DBSNL // Capítulo 259: Voluntades enfrentadas

DBSNL // Capítulo 259: Voluntades enfrentadas

“¿Creéis que puede ganar?”

Moro y Son Goku se miran a través del Universo. Uno en Makyo y el otro en Konats.

De repente, Son Goku desaparece del planeta maldito.

Moro siente una presencia a su espalda y se da la vuelta lentamente para confrontar al saiyajín.

– “Son Goku…” – murmura el brujo.

Goku se encuentra sobre otro pilar de roca y mira a su alrededor, contemplando la destrucción que ha sufrido el planeta.

Moro sonríe.

– “Creo que llegas tarde…” – dice el brujo. – “Tus amigos no han podido detenerme. Nadie puede.”

– “Subestimas la voluntad del Universo.” – dice Goku. – “Luchas para conquistarlo, sin comprenderlo.”

– “¿Comprenderlo?” – sonríe Moro, mofándose. – “Lo tengo bajo mi control.”

Los ojos de Goku se iluminan de color celeste, como si de dos minúsculas Genkidamas se trataran.

Como un pulso de energía, su presencia se extiende por el planeta. Los temblores en Makyo disminuyen, el magma se calma lentamente y las columnas de fuego desaparecen, la tormenta eléctrica se disipa, dando lugar a un gran claro en el cielo que deja pasar una luz clara que ilumina el planeta.

– “¿Eh?” – se extraña Moro. – “¿Qué crees que estás haciendo?”

El sol brilla en ese punto de Makyo como nunca antes. 

Pan puede ver a su abuelo a lo lejos.

– “Abuelo…” – sonríe emocionada.

Desde otro punto del planeta más alejado, Krilín se emociona al intuir la silueta de su amigo a lontananza.

– “Goku…” – dice el terrícola, con lágrimas en los ojos. – “Has vuelto…”

Moro mira a su alrededor y se da cuenta de que su influencia en Makyo ha disminuido.

– “Grrr…” – aprieta los dientes.

El brujo alza su mano, furioso, apuntando a Goku.

– “¡¡BASTARDO!!” – dispara un cañonazo de ki invisible.

La columna sobre la que estaba Goku estalla.

Goku aparece detrás de Moro e intenta propinarle un puñetazo, pero el brujo se revuelve y se cubre con ambos brazos frente al pecho, deteniendo el golpe.

La onda expansiva destruye varios pilares de roca a su alrededor.

– “Tsk…” – lo mira Moro.

Goku abre la mano con la que había golpeado al brujo y le sorprende con un empujón de ki que lo lanza a través del desierto páramo, chocando con masas de roca a su paso.

Ten Shin Han observa la escena con sus tres ojos.

– “El combate ha empezado.” – advierte a sus compañeros.

En el horizonte, Moro hace levitar escombros para ponerse en pie y poco a poco éstos arden al rojo vivo.

El brujo los lanza a través del planeta como si fueran meteoritos.

Las rocas se aproximan rápidamente a Goku, que levanta la mano hacia ellas.


Las piedras estallan al acercarse al saiyajín, convirtiéndose en gravilla que pierde fuerza y cae al suelo.

Pero una gran sombra cubre a Goku de repente y llama su atención. El saiyajín mira al cielo e identifica sobre su cabeza un meteorito gigantesco invocado por Moro que está cayendo sobre el planeta.

En la superficie, todos observan aterrados el evento.

Pero Goku no duda. Sus ojos se iluminan mientras reúne en su mano el sinuoso ki de la Genkidama y pronto lo lanza contra el peligro.

La esfera celeste choca contra el meteorito y lo hace estallar en mil pedazos diminutos que llueven sobre el planeta, ardiendo con un fuego celeste y dejando una estela plateada.

En ese instante, Moro aparece como una centella y propina una patada en el abdomen a Goku, lanzándole lejos.

– “¡Maestro!” – se preocupa Ub, viendo el combate.

Goku da varias volteretas en el aire hasta tocar tierra de pie y deslizarse unos metros sobre la superficie.

Moro desciende frente a él.

– “Son Goku…” – murmura el brujo. – “¿Qué te hace pensar que esta vez será distinto?”

– “Te mueves por venganza y odio…” – dice Goku. – “Tu corazón es tan oscuro que ni el poder de Zeno-sama pudo frenarte.”

– “¿Y no es eso lo que te ha traído aquí?” – sonríe Moro. – “¿No has venido a detenerme? ¿A vengar la muerte de tus amigos?” – le provoca.

– “Jamás he luchado porque odie a quien tengo enfrente.” – responde Goku.

– “¿Vas a darme un discurso sobre proteger a tus amigos?” – se burla el brujo.

Goku embiste con una fuerte patada, pero Moro la detiene con su antebrazo.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku ante la facilidad del brujo. 

Moro agarra la pierna de Goku y lo hace girar antes de lanzarlo por los aires.

Son Goku sigue cielo arriba y cada vez está más oscuro a medida que se aleja de la superficie, hasta llegar a la estratosfera.

Moro carga contra él a toda velocidad y le propina un cabezazo, empujando a Goku hacia el espacio exterior.

El saiyajín avanza varios kilómetros antes de poder estabilizarse.

Goku intenta aguantar la respiración, pero pronto Moro carga de nuevo contra él y le propina un puñetazo en el estómago.

– “¡AGH!” – abre la boca Goku.

Moro le agarra del cabello y vuela de nuevo hacia Makyo, contra el que el brujo parece decidido a estampar a Goku.

En la superficie, todos miran al cielo, asombrados ante el poder demostrado por ambos guerreros. 

El saiyajín logra revolverse, doblando el brazo de Moro, poniéndose sobre su espalda y agarrándole la cabeza, cambiando así sus posiciones; y en un abrir y cerrar de ojos, Goku realiza el Shunkanido… y los dos aparecen en el planeta de Kaiosama, sobre el que se estrellan, formando un gran cráter.

– “¡¡UH-AH-AH!!” – se queja Bubbles, alarmado.

Goku, sobre Moro, que está incrustado en el suelo, sonríe al ver a su viejo compañero de entrenamiento.

– “Lo siento…” – se excusa el saiyajín. – “No se lo digas a Kaiosasma, ¿vale?”

Moro reaviva su aura.

– “¡¡YAAAH!!” – grita el brujo.

Goku se pone serio y realiza el Shunkanido de nuevo.

En ese instante reaparecen en el planeta del Hakaishin, y Moro se levanta y empuja a Goku, que recupera la distancia con unas volteretas.

– “¿Qué crees que estás haciendo?” – gruñe Moro. – “¿Intentas alejarme de tus amigos?”

– “Este combate es ahora entre tú y yo.” – dice Goku.

– “Je, je, je…” – sonríe Moro.

En Makyo, Pan se sorprende dejar de sentir el ki de los dos.

– “¿Dónde están?” – se pregunta su nieta.

– “Habrá usado el Shunkanido…” – dice Piccolo.

– “¿Y a dónde han ido?” – pregunta Bra.

– “Están en el planeta del Hakaishin.” – dice Trunks, mirando al cielo con su ojo gris.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Cómo ha llegado papá hasta ahí? No debería haber nadie, ¿no?”

Madas se une al grupo.

– “Ahora Son Goku puede sentir la energía vital de todo el Universo…” – dice el joven anciano. – “Puede ir a cualquier parte…”

– “Como la teletransportación divina…” – se asombra Gohan.

Piccolo sonríe nervioso mientras alza la mirada al cielo.

– “Son Goku…” – dice el namekiano. – “Eres increíble.” 

En el planeta del Hakaishin, Moro carga contra Goku con sus garras listas, y persigue al saiyajín mientras éste retrocede esquivando los ataques.

Poco a poco el viento se alza alrededor de los dos guerreros formando un tornado gigantesco que se va cerrando sobre ellos.

Goku usa el Shunkanido para aparecer fuera del fenómeno, en la copa del gigantesco árbol seco que preside el planeta.

De repente, el brujo aparece sobrevolando el árbol y hace llover fuego negro sobre la zona, incendiando el gigantesco ente.

Goku desaparece de nuevo y reaparece en el Planeta Sagrado, cerca del lago.

– “Tsk…” – protesta Goku, un poco agobiado. – “Tiene mil recursos…”

Moro aparece sobre una colina cercana, a espaldas de Goku.

– “¿Intentas huir?” – se burla el brujo.

El saiyajín se da la vuelta, listo para lanzarle una onda de ki, pero antes de que pueda reaccionar, Moro aparece frente a él, le agarra el brazo con una mano y la cara con la otra y lo estampa de espaldas contra el suelo, pillando a Goku por sorpresa.

– “Je…” – sonríe el brujo, fanfarrón.

Los ojos de Goku se iluminan de nuevo y un torrente de ki nace de su cuerpo y hace levitar a Moro lentamente, que se queda sorprendido ante un poder que parece surgido de la nada. Las pequeñas heridas sufridas por Goku se curan lentamente.

El saiyajín se impulsa con las manos y propina una doble patada en el abdomen del brujo y lo lanza por los aires.

Moro aprieta los dientes mientras intenta recuperar la estabilidad en el aire.

– “¿De dónde sale este poder?” – se pregunta el brujo.

En Makyo, Jiren se reúne con nuestros amigos.

– “¿Creéis que puede ganar?” – pregunta el haiirotoko.

