DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi

DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi
“Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.”

Nuestros amigos se encuentran separados por los B-16. Cada uno se enfrenta a un gigante metálico.
Uno de los B-16 castiga severamente a Ten Shin Han, que pese a lograr detener algún golpe, se ve superado por el robot.

– “Es tan fuerte como el Número 16” – piensa Ten. – “Espero que Chaoz esté bien”.
El B-16 le agarra los brazos a Ten y aprieta con fuerza. Ten Shin Han no puede evitar gritar frente a la tortura que está sufriendo. Pero una confiada sonrisa sorprende al B-16, y de la espalda de Ten aparecen dos protuberancias que se convierten en dos brazos extra y colocan las manos en forma de triángulo a escasos centímetros de la cara del robot.

– “¡KIKO-HO!” – grita Ten Shin Han, lanzando su ataque a quemarropa contra el B-16.
Los antebrazos del robot que sujetaban a Ten quedan enganchados al luchador, pero el resto del B-16 es propulsado a varios metros de distancia por el impacto del ataque del humano.
Cerca de ahí, Trunks, transformado en Súper Saiyajín, está teniendo 
problemas con su contrincante, pese a estar manteniéndolo a raya gracias a su velocidad.

– “Si no hacemos la fusión esto va a ser muy complicado” – piensa Trunks.
Goten, también en Súper Saiyajín, se enfrenta a otro B-16, con resultados similares a los de Trunks.

– “No podemos ganar” – piensa Goten. – “Son demasiados”.
Chaoz intenta esquivar los ataques del B-16 volando a su alrededor, rodeándole y aprovechando su poder telequinético para desviar mínimamente los ataques, lo justo para evitar impactos directos. Pero uno de los golpes del B-16 le alcanza y le hace chocar contra la nieve. 
El B-16 le lanza su puño y Chaoz intenta repeler su ataque con un Dodonpa, pero el rayo de ki simplemente se dispersa al chocar contra el puño del robot, que sigue su veloz rumbo hacia Chaoz.
En el último instante, Lapis aparece para desviar el puño con una patada y atacar al B-16 golpeando sus piernas y derribándole.

– “No pueden detectarme.” – piensa el Número 17. – “Es la única ventaja que tenemos”.
Ten Shin Han se libera de los brazos del B-16 que habían quedado agarrados a él, cuando el robot se pone en pie. Su esqueleto metálico ha quedado al descubierto por el ataque del humano, pero no parece haber sufrido daños mayores.

Dibujado por Ipocrito
En el planeta de los Kaioshin, Son Gohan se está meditando, frustrado. Su objetivo es superar su límite actual. Sin el viejo Kaioshin no puede recuperar su estado “místico”, así que debe encontrar una alternativa si quiere estar a la altura del torneo.
Kibito ve su preocupación y se acerca a Gohan.

– “Encontrarás la manera” – dice Kibito.
Son Gohan se sobresalta ligeramente al escuchar la voz de Kibito y se pone en pie.

– “Recuerda” – le dice Kibito poniendo la mano en el hombro de Gohan. – “Eres el más grande de los guerreros”.
Gohan sonríe al escuchar las palabras de ánimo de Kibito.

– “Quiero proteger a mi familia, pero estoy muy lejos del poder necesario” – se lamenta Gohan.
– “Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.” – dice sonriendo Kibito.
Gohan suspira desanimado, pero parece que de repente se le ocurre una idea.

– “¡Eso es!” – grita Gohan entusiasmado. 
Kibito parece muy confuso por la reacción de Son Gohan.

– “¡Eres un genio, Kibito!” – le dice Gohan. – “Necesito que me lleves”.
En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta se encuentran de rodillas, agotados.

– “Y pensaba… pensaba que mi entrenamiento hasta ahora… había sido duro…” – dice Goku intentando recobrar el aliento.
– “Eres un… un endeble… Kakarotto…” – responde Vegeta, en las mismas condiciones.
Whis les observa con su pícara sonrisa.

