DBSNL // Capítulo 135: Un viejo amigo
“Me alegro de que te unas a nosotros.”
En la Capital del Oeste, Maji-Kayo no sabe qué hacer. Ub le ha superado.
En la azotea, nuestros amigos parecen satisfechos.
– “Tenías razón, Son Gohan.” – dice Piccolo. – “El chico lo ha logrado.”
– “Maji-Kayo es peligroso” – le interrumpe Katopesla. – “No os confiéis.”
– “Esto no ha terminado” – dice Gohan. – “Pero Ub podrá retenerle hasta que tengamos el dispositivo.”
El extraterrestre observa al chico de Isla Papaya mientras intenta idear un plan que le permita ganar esta batalla.
De repente, un pequeño brillo aparece en el cielo.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta Marron.
– “¿Una nave?” – dice Piccolo.
Katopesla analiza la tenue luz con su visor.
– “¡Es una aeronave!” – dice el toreristo, intentando lograr un aumentar la imagen. – “¡Y es de la Patrulla Galáctica!” – exclama al ver su famoso emblema.
La nave se queda suspendida en el aire y dos patrulleros salen de ella. Uno de ellos es un metalman y el segundo es una mujer imegga.
– “¿Qué está pasando aquí?” – se pregunta la patrullera.
El metalman responde emitiendo una serie de pitidos con el vapor que sale de su cabeza.
– “Eso parece, Motto.” – responde ella. – “Pero, ¿quién puede estar enfrentándose a él?”
Maji-Kayo, al ver la nave de la patrulla, siente que está ante su única oportunidad de conseguir más energía.
– “¡HAAAAAA!” – grita al convertirse en múltiples tentáculos que se dispersan y avanzan hacia la nave.
Ub intenta atrapar uno de los apéndices, pero el extraterrestre se escurre entre sus dedos.
– “¡CUIDADO!” – advierte el chico a los patrulleros.
Maji-Kayo recupera su forma humanoide frente a los justicieros, con cuchillas en sus manos, dispuesto a asesinarlos, pero en ese instante una mano robótica voladora clava un dispositivo en la espalda del extraterrestre.
– “¡¿Qué?!” – se alarma Maji-Kayo.
Una fuerte descarga eléctrica sacude al alienígena, que parece perder fuerza mientras se precipita contra el suelo.
Ninguno de los presentes entiende lo que acaba de ocurrir.
– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Goten.
– “Veamos qué ha pasado.” – dice Piccolo, que enseguida se dirige al lugar donde ha caído Maji-Kayo.
– “¡Sí!” – responden los demás.
Cuando llegan al lugar, un extraño personaje está colocándose la mano robótica en su antebrazo. En el suelo, Maji-Kayo ha encogido hasta convertirse en un deforme bebé, que ahora se encuentra envuelto en una barrera eléctrica y con el dispositivo aún clavado en su espalda.
Al ver al misterioso individuo, Son Goten se pone en guardia.
– “¡Atrás!” – exclama el mestizo, advirtiendo a los demás.
Un gigantesco e imponente hombre, luciendo una cresta de cabello naranja, ha aparecido frente a nuestros amigos. El personaje viste una indumentaria como la que usaba Vegeta cuando se enfrentó al Hakaishin Freezer, pero con el logotipo de la Corporación Cápsula en su armadura.
Piccolo y Gohan se sorprenden al ver al personaje, como si vieran a un fantasma.
– “¿Número 16?” – pregunta Gohan.
– “Hola, Son Gohan.” – saluda el robot.
– “¿De verdad eres tú?” – sonríe el mestizo.
Videl parece confusa.
– “¿El Número 16?” – pregunta Videl. – “¿El robot que os ayudó en el Torneo de Cell?”
Por el comunicador, Trunks habla con los presentes.
– “¡Tranquilos! ¡Es de los nuestros!” – dice el mestizo.
– “¡¿Cómo es posible?!” – pregunta Gohan.
– “Gracias a todo lo que hemos descubierto en los últimos meses, mi padre ha logrado reconstruir al Número 16” – dice Bulma. – “Teníamos sus datos desde que lo reparé antes de los Cell Games, pero su I.A. era extremadamente avanzada para nosotros.”
– “Increíble…” – sonríe Gohan.
Los dos patrulleros se acercan a nuestros amigos.
– “¡¿Quienes sois?!” – pregunta la imegga.
– “Todos somos héroes justicieros” – dice Katopesla, quitándose el casco. – “Como vosotros.”
La patrullera reconoce a Katopesla.
– “¿Otra vez tú?” – dice la imegga.
– “Hola, Sheela” – saluda el toreristo.
– “¿Qué tienes que ver tú con todo esto?” – pregunta la patrullera.
Pan interviene en la conversación.
– “Él nos ha salvado.” – dice la mestiza.
– “¿Eh?” – se sorprenden todos.
– “Gracias a Katopesla, hemos podido derrotar al enemigo.” – explica Pan.
– “Sí, es cierto” – se une Ub. – “Gracias a él hemos podido proteger la Tierra.”
La patrullera parece confusa.
– “¿Es eso cierto?” – le pregunta a Katopesla.
– “Supongo que sí…” – se avergüenza el toreristo.
Sheela sonríe.
– “Eso no me lo esperaba” – admite la imegga.
Mientras tanto, el metalman Auta Motto recoge al encarcelado Maji-Kayo.
– “Así que éste es su aspecto original…” – dice Ub, acercándose y observándole detenidamente. – “Parece inofensivo.”
– “¡No te burles de mí!” – exclama el extraterrestre. – “¡¡OS MATARÉ A TODOS!!”
