DBSNL // Epílogo: Nueva era

DBSNL // Epílogo: Nueva era

“Puedes descansar, Son Goku.”

Han pasado siete años y la paz reina en el Universo gracias al sacrificio de un gran guerrero llamado Son Goku.

En el puesto fronterizo, el Rey Enma sigue trabajando, apoyado por su nuevo secretario, que ha abandonado su bañador y ahora viste de traje.

En el Planeta Sagrado, Pilaf, Shu, los cinco Kaioshin, el Hakaishin, los cinco Kaios y múltiples invitados celestiales celebran la creación de un nuevo puesto entre ellos. Zamas transforma los ropajes de una nueva y joven aprendiz en el elegante traje de Kaioshin.

– “Bienvenida, Kaioshin del tiempo, Hanami.” – sonríe Zamas.

La muchacha responde con una reverencia.

– “Y para que puedas llevar a cabo tu trabajo, aquí tienes a tu equipo.” – añade el Dai Kaioshin. – “La nueva Time Patrol.”

Trunks, cuyos ojos son mortales, Reitan, Meerus, Tapion y Turles, que ha recuperado cuerpo gracias al favor de los Dioses, dan un paso al frente y reciben el aplauso de todos.

Después de la ceremonia, todos los asistentes disfrutan de un piscolabis. 

Los nuevos miembros de la Time Patrol están reunidos.

– “Turles…” – dice Trunks. – “¿Seguro que no prefieres volver con los saiyajín?”

– “Pese a ser un saiyajín, he pasado toda mi siendo parte de una tripulación.” – dice el guerrero. – “Es donde me siento cómodo.”

– “Pero aquí no mandas tú” – interrumpe Reitan. – “¿No es así, Trunks?”

– “A mí no me mires, que manda la señora Hanami.” – dice el mestizo.

– “¿Y tú, konatsiano?” – pregunta Meerus.

– “Konats ha sido liberado de su tormento, pero ya no es mi hogar.” – dice el espadachín. – “Prefiero dedicar mi nueva vida a proteger a la gente de ese destino.”

Toppo y Jiren, que estaban entre el público, se acercan al grupo.

– “Mucha suerte, Trunks.” – dice Toppo.

– “Gracias, Toppo.” – responde el mestizo. – “Es una pena que nos dejes.”

– “Mi tiempo ha pasado.” – responde el viejo guerrero. – “Dedicaré mis últimos años a enseñar a los nuevos.”

Jaco se escurre entre Jiren y Toppo.

– “Será un instructor excelente.” – dice el patrullero.

– “Seguro que sí.” – sonríe Trunks.

El mestizo se fija en Jiren, que parece menos serio de lo habitual.

– “¿Y tú, Jiren?” – pregunta el mestizo.

– “Creo que daré una oportunidad a esto de la Patrulla Galáctica.” – sonríe Jiren.

– “¡¿Eso significa que aceptas mi propuesta?!” – se emociona Jaco.

Jiren asiente.

– “¡Bienvenido a bordo!” – le ofrece la mano Jaco.

El haiirotoko la estrecha.

– “¡Ahora mismo se lo comunicaré a Lemon!” – celebra Jaco. – “¡Tendrás el nuevo uniforme enseguida!”

Tras unos minutos de chácara, Trunks se despide del grupo.

– “¿Ya te marchas?” – dice Reitan.

– “Tengo mis propios compromisos.” – dice el mestizo, cuyo ojo se torna gris.

De repente, en un parpadeo, Trunks se encuentra en el planeta de Hit.

– “Has tardado mucho.” – le recibe Punch, sentado en el porche de su casa. – “Ya iba a empezar a entrenar sin ti…”

– “No seas impaciente…” – responde Trunks, mientras su ojo vuelve a la normalidad.

Cheelai sale de la cabaña con un niño de piel verde y cabello morado en brazos.

– “¿Ya habéis terminado?” – dice ella.

– “Sí, ahora te lo cuento.” – responde Trunks. – “¿A que no sabes quienes se ha unido a la patrulla?”

– “Toppo y Jiren” – responde ella.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Cómo…?!”

– “Puedes tener la vista de un ángel… pero yo tengo los contactos de una patrullera curtida.” – le guiña el ojo.

En el planeta del Hakaishin, Champa regresa de la fiesta.

– “¿Cómo va vuestro progreso?” – pregunta el Dios.

Liquir y Cooler, quien también ha recuperado su cuerpo, están magullados y cruzados de brazos.

– “Tsk…” – protestan los dos.

– “Mi maestro os enseñó bien.” – dice Champa. – “Y los dos queréis mantener a Freezer bajo control… ¿No es perfecto?” – se mofa.

En la Capital del Imperio, Freezer está sentado en su trono, escoltado por Shisami y Curd.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el tirano. – “Es un placer hacer negocios con los Nádor.”

Shosa hace una reverencia.

– “Lo mismo digo, Emperador. Gracias por concedernos el viejo sector Heeter.” – responde Shosa. – “La ruta comercial estará asegurada en cuestión de semanas.”

En el planeta Gelbo, Katopesla, Auta Motto y Sheela acomodan una colonia litt que desembarca de una nave imperial.

– “Se me hace raro trabajar con el Imperio…” – murmura el toreristo.

– “Parece más abierto que antes a soluciones pacíficas…” – suspira Sheela. – “Supongo que la batalla de Makyo cambió realmente las cosas…” – sonríe.

En el planeta Sadala, en el centro de la Patrulla Galáctica, Obni y Ganos beben con Broly, Tarble y Kale cuando los dos primeros reciben una llamada a sus buscas.

– “¿Ya os marcháis?” – pregunta Tarble.

-“Parece que ha habido una fuga múltiple durante un traslado…” – suspira Ganos.

-“Malditos Pastafreca…” – refunfuña Obni.

– “Llamadnos si necesitáis refuerzos.” – guiña el ojo Kale.

En Namek, Moori está sentado en su silla cuando recibe la visita de Zamas.

–  “Dai Kaioshin…” – se levanta y hace una reverencia. – “¿A qué debo su presencia?”

En el campo, Slug está arando su parcela cuando el Patriarca y el Zamas se le acercan.

– “Señores…” – dice Slug, con una pequeña reverencia. – “¿Qué ocurre?”

Zamas le devuelve el gesto.

– “Siento perturbar tu merecido descanso, Namek.” – dice el Dios. – “Pero tenemos que hablar de esto…” – se saca un pequeño frasco de sus ropajes.

– “El monstruo de Konats…” – murmura el namekiano, frunciendo el ceño.

– “Su poder sigue latente e impide su destrucción…” – dice Zamas.

– “Escondedlo en el confín más remoto del Universo.” – dice Namek. – “Donde nadie jamás pueda encontrarlo.”

– “Así se hará.” – asiente el Dai Kaioshin.

En Makyo, un puesto de la Patrulla Galáctica ha sido construido. Jiya e Iriko toman un café en una pequeña mesa, un poco incómodos.

– “Si ya es fastidioso este destino, encima hay que convivir con él…” – murmura Iriko.

– “Te va a oír…” – protesta Jiya.

– “No hace falta.” – interrumpe Shula, reclamando la taza del patrullero con su poder mental. – “Puedo leeros la mente.” – dice antes de dar un trago.

Iriko agacha la cabeza, avergonzado.

– “Esta es mi tarea.” – sentencia Shula.

De repente, Jiya e Iriko caen dormidos repentinamente.

– “¿Interrumpo?” – pregunta Zamas, que ha aparecido en la sala.

– “¡Dai Kaioshin!” – se sorprende Shula, que hace una reverencia, nervioso. – “¿A qué debo su visita?”

– “He venido a pedirte un favor.” – dice Zamas.

– “¿Un favor?” – responde Shula, confuso. – “¿Usted? ¿Qué podría hacer yo…?”

– “Estás aquí por tu deber ante la vieja bruja…” – dice el Dios. – “Pero siento tener que aumentar tu carga.”

– “¿Qué ocurre, señor?” – pregunta Shula.

Zamas entrega el frasco de Hildegaran al ira-aru.

– “Creo que nadie lo buscará aquí.” – dice el Dai Kaioshin. – “Protégelo.”

– “Señor… Yo no…” – se excusa el ira-aru. – “¿No sería mejor que lo custodiaraa un Kaioshin?”

Zamas extiende su mano hacia Shula y materializa ropajes sagrados.

– “¿Eh?” – se extraña el ira-aru.

– “Te nombro Kaioshin en la sombra.” – dice Zamas. – “Makaioshin.”

En Konats, los engendros del viejo Slug viven en paz como campesinos.

En Imegga, un encapuchado camina por las agitadas calles de la metrópolis. El individuo se acerca a la parada de un comerciante y roba una manzana sin que nadie se dé cuenta.

De repente, el encapuchado siente una hoja afilada en su cuello; es la espada de Ledgic.

– “¿Qué hace aquí su Majestad?” – dice Ledgic, con retintín.

El forastero se quita la capucha; es Dabra.

– “El Makai ha quedado fuera de mi alcance.” – responde el diablo. – “No soy Rey de nada.”

– “Entonces necesitarás un trabajo.” – dice Ledgic, bajando su arma.

