DBSNL // Capítulo 167: Una tenue luz

DBSNL // Capítulo 167: Una tenue luz

“Eres mi mejor versión.”

En el escondite del kashvar Arak, Son Goku sospecha sobre la extraña ilusión en la que se encuentra atrapado. Frente a él, el brujo sigue sonriente y jugando con la Dragon Ball de cuatro estrellas en su mano.

– “Esto no es Monmaas…” – murmura el saiyajín. – “Pero no nos hemos movido… ¡¿Acaso…?!” 

En la cueva, Arak está solo en la misma sala. No hay rastro de Goku. El brujo ha dibujado un extraño portal con símbolos antiguos en la pared de su cueva y coloca la mano en el centro del umbral, haciéndolo brillar.

De repente, un grito empieza a oírse en la cueva cada vez con más fuerza.

– “¿Eh?” – se sorprende el kashvar.

La voz cada vez se oye con más volumen hasta que la realidad se rompe como un cristal, revelando a Son Goku en el centro de la sala.

– “¡¿Tan pronto?!” – se asusta Arak.

El grito de Son Goku cesa y el saiyajín clava su airada mirada en el malcarado hechicero.

– “Se acabaron los trucos, brujo” – dice Goku. 

– “No cantes victoria…” – refunfuña Arak.

El umbral dibujado en la pared se ha convertido en portal mágico de niebla que conecta la cueva con otro punto a través del universo; es el templo Yahirodono.

Garlick, Shiras y Piccolo Daimaoh cruzan el umbral.

Entre la neblina, Son Goku puede ver una gran estructura en el centro del templo, a Broly aprisionado frente a ella, y a Salabim observando desde una distancia segura.

Son Goku estudia a sus tres enemigos, entre los que identifica enseguida a su amigo namekiano.

– “Piccolo…” – murmura el saiyajín, entristecido al ver a su amigo con un rostro al que se enfrentó hace tantos años. – “¿Qué ha pasado?”

– “Son Goku…” – sonríe el demonio. – “Hoy es el día en que podré vengarme al fin.”

Garlick da un paso al frente.

– “No estamos aquí por vendettas personales.” – le recuerda el diablo a su compañero. – “Necesitamos tu energía, Son Goku.”

El saiyajín mira muy serio a su oponente y tras un lento parpadeo sus ojos se iluminan de color celeste.

– “Venid a por ella.” – dice Goku.

Garlick chilla y su cuerpo se transforma, adoptando su forma musculosa. Él y Shiras se abalanzan sobre el saiyajín.

El cuerpo de Goku se envuelve en la característica aura Genki.

Garlick lleva la delantera y se dispone propinar un puñetazo al saiyajín en la cara, pero Goku lo esquiva simplemente inclinando su cabeza hacia un lado, mientras contraataca con un sencillo puñetazo en el costado del demonio.

Garlick cae de rodillas al suelo, sorprendido por el devastador poder de su adversario.

Shiras salta por encima del diablo, volando directo hacia Son Goku, que se prepara para detener el golpe del patrullero, pero éste utiliza sus habilidades transtemporal para corregir la trayectoria de su puñetazo y alcanzar al saiyajín en la cara.

Goku da un paso atrás, pero enseguida vuelve a clavar sus ojos celestes en el patrullero, sin el menor signo de dolor.

Shiras siente un escalofrío al cruzar su mirada con la del saiyajín y retrocede instintivamente.

Garlick se levanta, y él y Shiras se ponen en guardia, ahora preocupados por las habilidades demostradas por su adversario.

Piccolo sonríe. Él es el único que había sido testigo previamente del verdadero poder de Son Goku.

El endemoniado namekiano hace crujir sus puños y su cuello.

Goku le mira detenidamente, ignorando a los otros dos individuos.

– “¿Por qué, Piccolo?” – le pregunta el saiyajín, ignorando a los demás.

– “Poder… Venganza…” – responde el namekiano. – “¿Necesito más?”

– “Tú no eres así.” – dice Goku. – “Ya no.”

– “¿Con quién crees que estás hablando?” – sonríe su viejo amigo. – “¡Yo soy Piccolo Daimaoh! ¡Rey de los Demonios!”

– “¿Qué debo decirle a Son Gohan?” – pregunta Goku.

Las palabras del saiyajín se clavan en Piccolo como cuchillos.

– “¡¡NO ME IMPORTA!!” – replica el namekiano. – “¡¡LUCHA CONMIGO, SON GOKU!!”

