DBSNL // Capítulo 228: Sin control

DBSNL // Capítulo 228: Sin control

“¿Acaso ha olvidado que estamos aquí?”

En Jinko, el diabólico espadachín se encuentra frente a dos nuevos enemigos. Trunks y Reitan están en guardia.

El diablo observa atentamente a sus contrincantes.

– “Alguien se ha puesto nervioso y ha enviado refuerzos…” – sonríe el espadachín.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2 y Reitan también se transforma. Onisen gruñe.

El diablo les apunta con su arma.

– “Tienes una espada muy curiosa…” – dice el enemigo. – “No esperaba que nada fuera capaz de tener mi Don…”

– “Eres fuerte… ¿por qué trabajas para Moro?” – pregunta Trunks.

– “He dicho que Moro me ha dado este Don.” – dice diablo. – “No que trabajara para él…”

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

En el planeta de Zeno, Moro frunce el ceño.

– “¿Qué tramas, Shido? – murmura el brujo.

El diablo enfunda su arma.

– “Digamos que tengo un trato con Moro.” – dice Shido. – “Él quiere las Dragon Ball para poder liberar el Makai sobre el Universo y vengar a todas esas almas castigadas injustamente por los Dioses…” – dramatiza como si fuera una obra de teatro. – “Mis objetivos son otros.”

– “¿Y cuáles son?” – pregunta Reitan.

– “Yo solamente tengo curiosidad.” – sonríe Shido.

– “¿Curiosidad?” – se pregunta Trunks.

El espadachín se prepara para atacar, agarrando la empuñadura de su espada, aún enfundada.

– “Los mortales y su ciencia… son tan interesantes…” – sonríe el diablo.

En el laboratorio de Raichi, el doctor frunce el ceño.

En el planeta Makyo, Gohan persigue a la diablesa por el frío páramo.

– “Está loco…” – murmura la mujer.

Gohan deja de perseguirá y asciende, elevándose sobre el planeta.

– “¿Eh?” – se preocupa ella.

El mestizo alza las manos y una esfera de ki amarillo se materializa sobre ellas.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – la lanza Gohan.

La esfera se aproxima hacia el suelo a toda velocidad.

La luz del ataque ilumina el oscuro planeta.


Ten Shin Han, Krilín, Pino, Baicha y Mai miran la esfera de ki caer.

– “¿Qué hace…?” – se preocupa Mai, atónita.

– “¿Acaso ha olvidado que estamos aquí?” – dice Ten.

Pino intenta cubrir a Baicha y a Mai.

La diablesa ve la esfera de energía avanzar hacia ella.

– “Maldito insensato…” – gruñe ella.

Hyonagi busca entre sus ropajes.

De repente, una gigantesca columna de lava brota del suelo y avanza hacia el ataque de Gohan, interceptándolo y frenando su avance.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.


En ese instante, una figura envuelta en llamas avanza por el interior de la columna de lava y atraviesa el ataque del saiyajín, convirtiéndolo en cientos de pequeñas esferas de ki que llueven sobre Makyo.

La figura sigue avanzando hacia Gohan, que reacción intentando golpearla, pero el enemigo es ágil y evita el ataque, colocándose a la espalda del mestizo.

Gohan se da la vuelta, pero ya es demasiado tarde. La diablesa flamígera le apunta con ambas manos y crea una esfera de fuego alrededor del saiyajín.

– “¡¡ARDE!!” – grita ella. – “¡¡HINOTAMA!!”

El saiyajín grita en el interior de la bola de fuego.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama el simiesco saiyajín.

De repente, la esfera estalla. Una fuerte corriente de aire sacude la zona e incluso apaga a la diablesa, que revela su forma de dragón.

Dibujado por Ipocrito

El saiyajín ha sufrido quemaduras, pero sus ojos rojos no muestran signos de aflicción.

– “¿Qué clase de monstruo eres?” – se pregunta Hyonagi.

En el Makai, Vegeta retrocede frente a las feroces embestidas de los secuaces de Dabra. El saiyajín, con su aura imbuida parcialmente por el poder del Ikigai, se siente presionado.

Dabra observa el combate con una media sonrisa.

– “Le cansarán y le obligarán a revelar sus trucos…” – piensa el Rey de los Demonios. – “Yo solo tendré que barrer los restos.”