En la Tierra, en el bosque Fukkuro, Ten Shin Han y Chaoz dan por acabado un duro entrenamiento con sus discípulos en el dojo, mientras Lunch, de pelo azul, y Konkichi sirven la comida en el comedor.

En Villa Jingle, Yamcha, Suno, Hatchan y Baicha comen en familia.

En una cabaña, no muy lejos de allí, Mai, Lapis e Ikose hacen lo mismo.

En las montañas Tsumisumbri, en el viejo laboratorio, hay cristales por el suelo; un tanque parece haber estallado y el líquido viscoso de su interior gotea en el suelo. Un rastro se aleja del lugar.

En la Corporación Cápsula, Krilín, Lázuli, Marron, Goten, Bra, Pan, Ub, Gohan, Videl, Pino, Madas y la vieja bruja disfrutan de un tentempié en el jardín que ha preparado la madre de Bulma, mientras Turbo, Oli, Brief, Trunks y Bulma preparan una gran máquina que recuerda al Amenonuhoko de Raichi.

– “Es un honor tenerle aquí, anciano Kaioshin.” – dice Gohan. – “Y a usted también.” – le dice a la bruja.

– “Llamadme Madas, por favor” – dice el joven anciano. – “Ya no soy un Kaioshin.”

– “Después de tantos años…” – suspira Gohan. – “¿No se le hace extraño?”

– “¡Para nada!” – exclama el antiguo Dios. – “Y además vuelvo a ser joven… ¡Voy a dedicar los milenios que me quedan a disfrutar de la vida e ir detrás de mujeres bonitas!”

Gohan sonríe con incomodidad.

– “Su mente pervertida es un tormento mayor que el Makai…” – protesta la bruja.

Pero de reojo, la anciana se fija en Pino.

– “¡Vaya!” – exclama ella. – “¿Quién es el fortachón?” – se sonroja.

Bulma activa una palanca y todos retroceden. Una luz roja y negra aparece sorbe el pilar principal.

– “¡ATENCIÓN!” – exclama Bulma. – “¡Todo el mundo preparado!”

Una ventisca se genera hacia el punto de luz. Varias sillas del jardín son atridas y absorbidas.

– “¿Va todo bien?” – le pregunta Videl a Gohan.

Bulma saca un mando a distancia de su bata y aprieta un botón. El portal se estabiliza y el viento cesa.

– “¡Ha funcionado!” – celebra Trunks.

En el portal puede verse una figura sombría en lontananza.

– “Hay alguien…” – dice Gohan.

– “¿Papá?” – se pregunta Bra.

De repente, la máquina empieza a chispear. El portal se está cerrando.

-“¡NO!” – se preocupa Bulma, que corre hacia la máquina.

– “¡Espera!” – exclama Trunks.

Bulma casi recibe un chispazo y es repelida. La energía del portal se concentra en una esfera y estalla en una onda expansiva de viento que hace temblar la zona.

A Bulma, ante el fracaso, los ojos se le llenan de lágrimas y se deja caer de rodillas.

-“Vegeta…” – llora ella.

Pero de repente, una mano se posa en su hombro.

El rostro de todos se ilumina al ver a su viejo amigo.

Vegeta, vestido con el pantalón negro roto de su, el cinturón rojo, las botas blancas, descamisado, y con una capa de pelaje marrón sobre los hombros, con barba.

– “Je…” – el saiyajín con una media sonrisa, aún con sus dedos índice y corazón en la frente.

– “¡Vegeta!” – le abraza Bulma, entre lágrimas.

Todos se emocionan ante la bonita escena.

Mientras tanto, en el Monte Paoz, Gyuma y Chichi pasean acompañados; un niño pequeño vestido con un gi que recuerda al del pequeño Son Gohan, con pelo negro alborotado, corretea tras una mariposa.

– “¡No corras tanto, Goku!” – exclama el abuelo.

El pequeño, distraído por el insecto, no hace caso y se adentra entre matorrales hasta que termina topándose con una cabaña en ruinas.

El pequeño, con curiosidad, se acerca y pisa el suelo de la vieja casa, cuando siente una mano en su espalda.

– “¿Eh?” – se da la vuelta, sobresaltado, pero no ve a nadie.

De repente, las hojas de los árboles tiemblan; algo se cerca. Goku se asusta.

Con un zumbido característico, la nube Kinton vuela rasante y embiste al pequeño, cargándole sobre su lomo, antes de alzar el vuelo hacia el cielo.

– “¡¡AAH!!” – grita Goku, asustado. 

Gyuma y Chichi ven la nube amarilla ascender.

– “¡GOKU!” – exclama Chichi, primero asustada, pero poco a poco se dibuja en su rostro una sonrisa nostálgica. – “¡AGÁRRATE FUERTE!”

En una colina cercana, Piccolo observa sonriente lo escena.

– “Puedes descansar, Son Goku.” – murmura el namekiano. – “Estaremos bien.”

El pequeño, poco a poco se calma, y puede verse en su rostro como empieza a disfrutar del viaje.

Dibujado por Ipocrito

En el planeta oscuro de Raichi, Shido se levanta de una butaca metálica llena de cables y dispositivos.

– “¿Convencido?” – sonríe el demonio.

– “Es una hipótesis plausible…” – dice Raichi.

– “¿Y qué opinas?” – pregunta el diablo.

– “No me sorprende que ese fuera el veredicto de mi alma…” – dice Raichi. – “Pero no me arrepiento. El saber nos libera, aunque estemos en la peor prisión.”

– “Me alegra oír eso…” – dice Shido. – “Tenía dudas sobre qué habría dicho si hubiera sabido mi destino antes… Pero veo que mi convicción es imperturbable.”

– “¿Y qué pretendes hacer ahora?” – pregunta Raichi.

Shido se coloca las gafas.

– “Continuar con la ciencia, por supuesto.” – sentencia el diablo.

DBSNL // Capítulo 260: Komorebi

DBSNL // Capítulo 260: Komorebi

“La voluntad de muchos me acompaña…”

En Konats, las tinieblas cobran forma corpórea hasta conformar al brujo, que se posa en el suelo.

Goku se pone en guardia. El saiyajín parece preocupado, pero listo para seguir luchando.

En Makyo, todos sienten la presencia del brujo.

– “No es posible…” – murmura Trunks.

– “¿Es que es inmortal?” – se pregunta Piccolo.

Moro levanta su mano hacia Goku y éste es atraído violentamente por su poder, sorprendido, sin nada que hacer para impedirlo.

Moro le espera y le intercepta con un puñetazo en el abdomen que detiene en seco al saiyajín, provocando un extraño estallido de partículas celestes que abandonan a Goku, que pierde el brillo de sus ojos. El saiyajín se pliega sorbe sí mismo mientras escupe sangre.

Goku se queda sorprendido ante el poder del brujo, agachado, con dificultad para comprender la diferencia de fuerza entre ambos.

Moro se inclina para susurrar unas palabras al oído del saiyajín.

– “Mi voluntad ha crecido durante eones… esperando esta oportunidad.” – dice el brujo. – “¿Y crees que podrás derrotarme con un poco de ayuda?” – sonríe Moro. 

El brujo propina un rodillazo en la cara a Goku.

– “¡No seas ridículo!” – gruñe Moro.

Goku, aturdido, parece que va a caer de espaldas, pero Moro le agarra del brazo y tira de él para acercarlo de nuevo y darle un fuerte cabezazo en la nariz.

– “¡AH!” – se queja Goku.

El saiyajín cae de espaldas, ahora sí, y Moro salta sobre él pisándole el abdomen.

– “¡¡KYAAAAAAAAH!!” – grita Goku.

En Makyo sienten el desarrollo del combate.

– “¡Démosle nuestra energía de nuevo!” – exclama Pan.

– “No lograríamos nada…” – dice Gohan, apenado. – “La energía que nos queda es insignificante…”

– “¡No podemos dejar morir al abuelo!” – insiste ella.

– “Lo… lo siento…” – titubea Piccolo, sintiéndose culpable.

En Konats, Moro agarra el pie de Goku y lo zarandea, estrellándole contra el suelo múltiples veces antes de patearlo contra una montaña, que se derrumba sobre él.

Moro alza su dedo al cielo y un rayo cae sobre el montón de roca, haciéndolo estallar.

El brujo camina hacia Goku, que sigue tirado en el suelo, entre cascotes humeantes.

– “Nadie me detendrá…” – murmura Moro. – “Tendré mi venganza…”

El saiyajín se pone en pie con mucho esfuerzo y sufrimiento. Está malherido y sus fuerzas flaquean. Hinca la rodilla. Sus heridas ya no se curan.

Moro llega hasta él y se prepara para darle un puñetazo, pero Goku reacciona y con otro puñetazo intercepta el del brujo, deteniéndolo.

El saiyajín, con la otra mano, le mete los dedos en los ojos al brujo.

– “¡HYAA!” – se queja Moro.

Goku le propina un manotazo en el pecho que lo empuja a escasos metros de distancia.

– “Ah… ah…” – recupera el aliento el saiyajín. – “Je…” – sonríe abatido.

Moro se frota los ojos, frustrado.

– “Esto es caer muy bajo…” – se mofa el brujo. – “¿Tan desesperado estás?”

Goku mantiene una media sonrisa cansada.

– “Creo que he calculado mal…” – piensa Goku. – “Su fuerza es exagerada…”

Moro apunta al saiyajín con su mano e invoca una bola de fuego.

