DBSNL // Capítulo 134: Recursos limitados

DBSNL // Capítulo 134: Recursos limitados
“¿Por qué tenemos uno de estos?”

En la Corporación Cápsula, Bulma y los demás han activado un generador secundario para intentar terminar el dispositivo, pero ahora el laboratorio tiene muy poco poder.
– “Ya casi lo teníamos…” – lamenta Bulma. – “Pero no podemos hacerlo funcionar solo con una fuente de energía secundaria…”
– “Este generador no será suficiente.” – dice Trunks. – “Iré a ayudarles. Puede que fusionándome con Goten logremos hacerle frente.”
– “¡Espera!” – le interrumpe Brief. – “Tengo una idea…”
Maji-Kayo incorpora a su ser la energía del generador de la Corporación Cápsula, haciendo que su cuerpo brille intermitentemente.
Son Gohan, transformado en Súper Saiyajín 3, se pone en guardia.
– “¡Yo me encargo de él!” – exclama el mestizo, haciendo un gesto a los demás para que se aparten.
Piccolo se siente impotente, pues sabe que ahora el poder del enemigo les supera. El namekiano está decepcionado y frustrado con su propio poder.
Ub avanza hasta colocarse junto a Gohan.
– “Déjame pelear.” – dice el chico.
– “Ub, tu poder es inestable… No podemos permitirnos tener que enfrentarnos también a ti” – le dice Gohan. – “Quédate al margen.”
– “No.” – responde Ub, de forma tajante, sorprendiendo a los presentes. – “No te ofendas, Son Gohan, pero creo que, ahora mismo, el enemigo te supera.”
Todos se quedan en silencio, pues es inusual ver a Ub hablar de esa forma, con tanta seguridad e incluso con un poco de soberbia.
– “¿Cómo dices?” – pregunta Gohan, sorprendido.
– “Mr. Bu y yo hemos estado trabajando duro” – responde Ub. – “Podemos ganar. Déjame luchar.”
– “Éste no es momento para fanfarronear, chico…” – le dice Piccolo.
Son Gohan se fija en la mirada de determinación del muchacho y esboza una media sonrisa.
De repente, Gohan vuelve a su estado base, sorprendiendo a todos.
– “Gohan…” – titubea Piccolo. – “¿Estás seguro?”
– “Creo que el chico tiene razón. No puedo ganar a Maji-Kayo.” – suspira Gohan. – “Abandono.” – dice. – “Es tu turno, Ub.”
El chico de Isla Papaya da un paso al frente y se envuelve en su aura fucsia, emitiendo una fuerte corriente de aire que sacude el lugar.
– “Gracias, Son Gohan.” – sonríe Ub. – “No te defraudaré.”
Maji-Kayo transforma sus brazos en dos látigos que brillan enérgicamente.
– “¿Vienes a por más, muchacho?” – se burla el extraterrestre.
Ub no responde. Tiene la mirada fija en su enemigo.
– “He estado observando el combate.” – piensa Ub. – “Es un tipo peligroso… casi impredecible; pero confía extremadamente en sus cambios de forma para sorprender a sus adversarios. Ha descuidado su guardia en múltiples ocasiones, porque se cree invulnerable. Tengo que aprovechar eso.”

