DBSNL // Capítulo 241: Batalla por el futuro del universo

DBSNL // Capítulo 241: Batalla por el futuro del universo

“Yo tengo mis propios trucos.”

En el Makai, Kerubero y Dabra se enfrentan en un duelo de espadachines que el Rey de los Demonios domina. El mayordomo retrocede. Su técnica es superior a la de Dabra, pero los espadazos del Rey cuentan con una fuerza que hace estremecer a Kerubero cada vez que se defiende.

En Jinko, Reitan y los hermanos Para buscan entre los escombros de la ciudad. Raichi los ha traicionado; Onisen ha entregado la esfera de siete estrellas a Moro y ha desaparecido con Shido.

En un extraño limbo, envuelto en una fina neblina verde, Trunks se encuentra frente a Whis.

– “Whis…” – dice el mestizo, cabizbajo. – “Lo siento…”

– “¿Qué es lo que sientes?” – pregunta el ángel, con su sonrisa característica.

– “Te he fallado…” – responde Trunks. – “Ha muerto mucha gente para detener a Shiras… y aún queda Moro…”

– “Estoy orgulloso de ti, Trunks.” – dice Whis, que acerca la gema de su vara al mestizo. – “Pero tu trabajo no ha terminado.”

La vara de Whis brilla intensamente y baña a Trunks con su luz.

Reitan camina por el surco en la tierra formado por la técnica de Cell, cuando se topa con la empuñadura rota de la espada de Trunks.

– “No…” – murmura el herajín, al temer lo peor.


De repente, la empuñadura brilla intensamente, formando una gran columna de luz verde, sorprendiendo a Reitan. Una figura empieza a materializarse en el interior de esa luz. El herajín observa confuso.

En Makyo, Gohan carga de nuevo contra el brujo, que crea muros de piedra en su camino, obligándolo a romperlos para seguir avanzando, retrasándole así.

Krilín, Mai y Bra observan al mestizo.

– “El poder oculto de Gohan…” – murmura Bra. – “He oído a papá hablar de eso… ¡Pero jamás imaginé algo así! ¡Y sin transformarse!”

– “El desbloqueo del viejo Kaioshin le permite acceder a todo su poder sin necesidad de recurrir a las formas de Súper Saiyajín…” – dice Krilín. – “La presencia del Makai habrá destruido el sello de Beerus…”

– “Es impresionante…” – dice la hija de Vegeta.

– “Pero jamás había sido tan fuerte… ¿Será por la cola?” – se pregunta Krilín.

Moro invoca un tornado que rodea a Gohan, pero el saiyajín emite ki a raudales mientras grita con fuerza; un grito que por un segundo se confunde con un rugido.

Moro apunta con su dedo índice a Gohan, con el pulgar extendido, como si su mano fuera una pistola, y dispara una bala de aire comprimido que el mestizo esquiva saltando hacia un lado. La bala destruye una montaña a su espalda.

El brujo sigue disparando. Gohan vuela rodeando a Moro, evadiendo cada bala, que destruyen las rocas contra las que impactan.

El mestizo cambia de dirección y empieza a avanzar hacia el brujo, pero éste crea un nuevo muro de roca a su paso. 

Gohan se eleva para evadirlo, pero un tsunami de lava sorprende al mestizo.

– “¡¡CUIDADO!!” – advierte Krilín.

Gohan lanza un ataque de ki que choca contra la gran ola, estallando y disipando la lava, que cae sobre la superficie de Makyo.

Pero Moro no ha terminado. El brujo se desata las vendas de los brazos; se las lleva el viento. 

Moro clava sus garras en sus antebrazos y los desgarra. La sangre gotea.

Gohan no entiende lo que está ocurriendo, pero puede sentir un cambio en el ambiente.

De repente, a Mai le cuesta respirar. Krilín también puede sentir los efectos. Mai cae al suelo, casi inconsciente.

– “¡¡TENEMOS QUE ALEJARNOS DE AQUÍ!!” – exclama Krilín.

Bra siente cada vez más los efectos, y agarra a Mai.

– “Qué presencia tan aterradora…” – piensa Krilín.

El terrícola se da cuenta de que Slug está tumbado en el suelo, cerca de allí.

– “¡Marchaos!” – exclama Krilín. – “¡Ya os alcanzaré!”

– “¡¿Qué?!” – exclama Bra.

Krilín corre hacia el namekiano.

Cerca del castillo, Pino advierte al pequeño Baicha.

– “No te detengas, chico…” – dice el androide. – “La atmósfera se ha vuelto más denso… El porcentaje de oxígeno está cayendo rápidamente…”

Son Gohan toma tierra. Su mirada fija en el enemigo. Una gota de sudor frío recorre su frente, pues siente una presencia ante él como jamás había sentido antes. Es como si un gigante hecho de muerte se alzara ante él y le mirara a los ojos.

