DBSNL // Capítulo 323: Ingenio heredado

DBSNL // Capítulo 323: Ingenio heredado

“Un guerrero es la unión de su cuerpo, su mente y su espíritu.”

En la fábrica de Godgardons, Son Gohan y Zahha se encuentran listos para un nuevo asalto. El mestizo ha manifestado su intención de pelear con todas sus fuerzas, a lo que Zahha responde reclamando sus armas, que orbitan de nuevo a su alrededor.

En un parpadeo, Son Gohan desparece.

El mestizo reaparece detrás de Zahha, pero el espadachín ya ha movilizado una de sus armas para interceptar al hijo de Goku.

La espada verde corta al mestizo por la cintura, pero resulta ser solo un espejismo.

Pronto una docena de imágenes de Son Gohan danzan alrededor del espadachín.

Zahha suspira con decepción.

– “Un truco muy burdo para alguien con tu caché…” – refunfuña el espadachín.

Los espejismos poco a poco se acercan a Zahha.

El espadachín lanza su espada morada contra los espejismos, que gira sobre sí misma y los corta a todos por la mitad.

De repente, Zahha siente como algo se aproxima rápidamente por su espalda, y sin dudarlo hace que la espada verde lo intercepte.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el espadachín al ver que ha cortado por la mitad una cabeza de Godgardon.


Zahha se revuelve rápidamente, suponiendo una trampa de Gohan, esperando que el mestizo intente sorprenderle de nuevo por la espalda.

Pero no hay nadie. Ni rastro de Son Gohan.

Zahha mira a cada lado.

– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta. – “¿Qué trama?”

Zahha desciende hasta posarse en el suelo. Sus espadas regresan a su órbita habitual.

– “¿Te escondes de nuevo?” – refunfuña el espadachín.

De repente, un blast de ki se eleva entre la maquinaria de la fábrica y estalla contra el techo, haciendo que se derrumbe sobre el espadachín.

Pero Zahha alza su mano derecha y, sin inmutarse, detiene los cascotes, dejándolos suspendidos en el aire.

El espadachín, con un elegante gesto los lanza hacia el origen del blast de ki, bombardeando esa parte de la fábrica con la intención de que alguna roca golpee al mestizo.

En ese instante, Son Gohan sale de su escondite y salta por encima de la lluvia de cascotes, con una esfera de energía azul entre sus manos.

– “¡Kamehame…!” – recita rápidamente. – “¡¡HAAAAA!!” – dispara.

El espadachín hace que sus armas vuelen a interceptar el ataque, colocándose en cruz en su camino.

– “Je…” – sonríe el mestizo.

Gohan cierra sus manos alrededor del Kamehameha como si se cerraran las fauces de un dragón, estrujando la fuente de la técnica y haciendo que el ki tenga que filtrarse entre sus dedos, dividiendo el torrente de energía en múltiples proyecciones menores.

Las porciones del Kamehameha evaden las espadas por encima y por debajo, sorprendiendo a Zahha, que se ve obligando a protegerse personalmente del ataque.

El espadachín se cubre cruzando los brazos frente a su rostro y recibe los impactos del Kamehameha, que estallan casi a la vez contra Zahha.

Mientras el espadachín está envuelto en una nube de humo, Son Gohan se abalanza sobre él, volando a toda velocidad, descendiendo a medida que avanza.

Al sobrevolar las espadas, el mestizo da una voltereta antes de pisar el suelo y extender sus manos hacia atrás para lanzar una onda de energía con cada una para, no solo propulsarse hacia el enemigo, si no para lanzar sus espadas lo más lejos posible.

Gohan avanza disparado a una velocidad vertiginosa y entra en la nube de humo.

Gohan sale por el otro lado de la nube. Ha golpeado a Zahha con ambos puños en su abdomen y éste escupe sangre mientras se dobla sobre la espalda del mestizo.

Zahha abre sus manos y reclama sus espadas, que acuden a su llamada, pero se encuentran a una considerable distancia gracias a la estrategia del mestizo.

De repente, el aura incolora de Gohan se torna amarilla y toma forma esférica, envolviéndolo.

– “¡¿EH?!” – se asusta Zahha.

– “¡¡¡HAAAAAAAAA!!!” – grita Gohan.