Dabra mira de reojo la entrada a la gruta frente a la que se encuentran.

– “Luego podré ir a por el verdadero premio…” – sonríe el diablo.

Vegeta sigue a la defensiva. El dolor de su herida cada vez es más intenso. Los enemigos no le dan descanso.

El saiyajín se revuelve y propina una patada en la cara el grandullón, otra patada dando una pirueta al pequeño, y aún en el aire, empuja con ki invisible al mediano, lanzándole contra unas rocas.

Vegeta, en pie, los observa desafiante.

– “No os levantéis…” – sugiere el saiyajín.

Pero los tres diablos no tardan en estar listos de nuevo, sonriendo de forma macabra.

– “Bastardos…” – gruñe Vegeta.

Dabra sonríe.

– “Hagámoslo más interesante…” – dice el demonio.

El demonio chasquea los dedos y materializa dos cimitarras en las manos de su pequeño secuaz, un sable largo para el mediano, y una alabarda para el grandullón

– “Je, je…” – ríen todos.

Vegeta aprieta sus puños.

– “Esas tenemos, ¿eh?” – fuerza una sonría el saiyajín.

Su aura se aviva y se tiñe de magenta. Sus ojos se tornan grises. Su cabello se eriza y brilla de color rosado.

Dabra parece sorprendido ante tal transformación por la naturaleza de su ki.

– “Así que este es tu nuevo poder…” – murmura el diablo.

En el planeta de Kaiosama, Piccolo y el Dios del Norte siguen reunidos.

– “Si has venido a matarme, ya estoy muerto.” – bromea Kaiosama.

– “Aún sigues siendo molesto.” – dice Piccolo.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – suspira el Dios.

– “No intentes tretas sentimentales…” – gruñe el namekiano.

– “No te lo decía a ti, Piccolo.” – dice el Kaio.

– “¿Eh?” – se extraña el namekiano.

En el interior de Piccolo, Slug abre los ojos.

Piccolo sacude la cabeza con rabia.

– “¡Estás hablando conmigo, Kaio!” – replica el namekiano.

– “Aún no me has dicho a qué has venido.” – dice el Dios.

– “El Señor Moro quiere darte una lección…” – responde Piccolo. – “Eres un Dios parcial como todos los demás… Has tenido claros favoritos y les has ayudado siempre que has podido…” – el namekiano sonríe de forma macabra. – “Pero hoy los verás morir…”

DBSNL // Capítulo 226: Fuego

DBSNL // Capítulo 226: Fuego

“Para él es un juego…”

En Jinko, Onisen y el diablo siguen luchando. La creación de Raichi demuestra tener una fuerza descomunal, pero el enemigo es ágil e inteligente. La ciudad está quedando reducida a escombros por el combate.

El diablo evita de nuevo un envite del androide y salta por encima de él.

Onisen, usando el salto temporal de Trunk y Hit, reacciona rápidamente y agarra la pierna del demonio para estamparlo violentamente contra el suelo.

A través de la pantalla, Raichi y los demás observan el combate.

– “Conserva mis habilidades…” – murmura Trunks.

El demonio se revuelve y dispara a bocajarro una onda de ki que no surte ningún efecto contra su adversario.

– “Qué resistente…” – se molesta el diablo.

Onisen alarga su brazo, que se enrolla en el cuello el demonio.

El diablo corta el brazo del androide con su espada.


La extremidad cae al suelo.

La piedra del brazo brilla y éste rápidamente repta de regreso a Onisen, pero el demonio ensarta su espada en la gema, que se apaga. La extremidad queda inerte. 

Onisen y el diablo se miran fijamente. El primero furioso; el segundo con una media sonrisa.

En el refugio de Raichi, el tsufur se impacienta.

– “Ese diablo es más listo de lo que parece…” – dice Reitan.

– “Ha comprendido el origen del poder de su adversario en unos pocos compases.” – dice Shula.

– “Hay más…” – añade Trunks. – “Parece que se está divirtiendo… Aún no ha revelado todo su poder.”

En el rostro de Raichi se reflejan las dudas que empiezan a brotar.

En Makyo, Gohan mantiene a la diablesa incrustada en el suelo, agarrando su rostro. De repente, el mestizo siente como el suelo aumenta de temperatura rápidamente hasta empezar a derretirse. Una columna de lava brota del piso y engulle a la diablesa mientras se proyecta hacia el cielo; Gohan se ve obligado a retroceder. 

