DBSNL // Capítulo 141: Guerreros sin alma

DBSNL // Capítulo 141: Guerreros sin alma
“Esta es mi arena particular.”


El día después del incidente, al norte de la Tierra Sagrada de Karín, en el bosque Fukurou, Ten Shin Han, Chaoz y Lunch, de pelo azul, descansan en una cabaña para peregrinos. Un viejo zorro humanoide de pelaje verde les sirve un plato de sopa.

– “Muchas gracias por la comida” – dice Chaoz.
– “Gracias a vosotros.” – dice el mesonero. – “Es agradable tener visita. Últimamente no suele pasar mucha gente por aquí.”
– “¿Qué sucede?” – pregunta Ten Shin Han.
– “Hace unos meses abrieron una escuela de Artes Marciales al norte, cerca de la ciudad de Yahhoy.” – dice el zorro. – “Sus estudiantes han estado causando problemas a los viajeros…”
– “Qué miedo…” – dice Lunch, agarrándose a Ten.

Ten Shin Han enseguida entiende de quién se trata. Es lo que estaban buscando.

– “¿Qué tipo de problemas?” – pregunta el hombre de tres ojos.
– “Asaltos, atracos… Todo tipo de maldades.” – dice el zorro.

Ten Shin Han se pone en pie repentinamente.

– “Muchas gracias por la comida.” – dice Ten. – “Chaoz, ¡nos vamos!”
– “¡Listo!” – responde Chaoz, que también se levanta.
– “Lunch… Será mejor que tú te quedes aquí con este señor.” – dice Ten. – “¿Cómo se llama?” – le pregunta al mesonero.
– “Konkichi” – responde el zorro.
– “Gracias por su hospitalidad, señor Konkichi” – saludan con una reverencia Ten y Chaoz.
– “Un placer” – responde el mesonero.

Los dos luchadores abandonan el lugar.

– “¡Mucha suerte, chicos!” – se despide alegremente Lunch.

Mientras tanto, los Great Saiyaman sobrevuelan el mar, de camino a una isla propiedad del Barón Jager.

– “Una isla entera para él…” – refunfuña Marron. – “Algunos se lo montan muy bien.”
– “Hay gente con mucho dinero” – suspira Goten. – “Como la familia de Trunks.”
– “Pero ellos lo han conseguido de forma legal” – responde la hija de Krilín.
– “No sé por qué la gente necesita tanto dinero.” – dice Goten. – “En casa nunca hemos tenido mucho y somos felices.”
– “Porque vivís en mitad de la nada…” – dice Marron.

En ese momento, ambos divisan tierra en el horizonte. Un gran complejo se yergue sobre una isla volcánica.

– “¡El lugar es enorme!” – exclama Goten.
– “Increíble…” – añade Marron. – “Y parece que tiene una zona industrial…” – murmura al ver que un tercio de la paradisíaca isla está cubierto por una un gran complejo. 
– “¡Echemos un vistazo!” – dice el Gran Saiyaman.

Los dos guerreros descienden dirigiéndose al edificio central.

El billonario en persona recibe a nuestros héroes. Parece que les estaba esperando. Es un hombre de baja estatura y rechoncho, de pelo negro peinado con una trenza decorada con un lazo rojo. Viste traje blanco de tres piezas, cuyo chaleco va a juego con su lazo.

– “Bienvenidos, Gran Saiyaman y Gran Saiyaman 2.” – dice el pequeño hombre.
– “Usted es el Barón Jager, supongo.” – dice Goten.
– “Encantado” – sonríe el billonario. – “Es un placer recibiros en mi humilde morada.”
– “Humilde, ¿eh?” – refunfuña Marron, viendo el gigantesco palacio que se yergue ante ellos.

Jager sonríe con la prepotencia que caracteriza a los de su calaña.

– “Seguidme, héroes de Satán City” – dice mientras se da la vuelta y camina hacia el interior de la mansión.

Marron y Goten se miran desconfiados, pero deciden seguir al a su anfitrión.

En el bosque Fukurou, Ten Shin Han y Chaoz han llegado al Dojo de Artes Marciales oculto en el bosque. El edificio de madera es gigantesco, construido de forma similar a un templo shinto, con una gran pagoda a su lado.

– “¡Este lugar es impresionante!” – se sorprende Chaoz.

Ten Shin Han mira el edificio atentamente, y pronto identifica un gran estandarte que cuelga en la fachada.

– “Mira eso” – le dice a su compañero.

El estandarte luce el kanji “Grulla”.

Los dos luchadores se dirigen a la entrada del Dojo, pero al poner un pie dentro, dos jóvenes estudiantes de la escuela se interponen en su camino.

– “¿A dónde vais?” – pregunta uno.
– “No se puede entrar al dojo sin permiso del Maestro Grulla.” – dice el otro.

Ten, muy educadamente, se presenta.

– “Me llamo Ten Shin Han y éste es mi amigo Chaoz.” – dice Ten. – “Nos gustaría hablar con el viejo Tsuru.”

Los dos alumnos se miran desconcertados. Sin duda reconocen esos nombres.

– “Ten Shin Han…” – murmura uno.
– “Chaoz…” – dice el otro.
– “¡Vosotros sois los traidores!” – exclama el primero.
– “¡Traicionasteis al Maestro Tsuru y al gran Tao Pai Pai!” – añade su compañero.

Los dos jóvenes se ponen en guardia.

– “¡Os haremos pagar vuestra traición!” – gritan mientras se abalanzan sobre nuestros amigos.

De repente, los dos alumnos se dan cuenta de que están suspendidos en el aire.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asustan.

Chaoz sonríe.