Moro esboza una sonrisa macabra.

– “Muchacho…” – dice el brujo. – “Podría acabar contigo con un chasquido… Pero eso sería demasiado rápido… Voy a derrotarte en tu propio juego…”

Un aura negra y roja envuelve al brujo. El suelo bajo sus pies se resquebraja. El planeta se cubre de tinieblas lo bañan en noche.

El brujo se prepara para atacar… pero algo ocurre. Una columna de luz verde cae del cielo frente a Gohan, a escasos metros. 

El mestizo se cubre cegado por el destello.

Oculto detrás de una columna del castillo, Baicha observa lo ocurrido.

– “Aquí estaremos a salvo…” – dice Pino. – “Por ahora.”

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Baicha, que puede ver una columna de luz en el horizonte perderse en el cielo.

Mai, Shula y Bra han aterrizado no muy lejos de allí. 

– “La presencia de Moro…” – dice Shula, aterrado ante lo que siente. – “Es realmente… es aterradora…”


De repente, la hija de Vegeta siente una nueva presencia.

– “Siento… ¡siento un ki conocido!” – exclama Bra.

Krilín, que cada vez se encuentra peor, intenta volar cargando con Slug.

– “No es posible…” – murmura Krilín, viendo el destello de reojo. – “¡Es…!”

Una silueta ha aparecido en Makyo envuelta en luz. Gohan pronto reconoce al recién llegado.

– “¡¿TRUNKS?!” – exclama el mestizo, mientras una tímida sonrisa se dibuja en su rostro.

Mirai Trunks, con su espada en la espalda, vestido con ropa que recuerda a la de Hit, con una gabardina encima.

Moro frunce el ceño.

Dibujado por Ipocrito

En Jinko, Reitan mira al cielo, boquiabierto.

– “Me… me ha dejado tirado…” – dice el herajín.

– “Escucha, muchacho…” – dice Son Para, al que siguen sus hermanos. – “¿Tienes idea de cómo vamos a salir de aquí?”

En Makyo, Trunks mira fijamente al enemigo.

– “Así que ese es Moro…” – murmura el hijo de Vegeta.

– “Su poder es aterrador…” – dice Gohan, serio. – “Y sus habilidades… No sabría describirlas.”

– “Yo tengo mis propios trucos.” – responde Trunks.

– “Eso veo…” – dice Gohan, esbozando una media sonrisa. – “Ha pasado mucho tiempo desde la última vez.”

Trunks mira al mestizo y le devuelve una breve sonrisa antes de ponerse serio.

– “He visto lo que ha sucedido…” – dice el hijo de Vegeta.

– “Se lo haré pagar.” – responde Gohan, frunciendo el ceño.

Moro los observa con atención.

– “No importa cuantos seáis…” – dice el brujo. – “No vais a poder detenerme. Os falta determinación… La determinación que encuentras en una prisión de hielo durante una eternidad…” – aprieta los dientes.

Trunks desenfunda su arma y los dos mestizos se ponen en guardia, listos para el combate que decidirá el destino del universo.

En el Makai, Vegeta puede ver una tenue luz al final del túnel.

– “¡¿Una salida?!” – acelera el ritmo de su carrera.

Al salir a una caverna, el saiyajín se detiene al contemplar a Son Goku aprisionado en una columna de hielo.

– “G… Goku…” – se extraña Vegeta, que se acerca tímidamente a él.

El saiyajín toca el hielo con sus dedos y éste empieza a extenderse por ellos rápidamente. Vegeta se asusta y retrocede, pero tiene que tirar con todas sus fuerzas para liberarse, arrancándose la piel de sus yemas

– “Esto no es hielo normal…” – murmura el saiyajín, preocupado.

En el interior del hielo, Son Goku ignora la presencia de su amigo, y camina en completa oscuridad.

DBSNL // Capítulo 240: Nada que perder

DBSNL // Capítulo 240: Nada que perder

“Destruiré lo que queda de vuestro mundo.” 

En Makyo, Moro esboza una media sonrisa pícara con las seis Dragon Balls convertidas en piedra flotando sobre su mano.

El renacido namekiano mira al brujo fijamente. Los demás lo miran a él con tristeza, pues significa la desaparición de las esferas.

Krilín se acerca al desconocido.

– “¿Piccolo?” – pregunta el terrícola con recelo.

– “Mi nombre no importa…” – revela el namekiano, que con magia cambia su ropa a un gi morado con un chaleco largo amarillo encima, un cinturón y un collarín naranjas y botines namekianos marrones.

