DBSNL // Capítulo 168: El combate de Son Goku

DBSNL // Capítulo 168: El combate de Son Goku

“Esto no se ha acabado, saiyajín.”

En Monmaas, Piccolo Daimaoh, ahora rebosante de energía maligna, se pone en guardia. Son Goku, sin embargo, no hace lo mismo, y sigue firme y en calma.

– “¿Estás seguro, Piccolo?” – le pregunta el saiyajín.

– “¡TE MATARÉ!” – grita el namekiano.

Piccolo embiste a Goku dispuesto a darle un golpe con el canto de la mano, pero el saiyajín detiene el ataque del diablo con facilidad.

El namekiano insiste en su ofensiva propinando un puñetazo en la nariz al saiyajín, haciéndole retroceder.

Piccolo apunta con su mano a Goku y dispara un poderoso ataque de ki que impacta de lleno contra su enemigo y lo lanza contra la pared del fondo de la cueva, contra la que rebota antes de caer al suelo.

Son Goku se ha quedado inmóvil. El rostro de Arak se ilumina, viendo a su bando victorioso.

Piccolo esboza una pícara sonrisa.

– “¿Es que no piensas pelear en serio?” – protesta el namekiano.

Son Goku se levanta como si nada. La parte superior de su gi ha quedado echa unos zorros.

– “Estaba comprobando tu nueva fuerza.” – dice el saiyajín, arrancándose el gi roto y lanzándolo a un lado.

– “¿Satisfecho?” – pregunta Piccolo.

– “No está mal.” – dice Goku. – “Aunque también he podido comprobar otra cosa…” – añade esbozando una media sonrisa. – “Eres más de lo que dices ser…”

– “¿Y lo sabes por encajar un golpe?” – se frustra el namekiano.

Son Goku no responde. Sus ojos se iluminan de nuevo.

Piccolo se pone en guardia una vez más, y ahora el saiyajín sí se prepara para luchar.

Goku analiza de nuevo a sus cinco enemigos; Garlick, Shiras, Piccolo, Arak y Salabim. Los tres primeros están preparados para pelear, mientras los dos brujos siguen maquinando fechorías uno a cada lado del portal. Broly sigue apresado.

En un abrir y cerrar de ojos, Goku y Piccolo se abalanzan el uno contra el otro a toda velocidad y se inicia un intercambio de golpes demoledor. Con cada impacto tiembla toda la gruta.

En el exterior, Madas puede sentir la energía vital del planeta acudiendo a la llamada de su pupilo.

– “¿Qué está pasando ahí dentro?” – se pregunta el anciano, incapaz de poder ver en la oscuridad que nace de esa cueva.

Goku, ahora que pone empeño en la pelea, enseguida gana terreno a Piccolo, que no puede hacer nada ante el poder que el saiyajín es capaz de invocar. 

Garlick interviene e intenta sorprender a Goku por la espalda, pero el saiyajín se revuelve rápidamente y detiene el puñetazo del diablo, para después contraatacar con un empujón de ki que lanza a Garlick hasta el fondo de la habitación.

Ahora es Shiras quien intenta sorprender a Goku lanzándole una de sus mazas, pero el saiyajín esquiva el proyectil inclinándose levemente hacia atrás.

Goku embiste al patrullero, que se ve obligado a utilizar su técnica transtemporal para intentar contrarrestar la velocidad endiablada del saiyajín.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se pregunta Shiras, que se esfuerza en esquivar los golpes de Goku. – “¡Casi supera mis capacidades!”

El saiyajín hace retroceder a Shiras, que se ve obligado a crear una decena de clones de tiempo para intentar detener a su adversario.

Los Shiras invisibles rodean a Goku y cargan contra él, pero el saiyajín emite un estallido de energía que los repele. 

De repente, una nueva energía alarma al saiyajín, que mira hacia el umbral entre planetas. Broly, con los ojos en blanco y una mueca de odio en su rostro, cruza el nebuloso portal y llega a Monmaas.

Goku se sorprende al ver al saiyajín en pie, pero enseguida entiende que algo no va bien. Puede sentir un turbulento flujo del ki oscuro en su interior.

– “¿Qué le habéis hecho?” – murmura Goku.

Arak y Salabim sonríen satisfechos.

– “¡COSECHA, MONSTRUO!” – exclaman Arak.

– “¡CUMPLE LA VOLUNTAD DE LOS KASHVAR!” – añade Salabim.

Broly emite un grito ensordecedor que hace temblar la cueva. Todos los animales del planeta Monmaas pueden sentir ese terrible poder que se ha desatado.

El saiyajín adopta su forma más destructiva.

Son Goku mira a su adversario con cierto pesar.

– “Ya sabes como terminará esto, Broly” – dice el saiyajín. – “Por favor, no lo hagas.”

Broly aprieta los dientes y grita de nuevo, emitiendo una fuerte corriente de aire que sacude la gruta.

El saiyajín embiste a Goku, que esquiva el puñetazo del enemigo y lo agarra para proyectarlo contra el suelo con una llave de judo.

– “¡Detente!” – exclama Goku.

Broly se envuelve en una esfera de energía que desintegra el suelo bajo sus pies; se da la vuelta en el aire y embiste de nuevo a su enemigo.