Gohan, Piccolo, Pan y Goten ascienden lentamente hasta la azotea, donde se reúnen con Videl, Marron y Katopesla.
– “¿Crees que puede ganar, papa?” – pregunta Pan.
– “No lo sé.” – dice Gohan. – “Pero sé que yo no puedo. Ahora tenemos que confiar en él.”
– “Es solo un muchacho…” – sufre Videl.
– “Estará bien.” – dice Gohan.
Piccolo se da cuenta de lo que pasa por la mente de su pupilo y recuerda los Cell Games.
– “Son Gohan tiene razón.” – dice el namekiano. – “Debemos confiar en el chico.”
Maji-Kayo se abalanza sobre Ub, que esquiva los latigazos grácilmente.
– “La velocidad no es un problema” – piensa Ub. – “Puedo evitarle, pero…”
De repente, un gran punzón surge del pecho del enemigo, obligando a Ub a acelerar sus movimientos. Aún así, el chico recibe un corte en el brazo. 
Ub retrocede y su herida se cierra lentamente.
– “Bien…” – sonríe Ub. – “A eso me refería. Ese es su verdadero peligro.”
Maji-Kayo salta sobre Ub y de su cuerpo emanan cientos de pinchos que se alargan y se aproximan al chico, que retrocede dando una serie de volteretas, mientras los punzones se clavan en el suelo.
Ub abre su boca y dispara un poderoso ataque de ki que sorprende al enemigo, que rápidamente hace crecer sus piernas arqueadas para poder esquivar el ataque.
Maji-Kayo recupera la normalidad, pero se da cuenta de que está rodeado por una decena de copias de Ub, que dan vueltas a su alrededor mientras se burlan de él.
– “¡Aquí!” – dice uno.
– “No, ¡aquí!” – exclama otro.
– “¡No me pillas!” – dice un tercero, sacándole la lengua.
El enemigo se enfada ante tales provocaciones.
– “Maldito…” – refunfuña Maji-Kayo.
– “¡Estoy aquí!” – exclama Ub, apareciendo delante del extraterrestre y propinándole un rodillazo en la cara.
En la Corporación Cápsula, Brief dirige a Bulma, Trunks y Bra hasta un rincón del taller, donde teclea un código en el ordenador y un sarcófago metálico surge del suelo.
– “Esto es…” – se sorprende Bulma.
– “Le hice unos retoques cuando tuve que encerrarme aquí porque tú y tu madre intentabais matarme…” – dice el doctor.
– “¡Fue cosa de Wheelo!” – protesta su hija, sonrojada.
– “¿Por qué tenemos uno de estos?” – pregunta Trunks, confuso.
– “Gracias a la información que recuperasteis hace años de los laboratorios ocultos de la Red Ribbon y lo que hemos aprendido de Wheelo, creo que ahora podemos ponerlo en marcha.” – dice Brief. – “Sin duda tiene una fuente de energía lo suficientemente potente para usar el dispositivo, si se lo integramos.”
Bulma suspira.
– “No tenemos otra opción…” – dice la científica. – “Tenemos que intentarlo.”
– “Pero si esto sale mal…” – murmura Trunks. – “La situación podría empeorar.”
Brief reflexiona en silencio.
– “Y si…” – murmura el doctor, que enseguida se marcha hacia su viejo almacén.
En el campo de batalla, Ub y Maji-Kayo siguen peleando. El chico de Isla Papaya ahora lleva la iniciativa, haciendo retroceder al extraterrestre.
Maji-Kayo clava sus brazos en el suelo y cientos de espinas nacen bajo los pies de Ub, que enseguida se ve obligado ascender para evitar ser ensartado.
De repente, el cuerpo del extraterrestre se convierte en un cañón cuyo interior empieza a brillar intensamente.
En la azotea, nuestros amigos se alarman.
– “¡Eso es peligroso!” – exclama Goten.
– “¡CUIDADO, UB!” – intenta advertirle Gohan.
Una esfera de energía es emitida por el cañón y se dirige directamente contra el chico.
Ub inspira aire profundamente y sopla con todas sus fuerzas. El aire choca con el ataque y lo frena hasta dejarlo flotando torpemente, tambaleándose sin ir a ninguna parte.
El chico de Isla Papaya se acerca a la esfera de energía y la patea hacia el cielo, haciéndola desaparecer en el espacio, donde explota en silencio en mitad de la nada.
Nuestros amigos celebran la victoria.
– “¡Increíble!” – exclama la mestiza.
– “Bien hecho, chico.” – sonríe Piccolo.
Maji-Kayo recupera su forma humanoide. El extraterrestre parece frustrado.