– “Su poder ha ido en aumento desde que ha empezado el combate…” – dice Piccolo.

– “¿Eh?” – se extraña Pan.

– “¡Es cierto!” – dice Ub. – “¡Puedo sentirlo! Un gran flujo de energía vital está acudiendo a la llamada de Goku…”

Goku vuela hacia Moro, que le espera en la estratosfera. 


El brujo apunta al saiyajín con la mano e invoca una gran bola de fuego.

– “¡¡YAAAH!!” – dispara.

Goku apunta con su mano a Moro y lo teletransporta frente él, haciendo que su propio ataque choque contra su espalda.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el brujo.

Goku apunta con sus dos manos al brujo y lanza una esfera de ki parecida a una pequeña genkidama.

El brujo queda atrapado entre los dos ataques, que estallan iluminando el planeta.

En el puesto fronterizo, Baba, Bulma y el joven ogro observan atentos el combate en el televisor sobre la mesa del Rey Enma.

La explosión se convierte en un torbellino de humo y fuego que Moro inspira.

Goku parece sorprendido ante la habilidad del brujo.

Tras un instante, Moro abre su enorme boca y proyecta el poder destructivo absorbido, que engulle a Son Goku.

– “¡¡KyAAAH!!” – grita Goku, mientras es empujado por el torrente de energía.

El saiyajín cae al lago, generando una gran explosión bajo el agua que lo deja seco.

Moro espera en el aire con una sonrisa prepotente en su rostro.

El brujo levanta la mano hacia el cielo y genera una enorme esfera de ki rojo.

– “¡JAJAJA!” – ríe Moro. 

Son Goku, empapado, aparece con el Shunkanido y le agarra el brazo.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Los dos desaparecen, dejando atrás la esfera de ki, que mientras disminuye de tamaño va cayendo, tambaleándose como una hoja, sobre el Planeta Sagrado, acabando con una fuerte explosión.

En Makyo, todos miran al cielo boquiabiertos ante el poder demostrado por los dos contrincantes

– “No puedo… No puedo seguirlos…” – murmura Piccolo.

– “Asombroso…” – dice Gohan.

Entre rocas, cerca de la lava, Freezer intenta volver a la superficie.

– “Tsk…” – protesta el tirano. – “Son Goku…” – fuerza una sonrisa. – “Nunca te rindes, ¿no?” 


De repente, Goku y Moro aparecen en Konats. El brujo clava sus garras en la espalda de Goku y lo lanza lejos.

El saiyajín se desliza sobre el suelo varios metros.

– “Tsk…” – protesta Goku. 

La espalda del saiyajín sangra por cinco puntos, pero las heridas se cierran lentamente… hasta que la sangre roja que brota se vuele más oscura y el proceso se detiene.

– “Deberías hacerte una manicura…” – dice Goku.

Moro sonríe.

El brujo embiste y Goku se cubre, pero Moro se convierte en humo negro que baña la zona.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku.

La voz del brujo retumba entre las tinieblas.

– “Mi poder es mayor que cualquier otro que puedas invocar…” – dice Moro. – “Doblegaré la voluntad del Universo si es necesario… Los Dioses pagarán sus crímenes… ¡Pagarán su indiferencia!”

Goku busca con la mirada entre las sombras.

– “No puedes volcar tus miedos en los demás…” – dice el saiyajín. – “Con tu poder podrías traer mucho bien al mundo.

– “El mundo está corrupto desde su origen.” – replica Moro.

– “En lugar de imponer tus creencias a los demás…” – insiste Goku.

– “¡Los demás están ciegos!” – exclama Moro, alterado.

Los ojos de Goku se iluminan y clava su mirada en un punto en la oscuridad.

– “¡Pues ofréceles tu guía!” – responde Goku.

Goku sale volando en esa dirección.

– “¡Moro! ¡El que vio!” – exclama Goku, extendiendo su mano hacia delante mientras avanza. – “¡¡PRÉSTAME TU MIRADA!!”

De repente, Goku pone su mano en la frente del brujo, al que ha cogido desprevenido, y las sombras se desvanecen.

En ese instante, Goku se encuentra en mitad de una pequeña aldea onírica con pequeñas cabañas de paja situada en el claro de un bosque. Los pájaros pían.

En el centro de la aldea, un montón de gente con aspecto cabrío está reunida.

Son Goku es adelantado por un niño cornudo que tras chocar con él atraviesa la multitud intentando llegar a primera fila.

Dibujado por Ipocrito

Frente a todo el mundo, un anciano que, por un instante, Goku confunde con Moro, pero éste tiene los cuernos mucho más retorcidos, se arrodilla frente a una niña tumbada en el suelo. La pequeña casi no puede respirar y se agarra el pecho con la mano. La madre de la niña llora y suplica ayuda al anciano.

El viejo coloca su mano sobre el pecho de la pequeña y ésta es imbuida por un resplandor morado.

De repente, la niña abre los ojos y se pone en pie como si nada.

Hablando en un idioma antiguo, la renacida celebra con su madre que se encuentra bien, y ésta besa la mano del brujo, que sonríe complacido con el éxito de su buena obra.

El niño que se topó con Goku se abalanza sobre el brujo y lo abraza. El anciano le hace un mimo cariñoso.

– “Moro…” – murmura Goku, asombrado, mirando al niño.

De repente, un individuo con ropajes de Hakaishin, con aspecto leonino, pelaje rosado, melena magenta y orejas puntiagudas, aparece caminando entre la multitud.

– “Un poder muy interesante…” – dice el Dios. – “¿Puedes hacerlo de nuevo?”

La cabra anciana y todos los presentes se ponen nerviosos, como si nunca hubieran visto a un extraño.

– “Tranquilo, anciano…” – dice el Hakaishin. – “Solo me pareció una habilidad muy curiosa…”

El anciano niega con la cabeza.

– “¿No?” – frunce el ceño el Dios. – “Está bien…”

El Dios alza su dedo índice y apunta al pequeño Moro… 

– “¡ESPERA!” – exclama Goku.

Pero antes de que nadie pueda reaccionar, el Dios atraviesa el pecho del niño con un rayo de ki.

El anciano se queda aterrado viendo al pequeño desplomarse contra el suelo, y con horror mira al Dios.

– “Hazlo de nuevo.” – insiste el Hakaishin, muy serio.

El anciano se agacha sobre el niño y mediante imposición de manos, empieza a curarlo.

El Hakaishin observa atentamente la magia del brujo.

– “Brujería…” – murmura el Dios. 

Tres rayos de energía atraviesan a la vieja cabra, que cae sin vida sobre el pequeño Moro antes de que el conjuro hiciera efecto.

–  “Cobarde…” – gruñe Goku ante la despiadada acción del Hakaishin. – “¿Cómo pudiste…?”

El Dios mira a su alrededor. El resto de aldeanos corren despavoridos.

– “Corromper la creación con brujería es peligroso…” – dice el Hakaishin. – “Lo siento… No es nada personal.” – murmura mientras se agacha y coloca su mano sobre el suelo.

– “¡¡NO!!” – exclama Goku.

– “Hakai.” – susurra el Dios de la Destrucción.

Un destello morado ciega a Goku y baña el lugar.

El planeta ahora está cubierto completamente de arena proveniente de la desaparición de toda muestra de vida en la superficie.

El Hakaishin mira a su alrededor un momento para comprobar el resultado y pronto desaparece.

Un instante después, el anciano sale de la arena, pero pronto queda claro que es Moro quien lo empuja para poder apartarlo y salir a la superficie.

Moro está cubierto de sangre del anciano, que apenas sigue con vida.

El pequeño llora mientras lo sacude, intentando hacerlo reaccionar.

Pero el anciano, casi sin fuerzas, pone todo su ímpetu en acariciar el antebrazo de Moro, rasgándolo con sus uñas de arriba abajo, antes de perecer.

De repente, Goku es expulsado de la mente del brujo, que lo golpea en el rostro y le obliga a retroceder.

– “Como osas hurgar en mi mente…” – gruñe Moro.

Goku se frota la mejilla donde ha recibido el golpe.

– “Moro…” – murmura Goku, con cierta ternura. – “Entiendo por lo que pasaste…”

– “Tú no entiendes nada…” – gruñe el brujo.

En ese instante, Goku se sorprende. Una lágrima recorre el rostro de Moro.

– “Los Dioses tienen que desaparecer…” – gruñe el brujo. – “Cueste lo que cueste.”

– “Tsk…” – se preocupa Goku, que se da cuenta de que no podrá convencer al brujo.

Moro embiste y, con el salto temporal, sorprende a Goku e intenta atravesarlo con su mano, de una estocada, pero el saiyajín reacciona rápidamente y le detiene el golpe agarrándole el antebrazo con las dos manos. Las uñas del brujo se le clavan levemente en el pecho.

Moro simula una pistola con esa mano y una bala de aire comprimido impacta en el pecho de Goku, lanzándolo lejos mientras gira sobre sí mismo.

El brujo le sigue con el dedo y sonríe; un rayo cae sobre el saiyajín. 

– “¡¡KYAAAAAAAAH!!” – grita Goku de dolor.

Moro hace el gesto de agarrar a Goku desde la distancia y un gran brazo de roca brota del suelo y aprisiona al saiyajín en su garra.

Moro sonríe.

– “Esta es mi voluntad…” – dice el brujo. – “¡¡HÁGASE!!”