Goku lo esquiva grácilmente, saltando por encima de él.

Broly se gira rápidamente y dispara un poderoso ataque de ki, pero Goku lo repele con el canto de su mano.

La esfera de energía se estrella en la pared de la cueva, provocando una gran explosión que crea una apertura al exterior.

Broly se abalanza sobre Goku, dispuesto a darle un puñetazo, pero el terrícola detiene el golpe con la mano izquierda.

– “Lo siento, Broly” – dice Goku.

El terrícola toca el pecho de Broly con la yema de los dedos de su mano derecha estirada y de forma repentina cierra su puño y con un golpe de cadera potencia el golpeo a su adversario, propinándole un puñetazo que lo empuja hacia la pared de la cueva, atravesándola y perdiéndose en el cielo para luego caer en mitad del bosque de Monmaas.

Arak está aterrado. Garlick y Shiras contemplan asombrados un poder devastador que supera todos sus pronósticos. Piccolo se siente frustrado por no estar a la altura.

Pero Salabim sonríe.

– “Esto no se ha acabado, saiyajín.” – dice el brujo. – “Tú y yo sabemos el secreto del poder de vuestra raza.”

De repente, un grito de Broly en el horizonte se transforma en un grotesco rugido.

– “¡NO TE ATREVAS!” – exclama Goku.

El terrícola sale volando por el agujero del techo y corrobora sus peores temores. Un simio gigantesco de vello rojizo grita al cielo mientras se golpea el pecho violentamente.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en un remoto planeta, Bra y Pan, cuyo tiempo de fusión se ha agotado, intentan despertar a Ub, que ha regresado después de un duro tormento. Pan se encuentra sentada en el suelo, con la cabeza del chico en su regazo. Bra está de pie a su lado.

El muchacho abre los ojos con dificultad.

– “¿Dónde estoy?” – pregunta Ub, aún débil.

– “Has vuelto con nosotras.” – sonríe Pan.

– “Nos has puesto contra las cuerdas…” – suspira Bra.

– “Lo siento mucho…” – dice el chico. – “Yo…” – añade mientras sus ojos se inundan de lágrimas.

– “No es culpa tuya.” – dice Pan. – “Ya ha pasado.”

De repente, un ruido cercano llama la atención de Bra, que al darse la vuelta se da cuenta de que los trozos de Janemba que estallaron con la liberación de Ub se han unido y ahora forman una masa viscosa morada que está cobrando forma.

– “Chicos…” – dice la mestiza, preocupada. – “Creo que esto no ha terminado…”

ESPECIAL DBSNL /// La Bella Durmiente // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Makyo

La Bella Durmiente / Parte I: Makyo

“Este es mi salvoconducto.”

En un planeta remoto y oscuro, cuyo cielo está cubierto por tinieblas y el suelo es de roca y arena rojiza, tres monjes caminan por el desierto.

El primero de ellos, el que lidera la expedición, es un humanoide de piel lila, orejas puntiagudas, y cabello largo, lacio y blanco, viste botas negras, pantalón azul y un gi rojo y naranja. Una cinta negra cubre su frente.

El segundo es una mujer de piel rosada y cabello largo de color fucsia con flequillo, viste un mono azul y botas del mismo color. En su cinturón lleva un kunai adornado con una cinta roja enrollada en el mango.

El tercero es un ser de gran envergadura y piel gris, alto como una montaña, que viste con pantalón azul, un gi verde oscuro en la parte superior, y un casco vikingo. Un gran sable cuelga de su cinturón rojo.

– “¿Falta mucho, Shula?” – pregunta el hombre gris.

– “Paciencia, Gola” – responde el monje al frente. – “Estamos cerca.”

– “Espero que valga la pena…” – suspira la mujer.

– “Se nos ha encomendado esta tarea” – insiste Shula. – “Debemos cumplirla.”

– “Este lugar me da mala espina…” – dice Gola.

– “Tan grande y tan cobarde…” – se burla Melee.

El comentario no es bien recibido por Gola, que gruñe a su compañera.

Shula interviene antes de que la discusión escale.

– “No perdáis el tiempo peleando entre vosotros.” – dice el monje. – “No malgastéis fuerzas.”

De repente, en el horizonte, Shula identifica un gigantesco templo rocambolesco construido con roca negra.

– “Es… es allí…” – dice el monje, sorprendido ante tan extraordinaria pero terrorífica vista.

– “El Templo Makyo…” – dice Melee.

– “Es real…” – añade Gola.

Los tres personajes se acercan a la ominosa estructura.

– “¿Quién pudo construir algo así?” – pregunta Melee.

– “Mi gente” – responde Shula. – “El pueblo de Ira-aru.”

– “Es impresionante…” – sigue fascinado Gola.

Los monjes se topan con la gigantesca puerta de entrada. Gola intenta empujar las puertas fútilmente.

– “¿Y qué hacemos ahora?” – pregunta Melee. – “¿Alguna idea?”

– “Se requiere magia.” – dice Shula. – “Puede que él nos habrá.”

– “¿Quién?” – pregunta Gola.