De su aura es proyectada una onda de energía que empuja a Zahha a través de la fábrica, rompiendo la barrera del sonido.

Gohan se detiene en el aire mientras ve alejarse a su enemigo, que rompe la pared de la fábrica para continuar hasta perderse en el horizonte.

Las espadas se aproximan a Gohan por la espalda, pero el mestizo, sin mirar, se aparta ligeramente hacia la izquierda para dejar pasar la morada, y luego hacia la derecha para dejar pasar la verde… pero con un rápido movimiento la agarra por el mango.

Una explosión sacude la zona, pues el ataque ha estallado en el horizonte.

En la zona desértica, los torbellinos creados por el demacrado anciano invaden el terreno de combate. 

Cell ve como su contrincante desparece entre la tormenta de arena.

– “Tsk…” – protesta el insecto. – “¿Intentas huir de nuevo?” 

Detrás de él, una silueta surge del suelo.

Sin dudarlo, Cell se revuelve y corta su cabeza.

Pero la figura decapitada propina un puñetazo ascendente al insecto, cogiéndolo desprevenido y haciéndole retroceder.

– “¿Hmm…?” – murmura Cell.

La figura resulta estar hecha de arena.

Alrededor del insecto, una docena de adversarios nacen de la tormenta, todos con un aspecto rejuvenecido de su contrincante, con una cresta de cabello, vestidos con ropajes que Cell ha visto antes, pero que le es difícil concretar entre la arena.

Los clones rodean a Cell, que se pone en guardia imitando la pose con la que hace tantos años su homónimo del Universo 7 se enfrentó a Súper Vegeta.

Un clon de arena se abalanza sobre Cell por su derecha, pero el insecto lo intercepta con un rápido movimiento, destruyéndole la cabeza con un golpe con el dorso del puño.

Los demás lo siguen y pronto están todos sobre el insecto.

Cell dispara a uno, atravesándole el pecho, dejándole un agujero de cristal.

El insecto se revuelve y corta a otro por la mitad con el canto de su mano, aunque las dos mitades se unen de nuevo para golpear a Cell, que encaja el golpe sin dolerse.

Pronto dos hombres de arena agarran los brazos del insecto, y un tercero se prepara para golpearle en el abdomen, pero Cell lo sorprende abriendo su boca y emanando un ataque de ki amarillo que desintegra a su adversario.

En la zona volcánica, Kamo, sintiéndose humillado ante el despertar de Vegeta, le embiste con todo su odio.

– “¡YAAH!” – grita el tsufur, intentando golpear al saiyajín.

Vegeta evade el primer puñetazo con facilidad, moviendo la cabeza hacia un lado.

El tsufur lo intenta de nuevo con un gancho ascendente, pero Vegeta lo esquiva inclinando ligeramente la cabeza hacia atrás.

Kamo, desesperado, lo intenta de nuevo, cargando un fuerte puñetazo que lanza contra la cara de Vegeta con todas sus fuerzas.

Esta vez, el golpe impacta directo en la mejilla del saiyajín, haciendo que éste retroceda dos pasos, girando sobre sí mismo antes de recuperar la estabilidad.

– “Ja… jaja…” – ríe un victorioso Kamo.


Vegeta mira al tsufur con el labio sangrando y una media sonrisa pícara en su rostro.

– “¿Eso es todo?” – se burla el saiyajín. – “Hace un momento presumías de la superioridad de tu cuerpo…”

– “Maldito seas…” – gruñe Kamo. – “¡¡MALDITO SEAS, SAIYAJÍN!!”

Kamo aviva su aura y carga contra Vegeta, pero al dar el primer paso se topa con la mano del saiyajín a pocos centímetros de su cara.

– “Un guerrero es la unión de su cuerpo, su mente y su espíritu.” – sentencia Vegeta.

Con un empujón de ki invisible, Kamo sale repelido violentamente.

En la fábrica, Gohan empuña el sable verde de su adversario y presume sus habilidades aprendidas con la Espada Z.

Zahha, empuñando la espada morada, camina hacia el mestizo. Su ropa ha sufrido daños con el ataque de Gohan, pero no tarda en repararse mágicamente.

– “Insolente…” – gruñe Zahha, que alza su mano libre para reclamar su arma verde.

El arma que empuña el mestizo intenta escapar de sus manos, pero este la agarra con fuerza, clavando los pies en el suelo.