– “Qué planeta tan extraño…” – murmura el enemigo. – “¿Desde cuando tienen gente tan peculiar?”
En la Corporación Cápsula, Brief busca algo en su almacén, mientras Bulma y Trunks esperan fuera, escuchando el estruendo del doctor, que rebusca entre cientos de cajas.
– “¿Qué buscas, abuelo?” – pregunta Trunks.
– “Hace tiempo, un viejo colega me mandó un prototipo de motor que no precisa un generador…” – dice Brief, que sigue buscando. – “¿Dónde lo habré metido?”
– “Si no tiene un generador, Maji-Kayo no podrá absorberlo…” – dice Trunks. – “¡Buena idea!”
– “¿Te refieres a tu amigo por correspondencia?” – pregunta Bulma. – “¿El doctor de Villa Pingüino?”
– “¡Sí, ese!” – responde Brief. – “Qué, por cierto, tiene una esposa preciosa. Le encanta presumir de ella. A veces me ha mandado fotos que…”
– “¡PAPÁ!” – le riñe Bulma, avergonzada.
– “¡Ya lo he encontrado!” – exclama el doctor.
Mientras tanto, en Monmaas, Son Goku se encuentra meditando en la copa de un árbol, bajo la supervisión de Madas.
– “Aprende rápido…” – piensa el anciano, que esboza una media sonrisa. – “Era de esperar, tratándose de Son Goku.”
En otro rincón del Universo, en el planeta que fue Capital del Imperio, Liquir percibe algo extraño.
– “Noto una terrible presencia…” – murmura el kurama. – “Me revuelve las tripas…”
Liquir sale al exterior del palacio en busca de la fuente de esa sensación y se encuentra con un pequeño demonio de piel azulada en sus puertas, acompañado de un personaje grandullón. Los dos individuos han sido rodeados por una tropa de soldados litt, que les apuntan con sus armas. El grandullón ha agarrado a uno de los soldados por el cuello y lo sostiene en el aire.
– “¿Quiénes sois?” – pregunta Liquir.
Garlick esboza una aterradora sonrisa.
– “Buscamos a alguien” – dice el demonio. – “Un brujo Kashvar.”
Liquir hace un gesto a sus hombres y éstos bajan las armas.
Garlick parece complacido y ordena a su acompañante que libere al soldado.
– “Suéltalo, Saganbo.” – dice el demonio. 
El grandullón lanza al litt a un lado con desprecio.
El kurama parece desconcertado. Desconoce la identidad del demonio, pero sólo sabe de un brujo.
– “Marchaos” – les amenaza Liquir.
De repente, una voz les interrumpe.
– “No te preocupes, Liquir” – dice Salabim, que sale del interior del palacio y se coloca junto al kurama. – “Me buscan a mí.”
Garlick sonríe al ver al brujo. Liquir está confuso.
Salabim observa detenidamente al demonio.
– “Siento la oscuridad del Makai en ti…” – murmura el brujo. – “Pero ese ojo…”
– “Tengo respuestas, kashvar.” – dice Mojito. – “Y sé que tú tienes preguntas.”
– “No has venido hasta aquí para ofrecerme sabiduría.” – replica Salabim. – “Me necesitas.”
Mojito parece sorprendido por la calma del mago.
– “Compartimos un objetivo, brujo.” – dice del demonio. – “Su retorno.”
Salabim se sorprende al comprender las palabras del misterioso personaje.
– “¡¿De verdad?!” – dice el brujo, emocionado.
Mojito asiente.
– “Traeremos un nuevo comienzo bajo su sabiduría y guía.” – responde Mojito.
Salabim, sin dudarlo ni un instante, se aleja de Liquir y se une a Garlick.
– “¡¿Dónde va?!” – pregunta el kurama.
– “Ya no te necesito, Liquir.” – responde el brujo.
El kurama se siente confuso y traicionado.
– “¡¿Cómo dice?!” – gruñe Liquir. – “¿Me ha estado utilizando?”
Salabim sonríe.
– “Nos vamos” – dice Garlick.
Liquir prepara sus garras y revela cinco colas de golpe. El kurama se abalanza sobre el mago, pero el grandullón le detiene agarrándole del brazo.
El kurama se sorprende ante el poder del enemigo, que enseguida le propina un puñetazo en la cara y lo lanza contra el suelo.
Liquir se pone en pie, revelando su sexta cola.
– “¡NO ESCAPARÉIS!” – exclama, mientras se abalanza sobre los enemigos. 
Pero al intentar propinarle un puñetazo al grandullón, los tres villanos desaparecen.
– “Maldita sea…” – lamenta Liquir. – “Me la ha estado jugando todos estos años…”