De repente, un personaje aparece a sus espaldas. Es un hombre de aspecto demoníaco, de tez celeste, ojos rojos y cabello puntiagudo morado; viste muy elegante, con pantalón blanco, chaqueta a juego con su pelo, y una pajarita roja. En su frente luce una \”W\” roja tatuada. Se apoya en un bastón blanco adornado con una pequeña mola de cristal en su pomo.

– “Bienvenidos al Templo Makyo” – les recibe el extraño huésped. – “Me llamo Kerubero y estoy a cargo de este santuario. ¿En qué puedo servirles?”

Gola y Melee se ponen en guardia, nerviosos, pero Shula los calma con un gesto y da un paso al frente.

– “Me llamo Shula” – dice el monje. – “Y ellos son Melee y Gola.” – presenta a sus compañeros. – “He venido aquí para reclamar un sirviente.

– “Me temo que eso no es posible, señor.” – responde Kerubero. – “No tiene las credenciales necesarias. Solo una bruja con el salvoconducto del Rey Enma puede acceder al templo.”

Shula busca bajo sus ropas y revela una gran gema tallada de color rojo sangre.

– “Este es mi salvoconducto.” – dice el monje.

– “Una Bella Durmiente…” – se sorprende Kerubero. – “¿Cómo es posible? Solo las brujas del Más Allá tienen permiso para usarlas en su iniciación.”

– “Muchas muertes han sido necesarias para alimentar esta piedra.” – explica Shula. – “No dejes que sean en vano…” – fanfarronea.

– “Finges agallas…” – responde Kerubero. – “Es una lástima quete ocultes tras tus marionetas, hechicero.” – dice calvando sus ojos en las pupilas de Shula.

A millones de kilómetros de distancia, observando a través de una bola de cristal, Babidí frunce el ceño.

– “Vaya…” – protesta el brujo. – “Creo que lo he subestimado…”

Una \”M\” negra oculta tras la cinta de Shula brilla intensamente de color rojo y hace arder la prenda, revelándose. Los ojos del monje se ponen en blanco y la voz de Babidí sale de su boca.

– “Déjame pasar” – dice el brujo. – “La piedra está lista. ¡Quiero mi demonio!”

Kerubero no responde y sigue desafiando al brujo con su mirada.

– “Ji, ji, ji…” – ríe el brujo. – “Eres un demonio… Tu corazón es oscuro… ¡¡Vas a obedecerme!!” – amenaza. – “¡¡PAPARAPPA!!” – conjura.

El brujo intenta penetrar en la mente de Kerubero, pero el tatuaje de su frente se ilumina y expulsa a Babidí.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el brujo.

Kerubero sonríe.

– “Una magia más poderosa que la tuya me ata mi deber desde hace eones.” – revela el guardián.

– “Eso ya lo veremos…” – gruñe Babidí.

Gola desenfunda su espada y la levanta sobre su cabeza para luego propinar un espadazo a Kerubero, pero éste lo esquiva dando un simple paso a la izquierda.

Melee agarra su kunai, atado por una cinta a su dedo corazón, y salta por encima de la espada de su compañero para lanzar el cuchillo a su adversario, pero éste lo esquiva agachándose.

Melee usa la cuerda para reclamar el kunai y obliga a Kerubero a evitarlo de nuevo, saltando por los aires y dando una pirueta, escalando así hasta una gárgola de la fachada.

Shula se pone en guardia. Babidí le ha devuelto el control.

El monje usa su poder mental para hacer levitar una columna del templo, arrancándola de la estructura, y la lanza a su enemigo, pero Kerubero la detiene con la punta de su bastón. La columna estalla en mil pedazos.

El guardián desciende, y al aterrizar clava su bastón en el suelo, provocando una onda expansiva destructora que repele a los tres hombres de Babidí.

Kerubero mira desafiante a sus enemigos. La esfera de su bastón se ilumina durante unos segundos.

– “No podréis derrotarme.” – dice el guardián. – “Y ya he avisado a mi Señor.”

Shula, Gola y Melee se levantan de nuevo y se ponen en guardia.

– “Nadie puede detener a nuestro Amo” – dice Shula. – “No siquiera los Kaioshin.”

Kerubero frunce el ceño al oír esas palabras.

– “Si lo que decís es cierto… Lo mejor será que os mate.” – dice el guardián.

Los tres monjes se abalanzan sobre el guardián, que con su vara detiene los golpes de Shula, los espadazos de Gola y repele el kunai volador de Melee.

– “Es inútil.” – dice Kerubero. – “No lograréis pasar.”

De repente, el rostro del guardián se torna diabólico y en su mano derecha se forma una esfera de ki rojo.

– “¡Bombardeo sangriento!” – exclama al disparar a sus adversarios.

Cristales de ki son proyectados contra los hombres de Babidí, provocándoles un centenar de cortes profundos a cada uno.

– “Os lo he advertido.” – dice Kerubero, con voz de ultratumba.

La resistencia de los hombres de Babidí es extraordinaria y logran ponerse de nuevo en pie.

– “Admito que la magia de vuestro señor es fuerte…” – dice el guardián.

Gola gruñe mientras carga contra Kerubero.

– “¡GRRAAAAH!” – grita el grandullón.

El guardián se anticipa a Gola y le golpea con la punta de la vara en el abdomen, provocando que el monje estalle en mil pedazos.

