DBSNL // Capítulo 194: Viento endiablado

DBSNL // Capítulo 194: Viento endiablado

“Una sola esfera me ha dado este poder…”

En el planeta Tritek, el enemigo ha engullido la Dragon Ball de dos estrellas y su energía ha estallado, bañando el mundo en luz negra y roja.

Lentamente, el brillo se disipa y revela al enemigo transformado. Ahora el demonio luce un aspecto reptiliano, con la Dragon Ball, ahora rota y de un tono más oscuro, en su ombligo.

Dibujado por Ipocrito

Son Gohan se sorprende ante la nueva apariencia del diablo.

– “¡¿Qué significa esto?!” – refunfuña el mestizo.

El demonio sonríe.

– “Veras…” – presume el enemigo. – “Estas esferas son objetos mágicos cargados de una energía extraordinaria… así que he decidido usarlo.”

– “Por eso las busca Moro…” – piensa Gohan.

Un torbellino aparece a los pies del dragón. Gohan se prepara.

El demonio sale disparado hacia el mestizo.

– “¡¡TE MATARÉ!!” – exclama el diablo, que se dispone a propinar un puñetazo a Gohan.

Son Gohan esquiva el golpe, dejando pasar de largo al enemigo, que sonríe y mira de reojo a nuestro amigo.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan, que justo en ese instante se da cuenta de que el brazo de su adversario está envuelto en una corriente circular de aire.

El tornado estalla y empuja a Gohan, lanzándolo a través del bosque, derribando todos los árboles que encuentra a su camino.

Mientras tanto, en la ciudad, Ten Shin Han se ha quedado pasmados ante el oscuro poder que sienten. Krilín cae de rodillas al suelo, aquejando un terrible dolor.

– “¡¿Qué ocurre?!” – se preocupa su amigo de tres ojos.

– “Es otra vez esa sensación…” – dice el terrícola. – “La oscuridad del Makai…”

Ten Shin Han se acerca a su amigo y se prepara para socorrerte.

– “Te llevaré a la nave.” – dice Ten.

– “¡No!” – responde Krilín. – “¡Continúa con la evacuación! Estaré bien…”

Son Gohan se pone en pie en el bosque.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el mestizo. – “Había esquivado el golpe… pero aún así me afectó…”

El demonio camina a través por el surco de árboles caídos.

– “Nada escapa a mis vientos…” – dice el dragón. 


El diablo apunta a Gohan con su dedo índice, haciendo una pistola con su mano, y de él nace un proyectil de aire.

El mestizo siente que algo se aproxima, pero tarda en reaccionar y es alcanzado en el hombro, recibiendo un duro golpe que le disloca el brazo.

– “¡GRRRAAH!” – se queja Gohan, que hinca la rodilla sujetándose el hombro.

– “Je, je…” – ríe el enemigo.

El mestizo mira a su adversario, que sigue aproximándose con calma.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el mestizo. – “Su ki está por todas partes… casi no he podido localizar la amenaza…”

El enemigo le apunta de nuevo. 

Gohan aprieta los dientes.

– “Su poder se ha multiplicado… y con él, su habilidad…” – piensa el mestizo.

El dragón dispara.

– “¡Ahí vine!” – piensa Gohan, que intenta saltar para evadir el golpe.

El ataque le alcanza en el muslo.

– “¡AAH!” – se queja el mestizo.

Gohan toma tierra, pero le falla su pierna, cuyo muslo está entumecido, y así cae al suelo, dando varias vueltas sobre sí mismo, haciéndose daño de nuevo en el brazo.

– “Grrr…” – refunfuña el mestizo. – “Maldita sea…”

El enemigo sigue avanzando con una sonrisa en su rostro.

– “Una sola esfera me ha dado este poder…” – presume el demonio. – “Impresionante… Son mucho más poderosas que las últimas que saboreé.”

Los ojos de Gohan se abren como plantos, sorprendido ante las palabras de su adversario.

