ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIX: Double team

Cold Chronicles / Parte XIX: Double team
“Esta vez, todo saldrá bien.”


Hit ha entrenado durante años para vengarse y ahora comprende los poderes del anillo Toki que robó. El asesino pretende utilizar el misterioso artefacto para viajar al pasado y proteger a su familia de la ira de Shiras.

Hit se ha preparado para pelear. Situando en el centro de las ruinas del que fue su hogar, el asesino dedica una reverencia a las simbólicas tumbas de su familia.

– “Os protegeré o me uniré a vosotros.” – dice Hit. – “Sea como sea, pronto estaremos juntos.”

El asesino se coloca el anillo y cierra su puño con fuerza. El artefacto brilla intensamente y un potente zumbido sacude a Hit. 

Tras unos instantes, el ruido cesa y el asesino abre los ojos. Se encuentra en el sótano de su casa, ahora intacta.

– “¿Ha funcionado?” – se pregunta Hit.

El asesino identifica su propia voz proveniente del exterior de la casa.

– “Ve con tu madre” – dice la voz. – “Ya sabes lo que hacer.”

Unos pasos hacen crujir la madera del suelo de la cabaña, sobre la cabeza de Hit. La trampilla se abre y revela a su esposa y sus dos hijos, que entran rápidamente en el sótano.

Una lágrima recorre el rostro de Hit, que se queda en silencio admirando a su familia.

– “¿Hit?” – se sorprende su esposa al verlo. – “¿Cómo has…?”

El asesino se acerca a su mujer y acaricia su rostro.

– “Strai…” – murmura Hit.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta ella.

Hit se agacha y abraza a sus hijos.

– “Punch, Kik…” – sonríe el asesino. – “Os he echado de menos…”

Strai nota algo extraño en el comportamiento de su marido.

– “Tú… no eres Hit…” – murmura la mujer.
– “Lo soy. Lo fui. Pero no soy el que conoces. No soy el Hit de este momento.” – responde el asesino.
– “¿Qué significa eso?” – pregunta Strai.
– “Ahora no importa.” – dice Hit. – “Esta vez, todo saldrá bien.”
– “¿Esta vez?” – repite su mujer.

En el exterior, Hit ha salido a recibir a Shiras para mantenerlo lejos de su casa.

– “¿Quién eres?” – pregunta Hit, que enseguida se percata del símbolo de la Patrulla Galáctica en el pecho del misterioso personaje. – “Este planeta está muy lejos de vuestra jurisdicción.”

De repente, un golpe invisible en la nariz de Hit lo lanza por los aires, pero el asesino da una ágil voltereta y cae de pie, en guardia.

El asesino se limpia un hilo de sangre que brota de su nariz.

– “Tú eres quien elimino a las Fuerzas Especiales…” – se da cuenta el asesino.

Shiras agarra con fuerza su bastón.

– “Tú y el Emperador me habéis arrebatado la Patrulla Galáctica.” – dice Shiras.
– “Para mí solo era un contrato.” – dice el asesino.

Hit puede percibir un pequeño movimiento en el pie derecho de Shiras y rápidamente responde alzando una nube de humo negro con un soplido. 

Entre el humo aparece Shiras, intentando propinarle un golpe con su vara, pero Hit se agacha para esquivarlo y retrocede. 

Hit es perseguido por su enemigo, que intenta propinarle un golpe descendente con su vara, pero Hit logra evitarlo en el último instante. El golpe impacta contra el suelo y crea un gigantesco cráter.

Hit recupera las distancias, sorprendido por el poder devastador de su enemigo.

Shiras parece calmarse. El legendario patrullero respira profundamente para mantener la compostura.

– “Eres hábil.” – dice Shiras.

De repente, Hit recibe un puñetazo invisible en el abdomen que le obliga a caer de rodillas.

– “Pero yo hace tiempo que sobrepasé las capacidades de los mortales.” – dice Shiras, que ha aparecido enfrente de Hit.

Shiras hace girar su vara y propina un golpe a Hit bajo la barbilla que lo lanza por los aires.

El asesino cae al suelo, dolorido y sorprendido una vez más por el poder devastador de su adversario.

En ese instante, Shiras mira de reojo la cabaña de Hit.

– “Voy a darte una lección.” – dice el antiguo patrullero.

Antes de que el legendario patrullero se mueva, éste se da cuenta de algo extraño. Un personaje surge de la cabaña.

– “¿Qué?” – se extraña Shiras. – “¿Qué truco es este?”

Un nuevo Hit camina hacia él.

Hit y Shiras parecen igualmente confusos al ver al nuevo individuo.

