DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

“Las cosas están peor aún de lo que creéis.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, un estruendoso ruido de turbinas alerta a nuestros amigos.

– “¿Qué ha sido eso?” – se sobresalta Brief.

– “¿Y porqué no lo hemos sentido llegar…?” – frunce el ceño Gohan.

Nuestros amigos salen al exterior y ven una nave en forma de pulgar con dos alas plegables laterales aterrizando en mitad de la carretera, frente al edificio de la Corporación.

Gohan y los demás sale corriendo a recibirla, inquietos por desconocer si se trata de un aliado o un enemigo.

Todos están pendientes de la apertura de la compuerta trasera, de la que sale una figura que desconocen.

Un muchacho con el uniforme de la Patrulla Galáctica se presenta ante ellos. Su piel es lila y su cabello es blanco, cortado y peinado en forma de casco.

– “Hola a todos.” – saluda el recién llegado.

Nuestros amigos reconocen enseguida esa ropa y el logotipo que lleva en el pecho.

– “¿Un patrullero?” – se pregunta Gohan.

El extraño asiente.

– “Me llamo Meerus” – se presenta.

– “Ahora mismo no podemos ofrecer más ayuda a la Patrulla” – dice Gohan. – “Ya habréis visto el estado en el que está nuestro hogar.”

– “No vengo a pedirte ayuda, Son Gohan.” – dice Meerus. – “Solo a informaros.”

– “¿Cómo?” – se extrañan todo.

– “Tengo noticias que pueden ser de vuestro interés.” – sonríe el patrullero.

– “¿De qué se trata?” – pregunta Krilín.

– “Las Dragon Balls…” – dice el patrullero. – “…siguen activas.”

La sorpresa embarga a todos los presentes.

Mientras tanto, en Dorakiya, el diminuto demonio causa problemas a Hit y a Trunks. 

Janemba sonríe de forma macabra y alza su mano hacia el cielo.

El demonio proyecta millones de rayos de luz que ascienden para luego caer sobre el planeta como una lluvia de estrellas; como ya sucedió en la Tierra.

Los ataques, en esta ocasión, van dirigidos a Hit y a Trunks.

El asesino usa su salto temporal para evitar los ataques. Trunks ha logrado esquivar los primeros y recurre a su espada para repeler los demás.

Janemba aprovecha el momento para cargar contra el mestizo.

Trunks propina un rápido espadazo al demonio, cortándolo por la mitad… pero automáticamente las dos partes se unen y el demonio propina un puñetazo en la cara al hijo de Vegeta, derribándole.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Hit.

El asesino proyecta una nube de humo negro por su boca, intentando cegar al enemigo, pero éste simplemente desaparece usando su poder y reaparece detrás de Hit.

El asesino detiene el tiempo y se da la vuelta, dispuesto a patear a Janemba, pero resulta que solo una pequeña parte de él se ha materializado; su brazo izquierdo.

El resto de Janemba aparece sobre Hit le propina una patada descendente que lo estampa contra el suelo.

Janemba se posa sobre el aturdido asesino mientras recupera su brazo. Agarra a Hit del cuello mientras su larga lengua se acerca al rostro de su víctima.

Trunks se pone en pie, un poco atolondrado.

– “¡Maldito…!” – exclama el mestizo.

Pero de repente, un destello de ki verde impacta contra Janemba y lo empuja hasta una montaña lejana, donde sucede una gran explosión.

– “¡¿QUÉ…?!” – se sorprenden Hit y Trunks.

Un guerrero con el rostro oculto tras un turbante ha entrado en escena.

– “¿Quién…?” – se pregunta Trunks.

– “Reitan… el vengador.” – murmura Hit.

Mientras tanto, en la Tierra, nuestros amigos siguen incrédulos ante la noticia dada por el patrullero.

– “No es posible…” – dice Krilín. – “Dende ha muerto…”

– “Las Dragon Balls ya no estaban conectadas a ese namekiano.” – dice Meerus. – “La mayoría de su poder nació de otro.”

– “Piccolo…” – dice Gohan.

Meerus asiente.

– “Las cosas están peor aún de lo que creéis. El enemigo busca las esferas…” – dice el patrullero. – “Y Goku y Vegeta han sido derrotados.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.

