DBSNL // Capítulo 247: A las puertas

DBSNL // Capítulo 247: A las puertas

“Tengo curiosidad por saber de qué soy capaz ahora…”

Una llama negra se alza sobre Makyo. En lugar de emitir luz, parece absorberla. El planeta está cubierto por sombras que hacen que parezca que el escenario sea en blanco y negro. El fuego es cada vez más violento.

Krilín se agarra la cabeza, afligido.

– “Esto es terrible…” – dice el terrícola, mientras sudor frío recorre su cuerpo. – “Ha sido culpa mía… Yo…”

– “No te culpes…” – dice Slug. – “No se puede salvar a todo el mundo, pero no hay que dejar de intentarlo… ¿No es eso parte de vuestra escuela?”

– “¿Eh?” – se sorprende el terrícola al oír al namekiano.

Krilín recuerda ocasiones similares en las que Roshi intentó devolver a Ten a la luz, Goku con Piccolo en el Torneo Mundial de Artes Marciales, Goku pidiéndole que deje vivir a Vegeta, él mismo rompiendo el control remoto de la Número 18, Freezer y Cell despidiéndose en la Atalaya de Kamisama después del torneo.

El terrícola sonríe melancólico y asiente.

Mai, preocupada, corre hacia el castillo buscando al hijo de Yamcha y Suno.

– “¡BAICHA!” – grita ella. – “¡BAICHA!”

Jiren, de pie, apoyado en Shula, observa el fuego.

– “Su poder va en aumento…” – advierte el haiirotoko. – “Y temo que su magia también…”

Gohanks reclama su arma y se pone en guardia.

La llamarada estalla, devolviendo a Makyo su triste paleta de colores.

Del cielo desciende el brujo, cuyo aspecto ha cambiado. Su barba ha desaparecido, su piel es más tersa, su cuerpo más esbelto y tonificado, ya no va encorvado. Ha rejuvenecido y sus heridas han desaparecido.

Dibujado por Ipocrito

Moro aterriza y se mira las manos atentamente con una sonrisa en su rostro.

– “Vuelvo estar en mi mejor estado de forma…” – suspira el brujo. – “Cuando dominé la magia ya era un anciano… Jamás pude disfrutar de mi conocimiento y mi físico a la vez.” – sonríe. – “Tengo curiosidad por saber de qué soy capaz ahora…”

Gohanks frunce el ceño, serio.

– “De fanfarronear, parece.” – dice la fusión metamor.

Moro cruje su cuello, luego sus puños, y después da dos saltitos sobre cada pierna, como si estuviera calentando.

– “Vamos… Ponedme a prueba…” – provoca a Gohanks.

En el Makai, Vegeta insiste en sus ataques contra el gran bloque de hielo que mantiene atrapado a Son Goku.

Una voz alerta al saiyajín.

– “¡Papá!” – exclama Trunks.

Goten y Trunks salen de un túnel y se acercan a Vegeta.

– “¡¿Qué hacéis vosotros aquí?!” – pregunta el saiyajín.

– “Hemos venido a ayudarte.” – dice su hijo.

Son Goten se queda pasmado al ver a su padre en el hielo.

– “Idiotas…” – protesta Vegeta. – “¡Teníais que salir de este lugar!”

Otra voz hiela la sangre de los presentes.

– “Vegeta tiene razón…” – dice Dabra, que sale de entre las tinieblas del túnel.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

En Makyo, Gohanks ataca espada en alto, y propina un sablazo vertical como si pretendiera cortar a Moro por la mitad, pero el brujo da un paso a un lado, evadiendo el golpe.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Gohanks usa el arma para cambiar de dirección, clavándola en el suelo y girando sobre el mango para propinar una patada a Moro en el abdomen y empujarlo a varios metros de distancia. 

El brujo retrocede derrapando sobre el suelo, creando dos surcos, uno bajo cada pie.

Gohanks lanza su espada y el brujo da un paso a un lado para esquivarla. El tiempo se detiene. La fusión vuela hacia su arma y por el camino propina un puñetazo a Moro en la cara. Gohanks usa su arma, suspendida en el aire y en el tiempo, para impulsarse sobre la hoja y propinar un nuevo golpe al brujo.

Gohanks de nuevo salta sobre el suelo y embiste al brujo. Pero de repente siente una extraña presencia. Las pupilas de Moro están fijas en él.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el mestizo, que salta hacia un lado instintivamente.

Las pupilas de Moro le siguen.

– “Pero… ¡¿Cómo?!” – se pregunta el mestizo, asombrado.

Moro gira la cabeza lentamente, mirando a la fusión, mientras en su rostro se dibuja una media sonrisa.

– “¡¿Puede usar el salto temporal?!” – se asusta Gohanks.

Moro se abalanza sobre la fusión, interceptándola a medio camino, y le propina una patada. Gohanks se cubre con ambos brazos y sale repelido a varios metros de distancia, dando una voltereta antes de recuperar la estabilidad.

Moro se queda de pie, con la rodilla aún levantada.

– “¿Estás cansado?” – se burla el brujo, que lentamente baja la pierna. – “Parecías más rápido hace un momento…”

Gohanks aprieta los dientes, pero enseguida intenta calmarse. Una gota de sudor recorre su frente.

– “Su fuerza física ha aumentado…” – piensa el mestizo. – “Y parece que también sus habilidades…”

El guerrero reclama su espada, pero de repente el arma se detiene a medio camino, suspendida en el aire. 