– “¿Quién es?” – se pregunta el joven Hit.
– “Soy tú, pero vengo del futuro” – responde el viejo.

Shiras, que se encuentra ahora entre los dos asesinos, enseguida se percata del anillo en la mano del segundo.

– “Eso es un…” – murmura el patrullero.
– “Es el tuyo” – dice Hit, que le muestra el artefacto en su dedo.
– “¿Cómo es posible?” – gruñe Shiras.
– “En el futuro has sido derrotado.” – dice Hit.

Shiras parece frustrado ante esa revelación, pero una sonrisa no tarda en dibujarse en su rostro.

– “Si he perdido, ¿porqué has venido?” – pregunta el patrullero.

Hit aprieta sus puños con fuerza, y eso hace que Shiras entienda lo ocurrido.

– “Ya veo…” – sonríe el patrullero. – “Es personal, ¿verdad?”

El otro Hit asiste perplejo a la situación.

– “¿De qué estáis hablando?” – se pregunta el asesino. – “¿El futuro?”

Nuestro Hit responde a su versión pasada.

– “Shiras, un día como hoy, mató a mi familia.” – dice Hit. – “Y ahora iba a matar a la tuya. La nuestra.”

Shiras sonríe.

– “¿A cuántas familias has matado tú?” – dice el patrullero. – “¿A cuantos niños has dejado huérfanos?”

Hit no responde. 

De repente, un nuevo personaje entra en escena, materializándose al lado de Shiras. Es un ángel. 

– “No te entrometas, Mojito” – dice Shiras.
– “No deberías estar aquí, Shiras.” – dice Mojito. – “Y tú tampoco…” – le dice a Hit.

Hit se sorprende al ver a un ángel que no reconoce.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta el asesino, algo confuso.
– “Tú puedes reconocer mi nueva apariencia, porque has conocido a mis hermanos.” – explica Mojito. – “Ya ves que no soy Campahri… pero para todos los seres de este universo siempre he tenido esta forma. Nunca he sido otro y nunca lo seré.”

Shiras parece molesto.

– “Este asesino ha usado el anillo Toki para cambiar el curso de la historia.” – dice Shiras. – “Eso va en contra de las normas establecidas. Debo actuar.”
– “¿Ahora vas a acogerte a las reglas?” – le pregunta Mojito.
– “Mantente al margen.” – exclama Shiras. – “Beerus duerme. Yo me encargaré de esto.”

Mojito mira atentamente a los dos Hit. El ángel sonríe, agacha la cabeza y da un paso atrás.

– “Está bien.” – responde el ser celestial. – “Resolved vuestros asuntos.”

El joven Hit, al escuchar la conversación entiende que su versión futura dice la verdad, así que se pone en guardia, dispuesto a pelear.

Los dos Hit y Shiras se encuentran cara a cara. La venganza los ha llevado a todos hasta aquí.

Shiras hace un leve movimiento, pero antes de poder atacar se encuentra con el viejo Hit detrás de él, que le propina una patada. El legendario patrullero se defiende con su vara. 

En un instante, los dos guerreros son envueltos por una densa niebla negra creada por el joven asesino. 

Dentro de la nube de humo pueden oírse un centenar de golpes continuos.

En el sótano de la cabaña, las paredes tiemblan con cada impacto. Strai intenta proteger a sus hijos abrazándolos.

De repente, Shiras sale repelido de la humareda. Los dos Hit le persiguen.

El patrullero golpea el suelo con su vara y eso provoca que los dos asesinos reciban una tormenta de puñetazos y patadas invisibles que los lanzan por los aires. 

El viejo Hit agarra el brazo del joven y lo lanza contra Shiras. 

El patrullero lo intercepta con un golpe de vara del que Hit logra protegerse, pero sale repelido contra el suelo.

Shiras se prepara para enfrentarse al viejo Hit, pero éste ha desaparecido. 

Hit aparece detrás de él, dispuesto a propinarle un preciso golpe en la nuca, pero Shiras se revuelve y le propina una patada en el costado, lanzándole contra el otro Hit.

Los dos asesinos, magullados, se preparan para seguir peleando. 

Shiras sonríe. Parece tranquilo.

– “No podéis vencerme.” – dice el patrullero. – “Mi poder es muy superior al vuestro. No sé cómo lograste detenerme en tu tiempo, pero no vas a hacerlo ahora.”

De repente, una corriente de aire sacude el lugar. La explosión de energía ha ocurrido detrás del patrullero. 

Mojito sonríe satisfecho. Parece estar divirtiéndose.