– “¡No es posible!” – exclama Ten. – “Son Goku…”

– “Ninguno ha sido rival para el mal que ha despertado.” – dice Meerus.

– “¿Están muertos?” – pregunta Krilín, asustado.

– “Su destino ha sido peor que la muerte.” – responde el patrullero. – “El Makai…”

Todos se quedan en silencio. El desanimo empieza a embargar a todos.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Gohan.

– “Se llama Moro.” – responde Meerus, muy serio. – “Es el mal más antiguo y oscuro que existe. Su magia era temida incluso por el mismísimo Zeno.”

Nuestros amigos se quedan pasmados.

– “¿Cómo podemos derrotar a alguien así?” – se pregunta Krilín.

Meerus suspira.

– “Y ahora, me voy.” – dice el patrullero.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

– “Ya he cumplido mi trabajo.” – dice el patrullero.

– “¿Tu trabajo?” – se extraña Gohan.

Meerus entra en su nave. La compuerta se cierra lentamente.

– “Buena suerte, terrícolas.” – dice el patrullero.

La nave despega al instante y en un abrir y cerrar de ojos desaparece en el cielo.

– “Qué tipo tan extraño…” – dice Brief.

– “¿Qué vamos a hacer?” – gruñe Ten Shin Han.

Gohan aprieta sus puños; el suelo se quiebra y una violenta corriente de aire azota el lugar. 

– “¿Puede tener la nave lista para mañana, Doctor Brief?” – pregunta el mestizo.

– “Son Gohan…” – sufre el padre de Bulma.

– “¡¿Puede hacerlo o no?!” – insiste Gohan.

– “No lo sé…” – dice Brief. – “Con un poco de ayuda…”

– “Está bien.” – dice Gohan. – “Inténtelo.”

El mestizo se aleja de los demás y mira por encima del hombro al doctor.

– “Gracias” – sentencia Gohan.

El mestizo sale volando a toda velocidad y se pierde en el horizonte.

– “Son Gohan…” – murmura Krilín, pensativo.

En Dorakiya, Reitan observa detenidamente a Trunks. Hit se pone en pie.

– “Tu poder…” – dice el herajín. – “He oído hablar de la leyenda del Súper Saiyajín… ¿Tú mataste a Freezer?”

– “En una ocasión…” – dice Trunks.

– “¿Es cierto que ha resucitado?” – gruñe Reitan.

– “El Freezer que ha regresado no es el de este universo…” – dice Trunks.

– “¿Qué?” – se extraña el herajín. – “¿Otro universo?”

– “Lo sé. Es complicado.” – dice el mestizo.

El asesino interviene.

– “¿Qué haces aquí, Reitan?” – dice Hit.

– “Me conoces…” – murmura el herajín.

– “Tienes tu fama en este sector.” – dice el asesino.

– “Lo entiendo… Hit.” – sonríe Reitan. – “Estaba recopilando información… Parece que últimamente es muy difícil estar al día de lo que sucede en el universo…”

Mientras tanto, Janemba ha salido de entre los escombros y emite un grito ensordecedor.

– “Ese bastardo…” – refunfuña Trunks.

– “Acabemos con él.” – dice Reitan. – “Luego hablamos.”

Hit asiente.

– “Me parece bien.” – dice el asesino.

Reitan aprieta sus puños y su cuerpo se transforma. Su turbante se deshace y sale volando; su cabello se torna rojizo y su piel verdosa. 

El cambio llama la atención de Trunks.

– “Su transformación…” – piensa el mestizo. – “Se parece mucho a la nuestra…”

Reitan desenfunda su arma.

– “¡VAMOS!” – grita el herajín.

Hit, Trunks y Reitan cargan contra Janemba.

En la Tierra se ha hecho de noche.

Gohan ha llegado al Monte Paoz y entra en su casa. El mestizo recorre el lugar y se detiene a observar una fotografía de él de pequeño junto a sus padres.

– “Papá…” – murmura el mestizo. – “Necesito tu fuerza…”

En la Corporación Cápsula, Krilín se encuentra en el cuarto de baño, frente al espejo. El terrícola pone en macha la maquinilla de afeitar y, poco a poco, el lavabo se llena de mechones de cabello.

En el jardín, Brief ha montado un pequeño taller y ya repara la nave de Gohan. Pino ayuda con las tareas pesadas.

