DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

“¿Es así como se sienten?”

En la Tierra, Krilín ha sentido una energía en la Capital del Oeste y ha seguido su rastro hasta la Corporación Cápsula.

Al descender en el jardín, Krilín se da cuenta de que es el Doctor Brief.

– “Doctor…” – dice el terrícola.

Brief está sentado en una silla del jardín, acariciando a Tama, su gato negro.

– “¡Krilín!” – se sorprende el doctor. – “¡Estás vivo!”

– “Lo estoy.” – dice agachando la cabeza. – “Ten Shin Han y yo” – sentencia.

– “Los demás…” – dice Brief.

Krilín niega entristecido. 

– “Lo siento” – lamenta Brief.

– “Bulma y…” – intenta decir Krilín.

Brief agacha la cabeza y asiente.

– “Lo siento.” – dice Krilín. – “No fuimos capaces de detener a ese monstruo.”

El pequeño gato negro lame la mano del doctor.

– “Estaba trabajando en la cámara de gravedad cuando ocurrió” – dice Brief. 

– “Por eso se salvó.” – dice Krilín. – “Ese demonio no pudo captar su energía.”

– “Bulma tenía que reparar la sala…” – dice Brief. – “Pero le dije que lo haría yo… Que ella se tomara un descanso…” – el doctor se quita las gafas y se frota los ojos.

– “No es culpa suya, doctor.” – dice el terrícola.

Brief se levanta y Tama salta sobre su hombro.

– “¿Bra…? ¿Y Trunks…?” – pregunta Brief. 

– “No lo sabemos.” – responde Krilín. – “Bra y Pan entraron en la sala del Espíritu y el Tiempo, pero la puerta ha sido destruida. Trunks y Goten desaparecieron de forma inexplicable.”

– “Espero que estén bien…” – sufre Brief.

– “Encontraremos un modo de solucionarlo todo.” – dice Krilín. – “Debemos tener fe en Goku y en Vegeta” – añade. – “Ellos siempre encuentran la manera. Seguro que regresarán más fuertes que nunca.”

– “Sí…” – suspira Brief, forzando una media sonrisa. 

Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, la fusión sigue enfrentándose a Janemba ante la mirada estupefacta de Shin y Kibito.

Las chicas propinan un latigazo a su enemigo, que se cubre con su brazo derecho. El arma se enrolla en la extremidad de Janemba y las chicas rápidamente rodean al enemigo, atrapándole con su látigo. 

La fusión agarra su propio brazo derecho, del que emana el látigo de ki, con la mano libre.

– “¡HAAA!” – grita la fusión.

Un pulso de energía recorre el látigo hasta el extremo y estalla al alcanzar a Janemba.

– “No te lo esperabas, ¿eh?” – se burla la fusión.

La polvareda se disipa y revela a un herido Janemba que ya se está regenerando.

– “¿Es que no te cansas?” – pregunta la guerrera definitiva, cuya alegría se ha acabado pronto.

De repente, el demonio empieza a convertirse en pequeñas piezas que desaparecen una tras otra.

– “¡Se escapa!” – exclama la fusión. – “¡No te lo permitiré!”

Las chicas se abalanzan sobre el demonio y se agarran a una de las piezas.

La extraña transformación afecta a la guerrera, cuyo cuerpo se divide en un centenar de fragmentos que acompañan a Janemba.

Shin y Kibito se quedan solos en el planeta de los Dioses, en silencio, boquiabiertos ante lo ocurrido.

Mientras tanto, Son Gohan y el Número 16 vuelan de regreso a la Tierra. El mestizo sigue las indicaciones del androide para pilotar la nave.

– “Lo estás haciendo bien, Son Gohan.” – le felicita Pino.

– “Eres un buen instructor.” – responde el mestizo.

Gohan aprieta el botón de su comunicador, intentando contactar con sus compañeros, pero no hay respuesta.

– “Es extraño…” – dice Gohan. – “Sigo sin poder contactar con el Cuartel General.”

– “Debe haber ocurrido algo.” – dice Pino.

– “Tampoco puedo sentir su presencia…” – murmura Gohan. – “Será mejor que nos demos prisa.”

En el planeta Popol, Cell se ha quedado a solas con Tarble y Kale.

– “Se ha llevado a Broly…” – lamenta Tarble.

Kale se acerca a Cell y lo increpa.

– “¡¿Por qué no has hecho nada?!” – le recrimina la saiyajín. – “¡Cobarde!”

Tarble se acerca a su amiga e intenta calmarla.

– “No habría cambiado el resultado.” – dice el saiyajín. – “Además, él no nos debe nada. Ya nos ha salvado una vez.”

– “No es eso” – interrumpe Cell, desconcertando a los saiyajín.

El insecto aprieta sus puños con rabia y hace rechinar sus dientes. En su mente puede ver el rostro de los guerreros Z cuando se enfrentaron a él en su Universo, aterrados ante su poder. También el rostro del terrícola del U2 al que mató durante el torneo.

– “¿Es así como se sienten?” – piensa el insecto. 

Cell coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Supongo que la Tierra está demasiado lejos…” – murmura Cell. – “Pero puedo sentir otro ki.”

Los dos saiyajín están confusos.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble. – “¿Qué haces?”

– “Manteneos al margen” – les advierte Cell. – “Esto os supera.”

– “¡No abandonaremos a Broly!” – replica la muchacha.

– “No hay nada que podáis hacer” – sentencia Cell, antes de desaparecer con el Shunkanido.

Tarble y Kale se quedan a solas.

– “Insolente…” – refunfuña Kale.

Mientras tanto, en el planeta sin nombre, Hit y Trunks han enterrado a Koros.

– “Tendréis que moveros otra vez.” – dice el mestizo. – “Si él os ha encontrado, pronto lo hará Shiras.”

El asesino parece pensativo.

– “¿Conoces algún lugar donde podáis estar seguros?” – pregunta Trunks.