Las colas del kurama se desvanecen y él cae de rodillas, abatido ante los cientos de pensamientos que cruzan su mente, haciéndole replantearse su pasado.

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte II: Sadala

Terror / Parte II: Sadala
“¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?”
En un planeta remoto, antes llamado \”Freezer 82\”, a los saiyajín se les ha dado un nuevo hogar. La Patrulla Galáctica ha entregado un planeta que el viejo Imperio había conquistado y dejado inhabitado a los nuevos saiyajín. El planeta ha sido renombrado como \”Sadala\”, en honor a una antigua leyenda saiyajín. 
Una zona de viviendas residenciales prefabricadas se ha construido para que los nuevos habitantes puedan establecerse, a cambio de que sus mejores guerreros apoyen la causa de la Patrulla.
Leek se ha convertido en el líder de los saiyajín y es quien negocia directamente con el patrullero Lemon. Tras la ayuda recibida por Broly, Kale y Tarble en Vampa, los justicieros y los saiyajín gozan de relaciones fluidas.
Lemon se encuentra actualmente en el planeta supervisando la adaptación de los saiyajín a su nuevo hogar. 
– “¿Estáis cómodos?” – pregunta Lemon.
– “Agradecemos vuestros esfuerzos” – responde Leek. 
– “Es lo mínimo que podemos hacer.” – sonríe el patrullero.
– “¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?” – pregunta Leek, conocedor de lo ocurrido en Vampa. 
– “De momento no tenemos nada” – dice Lemon. – “Estamos siguiendo un viejo rastro… Recuperamos cierta información que pertenecía al Imperio. Un preso tsufur fue capturado hace años con un objeto desconocido que el Imperio consideraba de vital importancia… Pero se escapó.”
– “Así que quedan tsufur con vida…” – murmura Leek.
En ese instante, una alarma suena en el comunicador de Lemon.
– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el patrullero, que responde al mensaje.
Kahseral, líder de la Patrulla Galáctica, informa a Lemon de la situación, que se ha complicado aún más. Los presos fugados y otros malhechores bajo las órdenes de Garlick y Shiras están atacando múltiples planetas. La Patrulla tiene problemas para acudir a todas las llamadas de socorro, que llegan desde todos los rincones del Universo.
Mientras tanto, en el planeta \”Freezer 73\”, ahora renombrado \”Ikonda\”, recuperando así el nombre previo a su conquista a manos de las Fuerzas Ginyu del Imperio de Freezer, una raza de guerreros de piel arrugada y rosada, con ojos amarillos sin pupilas visibles y vestidos con armaduras metálicas plateadas de alta tecnología, lucha contra varios presos fugados con la ayuda de tres saiyajín y dos patrulleros. Broly, Tarble y Kale, acompañados por Ganos y Obni, repelen a las fuerzas enemigas.
En plena escaramuza, Ganos recibe un mensaje de Lemon en su comunicador que le informa de todo lo ocurrido.
– “Parece que las cosas se complican” – transmite el mensaje Ganos a Tarble. – “Nuestra ayuda es requerida en varios planetas.”
– “Será mejor que nos separemos.” – dice Tarble.
– “Obni y yo iremos a Mayonnai” – anuncia Ganos. – “¿Vosotros podéis encargaros del Planeta Popol?”
– “Por supuesto” – asiente el saiyajín. – “Cuando acabemos con esto, podremos…”
De repente, una gigantesca explosión silencia el lugar, dejando a todos los guerreros ikonda asombrados. 

