DBSNL // Capítulo 38: Ratón de biblioteca

DBSNL // Capítulo 38: Ratón de biblioteca
“Me llevará más tiempo del esperado…”
Lapis, Goten y Trunks se encuentran frente a los cuatro B-16 restantes.

– “Intentaré ganar tiempo” – dice Lapis. – “Haced la fusión”.
– “¡No aguantarás ni 30 segundos!” – responde Trunks.
– “No tenemos otra opción” – insiste 17.
Los B-16 atacan a nuestros amigos, sin darles tiempo a organizarse.

– “¡Ahí vienen!” – grita Goten.
En el planeta Ira-Iru, Kibito ha llegado con Gohan a la Academia Kaioshin.

– “¿Por qué traes a un mortal a este lugar sagrado?” – dice el viejo maestro Toshisei.
– “Son Gohan es un guerrero de la Tierra” – explica Kibito. – “Y tiene la bendición de los Kaioshin”.
Son Gohan, que ya se ha vestido con las ropas sagradas, muestra respeto haciendo una reverencia.

– “Me gustaría poder conocer todo lo que sepáis sobre mi raza: Los saiyajín” – dice Gohan.
El anciano mira a Kibito con cierta resignación.

– “Sígueme, mortal” – dice el erudito.
Son Gohan también mira a Kibito algo incómodo por la actitud discriminatoria del anciano. Kibito asiente y Gohan se adentra en la Academia.
En la Tierra, los B-16 están avasallando a nuestros amigos. Por otra parte, Ten Shin Han y Chaoz han llegado a la Muscle Tower y se abren paso entre los soldados, irrumpiendo en la base de la Red Ribbon.

– “Espero que los otros estén bien” – dice Chaoz mientras inmoviliza a toda una patrulla de soldados con su poder mental.
– “¡Busca a Lunch!” – le dice Ten. – “Yo iré a la sala de mando”.
En la Academia Kaioshin, el anciano le enseña a Son Gohan una biblioteca gigantesca. Miles de estanterías altas como rascacielos llenan una sala que parece no tener fin.

– “Aquí guardamos todo el conocimiento sobre el universo” – explica el sabio mientras recorren la enorme sala. – “Toda la información de la que disponemos se encuentra en esta biblioteca”.
– “¡Es impresionante!” – exclama Son Gohan, asombrado ante tan vasta biblioteca.
Finalmente, el gran sabio se detiene frente a una sección de libros.

– “Esto es lo que se conoce sobre la raza saiyajín”. – dice el viejo.
– “¡¿Todo esto?!” – se sorprende Gohan al ver como hay cientos de libros referentes a su raza.
– “Así es.” – asiente el maestro. – “Desde su nacimiento hasta la destrucción del Planeta Vegeta.”
– “Increíble…” – murmura Gohan.
– “Y este último libro…” – dice el erudito cogiendo el tomo más nuevo de la estantería, colocado al final de la colección. – “Creo que su historia te resultará familiar”.
– “¿De qué trata?” – pregunta Gohan.
– “Es vuestra historia reciente” – explica el viejo. – “Desde la desaparición de vuestro planeta hasta vuestro encuentro con el Hakaishin Beerus… Pero aún no hemos tenido tiempo de documentar los eventos más recientes”.
– “¡Es realmente alucinante!” – dice Gohan. – “¡Voy a tener que ponerme manos a la obra!” – dice arremangándose.
– “Hay un problema” – le interrumpe el anciano. – “Todos los libros están escritos en la lengua de los Dioses.”
Son Gohan examina el libro.

– “¡No puede ser!” – exclama Son Gohan.  – “Me llevará más tiempo del esperado…”
– “¿De verdad te crees capaz de aprender la lengua de los Dioses?” – dice algo sorprendido por la determinación de Gohan, que pese a tal inconveniente no se ha echado atrás. 
– “Haré lo que sea necesario.” – responde asertivo Son Gohan.
En la Muscle Tower, Chaoz ha encontrado los calabozos donde retienen a Lunch. El pequeño guerrero se abre paso entre los soldados hasta llegar a su celda, donde se encuentra a una tranquila Lunch de pelo azul, que se lanza a sus brazos cuando Chaoz rompe la puerta.

