DBSNL // Capítulo 163: La fusión

DBSNL // Capítulo 163: La fusión

“¡Te tenemos una sorpresa guardada!”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, la luminosidad generada por el Kamehameha de la fusión se disipa y revela a Janemba, que está regenerando la parte superior de su torso y cabeza rápidamente.

La fusión retrocede y se pone en guardia.

– “Lo hemos subestimado…” – murmura la guerrera. – “Conserva la regeneración de Majin Bu. No… parece que incluso la supera.”

Janemba termina de regenerarse y enseguida abre sus enormes fauces, que se llena de ki verde, listo para ser proyectado contra nuestras amigas, pero la guerrera se abalanza rápidamente contra su contrincante y le propina una patada en la barbilla, cerrándole la boca en el último instante y provocando una gran explosión.

La parte superior del cráneo de Janemba estalla, por encima de su mandíbula, pero enseguida se regenera de nuevo.

La guerrera retrocede una vez más.

– “Es demasiado fuerte…” – piensa la fusión. – “Tendremos que darlo todo a pesar de no dominar aún este poder… Tenemos que detenerle antes de que escape y vuelva a causar el caos ahí fuera. Si Gotenks tuvo problemas para salir de aquí, nosotras no seríamos capaces de seguirle.”

En ese instante, las chicas tienen una idea

– “¡Eso es!” – piensa la fusión. – “Puede que…”

Las chicas sonríen de forma burlona. 

– “¿Sabes dónde estás, monstruo?” – le dicen a Janemba. – “¿No reconoces este lugar?”

Janemba, algo confuso, hecha un vistazo a su alrededor y no tarda en reconocer la sala.

– “Estas encerrado aquí de nuevo.” – le provocan las chicas. – “¡Sin dulces ni chocolatinas! ¡Jamás te dejaremos escapar!”

El diablo frunce el ceño un instante, pero de repente sonríe.

– “¿Ha funcionado?” – se preguntan las chicas.

El demonio se abalanza sobre ellas y las agarra del cuello. 

De repente, el cuerpo de Janemba empieza a descomponerse en un centenar de fragmentos. La bizarra transformación se expande por el cuerpo de las muchachas.

Durante un breve instante, Pan y Bra se encuentran en un lugar oscuro en el que pueden ver a Ub envuelto en tinieblas.

– “¡UB!” – grita Pan.

En el Planeta Sagrado, Kibito acaba de regresar. Shin le espera, mirando el universo a través de la bola de cristal que heredó del anciano Madas.

– “Shikk está a salvo.” – dice el Kaioshin del Norte. – “¿Hay noticias de la Tierra?”

– “Una terrible oscuridad nublaba el planeta hasta hace unos minutos” – dice el Dios del Este. – “Pero ahora… Lo que veo…” – dice con la voz entrecortada ante el horror ocurrido.

En ese instante, Janemba y la fusión se recomponen en el Planeta Sagrado frente a los Dioses.

La luchadora metamor reacciona rápidamente y repele a Janemba con una doble patada en su pecho y se pone en guardia.

– “¿Qué ha sido eso?” – se preguntan las muchachas. – “¿Dónde estábamos?”

Shin y Kibito están aterrados contemplando la escena.

– “¡¿Qué estáis haciendo aquí?!” – se pregunta el Dios, que no reconoce a los dos personajes. 

La fusión echa un vistazo a su alrededor.

– “¿El Planeta Sagrado?” – dice sorprendida. – “Al menos estamos fuera de la sala…” – sonríen. – “¡Lo hemos logrado! ¡Ha caído en la trampa!”

Los Dioses se fijan en la muchacha, pues reconocen los ropajes de metamor.

– “Vosotras sois…” – murmura Shin.

Janemba sonríe de forma terrorífica y se prepara para atacar.

– “Ha llegado el momento de pelear en serio.” – dicen las chicas. – “¡Tenemos una sorpresa para ti!”

La luchadora metamor aprieta sus puños y eleva su ki.

– “¡HAAAAAA!” – grita a pleno pulmón, mientras su cabello se eriza, rompiendo el coletero y liberando su melena rubia.

Tras un instante, el poder de las muchachas estalla. Se han transformado en Súper Saiyajín 2.

En el interior de Janemba, un adormilado Ub abre los ojos al ver una tenue luz frente a él y oír el eco del grito de las chicas.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el muchacho. – “¿Dónde estoy?”

En la Tierra, Ten Shin Han ha enterrado a sus alumnos y a su querida Lunch.

– “Os resucitaremos” – dice Ten, que hace una reverencia a hacia las tumbas. – “Lo prometo.”

De repente, el guerrero siente un tenue ki en el horizonte.

– “¿Quién es?” – se pregunta Ten. – “Puedo sentir una energía muy débil.”

El terrícola no tarda en emprender el vuelo.

– “¡Es en esta dirección!” – dice volando hacia el Oeste. – “¡Son dos energías!” – se da cuenta al acercarse al objetivo. – “¡¿Villa Jingle?!”

Mientras tanto, Krilín ha hecho lo mismo con Marron, Lázuli y Dende. Las lágrimas casi no le dejan respirar.

En el planeta de Hit, Koros se abalanza de nuevo contra el asesino, que ahora se pone en guardia.

El sicario propina un puñetazo a Hit, que éste desvía y responde con una patada, pero ésta es detenida por su contrincante. Los dos se enzarzan en un rápido intercambio de golpes sencillos pero muy técnicos y precisos. Si cualquiera de estos golpes alcanzara al rival, mermaría sus capacidades de forma significativa, pero los dos contrarrestan las técnicas de su oponente continuamente.

Dibujado por Pivotts

Los movimientos de Koros son cada vez más agresivos, violentos y poderosos. El sicario parece furioso. Hit, en cambio, sigue sin reflejar ninguna expresión en su rostro. El asesino mantiene la calma.