Tras un breve momento, Broly desciende junto a Tarble y Ganos.
– “Listo” – dice el saiyajín.
Kale sonríe orgullosa de su compañero, que ha acabado con la guerra en un instante.
Los guerreros nativos se acercan a Broly y le hacen una reverencia, pero el saiyajín los ignora.
Tarble parece algo avergonzado.
– “Bueno… Partiremos cuanto antes.” – dice el saiyajín.
En el planeta Sadala, Lemon se despide de Leek y regresa al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, pues sus servicios son requeridos para paliar el caos que se está creando alrededor del universo.
No muy lejos del lugar de despegue de su nave, una figura encapuchada observa la escena. Su ojo robótico brilla de color rojo.
– “Una nueva colonia…” – murmura la figura encapuchada, que observa la zona residencial. – “Qué interesante…”

De repente, el personaje cae de rodillas y parece sufrir una fuerte jaqueca.
En el planeta M2, los datos recibidos a través de los ojos del misterioso personaje son analizados y recopilados en una gran pantalla, que ahora parpadea hasta apagarse.
A su lado, una máquina hecha para escanear y analizar la caja de música parece que no ha tenido el éxito esperado. Se encuentra inactiva.
En una sala contigua, el cuerpo mutilado de Cooler se encuentra flotando en un extraño líquido que lo mantiene con vida, pero inconsciente. Su cuerpo está conectado a un centenar de cables, que nutren de energía al planeta.
El astro tiembla. Sus partes parecen desensamblarse lentamente. El gran planeta M2 se está convirtiendo en basura espacial. 

Entre los escombros, una pequeña nave tech-tech abandona el lugar a toda velocidad.
En el corazón del planeta, Rildo se arrastra hasta el tanque en el que se encuentra el demonio el frío y pone la mano en el cilindro metálico, intentando recolectar un poco más de energía, pero pronto se convierte en un charco de metal líquido inerte, revelando en su interior una piedra Shintai.
A su espalda, una figura avanza entre las sombras hasta revelar su identidad; es Shiras.
El villano camina sobre el charco de metal, pisando la esférica piedra y haciéndola estallar, y continúa hasta la máquina que supuestamente alberga la caja konatsiana, pero al abrirla no la encuentra.
– “Maldito…” – murmura Shiras. – “¿Dónde la habrá escondido?”
Muy lejos de allí, un tsufur y un pequeño robot acompañan a dos tech-tech en su nave. El tsufur tiene en sus manos la caja de música. El robot parece estropeado; se ha apagado.
– “A estado cerca…” – suspira Merlot.
Un nuevo temblor sacude M2, que sigue resquebrajándose.
– “Será mejor que vuelva a Rudeze e informe a Garlick.” – dice Shiras antes de desaparecer.
En el tanque de Cooler, los cables de alimentación se están separando del demonio del frio, pues el planeta se está convirtiendo en una gran masa de basura espacial sin vida. De repente, la mano del hermano de Freezer reacciona y agarra un puñado de cables.
En la nave, los tech-tech parecen nerviosos.
– “¿A dónde vamos, tsufur?” – pregunta Pinot. – “No pienso llevar esa cosa a mi planeta.” – dice señalando la caja de música.
– “No lo sé…” – suspira el tsufur.
De repente, el ojo del robot se ilumina de nuevo y enfoca a los presentes.
– “La Capital del Imperio” – dice el robot. – “Necesito hablar con Liquir.”
En el planeta Sadala, Turles, aún de rodillas, contempla sus manos robóticas con asombro.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?”

DBSNL // Capítulo 133: Determinación

DBSNL // Capítulo 133: Determinación
“He venido aquí para hacerme más fuerte.”