– “¡Qué bien que hayáis venido!” – dice Lunch llorando.
– “Vamos a salir de aquí” – dice Chaoz. 
– “¿Dónde está Ten?” – pregunta Lunch.
– “Nos reuniremos fuera. Ahora tenemos que…”
Pero un ataque de ki golpea su espalda, haciendo que Chaoz choque contra la pared de la celda, dejándole aturdido en el suelo.
Lunch grita aterrorizada.
Chaoz intenta levantarse. Y al alzar la mirada se encuentra con alguien de su pasado. Alguien de quién hubiera preferido no acordarse nunca.
Ten Shin Han ha llegado a la sala de mandos, situada en la cima de la torre, y ha destruido la puerta de seguridad con un pequeño Kiko-ho. Al entrar se encuentra al comandante Silver esperándole. 

– “Ten Shin Han…” – dice el comandante.
– “¿De qué me conoces?” – responde éste, algo sorprendido.
– “Oí hablar de ti hace muchos años” – explica Silver. – “Eras el supuesto heredero de la escuela Grulla.”
– “Eso fue hace mucho tiempo.” – responde Ten. – “No quiero saber nada de esos asesinos”.
– “Lo sé.” – responde el líder de la Red Ribbon. – “Y es una lástima. Teníamos grandes planes para ti y para tu compañero”.
– “¿Teníais?” – dice Ten algo desconcertado. – “¿Quiénes?”
– “La Red Ribbon, por supuesto.” – le aclara Sliver. – “Al igual que uno de tus mentores, Tao Pai Pai, tus servicios habrían sido bienvenidos en nuestra organización”.
– “Deja de decir estupideces” – responde Ten, harto de escuchar al comandante. – “Apártate de la caja de comandos y no te haré daño.”
– “Jajajaja” – ríe Silver. – “No estás en condiciones de amenazarme.”
Una puerta secreta de la sala de mandos se abre lentamente y revela al asesino Tao Pai Pai, remodelado de nuevo, que retiene a Lunch amenazándola con el cuchillo de su antebrazo en el cuello, y llevando a Chaoz inconsciente bajo su otro brazo.

– “Ten…” – llora Lunch.
Ten Shin Han queda desconcertado al ver al asesino que en su día admiró, pero enseguida recupera la compostura.

– “Te superé hace mucho tiempo, Tao Pai Pai” – dice Ten. – “No quiero pelear otra vez”.
Sin mediar palabra, el asesino le lanza a Chaoz y Ten le agarra. La mano de Tao Pai Pai se retira para dejar a la vista el cañón de su brazo.

– “¡Dodonpa!” – grita disparando un ataque muy superior a la que usó la última vez que se enfrentó a Ten Shin Han. Un cañonazo similar a los del Número 16.
Ten se percata del poder devastador de la técnica e intenta proteger a Chaoz, dándole la espalda al Dodonpa.
La técnica crea un enorme agujero en la cima de la Muscle Tower y Ten, con Chaoz en sus brazos y su espalda en llamas, cae desde la torre hasta chocar contra el suelo cubierto de nieve.

Dibujado por Ipocrito


DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi

DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi
“Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.”

Nuestros amigos se encuentran separados por los B-16. Cada uno se enfrenta a un gigante metálico.
Uno de los B-16 castiga severamente a Ten Shin Han, que pese a lograr detener algún golpe, se ve superado por el robot.

– “Es tan fuerte como el Número 16” – piensa Ten. – “Espero que Chaoz esté bien”.
El B-16 le agarra los brazos a Ten y aprieta con fuerza. Ten Shin Han no puede evitar gritar frente a la tortura que está sufriendo. Pero una confiada sonrisa sorprende al B-16, y de la espalda de Ten aparecen dos protuberancias que se convierten en dos brazos extra y colocan las manos en forma de triángulo a escasos centímetros de la cara del robot.

– “¡KIKO-HO!” – grita Ten Shin Han, lanzando su ataque a quemarropa contra el B-16.
Los antebrazos del robot que sujetaban a Ten quedan enganchados al luchador, pero el resto del B-16 es propulsado a varios metros de distancia por el impacto del ataque del humano.
Cerca de ahí, Trunks, transformado en Súper Saiyajín, está teniendo 
problemas con su contrincante, pese a estar manteniéndolo a raya gracias a su velocidad.