Moro sigue sonriendo.

– “Estoy impresionado…” – dice el brujo. – “No esperaba que te atrevieras hacer algo así… Es una pena que no haya servido de nada.”

– “¿EH?” – se asustan todos.

Slug embiste al enemigo a una velocidad de vértigo e intenta propinarle un puñetazo, pero el brujo materializa un espejo que se rompe con el golpe, dejando al brujo y al namekiano cara a cara.

Moro retrocede de un salto para recuperar la distancia. Los dos mantienen la mirada fija el uno en el otro.

– “He visto la destrucción que causaron los Kashvar en Konats… Y lo que le hiciste a mi hogar.” – dice Slug. – “No permitiré que el universo sufra ese horror.”

Slug aprieta los puños y aviva su aura incolora. Moro espera con una inquietante calma.

El namekiano, sin previo aviso, extiende su mano derecha hacia el brujo, agarrando su muñeca con la izquierda, disparando por sorpresa un devastador ataque que ilumina por completo el planeta.

El ataque engulle a Moro. Makyo tiembla. La luz es cegadora.

Lejos de allí, Ub, con su ropa rasgada, magullado y dolorido, camina tambaleándose hacia el combate, viendo el destello a lo lejos.

Son Gohan desciende frente a él con Pan en brazos.

– “Gohan…” – dice Ub, agachando la cabeza. – “Yo…”

– “Por favor.” – le interrumpe el mestizo. – “Cuida de ella.”

Gohan entrega el cuerpo de Pan al chico.

– “Por supuesto…” – dice Ub. – “¿Qué vas a…?”

Ub puede ver en los ojos de Gohan una ira contenida que jamás había presenciado. 

Mientras tanto, la polvareda se está disipando, revelando a Moro, aún sosteniendo las esferas en su mano. Un gran surco se encuentra a su alrededor, pero el suelo sigue intacto bajo sus pies. 

Slug aprieta los dientes, frustrado y preocupado.

– “¿No ibas a detenerme, namekiano?” – pregunta Moro con retintín.

– “No te saldrás con la tuya…” – replica Slug. – “He presenciado el curso de la historia durante eones… Y la gente como tú no gana…”

De repente, a los pies de Slug aparece un extraño humo negro del que nacen unas cadenas vaporosas que se enrollan en las manos del namekiano y lo subyugan, haciendo que se arrodille

– “K… kk…” – gruñe Slug, sorprendido por la magia del brujo.

– “¿La gente como yo?” – murmura Moro, muy serio. – “Si has vivido tanto tiempo, deberías entenderme… El Universo no será libre hasta que desaparezca la voluntad de los viejos Dioses.”

Un kienzan avanza rápidamente hacia el brujo, que sin mirarlo alza su mano hacia él y un rayo cae del cielo, interceptando el disco y haciéndolo estallar.

Krilín, el lanzador, observa desde una colina cercana.

– “Maldito…” – gruñe el terrícola.

Mai se agacha y agarra a Baicha de los hombros. El pequeño sostiene la cabeza de Pino.

– “¡Huye!” – exclama la mujer. – “¡Aléjate de aquí todo lo que puedas!”

Bra se abalanza sobre Moro por la espalda, pero un torrente de lava brota del suelo bajo sus pies, obligándola a protegerse y saliendo repelida, con su cuerpo humeante, perdiendo si top rosa y las mangas de su camiseta negra, cayendo al suelo de espaldas.

Shula embiste a Moro, pero varias estalagmitas brotan del suelo y una de ellas se clava en su costado, deteniendo su avance.

Moro camina hacia hasta el namekiano y, con una macabra sonrisa, le coloca la mano izquierda sobre la cabeza. 

– “Ha sido un truco interesante, Piccolo…” – dice el brujo. – “Pero no puedes esconderte de mí…”

La mano de Moro brilla con una perturbadora luz negra. Slug puede sentir una extraña y aterradora sensación de vacío, como si parte de él estuviera abandonando su cuerpo.

Poco a poco, las Dragon Balls recuperan su brillo y vuelven a la vida.

Cuando Moro termina, Slug se desploma.

– “Ja… jaja…” – ríe el brujo.

Gohan ha regresado al campo de batalla y se da cuenta de que en el suelo se encuentra un trozo del collarín blanco de Pan, ahora ensangrentado. El mestizo lo recoge.

Moro observa detenidamente las Dragon Balls en su poder y sonríe victorioso.

Pero un disparo de energía golpea una esfera, que choca en otra y rompe el equilibrio haciendo que caigan todas al suelo.

– “¿Eh?” – gruñe Moro, sorprendido.