– “Enfadado es hasta gracioso” – sonríe Pan.
– “¡¿COMO OSÁIS?!” – se queja Maji-Kayo.
– “Gracias a todos” – dice Sheela. – “Le encerraremos de nuevo y nos encargaremos de que no vuelva a escapar.”
– “¿Cómo ha ocurrido?” – pregunta Gohan.
El gesto de Sheela se torna serio.
– “De hecho, de eso hemos venido a hablaros.” – dice la patrullera.
En el planeta de Jiren, Vegeta despierta en una rudimentaria cama, en una cabaña de madera. A su lado, el haiirotoko se encuentra preparando un guiso.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el saiyajín, con su mirada clavada en el techo. – “He perdido, ¿verdad?”
– “Así es” – responde Jiren.
– “He fracasado…” – murmura Vegeta.
– “No exactamente.” – responde el haiirotoko.
– “¿Qué?” – dice Vegeta, confuso.
– “Si tuvieras el poder para derrotarme, no habrías venido hasta aquí.” – responde Jiren. – “Has demostrado tener la determinación necesaria para aprender el Ikigai.”
– “¿Vas a enseñarme esa técnica?” – pregunta Vegeta, sorprendido.
Jiren llena un cuenco de guiso y se acerca a Vegeta para ofrecérselo.
– “Repón tus fuerzas” – sonríe Jiren. – “Mañana te espera un día duro.”
En la Tierra, la Patrulla Galáctica ha explicado la situación a nuestros amigos. Los presos fugados, bajo las órdenes de Garlick y Shiras, están causando problemas por todo el universo.
– “Es grave…” – murmura Gohan.
– “Trunks nos ha enviado aquí” – explica Sheela. – “Ha dicho que podríais ayudarnos.”
– “Sin duda tenemos que hacer algo…” – dice Goten. – “Pero la Tierra no puede quedar desprotegida.”
– “Ub debe permanecer aquí” – dice Piccolo.
– “Pero, señor Piccolo…” – protesta Ub.
– “Estoy de acuerdo” – añade Gohan. – “Ahora mismo eres el principal defensor de este planeta.” – le guiña un ojo el mestizo.
– “Entonces…” – dice Goten.
Gohan suspira profundamente.
– “Iré yo” – anuncia Gohan.
– “¡¿Tú?!” – se sorprende Videl.
– “¡Yo te acompaño!” – interviene Pan.
– “No, Pan” – responde su padre. – “Iré yo solo.”
– “¿Por qué, Son Gohan?” – pregunta Piccolo, algo confuso.
– “La Tierra es un futuro objetivo de Mojito” – explica el mestizo. – “Sabemos que en algún momento puede intentar sorprendernos.”
– “¿Y te marchas?” – se extraña Goten.
– “Ub es el más fuerte de nosotros” – dice Gohan. – “Y con Pan hacen un equipo excelente.” – sonríe. – “Y tú, Goten… La Tierra necesita a un Gran Saiyaman.”
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende su hermano.
Son Gohan se quita el reloj, haciendo que desaparezca su disfraz, y se lo entrega a Goten.
– “Póntelo.” – dice Gohan.
– “Pero, hermano…” – duda Goten.
– “Adelante, Son Goten” – insiste su hermano mayor.
Goten se pone el reloj de pulsera.
Videl sonríe enternecida al ver a Gohan pasar el testigo.
– “Supongo que ha llegado el momento…” – suspira Videl, quitándose el reloj.
– “¿Qué?” – se sorprenden todos.
La hija de Satán le entrega su reloj a Marron.
– “Es vuestro turno” – sonríe Videl.
Marron, sin palabras, acepta el obsequio.
– “No os fallaremos” – dice Goten.
– “Estamos seguros de eso” – sonríe Videl.
Goten y Marron activan los relojes, transformándose en Great Saiyaman y Great Saiyaman 2.
– “¡Os queda muy bien!” – exclama Pan.
– “¿Seguro?” – pregunta Goten, observando su disfraz. – “Me siento un poco ridículo…”
– “*Cof, cof*” – tose Gohan.
– “Lo siento, lo siento…” – se excusa Goten. – “¡Me parece genial!”
Katopesla asiente y saca su libreta.
– “Estupendo…” – dice mientras toma apuntes. – “Digno de un héroe…”
Los patrulleros asisten a la escena, pero no parecen convencidos.
– “Me alegro de que te unas a nosotros” – dice Sheela. – “Pero esperábamos contar con más gente.”
– “Lo siento, chicos” – dice Gohan. – “Pero este planeta no pasa por un buen momento…”
De repente, el Número 16 interviene.
– “Permíteme unirme, Son Gohan.” – dice el 16.
– “¿Quieres acompañarme?” – se sorprende Gohan.
– “Según mis sensores, la mayoría de los presentes pueden proteger la Tierra mejor que yo, así que me gustaría aprovechar la ocasión para pagar mi deuda contigo.”
– “No tienes ninguna deuda, 16” – responde Gohan.
– “Yo creo que sí” – sonríe el androide.
Son Gohan también sonríe y le ofrece la mano.
– “Está bien” – dice Gohan.
El androide 16 le estrecha la mano.
– “Es un placer estar de vuelta” – dice el robot.
Sheela y Auta Motto parecen satisfechos.
– “Partiremos mañana a primera hora” – dice la imegga.
– “Bien” – asiente Gohan. – “Nos prepararemos para el viaje.”
En la azotea de un edificio cercano, Cell contempla la escena.
– “Esto puede ser divertido…” – sonríe el insecto.