Hit mira su cabaña. En el patio, Cheelai juega con la pequeña Kik para tranquilizarla, llevándola a caballito, y persiguen a Punch, mientras Strai los observa y ríe.

– “No.” – dice Hit. – “Ya me he escondido lo suficiente.”

– “¿Qué quieres decir?” – pregunta Trunks, confuso.

– “Esta vez seremos nosotros los que vayamos a por Shiras.” – sentencia el asesino. 

Trunks se sorprende ante el cambio de actitud de Hit.

– “¿Estás seguro?” – pregunta el mestizo.

– “Debemos luchar para proteger lo que queremos.” – dice Hit.

El mestizo mira a Cheelai.

– “Sí” – dice Trunks. – “Esta vez será distinto. Juntos podemos ganar.”

En Luud, la Patrulla Galáctica no logra contactar con el Cuartel General. 

– “Llevamos un buen rato intentándolo.” – se preocupa Katopesla. – “¿Qué habrá pasado?”

Nasjorin sale del templo en ruinas y se une a ellos. 

– “Gracias, guerrero.” – le recibe Sheela, ofreciéndole la mano.

El inushi la acepta.

– “Tenemos un mismo objetivo.” – dice Nasjorin. – “No podemos dejar que se salgan con la suya.”

– “¿Quién eres?” – pregunta Katopesla.

– “Me envían los Kaioshin.” – dice el inushi.

– “¿Los Kaioshin?” – queda impresionada Sheela.

– “Este conflicto afecta a todo el Universo” – explica el perro. – “Nadie puede quedarse al margen.”

Katopesla sonríe.

– “Si los Dioses están de nuestro lado, esto será pan comido.” – celebra el patrullero.

– “Hay amenazas que superan incluso a los Dioses.” – dice Nasjorin. – “Debemos trabajar todos juntos.”

Katopesla agacha la cabeza, algo avergonzado por la dosis de realidad que le ha proporcionado el inushi.

– “Ya veo…” – dice el patrullero.

Nasjorin esboza una media sonrisa, pues le complace el entusiasmo del patrullero.

De repente, el Kaioshin Wakari aparece de la nada.

– “Te necesitamos, Nasjorin.” – dice el Dios.

– “Estoy listo.” – asiente el inushi.

Wakari pone su mano sobre el hombro del guerrero.

– “Buena suerte, patrulleros” – se despide Nasjorin, antes de que los dos desaparezcan.

En Konats, Shiras ha llegado con Broly, que sigue encerrado en la técnica del patrullero. Han aparecido en la sala del Amenoukihashi.

– “¡La llave!” – exclama Salabim. – “¡El Amenonuhoko!”

Garlick sonríe satisfecho.

– “Bien.” – murmura el demonio. – “Ya tenemos todas las piezas.”

DBSNL // Capítulo 164: Cura de humildad

DBSNL // Capítulo 164: Cura de humildad

“¿Estás dispuesto a morir por eso?”

En el Planeta Sagrado, la fusión metamor de las chicas se ha transformado en Súper Saiyajín 2 y se pone en guardia.

– “Debemos tener mucho cuidado…” – piensa la fusión. – “No podemos malgastar energía. Nuestros golpes tienen que ser precisos; sin errores.”

Janemba se abalanza sobre ellas espada en alto, pero la fusión esquiva hábilmente el espadazo horizontal, saltando por encima del enemigo, buscando su espalda.

El demonio se da la vuelta rápidamente, pero es sorprendido por un rodillazo en la nariz, seguido por otros dos rodillazos y una patada en la barbilla mientras las chicas dan una pirueta hacia atrás.

Janemba retrocede y frunce el ceño. El diablo se pone en guardia con su espada lista.

Las chicas extienden su mano derecha hacia un lado y ésta se ilumina, proyectando un haz de luz que recuerda a la espada de Vegetto, pero éste pronto se vuelve flácido, doblándose hacia el suelo, desconcertando al demonio.

La fusión sonríe y chasquea el látigo de ki antes de abalanzarse sobre el enemigo.

Janemba alza su espada, pero la súper guerrera mestiza atrapa el brazo izquierdo del demonio con su látigo. La guerrera tira del arma, lo que provoca que el diablo abra la guardia a la vez que propulsa a la fusión hacia él. Las chicas sorprenden al enemigo con una patada en el abdomen.

La guerrera usa de nuevo su látigo y lo enrolla en la espada del enemigo y logra la arrebatársela antes de conectar un puñetazo directo en su mejilla que lo lanza contra el suelo.

En el interior de Janemba, Ub, envuelto en oscuridad, puede siente el ki de la fusión.

– “¿Pan?” – se pregunta el chico. – “¿Bra?” – murmura confuso. – “¿Son ellas? ¿Contra quién luchan?”

De repente, entre las tinieblas, unos ojos rojos le asustan. Tal presencia hace que Ub caiga de rodillas al suelo desolado.

– “¿Están luchando contra mí?” – se pregunta el muchacho, perturbado por tal revelación.

En la Tierra, Ten Shin Han se ha detenido en su camino a Villa Jingle. Ha encontrado una de las energías que perseguía en la cabaña del Número 17.

Al aterrizar, Ten se encuentra con Mai sentada en el portal, llorando.

– “Mai…” – murmura el terrícola. – “Me alegro de que estés bien.”

– “Algo cayó del cielo…” – dice la mujer.

– “Lo sé.” – dice Ten.

– “El muchacho me apartó a tiempo.” – dice Mai. – “Me ha salvado la vida…” – llora.

Ten agacha la cabeza, apenado.

Mai intenta recomponerse y mira a Ten.

– “Lapis…” – murmura la mujer, ya suponiendo la terrible respuesta.

Ten niega con la cabeza.

La mujer se cubre la cara con sus manos y estalla de nuevo en un sonoro sollozo.

Ten se acerca a ella e intenta consolarla torpemente, poniendo la mano sobre su hombro.