Maji-Kayo, tras ensartar a Goten, enrolla un tentáculo alrededor del cuello del muchacho para inmovilizarle. Lentamente, el extraterrestre toma forma humanoide, escondido detrás de su rehén.
– “¡GOTEN!” – se preocupa Gohan.
– “¡Suéltalo!” – exclama Marron.
Maji-Kayo sonríe, viéndose vencedor.
– “Habéis revelado vuestras cartas demasiado pronto.” – dice el extraterrestre. – “Sabía que el chico tramaba algo, pero tú…” – le dice a Gohan. – “Ahora que has revelado tu verdadero poder, entiendo que estabas reservándolo, posiblemente porque tiene un tiempo limitado, ¿no es así?”
– “Bastardo…” – lamenta Gohan.
– “Ha jugado con nosotros…” – murmura Piccolo.
En la azotea, Pan, Katopesla, Videl y Marron observan los acontecimientos, preocupados por la vida de Goten.
– “Tenemos que hacer algo…” – sufre Pan.
Son Gohan da un paso al frente y Maji-Kayo responde apretando el cuello de su hermano.
– “Yo no haría eso.” – dice el alienígena. – “¡Atácame y morirá!”
– “No te saldrás con la tuya.” – dice Gohan.
– “¡Mátale!” – exclama Goten, malherido. – “¡No te detengas!”
– “Los namekianos pronto habrán reunido las Dragon Balls” – le recuerda Piccolo a su pupilo. – “Si muere, podremos resucitarle.”
– “Aún así…” – duda Gohan.
Mientras tanto, Videl se comunica con la Corporación Cápsula.
– “¡Necesitamos el dispositivo! ¡AHORA!” – exclama el Great Saiyaman 2. – “¡Goten está en peligro!”
– “Ya nos falta poco…” – responde Trunks. – “¡Aguantad!”
Ub, que ya se ha recuperado de su herida, se pone en pie.
– “¡Ub! ¡Estás bien!” – celebra Pan.
El chico se acerca al borde de la azotea y observa al enemigo.
– “Tengo una idea.” – dice el chico de Isla Papaya. 
En el planeta de Jiren, Vegeta se enfrenta al haiirotoko para cumplir el rito de iniciación. 
Jiren domina por completo el combate. Vegeta intenta superar a su rival utilizando el Súper Saiyajín Blue, pero no está a la altura. Jiren detiene un puñetazo del saiyajín y lo lanza a varios metros de distancia golpeándole con la palma de su mano.
Vegeta, magullado y frustrado, se pone de nuevo en pie.
– “¡No hemos terminado!” – dice el saiyajín. – “¡¡KAIOKEN!!”
Su aura arde de color rojo sobre su aura azul y las dos se unen en un aura morada.
– “Poder bruto…” – dice Jiren. – “¿Es esa tu respuesta?”
Vegeta se abalanza de frente contra Jiren.
– “¡HAAAA!” – exclama Vegeta. 
En el último instante, el saiyajín cambia su dirección e intenta rodear al haiirotoko realizando una trayectoria elíptica, tan característica del Kaioken, e intentando sorprender a su rival por la espalda.
Jiren, sin ni siquiera darse la vuelta, levanta su puño derecho y le propina un golpe a Vegeta en la nariz que lo frena en seco.
El saiyajín, tras un breve momento de confusión, se aleja de nuevo e intenta sorprender una vez más a Jiren, acercándose desde otro ángulo, pero éste detiene el puñetazo con un simple movimiento.
– “No es suficiente.” – sentencia Jiren.
El haiirotoko agarra el puño de Vegeta y lo atrae hacia él, propinándole un rodillazo en el abdomen. 
El saiyajín pierde su transformación y cae al suelo de rodillas, sujetándose el estómago.
– “Gggh…” – se queja Vegeta.
– “No pareces merecedor del Ikigai” – le dice Jiren. – “Has perdido el tiempo viniendo hasta aquí.”
– “¡¿QUÉ?!” – exclama Vegeta. – “No te burles de mí…” – dice mientras se levanta. – “¡Vas a tragarte esas palabras!”
Vegeta se transforma de nuevo en Súper Saiyajín Blue y ataca a Jiren, que le intercepta propinándole un puñetazo y lanzándole contra una montaña cercana.
– “Márchate ahora que solo has perdido tu orgullo.” – le advierte Jiren. – “Si el combate continúa, puede que pierdas la vida.”
El saiyajín se levanta otra vez.
– “He venido aquí para hacerme más fuerte.” – dice Vegeta. – “¡Y no me marcharé hasta conseguirlo!”
Jiren apunta al saiyajín con su mano y prepara una esfera de ki.
– “Has fracasado” – sentencia el haiirotoko.
Jiren dispara su ataque, que se aproxima rápidamente a Vegeta. El saiyajín extiende sus manos, dispuesto a confrontar a su rival.
Al entrar en contacto con la técnica de Jiren, los guantes de Vegeta se calcinan. El saiyajín retrocede, empujado por el ataque.
– “No puede ser…. ¿Es éste el final del trayecto?” – se pregunta Vegeta. – “No… ¡Sé que aún existe un poder más allá de estos límites!” – piensa el saiyajín. – “Goku, Broly, Gohan… incluso ese chico, Ub… Todos han encontrado una forma de superarse… ¡Y yo no seré menos!”
