DBSNL // Capítulo 224: Las tres últimas esferas

DBSNL // Capítulo 224: Las tres últimas esferas

“Esto no aparece en las cartas…”

Kamakiri, Tarble, Kale, Spade y su banda han abandonado el planeta de Zunoh en la nave del doctor. 

– “¿Se puede saber qué ha ocurrido?” – pregunta Dmond.

– “No.” – responde Spade, tajante.

– “Yo aún no sé ni dónde estábamos…” – suspira Tarble.

– “Las historias llaman a ese lugar Niwa” – dice Spade. – “Nunca pensé que existiera de verdad.”

– “Niwa…” – repite Tarble.

Kale se acerca a Kamakiri, a los mandos del vehículo.

– “¿Broly está muy lejos?” – pregunta la saiyajín.

– “Voy a introducir las coordenadas de Monmaas” – responde el doctor.

– “Monmaas… El planeta de los gigantes…” – dice Spade. – “Por si era extraño pisar un único lugar de leyenda…”

La nave acelera y se pierde en el espacio profundo.

En el planeta refugio de la Patrulla Galáctica, Cheelai ha informado a la familia de Hit sobre el fatal destino del asesino.

– “No… no es posible…” – llora Strai. – “Hit…”

– “Lo siento, Strai…” – dice Cheelai.

Punch aprieta sus puños con rabia.

– “No puede ser…” – gruñe el chico. – “¡No pueden haber derrotado a papá!”

Cheelai agacha la cabeza, en silencio.

– “¡Os habéis equivocado!” – insiste Punch. – “¡Es mentira!”

– “¡Punch!” – exclama Strai, con lágrimas en los ojos. – “¡Basta!”

El chico, disgustado, abandona la sala.

Al salir al exterior, se encuentra con la pequeña Kik jugando con un muñeco de trapo de la Patrulla que se parece a Jaco.

La pequeña mira confusa a su hermano, al verlo tan malhumorado.

Sin mediar palabra, Punch se agacha y abraza a Kik con fuerza y empieza a llorar.

En el planeta Jinko, el demonio llega a las puertas de la torre en el centro de la metrópolis. A su alrededor se encuentran los cercenados cuerpos de los dorobochi que se han interpuesto en su camino.

– “Bien…” – dice el diablo, empuñando su arma.

En el planeta de Raichi, el doctor frunce el ceño.

– “Hmmm…” – murmura el tsufur.

Un sarcófago cilíndrico de cristal nace del suelo. En él se puede ver una silueta humana inmersa en líquido morado.

– “No habrá sido capaz…” – murmura Shula, asustado al verlo.

El líquido empieza a ser drenado, revelando a una criatura con piedras shintai en su cabeza, torso y extremidades.

– “¿Qué diablos…?” – se sorprende Trunks.

Reitan se pone en guardia instintivamente.

Ahms comprueba las lecturas del ordenador.

– “Está listo.” – anuncia el ayudante del doctor.

– “Bien.” – dice Raichi. – “Actívalo.”

Los ojos amarillos del individuo se abren. El cilindro de cristal se retira, dejando al personaje de pie en el centro de la sala.

Mientras tanto, en Jinko, el demonio apunta con su arma a las puertas de la torre, pero una presencia le sorprende.

– “¿Eh?” – murmura el diablo, dándose la vuelta.

La creación de Raichi ha aparecido en Jinko.

Dibujado por Ipcorito

En el planeta del doctor, Trunks, Shula, Reitan y Kamo observan las imágenes en pantalla.

– “¡¿Cómo ha llegado tan rápido?!” – se pregunta Kamo. – “¡Es impresionante!”

– “Janemba…” – murmura Trunks.

Shula mira de reojo al doctor tsufur.

– “Confía mucho en su criatura, Raichi…” – dice el ira-aru.

Mientras tanto, en el otro extremo del Universo, la nave de Gohan, Ten Shin Han, Pino, Krilín, Mai y Baicha se acerca a un planeta cubierto por tinieblas.

– “Esto no aparece en las cartas…” – dice Pino.

– “Es aquí.” – confirma Gohan.

Mai comprueba el radar.

– “La señal indica que hay una esfera en este lugar.” – dice el terrícola.

– “¿Qué sientes, Gohan?” – pregunta Ten Shin Han.