Los ojos de Goku se iluminan tenuemente y el saiyajín salta para evadirla, pero una mamo no roca brota del suelo y lo caza en el aire con un manotazo, como si fuera un mosquito.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Goku, que es lanzado contra el suelo.

El saiyajín siente como le duele cada hueso de su cuerpo.

– “Tsk…” – protesta mientras intenta levantarse de nuevo. – “Ay…”

De repente, dos cadenas de fuego negro nacen del suelo y se enrollan en sus brazos, obligándole a quedarse arrodillarse.

– “Te lo advertí, Son Goku.” – dice Moro. – “Doblegaré tu voluntad y la del Universo si es necesario.”

– “Creí… que querías liberarlo…” – responde Goku.

– “Y eso haré…” – replica Moro. – “Pero los mortales temen a la libertad porque nunca la han experimentado…”

– “Qué irónico… Me recuerdas a un Dios de otro universo al que nos enfrentamos…” – Goku fuerza una media sonrisa pícara.

Moro, furioso, reacciona al instante lanzando una bola de fuego al saiyajín, que no puede defenderse y recibe el impacto directo en el pecho.

– “¡¡KYAAAAAAAAAAAH!!” – grita Goku.

En Makyo, todos pueden sentir el ki de Goku disminuyendo.

Moro insiste con más ataques, uno tras otro.

– “¡¡AAAAAHH!!” – sufre el saiyajín.

Goku cierra los ojos con fuerza mientras sufre el castigo.

– “Es demasiado fuerte…” – piensa el saiyajín. – “No creo que pueda… Lo siento… Chichi, Gohan, Goten, Pan… amigos… Vegeta… Te he fallado…”

Moro se cansa de jugar con Goku e invoca una esfera de ki rojo con llamas negras en su mano.

– “Con tu muerte nace un nuevo mundo.” – dice Moro. – “¡¡DESAPARECE!!” – lanza el ataque.

Una gran explosión sacude Konats.

De repente, Goku aparece en un cielo anaranjado de atardecer y se precipita desde una altura considerable sobre una pequeña cabaña, atravesando el techo, cayendo en su interior, dañando la fachada y derribando las puertas.

El saiyajín, malherido, observa a su alrededor y no tarda en reconocer la cabaña de su abuelo.

– “¿Eh? ¿Qué hago aquí?” – se pregunta, extrañado.

Una media sonrisa se dibuja en su rostro.

– “Creo que me he teletransportado instintivamente…” – murmura. – “Maldita sea… Tengo que…”

Goku, con su cuerpo quemado y herido, intenta levantarse, pero al mínimo esfuerzo pierde el conocimiento.

Mientras tanto, Moro aparece en el Monte Paoz. 

El brujo mira a su alrededor, extrañado.

– “¿Dónde te has metido?” – se pregunta Moro. – “¿Es esto la Tierra?” – murmura.

El brujo camina por la colina hasta que divisa la cabaña del abuelo Gohan con el techo derruido.

– “Je…” – sonríe terroríficamente.

Goku sigue inconsciente, pero una voz retumba en su cabeza.

– “Me alegra comprobar que has crecido sano y fuerte…” – dice la voz, suave como un susurro distante.

– “¿Abuelo?” – murmura Goku.

En ese instante, una voz masculina que no había oído antes suena en su mente.

– “Kakarotto…” – dice el hombre. – “¡¡KAKAROTTO!!” – exclama.

El saiyajín entreabre los ojos.

Moro camina hacia la cabaña cuando se da cuenta que una suave brisa acaricia el Monte Paoz.

– “Hmm…” – sospecha el brujo.

Cuando vuelve a mirar a la cabaña, una silueta se intuye en su interior a través de la puerta. Un tenue brillo la rodea. Goku se está poniendo en pie, con la cabeza agachada.

Por la mente del saiyajín transcurren escenas que no recordaba. La nave de Bardock se cruza con la del pequeño Kakarotto en el espacio.

Moro se sorprende y frustra al ver la persistencia de su contrincante.

– “¿Por qué no te rindes?” – gruñe el brujo.

El brujo le apunta con la mano y dispara una bola de fuego. Su explosión sacude la zona.

La humareda se disipa lentamente y revela que la cabaña ha sido destruida, pero Goku sigue en pie, mirando al suelo.

– “¿Qué?” – aprieta los dientes el brujo.

La imagen del abuelo Gohan levantando en brazos a un pequeño Goku desnudo.

Moro dispara de nuevo.

Una gran humareda se alza de nuevo, con el mismo resultado. Son Goku sigue inmóvil.

– “¿Qué está pasando…?” – se pregunta el brujo, nervioso.

Goku alza la mirada. Sus heridas se han curado. Sus ojos brillan como Genkidamas.

– “La voluntad de muchos me acompaña…” – dice Goku. – “Hoy lucho por los que han perdido y por los que no han podido pelear…”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

Imágenes de gente que Goku no conoce pasan por su mente. Un viejo terrícola entrenando solo en las montañas. Un demonio del frío sentado en un pantano. Un namekiano poniendo un niño en una nave. Un guerrero verde con el símbolo de un árbol en su ropa hablando con un enano de barba roja en una cueva. La vieja bruja con un pendiente en la mano. Una preciosa mujer tan delicada que parece de cristal.

– “La voluntad no muere con uno…” – sonríe Goku. – “Los que ya no están… Hoy brillan a través de mí como la luz del sol a través de las hojas.”

Goku se yergue y aprieta el puño. Su cabello ondea al viento mientras se imbuye del mismo brillo que sus ojos.

– “¡¿QUÉ?!” – da un paso atrás el brujo.

Dibujado por Ipocrito

En Makyo, todos sienten un nuevo resurgir de energía en Son Goku.

– “¡¿Qué es eso?!” – se pregunta Krilín.

– “No… no lo sé…” – dice Ub, asombrado.

Moro levanta una gran cantidad de rocas con su poder mental y las lanza contra Goku.

Pero el saiyajín extiende su mano hacia el brujo y las detiene en el aire.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro al ver a Goku usar un nuevo poder.

En Makyo, Freezer siente un ki que hacía años que no sentía.

– “¿Eh? No es posible…” – titubea Freezer. 

La figura de Cold puede sentirse en Goku, que remite las rocas a Moro.

El brujo salta por los aires para evitar recibir los impactos.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Pero al buscar a su adversario, Goku saltando sobre él por la espalda, con los puños juntos en alto. Un saiyajín con una cinta en la cabeza acompaña a Goku.

Goku propina un martillazo a Moro en la cabeza que lo remite al suelo contra el que se incrusta bocabajo.

Goku desciende sobre él para darle un puñetazo en la espalda, pero el brujo rueda para esquivarlo y el saiyajín destruye el suelo.

Moro se eleva mientras gira y se pone en pie.

– “¡¡YAAAAAH!!” – invoca un puño de roca que nace del suelo a su lado e intenta golpear a Goku.

El saiyajín esquiva el golpe, pero se mueve tan rápido que se imbuye en fuego celeste y propina una patada en la barbilla a Moro que lo lanza por los aires. El espíritu de un guerrero de piel verde acompaña a nuestro amigo.

Goku levanta sus manos y entre ellas se materializa una esfera de ki naranja y rojo como una estrella.

En Makyo, Champa salta al instante.

– “¡¿Hermano?!” – exclama el gotokoneko.

Goku lanza el ataque de Beerus hacia el brujo, que se cubre para recibir el golpe.

La explosión sacude la zona.

De repente, Moro comprime el poder de la explosión en sus manos en forma de una esfera de ki negra.

– “¡YAAAH!” – se lo lanza a Goku.

El saiyajín alza su mano derecha y detiene el ataque, que es realmente poderoso y hace que los pies de Goku se incrusten en el suelo.

Pero de repente, la mano del saiyajín se ilumina con luz blanca. El brillo pronto se transfiere al ataque de Moro, que termina desvaneciéndose.

Moro se queda perplejo.

– “La luz de Inugami…” – dice el brujo. – “¿Tú? ¿Por qué?” 

El brujo frunce el ceño.

– “No dejo de sentir extrañas presencias a tu alrededor…” – gruñe el brujo. – “¡¿Quiénes son?! ¡¿Quién eres tú?!”

Goku no responde.

Moro parece desquiciado. Se siente impotente; frustrado.

– “¡¡NO ME IMPORTA!!” – exclama. – “No puedes ganar… ¡¡NO TE OPONDRÁS A MI VENGANZA!!” – grita descontrolado, escupiendo mientras habla.

El brujo aviva su aura negra y concentra energía.

Goku cierra los ojos un instante y respira profundamente.

– “Dragon Balls…” – dice el saiyajín. – “Ha sido un largo camino…”

Imágenes transcurren fugaces por la mente de Goku: Goku conociendo a Bulma. Goku subiéndose en Kinton ante la mirada de Roshi. La llegada de Krilín a la isla Kame. Ten Shin Han felicitándole en el torneo 22. Su enlace con Chichi durante el torneo 23. La presentación de Gohan a sus amigos. Comiendo en casa de Kaiosama. El reencuentro con sus amigos después de Namek. El reencuentro en el torneo 25. Su primer abrazo a Goten. Goku y Vegeta levantando el pulgar en el Planeta Sagrado tras la derrota de Ub. Entrenando con Ub en Isla Papaya. Las despedidas con amigos y enemigos tras el torneo transtemporal. La boda de Gohan con todos comiendo y bailando…

El saiyajín abre los ojos y mira a Moro.