Moro ha levantado su mano y la ha frenado con su poder mental.

– “Creo que ya he tenido suficiente…” – frunce el ceño el brujo.

El brujo tira del arma con su magia y ésta sale volando, dando vueltas, hasta caer a cientos de metros de distancia y ensartarse en el suelo.

Gohanks aprieta los puños y aviva su aura incolora.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

Moro aprieta los puños y reaviva su aura oscura, que arde como una llama negra con destellos rojos.

Mientras tanto, Mai socorre a Baicha, que está aturdido con un chichón en la cabeza.

– “¿Estás bien?” – pregunta la mujer.

– “Ay… ay…” – se queja el hijo de Yamcha.

– “Sobrevivirá.” – dice la cabeza de Pino, tirada en el suelo. – “Es un chico fuerte.”

Mai abraza al muchacho mientras mira de reojo el contraste de luz y oscuridad que generan las auras de Moro y Gohanks.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en la Capital del Imperio, Freezer recibe noticias de su analista de datos. Shisami lo acompaña.

– “¿Y de dónde vienen esas lecturas?” – pregunta el tirano.

– “Son en mitad de la nada, señor…” – dice el soldado, nervioso. – “¡Pero es imposible! ¡No hay nada en ese sistema!”

– “¿Es un error?” – se pregunta Shisami.

El tirano ignora a sus hombres y sale al balcón con la vista puesta en el cielo.

– “Interesante…” – sonríe el tirano.

En el Makai, Vegeta da un paso al frente.

– “Dabra…” – gruñe el saiayajín.

– “Ahí está la Dragon Ball…” – sonríe Dabra.

– “No dejaré que te acerques.” – dice Vegeta.

– “Casi no te quedan fuerzas…” – se burla el diablo.

Un destello detrás de Vegeta. Gotenks renace.

– “A nosotros sí.” – dice la fusión metamor.

– “¿Eh?” – se sorprende Vegeta. – “¿Qué estáis haciendo?”

– “Esta vez pelearemos nosotros, Vegeta.” – dice Gotenks. – “Ya no somos niños.”

– “Pero…” – se preocupa Vegeta.

Gotenks pone la mano sobre el hombro del saiyajín.

– “Confía en nosotros.” – dice la fusión.

Vegeta suspira y cede.

– “Habéis crecido mucho.” – sonríe el saiyajín, que recuerda a los chicos peleándose por frente a la consola en la Corporación Cápsula.

Gotenks sigue avanzando hasta plantarse desafiante.

Dabra le apunta con su espada.

– “¿Vas a dejar que estos chicos peleen por ti, Vegeta?” – lo provoca el demonio.

Vegeta no responde. En su rostro se dibuja una media sonrisa orgullosa.

La fusión metamor aprieta los puños y se transforma en Súper Saiyajín, pero su ki sigue aumentando y su cabello se eriza aún más.

La llama dorada se refleja en los ojos de Vegeta.

Gotenks se ha transformado en Súper Saiyajín de nivel 3 e ilumina la zona con su aura.

– “¿Creéis que podéis derrotarme con ese poder?” – se mofa Dabra.

Gotenks coloca las manos frente a su rostro y cierra los ojos.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – usa la técnica de la escuela Grulla.

Dabra ha sido sorprendido y se frota los ojos.

– “¡AAAH!” – se queja el diablo.

– “¡Lo sabía!” – piensa Gotenks. – “Sus ojos están acostumbrados a las tinieblas de este lugar.”

Dabra logra entreabrir los ojos, pero antes de lograrlo del todo es apresado por un donut de ki.

– “GRRR…” – gruñe el demonio.

El diablo lucha por liberarse y el anillo empieza a ceder.

– “Je, je…” – sonríe Gotenks.

Al romperse el donut, el ki se transforma en energía eléctrica que tortura a Dabra.

– “¡¡KYAAAH!!” – grita el demonio.

– “Es una técnica nueva.” – presume Gotenks. – “La llamo Bankoku Bikkuri Donut.”

La electricidad sigue rodeando a Dabra, que con esfuerzo e ira parece sobreponerse.

– “Pero esta es un clásico.” – sonríe Gotenks, que prepara su próximo ataque. – “¡Ka… Me… Ha… Me…!”

Dabra no ha logrado liberarse a tiempo.

– “¡¡¡HAAAAAAA!!!” – dispara Gotenks.

El poderosísimo ataque impacta de lleno en el enemigo y lo empuja, estrellándolo contra la pared de la gruta, donde estalla, derrumbando parte de la cueva.

A medida que la polvareda se disipa, la silueta del demonio se intuye.

– “Malditos…” – gruñe el demonio. – “¿Creéis que podéis enfrentaros a mí?” 

Gotenks frunce el ceño y se pone en guardia.

En Makyo estalla el nuevo asalto. Los dos contrincantes chocan el uno contra el otro, coincidiendo en un puñetazo. Los dos reaccionan intentando dar otro puñetazo que también topa.

Moro y Gohanks se quedan frente a frente con sus puños conectados. Se miran a los ojos; la fusión parece preocupada, pero el brujo disfruta del momento. Sus dedos se entrelazan y el duelo se convierte en uno de fuerza, cada uno empujando al otro.