Shiras se da la vuelta y se da cuenta de que un nuevo contrincante se ha unido a ellos.

– “Creo que me has estado buscando, patrullero” – sonríe Cold, en su forma de toro bípedo. – “Aquí me tienes.”

DBSNL // Capítulo 143: El enemigo avanza

DBSNL // Capítulo 143: El enemigo avanza
“No hay tiempo para descansar”


Han pasado varios días desde que Gohan y Pino se unieron a la Patrulla Galáctica. En múltiples planetas ha estallado el conflicto bélico. La Patrulla no puede contener las amenazas que aparecen continuamente en todos los sistemas planetarios. Los presos fugados y los bandidos asociados al movimiento de Garlick causan el caos por donde pasan. 

En Rudeze, el demonio del Makai tiene su mirada puesta en el cielo, observando lo que ocurre alrededor del universo a través de su ojo de ángel.

– “Meerus y sus hombres están haciendo un buen trabajo.” – sonríe Garlick.

En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Son Gohan, Pino y Katopesla han llegado. Sheela y Auta Motto los guían a través de las instalaciones.

El prisionero Maji-Kayo ha sido recogido por un escuadrón de patrulleros y será custodiado hasta un lugar seguro.

En el puente de mando, Lemon y Kahseral reciben a nuestros amigos.

– “Es un placer” – saluda el hombre al mando, estrechándoles la mano.
– “Nos han dicho que necesitáis ayuda” – dice Gohan.
– “Toda la que nos podáis ofrecer” – responde Kahseral. – “Estamos en estado de emergencia.”

Lemon se dirige a Sheela, Motto y Katopesla.

– “Vosotros tres, ¡acompañadme!” – dice el patrullero. – “Os informaré de vuestra nueva misión.”

Katopesla, antes de seguir a sus nuevos compañeros, se despide de Son Gohan.

– “Mucha suerte, Ultra Saiyaman” – se dan la mano.
– “Buena suerte” – sonríe Gohan.

Katopesta acompaña a los otros agentes y juntos abandonan la sala.

Kahseral se acerca a una mesa proyectora de hologramas y teclea un código en su panel de control, haciendo que ésta muestre el esquema de un sistema planetario.


– “Éste es el Sistema Mela.” – explica Kahseral. – “Y éste es el planeta Snack.” – dice al ampliar el astro. – “Hace unos días fue invadido por una banda de presos fugados, así que mandamos a un pequeño escuadrón a defenderlo… Pero hemos perdido las comunicaciones con ellos. Tememos lo peor.”
– “¿Queréis que echemos un vistazo?” – pregunta Gohan.
– “Así es.” – responde el comandante.
– “No hay problema.” – acepta la misión el mestizo.
– “Os proporcionaremos una nave” – dice Kahseral, haciendo una señal a uno de sus hombres para que se asegure de que nuestros héroes disponen de un vehículo. – “¿Sabéis pilotar?”

El Androide 16 da un paso al frente.

– “Yo soy un robot” – responde Pino. – “Si sois tan amables de mostrarme vuestros protocolos, estoy seguro de que puedo incorporarlos a mi sistema operativo. Pilotar no será un problema.”
– “Estupendo” – respondo el comandante. – “¡Manos a la obra!”

Mientras tanto, en un paradisíaco planeta, la nave de Trunks y Cheelai ha aterrizado.

– “Las lecturas indican que es aquí” – dice el mestizo.
– “¡Es un lugar precioso!” – exclama Cheelai. – “Pero parece deshabitado… No hemos visto ninguna zona urbana desde el aire.”

Trunks cierra los ojos y se concentra durante un instante.

– “No hay duda” – sonríe el mestizo. – “Es tenue, pero puedo sentir varias energías. Deben estar ocultándose.” – añade. – “Por allí” – señala con su dedo un valle entre verdes montañas.

En el Planeta Sagrado, Ub entrena con los cuatro Kaioshin. El muchacho ha derrotado a los Dioses, que recuperan el aliento sentados en el suelo. Zamas los supervisa. 

– “Eres muy fuerte, Ub” – le felicita Kibito.
– “Muchas gracias, señor” – responde educadamente el chico de Isla Papaya.
– “Cada vez controlas mejor tus poderes…” – sonríe Shin. – “Nos has cogido desprevenidos.”
– “He estado entrenando mucho” – responde Ub.

En la Tierra, Pan entrena con Goten en la isla del Duende Tortuga. Pan viste su gi inspirado en el de Piccolo, mientras Goten lleva su uniforme de la escuela Kame.