Mientras tanto, Krilín intenta sentir el ki de algún superviviente.

– “Tiene que haber alguien…” – suplica el humano.

De repente, un ki aparece de la nada.

– “¡Una energía!” – exclama Krilín. – “¿Dónde…?” – murmura mientras se concentra. – “¡La Capital del Oeste! ¡¿Será Bulma?!”

Krilín sale volando a toda velocidad.

Al Norte, Ten y Mai han caminado hasta Villa Jingle. Las casas se encuentran derruidas, como si una lluvia de meteoritos hubiera caído sobre el pueblo.

Ten puede sentir una energía y corre hacia ella, seguido por Mai.

– “Noto un ki muy débil cerca de aquí” – dice el guerrero de tres ojos.

Los dos personajes se acercan a la casa de Suno, pero antes de llegar se topan con Hatchan, arrodillado en el suelo, con sus codos en la nieve.

– “El Número 8…” – murmura Mai, apenada.

El terrícola se acerca al androide, que tiene un gran agujero en su espalda provocado por el ataque de Bu.

– “Descansa” – murmura Ten, cerrando los ojos un instante a modo de plegaria.

Ten continúa su camino y se prepara para entrar en la casa. Se dispone a abrir la puerta pese al miedo por la escena que se puede encontrar.

– “Ahora vuelvo” – le dice a Mai, antes de dar el paso.

Mai asiente y se queda esperando fuera, pero pronto un ruido proveniente del Número 8 llama su atención.

– “¡¿Qué?!” – se asusta ella.

– “¡¿Hay alguien?!” – dice una voz de niño entre lágrimas. – “¿Mamá? ¡Socorro!”

Mai se apresura e intenta mover al Número 8, sin éxito, y grita pidiendo la ayuda de Ten, que sale corriendo de la casa y para echar una mano.

Al mover a Hatchan, éste resulta estar protegiendo al hijo de Yamcha.

– “¡Baicha!” – exclama Mai.

– “Tú no eres mi mamá…” – dice el chico, asustado.

– “No pasa nada, pequeño” – intenta calmarle Mai. – “Soy Mai y él es Ten Shin Han. Somos amigos de tus padres. ¿No te acuerdas de nosotros?”

Baicha se limpia las lágrimas torpemente. Parece desconfiado, pero asiente tímidamente.

– “¿Qué te parece si vienes con nosotros a dar una vuelta?” – le pregunta Mai.

– “¿Dónde están mi papá y mi mamá?” – insiste Baicha.

Mai mira a Ten Shin Han, que cierra los ojos como respuesta.

– “Han tenido que ausentarse un tiempo…” – responde Mai, con la voz entrecortada – “¿Qué te parece si los esperamos juntos?” – fuerza una sonrisa.

En el planeta de Hit, Koros se siente ninguneado por el asesino.

– “No voy a perder contra ti…” – refunfuña el sicario. – “¡No perderé contra ti!”

– “He cambiado.” – dice Hit. – “Ya no soy un asesino. Te aconsejo que busques algo por lo que luchar; algo que proteger. Aún estás a tiempo.”

– “¡Soy un sicario!” – exclama Koros. – “¡Lucho por dinero! ¡Por gloria!”

– “¿Y estás dispuesto a morir por eso?” – responde Hit.

La pregunta sorprende a Koros.

– “Si no estás dispuesto a morir por algo, no vale la pena que luches por ello.” – continúa Hit. – “Por eso no podrás vencerme. Yo estoy dispuesto a morir por mi causa, pero tú no.”

Koros agacha la cabeza, frustrado, pero dubitativo.

– “Márchate” – le dice Hit. – “Puedes rehacer tu vida. Tu destino no está escrito.”

Hit da la espalda al asesino, dando por zanjada la disputa.

Una media sonrisa forzada se dibuja en el rostro de Koros.

– “Lo está desde el momento en que acepté este trabajo.” – dice el sicario. – “Eres hombre muerto, Hit. Si no mueres a mis manos, ese Shiras nos matará a los dos.”

Hit se detiene al escuchar un nombre que le provoca pesadillas.

– “Shiras…” – repite Hit, perplejo.

El sicario se abalanza sobre Hit.

– “¡TENGO QUE MATARTE!” – grita un desquiciado Koros, dispuesto a asestar un golpe mortal a su enemigo.

De repente, Trunks aparece transformado en Súper Saiyajín y propina una patada en el rostro del sicario que lo lanza contra una arboleda.

Trunks se prepara para pelear.

– “Has bajado la guardia, Hit” – sonríe el mestizo.

– “Trunks…” – se sorprende el asesino al ver al muchacho.

Koros se pone en pie.

– “¿Quién diablos eres tú?” – pregunta furioso el sicario.

Trunks ignora a Koros y mira de reojo a Hit.

– “¿Quieres que me encargue yo?” – pregunta el mestizo.

– “No.” – responde Hit. – “Esto es asunto mío.”

Hit da un paso al frente. Trunks se aparta.

– “Esta es tu última oportunidad.” – advierte Hit a Koros. – “Abandona este planeta.”

Koros aprieta sus puños con rabia.

– “No…” – refunfuña de nuevo el sicario. – “No voy a perder…”

– “No lo hagas.” – dice Hit. – “Esto no tiene que acabar así.”

Koros se abalanza sobre Hit, pero en un abrir y cerrar de ojos, Hit propina un certero puñetazo en el pecho del enemigo, sobre su corazón.

El sicario se detiene. Se ha quedado de pie, inmóvil. Su mirada y la de Hit se cruzan un breve instante antes de que el primero se desplome en el suelo.

Hit se arrodilla junto a Koros y coloca la mano sobre el corazón del sicario, cuyo latido es débil y arrítmico.

– “Tú lo has querido…” – murmura el asesino, entristecido por haber tenido que matar a su adversario.

