DBSNL // Capítulo 172: El guerrero en penumbra

DBSNL // Capítulo 172: El guerrero en penumbra

“Mi poder es el de alguien que ha encontrado su verdadero camino.”

En el remoto planeta, Ub se ha dado cuenta de que su poder ha disminuido mucho desde que su alma se ha separado de la de Majin Bu.

– “Tranquilo, Ub” – dice Pan. – “Te protegeremos.”

– “Maldición…” – murmura Ub, frustrado.

– “Nosotras nos encargaremos del monstruo.” – añade Bra.

Janemba se pone en pie y camina torpemente hacia nuestros amigos.

– “¡Ahí viene!” – anuncia Pan.

El monstruo cada vez camina más rápido y sin frenos, dispuesto a arrollar a los chicos.

Bra y Pan se preparan.

– “¡MASENKO!” – exclama la hija de Gohan.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – dispara Bra.

Los dos ataques impactan en el monstruo, pero salen desviados; no le causan ningún daño.

– “¡MALDICIÓN!” – exclaman los tres. 

Pan agarra a Ub del brazo y se aparta hacia un lado, Bra vuela hacia el otro. El demonio pasa de largo.

Los tres chicos se reúnen en el aire, mientras el monstruo sigue corriendo hasta darse cuenta de que sus enemigos le han evitado.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Pan.

– “Solo podremos ganar si nos fusionamos de nuevo…” – dice Bra

– “No podemos repetir la fusión hasta dentro de un buen rato…” – lamenta su amiga.

– “¿Y qué se supone que debemos hacer hasta entonces?” – replica la hija de Vegeta.

El monstruo se ha detenido y busca a los chicos hasta que los encuentra en el cielo.

Janemba ríe mientras lo celebra con palmadas.

Ub mira al demonio que fue parte de él.

– “Qué tipo tan raro…” – refunfuña el terrícola.

De repente, el demonio estornuda y genera una esfera de energía verde que sale disparada desde su boca hacia nuestros amigos. El monstruo cae sentado en el suelo.

Ub mira rápidamente a sus amigas y decide apartarlas una a cada lado con empujones de ki.

– “¡UB!” – exclama Pan.

– “Idiota…” – refunfuña Bra.

El chico cierra los ojos. Sabe que no puede escapar.

– “Lo siento.” – murmura apenado.

Pero en el último instante, un individuo aparece de la nada sobre el muchacho y cae sobre él, arrastrándolo por accidente hasta el suelo y evitando así el ataque.

Los dos se levantan magullados.

– “Gracias…” – dice Ub.

– “¿Eh? ¿Qué?” – dice un confuso individuo, joven, vestido con ropas de Kaioshin. – “¿Dónde estoy?”

Ub y las chicas se miran confusos.

– “¿De dónde sale este tipo?” – se pregunta Bra.

– “¿Es un Kaioshin?” – dice Pan. – “¿Lo conoces, Ub?”

– “Ni idea…” – responde el muchacho.

Mientras tanto, en Namek, Vegeta ha llegado a la aldea, que ha sido devastada.

– “He llegado tarde…” – piensa el saiyajín.

Frente a él se encuentran cuatro personajes; Shiras, Garlick, Piccolo y Moro. El patrullero tiene inmovilizado al Patriarca.

Moro deja caer una gran piedra esférica al suelo. 

– “Vegeta…” – dice el Garlick. – “¿Cómo has llegado hasta aquí?”

– “He sentido una magia poderosa aparecer de la nada y luego desvanecerse.” – dice Moro. – “Ha tenido ayuda.”

Vegeta ignora a los dos demonios y se fija en Piccolo.

– “¿Has vendido tu alma?” – pregunta el saiyajín.

– “Éste es el verdadero Piccolo Daimaoh.” – responde el namekiano.

– “El Piccolo que conozco no es un cobarde.” – replica Vegeta.

Moro da un paso al frente.

– “¿Has venido a detenerme?” – pregunta el viejo brujo.

Vegeta se fija en Moro. A su alrededor, en el suelo, se encuentran siete grandes piedras esféricas; las Dragon Balls de Namek.

El saiyajín frunce el ceño, que contrasta con la sonrisa del demonio.

– “Han sido solo un aperitivo” – dice Moro. – “Las de la Tierra serán el plato principal.”

El brujo mira de reojo a Shiras.

– “Ya puedes matarle.” – ordena el brujo.

Moori cruza su mirada con la de Piccolo.

– “Nail…” – murmura el anciano.

Shiras rompe el cuello el anciano. 

