DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre
“¿Es así como se sienten?”
En la Tierra, Krilín ha sentido una energía en la Capital del Oeste y ha seguido su rastro hasta la Corporación Cápsula.
Al descender en el jardín, Krilín se da cuenta de que es el Doctor Brief.
– “Doctor…” – dice el terrícola.
Brief está sentado en una silla del jardín, acariciando a Tama, su gato negro.
– “¡Krilín!” – se sorprende el doctor. – “¡Estás vivo!”
– “Lo estoy.” – dice agachando la cabeza. – “Ten Shin Han y yo” – sentencia.
– “Los demás…” – dice Brief.
Krilín niega entristecido.
– “Lo siento” – lamenta Brief.
– “Bulma y…” – intenta decir Krilín.
Brief agacha la cabeza y asiente.
– “Lo siento.” – dice Krilín. – “No fuimos capaces de detener a ese monstruo.”
El pequeño gato negro lame la mano del doctor.
– “Estaba trabajando en la cámara de gravedad cuando ocurrió” – dice Brief.
– “Por eso se salvó.” – dice Krilín. – “Ese demonio no pudo captar su energía.”
– “Bulma tenía que reparar la sala…” – dice Brief. – “Pero le dije que lo haría yo… Que ella se tomara un descanso…” – el doctor se quita las gafas y se frota los ojos.
– “No es culpa suya, doctor.” – dice el terrícola.
Brief se levanta y Tama salta sobre su hombro.
– “¿Bra…? ¿Y Trunks…?” – pregunta Brief.
– “No lo sabemos.” – responde Krilín. – “Bra y Pan entraron en la sala del Espíritu y el Tiempo, pero la puerta ha sido destruida. Trunks y Goten desaparecieron de forma inexplicable.”
– “Espero que estén bien…” – sufre Brief.
– “Encontraremos un modo de solucionarlo todo.” – dice Krilín. – “Debemos tener fe en Goku y en Vegeta” – añade. – “Ellos siempre encuentran la manera. Seguro que regresarán más fuertes que nunca.”
– “Sí…” – suspira Brief, forzando una media sonrisa.
Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, la fusión sigue enfrentándose a Janemba ante la mirada estupefacta de Shin y Kibito.
Las chicas propinan un latigazo a su enemigo, que se cubre con su brazo derecho. El arma se enrolla en la extremidad de Janemba y las chicas rápidamente rodean al enemigo, atrapándole con su látigo.
La fusión agarra su propio brazo derecho, del que emana el látigo de ki, con la mano libre.
– “¡HAAA!” – grita la fusión.
Un pulso de energía recorre el látigo hasta el extremo y estalla al alcanzar a Janemba.
– “No te lo esperabas, ¿eh?” – se burla la fusión.
La polvareda se disipa y revela a un herido Janemba que ya se está regenerando.
– “¿Es que no te cansas?” – pregunta la guerrera definitiva, cuya alegría se ha acabado pronto.
De repente, el demonio empieza a convertirse en pequeñas piezas que desaparecen una tras otra.
– “¡Se escapa!” – exclama la fusión. – “¡No te lo permitiré!”
Las chicas se abalanzan sobre el demonio y se agarran a una de las piezas.
La extraña transformación afecta a la guerrera, cuyo cuerpo se divide en un centenar de fragmentos que acompañan a Janemba.
Shin y Kibito se quedan solos en el planeta de los Dioses, en silencio, boquiabiertos ante lo ocurrido.
Mientras tanto, Son Gohan y el Número 16 vuelan de regreso a la Tierra. El mestizo sigue las indicaciones del androide para pilotar la nave.
– “Lo estás haciendo bien, Son Gohan.” – le felicita Pino.
– “Eres un buen instructor.” – responde el mestizo.
Gohan aprieta el botón de su comunicador, intentando contactar con sus compañeros, pero no hay respuesta.
– “Es extraño…” – dice Gohan. – “Sigo sin poder contactar con el Cuartel General.”
– “Debe haber ocurrido algo.” – dice Pino.
– “Tampoco puedo sentir su presencia…” – murmura Gohan. – “Será mejor que nos demos prisa.”
En el planeta Popol, Cell se ha quedado a solas con Tarble y Kale.
– “Se ha llevado a Broly…” – lamenta Tarble.
Kale se acerca a Cell y lo increpa.