– “Gracias por tantas aventuras y por darnos la oportunidad de conocer a gente tan extraordinaria.” – sonríe melancólico. – “No lo olvidaremos.”

Moro grita enloquecido. Una tormenta de rayos negra brota del aura del brujo y sacude la Tierra.

– “¡¡¡YAAAAAAAH!!!” – brama. 

Goku se pone en guardia.

De repente, el brujo desciende hacia Goku a toda velocidad mientras grita. 

Goku sale volando hacia a su encuentro.

El brujo prepara su garra. Goku su puño.

El choque a solo un instante. 

– “¡¡GRRAAAAAH!!” – grita Moro mientras proyecta su garra hacia el rostro de Goku.

Pero Goku la esquiva en el último momento, sufriendo un pequeño corte en la mejilla.

– “¡¡SHENRON, POR FAVOR…!!” – exclama Goku. 

El puñetazo de Goku conecta con el abdomen de Moro y lo penetra, derramando sangre negra.

– “¡¿EH?!” – se queda pasmado el brujo, incapaz de asimilar su propia derrota.

En la mente del brujo transcurre una escena feliz entre él y el anciano de su planeta. El viejo cura un pequeño animal y eso alegra a un joven Moro.

– “¿Me he…? ¿Me he equivocado?” – se pregunta el brujo.

– “¡¡…RESPONDE A NUESTRA LLAMADA!!” – exclama el saiyajín.

El puño de Goku asciende y desgarra el torso del brujo hasta el pecho, y éste retrocede mientras su interior se ilumina cada vez con más intensidad, y su piel se arruga de nuevo, revelando su aspecto anciano.

El brujo grita de dolor hasta que estalla en un gran destello que empuja a Goku y da lugar a una serpiente de luz que se eleva hacia el cielo.

La silueta luminosa de Shenron se materializa en el cielo anaranjado del atardecer.

DBSNL // Capítulo 259: Voluntades enfrentadas

DBSNL // Capítulo 259: Voluntades enfrentadas

“¿Creéis que puede ganar?”

Moro y Son Goku se miran a través del Universo. Uno en Makyo y el otro en Konats.

De repente, Son Goku desaparece del planeta maldito.

Moro siente una presencia a su espalda y se da la vuelta lentamente para confrontar al saiyajín.

– “Son Goku…” – murmura el brujo.

Goku se encuentra sobre otro pilar de roca y mira a su alrededor, contemplando la destrucción que ha sufrido el planeta.

Moro sonríe.

– “Creo que llegas tarde…” – dice el brujo. – “Tus amigos no han podido detenerme. Nadie puede.”

– “Subestimas la voluntad del Universo.” – dice Goku. – “Luchas para conquistarlo, sin comprenderlo.”

– “¿Comprenderlo?” – sonríe Moro, mofándose. – “Lo tengo bajo mi control.”

Los ojos de Goku se iluminan de color celeste, como si de dos minúsculas Genkidamas se trataran.

Como un pulso de energía, su presencia se extiende por el planeta. Los temblores en Makyo disminuyen, el magma se calma lentamente y las columnas de fuego desaparecen, la tormenta eléctrica se disipa, dando lugar a un gran claro en el cielo que deja pasar una luz clara que ilumina el planeta.

– “¿Eh?” – se extraña Moro. – “¿Qué crees que estás haciendo?”

El sol brilla en ese punto de Makyo como nunca antes. 

Pan puede ver a su abuelo a lo lejos.

– “Abuelo…” – sonríe emocionada.

Desde otro punto del planeta más alejado, Krilín se emociona al intuir la silueta de su amigo a lontananza.

– “Goku…” – dice el terrícola, con lágrimas en los ojos. – “Has vuelto…”

Moro mira a su alrededor y se da cuenta de que su influencia en Makyo ha disminuido.

– “Grrr…” – aprieta los dientes.

El brujo alza su mano, furioso, apuntando a Goku.

– “¡¡BASTARDO!!” – dispara un cañonazo de ki invisible.

La columna sobre la que estaba Goku estalla.

Goku aparece detrás de Moro e intenta propinarle un puñetazo, pero el brujo se revuelve y se cubre con ambos brazos frente al pecho, deteniendo el golpe.

La onda expansiva destruye varios pilares de roca a su alrededor.

– “Tsk…” – lo mira Moro.

Goku abre la mano con la que había golpeado al brujo y le sorprende con un empujón de ki que lo lanza a través del desierto páramo, chocando con masas de roca a su paso.

Ten Shin Han observa la escena con sus tres ojos.

– “El combate ha empezado.” – advierte a sus compañeros.

En el horizonte, Moro hace levitar escombros para ponerse en pie y poco a poco éstos arden al rojo vivo.

El brujo los lanza a través del planeta como si fueran meteoritos.

Las rocas se aproximan rápidamente a Goku, que levanta la mano hacia ellas.


Las piedras estallan al acercarse al saiyajín, convirtiéndose en gravilla que pierde fuerza y cae al suelo.

Pero una gran sombra cubre a Goku de repente y llama su atención. El saiyajín mira al cielo e identifica sobre su cabeza un meteorito gigantesco invocado por Moro que está cayendo sobre el planeta.

En la superficie, todos observan aterrados el evento.

Pero Goku no duda. Sus ojos se iluminan mientras reúne en su mano el sinuoso ki de la Genkidama y pronto lo lanza contra el peligro.

La esfera celeste choca contra el meteorito y lo hace estallar en mil pedazos diminutos que llueven sobre el planeta, ardiendo con un fuego celeste y dejando una estela plateada.

En ese instante, Moro aparece como una centella y propina una patada en el abdomen a Goku, lanzándole lejos.

– “¡Maestro!” – se preocupa Ub, viendo el combate.

Goku da varias volteretas en el aire hasta tocar tierra de pie y deslizarse unos metros sobre la superficie.

Moro desciende frente a él.

– “Son Goku…” – murmura el brujo. – “¿Qué te hace pensar que esta vez será distinto?”

– “Te mueves por venganza y odio…” – dice Goku. – “Tu corazón es tan oscuro que ni el poder de Zeno-sama pudo frenarte.”

– “¿Y no es eso lo que te ha traído aquí?” – sonríe Moro. – “¿No has venido a detenerme? ¿A vengar la muerte de tus amigos?” – le provoca.

– “Jamás he luchado porque odie a quien tengo enfrente.” – responde Goku.

– “¿Vas a darme un discurso sobre proteger a tus amigos?” – se burla el brujo.

Goku embiste con una fuerte patada, pero Moro la detiene con su antebrazo.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku ante la facilidad del brujo. 

Moro agarra la pierna de Goku y lo hace girar antes de lanzarlo por los aires.

Son Goku sigue cielo arriba y cada vez está más oscuro a medida que se aleja de la superficie, hasta llegar a la estratosfera.

Moro carga contra él a toda velocidad y le propina un cabezazo, empujando a Goku hacia el espacio exterior.

El saiyajín avanza varios kilómetros antes de poder estabilizarse.

Goku intenta aguantar la respiración, pero pronto Moro carga de nuevo contra él y le propina un puñetazo en el estómago.

– “¡AGH!” – abre la boca Goku.

Moro le agarra del cabello y vuela de nuevo hacia Makyo, contra el que el brujo parece decidido a estampar a Goku.

En la superficie, todos miran al cielo, asombrados ante el poder demostrado por ambos guerreros. 

El saiyajín logra revolverse, doblando el brazo de Moro, poniéndose sobre su espalda y agarrándole la cabeza, cambiando así sus posiciones; y en un abrir y cerrar de ojos, Goku realiza el Shunkanido… y los dos aparecen en el planeta de Kaiosama, sobre el que se estrellan, formando un gran cráter.

– “¡¡UH-AH-AH!!” – se queja Bubbles, alarmado.

Goku, sobre Moro, que está incrustado en el suelo, sonríe al ver a su viejo compañero de entrenamiento.

– “Lo siento…” – se excusa el saiyajín. – “No se lo digas a Kaiosasma, ¿vale?”

Moro reaviva su aura.

– “¡¡YAAAH!!” – grita el brujo.

Goku se pone serio y realiza el Shunkanido de nuevo.

En ese instante reaparecen en el planeta del Hakaishin, y Moro se levanta y empuja a Goku, que recupera la distancia con unas volteretas.

– “¿Qué crees que estás haciendo?” – gruñe Moro. – “¿Intentas alejarme de tus amigos?”

– “Este combate es ahora entre tú y yo.” – dice Goku.

– “Je, je, je…” – sonríe Moro.

En Makyo, Pan se sorprende dejar de sentir el ki de los dos.

– “¿Dónde están?” – se pregunta su nieta.

– “Habrá usado el Shunkanido…” – dice Piccolo.

– “¿Y a dónde han ido?” – pregunta Bra.

– “Están en el planeta del Hakaishin.” – dice Trunks, mirando al cielo con su ojo gris.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Cómo ha llegado papá hasta ahí? No debería haber nadie, ¿no?”

Madas se une al grupo.