Garlick y Shiras se sorprenden al ver al namekiano movido por la ira.

– “Parece que fue una buena decisión reclutarlo…” – piensa Garlick.

Piccolo se envuelve en su nueva aura demoníaca de color rojo con relámpagos negros que chasquean a su alrededor.

Son Goku frunce el ceño al sentir ese oscuro ki.

Mientras tanto, en un planeta desconocido, Janemba sufre un terrible tormento.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta la fusión metamor. – “¿Es Ub? ¿Está luchando?”

De repente, en el interior del monstruo, Ub se encuentra frente Mr. Bu. El suelo invisible tiembla violentamente. Los dos están en vueltos en una brillante barrera de energía. Las tinieblas chochan contra la pantalla, intentando penetrar en la burbuja.

– “Señor Bu…” – dice Ub. – “¿Qué está pasando?”

– “Estoy muy contento de haberte conocido, Ub” – dice Bu. – “Ha sido toda una aventura.”

– “¿Qué significa eso?” – pregunta el muchacho.

Mr. Bu coloca su manopla sobre el hombro del chico.

– “Cuida del señor Satán y de su familia por mí.” – dice Mr. Bu. – “Yo ya no podré ayudarte.”

– “S… señor Bu…” – titubea Ub, con lágrimas en los ojos.

– “Eres mi mejor versión.” – se despide su compañero.

El cuerpo de Bu se desvanece, dejando a Ub solo.

La barrera se torna rosada y brilla con más intensidad.

Dos tenues voces masculinas que el chico desconoce pero que le resultan extrañamente familiares pueden oírse como susurros en la oscuridad.

– “Un muchacho muy peculiar, ¿no le parece?” – dice una de ellas.

– “Tiene buenos amigos.” – responde la otra, cuyo timbre de voz recuerda mucho al de Mr. Bu, pese a no ser la misma voz. – “Estará bien.”

La barrera estalla, empujando la oscuridad lejos del chico.

De repente, en el exterior, el cuerpo de Janemba se resquebraja y estalla en miles de trozos, revelando a Ub, descalzo y vestido con los pantalones blancos de Isla Papaya, que se desploma en el suelo, inconsciente.

– “¡UB!” – exclaman las chicas fusionadas, que pronto acuden a socorrerle. 

Mientras tanto, en la Tierra, Ten Shin Han, Mai y Baicha ya han llegado a la Corporación Cápsula en el vehículo del difunto Yamcha, donde son recibidos por Krilín y Brief.

– “Me alegro de veros” – dice Brief.

– “Es un alivio que estéis bien.” – suspira Krilín.

Baicha, que aún no es capaz de comprender completamente la situación, no tarda en empezar a juguetear Tama, el gato de la familia Brief, al que persigue por el jardín.

Ten Shin Han agacha la cabeza.

– “Creo que no queda nadie más.” – dice Ten. – “No hemos encontrado ningún rastro de vida en todo nuestro viaje.”

– “Es terrible…” – añade Mai. – “Solo hay horror y destrucción.”

– “Maldita sea…” – gruñe Krilín, que aprieta los puños frustrado.

En ese instante, una presencia en el cielo llama la atención de nuestros amigos. Uranai Baba ha aparecido de la nada, montada en su bola de cristal.

DBSNL // Capítulo 166: Amenonuhoko y Amenoukihashi

DBSNL // Capítulo 166: Amenonuhoko y Amenoukihashi

“Las comunicaciones no funcionan.”

Son Gohan y Pino han llegado al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, cuyas ruinas flotan en el espacio.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan, aterrado ante tal escena.

– “No detecto señales de vida.” – dice el androide. – “Es terrible…”

– “¿Quién ha podido hacer algo así?” – murmura el mestizo.

De repente, alguien aparece en la nave, sorprendiendo a Gohan y a Pino.

– “¡Cell!” – exclama Gohan, sorprendido al ver al insecto.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta Pino, molesto con su presencia.

– “Tranquilo, trozo de chatarra” – se burla Cell. – “Ahora no somos enemigos.”

– “Este no es el momento.” – les interrumpe Gohan. – “¿Qué sabes, Cell?”

El insecto echa un vistazo por la ventana de la nave.

– “Creo que sé quién ha podido hacer esto…” – responde Cell.

– “¿Quién ha sido?” – pregunta Gohan.

Cell no responde. Algo lo ha distraído.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Gohan.

– “Es extraño…” – dice el insecto. – “Desde aquí tampoco puedo sentir la Tierra.”