La mano de roca se cierra cada vez con más fuerza… pero un destello celeste se filtra entre los dedos de piedra hasta que la mano finalmente estalla y Son Goku se libera.

– “¿Eh?” – se sorprende el brujo. – “¿Ha vuelto a aumentar su fuerza?”

En Makyo, Gohan, Piccolo, Goten, Trunks, Pan, Bra, Ub y todos los guerreros Z levantan las manos hacia al cielo.

– “Papá…” – dice Gohan. – “¡Toma nuestra fuerza!”

– “¡Adelante, Son Goku!” – exclama Piccolo.

– “¡Abuelo!” – dice Pan.

– “¡Maestro!” – exclama Ub.

– “¡Vamos, Goku!” – anima Krilín.

Los ojos de Goku brillan de nuevo mientras desciende hasta el suelo

– “No subestimes la voluntad de los demás…” – advierte Goku.

Moro propina un puñetazo al aire y un puño de piedra brota del suelo, a su lado, e imita su movimiento, golpeando a Goku, que detiene el golpe con sus manos.

– “Tsk…” – se esfuerza el saiyajín.

Moro frunce el ceño y chasquea los dedos; un rayo cae sobre Goku, pero el saiyajín desaparece y reaparece detrás de Moro, intentando propinarle una patada que el brujo detiene con el antebrazo.

En Makyo, los miembros de la Patrulla Galáctica levantan las manos

– “¿Así?” – le pregunta Jaco a Gohan.

Goku retrocede para coger impulso y se abalanza sobre Moro. Con una combinación de puñetazos y patadas hace retroceder al brujo, que por primera vez parece apurado para mantenerle el ritmo al saiyajín.

En Makyo, Zamas, Champa, los bandidos, Reitan, los saiyajín, Broly, y soldados de diferentes planetas colaboran con su energía. 

Los soldados imperiales, en cambio, se miran entre ellos, dudando si participar.

Goku propina un cabezazo a Moro en la cara y lo hace retroceder.

Moro no tarda en recuperar la estabilidad e invoca una sierpe de lava que nace del interior del planeta, saliendo por el túnel formado y abalanzándose sobre Goku por la espalda.

Ahora Jiren levanta su mano.

Goku se da la vuelta y apunta a la sierpe con su mano derecha, haciendo que ésta se estrelle contra su ki invisible hasta desaparecer por completo.

Moro ataca de nuevo por la espalda y le propina una fuerte patada que Goku logra detener con ambos brazos, pero a pesar de eso es empujado a varios metros de distancia.

Goku pronto recupera la estabilidad y se pone en guardia.

Moro frunce el ceño.

– “Nadie me detendrá…” – gruñe el brujo. – “Quien esté del lado de los Dioses, ¡perecerá con ellos!” – exclama.

El brujo concentra una enrome cantidad de ki oscuro en sus manos. El planeta se tiñe de blanco y negro. Solo Son Goku mantiene el color, gracias a la energía Genki.

Son Goku prepara su mejor técnica.

– “Ka… Me…” – un torbellino de motas de ki blancas y azuladas se reúne entre sus manos.

En Makyo, Freezer llega a la superficie y se pone en pie. Sus hombres le miran, preguntándose qué hacer.

Moro proyecta sus manos hacia Goku y lanza su ataque; un torrente de ki rojo arremolinado, envuelto en llamas negras, se dirige hacia nuestro amigo.

Son Goku sale corriendo hacia el ataque del brujo, mientras sigue concentrando energía.

Freezer levanta la mano y sus hombres le imitan sin dudar.

– “Ha… Me…” – una esfera de ki celeste se materializa en las manos de Goku.

El ataque está a punto de alcanzarle cuando Goku decide saltar hacia él, usando la esfera de ki que estaba preparando para deslizarse sobre el ataque enemigo mientras da una voltereta.

Moro no esperaba tal movimiento y se topa con Goku sobre él, que proyecta el Kamehameha a escasos centímetros de su cara.

– “¡¡¡HAAAAA!!!” – dispara Goku.

La esfera Genki que tenía Goku en sus manos se torna gigantesca y engulle a Moro antes de estallar y proyectarse la onda Kamehameha a través del planeta, atravesándolo por completo y saliendo hacia el espacio.

Tras el resplandor celeste, el planeta recupera su color y se libra de la oscuridad que lo rodea y, después de milenios, sale el sol en Konats.

La explosión de energía vital ha podido sentirse en todo el Universo.

– “¿Lo ha logrado?” – se pregunta Madas, en Makyo.

Goku, de pie, mira el oscuro túnel sin fin que ha quedado frente a él. Una gota de sudor recorre su sien. Parece preocupado.

– “Aún puedo sentir su presencia…” – murmura el saiyajín. – “¿Es que sigue vivo?” – se pregunta.

Una tromba de humo negro sale del agujero; Goku retrocede instintivamente.

El torbellino de tinieblas parece revelar el rostro de Moro.

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

“Tengo un universo que liberar.”

En Makyo, los Kaios se han unido a la guerra. La Kaio del Este empuja la barrera que había formado entre los dos bandos y ésta arrastra a montones de enemigos hasta que estalla, haciendo saltar a muchos por los aires.

El Kaio del Sur coge aire con vehemencia.

El Gran Kaio mira al ejército universal y sonríe.

– “Tapaos los oídos.” – advierte.

El Dios del Sur grita en silencio, pues lo hace a una frecuencia que estremece a todos los que lo oyen.

El Kaio del Oeste parece haberse multiplicado, y los clones caminan entre los enemigos, que al verlos se abalanzan sobre ellos. Sin darse cuenta, los demonios se están peleando entre ellos.

– “Sus mentes no son especialmente fuertes…” – sonríe el Dios, que no se ha movido del sitio.

El Dios del Norte se envuelve en el aura del Kaioken.

– “Siempre usando trucos…” – refunfuña Kaiosama.

 El Kaio embiste y su técnica causa estragos entre los enemigos. 

En otro punto del terreno de combate, Satán se esconde detrás de una piedra. Explosiones se suceden a su alrededor.

– “¿Dónde se han metido los demás…?” – se preocupa, asustado. – “Revivir para esto…” – suda profusamente.

Sobre una colina, un diablo de piel amarilla, ojos morados, facciones marcadas y cabello blanco en una coleta, tiene su vista puesta en un patrullero.

El demonio apunta al agente con su dedo índice, sujetándose el antebrazo con la otra mano.

– “¡Muere!” – exclama con una sonrisa en su rostro.

El patrullero recibe un disparo de ki preciso en el pecho, y se desploma frente a la roca en la que se oculta Satán.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡Esto es muy divertido! Lo haría toda la eternidad…”

El Campeón se queda petrificado al ver al patrullero en el suelo, moribundo.

– “Ayuda…” – dice el joven agente brench.

Satán, conmovido, da un paso al frente, pero en ese momento, el brench recibe otro disparo en la cabeza.

El Campeón se queda mirando al patrullero.

– “Es… es solo un muchacho…” – murmura Satán, ante un chico que aparenta la edad de su nieta.

Los guerreros Z se enfrentan a varios enemigos luchando en equipo. Ten Shin Han y Yamcha combinan los “colmillos de lobo” con el “puño ametrallado” y noquean a un gran diablo simiesco. Baicha celebra la victoria.


En la colina, el tirador tiene en la punta de su dedo al pequeño terrícola.

– “No esperaba encontrarme a una víctima tan tentadora en este campo de batalla…” – sonríe el macabro diablo. – “Tantos años por vivir… se esfuman así de rápido… Goodbye, cachorrito.”

Pero Satán se abalanza sobre él por sorpresa y le propina un puñetazo directo a la cara, que lo lanza al suelo. El disparo sale desviado e impacta a pocos metros de Baicha.

– “¿EH?” – se sorprende el chico.

El demonio, en el suelo, mira a Satán.

– “¿De dónde sales tú?” – se pregunta el diablo.

– “Bastardo…” – gruñe Satán, furioso – “Los cobardes como tú… Sois escoria…”

El demonio apunta a Mr. Satán con el dedo.

– “¡MUERE!” – exclama al disparar.

Satán intenta abalanzarse sobre él, pero recibe un disparo en el hombro que lo atraviesa.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Satán.

En mitad del campo de batalla, muy lejos de allí, Ub, que está aturdido en el suelo, abre los ojos.

– “S… ¿Satán…?” – murmura el chico, confuso.

Mr. Satán está ahora tirado en el suelo, taponándose la herida con la mano. El diablo de pie frente a él, apuntándole.

– “A esta distancia no es divertido…” – se burla el diablo. – “Pero tampoco parece que tengas fuerzas para correr…” 

– “He conocido a cobardes como tú…” – dice Satán, dolorido. – “Que matan a inocentes por placer… Me dais asco.”

– “No voy a tolerar que un muerto me dé lecciones morales” – se mofa el diablo, listo para disparar.

Pero en ese instante, Ub llega como un rayo y propina una doble patada al enemigo en el pecho, lanzándole contra una montaña cercana en la que queda incrustado.

Ub se posa en el suelo, con su mirada airada clavada en el enemigo.

– “No dejaré que hagas daño a Mr. Satán.” – sentencia el terrícola.

– “¿Eh?” – se sorprende el Campeón. – “¿Ub?”

En la roca, el diablo intenta liberarse.