Tras un instante, la columna retrocede y la mujer aparece ilesa sobre el cráter de lava.

– “Tu fuerza y tu ferocidad son dignas del Rey de los Demonios…” – concede ella.

– “Luché contra Dabra hace tiempo.” – responde Gohan. – “No me impresionó.”

– “Deberías verlo ahora…” – sonríe la diablesa.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan.

Mientras tanto, en el Makai, Dabra y sus tres secuaces aterrizan frente a la entrada de una gran cueva que parece hundirse pajo la rocosa superficie.

– “Es por aquí…” – dice el demonio.

De repente, Vegeta aterriza tras el grupo de diablos.

Sin tener que darse la vuelta, Dabra esboza una media sonrisa.

– “Vegeta…” – murmura el demonio.

– “¡Pero si es el Rey de los criados…!” – se burla el saiyajín.

Vegeta echa un vistazo a los secuaces.

– “¿Hay que ser feo para pertenecer al grupo?” – los provoca.

Los enemigos se preparan para atacar, pero Dabra se da la vuelta y eso los detiene.

– “Vegeta…” – suspira Dabra, con desprecio. – “Estás herido… puedo oler tu sangre… Y las condiciones de este lugar son exigentes incluso para un guerrero como tú… ¿Qué pretendes?”

– “La última ve que nos encontramos me robaron la oportunidad de enfrentarme a ti.” – dice Vegeta. – “Pero esta vez no te escaparás.”

– “Han cambiado muchas cosas desde la última vez.” – sonríe Dabra con prepotencia. – “Mi poder se ha multiplicado.”

– “Bien…” – sonríe Vegeta de la misma forma. – “Porque el mío también.”

Vegeta aprieta los puños. Los secuaces de Dabra interpretan que va a atacar se abalanzan sobre él.

– “Je” – ríe Vegeta.

En Jinko, el combate continúa. Onisen carga contra el diablo, que de nuevo se ha puesto a la defensiva.

– “Para él es un juego…” – murmura Shula.

– “¿Tienes un plan B, tsufur?” – pregunta Reitan con cierto retintín.

– “Ganará…” – reitera Raichi, con voz algo temblorosa.

En Makyo, la diablesa extiende sus brazos en cruz y alza su mirada hacia el cielo; sus ojos arden. Una gran llama la envuelve y toma forma mientras aumenta de tamaño, revelando finalmente un gran fénix de puro fuego.

Mientras tanto, Krilín, Ten Shin Han, Pino, Mai y Baicha miran el combate en el horizonte.

– “¿Deberíamos ayudar?” – se pregunta Mai.

– “¿Acaso podemos?” – dice Pino.

– “Me siento inútil…” – refunfuña Ten.

Krilín parece preocupado por Gohan.

De repente, Baicha cree ver algo en el horizonte. Una edificación de roca negra.

– “¿Qué es eso?” – pregunta el pequeño. – “¿Es donde vive la señora?”

Ten Shin Han centra sus tres ojos en el paisaje.

– “Parece un castillo…” – dice el terrícola.

El fénix alza el vuelo para luego precipitarse en picado sobre Gohan, que se cubre con ambas manos pare recibir el impacto. 

Un estallido de fuego inunda la zona, provocando llamas que se levantan por encima de los cien metros.

Hinoyagi sonríe viendo el incendio.

Dibujado por Ipocrito

Entre la fogata, la figura de Gohan puede intuirse, aún en pie. El mestizo alza su mirada y la clava en el enemigo.

– “¿Eh?” – se sorprende ella.

El suelo bajo Gohan se resquebraja antes de que él salga a toda velocidad hacia el enemigo. Un túnel de vacío se crea entre las llamas a su paso.

Gohan se presenta frente a Hinoyagi y le propina un puñetazo en la cara que la lanza hacia el horizonte. El golpe retumba por Makyo como si de un trueno se tratara.

Los ojos de Gohan están en blanco, sus colmillos afilados, y su musculatura ha aumentado.