Piccolo se lleva la mano a la cabeza, como si de repente un dolor punzante se instalara en su sien.

Garlick mira de reojo y con desconfianza al namekiano.

– “Hmm…” – gruñe el demonio.

Piccolo se da cuenta de las dudas del demonio y da un paso al frente sin dudar.

– “Yo me encargaré del saiyajín” – dice el namekiano.

Pero Moro extiende su brazo y detiene a su subordinado.

– “No.” – dice el brujo. – “He pasado mucho tiempo encerrado. Quiero hacer un poco de ejercicio.”

Vegeta esboza una media sonrisa.

– “Esto me ahorrará tiempo.” – presume fanfarrón.

El brujo se quita la capa, revelando una figura demacrada y encorvada. Un pantalón bombacho morado, una pechera metálica gris, ambos con adornos de pelaje marrón, y un cinturón con el sello del Amenoukihashi. Sus antebrazos están vendados. 

El cuerpo de Vegeta se envuelve en el aura azul del Súper Saiyajín Blue, pero esta se disipa al instante.

Moro sonríe.

– “Eso no va a funcionar en mi presencia.” – dice el brujo. 

Vegeta no borra la sonrisa de su rostro.

El aura azul le envuelve de nuevo, pero ésta se torna roja de repente, sorprendiendo a todos los presentes.

– “Ese ki…” – murmura Moro, que frunce el ceño.

La violenta aura del saiyajín adopta un color magenta, como si fuera una gran llama. Sus pupilas se tornan grises y su cabello rosado.

Moro mira atentamente a su adversario.

– “¿Qué poder es este?” – se pregunta el brujo. – “¿Qué clase de ki celestial puede revelarse en mi presencia?”

– “Mi poder es el de alguien que ha encontrado su verdadero camino.” – responde Vegeta. – “Intenté olvidar mi pasado, pero eso es imposible.” – continúa el saiyajín. – “He aceptado mis errores. Jamás podré borrarlos. Creí que mi sino era ser el mejor y superar a Son Goku, pero me equivocaba. En la Tierra descubrí mi verdadero deber.” – añade. – “Mi corazón estaba lleno de oscuridad, pero entre los humanos encontró un hogar que lo llenó de luz.”

– “Un guerrero en penumbra…” – murmura Moro.

Vegeta se señala con su pulgar derecho.

– “Esto es el Ikigai.” – dice el saiyajín. – “El poder del verdadero propósito.”

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 171: Moro

DBSNL // Capítulo 171: Moro

“Tengo planes ambiciosos.”

En el remoto planeta donde se encuentran los tres chicos, Janemba parece haber detenido su acometida. 

Ub, Bra y Pan, magullados, se ponen en pie entre un centenar de cráteres humeantes; han sobrevivido.

– “¿Qué podemos hacer?” – se pregunta Pan.

– “Casi no nos quedan fuerzas…” – murmura Bra.

Ub se siente culpable, pues el enemigo que tienen delante es la sombra demoníaca de Majin Bu.

Pan y Bra se transforman en Súper Saiyajín. Ub intenta usar su poder, pero la energía que emana es minúscula y su aura es incolora.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el chico de Isla Papaya, sorprendido por su poca fuerza.

– “Tu ki…” – dice Pan. – “Es…”

– “Es humano…” – añade Bra.

Ub, incrédulo, observa sus manos, impotente. 

En Konats, Moro observa a Goku detenidamente.

– “Son Goku…” – murmura el brujo.

– “¿Sabes quién soy?” – pregunta el saiyajín.

– “Mis dos pupilos me han entregado su magia y su sabiduría.” – responde Moro.

– “Pues ya debes saber… que no voy a dejar que te salgas con la tuya.” – dice Goku, con dificultad.

Moro se fija en la herida en el pecho del saiyajín. Son Goku se esfuerza en mantenerse en pie, pero ha perdido mucha sangre.

– “Mírate…” – dice el brujo. – “Estás acabado.”

– “Aún no…” – insiste Goku.

El Kashvar ignora a nuestro amigo y centra su atención en la Dragon Ball que tiene en su propia mano.

– “Tengo planes ambiciosos.” – sonríe el hechicero. – “Y no permitiré que nadie se entrometa.”

El brujo alza su mano izquierda hacia Goku y lo atrae con su magia, pero en el último instante da un paso a un lado, dejando pasar al saiyajín, que es y lanzado al interior del ojo del Amenoukihashi, cuyo portal se cierra tras él.