– “Whis” – dice Goku mientras se sienta en el suelo. – “¿Cómo de fuertes son los otros universos?” – pregunta.
– “No puedo daros esa información.” – responde Whis. – “Pero os aconsejo que utilicéis el nivel del señor Beerus como meta a alcanzar.”
– “¿Quieres decir que aún no somos rivales para él?” – pregunta Vegeta algo ofendido.
– “¿Acaso crees que estás a mi altura, Vegeta?” – interrumpe Beerus que se ha levantado de la siesta, molesto por la insinuación del saiyajín.
En la Tierra, nuestros amigos siguen en apuros enfrentándose a los B-16. El Número 17 intenta ofrecer apoyo al resto de sus compañeros aprovechando el factor sorpresa que le aporta no emitir ki.
El B-16 que se enfrentaba a Ten Shin Han le apunta con los cañones de sus antebrazos. Ten intenta moverse, pero los puños del robot que estaban en el suelo le agarran los tobillos y le impiden huir.
El robot parece que va a disparar sus potentes cañones y Ten Shin Han intenta protegerse, pese a saber que es poco probable que resista un ataque de esa magnitud. Pero, en el último instante, Lapis golpea la rodilla del B-16, desequilibrándole y provocando que su disparo se pierda en el cielo.
Dos B-16 se unen al derribado por 17 y retan a éste y a Ten Shin Han.
El androide se coloca frente a Ten.

– “¡Los niños y yo nos encargaremos de esto!” – dice Lapis. – “¡Tú y Chaoz seguid adelante!”
– “¿Estás seguro?” – le dice Ten, sorprendido por la actitud del androide que un día fue su enemigo.
– “¿Es que crees que tú puedes retenerlos?” – responde Lapis con una sarcástica sonrisa.
Ten y Chaoz emprenden el vuelo hacia la Muscle Tower y uno de los B-16 sale tras ellos.

– “¡Son Goten!” – grita Lapis, para advertir al hijo de Goku que el robot persigue a sus amigos.
Goten mira al B-16, que se aleja, y prepara con calma el Kamehameha que le enseño el viejo Mutenroshi.

– “Ka…Me…Ha…Me… ¡¡HAAAAAAA!!” – grita lanzando una potente onda de ki que crece a medida que se acerca al robot.
La luz desprendida por el Kamehameha ciega a Trunks que mira atónito la técnica de su amigo.
El ataque golpea al B-16 que, pese a intentar detener la técnica con sus manos, no puede resistir el potente Kamehameha.
Los restos del robot caen al suelo ante la asombrada mirada de Trunks y Lapis. Son Goten suspira algo cansado.
El robot se levanta, pese a estar severamente mutilado; le falta el brazo derecho, el antebrazo izquierdo, y muestra su esqueleto metálico, al descubierto en su torso y cabeza. Tras dar dos pasos tórpidos, el robot cae, aparentemente inutilizado.
Goten sonríe satisfecho.

– “¡Bien hecho, Son Goten!” – celebra Trunks.
– “No cantéis victoria” – interrumpe Lapis. – “Aún nos quedan cuatro.” – dice mientras los robots restantes se posicionan frente a ellos.

DBSNL // Capítulo 36: Comandante

DBSNL // Capítulo 36: Comandante
“¿Eso son…? ¡Son B-16!”
Trunks, Goten y Lapis se dirigen hacia la próxima Dragon Ball y ya sobrevuelan el helado Norte, que siempre parece en penumbra, cuando los niños notan dos fuentes de ki cercanas. 

– “¿Lo notas, Son Goten?” – dice Trunks.
– “No son humanos normales” – responde éste.
– “¡Vayamos a investigar!” – dice Trunks desviándose de su rumbo.

Lapis y Goten le siguen.
Al llegar a la posición de esos ki, encuentran la pequeña casa de Lunch destrozada, balazos en las paredes, cristales rotos, restos de explosiones y varios soldados muertos.