– “Estira más esos dedos” – le dice Goten. – “Y levanta más el talón.”
– “¡Esto es muy complicado!” – se rinde Pan, sentándose en el suelo.
– “Hazme caso” – le dice su tío. – “Éste es un recurso muy útil.”

Roshi y Oolong se encuentran sentados en el sofá de la Kame House, atentos al televisor, donde están emitiendo un programa de aerobic en el que una decena de mujeres realizan ejercicios. Los dos mueven la cabeza al ritmo de la música.

Mientras tanto, cerca de la orilla, la tortuga Umigame se da un chapuzón.

En Satán City, Marron, vestida de Great Saiyaman 2, ha detenido a unos bandidos que intentaban atracar un banco.

– “Este trabajo es bastante gratificante” – sonríe Marron.

En la Capital del Oeste, en la Corporación Cápsula, Trunks y Bra están entrenando en el jardín, cuando Bulma les interrumpe trayéndoles un pequeño tentempié.

– “¡Hora de merendar!” – dice su madre.

Cerca de Villa Jingle, en la cabaña del bosque de Mai y Lápis, ella, Suno y Puar preparan la comida. En el exterior de la casa, Yamcha, con ayuda de Lapis e Ikose, enseña a Baicha y a Hatchan a jugar al béisbol.

– “Tenemos que hacer esto más a menudo” – sonríe Mai.
– “Es estupendo.” – dice Suno. – “Aunque la próxima vez toca en mi casa.”
– “Es una pena que Ten, Lunch y Chaoz se hayan mudado al bosque Fukurou…” – suspira Mai.
– “Sí, es una pena.” – dice Suno. – “Pero parece que las cosas les van muy bien a pesar de todo lo ocurrido con su viejo maestro.”
– “Es difícil olvidar el pasado” – suspira Mai, recordando sus fechorías junto a Pilaf y Shu, con vergüenza, pero también con cierta nostalgia.
– “¿Qué tal con Ikose en casa?” – pregunta Suno.
– “Es un chico estupendo” – sonríe Mai. – “Se ha adaptado rápidamente a la vida en la montaña. Es muy trabajador.”

Al norte de la Tierra Sagrada de Karín, en el bosque Fukurou, cerca de Yahhoy, Ten Shin Han y Chaoz, en un gran Dojo adornado por banderas con el kanji “Mu”, supervisan a un extenso grupo de estudiantes de Artes Marciales, que se mueven siguiendo las órdenes de Ten. 

Chaoz y Ten visten unos gi con pantalón marrón y parte superior blanca con detalles negros y un cinturón a juego. Los jóvenes aprendices visten gi blancos con cinturones de colores según su nivel. Todos lucen en su pecho el kanji de la nueva escuela.

En un comedor de un edificio colindante, Lunch, con su cabellera azul, prepara una gran olla de guiso para todos con la ayuda del anciano zorro Konkichi.

En el planeta de Jiren, Vegeta eleva su ki. Las piedras a su alrededor se elevan lentamente.

– “¡HAAAAAAA!” – grita mientras aprieta los puños con fuerza.

El aura incolora de Vegeta empieza temblar sinuosamente como una llama, pero enseguida se desvanece.

Vegeta cae al suelo de rodillas, cansado, esforzándose para recobrar el aliento.

Jiren se acerca a él.

– “No hay tiempo para descansar” – dice el haiirotoko. – “¡Otra vez!”

Vegeta se pone en pie a regañadientes. Frustrado por su fracaso y por tener que seguir las órdenes de Jiren.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

En Monmaas es de noche. Madas, que duerme sobre la hoja de un árbol, se despierta con su propio ronquido. Al abrir los ojos, se da cuenta de que Son Goku no está.

– “¿A dónde habrá ido el muchacho a estas horas?” – se pregunta, incorporándose y quedándose sentado.

Pero Madas no tiene que ir muy lejos para descubrirlo, pues Son Goku se encuentra cerca de allí, meditando, sentado unas cuantas ramas por encima de donde dormía el viejo Kaioshin.

– “Así que sigue entrenando, ¿eh?” – sonríe Madas. – “Ni siquiera se ha dado cuenta, pero hace días que no come ni bebe, y ahora parece que tampoco duerme…” – piensa. – “Ya no le hace falta. Está empezando a ser uno con el planeta.”

Goku abre los ojos y mira hacia abajo, buscando al viejo.

– “¿Decía algo, anciano?” – pregunta Goku.
– “¿Eh?” – se extraña Madas. – “No, nada. Sigue con tu entrenamiento.”

Madas sonríe.

– “Buen trabajo, Son Goku” – piensa el viejo Kaioshin. – “Puede que tengamos una oportunidad.”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro de Goku.