– “No… tan… rápido…” – protesta Gohan, esforzándose por retenerla. – “Yo… no quiero… pelear…”

Zahha detiene su reclamo repentinamente y Gohan casi se cae de espaldas, pero tras dar varios pasos atrás se estabiliza.

– “No es cualquiera que puede empuñar mis espadas…” – concede Zahha.

Gohan clava el espadón en el suelo.

– “Tu forma de usar luchar…” – dice el mestizo. – “Se parece a la de mi amigo Trunks.”

– “Hmm…” – murmura Zahha.

– “Y tu forma de moverte…” – continúa Gohan. – “No es la primera vez que me enfrento a tu soberbio estilo de lucha.”

Zahha frunce el ceño. Gohan sonríe al ver la reacción del espadachín.

– “¿Quién eres?” – pregunta el mestizo, usando la lengua de los Dioses.

DBSNL // Capítulo 319: System Reboot

DBSNL // Capítulo 319: System Reboot

“¿Cómo sabías que esto iba a funcionar?”

En el laboratorio se encienden las luces rojas de emergencia.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Shido. – “¿Cómo ha podido ocurrir esto? ¡Raichi!”

– “Hemos sufrido una sobrecarga.” – responde Ahms. – “Pero recuperaremos los sistemas en unos minutos.”

La luz emitida por el choque de energías extraídas de Zamas y Champa, empieza a atenuarse.

Ambos han recuperado sus formas originales para conservar energía.

– “Ju, ju, ju…” – ríe le tirano. – “Mi plan ha funcionado.”

– “¿Cómo sabías que esto iba a funcionar?” – responde su hermano.

– “Me di cuenta del funcionamiento de ese farsante dorado cuando empezamos a luchar.” – dice Freezer. – “A medida que sus clones aumentaban, limitaban sus ataques de energía y daban prioridad a su superioridad numérica.”

– “Evitaba excesos…” – murmura Cooler.

– “Pero su irritante personalidad ha sido su punto débil.” – sonríe Freezer.

– “Irritante, ¿eh?” – sonríe Cooler.

– “Al igual que todo M2 depende de una única fuente de energía, ellos también.” – continúa el tirano. – “Y ese último ataque ha redireccionado todos los recursos del sistema.”

– “¿Cómo no se me ha ocurrido a mí?” – se avergüenza Cooler.

– “Tú formaste parte de M2.” – responde Freezer. – “Pero para mí fue un enemigo.”

Los dos miran a su alrededor.

– “Pero, ¿qué ha pasado con el planeta?” – pregunta Cooler.

Los dos se dan cuenta de que el terreno de combate donde estaban disputando su enfrentamiento con Golden ha quedado reducido a una pequeña área rodeada de oscuro vacío.

En la superficie del planeta oscuro, Gohan y Goku han aprovechado que los Godgardon han quedado inutilizados para intentar despertar a Punch y Ogilvie, que poco a poco abren los ojos.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Punch.

– “Nos tenemos que ir.” – dice Gohan.

Punch abre los ojos y se encuentra frente al terrorífico rostro de un Godgardon.

– “¡AH!” – se asusta el hijo de Hit.

– “¡SHHH!” – dice Gohan. – “No vaya a ser que despierten…”

En los terrenos de combate del sistema Raichi, un fenómeno similar al que ha ocurrido con el mundo en el que se encontraban los demonios del frío ha tenido lugar. El terreno se reduce a una decena de metros alrededor de donde se encontraban nuestros amigos.

Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín para intentar iluminar la zona, pero no hay nada que iluminar más allá de esos pocos metros.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Avo.

– “Es como si estuviéramos en un videojuego antiguo…” – dice Trunks.

En la jungla, Kamakiri, Dabra, Ub, Broly, Turles y Liquir sufren el mismo fenómeno.

Lejos de allí, Reitan y Okure también lo padecen, quedando atrapados en la misma porción de terreno.

Okure parece confusa ante la nada que los rodea.

– “Okure.” – dice Reitan, acercándose.

– “Déjame en paz.” – responde Okure.

Reitan se sienta en el suelo, cruzado de piernas.

– “Parece que no tenemos a donde ir.” – dice el herajín. – “Solo escúchame.”