Vegeta consigue frenar su retroceso y sus pies se clavan en el suelo.
– “Si crees que voy a rendirme, Jiren, ¡no sabes con quién estás tratando!” – exclama el saiyajín. – “¡Voy a superar esta prueba! ¡Y voy a superarte a ti!”
Jiren se sorprende ante la determinación de Vegeta, que logra dar un paso hacia delante y hacer retroceder el ataque del haiirotoko.
– “A lo largo de mi vida, he sufrido mucho.” – dice Vegeta. – “Nadie me ha regalado nada. ¡He luchado con todos y cada unos de los que se han entrometido en mi camino! ¡Nada me ha detenido! Ni siquiera cuando me movía por puro egoísmo… ¡Ahora lucho por algo! ¡No dejaré que ningún demonio ni ningún ángel de pacotilla acabe con todo lo que me importa! ¡Y tampoco dejaré que Kakarotto sea, una vez más, quien lleve la carga de nuestro futuro!” – dice el saiyajín. – “¡NO VAN A DETENERME!”
En ese instante, Vegeta, con las yemas de sus dedos clavadas en el ataque de Jiren, cierra los puños y hace que el ataque estalle, creando una gigantesca explosión que inunda el valle.
En la Tierra, Maji-Kayo sigue utilizando a Goten como rehén. 
– “Y ahora, vamos a…” – dice el extraterrestre.
De repente, Ub se abalanza por sorpresa sobre el enemigo.
– “¡¿Qué pretende?!” – se sorprende Piccolo.
Ub apunta al Maji-Kayo con su dedo índice y dispara un zigzagueante rayo rosado.
– “¡Conviértete en caramelo de café!” – exclama el chico.
Maji-Kayo esboza una aterradora sonrisa e interpone a Goten en la trayectoria de la técnica, que impacta de lleno contra el hermano de Gohan.
Goten es transformado en caramelo, escurriéndose entre las manos de Maji-Kayo, que queda expuesto. El dulce vuela hacia el chico de Isla Papaya.
– “¡AHORA!” – exclama Ub.
Pan, transformada en Súper Saiyajín, dispara un potente Kamehameha que sorprende a Maji-Kayo por la espada, impactando de lleno contra el extraterrestre y empujándole, pasando entre Piccolo y Gohan, hasta hacerlo chocar contra un edificio cercano, que se derrumba sobre él.
Ub y Pan aterrizan y chocan sus manos.
– “¡Bien hecho!” – celebra Videl.
Papayaman utiliza su magia para devolver a Goten a la normalidad y curar sus heridas.
– “¡¿Me has convertido en caramelo?!” – exclama Goten, sorprendido y algo enfadado.
– “No había otra opción…” – se excusa Ub.
– “¡Te ha salvado la vida!” – increpa Pan a su tío. – “¡Dale las gracias!”
– “¡Voy a tener pesadillas el resto de mi vida!” – se queja Goten.
– “Tu aliento huele a café…” – se mofa Pan, apartándose mientras se tapa la nariz.
– “¡No te burles de mí!” – grita Goten, avergonzado.
Piccolo interrumpe a los chicos.
– “¡Atentos!” – exclama el namekiano. – “Esto aún no ha terminado.”
Maji-Kayo aparece entre los escombros, furioso.
– “Voy a acabar con este maldito planeta…” – dice el alienígena.
En la Corporación Cápsula, una pequeña masa viscosa azulada se filtra entre los muros hasta la sala del generador, donde Bra hace guardia.
– “¡¡ESTÁ AQUÍ!!” – exclama la saiyajín por su comunicador de pulsera.
En el laboratorio, Trunks abandona el trabajo y vuela a toda velocidad por los pasillos de la Corporación hasta llegar al generador.
Bra, ahora transformada en Súper Saiyajín, se enfrenta a una docena de minúsculos Maji-Kayo, cuyos brazos se han convertido en hojas cortantes. La mestiza repele a cuantos puede, pero está siendo superada por la agilidad de sus enemigos.
Trunks se transoforma en Súper Saiyajín 2 e interviene, protegiendo a su hermana y golpeando a todos los Maji-Kayo que la rodean.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el mestizo.
– “Sí” – responde Bra. – “¿Qué demonios es este tipo?”
– “No lo sé…” – responde Trunks.
De repente, la Corporación Cápsula se queda a oscuras.
Trunks se da la vuelta y se da cuenta de que un pequeño Maji-Kayo ha logrado absorber la energía del generador y ahora se escapa, escurriéndose por una rendija de un aparato de ventilación.
– “No…” – lamenta el mestizo.
En el laboratorio, todas las máquinas se detienen.
– “No tenemos energía…” – dice Bulma.
– “¿Qué haremos ahora?” – se pregunta el Dr. Brief.
En las montañas Tsumisumbri, en el laboratorio de Wheelo, una parte de Maji-Kayo se acerca al generador, cuando una sombra se cierne sobre ella.
– “¿Dónde te crees que vas?” – le pregunta Cell.
La pequeña masa viscosa intenta reaccionar, pero es rápidamente desintegrada por el insecto.