Gohan se preocupa al oír a Cell.

En el planeta de Hit, el asesino y Trunks se preparan para partir. Strai, Cheelai y Punch ayudan a preparar la vieja nave de la Corporación Cápsula, cargando suministros para el viaje. La pequeña Kik intenta colaborar transportando un pequeño tarro de legumbres caseras.

Trunks se acerca a Cheelai.

– “Creo que tenemos suficiente.” – dice el mestizo.

– “No hagas ninguna tontería” – responde la patrullera brench.

– “Ya me conoces.” – sonríe Trunks.

– “Por eso lo digo.” – replica Cheelai, golpeando tiernamente con el puño el brazo del mestizo.

Hit se despide de su mujer y sus hijos.

– “Volveremos lo antes posible” – dice Hit. – “Os encontraremos.”

– “Estaremos bien.” – responde Strai. – “Mañana partiremos con la nave de Trunks. Cheelai conoce un lugar en el que estaremos a salvo.”

Hit agarra a Punch de los hombros.

– “Cuida de tu madre y de tu hermana.” – le dice el asesino. – “Y haz caso de lo que te diga la muchacha de la patrulla.”

Punch, con lágrimas en los ojos, asiente.

Hit coge a la pequeña Kik en brazos.

– “¿Vas a pórtate bien, renacuajo?” – dice el asesino.

La pequeña asiente con una sonrisa.

– “Bien.” – sonríe Hit. – “Solo estaré un tiempo fuera. Nos veremos muy pronto.”

En unos minutos, Trunks y Hit suben a la nave y se despiden mientras se cierra la compuerta.

La nave no tarda en despegar.

– “Las comunicaciones fallan.” – dice Trunks. – “No logro establecer contacto con el Cuartel General de la Patrulla Galáctica.”

– “Lo más probable es que ya haya sido atacado.” – dice Hit. – “Shiras busca venganza.”

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta el mestizo.

– “Conozco a alguien que puede respondernos a algunas preguntas.” – dice Hit.

Hit se acerca al tablero de mandos y teclea las coordenadas.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Trunks.

– “Al Planeta Maldito” – responde Hit. – “Rumbo a Konats.”

Mientras tanto, en Magorza, Vegeta y Jiren se separan tras un choque y sus auras se disipan antes de que los dos caigan de rodillas al suelo, agotados y magullados. Su ropa está hecha trizas.

– “Casi lo tienes, Vegeta” – sonríe el haiirotoko.

El saiyajín contempla sus manos, sorprendido ante su propio poder. Vegeta cierra los puños y una pícara sonrisa se dibuja en su rostro.

– “Estoy listo.” – dice el saiyajín.

Jiren y Vegeta se levantan con dificultad.

– “Aún no.” – responde el haiirotoko.

– “¿Qué?” – replica Vegeta, confuso.

De repente, la voz de Kaiosama llega hasta el saiyajín.

– “¡Vegeta!” – exclama el Kaio del Norte. – “¡Al fin logro contactar contigo!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el saiyajín.

– “¡La Tierra ha sido atacada! ¡Es terrible!” – anuncia Kaiosama.

Vegeta aprieta los dientes.

– “Tengo que irme.” – le dice a Jiren.

– “No estás listo.” – responde el haiirotoko. – “No puedes marcharte.”

– “No te estoy pidiendo permiso.” – responde Vegeta.

Jiren recapacita un instante. Entiende al saiyajín, pero marcharse ahora podría poner en riesgo la victoria contra tan terrible enemigo. 

– “Entiendo cómo te sientes, Vegeta” – dice Jiren. – “Pero si das un paso en falso, todo habrá sido en vano.”

– “Lo entiendo” – dice el saiyajín. – “Pero no puedo quedarme aquí de brazos cruzados.”

Jiren reflexiona un instante.

– “Será mejor que hables de nuevo con Iwen.” – sentencia el haiirotoko.

Janemba y la fusión metamor surcan el espacio a través de la técnica transdimensional del diablo. Al hacerlo, sus consciencias se entrelazan. Bra, Pan y Ub se encuentran cara a cara en una sala de infinita oscuridad.

El chico está sentado en el suelo, acurrucado y asustado. 

– “¿Ub?” – dice Pan, acercándose al chico. – “¿Eres tú?”

El chico levanta la cabeza al oír a su amiga.

– “¿Pan?” – responde el chico.

La muchacha intenta acercarse a él, pero Ub la rechaza.