– “¡¿Por qué no has hecho nada?!” – le recrimina la saiyajín. – “¡Cobarde!”
Tarble se acerca a su amiga e intenta calmarla.
– “No habría cambiado el resultado.” – dice el saiyajín. – “Además, él no nos debe nada. Ya nos ha salvado una vez.”
– “No es eso” – interrumpe Cell, desconcertando a los saiyajín.
El insecto aprieta sus puños con rabia y hace rechinar sus dientes. En su mente puede ver el rostro de los guerreros Z cuando se enfrentaron a él en su Universo, aterrados ante su poder. También el rostro del terrícola del U2 al que mató durante el torneo.
– “¿Es así como se sienten?” – piensa el insecto.
Cell coloca los dedos índice y corazón en su frente.
– “Supongo que la Tierra está demasiado lejos…” – murmura Cell. – “Pero puedo sentir otro ki.”
Los dos saiyajín están confusos.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble. – “¿Qué haces?”
– “Manteneos al margen” – les advierte Cell. – “Esto os supera.”
– “¡No abandonaremos a Broly!” – replica la muchacha.
– “No hay nada que podáis hacer” – sentencia Cell, antes de desaparecer con el Shunkanido.
Tarble y Kale se quedan a solas.
– “Insolente…” – refunfuña Kale.
Mientras tanto, en el planeta sin nombre, Hit y Trunks han enterrado a Koros.
– “Tendréis que moveros otra vez.” – dice el mestizo. – “Si él os ha encontrado, pronto lo hará Shiras.”
El asesino parece pensativo.
– “¿Conoces algún lugar donde podáis estar seguros?” – pregunta Trunks.
Hit mira su cabaña. En el patio, Cheelai juega con la pequeña Kik para tranquilizarla, llevándola a caballito, y persiguen a Punch, mientras Strai los observa y ríe.
– “No.” – dice Hit. – “Ya me he escondido lo suficiente.”
– “¿Qué quieres decir?” – pregunta Trunks, confuso.
– “Esta vez seremos nosotros los que vayamos a por Shiras.” – sentencia el asesino.
Trunks se sorprende ante el cambio de actitud de Hit.
– “¿Estás seguro?” – pregunta el mestizo.
– “Debemos luchar para proteger lo que queremos.” – dice Hit.
El mestizo mira a Cheelai.
– “Sí” – dice Trunks. – “Esta vez será distinto. Juntos podemos ganar.”
En Luud, la Patrulla Galáctica no logra contactar con el Cuartel General.
– “Llevamos un buen rato intentándolo.” – se preocupa Katopesla. – “¿Qué habrá pasado?”
Nasjorin sale del templo en ruinas y se une a ellos.
– “Gracias, guerrero.” – le recibe Sheela, ofreciéndole la mano.
El inushi la acepta.
– “Tenemos un mismo objetivo.” – dice Nasjorin. – “No podemos dejar que se salgan con la suya.”
– “¿Quién eres?” – pregunta Katopesla.
– “Me envían los Kaioshin.” – dice el inushi.
– “¿Los Kaioshin?” – queda impresionada Sheela.
– “Este conflicto afecta a todo el Universo” – explica el perro. – “Nadie puede quedarse al margen.”
Katopesla sonríe.
– “Si los Dioses están de nuestro lado, esto será pan comido.” – celebra el patrullero.
– “Hay amenazas que superan incluso a los Dioses.” – dice Nasjorin. – “Debemos trabajar todos juntos.”
Katopesla agacha la cabeza, algo avergonzado por la dosis de realidad que le ha proporcionado el inushi.
– “Ya veo…” – dice el patrullero.
Nasjorin esboza una media sonrisa, pues le complace el entusiasmo del patrullero.
De repente, el Kaioshin Wakari aparece de la nada.
– “Te necesitamos, Nasjorin.” – dice el Dios.
– “Estoy listo.” – asiente el inushi.
Wakari pone su mano sobre el hombro del guerrero.
– “Buena suerte, patrulleros” – se despide Nasjorin, antes de que los dos desaparezcan.
En Konats, Shiras ha llegado con Broly, que sigue encerrado en la técnica del patrullero. Han aparecido en la sala del Amenoukihashi.
– “¡La llave!” – exclama Salabim. – “¡El Amenonuhoko!”
Garlick sonríe satisfecho.
– “Bien.” – murmura el demonio. – “Ya tenemos todas las piezas.”