En otro punto del sistema Raichi, Mirai Trunks y los demás también se sorprenden ante el cambio que ha sufrido el escenario.

– “¿Estamos atrapados?” – pregunta Pan.

– “Parece algún tipo de simulación.” – dice Trunks.

– “No…” – dice Bra. – “Esto es mucho más complejo que una simulación…”

– “¿Magia?” – pregunta Piccolo.

Algo llama la atención de Mirai Trunks en la nada.

– “El vacío…” – murmura Trunks. 

Poco a poco, los sistemas se van recuperando en el laboratorio. La energía de Champa y Zamas choca de nuevo en el interior del planeta oscuro y reaviva el brillo del núcleo.

– “Estamos recuperando potencia.” – anuncia Ahm.

La figura fantasmagórica de Raichi aparece de nuevo en el laboratorio.

– “Te lo había advertido, Shido.” – dice el doctor.

– “Esperaba más de tu laboratorio.” – protesta Shido.

– “Ahm, prioriza la energía en los siguientes sectores…” – dice Raichi.

 Cell se encuentra sobre una pequeña plataforma de arena rodeada de nada.

– “Ese Freezer…” – sonríe el insecto.

De repente, la plataforma se expande, revelando un gran desierto que parece no tener fin.

En otro punto del sistema Raichi, Son Gohan camina por una fábrica gigantesca y ruidosa. Cientos de cadenas de ensamblaje culminan en la generación de Godgardons.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Gohan. – “Esta fábrica ha salido de nada…”

Mientras tanto, Vegeta se encuentra en una zona volcánica. El cielo está cubierto de nubes negras de tormenta y ceniza. La lava en ebullición puede oírse desde varios cráteres.

Vegeta, de brazos cruzados, espera.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 313: Iracundos

DBSNL // Capítulo 313: Iracundos

“Se acabó la cacería.”

En la jungla, Turles carga contra Liquir.

El kurama, ahora imbuido por el poder del ki divino, salta grácilmente por encima del saiyajín, dejándolo pasar de largo, para luego caer sobre su espalda y propinarle una rápida combinación de patadas que estampan a Turles contra el suelo.

El saiyajín se levanta y se gira furioso, y abre su boca para emitir un torrente de ki verde.

Liquir corre rodeando al saiyajín, que persigue al kurama con el rayo de energía que emana de su boca.

De repente, Liquir usa sus cuatro patas para correr y así acelerar el ritmo, logrando acortar distancias con Turles y propinarle un fuerte puñetazo en el pecho que lo lanza a través de la jungla.

Mientras tanto, Okure se ha levantado tras el golpe del recién llegado Broly.

Broly está magullado por su combate con el tsufur.

– “Broly…” – dice Reitan. – “¿Qué haces aquí?”

– “No lo sé.” – responde Broly. – “He despertado en este lugar.”

La herajín reaviva su aura, furiosa y corre hacia el saiyajín.

Antes de que Reitan y Broly puedan reaccionar, Okure ya se encuentra frente a ellos.

Broly reaviva su aura verde, con su cabello del mismo color, y agarra las manos de Okure.

– “Esa ira…” – piensa Broly, recordando escenas propias en Vampa. – “Sé cómo se siente…”

Broly da un cabezazo a Okure y luego la empuja con una patada.

– “No tenías que intervenir…” – protesta Reitan.

– “Tu amiga está consumida por la ira y el odio.” – dice Broly. – “Nada la detendrá.”

– “Pero…” – duda Reitan.

Mientras tanto, Dabra sigue el rastro de sangre hasta el tronco de un árbol. 

El demonio toca la sangre del dokuchi con sus dedos y los lame. El rastro asciende por el tronco.

– “Hemos tenido suerte…” – sonríe Dabra. – “Una hembra habría sido mucho más difícil de cazar…”

Dabra inspira y luego aspira una gran llamarada hacia la copa de los árboles.

– “¡¡GYAAAAAH!!” – grita la criatura.

Dibujado por Ipocrito

El dokcuhi cae al suelo, con quemaduras en varias partes del cuerpo que le impiden tornarse invisible.

Dabra camina hacia él, con su espada en la mano.

El camaleón se arrastra intentando alejarse del demonio, intentando también camuflarse de nuevo, pero su cuerpo no se lo permite. Varios cambios de color recorren su piel sana, pero ninguno logra hacerlo invisible.