– “Si no hacemos la fusión esto va a ser muy complicado” – piensa Trunks.
Goten, también en Súper Saiyajín, se enfrenta a otro B-16, con resultados similares a los de Trunks.

– “No podemos ganar” – piensa Goten. – “Son demasiados”.
Chaoz intenta esquivar los ataques del B-16 volando a su alrededor, rodeándole y aprovechando su poder telequinético para desviar mínimamente los ataques, lo justo para evitar impactos directos. Pero uno de los golpes del B-16 le alcanza y le hace chocar contra la nieve. 
El B-16 le lanza su puño y Chaoz intenta repeler su ataque con un Dodonpa, pero el rayo de ki simplemente se dispersa al chocar contra el puño del robot, que sigue su veloz rumbo hacia Chaoz.
En el último instante, Lapis aparece para desviar el puño con una patada y atacar al B-16 golpeando sus piernas y derribándole.

– “No pueden detectarme.” – piensa el Número 17. – “Es la única ventaja que tenemos”.
Ten Shin Han se libera de los brazos del B-16 que habían quedado agarrados a él, cuando el robot se pone en pie. Su esqueleto metálico ha quedado al descubierto por el ataque del humano, pero no parece haber sufrido daños mayores.

Dibujado por Ipocrito
En el planeta de los Kaioshin, Son Gohan se está meditando, frustrado. Su objetivo es superar su límite actual. Sin el viejo Kaioshin no puede recuperar su estado “místico”, así que debe encontrar una alternativa si quiere estar a la altura del torneo.
Kibito ve su preocupación y se acerca a Gohan.

– “Encontrarás la manera” – dice Kibito.
Son Gohan se sobresalta ligeramente al escuchar la voz de Kibito y se pone en pie.

– “Recuerda” – le dice Kibito poniendo la mano en el hombro de Gohan. – “Eres el más grande de los guerreros”.
Gohan sonríe al escuchar las palabras de ánimo de Kibito.

– “Quiero proteger a mi familia, pero estoy muy lejos del poder necesario” – se lamenta Gohan.
– “Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.” – dice sonriendo Kibito.
Gohan suspira desanimado, pero parece que de repente se le ocurre una idea.

– “¡Eso es!” – grita Gohan entusiasmado. 
Kibito parece muy confuso por la reacción de Son Gohan.

– “¡Eres un genio, Kibito!” – le dice Gohan. – “Necesito que me lleves”.
En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta se encuentran de rodillas, agotados.

– “Y pensaba… pensaba que mi entrenamiento hasta ahora… había sido duro…” – dice Goku intentando recobrar el aliento.
– “Eres un… un endeble… Kakarotto…” – responde Vegeta, en las mismas condiciones.
Whis les observa con su pícara sonrisa.

– “Whis” – dice Goku mientras se sienta en el suelo. – “¿Cómo de fuertes son los otros universos?” – pregunta.
– “No puedo daros esa información.” – responde Whis. – “Pero os aconsejo que utilicéis el nivel del señor Beerus como meta a alcanzar.”
– “¿Quieres decir que aún no somos rivales para él?” – pregunta Vegeta algo ofendido.
– “¿Acaso crees que estás a mi altura, Vegeta?” – interrumpe Beerus que se ha levantado de la siesta, molesto por la insinuación del saiyajín.
En la Tierra, nuestros amigos siguen en apuros enfrentándose a los B-16. El Número 17 intenta ofrecer apoyo al resto de sus compañeros aprovechando el factor sorpresa que le aporta no emitir ki.
El B-16 que se enfrentaba a Ten Shin Han le apunta con los cañones de sus antebrazos. Ten intenta moverse, pero los puños del robot que estaban en el suelo le agarran los tobillos y le impiden huir.
El robot parece que va a disparar sus potentes cañones y Ten Shin Han intenta protegerse, pese a saber que es poco probable que resista un ataque de esa magnitud. Pero, en el último instante, Lapis golpea la rodilla del B-16, desequilibrándole y provocando que su disparo se pierda en el cielo.
Dos B-16 se unen al derribado por 17 y retan a éste y a Ten Shin Han.
El androide se coloca frente a Ten.