Shula y Melee se quedan boquiabiertos ante el poder de su adversario.

La mujer lanza su kunai y lo enrolla en la vara de Kerubero.

– “¡AHORA!” – exclama ella, tirando con fuerza de la cinta y desarmando al demonio.

Shula ataca al guardián, pero éste detiene el derechazo del monje con su mano izquierda.

– “Puedo canalizar mi energía a través del bastón… pero la técnica es mía.” – sonríe Kerubero.

El guardián golpea el pectoral derecho de Shula con la yema de los dedos índice y corazón de la mano derecha. El hombro del monje estalla, cercenándole el brazo y dejándole moribundo en el suelo.

Melee retrocede asustada, pero Kerubero no está dispuesto a dejarla huir.

El guardián alza su mano y prepara un ataque de energía.

– “Empalador sangriento” – murmura Kerubero, mientras una estaca de energía brota de su mano y atraviesa a la mujer.

El rostro de Kerubero regresa a la normalidad. El guardián reclama su bastón, que vuela hasta su mano.

De repente, un rayo cae sobre el templo Makyo. Las puertas han sido abiertas.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el guardián.

El guardián se acerca al malherido Shula y busca en su gi, pero no encuentra la piedra roja.

– “Maldición…” – gruñe el demonio.

Babidí ha usado su magia para teletransportarse al planeta y se ha colado en el templo. Ha llegado a una gran sala con un pilar central en el que se apresura en colocar la Bella Durmiente, proporcionando energía al santuario.

– “¡QUIERO MI DEMONIO!” – exclama el brujo, contento al ver que el templo responde a su llamada.

Una extraña niebla inunda el lugar. Durante un breve instante, el brujo puede ver el Makai ante sus ojos. Un lugar lleno de odio, dolor y muerte.

Kerubero persigue al brujo hasta la sala y se adentra en la niebla, que empieza a desvanecerse, revelando una silueta en el centro de la sala.

Un ser de piel rosada, cuernos pequeños en la frente y ojos amarillos rasgados, vestido con un mono azul, botas y capa blancas.

– “No… No es posible… ¡¿Dabra?!” – tartamudea Kerubero. – “¿Cuánta energía tenía ese cristal…?”

Babidí celebra su deseo cumplido.

– “¡Bienvenido, demonio!” – dice el brujo.

El recién llegado mira a su alrededor con recelo y luego se fija en el brujo.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta Dabra.

– “Soy tu Señor…” – responde el hechicero. – “Babidí.”

– “Un brujo…” – murmura Dabra. – “Ju, ju… ¿Es una broma?”

– “¿Cómo dices?” – se sorprende Babidí.

– “Soy Dabra, el Rey de los Demonios.” – se presenta el diablo. – “No me arrodillaré ante ti.”

– “Cuida tus palabras, Dabra…” – protesta Babidí. – “Debes tu existencia a mi Maestro…”

Esas palabras llaman la atención del demonio.

– “¿Tú? ¿Eres un…?” – responde Dabra.

Pero Kerubero interrumpe la conversación.

– “Bienvenido, señor Dabra” – dice el guardián.

– “Kerubero…” – sonríe Dabra. – “Han pasado miles de años…”

– “¿Cómo está su padre?” – pregunta el huésped.

– “Viejo.” – responde el Rey.

– “Me alegro de verle, señor…” – sonríe Kerubero. – “Pero debo pedirle que regrese a su hogar.”

Dabra se fija en la marca de la frente del guardián.

– “Veo que tienes un nuevo dueño…” – dice el Rey de los Demonios.

– “Es mas bien un trabajo.” – responde Kerubero.

Babidí aprovecha la oportunidad para meter cizaña.

– “¡Mátale, Dabra!” – dice el brujo. – “¡Quiere encerrarte de nuevo!”

Dabra mira con desprecio al hechicero.

– “Cállate.” – le responde.

Babidí aprieta sus puños.

– “Te arrepentirás de esto, demonio…” – protesta el hechicero.

Kerubero sonríe.

– “Por favor, señor Dabra…” – dice el guardián. – “Regrese a su reino.”

– “Un reino de dolor…” – sonríe Dabra. – “Es aburrido… Nadie muere durante mucho tiempo…  Creo que antes de regresar, daré una vuelta entre los mortales…”

Kerubero sonríe con ironía.

– “No puedo permitirlo, señor.” – dice el guardián, transformando su rostro de nuevo.

Dabra abre su mano derecha y materializa una espada.

– “Esto va a ser divertido…” – sonríe el diablo.

El Rey se abalanza sobre Kerubero e intenta propinarle un espadazo, pero el guardián lo detiene con su vara.

– “Muy bien…” – sonríe Dabra.

El Rey de los Demonios insiste con varios ataques rápidos con su arma, pero Kerubero los detiene todos.

Dabra aparta al guardián de una patada.

– “No decepcionas…” – le felicita el Rey. – “Tu forma de pelear sigue siendo elegante y eficiente…”

– “Se ha vuelto muy fuerte, señor.” – responde Kerubero.

– “He seguido tus consejos.” – responde Dabra con cierta nostalgia.

