


Gohan le devuelve la sonrisa y asiente.

Freezer mira con desprecio a los voluntarios, que ya se agrupan frente a Shido.

– “Terrícolas, saiyajín y namekianos…” – murmura el tirano, que exagera un escalofrío a modo de burla.

Shido observa a los seis participantes.

– “Muy bien…” – se recoloca las gafas.

Pan mira a su padre un instante. Se sonríen.

De repente, los seis luchadores desaparecen.

DBSNL // Capítulo 287: Reclutamiento

DBSNL // Capítulo 287: Reclutamiento

“¿Por qué debería participar?”

Krilín y la Número 18 se encuentran en la playa frente a la Kame House, donde se despiden de Marron y Goten.

La androide sostiene a su nieto en brazos, mientras su marido abraza a su hija.

– “Siento no poder ayudar esta vez…” – dice el terrícola, con lágrimas en los ojos.

– “Ahora nos toca a nosotros.” – dice Goten.

– “Tu padre estaría orgulloso.” – sonríe Krilín.

– “Papá y mamá volverán pronto.” – dice Marron, mientras hace una carantoña al pequeño Roshi.

– “¿Estás seguro de que no queréis mi ayuda?” – pregunta Lázuli.

– “Bulma cree que podría ser peligroso para vosotros.” – responde Goten. – “Nos enfrentamos a un genio de la robótica y la inteligencia artificial…”

– “Está bien…” – suspira Lázuli. 

La mirada de la androide se clava en Goten. Una mirada que recuerda los tiempos en los que buscaba a Goku para asesinarlo.

– “Más te vale que cuides bien de mi hija…” – dice Lázuli.

– “Por supuesto…” – responde Goten, aterrado. – “Cuidaré de ella…”

– “No te preocupes tanto por mí, mamá.” – dice Marron.

El viejo Tortuga sale de su casa para despedirse.

– “Tened mucho cuidado, chicos.” – dice Roshi.

– “Cuide de todos, Maestro.” – sonríe Goten.

– “Descuida.” – asiente el anciano.

Marron y Goten salen volando.

– “¡Hasta pronto!” – se despide Marron.

– “¡Mucha suerte!” – saluda Krilín.

Mientras tanto, Piccolo aterriza en el laboratorio abandonado de las Montañas Tsumitsumbri. Las luces están apagadas. Solo un rayo de luz entra por la apertura que el satélite causó al estrellarse.

El namekiano camina entre cristales rotos hasta una incubadora rota.

– “¿Qué haces aquí, Piccolo?” – dice una voz entre las sombras.

– “Esa pregunta debería hacértela yo.” – responde el namekiano. – “Creía que habías abandonado este lugar hace tiempo…”

– “No se te escapa nada, ¿no, viejo Kamisama?” – sonríe el misterioso individuo.

Piccolo mira a una silueta humanoide que se intuye entre las sombras.

– “Tengo una propuesta que puede interesarte.” – dice el namekiano.

– “Soy todo oídos.” – responde el guerrero en penumbra.

En la Capital del Imperio, Son Gohan y Champa se presentan ante Freezer de nuevo, que está acompañado de Liquir.

– “¿Por qué debería participar?” – dice el demonio del frío en tono burlón. – “Más bien quiero conocerle y estrecharle la mano…”

– “¿Cómo osas…?” – frunce el ceño el Hakaishin.

– “De momento parece que está haciendo un buen trabajo mermando vuestras fuerzas…” – dice el tirano. – “Y no dudo que vosotros mermaréis las suyas.”

– “Hermano…” – refunfuña Cooler.

– “Yo lidiaré con quien quede en pie.” – se burla el demonio del frío.

– “Yo participaré.” – interviene Liquir.

– “Lo suponía.” – resopla Freezer.

– “Yo también.” – dice Cooler.

– “¿Eh?” – llama la atención de Freezer. – “¿Tú?”

Cooler asiente.

– “Tengo que hacerlo.” – dice el hermano de Freezer.

– “No es nada personal.” – responde el tirano. – “Pero no puedo dejar al Imperio desamparado… Tú sabes muy bien lo que puede pasar…”

– “El trono es todo lo que te interesa de nuestro padre.” – dice Cooler. – “Tú aférrate a su Imperio, mientras yo protejo su legado.”

Cooler da la espalda a su hermano.

– “No participará.” – dice el demonio. – “Estamos perdiendo el tiempo.”

– “¿Y si le amenazo con la exterminación?” – refunfuña Champa.

– “Tenerle entre nosotros en esa situación podría ser una desventaja.” – suspira Gohan. – “Es mejor así.”

Liquir se une a los demás y todos desaparecen, de regreso a la Tierra.

Freezer se deja caer sobre el trono y agarra una copa de vino que esperaba en el reposabrazos.

– “Idiotas…” – refunfuña el tirano.

En ese momento, alguien sale de entre las sombras.

– “¿Eh?” – se sorprende Freezer. – “Vegeta…”

El saiyajín camina hacia el tirano hasta llegar frente al trono.

– “Tenemos que hablar.” – dice el saiyajín.

En el planeta Sweetz, un planeta de cierlo rosado y calles de tierra amarilla, un encapuchado con capa amenaza con su cimitarra a un hombre con parche en el ojo, que se encuentra gateando de espaldas, intentando huir, pero el pobre desgraciado se se topa con una pared.

– “Lo siento… yo… solo quería…” – suplica el hombre.

– “No pierdas el tiempo.” – dice el encapuchado. – “Solo es un trabajo.”

El misterioso personaje alza su arma con intención de propinarle un espadazo mortal, pero la hoja se detiene a escasos milímetros de su cuello.