– “¿Cuál es tu problema?” – refunfuña el tirador.

– “Le hice una promesa a un amigo.” – dice Ub. – “Y voy a mantenerla.”

Ub alza su mano y apunta al tirador. Su aura se aviva con el Kaioken.

– “¡HAAAAA!” – dispara, desintegrando al enemigo.

Mientras tanto, Madas, Broly y Tapion han aterrizado entre los guerreros Z. 

El joven anciano se acerca a Roshi y hace una reverencia.

– “Maestro Mutenroshi.” – saluda el antiguo Dios. – “Tengo una petición urgente que hacerle…”

– “¿A mí?” – se sorprende el viejo Tortuga.

En otro lugar del campo de batalla, Toppo, Jaco y los cazadores de Spade pelean contra hordas enemigas cuando, de repente, un pequeño diablillo de piel azul, cuernos y alitas de murciélago en la espalda aterriza entre ellos.

– “¡Es mío!” – exclama Spade.

Pero el diablillo detiene al cazador en el aire.

– “Jijiji” – ríe el demonio.

Jaco le dispara, pero los disparos se convierten en vapor al acercarse a él.

– “No, no…” – dice con el dedo, burlón.

Con su poder mental, el diablillo lanza a Spade contra Jaco, y los dos caen al suelo.

Toppo da un paso al frente.

– “De éste me encargo yo…” – dice el justiciero.

El diablillo sacude sus alas y levanta una veintena de piedras diminutas que vuelan hacia Toppo, pero el patrullero se cubre con sus grandes manos.

– “Conmigo no lo tendrás tan fácil, cuernos…” – dice Toppo.

Pero al apartar sus manos, el diablo ha desaparecido.

– “¿Eh?” – lo busca Toppo.

De repente, un rayo negro sorprende al gigantón por la espalda y lo lanza al suelo.

– “¡Jijijiji!” – ríe el menudo enemigo.

– “Maldita sea…” – refunfuña Toppo con un agujero humeante en el traje. – “Ya no tengo edad para esto…”

El diablillo ataca, pero una esfera de ki rojo cae sobre él, desintegrándolo por completo en una explosión.

Una voz conocida llama la atención de Toppo.

– “Pareces cansado, viejo amigo.” – dice Jiren, que llega caminando hasta él.

– “Je…” – sonríe Toppo. – “Tú también estás bastante hecho polvo para ir burlándote de los demás…”

Jiren mira de reojo a Moro, que lucha contra Trunks.

– “Es más fuerte de lo que jamás habría imaginado posible…” – dice el haiirotoko.

Toppo se arranca la parte superior del gi. 

– “Y aun así quieres volver a pelear contra él, ¿verdad?” – dice Toppo.

– “Esta vez no…” – dice Jiren. – “¿Por qué no peleamos juntos?”

– “¿Juntos?” – se sorprende Toppo. – “Por supuesto…” – sonríe. – “Será un honor.”

Mientras tanto, Roshi medita la petición de Madas.

– “Algo tan grande…” – murmura el anciano. – “Para mí sería casi imposible…”

– “Déjeme intentarlo.” – interviene Ten Shin Han. – “Yo también sé usar el Mafuba.”

– “¡Estáis los dos muertos!” – protesta Chaoz. – “¿Sabéis lo que eso significa? ¡Si os excedierais, desapareceríais para siempre!”

– “Y puede que ni siquiera lo lograrais…” – añade Yamcha.

Tapion ofrece su espada de nuevo.

– “Agradezco el intento” – sonríe con melancolía.

Madas frunce el ceño.

– “No es una técnica complicada… Yo podría hacerla.” – dice el anciano. – “Pero no tengo la fuerza suficiente. ¿Creéis que entre los tres podríamos lograrlo?” – pregunta.

– “Es difícil…” – murmura Roshi.

– “He visto practicar a Goten…” – dice Marron. – “Las bases son las de la escuela Kame…”

– “¿Propones que la hagamos todos?” – dice Ten.

– “Podría funcionar…” – cavila Chaoz.

Moro y Trunks siguen peleando. El brujo, poco a poco está superando al mestizo.

– “Estoy harto de estos juegos, muchacho…” – dice Moro, que de un pisotón parte el suelo bajo los pies de Trunks. – “Tenía curiosidad por lo que tu nuevo poder ofrecía… Pero, una vez más, me decepcionáis.

Trunks levita y prepara su “Burning Attack”, pero en el momento que se materializa la esfera de ki, Moro usa su poder mental para hacerla estallar, haciendo que Trunks salga repelido.

– “Se acabó…” – sonríe Moro.

En ese instante, Gohan se abalanza sobre el brujo por la espalda, pero éste se hace intangible, dejando que el mestizo pase de largo.


Gohan se da la vuelta e intenta golpear al brujo, pero éste detiene cada uno de los ataques.

– “Sois testarudos…” – suspira Moro.

El brujo alza una columna de roca que eleva a Gohan por sorpresa y un rayo cae sobre él, haciendo estallar la cima del pilar.

En ese instante, Moro se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki.

– “¡¡KYAAAAAH!!” – grita Slug, que las abalanza sobre el brujo.

Una explosión múltiple sacude Makyo.

Moro sale de la humareda, intangible.

– “Namekiano…” – dice Moro. – “Ni siquiera podéis comprender de lo que soy capaz ahora.” – sonríe.

Moro usa el salto temporal y aparece frente a Slug y le propina un puñetazo en el abdomen. Una extraña vibración sacude al namekiano.

– “Je…” – ríe Moro.

El brujo repite el golpe dos veces y una tercera con más intensidad.

De la espalda de Slug sale propulsado Piccolo, que cae inconsciente. Slug también cae de rodillas, desmayado, con la cara en el suelo.

Moro apunta al eterno namekiano con su mano.

– “Este es el final de tu camino, viejo entrometido…” – sentencia el brujo.

Pero un látigo de ki detiene la mano del brujo. La fusión de Pan y Bra tira con fuerza de su técnica para evitar que Moro dispare.

– “¡No tan rápido, cabrito!” – exclama la guerrera.

La guerrera proyecta una esfera de ki a través del látigo que lo recorre hasta llegar a Moro y estallar.

Broly, que sigue junto a los guerreros Z, que están debatiendo, mira de reojo lo sucedido.

El brujo, lejos de inmutarse por el ataque de las chicas, aparta el humo con la mano.

– “Qué ruidosa…” – se mofa Moro.

La fusión usa la técnica del espejismo y rodea al brujo.

– “Una técnica digna de unas estúpidas niñas…” – se burla la cabra.

La guerrera intenta sorprender al enemigo cayendo del cielo, propulsándose con dos blasts de ki, pero el brujo levanta la mano y las detiene con su poder mental.

– “No me hagáis perder el tiempo…” – dice Moro. – “Tengo un universo que liberar.”

Moro la estampa contra el suelo, noqueándola. La fusión se deshace.

Ahora, Champa y Zamas atacan. El Dai Kaioshin enciende sus espadas de ki e intenta atravesar a Moro, pero este agarra sus antebrazos a la primera, y los aprieta hasta que las armas desaparecen.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Zamas.

De un cabezazo, Moro noquea al Dios.

Champa golpe al brujo por la espalda con las manos juntas, pero el brujo ni parpadea.

– “Creía que eras el Dios de la Destrucción…” – sonríe Moro. – “No eres el primer gotokoneko que me decepciona.” – se da la vuelta.

Champa, frustrado, intenta golpearlo de nuevo, pero Moro le golpea en la frente con el dedo índice, como quien aparta una mosca molesta.

El gato sale disparado a través del campo de batalla.

Pero en ese instante, dos esferas de ki rojo se aproximan al brujo, una por cada lado, e impactan al toparse con él.

Moro se eleva sobre la polvareda para ver lo ocurrido.

Frente a él, Jiren y Toppo se presentan.

– “Vaya, vaya…” – dice Moro. – “¿Vais a darme un discurso sobre justicia?”

– “Ya no sé lo que es la justicia.” – dice Jiren, sorprendiendo a Toppo. – “Pero reconozco el mal cuando lo veo.”

Moro niega con la cabeza.

– “Eso es mutuo.” – sentencia el brujo.

Moro se abalanza contra ellos, que se ponen en guardia, pero se hace intangible en el último instante, para sorprenderles dándoles una patada por la espalda al superarlos.

Jiren y Toppo logran mantener el equilibrio, se dan la vuelta rápidamente y disparan, pero el ataque atraviesa al brujo.

Moro da una fuerte palmada y una onda expansiva destructora empuja a los dos guerreros.

Jiren es el primero en recuperar la estabilidad y embiste al enemigo.

Moro detiene el puñetazo de Jiren, pero al hacerse tangible recibe una ráfaga de ki lanzada por Toppo.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Moro da un puñetazo en el abdomen al haiirotoko y lo lanza contra Toppo, que lo caza al vuelo.

– “¡JIREN!” – exclama su compañero.

Moro se abalanza sobre ambos, dispuesto a darles una patada, pero Toppo cubre a su amigo y recibe el impacto en la espalda. Los dos salen propulsados contra una montaña cercana.

– “Je, je…” – ríe Moro.

De repente, Broly, con su musculatura hiper-desarrollada, sus ojos en blanco y su cabello verde erizado, agarra la cabeza de Moro y lo estampa contra el suelo, arrastrándolo por el campo de batalla.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

El grito llama la atención de Kale y Tarble.