En Dorakiya, la fusión metamor se está cansada. Janemba está jugando con las muchachas, haciendo que se agoten.

Madas, Ub, Reitan, Shula y Hit observan el combate.

– “La fusión no durará mucho si siguen malgastando sus energías de esta forma…” – advierte el Kaioshin.

Reitan frunce el ceño.

– “¿Estás seguro que funcionará?” – le pregunta el herajín a Hit. 

– “No se me ocurre nada más…” – dice el asesino.

Shula está cruzado de brazos, cavilando.

– “Es posible…” – dice el demonio. – “Pero no podemos cometer errores…”

Reitan mira a Hit, que está en un estado deplorable por la pérdida de sangre.

– “En tu estado… ¿Crees que podrás?” – pregunta el herajín.

– “No os preocupéis por mí.” – fuerza una sonrisa el asesino.

– “Está bien…” – dice Shula. – “Lo haremos.”

Ub se acerca a los guerreros.

– “¿Qué hago yo?” – pregunta el chico. – “¿Cómo puedo ayudar?”

– “Mantente al margen.” – dice Shula.

Hit se acerca al terrícola y le pone la mano en el hombro.

– “Cuando las chicas se dividan, necesitarán tu ayuda.” – dice el asesino. – “Mantenlas a salvo.”

Ub se sorprende ante la comprensión de Hit y asiente con convicción.

Hit, Reitan y Shula están listos. Los tres observan el combate, a la espera.

– “Ya falta poco…” – dice el asesino.

La fusión metamor se divide en una decena de imágenes residuales que rodean a Janemba, pero éste responde bostezando de forma exagerada.

– “Se burla de nosotras…” – protesta la guerrera, ofendida. – “¡TE BORRARÉ ESA CARA DE TONTO!”

Las chicas se abalanza sobre Janemba, pero la fusión termina repentinamente y se separan.

– “¡¿QUÉ?!” – se miran sorprendidas la una a la otra.

Janemba sonríe; es su momento.

– “¡AHORA!” – exclama Shula.

El demonio se abalanza sobre las chicas.

Hit, Shula y Reitan, transformado, salen al ataque.

Janemba alarga su brazo y agarra a Pan por el cuello, pero justo en ese momento, la espada de Reitan, que ha sido lanzada por el herajín, cercena la extremidad del demonio.

– “¡Krrr!” – gruñe el diablo, clavando su mirada airada en el herajín.

Las chicas se sorprenden ante la rápida acción de los guerreros, pero Ub las saca de su trance saltando sobre ellas y agarrándolas de la cintura a las dos a la vez.

– “¡Nos vamos!” – exclama el terrícola.

Por la espalda, Shula apunta a Janemba con su brazo mecánico, que cambia su configuración y se transforma en un cañón de energía que dispara un potente proyectil.

Janemba se vuelve intangible y el disparo pasa de largo, estallando en el suelo.

Reitan tira de un hilo de ki que conecta su mano con su espada, haciéndola retornar y sorprendiendo al enemigo, que cortándole la mejilla.

– “Hit tenía razón…” – piensa el herajín. – “Es vulnerable si le atacamos en el momento justo…”

Shula usa su poder mental para movilizar todos los escombros formados por la explosión de su técnica y los lanza contra Janemba y lo aprisiona en una esfera de piedra.

Ub ha llevado a las chicas hasta la colina donde esperaba Madas.

– “¡¿Qué sucede?!” – pregunta Pan.

– “Tienen un plan.” – responde Ub.

– “Pero…. ¡No podrán!” – protesta Bra. – “Su poder…”

– “Eso no lo es todo.” – interviene Madas.

El ira-aru ha silenciado a las chicas.

– “Vosotras teníais el poder, pero habéis fracasado…” – dice el antiguo Dios. – “¿No es así?”

El demonio no tarda en salir de su prisión tan tranquilo, atravesándola como si fuera un fantasma.