– “¡No te acerques!” – dice el chico de Isla Papaya.

– “Tranquilo, Ub” – intenta reconfortarlo ella.

– “Ten cuidado, Pan” – advierte Bra.

– “¡No os acerquéis!” – insiste Ub. – “¡No quiero haceros daño!”

– “No me harás daño.” – sonríe Pan, ofreciéndole la mano. – “Somos amigos.”

Ub se sorprende ante la confianza de la risueña muchacha.

– “He matado… He matado a mucha gente…” – titubea el chico, mirando al suelo, avergonzado y dolido. 

– “No has sido tú” – responde Pan. – “Tú jamás harías eso.”

La sonrisa de la muchacha tranquiliza a Ub.

– “Vámonos a casa, Ub” – insiste la hija de Gohan.

El chico, pese a las dudas, extiende la mano hacia ella, pero la oscuridad que envuelve al muchacho se enrolla en su cuerpo como tenebrosos tentáculos que tiran de él con vehemencia, alejándole de su amiga.

Pan agarra el brazo del chico para ayudarle.

– “¡No voy a soltarte!” – exclama Pan.

– “¡Déjame!” – dice Ub. – “¡Matadme! ¡No dejéis que haga daño a nadie más!”

– “¡No voy a rendirme!” – dice Pan. – “¡Vienes conmigo!”

– “¡Escúchame!” – exclama Ub. – “¡Tenéis que detenerme!”

La oscuridad cada vez agarra al chico con más fuerza, pero las manos de Bra se unen a las de Pan.

– “¡Basta de excusas!” – dice Bra. – “¡Si queremos hacernos más fuertes, tendremos que trabajar juntos!”

Ub y Pan se sorprende gratamente al ver a Bra tan decidida.

– “¿Quieres compensar el daño que has hecho?” – le dice la hija de Vegeta. – “¡Pues sal de aquí y enfréntate a tus demonios!”

Las dos chicas tiran de Ub con fuerza hasta liberarlo.

En ese instante, Janemba y la fusión aparecen sobre un planeta que desconocen, perdido en lo más profundo del universo.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta la fusión. – “¿Qué ha pasado?” – añade mientras mira sus manos. – “Seguimos fusionadas…”

Janemba se agarra la cabeza como si sufriera una terrible jaqueca

– “¡¡¡YAAAAAAHH!!!” – exclama en un estremecedor y ensordecedor grito.

En Konats, Broly sigue encarcelado en su prisión atemporal, cerca del Amenoukihashi. Salabim realiza los últimos preparativos. 

– “Date prisa, brujo” – dice Garlick. – “Estoy impaciente por ver si ese Maestro del que tanto presumes es tan extraordinario como lo pintas.”

– “Paciencia” – dice el brujo. – “Ya casi está. Solo falta un pequeño detalle.”

– “¿Qué es lo que necesitas ahora?” – responde Shiras, algo molesto. – “No tienes más que exigencias…”

El Kashvar mira de reojo al patrullero y responde.

– “Activar un mecanismo como éste requiere mucha energía.” – explica Salabim. – “El Amenouhoko es el encargado de recolectarla, pero éste no ha sido muy colaborador… Las otras llaves han hecho su aportación, pero aún no es suficiente, así que tendremos que utilizar otro mecanismo…”

– “¿De qué se trata?” – pregunta Garlick.

Salabim sonríe.

– “Ya tenemos un plan en marcha.” – revela el brujo. – “Pronto estará listo.”

En Monmaas, Goku sigue atrapado por los trucos de Arak. El brujo le muestra la Dragon Ball, tentándole una vez más.

– “¿Por qué no vuelves a intentarlo?” – se burla el kashvar. 

Son Goku respira hondo e intenta calmarse y concentrarse.

– “No puedo sentir ninguna energía fuera de esta sala…” – se da cuenta el saiyajín. – “¿Por qué? ¿Dónde estoy?” – se pregunta.

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

“¿Es así como se sienten?”

En la Tierra, Krilín ha sentido una energía en la Capital del Oeste y ha seguido su rastro hasta la Corporación Cápsula.

Al descender en el jardín, Krilín se da cuenta de que es el Doctor Brief.

– “Doctor…” – dice el terrícola.

Brief está sentado en una silla del jardín, acariciando a Tama, su gato negro.

– “¡Krilín!” – se sorprende el doctor. – “¡Estás vivo!”

– “Lo estoy.” – dice agachando la cabeza. – “Ten Shin Han y yo” – sentencia.

