DBSNL // Capítulo 234: Peligro inminente

DBSNL // Capítulo 234: Peligro inminente

“Esta técnica que usas te está drenado por completo.”

En el laboratorio de Raichi, en las pantallas pueden ver a Reitan insistirle a Onisen para que lo lleve hasta allí, pero el androide le ignora.

– “¡¡Tenemos que proteger la Dragon Ball!!” – insiste el herajín.

Raichi no hace caso.

– “Señor Raichi…” – dice Bon Para. – “No deberíamos…”

– “Me interesa ese demonio.” – dice el doctor. – “Quiero saber más de él…”

Shido llega hasta Reitan y Onisen.

– “Demasiado tarde…” – murmura Reitan mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Maldita sea…”

El diablo aterriza espada en mano.

– “Creo que debo insistir en esa esfera…” – sonríe Shido.

Reitan se pone en guardia.

– “¿Con quién está peleando Trunks…?” – se pregunta el herajín, que puede oír el estruendo de la batalla a lo lejos.

Shido enfunda su arma, sorprendiendo a Reitan.

– “Negociemos.” – dice el demonio.

– “¿Eh?” – se extraña el herajín.

Raichi frunce el ceño.

– “Hmm…” – murmura el tsufur.

Reitan se transforma.

– “¡Ni hablar!” – exclama, listo para atacar.

Pero Onisen da un paso al frente, deteniendo al herajín.

Mientras tanto, Trunks, transformado en Súper Saiyajín 3, embiste a Shiras. El tiempo se detiene a su alrededor. Los dos intercambian golpes. 

Dibujado por Ipocrito

Trunks retrocede y lanza su espada hacia el enemigo, que la esquiva. El mestizo propina una patada giratoria a Shiras, pero éste la detiene con su vara y después la hace girar, propinando un golpe en la barbilla de Trunks.

El mestizo da una pirueta hacia atrás y reclama su arma, que vuela hacia él, obligando a Shiras a agacharse para evadirla y cerca está de perder un tentáculo de su cabellera.

Trunks se pone en guardia y Shiras lo imita.

– “Has mejorado más de lo que esperaba…” – dice el patrullero.

El ojo angelical de Shiras brilla.

– “Creo que empiezo a comprender lo que mi hermano vio en ti.” – añade el patrullero.

Trunks nota la presencia de sus dos enemigos; Shiras y Mojito.

– “Su salto temporal es superior al mío… incluso al de Hit… y tiene la experiencia y sabiduría de un ángel…” – piensa Trunks. – “¿Cómo puedo derrotar a un enemigo así?”

Shiras sonríe.

– “No puedes.” – dice el patrullero, que le ha leído la mente. – “Vas a morir aquí.”

Shiras avanza y es como si desapareciera. Un centenar de golpes de vara se precipitan sobre Trunks, que repele los que puede con su espada antes de verse superado y encajar varias decenas, siendo repelido.

Shiras aparece tras él y lo batea con su vara en el costado. Trunks sale repelido contra unos edificios.

En Makyo, Piccolo y Gohan están intercambiando golpes en el cielo.

En las puertas del castillo, Shula ha usado su poder mental para inmovilizar a Hinoyagi, a quién el disparo de Mai ha quedado marcado en su rostro.

– “¿Puedes retenerla?” – se preocupa Mai, asombrada.

– “Está débil.” – dice Shula. – “Por ahora no será un problema.”

Krilín, con la cabeza de Pino bajo el brazo, observa el devastador combate que está teniendo lugar.

– “Tenemos que hacer algo…” – sufre el terrícola. – “O se matarán entre ellos…”

El terrícola se da cuenta de que, cerca de allí, la esfera de una estrella espera en el suelo.

Krilín la recoge.

– “Shenron…” – murmura el terrícola. – “De verdad te necesitamos…” – llora.

Piccolo propina un puñetazo a Gohan en la cara. El mestizo retrocede levemente. 

El namekiano dispara sus láseres oculares, haciendo que Gohan se cubra la cara con el brazo mientras avanza hacia su enemigo.

Piccolo aprovecha la distracción para alargar su brazo y rodearlo en la pierna de Gohan para luego lanzarlo contra la superficie de Makyo.