DBSNL // Capítulo 224: Las tres últimas esferas

DBSNL // Capítulo 224: Las tres últimas esferas

“Esto no aparece en las cartas…”

Kamakiri, Tarble, Kale, Spade y su banda han abandonado el planeta de Zunoh en la nave del doctor. 

– “¿Se puede saber qué ha ocurrido?” – pregunta Dmond.

– “No.” – responde Spade, tajante.

– “Yo aún no sé ni dónde estábamos…” – suspira Tarble.

– “Las historias llaman a ese lugar Niwa” – dice Spade. – “Nunca pensé que existiera de verdad.”

– “Niwa…” – repite Tarble.

Kale se acerca a Kamakiri, a los mandos del vehículo.

– “¿Broly está muy lejos?” – pregunta la saiyajín.

– “Voy a introducir las coordenadas de Monmaas” – responde el doctor.

– “Monmaas… El planeta de los gigantes…” – dice Spade. – “Por si era extraño pisar un único lugar de leyenda…”

La nave acelera y se pierde en el espacio profundo.

En el planeta refugio de la Patrulla Galáctica, Cheelai ha informado a la familia de Hit sobre el fatal destino del asesino.

– “No… no es posible…” – llora Strai. – “Hit…”

– “Lo siento, Strai…” – dice Cheelai.

Punch aprieta sus puños con rabia.

– “No puede ser…” – gruñe el chico. – “¡No pueden haber derrotado a papá!”

Cheelai agacha la cabeza, en silencio.

– “¡Os habéis equivocado!” – insiste Punch. – “¡Es mentira!”

– “¡Punch!” – exclama Strai, con lágrimas en los ojos. – “¡Basta!”

El chico, disgustado, abandona la sala.

Al salir al exterior, se encuentra con la pequeña Kik jugando con un muñeco de trapo de la Patrulla que se parece a Jaco.

La pequeña mira confusa a su hermano, al verlo tan malhumorado.

Sin mediar palabra, Punch se agacha y abraza a Kik con fuerza y empieza a llorar.

En el planeta Jinko, el demonio llega a las puertas de la torre en el centro de la metrópolis. A su alrededor se encuentran los cercenados cuerpos de los dorobochi que se han interpuesto en su camino.

– “Bien…” – dice el diablo, empuñando su arma.

En el planeta de Raichi, el doctor frunce el ceño.

– “Hmmm…” – murmura el tsufur.

Un sarcófago cilíndrico de cristal nace del suelo. En él se puede ver una silueta humana inmersa en líquido morado.

– “No habrá sido capaz…” – murmura Shula, asustado al verlo.

El líquido empieza a ser drenado, revelando a una criatura con piedras shintai en su cabeza, torso y extremidades.

– “¿Qué diablos…?” – se sorprende Trunks.

Reitan se pone en guardia instintivamente.

Ahms comprueba las lecturas del ordenador.

– “Está listo.” – anuncia el ayudante del doctor.

– “Bien.” – dice Raichi. – “Actívalo.”

Los ojos amarillos del individuo se abren. El cilindro de cristal se retira, dejando al personaje de pie en el centro de la sala.

Mientras tanto, en Jinko, el demonio apunta con su arma a las puertas de la torre, pero una presencia le sorprende.

– “¿Eh?” – murmura el diablo, dándose la vuelta.

La creación de Raichi ha aparecido en Jinko.

Dibujado por Ipcorito

En el planeta del doctor, Trunks, Shula, Reitan y Kamo observan las imágenes en pantalla.

– “¡¿Cómo ha llegado tan rápido?!” – se pregunta Kamo. – “¡Es impresionante!”

– “Janemba…” – murmura Trunks.

Shula mira de reojo al doctor tsufur.

– “Confía mucho en su criatura, Raichi…” – dice el ira-aru.

Mientras tanto, en el otro extremo del Universo, la nave de Gohan, Ten Shin Han, Pino, Krilín, Mai y Baicha se acerca a un planeta cubierto por tinieblas.

– “Esto no aparece en las cartas…” – dice Pino.

– “Es aquí.” – confirma Gohan.

Mai comprueba el radar.

– “La señal indica que hay una esfera en este lugar.” – dice el terrícola.

– “¿Qué sientes, Gohan?” – pregunta Ten Shin Han.

– “Es una presencia…” – dice el mestizo.