– “Sí…” – fuerza una media sonrisa Koros. – “Así es…”

Hit y Trunks parecen confusos al escuchar esas palabras.

Koros coloca su mano sobre la de Hit.

– “Shiras o tú…” – dice el sicario, con una débil voz. – “He elegido…” – añade con su último aliento.

En Popol, Broly y Shiras siguen enzarzados en su duelo personal bajo la atenta mirada de Cell, Kale y Tarble.

Broly embiste a Shiras, pero éste esquiva todos los ataques del saiyajín gracias a sus habilidades transtemporales.

El saiyajín persiste en sus intentos, pero Shiras parece haber encontrado la forma de contrarrestar el inmenso poder del saiyajín. Después de cada error de Broly, él contraataca usando sus mazas para castigar al saiyajín.

– “Ese tipo es muy rápido…” – se sorprende Tarble.

– “No” – dice Cell. – “No es cuestión de velocidad…”

– “¿Qué?” – se extraña el saiyajín.

– “Es como si se teletransportara…” – dice Cell. – “Pero es extraño… Es distinto…”

Broly empieza a perder ímpetu tras perseguir inútilmente a su enemigo.

Shiras sonríe.

– “Eres muy fuerte.” – dice el legendario patrullero. – “Pero solo eres una abominación. Una herramienta de los Kashvar.”

Broly embiste de nuevo con todas sus fuerzas; enfurecido.

Los puños de Shiras se iluminan con una energía electrizante de color morado.

– “Se acabó tu tiempo” – sonríe el patrullero.

Broly golpea a Shiras, pero éste desaparece y reaparece a su espalda.

Shiras junta sus manos formando una pistola con sus dedos índice y corazón extendidos y dispara su técnica hacia el saiyajín.

– “¡BROLY!” – exclama Kale, intentando alertar a su amigo.

Broly se da la vuelta, pero ya es tarde y recibe el impacto directo.

La energía eléctrica envuelve al saiyajín y lo deja inmóvil.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta Tarble.

Shiras sonríe.

– “Tranquilos” – dice el patrullero. – “Sigue vivo.”

– “¡¿Qué le has hecho?!” – insiste Kale.

– “Está encerrado en una burbuja atemporal.” – explica Shiras.

Cell aprieta sus puños hasta que sangran; humillado ante la sola presencia de tal enemigo. 

Shiras coloca su mano sobre el orbe que envuelve a Broly.

– “Nos esperan en otro lugar.” – se despide el patrullero.

Tarble y Kale miran a Cell.

– “¡Haz algo!” – exclama Tarble.

– “¡Ayuda a Broly!” – insiste Kale.

Cell no osa moverse. Shiras y Broly desaparecen.

DBSNL // Capítulo 163: La fusión

DBSNL // Capítulo 163: La fusión

“¡Te tenemos una sorpresa guardada!”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, la luminosidad generada por el Kamehameha de la fusión se disipa y revela a Janemba, que está regenerando la parte superior de su torso y cabeza rápidamente.

La fusión retrocede y se pone en guardia.

– “Lo hemos subestimado…” – murmura la guerrera. – “Conserva la regeneración de Majin Bu. No… parece que incluso la supera.”

Janemba termina de regenerarse y enseguida abre sus enormes fauces, que se llena de ki verde, listo para ser proyectado contra nuestras amigas, pero la guerrera se abalanza rápidamente contra su contrincante y le propina una patada en la barbilla, cerrándole la boca en el último instante y provocando una gran explosión.

La parte superior del cráneo de Janemba estalla, por encima de su mandíbula, pero enseguida se regenera de nuevo.

La guerrera retrocede una vez más.

– “Es demasiado fuerte…” – piensa la fusión. – “Tendremos que darlo todo a pesar de no dominar aún este poder… Tenemos que detenerle antes de que escape y vuelva a causar el caos ahí fuera. Si Gotenks tuvo problemas para salir de aquí, nosotras no seríamos capaces de seguirle.”

En ese instante, las chicas tienen una idea

– “¡Eso es!” – piensa la fusión. – “Puede que…”

Las chicas sonríen de forma burlona. 

– “¿Sabes dónde estás, monstruo?” – le dicen a Janemba. – “¿No reconoces este lugar?”

Janemba, algo confuso, hecha un vistazo a su alrededor y no tarda en reconocer la sala.

– “Estas encerrado aquí de nuevo.” – le provocan las chicas. – “¡Sin dulces ni chocolatinas! ¡Jamás te dejaremos escapar!”

El diablo frunce el ceño un instante, pero de repente sonríe.

– “¿Ha funcionado?” – se preguntan las chicas.

El demonio se abalanza sobre ellas y las agarra del cuello. 

De repente, el cuerpo de Janemba empieza a descomponerse en un centenar de fragmentos. La bizarra transformación se expande por el cuerpo de las muchachas.

Durante un breve instante, Pan y Bra se encuentran en un lugar oscuro en el que pueden ver a Ub envuelto en tinieblas.

– “¡UB!” – grita Pan.

En el Planeta Sagrado, Kibito acaba de regresar. Shin le espera, mirando el universo a través de la bola de cristal que heredó del anciano Madas.

– “Shikk está a salvo.” – dice el Kaioshin del Norte. – “¿Hay noticias de la Tierra?”

– “Una terrible oscuridad nublaba el planeta hasta hace unos minutos” – dice el Dios del Este. – “Pero ahora… Lo que veo…” – dice con la voz entrecortada ante el horror ocurrido.

En ese instante, Janemba y la fusión se recomponen en el Planeta Sagrado frente a los Dioses.

La luchadora metamor reacciona rápidamente y repele a Janemba con una doble patada en su pecho y se pone en guardia.

– “¿Qué ha sido eso?” – se preguntan las muchachas. – “¿Dónde estábamos?”

Shin y Kibito están aterrados contemplando la escena.

– “¡¿Qué estáis haciendo aquí?!” – se pregunta el Dios, que no reconoce a los dos personajes. 