– “Esta tecnología no es nada sencilla…” – suda el anciano. – “No sé si para mañana…”

– “¿Necesitáis ayuda?” – se acerca Oli.

El doctor sonríe.

En el laboratorio, Turbo ha desmontado el viejo radar de las Dragon Balls con su poder mental y lo reconstruye incorporando piezas extra de la Corporación.

– “Creo que si le pongo un nuevo receptor… y un condensador más potente…” – murmura Norimaki.

En el taller, Mai prueba de nuevo su rifle y sonríe satisfecha.

En el tejado, Ten Shin Han medita bajo la luz de las estrellas.

En el armario de un dormitorio de la Corporación, Baicha trastea, vigilado por Bee.

Baba ha regresado a su palacio y se ha adentrado en lo más profundo para recoger un diamante rojo que dormita sobre un pedestal.

La noche transcurre en calma y finalmente amanece.

Brief suspira aliviado.

– “¡Está lista!” – sonríe contento. – “¡Lo hemos logrado!”

– “Enhorabuena, doctor.” – dice Pino.

Una ligera sonrisa se le escapa a Oli.

Ten Shin Han desciende del tejado.

– “Buenos días, Ten” – saluda Brief.

Krilín, con la cabeza afeitada, sale del edificio principal. Viste su gi de la escuela Kame.

– “Krilín…” – se sorprende su compañero de Artes Marciales.

– “¿Ya estamos listos?” – pregunta Krilín.

Mai sale al jardín con su rifle a la espalda. Viste una gabardina gris y un gorro naranja.

– “¿Tú también vienes?” – se extraña Ten.

De repente, Gohan llega volando y desciende frente a todos.

– “Buenos días.” – saluda Gohan. – “¿Está todo listo?”

El mestizo viste el gi que su padre llevó en Namek. Todos sonríen al verlo.

– “¿Eh?” – se sorprende Gohan. – “¿A dónde vais?”

– “¿Y tú qué crees?” – dice Krilín.

– “Te acompañamos.” – añade Ten.

– “Chicos…” – dice el mestizo, con dudas.

– “Gohan…” – le interrumpe Krilín. – “No he dejado de pensar en qué haría Goku… y lo tengo claro.”

– “Esta vez, él nos necesita.” – dice Ten.


En ese instante, el pequeño Baicha sale vestido con ropa vieja de Yamcha, que le queda enorme. Lo acompaña Bee.

– “¿A dónde vas tú?” – se sorprende Krilín.

– “Quiero ayudar…” – dice el hijo de Yamcha. – “Quiero pelear…”

– “Pero si eres solo un niño…” – dice Krilín.

– “¡No me importa!” – dice el chico. – “¡Soy un guerrero!”

Mai se enternece frente al coraje del niño.

– “Baicha…” – murmura la mujer.

Gohan se acerca al chico y se agacha para acariciarle la cabeza.

– “¿Estás seguro?” – le pregunta.

– “Gohan… no creo que…” – interviene Ten.

– “¿Qué edad tenía yo cuando empecé a pelear con vosotros?” – dice Gohan.

– “Pero Gohan… él no es…” – dice Krilín.

– “Tiene mucho más empeño del que tenía yo a su edad.” – dice Gohan.

El rostro de Baicha se ilumina de ilusión.

Mai da un paso al frente.

– “Dadme media hora y le ajustaré la ropa” – dice ella.

Gohan se pone en pie y asiente.

– “Saldremos entonces.” – dice el mestizo.

En ese tiempo, todos ya están listos.

Baicha luce la ropa de su padre, ahora ajustada por Mai.

– “Te falta esto.” – dice la mujer, que se quita el gorro y se lo pone al niño. – “¡Listo!”

Pino sale de la Corporación con una armadura nueva inspirada en su armadura vieja y la de Vegeta.

Todos están preparados.

Baba, Brief, Turbo y Oli se quedan en Tierra.

– “La Tierra queda en vuestras manos.” – dice Gohan.

– “Descuida.” – dice Brief.

Turbo entrega un nuevo radar al mestizo.

– “Lo he modificado.” – dice Norimaki. – “Os será útil.”

– “Gracias, doctor.” – asiente Gohan.

Baba se acerca al mestizo y le entrega el diamante.