– “Puedo confirmarlo.” – dice Krilín. – “Siento lo mismo que sentí cuando los demonios aparecieron en la Tierra. Desde entonces no había sentido algo con tanta intensidad… Ni siquiera en presencia de los otros demonios.”

– “Qué miedo…” – murmura Baicha, agarrándose a la pierna de Mai.

Pino frunce el ceño.

– “Piloto a ciegas.” – dice el androide. – “No sabemos a lo que nos enfrentamos.”

– “Tenemos que recuperar la esfera.” – dice Gohan. – “A toda costa.”

Ten asiente.

– “No hay otra opción…” – acepta el terrícola.

Pino agarra los mandos de la nave.

– “Bien.” – dice el robot. – “Sujetaos.”

Nuestros amigos inician el descenso hacia el planeta oscuro.

En el Makai, Vegeta, Goten y Trunks pueden ver a las hordas demoníacas esperando a los pies del castillo.

– “Hay que hacer algo…” – dice Goten.

Vegeta observa sus heridas. Algunas de ellas aún sangrantes.

– “Maldición…” – refunfuña el saiyajín.

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

DBSNL // Capítulo 222: La búsqueda continúa

“No tienen remedio…”

En la Tierra, en el jardín de la Corporación Cápsula, Pan, Bra, Ub y Cell, que ha traído al moribundo Chidori, se han reunido con Madas, Brief, Oli, Turbo y Baba. El ira-aru y la doctora han sido vendados.

Cell se ha llevado al demonio a un rincón del jardín. El demonio está arrodillado en el suelo, maniatado con un halo de ki. Los demás festejan la victoria.

El antiguo Dios descansa sentado en una hamaca, en el jardín, rodeado por los demás.

– “Pensé que no lo contaba…” – dice Madas.

– “Ha estado cerca…” – dice Baba.

Bra sonríe.

– “Parece que se preocupan por ti…” – se mofa la hija de Vegeta.

– “¡Madas ha ligado!” – se burla Pan.

Baba se sonroja.

– “¡CALLAOS!” – protesta el Dios, sacando su lado más cascarrabias.

Cell y Chidori pueden oír la conversación desde el rincón.

– “¿No lo celebras con ellos?” – dice el demonio, entre dientes.

– “No hay nada que celebrar.” – responde el insecto. – “¿No es cierto?”

– “Los Dioses os traicionarán…” – dice Chidori. – “No puedes fiarte de ellos…” – añade, mirando a Madas.

Flashbacks de figuras humanoides huyendo azotan la mente del diablo.

– “¿Algo que debas contarme?” – pregunta Cell.

– “No… no lo recuerdo…” – responde el diablo, agachando la cabeza.

– “Una pena…” – suspira Cell.

– “Mi Señor ha sufrido como yo… como nosotros…” – dice Chidori. – “Por eso él puede ser un líder mejor que cualquier Dios de pacotilla.”

– “El sufrimiento es virtud, ¿eh?” – sonríe Cell. – “Idiota…”

– “¿Qué?” – se sorprende Chidori.

– “El sufrimiento es sufrimiento. La virtud es virtud.” – dice Cell. – “No intentes justificar una cosa mediante otra.”

– “Como osas…” – gruñe el diablo.

Cell agarra del cuello a Chidori y le mira a los ojos.

– “Puedes verme, ¿verdad?” – pregunta el insecto. – “Seguro que sí…”

Chidori se queda sin palabras, asustado.

– “Si piensas que tus vasallos pueden hacerte el trabajo sucio, te equivocas…” – dice Cell. – “En algún momento vas a tener que dar la cara… Estos chicos y yo hemos acabado con dos de los tuyos. Dudo que Gohan, si se topa con los otros, tenga problemas con ellos… ¿Qué planeas?”

Los ojos de Cell se tornan magentas. Una imagen azota su mente. Una piedra preciosa bañada en sangre.

– “¿Eh?” – se sorprende Cell, que suelta a Chidori.

El diablo ríe.

– “Ja… jaja…” – se mofa Chidori.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el insecto.

– “Mi Señor te ha mostrado una pizca de lo que os espera…” – dice el demonio.

El insecto, furioso, decapita a Chidori. Su cuerpo cae al suelo.

Todos los presentes se quedan impactados.

Cell les saca del trance. El insecto se acerca al grupo.