De repente, las gafas de Koros han terminado su análisis sobre Hit e informan al sicario de que su enemigo tiene ligeramente menos fuerza en su brazo izquierdo, y que por eso al protegerse de los ataques que le llegan en esa dirección tiende a utilizar su otro brazo como apoyo, dejando vulnerable su flanco derecho.

Koros no puede evitar sonreír.

– “¡YA ERES MÍO!” – grita mientras ataca con un poderoso gancho izquierdo al rostro de Hit, obligando a Hit a cubrirse.

Hit deja expuesto su costado derecho y Koros se prepara para sorprenderle con un fuerte golpe por ese flanco, siguiendo las recomendaciones de su visor.

Pero antes de que pueda darse cuenta de lo que ocurre, Koros recibe un puñetazo ascendente en su barbilla que lo lanza por los aires. El sicario pierde sus gafas y cae de espaldas al suelo.

Koros se queda quieto en el suelo; perplejo. No entiende lo que ha pasado. ¿Sus análisis han fallado?

Hit se cruza de brazos.

– “Tu aparato analiza mi estilo de lucha.” – dice el asesino. – “Pero parece que no distingue un farol.”

Koros, humillado, se pone en pie y escupe al suelo dos dientes rotos.

– “Maldito seas…” – refunfuña el sicario.

Aún lejos de allí, Trunks corre a toda velocidad hacia el lugar del combate, ocultando su energía.

– “¿Qué ha pasado?” – piensa el mestizo. – “Siento un ki extraño… ¿Un enemigo? ¿De quién se trata?”

En el planeta Popol, Shiras observa atentamente a Broly, que ha desatado todo su poder.

– “¿Qué clase de demonio eres tú?” – piensa Shiras al ver la transformación de tan monstruoso saiyajín.

Broly salta sobre el patrullero y le propina un golpe con sus manos unidas en un puño, que cae sobre Shiras como un martillo.

El patrullero intenta detener el golpe alzando su vara de hierro katchin con ambas manos, pero esta no resiste y se parte por la mitad.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Shiras.

El patrullero retrocede y ahora empuña las dos mitades de su bastón como si fueran mazas.

– “No está nada mal, monstruo…” – sonríe burlonamente.

Broly ataca de nuevo a Shiras, pero éste esquiva el puñetazo del saiyajín y contraataca propinándole un golpe en la cara con su maza derecha, seguido de un revés con esa misma arma.

El saiyajín reacciona rápidamente agarrando al patrullero por su coraza y acercándole para estamparle la cabeza contra la suya.

Shiras retrocede aturdido y usa su poder transtemporal para sorprender a Broly con una tormenta de golpes invisibles propinados por una decena de clones invisibles.

Cell asiste asombrado a un duelo muy por encima de sus posibilidades.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el insecto. – “¿Cómo pueden existir guerreros así? ¿En qué lugar me deja esto?”

El insecto aprieta sus puños con rabia ante tal impotencia.

En Konats, Piccolo se acerca al debilitado Slug.

– “¿Así que sucumbes ante el poder del Rey de los Demonios?” – sonríe Daimaoh.

– “Ofrezco mi ayuda a un hermano.” – dice Slug. – “Usa mi poder, Piccolo.”

El demonio coloca su mano sobre la cabeza de Slug.

– “Que así sea…” – sonríe Piccolo victorioso.

El cuerpo de Slug se ilumina y se convierte en energía que se funde con Daimaoh.

Piccolo observa el resultado y aprieta los puños mientas eleva su ki.

– “Bien…” – sonríe satisfecho. – “¡Este poder es increíble para un mortal!”

De repente, una pequeña jaqueca le aturde.

– “Puede que deba acostumbrarme…” – murmura Daimaoh. – “Demasiados recuerdos…”

El Rey de los Demonios regresa al templo. 

En Monmaas, Goku embiste de nuevo al brujo y le propina un puñetazo directo, pero en un abrir y cerrar de ojos vuelve al centro de la sala, como si los últimos instantes jamás hubieran ocurrido.

– “¿Qué clase de truco es este?” – refunfuña Goku, frustrado, que lleva ya varios intentos.

Arak ríe una vez más.

– “El tiempo y el espacio son conceptos relativos” – dice el brujo. – “Este es mi terreno de juego. Yo pongo las reglas.”

– “Miserable…” – murmura Goku. – “¡Pelea como un hombre!”

– “¿Pelear?” – se burla Arak. – “Los saiyajín sois una raza primitiva; no cabe duda.” – suspira, decepcionado. – “Para ganar una guerra necesitas inteligencia, estrategia…” – dice mientras se señala la sien. – “Jamás habéis tenido ni una oportunidad.”

– “Aún no habéis ganado.” – replica Goku.

– “Ganamos antes de que el conflicto empezara” – responde Arak. – “¿Por qué libraríamos una guerra que podríamos perder?”

– “¿A qué te refieres?” – pregunta Goku, cada vez más frustrado.

– “Cada pieza del tablero se ha movido a nuestro antojo durante eones” – sonríe el kashvar. – “Zeno, como el Dios atroz que demostró ser, jamás lidió con sus problemas. Los encerró en un cajón y tiró la llave.”

– “El Makai…” – murmura Goku.

– “La voluntad de nuestro Maestro era demasiado fuerte.” – explica Arak. – “El Makai se aferró a las raíces de la creación, expandiéndose por todos los universos desde su corazón.”

Son Goku frunce el ceño.

– “Esta terrible presencia…” – murmura Goku, que puede sentir la misma oscuridad que sentía en la dimensión demoníaca y en el interior de Majin Bu.

– “Es él. Es la esencia de nuestro Maestro.”. – dice Arak. – “\”El que vio\””.

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

“Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Janemba se encuentra cara a cara con las chicas, que se ponen en guardia.