– “Sin duda la Red Ribbon ha pasado por aquí” – dice Lapis.
De la casa salen Chaoz y Ten Shin Han, que lleva sujeto el pañuelo de Lunch en su puño.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – dice Ten al verles.
– “Tú eres Ten Shin Han, ¿verdad?” – dice Goten. – “¡Y tú eres Chaoz!”
– “Los hijos de Goku y Vegeta…” – murmura Ten. – “¿Número 17?” – se sorprende.
Lapis, de brazos cruzados, le hace un leve gesto con la mano en señal de saludo.

– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta Trunks.
– “El ejército de la Cinta Roja sigue en activo y se han llevado a Lunch y la Dragon Ball que encontramos” – responde Ten.
– “Les sigo la pista desde hace días” – dice 17.
– “Buscamos las Dragon Balls” – dice Goten.
– “Yo sólo quiero acabar con la Red Ribbon” – añade Lapis. – “Pero parece que ambos caminos pasan por encontrar su base”.
Ten aprieta el puño con fuerza.

– “¿Sabéis dónde están?” – pregunta Ten.
– “Tenemos el radar” – responde Trunks.
En el planeta de los Kaioshin, Piccolo se enfrenta a Zamas y Gohan, que se ha transformado en SS2. Gracias al ki divino, Piccolo es muy superior y juega con ambos, que por mucho que lo intentan no consiguen acertar ni un solo golpe.

– “La diferencia es abismal” – dice Kibito, mientras observa el combate junto al resto de Kaioshin.
Gohan y Zamas toman distancia.

– “¿Alguna idea, Zamas?” – le pregunta Gohan.
– “Me estorbas” – le dice Zamas antes de abalanzarse contra Piccolo.


Dibujado por El Discípulo de Tori

Piccolo le golpea y vuelve a lanzarle junto a Gohan.

– “Si no luchamos con un plan no lograremos ni rozarle” – insiste Gohan.
– “¿Y qué propones?” – le pregunta Zamas entre dientes.
En la Tierra, nuestro grupo de amigos ya se dirige velozmente hacia la localización de la Dragon Ball, dónde esperan encontrarse otra base de la Red Ribbon.
En la base principal de la Cinta Roja, bajo la antigua Muscle Tower, que ha sido reconstruida, Lunch está presa en un calabozo y herida en un brazo.

– “¡Voy a mataros a todos, malditos bastardos!” – grita mientras el guardia la ignora.
De repente, la alarma suena en la base y todos los soldados se preparan para la llegada de intrusos.
En el centro de mando, un envejecido coronel Silver, ahora comandante de la nueva Red Ribbon, tras ser informado de que se aproximan cinco sujetos a sus instalaciones, da las ordenes a su segundo al mando:

– “Envía a los Beta-16 como primera línea de defensa” – dice el comandante mientras inspecciona atentamente las imágenes recibidas por su satélite, fijándose en Son Goten, quién le hace revivir amargos recuerdos. – “Y preparaos para activar los Protocolos 66 y 391”.
– “¡Sí, señor!” – dice su segundo, que agarra el comunicador para transmitir las órdenes al resto de soldados.

Dibujado por Ipocrito


Nuestros amigos se acercan a la base entre la fuerte ventisca, cuando se dan cuenta de que un grupo de siluetas se acerca volando hacia ellos.

– “¿Eso son…? ¡Son B-16!” – grita Lapis, el primero capaz de distinguirlos gracias a sus capacidades aumentadas.
Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín al escuchar a Lapis, pero Goten es golpeado por un puño lanzado por uno de los robots.
Trunks intenta socorrerle, pero es interceptado por otro B-16, que le impide llegar hasta Goten.
En la sala de control, el comandante Silver sonríe mientras en otro monitor se ve el video de la cámara de seguridad donde nuestros amigos se enfrentaron al B-16 por primera vez. En él se puede ver la aparición de Gotenks.