DBSNL // Epílogo: Futuro

DBSNL // Epílogo: Futuro
“Entrenaré duro.”


En la cabaña de Lapis y Mai, en el bosque, al sur de Villa Jingle, Mai toma una taza de chocolate caliente con Marron y Goten.

– “Muchas gracias” – dice la hija de Krilín. – “El muchacho no tenía a dónde ir.”
– “Le trataremos bien” – sonríe Mai. – “Aquí siempre hay trabajo que hacer.”

En el exterior, Lapis enseña a Ikose a cortar leña con un hacha.

– “¿Porqué utilizas un hacha?” – pregunta el muchacho. – “¿No es más fácil hacerlo sin ella?”
– “Es posible.” – responde Lapis. – “Pero me gusta.” 
– “¿Me vas a decir que el placer está en las pequeñas cosas?” – dice Ikose, algo incrédulo, incluso molesto al esperarse un discurso paternalista.
– “Me hace sentir humano.” – dice el androide.

La sincera respuesta sorprende al muchacho.

Lapis le ofrece el hacha.

Ikose reflexiona un instante y asiente. El chico agarra la herramienta con una sonrisa. 

El muchacho agarra un tronco del suelo y lo prepara sobre el tocón.

Ikose alza su hacha y la deja caer, cortando la leña sin problemas, pero clava su hacha en la base inferior.

– “Además, así aprenderás a controlar tu fuerza.” – sonríe Lapis.

Goten y Marron salen de la cabaña, listos para marcharse. Los dos sea cercan a Ikose para despedirse.

– “Cuídate mucho” – dice Marron, estrechando la mano del chico.
– “Muchas gracias por todo” – responde Ikose.

Son Goten ofrece su mano al muchacho, pero éste la rechaza.

– “No somos amigos” – dice Ikose, muy serio, sorprendiendo a Goten. – “Somos rivales.” – añade.

El hijo de Goku sonríe y asiente.

– “Tenemos un combate pendiente.” – dice el mestizo.
– “Entrenaré duro.” – responde Ikose.
– “Cuando estés preparado deberías visitar la nueva Escuela de Artes Marciales del bosque Fukurou.” – sugiere Goten.
– “Puede que lo haga.” – responde su rival.

Mientras tanto, en el Dojo de Fukurou, los alumnos de Ten Shin Han y Chaoz izan una gran bandera en la fachada del edificio con el kanji \”Mu\”.

En la isla del viejo Roshi, el anciano se encuentra de pie en la horilla, mirando ensimismado al horizonte.

– “Las próximas generaciones están en buenas manos.” – murmura el anciano. – “Estoy seguro.”

DBSNL // Capítulo 142: Ajuste de cuentas

DBSNL // Capítulo 142: Ajuste de cuentas
“Arruinaste mi vida…”


En el coliseo de Jager, el misterioso luchador que acaba de entrar en la arena se abalanza sobre Goten y le propina un puñetazo que el mestizo detiene cruzando los brazos frente a su pecho. El Gran Saiyaman retrocede varios metros por el impacto.

Marron ataca al enemigo y se prepara para atizarle un golpe.

– “¡ESPERA, MARRON!” – exclama preocupado Goten, que se ha dado cuenta de la fuerza del luchador.

El enemigo intercepta a Marron con una patada en el abdomen que la lanza contra la pared de la arena.

Goten se preocupa por su pareja, pero sabe que debe centrarse en el combate.

– “¡¿Qué demonios eres tú?!” – refunfuña el Gran Saiyaman.

El luchador ataca a Goten y éste esquiva sus ataques.

– “Su forma de moverse… ¿La he visto antes?” – piensa el mestizo, mientras retrocede.

Goten llega hasta la pared del fondo y el enemigo embiste de nuevo hacia él, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero el mestizo lo esquiva en el último instante y éste impacta contra el muro, haciendo que estalle en mil pedazos.

Cuando la pared se derrumba, se revela un pasadizo hacia una compuerta con un logotipo que Goten reconoce: Un lazo rojo con las iniciales \”RR\”.

– “Eso es…” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Red Ribbon?!” – increpa al Barón Jager.

El Barón sonríe.

– “¡¿De dónde crees que sacaba el dinero el Ejército de Red Ribbon?!” – dice Jaguar. – “¡De inversores como yo!”

Marron se pone en pie y mira a Goten de reojo. El Gran Saiyaman asiente.

El luchador ataca de nuevo a Goten, que esquiva sus ataques mientras retrocede.

Marron vuela hacia el palco.