Mai, con una rodilla hincada en el suelo, ha disparado.

– “Moscas molestas…” – gruñe el brujo.

Baicha, con Pino en brazos, corre hacia el castillo.

Son Gohan se ha atado el collarín ensangrentado en la cabeza a modo de cinta.

Dibujado por Ipocrito

El mestizo clava su mirada en Moro, alertando al brujo con su presencia.

– “Hmm…” – murmura el brujo.

Los ojos del saiyajín brillan de color verde y un aura amarilla envuelve su cuerpo. Su cabello sigue siendo negro.

Moro no parece impresionado.

– “Tú…” – dice el brujo. – “¿Quieres intentarlo?” – se mofa.

Gohan no responde. La mirada del mestizo da escalofríos.

Moro escupe al suelo con desprecio.

– “Voy a tener que dar una lección a los terrícolas… por entrometidos…” – dice el brujo. – “Destruiré lo que queda de vuestro mundo.” 

Gohan aprieta sus puños con rabia.

– “En mi mundo ya no queda nada.” – responde el saiyajín.

Una onda expansiva de energía nace del cuerpo de Gohan y hace temblar el planeta, sorprendiendo incluso al brujo.

– “No está nada mal para un mortal…” – se emociona Moro. – “¡Lo admito!”

Krilín se da cuenta del poder que emana del mestizo.

– “Ese poder… ¡Es…!” – exclama sombrado. – “¡¿Cómo es posible?!”

Son Gohan embiste a su enemigo, y como un rayo aparece frente a él.

– “¿EH?” – se sorprende el brujo.

Gohan le propina un puñetazo, pero Moro materializa frente a él un espejo que se rompe con el impacto, neutralizando el golpe.

El mestizo retrocede.

– “¡MASENKO!” – dispara Gohan.

Moro materializa una pared de roca que estalla con el ataque, frenándolo.

El brujo provoca un socavón bajo los pies de Gohan, hundiéndolo en la tierra, mientras de los alrededores del agujero nacen cuatro serpientes de fuego que se unen y precipitan dentro del hoyo.

Gohan, furioso y protegido por una barrera de energía, resurge del pozo de lava.

Moro aprieta los dientes, frustrado.

– “Diviérteme, mortal…” – sonríe forzosamente entre dientes.

En el Makai, el martillo de Sesshoseki cae al suelo hecho añicos. El demonio se encuentra de rodillas, con su cuerpo humeante y una lanza calvada en su abdomen. 

– “Ah… ah…” – respira con dificultad.

Dabra camina hasta él y coloca el filo de su espada en el cuello del demonio.

– “Yo, Dabra, Rey de los Demonios, te condeno a cadena perpetua por traición” – le dice el diablo. – “¿Últimas palabras antes de convertirte en una estatua?”

Una voz interrumpe la escena.

– “Nos encontramos de nuevo, Príncipe Dabra.” – dice el recién llegado.

Dabra sonríe al reconocerlo.

– “Kerubero…” – dice el diablo. – “¿De verdad quieres enfrentarte a mí?”

– “Aún tengo alguna clase que darle, señor.” – responde el mayordomo.

– “La última vez ya no estuviste a la altura…” – se burla Dabra. – “¿Qué te hace pensar que hoy va a ser distinto? Mi poder se ha multiplicado…”

Kerubero agarra su bastón como si fuera una espada y se coloca en pose de esgrima.

– “Y veo que tu prepotencia también…” – sonríe el mayordomo.

Dabra se olvida del moribundo Sesshoseki y clava su mirada en Kerubero.

No muy lejos de allí, Trunks y Goten se ocultan tras unas rocas, observando la escena.

– “¿Debemos confiar en ese demonio?” – pregunta Trunks, preocupado por su padre.

– “¿Es que tenemos otra opción?” – dice Goten. – “Parece que él conoce este lugar mejor que nadie…”

Los gritos de los demonios que esperaban en la plaza del castillo retumban en todo el Makai. Las almas torturadas gritan y claman al cielo, esperando que Moro los libere.

En Makyo, Gohan dispara una ráfaga continua de ki que el brujo detiene lanzando un torrente de piedras que interceptan cada ataque, estallando en el aire.

Gohan aparece entre la polvareda e intenta golpear al brujo, que detiene el puñetazo con su mano izquierda. Las miradas de los dos adversarios se cruzan.

En la mano derecha del brujo se concentra una esfera de aire girando a gran velocidad; el brujo la proyecta hacia Gohan, que intenta detenerlo con su brazo libre, pero al estallar sale repelido a varios metros de distancia.