– “¿Qué hago con ellos, Ten?” – pregunta el pequeño guerrero.
– “No parece que vayan a dejarnos en paz…” – suspira Ten. – “Déjalos fuera de combate.”
– “Entendido” – responde Chaoz.

El pequeño guerrero empuja a los dos jóvenes con su poder mental, haciendo que se estrellen contra el muro del fondo de la sala, noqueándolos.

Pero, por desgracia, el estruendo ha llamado la atención de varias decenas de alumnos que acuden a ver qué está pasando.

– “¿Quiénes son esos?” – pregunta uno.
– “Tres ojos…” – murmura otro. – “¿Acaso es…?”
– “¡Son ellos!” – exclama uno, advirtiendo a todos los presentes. – “¡Son los traidores!”
– “¡Acabemos con ellos!” – gritan todos.

Ten Shin Han y Chaoz se miran y suspiran, mientras todos los adversarios se les echan encima.

En la cabaña del bosque Fukurou, Lunch ayuda al zorro a lavar los platos.

– “No hacía falta” – dice el mesonero.
– “No me cuesta nada” – sonríe Lunch.

Mientras tanto, Ten Shin Han y Chaoz se encargan de sus adversarios con suma facilidad.

El guerrero de tres ojos se ha dividido en una docena de clones, mientras Chaoz utiliza su poder mental para lanzar a sus enemigos los unos contra los otros.

De repente, un silbido hace que el lugar quede en silencio. El Maestro Grulla ha hecho acto de presencia.

Sus discípulos se detienen y hacen una reverencia a su sensei.

– “¿Cómo osáis presentaros aquí?” – dice el Duende Tsuru, con desprecio.

Ten y Chaoz se acercan a su antiguo maestro, mientras las copias del primero regresan y se funden con el original.

– “Hemos venido a hablar con usted” – dice Ten.
– “¿Y qué queréis?” – pregunta el anciano.
– “Hace dos décadas que nos enfrentamos a Tao Pai Pai y a Silver.” – dice Chaoz.
– “Sabemos que estuvo colaborando con la Red Ribbon…” – añade Ten. – “Y ahora, aprendices suyos se han convertido en asesinos a sueldo.”

El Duende Grulla se enfurece.

– “¡Sabía que vosotros teníais algo que ver!” – exclama el anciano. – “¡Vosotros y ese viejo carcamal siempre os entrometéis en todo!”
– “Lamento la muerte de su hermano” – dice Ten. – “Pero sus enseñanzas solo causan mal. Solo crean asesinos.”
– “¿Venís a matarme?” – pregunta el duende, algo asustado.
– “No” – responde Ten. – “Venimos a pedirle que deje de pervertir a estos jóvenes.”

El viejo Tsuru, para sorpresa de nuestros amigos, esboza una media sonrisa.

– “Está bien.” – responde el viejo. – “Os propongo un trato.”
– “¿Un trato?” – pregunta Chaoz.
– “Os enfrentaréis a mis dos mejores alumnos.” – dice Duende Grulla. – “Si ganáis, me marcharé para siempre. Me retiraré.” – explica. – “Obviamente, no hace falta que os explique lo que ocurrirá si yo gano, porque significará que estáis muertos.” – sonríe.

Ten suspira. Su maestro no ha cambiado.

– “Aceptamos” – dice Ten. – “Un combate justo. No es necesario que nadie más salga herido.”

Tsuru, satisfecho, les hace un gesto a sus antiguos discípulos para que le acompañen fuera, donde les espera un tatami similar al del Torneo Mundial de Artes Marciales.

En el palacio de Jager, el billonario ha guiado a nuestros amigos a través de su mansión hasta el jardín trasero, en el que se encuentra un gigantesco coliseo.

– “¿Qué es este lugar?” – se pregunta Marron.
– “Esta es mi arena particular.” – dice Jager. – “Aquí pongo a prueba a mis hombres. Soy un enamorado de las Artes Marciales.”

El Barón acompaña a nuestros amigos hasta la pista central.

– “Ya hemos llegado.” – dice Jager.
– “¿Qué pretendes?” – se molesta Goten.
– “Antes de nada, debo preguntaros algo…” – sonríe pícaramente el billonario. – “¿Estáis interesados en trabajar para mí?”
– “Ni lo sueñes” – responde Marron, molesta por la actitud de su anfitrión.
– “¡La justicia no tiene dueño!” – dice Goten. – “Creo que mi hermano habría dicho algo así…” – piensa.
– “Está bien. Ya esperaba esa respuesta.” – dice el mafioso. – “Aún así, habéis venido a investigar mi implicación con el ataque al Campeón Satán, ¿verdad?”
– “Así es” – responde Goten.
– “Os propongo un trato.” – dice Jager. – “Demostrad vuestra valía en mi arena y responderé a todas vuestras preguntas.”

Goten y Marron se miran confusos.

– “¡No hemos venido a entretenerle!” – se enfada Marron.
– “Espera, compañera.” – la detiene Goten.
– “¿Vas a seguirle el juego?” – se sorprende la Gran Saiyaman 2.
– “Lucharemos con tus hombres.” – dice Goten. – “Pero te advierto de que podrías ahorrarnos tiempo si hablaras ahora.”
– “Os veo confiados.” – sonríe el Barón. – “Eso es bueno.”

En unos minutos, Goten y Marron ya se encuentran en el centro de la arena. En las gradas, un pequeño grupo de allegados al Barón disfrutan de un aperitivo en el palco. El resto de localidades están vacías.

Marron parece desconfiada, pero Goten realiza unos cuantos estiramientos, preparándose para luchar.