 -“¡Se acabó el juego, Barón!” – dice la Gran Saiyaman 2. – “¡Estáis todos detenidos!”
– “No lo creo.” – dice el billonario, que aprieta un botón de su teléfono móvil y hace que de unas compuertas en el techo salgan una docena de biomen.

Marron se da cuenta de que Vodka se encuentra en el palco. Todo ha sido una trampa para atraerlos a la arena y acabar con ellos.

Goten recibe un puñetazo en la cara, haciéndole perder el casco, pero después esquiva el próximo golpe de su adversario, dejándole pasar de largo, y lo repele con una patada en su espalda.

El luchador no parece rendirse; pronto se da la vuelta y ataca de nuevo al mestizo.

– “¡KILLER PUNCH!” – exclama el enemigo.

Goten se transforma en Súper Saiyajín y detiene el puñetazo con un dedo.

– “Ya sé quién eres…” – dice Goten. – “Ikose.”


Dibujado por Beldum

El luchador retrocede sorprendido.

– “Tú…” – murmura Ikose. – “Eres… eres ese crío…”

Goten vuelve a su estado base.

– “¿Qué ha pasado?” – le pregunta el mestizo. – “No siento tu energía… Ahora eres un androide, ¿verdad?”
– “Arruinaste mi vida…” – gruñe Ikose. – “¡LO PERDÍ TODO!”
– “Era un torneo infantil…” – se excusa Goten.
– “Mis padres no aceptaron la humillación que sufrimos mi hermano y yo.” – dice Ikose. – “¡Nos hicieron entrenar día y noche! ¡A todas horas! Sus hijos no podían perder de esa forma… Habían criado ganadores…” – dice mientras sus ojos se llenan lágrimas de ira.
– “Lo siento, Ikose” – lamenta Goten, agachando la cabeza.
– “Mi padre encontró a un legendario maestro de Artes Marciales y nos pusimos bajo su tutela.” – explica Ikose. – “Pero nunca era suficiente… Y tras varios años de entrenamiento, la Red Ribbon nos ofreció hacernos más fuertes mediante un programa especial de reclutamiento.” – explica Ikose. – “¡Nos prometieron que sobrepasaríamos todo límite humano!”

En el palco, los biomen atacan a Marron, que los repele fácilmente, pero cada vez se acumulan más enemigos.

Ikose continúa hablando con Goten.

– “Pero mi hermano… Él no superó la operación.” – dice Ikose.

Goten se acerca a Ikose y le sorprende colocando la mano en su hombro.

– “Lo siento mucho, Ikose.” – dice Goten. – “La Red Ribbon y el viejo Grulla se aprovechan de ese tipo de situaciones para sacar el máximo beneficio. Ayúdame a detenerlos.”
– “Esta vez no puedo defraudarle.” – dice Ikose, que mira de reojo hacia el palco.

En las gradas, Marron retrocede y prepara dos esferas de ki en sus manos que después proyecta hacia los biomen. En el último instante, Marron hace ascender su ataque hacia el cielo donde estalla y crea múltiples esferas de energía que caen sobre todos sus enemigos, acabando con ellos.

Las compuertas del techo se abren de nuevo, dejando caer más biomen.

– “¡¿Es que no se acaban?!” – refunfuña la Gran Saiyaman 2.


Dibujado por Beldum

Ikose aparta la mano del Gran Saiyaman.

– “¡No lo entiendes!” – dice Ikose. – “¡Hoy tengo la oportunidad de enfrentarme a ti de nuevo y no pienso perder!”
– “Lucharemos otra vez” – dice Goten. – “Te lo prometo.”

Ikose parece sorprendido y algo confuso.

– “Ayúdame a detener a la Red Ribbon y a Jager, por favor, Ikose.” – insiste Goten. – “No soy tu enemigo, pero puedo ser tu rival.”

Los hombres del palco han huido, excepto Jager y Vodka.

Jager, al ver que su luchador ha dejado de pelear, se enfurece.

– “¡Inútil!” – exclama el Barón, que prepara su teléfono de nuevo, dispuesto a apretar el botón de autodestrucción. – “¡Otro fracaso! ¡Desaparece con el Gran Saiyaman!”

Vodka se abalanza sobre Jager repentinamente, intentando arrebatarle el dispositivo.

– “¡NO TE LO PERMITIRÉ!” – exclama Vodka.
– “¡SUÉLTAME!” – exclama Jager.

El Sr. Vodka consigue arrebatarle el teléfono al Barón, pero Jager activa un mecanismo en su muñeca y una pequeña pistola sale de la manga de su camisa. El Barón dispara a su socio en la cabeza.