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – pregunta Bra.

– “No parece que haya abierto uno de esos portales de los que hablaba mi tío…” – dice Pan. – “¿Puede viajar entre dimensiones?”

– “Maldita sea…” – refunfuña Bra. – “¿Qué habrá pasado ahí fuera?”

En el rostro de Pan se refleja su peor suposición.

Las dos mestizas se transforman en Súper Saiyajín.

– “Solo tenemos una opción” – dice Bra.

– “Lo siento, Ub… Mr. Bu…” – murmura Pan.

Janemba alza su mano y dibuja una línea de energía verde en el aire.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte Bra.

– “¡HAGÁMOSLO!” – exclama Pan.

La línea de energía se fragmenta y se convierte en un centenar de cristales de ki que son proyectados contra las muchachas.

Las chicas resultan ser una imagen residual.

A su izquierda, Janemba puede oír la voz de las muchachas

– “¡FUUUU…!” – exclaman ellas.

Janemba las localiza y propina un espadazo al aire, cuyo corte se extiende hasta alcanzarlas, pero son solo otro espejismo.

– “¡…SIÓN!” – dicen las voces, a la derecha del monstruo.

El diablo dispara una ola de ki hacia ellas, pero vuelve a ser engañado por la técnica de las chicas.

– “¡FUUUU…!” – repiten ellas.

Múltiples imágenes de las chicas realizando la danza rodean a Janemba, que dispara en todas direcciones, frustrado por sus continuos errores. 

Detrás de Janemba, a varios kilómetros de distancia, se puede oír el eco de las voces de las muchachas.

– “¡FUUUUSIÓN!” – exclaman ellas. – “¡HA!”

Una luz brillante ilumina la infinita sala blanca.

El demonio se da la vuelta y, en un instante, una figura ha aparecido frente a él. Una muchacha vestida con ropas metamor. Su cabello, negro en la parte superior y azul a los lados. 

Dibujado por Ipocrito

– “No soy ni Bra ni Pan” – anuncia la fusión. – “No necesito un nombre para eliminarte.” – añade antes de convertirse en Súper Saiyajín.

Janemba sonríe. Parece ilusionado de que un nuevo rival se presente ante él.

La fusión se abalanza sobre él y le sorprenden con un rodillazo en la cara, seguido de una patada dando una voltereta. 

Janemba retrocede y se prepara para contraatacar con un espadazo vertical, pero las chicas detienen la espada entre sus manos.

El demonio parece sorprendido ante la resistencia de las chicas y tira con fuerza de su espada para liberarla y atacar de nuevo, esta vez con una estocada.

La fusión se convierte en una imagen residual y cientos de copias danzan alrededor de Janemba, mofándose de él.

El demonio propina espadazos a distancia en todas direcciones, descuartizando inútilmente las copias de las muchachas.

De repente, Janemba se da cuenta de que una intensa luz brilla a su espalda.

– “Ka… Me…” – recita la fusión. – “Ha… Me…” – continúa, preparando su ataque.

Janemba se da la vuelta y se topa con la fusión a escasos centímetros de él, lista para lanzar su ataque.

– “¡HAAAAAAAAA!” – grita la guerrera.

El ataque a bocajarro engulle al demonio.

En el exterior, Ten Shin Han y Krilín han abandonado la Tierra Sagrada de Karín en busca de supervivientes. 

En unos minutos, Ten llega al Dojo del bosque Fukurou. Silencio absoluto. Cadáveres. El guerrero corre apresuradamente al interior del edificio. Al abrir la puerta, la escena que observa hace que se derrumbe, cayendo de rodillas al suelo.

Mientras tanto, Krilín vuela rápidamente hacia la Capital del Oeste, cuando se encuentra con Kinton volando en círculos sobre una arboleda.

– “No…” – murmura sobrecogido el terrícola. 

Krilín desciende y encuentra a Dende, Marron y Lázuli tumbados en el suelo.

– “¡MARRON!” – grita Krilín.

El humano se agacha y abrazar a su hija.

– “Marron…” – llora Krilín.

Mientras sostiene la muchacha, Krilín agarra la mano de Lázuli, que se encuentra tumbada en el suelo a su lado.

– “Lo siento…” – lamenta el terrícola. – “Os he fallado… Os he fallado…”

 Lázuli aprieta la mano de su pareja.

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín, al ver que su mujer sigue con vida.

– “Krilín…” – fuerza una sonrisa la mujer. – “No pude hacer nada… Ella… Lo siento…”

Janemba no pudo atacar a Lázuli porque no tiene energía detectable, pero las heridas sufridas en el combate han seguido debilitándola.

Krilín coloca a su hija en el suelo y se acerca a su mujer, ahora sosteniéndole la mano entre las suyas.

– “Tranquila…” – dice mientras le aparta el cabello de su rostro. – “No hables… No gastes más energías…”

La androide parece que intenta susurrar algo, pero casi no tiene fuerzas.

Krilín, intentando oír lo que dice, acerca su rostro al de su esposa. Lázuli le sorprende con un beso en la mejilla.

La mano de la androide pierde su fuerza.

Krilín se aparta ligeramente para comprobar sus temores. Su mujer ha fallecido.

El terrícola acaricia su propia mejilla, donde Lázuli le ha besado. Las lágrimas recorren el rostro de Krilín.

En el planeta sin nombre en el que se escondía Hit, Koros y el asesino se encuentran cara a cara.

El sicario se abalanza sobre Hit, que retrocede mientras esquiva todos los ataques sin necesidad de sacar las manos de los bolsillos.

Koros pelea con una sonrisa. No parece que esté luchando en serio, y aún así logra seguir el ritmo del asesino.

Las gafas de Koros le aportan información constante sobre los movimientos de Hit. El aparato analiza los posibles movimientos de su rival, estudiando cada pequeña contracción muscular del asesino y llevando a cabo predicciones estadísticas. 