Piccolo se queda atónito al observar el poder de Moro. Goku ha sido derrotado y encerrado en lo más profundo del Makai.

– “Bien…” – murmura Moro. – “Lo primero es recuperar mi poder… ¿Dónde puedo encontrar más objetos mágicos como…?”

En ese instante, Moro se da cuenta de que ha perdido la Dragon Ball.

– “Ese miserable…” – refunfuña el brujo

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shiras.

– “Nada.” – responde Moro. – “¿Dónde puedo encontrar más objetos mágicos como esa esfera?”

– “Conozco el lugar idóneo.” – sonríe Garlick, mirando de reojo a Piccolo.

En Magorza, Iwen puede ver a Moro entre las sombras, pues éstas no ciegan la magia kashvar.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Vegeta, que ve a Iwen asustado.

– “Ha regresado.” – dice el brujo. – “Ya es demasiado tarde.”

Vegeta aprieta sus puños con rabia.

– “Llévame hasta él.” – dice el saiyajín.

– “Vegeta…” – responde Iwen. – “No eres rival para mi maestro.”

– “No te he preguntado tu opinión.” – responde el saiyajín. – “¡Llévame a donde sea que esté! ¡AHORA!”

En Namek, Moori y los namekianos han preparado las esferas del dragón.

– “Algo terrible ha sucedido…” – dice el Patriarca. – “Los terrícolas necesitan nuestra ayuda.”

Las siete esferas están listas y Moori alza sus brazos, dispuesto a invocar a Polunga, pero antes de que pueda recitar los vocablos adecuados en su lengua natal, alguien ha aparecido en una colina cercana. Moori puede sentir cómo la oscuridad cubre Namek.

Moro, Garlick, Shiras y Piccolo han llegado al planeta.

En Magorza, Jiren ha entrado en la sala donde se encuentra Vegeta.

– “Yo le acompañaré” – dice el haiirotoko.

– “Solo tengo poder para transportar a uno…” – responde Iwen. – “Después de eso, me desvaneceré para siempre.”

– “Vegeta, creo que…” – intenta hablar Jiren.

– “Ni se te ocurra decirme que debes ir tú” – replica el saiyajín, impaciente.

Jiren agacha la cabeza y esboza una media sonrisa.

– “No lo haré.” – responde el haiirotoko. – “Pero al menos acepta este regalo de mi gente.” – dice haciéndole entrega de un pequeño saco. – “Se han inspirado en la ropa de los terrícolas. Esperaban dártelo al final del entrenamiento, pero… Creen que te traerá suerte.”

Vegeta se sorprende ante el gesto de su compañero y acepta el obsequio.

– “Ten cuidado, Vegeta” – dice Jiren.

El saiyajín asiente.

Iwen suspira.

– “Haz que esto no sea en vano.” – dice el brujo.

Iwen recita unas palabras en un idioma antiguo y su silueta se desvanece, convirtiéndose en humo negro y fuego que envuelven a Vegeta.

En un instante, Jiren se queda solo en la sala del templo.

De repente, el saiyajín se encuentra en la superficie de Namek y el humo que lo envolvía se desvanece lentamente. Ahora Vegeta viste la ropa que Jiren le ha entregado; un pantalón y camiseta negros, cubiertos por un gi cruzado gris atado con un cinturón rojo, acompañado por sus guantes y botas blancas de saiyajín.

Vegeta observa su ropa y sonríe.

– “No está mal…” – murmura el saiyajín. 

Vegeta mira a su alrededor y enseguida reconoce el lugar.

– “¿Namek?” – se sorprende el saiyajín. – “¿Qué demonios hago aquí?”

Una terrible sensación embarga a Vegeta: “El que vio”; la misma presencia que sintió en el Makai y en el interior de Majin Bu.

– “Es como si estuviera en todas partes…” – murmura el saiyajín. – “Es terrible…”

Frente a él, a varios kilómetros de distancia, una columna de humo se alza, cubriendo parcialmente el cielo del planeta.

– “¡Tiene que estar allí!” – exclama antes de alzar el vuelo.

Mientras tanto, en lo más profundo del Makai, en la columna de hielo que ocupó Moro durante tantos milenios, Son Goku se encuentra congelado, con la esfera de cuatro estrellas en la mano.

DBSNL // Capítulo 170: "El que vio"

DBSNL // Capítulo 170: \”El que vio\”

“Hace honor a su leyenda.”

En un planeta desconocido, alejado de la mano de Dios, Pan, Bra y Ub pueden ver como la masa rosada que antes conformaba a Janemba ha cobrado forma. Un monstruo grande y orondo de color amarillo y morado se presenta ante ellos.