El namekiano concentra energía en todo su cuerpo

– “Con esto acabaré el combate de una vez por todas…” – murmura Piccolo.

Las nubes se arremolinan alrededor del namekiano, que parece convertirse en el epicentro de una tormenta.

Krilín observa al namekiano.

– “Esa técnica…” – se preocupa el terrícola. – “La he visto antes…”

– “Piccolo usó esa técnica en el 23º Torneo Mundial de Artes Marciales.” – confirma Pino.

– “¡Lo recuerdo!” – se da cuenta Krilín. – “Goku la contrarrestó con un Kamehameha especial…”

Piccolo apunta a Gohan con ambas manos.

– “¡¡MUEREEE!!” – exclama Piccolo al disparar.

Gohan espera impertérrito el ataque del namekiano, que aumenta de tamaño a medida que se precipita sobre Makyo.

En el Makai, Dabra materializa su clásica espada. La vista de Vegeta está borrosa.

– “Siento como tu energía disminuye…” – dice Dabra. – “Esta técnica que usas te está drenado por completo.”

Vegeta aprieta sus puños. 

– “Esto no ha terminado…” – gruñe el saiyajín. – “Esta técnica no fallará… ¡Por que tengo un propósito!” – exclama, avivando su aura.

Dabra no parece alarmarse.

– “Tu cuerpo es mortal.” – dice el demonio. – “Deja de fanfarronear. Tu orgullo no te salvará esta vez.”

El diablo embiste, empuñando su arma en la mano derecha.

Vegeta se pone en guardia.

– “Maldito…” – gruñe el saiyajín.


Dabra dispara una bola de fuego al suelo con su mano izquierda, levantando una gran nube de polvo.

Vegeta se cubre el rostro.

Una lanza surge de entre la polvareda y Vegeta la esquiva, sufriendo un corte en la mejilla.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

Otra lanza aparece y se clava en el muslo izquierdo del saiyajín.

– “¡AH!” – exclama Vegeta.

Otra bola de fuego cae sobre Vegeta, que la esquiva saltando hacia un lado, dando una voltereta en el suelo. El humo cobre la zona.

De repente, entre las llamas aparece Dabra, dispuesto a decapitar al saiyajín de un sablazo.

Pero algo sorprende al Rey de los Demonios. Algo lo golpea y lo lanza a varios metros de distancia, rebotando sobre el suelo varias veces antes de estrellarse contra una montaña de fría roja oscura.

Alguien ha aparecido y se sitúa frente al saiyajín.

– “¿Quién…? ¿Quién eres tú?” – le pregunta Vegeta al recién llegado.

En el castillo del Makai, un gran surco ha quedado esculpido en el suelo del planeta. En el suelo, inmóvil, Son Goten, que ha perdido la parte superior de su gi.

Trunks, agotado, desciende frente a él.

Goten tose. Está vivo.

El hijo de Goku abre los ojos, que vuelven a ser negros, como es habitual

– “No te contuviste…” – sonríe Goten.

– “Tú tampoco…” – dice Trunks.

– “Gracias.” – responde Goten.

Los gemelos diabólicos aterrizan a espaldas de Trunks.

– “Ha sido entretenido.” – dice el tipo.

– “Pero se acabó…” – añade la mujer.

Trunks, sin energías, se pone en guardia. Son Goten a duras penas puede incorporarse.

DBSNL // Capítulo 233: Mejores amigos

DBSNL // Capítulo 233: Mejores amigos

“¿Por qué no os calláis de una vez?”

Shiras ha salvado a Shido en el último momento y se ha presentado frente a Trunks. El viejo patrullero suelta al diablo en el suelo y le pone la mano en la espalda. De repente, las heridas de Shido desaparecen, incluso recupera su brazo cercenado, y el demonio se pone en pie como si nada.

– “Gracias, Shiras.” – dice el demonio. – “Es todo un privilegio sentir en mis carnes un poder tan misterioso como ese…” – sonríe.

– “Casi fracasas.” – dice el patrullero. – “El señor Moro no está contento.”

– “Me he dejado llevar…” – se disculpa Shido. – “Pero aún no había dicho la última palabra… Te has precipitado.”

Trunks aprieta los puños con rabia. La ira le embarga al recordar la muerte de Whis y la promesa que le hizo a Hit.