De repente, Koros se da la vuelta sin aparente motivo y propina un puñetazo a Hit en la nariz justo en el momento en que éste acababa de aparecer. 

El asesino retrocede confuso ante lo que acaba de suceder.

Koros sonríe satisfecho.

– “Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo” – dice el sicario, que presume señalando sus gafas. – “La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo.”

– “Así que peleas haciendo trampas…” – dice Hit, con cierto desprecio.

– “¿Trampas?” – sonríe Koros. – “Somos asesinos. Dejamos el honor atrás al aceptar nuestro primer encargo.”

– “Soy consciente de mis errores.” – dice Hit.

Koros se quita su cazadora de piel y la lanza a un lado. El sicario hace crujir su cuello y sus puños.

– “Pero esto no es solo un trabajo” – dice el sicario. – “Matar al legendario Hit es un hito que me dará caché. Subirá el precio de mis honorarios.”

Hit aprieta un botón de su cinturón, librándose de su falda. El asesino parece tranquilo. Ninguna expresión se muestra en su rostro.

En el planeta Gelbo, Freezer y Liquir han regresado a la nave junto a Tapion. Reunidos con él, Curd, Kamo, Pinot, Merlot y el pequeño robot de M2. El guerrero konatsiano les ha contado todo lo que sabe sobre los Kashvar.

– “Esos bastardos se están expandiendo muy rápidamente.” – refunfuña Liquir. – “¡Van a conquistar el universo antes de despertar a su maestro!”

– “No seas idiota, Liquir” – replica Freezer. – “No tienen suficientes efectivos para retener sus conquistas.”

– “¿Qué?” – se extraña el kurama. – “Entonces, ¿qué pretenden?”

– “Ese ángel es inteligente.” – dice Freezer. – “Saben que la Patrulla Galáctica intentará responder a todas las llamadas de socorro. Su solidaridad será su fin. Cuanto más intenten abarcar, más se debilitarán, y finalmente la Patrulla será destruida. Un ataque certero al Cuartel General. Puede que a estas alturas ya haya ocurrido.”

Los presentes se miran los unos a los otros sorprendidos por las deducciones del tirano.

– “Así es como lo haría yo” – termina Freezer.

– “¿Y qué debemos hacer?” – pregunta Tapion. – “¡No podemos permitir que esos demonios se apoderen del universo!”

– “No, no podemos.” – responde Freezer. – “Al menos no dejaré que se apoderen de mi parte.” – sonríe el tirano.

En Konats, Slug ha logrado introducirse en la mente de Piccolo. El milenario namekiano camina entre las tinieblas del subconsciente del diablo.

De repente, dos siluetas de luz parpadeante se presentan ante él. Son Nail y Kamisama, que no logran hacerse completamente tangibles. 

Las dos siluetas le muestran el camino a Slug, indicándole la dirección en la que debe caminar. Él sigue el consejo de sus compatriotas y pronto se encuentra en un viejo recuerdo de Piccolo.

Un joven namekiano llora acurrucado en la meseta de Yunzabito junto a una nave.

De repente, Mr. Popo aparece ante el niño y le ofrece su mano. Pronto se encuentran en la Atalaya de Kamisama, entrenando hasta que su cuerpo se divide en dos.

En un doble flash simultáneo, Slug puede ver el nacimiento de las Dragon Balls y a Mutaito usando el Mafuba, encerrando a Daimaoh en una olla de arroz.

Los destellos continúan: un viejo Piccolo sentado en un trono volador, el namekiano rejuvenecido, un joven Son Goku, un huevo lanzando que se pierde en el horizonte.

Las visiones le causan un terrible malestar a Slug, que puede sentir el odio que reconcome al diablo.

De repente, Slug se encuentra sobre el tatami del 23º torneo de Artes Marciales. A un lado, el reencarnado Piccolo Daimaoh, y al otro, de nuevo, Son Goku.

Un nuevo destello revela a Piccolo y a Son Goku en guardia uno junto al otro, luchando contra un saiyajín de larga melena. 

La sensación de malestar que embargaba a Slug empieza a atenuarse lentamente.

En ese instante, un chico aparece y se acerca al namekiano. Es un pequeño y sonriente Son Gohan, vestido con el gi de su padre, pero adornado con el kanji “Ma”.

El suelo tiembla y Slug puede ver a un saiyajín grandullón lanzar un ataque hacia ellos, pero Piccolo se interpone en su trayectoria, protegiendo al niño.

En un instante, Slug se encuentra en Namek. El namekiano, nostálgico, se agacha para tocar la hierba azul de su hogar que no ha podido sentir desde hace milenios. 

Cerca de allí, Piccolo y un moribundo Nail se fusionan. Imágenes del Patriarca y Dende afectan al namekiano.

En un instante, en el cielo, Piccolo y Freezer están luchando.

Con un nuevo flash llegan visiones de Kamisama y Piccolo en la Atalaya, seguidas por sus combates contra los androides y contra Cell.

Después llegan imágenes de Goten, Trunks y la batalla de Gotenks contra Bu en una infinita sala blanca.  También imágenes del Planeta Sagrado, Zamas y los Kaioshin…

Finalmente, destellos de escenas felices con una pequeña Pan en brazos, la boda de Son Gohan y Videl…

En ese instante, en el exterior, Piccolo se libra del agarre de Slug.

– “¿Cómo te atreves a hurgar en mi mente…?” – refunfuña el diablo.

Slug sonríe. 

– “Tú no eres el Rey de los Demonios…” – dice el legendario guerrero, que se esfuerza para ponerse en pie. – “Solo eres ese niño asustado en la fría intemperie.”

Daimaoh enfurece al oír esas palabras.

– “Te mostraré el verdadero terror” – amenaza el diablo.