– “¿Qué es esa cosa?” – se pregunta Bra.

El monstruo ríe y golpea el suelo repetidas veces con las palmas de sus manos, como si fuera un enorme bebé.

– “Parece inofensivo…” – dice Pan, algo confusa.

– “No… No os dejéis engañar…” – dice Ub.

– “¿Es un enemigo?” – pregunta Bra.

– “Soy… era yo… Es el demonio…” – dice Ub. – “Puedo sentir su odio…”

El nuevo Janemba aplaude varias veces y con cada aplauso crea una onda expansiva que altera la realidad, mostrando fragmentos de distintas dimensiones durante un breve instante.

Dibujado por Beldum

El gran bebé pronto se fija en nuestros amigos y su mirada cambia de forma repentina, tornándose fría y amenazante.

Janemba propina un puñetazo en el suelo, pero su puño es transportado por un portal interdimensional antes del impacto y aparece sobre los chicos.

– “¡CUIDADO!” – exclama Bra.

Los chicos logran esquivar el ataque, que se estrella contra el suelo, creando una gran onda expansiva.

– “Es increíble…” – murmura Pan. – “¡Sigue teniendo una fuerza abrumadora!”

El monstruo repite su gesto y de nuevo su puño aparece sobre ellos, obligándoles a apartarse una vez más.

– “¡Es muy rápido!” – exclama Pan.

Janemba insiste una tercera vez.

Bra se da cuenta de que el portal está materializándose sobre ellos y, justo en el momento en que el puño aparece, ella le lanza un ataque de ki, provocando una explosión que es transportada a través del portal y sorprende a Janemba, haciéndole caer de espaldas al suelo, patas arriba. 

– “¡Bien hecho!” – celebra Pan.

– “No ha terminado…” – advierte Ub.

Unos agujeros en el tronco del monstruo, en forma de cañones, brillan intensamente.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Bra.

De repente, el orondo enemigo libera una tormenta de ataques de ki que barren el lugar, obligando a nuestros amigos a esquivar la incesante avalancha de energía.

En Konats, Piccolo tortura a Son Goku, cuya energía está siendo usada para abrir el portal del Amenoukihashi.

Madas y la bruja vuelven a pensar por separado desde hace milenios y se quedan desconcertados.

Son Goku, sufriendo en el suelo, mira a los dos personajes.

– “Necesitan ayuda…” – dice el saiyajín, que recibe una patada de Piccolo como castigo.

Madas da un paso al frente, dispuesto a pelear, pero la bruja le agarra del brazo. Sus ojos han quedado en blanco durante un breve instante.

– “¡Tienes que irte!” – despierta la anciana.

– “¿Qué?” – protesta Madas. – “¡Pero…!”

– “¡No hay tiempo!” – insiste la bruja.

Las voces llaman la atención de Garlick, que apunta con su dedo a Madas, listo para asesinarle.

Goku apunta con su mano a Madas y hace desaparecer al Kaioshin en el momento justo para evitar el ataque del demonio.

Piccolo se sorprende al ver la nueva técnica de Goku.

– “¿Qué has hecho?” – gruñe el namekiano.

– “Jeje…” – ríe sin fuerzas el saiyajín.

Goku recibe un nuevo pisotón que lo hace gritar a pleno pulmón.

– “¡YAAAAAAH!” –  se retuerce el saiyajín.

La anciana enseguida cae al suelo de rodillas, sin magia no le quedan fuerzas, y mira a Son Goku con una misteriosa pero reconfortante sonrisa.

Garlick dispara un extraño ataque de ki eléctrico que engulle a la bruja y acaba con su vida, dejando su cuerpo inerte y humeante yaciendo en el suelo.

Mientras tanto, el umbral se ilumina y el templo Yahirodono tiembla. Un torbellino de energía y humo rojo y negro aparece en el centro del ojo de la vieja estructura.

De repente, una explosión ocurre al otro lado del portal y trozos gigantescos de hielo atraviesan la dimensión, deslizándose por el suelo del templo Yahirodono.

En la Tierra, todos en la Corporación Cápsula perciben una terrible presencia que afecta sobretodo a Krilín.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta el terrícola.

En el espacio, en la nave de la Patrulla Galáctica, Son Gohan y Cell también perciben la llegada del nuevo enemigo.

– “¿Quién es?” – se pregunta Gohan.

– “Estoy… estoy temblando…” – piensa Cell, mirándose las manos.