– “No sé porqué has accedido a esto…” – refunfuña la muchacha.
– “Será pan comido.” – dice Goten. – “¿Quién podría causarnos problemas?”
– “Aún así, no me parece prudente…” – insiste Marron.

Goten termina sus ejercicios y se dirige al Barón, apuntándole con el dedo.

– “¡¿A qué esperas?!” – le provoca el mestizo. – “¡Que salgan tus hombres! ¡Tenemos prisa!”

Jager sonríe burlonamente.

– “Mis hombres ya están en la arena.” – responde el billonario.
– “¿Dónde?” – se pregunta Goten, confuso.
– “Ya os lo he dicho.” – dice Jager. – “Están en la arena.”

De repente, los aspersores del coliseo riegan el terreno de combate, haciendo que la arena empiece a moverse.

– “Pero, ¿qué…?” – se pregunta Marron.

En unos instantes empiezan a brotar del suelo múltiples guerreros de color verde azulado, con grandes cabezas y ojos rojos.

– “¡¿Qué diablos son estas cosas?!” – se pregunta Goten.
– “Nacen de la tierra…” – dice Marron. – “Se parecen a los guerreros que describe papá en sus historias…”
– “¡¿Saibamen?!” – exclama Goten.

El Barón sonríe satisfecho.

– “¡Son una creación de mis laboratorios!” – exclama Jager. – “¡Los llamo \”Biomen\”!”
En el tatami del nuevo Dojo de la Escuela Grulla, el viejo maestro presenta a sus dos discípulos de mayor nivel.

– “¡Estos son Xu Fan y Gotei!” – dice el viejo.

El primero de ellos en un ser grandullón con pelo negro recogido en una larga trenza. Viste una falda verde con adornos amarillos; los colores típicos de su escuela. Va descamisado y luce unos zapatos negros con calentadores amarillos.

El segundo es un guerrero de baja estatura, con pantalón negro, zapatos como los de su compañero, y una chaqueta amarilla encima de una camiseta verde.

Nuestros dos amigos, Ten y Chaoz, analizan a sus rivales atentamente.

– “Deben ser los que atacaron a Satán.” – dice Ten Shin Han. – “No debemos confiarnos. El Duende Grulla siempre trama algo.”
– “Sí” – asiente Chaoz.

El resto de alumnos de Tsuru han rodeado el tatami, esperando asistir a la derrota de los dos traidores que menospreciaron a su querido maestro. 

Los dos participantes de la escuela Grulla suben al ring. Ten y Chaoz les siguen.

Cara a cara, los cuatro se preparan para luchar. Ten y Chaoz pretenden hacer una reverencia, pero son sorprendidos por el ataque de sus enemigos y obligados a defenderse.

– “No respetáis nada” – murmura Ten.

Ten Shin Han repele a su adversario golpeándole en el pecho con la palma de su mano, pero se sorprende al solo poder hacerle retroceder unos pocos pasos.

Chaoz esquiva a su rival y se eleva. En el cielo, apunta con sus manos a Gotei e intenta controlarle mentalmente, pero no tiene éxito.

– “¡Mis poderes no le afectan!” – advierte a su compañero.
– “Maldita sea…” – lamenta Ten, cuyas sospechas empiezan a tener fundamento.

Ten paga su pérdida de concentración y recibe un puñetazo directo en la cara que lo lanza al otro lado del ring.

– “Ya veo…” – murmura el guerrero de tres ojos, en el suelo. – “Estos tipos no son luchadores corrientes.”

Ten se pone en pie de un salto, pero se da cuenta de que Xu Fan le está apuntando con su dedo índice.

– “¡Eso es…!” – exclama Ten.

Xu Fan dispara un poderoso Dodonpa que avanza rápidamente.

Ten Shin Han junta sus manos y grita con fuerza, deteniendo el ataque con la fuerza de su “Kiai”, haciendo estallar el Dodonpa en el aire. 

– “Su fuerza solo puede tener una explicación…” – murmura Ten, recuperando el aliento tras el desfuerzo. – “Son Goten tenía razón.”

En la arena de Jager, los hombrecillos se abalanzan sobre Goten y Marron, pero ellos no tardan en repelerlos a todos sin problemas, dejando boquiabiertos a los espectadores.
– “Son muy hábiles…” – dice un invitado nervioso.
– “Esto no ha terminado.” – replica el Barón.

De repente, un biomen se levanta y salta sobre Goten por la espalda, abrazándose a él.

– “¡¿Qué?!” – se asusta el mestizo.
– “¡Adiós, Gran Saiyaman!” – celebra Jaguar.

Una gran explosión sacude el lugar.

En el tatami del Dojo, Gotei ataca a Chaoz y le propina un cabezazo en el estómago, para después agarrarle la pierna y lanzarlo contra el suelo.

– “¡CHAOZ!” – exclama Ten, preocupado por su amigo.

Xu Fan aprovecha la distracción y ataca a Ten, pero éste salta por encima de él y le propina una patada en la espalda, lanzándole fuera del ring. Como era de esperar, el enemigo vuela grácilmente, evitando caer al suelo y regresando al tatami.

Chaoz, al ver que su poder no afecta a la mente de su enemigo, decide utilizar su telekinesis para hacer levitar varias baldosas del ring y lanzárselas a su contrincante. 

Gotei rompe al vuelo todos los azulejos que Chaoz le lanza.

Chaoz se sorprende por la forma de moverse que tiene su enemigo.

– “No desperdicia ningún movimiento…” – piensa el luchador.

Xu se abalanza sobre Ten Shin Han, pero éste intenta desorientarle usando el \”Taiyo-ken\”.

La técnica de Ten no tiene efecto sobre su contrincante, que le propina un puñetazo en la nariz y lo lanza al otro extremo del ring.