– “Ah… ah…” – se arrastra quejoso.

Dabra cambia su espada por una lanza, que apoya sobre su hombro.

– “Se acabó la cacería.” – sentencia el demonio con una sonrisa pícara en su rostro. – “Una pena que no voy a poder venderte por piezas…”

– “Edes… edes un monstduo…” – dice el reptil con dificultad para hablar, sin lengua, que sigue intentando alejarse.

– “Soy un demonio.” – dice Dabra, pisándole la cola para que no huya.

El dokuchi, desesperado, abre sus fauces y se lanza contra Dabra, pero en un instante el demonio le atraviesa la mejilla con la lanza, desde el interior de su boca hacia fuera, clavándolo en el suelo.

– “¡Aaah!” – se queja el camaleón. – “¡¡AAH!!”

Dabra se agacha frente al rostro del dokuchi.

– “Sois una raza fascinante… Verdaderos depredadores.” – dice el demonio. – “No sé qué te prometieron aquí… pero ha sido un error.”

– “Ahh…” – se sigue quejando el camaleón. – “Yo… quedía…”

– “¿Sabes una cosa?” – le interrumpe Dabra con una cruel sonrisa. – “Mi saliva también es bastante especial…”

El demonio se lame el pulgar y luego lo acerca lentamente hacia la frente del dokuchi, que lo mira confuso y con horror.

Lejos de allí, Turles recibe un duro castigo de Liquir. 

El kurama se mueve ágilmente alrededor del saiyajín, esquivando todos sus golpes y contraatacando.

Turles intenta darle un puñetazo, pero Liquir se cuela entre sus piernas y da una patada por la espalda. El saiyajín se tambalea hacia delante e intenta revolverse para lanzar otro golpe, pero cuando lo hace, Liquir ya ha saltado por encima de él y le ataca por la espalda de nuevo con un fuerte puñetazo.

Turles, se tambalea de nuevo y, furioso, se da la vuelta para cargar contra su enemigo.

Liquir alza su mano, apuntando con su palma al saiyajín.

– “¡HA!” – exclama el zorro, que empuja a Turles con una andanada de ki invisible.

El saiyajín es lanzado contra una gran pared de roca en la que queda incrustado.

Liquir camina lentamente hacia el saiyajín, que parece aturdido.

– “Lo siento.” – dice el kurama. – “Pero como aprendiz de Hakaishin, he comprendido que a veces no hay lugar para la misericordia…” – anuncia. –“A veces solo cabe la destrucción.”

Liquir carga contra Turles, con su puño en alto, que se ilumina de color naranja con destellos morados.

Pero en el momento del impacto, algo sucede. Turles ha extendido su brazo y ha detenido el golpe con una mano. El impacto emite una onda expansiva de sacude la jungla.

– “¿EH?” – se sorprende el kurama.

Turles lo mira con los ojos en blanco. El aura verde del saiyajín se aviva como una llama sacudida por el viento, para reavivarse de color magenta.

– “No es posible…” – piensa el kurama. – “Su ki… es…”

El aura de Turles estalla en una explosión de energía que repele al zorro.

Mientras tanto, Okure carga contra Reitan y Broly.

El saiyajín se adelanta al hearjín y detiene el puñetazo de Okure cruzando los brazos frente a su pecho.

Broly agarra el brazo de la herajín y la proyecta contra el suelo con una técnica de judo.

El saiyajín alza la mano y se materializa en ella una esfera de ki verde.

Pero cuando Broly va a lanzarla contra Okure, Reitan se interpone y sujeta el brazo del saiyajín.

– “¡NO!” – exclama Reitan. – “¡ESPERA!”

Broly frunce el ceño y aparta al herajín empujándolo hacia un lado, justo cuando Okure ya se ha levantado y carga contra él.

Okure se abalanza contra Broly, agarrándolo por la cintura y empujándolo a través de los árboles.

El saiyajín golpea la espalda de Okure con los codos repetidas veces, pero la ira de la herajín hace que ésta no se detenga.

El aura verde de Okure aumenta su intensidad y, de repente, emite un pulso de energía, como si de una onda expansiva se tratara, que repele a Broly y lo lanza a través de la frondosa jungla.