– “Estabas solo.” – dice Slug. – “Así que decidiste que eso es lo que querías para no tener que afrontar la realidad.”

– “¡CÁLLATE!” – exclama Piccolo.

Slug, sin fuerzas para seguir peleando ante un rival tan superior, hinca la rodilla.

– “Te ofrezco mi poder, Piccolo.” – dice el milenario namekiano. – “No puedo ganar este combate.”

Piccolo parece confuso ante la inesperada oferta.

Su compatriota insiste.

– “Si crees que esto es lo que debes hacer, adelante.” – dice Slug. – “¿Quieres mostrarme tu verdad? ¿Quieres que sienta lo que sientes? Usa mi poder.”

En el planeta Popol, Broly ha sido llevado a la nave de la Patrulla con la que los tres saiyajín llegaron al planeta. Kale acomoda a su agotado compañero. Tarble escribe las coordenadas de destino en la computadora, y pronto se da cuenta de que no recibe señal de la baliza del Cuartel General.

– “¿Qué habrá pasado?” – murmura el saiyajín, preocupado.

Cell, en el exterior de la nave, se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Qué extraño…” – piensa el insecto. – “A esta distancia debería ser capaz de…”

De repente, una voz masculina alarma a Cell.

– “¿Tú has derrotado a Helles, criatura?” – pregunta el recién llegado.

Cell se da cuenta de que un individuo se ha manifestado frente a él. Alguien a quién el insecto no puede percibir. Shiras ha llegado a Popol.

Broly, que permanecía inconsciente, abre los ojos de forma repentina, agitado, y eso asusta a Kale.

– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama la mujer.

Tarble mira por la ventana y se da cuenta de que un misterioso individuo ha aparecido.

– “¿Quién es?” – se pregunta el saiyajín.

Cell mira atentamente al recién llegado. No poder sentir su energía le provoca desconfianza.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el insecto.

– “He venido a buscar algo que nos pertenece.” – responde Shiras.

– “¿Nos?” – sonríe Cell. – “No trabajas solo…”

El insecto se fija en el logotipo de la Patrulla Galáctica en el pecho del individuo.

– “¿Un patrullero?” – piensa Cell.

Tarble y Kale salen de la nave. Shiras los mira fríamente.

– “Traedme al Amenonuhoko.” – dice Shiras.

Tarble y Kale, al oír al misterioso individuo utilizar ese peculiar término, enseguida sospechan de sus intenciones, y Cell se percata de eso.

Shiras camina y pasa junto a Cell, ignorándolo.

El insecto se da la vuelta rápidamente, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡MAKANKOSAPPO!” – grita Cell al lanzar la perforante técnica de Piccolo.

Shiras se da la vuelta rápidamente y detiene el ataque con su mano desnuda.

– “No tengo tiempo para esto.” – suspira el legendario patrullero.

Tarble y Kale se transforman en Súper Saiyajín y se abalanzan sobre el enemigo, pero éste desaparece.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece en el interior de la nave, junto a la cama de Broly, pero el lecho está vacío.

De repente, en el exterior, Cell y los saiyajín pueden ver a Shiras salir despedido, rompiendo la pared de la nave y dando varias vueltas de campana en el suelo antes de saltar y recuperar la compostura.

– “Parece que ese chico ha despertado” – sonríe Cell.

Broly sale de la nave. Sus pupilas brillan de color magenta y su aura es del mismo color.

Cell se queda asombrado ante el poder demostrado por el saiyajín, pese a no poder sentirlo.

Broly grita con fuerza y su musculatura aumenta. Sus ojos se quedan en blanco, su cabello se eriza y se tiñe de color rojo. Su aura estalla. Su poder se ha desatado.

DBSNL // Capítulo 161: Gelbo

DBSNL // Capítulo 161: Gelbo

“¡Apártate de mí, brujo!”

En la Atalaya de Kamisama, Krilín y Ten Shin Han han llevado a Lapis hasta uno de los fragmentos del palacio que quedan en pie y lo han tumbado en el suelo.

– “Lo siento, chicos…” – dice el androide.

– “Tranquilo, Lapis” – dice Krilín, que sujeta la mano del androide. – “Te llevaremos a la Corporación Cápsula.”

Ten agacha la cabeza.

– “Creo que ya no hay nadie allí.” – lamenta el guerrero de tres ojos.

– “Maldita sea…” – llora Krilín.

– “Marchaos.” – dice Lapis. – “Ese demonio podría volver en cualquier momento.”

Ten Shin Han se acerca al borde de la Atalaya y cierra los ojos para concentrarse.

– “Vamos…” – refunfuña Ten. – “Tiene que quedar alguien con vida…”

De repente, la mano del androide pierde su fuerza.

– “Maldita sea…” – llora Krilín. – “¡MALDITA SEA!”

En el planeta de Hit, el asesino espera impaciente a Trunks junto a Cheelai. El mestizo llega tarde al entrenamiento.

– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Hit.

– “Creo que por las noches entrena por su cuenta.” – dice Cheelai. – “Ya le he visto fugarse en varias ocasiones.”

– “No debería forzar tanto su cuerpo.” – suspira Hit. – “Entrenar demasiado, a veces, puede ser tan malo como no entrenar lo suficiente.”

De repente, una luz brilla en el cielo.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Cheelai. – “¿Una nave?”

Hit observa detenidamente el objeto volador no identificado que desciende sobre un claro cerca del valle.

– “Ha aterrizado.” – dice Hit. – “No puede ser nada bueno. Nadie debería conocer este planeta.”

Cheelai aprieta un botón de su ordenador de pulsera.

– “La nave no aparece en mi radar.” – dice Cheelai. – “Debe tener algún tipo de dispositivo de camuflaje.” – deduce la patrullera. – “Deberíamos investigar.”

– “No hará falta.” – dice Hit. – “Ya viene.”