– “Los demás…” – dice Brief.

Krilín niega entristecido. 

– “Lo siento” – lamenta Brief.

– “Bulma y…” – intenta decir Krilín.

Brief agacha la cabeza y asiente.

– “Lo siento.” – dice Krilín. – “No fuimos capaces de detener a ese monstruo.”

El pequeño gato negro lame la mano del doctor.

– “Estaba trabajando en la cámara de gravedad cuando ocurrió” – dice Brief. 

– “Por eso se salvó.” – dice Krilín. – “Ese demonio no pudo captar su energía.”

– “Bulma tenía que reparar la sala…” – dice Brief. – “Pero le dije que lo haría yo… Que ella se tomara un descanso…” – el doctor se quita las gafas y se frota los ojos.

– “No es culpa suya, doctor.” – dice el terrícola.

Brief se levanta y Tama salta sobre su hombro.

– “¿Bra…? ¿Y Trunks…?” – pregunta Brief. 

– “No lo sabemos.” – responde Krilín. – “Bra y Pan entraron en la sala del Espíritu y el Tiempo, pero la puerta ha sido destruida. Trunks y Goten desaparecieron de forma inexplicable.”

– “Espero que estén bien…” – sufre Brief.

– “Encontraremos un modo de solucionarlo todo.” – dice Krilín. – “Debemos tener fe en Goku y en Vegeta” – añade. – “Ellos siempre encuentran la manera. Seguro que regresarán más fuertes que nunca.”

– “Sí…” – suspira Brief, forzando una media sonrisa. 

Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, la fusión sigue enfrentándose a Janemba ante la mirada estupefacta de Shin y Kibito.

Las chicas propinan un latigazo a su enemigo, que se cubre con su brazo derecho. El arma se enrolla en la extremidad de Janemba y las chicas rápidamente rodean al enemigo, atrapándole con su látigo. 

La fusión agarra su propio brazo derecho, del que emana el látigo de ki, con la mano libre.

– “¡HAAA!” – grita la fusión.

Un pulso de energía recorre el látigo hasta el extremo y estalla al alcanzar a Janemba.

– “No te lo esperabas, ¿eh?” – se burla la fusión.

La polvareda se disipa y revela a un herido Janemba que ya se está regenerando.

– “¿Es que no te cansas?” – pregunta la guerrera definitiva, cuya alegría se ha acabado pronto.

De repente, el demonio empieza a convertirse en pequeñas piezas que desaparecen una tras otra.

– “¡Se escapa!” – exclama la fusión. – “¡No te lo permitiré!”

Las chicas se abalanzan sobre el demonio y se agarran a una de las piezas.

La extraña transformación afecta a la guerrera, cuyo cuerpo se divide en un centenar de fragmentos que acompañan a Janemba.

Shin y Kibito se quedan solos en el planeta de los Dioses, en silencio, boquiabiertos ante lo ocurrido.

Mientras tanto, Son Gohan y el Número 16 vuelan de regreso a la Tierra. El mestizo sigue las indicaciones del androide para pilotar la nave.

– “Lo estás haciendo bien, Son Gohan.” – le felicita Pino.

– “Eres un buen instructor.” – responde el mestizo.

Gohan aprieta el botón de su comunicador, intentando contactar con sus compañeros, pero no hay respuesta.

– “Es extraño…” – dice Gohan. – “Sigo sin poder contactar con el Cuartel General.”

– “Debe haber ocurrido algo.” – dice Pino.

– “Tampoco puedo sentir su presencia…” – murmura Gohan. – “Será mejor que nos demos prisa.”

En el planeta Popol, Cell se ha quedado a solas con Tarble y Kale.

– “Se ha llevado a Broly…” – lamenta Tarble.

Kale se acerca a Cell y lo increpa.

– “¡¿Por qué no has hecho nada?!” – le recrimina la saiyajín. – “¡Cobarde!”

Tarble se acerca a su amiga e intenta calmarla.

– “No habría cambiado el resultado.” – dice el saiyajín. – “Además, él no nos debe nada. Ya nos ha salvado una vez.”

– “No es eso” – interrumpe Cell, desconcertando a los saiyajín.

El insecto aprieta sus puños con rabia y hace rechinar sus dientes. En su mente puede ver el rostro de los guerreros Z cuando se enfrentaron a él en su Universo, aterrados ante su poder. También el rostro del terrícola del U2 al que mató durante el torneo.

– “¿Es así como se sienten?” – piensa el insecto. 