– “Shiras…” – gruñe el mestizo. – “Maldito seas…”

Shiras se centra de nuevo en Trunks.

– “Me hubiera gustado poder matar a Hit con mis propias manos… Pero voy a tener que hacértelo pagar a ti…” – dice el patrullero.

Shido da un paso atrás.

– “Me encargaré de la esfera mágica.” – dice el demonio. – “Os dejo con vuestros asuntos.”

El demonio alza el vuelo.

Trunks mira de reojo al enemigo alejarse.

– “No puedo pelear con los dos…” – piensa el mestizo. – “Espero que Reitan haya puesto la esfera a salvo.”

Shiras aprovecha ese segundo de preocupación del mestizo para aparecer frente a él y golpearle, pero Trunks se cubre con su espada, transformándose en Súper Saiyajín 2. Todo en un solo instante casi imperceptible.

– “Veo que has aprendido trucos nuevos…” – sonríe Shiras.

– “He tenido buenos maestros.” – responde Trunks.

– “Están todos muertos.” – se mofa el patrullero.

El tiempo se paraliza de nuevo, los dos se mueven en un mundo inmóvil, intercambiando golpes. Sus armas chocan en el aire.

Finalmente, ambos retroceden y, en ese instante, su alrededor sufre todos los achaques del combate a la vez, destruyendo el escenario.

Shiras se pone en guardia. 

– “Whis no está aquí para salvarte.” – le provoca el patrullero.

Trunks aprieta sus puños y se transforma en Súper Saiyajín 3.

– “Whis me regaló esta espada.” – dice el mestizo. – “La usaré para matarte.”

En Makyo, el terrible combate entre Gohan y Piccolo continúa. La ira del mestizo contrasta con la sonrisa macabra del namekiano.

Dibujado por Ipocrito

Daimaoh retrocede y dispara su “Granada de Luz” a bocajarro.

Gohan se cubre y el ataque estalla, sacudiendo el planeta.

La humareda se disipa lentamente, revelando a Gohan, impertérrito, en el centro de la explosión.

De repente, el mestizo se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki que flotan a su alrededor.

– “¡¡HAAAAA!!” – grita Piccolo, haciendo que todos esos ataques caigan sobre su discípulo.

Una terrible sucesión de explosiones hace estremecer Makyo.

Mientras tanto, el temblor hace que Hinoyagi, que sostenía a Baicha, afloje su agarre un instante. Ese momento lo aprovecha Mai para disparar a la diablesa, alcanzándole en lado derecho de la cara, casi en el ojo.

Baicha y la Bella Durmiente caen al suelo. El chico agarra la piedra y corre hacia Mai.

– “¡Ponte detrás de mí!” – dice ella, que no deja de apuntar a Hinoyagi.

La diablesa, furiosa y con medio rostro chamuscado invoca una bola de llamas en su mano derecha y se prepara para abrasar a los dos terrícolas, pero Shula interviene y la inmoviliza con su poder mental.

– “Basta” – gruñe el ira-aru, calmado pero asertivo.

– “¡¡KYAAAAH!!” – chilla la mujer, frustrada y furiosa.

– “Soy el Guardián de la puerta de Makyo.” – dice Shula. – “Aquí se sigue la voluntad de mi promesa.”

La gran polvareda de las explosiones aún no se ha disipado cuando un torrente de ki rojo brota de entre el polvo y sorprende a Piccolo, que a penas puede esquivarlo, perdiendo así su brazo izquierdo.

– “Vaya…” – gruñe el demonio.

Daimaoh regenera su extremidad.

Piccolo y Gohan se miran fijamente.

El namekiano parece sufrir una repentina jaqueca de la que intenta liberarse sacudiendo la cabeza. Recuerdos de su combate con Raditz. Gohan rompiendo la nave del saiyajín.

– “Cállate…” – murmura Piccolo. – “Callaos todos…”

El namekiano coloca sus dedos índice y corazón en la frente y pronto empiezan a brillar.

Su propia voz retumba en su cabeza: “Mis sentimientos están en conflicto… Voy a entrenar a alguien que en el futuro será mi peor enemigo…”

– “¡¡MUERE!!” – apunta Piccolo. – “¡¡MAKANKOSAPPO!!” – dispara.