En la vieja nave de la Corporación Cápsula, Hit y Trunks se encuentran entrenando cuando se detienen al sentir la desatada oscuridad.

– “Nunca había sentido algo así…” – dice Trunks, asustado.

En el planeta de Kaiosama, el Kaio del Norte siente que algo va mal y apunta con sus antenas hacia Konats.

– “No puedo ver nada…” – dice el Dios. – “Solo veo oscuridad…”

En Konats, una mano decrépita de tez azul y con uñas negras largas asoma por el portal y se agarra a él para salir.

– “Maestro…” – se arrodilla Salabim, con sus brazos extendidos hacia delante.

– “Maestro…” – repite Arak, imitando a su compañero Kashvar.

El ser cruza el umbral y desciende hasta el suelo. El personaje viste una larga túnica de color vino-tinto y su rostro está oculto bajo una capucha. Es un individuo de gran estatura que camina encorvado.

– “\”El que vio\”…” – murmura Garlick.

En el Más Allá, Kaiosama siente que una mirada se clava en su alma y cae de espaldas al suelo, aterrado.

– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso?” – titubea el Kaio. 

En la Corporación Cápsula, Uranai Baba decide cambiar la orientación de su visión e intenta ver la procedencia de ese terrible poder maligno, pero al intentar concentrar su poder, unos diabólicos ojos rojos se manifiestan en su bola de cristal, que se resquebraja de forma repentina y empuja a la bruja, estrellándola contra la pared de la sala, dejándola inconsciente en el suelo.

En el Planeta Sagrado, Shin y Kibito miran la bola de cristal de Madas que sufre el mismo destino que la de Baba, estallando en mil pedazos y dejando pasmados a los dos Kaioshin.

En el interior de la cueva, en el suelo, un malherido Son Goku observa al nuevo enemigo.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

“El que vio” mira a todos los presentes. Shiras, Piccolo y Garlick hincan la rodilla en señal de respeto y servitud. Son Goku sigue en el suelo, desangrándose. Salabim y Arak adoran a su maestro. Broly sigue inconsciente.

– “Maestro…” – dice Salabim. – “Al fin hemos logrado liberarle…”

– “Tenemos mucho que contarle, señor…” – dice Arak.

El anciano brujo alza sus manos y atrae a los dos Kashvar hasta él. “El que vio” sujeta las cabezas de los magos, sostenidos en el aire.

– “No hace falta que me contéis nada…” – dice el anciano. – “Compartidlo conmigo.” – sonríe bajo su capucha.

Las manos del anciano brillan con luz roja como la sangre y los ojos de Arak y Salabim se ponen en blanco.

Tras un instante, los cuerpos inertes de los dos Kashvar caen al suelo.

– “Ya veo…” – murmura el anciano.

De la túnica de Arak cae la Dragon Ball de cuatro estrellas, que rueda por el suelo.

Garlick, con cierto recelo, intenta hablar.

– “Señor…” – dice el demonio. – “Yo…”

– “Sé quienes sois.” – dice el encapuchado brujo.

– “Hace honor a su leyenda.” – dice Shiras.

– “No esperaba menos de \”El que vio\”” – añade Garlick.

El brujo esboza una media sonrisa.

– “\”El que vio\”, ¿eh?”” – dice el anciano. – “Esa ha sido mi identidad en estos tiempos de silencio…” – añade.

El Kashvar original se fija en la Dragon Ball y la reclama. Ésta vuela hacia su mano.

– “Eso se ha acabado.” – dice mientras juega con la esfera entre sus dedos. – “He regresado; y mi nombre volverá a ser pronunciado y temido en el Universo…” – sentencia mientras se quita la capucha, revelando un hocico de cabra con retorcidos cuernos en su cabeza y ojos rojos con pupilas rasgadas. – “Moro.”

Son Goku, pese a estar perdiendo mucha sangre, intenta ponerse en pie.

– “No creas que te lo pondremos fácil.” – dice el saiyajín.

Moro mira a nuestro amigo de reojo.

– “Son Goku…” – murmura el brujo.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 169: Anochecer universal

DBSNL // Capítulo 169: Anochecer universal

“Ha pasado mucho tiempo…”

Un endemoniado Broly transformado en ozaru brama al cielo. 

Goku le mira preocupado.

– “¿Qué te han hecho?” – se pregunta el saiyajín.

El simio clava su fiera mirada en Goku y le muestra los dientes agresivamente. Nuestro amigo se pone en guardia.

Broly abre sus enormes fauces y dispara una gran esfera de ki rojo como lo sangre que se aproxima a Goku a gran velocidad.