Moro alza su dedo hacia el cielo y un rayo brota del suelo, alcanzando a Gohan y envolviéndolo en una terrible tortura eléctrica.

– “¡¡¡KYAAAAAH!!!” – grita el mestizo.

Gohan lucha contra el corriente eléctrico y aviva su aura dorada, haciendo que la electricidad se disipe. Su aura dorada ahora se torna transparente.

Krilín observa el combate desde la distancia.

– “Es impresionante…” – dice el terrícla. – “Creía que Beerus…”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Mai.

– “Poco a poco… Gohan está despertando de nuevo todo su poder oculto…” – revela Krilín esbozando una media sonrisa esperanzadora.

Los ojos del mestizo dejan de brillar con luz verde y vuelven a la normalidad.

En la Tierra, Baba mira al suelo mientras recibe una reprimenda de Madas.

– “Lo siento…” – dice la bruja. – “Era la única manera…”

– “Usar la Bella Durmiente… el poder del Makai…” – titubea. – “Para romper la técnica de Beerus…”

– “Son Gohan es el único que puede detener a Moro.” – dice Baba. – “Pero no puede enfrentarse a Moro usando una transformación que usa el odio y la rabia como combustible… Necesitará un corazón sereno.”

Madas se queda pasmado ante las palabras de Uranai Baba, que le impactan como un de ja vu, meditando si, en el fondo de su mente, aunque no pudiera recordarlo, parte de él conoció el plan en algún momento.

Moro y el hijo de Goku se miran fijamente, en sus miradas puede verse la determinación de ambos contrincantes.

DBSNL // Capítulo 234: Peligro inminente

DBSNL // Capítulo 234: Peligro inminente

“Esta técnica que usas te está drenado por completo.”

En el laboratorio de Raichi, en las pantallas pueden ver a Reitan insistirle a Onisen para que lo lleve hasta allí, pero el androide le ignora.

– “¡¡Tenemos que proteger la Dragon Ball!!” – insiste el herajín.

Raichi no hace caso.

– “Señor Raichi…” – dice Bon Para. – “No deberíamos…”

– “Me interesa ese demonio.” – dice el doctor. – “Quiero saber más de él…”

Shido llega hasta Reitan y Onisen.

– “Demasiado tarde…” – murmura Reitan mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Maldita sea…”

El diablo aterriza espada en mano.

– “Creo que debo insistir en esa esfera…” – sonríe Shido.

Reitan se pone en guardia.

– “¿Con quién está peleando Trunks…?” – se pregunta el herajín, que puede oír el estruendo de la batalla a lo lejos.

Shido enfunda su arma, sorprendiendo a Reitan.

– “Negociemos.” – dice el demonio.

– “¿Eh?” – se extraña el herajín.

Raichi frunce el ceño.

– “Hmm…” – murmura el tsufur.

Reitan se transforma.

– “¡Ni hablar!” – exclama, listo para atacar.

Pero Onisen da un paso al frente, deteniendo al herajín.

Mientras tanto, Trunks, transformado en Súper Saiyajín 3, embiste a Shiras. El tiempo se detiene a su alrededor. Los dos intercambian golpes. 

Dibujado por Ipocrito

Trunks retrocede y lanza su espada hacia el enemigo, que la esquiva. El mestizo propina una patada giratoria a Shiras, pero éste la detiene con su vara y después la hace girar, propinando un golpe en la barbilla de Trunks.

El mestizo da una pirueta hacia atrás y reclama su arma, que vuela hacia él, obligando a Shiras a agacharse para evadirla y cerca está de perder un tentáculo de su cabellera.

Trunks se pone en guardia y Shiras lo imita.

– “Has mejorado más de lo que esperaba…” – dice el patrullero.

El ojo angelical de Shiras brilla.

– “Creo que empiezo a comprender lo que mi hermano vio en ti.” – añade el patrullero.

Trunks nota la presencia de sus dos enemigos; Shiras y Mojito.

– “Su salto temporal es superior al mío… incluso al de Hit… y tiene la experiencia y sabiduría de un ángel…” – piensa Trunks. – “¿Cómo puedo derrotar a un enemigo así?”

Shiras sonríe.

– “No puedes.” – dice el patrullero, que le ha leído la mente. – “Vas a morir aquí.”

Shiras avanza y es como si desapareciera. Un centenar de golpes de vara se precipitan sobre Trunks, que repele los que puede con su espada antes de verse superado y encajar varias decenas, siendo repelido.

Shiras aparece tras él y lo batea con su vara en el costado. Trunks sale repelido contra unos edificios.

En Makyo, Piccolo y Gohan están intercambiando golpes en el cielo.