La fusión echa un vistazo a su alrededor.

– “¿El Planeta Sagrado?” – dice sorprendida. – “Al menos estamos fuera de la sala…” – sonríen. – “¡Lo hemos logrado! ¡Ha caído en la trampa!”

Los Dioses se fijan en la muchacha, pues reconocen los ropajes de metamor.

– “Vosotras sois…” – murmura Shin.

Janemba sonríe de forma terrorífica y se prepara para atacar.

– “Ha llegado el momento de pelear en serio.” – dicen las chicas. – “¡Tenemos una sorpresa para ti!”

La luchadora metamor aprieta sus puños y eleva su ki.

– “¡HAAAAAA!” – grita a pleno pulmón, mientras su cabello se eriza, rompiendo el coletero y liberando su melena rubia.

Tras un instante, el poder de las muchachas estalla. Se han transformado en Súper Saiyajín 2.

En el interior de Janemba, un adormilado Ub abre los ojos al ver una tenue luz frente a él y oír el eco del grito de las chicas.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el muchacho. – “¿Dónde estoy?”

En la Tierra, Ten Shin Han ha enterrado a sus alumnos y a su querida Lunch.

– “Os resucitaremos” – dice Ten, que hace una reverencia a hacia las tumbas. – “Lo prometo.”

De repente, el guerrero siente un tenue ki en el horizonte.

– “¿Quién es?” – se pregunta Ten. – “Puedo sentir una energía muy débil.”

El terrícola no tarda en emprender el vuelo.

– “¡Es en esta dirección!” – dice volando hacia el Oeste. – “¡Son dos energías!” – se da cuenta al acercarse al objetivo. – “¡¿Villa Jingle?!”

Mientras tanto, Krilín ha hecho lo mismo con Marron, Lázuli y Dende. Las lágrimas casi no le dejan respirar.

En el planeta de Hit, Koros se abalanza de nuevo contra el asesino, que ahora se pone en guardia.

El sicario propina un puñetazo a Hit, que éste desvía y responde con una patada, pero ésta es detenida por su contrincante. Los dos se enzarzan en un rápido intercambio de golpes sencillos pero muy técnicos y precisos. Si cualquiera de estos golpes alcanzara al rival, mermaría sus capacidades de forma significativa, pero los dos contrarrestan las técnicas de su oponente continuamente.

Dibujado por Pivotts

Los movimientos de Koros son cada vez más agresivos, violentos y poderosos. El sicario parece furioso. Hit, en cambio, sigue sin reflejar ninguna expresión en su rostro. El asesino mantiene la calma.

De repente, las gafas de Koros han terminado su análisis sobre Hit e informan al sicario de que su enemigo tiene ligeramente menos fuerza en su brazo izquierdo, y que por eso al protegerse de los ataques que le llegan en esa dirección tiende a utilizar su otro brazo como apoyo, dejando vulnerable su flanco derecho.

Koros no puede evitar sonreír.

– “¡YA ERES MÍO!” – grita mientras ataca con un poderoso gancho izquierdo al rostro de Hit, obligando a Hit a cubrirse.

Hit deja expuesto su costado derecho y Koros se prepara para sorprenderle con un fuerte golpe por ese flanco, siguiendo las recomendaciones de su visor.

Pero antes de que pueda darse cuenta de lo que ocurre, Koros recibe un puñetazo ascendente en su barbilla que lo lanza por los aires. El sicario pierde sus gafas y cae de espaldas al suelo.

Koros se queda quieto en el suelo; perplejo. No entiende lo que ha pasado. ¿Sus análisis han fallado?

Hit se cruza de brazos.

– “Tu aparato analiza mi estilo de lucha.” – dice el asesino. – “Pero parece que no distingue un farol.”

Koros, humillado, se pone en pie y escupe al suelo dos dientes rotos.

– “Maldito seas…” – refunfuña el sicario.

Aún lejos de allí, Trunks corre a toda velocidad hacia el lugar del combate, ocultando su energía.

– “¿Qué ha pasado?” – piensa el mestizo. – “Siento un ki extraño… ¿Un enemigo? ¿De quién se trata?”

En el planeta Popol, Shiras observa atentamente a Broly, que ha desatado todo su poder.

– “¿Qué clase de demonio eres tú?” – piensa Shiras al ver la transformación de tan monstruoso saiyajín.

Broly salta sobre el patrullero y le propina un golpe con sus manos unidas en un puño, que cae sobre Shiras como un martillo.

El patrullero intenta detener el golpe alzando su vara de hierro katchin con ambas manos, pero esta no resiste y se parte por la mitad.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Shiras.

El patrullero retrocede y ahora empuña las dos mitades de su bastón como si fueran mazas.

– “No está nada mal, monstruo…” – sonríe burlonamente.

Broly ataca de nuevo a Shiras, pero éste esquiva el puñetazo del saiyajín y contraataca propinándole un golpe en la cara con su maza derecha, seguido de un revés con esa misma arma.

El saiyajín reacciona rápidamente agarrando al patrullero por su coraza y acercándole para estamparle la cabeza contra la suya.

Shiras retrocede aturdido y usa su poder transtemporal para sorprender a Broly con una tormenta de golpes invisibles propinados por una decena de clones invisibles.

Cell asiste asombrado a un duelo muy por encima de sus posibilidades.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el insecto. – “¿Cómo pueden existir guerreros así? ¿En qué lugar me deja esto?”

El insecto aprieta sus puños con rabia ante tal impotencia.

En Konats, Piccolo se acerca al debilitado Slug.

– “¿Así que sucumbes ante el poder del Rey de los Demonios?” – sonríe Daimaoh.

– “Ofrezco mi ayuda a un hermano.” – dice Slug. – “Usa mi poder, Piccolo.”

El demonio coloca su mano sobre la cabeza de Slug.

– “Que así sea…” – sonríe Piccolo victorioso.