De repente, una extraña oscuridad rodea a la fusión. Moro se convierte en humo que se escapa entre los dedos de Gohanks.

– “¡¿Eh?!” – se extraña el guerrero metamor. – “¿Dónde ha ido?”

Pisadas suenan alrededor del mestizo.

– “Hmm…” – intenta concentrarse Gohanks.

Pero las pisadas se multiplican, confundiendo a la fusión. Varios Moro salen de las sombras y rodean a Gohanks.

– “¿Multiplicación?” – se pregunta el metamor. – “¿O ilusión?”

Gohanks cruza los brazos frente a su pecho. 

– “¡¡HAAAAAA!!” – los abre de repente, generando una onda expansiva que no parece afectar a ninguno de los brujos.

La fusión se percata de ello.

– “¡Ilusión!” – piensa Gohanks. – “Pero, ¿dónde está?”

De pronto, el mestizo salta justo en el momento en que las manos de Moro brotan del suelo e intentan agarrarle.

Gohanks genera una esfera de ki en su mano y la lanza contra el suelo, provocando una gran explosión.

La polvareda se disipa lentamente, revelando al brujo, que lo mira sin inmutarse por el ataque ni por los escombros que caen, que lo atraviesan como si no existiera.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohanks. – “¡¿Otra ilusión?!”

Moro aparece detrás de él, puño en alto.

– “¡¡YAAAAH!!” – se revuelve Gohanks, intentando golpearle con el canto de la mano.

Pero el golpe del mestizo atraviesa al brujo como si no estuviera allí.

– “¡¿ME HA VUELTO A ENGAÑAR?!” – se asusta la fusión.

Pero Moro, como si se volviera tangible de repente, contraataca propinándole el puñetazo que tenía preparado, remitiendo a Gohanks al suelo.

La fusión se levanta magullada, sangrando por el labio.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta Gohanks.

Moro aterriza frente a él, varios metros de distancia.

– “Eres un guerrero formidable.” – dice el brujo, que se cruza de brazos. – “Pero ahora que nuestras fuerzas están igualadas, mi magia es el factor decisivo.”

Gohanks aprieta sus puños, frustrado.

– “No nos vamos a rendir…” – gruñe el mestizo, que reaviva su aura incolora una vez más. – “¡No vas a salirte con la tuya!”

El guerrero metamor prepara la técnica de la escuela Tortuga.

– “¡Ka… Me…!” – reúne ki entre sus manos, materializando una esfera azul. – “¡Ha… Me…!”

Moro descruza sus brazos mientras resopla con cierto desprecio.

– “¿Es que no lo has entendido?” – niega con la cabeza.

– “¡¡¡HAAAAAAAA!!!” – dispara Gohanks.

El Kamehameha engulle a Moro, que nada hace por detenerlo. La luz del ataque tiñe de azul toda la zona.

Krilín y los demás se cubren como pueden ante la ventisca levantada.

Gohanks vuelca todo su poder en el ataque.

De repente, una silueta se dibuja en el interior de Kamehameha. El brujo parece caminar hacia Gohanks con total impunidad.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el mestizo, boquiabierto, qué no sabe cómo reaccionar ante tal hazaña.

Moro avanza hasta situarse a menos de un metro de él.

Las manos del brujo surgen del rayo de ki y agarran la cabeza de Gohanks, que deja de emitir el Kamehameha.

Las garras del brujo brillan de color morado.

Slug da un paso al frente.

– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el namekiano.

Moro tira de la cabeza de la fusión en ambas direcciones, y algo extraño ocurre. Las caras de Gohan y Trunks empiezan a vislumbrarse superpuestas; cada vez son más tangibles a medida que el brujo las separa.

La sonrisa de Moro lo dice todo.

Finalmente, con un estallido sordo que barre la zona, Gohan y Trunks son separados y lanzados hacia lados opuestos.

Los mestizos se miran el uno al otro, intentando comprender lo que acaba de suceder.

Slug se queda perplejo.

– “Se han… se han separado…” – murmura el namekiano.

– “¿Es eso posible?” – se pregunta Krilín.

– “¡Aún les quedaba tiempo de fusión!” – añade Bra.

– “Maldita sea…” – gruñe Jiren. – “Estamos perdidos…”

DBSNL // Capítulo 245: Resiliencia

DBSNL // Capítulo 245: Resiliencia

“Mi magia no conoce límites…”

Jiren dispara a discreción contra Moro, pero el brujo hace que varios rayos nazcan del suelo e intercepten los ataques, haciéndolos estallar.

El brujo, con un elegante movimiento de brazos, reúne las llamas de las explosiones a su alrededor, formando varias bolas de fuego.

Jiren embiste. Moro proyecta las esferas. 

El haiirotoko avanza mientras salta de un lado a otro evitando las explosiones que se suceden. Moro alza su mano y el cielo se cierra con nubes negras que se arremolinan y dejan caer una tromba de agua sobre él.

El brujo une el agua y una bola de juego, creando una esfera de vapor a presión que proyecta hacia Jiren.

El haiirotoko se cubre y sufre varias quemaduras.

Moro se abalanza sobre él.

Mientras tanto, Slug hinca la rodilla frente a Gohan y Trunks.

– “Ya lo entiendo…” – dice Krilín. – “¡Piensas hacer lo mismo que Goku en Namek!”

Gohan coloca su mano sobre la cabeza del namekiano.