Una esfera de energía aparece en el horizonte, avanzando lentamente hacia ellos.

– “¡¿Un señuelo?!” – se sorprende Hit.

De repente, el sicario Koros se abalanza sobre el asesino por la espalda y le propina un golpe certero en la nuca; pero Hit resulta ser una imagen residual.

Koros sonríe.

– “No esperaba menos del legendario asesino.” – murmura el sicario.

En la cabaña de madera, Hit aparece con Cheelai en brazos, sorprendiendo a su familia.

– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta Strai.

– “Han descubierto nuestro escondite.” – dice el asesino, dejando a Cheelai en el suelo.

– “¡Te ayudaré a luchar!” – dice Punch.

– “Yo me encargo.” – responde Hit, poniendo la mano sobre hombro de su hijo. – “Necesito que tú ayudes a Cheelai a proteger a tu madre y a tu hermana, ¿de acuerdo?”

El muchacho asiente.

– “Trunks volverá de un momento a otro” – dice Cheelai.

– “Creo que ese tipo ha venido a por mí.” – dice Hit. – “Y por su forma de moverse parece un asesino experimentado.”

– “¿Un asesino?” – se sorprende la patrullera.

Hit no tarda en salir de la cabaña. Koros le está esperando.

– “He oído historias sobre ti.” – dice Koros.

– “Pues yo no sé quién eres.” – responde el asesino, que parece tranquilo, con las manos en los bolsillos.

Las palabras de Hit frustran a Koros, pero disimula con una sonrisa falsa.

– “Hit, el legendario asesino…” – murmura el sicario.

– “Estoy retirado.” – responde Hit.

– “Lo sé.” – responde Koros. – “Supongo que tus habilidades ya no son lo que eran.”

Cuando Koros termina su frase, se da cuenta de que Hit ha desaparecido.

– “Tranquilo” – dice Hit, que ahora se encuentra detrás del sicario. – “Siguen siendo suficiente para lidiar con escoria como tú.”

El asesino propina una patada al costado de Koros, que se cubre rápidamente para encajar el golpe, pero sale repelido varios metros deslizándose sobre el suelo, pero sin perder pie.

– “No está mal para ser una vieja gloria…” – fanfarronea Koros.

Mientras tanto, en Gelbo, Freezer ha entregado la caja de música a Zunama. El brujo ha dibujado un círculo de jeroglíficos con su propia sangre en el suelo y ha colocado el artefacto en el centro. Ahora recita un conjuro en lengua antigua.

La manivela de la caja de música empieza a girar y una melancólica música inunda el lugar. Un oscuro humo brota de la caja y un guerrero konantsiano aparece entre tinieblas.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el guerrero, que no tarda en percatarse de la presencia de los personajes que le acompañan.

Tapion desenfunda su arma asustado.

– “¡Apártate de mí, brujo!” – exclama al ver a Zunama.

Freezer utiliza su poder mental sobre el muchacho y lo inmoviliza.

– “Tranquilo, chico.” – dice el tirano.

– “¿Quién…?” – intenta hablar Tapion. – “¿Quién eres tú?”

El demonio del frío no responde y obliga al konatsiano a arrodillarse. Su espada cae al suelo.

Zunama se acerca y coloca su pulgar en la frente del muchacho, haciendo que un denso humo negro brote del cuerpo del konatsiano.

El kashvar ríe a pleno pulmón. El humo que emana de Tapion se introduce en el cuerpo de Zunama.

– “¡JAJAJA!” – ríe el brujo.

Zunama se aparta de Tapion. La mitad superior de Hildegarn ahora le pertenece.

– “¡YA TENEMOS LA VIEJA LLAVE!” – celebra el brujo. – “¡HILDEGARN VUELVE A ESTAR COMPLETO!”

– “¿C… Completo?” – gruñe Tapion. – “¡¿QUÉ LE HAS HECHO A MI HERMANO?!” – exclama desesperado.

El brujo sonríe.

– “Ese mocoso está muerto.” – responde Zunama.

El kashvar da la espalda a Tapion y camina hasta cruzarse con Freezer.

– “Mátale.” – ordena el brujo. – “Ya no le necesitamos.”

Freezer atrae la espada de Tapion hasta su mano con su poder mental.

– “No…” – intenta luchar inútilmente el muchacho contra el control del demonio del frío. – “Tienes que…”

El tirano usa su poder para obligar al konatsiano a agachar la cabeza y exponer su nuca. Freezer levanta la espada sobre la cabeza del muchacho.

– “¿Porqué…?” – insiste el konatsiano. – “¡¿Quién eres?!”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro de Freezer.

El demonio del frío se da la vuelta y con un rápido espadazo decapita a Zunama. El kashvar no ha tenido ninguna oportunidad de reaccionar.

Tapion ha quedado libre del control mental de Freezer y contempla pasmado y confuso la escena.

– “Se llamaba Minosha.” – murmura el demonio del frío en voz baja.

Freezer le devuelve la espada a al konatisano.

– “No esperaba volver a verte, Tapion de Konats.” – sonríe el tirano.

– “¿Nos conocemos?” – pregunta el confuso guerrero.

En ese momento, Liquir, magullado, se acerca a los dos supervivientes.

– “No hacía falta que me golpearas tan fuerte…” – se queja el kurama.

– “Tenía que ser creíble.” – responde Freezer. – “Además, no me caes bien.” – sonríe.

Tapion no entiende nada de lo ocurrido.

– “¿Qué significa todo esto?” – se pregunta el konatsiano.

Freezer suspira y mira al cielo.

– “Tenemos trabajo que hacer.” – sentencia el demonio del frío.

En Konats, Salabim siente la muerte de su compañero.

– “¡NOO!” – grita furioso. – “Maldita sea… Ahora solo nos queda una oportunidad… ¡Estábamos tan cerca!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shiras.