– “Es una presencia…” – dice el mestizo.

– “Puedo confirmarlo.” – dice Krilín. – “Siento lo mismo que sentí cuando los demonios aparecieron en la Tierra. Desde entonces no había sentido algo con tanta intensidad… Ni siquiera en presencia de los otros demonios.”

– “Qué miedo…” – murmura Baicha, agarrándose a la pierna de Mai.

Pino frunce el ceño.

– “Piloto a ciegas.” – dice el androide. – “No sabemos a lo que nos enfrentamos.”

– “Tenemos que recuperar la esfera.” – dice Gohan. – “A toda costa.”

Ten asiente.

– “No hay otra opción…” – acepta el terrícola.

Pino agarra los mandos de la nave.

– “Bien.” – dice el robot. – “Sujetaos.”

Nuestros amigos inician el descenso hacia el planeta oscuro.

En el Makai, Vegeta, Goten y Trunks pueden ver a las hordas demoníacas esperando a los pies del castillo.

– “Hay que hacer algo…” – dice Goten.

Vegeta observa sus heridas. Algunas de ellas aún sangrantes.

– “Maldición…” – refunfuña el saiyajín.

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

“No tienen remedio…”

En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula, Pan, Bra, Ub y Cell, que ha traído al moribundo Chidori, se han reunido con Madas, Brief, Oli, Turbo y Baba. El ira-aru y la doctora han sido vendados.

Cell se ha llevado al demonio a un rincón del jardín. El demonio está arrodillado en el suelo, maniatado con un halo de ki. Los demás festejan la victoria.

El antiguo Dios descansa sentado en una hamaca, en el jardín, rodeado por los demás.

– “Pensé que no lo contaba…” – dice Madas.

– “Ha estado cerca…” – dice Baba.

Bra sonríe.

– “Parece que se preocupan por ti…” – se mofa la hija de Vegeta.

– “¡Madas ha ligado!” – se burla Pan.

Baba se sonroja.

– “¡CALLAOS!” – protesta el Dios, sacando su lado más cascarrabias.

Cell y Chidori pueden oír la conversación desde el rincón.

– “¿No lo celebras con ellos?” – dice el demonio, entre dientes.

– “No hay nada que celebrar.” – responde el insecto. – “¿No es cierto?”

– “Los Dioses os traicionarán…” – dice Chidori. – “No puedes fiarte de ellos…” – añade, mirando a Madas.

Flashbacks de figuras humanoides huyendo azotan la mente del diablo.

– “¿Algo que debas contarme?” – pregunta Cell.

– “No… no lo recuerdo…” – responde el diablo, agachando la cabeza.

– “Una pena…” – suspira Cell.

– “Mi Señor ha sufrido como yo… como nosotros…” – dice Chidori. – “Por eso él puede ser un líder mejor que cualquier Dios de pacotilla.”

– “El sufrimiento es virtud, ¿eh?” – sonríe Cell. – “Idiota…”

– “¿Qué?” – se sorprende Chidori.

– “El sufrimiento es sufrimiento. La virtud es virtud.” – dice Cell. – “No intentes justificar una cosa mediante otra.”

– “Como osas…” – gruñe el diablo.

Cell agarra del cuello a Chidori y le mira a los ojos.

– “Puedes verme, ¿verdad?” – pregunta el insecto. – “Seguro que sí…”

Chidori se queda sin palabras, asustado.

– “Si piensas que tus vasallos pueden hacerte el trabajo sucio, te equivocas…” – dice Cell. – “En algún momento vas a tener que dar la cara… Estos chicos y yo hemos acabado con dos de los tuyos. Dudo que Gohan, si se topa con los otros, tenga problemas con ellos… ¿Qué planeas?”

Los ojos de Cell se tornan magentas. Una imagen azota su mente. Una piedra preciosa bañada en sangre.

– “¿Eh?” – se sorprende Cell, que suelta a Chidori.

El diablo ríe.

– “Ja… jaja…” – se mofa Chidori.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el insecto.

– “Mi Señor te ha mostrado una pizca de lo que os espera…” – dice el demonio.

El insecto, furioso, decapita a Chidori. Su cuerpo cae al suelo.

Todos los presentes se quedan impactados.

Cell les saca del trance. El insecto se acerca al grupo.