Reitan, que ha recuperado su arma, la lanza de nuevo, pero esta vez Janemba la deja pasar mientras sonríe.

Shula libera las rocas que controlaba, que empiezan a precipitarse contra el suelo, y dispara una ráfaga de ki con su cañón, que pasa de largo y provoca varias explosiones en el aire al impactar contra los escombros usados previamente.

Janemba sigue sonriendo, presumiendo de no haber caído en la trampa.

Reitan reclama su espada, pero esta vez la intercepta Janemba, que la arranca del hilo de energía y la empuña orgulloso de su victoria.

– “Ji… jijiji…” – ríe el diablo. – “¡JAJAJAJA!”

Hit aparece detrás de Janemba, dispuesto a propinarle un puñetazo con todas sus fuerzas.

Reitan y Shula fruncen el ceño. Saben que es el momento decisivo.

Janemba lee las miradas de sus enemigos y se da la vuelta rápidamente y parte en dos a Hit de un espadazo.

– “¡NO!” – grita Reitan.

– “¡MALDITA SEA!” – exclama Shula.

En ese instante, Hit aparece de nuevo detrás de Janemba, que se da la vuelta, pero ya es tarde para él.

– “No puedo fallar…” – piensa el asesino, mientras extiende su puño con el dedo índice extendido. – “Cada vez que utiliza el salto temporal, puedo sentir su origen… ¡JUSTO AQUÍ!”

Hit golpea a Janemba en la cabeza, cerca de su ojo izquierdo. El dedo del asesino se incrusta en la cabeza del enemigo.

Por detrás, la potencia del golpe hace que aparezca un agujero de salida y varias partículas salgan proyectadas.

Una de ellas, de repente, aumenta de tamaño y se transforma en Mirai Trunks, inconsciente.

– “¡¿TRUNKS?!” – se sorprenden las muchachas.

– “Ese tipo…” – dice Madas. – “Lo ha conseguido…”

– “Impresionante…” – murmura Ub. – “Ha sentido el ki de Trunks dentro de Janemba… y lo ha liberado con un certero golpe… ¡Es fascinante!”

Bra sale volando hacia su hermano de otro tiempo.

Janemba, que ha perdido su espada, se da la vuelta y mira a Trunks, intentando comprender lo que acaba de ocurrir.

El agujero en su cráneo se cierra lentamente. El diablo aprieta los dientes, furioso y clava su airada mirada en Hit.

Shula dispara una esfera de energía al demonio por la espada, intentando proteger a su aliado.

Janemba se torna intangible ante la sorpresa de todos y el ataque impacta en Hit, que pese a cubrirse en el último momento, es empujado contra el suelo con la explosión. 

– “¡Maldición!” – refunfuña el ira-aru.

La espada de Reitan se clava en el suelo, cerca del brazo cercenado de Janemba. Bra recoge a Trunks antes de que caiga, amortiguando su caída.

– “¡Trunks!” – exclama ella. – “¡¿Estás bien?!”

Pan, Ub y Madas han seguido a la muchacha y aterrizan a su lado.

– “¡Esto es peligroso!” – advierte Madas. – “¡Tenemos que irnos!”

Ub mira a Janemba con detenimiento.

– “Su aspecto no ha cambiado…” – murmura el chico.

– “¿Qué?” – pregunta Madas.

– “Hit ha liberado a Trunks… pero el aspecto de Janemba no ha cambiado…” – dice Ub.

– “¿Y qué significa eso?” – pregunta Pan.

– “Me temo lo peor…” – dice Ub.

– “No querrás decir que…” – entiende el Kaioshin.

Janemba sonríe y de repente se divide en dos.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden Reitan y Shula.

Cada Janemba ataca a un enemigo.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Ub.

– “Mantiene las habilidades transtemporales que aprendió de Trunks…” – dice el chico.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se asusta Madas.