– “Broly…” – sufre ella, que no tarda en identificarlo en lontananza gracias al resplandor verde.

– “Esa forma de nuevo…” – dice Tarble, preocupado. – “Ha liberado sus viejos instintos para intentar pelear…”

Moro detiene su avance y golpea a Broly con sus piernas, haciendo que el saiyajín lo suelte.

Del suelo nacen dos columnas de lava que se unen para empujar al saiyajín hacia el cielo, hasta que éste genera una barrera protectora.

El saiyajín apunta a Moro con ambas manos y lanza un poderoso ataque que cae sobre la superficie de Makyo.

Una gran explosión sacude el planeta, obligando a los dos bandos a cubrirse como pueden.

– “Qué poder tan devastador…” – murmura Reitan.

Entre la polvareda pronto se identifica la figura del brujo, sonriente.

De repente, un rayo cae sobre Broly, pero el saiyajín no parece muy afectadoo.

– “Grr…” – gruñe, furioso.

– “Veamos cuál es tu límite…” – dice Moro.

Otro rayo descarga sobre Broly, uniéndose al anterior. Luego un tercero, después un cuarto. Los rayos imiten una descarga continua sobre el saiyajín.

– “¡GRRRRR…!” – él intenta resistir.

Un quinto y un sexto.

– “¡¡BROLY!!” – exclama Kale, con lágrimas en los ojos.

Un séptimo rayo.

– “¡¡GRRRAAAAAAAAH!!” – brama el saiyajín.

De repente, una gran cantidad de rayos de ki fucsia impactan continuamente sobre Moro que, pese a no causarle daño, llaman su atención.

Freezer está caminando hacia él, con el dedo índice de su mano derecha disparando a discreción.

Moro disipa la tormenta y Broly, que ha perdido su transformación, se precipita contra el suelo.

– “El Emperador Freezer…” – dice el brujo. – “Las historias parece que exageraban.”

Freezer se detiene frente a Moro.

– “Brujo…” – gruñe el tirano. – “Tu secta ha dominado la galaxia durante milenios… Ha controlado a mi familia… Mi padre era solo un peón… y mi hermano…”

– “Hmm…” – murmura el brujo.

– “Supongo no podré considerarme el verdadero Emperador del Universo hasta que acabe contigo…” – dice Freezer.

– “Nos separa un abismo, hijo de Cold.” – se burla Moro.

– “Puede que sí… en poder…” – gruñe Freezer. – “Pero no en rencor.”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

– “Y yo que creía que odiaba a Son Goku y a los saiyajín…” – fuerza una media sonrisa mientras aprieta los puños con fuerza. – “Pero jamás había sentido algo como esto… Que nos hayas manipulado durante tanto tiempo… Eso… ¡¡ESO ME REPUGNA!!”

Freezer activa su 100%, se envuelve en una esfera de ki fucsia y embiste a Moro, que se cruza de brazos pare recibir el impacto. El brujo retrocede unos metros, dejando un surco bajo sus pies.

– “Con esa fuerza no llegarás muy lejos.” – dice Moro.

El brujo crea un torbellino a su alrededor que repele al tirano, y luego usa su poder mental para hacer estallar la burbuja de ki que lo envolvía.

Freezer apunta al enemigo con su mano derecha y dispara un torrente de ki que ni despeina al brujo.

Moro apunta a Freezer con su dedo índice y éste se cubre, esperándose el disparo.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Para sorpresa del tirano, el brazo de Moro se alarga y lo atraviesa.

– “¡¡BHUAAAH!!” – Freezer escupe sangre.

Freezer cae de rodillas al suelo.

– “Un final patético…” – dice Moro, pisándole la cabeza y apretándola contra el suelo lentamente. – “Para un Emperador patético…” 

Moro da un paso atrás y dispara un ataque de ki que desintegra a Freezer.

El brujo escupe al suelo con desprecio y le da la espalda.

– “No tan rápido…” – le sorprende la voz del tirano.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado.” – se mofa Freezer, de pie con los brazos medio abiertos en su típica pose. – “El Emperador aún no ha dicho que puedas retirarte.”

Moro mira detenidamente a Freezer.

– “Inmortal…” – sonríe el brujo. – “Ya no me acordaba…”

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer.

– “¿Crees que eso te da la ventaja?” – dice Moro. – “Voy a encargarme de que tengas una tortura eterna…”

Moro alza su mano y el suelo bajo los pies del tirano se descama en centenares de piedras que se elevan rápidamente cortando múltiples veces al tirano.

– “Tsk…” – protesta Freezer. 

Moro chasquea los dedos y las rocas se tornan incandescentes, quemando también al tirano.

El brujo hace girar su dedo índice y un tornado se genera rodeando a Freezer, atrapando al tirano en ese tormento.

– “¡¡KYAAAAH!!” – grita Freezer.

De repente, un pequeño misil impacta en la nuca de Moro, que lo siente menos que si fuera una picadura de mosquito.

Sobre una piedra, el robot que acompañaba a Freezer ha disparado.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Moro al verlo. – “¿Ahora me lanzan chatarra?”

El brujo, sin dejar de torturar a Freezer, apunta al robot con la mano y lo eleva. El robot mira al cielo y en su ojo, que empieza a quebrarse, se refleja un punto de luz siendo cubierto por una masa oscura.

– “Hermano…” – dice el robot. – “Ya… he… llegado…”

Moro cierra su puño y el robot estalla en mil pedazos.

Pero de repente la oscuridad cubre Makyo, sorprendiendo a Moro.

Tanto el Ejército Universal como los demonios dejan de luchar un instante y miran al cielo, sorprendidos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Jaco.

– “¿Un eclipse?” – se sorprende Reitan.

– “Ya está aquí…” – dice Turles.

Un planeta hecho de metal está cubre lentamente la estrella más cercana a Makyo, hasta taparla por completo. Su luz forma un halo alrededor del nuevo astro.

– “¿EH?” – dice Moro, confuso, que inconscientemente deja de martirizar a Freezer.

El tirano se desploma contra el suelo, sangrando por todas sus heridas.

Un extraño zumbido crescendo empieza a oírse.

Como si de un enjambre se tratara, miles de siluetas abandonan el planeta y descienden sobre la superficie de Makyo.

Miles de Cooler metálicos lleguan a tierra y, sin mediar palabra, empiezan a disparar a los demonios enemigos, tanto con rayos oculares como con blasts de ki.

– “¡¿Están de nuestro lado?!” – se sorprende Cheelai.

– “¡Son refuerzos!” – celebra Ganos.

En M2, los tech-tech trabajan para alimentar el núcleo, y varias estructuras han sido construidas con ese propósito.

– “¡No nos rindamos ahora!” – exclama Merlot.

– “¡Más energía!” – añade Pinot.

Freezer, pese a todo el castigo, sonríe.

– “Ya era hora… hermano…” – murmura.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

“Tenemos que resistir…”

El nuevo Hildegarn se alza en el campo de batalla y su rugido ensordece a todos los presentes.

Tapion agarra su espada con fuerza, pero se queda paralizado, reviviendo su pasado al ver al enemigo.

Slug, en su forma gigante, frunce el ceño.

– “El demonio de Konats…” – murmura el namekiano.

Los ozaru disparan a discreción, pero los ataques no causan ningún daño al monstruo, que los supera en tamaño.

Jiren dispara una esfera de ki rojo al monstruo, pero éste se deshace en humo, dejando pasar el ataque, que acaba cayendo sobre el horizonte.

– “¿EH?” – se extrañan muchos al ver que el intento del haiirotoko ha fracasado.

Freezer aprieta los dientes.

– “Nos encontramos de nuevo…” – fuerza una sonrisa furiosa el tirano.

El monstruo se materializa de nuevo y abre sus enormes fauces de las que emana un fuego mágico con el que ataca al ejército universal.

Freezer ve a sus hombres morir. Con ellos arden las esperanzas de ganar la guerra.

Liquir avanza entre las hordas enemigas mientras activa su octava cola. El kurama salta hacia Hildegarn y gira sobre sí mismo como una peonza para disipar el fuego mientras avanza.

Liquir logra llegar hasta el monstruo e intenta golpearlo, pero éste desaparece.

El zorro gruñe.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – brama Liquir, mientras su novena cola aparece.

El aura de Liquir brilla de color naranja mientras se transforma en un avatar gigante en forma de zorro de nueve colas.

Reitan se queda boquiabierto al ver a su compañero desplegando todo ese poder.

– “La… la novena…” – titubea el herajín. – “Es impresionante…”

Hildegarn se ha materializado de nuevo. El zorro y el monstruo se miran fijamente antes de embestir el uno contra el otro.

Freezer, desconocedor hasta ahora del poder real del kurama, se queda impresionado.

– “¡FREEZER!” – exclama Reitan.

– “¿Eh?” – sale el tirano de su trance.

– “Liquir no aguantará mucho…” – dice el herajín. – “¡¿Tienes un plan?!”

– “Tenemos que resistir…” – dice Freezer, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¡¡Tenemos que aguantar!!”

Liquir dispara con su boca a Hildegarn, pero éste se convierte en humo para evadir los ataques. Luego se materializa de nuevo a espaldas de Liquir con su cola alrededor del cuello del zorro.

– “¡¡Grrrgh!!” – se queja el kurama, intentando liberarse.