Ten Shin Han se repone del golpe dando una voltereta.

– “Parece que eso no funciona…” – murmura Ten. – “Igual que con Tao Pai Pai.”

Xu ataca de nuevo y se enzarza en un violento intercambio de golpes con Ten.

– “Solo hay un tipo de luchador capaz de pelear de esta forma y a este nivel.” – piensa Ten.

Ten se prepara para dar una patada con todas sus fuerzas a su rival.

– “¡¡BASTA DE JUEGOS!!” – grita el guerrero de tres ojos.

Xu alza su brazo izquierdo, dispuesto a detener la patada de Ten Shin Han, pero el golpe de nuestro amigo es tan fuerte que arranca el antebrazo del luchador de la escuela Grulla.

Los alumnos de la escuela se quedan de piedra al ver lo ocurrido. Algunos gritan horrorizados.

Xu Fan no muestra ningún tipo de expresión. De su brazo brota un chorro de aceite.

– “Lo sabía…” – dice Ten. – “Sois solo creaciones de la Red Ribbon.”

El Duende Grulla parece furioso.

– “Maldita sea…” – refunfuña el viejo Tsuru. – “Esos dos… van a volver a fastidiarme los planes…”

Los alumnos de Tsuru se miran entre ellos muy confusos, pues desconocían la naturaleza mecánica de sus dos compañeros, a los que tenían como ejemplo de superación.

Chaoz se acerca a Ten, mientras Gotei regresa junto a Xu Fan.

– “Ahora que hemos confirmados que son creaciones mecánicas, podemos pelear sin contenernos.” – sugiere Ten. 
– “¡Sí!” – responde Chaoz.

En la arena del billonario, al disiparse la polvareda, se revela que el Gran Saiyaman no ha sufrido ningún daño.

– “¿Esta era tu mejor baza, Jager?” – dice Goten, muy serio. – “¿Así pretendías asesinarme?”

El Barón traga saliva y sorprende a todos con una carcajada.

– “¡Claro que no!” – bromea Jager, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¡Sabía que una nimiedad como esa no podría detener al Gran Saiyaman!”

Marron se acerca a Goten.

– “No hay duda” – dice la hija de Krilín. – “Son como los saibamen que trajeron los saiyajín cuando atacaron la Tierra.”
– “Ya veo…” – responde Goten. – “Pero, ¿cómo han acabado aquí?”
– “Debieron recuperar algunos restos tras la batalla contra nuestros padres.” – dice Marron.

El Barón interrumpe a nuestros amigos.

– “¡Se acabó el calentamiento!” – exclama Jager. – “¡Mi próximo luchador seguro que os derrotará!”

Una compuerta se abre y un luchador de cabello castaño con un peinado mullet entra en la arena. El personaje viste pantalón marrón oscuro y lleva los antebrazos vendados.

Mientras tanto, en el Dojo del Duende Grulla, Ten y Chaoz se preparan para detener a los androides.

Xu Fan ataca a Ten con dos rayos proyectados desde sus ojos, pero Ten los esquiva inclinándose hacia atrás y dando una voltereta.

Gotei apunta a Chaoz con sus manos formando un cuadrado y dispara rápidamente. Es el \”Kiko-Ho\”. Chaoz se da cuenta de que a su espalda hay un gran número de espectadores que morirán si él esquiva el ataque.

Ten Shin Han se da cuenta y se preocupa por su amigo.

– “¡CUIDADO!” – exclama Ten.

Pero su amigo extiende sus manos hacia el ataque y utiliza su poder mental para detener el cañonazo de energía.

La enorme cantidad de ki proyectada ahora se tambalea suspendida en el aire. Una gota de sudor recorre la frente de Chaoz, que tiene que esforzarse para mantener bajo control tanta energía.

– “¡HAAAA!” – grita el pequeño guerrero, que repele el ki hacia su rival, devolviéndoselo y provocando una gran explosión.

Chaoz recupera el aliento mientras la polvareda inunda el lugar.

La cabeza de Gotei cae y rueda en el suelo.

Xu Fan ataca a Ten, propinándole un fuerte puñetazo, pero nuestro amigo reacciona en el momento adecuado y detiene el golpe.

– “No sois más que imitaciones.” – dice Ten. – “¡SOIS CHATARRA!” – exclama al propinarle un puñetazo que le arranca la mandíbula al androide.

Ten mira con desprecio al robot.

– “Sois guerreros sin alma.” – dice Ten.

Ten Shin Han mira de reojo a su maestro, decepcionado.

– “¿Esto es lo que quería hacer de nosotros?” – le pregunta. – “¿Máquinas de matar? ¿Cómo su hermano?”
– “¡NI SE TE OCURRA NOMBRAR A TAO!” – exclama Tsuru. – “¡¿Qué te ha contado ese viejo Tortuga?! ¡Seguro que mentiras!”
– “Mutenroshi siempre habla de su genialidad cuando era joven; cuando eran amigos.” – dice Ten. – “Por eso nunca me ha pedido que me ponga su Gi.”

Tsuru agacha la cabeza, recapacitando un instante, pero su rabia aumenta. Ese comportamiento por parte de Roshi le hace sentir aún peor.

– “Mi pasado está lleno de errores” – dice el Duende Grulla. – “¡Errores como vosotros!” – exclama.

Xu Fan ataca de nuevo a Ten, pero éste lo detiene con un golpe con la palma de su mano en el pecho, haciendo que el interior del robot estalle por su espalda en miles de piezas.

Tsuru se queda boquiabierto. Ha perdido una vez más. Sus discípulos han trascendido más allá de todo poder imaginable para él. Por primera vez, parece que el viejo Grulla se ha dado cuenta.