– “Ahora Son Goku puede sentir la energía vital de todo el Universo…” – dice el joven anciano. – “Puede ir a cualquier parte…”

– “Como la teletransportación divina…” – se asombra Gohan.

Piccolo sonríe nervioso mientras alza la mirada al cielo.

– “Son Goku…” – dice el namekiano. – “Eres increíble.” 

En el planeta del Hakaishin, Moro carga contra Goku con sus garras listas, y persigue al saiyajín mientras éste retrocede esquivando los ataques.

Poco a poco el viento se alza alrededor de los dos guerreros formando un tornado gigantesco que se va cerrando sobre ellos.

Goku usa el Shunkanido para aparecer fuera del fenómeno, en la copa del gigantesco árbol seco que preside el planeta.

De repente, el brujo aparece sobrevolando el árbol y hace llover fuego negro sobre la zona, incendiando el gigantesco ente.

Goku desaparece de nuevo y reaparece en el Planeta Sagrado, cerca del lago.

– “Tsk…” – protesta Goku, un poco agobiado. – “Tiene mil recursos…”

Moro aparece sobre una colina cercana, a espaldas de Goku.

– “¿Intentas huir?” – se burla el brujo.

El saiyajín se da la vuelta, listo para lanzarle una onda de ki, pero antes de que pueda reaccionar, Moro aparece frente a él, le agarra el brazo con una mano y la cara con la otra y lo estampa de espaldas contra el suelo, pillando a Goku por sorpresa.

– “Je…” – sonríe el brujo, fanfarrón.

Los ojos de Goku se iluminan de nuevo y un torrente de ki nace de su cuerpo y hace levitar a Moro lentamente, que se queda sorprendido ante un poder que parece surgido de la nada. Las pequeñas heridas sufridas por Goku se curan lentamente.

El saiyajín se impulsa con las manos y propina una doble patada en el abdomen del brujo y lo lanza por los aires.

Moro aprieta los dientes mientras intenta recuperar la estabilidad en el aire.

– “¿De dónde sale este poder?” – se pregunta el brujo.

En Makyo, Jiren se reúne con nuestros amigos.

– “¿Creéis que puede ganar?” – pregunta el haiirotoko.

– “Su poder ha ido en aumento desde que ha empezado el combate…” – dice Piccolo.

– “¿Eh?” – se extraña Pan.

– “¡Es cierto!” – dice Ub. – “¡Puedo sentirlo! Un gran flujo de energía vital está acudiendo a la llamada de Goku…”

Goku vuela hacia Moro, que le espera en la estratosfera. 


El brujo apunta al saiyajín con la mano e invoca una gran bola de fuego.

– “¡¡YAAAH!!” – dispara.

Goku apunta con su mano a Moro y lo teletransporta frente él, haciendo que su propio ataque choque contra su espalda.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el brujo.

Goku apunta con sus dos manos al brujo y lanza una esfera de ki parecida a una pequeña genkidama.

El brujo queda atrapado entre los dos ataques, que estallan iluminando el planeta.

En el puesto fronterizo, Baba, Bulma y el joven ogro observan atentos el combate en el televisor sobre la mesa del Rey Enma.

La explosión se convierte en un torbellino de humo y fuego que Moro inspira.

Goku parece sorprendido ante la habilidad del brujo.

Tras un instante, Moro abre su enorme boca y proyecta el poder destructivo absorbido, que engulle a Son Goku.

– “¡¡KyAAAH!!” – grita Goku, mientras es empujado por el torrente de energía.

El saiyajín cae al lago, generando una gran explosión bajo el agua que lo deja seco.

Moro espera en el aire con una sonrisa prepotente en su rostro.

El brujo levanta la mano hacia el cielo y genera una enorme esfera de ki rojo.

– “¡JAJAJA!” – ríe Moro. 

Son Goku, empapado, aparece con el Shunkanido y le agarra el brazo.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Los dos desaparecen, dejando atrás la esfera de ki, que mientras disminuye de tamaño va cayendo, tambaleándose como una hoja, sobre el Planeta Sagrado, acabando con una fuerte explosión.

En Makyo, todos miran al cielo boquiabiertos ante el poder demostrado por los dos contrincantes

– “No puedo… No puedo seguirlos…” – murmura Piccolo.

– “Asombroso…” – dice Gohan.

Entre rocas, cerca de la lava, Freezer intenta volver a la superficie.

– “Tsk…” – protesta el tirano. – “Son Goku…” – fuerza una sonrisa. – “Nunca te rindes, ¿no?” 


De repente, Goku y Moro aparecen en Konats. El brujo clava sus garras en la espalda de Goku y lo lanza lejos.

El saiyajín se desliza sobre el suelo varios metros.

– “Tsk…” – protesta Goku. 

La espalda del saiyajín sangra por cinco puntos, pero las heridas se cierran lentamente… hasta que la sangre roja que brota se vuele más oscura y el proceso se detiene.

– “Deberías hacerte una manicura…” – dice Goku.

Moro sonríe.

El brujo embiste y Goku se cubre, pero Moro se convierte en humo negro que baña la zona.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku.

La voz del brujo retumba entre las tinieblas.

– “Mi poder es mayor que cualquier otro que puedas invocar…” – dice Moro. – “Doblegaré la voluntad del Universo si es necesario… Los Dioses pagarán sus crímenes… ¡Pagarán su indiferencia!”

Goku busca con la mirada entre las sombras.

– “No puedes volcar tus miedos en los demás…” – dice el saiyajín. – “Con tu poder podrías traer mucho bien al mundo.

– “El mundo está corrupto desde su origen.” – replica Moro.

– “En lugar de imponer tus creencias a los demás…” – insiste Goku.

– “¡Los demás están ciegos!” – exclama Moro, alterado.

Los ojos de Goku se iluminan y clava su mirada en un punto en la oscuridad.

– “¡Pues ofréceles tu guía!” – responde Goku.

Goku sale volando en esa dirección.

– “¡Moro! ¡El que vio!” – exclama Goku, extendiendo su mano hacia delante mientras avanza. – “¡¡PRÉSTAME TU MIRADA!!”

De repente, Goku pone su mano en la frente del brujo, al que ha cogido desprevenido, y las sombras se desvanecen.

En ese instante, Goku se encuentra en mitad de una pequeña aldea onírica con pequeñas cabañas de paja situada en el claro de un bosque. Los pájaros pían.

En el centro de la aldea, un montón de gente con aspecto cabrío está reunida.

Son Goku es adelantado por un niño cornudo que tras chocar con él atraviesa la multitud intentando llegar a primera fila.

Dibujado por Ipocrito

Frente a todo el mundo, un anciano que, por un instante, Goku confunde con Moro, pero éste tiene los cuernos mucho más retorcidos, se arrodilla frente a una niña tumbada en el suelo. La pequeña casi no puede respirar y se agarra el pecho con la mano. La madre de la niña llora y suplica ayuda al anciano.

El viejo coloca su mano sobre el pecho de la pequeña y ésta es imbuida por un resplandor morado.

De repente, la niña abre los ojos y se pone en pie como si nada.

Hablando en un idioma antiguo, la renacida celebra con su madre que se encuentra bien, y ésta besa la mano del brujo, que sonríe complacido con el éxito de su buena obra.

El niño que se topó con Goku se abalanza sobre el brujo y lo abraza. El anciano le hace un mimo cariñoso.

– “Moro…” – murmura Goku, asombrado, mirando al niño.

De repente, un individuo con ropajes de Hakaishin, con aspecto leonino, pelaje rosado, melena magenta y orejas puntiagudas, aparece caminando entre la multitud.

– “Un poder muy interesante…” – dice el Dios. – “¿Puedes hacerlo de nuevo?”

La cabra anciana y todos los presentes se ponen nerviosos, como si nunca hubieran visto a un extraño.

– “Tranquilo, anciano…” – dice el Hakaishin. – “Solo me pareció una habilidad muy curiosa…”

El anciano niega con la cabeza.

– “¿No?” – frunce el ceño el Dios. – “Está bien…”

El Dios alza su dedo índice y apunta al pequeño Moro… 

– “¡ESPERA!” – exclama Goku.

Pero antes de que nadie pueda reaccionar, el Dios atraviesa el pecho del niño con un rayo de ki.

El anciano se queda aterrado viendo al pequeño desplomarse contra el suelo, y con horror mira al Dios.

– “Hazlo de nuevo.” – insiste el Hakaishin, muy serio.

El anciano se agacha sobre el niño y mediante imposición de manos, empieza a curarlo.

El Hakaishin observa atentamente la magia del brujo.

– “Brujería…” – murmura el Dios. 

Tres rayos de energía atraviesan a la vieja cabra, que cae sin vida sobre el pequeño Moro antes de que el conjuro hiciera efecto.

–  “Cobarde…” – gruñe Goku ante la despiadada acción del Hakaishin. – “¿Cómo pudiste…?”

El Dios mira a su alrededor. El resto de aldeanos corren despavoridos.

– “Corromper la creación con brujería es peligroso…” – dice el Hakaishin. – “Lo siento… No es nada personal.” – murmura mientras se agacha y coloca su mano sobre el suelo.

– “¡¡NO!!” – exclama Goku.

– “Hakai.” – susurra el Dios de la Destrucción.

Un destello morado ciega a Goku y baña el lugar.