– “¿Qué pensáis hacer con las esferas?” – pregunta el insecto.

– “¿Eh?” – tarda en reaccionar Pan. – “Se las podríamos llevar a papá…” – dice Pan.

– “O podemos esperar aquí a que vuelva…” – dice Bra.

– “¿Cuántas deben tener ya?” – se pregunta Ub.

Cell se harta de la conversación y se aleja de nuevo.

– “¿A dónde vas?” – pregunta Pan.

– “Esta guerra es demasiado para vosotros.” – dice el insecto. – “Lo mejor que podéis hacer es quedaros en la Tierra y rezar para que Son Gohan consiga las otras Dragon Balls antes que el otro tipo.”

– “¿Quedarnos aquí de brazos cruzados?” – Bra se siente insultada.

– “Ahí fuera seréis un estorbo.” – insiste Cell.

Cell abre sus alas.

– “Sed buenos y dejad el asunto a los mayores.” – se despide Cell, que sale volando hacia el cielo hasta desaparecer de la vista de todos.

Las muchachas se ponen en pie, frustradas.

– “Pero… será…” – protesta Bra.

Ub mira el cadáver de Chidori, pensativo… e interviene. 

– “Puede que tenga razón.” – dice el chico.

– “¿Qué?” – se sorprende Pan.

– “¡¿Tú también te acobardas?!” – se mosquea Bra.

– “No se trata de ser un cobarde…” – dice Ub. – “Pero tampoco podemos ser una carga para los demás.”

Madas asiente.

– “El chico tiene razón…” – dice el ira-aru.

– “¡Y un bledo!” – responde Bra.

– “Yo tampoco voy a dejar que el peso del futuro cargue sobre los hombros de papá, del tío Krilín y de los demás…” – añade Pan.

Bra mira de reojo a su abuelo.

– “¿Puedes reparar nuestra nave, abuelo?” – pregunta la muchacha.

– “¿La nave?” – la mira el doctor.

El vehículo se encuentra en un estado lamentable.

– “Pues… necesitaré un tiempo…” – dice Brief.

Ub fuerza una sonrisa.

– “Pan…” – dice el chico. – “¿De verdad quieres pelear?”

– “¿Eh?” – se extraña la hija de Gohan. – “¡Pues claro!”

El chico de Isla Papaya aprieta sus puños.

– “Entonces, yo también lo haré.” – dice Ub.

– “Ub…” – se conmueve ella.

Madas suspira y niega con la cabeza.

– “No tienen remedio…” – dice el ira-aru.

– “Cosas del corazón…” – murmura Baba, con una media sonrisa pícara.

Muy lejos de allí, en la nave espacial de la Patrulla Galáctica pilotada por Pino, Son Gohan, sentado en el asiento del copiloto, siente una presencia extraña que le hace mirar por la ventana.

– “¿Qué ocurre, Son Gohan?” – pregunta Pino, que se ha dado cuenta de que algo no va bien.

– “¿Qué hay en esa dirección?” – pregunta el mestizo.

Pino teclea en la mesa de comandos.

– “Nada.” – dice el androide. – “En esta zona solo hay una nebulosa, según los mapas de la Patrulla.”

– “No…” – dice el mestizo. – “Tiene que haber algo…”

Krilín, en el dormitorio, observa el radar, que señala una esfera en la dirección en la que avanzan.

El terrícola bosteza.

De repente, la señal cambia de posición y aparece más cerca, a la izquierda de su trayectoria.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Krilín.

El terrícola se dirige a la cabina.

– “Chicos…” – dice Krilín. – “¿Es posible que el radar se haya estropeado?”

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Por qué?”

– “La esfera a la que nos dirigíamos… parece que ha cambiado de lugar.” – dice Krilín.

– “¿Y a dónde ha ido?” – pregunta Gohan.

– “Por allí” – señala Krilín en la misma dirección que Gohan había sentido algo extraño.

Pino frunce el ceño, preocupado por lo que Gohan ha podido detectar.

Mientras tanto, en el planeta Jinko, el demonio sigue su avance entre dorobochi, cercenando sus cuerpos, decapitando y desmembrando con suma facilidad a todo el que se interpone en su camino. En la cima de la torre central, en una cámara acorazada de alta tecnología, la esfera de siete estrellas le espera.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 221: Más allá de la perfección

DBSNL // Capítulo 221: Más allá de la perfección

“¿Vais a contarnos el plan?”