Cell coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Supongo que la Tierra está demasiado lejos…” – murmura Cell. – “Pero puedo sentir otro ki.”

Los dos saiyajín están confusos.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble. – “¿Qué haces?”

– “Manteneos al margen” – les advierte Cell. – “Esto os supera.”

– “¡No abandonaremos a Broly!” – replica la muchacha.

– “No hay nada que podáis hacer” – sentencia Cell, antes de desaparecer con el Shunkanido.

Tarble y Kale se quedan a solas.

– “Insolente…” – refunfuña Kale.

Mientras tanto, en el planeta sin nombre, Hit y Trunks han enterrado a Koros.

– “Tendréis que moveros otra vez.” – dice el mestizo. – “Si él os ha encontrado, pronto lo hará Shiras.”

El asesino parece pensativo.

– “¿Conoces algún lugar donde podáis estar seguros?” – pregunta Trunks.

Hit mira su cabaña. En el patio, Cheelai juega con la pequeña Kik para tranquilizarla, llevándola a caballito, y persiguen a Punch, mientras Strai los observa y ríe.

– “No.” – dice Hit. – “Ya me he escondido lo suficiente.”

– “¿Qué quieres decir?” – pregunta Trunks, confuso.

– “Esta vez seremos nosotros los que vayamos a por Shiras.” – sentencia el asesino. 

Trunks se sorprende ante el cambio de actitud de Hit.

– “¿Estás seguro?” – pregunta el mestizo.

– “Debemos luchar para proteger lo que queremos.” – dice Hit.

El mestizo mira a Cheelai.

– “Sí” – dice Trunks. – “Esta vez será distinto. Juntos podemos ganar.”

En Luud, la Patrulla Galáctica no logra contactar con el Cuartel General. 

– “Llevamos un buen rato intentándolo.” – se preocupa Katopesla. – “¿Qué habrá pasado?”

Nasjorin sale del templo en ruinas y se une a ellos. 

– “Gracias, guerrero.” – le recibe Sheela, ofreciéndole la mano.

El inushi la acepta.

– “Tenemos un mismo objetivo.” – dice Nasjorin. – “No podemos dejar que se salgan con la suya.”

– “¿Quién eres?” – pregunta Katopesla.

– “Me envían los Kaioshin.” – dice el inushi.

– “¿Los Kaioshin?” – queda impresionada Sheela.

– “Este conflicto afecta a todo el Universo” – explica el perro. – “Nadie puede quedarse al margen.”

Katopesla sonríe.

– “Si los Dioses están de nuestro lado, esto será pan comido.” – celebra el patrullero.

– “Hay amenazas que superan incluso a los Dioses.” – dice Nasjorin. – “Debemos trabajar todos juntos.”

Katopesla agacha la cabeza, algo avergonzado por la dosis de realidad que le ha proporcionado el inushi.

– “Ya veo…” – dice el patrullero.

Nasjorin esboza una media sonrisa, pues le complace el entusiasmo del patrullero.

De repente, el Kaioshin Wakari aparece de la nada.

– “Te necesitamos, Nasjorin.” – dice el Dios.

– “Estoy listo.” – asiente el inushi.

Wakari pone su mano sobre el hombro del guerrero.

– “Buena suerte, patrulleros” – se despide Nasjorin, antes de que los dos desaparezcan.

En Konats, Shiras ha llegado con Broly, que sigue encerrado en la técnica del patrullero. Han aparecido en la sala del Amenoukihashi.

– “¡La llave!” – exclama Salabim. – “¡El Amenonuhoko!”

Garlick sonríe satisfecho.

– “Bien.” – murmura el demonio. – “Ya tenemos todas las piezas.”

DBSNL // Capítulo 164: Cura de humildad

DBSNL // Capítulo 164: Cura de humildad

“¿Estás dispuesto a morir por eso?”

En el Planeta Sagrado, la fusión metamor de las chicas se ha transformado en Súper Saiyajín 2 y se pone en guardia.

– “Debemos tener mucho cuidado…” – piensa la fusión. – “No podemos malgastar energía. Nuestros golpes tienen que ser precisos; sin errores.”

Janemba se abalanza sobre ellas espada en alto, pero la fusión esquiva hábilmente el espadazo horizontal, saltando por encima del enemigo, buscando su espalda.

El demonio se da la vuelta rápidamente, pero es sorprendido por un rodillazo en la nariz, seguido por otros dos rodillazos y una patada en la barbilla mientras las chicas dan una pirueta hacia atrás.