El planeta ahora está cubierto completamente de arena proveniente de la desaparición de toda muestra de vida en la superficie.

El Hakaishin mira a su alrededor un momento para comprobar el resultado y pronto desaparece.

Un instante después, el anciano sale de la arena, pero pronto queda claro que es Moro quien lo empuja para poder apartarlo y salir a la superficie.

Moro está cubierto de sangre del anciano, que apenas sigue con vida.

El pequeño llora mientras lo sacude, intentando hacerlo reaccionar.

Pero el anciano, casi sin fuerzas, pone todo su ímpetu en acariciar el antebrazo de Moro, rasgándolo con sus uñas de arriba abajo, antes de perecer.

De repente, Goku es expulsado de la mente del brujo, que lo golpea en el rostro y le obliga a retroceder.

– “Como osas hurgar en mi mente…” – gruñe Moro.

Goku se frota la mejilla donde ha recibido el golpe.

– “Moro…” – murmura Goku, con cierta ternura. – “Entiendo por lo que pasaste…”

– “Tú no entiendes nada…” – gruñe el brujo.

En ese instante, Goku se sorprende. Una lágrima recorre el rostro de Moro.

– “Los Dioses tienen que desaparecer…” – gruñe el brujo. – “Cueste lo que cueste.”

– “Tsk…” – se preocupa Goku, que se da cuenta de que no podrá convencer al brujo.

Moro embiste y, con el salto temporal, sorprende a Goku e intenta atravesarlo con su mano, de una estocada, pero el saiyajín reacciona rápidamente y le detiene el golpe agarrándole el antebrazo con las dos manos. Las uñas del brujo se le clavan levemente en el pecho.

Moro simula una pistola con esa mano y una bala de aire comprimido impacta en el pecho de Goku, lanzándolo lejos mientras gira sobre sí mismo.

El brujo le sigue con el dedo y sonríe; un rayo cae sobre el saiyajín. 

– “¡¡KYAAAAAAAAH!!” – grita Goku de dolor.

Moro hace el gesto de agarrar a Goku desde la distancia y un gran brazo de roca brota del suelo y aprisiona al saiyajín en su garra.

Moro sonríe.

– “Esta es mi voluntad…” – dice el brujo. – “¡¡HÁGASE!!”

La mano de roca se cierra cada vez con más fuerza… pero un destello celeste se filtra entre los dedos de piedra hasta que la mano finalmente estalla y Son Goku se libera.

– “¿Eh?” – se sorprende el brujo. – “¿Ha vuelto a aumentar su fuerza?”

En Makyo, Gohan, Piccolo, Goten, Trunks, Pan, Bra, Ub y todos los guerreros Z levantan las manos hacia al cielo.

– “Papá…” – dice Gohan. – “¡Toma nuestra fuerza!”

– “¡Adelante, Son Goku!” – exclama Piccolo.

– “¡Abuelo!” – dice Pan.

– “¡Maestro!” – exclama Ub.

– “¡Vamos, Goku!” – anima Krilín.

Los ojos de Goku brillan de nuevo mientras desciende hasta el suelo

– “No subestimes la voluntad de los demás…” – advierte Goku.

Moro propina un puñetazo al aire y un puño de piedra brota del suelo, a su lado, e imita su movimiento, golpeando a Goku, que detiene el golpe con sus manos.

– “Tsk…” – se esfuerza el saiyajín.

Moro frunce el ceño y chasquea los dedos; un rayo cae sobre Goku, pero el saiyajín desaparece y reaparece detrás de Moro, intentando propinarle una patada que el brujo detiene con el antebrazo.

En Makyo, los miembros de la Patrulla Galáctica levantan las manos

– “¿Así?” – le pregunta Jaco a Gohan.

Goku retrocede para coger impulso y se abalanza sobre Moro. Con una combinación de puñetazos y patadas hace retroceder al brujo, que por primera vez parece apurado para mantenerle el ritmo al saiyajín.

En Makyo, Zamas, Champa, los bandidos, Reitan, los saiyajín, Broly, y soldados de diferentes planetas colaboran con su energía. 

Los soldados imperiales, en cambio, se miran entre ellos, dudando si participar.

Goku propina un cabezazo a Moro en la cara y lo hace retroceder.

Moro no tarda en recuperar la estabilidad e invoca una sierpe de lava que nace del interior del planeta, saliendo por el túnel formado y abalanzándose sobre Goku por la espalda.

Ahora Jiren levanta su mano.

Goku se da la vuelta y apunta a la sierpe con su mano derecha, haciendo que ésta se estrelle contra su ki invisible hasta desaparecer por completo.

Moro ataca de nuevo por la espalda y le propina una fuerte patada que Goku logra detener con ambos brazos, pero a pesar de eso es empujado a varios metros de distancia.

Goku pronto recupera la estabilidad y se pone en guardia.

Moro frunce el ceño.

– “Nadie me detendrá…” – gruñe el brujo. – “Quien esté del lado de los Dioses, ¡perecerá con ellos!” – exclama.

El brujo concentra una enrome cantidad de ki oscuro en sus manos. El planeta se tiñe de blanco y negro. Solo Son Goku mantiene el color, gracias a la energía Genki.

Son Goku prepara su mejor técnica.

– “Ka… Me…” – un torbellino de motas de ki blancas y azuladas se reúne entre sus manos.

En Makyo, Freezer llega a la superficie y se pone en pie. Sus hombres le miran, preguntándose qué hacer.

Moro proyecta sus manos hacia Goku y lanza su ataque; un torrente de ki rojo arremolinado, envuelto en llamas negras, se dirige hacia nuestro amigo.

Son Goku sale corriendo hacia el ataque del brujo, mientras sigue concentrando energía.

Freezer levanta la mano y sus hombres le imitan sin dudar.

– “Ha… Me…” – una esfera de ki celeste se materializa en las manos de Goku.

El ataque está a punto de alcanzarle cuando Goku decide saltar hacia él, usando la esfera de ki que estaba preparando para deslizarse sobre el ataque enemigo mientras da una voltereta.

Moro no esperaba tal movimiento y se topa con Goku sobre él, que proyecta el Kamehameha a escasos centímetros de su cara.

– “¡¡¡HAAAAA!!!” – dispara Goku.

La esfera Genki que tenía Goku en sus manos se torna gigantesca y engulle a Moro antes de estallar y proyectarse la onda Kamehameha a través del planeta, atravesándolo por completo y saliendo hacia el espacio.

Tras el resplandor celeste, el planeta recupera su color y se libra de la oscuridad que lo rodea y, después de milenios, sale el sol en Konats.

La explosión de energía vital ha podido sentirse en todo el Universo.

– “¿Lo ha logrado?” – se pregunta Madas, en Makyo.

Goku, de pie, mira el oscuro túnel sin fin que ha quedado frente a él. Una gota de sudor recorre su sien. Parece preocupado.

– “Aún puedo sentir su presencia…” – murmura el saiyajín. – “¿Es que sigue vivo?” – se pregunta.

Una tromba de humo negro sale del agujero; Goku retrocede instintivamente.

El torbellino de tinieblas parece revelar el rostro de Moro.

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

“Tengo un universo que liberar.”

En Makyo, los Kaios se han unido a la guerra. La Kaio del Este empuja la barrera que había formado entre los dos bandos y ésta arrastra a montones de enemigos hasta que estalla, haciendo saltar a muchos por los aires.

El Kaio del Sur coge aire con vehemencia.

El Gran Kaio mira al ejército universal y sonríe.

– “Tapaos los oídos.” – advierte.

El Dios del Sur grita en silencio, pues lo hace a una frecuencia que estremece a todos los que lo oyen.

El Kaio del Oeste parece haberse multiplicado, y los clones caminan entre los enemigos, que al verlos se abalanzan sobre ellos. Sin darse cuenta, los demonios se están peleando entre ellos.

– “Sus mentes no son especialmente fuertes…” – sonríe el Dios, que no se ha movido del sitio.

El Dios del Norte se envuelve en el aura del Kaioken.

– “Siempre usando trucos…” – refunfuña Kaiosama.

 El Kaio embiste y su técnica causa estragos entre los enemigos. 

En otro punto del terreno de combate, Satán se esconde detrás de una piedra. Explosiones se suceden a su alrededor.

– “¿Dónde se han metido los demás…?” – se preocupa, asustado. – “Revivir para esto…” – suda profusamente.

Sobre una colina, un diablo de piel amarilla, ojos morados, facciones marcadas y cabello blanco en una coleta, tiene su vista puesta en un patrullero.

El demonio apunta al agente con su dedo índice, sujetándose el antebrazo con la otra mano.

– “¡Muere!” – exclama con una sonrisa en su rostro.

El patrullero recibe un disparo de ki preciso en el pecho, y se desploma frente a la roca en la que se oculta Satán.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡Esto es muy divertido! Lo haría toda la eternidad…”

El Campeón se queda petrificado al ver al patrullero en el suelo, moribundo.

– “Ayuda…” – dice el joven agente brench.

Satán, conmovido, da un paso al frente, pero en ese momento, el brench recibe otro disparo en la cabeza.

El Campeón se queda mirando al patrullero.

– “Es… es solo un muchacho…” – murmura Satán, ante un chico que aparenta la edad de su nieta.