– “Y no solo eso…” – añade Ub. – “Ha aprendido a usar el clon como Hit…”

– “Esto es terrible…” – sufre Pan.

Trunks tose, llamando la atención de los presentes.

– “¡Trunks!” – exclama Bra. – “¡Estás vivo!”

– “Lo… lo siento…” – dice Trunks. – “La he pifiado…”

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

“Esa esfera pertenece a la Tierra.”

En Dorakiya, el combate ya ha empezado. La fusión, transformada en Súper Saiyajín, intenta golpear a Janemba, pero el monstruo deja que todos los ataques le atraviesen, como si su cuerpo se encontrara en otra dimensión.

– “Bastardo…” – refunfuña la fusión. – “¡Basta de trucos!”

La guerrera retrocede con una voltereta y dispara un ataque de ki con su mano derecha que atraviesa al monstruo sin hacerle daño y estalla en el horizonte.

– “¿Es que es invulnerable?” – se pregunta, frustrada.

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, el monstruo aparece frene a ella y le propina un codazo en la nariz, haciéndola retroceder.

Antes de que ella pueda reaccionar, Janemba dispara una onda de ki con su mano derecha que impacta directamente contra la muchacha y la empuja hacia la aldea, donde finalmente estalla.

Reitan sale de entre los escombros, magullado, y observa el combate.

– “¿Qué poder es ese?” – piensa el guerrero al ver a la muchacha.

Hit observa lo sucedido.

– “Puede usar el salto temporal como Trunks…” – murmura el asesino.

– “¿Salto temporal?” – se sorprende Madas. – “Los mortales… siempre jugando con fuerzas que no entendéis…”

Janemba se deshace en pequeños fragmentos cuadrados y aparece sobre el cráter creado por su ataque. 

En el centro del desastre, la guerrera metamor se pone en pie y se sacude el polvo.

– “Esto no va bien…” – protesta malhumorada.

Janemba sonríe, viéndose superior.

Con un destello de energía, la fusión se transforma en Súper Saiyajín 2.

– “No hemos terminado…” – dice ella, que activa su látigo de energía en la mano derecha.

Lejos de allí, Ub y Shula vuelan hacia el combate. Madas, que ayuda a Hit con su brazo sobre los hombros, los sigue más despacio.

– “No deberías moverte…” – le dice el viejo Dios al asesino.

– “No te preocupes por mí…” – responde el asesino. – “Sé cuidar de mí mismo.”

– “Qué obstinado…” – protesta Madas.

En el Makai, Gotenks se ha dividido, y ahora Vegeta, Goten y Trunks se ocultan entre las rocas puntiagudas de la dimensión tenebrosa.

– “Odio tener que esconderme…” – refunfuña Vegeta.

– “Hemos visto a muchos más demonios dirigiéndose en hacia aquí…” – dice Trunks.

– “Descansa, Vegeta.” – dice Goten. – “No puedes luchar en tu estado.”

Vegeta aprieta los dientes, frustrado.

Mientras tanto, en Freezer 142, la nave de nuestros amigos sobrevuela la zona de la explosión. A sus pies pueden ver una plaza y delante se topan con una gran torre de control rodeada por una columna de viento circular.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan.

Pino puede ver la señal del radar sobre el tablero de comandos.

– “¡La Dragón Ball está justo delante de nosotros!” – dice Pino.

– “Debe estar en la torre…” – añade Krilín.

Entre la humareda y la ventisca pueden ver a una muchedumbre corriendo despavorida; soldados de Freezer y civiles por igual.

– “Están asustados…” – dice Mai.

– “Puedo sentir una presencia terrible…” – dice Krilín. – “Es como lo que sentí en la Tierra cuando aparecieron los demonios…”

– “Puede que se nos hayan adelantado…” – dice Gohan. – “Estad atentos.”

Todos asienten.

– “Pino, Mai, Baicha” – dice Gohan. – “Quedaos en la nave. Aterrizad fuera de la ciudad; en un lugar seguro.”