El cuerpo de Slug se ilumina y se convierte en energía que se funde con Daimaoh.

Piccolo observa el resultado y aprieta los puños mientas eleva su ki.

– “Bien…” – sonríe satisfecho. – “¡Este poder es increíble para un mortal!”

De repente, una pequeña jaqueca le aturde.

– “Puede que deba acostumbrarme…” – murmura Daimaoh. – “Demasiados recuerdos…”

El Rey de los Demonios regresa al templo. 

En Monmaas, Goku embiste de nuevo al brujo y le propina un puñetazo directo, pero en un abrir y cerrar de ojos vuelve al centro de la sala, como si los últimos instantes jamás hubieran ocurrido.

– “¿Qué clase de truco es este?” – refunfuña Goku, frustrado, que lleva ya varios intentos.

Arak ríe una vez más.

– “El tiempo y el espacio son conceptos relativos” – dice el brujo. – “Este es mi terreno de juego. Yo pongo las reglas.”

– “Miserable…” – murmura Goku. – “¡Pelea como un hombre!”

– “¿Pelear?” – se burla Arak. – “Los saiyajín sois una raza primitiva; no cabe duda.” – suspira, decepcionado. – “Para ganar una guerra necesitas inteligencia, estrategia…” – dice mientras se señala la sien. – “Jamás habéis tenido ni una oportunidad.”

– “Aún no habéis ganado.” – replica Goku.

– “Ganamos antes de que el conflicto empezara” – responde Arak. – “¿Por qué libraríamos una guerra que podríamos perder?”

– “¿A qué te refieres?” – pregunta Goku, cada vez más frustrado.

– “Cada pieza del tablero se ha movido a nuestro antojo durante eones” – sonríe el kashvar. – “Zeno, como el Dios atroz que demostró ser, jamás lidió con sus problemas. Los encerró en un cajón y tiró la llave.”

– “El Makai…” – murmura Goku.

– “La voluntad de nuestro Maestro era demasiado fuerte.” – explica Arak. – “El Makai se aferró a las raíces de la creación, expandiéndose por todos los universos desde su corazón.”

Son Goku frunce el ceño.

– “Esta terrible presencia…” – murmura Goku, que puede sentir la misma oscuridad que sentía en la dimensión demoníaca y en el interior de Majin Bu.

– “Es él. Es la esencia de nuestro Maestro.”. – dice Arak. – “\”El que vio\””.

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

“Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Janemba se encuentra cara a cara con las chicas, que se ponen en guardia.

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – pregunta Bra.

– “No parece que haya abierto uno de esos portales de los que hablaba mi tío…” – dice Pan. – “¿Puede viajar entre dimensiones?”

– “Maldita sea…” – refunfuña Bra. – “¿Qué habrá pasado ahí fuera?”

En el rostro de Pan se refleja su peor suposición.

Las dos mestizas se transforman en Súper Saiyajín.

– “Solo tenemos una opción” – dice Bra.

– “Lo siento, Ub… Mr. Bu…” – murmura Pan.

Janemba alza su mano y dibuja una línea de energía verde en el aire.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte Bra.

– “¡HAGÁMOSLO!” – exclama Pan.

La línea de energía se fragmenta y se convierte en un centenar de cristales de ki que son proyectados contra las muchachas.

Las chicas resultan ser una imagen residual.

A su izquierda, Janemba puede oír la voz de las muchachas

– “¡FUUUU…!” – exclaman ellas.

Janemba las localiza y propina un espadazo al aire, cuyo corte se extiende hasta alcanzarlas, pero son solo otro espejismo.

– “¡…SIÓN!” – dicen las voces, a la derecha del monstruo.

El diablo dispara una ola de ki hacia ellas, pero vuelve a ser engañado por la técnica de las chicas.

– “¡FUUUU…!” – repiten ellas.

Múltiples imágenes de las chicas realizando la danza rodean a Janemba, que dispara en todas direcciones, frustrado por sus continuos errores. 

Detrás de Janemba, a varios kilómetros de distancia, se puede oír el eco de las voces de las muchachas.

– “¡FUUUUSIÓN!” – exclaman ellas. – “¡HA!”

Una luz brillante ilumina la infinita sala blanca.

El demonio se da la vuelta y, en un instante, una figura ha aparecido frente a él. Una muchacha vestida con ropas metamor. Su cabello, negro en la parte superior y azul a los lados. 

Dibujado por Ipocrito

– “No soy ni Bra ni Pan” – anuncia la fusión. – “No necesito un nombre para eliminarte.” – añade antes de convertirse en Súper Saiyajín.

Janemba sonríe. Parece ilusionado de que un nuevo rival se presente ante él.

La fusión se abalanza sobre él y le sorprenden con un rodillazo en la cara, seguido de una patada dando una voltereta. 

Janemba retrocede y se prepara para contraatacar con un espadazo vertical, pero las chicas detienen la espada entre sus manos.

El demonio parece sorprendido ante la resistencia de las chicas y tira con fuerza de su espada para liberarla y atacar de nuevo, esta vez con una estocada.

La fusión se convierte en una imagen residual y cientos de copias danzan alrededor de Janemba, mofándose de él.

El demonio propina espadazos a distancia en todas direcciones, descuartizando inútilmente las copias de las muchachas.

De repente, Janemba se da cuenta de que una intensa luz brilla a su espalda.

– “Ka… Me…” – recita la fusión. – “Ha… Me…” – continúa, preparando su ataque.

Janemba se da la vuelta y se topa con la fusión a escasos centímetros de él, lista para lanzar su ataque.

– “¡HAAAAAAAAA!” – grita la guerrera.

El ataque a bocajarro engulle al demonio.

En el exterior, Ten Shin Han y Krilín han abandonado la Tierra Sagrada de Karín en busca de supervivientes. 

En unos minutos, Ten llega al Dojo del bosque Fukurou. Silencio absoluto. Cadáveres. El guerrero corre apresuradamente al interior del edificio. Al abrir la puerta, la escena que observa hace que se derrumbe, cayendo de rodillas al suelo.