– “¡Los niños y yo nos encargaremos de esto!” – dice Lapis. – “¡Tú y Chaoz seguid adelante!”
– “¿Estás seguro?” – le dice Ten, sorprendido por la actitud del androide que un día fue su enemigo.
– “¿Es que crees que tú puedes retenerlos?” – responde Lapis con una sarcástica sonrisa.
Ten y Chaoz emprenden el vuelo hacia la Muscle Tower y uno de los B-16 sale tras ellos.

– “¡Son Goten!” – grita Lapis, para advertir al hijo de Goku que el robot persigue a sus amigos.
Goten mira al B-16, que se aleja, y prepara con calma el Kamehameha que le enseño el viejo Mutenroshi.

– “Ka…Me…Ha…Me… ¡¡HAAAAAAA!!” – grita lanzando una potente onda de ki que crece a medida que se acerca al robot.
La luz desprendida por el Kamehameha ciega a Trunks que mira atónito la técnica de su amigo.
El ataque golpea al B-16 que, pese a intentar detener la técnica con sus manos, no puede resistir el potente Kamehameha.
Los restos del robot caen al suelo ante la asombrada mirada de Trunks y Lapis. Son Goten suspira algo cansado.
El robot se levanta, pese a estar severamente mutilado; le falta el brazo derecho, el antebrazo izquierdo, y muestra su esqueleto metálico, al descubierto en su torso y cabeza. Tras dar dos pasos tórpidos, el robot cae, aparentemente inutilizado.
Goten sonríe satisfecho.

– “¡Bien hecho, Son Goten!” – celebra Trunks.
– “No cantéis victoria” – interrumpe Lapis. – “Aún nos quedan cuatro.” – dice mientras los robots restantes se posicionan frente a ellos.

DBSNL // Capítulo 36: Comandante

DBSNL // Capítulo 36: Comandante
“¿Eso son…? ¡Son B-16!”
Trunks, Goten y Lapis se dirigen hacia la próxima Dragon Ball y ya sobrevuelan el helado Norte, que siempre parece en penumbra, cuando los niños notan dos fuentes de ki cercanas. 

– “¿Lo notas, Son Goten?” – dice Trunks.
– “No son humanos normales” – responde éste.
– “¡Vayamos a investigar!” – dice Trunks desviándose de su rumbo.

Lapis y Goten le siguen.
Al llegar a la posición de esos ki, encuentran la pequeña casa de Lunch destrozada, balazos en las paredes, cristales rotos, restos de explosiones y varios soldados muertos.

– “Sin duda la Red Ribbon ha pasado por aquí” – dice Lapis.
De la casa salen Chaoz y Ten Shin Han, que lleva sujeto el pañuelo de Lunch en su puño.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – dice Ten al verles.
– “Tú eres Ten Shin Han, ¿verdad?” – dice Goten. – “¡Y tú eres Chaoz!”
– “Los hijos de Goku y Vegeta…” – murmura Ten. – “¿Número 17?” – se sorprende.
Lapis, de brazos cruzados, le hace un leve gesto con la mano en señal de saludo.

– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta Trunks.
– “El ejército de la Cinta Roja sigue en activo y se han llevado a Lunch y la Dragon Ball que encontramos” – responde Ten.
– “Les sigo la pista desde hace días” – dice 17.
– “Buscamos las Dragon Balls” – dice Goten.
– “Yo sólo quiero acabar con la Red Ribbon” – añade Lapis. – “Pero parece que ambos caminos pasan por encontrar su base”.
Ten aprieta el puño con fuerza.

– “¿Sabéis dónde están?” – pregunta Ten.
– “Tenemos el radar” – responde Trunks.
En el planeta de los Kaioshin, Piccolo se enfrenta a Zamas y Gohan, que se ha transformado en SS2. Gracias al ki divino, Piccolo es muy superior y juega con ambos, que por mucho que lo intentan no consiguen acertar ni un solo golpe.

– “La diferencia es abismal” – dice Kibito, mientras observa el combate junto al resto de Kaioshin.
Gohan y Zamas toman distancia.

– “¿Alguna idea, Zamas?” – le pregunta Gohan.
– “Me estorbas” – le dice Zamas antes de abalanzarse contra Piccolo.


Dibujado por El Discípulo de Tori

Piccolo le golpea y vuelve a lanzarle junto a Gohan.