El haz de luz perforador demoníaco se dirige a Gohan a toda velocidad.

Krilín observa el duelo mientras sostiene la cabeza de Pino en sus brazos.

– “¡¡GOHAN!!” – grita el terrícola, preocupado por el hijo de Goku.

El mestizo extiende sus manos hacia delante, una sobre la otra. El Makankosappo impacta en la palma de su mano. El saiyajín retrocede, empujado por la técnica demoníaca.

Piccolo parece sorprendido de que esté reteniendo su técnica, pero no cesa en su ataque.

Gohan sigue retrocediendo. Su mano hecha humo.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – brama el mestizo.

De repente, un viejo recuerdo sacude la memoria del namekiano de nuevo. Piccolo se interpone entre el pequeño Gohan y el ataque de Nappa.

– “Tsk…” – duda el namekiano.

Gohan cierra su mano con la que detiene del Makankosappo y éste estalla como un globo.

El paisaje se llena de polvo. Gohan abre de nuevo su mano, ahora temblorosa y ensangrentada. El monstruo sonríe.

Una gota de sudor recorre la frente de Piccolo.

– “Maldita sea…” – gruñe el namekiano. – “¿Por qué no os calláis de una vez?”

En el Makai, Dabra y Vegeta siguen peleando. El saiyajín siente como su herida sangra mientras intercambia golpes con el enemigo.

Dabra se siente presionado por las acometidas de Vegeta y retrocede para ganar distancia e invocar un mangual con el que aporrea al saiyajín. 

Vegeta se protege golpeando la bola de pinchos con el dorso de su mano, haciéndola estallar en pedazos.

Dabra escupe una llamarada. Vegeta retrocede para evitarla.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – contraataca el saiyajín.

Dabra materializa un escudo con el que detiene el ataque, que lo hace retroceder varios metros, formando un surco en el suelo.

Dabra y Vegeta se quedan en guardia, mirándose desafiantes. Vegeta respira con cierta dificultad; está cansado. Dabra sonríe.

Sobre el castillo del Makai, el combate entre Trunks y Goten continúa. Los dos mestizos, transformados en Súper Saiyajín 2, intercambian golpes poderosos. Miles de demonios observan desde el suelo.

Goten propina un cabezazo a Trunks, que retrocede para recuperar distancia.

El hijo de Goku prepara el Kamehameha de Roshi. 

– “Goten…” – murmura Trunks, viendo como su amigo reúne energía. – “Durante estos últimos años has entrenado más que yo… Me has superado…”

Trunks reaviva su aura. Recuerdos del Torneo Infantil de Artes Marciales.

– “Pero no te abandonaré…” – murmura el hijo de Vegeta. – “Tengo que derrotarte para poder salvarte… Saldremos de aquí…”

El mestizo extiende sus brazos en cruz. Su aura se torna esférica. Al reunir sus manos y apuntar a Goten, su aura se concentra en sus manos, que brillan intensamente.

– “¡¡FINAL…!!” – exclama Trunks.

Goten dispara. Un gigantesco Kamehameha avanza hacia Trunks mientras aumenta de tamaño.

– “¡¡…FLASH!!” – dispara el hijo de Vegeta.

Los dos ataques impactan el uno contra el otro. El tamaño de la técnica de la Escuela Tortuga es superior al de Trunks, que se hunde en el centro de la esfera azul.

Los gemelos demoníacos observan el duelo.

– “Se acabó.” – sonríe el chico.

– “Esperaba más…” – responde ella, decepcionada.

El ataque de Goten hace retroceder al de su amigo.

– “¡¡GRRR…!!” – lucha Trunks. – “Goku… Gohan… Pan… Marron…” – piensa el mestizo. – “Lo traeré de vuelta… ¡Lo prometo!”

El cabello del mestizo se eriza un poco más. Sus ojos ponen en blanco. Su musculatura aumenta.

– “¡¡HAAAAAA!!” – grita el hijo de Vegeta.

El poder de su Final Flash se incrementa. El ki que incide en el Kamehameha de Goten se torna más poderoso y logra penetrar la esfera azul. 

Los hermanos demonio se sorprenden ante el giro de los acontecimientos.

El ataque avanza disipando el Kamehameha a su paso.

Goten, sorprendido ante ese aumento repentino de poder, es engullido por el ataque de Trunks.