Dibujado por Ipocrito

Cell se ha transformado. El insecto ha adoptado una nueva forma, reforzada y de gran envergadura, que emana una densa aura magenta. 

– “¡¿Qué significa esto?!” – se asusta Isonade. – “¡Su aura es…!”

– “Es tarde para perfeccionar este cuerpo…” – dice Cell. – “Pero para aprender técnicas nuevas no me hace falta.”

– “¿Técnicas nuevas?” – dice la diablesa, confusa.

– “Ya tengo células saiyajín en mi cuerpo.” – dice Cell. – “Y ese tal Broly compartió su poder conmigo durante mi último combate…” – sonríe. – “Las células de Piccolo también han sido de ayuda.”

– “Miserable…” – gruñe Isonade.

Ub, Pan y Bra se quedan anonadados ante la nueva forma de Cell.

– “No siento su ki…” – dice Bra.

– “¿Qué significa esto?” – pregunta Pan.

– “Su poder es… ¡descomunal!” – exclama el chico de Isla Papaya.

Cell embiste contra Isonade y le propina un puñetazo en la barriga. El demonio se dobla de dolor y retrocede lentamente.

– “No es… no es posible…” – dice la diablesa, aterrada.

– “Yo tampoco lo creía…” – sonríe Cell. – “¡Mi cuerpo ya era la manifestación de la perfección! ¡¿Cómo podía existir gente más poderosa que yo?!”

– “Grrrrr…” – gruñe Isonade.

– “Pero tengo células de Goku y Vegeta… células de saiyajín…” – dice Cell. – “Y si algo he aprendido de ellos es que jamás hay que ponerse límites.”

Cell alza su mano y apunta a Isonade.

– “¡¡BIG BANG ATTACK!!” – dispara el insecto.

Una gran esfera de ki impacta de lleno contra Isonade y estalla en el cielo.

La onda expansiva sacude la zona, obligando a Pan, Bra y Ub a cubrirse.

La diablesa sale disparada y cae al mar.

– “Je…” – se burla Cell.


De repente, seis sierpes de agua nacen del océano y rodean al insecto, que ni se inmuta.

Las sierpes embisten y él se eleva, haciendo que choquen sus cabezas.

En lugar de disiparse, las criaturas se unen en una gran serpiente que asciende con sus fauces abiertas, dispuesta a engullir a Cell.

El insecto levanta su dedo índice y materializa una esfera de ki negro con rayos rojos a su alrededor, y enseguida se la lanza al enemigo.

La serpiente engulle el ataque, que estalla y desintegra la creación acuática, sacudiendo de nuevo la Tierra con la onda expansiva.

La explosión ha hecho que el mar retroceda, revelando a Isonade en el centro del fenómeno.

Cell utiliza el Shunkanido y aparece a su espalda.

– “¡¿Qué?!” – se da la vuelta la diablesa.

El insecto extiende su mano y atrapa a la diablesa con su poder mental.

– “¡AH!” – exclama ella, asustada.

 Cell hace volar al enemigo.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – exclama Cell, avivando su aura magenta que, de repente, se convierte en un ataque de ki que asciende rápidamente y engulle a Isonade, que nada puede hacer para defenderse.

Una gran explosión ilumina el cielo.

Ub, Pan y Bra siguen boquiabiertos ante el poder devastador de Cell.

El insecto se eleva mientras el mar recupera su espacio. La Dragon Ball de seis estrellas cae del cielo sobre la mano de Cell.

El insecto vuela hasta la costa y toma tierra.

Tras un suspiro, Cell recupera su forma original. Parece cansado. Una gota de sudor recorre su frente.

Ub, Pan y Bra no tardan en volar hasta él.

– “Ha sido… increíble…” – dice Pan. – “Gracias por la ayuda…”

– “¿Ayuda?” – sonríe Cell, irónicamente. – “Quería poner a prueba mis avances, eso es todo.”

Cell le lanza la esfera a Bra, que la caza al vuelo.

– “Parece que los demás se fueron sin mi…” – dice el insecto. – “¿Dónde están?”

– “Buscan las Dragon Balls.” – dice Pan. 

– “Ya veo…” – dice Cell.