– “De acuerdo.” – dice el androide.

Pino abre las compuertas de la nave y Gohan, Ten Shin Han y Krilín descienden hasta la plaza.

Muchos soldados pasan corriendo a su lado, ignorándolos. 

Ten Shin Han agarra a uno por el cuello de la armadura y lo sacude.

– “¡AAH!” – grita asustado el soldado.

– “¿Dónde está la Dragon Ball?” – pregunta el terrícola.

– “¡¿La… la qué?!” – pregunta el tipo. – “¡¿Quiénes sois?!”

– “Una esfera cristalina anaranjada con estrellas rojas.” – dice Krilín.

– “¡No sé de qué me hablas!” – insiste el soldado.

De repente, un soldado del Imperio se acerca a nuestros amigos.

– “¿Es lo que cayó del cielo?” – dice el guerrero humanoide de piel malva, musculado y alto, de cabello azul marino. – “Parecía valioso… así que llevamos el artefacto a la cámara acorazada, a la espera de que el equipo científico lo estudiara.”

Ten Shin Han libera al soldado, que cae de espaldas al suelo para pronto levantarse de un salto y salir corriendo.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – pregunta Gohan.

El mestizo se da cuenta de que la armadura del guerrero está rota y que está sangrando por el estómago.

– “¿Os han atacado?” – insiste Gohan.

– “Apareció de la nada…” – gruñe el soldado, sujetándose la herida. – “No pudimos defendernos…”

– “¿Quién?” – pregunta Krilín.

De repente, la columna de viento se expande y barre varias manzanas colindantes hasta volverse tan tenue que desaparece. Krilín, Ten y el soldado se ven obligados a protegerse el rostro del viento. Gohan solo frunce el ceño ligeramente.

Del hall de la torre en llamas sale una figura infantil caminando lentamente.

– “Creo que estamos apunto de descubrirlo…” – dice Ten Shin Han. 

Un personaje de piel rosada enfundado en un traje azul y armado con una espada sin punta adornada con un agujero en su extremo se presenta ante nuestros amigos.

– “Llegáis tarde, terrícolas” – dice el tipo, que les enseña la Dragon Ball de dos estrellas.

Dibujado por Ipocrito

Gohan frunce el ceño. Krilín y Ten se ponen en guardia.

– “La An Shinchuu…” – dice Krilín.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín 2 de repente.

– “Esa esfera pertenece a la Tierra.” – dice Gohan.

– “Lo siento, pero mi Señor la reclama.” – responde el tipo.

Como un rayo, Gohan pasa por al lado del diablo y le arrebata la esfera. 

– “No te lo estaba pidiendo.” – dice el mestizo, ahora en posesión de la An Shinchuu.

El demonio muestra los dientes, enfadado.

– “Maldito…” – dice la criatura del Makai.

El diablo alza su espada rápidamente y ésta silba gracias al agujero que tiene en la hoja, y así provoca una corriente de aire cortante que se aproxima al mestizo rápidamente.

– “¡CUIDADO!” – exclama el soldado de Freezer, que parece reconocer el movimiento del enemigo.

Gohan contrarresta la ventisca reavivando su aura.

– “Im… impresionante…” – alucina el soldado.

El tipo pronto se fija en la cola de Gohan.

– “No puede ser… ¿es un…?” – titubea el soldado.

El diablo sonríe maléficamente.

– “Veo que eres un tipo poco corriente…” – dice el demonio.

Krilín y Ten se dan cuenta de que el combate les supera.

– “Será mejor que no estorbemos…” – dice el menudo guerrero. – “Retrocedamos y dejémoselo a Gohan.”

El demonio empieza a propinar espadazos a discreción, a diestro y siniestro.

– “¡MUERE! ¡MUERE!” – ríe el malvado enemigo.

Gohan esquiva todos los ataques sin demasiado esfuerzo.