En las puertas del castillo, Shula ha usado su poder mental para inmovilizar a Hinoyagi, a quién el disparo de Mai ha quedado marcado en su rostro.

– “¿Puedes retenerla?” – se preocupa Mai, asombrada.

– “Está débil.” – dice Shula. – “Por ahora no será un problema.”

Krilín, con la cabeza de Pino bajo el brazo, observa el devastador combate que está teniendo lugar.

– “Tenemos que hacer algo…” – sufre el terrícola. – “O se matarán entre ellos…”

El terrícola se da cuenta de que, cerca de allí, la esfera de una estrella espera en el suelo.

Krilín la recoge.

– “Shenron…” – murmura el terrícola. – “De verdad te necesitamos…” – llora.

Piccolo propina un puñetazo a Gohan en la cara. El mestizo retrocede levemente. 

El namekiano dispara sus láseres oculares, haciendo que Gohan se cubra la cara con el brazo mientras avanza hacia su enemigo.

Piccolo aprovecha la distracción para alargar su brazo y rodearlo en la pierna de Gohan para luego lanzarlo contra la superficie de Makyo.

El namekiano concentra energía en todo su cuerpo

– “Con esto acabaré el combate de una vez por todas…” – murmura Piccolo.

Las nubes se arremolinan alrededor del namekiano, que parece convertirse en el epicentro de una tormenta.

Krilín observa al namekiano.

– “Esa técnica…” – se preocupa el terrícola. – “La he visto antes…”

– “Piccolo usó esa técnica en el 23º Torneo Mundial de Artes Marciales.” – confirma Pino.

– “¡Lo recuerdo!” – se da cuenta Krilín. – “Goku la contrarrestó con un Kamehameha especial…”

Piccolo apunta a Gohan con ambas manos.

– “¡¡MUEREEE!!” – exclama Piccolo al disparar.

Gohan espera impertérrito el ataque del namekiano, que aumenta de tamaño a medida que se precipita sobre Makyo.

En el Makai, Dabra materializa su clásica espada. La vista de Vegeta está borrosa.

– “Siento como tu energía disminuye…” – dice Dabra. – “Esta técnica que usas te está drenado por completo.”

Vegeta aprieta sus puños. 

– “Esto no ha terminado…” – gruñe el saiyajín. – “Esta técnica no fallará… ¡Por que tengo un propósito!” – exclama, avivando su aura.

Dabra no parece alarmarse.

– “Tu cuerpo es mortal.” – dice el demonio. – “Deja de fanfarronear. Tu orgullo no te salvará esta vez.”

El diablo embiste, empuñando su arma en la mano derecha.

Vegeta se pone en guardia.

– “Maldito…” – gruñe el saiyajín.


Dabra dispara una bola de fuego al suelo con su mano izquierda, levantando una gran nube de polvo.

Vegeta se cubre el rostro.

Una lanza surge de entre la polvareda y Vegeta la esquiva, sufriendo un corte en la mejilla.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

Otra lanza aparece y se clava en el muslo izquierdo del saiyajín.

– “¡AH!” – exclama Vegeta.

Otra bola de fuego cae sobre Vegeta, que la esquiva saltando hacia un lado, dando una voltereta en el suelo. El humo cobre la zona.

De repente, entre las llamas aparece Dabra, dispuesto a decapitar al saiyajín de un sablazo.

Pero algo sorprende al Rey de los Demonios. Algo lo golpea y lo lanza a varios metros de distancia, rebotando sobre el suelo varias veces antes de estrellarse contra una montaña de fría roja oscura.

Alguien ha aparecido y se sitúa frente al saiyajín.

– “¿Quién…? ¿Quién eres tú?” – le pregunta Vegeta al recién llegado.

En el castillo del Makai, un gran surco ha quedado esculpido en el suelo del planeta. En el suelo, inmóvil, Son Goten, que ha perdido la parte superior de su gi.

Trunks, agotado, desciende frente a él.

Goten tose. Está vivo.

El hijo de Goku abre los ojos, que vuelven a ser negros, como es habitual

– “No te contuviste…” – sonríe Goten.

– “Tú tampoco…” – dice Trunks.

– “Gracias.” – responde Goten.

Los gemelos diabólicos aterrizan a espaldas de Trunks.

– “Ha sido entretenido.” – dice el tipo.

– “Pero se acabó…” – añade la mujer.

Trunks, sin energías, se pone en guardia. Son Goten a duras penas puede incorporarse.

DBSNL // Capítulo 233: Mejores amigos

DBSNL // Capítulo 233: Mejores amigos

“¿Por qué no os calláis de una vez?”