Una gran luz ilumina el tenebroso Makai.

DBSNL // Capítulo 228: Sin control

DBSNL // Capítulo 228: Sin control

“¿Acaso ha olvidado que estamos aquí?”

En Jinko, el diabólico espadachín se encuentra frente a dos nuevos enemigos. Trunks y Reitan están en guardia.

El diablo observa atentamente a sus contrincantes.

– “Alguien se ha puesto nervioso y ha enviado refuerzos…” – sonríe el espadachín.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2 y Reitan también se transforma. Onisen gruñe.

El diablo les apunta con su arma.

– “Tienes una espada muy curiosa…” – dice el enemigo. – “No esperaba que nada fuera capaz de tener mi Don…”

– “Eres fuerte… ¿por qué trabajas para Moro?” – pregunta Trunks.

– “He dicho que Moro me ha dado este Don.” – dice diablo. – “No que trabajara para él…”

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

En el planeta de Zeno, Moro frunce el ceño.

– “¿Qué tramas, Shido? – murmura el brujo.

El diablo enfunda su arma.

– “Digamos que tengo un trato con Moro.” – dice Shido. – “Él quiere las Dragon Ball para poder liberar el Makai sobre el Universo y vengar a todas esas almas castigadas injustamente por los Dioses…” – dramatiza como si fuera una obra de teatro. – “Mis objetivos son otros.”

– “¿Y cuáles son?” – pregunta Reitan.

– “Yo solamente tengo curiosidad.” – sonríe Shido.

– “¿Curiosidad?” – se pregunta Trunks.

El espadachín se prepara para atacar, agarrando la empuñadura de su espada, aún enfundada.

– “Los mortales y su ciencia… son tan interesantes…” – sonríe el diablo.

En el laboratorio de Raichi, el doctor frunce el ceño.

En el planeta Makyo, Gohan persigue a la diablesa por el frío páramo.

– “Está loco…” – murmura la mujer.

Gohan deja de perseguirá y asciende, elevándose sobre el planeta.

– “¿Eh?” – se preocupa ella.

El mestizo alza las manos y una esfera de ki amarillo se materializa sobre ellas.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – la lanza Gohan.

La esfera se aproxima hacia el suelo a toda velocidad.

La luz del ataque ilumina el oscuro planeta.


Ten Shin Han, Krilín, Pino, Baicha y Mai miran la esfera de ki caer.

– “¿Qué hace…?” – se preocupa Mai, atónita.

– “¿Acaso ha olvidado que estamos aquí?” – dice Ten.

Pino intenta cubrir a Baicha y a Mai.

La diablesa ve la esfera de energía avanzar hacia ella.

– “Maldito insensato…” – gruñe ella.

Hyonagi busca entre sus ropajes.

De repente, una gigantesca columna de lava brota del suelo y avanza hacia el ataque de Gohan, interceptándolo y frenando su avance.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.


En ese instante, una figura envuelta en llamas avanza por el interior de la columna de lava y atraviesa el ataque del saiyajín, convirtiéndolo en cientos de pequeñas esferas de ki que llueven sobre Makyo.

La figura sigue avanzando hacia Gohan, que reacción intentando golpearla, pero el enemigo es ágil y evita el ataque, colocándose a la espalda del mestizo.

Gohan se da la vuelta, pero ya es demasiado tarde. La diablesa flamígera le apunta con ambas manos y crea una esfera de fuego alrededor del saiyajín.

– “¡¡ARDE!!” – grita ella. – “¡¡HINOTAMA!!”

El saiyajín grita en el interior de la bola de fuego.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama el simiesco saiyajín.

De repente, la esfera estalla. Una fuerte corriente de aire sacude la zona e incluso apaga a la diablesa, que revela su forma de dragón.

Dibujado por Ipocrito

El saiyajín ha sufrido quemaduras, pero sus ojos rojos no muestran signos de aflicción.

– “¿Qué clase de monstruo eres?” – se pregunta Hyonagi.

En el Makai, Vegeta retrocede frente a las feroces embestidas de los secuaces de Dabra. El saiyajín, con su aura imbuida parcialmente por el poder del Ikigai, se siente presionado.

Dabra observa el combate con una media sonrisa.