– “Ha perdido, maestro” – dice Ten. – “Acéptelo.”

El Duende Grulla cae de rodillas, abatido, mientras las lágrimas recorren su rostro.

DBSNL // Capítulo 140: La sombra de la grulla

DBSNL // Capítulo 140: La sombra de la grulla
“¿Estás seguro de lo que dices, Goten?”


Un día cualquiera en Satán City, el famoso campeón mundial de Artes Marciales que da nombre a la ciudad recibe una llamada de un multimillonario de fama dudosa llamado Sr. Vodka.

El pudiente caballero informa a Satán de que su vida ha sido amenazada por uno de sus múltiples enemigos, y solicita sus servicios como guardaespaldas.

Pese a la negativa de Satán, que no quiere mezclarse con este tipo de individuos y sus ilícitos negocios, Vodka envía un helicóptero a casa del Campeón para recogerle.

Satán, al oír el alboroto formado en su jardín, sale de su mansión para pedir explicaciones.

El aparato aterriza y un hombre trajeado sale de él.

– “Señor Satán” – se presenta el hombre, ofreciendo su mano al campeón. – “Me envía el Sr. Vodka.”

Satán rechaza su mano.

– “¡Ya os he dicho que no!” – exclama el héroe de la Tierra. – “¡Fuera de mi propiedad!”

En ese momento, el helicóptero estalla, lanzando al hombre trajeado sobre Satán.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta el campeón.

Dos misteriosos individuos encapuchados, uno de gran envergadura y otro de baja estatura, descienden del cielo.

Satán se levanta de un salto y se pone en guardia.

– \”¡¿QUÉ HACÉIS EN MI CASA?!” – les pregunta a los asaltantes.

Videl, que ha oído la explosión, sale de la mansión, preocupada.

– “¡¿Qué ha ocurrido?!” – pregunta la mujer.

El más pequeño de los encapuchados alza su mano hacia Videl y la empuja con una fuerza invisible, lanzándola contra la pared de su casa.

– “¡VIDEL!” – se preocupa Satán.

Satán se abalanza sobre el grandullón y le propina un puñetazo en la cara, pero el enemigo ni se inmuta. 

El encapuchado propina un revés a Satán y lo deja inconsciente en el suelo.

En ese momento, alguien aparece rápidamente y propina una patada en la cara del grandullón, lanzándole contra el muro del recinto.

El Gran Saiyaman se posa en el suelo. La Gran Saiyaman 2 no tarda en unirse a él.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta Goten inquisitivamente.

El grandullón no tarda en ponerse en pie. Ninguno de los dos responde.

– “¡No os lo preguntaré otra vez!” – exige Goten.
– “Yo me encargo del pequeñajo.” – dice Marron.

Los Great Saiyaman atacan a sus enemigos, que retroceden mientras esquivan los ataques sin dificultad.

– “Se mueven de una forma extraña…” – piensa Goten.

El pequeño enemigo, con un gesto de su mano derecha, lanza los escombros del helicóptero contra Marron, que intenta evitarlos golpeándolos todos fuera de su camino, pero finalmente es alcanzada por un fragmento en el hombro.

– “¡MARRON!” – se preocupa Goten.

El Gran Saiyaman paga cara su distracción y recibe un puñetazo en la cara que le hace perder el casco y le estrella contra la Mansión Satán.

Goten se pone en pie.

– “Este tipo es realmente fuerte…” – murmura el mestizo.

De repente, el grandullón alza su brazo flexionado, con su dedo índice apuntando al cielo.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Goten al ver que el dedo empieza a iluminarse.

El enemigo extiende su brazo hacia el Gran Saiyaman y un poderoso y concentrado ataque se dirige hacia él.

Goten extiende sus manos, unidas por las muñecas, e intenta detener el ataque, pero la fuerza del golpe lo empuja durante varios metros antes de desvanecerse.

Las palmas de los guantes del Gran Saiyaman se han desintegrado.


– “No hay duda…” – piensa Goten. – “Eso era un…”

El pequeño enemigo se alza lentamente y coloca las manos en su rostro, emitiendo un gran destello de luz que sorprende y ciega a todos los presentes.

– “¡Maldita sea!” – lamenta Goten.

Cuando el mestizo recupera la vista, los dos enemigos ha desaparecido.

– “¡¿Quienes eran?!” – pregunta Marron.
– “No lo sé.” – responde Goten. – “Pero no me cabe duda de quién les ha entrenado.”

En unas horas, Goten ha visitado a Ten Shin Han, Chaoz y Lunch en su cabaña y les ha contado lo ocurrido.

– “¿Estás seguro de lo que dices, Goten?” – pregunta Ten, sorprendido ante la narración.
– “Era un Dodonpa” – responde el mestizo. – “Estoy seguro.”
– “Y el Taiyo-ken…” – murmura Chaoz, preocupado. 
– “Seguro que el viejo Grulla tiene algo que ver…” – lamenta Ten.
– “Deberíamos investigarlo.” – dice Chaoz.
– “Sí.” – concuerda Ten. – “El Duende Grulla es cosa nuestra.”
– “Hay una cosa más.” – dice Goten. – “En ningún momento de la pelea pude percibir su energía.”
– “Estás diciendo que son…” – se sorprende Ten.
– “Podrían serlo.” – responde Goten.
– “Es terrible…” – suspira Chaoz.

De repente, Lunch, de pelo rubio, sorprende a todos golpeando la pared de la cabaña con un gran mazo, revelando tres mochilas preparadas junto a un arsenal formado por ametralladoras, pistolas, lanzamisiles, granadas y todo tipo de artilugios de guerra.