Freezer se envuelve en una esfera de energía fucsia y embiste a Hildegarn, que intenta cazarlo con sus garras como si intentara atrapar una luciérnaga, sin liberar al zorro. Freezer evita los manotazos del monstruo. 

En el suelo, la encarnizada guerra continúa. Los demonios, que han visto sus fuerzas reavivadas por la presencia de Hildegarn, cargan con más violencia que nunca.

Pero de repente, una suave melodía silencia el combate. Tapion, tocando su ocarina, avanza entre las hordas de demonios, que incomprensiblemente se apartan al oír la canción de Konats.

Hildegarn se fija el en el espadachín. Durante unos instantes, parece que la música logra amansarlo… pero el monstruo ruge y lanza una gran llamarada hacia el konatsiano.

El pobre Tapion se queda petrificado al ver que su ocarina no ha funcionado.

Tapion aparece a varios metros de distancia, sujetado por Trunks.

– “¿Estás bien?” – le pregunta el mestizo.

El konatsiano está confuso con lo sucedido y se queda mirando su instrumento musical.

– “No ha funcionado…” – murmura Tapion.

– “¿Qué esperabas?” – pregunta Trunks.

– “La música de esta ocarina debería detenerlo.” – explica el konatsiano.

Trunks sonríe.

– “Si lo que necesitas es que se oiga…” – dice el mestizo, buscando con su mirada entre las tropas aliadas.

Freezer y Liquir siguen atacando al monstruo. El tirano usa sus discos cortantes dirigidos para hacer que el demonio se convierta en humo y libere al zorro.

La técnica del demonio del frío impide que Hildegarn pueda recomponerse, pues los discos atacan a la nube de humo cada vez que ésta intenta reconfigurarse.

– “¿Qué haces?” – gruñe el kurama. – “¡No podemos golpearlo en ese estado!”

– “¡Me he enfrentado a él antes!” – replica Freezer. – “Esto es lo más parecido a detenerlo que podemos hacer ahora mismo…”

De repente, el humo desciende a toda velocidad y se infiltra en las grietas del suelo de Makyo, donde los discos cortantes no pueden seguirlo.

– “¿Eh?” – se sorprenden Liquir y Freezer.

Del suelo brota Hildegarn, levantando el terreno de combate y haciendo saltar por los aires a cientos de soldados y demonios.

El monstruo atrapa a Freezer con una mano, cuya barrera de energía protectora estalla como una burbuja; y con la otra atraviesa el cuerpo de ki de Liquir y atrapa al kurama. 

– “¡LIQUIR!” – se preocupa Reitan, desde el suelo.

El demonio sapo, que sigue con vida, aprovecha el despiste el herajín y le agarra una pierna con la lengua y tira de él, intentando comérselo. Reitan queda atrapado en la boca del anfibio maligno hasta la cintura.

– “Qué asco…” – protesta el herajín, intentando salir de ahí.

De repente, alguien aparece para propinar una fuerte patada en el estómago al sapo, que escupe a Reitan al instante.

– “Gracias…” – dice el herajín, cubierto de babas.

Al mirar a su nuevo aliado, se da cuenta de que es un hombre parcialmente convertido en máquina.

– “¿Qué eres?” – pregunta el herajín, extrañado.

– “Me llamo Turles.” – dice el guerrero. – “Y que mis arreglos no te confundan. Soy un saiyajín.”

– “Está bien…” – sonríe Reitan. – “…saiyajín.”

No muy lejos de allí, los ozaru han retrocedido frente a los golems. 

Leek ha perdido su cola y ha regresado a su estado base. Un demonio verde oliva alado, con aspecto de murciélago, se lanza sobre él con las garras de los pies preparadas.

Pero de repente, un gigantesco hurón se abalanza sobre el demonio y lo agarra con los dientes para luego zarandearlo hasta que deja de moverse.

Leek se sorprende ante el tamaño del animal.

– “¡Padre!” – exclama Tarble, que corre a socorrerlo.

– “¿Tarble?” – se sorprende Leek. – “¿Kale?” – dice al ver a su hijo acompañado por la saiyajín. – “Estáis aquí…”

Un tercer guerrero acompaña a los dos muchachos.

– “Broly…” – dice Leek al verlo.

El saiyajín sonríe.

– “Te veo distinto…” – se sorprende Leek.

El rostro de Leek pasa de alegría a preocupación.

– “No sé si deberíais haber venido…” – dice Leek, que mira de reojo a Hildegarn.

Tarble ayuda a reincorporar a su padre.

– “Tranquilo…” – dice el saiyajín. – “Hemos traído a unos amigos.”

Una gigantesca sombra humanoide cubre a los saiyajín. Leek levanta el cabeza boquiabierto para ver de qué se trata.

El gigante Ba, con Madas de pie sobre su oreja derecha, se dirige hacia Hildegarn.

– “¡Gracias por ayudarnos, viejo amigo!” – le dice el ira-aru.

– “¡BAAA!” – responde el gigante.

Spade y su banda, armados con armas de ki, embisten a los demonios.

– “¡Esta presa es nueva, muchachos!” – exclama Spade. – “¡Hay que cazar demonios!”

Los cadáveres del campo de batalla se alzan ante la sorpresa de soldados y diablos. Kamakiri mueve sus dedos, dirigiéndolos contra las hordas del Makai.

Ba sigue avanzando. El gigante es tan grande que Hildegarn a duras penas le llega a la cintura.

El gigante propina un puñetazo al monstruo, que se ve obligado a transformarse en humo. Liquir y Freezer se liberan.

Mientras tanto, Gohan se enfrenta a Moro, pero el brujo es ampliamente superior. Gohan está recibiendo un duro castigo. El brujo propina un violento puñetazo en el pecho al mestizo, que retrocede varios metros de distancia mientras se tambalea.

Trunks aparece y sujeta a Gohan para que no se caiga.

Moro suspira.

– “Testarudos…” – murmura el brujo.

– “Je…” – sonríe Trunks.

Hildegarn se materializa sobre Ba, pero el gigante logra agarrarlo de cuello para luego estamparlo contra el suelo, momento en el que el monstruo se convierte en humo de nuevo.

En ese instante, la canción de Konats suena de nuevo a todo volumen. El combate se detiene.

Entre la multitud, Tapion toca su ocarina. Los hermanos Para-para usan sus armaduras para que la canción retumbe en Makyo.

Los demonios se detienen.

– “¡Está funcionando!” – celebra Bon Para.

Hildegarn se materializa en el cielo y desciende hasta el suelo de forma torpe, quedando arrodillado.

– “¡¡GRAAAAAAAH!!” – gruñe el monstruo.

Ba le pone un pie encima y lo estampa contra el suelo. El gigante agarra la cola del monstruo y tira de ella hasta arrancársela.

Moro frunce el ceño al ver lo que está sucediendo.

– “Muy inteligentes…” – gruñe el brujo. – “Pero subestimáis mi poder…”

Un tercer guerrero se une a Gohan y Trunks. Moro levanta una ceja al verlo. Es Broly.

– “¿Qué haces tú aquí?” – se pregunta el brujo. – “Ya has cumplido tu función… ¿Por qué no desapareces?” – frunce el ceño, molesto.

Broly mira a Gohan y luego a Trunks. Los tres sonríen de forma cómplice. Gohan y Trunks avivan sus auras incoloras. Broly eleva su ki, y parece que va a transformarse en Súper Saiyajín, pero su aura amarilla se torna verde, aunque Broly no pierde el control; sus pupilas verdes siguen presentes en sus ojos.

Dibujado por Ipocrito

– “Hmm…” – murmura Moro.

Freezer, que ha sentido el poder de Broly, lo mira asombrado.

– “Ese poder…” – murmura el tirano. – “¡Es el poder del fruto!”

El ki de Broly parece nacer en el interior de cada saiyajín, cuyas auras adquieren un tinte verdoso.

– “¿De dónde nace este poder?” – se pregunta uno, al sentirse más fuerte que nunca.

– “¿Broly?” – se sorprende Leek.

Los tres guerreros cargan contra el brujo, que detiene los puñetazos de Gohan y Trunks, uno con cada mano, pero Broly da una voltereta hacia delante en el aire y le patea con el talón sobre la cabeza, doblando al brujo. Gohan y Trunks aprovechan el momento y giran sobre sí mismos para dar una doble coz a Moro y lanzarlo lejos de allí.

Freezer sonríe al ver a Moro retrocediendo y a Hildegarn y el ejército demoníaco detenido.

– “¡¡APROVECHAD LA SITUACIÓN!!” – exclama el tirano. – “¡¡HACED TODO EL DAÑO POSIBLE!!”

Los soldados universales disparan a discreción. Los saiyajín y los ozaru, gracias a su nueva fuerza, causan estragos en el enemigo.

Moro se pone en pie. No parece que haya recibido daño; solo su orgullo ha sido herido.

El brujo sonríe con rabia. 

– “¿Creéis que podéis derrotarme?” – pregunta Moro. – “¡Gracias a vuestros dioses tengo un ejército más grande de lo que jamás podréis enfrentar!” – exclama. – “¡¡HIJOS MÍOS!! ¡¡TOMAD VUESTRA LIBERTAD!!”

Los demonios siguen saliendo del portal, ahora acompañados por una cascada de tinieblas que baña el terreno de combate. A medida que la neblina alcanza los diablos, estos parecen mutar y tornarse más fuertes. Algunos logran moverse de nuevo.