Mientras tanto, Krilín vuela rápidamente hacia la Capital del Oeste, cuando se encuentra con Kinton volando en círculos sobre una arboleda.

– “No…” – murmura sobrecogido el terrícola. 

Krilín desciende y encuentra a Dende, Marron y Lázuli tumbados en el suelo.

– “¡MARRON!” – grita Krilín.

El humano se agacha y abrazar a su hija.

– “Marron…” – llora Krilín.

Mientras sostiene la muchacha, Krilín agarra la mano de Lázuli, que se encuentra tumbada en el suelo a su lado.

– “Lo siento…” – lamenta el terrícola. – “Os he fallado… Os he fallado…”

 Lázuli aprieta la mano de su pareja.

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín, al ver que su mujer sigue con vida.

– “Krilín…” – fuerza una sonrisa la mujer. – “No pude hacer nada… Ella… Lo siento…”

Janemba no pudo atacar a Lázuli porque no tiene energía detectable, pero las heridas sufridas en el combate han seguido debilitándola.

Krilín coloca a su hija en el suelo y se acerca a su mujer, ahora sosteniéndole la mano entre las suyas.

– “Tranquila…” – dice mientras le aparta el cabello de su rostro. – “No hables… No gastes más energías…”

La androide parece que intenta susurrar algo, pero casi no tiene fuerzas.

Krilín, intentando oír lo que dice, acerca su rostro al de su esposa. Lázuli le sorprende con un beso en la mejilla.

La mano de la androide pierde su fuerza.

Krilín se aparta ligeramente para comprobar sus temores. Su mujer ha fallecido.

El terrícola acaricia su propia mejilla, donde Lázuli le ha besado. Las lágrimas recorren el rostro de Krilín.

En el planeta sin nombre en el que se escondía Hit, Koros y el asesino se encuentran cara a cara.

El sicario se abalanza sobre Hit, que retrocede mientras esquiva todos los ataques sin necesidad de sacar las manos de los bolsillos.

Koros pelea con una sonrisa. No parece que esté luchando en serio, y aún así logra seguir el ritmo del asesino.

Las gafas de Koros le aportan información constante sobre los movimientos de Hit. El aparato analiza los posibles movimientos de su rival, estudiando cada pequeña contracción muscular del asesino y llevando a cabo predicciones estadísticas. 

De repente, Koros se da la vuelta sin aparente motivo y propina un puñetazo a Hit en la nariz justo en el momento en que éste acababa de aparecer. 

El asesino retrocede confuso ante lo que acaba de suceder.

Koros sonríe satisfecho.

– “Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo” – dice el sicario, que presume señalando sus gafas. – “La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo.”

– “Así que peleas haciendo trampas…” – dice Hit, con cierto desprecio.

– “¿Trampas?” – sonríe Koros. – “Somos asesinos. Dejamos el honor atrás al aceptar nuestro primer encargo.”

– “Soy consciente de mis errores.” – dice Hit.

Koros se quita su cazadora de piel y la lanza a un lado. El sicario hace crujir su cuello y sus puños.

– “Pero esto no es solo un trabajo” – dice el sicario. – “Matar al legendario Hit es un hito que me dará caché. Subirá el precio de mis honorarios.”

Hit aprieta un botón de su cinturón, librándose de su falda. El asesino parece tranquilo. Ninguna expresión se muestra en su rostro.

En el planeta Gelbo, Freezer y Liquir han regresado a la nave junto a Tapion. Reunidos con él, Curd, Kamo, Pinot, Merlot y el pequeño robot de M2. El guerrero konatsiano les ha contado todo lo que sabe sobre los Kashvar.

– “Esos bastardos se están expandiendo muy rápidamente.” – refunfuña Liquir. – “¡Van a conquistar el universo antes de despertar a su maestro!”

– “No seas idiota, Liquir” – replica Freezer. – “No tienen suficientes efectivos para retener sus conquistas.”

– “¿Qué?” – se extraña el kurama. – “Entonces, ¿qué pretenden?”

– “Ese ángel es inteligente.” – dice Freezer. – “Saben que la Patrulla Galáctica intentará responder a todas las llamadas de socorro. Su solidaridad será su fin. Cuanto más intenten abarcar, más se debilitarán, y finalmente la Patrulla será destruida. Un ataque certero al Cuartel General. Puede que a estas alturas ya haya ocurrido.”

Los presentes se miran los unos a los otros sorprendidos por las deducciones del tirano.

– “Así es como lo haría yo” – termina Freezer.

– “¿Y qué debemos hacer?” – pregunta Tapion. – “¡No podemos permitir que esos demonios se apoderen del universo!”

– “No, no podemos.” – responde Freezer. – “Al menos no dejaré que se apoderen de mi parte.” – sonríe el tirano.

En Konats, Slug ha logrado introducirse en la mente de Piccolo. El milenario namekiano camina entre las tinieblas del subconsciente del diablo.

De repente, dos siluetas de luz parpadeante se presentan ante él. Son Nail y Kamisama, que no logran hacerse completamente tangibles. 

Las dos siluetas le muestran el camino a Slug, indicándole la dirección en la que debe caminar. Él sigue el consejo de sus compatriotas y pronto se encuentra en un viejo recuerdo de Piccolo.

Un joven namekiano llora acurrucado en la meseta de Yunzabito junto a una nave.

De repente, Mr. Popo aparece ante el niño y le ofrece su mano. Pronto se encuentran en la Atalaya de Kamisama, entrenando hasta que su cuerpo se divide en dos.

En un doble flash simultáneo, Slug puede ver el nacimiento de las Dragon Balls y a Mutaito usando el Mafuba, encerrando a Daimaoh en una olla de arroz.

Los destellos continúan: un viejo Piccolo sentado en un trono volador, el namekiano rejuvenecido, un joven Son Goku, un huevo lanzando que se pierde en el horizonte.