El insecto se queda mirando a Ub.

– “¿Qué te ha pasado a ti?” – se extraña. – “¿Dónde está el poder que demostraste contra mí?”

– “Majin Bu ya no forma parte de mi.” – dice Ub. – “Ahora soy solo un humano.”

– “Qué decepción…” – resopla Cell. – “Pensaba pedirte la revancha en algún momento…”

Ub agacha la cabeza, decepcionado.

De repente, cerca de ellos, algo cae del cielo y sorprende a todos. Es Chidori, malherido.

Mientras tanto, en el oscuro hogar de Raichi, nuestros amigos han regresado, con el trío de hermanos esposado.

– “Aquí están.” – dice Shula. – “Y aquí está Maji-Kayo.” – le lanza la jaula a Ahm.

– “¡CUIDADO!” – exclama el pequeño criado. – “¡Si se libera aquí sería el fin!”

Ahm lleva al bebé azul hasta la computadora y lo coloca sobre una plataforma que se hunde con él

– “¿Vais a contarnos el plan?” – pregunta Trunks, un poco inquieto.

Raichi muestra un holograma en el que aparece una criatura humanoide indefinida.

– “Veréis…” – dice el tsufur. – “Desde que me obsesioné con la magia de Moro, he intentado replicarla de todas las formas posibles… pero cometí errores… ¡Pese ha estar cerca de lograrlo, jamás he podido perfeccionarlo! Intenté transformar una creación Kashvar…” – muestra a Maji-Kayo. – “Pero no pude controlarlo. Intenté usar mi propia creación…” – la figura se convierte en Hatchiyack. – “Y fracasé ante la mismísima llave que intentaba copiar.” – ahora se transforma en Broly.

Trunks frunce el ceño al reconocer al saiyajín.

– “Pero ahora tengo una muestra que jamás había logrado obtener…” – el holograma muestra a Janemba.

Reitan se asusta.

– “Vas a…” – titubea el herajín.

– “Voy a destruir a Moro usando su propia magia…” – dice Raichi.

Trunks da un paso al frene.

– “¡No sabes lo que haces!” – exclama el mestizo.

– “Voy a descubrir la verdad de una vez por todas.” – dice Raichi. – “Voy a poder ver detrás de la cortina.”

– “¡Tú mismo has admitido que no entiendes su magia!” – exclama Trunks. – “¡No sigas con esta locura!”

Raichi no responde.

– “¿Detrás de la cortina?” – continúa Trunks. – “¡No hay nada! ¡Zeno-sama murió! ¡Los Kaioshin, los Hakaishin y los ángeles…! ¡No queda casi nada!”

– “¿Crees todo lo que ves, muchacho?” – pregunta Raichi.

– “¿Eh?” – duda Trunks.

De repente, saltan las alarmas.

– “¿Qué sucede?” – se extraña Shula.

Ahm parece nervioso.

– “El sujeto ha llegado a la zona de prueba antes de lo previsto.” – anuncia el criado.

En una gigantesca pantalla se muestra una emisión en directo desde un planeta remoto. Un tipo con pantalón amarillo, camiseta negra ajustada, piel morada, cabello blanco con coleta y una katana en el cinturón camina por las calles de un mercado callejero, entre la multitud; extraterrestres de piel morada con la cabeza en forma de seta. El punto de vista es el de una cámara de seguridad.

Trunks, Reitan, Shula y Kamo observan el monitor.

– “Es un demonio…” – dice Shula.

– “¡Esa gente corre peligro!” – se preocupa Trunks.

Raichi sonríe.

– “Parece que el cebo ha funcionado…” – dice Raichi.

– “Pero nuestro monstruo aún no está listo…” – le recuerda Ahm.

– “Hmm…” – murmura el fantasmagórico tsufur. – “Pongamos al enemigo prueba.”

En el planeta mostrado en pantalla el demonio camina tranquilamente, mirando de reojo a cada uno de los ciudadanos con los que se cruza.

– “Je…” – sonríe el diablo, agarrando su arma.

De repente, todos los extraterrestres se abalanzan sobre él, pero éste desenfunda su arma y todos caen al suelo partidos por la mitad… y no tardan en revelar su aspecto real; son dorobochi.

El demonio empieza a correr hacia una gran torre que reina sobre la ciudad.