– “¡¿AH?!” – se preocupan los hermanos Para.

La piel de Hildegarn parece endurecerse y volverse opaca. Ba lo mira extrañado. 

De repente, la espalda del monstruo se parte por la mitad y, como si de un insecto se tratara, una versión alada del monstruo abandona el cascarón.

Las hordas de Moro recuperan terreno rápidamente.

– “Cada vez que parece que tomamos la delantera, de alguna forma se recuperan…” – protesta Slug, que recupera su estatura normal. – “¡¡FREEZER!!” – protesta.

– “Tenemos que aguantar…” – murmura el tirano. 

– “¿Aguantar? ¡¿Hasta cuándo?!” – se extraña Slug.

– “¡Tú sigue luchando!” – protesta Freezer.

De repente, Shima llega a Makyo acompañado.

– “¡Ya he llegado! ¡Hatsuka-sama! ¡Madas-sama!” – saluda el yadrat.

– “¡Bien hecho!” – dice Madas. – “¡¿Los has traído?!”

Oli da un paso al frente, acompañada por una joven pareja y dos pequeños querubines alados.

– “¡Están jugando a peleas!” – se emociona la muchacha. – “¡Mira, Obotchaman!

– “¿Esta gente es malvada, Arale?” – pregunta él.

– “Turbo ha dicho que sí.” – responde Arale. – “¿Verdad, Gatchan?”

– “¡Pupipopipi!” – celebran los dos querubines.

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta Obotchaman. – “¿Nos unimos y ya está?”

– “Lo mejor será saludar.” – dice Arale.

– “Está bien…” – dice él.

La pareja inspira con fuerza arqueando su espalda hacia atrás para luego saludar con fuerza.

– “¡¡N’CHAAAAAAAAAAA!!” – exclaman a la vez. 

Como dos cañones de energía, sus saludos arrasan con todos los enemigos que encuentran a su paso.

Madas sonríe al contemplar la escena.

– “Bien…” – piensa el ira-aru. – “Pero, ¿dónde se ha metido esa bruja?”

En el Makai, Gotenks ha estado insistiendo con sus misiles “muere-muere” hasta que finalmente se detiene para recuperar el aliento.

– “A este ritmo voy a quedarme sin energía…” – piensa Gotenks, preocupado. 

Dabra resurge de entre los escombros, frustrado, y aprieta los dientes. El diablo reaviva su aura roja y negra.

– “¡MALDITOS MORTALES!” – protesta el demonio. – “¡¡NO SOIS RIVALES PARA EL PODER DEL MAKAI!!”

El aura de Dabra provoca una fuerte corriente de aire absorbente pero estéril. Su poder no está aumentando. El demonio se queda estupefacto al darse cuenta.

– “Je, je…” – sonríe Gotenks.

– “¿Qué…?” – titubea Dabra. – “¿Por qué…?”

– “Puede que sean solo nervios.” – fanfarronea Gotenks. – “Seguro que esto le puede pasar a cualquiera…”

– “¡¿Por qué…?!” – aprieta los puños el demonio hasta que sangran. – “¡¿Por qué el Makai no responde a mi llamada?!”

Vegeta, sin dejar de mirar su reflejo en el hielo, responde.

– “El Makai tiene otro Señor.” – dice el saiyajín. – “¿Aún no te has dado cuenta?”

Por primera vez, Dabra no puede negar esta nueva realidad; el heredero del Rey de los Demonios es solo un peón en la partida que está disputando otro.

En Makyo, una diablesa con aspecto ofidio se acerca a Baicha mientras se relame.

– “Este tiene que ser tierno…” – sonríe ella.

Pino, en brazos del chico, se preocupa.

– “Corre…” – dice el robot. – “Olvídate de mí y corre…”

El hijo de Yamcha deja a Pino en el suelo y se pone en guardia delante de él.

– “Chico…” – insiste Pino.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita Baicha, saltando sobre la diablesa. – “¡COLMILLOS DE LOBO!”

Pero la diablesa lo remite al suelo de una patada y cae más allá de la cabeza de Pino.

– “Mocoso…” – se burla ella.

El robot, impotente, ve como la diablesa se acerca a él.

– “No ganaréis…” – dice Pino. – “La gente con buen corazón siempre se interpondrá en vuestro camino…”

– “Cállate.” – dice ella, preparada para pisarlo.

Pero de repente, alguien agarra del pelo a la diablesa, deteniéndola; es Oli.

– “No te acerques a mi hijo.” –  sentencia la doctora.

Oli da vuelta sobre sí misma, haciendo girar al demonio hasta lanzarlo lejos de allí.

El demonio con forma de gallo corre hacia Ub y Katopesla, que se ponen en guardia, pero Bra cae repentinamente sobre la cabeza del diablo, incrustando su pico en el suelo.

De repente, entre la multitud, un jabalí morado humanoide armado con una gran maza propina golpes a diestro y siniestro, haciendo volar por los aires a decenas de patrulleros con cada golpe.

DBSNL // Capítulo 248: Tártaro

DBSNL // Capítulo 248: Tártaro

“Todo gracias a vuestras queridas esferas mágicas.”

En Makyo, Vegeta golpea sin éxito el bloque de hielo. Detrás de él, se oyen explosiones que hacen retumbar la gruta; Gotenks dispara a discreción contra Dabra.

– “¿Por qué…?” – se apoya en él con ambas manos. – “¡¿Por qué?!” – se frustra, golpeándolo con la cabeza.

Una gota de sangre recorre el hielo hasta congelarse.

Al apartarse, parte de la piel de su frente queda pegada al hielo, provocándole un mayor sangrado que recorre su nariz hasta su barbilla y gotea en el suelo.

Vegeta se ve reflejado en el hielo, frente a la figura de Son Goku.

En el interior del hielo, Son Goku sigue concentrado, de pie en mitad de la oscuridad absoluta, intentando sentir alguna presencia.

En Makyo, la fusión ha sido separada por Moro. Gohan y Trunks se miran el uno al otro, incrédulos. Krilín, Jiren, Slug y los demás observan con horror lo sucedido. Sus esperanzas de ganar la batalla se han esfumado.

El brujo se cruza de brazos y suspira.

– “¿Habéis comprendido ahora hasta dónde llega mi poder?” – pregunta Moro.

Gohan, magullado, se pone pie.

– “Moro…” – dice el mestizo. – “Eres tú…”

Trunks hace lo mismo.

– “Eres tú quien no lo comprende…” – añade el hijo de Vegeta.

Gohan reaviva su aura. Trunks también.

– “No nos rendiremos.” – dice el hijo de Goku.

– “Lucharemos hasta derrotarte.” – añade Trunks.

Moro niega con la cabeza.

– “Sois tozudos…” – murmura el brujo, que descruza sus brazos. – “Entonces, moriréis.”

El brujo apunta con una mano a cada mestizo y les dispara un ataque de ki que los engulle antes de resultar en dos grandes explosiones.

De repente, Slug aparece entre la polvareda, cayendo desde el cielo sobre Moro, propinándole una patada en la nuca. El brujo ni se inmuta.

– “¿Aún os quedan fuerzas?” – se burla Moro.

Jiren embiste con todas las energías que le quedan y le propina un puñetazo directo en la cara. No hay reacción.

Slug usa a Moro para impulsarse hacia atrás mientras genera una esfera de ki amarillo en su mano derecha. Jiren también retrocede mientras prepara una esfera de ki rojo.

– “¡¡HAAA!!” – lanzan sus ataques.

Una gran explosión anaranjada sacude Makyo.

Cuando la polvareda se disipa, Moro sigue impertérrito en el centro del cráter.

Slug y Jiren miran frustrados a su enemigo.

El brujo se envuelve en una llama negra.

Slug y Jiren apuntan al brujo y disparan a discreción… pero las esferas de ki se convierten en humo y ceniza al chocar contra el fuego del brujo.

– “¿Qué clase de poder…?” – se pregunta el namekiano, aterrado.

Moro se eleva lentamente unos metros sobre el suelo.

De repente, el brujo clava su mirada en Slug, que sale empujado a un centenar de metros de distancia.

Jiren se abalanza sobre Moro, intentando propinarle un puñetazo, pero el brujo con un sencillo gesto desvía el golpe y agarra el rostro del haiirotoko para después descender con él y estamparlo contra el suelo, dejándolo inconsciente.

– “Je…” – sonríe Moro.

El brujo patea a Jiren, apartándole de su camino.

En ese instante, Shula se abalanza sobre la espalda del brujo y lo agarra del cuello. 

– “Sois ridículos…” – refunfuña Moro.

Moro agarra a Shula clavándole las uñas en la espalda. El ira-aru grita de dolor. El brujo se lo quita de encima con facilidad, lanzándolo a un lado.

Un gran ataque de ki se aproxima hacia Moro, pero en el último instante se eleva.

– “¿Eh?” – se extraña el brujo.

El ataque estalla en el cielo y una decena de esferas de ki llueven sobre Moro.

Krilín ha puesto toda su energía en el ataque.

– “Ah… ah…” – respira cansado.

La polvareda se disipa. Moro sigue en pie, una vez más, como si nada.

En ese instante, un ataque morado avanza hacia Moro. El Garlick-Ho de Bra. 

El brujo lo detiene con una mano.