– “¿Qué es esto?”  – pregunta Gohan.

– “Lo sabrás cuando llegue el momento.”  – sonríe Baba. – “Deja que te guíe, pero no caigas en su sed de sangre.”

– “¿Crees que es momento para acertijos?”  – responde el mestizo.

– “Confía.”  – sonríe Baba. – “El Sol brilla hoy más fuerte que ayer.”

Gohan no parece convencido, pero asiente con una sonrisa mientras se dirige a la nave con los demás.

Bee sigue a nuestros amigos hacia la nave, pero Gohan lo detiene.

– “Lo siento, amigo… pero tienes que quedarte aquí.” – dice el mestizo.

El perro agacha la cabeza, triste, y se sienta.

– “Volveremos pronto.” – se despide Gohan. – “Y tranquilo, yo cuidaré de tu nuevo amigo.”

Baicha saluda a Bee desde la nave.

Gohan sube al vehículo; Krilín se le acerca.

– “¿Y Cell?” – pregunta el terrícola.

– “Puede encontrarnos con el Shunkanido.” – responde el mestizo.

Todos se preparan para partir.

– “¡ROBOT!” – exclama Oli.

Pino mira a la doctora, sorprendido.

– “Cumple tu promesa.” – dice Oli.

Pino sonríe y asiente.

La compuerta se cierra y nuestros amigos inician su viaje en busca de las Dragon Balls.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Moro se encuentra sentado en el trono; Shiras a su lado.. Piccolo está arrodillado frente a ellos, comparte la muestra de respeto con otra figura demoníaca. Detrás de los dos demonios, seis siluetas en tinieblas.

– “Aquí están, señor.” – dice Piccolo. – “Las siete almas que me pidió.”

– “Muy bien…” – murmura Moro.

La figura que acompaña al namekiano se pone en pie; es Dabra.

– “Gracias por esta oportunidad, señor.” – dice el demonio. – “No le defraudaremos.”

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

“Puede que te haya subestimado, pajarito.”

En la Tierra, Ten Shin Han sobrevuela el destrozo causado por el ataque de la misteriosa mujer.

– “Ese poder destructivo…” – piensa el terrícola. – “Y sin previo aviso…” – cavila. – “¡No hay duda! ¡Es un…!”

Antes de que el guerrero pueda terminar su pensamiento, nota el aliento de la mujer en la nuca.

– “No deberías haber venido, pequeña grulla.” – dice ella.

Ten Shin Han intenta darse la vuelta, pero antes de lograrlo recibe un puñetazo que lo remite al suelo.

El luchador logra caer de pie tras unas piruetas.

– “¡¿Cómo me has llamado?!” – pregunta sorprendido.

La mujer levita.

– “Al menos esperaba que me enviaran a Tao Pai Pai…” – refunfuña ella.

– “¡¿Qué?!” sigue sorprendiéndose Ten.

La mujer dispara de nuevo, pero esta vez Ten no esquiva el ataque.

– “¡KIKO-HO!” – lo intercepta y anula, provocando un estallido en el cielo.

El enemigo parece sorprendido ante la hazaña de Ten.

– “Vaya… Puede que te haya subestimado, pajarito.” – dice ella.

Ten Shin Han baja los brazos, en actitud calmada.

– “No me envía la Red Ribbon.” – explica él. – “Y hace tiempo que abandoné las enseñanzas de la Escuela Grulla.”

– “¿Eh?” – duda ella. – “¿Y quién te envía? ¿Cómo me has encontrado?”

– “Hablemos.” – sugiere Ten.

En Ryusei, Bra y Pan se encuentran cara a cara con un enemigo desconocido.

– “He llegado tarde…” – refunfuña el misterioso personaje.

– “¿Tarde?” – oye Bra. – “¿Tarde para qué?” – piensa.

Pan, obcecada con ayudar a su amigo, no duda en atacar.

– “¡¡MASEN…!!” – exclama ella.

– “¡Espera!” – intenta detenerla su amiga.

Pero antes de que Pan pueda finalizar su técnica, el enemigo alza su mano biológica y hace levitar a la muchacha.

– “¡PAN!” – se preocupa Bra.

El ciborg atrae a la chica y la golpe con su mano metálica, remitiéndola de nuevo a su amiga, que no duda en atrapar a Pan al vuelo para protegerla.