En el laboratorio, Trunks y Reitan se sorprenden.

– “¡¿Qué significa eso?!” – se pregunta Reitan

– “¡Son como el tipo del torneo!” – exclama Trunks.

Shula frunce el ceño.

– “Un planeta entero como cebo…” – piensa el ira-aru. – “Me aterra lo que es capaz de hacer Raichi…”

– “Lo llamamos planeta Jinko.” – dice Ahm.

En la Tierra, Chidori intenta incorporarse. Pan, Bra y Ub se ponen en guardia, nerviosos. Cell, en cambio, camina con seguridad hacia el enemigo y le obliga a seguir en el suelo pisándole el pecho

– “No te irás a ninguna parte…” – dice el insecto. – “Tú y yo vamos a tener una pequeña charla.”

DBSNL // Capítulo 219: Maremoto

DBSNL // Capítulo 219: Maremoto

“Pide ayuda.”

En la Tierra, Chidori aprieta los dientes.

-“¡¡VOY A ACABAR CON VOSOTROS!!” – ruge el dragón, invocando un centenar de rayos que estremecen el ambiente y caen aleatoriamente sobre la zona.

La fusión y Ub se preparan.

-“Te daré el traje.” – dice el chico, acercando la mano a su reloj de pulsera.

-“¡No!” – dice la muchacha. – “Puedo apañármelas… pero si te lo quitas ahora, morirás.”

-“Pero mi poder…” – dice Ub. – “No es suficiente…”

La muchacha agarra a Ub de la mano.

-“¡VAMOS!” – insiste ella, decidida.

Los dos atacan. La guerrera esquiva los rayos usando blasts de ki, mientras Ub carga en línea recta, inmune a la tormenta eléctrica.

-“Me subestimáis…” – se enfada Chidori.

Como si de un rayo inverso se tratara, el demonio sale volando hacia el cielo, zigzagueante, perdiéndose entre las nubes.

-“¿Eh?” – se sorprenden nuestros amigos.

De repente, la hoz cae del cielo, girando sobre sí misma.

-“¡Ahí viene!” – exclama la fusión.

La hoz pasa entre nuestros amigos y se inserta en el suelo. Un rayo cae sobre ella inmediatamente, generando una gran explosión.

De repente, entre la polvareda, Ub siente que el diablo está detrás de él.

El terrícola intenta revolverse rápidamente, pero es demasiado tarde, una patada de Chidori en sus costillas quiebra la armadura y le lanza hacia un bosque cercano.

-“No necesito usar mis rayos…” – se mofa Chidori.

La fusión se abalanza sobre él.

-“¡BASTARDO!” – exclama ella.

El enemigo esquiva el ataque con facilidad.

Mientas tanto, Cell e Isonade siguen inmersos en su combate. La diablesa invoca torbellinos de agua por todas partes que rodean al insecto.

-“No me impresionas…” – dice Cell. – “Y si este es todo tu repertorio, la solución es sencilla…”

El insecto usa el Shunkanido para aparecer detrás de la mujer.

-“Solo tengo que alejarte del agua.” – dice Cell.

El insecto agarra a Isonade de la cabellera y rota sobre sí mismo para luego lanzarla hacia tierra firme.

Usando el Shunkanido de nuevo, el insecto la persigue y la remata con ambos puños unidos, lanzándola contra el suelo en mitad de una llanura.

Cell desciende lentamente. Isonade se pone en pie, magullada.

-“¿Qué harás ahora?” – se burla el insecto.

-“Eres un iluso si crees que ya has visto todo mi poder.” – dice Isonade.

La parte superior del bastón de la mujer empieza a girar y a acumular el agua de la lluvia a su alrededor.

-“Muy interesante…” – dice Cell.

La mujer proyecta un potente chorro de agua hacia el insecto, que usa el Shunkanido para situarse detrás de Isonade de nuevo. La mujer se da la vuelta rápidamente, sobresaltada.

Cell usa su barrera de ki para encerrar tanto a Isonade como a sí mismo bajo una gran cúpula sobre la que cae la lluvia.

-“Esto limitará tus capacidades.” – sonríe el insecto.

-“Maldito…” – gruñe Isonade.

-“He ganado.” – dice Cell.

La diablesa se ve incapaz de invocar agua a través de la barrera del insecto.