– “Estáis haciendo el ridículo…” – murmura Moro.

En ese momento, Ub aparece detrás de él usando el Shunkanido y con un Kamehameha cargado.

– “¡HAAAAAAA!” – dispara el chico de Isla Papaya.

Otra explosión sacude Makyo.

Entre la polvareda, Ub no puede ver a Moro.

Lentamente, en la distancia, el terrícola identifica al brujo agarrando a Bra de la coleta, sosteniéndola en el aire.

– “¡BRAA!” – exclama el chico.

En ese instante, dos proyectiles impactan en la espalda de Moro. Mai ha disparado.

Detrás de la mujer terrícola, Baicha abraza la cabeza de Pino.

Moro, sin soltar a Bra, dispara a Mai.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama el chico de Isla Papaya.

Sin dudar ni un instante, Ub se teletransporta y se interpone entre el ataque y la mujer, intentando detener el disparo con sus manos.

– “¡Grrrh… GRAAAAAH!” – intenta resistir Ub hasta que, finalmente, el ataque estalla.

La explosión empuja a todos los presentes, dejándolos fuera de combate.

Moro levanta a Bra de la coleta y se prepara para el golpe de gracia… pero la espada de Trunks pasa volando y corta el cabello de la muchacha.

El hijo de Vegeta, que ha perdido su gabardina, se abalanza sobre Moro, agarrándolo de la cintura con las pocas fuerzas que le quedan.

– “¡¡HAAAA!!” – intenta mover al brujo, sin éxito.

Moro propina un codazo en la cabeza de Trunks, que se desploma contra el suelo.

Gohan aparece a toda velocidad y se lanza con los pies por delante sobre Moro.

– “¡¡YAAAAH!!” – grita el mestizo.

El brujo se cubre y sale repelido unos pocos metros, dejando un pequeño surco bajo sus pies.

– “¿Tú también sigues vivo?” – se mofa Moro.

Gohan, aprieta los dientes y reaviva su aura incolora. Embiste de nuevo, propinando un puñetazo a Moro en la cara, que sorprende al brujo. El mestizo le propina otro, pero tiene menos efecto. Y un tercero que Moro ni siente.

Son Gohan se frustra; se siente impotente. El mestizo pone todas sus fuerzas en otro puñetazo.

– “¡YAAAAAAH!” – grita al lanzarlo.

Pero al impactar contra el rostro de Moro, Gohan se da cuenta de que su aura se ha vuelto amarilla.

– “¿EH?” – se sorprende el mestizo.

– “Vaya…” – murmura el brujo. – “Parece que éste es tu límite…”

Gohan se mira las manos, incrédulo.

– “Has mantenido ese estado a base de pura voluntad todo este tiempo…” – dice Moro. – “Impresionante… Pero todo tiene un límite.” – sonríe.

Moro apunta a Gohan con su mano y lo empuja con su ki, lanzándolo lejos y estrellándolo contra un pequeño acantilado, incrustándolo en la pared de roca.

El brujo aviva su aura. El planeta se cubre de oscuridad. Rayos rojos chispean a su alrededor.

– “Ha llegado el momento…” – dice Moro. – “De que el Makai regrese…”

Todos los guerreros han caído.

Gohan aprieta sus puños, liberándose, y cae al suelo de rodillas.

– “No… No puede ser…” – murmura el mestizo.

Moro sigue acumulando poder.

– “Con este poder, puedo abrir las puertas del Makai sin ayuda…” – dice Moro. – “Todo gracias a vuestras queridas esferas mágicas y al cristal que me habéis regalado.”

El mestizo propina un puñetazo en el suelo con rabia.

– “Papá… mamá… Videl… Pan…” – murmura Gohan con lágrimas en los ojos que recorren su mejilla hasta gotear en el suelo. 

Gohan agarra la bandana en su frente con fuerza mientras recuerda a Pan desafiando su forma ozaru poseída para devolverlo a la cordura.

El aura flamígera de Moro es proyectada hacia el cielo, donde aparece un gran portal hacia el Makai.

Miles de demonios variopintos descienden sobre Makyo. Unos gritan, otros ríen, otros lloran. El caos ha llegado al Universo.

– “Hijos míos…” – sonríe Moro. – “Sois libres.”

Dibujado por Ipocrito

El mestizo se pone en pie y se ajusta la bandana.

– “¿Hmm…?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado…” – dice Gohan, que se seca las lágrimas con su muñequera.

Gohan aprieta los puños.

– “Lucharé hasta el final” – dice el mestizo.

– “¿Por qué…?” – gruñe Moro, harto.

– “Porque…” – dice Gohan, esforzándose para hacer un repertorio de poses que no había repetido desde hace mucho tiempo. – “Soy alguien que lucha por la paz y la justicia…” – recita. – “Soy el Gran Saiyaman.” – sonríe de forma melancólica.

– “Creo que el último golpe le ha afectado la cabeza…” – dice Moro, mientras una gota de sudor recorre su frente.

El mestizo, incapaz de transformarse en Súper Saiyajín completamente, reaviva su aura amarilla y se pone en guardia mientras observa el gigantesco ejército que se reúne frente a él.

Pero una voz llama la atención del mestizo.

– “Ju, ju ju…” – ríe esa conocida voz.

Gohan se da la vuelta. Sobre la colina, Freezer observa la escena de brazos cruzados.

– “Hola, Son Gohan.” – saluda el demonio del frío. – “Parece que os estáis divirtiendo sin mí…”

– “¡¿F… Freezer?!” – se sorprende el mestizo, cuya aura se apaga.

– “¿Eh?” – se extra Moro al ver al recién llegado.

El tirano apunta con su dedo índice al mestizo y concentra su ki fucsia en la punta.

– “Ha llegado el momento de saldar cuentas…” – sonríe Freezer.

– “¡¿AH?!” – se asusta Gohan.

Freezer dispara. El rayo de ki impacta en el pecho de Gohan, pero en lugar de atravesarlo, la energía lo envuelve, sorprendiendo al mestizo.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan, que se daba por muerto, al sentir el calor del ki rodeándolo y penetrando en su cuerpo.

– “Estamos en paz, Son Goku…” – murmura Freezer.

Moro frunce el ceño.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta mientras su ejército sigue aumentando; más demonios salen del gran portal. – “¿Cómo ha llegado hasta aquí…?”

Freezer desciende hasta Gohan. El mestizo abre y cierra sus manos, sorprendido ante el regalo de su viejo enemigo, que le ha cedido parte de su energía.

– “No pensé que jamás diría esto…” – dice el mestizo. – “Pero gracias, Freezer.”

– “No seas ridículo.” – replica el tirano. – “Puede que solo haya prolongado tu sufrimiento.” – añade en tono burlón.

– “Je, je…” – sonríe Gohan.

Los dos miran a las hordas de enemigos que se apelotonan frente a ellos.

– “Moro se ha hecho mucho más fuerte de lo que habría creído posible.” – dice Gohan. – “Este combate no será fácil.”

Freezer niega con mofa.

– “Vosotros y vuestros combates…” – protesta el demonio del frío. – “Esto no es un combate, muchacho. No lo ha sido nunca.” – responde, poniéndose serio. – “Esto es una guerra.” – sentencia. – “Y para ganar una guerra…” – sonríe. – “Necesitas un ejército.”

El tirano mira de reojo sobre el acantilado. Allí, un pequeño yadrat levanta la mano hacia el cielo.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan.

En ese instante, el ejército imperial aparece en Makyo. Un extenso ejército de soldados variopintos con uniformes del imperio, organizados en pelotones, todos, separados a un brazo de distancia, sujetan el hombro del compañero que tienen delante. Shisami está al frente del primer pelotón.

En el cielo aparecen naves imperiales. Curd las comanda desde la más grande.

También llegan a Makyo el ejército janguro, liderado por Gaarana y Paupuna. Tapion. El ejército litt, a las órdenes de Liquir. Los imegga abanderados por Ledgic. La Patrulla Galáctica, con Meerus, Cheelai, Obni, Ganos, Katopesla, Sheela y Motto. Galbi y los snacks. Leek al frente de los saiyajín. Reitan y los hermanos Para. Los Nádor y sus hombres. Cazarrecompensas de todas las razas llegan del Sector Dormideus… 

Ejércitos y guerreros de todos los rincones del Universo se han reunido.

Gohan se queda boquiabierto al ver a tanta gente.

– “Es… es increíble…” – titubea el mestizo.

Moro frunce el ceño, molesto.

Trunks, Slug, Jiren, Krilín, Bra, Ub, Shula y Mai se ponen en pie, magullados y agotados, pero dispuestos a continuar peleando.

Hatsuka y Turles aparece al lado de Freezer.

– “Estamos listos.” – anuncia el yadrat.

Slug mira a Freezer de reojo.

– “Quién habría imaginado…” – piensa el namekiano, esbozando una media sonrisa. – “…que iba a ser Freezer quien lograra unir a todo el universo.”

El tirano sonríe.

– “¡¡¡ATACAD!!” – grita a pleno pulmón.

– “¡¡¡YAAAAAAAH!!!” – responden todos los soldados.

El ejército universal sale al ataque.

Moro ordena a sus demonios.

– “¡¡MATADLOS A TODOS!!” – exclama el brujo.

Los dos ejércitos avanzan hacia un choque que decidirá el destino del universo.