– “Si evitamos eso, no deberían ser un problema” – murmura el líder de la Red Ribbon. 
El grupo de guerreros no puede distinguir a cuantos B-16 se enfrentan, pues la ventisca es densa y no emiten ningún ki.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas y Gohan parecen haber ideado un plan y se abalanzan sobre Piccolo.
Gohan encara a Piccolo intentando golpearle, mientras Zamas busca sorprenderle por la espalda con su teletransporte “Kai-kai” y sus espadas de ki, esta vez activas en ambas manos. Pero Piccolo usa esa misma técnica de teletransporte para evitar el golpe de Zamas.
El Kaioshin del Norte intenta seguir a Piccolo y ambos se teletransportan repetidas veces por todo el terreno de combate. A Gohan le cuesta seguir sus movimientos y sólo puede intentar buscar un patrón en sus repetidos teletransportes.
Finalmente, Gohan lanza un Masenko al vacío dónde espera que aparezca Piccolo y le obliga a repeler su ataque, dándole tiempo a Zamas para rozar al Dai Kaioshin con su espada de ki, haciéndole un corte en la mejilla.
Piccolo golpea a Zamas y le hace retroceder. Gohan se acerca a toda velocidad hacia el namekiano, cuando éste le lanza una Granada de Luz. Zamas usa su poder telequinético para detener a Gohan y así evitar que impacte contra el ataque de Piccolo.
El Dai Kaioshin recupera distancia y da por finalizado el combate.

– “Parece que habéis aprendido a trabajar juntos” – dice el namekiano.
Gohan vuelve a su estado base.

– “No es suficiente” – dice el mestizo. – “Pese a compensar nuestra carencia de poder con nuestras habilidades conjuntas, no somos rivales contra enemigos de un poder por encima de los mortales.” 
– “No seas tan duro contigo” – responde Piccolo.
– “No se trata de mí.” – continúa Gohan. – “Si nos enfrentamos a seres con el poder de un Hakaishin, mi nivel actual es ridículo. Así no puedo proteger a los que me importan.”
Zamas observa a Gohan, algo sorprendido por sus palabras.

– “Tengo que encontrar una forma de aumentar mi poder” – dice apretando fuertemente sus puños. – “Tiene que haber una manera de sobrepasar mi límite actual”.

Dibujado por El Discípulo de Tori


DBSNL // Capítulo 29: Red Ribbon

DBSNL // Capítulo 29: Red Ribbon
“¿Vosotros también buscáis las Dragon Balls?”
En la Tierra, Trunks y Goten se han topado con el Androide 17.

– “¿Número 17?” – se sorprende Goten. 
– “¿El hermano de la Número 18?” – añade Trunks.
– “Así es.” – dice 17.
– “¿Y qué está pasando aquí? ¿Por qué has atacado a esta gente?” – le increpa Trunks.
– “Son soldados de la Red Ribbon” – responde el androide. – “Son lo que queda de su ejército.”
– “¿La Red Ribbon?” – se extraña Goten. – “¿El ejército al que derrotó mi padre?”.
– “Así que eres hijo de Son Goku…” – dice 17. – “Tuve que haberlo adivinado. Sois idénticos”.
– “Jeje. Nos lo dicen mucho…” – se avergüenza un poco Goten.
– “El Doctor Gero, quién nos modificó a nosotros y creó a Cell, trabajó para ellos”. – explica 17. – “Este era uno de los laboratorios secretos que quedaban en activo.”
En el planeta del Hakaishin, Goku y Vegeta entrenan para dominar la nueva transformación, pero no han tenido éxito hasta ahora.

– “Tenéis que deshaceros de vuestro ki mortal para transformaros” – les corrige Whis. – “Lo que estáis haciendo es disminuirlo”.
– “Es complicado hacer eso sin agotarse…” – se queja Goku.
– “No podéis esperar a que os den una paliza para lograr transformaros” – dice Whis. – “Tenéis que ser capaces de hacerlo a voluntad”.
En la Tierra ya anochece y, sentados frente a un fuego improvisado, Goten y Trunks han informado al Número 17 sobre los eventos recientes: el despertar de Beerus, la visita de Mirai Trunks, la aparición de Mirai Freezer y también su misión de reunir las Dragon Balls.