– “Pero… ¿cuándo has aprendido a hacerlo?” – pregunta Krilín.

– “No lo sé… Solo tengo ese presentimiento…” – responde Gohan.

Las palabras del chico hacen que Krilín sonríe, recordando a Son Goku.

Trunks imita a Gohan; los dos ponen sus manos sobre la cabeza de Slug y cierran los ojos, concentrándose.

Unos terribles recuerdos invaden la mente de los mestizos. Imágenes de Konats en llamas, escenas de Majin Bu masacrando a guerreros variopintos…

– “Tenemos que profundizar más…” – piensa Gohan.

De repente, recuerdos en los que aparecen Janemba y Garlick, otros del torneo entre universos, de Zamas entrenando, de Majin Bu y Gotenks en la Sala del Espíritu y el tiempo, Gohan en los Cell Games, Freezer en Namek, Nappa disparando un poderoso ataque de ki contra el pequeño Gohan…

Finalmente, Gohan y Trunks aparecen en un oscuro y vacío lugar.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Trunks.

– “No estoy seguro…” – responde Gohan.

– “Hola.” – saluda una voz que reconocen.

De las sombras surge Piccolo.

– “¡¡PICCOLO!!” – celebra Gohan.

El namekiano se acerca cabizbajo al mestizo.

– “Siento mucho todo lo que ha pasado…” – dice Piccolo.

– “Se lo haremos pagar.” – responde Gohan. – “Pero necesitamos tu ayuda.”

– “La fusión…” – sonríe el namekiano.

– “¿Puedes enseñárnosla?” – pregunta Trunks.

– “Si conseguí que esos dos críos la dominaran, no creo que tenga problemas con vosotros…” – responde Piccolo.

En el exterior, el combate continúa. Jiren se protege ante las embestidas del brujo, que ahora, con su puño derecho en llamas y con su puño izquierdo envuelto en agua, lleva la ventaja. 

Moro usa su mano izquierda para proyectar potentes chorros de agua hacia Jiren, desorientándolo, mientras usa el fuego para lanzarle ataques a distancia y algún zarpazo que corta y quema la piel del haiirotoko. Y cuando Moro junta sus manos, disparos de vapor a presión empujan a Jiren.

El haiirotoko retrocede. Fuego negro aparece bajo sus pies y se enrolla en sus piernas y brazos.

– “¡¡HYAAAAAH!!” – intenta liberarse Jiren, avivando su aura.

Del suelo brotan columnas de roca que lo aprisionan.

Moro sonríe y alza su mano. Una tromba de agua a presión cae sobre Jiren, obligándolo a hincar la rodilla. Las rocas enseguida se reconfiguran para apresarlo en esa nueva posición.

– “Mi magia no conoce límites…” – dice Moro.

– “Mi fuerza tampoco…” – gruñe Jiren.

– “Pero tu cuerpo sí.” – responde el brujo. – “Tanto tú como ese saiyajín habéis cometido el mismo error. Podéis avivar vuestro fuego todo lo que queráis, pero tarde o temprano se os acabará el combustible… Sois finitos. Mortales.”

– “Tú también eres un mortal…” – protesta el haiirotoko.

– “Así es…” – gruñe Moro. – “Pero mi magia me ha llevado más allá… He logrado superar a los Dioses sin convertirme en uno de ellos… Vosotros habéis decidido jugar a su juego… por ignorancia o cobardía, no lo sé y no me importa.”

– “Grrr…” – gruñe Jiren.

– “Pero seguís sus reglas incluso cuando os oponéis a ellos.” – continúa Moro. – “Yo he comprendido la fuente de su poder y puedo usarlo de formas que ellos ni tan solo han podido imaginar… Puedo doblegar su creación a mi voluntad.” 

Moro hace brillar las uñas de su mano derecha de color morado

– “Desaparece, guerrero gris.” – lo sentencia el brujo.

De repente, un cañón de ki amarillo choca contra la prisión de Jiren, haciéndola estallar, liberando al haiirotoko y alzando una gran polvareda.

Moro mira de reojo al horizonte, donde Bra recupera el aliento después de lanzar un Final Flash.

Antes de que el brujo pueda reaccionar, Jiren se abalanza sobre él y lo derriba.

– “¡YAAAH!” – grita el haiirotoko que, sentado sobre el brujo, le propina un puñetazo en la cara. – “¡HAA!” – otro golpe.

Jiren atiza al brujo sin cesar, que intenta defenderse como puede, cada vez con más dificultad.

El haiirotoko no cesa y sigue golpeándolo una y otra vez. El suelo se hunde bajo el brujo hasta que éste deja de moverse. Jiren acaba propinando un golpe con sus manos juntas sobre Moro.

– “Ah… ah…” – recupera el aliento el haiirotoko.

Bra observa la escena desde la distancia.

– “Lo ha… lo ha conseguido…” – murmura la muchacha.

– “¡BIEN HECHO!” – celebra Mai.

Krilín y Shula contemplan la escena mientras, a sus espaldas, Gohan y Trunks siguen inmersos en la mente de Slug.

Pero Jiren no parece convencido, y es que el cuerpo de Moro emite una extraña neblina negra.

De repente, todo el cuerpo del brujo se convierte en humo negro, que se escurre entre las grietas del suelo frente a la mirada confusa de Jiren.

– “¡¿EH?!” – la confusión entre todos los presentes es total.