– “Eso me enorgullece…” – sonríe Kerubero. – “Siento tener que matarle.”

– “No te preocupes.” – responde el Rey. – “Eso no va a ocurrir.”

Kerubero alza su mano y dispara un \”Bombardeo sangriento\” a Dabra, que resulta ser un espejismo.

– “¡Estoy aquí!” – exclama el demonio, que aparece detrás del guardián y le escupe una llamarada.

El guardián también resulta ser un espejismo.

Las llamas incendian la sala. Babidí tiene que refugiarse en una burbuja mágica que él mismo invoca.

Kerubero sorprende a Dabra por la espalda y le golpea con la punta de su bastón, repeliéndole y estrellándole contra el suelo.

– “¡AH!” – sufre el brujo.

El Rey cae en las llamas de rodillas y vomita sangre. Sus órganos internos han quedado hechos papilla.

– “Ah… ah…” – intenta respirar el diablo.

Kerubero desciende frente al Rey de los Demonios.

– “Lo siento, Dabra.” – dice el guardián. – “Aún no has superado a tu viejo maestro.”

El Rey de los Demonios se siente impotente. La ira le embarga.

Una sonrisa se dibuja en el rostro de Babidí.

– “Acepta mi poder…” – habla telepáticamente con Dabra. – “Acéptalo y nada podrá detenerte…”

De repente, una “M” negra se dibuja en la frente de Dabra. Su herida ha dejado de doler.

El demonio se levanta. Kerubero retrocede con recelo.

– “No… señor Dabra…” – sufre el guardián al ver que su viejo pupilo ha sucumbido.

Dabra agarra del cuello a Kerubero.

– “No perderé ante un viejo mayordomo.” – dice Dabra.

– “El Rey Abraca estará muy decepcionado…” – susurra Kerubero.

– “¡Yo soy el Rey ahora!” – replica el demonio.

Dabra lanza a Kerubero al fondo de la sala.

Babidí entra en escena.

– “Muy bien, Dabra… Muy bien…” – le felicita el brujo. – “¡Mátalo!”

– “A sus órdenes, amo Babidí.” – responde el demonio.

Dabra invoca una bola de fuego y hace arder al guardián del templo.

Babidí y Dabra salen del templo en llamas. El brujo guarda la Bella Durmiente en su túnica.

– “Vamos a lograr grandes cosas juntos, Dabra…” – sonríe Babidí.

– “Por supuesto, señor” – responde el demonio.

De repente, un moribundo Shula agarra la túnica del brujo.

– “Amo… Amo Babidí…” – dice el monje de Ira-aru. – “Por favor… ayúdeme…”

El brujo da una patada a Shula para que le suelte.

– “Ya no me sirves de nada…” – protesta el hechicero. – “¿Para qué te quiero?”

Dabra se acerca al monje y lo mira con desprecio.

– “Por favor…” – suplica Shula.

El demonio escupe al monje y éste se convierte en una estatua de piedra.

– “¡Buen trabajo!” – celebra Babidí. – “Con tu ayuda, lograré mis objetivos en un periquete.”

– “Le ayudaré en todo lo que pueda, señor.” – responde Dabra.

En unos instantes, el brujo y su demonio han desaparecido.

Un moribundo Kerubero, con su cuerpo quemado, se arrastra por el suelo hasta llegar hasta la estatua de Shula.

El demonio pone todas sus fuerzas en replicar la marca de su frente en la de Shula, sobre la \”M\” de Babidí.

– “Serás el testimonio de mi voluntad…” – dice el demonio. – “Te transmito mi juramento…” – añade antes de exhalar su último aliento.

DBSNL // Capítulo 167: Una tenue luz

DBSNL // Capítulo 167: Una tenue luz

“Eres mi mejor versión.”

En el escondite del kashvar Arak, Son Goku sospecha sobre la extraña ilusión en la que se encuentra atrapado. Frente a él, el brujo sigue sonriente y jugando con la Dragon Ball de cuatro estrellas en su mano.

– “Esto no es Monmaas…” – murmura el saiyajín. – “Pero no nos hemos movido… ¡¿Acaso…?!” 

En la cueva, Arak está solo en la misma sala. No hay rastro de Goku. El brujo ha dibujado un extraño portal con símbolos antiguos en la pared de su cueva y coloca la mano en el centro del umbral, haciéndolo brillar.

De repente, un grito empieza a oírse en la cueva cada vez con más fuerza.

– “¿Eh?” – se sorprende el kashvar.

La voz cada vez se oye con más volumen hasta que la realidad se rompe como un cristal, revelando a Son Goku en el centro de la sala.

– “¡¿Tan pronto?!” – se asusta Arak.

El grito de Son Goku cesa y el saiyajín clava su airada mirada en el malcarado hechicero.

– “Se acabaron los trucos, brujo” – dice Goku. 

– “No cantes victoria…” – refunfuña Arak.

El umbral dibujado en la pared se ha convertido en portal mágico de niebla que conecta la cueva con otro punto a través del universo; es el templo Yahirodono.

Garlick, Shiras y Piccolo Daimaoh cruzan el umbral.

Entre la neblina, Son Goku puede ver una gran estructura en el centro del templo, a Broly aprisionado frente a ella, y a Salabim observando desde una distancia segura.