Nuestro amigo utiliza el Shunkanido para esquivar el ataque, que sigue su camino hasta impactar con el tronco de uno de los árboles gigantescos de Monmaas y estallar, desintegrando todo lo que hay a su alrededor.

Goku queda asombrado ante el poder destructivo del ataque.

– “Maldición…” – murmura Goku.

Madas, que se encontraba en la entrada de la cueva, sufre los efectos de la explosión; una gran ventisca le empuja y lo tira al suelo.

– “¡Es terrible!” – exclama el anciano.

Son Goku se prepara para pelear, pero pronto se da cuenta de la sorprendente velocidad de Broly, que pese a ser un mono gigante se mueve a un ritmo de vértigo.

Broly avanza hacia Goku corriendo a cuatro patas y salta sobre él para propinarle un manotazo.

Goku recibe el golpe y sale disparado hacia el suelo, pero se estabiliza dando una serie de volteretas en el aire antes de pisar tierra.

El ozaru no le da descanso. Broly cae sobre el terrícola, dispuesto a pisarlo, y Goku tiene que saltar hacia atrás para esquivar al simio. 

Son Goku coloca las manos frente a su rostro.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama al usar la técnica de la escuela Grulla.

La luz ciega a Broly, que se frota los ojos con fuerza, nervioso.

Goku avanza y vuela decidido entre las piernas del simio.

– “¡Voy a terminar con esto!” – piensa mientras pone rumbo a la cola del su adversario.

Pero en ese momento, Garlick se interpone en su camino y le propina un traicionero puñetazo.

Goku retrocede.

– “Maldita sea…” – maldice entre dientes. – “¡FUERA DE MI CAMINO!” – exclama mientras da una voltereta en el aire y propina una patada con el tacón sobre la cabeza del diablo, lanzándole contra el suelo.

Ahora es Shiras quien aparece detrás de Goku e intenta golpearle con una de sus mazas, pero el saiyajín la detiene con la mano y la estruja hasta destruirla.

– “¡Ya estoy harto!” – dice Goku, que propina un violento puñetazo en el abdomen del patrullero, haciéndole escupir sangre, y después lo remata con sus manos unidas como un martillo, precipitándolo contra el suelo.

En ese instante, Son Goku se da cuenta de que está rodeado por cientos de esferas de ki que flotan a su alrededor.

– “¡HAAAAA!” – grita Piccolo, desde tierra firme, haciendo que todas las bolas de energía se dirijan a Goku.

El saiyajín aprieta los dientes.

– “¡YAAAAAAH!” – grita a continuación, emanando una onda expansiva de energía que hace estallar los ataques antes de que pueda impactar contra él.

Goku frunce el ceño, listo para continuar su combate, pero de entre la humareda resultante aparece el rostro del simiesco Broly, que abre sus fauces una vez más para atacar a nuestro amigo.

El terrícola se cubre cruzando los brazos frente a su rostro y el chorro de energía proyectado por el enemigo lo engulle. El gran torrente de ki rojo crea un gigantesco surco en el suelo del bosque de Monmaas.

Garlick y Shiras se ponen en pie. Con unos pocos golpes han sufrido mucho daño. 

– “Ese mono al final lo matará antes de tiempo…” – refunfuña Shiras. – “No creo que los brujos sean capaces de controlarlo.”

Broly ruge al cielo. 

Goku se levanta chamuscado y magullado. El ataque lo ha empujado a varios kilómetros de distancia.

– “Maldita sea… Me ha cogido desprevenido…” – murmura el saiyajín. – “No puedo descuidarme de nuevo o puede ser mi final…”

Broly carga otra vez contra Goku, que se pone en guardia.

De repente, una gigantesca ave vuela rasante sobre nuestro amigo y ataca al ozaru, que intenta defenderse. Las garras del pájaro se clavan en el antebrazo del mono.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku.

Simio y ave se enzarzan en una salvaje escaramuza. El pájaro picotea al ozaru mientras bate sus alas, pero el saiyajín logra morderle una de ellas, impidiéndole alzar el vuelo.

Madas aparece junto a Goku.

– “Las criaturas de este planeta sienten que Broly es una entidad extraña…” – dice el anciano. – “Una figura disruptiva de la energía vital de Monmaas.”

– “Tengo que hacer algo…” – murmura Goku, preocupado por su alado amigo.

De repente, Shiras, Garlick y Piccolo aparecen para rodear al saiyajín y al viejo.