El insecto propina un revés a la mujer, que da una vuelta sobre sí misma antes de caer al suelo.

-“Ju… juju…” – ríe ella.

-“¿Hmm?” – se extraña Cell.

La mujer se da la vuelta con la esfera de seis estrellas en la boca; y en seguida se la traga.

El cuerpo de la mujer se ilumina. El agua de lluvia que se acumulaba sobre la barrera de Cell, atraída con fuerza por la diablesa, aumenta la presión progresivamente hasta que finalmente, la cúpula estalla.

Cell retrocede y se eleva para no ser engullido por la esfera de agua que se está formando alrededor de Isonade.

Mientras tanto, la fusión insiste en sus embestidas contra Chidori, que se mofa de ella mientras esquiva todos los golpes. La fusión se propulsa de un lado para otro, pero todo en vano.

De repente, el demonio retrocede y recupera su hoz.

-“¡YA ESTOY HARTO!” – dice Chidori, listo para propinar el golpe de gracia a la muchacha.

La fusión no se rinde.

-“Garlick…” – se preparan las chicas. – “¡HO!”

Chidori avanza.

-“¡HAAA!” – disparan ellas.

El diablo hace girar su hoz con ambas manos y disipa el Kamehameha mientras avanza lentamente hacia ellas.

-“Mal… maldita sea…” – sufre la fusión.

Cerca de allí, Ub se pone en pie. La parte superior del traje de Ultra Saiyaman se rompe en varios pedazos, que se caen al suelo como si fueran la cáscara de un huevo.

-“Tengo que ayudar a mis amigas…” – piensa Ub. – “Pero no me quedan fuerzas…”

-“Pide ayuda.” – dice una voz que habla a su corazón.

-“¡¿Eh?!” – se sorprende Ub. – “¡¿Kaiosama?!”

-“¡Usa mi técnica!” – insiste el Kaio del Norte. – “¡Usa la Genkidama!”

Ub agacha la cabeza, apenado.

-“No puedo…” – dice el chico.

El combate entre la fusión y Chidori continúa. El enemigo ha llegado hasta las chicas, que dejan de emitir su ataque.

-“¡¡YAAAH!!” – propina un golpe de hoz el diablo.

Las chicas se agachan para evadir el ataque y luego saltan por encima del enemigo.

El enemigo se da la vuelta rápidamente.

-“¡KAMEHAMEHA!” – exclaman ellas.

La fusión realiza la técnica de la escuela Tortuga con los pies y propinan un doble puñetazo en el abdomen de Chidori, que escupe sangre.

Ub observa el combate mientras habla con Kaiosama.

-“La energía natural nunca ha respondido a mi llamada…” – dice el chico. – “Es la única técnica que jamás he logrado realizar.”

-“¡Inténtalo!” – insiste Kaiosama. – “¡La Tierra está en peligro!”

-“Pero…” – sigue dudando Ub.

Chidori propina un rodillazo en la cara de la guerrera metamor y luego invoca un rayo sobre ella, sometiéndola a una terrible descarga.

-“¡PAN! – sufre Ub. – “¡BRA!”

-“¡NECESITAN TU AYUDA!” – exclama Kaiosama.

Ub aprieta sus puños.

-“Está bien…” – dice el chico. – “¡Lo intentaré!”

El joven se eleva sobre una colina y alza sus manos hacia el cielo.

-“¡Tierra, mar…!” – recita Ub. – “¡Todos los seres vivos de la Tierra! ¡Dadme un poco de vuestra energía! ¡Por favor!”

Kaiosama, en su planeta, parece preocupado.

-“Ahora que el alma de Majin Bu no atormenta su corazón, esto debería funcionar…” – piensa el Dios. – “¡Tiene que funcionar! O será el final de la Tierra…”

La muchacha metamor está tumbada en el suelo, humeante.

El enemigo pone el pie sobre su cabeza.

-“El juego se ha acabado…” – dice el diablo. – “Este es vuestro final…”

Chidori se detiene al sentir el ki de su compañera.

-“Vaya…” – se sorprende el diablo. – “No esperaba que mi hermana se viera obligada a llegar tan lejos…”

Frente a Cell, una monstruosa silueta se intuye dentro de la esfera de agua formada. Un gigantesco y fiero reptil ha nacido.

Dibujado por Ipocrito