– “¿Vosotros también buscáis las Dragon Balls?” – les dice 17. 
– “¿También?” – se sorprende Trunks. – “¿Tú también las estas intentando reunir?”
– “Yo no.” – le responde el androide. – “Ellos” – dice refiriéndose a la Cinta Roja. – “Encontré una Dragon Ball en la montaña donde he pasado los últimos años trabajando en una torre de vigilancia. La Red Ribbon apareció a los pocos meses en su búsqueda”.
– “¿Así que tienes una Dragon Ball?” – dice Goten.
– “Así es” – responde 17. – “Aquí la tienes” – dice entregándoles un pequeño saco que llevaba atado a su cinturón.
– “¡Ya tenemos una!” – se alegra el hijo de Goku.
– “Pero el radar indica que hay otra cerca…” – interrumpe Trunks. – “Puede que esté dentro de las instalaciones… ¡Esperadme aquí, voy a por ella!” – dice mientras se adentra en el laboratorio secreto en ruinas.
En el planeta de los Kaioshin, Piccolo habla con Zamas en privado.
– “No puedes seguir así, Zamas” – le dice Piccolo. – “Tienes que librarte de esa oscuridad que nubla tu corazón si quieres seguir adelante”.
– “No puedo evitar sentir ira cuando veo que os saltáis las normas una y otra vez” – responde el Kaioshin apretando los puños. – “Los Kaioshin deben mantener la armonía, pero los mortales siguen saltándose las normas continuamente. Y parece que el resto les aplaude por ello…”
– “Hablas como un Dios de la destrucción” – le interrumpe Piccolo.
Zamas se queda callado y algo sorprendido, pues se da cuenta de que estaba sonando como Beerus. Pero en seguida continúa con su discurso.

– “Incluso el Hakaishin Beerus ha sucumbido a los encantos de los mortales. Entrenar a dos guerreros de una raza tan sanguinaria…” – continúa.
– “Te entiendo.” – le interrumpe el Dai Kaioshin. – “Pero no debes juzgar a nadie por su origen, sólo por sus acciones.” – le corrige. – “Tengo muchas esperanzas puestas en ti, Zamas. Nunca es tarde para dar un paso en la dirección correcta”.
El Kaioshin del Norte agacha la cabeza, pensativo.
En la Tierra, Trunks busca la Dragon Ball entre las ruinas del laboratorio, siguiendo el radar.

– “Tiene que estar aquí…” – dice levantando los escombros. Pero no logra encontrar nada cuando llega hasta abajo. – “Que extraño…” – piensa. – “Puede que haya alguna especie de sala inferior.” – dice buscando una trampilla oculta cercana. – “¡Aquí está!” – exclama, antes de volarla con una onda de ki.
El hijo de Vegeta desciende cientos de metros siguiendo el hueco por el que parece que cabe un ascensor. 

– “¿Qué ocultan aquí?” – piensa mientras baja.
Al llegar abajo, se encuentra con un gran hangar. 

– “¿Qué es todo esto?” – se pregunta mientras recorre un camino hecho por enormes contenedores.
Al pasar la zona de contenedores, no puede creer lo que ven sus ojos.

– “¿Qué demonios es esto?” – dice.
Frente a él se encuentra una reconstrucción parcial de la nave con la que Freezer y su padre llegaron a la Tierra años atrás, construida a partir de sus restos.
Uno de los científicos ve a Trunks y da la voz de alarma. 

– “¡El intruso ha llegado hasta aquí! ¡Activad el Protocolo Beta-16!” – grita mientras otro activa la alarma y teclea en su ordenador.
Fuera de la montaña, Goten y 17 oyen la alarma. 

– “¿Qué es ese ruido?” – dice Goten.
– “Creí que había acabado con todo…” – dice 17. – “¿Se me habrá pasado algo?”
En ese momento Trunks sale atravesando la montaña y cae al suelo malherido.

– “¡Trunks!” – grita Goten. 
Trunks parece estar inconsciente.

– “¡Atento, Goten!” – le llama la atención 17.
Se escuchan pisadas acercándose desde el interior del laboratorio y una silueta empieza a definirse entre el humo.
El androide 17 no puede ocultar su incredulidad al reconocer la figura que se pone ante ellos.

– “¿Número… Número 16?” – tartamudea el androide.

Dibujado por Ipocrito