Son Goku estudia a sus tres enemigos, entre los que identifica enseguida a su amigo namekiano.

– “Piccolo…” – murmura el saiyajín, entristecido al ver a su amigo con un rostro al que se enfrentó hace tantos años. – “¿Qué ha pasado?”

– “Son Goku…” – sonríe el demonio. – “Hoy es el día en que podré vengarme al fin.”

Garlick da un paso al frente.

– “No estamos aquí por vendettas personales.” – le recuerda el diablo a su compañero. – “Necesitamos tu energía, Son Goku.”

El saiyajín mira muy serio a su oponente y tras un lento parpadeo sus ojos se iluminan de color celeste.

– “Venid a por ella.” – dice Goku.

Garlick chilla y su cuerpo se transforma, adoptando su forma musculosa. Él y Shiras se abalanzan sobre el saiyajín.

El cuerpo de Goku se envuelve en la característica aura Genki.

Garlick lleva la delantera y se dispone propinar un puñetazo al saiyajín en la cara, pero Goku lo esquiva simplemente inclinando su cabeza hacia un lado, mientras contraataca con un sencillo puñetazo en el costado del demonio.

Garlick cae de rodillas al suelo, sorprendido por el devastador poder de su adversario.

Shiras salta por encima del diablo, volando directo hacia Son Goku, que se prepara para detener el golpe del patrullero, pero éste utiliza sus habilidades transtemporal para corregir la trayectoria de su puñetazo y alcanzar al saiyajín en la cara.

Goku da un paso atrás, pero enseguida vuelve a clavar sus ojos celestes en el patrullero, sin el menor signo de dolor.

Shiras siente un escalofrío al cruzar su mirada con la del saiyajín y retrocede instintivamente.

Garlick se levanta, y él y Shiras se ponen en guardia, ahora preocupados por las habilidades demostradas por su adversario.

Piccolo sonríe. Él es el único que había sido testigo previamente del verdadero poder de Son Goku.

El endemoniado namekiano hace crujir sus puños y su cuello.

Goku le mira detenidamente, ignorando a los otros dos individuos.

– “¿Por qué, Piccolo?” – le pregunta el saiyajín, ignorando a los demás.

– “Poder… Venganza…” – responde el namekiano. – “¿Necesito más?”

– “Tú no eres así.” – dice Goku. – “Ya no.”

– “¿Con quién crees que estás hablando?” – sonríe su viejo amigo. – “¡Yo soy Piccolo Daimaoh! ¡Rey de los Demonios!”

– “¿Qué debo decirle a Son Gohan?” – pregunta Goku.

Las palabras del saiyajín se clavan en Piccolo como cuchillos.

– “¡¡NO ME IMPORTA!!” – replica el namekiano. – “¡¡LUCHA CONMIGO, SON GOKU!!”

Garlick y Shiras se sorprenden al ver al namekiano movido por la ira.

– “Parece que fue una buena decisión reclutarlo…” – piensa Garlick.

Piccolo se envuelve en su nueva aura demoníaca de color rojo con relámpagos negros que chasquean a su alrededor.

Son Goku frunce el ceño al sentir ese oscuro ki.

Mientras tanto, en un planeta desconocido, Janemba sufre un terrible tormento.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta la fusión metamor. – “¿Es Ub? ¿Está luchando?”

De repente, en el interior del monstruo, Ub se encuentra frente Mr. Bu. El suelo invisible tiembla violentamente. Los dos están en vueltos en una brillante barrera de energía. Las tinieblas chochan contra la pantalla, intentando penetrar en la burbuja.

– “Señor Bu…” – dice Ub. – “¿Qué está pasando?”

– “Estoy muy contento de haberte conocido, Ub” – dice Bu. – “Ha sido toda una aventura.”

– “¿Qué significa eso?” – pregunta el muchacho.

Mr. Bu coloca su manopla sobre el hombro del chico.

– “Cuida del señor Satán y de su familia por mí.” – dice Mr. Bu. – “Yo ya no podré ayudarte.”

– “S… señor Bu…” – titubea Ub, con lágrimas en los ojos.

– “Eres mi mejor versión.” – se despide su compañero.

El cuerpo de Bu se desvanece, dejando a Ub solo.

La barrera se torna rosada y brilla con más intensidad.

Dos tenues voces masculinas que el chico desconoce pero que le resultan extrañamente familiares pueden oírse como susurros en la oscuridad.

– “Un muchacho muy peculiar, ¿no le parece?” – dice una de ellas.

– “Tiene buenos amigos.” – responde la otra, cuyo timbre de voz recuerda mucho al de Mr. Bu, pese a no ser la misma voz. – “Estará bien.”

La barrera estalla, empujando la oscuridad lejos del chico.

De repente, en el exterior, el cuerpo de Janemba se resquebraja y estalla en miles de trozos, revelando a Ub, descalzo y vestido con los pantalones blancos de Isla Papaya, que se desploma en el suelo, inconsciente.

– “¡UB!” – exclaman las chicas fusionadas, que pronto acuden a socorrerle. 

Mientras tanto, en la Tierra, Ten Shin Han, Mai y Baicha ya han llegado a la Corporación Cápsula en el vehículo del difunto Yamcha, donde son recibidos por Krilín y Brief.