Broly sale de la jungla a toda velocidad, chocando contra el suelo y rondando sobre un claro hasta detenerse.

Aturdido, el saiyajín se levanta.

En el interior bosque puede oír los pasos del enemigo.

Pero para su sorpresa, quien aparece frente a él es Turles, transformado por el poder que le ha otorgado Raichi, con su cabello y aura magentas.

Broly enseguida tiene recuerdos de su pasado. Su ira desatada en Vampa. Su lucha contra Goku y Vegeta. Su segundo enfrentamiento contra Goku en Monmaas.

– “Ese poder…” – murmura el saiyajín.

Turles lleva a Liquir arrastrado por una de sus colas. El zorro ha perdido el conocimiento.

Broly se pone en guardia, listo para pelear.

Pero en ese instante, la herajín también sale de entre los árboles.

Los dos titanes, Turles y Okure, se encuentran frente a Broly. 

El saiyajín, lejos de amedrentarse, reaviva su aura.

Las exageradas expresiones de los dos, de rabia y locura, con los ojos en blanco, contrastan con la mirada calmada pero determinada de Broly.

Turles suelta a Liquir, que queda tirado en el suelo.

Una gota de rocío recorre una gran hoja hasta que parece que va a derrama por su extremo, pero acaba evaporándose.

Turles y Okure a corren hacia Broly. A su paso la jungla arde.

Broly responde de la misma forma y carga hacia ellos.

DBSNL // Capítulo 310: Depredadores

DBSNL // Capítulo 310: Depredadores

“No soy tu enemigo, Okure.”

Liquir se levanta lleno de barro tras el traicionero e invisible golpe de su adversario. 

El zorro muestra los dientes.

– “Grrr…” – gruñe mientras su ki naranja le imbuye y pronto adquiere tonos morados. – “Estoy empezando a hartarme de este juego…”

En otro punto de la jungla, Turles, transformado en Súper Saiyajín, busca a su misterioso contrincante reptiliano entre las copas de los árboles.

– “¿Dónde te has metido?” – se pregunta.

Pero pronto se da cuenta de que algo va mal. Su vista se ha vuelto borrosa.

– “¿Qué?” – se extraña mientras se mira la mano. – “¿Qué me está pasando?”

El saiyajín pierde su aura y desciende rápidamente hasta el suelo, cayendo con la rodilla hincada.

– “¿Qué me pasa…?” – se pregunta mientras intenta reavivar su aura, solo para perder por completo su transformación. – “Mi cabeza…” – se frota un ojo con la palma de la mano.

Pronto tiene que poner las dos manos en el suelo e hincar la segunda rodilla.

– “Mis manos… y mi cuello…” – piensa el mestizo. – “Siento un extraño hormigueo…” – ata cabos. – “Sintiendo aún las babas del enemigo.”

Una sombra se cierne sobre él. El saiyajín no tiene fuerzas ni para levantar la cabeza, pero puede oír como su adversario se relame.

– “Me pregunto a qué sabe tu raza…” – se mofa el camaleón. 

En ese instante, Ub aparece como una centella, envuelto en ki rojizo, y propina una patada en la nuca del lagarto, devolviéndolo a la frondosidad de la jungla.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el terrícola.

Turles se desploma, inconsciente.

Ub se preocupa y se acerca para socorrerlo.

Dabra lo interrumpe.

– “¡No lo toques!” – advierte el demonio mientras aterriza.

– “¿Qué?” – se detiene Ub. – “¿Qué le pasa?”

– “Su cuerpo debe estar recubierto con las neurotoxinas de la saliva de ese dokuchi.” – asevera.

Ub mira al pobre Turles, desfallecido bocabajo.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta el terrícola.

– “Esa criatura puede tornarse invisible.” – dice Dabra. – “Y su boca emana una saliva neurotóxica para inmovilizar a sus presas, lo que añadido a su fuerte y larga lengua, lo convierte en un terrible depredador.”

– “Suena terrible…” – pregunta Ub.

– “Te has precipitado para salvar al saiyajín.” – dice Dabra. – “Puede que hayas malgastado nuestra mejor oportunidad de acabar con él.”

Ub traga saliva, asustado. Mientras tanto, Dabra empuja el cuerpo de Turles con el pie para ponerlo de lado.