A espaldas de Jiren, Moro brota del suelo.

Gohan y Trunks abren los ojos y se miran de reojo el uno al otro.

Moro clava sus garras en la espalda del haiirotoko.

Gohan y Trunks se separan de un salto y se ponen en posición, levantando los brazos hacia lados opuestos.

Jiren sabe que ha perdido. Su mirada siempre fiera parece la de un niño asustado.

Un destello en el horizonte y un impacto en la cara del brujo que le rompe un cuerno y lo lanza a varios metros de distancia, dando vueltas de campana sobre la superficie de Makyo.

El destello se disipa lentamente detrás de Krilín y Shula, que se dan la vuelta para ver a Slug solo.

– “¿Cuándo…?” – titubea Krilín, asombrado. – “¿Cuándo han…?”

La fusión metamor, con la cinta de Gohan en la cabeza y la espada de Trunks enfundada, se yergue junto a un agotado Jiren.

– “Lo habéis logrado…” – dice el haiirotoko.

– “Gracias por darnos el tiempo necesario, Jiren.” – dice la fusión. – “Ahora nos encargaremos nosotros.”

Moro, con el rostro magullado y un cuerno roto, se pone en pie.

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta, frustrado.

La fusión da unos pasos al frente.

– “La próxima vez iremos mas despacio, para que puedas verlo.” – fanfarronea el recién nacido guerrero.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 241: Batalla por el futuro del universo

DBSNL // Capítulo 241: Batalla por el futuro del universo

“Yo tengo mis propios trucos.”

En el Makai, Kerubero y Dabra se enfrentan en un duelo de espadachines que el Rey de los Demonios domina. El mayordomo retrocede. Su técnica es superior a la de Dabra, pero los espadazos del Rey cuentan con una fuerza que hace estremecer a Kerubero cada vez que se defiende.

En Jinko, Reitan y los hermanos Para buscan entre los escombros de la ciudad. Raichi los ha traicionado; Onisen ha entregado la esfera de siete estrellas a Moro y ha desaparecido con Shido.

En un extraño limbo, envuelto en una fina neblina verde, Trunks se encuentra frente a Whis.

– “Whis…” – dice el mestizo, cabizbajo. – “Lo siento…”

– “¿Qué es lo que sientes?” – pregunta el ángel, con su sonrisa característica.

– “Te he fallado…” – responde Trunks. – “Ha muerto mucha gente para detener a Shiras… y aún queda Moro…”

– “Estoy orgulloso de ti, Trunks.” – dice Whis, que acerca la gema de su vara al mestizo. – “Pero tu trabajo no ha terminado.”

La vara de Whis brilla intensamente y baña a Trunks con su luz.

Reitan camina por el surco en la tierra formado por la técnica de Cell, cuando se topa con la empuñadura rota de la espada de Trunks.

– “No…” – murmura el herajín, al temer lo peor.


De repente, la empuñadura brilla intensamente, formando una gran columna de luz verde, sorprendiendo a Reitan. Una figura empieza a materializarse en el interior de esa luz. El herajín observa confuso.

En Makyo, Gohan carga de nuevo contra el brujo, que crea muros de piedra en su camino, obligándolo a romperlos para seguir avanzando, retrasándole así.

Krilín, Mai y Bra observan al mestizo.

– “El poder oculto de Gohan…” – murmura Bra. – “He oído a papá hablar de eso… ¡Pero jamás imaginé algo así! ¡Y sin transformarse!”

– “El desbloqueo del viejo Kaioshin le permite acceder a todo su poder sin necesidad de recurrir a las formas de Súper Saiyajín…” – dice Krilín. – “La presencia del Makai habrá destruido el sello de Beerus…”

– “Es impresionante…” – dice la hija de Vegeta.

– “Pero jamás había sido tan fuerte… ¿Será por la cola?” – se pregunta Krilín.

Moro invoca un tornado que rodea a Gohan, pero el saiyajín emite ki a raudales mientras grita con fuerza; un grito que por un segundo se confunde con un rugido.

Moro apunta con su dedo índice a Gohan, con el pulgar extendido, como si su mano fuera una pistola, y dispara una bala de aire comprimido que el mestizo esquiva saltando hacia un lado. La bala destruye una montaña a su espalda.

El brujo sigue disparando. Gohan vuela rodeando a Moro, evadiendo cada bala, que destruyen las rocas contra las que impactan.

El mestizo cambia de dirección y empieza a avanzar hacia el brujo, pero éste crea un nuevo muro de roca a su paso. 

Gohan se eleva para evadirlo, pero un tsunami de lava sorprende al mestizo.

– “¡¡CUIDADO!!” – advierte Krilín.

Gohan lanza un ataque de ki que choca contra la gran ola, estallando y disipando la lava, que cae sobre la superficie de Makyo.

Pero Moro no ha terminado. El brujo se desata las vendas de los brazos; se las lleva el viento. 

Moro clava sus garras en sus antebrazos y los desgarra. La sangre gotea.

Gohan no entiende lo que está ocurriendo, pero puede sentir un cambio en el ambiente.

De repente, a Mai le cuesta respirar. Krilín también puede sentir los efectos. Mai cae al suelo, casi inconsciente.

– “¡¡TENEMOS QUE ALEJARNOS DE AQUÍ!!” – exclama Krilín.