– “¿Desde cuándo…?” – se pregunta Ten.
– “¡Siempre estoy preparada por si viene la pasma a buscarme!” – responde Lunch. – “Viejas costumbres.” – sonríe.

Ten asiente.

– “Bien. No hay tiempo que perder.” – dice el guerrero de tres ojos.
– “¿Puedo ayudaros?” – pregunta Goten.
– “No” – responde Ten. – “Esto es algo que debemos hacer nosotros.”

Goten asiente.

 – “Tened cuidado.” – dice el mestizo.

Mientras tanto, la Gran Saiyaman 2, acompañada por una patrulla de policías, ha visitado al señor Vodka en su mansión, oculta en las montañas que rodean Satán City. 

– “Siento mucho haberles causado problemas, amigos” – dice el Sr. Vodka; un hombre de baja estatura, cabello negro, fino bigote y largas patillas, que viste con un traje gris con rayas negras. – “Tengo muchos enemigos, pero esto es algo nuevo. Quieren asustarme, ¡pero no lo lograrán!”
– “Si se dedicara a negocios legales, no tendría tantos problemas.” – murmura Marron.
– “¿Qué insinúa, señorita?” – dice Vodka. – “Espero que pueda probar esas acusaciones…”
– “No estamos aquí para eso” – interviene un policía. – “Nosotros nos encargaremos de esos asuntos cuando llegue el momento. Seguro que sospecha de alguien, ¿verdad? Poca gente tiene los recursos para llegar tan lejos.”
– “No tengo ni idea.” – responde Vodka. – “¿Mi exmujer?” – sugiere en tono burlón.
– “Señor Vodka…” – dice el inspector. – “Terminaremos descubriéndolo. No hay mucha gente capaz de contratar a asesinos de ese calibre. Pero los Great Saiyaman pueden protegerle.”
– “No nos haga perder el tiempo.” – insiste Marron. – “Haga caso al Inspector Taro.”
– “Está bien…” – murmura Vodka. – “Puede que debáis hacer una visita al Barón Jager.”

DBSNL // Epílogo: Terror

DBSNL // Epílogo: Terror
“Espero que tu reputación esté a la altura.”
Este Epílogo debe ser complementado con la saga Especial \”Terror\”, que consta de tres capítulos que se cierran con este pequeño añadido.


En Namek, el viejo Moori y sus hijos han reunido seis Dragon Balls. 

– “No tardaremos en tener la última” – dice un joven aldeano. – “Los terrícolas podrán cumplir sus deseos muy pronto.”

Moori no responde. Parece preocupado.

– “¿Ocurre algo, Gran Patriarca?” – pregunta el namekiano.
– “Tengo un horrible presentimiento…” – murmura Moori, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Creo que alguien nos observa.”

En Rudeze, Garlick mira al infinito a través de su ojo de ángel. 

En el planeta Konats, Slug, ahora con el aspecto de un namekiano adulto, se encuentra sentado en su trono de escombros, en el viejo templo que adornaba la estatua de Hildegarn.

– “Algo terrible va a suceder.” – dice el namekiano, muy preocupado.

Uno de sus hijos se acerca a Slug, preocupado por su estado.

– “¿De qué se trata, señor?” – pregunta el demonio.
– “Un viejo mal amenaza el universo…” – murmura el namekiano. – “El mismo mal que azotó este lugar hace mucho tiempo.”

En la Tierra, Dende y Piccolo, ambos en la Atalaya de Kamisama, perciben la misma sensación.

– “¿Lo sientes, Piccolo?” – pregunta Dende, asustado. – “Es… Es terrible…”
– “No tenemos mucho tiempo.” – responde Piccolo. – “Debemos prepararnos.”

Mientras tanto, en un remoto planeta del Sector Dormideus, Shiras, oculto bajo una túnica negra, se ha reunido con un individuo desconocido en una taberna. El personaje viste un pantalón granate con un cinturón amarillo, botas negras, una gabardina negra con cuello de piel amarilla, sin camiseta interior y con guantes de piel marrón. Su tez es de color ceniza. Su cabello es rubio y peinado hacia atrás. Sus orejas son puntiagudas, sus ojos rojos, y luce un visor naranja. 

– “Espero que tu reputación esté a la altura.” – dice el legendario patrullero a su acompañante. – “¿Podrás rastrearle y encargarte de él?”
– “No se preocupe” – dice el misterioso bandido, que disfruta de una jarra de una bebida extraterrestre con las piernas cruzadas y los pies encima de la pesa. – “Le encontraré.”
– “Nadie puede saberlo.” – dice Shiras. – “Esta misión es secreta.”
– “Será pan comido.” – sonríe el bandido.
– “No te confíes, asesino.” – insiste el patrullero. – “Ese Hit es un luchador hábil.”
– “Conozco sus historias.” – sonríe el malhechor. – “Pero su tiempo ha pasado. Ahora, el sicario más letal del universo soy yo; Koros.”

DBSNL // Capítulo 139: La mente de Vegeta

DBSNL // Capítulo 139: La mente de Vegeta
“Solo veo una sombra disfrazada de Rey”


En el planeta de Jiren, Vegeta, transformado en Súper Saiyajín, se encuentra inmerso en la oscuridad de esa extraña sala del templo, caminando en línea recta hacia el infinito. 

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el saiyajín. – “Llevo horas caminando, pero este lugar no parece tener fin… Me recuerda a la Sala del Espíritu y el Tempo.”

Vegeta regresa a su estado base.

– “Solo estoy malgastando energía” – refunfuña. – “No me sirve de nada.”