Janemba retrocede y frunce el ceño. El diablo se pone en guardia con su espada lista.

Las chicas extienden su mano derecha hacia un lado y ésta se ilumina, proyectando un haz de luz que recuerda a la espada de Vegetto, pero éste pronto se vuelve flácido, doblándose hacia el suelo, desconcertando al demonio.

La fusión sonríe y chasquea el látigo de ki antes de abalanzarse sobre el enemigo.

Janemba alza su espada, pero la súper guerrera mestiza atrapa el brazo izquierdo del demonio con su látigo. La guerrera tira del arma, lo que provoca que el diablo abra la guardia a la vez que propulsa a la fusión hacia él. Las chicas sorprenden al enemigo con una patada en el abdomen.

La guerrera usa de nuevo su látigo y lo enrolla en la espada del enemigo y logra la arrebatársela antes de conectar un puñetazo directo en su mejilla que lo lanza contra el suelo.

En el interior de Janemba, Ub, envuelto en oscuridad, puede siente el ki de la fusión.

– “¿Pan?” – se pregunta el chico. – “¿Bra?” – murmura confuso. – “¿Son ellas? ¿Contra quién luchan?”

De repente, entre las tinieblas, unos ojos rojos le asustan. Tal presencia hace que Ub caiga de rodillas al suelo desolado.

– “¿Están luchando contra mí?” – se pregunta el muchacho, perturbado por tal revelación.

En la Tierra, Ten Shin Han se ha detenido en su camino a Villa Jingle. Ha encontrado una de las energías que perseguía en la cabaña del Número 17.

Al aterrizar, Ten se encuentra con Mai sentada en el portal, llorando.

– “Mai…” – murmura el terrícola. – “Me alegro de que estés bien.”

– “Algo cayó del cielo…” – dice la mujer.

– “Lo sé.” – dice Ten.

– “El muchacho me apartó a tiempo.” – dice Mai. – “Me ha salvado la vida…” – llora.

Ten agacha la cabeza, apenado.

Mai intenta recomponerse y mira a Ten.

– “Lapis…” – murmura la mujer, ya suponiendo la terrible respuesta.

Ten niega con la cabeza.

La mujer se cubre la cara con sus manos y estalla de nuevo en un sonoro sollozo.

Ten se acerca a ella e intenta consolarla torpemente, poniendo la mano sobre su hombro.

Mientras tanto, Krilín intenta sentir el ki de algún superviviente.

– “Tiene que haber alguien…” – suplica el humano.

De repente, un ki aparece de la nada.

– “¡Una energía!” – exclama Krilín. – “¿Dónde…?” – murmura mientras se concentra. – “¡La Capital del Oeste! ¡¿Será Bulma?!”

Krilín sale volando a toda velocidad.

Al Norte, Ten y Mai han caminado hasta Villa Jingle. Las casas se encuentran derruidas, como si una lluvia de meteoritos hubiera caído sobre el pueblo.

Ten puede sentir una energía y corre hacia ella, seguido por Mai.

– “Noto un ki muy débil cerca de aquí” – dice el guerrero de tres ojos.

Los dos personajes se acercan a la casa de Suno, pero antes de llegar se topan con Hatchan, arrodillado en el suelo, con sus codos en la nieve.

– “El Número 8…” – murmura Mai, apenada.

El terrícola se acerca al androide, que tiene un gran agujero en su espalda provocado por el ataque de Bu.

– “Descansa” – murmura Ten, cerrando los ojos un instante a modo de plegaria.

Ten continúa su camino y se prepara para entrar en la casa. Se dispone a abrir la puerta pese al miedo por la escena que se puede encontrar.

– “Ahora vuelvo” – le dice a Mai, antes de dar el paso.

Mai asiente y se queda esperando fuera, pero pronto un ruido proveniente del Número 8 llama su atención.

– “¡¿Qué?!” – se asusta ella.

– “¡¿Hay alguien?!” – dice una voz de niño entre lágrimas. – “¿Mamá? ¡Socorro!”

Mai se apresura e intenta mover al Número 8, sin éxito, y grita pidiendo la ayuda de Ten, que sale corriendo de la casa y para echar una mano.

Al mover a Hatchan, éste resulta estar protegiendo al hijo de Yamcha.

– “¡Baicha!” – exclama Mai.

– “Tú no eres mi mamá…” – dice el chico, asustado.