– “Le cansarán y le obligarán a revelar sus trucos…” – piensa el Rey de los Demonios. – “Yo solo tendré que barrer los restos.”

Dabra mira de reojo la entrada a la gruta frente a la que se encuentran.

– “Luego podré ir a por el verdadero premio…” – sonríe el diablo.

Vegeta sigue a la defensiva. El dolor de su herida cada vez es más intenso. Los enemigos no le dan descanso.

El saiyajín se revuelve y propina una patada en la cara el grandullón, otra patada dando una pirueta al pequeño, y aún en el aire, empuja con ki invisible al mediano, lanzándole contra unas rocas.

Vegeta, en pie, los observa desafiante.

– “No os levantéis…” – sugiere el saiyajín.

Pero los tres diablos no tardan en estar listos de nuevo, sonriendo de forma macabra.

– “Bastardos…” – gruñe Vegeta.

Dabra sonríe.

– “Hagámoslo más interesante…” – dice el demonio.

El demonio chasquea los dedos y materializa dos cimitarras en las manos de su pequeño secuaz, un sable largo para el mediano, y una alabarda para el grandullón

– “Je, je…” – ríen todos.

Vegeta aprieta sus puños.

– “Esas tenemos, ¿eh?” – fuerza una sonría el saiyajín.

Su aura se aviva y se tiñe de magenta. Sus ojos se tornan grises. Su cabello se eriza y brilla de color rosado.

Dabra parece sorprendido ante tal transformación por la naturaleza de su ki.

– “Así que este es tu nuevo poder…” – murmura el diablo.

En el planeta de Kaiosama, Piccolo y el Dios del Norte siguen reunidos.

– “Si has venido a matarme, ya estoy muerto.” – bromea Kaiosama.

– “Aún sigues siendo molesto.” – dice Piccolo.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – suspira el Dios.

– “No intentes tretas sentimentales…” – gruñe el namekiano.

– “No te lo decía a ti, Piccolo.” – dice el Kaio.

– “¿Eh?” – se extraña el namekiano.

En el interior de Piccolo, Slug abre los ojos.

Piccolo sacude la cabeza con rabia.

– “¡Estás hablando conmigo, Kaio!” – replica el namekiano.

– “Aún no me has dicho a qué has venido.” – dice el Dios.

– “El Señor Moro quiere darte una lección…” – responde Piccolo. – “Eres un Dios parcial como todos los demás… Has tenido claros favoritos y les has ayudado siempre que has podido…” – el namekiano sonríe de forma macabra. – “Pero hoy los verás morir…”

DBSNL // Capítulo 226: Fuego

DBSNL // Capítulo 226: Fuego

“Para él es un juego…”

En Jinko, Onisen y el diablo siguen luchando. La creación de Raichi demuestra tener una fuerza descomunal, pero el enemigo es ágil e inteligente. La ciudad está quedando reducida a escombros por el combate.

El diablo evita de nuevo un envite del androide y salta por encima de él.

Onisen, usando el salto temporal de Trunk y Hit, reacciona rápidamente y agarra la pierna del demonio para estamparlo violentamente contra el suelo.

A través de la pantalla, Raichi y los demás observan el combate.

– “Conserva mis habilidades…” – murmura Trunks.

El demonio se revuelve y dispara a bocajarro una onda de ki que no surte ningún efecto contra su adversario.

– “Qué resistente…” – se molesta el diablo.

Onisen alarga su brazo, que se enrolla en el cuello el demonio.

El diablo corta el brazo del androide con su espada.


La extremidad cae al suelo.

La piedra del brazo brilla y éste rápidamente repta de regreso a Onisen, pero el demonio ensarta su espada en la gema, que se apaga. La extremidad queda inerte. 

Onisen y el diablo se miran fijamente. El primero furioso; el segundo con una media sonrisa.

En el refugio de Raichi, el tsufur se impacienta.

– “Ese diablo es más listo de lo que parece…” – dice Reitan.

– “Ha comprendido el origen del poder de su adversario en unos pocos compases.” – dice Shula.

– “Hay más…” – añade Trunks. – “Parece que se está divirtiendo… Aún no ha revelado todo su poder.”

En el rostro de Raichi se reflejan las dudas que empiezan a brotar.