Al desvanecerse la luz que emitía, frente a él aparecen fantasmas del pasado, cuya figura puede ver claramente a pesar de la oscuridad que le envuelve, como si fueran extrañas proyecciones de su subconsciente.

– “No es posible…” – murmura el saiyajín.

Nappa, Raditz, Páragus y una multitud de saiyajín se encuentran ante él.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Vegeta.

Los saiyajín hincan la rodilla por Vegeta.

De repente, el viejo Rey Vegeta se acerca al saiyajín por la espalda y coloca su capa roja sobre los hombros de su hijo, que ahora, de repente, resulta que viste su viejo uniforme y armadura con hombreras.

– “¿Papá?” – se sorprende el saiyajín.
– “¡Larga vida a mi hijo, el Rey Vegeta!” – exclama su padre.
– “¡Larga vida al Rey!” – repiten los saiyajín.

Vegeta se da cuenta de que se encuentran en el Planeta Vegeta, su mundo natal.

Entre los guerreros presentes, Vegeta identifica a su rival, arrodillado como los demás.

– “Kakarotto…” – murmura el nuevo Rey.

De repente, Vegeta se da cuenta de que a sus pies se encuentra una armadura rota con el logotipo de las Fuerzas Ginyu.

Al alzar de nuevo la mirada, el saiyajín se encuentra en la Capital del Imperio. A su alrededor, todo está en llamas. Gritos y explosiones se escuchan por todas partes.

Vegeta se da cuenta de que sus manos están manchadas de sangre y que se encuentra transformado en Súper Saiyajín.

En un instante, el Rey se encuentra de pie frente al trono del Imperio.

– “¡Larga vida al Emperador Vegeta!” – exclama un consejero imperial.
– “¡Larga vida al Emperador!” – repiten los soldados.

Su ejército ahora es extenso y compuesto por múltiples razas. 

Una extraña sensación embarga a Vegeta; una sensación que el saiyajín había olvidado. Se siente poderoso. Se siente bien. Vegeta no puede evitar esbozar una media sonrisa.

De repente, el mundo empieza a dar vueltas alrededor del saiyajín. Cada vez que parpadea, puede ver un mundo en llamas, como si se encontrara en mitad de múltiples batallas; Imegga, Ktal, Gelbo, Kurama, Luud, Namek…

Con cada imagen, la sonrisa de Vegeta aumenta hasta convertirse en una sonora carcajada.

Pero finalmente, Vegeta se encuentra en mitad de una ciudad que conoce muy bien; es la Capital del Oeste. Frente a él, la Corporación Cápsula arde.

A su alrededor, los cadáveres de los guerreros terrícolas. Yamcha se encuentra acurrucado en el suelo. Ten Shin Han, sin un brazo, también ha caído. El gorro de Chaoz se encuentra rodando por la carretera, llevado por el viento.

Cerca de allí, Krilín se encuentra de rodillas, agotado. Nappa se limpia un pequeño corte en la mejilla mientras se acerca al terrícola.

No muy lejos de allí, Raditz, con una de sus hombreras rota y su hombro chamuscado, patea a un moribundo Piccolo, que se encuentra tumbado en el suelo, sin un brazo, casi sin fuerzas.

El saiyajín se queda sin palabras. Atónito ante semejante escena. En ese instante, se da cuenta de que tiene la katana ensangrentada de Yajirobe en su mano.

Vegeta deja caer el arma y da un paso atrás, confuso y asustado.

De repente, un grito femenino alarma a Vegeta, que reconoce esa voz perfectamente y corre hacia el interior del edificio de la Corporación, temiéndose lo peor. El saiyajín recorre los pasillos de la que ahora es su casa a toda velocidad. Por el camino se encuentra con los cadáveres del Dr. Brief y su mujer. 

Finalmente, Vegeta llega al laboratorio, donde Kakarotto ha arrebatado el radar de las Dragon Balls a Bulma y ahora apunta a la mujer con su mano, listo para eliminarla.

– “¡BASTA!” – grita Vegeta, que se abalanza sobre su compañero, dispuesto a propinarle un furioso puñetazo.

Pero en ese instante, Vegeta vuelve a quedarse a oscuras; solo. La respiración del saiyajín es pesada y se encuentra envuelto en sudor frío, como si hubiera despertado de una pesadilla.

Vegeta ahora viste su ropa terrícola, pero un enemigo aparece frente a él. Es su propio reflejo, vestido con armadura saiyajín y capa Real.

– “Mírate” – le dice el Rey Vegeta. – “Tus sentimientos te hacen débil.”
– “¿Quién eres?” – le pregunta nuestro amigo.
– “¿No lo ves?” – sonríe el Rey.
– “Solo veo una sombra disfrazada de Rey” – dice Vegeta, transformándose en Súper Saiyajín Blue.
– “Una sombra, ¿eh?” – se burla el Rey, imitando al original y transformándose también en Súper Saiyajín Blue.

Vegeta, sorprendido de que su copia pueda utilizar el ki divino, se pone en guardia.

– “Te demostraré quién es el verdadero Vegeta” – dice el saiyajín.
– “Bien…” – sonríe su rival. – “Muéstramelo.”

Los dos guerreros se abalanzan el uno contra el otro, propinándose un puñetazo brutal en la cara mutuamente.

Los dos saiyajín se enzarzan en un violento intercambio de golpes. Los dos luchan de la misma forma, pero el Rey parece disfrutar del combate, mientras el terrícola parece estar sufriendo para mantener la ferocidad que requiere el duelo.

De repente, el Rey estalla en una explosión de ki azul que se torna rojo en un instante y derriba al terrícola.