ESPECIAL DBSNL /// Daimaoh // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Mafuba

Daimaoh / Parte III: Mafuba 
“Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”

Piccolo Daimaoh se encuentra frente a los dos aterrorizados aprendices de Artes Marciales.
El demonio echa un vistazo al gran cráter creado por el Kiko-ho.
– “Así que vosotros habéis matado a Bongo…” – murmura Piccolo. – “Puede que haya subestimado el poder de algunos terrícolas.”
Tsuru, pese a estar agotado, intenta ponerse en pie, pero le fallan las piernas y cae de rodillas.
Kame da un paso al frente y se coloca delante de su compañero.
– “¿Qué haces?” – le pregunta Tsuru.
– “Ya has hecho suficiente, amigo” – dice Kame.
– “Idiota…” – refunfuña Tsuru. – “¿Crees que puedes derrotar al demonio?”
Kame esboza una media sonrisa que sorprende a Tsuru.
– “No” – dice Kame, que embiste a Piccolo.
Tsuru se queda sombrado al ver a su amigo avanzar directamente hacia una muerte casi segura.
El joven Tortuga intenta propinar un puñetazo al demonio, pero éste lo detiene con una sola mano.
El luchador una voltereta hacia atrás para recuperar la distancia con su adversario y se abalanza de nuevo contra él, insistiendo con una tormenta de puñetazos y patadas que Piccolo detiene con una mano mientras se mofa de Kame con un exagerado bostezo.
El joven luchador retrocede e intenta recuperar el aliento.
– “No puede ser…” – murmura Kame. – “Es un verdadero monstruo…”
Piccolo sonríe.
– “Mi turno” – sentencia el demonio.
El demonio lanza un rayo de ki con su dedo que impacta en la rodilla de Kame, que cae al suelo.
– “¡AAAAAH!” – grita de dolor el luchador.
Piccolo se abalanza sobre su enemigo a toda velocidad, pero en el último instante, Tsuru se interpone en su camino.
– “¡TAIYO-KEN!” – exclama el joven Grulla.
Un resplandor intenso sorprende al demonio, que queda cegado durante unos segundos.
– “Maldito bastardo…” – gruñe Piccolo mientras tapa los ojos.
Al recuperar la vista, el demonio se da cuenta de que sus dos adversarios han desaparecido.
– “¿Dónde diablos están?” – dice el namekiano. – “¡Salid! ¡Cobardes!”
Cerca de allí, detrás del tronco de un gran árbol, Kame y Tsuru se encuentran escondidos.
– “Gracias” – dice Kame.
– “Cállate” – responde Tsuru.
Piccolo mira a su alrededor, frustrado.
– “Esta bien…” – murmura mientras dibuja una terrorífica sonrisa en su rostro.
El demonio hace un gesto con su mano, generando una gran explosión que desintegra gran parte del bosque.
Los dos luchadores siguen agazapados tras el árbol.
– “Si llega a disparar en esta dirección, seríamos polvo…” – titubea Tsuru, aterrado ante la demostración de poder de Piccolo.
De repente, una voz conocida calma a los dos luchadores.
– “¿Estáis bien?” – les pregunta la anciana voz.
– “Maestro…” – dice Kame, mientras sus ojos brillan vidriosos.
– “¡Maestro Mutaito!” – exclama Tsuru.
– “He sentido vuestra energía peleando.” – dice Mutaito. – “Os habéis hecho muy fuertes.”
– “No lo suficiente, maestro” – dice Kame. – “No somos rivales para este demonio.”
– “Es un monstruo” – dice Tsuru.
Mutaito sonríe. Parece muy calmado a pesar de la terrible situación. Kame y Tsuru parecen confusos ante ese gesto tranquilo de su maestro.
– “Os habéis convertido en dos verdaderos maestros de las Artes Marciales” – dice Mutaito. – “Ya no tengo nada más que enseñaros.”
– “Maestro…” – murmura Kame.
– “Las próximas generaciones están en buenas manos.” – continúa Mutaito. – “Estoy seguro.”
Mutaito, con las manos en la espalda, se aleja de sus discípulos y se adentra en el claro en el que se encuentra Piccolo Daimaoh.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta el demonio al verlo.
– “Me llaman Mutaito.” – dice el anciano luchador.
– “¿Tú también quieres enfrentarte a mí?” – fanfarronea Piccolo. – “¿No vas a huir como los otros dos?”
Mutaito revela una olla de arroz con un sello de papel pegado y la coloca en el suelo.
– “Ha llegado tu final, Rey de los Demonios.” – dice Mutaito, muy serio.
– “No me digas…” – se burla Piccolo. – “¿Vas a derrotarme?”
– “Tu poder está muy lejos de mi alcance” – dice Mutaito. – “Jamás imaginé que alguien como tú pudiera existir. Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”
– “Me halagas.” – sonríe el namekiano.
Mutaito extiende sus manos hacia Piccolo, que ni siquiera se pone en guardia y menosprecia a su adversario.
– “¡VOY A ENCERRARTE PARA SIEMPRE! ¡¡MAFUBA!!” – exclama el maestro de Artes Marciales. 
Un torbellino verde de energía avanza hacia Piccolo y lo engulle, levantándole del suelo y atrapándole en esa violenta espiral de corriente.
– “¡NO ES POSIBLE!” – grita el demonio, aterrado. – “¡NO! ¡SOY EL REY DE LOS DEMONIOS!”
Mutaito dirige su energía hacia la olla de arroz y proyecta al demonio hacia su interior. Al caer dentro, la olla se cierra
El claro se queda en silencio. Mutaito lo ha logrado. Ha encerrado al demonio.
Kame y Tsuru salen de su escondite e intenta correr torpemente hacia su maestro.
Mutaito los mira y esboza una tierna sonrisa, pero enseguida se desmaya. Su cuerpo ca el a suelo, sin vida.
– “Maestro…” – murmura Tsuru.
– “No…” – suspira Kame.
Los dos se acercan a Mutaito e intentan socorrerle, pero ya es demasiado tarde. Su maestro ha dado la vida para encerrar a Piccolo Daimaoh.
En las ciudades y pueblos alrededor del mundo, los hijos de Piccolo sienten que algo no va bien. Los demonios deciden retroceder y huyen hacia bosques, montañas y desiertos para escapar del conflicto hasta que regrese su señor.
Con la retirada de los enemigos, el mundo celebra que empieza una época de paz.
En el bosque Fukkuro, Kame y Tsuru han enterrado a su querido maestro y le dedican un último saludo.
Tsuru recoge la olla de arroz y la observa detenidamente.
– “Esto no puede caer en malas manos.” – dice el joven Grulla.
– “Ningunas manos son seguras” – añade Kame. – “Debemos deshacernos de ella.”
En unas horas ya se encuentran en mar abierto a borde de un pequeño bote.
– “Hasta nunca, demonio” – dice Kame, que deja caer la olla al agua.
En la Torre de Karín, el Duende sonríe mientras observa el horizonte.
– “Muy interesante…” – murmura el felino. – “Qué dos tipos tan fascinantes.”
En la Atalaya de Kamisama, el Dios mira la Tierra.
– “Hermano Piccolo…” – piensa el namekiano. – “Has subestimado a los humanos y te han dado una lección. El sacrificio es una cualidad que jamás podrás entender con tu corazón negro, pero es lo que lo que hace que los terrícolas sean una gente tan interesante…” – suspira. – “Ellos han demostrado estar a la altura de las circunstancias… y ahora debo intentar estarlo yo. Como muestra de agradecimiento, les he otorgado la herramienta para deshacer el mal que has causado. Espero que usen las Dragon Balls con moderación.” 
De vuelta a la zona de entrenamiento del bosque Fukkuro, Kame y Tsuru observan el terreno destruido por su combate con Piccolo Daimaoh.
– “¿Deberíamos reconstruirlo?” – pregunta Tsuru. – “Podríamos continuar desde donde nuestro maestro lo ha dejado…”
– “Creo que es demasiado pronto.” – dice Kame.
– “¿Pronto?” – pregunta Tsuru.
– “No me siento preparado para ocupar el lugar del maestro Mutaito.” – dice el joven Tortuga. – “Creo que aún tenemos mucho que aprender.”
– “Es posible…” – dice Tsuru. – “¿Qué piensas hacer?”
– “Quiero viajar” – dice su amigo. – “Creo que investigaré algunas viejas leyendas que de las que he oído hablar a mi hermana… Siempre me han parecido fascinantes.”
– “Viajar, ¿eh?” – sonríe el joven Grulla. – “Creo que también emprenderé mi camino y entrenaré a mi hermano Tao.”
Kame asiente.
– “Parece una buena idea.” – dice el joven luchador, que se da la vuelta, dispuesto a emprender su camino. 
– “¿Por dónde empezaras tu camino?” – pregunta Tsuru.
– “Lo sabes muy bien, amigo mío.” – dice Kame, muy serio. – “¡El bar de striptease de Yahhoi!”

Tsuru cae de espaldas al suelo, avergonzado por el lado pervertida de su compañero.