Bra siente cada vez más los efectos, y agarra a Mai.

– “Qué presencia tan aterradora…” – piensa Krilín.

El terrícola se da cuenta de que Slug está tumbado en el suelo, cerca de allí.

– “¡Marchaos!” – exclama Krilín. – “¡Ya os alcanzaré!”

– “¡¿Qué?!” – exclama Bra.

Krilín corre hacia el namekiano.

Cerca del castillo, Pino advierte al pequeño Baicha.

– “No te detengas, chico…” – dice el androide. – “La atmósfera se ha vuelto más denso… El porcentaje de oxígeno está cayendo rápidamente…”

Son Gohan toma tierra. Su mirada fija en el enemigo. Una gota de sudor frío recorre su frente, pues siente una presencia ante él como jamás había sentido antes. Es como si un gigante hecho de muerte se alzara ante él y le mirara a los ojos.

Moro esboza una sonrisa macabra.

– “Muchacho…” – dice el brujo. – “Podría acabar contigo con un chasquido… Pero eso sería demasiado rápido… Voy a derrotarte en tu propio juego…”

Un aura negra y roja envuelve al brujo. El suelo bajo sus pies se resquebraja. El planeta se cubre de tinieblas lo bañan en noche.

El brujo se prepara para atacar… pero algo ocurre. Una columna de luz verde cae del cielo frente a Gohan, a escasos metros. 

El mestizo se cubre cegado por el destello.

Oculto detrás de una columna del castillo, Baicha observa lo ocurrido.

– “Aquí estaremos a salvo…” – dice Pino. – “Por ahora.”

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Baicha, que puede ver una columna de luz en el horizonte perderse en el cielo.

Mai, Shula y Bra han aterrizado no muy lejos de allí. 

– “La presencia de Moro…” – dice Shula, aterrado ante lo que siente. – “Es realmente… es aterradora…”


De repente, la hija de Vegeta siente una nueva presencia.

– “Siento… ¡siento un ki conocido!” – exclama Bra.

Krilín, que cada vez se encuentra peor, intenta volar cargando con Slug.

– “No es posible…” – murmura Krilín, viendo el destello de reojo. – “¡Es…!”

Una silueta ha aparecido en Makyo envuelta en luz. Gohan pronto reconoce al recién llegado.

– “¡¿TRUNKS?!” – exclama el mestizo, mientras una tímida sonrisa se dibuja en su rostro.

Mirai Trunks, con su espada en la espalda, vestido con ropa que recuerda a la de Hit, con una gabardina encima.

Moro frunce el ceño.

Dibujado por Ipocrito

En Jinko, Reitan mira al cielo, boquiabierto.

– “Me… me ha dejado tirado…” – dice el herajín.

– “Escucha, muchacho…” – dice Son Para, al que siguen sus hermanos. – “¿Tienes idea de cómo vamos a salir de aquí?”

En Makyo, Trunks mira fijamente al enemigo.

– “Así que ese es Moro…” – murmura el hijo de Vegeta.

– “Su poder es aterrador…” – dice Gohan, serio. – “Y sus habilidades… No sabría describirlas.”

– “Yo tengo mis propios trucos.” – responde Trunks.

– “Eso veo…” – dice Gohan, esbozando una media sonrisa. – “Ha pasado mucho tiempo desde la última vez.”

Trunks mira al mestizo y le devuelve una breve sonrisa antes de ponerse serio.

– “He visto lo que ha sucedido…” – dice el hijo de Vegeta.

– “Se lo haré pagar.” – responde Gohan, frunciendo el ceño.

Moro los observa con atención.

– “No importa cuantos seáis…” – dice el brujo. – “No vais a poder detenerme. Os falta determinación… La determinación que encuentras en una prisión de hielo durante una eternidad…” – aprieta los dientes.

Trunks desenfunda su arma y los dos mestizos se ponen en guardia, listos para el combate que decidirá el destino del universo.

En el Makai, Vegeta puede ver una tenue luz al final del túnel.

– “¡¿Una salida?!” – acelera el ritmo de su carrera.

Al salir a una caverna, el saiyajín se detiene al contemplar a Son Goku aprisionado en una columna de hielo.

– “G… Goku…” – se extraña Vegeta, que se acerca tímidamente a él.

El saiyajín toca el hielo con sus dedos y éste empieza a extenderse por ellos rápidamente. Vegeta se asusta y retrocede, pero tiene que tirar con todas sus fuerzas para liberarse, arrancándose la piel de sus yemas

– “Esto no es hielo normal…” – murmura el saiyajín, preocupado.

En el interior del hielo, Son Goku ignora la presencia de su amigo, y camina en completa oscuridad.

DBSNL // Capítulo 240: Nada que perder

DBSNL // Capítulo 240: Nada que perder

“Destruiré lo que queda de vuestro mundo.” 

En Makyo, Moro esboza una media sonrisa pícara con las seis Dragon Balls convertidas en piedra flotando sobre su mano.

El renacido namekiano mira al brujo fijamente. Los demás lo miran a él con tristeza, pues significa la desaparición de las esferas.

Krilín se acerca al desconocido.

– “¿Piccolo?” – pregunta el terrícola con recelo.

– “Mi nombre no importa…” – revela el namekiano, que con magia cambia su ropa a un gi morado con un chaleco largo amarillo encima, un cinturón y un collarín naranjas y botines namekianos marrones.