– “Me alegro de veros” – dice Brief.

– “Es un alivio que estéis bien.” – suspira Krilín.

Baicha, que aún no es capaz de comprender completamente la situación, no tarda en empezar a juguetear Tama, el gato de la familia Brief, al que persigue por el jardín.

Ten Shin Han agacha la cabeza.

– “Creo que no queda nadie más.” – dice Ten. – “No hemos encontrado ningún rastro de vida en todo nuestro viaje.”

– “Es terrible…” – añade Mai. – “Solo hay horror y destrucción.”

– “Maldita sea…” – gruñe Krilín, que aprieta los puños frustrado.

En ese instante, una presencia en el cielo llama la atención de nuestros amigos. Uranai Baba ha aparecido de la nada, montada en su bola de cristal.

DBSNL // Capítulo 166: Amenonuhoko y Amenoukihashi

DBSNL // Capítulo 166: Amenonuhoko y Amenoukihashi

“Las comunicaciones no funcionan.”

Son Gohan y Pino han llegado al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, cuyas ruinas flotan en el espacio.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan, aterrado ante tal escena.

– “No detecto señales de vida.” – dice el androide. – “Es terrible…”

– “¿Quién ha podido hacer algo así?” – murmura el mestizo.

De repente, alguien aparece en la nave, sorprendiendo a Gohan y a Pino.

– “¡Cell!” – exclama Gohan, sorprendido al ver al insecto.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta Pino, molesto con su presencia.

– “Tranquilo, trozo de chatarra” – se burla Cell. – “Ahora no somos enemigos.”

– “Este no es el momento.” – les interrumpe Gohan. – “¿Qué sabes, Cell?”

El insecto echa un vistazo por la ventana de la nave.

– “Creo que sé quién ha podido hacer esto…” – responde Cell.

– “¿Quién ha sido?” – pregunta Gohan.

Cell no responde. Algo lo ha distraído.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Gohan.

– “Es extraño…” – dice el insecto. – “Desde aquí tampoco puedo sentir la Tierra.”

Gohan se preocupa al oír a Cell.

En el planeta de Hit, el asesino y Trunks se preparan para partir. Strai, Cheelai y Punch ayudan a preparar la vieja nave de la Corporación Cápsula, cargando suministros para el viaje. La pequeña Kik intenta colaborar transportando un pequeño tarro de legumbres caseras.

Trunks se acerca a Cheelai.

– “Creo que tenemos suficiente.” – dice el mestizo.

– “No hagas ninguna tontería” – responde la patrullera brench.

– “Ya me conoces.” – sonríe Trunks.

– “Por eso lo digo.” – replica Cheelai, golpeando tiernamente con el puño el brazo del mestizo.

Hit se despide de su mujer y sus hijos.

– “Volveremos lo antes posible” – dice Hit. – “Os encontraremos.”

– “Estaremos bien.” – responde Strai. – “Mañana partiremos con la nave de Trunks. Cheelai conoce un lugar en el que estaremos a salvo.”

Hit agarra a Punch de los hombros.

– “Cuida de tu madre y de tu hermana.” – le dice el asesino. – “Y haz caso de lo que te diga la muchacha de la patrulla.”

Punch, con lágrimas en los ojos, asiente.

Hit coge a la pequeña Kik en brazos.

– “¿Vas a pórtate bien, renacuajo?” – dice el asesino.

La pequeña asiente con una sonrisa.

– “Bien.” – sonríe Hit. – “Solo estaré un tiempo fuera. Nos veremos muy pronto.”

En unos minutos, Trunks y Hit suben a la nave y se despiden mientras se cierra la compuerta.

La nave no tarda en despegar.

– “Las comunicaciones fallan.” – dice Trunks. – “No logro establecer contacto con el Cuartel General de la Patrulla Galáctica.”

– “Lo más probable es que ya haya sido atacado.” – dice Hit. – “Shiras busca venganza.”

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta el mestizo.

– “Conozco a alguien que puede respondernos a algunas preguntas.” – dice Hit.

Hit se acerca al tablero de mandos y teclea las coordenadas.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Trunks.

– “Al Planeta Maldito” – responde Hit. – “Rumbo a Konats.”

Mientras tanto, en Magorza, Vegeta y Jiren se separan tras un choque y sus auras se disipan antes de que los dos caigan de rodillas al suelo, agotados y magullados. Su ropa está hecha trizas.

– “Casi lo tienes, Vegeta” – sonríe el haiirotoko.

El saiyajín contempla sus manos, sorprendido ante su propio poder. Vegeta cierra los puños y una pícara sonrisa se dibuja en su rostro.

– “Estoy listo.” – dice el saiyajín.

Jiren y Vegeta se levantan con dificultad.

– “Aún no.” – responde el haiirotoko.

– “¿Qué?” – replica Vegeta, confuso.

De repente, la voz de Kaiosama llega hasta el saiyajín.

– “¡Vegeta!” – exclama el Kaio del Norte. – “¡Al fin logro contactar contigo!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el saiyajín.

– “¡La Tierra ha sido atacada! ¡Es terrible!” – anuncia Kaiosama.

Vegeta aprieta los dientes.