Cuando Vegeta se pone de nuevo en pie y mira a su adversario, se da cuente de que el cabello del Rey es de color magenta, al igual que sus ojos y su aura.

– “¿Qué demonios…?” – se asusta nuestro amigo, al ver a su adversario blandir un poder que sólo ha visto antes en Broly.

El Rey sonríe de forma terrorífica.

– “No puedes detenerme” – dice el enemigo. – “Así, no.”

Vegeta se pone en guardia, preocupado por el devastador poder de su adversario.

En ese momento, detrás del terrícola aparecen Bulma, Trunks y Bra.

– “¡Líbrate de tu carga y éste poder puede ser tuyo!” – exclama el Rey.

Vegeta mira a su familia, sorprendido de verlos allí.

El terrícola aprieta sus puños con rabia y eso hace sonreír al Rey.

– “¡Líbrate de esos lazos que te hacen débil! ¡Solo así podrás controlar este poder!” – insiste el saiyajín.

Junto a su familia, poco a poco aparecen el resto de terrícolas: Mirai Trunks, Son Goku, Son Gohan, Krilín, Piccolo, Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz…

– “¡HAZLO!” – grita el Rey.

De repente, nuestro amigo, de espaldas a su adversario, empieza a reír disimuladamente; algo que desconcierta al Rey.

– “¿Eh?” – murmura el enemigo, confuso.
– “Ja… jaja… jajaja…” – ríe Vegeta. – “¡JAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.
– “¡¿Qué te parece tan gracioso?!” – se enfada el Rey.

Vegeta interrumpe su risa de forma brusca y se da la vuelta, clavando su mirada en el enemigo.

– “¡Eres un idiota!” – se mofa el terrícola.
– “¿Qué?” – responde el Rey.
– “¿Débil?” – dice Vegeta. – “¡¿Crees que ellos me hacen débil?!”

Vegeta aprieta sus puños y se envuelve de nuevo en el aura del Súper Saiyajín Blue.

– “Estás equivocado…” – murmura el terrícola, que se agacha para poder embestir a su enemigo con todas sus fuerzas. – “¡ESTÁS MUY EQUIVOCADO!”

El ki de nuestro amigo estalla y Vegeta sale propulsado hacia el Rey, preparado su puño derecho para propinarle un puñetazo.

El Rey, durante un instante, no es capaz de distinguir a su adversario, viendo de forma intermitente a todos sus amigos.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – gritan todas las voces a la vez.

Finalmente, Vegeta conecta el puñetazo en la mejilla de su reflejo, lanzándole hacia las profundidades de la oscuridad que los rodea, donde desaparece.

Todo se queda en silencio. Vegeta, agotado, regresa a su estado base.

De repente, una voz sorprende a nuestro amigo.

– “Buen trabajo, saiyajín.” – dice un pequeño y peludo personaje que ha aparecido de la nada al lado de Vegeta.

Vegeta mira a su extraño acompañante. El personaje es un ser pequeño, cuyo rostro está cubierto de vello negro, dejando ver solo sus dos ojos redondos y sus puntiagudas orejas rosas. El resto de su cuerpo está oculto tras una túnica celeste.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Vegeta.
– “Ya no soy nadie” – responde el personaje. – “Solo energía residual que habita en este lugar y proyecta una imagen a través de tu mente.”
– “¿De qué estás hablando?” – insiste Vegeta, confuso. – “¿Magia?”

El peludo individuo asiente.

– “¿Tú eres el que me ha hecho tener todas esas extrañas visiones?” – le pregunta Vegeta.
– “Debía estar seguro de tus intenciones” – responde el brujo. – “Me llamo Iwen.” – se presenta.

Vegeta desconfía del extraño ser.

– “No tenemos mucho tiempo, Vegeta” – dice Iwen. – “Mi poder se desvanecerá pronto.”
– “¿Qué quieres de mí?” – pregunta el saiyajín.
– “Voy a ser sincero.” – le advierte el brujo. – “Os espera un final terrible. Mis hermanos van a acabar con vuestro mundo si consiguen que él regrese.”
– “¿Tus hermanos?” – se sorprende Vegeta.
– “Los brujos Kashvar.” – dice Iwen.
– “¿De qué estás hablando?” – se impacienta Vegeta.
– “Llevo milenios viviendo en este lugar y me he podido distanciarme de la oscuridad.” – explica Iwen. – “Pero ellos siguen persiguiendo su venganza. Quieren destruir este mundo y ahora trabajan con el ángel caído para lograrlo.”
– “Mojito…” – murmura Vegeta.
– “He oído su llamada a través del universo.” – dice el brujo. – “Queda poco tiempo.”
– “¿Y qué pretendes que haga?” – pregunta Vegeta.
– “Debes dominar el Ikigai.” – dice Iwen. – “Encuentra el equilibrio necesario para dominar la luz y la oscuridad. Como yo, tu has caminado por ambas sendas. Puedes lograrlo.”

Vegeta parece confuso, pero sabe que no tiene otra opción que hacer caso al brujo.

– “Luz y oscuridad…” – refunfuña el saiyajín.
– “Jiren puede enseñarte el camino” – dice el brujo, que se desvanece convertido en humo. – “Pero ni siquiera él puede llevarte hasta el final.”
– “¿El final?” – pregunta Vegeta.
– “No tengo más respuestas para ti.” – sentencia Iwen. – “Mi tiempo se acaba.”

En ese instante, Vegeta vuelve a encontrarse en la sala donde le dejó Jiren. La puerta se abre lentamente.

Vegeta abandona la sala y se encuentra a Jiren esperándole.

– “¿Cómo ha ido?” – pregunta el haiirotoko.
– “Pongámonos manos a la obra.” – responde el saiyajín.