– “Este poder…” – murmura el encapuchado, que parece luchar para mover su arma. – “Kaioshin…”

– “Hola, Dabra.” – dice Zamas, con su mano en alto, acompañado por Shin.

El bandido aprovecha la situación y echa a correr despavorido.

El Dios baja la mano y libera al demonio de su poder mental.

– “¿Qué hacen dos Kaioshin entre mortales?” – pregunta Dabra con retintín.

– “El Rey de los Demonios reducido a mercenario…” – replica Shin.

– “Me gusta matar y me pagan por ello.” – dice Dabra. – “Es increíble lo que se considera un trabajo en este plano.” – sonríe.

– “Gusano…” – refunfuña Shin.

– “Basta.” – interviene Zamas. – “No hemos venido a pelear.”

– “¿Y a qué habéis venido?” – pregunta Dabra.

– “A hacerte una propuesta.” – dice Zamas.

– “¿Qué puedes contarnos de Shido?” – pregunta Shin.

– “Shido…” – murmura Dabra. 

En la Tierra, en el bosque, Ikose le trae madera al Número 17 y éste la tala con un hacha, cuando Baicha aterriza frente a ellos.

– “¡Baicha!” – saluda Lapis.

– “¿Qué te trae por aquí?” – pregunta Ikose.

Los androides pronto se dan cuenta de que Baicha parece preocupado.

En la sede de la Patrulla Galáctica, Hanami se ha reunido con Lemon, Jaco y la Time Patrol. 

– “¿Estáis preparados?” – pregunta Lemon.

– “Por supuesto.” – sonríe Turles, que golpea sus puños.

– “No será fácil…” – murmura Tapion.

Reitan agacha la cabeza, pensativo, preocupado por Trunks y Okure.

En la cabaña de la familia de Hit, Pan, Ub y Son Gohan se despiden de Goku Jr, a quien han dejado con Cheelai, Strai y Toppo. El pequeño parece confuso y no quiere quedarse a solas con ellos.

Kik y Gohan Jr parecen ilusionados por tener a un nuevo amigo en casa, pero Punch está apoyado en la pared, distante.

– “Tranquilo.” – sonríe Pan mientras le da un beso en la frente. – “Cuidarán de ti.”

– “No les pasará nada.” – dice Toppo.

– “Trunks confía en ti.” – dice Gohan. – “Así que nosotros también.”

– “Cuidad los unos de los otros.” – dice Pan.

– “Traed de vuelta a Trunks.” – dice Cheelai.

Gohan asiente.

Ub, Pan y Gohan salen de la casa, seguidos por Toppo.

– “Son unos chicos fuertes.” – le dice Ub a Pan, apenada. – “Seguro que estarán bien.”

La pareja se aleja, y Gohan se detiene para hablar con Toppo.

– “¿Qué ocurre, Son Gohan?” – dice el viejo al notar extraño al mestizo.

– “Si las cosas se ponen peligrosas…” – dice Gohan. – “Agarra a los chicos y aléjate todo lo que puedas.”

– “Son Gohan…” – murmura Toppo.

– “Escondeos en el lugar más recóndito del Universo.” – dice Gohan. – “Un lugar donde Raichi no pueda encontraros.”

– “Tienes mi palabra.” – asiente Toppo.

– “Gracias.” – sonríe el mestizo.

Ub se prepara pare el Shunkanido.

– “¡Nos vamos!” – apresura a Gohan.

En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula, nuestros amigos se reúnen.

Son Gohan, Pan, Ub, Trunks, Goten, Marron, Bra, Baicha e Ikose están listos, con sus gi de lucha. Bulma los acompaña.

– “¿Dónde está papá?” – se pregunta Trunks.

– “Ya lo conoces…” – suspira Bulma.

Una nave aparece en el cielo y aterriza frente a todos. Las compuertas se abren y desembarcan Reitan, Turles, Tapion y Meerus.

– “¡Bienvenidos!” – saluda Bulma.

Zamas aparece de repente, acompañado por Dabra.

– “Dabra…” – se sorprende Gohan.

Champa es el siguiente en llegar, escoltado por Cooler y Liquir.

Zamas mira a su alrededor.

– “¿Estamos todos?” – pregunta el Dios.

En ese instante, Vegeta aparece con el Shunkanido, con Freezer agarrándole del hombro.

– “¿Freezer?” – se sorprende Cooler.

– “Vegeta…” – murmura Gohan.

– “He cambiado de opinión.” – sonríe el tirano, apretando el hombro del saiyajín. – “Participaré en este estúpido juego.”

Gohan mira a Vegeta, buscando una respuesta al cambio de parecer del tirano, pero éste aparta la mirada.

Goten mira a su alrededor.

– “Bien…” – asiente. – “Entonces solo falta…”

De repente, dos energías en el cielo llaman la atención de nuestros amigos.

Piccolo aterriza en el jardín, y está acompañado.

– “¿Quién es…?” – se sorprende Goten.

– “Su energía me resulta familiar…” – murmura Gohan.

– “Mis sensores han enloquecido.” – protesta Pino. – “¡¿No será…?!”

El misterioso luchador da un paso al frente mientras ríe.

– “Cuanto tiempo…” – dice el personaje. – “Espero que todos hayáis entrenado bastante, porque no me gustaría perder.”

– “Eres…” – se sorprende Vegeta.

– “¿Creíais que se organizarían unos Juegos y que yo no participaría?” – sonríe con burla.

– “¡¿CELL?!” – exclama Gohan.

El androide sonríe prepotente.

Zamas da un paso al frente.

– “Supongo que ya estamos todos…” – anuncia.

Dibujado por Ipocrito