– “¡¡PAPÁ!!” – exclama Ikose.

Jager intenta dar órdenes a los biomen mientras huye.

– “¡Acabad con los tres!” – exclama Jaguar. – “¡Matadlos a todos!”

Ikose intenta perseguir a Jager. Una gran compuerta se ha cerrado tras el paso del Barón, pero no puede detener al enfurecido muchacho, que derriba la puerta a puñetazos.

Marron se dispone a seguir al chico.

Goten se transforma de nuevo en Súper Saiyajín y embiste a sus enemigos, entre los que se mueve grácilmente, eliminándolos uno a uno con suma facilidad.

Ikose avanza entre los pasillos que ya conoce hasta alcanzar a Jager y propinarle una patada en la espalda que lo lanza deslizándose contra el suelo hasta chocar con una pared de metal.

El Barón, con la nariz sangrando, intenta alejarse de Ikose, pero no puede seguir avanzando. El muchacho camina hacia él lentamente.

Jager vacía el cargador de su pequeña pistola contra Ikose, sin efecto.

– “No me mates…” – suplica ahora el billonario. – “¡Fuisteis voluntarios! ¡Vuestros padres firmaron el acuerdo! Y… lo que ha ocurrido con tu padre… ¡Ha sido un accidente!”

Ikose se agacha, agarra al Barón por el cuello de su cara camisa y lo levanta del suelo, dispuesto a propinarle un puñetazo mortal.

– “Por favor…” – suplica Jaguar. – “Por favor… ¡Te daré dinero! ¡¿Cuánto quieres?!”
– “Tu sucia fortuna no te sacará de esta.” – responde Ikose.
– “¡NO LO HAGAS!” – exclama Marron. – “¡Ya le tenemos! No lo mates.”

Ikose se detiene al escuchar la voz de la Gran Saiyaman 2, pero le cuesta controlar su ira.

– “Aún no es tarde para ti” – dice Marron. – “Pero si le matas, darás un paso que no podrás deshacer. Serás un asesino.”
– “¡Tiene que pagar por lo que ha hecho!” – dice Ikose.

Marron se quita el casco.

– “Lo que te han hecho a ti…” – dice la muchacha. – “Se lo hicieron también a mi madre hace mucho tiempo.”

La revelación sorprende al joven luchador.

– “No dejes que ellos determinen quién eres.” – dice Marron. – “Puedes elegir.”

Ikose medita sus opciones y finalmente deja caer a Jager al suelo.

– “No vale la pena” – sentencia Ikose, que da la espalda al Barón y se dirige a la salida de la base.

Marron se acerca al billonario y le coloca unas esposas.

– “Gracias…” – dice Jager. – “¡Te recompensaré! Y si me liberas, puedo ofrecerte…”

La Gran Saiyaman 2 propina un puñetazo en la nariz del billonario, que grita de dolor.

– “¡JURO QUE OS MATARÉ!” – grita Jaguar. – “¡ME HAS ROTO LA NARIZ! ¡PAGARÉIS ESTA HUMILLACIÓN!”

En unos instantes, Marron ha logrado salir del complejo, y ahora lo sobrevuela sujetando a Jager por su cinturón.

Ikose se encuentra también en el aire, contemplando el lugar que ha sido su hogar durante los últimos años.

Varios transportes abandonan el complejo.

De repente, Goten rompe el techo de la gran arena y se eleva por encima de la isla.

– “¿Ha salido todo el mundo?” – pregunta el Gran Saiyaman.
– “Sí” – responde Ikose. – “Los transportes ya han evacuado.”

Goten observa el lugar y toma una decisión.

– “¡Ka… Me…!” – se prepara el Gran Saiyaman. – “¡Ha… Me…!”
– “¡NO!” – grita Jaguar. – “¡¿QUÉ HACES?!”
– “¡HAAAAAAAAA!” – dispara Goten su poderosa técnica contra la isla, haciéndola desaparecer por completo y creando una gigantesca explosión que levanta una gran cantidad de agua.

El Barón se queda petrificado ante la desaparición de toda su inversión.

– “Se acabó, Jager” – dice Marron.
– “Éste es el final de la Red Ribbon” – dice Goten. – “Sin su fuente de ingresos, jamás logrará resurgir.”
– “Idiotas…” – murmura Jaguar. – “¡Siempre habrá alguien en nuestro lugar! ¡¿Creéis que solo la Red Ribbon busca la gloria a cualquier precio?! ¡Hipócritas! ¡Habrá otras organizaciones! ¡Otros inversores!”
– “Y nosotros siempre estaremos aquí para detenerlos.” – sonríe Goten. – “Siempre estaremos preparados para enfrentarnos a gente como tú.”