– “Tengo que irme.” – le dice a Jiren.

– “No estás listo.” – responde el haiirotoko. – “No puedes marcharte.”

– “No te estoy pidiendo permiso.” – responde Vegeta.

Jiren recapacita un instante. Entiende al saiyajín, pero marcharse ahora podría poner en riesgo la victoria contra tan terrible enemigo. 

– “Entiendo cómo te sientes, Vegeta” – dice Jiren. – “Pero si das un paso en falso, todo habrá sido en vano.”

– “Lo entiendo” – dice el saiyajín. – “Pero no puedo quedarme aquí de brazos cruzados.”

Jiren reflexiona un instante.

– “Será mejor que hables de nuevo con Iwen.” – sentencia el haiirotoko.

Janemba y la fusión metamor surcan el espacio a través de la técnica transdimensional del diablo. Al hacerlo, sus consciencias se entrelazan. Bra, Pan y Ub se encuentran cara a cara en una sala de infinita oscuridad.

El chico está sentado en el suelo, acurrucado y asustado. 

– “¿Ub?” – dice Pan, acercándose al chico. – “¿Eres tú?”

El chico levanta la cabeza al oír a su amiga.

– “¿Pan?” – responde el chico.

La muchacha intenta acercarse a él, pero Ub la rechaza.

– “¡No te acerques!” – dice el chico de Isla Papaya.

– “Tranquilo, Ub” – intenta reconfortarlo ella.

– “Ten cuidado, Pan” – advierte Bra.

– “¡No os acerquéis!” – insiste Ub. – “¡No quiero haceros daño!”

– “No me harás daño.” – sonríe Pan, ofreciéndole la mano. – “Somos amigos.”

Ub se sorprende ante la confianza de la risueña muchacha.

– “He matado… He matado a mucha gente…” – titubea el chico, mirando al suelo, avergonzado y dolido. 

– “No has sido tú” – responde Pan. – “Tú jamás harías eso.”

La sonrisa de la muchacha tranquiliza a Ub.

– “Vámonos a casa, Ub” – insiste la hija de Gohan.

El chico, pese a las dudas, extiende la mano hacia ella, pero la oscuridad que envuelve al muchacho se enrolla en su cuerpo como tenebrosos tentáculos que tiran de él con vehemencia, alejándole de su amiga.

Pan agarra el brazo del chico para ayudarle.

– “¡No voy a soltarte!” – exclama Pan.

– “¡Déjame!” – dice Ub. – “¡Matadme! ¡No dejéis que haga daño a nadie más!”

– “¡No voy a rendirme!” – dice Pan. – “¡Vienes conmigo!”

– “¡Escúchame!” – exclama Ub. – “¡Tenéis que detenerme!”

La oscuridad cada vez agarra al chico con más fuerza, pero las manos de Bra se unen a las de Pan.

– “¡Basta de excusas!” – dice Bra. – “¡Si queremos hacernos más fuertes, tendremos que trabajar juntos!”

Ub y Pan se sorprende gratamente al ver a Bra tan decidida.

– “¿Quieres compensar el daño que has hecho?” – le dice la hija de Vegeta. – “¡Pues sal de aquí y enfréntate a tus demonios!”

Las dos chicas tiran de Ub con fuerza hasta liberarlo.

En ese instante, Janemba y la fusión aparecen sobre un planeta que desconocen, perdido en lo más profundo del universo.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta la fusión. – “¿Qué ha pasado?” – añade mientras mira sus manos. – “Seguimos fusionadas…”

Janemba se agarra la cabeza como si sufriera una terrible jaqueca

– “¡¡¡YAAAAAAHH!!!” – exclama en un estremecedor y ensordecedor grito.

En Konats, Broly sigue encarcelado en su prisión atemporal, cerca del Amenoukihashi. Salabim realiza los últimos preparativos. 

– “Date prisa, brujo” – dice Garlick. – “Estoy impaciente por ver si ese Maestro del que tanto presumes es tan extraordinario como lo pintas.”

– “Paciencia” – dice el brujo. – “Ya casi está. Solo falta un pequeño detalle.”

– “¿Qué es lo que necesitas ahora?” – responde Shiras, algo molesto. – “No tienes más que exigencias…”

El Kashvar mira de reojo al patrullero y responde.

– “Activar un mecanismo como éste requiere mucha energía.” – explica Salabim. – “El Amenouhoko es el encargado de recolectarla, pero éste no ha sido muy colaborador… Las otras llaves han hecho su aportación, pero aún no es suficiente, así que tendremos que utilizar otro mecanismo…”

– “¿De qué se trata?” – pregunta Garlick.

Salabim sonríe.

– “Ya tenemos un plan en marcha.” – revela el brujo. – “Pronto estará listo.”

En Monmaas, Goku sigue atrapado por los trucos de Arak. El brujo le muestra la Dragon Ball, tentándole una vez más.

– “¿Por qué no vuelves a intentarlo?” – se burla el kashvar. 

Son Goku respira hondo e intenta calmarse y concentrarse.

– “No puedo sentir ninguna energía fuera de esta sala…” – se da cuenta el saiyajín. – “¿Por qué? ¿Dónde estoy?” – se pregunta.