– “¡Habíamos recuperado la antigua llave de mi Maestro!” – responde Salabim. – “Pero ese demonio del frío la ha destruido…”

– “Nos dijiste que teníais una nueva llave.” – interviene Garlick.

– “Shiras envió a esa mujer a recogerla.” – responde Salabim.

– “Helles cumplirá su tarea.” – dice Shiras.

Garlick utiliza su ojo de ángel para ver lo que ocurre en Popol y se da cuenta de que Helles ha sido derrotada.

– “Va a resultar que eres más incompetente de lo que esperaba, Shiras” – dice el demonio.

– “¿Qué?” – se sorprende el legendario patrullero.

– “Alguien se ha encargado de Helles.” – dice Garlick.

– “Eso no… Eso no es posible…” – dice Shiras. – “¡Es inmortal!”

– “Hoy en día eso ya no es una garantía.” – suspira el demonio.

– “Deja que yo me encargue de recuperar el Amenonuhoko.” – dice Shiras, con una reverencia. – “Solventaré el error de Helles.”

– “Por ahora solo acumulas fracasos…” – murmura el demonio.

Shiras da un paso al frente y se coloca a escasos centímetros de Garlick.

– “He matado al ángel y a los Dioses” – dice el patrullero en tono amenazante. – “Deberías tener cuidado.”

– “Los has matado con el poder que yo te di” – dice el demonio, clavando su ojo gris en Shiras. – “No lo olvides.”

Shiras suspira enfadado y se da la vuelta.

– “Me encargaré de la llave” – sentencia el patrullero.

– “No falles.” – le amenaza el demonio.

En el exterior del templo Yahirodono, Piccolo y Slug están enzarzados en un violento combate. 

Tras un violento intercambio de golpes para ponerse a prueba, El hijo de Katattsu y su rival han entrelazados los dedos de sus manos y se empujan mutuamente en un duelo de fuerza.

– “Siento múltiples presencias en ti…” – dice Piccolo. – “¿Quién eres en realidad?”

– “¿Y tú me lo preguntas?” – se burla Slug.

Piccolo y Slug se disparan mutuamente rayos con los ojos que estallan al chocar, repeliendo a los dos contrincantes.

Slug mira detenidamente a su adversario, cuyo poder sobrepasa ampliamente el suyo.

– “No puedo ganar este combate…” – piensa el milenario guerrero. – “Su poder supera el de cualquier mortal.”

Piccolo abre su boca y proyecta una ola de energía destructiva hacia su enemigo.

Una gran explosión tiene lugar, engullendo a Slug y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.

Piccolo Daimaoh, con su prepotencia habitual, se acerca al cráter y sonríe seguro de su victoria.

De repente, de entre los escombros surge un brazo namekiano que se alarga hacia el diablo. Un malherido Slug, con su cuerpo ensangrentado y su otro brazo cercenado, ha sobrevivido.

Slug logra agarrar la cabeza de Piccolo durante un breve instante.

La consciencia del milenario guerrero aparece en una zona oscura y vacía.

Mientras tanto, en Sadala, Turles ayuda a Leek y a sus hombres a recuperar el planeta. La batalla es dura, pero gracias al saiyajín logran hacer retroceder a los bandidos.

En la Tierra, Krilín y Ten Shin Han han descendido a la Tierra Sagrada de Karín. No hay rastro de vida en la torre ni en la aldea. 

Entre los dos han enterrado a los fallecidos, entre ellos Yajirobe y Chaoz, pero también a Lapis y Karín. Krilín ha recogido el saco de semillas.

Ten Shin Han se aleja de las tumbas, pero Krilín le detiene.

– “¿A dónde vas?” – pregunta Krilín.

– “A Fukurou” – dice Ten.

El guerrero de tres ojos alza el vuelo y parte hacia el norte.

Krilín observa a su amigo marchar antes de tener que secarse las lágrimas una vez más.

Tras un suspiro para reunir fuerzas, el guerrero de la escuela Kame se marcha volando hacia el Este.

ESPECIAL DBSNL /// Los últimos // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Historias de fantasmas

Los últimos / Parte IV: Historias de fantasmas

“Estáis ante una fuerza más antigua que todos nosotros”

Los tres saiyajín miran el astro creciente en el cielo, asombrados por el poder detectado por sus ahora destruidos scouters. El moribundo Gryll sonríe.

En la superficie lunar, el Commeson ha adoptado forma humanoide y cae sobre Toreri.

Vegeta se da cuenta de que el misterioso enemigo se dirige hacia él y retrocede de un salto.

El Commesón cae sobre Gryll y se deforma, convirtiéndose en un gran charco viscoso, antes de rebotar y recuperar su forma antropomórfica.

Los saiyajín se ponen en guardia, nerviosos ante un enemigo que no comprenden. 

El rostro de la masa gelatinosa cambia continuamente, revelando características de los toreristos absorbidos y ahora también del sautén.

Bonacala, malherido en el suelo, se incorpora con esfuerzo para ver al Commesón.

– “Se ha liberado…” – murmura el toreristo. – “Es el final…”

Raditz mira de reojo al patrullero.

– “¡¿De qué estás hablando?!” – exige el saiyajín.

– “Estáis ante una fuerza más antigua que todos nosotros” – responde Bonacala.  – “La encontramos en unas ruinas antiguas… Sus capacidades superan nuestro entendimiento…”

Vegeta esboza una media sonrisa prepotente.

– “Supongo que esto es lo que Freezer quiere que le traigamos.” – dice el saiyajín.

Bonacala intenta levantarse, pero las fuerzas le fallan y cae al suelo.

– “Idiotas…” – dice el toreristo. – “No podéis enfrentaros al Commesón…”

– “Pues mírame” – sonríe Vegeta.

El humanoide morado se abalanza sobre el saiyajín, pero éste le apunta rápidamente con dos dedos.