El enemigo da la espalda a las muchachas y se eleva, pero Bra no está dispuesta a permitirlo.

– “¡Ni lo sueñes!” – exclama la hija de Vegeta.

Bra deja a Pan en el suelo y embiste al enemigo, pero este la intercepta en el aire, agarrándola del cuello con su brazo biónico.

– “No tengo tiempo para perder con vosotras…” – dice él.

La mirada del misterioso hombre y la de la chica se cruzan.

– “Ya veo…” – dice el enemigo. – “Tendré que buscarlo en otro sitio…”

El tipo suelta a Bra, que cae de rodillas al suelo, agarrándose su dolorido cuello.

– “¿Qué tipo tan raro…?” – piensa Bra – “¿Qué acaba de hacer…?”

El hombre se eleva y se da la vuelta, pero de repente se detiene, como si una fuerza invisible lo inmovilizara.

– “No tan rápido, joven…” – dice la voz de Madas.

El enemigo mira de reojo al Kaioshin, sorprendido.

– “¿Qué hace un compatriota tan lejos de casa?” – pregunta Madas

El tipo aprieta sus ojos con fuerza, pero Madas parece concentrarse y, de repente, el hombre emite grito desgarrador.

– “Mi poder mental está a otro nivel, Shula” – dice Madas.

Pan se ha recuperado y se acerca a su compañero.

– “¿Le conoces?” – pregunta Pan.

– “He leído su mente.” – dice Madas.

El antiguo Dios libera a su compatriota, que cae de rodillas al suelo.

– “¡¿QUÉ HACE?!” – se preocupa Pan.

– “No es un enemigo…” – responde Madas.

– “Ah, ¿no?” – pregunta Pan. – “¿Y qué quería de Ub?”

– “Nada.” – aclara Madas.

Shula se pone en pie.

– “No busco a vuestro amigo…” – explica el ira-aru.

– “Busca a Janemba…” – dice Bra, que ya ha atado cabos.

– “¿Janemba?” – se sorprende Pan. – “¿Y por qué?”

Madas sonríe.

– “Creo que les debes una explicación.” – dice el viejo Dios.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, muy lejos de allí, en Popol, Kale y Tarble han embarcado en la nave de los piratas espaciales.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Spade.

– “Hemos perdido el contacto.” – dice Tarble. – “No sabemos dónde está la patrulla, así que buscaremos a Broly…”

– “¿Y dónde está?” – pregunta Hart.

– “Tampoco lo sabemos…” – dice Kale.

– “¿Y qué esperáis que hagamos?” – pregunta Dmond. – “¿Dar vueltas por el espacio, a ver si hay suerte?”

En ese instante, Klub, que se encuentra a los mandos de la nave, interrumpe a sus compañeros.

– “¡Chicos!” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

El redar de la nave detecta algo.

En Monmaas, un malherido Broly camina entre la yerba alta, confuso.

– “¿Dónde…?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Dónde estoy?”

De repente, terremoto le sorprende.

El saiyajín no duda en ponerse en guardia.

Un gigantesco hurón de color se abalanza sobre él por la espalda.

En el planeta Imegga, la guerra ha dejado en ruinas la mayor parte del planeta; los soldados supervivientes ayudan a los habitantes, rescatando a la gente que ha quedado atrapada bajo los escombros de los edificios.

Ledgic camina entre las ruinas, cabizbajo, pensando en lo que esta guerra significa para él y para el planeta.

En la Capital del Imperio, Freezer ha regresado. La nave aterriza y el mismísimo Shisami sale a recibir al Emperador.

– “¡Bienvenido, señor!” – saluda el akaburu con una reverencia.

El demonio del frío sale de la nave y le siguen de cerca Curd, Liquir, Merlot, Pinot, Kamo, el pequeño robot, y Tapion.

– “¿Alguna novedad?” – pregunta Freezer.

– “Parece que hemos perdido el control de algunos planetas, aunque nuestros hombres siguen luchando.” – explica Shisami, mientras mira con cierto recelo a todos los desconocidos.

– “Bien.” – dice el tirano.

– “¿Cuáles son sus órdenes?” – pregunta el akaburu.

– “De momento, esperaremos.” – dice el tirano. – “Aún faltan piezas sobre el tablero.”