– “¿Y cómo sabes tanto sobre ese tipo?” – pregunta el terrícola.

– “Ya no soy el Rey de los Demonios.” – esboza una media sonrisa. – “He tenido que ganarme la vida, y la lengua de dokuchi se paga muy bien.”

– “Así que has cazado a otro antes…” – sonríe Ub, más tranquilo.

– “Así es.” – responde el demonio. – “Aunque tuve que aliarme temporalmente con un grupo de cazadores furtivos experimentados…”

– “¿En serio?” – se preocupa el terrícola.

Dabra sonríe.

– “Te aconsejo que tengas mucho cuidado, muchacho.” – advierte Dabra. – “Éste sobrevivirá. Es un saiyajín.” – dice zarandeando ligeramente a Turles con el pie. – “Pero esa dosis en un simple humano…”

Ub asiente.

– “Lo tendré en cuenta.” – dice el terrícola.

La hojarasca se mueve a su alrededor, alertando a los dos guerreros.

Lejos de allí, Okure se detiene sobre la copa de un árbol, dejando que Reitan la alcance al fin. 

Nuestro amigo se queda en el suelo, observando a su vieja amiga sobre una rama, por encima de él.

Dibujado por Ipocrito

– “¡OKURE!” – exclama el herajín. – “¡¿Qué pretendes?!”

Ella sonríe, pero en sus ojos se refleja el dolor del pasado.

– “Dime, Gas…” – dice ella con retintín. – “¿Has venido a matarme como a Elec?”

– “No soy tu enemigo, Okure.” – insiste Reitan. – “Déjame ayudarte.”

– “Reitan, el vengador.” – continúa la herajín. – “No suena muy de fiar…” – se mofa.

– “Las cosas no son tan sencillas como creíamos, Okure.” – insiste Reitan. – “Fuerzas mucho más grandes que nosotros nos han movido como a marionetas continuamente. Ahora podemos elegir.”

– “Me pregunto cuál será mi nombre cuando se sepa que he matado al famoso Reitan.” – dice Okure. – “Como tu causa fue considerada noble entre los cobardes, se te dio un apodo reivindicativo…” – dice mientras camina sobre la rama haciendo equilibrios hasta llegar al extremo. – “El mío no lo será.” – sonríe irónicamente. – “La destructora. Ese me gusta.”

– “Okure…” – murmura Reitan, preocupado.

La masa muscular de la herajín empieza a aumentar de forma desproporcionada, sus ojos se ponen en blanco y su cabello empieza a desenredarse.

La rama sobre la que se posaba se rompe, haciendo que se precipite mientras su cabello y su piel cambian de color y su cuerpo se envuelve en un aura verdosa.

Al aterrizar, sus pies se clavan en el suelo, que se resquebraja formando un pequeño cráter.

Reitan se queda perplejo ante el cambio que ha sufrido su compañera.

– “O… Okure…” – titubea el herajín. – “¿Qué te han hecho?”

Dibujado por Ipocrito

En otro campo de batalla, lejos de las miradas de los espectadores, Mirai Trunks pelea con Onisen mientras los demás luchan contra una horda de dorobochi.

Las creaciones de Raichi usan las habilidades robadas para hacer retroceder a nuestros amigos.

– “No podemos seguir así…” – piensa Piccolo, mirando como los demás están sufriendo para mantener a sus adversarios a raya.

Granola dispara a discreción. Un enemigo cae con cada disparo. Hermila usa sus esferas voladoras para hacer rebotar sus disparos de un lado a otro, atravesando dorobochi a su paso.

Los dos comparten una mirada cómplice.

Granola dispara de nuevo, pero esta vez su disparo alcanza en el hombro del enemigo, arrancándole el brazo.

Hermila se da cuenta.

– “Granola…” – se preocupa.

El cereliano sigue disparando.

Hermila se acerca a su compañero y le agarra del hombro.

– “Granola…” – insiste el viejo.

El cereliano se detiene. Los dos se miran.

– “¡¡HERMILA!!” – exclama la voz de Granola desde la distancia.

Hermila mira hacia un lado y ve a su compañero corriendo hacia él mientras levanta su mano para intentar defenderlo.

En este instante, Hermila recibe un disparo en el abdomen que lo atraviesa.

El Granola con el que estaba hablando revela su verdadera forma; un dorobochi.