– “¿Qué pensáis hacer con las esferas?” – pregunta el insecto.

– “¿Eh?” – tarda en reaccionar Pan. – “Se las podríamos llevar a papá…” – dice Pan.

– “O podemos esperar aquí a que vuelva…” – dice Bra.

– “¿Cuántas deben tener ya?” – se pregunta Ub.

Cell se harta de la conversación y se aleja de nuevo.

– “¿A dónde vas?” – pregunta Pan.

– “Esta guerra es demasiado para vosotros.” – dice el insecto. – “Lo mejor que podéis hacer es quedaros en la Tierra y rezar para que Son Gohan consiga las otras Dragon Balls antes que el otro tipo.”

– “¿Quedarnos aquí de brazos cruzados?” – Bra se siente insultada.

– “Ahí fuera seréis un estorbo.” – insiste Cell.

Cell abre sus alas.

– “Sed buenos y dejad el asunto a los mayores.” – se despide Cell, que sale volando hacia el cielo hasta desaparecer de la vista de todos.

Las muchachas se ponen en pie, frustradas.

– “Pero… será…” – protesta Bra.

Ub mira el cadáver de Chidori, pensativo… e interviene. 

– “Puede que tenga razón.” – dice el chico.

– “¿Qué?” – se sorprende Pan.

– “¡¿Tú también te acobardas?!” – se mosquea Bra.

– “No se trata de ser un cobarde…” – dice Ub. – “Pero tampoco podemos ser una carga para los demás.”

Madas asiente.

– “El chico tiene razón…” – dice el ira-aru.

– “¡Y un bledo!” – responde Bra.

– “Yo tampoco voy a dejar que el peso del futuro cargue sobre los hombros de papá, del tío Krilín y de los demás…” – añade Pan.

Bra mira de reojo a su abuelo.

– “¿Puedes reparar nuestra nave, abuelo?” – pregunta la muchacha.

– “¿La nave?” – la mira el doctor.

El vehículo se encuentra en un estado lamentable.

– “Pues… necesitaré un tiempo…” – dice Brief.

Ub fuerza una sonrisa.

– “Pan…” – dice el chico. – “¿De verdad quieres pelear?”

– “¿Eh?” – se extraña la hija de Gohan. – “¡Pues claro!”

El chico de Isla Papaya aprieta sus puños.

– “Entonces, yo también lo haré.” – dice Ub.

– “Ub…” – se conmueve ella.

Madas suspira y niega con la cabeza.

– “No tienen remedio…” – dice el ira-aru.

– “Cosas del corazón…” – murmura Baba, con una media sonrisa pícara.

Muy lejos de allí, en la nave espacial de la Patrulla Galáctica pilotada por Pino, Son Gohan, sentado en el asiento del copiloto, siente una presencia extraña que le hace mirar por la ventana.

– “¿Qué ocurre, Son Gohan?” – pregunta Pino, que se ha dado cuenta de que algo no va bien.

– “¿Qué hay en esa dirección?” – pregunta el mestizo.

Pino teclea en la mesa de comandos.

– “Nada.” – dice el androide. – “En esta zona solo hay una nebulosa, según los mapas de la Patrulla.”

– “No…” – dice el mestizo. – “Tiene que haber algo…”

Krilín, en el dormitorio, observa el radar, que señala una esfera en la dirección en la que avanzan.

El terrícola bosteza.

De repente, la señal cambia de posición y aparece más cerca, a la izquierda de su trayectoria.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Krilín.

El terrícola se dirige a la cabina.

– “Chicos…” – dice Krilín. – “¿Es posible que el radar se haya estropeado?”

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Por qué?”

– “La esfera a la que nos dirigíamos… parece que ha cambiado de lugar.” – dice Krilín.

– “¿Y a dónde ha ido?” – pregunta Gohan.

– “Por allí” – señala Krilín en la misma dirección que Gohan había sentido algo extraño.

Pino frunce el ceño, preocupado por lo que Gohan ha podido detectar.

Mientras tanto, en el planeta Jinko, el demonio sigue su avance entre dorobochi, cercenando sus cuerpos, decapitando y desmembrando con suma facilidad a todo el que se interpone en su camino. En la cima de la torre central, en una cámara acorazada de alta tecnología, la esfera de siete estrellas le espera.

Dibujado por Ipocrito