Las visiones le causan un terrible malestar a Slug, que puede sentir el odio que reconcome al diablo.

De repente, Slug se encuentra sobre el tatami del 23º torneo de Artes Marciales. A un lado, el reencarnado Piccolo Daimaoh, y al otro, de nuevo, Son Goku.

Un nuevo destello revela a Piccolo y a Son Goku en guardia uno junto al otro, luchando contra un saiyajín de larga melena. 

La sensación de malestar que embargaba a Slug empieza a atenuarse lentamente.

En ese instante, un chico aparece y se acerca al namekiano. Es un pequeño y sonriente Son Gohan, vestido con el gi de su padre, pero adornado con el kanji “Ma”.

El suelo tiembla y Slug puede ver a un saiyajín grandullón lanzar un ataque hacia ellos, pero Piccolo se interpone en su trayectoria, protegiendo al niño.

En un instante, Slug se encuentra en Namek. El namekiano, nostálgico, se agacha para tocar la hierba azul de su hogar que no ha podido sentir desde hace milenios. 

Cerca de allí, Piccolo y un moribundo Nail se fusionan. Imágenes del Patriarca y Dende afectan al namekiano.

En un instante, en el cielo, Piccolo y Freezer están luchando.

Con un nuevo flash llegan visiones de Kamisama y Piccolo en la Atalaya, seguidas por sus combates contra los androides y contra Cell.

Después llegan imágenes de Goten, Trunks y la batalla de Gotenks contra Bu en una infinita sala blanca.  También imágenes del Planeta Sagrado, Zamas y los Kaioshin…

Finalmente, destellos de escenas felices con una pequeña Pan en brazos, la boda de Son Gohan y Videl…

En ese instante, en el exterior, Piccolo se libra del agarre de Slug.

– “¿Cómo te atreves a hurgar en mi mente…?” – refunfuña el diablo.

Slug sonríe. 

– “Tú no eres el Rey de los Demonios…” – dice el legendario guerrero, que se esfuerza para ponerse en pie. – “Solo eres ese niño asustado en la fría intemperie.”

Daimaoh enfurece al oír esas palabras.

– “Te mostraré el verdadero terror” – amenaza el diablo.

– “Estabas solo.” – dice Slug. – “Así que decidiste que eso es lo que querías para no tener que afrontar la realidad.”

– “¡CÁLLATE!” – exclama Piccolo.

Slug, sin fuerzas para seguir peleando ante un rival tan superior, hinca la rodilla.

– “Te ofrezco mi poder, Piccolo.” – dice el milenario namekiano. – “No puedo ganar este combate.”

Piccolo parece confuso ante la inesperada oferta.

Su compatriota insiste.

– “Si crees que esto es lo que debes hacer, adelante.” – dice Slug. – “¿Quieres mostrarme tu verdad? ¿Quieres que sienta lo que sientes? Usa mi poder.”

En el planeta Popol, Broly ha sido llevado a la nave de la Patrulla con la que los tres saiyajín llegaron al planeta. Kale acomoda a su agotado compañero. Tarble escribe las coordenadas de destino en la computadora, y pronto se da cuenta de que no recibe señal de la baliza del Cuartel General.

– “¿Qué habrá pasado?” – murmura el saiyajín, preocupado.

Cell, en el exterior de la nave, se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Qué extraño…” – piensa el insecto. – “A esta distancia debería ser capaz de…”

De repente, una voz masculina alarma a Cell.

– “¿Tú has derrotado a Helles, criatura?” – pregunta el recién llegado.

Cell se da cuenta de que un individuo se ha manifestado frente a él. Alguien a quién el insecto no puede percibir. Shiras ha llegado a Popol.

Broly, que permanecía inconsciente, abre los ojos de forma repentina, agitado, y eso asusta a Kale.

– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama la mujer.

Tarble mira por la ventana y se da cuenta de que un misterioso individuo ha aparecido.

– “¿Quién es?” – se pregunta el saiyajín.

Cell mira atentamente al recién llegado. No poder sentir su energía le provoca desconfianza.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el insecto.

– “He venido a buscar algo que nos pertenece.” – responde Shiras.

– “¿Nos?” – sonríe Cell. – “No trabajas solo…”

El insecto se fija en el logotipo de la Patrulla Galáctica en el pecho del individuo.

– “¿Un patrullero?” – piensa Cell.

Tarble y Kale salen de la nave. Shiras los mira fríamente.

– “Traedme al Amenonuhoko.” – dice Shiras.

Tarble y Kale, al oír al misterioso individuo utilizar ese peculiar término, enseguida sospechan de sus intenciones, y Cell se percata de eso.

Shiras camina y pasa junto a Cell, ignorándolo.

El insecto se da la vuelta rápidamente, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡MAKANKOSAPPO!” – grita Cell al lanzar la perforante técnica de Piccolo.

Shiras se da la vuelta rápidamente y detiene el ataque con su mano desnuda.

– “No tengo tiempo para esto.” – suspira el legendario patrullero.

Tarble y Kale se transforman en Súper Saiyajín y se abalanzan sobre el enemigo, pero éste desaparece.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece en el interior de la nave, junto a la cama de Broly, pero el lecho está vacío.

De repente, en el exterior, Cell y los saiyajín pueden ver a Shiras salir despedido, rompiendo la pared de la nave y dando varias vueltas de campana en el suelo antes de saltar y recuperar la compostura.

– “Parece que ese chico ha despertado” – sonríe Cell.

Broly sale de la nave. Sus pupilas brillan de color magenta y su aura es del mismo color.

Cell se queda asombrado ante el poder demostrado por el saiyajín, pese a no poder sentirlo.

Broly grita con fuerza y su musculatura aumenta. Sus ojos se quedan en blanco, su cabello se eriza y se tiñe de color rojo. Su aura estalla. Su poder se ha desatado.