Moro sigue sonriendo.

– “Estoy impresionado…” – dice el brujo. – “No esperaba que te atrevieras hacer algo así… Es una pena que no haya servido de nada.”

– “¿EH?” – se asustan todos.

Slug embiste al enemigo a una velocidad de vértigo e intenta propinarle un puñetazo, pero el brujo materializa un espejo que se rompe con el golpe, dejando al brujo y al namekiano cara a cara.

Moro retrocede de un salto para recuperar la distancia. Los dos mantienen la mirada fija el uno en el otro.

– “He visto la destrucción que causaron los Kashvar en Konats… Y lo que le hiciste a mi hogar.” – dice Slug. – “No permitiré que el universo sufra ese horror.”

Slug aprieta los puños y aviva su aura incolora. Moro espera con una inquietante calma.

El namekiano, sin previo aviso, extiende su mano derecha hacia el brujo, agarrando su muñeca con la izquierda, disparando por sorpresa un devastador ataque que ilumina por completo el planeta.

El ataque engulle a Moro. Makyo tiembla. La luz es cegadora.

Lejos de allí, Ub, con su ropa rasgada, magullado y dolorido, camina tambaleándose hacia el combate, viendo el destello a lo lejos.

Son Gohan desciende frente a él con Pan en brazos.

– “Gohan…” – dice Ub, agachando la cabeza. – “Yo…”

– “Por favor.” – le interrumpe el mestizo. – “Cuida de ella.”

Gohan entrega el cuerpo de Pan al chico.

– “Por supuesto…” – dice Ub. – “¿Qué vas a…?”

Ub puede ver en los ojos de Gohan una ira contenida que jamás había presenciado. 

Mientras tanto, la polvareda se está disipando, revelando a Moro, aún sosteniendo las esferas en su mano. Un gran surco se encuentra a su alrededor, pero el suelo sigue intacto bajo sus pies. 

Slug aprieta los dientes, frustrado y preocupado.

– “¿No ibas a detenerme, namekiano?” – pregunta Moro con retintín.

– “No te saldrás con la tuya…” – replica Slug. – “He presenciado el curso de la historia durante eones… Y la gente como tú no gana…”

De repente, a los pies de Slug aparece un extraño humo negro del que nacen unas cadenas vaporosas que se enrollan en las manos del namekiano y lo subyugan, haciendo que se arrodille

– “K… kk…” – gruñe Slug, sorprendido por la magia del brujo.

– “¿La gente como yo?” – murmura Moro, muy serio. – “Si has vivido tanto tiempo, deberías entenderme… El Universo no será libre hasta que desaparezca la voluntad de los viejos Dioses.”

Un kienzan avanza rápidamente hacia el brujo, que sin mirarlo alza su mano hacia él y un rayo cae del cielo, interceptando el disco y haciéndolo estallar.

Krilín, el lanzador, observa desde una colina cercana.

– “Maldito…” – gruñe el terrícola.

Mai se agacha y agarra a Baicha de los hombros. El pequeño sostiene la cabeza de Pino.

– “¡Huye!” – exclama la mujer. – “¡Aléjate de aquí todo lo que puedas!”

Bra se abalanza sobre Moro por la espalda, pero un torrente de lava brota del suelo bajo sus pies, obligándola a protegerse y saliendo repelida, con su cuerpo humeante, perdiendo si top rosa y las mangas de su camiseta negra, cayendo al suelo de espaldas.

Shula embiste a Moro, pero varias estalagmitas brotan del suelo y una de ellas se clava en su costado, deteniendo su avance.

Moro camina hacia hasta el namekiano y, con una macabra sonrisa, le coloca la mano izquierda sobre la cabeza. 

– “Ha sido un truco interesante, Piccolo…” – dice el brujo. – “Pero no puedes esconderte de mí…”

La mano de Moro brilla con una perturbadora luz negra. Slug puede sentir una extraña y aterradora sensación de vacío, como si parte de él estuviera abandonando su cuerpo.

Poco a poco, las Dragon Balls recuperan su brillo y vuelven a la vida.

Cuando Moro termina, Slug se desploma.

– “Ja… jaja…” – ríe el brujo.

Gohan ha regresado al campo de batalla y se da cuenta de que en el suelo se encuentra un trozo del collarín blanco de Pan, ahora ensangrentado. El mestizo lo recoge.

Moro observa detenidamente las Dragon Balls en su poder y sonríe victorioso.

Pero un disparo de energía golpea una esfera, que choca en otra y rompe el equilibrio haciendo que caigan todas al suelo.

– “¿Eh?” – gruñe Moro, sorprendido.


Mai, con una rodilla hincada en el suelo, ha disparado.

– “Moscas molestas…” – gruñe el brujo.

Baicha, con Pino en brazos, corre hacia el castillo.

Son Gohan se ha atado el collarín ensangrentado en la cabeza a modo de cinta.

Dibujado por Ipocrito

El mestizo clava su mirada en Moro, alertando al brujo con su presencia.

– “Hmm…” – murmura el brujo.

Los ojos del saiyajín brillan de color verde y un aura amarilla envuelve su cuerpo. Su cabello sigue siendo negro.

Moro no parece impresionado.

– “Tú…” – dice el brujo. – “¿Quieres intentarlo?” – se mofa.

Gohan no responde. La mirada del mestizo da escalofríos.