Shiras ha salvado a Shido en el último momento y se ha presentado frente a Trunks. El viejo patrullero suelta al diablo en el suelo y le pone la mano en la espalda. De repente, las heridas de Shido desaparecen, incluso recupera su brazo cercenado, y el demonio se pone en pie como si nada.

– “Gracias, Shiras.” – dice el demonio. – “Es todo un privilegio sentir en mis carnes un poder tan misterioso como ese…” – sonríe.

– “Casi fracasas.” – dice el patrullero. – “El señor Moro no está contento.”

– “Me he dejado llevar…” – se disculpa Shido. – “Pero aún no había dicho la última palabra… Te has precipitado.”

Trunks aprieta los puños con rabia. La ira le embarga al recordar la muerte de Whis y la promesa que le hizo a Hit.

– “Shiras…” – gruñe el mestizo. – “Maldito seas…”

Shiras se centra de nuevo en Trunks.

– “Me hubiera gustado poder matar a Hit con mis propias manos… Pero voy a tener que hacértelo pagar a ti…” – dice el patrullero.

Shido da un paso atrás.

– “Me encargaré de la esfera mágica.” – dice el demonio. – “Os dejo con vuestros asuntos.”

El demonio alza el vuelo.

Trunks mira de reojo al enemigo alejarse.

– “No puedo pelear con los dos…” – piensa el mestizo. – “Espero que Reitan haya puesto la esfera a salvo.”

Shiras aprovecha ese segundo de preocupación del mestizo para aparecer frente a él y golpearle, pero Trunks se cubre con su espada, transformándose en Súper Saiyajín 2. Todo en un solo instante casi imperceptible.

– “Veo que has aprendido trucos nuevos…” – sonríe Shiras.

– “He tenido buenos maestros.” – responde Trunks.

– “Están todos muertos.” – se mofa el patrullero.

El tiempo se paraliza de nuevo, los dos se mueven en un mundo inmóvil, intercambiando golpes. Sus armas chocan en el aire.

Finalmente, ambos retroceden y, en ese instante, su alrededor sufre todos los achaques del combate a la vez, destruyendo el escenario.

Shiras se pone en guardia. 

– “Whis no está aquí para salvarte.” – le provoca el patrullero.

Trunks aprieta sus puños y se transforma en Súper Saiyajín 3.

– “Whis me regaló esta espada.” – dice el mestizo. – “La usaré para matarte.”

En Makyo, el terrible combate entre Gohan y Piccolo continúa. La ira del mestizo contrasta con la sonrisa macabra del namekiano.

Dibujado por Ipocrito

Daimaoh retrocede y dispara su “Granada de Luz” a bocajarro.

Gohan se cubre y el ataque estalla, sacudiendo el planeta.

La humareda se disipa lentamente, revelando a Gohan, impertérrito, en el centro de la explosión.

De repente, el mestizo se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki que flotan a su alrededor.

– “¡¡HAAAAA!!” – grita Piccolo, haciendo que todos esos ataques caigan sobre su discípulo.

Una terrible sucesión de explosiones hace estremecer Makyo.

Mientras tanto, el temblor hace que Hinoyagi, que sostenía a Baicha, afloje su agarre un instante. Ese momento lo aprovecha Mai para disparar a la diablesa, alcanzándole en lado derecho de la cara, casi en el ojo.

Baicha y la Bella Durmiente caen al suelo. El chico agarra la piedra y corre hacia Mai.

– “¡Ponte detrás de mí!” – dice ella, que no deja de apuntar a Hinoyagi.

La diablesa, furiosa y con medio rostro chamuscado invoca una bola de llamas en su mano derecha y se prepara para abrasar a los dos terrícolas, pero Shula interviene y la inmoviliza con su poder mental.

– “Basta” – gruñe el ira-aru, calmado pero asertivo.

– “¡¡KYAAAAH!!” – chilla la mujer, frustrada y furiosa.

– “Soy el Guardián de la puerta de Makyo.” – dice Shula. – “Aquí se sigue la voluntad de mi promesa.”

La gran polvareda de las explosiones aún no se ha disipado cuando un torrente de ki rojo brota de entre el polvo y sorprende a Piccolo, que a penas puede esquivarlo, perdiendo así su brazo izquierdo.

– “Vaya…” – gruñe el demonio.

Daimaoh regenera su extremidad.

Piccolo y Gohan se miran fijamente.

El namekiano parece sufrir una repentina jaqueca de la que intenta liberarse sacudiendo la cabeza. Recuerdos de su combate con Raditz. Gohan rompiendo la nave del saiyajín.

– “Cállate…” – murmura Piccolo. – “Callaos todos…”

El namekiano coloca sus dedos índice y corazón en la frente y pronto empiezan a brillar.