En el bosque Fukurou, el Duende Grulla se encuentra en el interior del Dojo, sentado en el suelo y en silencio. Se siente avergonzado y ha perdido toda motivación.

De repente, una tortuga se acerca volando al Dojo, girando sobre si misma a toda velocidad. Al aterrizar, Ten y Chaoz se dan cuenta de que es el viejo Roshi, al que habían llamado para comunicarle lo ocurrido.

Al apearse de Baby-Gamera, Roshi cae de rodillas, mareado.

– “No sé porqué me empeño en viajar así…” – lamenta el viejo Tortuga. – “Ya no tengo edad para esto…”

Tras un instante, Mutenroshi se recupera y se pone en pie. EL anciano se dirige hacia sus pupilos, que no tardan en ponerle al día.

– “Ya veo…” – murmura Roshi. – “Otra vez el viejo Tsuru…”

Los aprendices del Duende Grulla se reúnen alrededor de Ten Shin Han y Chaoz y les hacen una reverencia como disculpa.

– “Lo sentimos” – dice uno de los aprendices. – “Nos habían engañado.”

Otro se dirige a Roshi.

– “Señor Mutenroshi” – dice el joven. – “¿Podría entrenarnos? Nos gustaría seguir practicando Artes Marciales para poder subsanar nuestros errores.”
– “Esa es una idea excelente…” – dice Roshi. – “Pero yo ya no acepto alumnos. Estoy jubilado.”

Los alumnos de Grulla se sorprenden ante tales declaraciones.

– “Pero puede que Ten Shin Han y Chaoz estén dispuestos a aceptaros.” – sonríe el anciano.
– “¡¿Qué?!” – se sorprenden los dos guerreros. – “¡¿Nosotros?!”
– “Sois los herederos de la escuela Grulla y la escuela Kame” – dice Roshi. – “Mi maestro, Mutaito, estaría encantado de que refundarais su escuela, lejos de las divisiones que mi generación ha traído al mundo de las Artes Marciales.”
– “Pero, Maestro…” – duda Ten.
– “Tenéis la brillantez y disciplina de Tsuru y creo que habéis abrazado el espíritu protector y jovial de la escuela Kame.” – dice Roshi. – “Es el momento de que toméis las riendas del futuro.”
– “Maestro…” – dice Choaz, emocionado.
– “Recordad siempre: Hay que trabajar, hay que aprender, hay que comer, hay que descansar y hay que jugar.” – dice Roshi. – “Esas son las bases de la escuela Kame y mi último consejo como vuestro maestro.”

Los jóvenes aprendices del Duende Grulla se dirigen a Ten y Chaoz y repiten la reverencia.

– “¡Por favor!” – exclaman todos. – “¡Aceptadnos como vuestros discípulos!”

Ten y Chaoz comparten una mirada cómplice y sonríen.

– “Está bien” – dice Ten. – “Empezaremos con el entrenamiento cuando…”

En ese instante, Lunch, con su pelo amarillo y armada hasta los dientes entra en el recinto y dispara una ráfaga al cielo, haciendo que todos los presentes se agachen. El viejo zorro la sigue, y ha sido obligado a cargar con todas las mochilas llenas de armas.

– “¡¿DÓNDE ESTÁ ESE VIEJO CARCAMAL?!” – exclama Lunch. – “¡QUE SALGA!”

Mientras tanto, Roshi entra en el Dojo y se dirige a Tsuru, que está sentado en el suelo de espaldas a la entrada.

– “¿Qué haces aquí?” – pregunta el Duende Grulla. – “¿Vienes a presumir de tu victoria?”
– “Vengo a ver a un viejo amigo.” – dice Roshi.

Tsuru no responde.

– “Nuestro tiempo ya ha pasado, Tsuru” – dice Kame. – “Nuestros discípulos nos han superado ampliamente. Me siento viejo.”
– “Siempre has sido un quejica.” – responde el Duende Grulla.
– “¿Qué piensas hacer ahora?” – pregunta Roshi.
– “Asumiré las consecuencias.” – suspira Grulla.
– “Eso está bien…” – murmura el viejo Tortuga. – “Pero cuando salgas de la cárcel, puede que necesites un lugar donde quedarte…”

El viejo Grulla se da la vuelta, confuso.

– “Una casita rodeada de playa no es el peor lugar para retirarse…” – sonríe el Mutenroshi.

El viejo Tsuru agacha la cabeza y esboza una media sonrisa.

– “No suena mal…” – dice el anciano.