– “Madas…” – murmura Garlick. – “¿Qué haces tú en este planeta?”

El anciano clava su mirada en el ojo gris del Mojito y después se fija en Piccolo.

Goku se pone en guardia.

– “Yo me encargaré de ellos, anciano.” – dice el saiyajín, cuyos ojos se iluminan una vez más.

– “Está bien…” – responde Madas. – “Ten mucho cuidado.”

Shiras prepara la afilada empuñadura rota de su maza, listo para intentar asesinar al Kaioshin a traición, pero antes de que pueda dar ni un solo paso, Goku aparece delante de él, de espaldas para no perder de vista a sus otros dos contrincantes, y le propina un golpe en la nariz con el dorso de su puño. 

El golpe manda a volar a Shiras a través del bosque, perdiéndose rápidamente entre las gigantescas briznas de yerba.

Garlick y Piccolo embisten al saiyajín, pero Goku se mueve como un rayo e intercepta a Piccolo en el aire, repeliéndole y estampándole contra el tronco de un árbol, dejándole allí incrustado.

Garlick dispara una esfera de ki roja al terrícola, pero Goku la desvía hacia el cielo con un simple revés, y con esa misma mano emite un empujón de ki que lanza al demonio contra el suelo.

Goku mira atentamente a Garlick y, gracias a su entrenamiento, puede sentir la fuente de su poder; la esquirla cristalina que tiene incrustada en el brazo derecho.

El saiyajín desciende sobre el diablo, pero un desgarrador graznido llama su atención. Broly ha sometido al pájaro y prepara una esfera de ki en su boca para rematarlo.

Goku cambia de dirección y embiste al ozaru, propinándole un puñetazo en la mejilla que lo derriba. 

Mientras tanto, Madas se ha adentrado en la cueva y se ha topado con los dos kashvar. 

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice Madas.

– “Kaioshin…” – dice Arak. – “Tu magia puede protegerte parcialmente de la presencia de nuestro Maestro, pero no eres rival para nosotros.”

– “No nos detendrás esta vez…” – añade Salabim.

Arak invoca un guerrero de piedra que enseguida atacan a Madas.

El anciano intercepta al rocoso soldado y lo destruye de un puñetazo.

– “Muchas cosas han cambiado desde nuestro último encuentro en Konats…” – dice Madas.

Los dos brujos se sorprenden ante la fuerza del viejo Dios.

Mientras tanto, en el exterior, Broly intenta golpear a Goku, que vuela y se escurre entre los ataques del gigantesco simio, pero un golpe de cola lo sorprende y lo lanza contra una roca cercana.

Goku se pone en pie antes de que un nuevo ataque explosivo de Broly lo alcance.

– “Su poder va en aumento… Es increíble…” – murmura Goku, preocupado. – “¡Tengo que terminar esto ya!” – exclama mientras embiste a su enemigo.

Pero de repente, Broly grita y su aura estalla, generando cientos de esferas de ki que bombardean el bosque y sorprenden a Son Goku.

La cueva tiembla. 

Madas pelea contra una decena de guerreros de roca que se reconstruyen continuamente.

Goku ha recibido múltiples impactos, pero se levanta una vez más. Su aura genki ha desaparecido, pero él no está dispuesto a rendirse.

– “Lo siento, Broly…” – murmura el saiyajín. – “Pero no me queda otra opción.”

El saiyajín se envuelve de nuevo en el aura genki, que pronto se reduce para concentrarse en su mano derecha.

– “Espero que esto salga bien…” – sufre el saiyajín.

Goku abre la mano y se materializa una pequeña Genkidama. Sus ojos se apagan.

Broly clava su airada mirada en Goku. Enseguida abre su enorme boca y dispara un poderosísimo ataque de energía que se aproxima a nuestro amigo a toda velocidad.

– “¡HAAAA!” – lanza la esfera Goku.

La Genkidama se dirige al encuentro del ataque enemigo, dejando tras de sí una fina estela plateada. Los dos poderes impactan. La pequeña Genkidama contrasta con el gigantesco torrente de energía de Broly, pero tras un pequeño vaivén, la energía natural empieza a ganar terreno al poder destructivo enemigo.

La Genkidama hace retroceder el ataque de Broly y pronto lo desintegra, continuando su viaje hasta golpear al sorprendido ozaru, que nada puede hacer frente al impacto de la energía vital lanzada por Goku.

El ataque estalla, dividiéndose en siete rayos, algunos estallan en el bosque y otros se pierden en el cielo. Uno de los que ha ascendido empuja a Broly, que a medida que avanza se convierte en humano, pues su cola ha sido calcinada. 