En Makyo, Gohan mantiene a la diablesa incrustada en el suelo, agarrando su rostro. De repente, el mestizo siente como el suelo aumenta de temperatura rápidamente hasta empezar a derretirse. Una columna de lava brota del piso y engulle a la diablesa mientras se proyecta hacia el cielo; Gohan se ve obligado a retroceder. 

Tras un instante, la columna retrocede y la mujer aparece ilesa sobre el cráter de lava.

– “Tu fuerza y tu ferocidad son dignas del Rey de los Demonios…” – concede ella.

– “Luché contra Dabra hace tiempo.” – responde Gohan. – “No me impresionó.”

– “Deberías verlo ahora…” – sonríe la diablesa.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan.

Mientras tanto, en el Makai, Dabra y sus tres secuaces aterrizan frente a la entrada de una gran cueva que parece hundirse pajo la rocosa superficie.

– “Es por aquí…” – dice el demonio.

De repente, Vegeta aterriza tras el grupo de diablos.

Sin tener que darse la vuelta, Dabra esboza una media sonrisa.

– “Vegeta…” – murmura el demonio.

– “¡Pero si es el Rey de los criados…!” – se burla el saiyajín.

Vegeta echa un vistazo a los secuaces.

– “¿Hay que ser feo para pertenecer al grupo?” – los provoca.

Los enemigos se preparan para atacar, pero Dabra se da la vuelta y eso los detiene.

– “Vegeta…” – suspira Dabra, con desprecio. – “Estás herido… puedo oler tu sangre… Y las condiciones de este lugar son exigentes incluso para un guerrero como tú… ¿Qué pretendes?”

– “La última ve que nos encontramos me robaron la oportunidad de enfrentarme a ti.” – dice Vegeta. – “Pero esta vez no te escaparás.”

– “Han cambiado muchas cosas desde la última vez.” – sonríe Dabra con prepotencia. – “Mi poder se ha multiplicado.”

– “Bien…” – sonríe Vegeta de la misma forma. – “Porque el mío también.”

Vegeta aprieta los puños. Los secuaces de Dabra interpretan que va a atacar se abalanzan sobre él.

– “Je” – ríe Vegeta.

En Jinko, el combate continúa. Onisen carga contra el diablo, que de nuevo se ha puesto a la defensiva.

– “Para él es un juego…” – murmura Shula.

– “¿Tienes un plan B, tsufur?” – pregunta Reitan con cierto retintín.

– “Ganará…” – reitera Raichi, con voz algo temblorosa.

En Makyo, la diablesa extiende sus brazos en cruz y alza su mirada hacia el cielo; sus ojos arden. Una gran llama la envuelve y toma forma mientras aumenta de tamaño, revelando finalmente un gran fénix de puro fuego.

Mientras tanto, Krilín, Ten Shin Han, Pino, Mai y Baicha miran el combate en el horizonte.

– “¿Deberíamos ayudar?” – se pregunta Mai.

– “¿Acaso podemos?” – dice Pino.

– “Me siento inútil…” – refunfuña Ten.

Krilín parece preocupado por Gohan.

De repente, Baicha cree ver algo en el horizonte. Una edificación de roca negra.

– “¿Qué es eso?” – pregunta el pequeño. – “¿Es donde vive la señora?”

Ten Shin Han centra sus tres ojos en el paisaje.

– “Parece un castillo…” – dice el terrícola.

El fénix alza el vuelo para luego precipitarse en picado sobre Gohan, que se cubre con ambas manos pare recibir el impacto. 

Un estallido de fuego inunda la zona, provocando llamas que se levantan por encima de los cien metros.

Hinoyagi sonríe viendo el incendio.

Dibujado por Ipocrito

Entre la fogata, la figura de Gohan puede intuirse, aún en pie. El mestizo alza su mirada y la clava en el enemigo.

– “¿Eh?” – se sorprende ella.

El suelo bajo Gohan se resquebraja antes de que él salga a toda velocidad hacia el enemigo. Un túnel de vacío se crea entre las llamas a su paso.

Gohan se presenta frente a Hinoyagi y le propina un puñetazo en la cara que la lanza hacia el horizonte. El golpe retumba por Makyo como si de un trueno se tratara.

Los ojos de Gohan están en blanco, sus colmillos afilados, y su musculatura ha aumentado.