Su propia voz retumba en su cabeza: “Mis sentimientos están en conflicto… Voy a entrenar a alguien que en el futuro será mi peor enemigo…”

– “¡¡MUERE!!” – apunta Piccolo. – “¡¡MAKANKOSAPPO!!” – dispara.

El haz de luz perforador demoníaco se dirige a Gohan a toda velocidad.

Krilín observa el duelo mientras sostiene la cabeza de Pino en sus brazos.

– “¡¡GOHAN!!” – grita el terrícola, preocupado por el hijo de Goku.

El mestizo extiende sus manos hacia delante, una sobre la otra. El Makankosappo impacta en la palma de su mano. El saiyajín retrocede, empujado por la técnica demoníaca.

Piccolo parece sorprendido de que esté reteniendo su técnica, pero no cesa en su ataque.

Gohan sigue retrocediendo. Su mano hecha humo.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – brama el mestizo.

De repente, un viejo recuerdo sacude la memoria del namekiano de nuevo. Piccolo se interpone entre el pequeño Gohan y el ataque de Nappa.

– “Tsk…” – duda el namekiano.

Gohan cierra su mano con la que detiene del Makankosappo y éste estalla como un globo.

El paisaje se llena de polvo. Gohan abre de nuevo su mano, ahora temblorosa y ensangrentada. El monstruo sonríe.

Una gota de sudor recorre la frente de Piccolo.

– “Maldita sea…” – gruñe el namekiano. – “¿Por qué no os calláis de una vez?”

En el Makai, Dabra y Vegeta siguen peleando. El saiyajín siente como su herida sangra mientras intercambia golpes con el enemigo.

Dabra se siente presionado por las acometidas de Vegeta y retrocede para ganar distancia e invocar un mangual con el que aporrea al saiyajín. 

Vegeta se protege golpeando la bola de pinchos con el dorso de su mano, haciéndola estallar en pedazos.

Dabra escupe una llamarada. Vegeta retrocede para evitarla.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – contraataca el saiyajín.

Dabra materializa un escudo con el que detiene el ataque, que lo hace retroceder varios metros, formando un surco en el suelo.

Dabra y Vegeta se quedan en guardia, mirándose desafiantes. Vegeta respira con cierta dificultad; está cansado. Dabra sonríe.

Sobre el castillo del Makai, el combate entre Trunks y Goten continúa. Los dos mestizos, transformados en Súper Saiyajín 2, intercambian golpes poderosos. Miles de demonios observan desde el suelo.

Goten propina un cabezazo a Trunks, que retrocede para recuperar distancia.

El hijo de Goku prepara el Kamehameha de Roshi. 

– “Goten…” – murmura Trunks, viendo como su amigo reúne energía. – “Durante estos últimos años has entrenado más que yo… Me has superado…”

Trunks reaviva su aura. Recuerdos del Torneo Infantil de Artes Marciales.

– “Pero no te abandonaré…” – murmura el hijo de Vegeta. – “Tengo que derrotarte para poder salvarte… Saldremos de aquí…”

El mestizo extiende sus brazos en cruz. Su aura se torna esférica. Al reunir sus manos y apuntar a Goten, su aura se concentra en sus manos, que brillan intensamente.

– “¡¡FINAL…!!” – exclama Trunks.

Goten dispara. Un gigantesco Kamehameha avanza hacia Trunks mientras aumenta de tamaño.

– “¡¡…FLASH!!” – dispara el hijo de Vegeta.

Los dos ataques impactan el uno contra el otro. El tamaño de la técnica de la Escuela Tortuga es superior al de Trunks, que se hunde en el centro de la esfera azul.

Los gemelos demoníacos observan el duelo.

– “Se acabó.” – sonríe el chico.

– “Esperaba más…” – responde ella, decepcionada.

El ataque de Goten hace retroceder al de su amigo.

– “¡¡GRRR…!!” – lucha Trunks. – “Goku… Gohan… Pan… Marron…” – piensa el mestizo. – “Lo traeré de vuelta… ¡Lo prometo!”

El cabello del mestizo se eriza un poco más. Sus ojos ponen en blanco. Su musculatura aumenta.

– “¡¡HAAAAAA!!” – grita el hijo de Vegeta.

El poder de su Final Flash se incrementa. El ki que incide en el Kamehameha de Goten se torna más poderoso y logra penetrar la esfera azul. 

Los hermanos demonio se sorprenden ante el giro de los acontecimientos.

El ataque avanza disipando el Kamehameha a su paso.

Goten, sorprendido ante ese aumento repentino de poder, es engullido por el ataque de Trunks.

Una gran luz ilumina el tenebroso Makai.