Los guerreros Z se enfrentan a varios enemigos luchando en equipo. Ten Shin Han y Yamcha combinan los “colmillos de lobo” con el “puño ametrallado” y noquean a un gran diablo simiesco. Baicha celebra la victoria.


En la colina, el tirador tiene en la punta de su dedo al pequeño terrícola.

– “No esperaba encontrarme a una víctima tan tentadora en este campo de batalla…” – sonríe el macabro diablo. – “Tantos años por vivir… se esfuman así de rápido… Goodbye, cachorrito.”

Pero Satán se abalanza sobre él por sorpresa y le propina un puñetazo directo a la cara, que lo lanza al suelo. El disparo sale desviado e impacta a pocos metros de Baicha.

– “¿EH?” – se sorprende el chico.

El demonio, en el suelo, mira a Satán.

– “¿De dónde sales tú?” – se pregunta el diablo.

– “Bastardo…” – gruñe Satán, furioso – “Los cobardes como tú… Sois escoria…”

El demonio apunta a Mr. Satán con el dedo.

– “¡MUERE!” – exclama al disparar.

Satán intenta abalanzarse sobre él, pero recibe un disparo en el hombro que lo atraviesa.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Satán.

En mitad del campo de batalla, muy lejos de allí, Ub, que está aturdido en el suelo, abre los ojos.

– “S… ¿Satán…?” – murmura el chico, confuso.

Mr. Satán está ahora tirado en el suelo, taponándose la herida con la mano. El diablo de pie frente a él, apuntándole.

– “A esta distancia no es divertido…” – se burla el diablo. – “Pero tampoco parece que tengas fuerzas para correr…” 

– “He conocido a cobardes como tú…” – dice Satán, dolorido. – “Que matan a inocentes por placer… Me dais asco.”

– “No voy a tolerar que un muerto me dé lecciones morales” – se mofa el diablo, listo para disparar.

Pero en ese instante, Ub llega como un rayo y propina una doble patada al enemigo en el pecho, lanzándole contra una montaña cercana en la que queda incrustado.

Ub se posa en el suelo, con su mirada airada clavada en el enemigo.

– “No dejaré que hagas daño a Mr. Satán.” – sentencia el terrícola.

– “¿Eh?” – se sorprende el Campeón. – “¿Ub?”

En la roca, el diablo intenta liberarse.

– “¿Cuál es tu problema?” – refunfuña el tirador.

– “Le hice una promesa a un amigo.” – dice Ub. – “Y voy a mantenerla.”

Ub alza su mano y apunta al tirador. Su aura se aviva con el Kaioken.

– “¡HAAAAA!” – dispara, desintegrando al enemigo.

Mientras tanto, Madas, Broly y Tapion han aterrizado entre los guerreros Z. 

El joven anciano se acerca a Roshi y hace una reverencia.

– “Maestro Mutenroshi.” – saluda el antiguo Dios. – “Tengo una petición urgente que hacerle…”

– “¿A mí?” – se sorprende el viejo Tortuga.

En otro lugar del campo de batalla, Toppo, Jaco y los cazadores de Spade pelean contra hordas enemigas cuando, de repente, un pequeño diablillo de piel azul, cuernos y alitas de murciélago en la espalda aterriza entre ellos.

– “¡Es mío!” – exclama Spade.

Pero el diablillo detiene al cazador en el aire.

– “Jijiji” – ríe el demonio.

Jaco le dispara, pero los disparos se convierten en vapor al acercarse a él.

– “No, no…” – dice con el dedo, burlón.

Con su poder mental, el diablillo lanza a Spade contra Jaco, y los dos caen al suelo.

Toppo da un paso al frente.

– “De éste me encargo yo…” – dice el justiciero.

El diablillo sacude sus alas y levanta una veintena de piedras diminutas que vuelan hacia Toppo, pero el patrullero se cubre con sus grandes manos.

– “Conmigo no lo tendrás tan fácil, cuernos…” – dice Toppo.

Pero al apartar sus manos, el diablo ha desaparecido.

– “¿Eh?” – lo busca Toppo.

De repente, un rayo negro sorprende al gigantón por la espalda y lo lanza al suelo.

– “¡Jijijiji!” – ríe el menudo enemigo.

– “Maldita sea…” – refunfuña Toppo con un agujero humeante en el traje. – “Ya no tengo edad para esto…”

El diablillo ataca, pero una esfera de ki rojo cae sobre él, desintegrándolo por completo en una explosión.

Una voz conocida llama la atención de Toppo.

– “Pareces cansado, viejo amigo.” – dice Jiren, que llega caminando hasta él.

– “Je…” – sonríe Toppo. – “Tú también estás bastante hecho polvo para ir burlándote de los demás…”

Jiren mira de reojo a Moro, que lucha contra Trunks.

– “Es más fuerte de lo que jamás habría imaginado posible…” – dice el haiirotoko.

Toppo se arranca la parte superior del gi. 

– “Y aun así quieres volver a pelear contra él, ¿verdad?” – dice Toppo.

– “Esta vez no…” – dice Jiren. – “¿Por qué no peleamos juntos?”

– “¿Juntos?” – se sorprende Toppo. – “Por supuesto…” – sonríe. – “Será un honor.”

Mientras tanto, Roshi medita la petición de Madas.

– “Algo tan grande…” – murmura el anciano. – “Para mí sería casi imposible…”

– “Déjeme intentarlo.” – interviene Ten Shin Han. – “Yo también sé usar el Mafuba.”

– “¡Estáis los dos muertos!” – protesta Chaoz. – “¿Sabéis lo que eso significa? ¡Si os excedierais, desapareceríais para siempre!”

– “Y puede que ni siquiera lo lograrais…” – añade Yamcha.

Tapion ofrece su espada de nuevo.

– “Agradezco el intento” – sonríe con melancolía.

Madas frunce el ceño.

– “No es una técnica complicada… Yo podría hacerla.” – dice el anciano. – “Pero no tengo la fuerza suficiente. ¿Creéis que entre los tres podríamos lograrlo?” – pregunta.

– “Es difícil…” – murmura Roshi.

– “He visto practicar a Goten…” – dice Marron. – “Las bases son las de la escuela Kame…”

– “¿Propones que la hagamos todos?” – dice Ten.

– “Podría funcionar…” – cavila Chaoz.

Moro y Trunks siguen peleando. El brujo, poco a poco está superando al mestizo.

– “Estoy harto de estos juegos, muchacho…” – dice Moro, que de un pisotón parte el suelo bajo los pies de Trunks. – “Tenía curiosidad por lo que tu nuevo poder ofrecía… Pero, una vez más, me decepcionáis.

Trunks levita y prepara su “Burning Attack”, pero en el momento que se materializa la esfera de ki, Moro usa su poder mental para hacerla estallar, haciendo que Trunks salga repelido.

– “Se acabó…” – sonríe Moro.

En ese instante, Gohan se abalanza sobre el brujo por la espalda, pero éste se hace intangible, dejando que el mestizo pase de largo.


Gohan se da la vuelta e intenta golpear al brujo, pero éste detiene cada uno de los ataques.

– “Sois testarudos…” – suspira Moro.

El brujo alza una columna de roca que eleva a Gohan por sorpresa y un rayo cae sobre él, haciendo estallar la cima del pilar.

En ese instante, Moro se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki.

– “¡¡KYAAAAAH!!” – grita Slug, que las abalanza sobre el brujo.

Una explosión múltiple sacude Makyo.

Moro sale de la humareda, intangible.

– “Namekiano…” – dice Moro. – “Ni siquiera podéis comprender de lo que soy capaz ahora.” – sonríe.

Moro usa el salto temporal y aparece frente a Slug y le propina un puñetazo en el abdomen. Una extraña vibración sacude al namekiano.

– “Je…” – ríe Moro.

El brujo repite el golpe dos veces y una tercera con más intensidad.

De la espalda de Slug sale propulsado Piccolo, que cae inconsciente. Slug también cae de rodillas, desmayado, con la cara en el suelo.

Moro apunta al eterno namekiano con su mano.

– “Este es el final de tu camino, viejo entrometido…” – sentencia el brujo.

Pero un látigo de ki detiene la mano del brujo. La fusión de Pan y Bra tira con fuerza de su técnica para evitar que Moro dispare.

– “¡No tan rápido, cabrito!” – exclama la guerrera.

La guerrera proyecta una esfera de ki a través del látigo que lo recorre hasta llegar a Moro y estallar.

Broly, que sigue junto a los guerreros Z, que están debatiendo, mira de reojo lo sucedido.

El brujo, lejos de inmutarse por el ataque de las chicas, aparta el humo con la mano.

– “Qué ruidosa…” – se mofa Moro.

La fusión usa la técnica del espejismo y rodea al brujo.

– “Una técnica digna de unas estúpidas niñas…” – se burla la cabra.

La guerrera intenta sorprender al enemigo cayendo del cielo, propulsándose con dos blasts de ki, pero el brujo levanta la mano y las detiene con su poder mental.

– “No me hagáis perder el tiempo…” – dice Moro. – “Tengo un universo que liberar.”

Moro la estampa contra el suelo, noqueándola. La fusión se deshace.

Ahora, Champa y Zamas atacan. El Dai Kaioshin enciende sus espadas de ki e intenta atravesar a Moro, pero este agarra sus antebrazos a la primera, y los aprieta hasta que las armas desaparecen.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Zamas.