Los cortes provocados por el aire dañan la estructura de la torre, que empieza a desmoronarse sobre una calle colindante.

Civiles y soldados corren despavoridos.

– “¡AAAAAHH!” – gritan todos.

Pero un Kiko-ho desintegra todos los escombros que iban a caer sobre ellos.

– “Salvar a gente de Freezer…” – refunfuña Ten Shin Han, molesto.

– “Solo cayeron en este bando…” – suspira Krilín.

El soldado malva da un paso al frente, dolorido.

– “Hay más gente en peligro…” – dice el guerrero

– “¿Cómo te llamas?” – pregunta Krilín.

– “Daigan” – responde el tipo.

– “Te echaremos una mano.” – dice el terrícola.

Gohan se ha dado cuenta de que está poniendo el peligro a la ciudad.

– “Acabaré con esto rápido.” – dice el mestizo.

Son Gohan carga contra el enemigo, que se ve sorprendido de nuevo por la velocidad de su contrincante.

El mestizo propina una patada al demonio, que la detiene con su espada, pero Gohan la usa para propulsarse y dar una pirueta mientras coge distancia.

– “¡¡HAAAA!!” – dispara el mestizo un rápido Kamehameha.

El ataque es interceptado por la espada del diablo en un movimiento rápido pero torpe que provoca una explosión y lo hace saltar por los aires.

El pequeño demonio se estabiliza en el aire y decide ascender hasta la cima de un edificio cercano. Bajo él la humareda inunda la calle.

– “Ese terrícola…” – gruñe el demonio.

En ese instante, el diablo se da cuenta de que el mestizo se encuenta detrás de él, listo para propinarle una patada.

– “¡¿Cómo…?!” – se voltea asustado.

Gohan le propina una violenta patada en el costado que lo proyecta fuera de la ciudad.

En la Capital del Imperio, Freezer es informado.

– “Señor…” – entra Curd en la sala del trono. – “Freezer 142 está siendo atacado.”

– “¿Bandidos?” – pregunta el tirano, hastiado.

– “Los informes hablan de un único enemigo.” – revela el brench.

Las palabras del soldado llaman la atención del tirano.

– “¿Qué más sabemos?” – pregunta el demonio del frío.

– “Hemos perdido las comunicaciones de repente, señor.” – agacha la cabeza Curd.

Freezer se queda en silencio, cavilando.

En otra ala del palacio, en una gigantesca y espectacular biblioteca, Tapion se pone al día sobre el mundo en el que ha despertado, sentado en una mesa rectangular. Liquir le ayuda contándole las últimas novedades, de pie junto a él.

– “Imperios enteros se han alzado y han caído en mi ausencia…” – murmura el konatsiano.

– “Has dormido mucho tiempo…” – suspira el kurama.

– “Unos pocos se han repartido el universo.” – dice Tapion. – “Ya sean Dioses o mortales, parece que cualquiera se cree con derecho a poseerlo.” – refunfuña.

Liquir se cruza de brazos.

– “Tapion…” – dice el kurama. – “Tú ya te enfrentaste a estos brujos…” – reflexiona. – “¿Qué crees que ocurrirá si logran su objetivo?”

Tapion no responde. El guerrero recuerda el caos que los Kashvar causaron en su planeta.

– “De la luz de un viejo albor, volverá un gran horror. Las sombras caminarán por Konats una vez más.” – recita el joven guerrero. – “De la luz de in viejo albor, nacerá un salvador. Luchará contra el horror y traerá un nuevo resplandor. Y el mundo en comunión clamará con devoción, y el amor y el dolor serán uno en nuestro corazón.” – continúa. – “Nunca dejes de cantar la canción de Konats, que la gente oiga tu voz; que sepan que llega el salvador.”

Liquir esboza una incómoda sonrisa.

– “¿Una profecía?” – pregunta el kurama.

– “Una canción que mi padre nos cantaba a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños.” – sonríe Tapion.