Hermila cae de rodillas al suelo. El dorobochi recibe un disparo del cereliano en la cabeza.

Granola sujeta a Hermila antes de que caiga de espaldas al suelo.

– “Hermila…” – se preocupa el cereliano.

Pero en ese instante, el viejo esboza una perturbadora sonrisa.

Granola recibe un disparo en el pecho. Hermila resulta ser otro dorobochi y toda la escena era una farsa para atraer al cereliano.

Granola está en shock y cae sentado en el suelo. El dorobochi se regenera mientras se levanta.

– “Je, je, je…” – ríe la criatura de Raichi.

En ese instante, Yuzun salta sobre el dorobochi y le arranca la cabeza con sus fauces.

– “¡GRANOLA!” – lo socorre Botamo.

En pocos segundos, su banda se reagrupa alrededor del cereliano para protegerlo.

Piccolo no tarda en unirse a ellos.

– “¿Cómo está?” – pregunta el namekiano mientras aterriza.

– “Malherido.” – responde Hermila.

El viejo mira a su alrededor, como sus compañeros repelen a los dorobochi.

– “No nos queda mucho tiempo, namekiano.” – dice Hermila.

Mirai Trunks y Onisen chocan con un violento puñetazo que hacer retumbar el suelo. Luego intentan golpearse con la otra mano, pero también chocan sus puños. Finalmente, chocan con sus cabezas. Una gota de sangre recorre la frente de Trunks. Onisen sonríe.

Hermila y Piccolo ven el duelo desde la distancia.

– “Tampoco a vosotros.” – añade Hermila. 

Mirai Trunks y Onisen se separan.

– “¡¡MASENKO!!” – dispara el hijo de Vegeta.

Onisen lo detiene con su mano agigantada.

Trunks apunta a su adversario con sus dedos índice y corazón y la mano de Onisen estalla en mil pedazos.

– “Je…” – sonríe el mestizo.

Onisen observa su miembro cercenado.

– “Tus habilidades superan nuestras expectativas.” – dice la creación de Raichi.

– “Enfrentarme a guerreros artificiales es mi especialidad.” – responde Trunks.

Onisen sonríe mientras regenera su mano.

– “No sería descabellado pensar que puedes derrotarme.” – dice Onisen. – “Pero no sé si tus amigos pueden esperar tanto tiempo…”

Trunks mira hacia un lado y ve a Granola malherido.

– “Tsk…” – se preocupa el mestizo.

Piccolo se agacha y agarra a Granola en brazos.

– “Dejadme ayudar.” – dice el namekiano.

Trunks mira de nuevo a Onisen, mientras los dorobochi se acumulan alrededor de la banda de Granola.

– “¿Vas a dejarlos morir?” – pregunta la criatura de Raichi. – “No puedes derrotarme a mí y a todos los demás.”

Hermila observa a Granola en brazos de Piccolo.

– “Cuida de él.” – dice Hermila.


Bra, Pan, Marron, Ikose y Baicha pronto vuelan hasta donde están los demás.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se preocupa Pan.

Onisen da un paso al frente.

Trunks clava su mirada airada en el enemigo y le apunta con la mano, desatando un torrente de ki sobre él. 

Una gran explosión y una terrible polvareda se apoderan de la zona.

Piccolo carga a Granola en su hombro.

Trunks aparece, apresurado.

– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo. – “¡Tenemos que irnos!”

Hermila mira a los terrícolas y esboza una tierna media sonrisa.

– “Os deseamos mucha suerte.” – dice Hermila.

– “¿Qué estáis diciendo?” – se extraña Bra.

– “¡No podemos dejarlos aquí!” – añade Pan.

– “Gracias por salvar a Granola.” – sentencia el viejo.

Piccolo asiente.

– “Tenemos que irnos.” – dice el namekiano con pesar.

– “Piccolo…” – suspira Pan al ver la pena en el semblante de su tío.

Con recelo y pesar, uno a uno los terrícolas siguen a Piccolo y Trunks.

La polvareda se disipa lentamente. Los dorobochi cargan contra la banda de Granola.

Botamo, Yuzun, Soshiru, Shansua y Hermila se ponen en guardia.

– “Buena suerte, Granola.” – murmura Hermila. – “Ha sido un honor.”