Moro escupe al suelo con desprecio.

– “Voy a tener que dar una lección a los terrícolas… por entrometidos…” – dice el brujo. – “Destruiré lo que queda de vuestro mundo.” 

Gohan aprieta sus puños con rabia.

– “En mi mundo ya no queda nada.” – responde el saiyajín.

Una onda expansiva de energía nace del cuerpo de Gohan y hace temblar el planeta, sorprendiendo incluso al brujo.

– “No está nada mal para un mortal…” – se emociona Moro. – “¡Lo admito!”

Krilín se da cuenta del poder que emana del mestizo.

– “Ese poder… ¡Es…!” – exclama sombrado. – “¡¿Cómo es posible?!”

Son Gohan embiste a su enemigo, y como un rayo aparece frente a él.

– “¿EH?” – se sorprende el brujo.

Gohan le propina un puñetazo, pero Moro materializa frente a él un espejo que se rompe con el impacto, neutralizando el golpe.

El mestizo retrocede.

– “¡MASENKO!” – dispara Gohan.

Moro materializa una pared de roca que estalla con el ataque, frenándolo.

El brujo provoca un socavón bajo los pies de Gohan, hundiéndolo en la tierra, mientras de los alrededores del agujero nacen cuatro serpientes de fuego que se unen y precipitan dentro del hoyo.

Gohan, furioso y protegido por una barrera de energía, resurge del pozo de lava.

Moro aprieta los dientes, frustrado.

– “Diviérteme, mortal…” – sonríe forzosamente entre dientes.

En el Makai, el martillo de Sesshoseki cae al suelo hecho añicos. El demonio se encuentra de rodillas, con su cuerpo humeante y una lanza calvada en su abdomen. 

– “Ah… ah…” – respira con dificultad.

Dabra camina hasta él y coloca el filo de su espada en el cuello del demonio.

– “Yo, Dabra, Rey de los Demonios, te condeno a cadena perpetua por traición” – le dice el diablo. – “¿Últimas palabras antes de convertirte en una estatua?”

Una voz interrumpe la escena.

– “Nos encontramos de nuevo, Príncipe Dabra.” – dice el recién llegado.

Dabra sonríe al reconocerlo.

– “Kerubero…” – dice el diablo. – “¿De verdad quieres enfrentarte a mí?”

– “Aún tengo alguna clase que darle, señor.” – responde el mayordomo.

– “La última vez ya no estuviste a la altura…” – se burla Dabra. – “¿Qué te hace pensar que hoy va a ser distinto? Mi poder se ha multiplicado…”

Kerubero agarra su bastón como si fuera una espada y se coloca en pose de esgrima.

– “Y veo que tu prepotencia también…” – sonríe el mayordomo.

Dabra se olvida del moribundo Sesshoseki y clava su mirada en Kerubero.

No muy lejos de allí, Trunks y Goten se ocultan tras unas rocas, observando la escena.

– “¿Debemos confiar en ese demonio?” – pregunta Trunks, preocupado por su padre.

– “¿Es que tenemos otra opción?” – dice Goten. – “Parece que él conoce este lugar mejor que nadie…”

Los gritos de los demonios que esperaban en la plaza del castillo retumban en todo el Makai. Las almas torturadas gritan y claman al cielo, esperando que Moro los libere.

En Makyo, Gohan dispara una ráfaga continua de ki que el brujo detiene lanzando un torrente de piedras que interceptan cada ataque, estallando en el aire.

Gohan aparece entre la polvareda e intenta golpear al brujo, que detiene el puñetazo con su mano izquierda. Las miradas de los dos adversarios se cruzan.

En la mano derecha del brujo se concentra una esfera de aire girando a gran velocidad; el brujo la proyecta hacia Gohan, que intenta detenerlo con su brazo libre, pero al estallar sale repelido a varios metros de distancia.

Moro alza su dedo hacia el cielo y un rayo brota del suelo, alcanzando a Gohan y envolviéndolo en una terrible tortura eléctrica.

– “¡¡¡KYAAAAAH!!!” – grita el mestizo.

Gohan lucha contra el corriente eléctrico y aviva su aura dorada, haciendo que la electricidad se disipe. Su aura dorada ahora se torna transparente.

Krilín observa el combate desde la distancia.

– “Es impresionante…” – dice el terrícla. – “Creía que Beerus…”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Mai.

– “Poco a poco… Gohan está despertando de nuevo todo su poder oculto…” – revela Krilín esbozando una media sonrisa esperanzadora.

Los ojos del mestizo dejan de brillar con luz verde y vuelven a la normalidad.

En la Tierra, Baba mira al suelo mientras recibe una reprimenda de Madas.

– “Lo siento…” – dice la bruja. – “Era la única manera…”

– “Usar la Bella Durmiente… el poder del Makai…” – titubea. – “Para romper la técnica de Beerus…”

– “Son Gohan es el único que puede detener a Moro.” – dice Baba. – “Pero no puede enfrentarse a Moro usando una transformación que usa el odio y la rabia como combustible… Necesitará un corazón sereno.”

Madas se queda pasmado ante las palabras de Uranai Baba, que le impactan como un de ja vu, meditando si, en el fondo de su mente, aunque no pudiera recordarlo, parte de él conoció el plan en algún momento.

Moro y el hijo de Goku se miran fijamente, en sus miradas puede verse la determinación de ambos contrincantes.