De un cabezazo, Moro noquea al Dios.

Champa golpe al brujo por la espalda con las manos juntas, pero el brujo ni parpadea.

– “Creía que eras el Dios de la Destrucción…” – sonríe Moro. – “No eres el primer gotokoneko que me decepciona.” – se da la vuelta.

Champa, frustrado, intenta golpearlo de nuevo, pero Moro le golpea en la frente con el dedo índice, como quien aparta una mosca molesta.

El gato sale disparado a través del campo de batalla.

Pero en ese instante, dos esferas de ki rojo se aproximan al brujo, una por cada lado, e impactan al toparse con él.

Moro se eleva sobre la polvareda para ver lo ocurrido.

Frente a él, Jiren y Toppo se presentan.

– “Vaya, vaya…” – dice Moro. – “¿Vais a darme un discurso sobre justicia?”

– “Ya no sé lo que es la justicia.” – dice Jiren, sorprendiendo a Toppo. – “Pero reconozco el mal cuando lo veo.”

Moro niega con la cabeza.

– “Eso es mutuo.” – sentencia el brujo.

Moro se abalanza contra ellos, que se ponen en guardia, pero se hace intangible en el último instante, para sorprenderles dándoles una patada por la espalda al superarlos.

Jiren y Toppo logran mantener el equilibrio, se dan la vuelta rápidamente y disparan, pero el ataque atraviesa al brujo.

Moro da una fuerte palmada y una onda expansiva destructora empuja a los dos guerreros.

Jiren es el primero en recuperar la estabilidad y embiste al enemigo.

Moro detiene el puñetazo de Jiren, pero al hacerse tangible recibe una ráfaga de ki lanzada por Toppo.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Moro da un puñetazo en el abdomen al haiirotoko y lo lanza contra Toppo, que lo caza al vuelo.

– “¡JIREN!” – exclama su compañero.

Moro se abalanza sobre ambos, dispuesto a darles una patada, pero Toppo cubre a su amigo y recibe el impacto en la espalda. Los dos salen propulsados contra una montaña cercana.

– “Je, je…” – ríe Moro.

De repente, Broly, con su musculatura hiper-desarrollada, sus ojos en blanco y su cabello verde erizado, agarra la cabeza de Moro y lo estampa contra el suelo, arrastrándolo por el campo de batalla.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

El grito llama la atención de Kale y Tarble.

– “Broly…” – sufre ella, que no tarda en identificarlo en lontananza gracias al resplandor verde.

– “Esa forma de nuevo…” – dice Tarble, preocupado. – “Ha liberado sus viejos instintos para intentar pelear…”

Moro detiene su avance y golpea a Broly con sus piernas, haciendo que el saiyajín lo suelte.

Del suelo nacen dos columnas de lava que se unen para empujar al saiyajín hacia el cielo, hasta que éste genera una barrera protectora.

El saiyajín apunta a Moro con ambas manos y lanza un poderoso ataque que cae sobre la superficie de Makyo.

Una gran explosión sacude el planeta, obligando a los dos bandos a cubrirse como pueden.

– “Qué poder tan devastador…” – murmura Reitan.

Entre la polvareda pronto se identifica la figura del brujo, sonriente.

De repente, un rayo cae sobre Broly, pero el saiyajín no parece muy afectadoo.

– “Grr…” – gruñe, furioso.

– “Veamos cuál es tu límite…” – dice Moro.

Otro rayo descarga sobre Broly, uniéndose al anterior. Luego un tercero, después un cuarto. Los rayos imiten una descarga continua sobre el saiyajín.

– “¡GRRRRR…!” – él intenta resistir.

Un quinto y un sexto.

– “¡¡BROLY!!” – exclama Kale, con lágrimas en los ojos.

Un séptimo rayo.

– “¡¡GRRRAAAAAAAAH!!” – brama el saiyajín.

De repente, una gran cantidad de rayos de ki fucsia impactan continuamente sobre Moro que, pese a no causarle daño, llaman su atención.

Freezer está caminando hacia él, con el dedo índice de su mano derecha disparando a discreción.

Moro disipa la tormenta y Broly, que ha perdido su transformación, se precipita contra el suelo.

– “El Emperador Freezer…” – dice el brujo. – “Las historias parece que exageraban.”

Freezer se detiene frente a Moro.

– “Brujo…” – gruñe el tirano. – “Tu secta ha dominado la galaxia durante milenios… Ha controlado a mi familia… Mi padre era solo un peón… y mi hermano…”

– “Hmm…” – murmura el brujo.

– “Supongo no podré considerarme el verdadero Emperador del Universo hasta que acabe contigo…” – dice Freezer.

– “Nos separa un abismo, hijo de Cold.” – se burla Moro.

– “Puede que sí… en poder…” – gruñe Freezer. – “Pero no en rencor.”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

– “Y yo que creía que odiaba a Son Goku y a los saiyajín…” – fuerza una media sonrisa mientras aprieta los puños con fuerza. – “Pero jamás había sentido algo como esto… Que nos hayas manipulado durante tanto tiempo… Eso… ¡¡ESO ME REPUGNA!!”

Freezer activa su 100%, se envuelve en una esfera de ki fucsia y embiste a Moro, que se cruza de brazos pare recibir el impacto. El brujo retrocede unos metros, dejando un surco bajo sus pies.

– “Con esa fuerza no llegarás muy lejos.” – dice Moro.

El brujo crea un torbellino a su alrededor que repele al tirano, y luego usa su poder mental para hacer estallar la burbuja de ki que lo envolvía.

Freezer apunta al enemigo con su mano derecha y dispara un torrente de ki que ni despeina al brujo.

Moro apunta a Freezer con su dedo índice y éste se cubre, esperándose el disparo.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Para sorpresa del tirano, el brazo de Moro se alarga y lo atraviesa.

– “¡¡BHUAAAH!!” – Freezer escupe sangre.

Freezer cae de rodillas al suelo.

– “Un final patético…” – dice Moro, pisándole la cabeza y apretándola contra el suelo lentamente. – “Para un Emperador patético…” 

Moro da un paso atrás y dispara un ataque de ki que desintegra a Freezer.

El brujo escupe al suelo con desprecio y le da la espalda.

– “No tan rápido…” – le sorprende la voz del tirano.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado.” – se mofa Freezer, de pie con los brazos medio abiertos en su típica pose. – “El Emperador aún no ha dicho que puedas retirarte.”

Moro mira detenidamente a Freezer.

– “Inmortal…” – sonríe el brujo. – “Ya no me acordaba…”

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer.

– “¿Crees que eso te da la ventaja?” – dice Moro. – “Voy a encargarme de que tengas una tortura eterna…”

Moro alza su mano y el suelo bajo los pies del tirano se descama en centenares de piedras que se elevan rápidamente cortando múltiples veces al tirano.

– “Tsk…” – protesta Freezer. 

Moro chasquea los dedos y las rocas se tornan incandescentes, quemando también al tirano.

El brujo hace girar su dedo índice y un tornado se genera rodeando a Freezer, atrapando al tirano en ese tormento.

– “¡¡KYAAAAH!!” – grita Freezer.

De repente, un pequeño misil impacta en la nuca de Moro, que lo siente menos que si fuera una picadura de mosquito.

Sobre una piedra, el robot que acompañaba a Freezer ha disparado.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Moro al verlo. – “¿Ahora me lanzan chatarra?”

El brujo, sin dejar de torturar a Freezer, apunta al robot con la mano y lo eleva. El robot mira al cielo y en su ojo, que empieza a quebrarse, se refleja un punto de luz siendo cubierto por una masa oscura.

– “Hermano…” – dice el robot. – “Ya… he… llegado…”

Moro cierra su puño y el robot estalla en mil pedazos.

Pero de repente la oscuridad cubre Makyo, sorprendiendo a Moro.

Tanto el Ejército Universal como los demonios dejan de luchar un instante y miran al cielo, sorprendidos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Jaco.

– “¿Un eclipse?” – se sorprende Reitan.

– “Ya está aquí…” – dice Turles.

Un planeta hecho de metal está cubre lentamente la estrella más cercana a Makyo, hasta taparla por completo. Su luz forma un halo alrededor del nuevo astro.

– “¿EH?” – dice Moro, confuso, que inconscientemente deja de martirizar a Freezer.

El tirano se desploma contra el suelo, sangrando por todas sus heridas.

Un extraño zumbido crescendo empieza a oírse.

Como si de un enjambre se tratara, miles de siluetas abandonan el planeta y descienden sobre la superficie de Makyo.

Miles de Cooler metálicos lleguan a tierra y, sin mediar palabra, empiezan a disparar a los demonios enemigos, tanto con rayos oculares como con blasts de ki.

– “¡¿Están de nuestro lado?!” – se sorprende Cheelai.

– “¡Son refuerzos!” – celebra Ganos.

En M2, los tech-tech trabajan para alimentar el núcleo, y varias estructuras han sido construidas con ese propósito.

– “¡No nos rindamos ahora!” – exclama Merlot.

– “¡Más energía!” – añade Pinot.

Freezer, pese a todo el castigo, sonríe.

– “Ya era hora… hermano…” – murmura.

Dibujado por Ipocrito