Madas y los Kashvar pueden ver desde la cueva la nueva luz que ilumina Monmaas.

– “Habéis perdido…” – dice el viejo Kaioshin.

Salabim y Arak se ponen nerviosos.

La luz se desvanece. El cuerpo de Broly cae al suelo en lo más profundo del bosque. El saiyajín ha perdido el conocimiento, pero aún respira.

Goku recupera el aliento. Sus ojos ya no brillan. El saiyajín está agotado, pero satisfecho, pues puede sentir la tenue energía de Broly.

– “Jeje…” – sonríe Goku. – “Funcionó…” – suspira.

De repente, el saiyajín siente que algo se aproxima por su espalda y se da la vuelta rápidamente… Pero ya es demasiado tarde. Un Makankosappo de Piccolo le atraviesa el hombro izquierdo, cerca del corazón.

Goku cae de espaldas al suelo.

– “¡AAAAAAH!” – grita el saiyajín.

Shiras y Garlick se complacen de que Piccolo haya tenido éxito.

El namekiano se acerca al malherido Son Goku.

– “Te lo dije hace mucho tiempo…” – sonríe Piccolo. – “Ideé esta técnica con el objetivo de matarte.”

Goku aprieta los dientes.

– “Esperaba más honor por tu parte, Piccolo…” – dice el saiyajín.

El namekiano coloca su pie sobre la herida de Goku.

– “No esperes honor de un demonio.” – se burla Piccolo.

Daimaoh retuerce su pie.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

En la cueva, los gritos de Son Goku retumban entre las paredes.

– “¡Tráelo aquí!” – ordena Salabim. – “¡Entre los pilares de fuego!”

El namekiano patea a Goku para desplazarlo hasta que cae por el agujero en el techo de la cueva, en el centro de los pilares antes encendidos por Arak.

– “Aaaahh…” – se queja el saiyajín.

– “¡GOKU!” – se preocupa Madas.

El Amenoukihashi empieza a brillar intensamente. 

Salabim y Arak se arrodillan frente a la estructura antigua.

– “¡Hazle daño más daño!” – grita Arak. – “¡Ya falta poco!”

– “¡Está casi listo!” – llora de alegría Salabim. – “¡Va a regresar!”

Madas se queda aterrado ante la escena. El viejo Kaioshin puede sentir como sus poderes están mermando.

– “No… Mi magia…” – se preocupa el anciano. – “A este paso…”

Madas se da cuenta de que su cuerpo empieza a temblar de forma extraña.

– “Vete…” – dice Goku, antes de recibir un otro pisotón de Piccolo. – “¡AAAAAAH!” – grita de nuevo.

– “Es demasiado tarde…” – lamenta el anciano. – “Lo siento, Son Goku” – se despide antes de que su cuerpo se divida en dos; un joven Kaioshin y una arrugada bruja se miran mutuamente, incrédulos.

En la Tierra, los supervivientes, reunidos en la Corporación Cápsula, observan atentamente la esfera de la bruja, que busca una señal a través del Universo.

– “¿Dónde están Goku y Vegeta?” – pregunta Krilín. – “¿No puede localizarlos?”

– “No es tan sencillo…” – responde Baba. – “Fuerzas oscuras están en movimiento… Nublan mi visión…”

– “¿Goten y Trunks?” – insiste Krilín. – “¿Pan y Bra?”

– “Lo siento…” – responde la bruja. – “No puedo verlos…”

– “¿Y Son Gohan?” – pregunta Ten Shin Han.

Uranai Baba empieza a frotar de nuevo su bola de cristal.

– “Veamos…” – murmura la anciana.

Pero de repente, antes de que la bruja pueda focalizar su magia, la bola de cristal se torna negra.

En Magorza, Vegeta habla con Iwen en la tenebrosa sala del templo.

– “Me necesitan” – dice Vegeta. – “Tengo que marcharme.”

– “No estás preparado…” – responde Iwen. – “Pero creo que ya lo sabes.”

– “Estoy dispuesto a correr ese riesgo.” – insiste Vegeta.

– “Si te marchas, te espera un destino peor que la muerte.” – dice el brujo. – “Puedo ver retazos de tu futuro entre las sombras.”

De repente, una terrible presencia inunda la sala.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Vegeta, que se da cuenta de que su cuerpo tiembla de miedo instintivamente. – “¿Qué es esta sensación?”

– “Es él…” – responde Iwen. – “Mi Maestro… \”El que vio.\””