– “Si no luchamos con un plan no lograremos ni rozarle” – insiste Gohan.
– “¿Y qué propones?” – le pregunta Zamas entre dientes.
En la Tierra, nuestro grupo de amigos ya se dirige velozmente hacia la localización de la Dragon Ball, dónde esperan encontrarse otra base de la Red Ribbon.
En la base principal de la Cinta Roja, bajo la antigua Muscle Tower, que ha sido reconstruida, Lunch está presa en un calabozo y herida en un brazo.

– “¡Voy a mataros a todos, malditos bastardos!” – grita mientras el guardia la ignora.
De repente, la alarma suena en la base y todos los soldados se preparan para la llegada de intrusos.
En el centro de mando, un envejecido coronel Silver, ahora comandante de la nueva Red Ribbon, tras ser informado de que se aproximan cinco sujetos a sus instalaciones, da las ordenes a su segundo al mando:

– “Envía a los Beta-16 como primera línea de defensa” – dice el comandante mientras inspecciona atentamente las imágenes recibidas por su satélite, fijándose en Son Goten, quién le hace revivir amargos recuerdos. – “Y preparaos para activar los Protocolos 66 y 391”.
– “¡Sí, señor!” – dice su segundo, que agarra el comunicador para transmitir las órdenes al resto de soldados.

Dibujado por Ipocrito


Nuestros amigos se acercan a la base entre la fuerte ventisca, cuando se dan cuenta de que un grupo de siluetas se acerca volando hacia ellos.

– “¿Eso son…? ¡Son B-16!” – grita Lapis, el primero capaz de distinguirlos gracias a sus capacidades aumentadas.
Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín al escuchar a Lapis, pero Goten es golpeado por un puño lanzado por uno de los robots.
Trunks intenta socorrerle, pero es interceptado por otro B-16, que le impide llegar hasta Goten.
En la sala de control, el comandante Silver sonríe mientras en otro monitor se ve el video de la cámara de seguridad donde nuestros amigos se enfrentaron al B-16 por primera vez. En él se puede ver la aparición de Gotenks.

– “Si evitamos eso, no deberían ser un problema” – murmura el líder de la Red Ribbon. 
El grupo de guerreros no puede distinguir a cuantos B-16 se enfrentan, pues la ventisca es densa y no emiten ningún ki.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas y Gohan parecen haber ideado un plan y se abalanzan sobre Piccolo.
Gohan encara a Piccolo intentando golpearle, mientras Zamas busca sorprenderle por la espalda con su teletransporte “Kai-kai” y sus espadas de ki, esta vez activas en ambas manos. Pero Piccolo usa esa misma técnica de teletransporte para evitar el golpe de Zamas.
El Kaioshin del Norte intenta seguir a Piccolo y ambos se teletransportan repetidas veces por todo el terreno de combate. A Gohan le cuesta seguir sus movimientos y sólo puede intentar buscar un patrón en sus repetidos teletransportes.
Finalmente, Gohan lanza un Masenko al vacío dónde espera que aparezca Piccolo y le obliga a repeler su ataque, dándole tiempo a Zamas para rozar al Dai Kaioshin con su espada de ki, haciéndole un corte en la mejilla.
Piccolo golpea a Zamas y le hace retroceder. Gohan se acerca a toda velocidad hacia el namekiano, cuando éste le lanza una Granada de Luz. Zamas usa su poder telequinético para detener a Gohan y así evitar que impacte contra el ataque de Piccolo.
El Dai Kaioshin recupera distancia y da por finalizado el combate.

– “Parece que habéis aprendido a trabajar juntos” – dice el namekiano.
Gohan vuelve a su estado base.

– “No es suficiente” – dice el mestizo. – “Pese a compensar nuestra carencia de poder con nuestras habilidades conjuntas, no somos rivales contra enemigos de un poder por encima de los mortales.” 
– “No seas tan duro contigo” – responde Piccolo.
– “No se trata de mí.” – continúa Gohan. – “Si nos enfrentamos a seres con el poder de un Hakaishin, mi nivel actual es ridículo. Así no puedo proteger a los que me importan.”
Zamas observa a Gohan, algo sorprendido por sus palabras.

– “Tengo que encontrar una forma de aumentar mi poder” – dice apretando fuertemente sus puños. – “Tiene que haber una manera de sobrepasar mi límite actual”.

Dibujado por El Discípulo de Tori