– “¡HA!” – exclama el Príncipe.

El Commesón estalla en mil pedazos.

Nappa ríe burlándose de Bonacala.

– “¿Eso es todo?” – dice el grandullón. – “Vaya decepción…”

– “¿Qué le diremos a Freezer?” – pregunta Raditz.

– “La verdad” – dice Vegeta. – “Que lo que hemos encontrado aquí no valía la pena. Solo eran historias.”

En el planeta Freezer-51, en una de las celdas de la base, un menudo anciano barbudo de tez azul se encuentra sentado en una esquina. Su rostro y su cuerpo, cubiertos con una mugrienta tela marrón, muestran claras señales de tortura.

En el salón principal, Freezer está sentado en su trono flotante en su forma de máxima reducción. Sus hombres de confianza, Dodoria y Zarbon, lo flanquean. 

Un soldado se encuentra arrodillado ante el demonio del frío y reporta información. Su piel es morada, tiene dos protrusiones huecas en la cabeza y luce dos bigotes pedunculares mandibulares.

– “No hemos recibido ningún mensaje de su hermano, señor” – dice el soldado.

Freezer lo escucha pensativo.

– “¿Le robamos un prisionero y no dice nada?” – murmura Zarbon. – “Es extraño…”

– “Ese cobarde no se atreve a enfrentarse al señor Freezer” – fanfarronea Dodoria.

– “Cooler sabe que cualquier movimiento podría revelar sus intenciones” – dice Freezer. – “Sabe que a estas alturas ya habremos sonsacado toda la información a su prisionero…”

– “¿Nos concede la victoria?” – se extraña Zarbon.

Freezer, ensimismado, tarda en responder, pero finalmente sale de su trance.

– “Puedes retirarte, Kiwi” – le dice al soldado.

– “A sus órdenes, señor Freezer” – hace una reverencia el hombre antes de abandonar la sala. 

Freezer se dirije a sus hombres.

– “Dejadme solo.” – dice el tirano.

Zarbon y Dodoria hacen una reverencia y salen de la sala.

Freezer levita en su trono hasta el ventanal del palacio y pierde su mirada en el cielo.

– “¿Qué tramas, hermanito?” – refunfuña Freezer.

El ventanal se resquebraja de arriba abajo repentinamente.

En Toreri, Nappa agarra a Bonacala del brazo y lo levanta.

– “¿Qué hago con este, Vegeta?” – pregunta el saiyajín.

– “No me importa” – dice el Príncipe.

Nappa sonríe y propina un violento puñetazo al toreristo en el abdomen que lo hace escupir sangre y luego lo lanza a un lado con desprecio.

– “Está acabado.” – sentencia el saiyajín.

Vegeta, Raditz y Nappa se alejan de la zona en la que han estado luchando y regresan hacia sus naves.

– “Esto ha sido una pérdida de tiempo.” – protesta Raditz.

– “Vegeta lo ha destruido de un solo golpe” – ríe Nappa. – “¡JAJAJA!”

– “Freezer debería darse cuenta del verdadero poder de nuestra raza y dejar de perseguir viejas historias de fantasmas.” – dice Raditz.

– “¿Crees que el Imperio reclamará este planeta, Vegeta?” – le pregunta Nappa al Príncipe.

El saiyajín no responde.

– “¿Vegeta?” – insiste Nappa.

– “Que hagan lo que quieran.” – sentencia el Príncipe, malhumorado.

Mientras tanto, bajo sus pies, el viscoso líquido morado se filtra por el suelo, colándose entre las ruinas de la ciudad hasta llegar al toreri que sostiene el bastón. 

La esfera del pomo brilla intensamente mientras el Commesón la recubre y absorbe su energía, cambiando de color y tornándose azul.

El cuerpo del toreri empieza a convulsionar de forma extraña.

– “Hoy reclamo uno de vuestros monstruos…” – dice con voz robótica antes de quedarse sin energía.

En un planeta árido y remoto, en un laboratorio subterráneo, una computadora analiza los datos recibidos. Un fantasma sonríe.

Muy lejos de allí, Cooler se encuentra en el puesto de mando de su nave cuando un susurro invade su mente.

– “Has fallado…” – dice la voz.

El demonio del frío aprieta su puño, frustrado.

– “Mi hermano se ha entrometido…” – intenta excusarse Cooler. – “Y Gryll y sus hombres no han conseguido…”

– “Es tu error…” – replica el susurro. – “Tú me has fallado…”

– “Enmendaré mi torpeza, Salabim.” – murmura el hermano de Freezer. – “No volveré a fallar.”

Horas después de que las tres cápsulas espaciales saiyajín se alejan de Toreri, las ciudades vecinas llegan a las ruinas de la ciudad para socorrer a sus compatriotas.

Unos soldados encuentran al moribundo Bonacala en el suelo e intentan ayudarle.

– “¡Agente Bonacala!” – intenta hacerle reaccionar un soldado. – “¡¿Qué ha pasado aquí?!”

De repente brota del suelo un gran tentáculo azul y sacude a un grupo de soldados, lanzándolos por los aires.

Los soldados disparan a discreción, pero el enemigo genera más tentáculos que aplastan o golpean a todo el que se acerca.

En el otro extremo del universo, en el planeta Zoon, una guerra civil está teniendo lugar. Los ciudadanos se matan los unos a los otros en las calles. 

Entre los charcos de sangre, un pequeño individuo de piel amarilla y ojos saltones camina escoltado por un demonio de tez rosada, que viste un traje azul y capa blanca.

– “Llevo siglos intentando recrear el monstruo de mi padre sin éxito” – dice el renacuajo. – “Pero eso se acabó.” – sonríe.

– “¿Alguna novedad, Amo Babidí?” – pregunta el diablo.

– “Creo que lo he encontrado.” – sentencia el brujo.