– “No pasa nada, pequeño” – intenta calmarle Mai. – “Soy Mai y él es Ten Shin Han. Somos amigos de tus padres. ¿No te acuerdas de nosotros?”

Baicha se limpia las lágrimas torpemente. Parece desconfiado, pero asiente tímidamente.

– “¿Qué te parece si vienes con nosotros a dar una vuelta?” – le pregunta Mai.

– “¿Dónde están mi papá y mi mamá?” – insiste Baicha.

Mai mira a Ten Shin Han, que cierra los ojos como respuesta.

– “Han tenido que ausentarse un tiempo…” – responde Mai, con la voz entrecortada – “¿Qué te parece si los esperamos juntos?” – fuerza una sonrisa.

En el planeta de Hit, Koros se siente ninguneado por el asesino.

– “No voy a perder contra ti…” – refunfuña el sicario. – “¡No perderé contra ti!”

– “He cambiado.” – dice Hit. – “Ya no soy un asesino. Te aconsejo que busques algo por lo que luchar; algo que proteger. Aún estás a tiempo.”

– “¡Soy un sicario!” – exclama Koros. – “¡Lucho por dinero! ¡Por gloria!”

– “¿Y estás dispuesto a morir por eso?” – responde Hit.

La pregunta sorprende a Koros.

– “Si no estás dispuesto a morir por algo, no vale la pena que luches por ello.” – continúa Hit. – “Por eso no podrás vencerme. Yo estoy dispuesto a morir por mi causa, pero tú no.”

Koros agacha la cabeza, frustrado, pero dubitativo.

– “Márchate” – le dice Hit. – “Puedes rehacer tu vida. Tu destino no está escrito.”

Hit da la espalda al asesino, dando por zanjada la disputa.

Una media sonrisa forzada se dibuja en el rostro de Koros.

– “Lo está desde el momento en que acepté este trabajo.” – dice el sicario. – “Eres hombre muerto, Hit. Si no mueres a mis manos, ese Shiras nos matará a los dos.”

Hit se detiene al escuchar un nombre que le provoca pesadillas.

– “Shiras…” – repite Hit, perplejo.

El sicario se abalanza sobre Hit.

– “¡TENGO QUE MATARTE!” – grita un desquiciado Koros, dispuesto a asestar un golpe mortal a su enemigo.

De repente, Trunks aparece transformado en Súper Saiyajín y propina una patada en el rostro del sicario que lo lanza contra una arboleda.

Trunks se prepara para pelear.

– “Has bajado la guardia, Hit” – sonríe el mestizo.

– “Trunks…” – se sorprende el asesino al ver al muchacho.

Koros se pone en pie.

– “¿Quién diablos eres tú?” – pregunta furioso el sicario.

Trunks ignora a Koros y mira de reojo a Hit.

– “¿Quieres que me encargue yo?” – pregunta el mestizo.

– “No.” – responde Hit. – “Esto es asunto mío.”

Hit da un paso al frente. Trunks se aparta.

– “Esta es tu última oportunidad.” – advierte Hit a Koros. – “Abandona este planeta.”

Koros aprieta sus puños con rabia.

– “No…” – refunfuña de nuevo el sicario. – “No voy a perder…”

– “No lo hagas.” – dice Hit. – “Esto no tiene que acabar así.”

Koros se abalanza sobre Hit, pero en un abrir y cerrar de ojos, Hit propina un certero puñetazo en el pecho del enemigo, sobre su corazón.

El sicario se detiene. Se ha quedado de pie, inmóvil. Su mirada y la de Hit se cruzan un breve instante antes de que el primero se desplome en el suelo.

Hit se arrodilla junto a Koros y coloca la mano sobre el corazón del sicario, cuyo latido es débil y arrítmico.

– “Tú lo has querido…” – murmura el asesino, entristecido por haber tenido que matar a su adversario.

– “Sí…” – fuerza una media sonrisa Koros. – “Así es…”

Hit y Trunks parecen confusos al escuchar esas palabras.

Koros coloca su mano sobre la de Hit.

– “Shiras o tú…” – dice el sicario, con una débil voz. – “He elegido…” – añade con su último aliento.

En Popol, Broly y Shiras siguen enzarzados en su duelo personal bajo la atenta mirada de Cell, Kale y Tarble.

Broly embiste a Shiras, pero éste esquiva todos los ataques del saiyajín gracias a sus habilidades transtemporales.

El saiyajín persiste en sus intentos, pero Shiras parece haber encontrado la forma de contrarrestar el inmenso poder del saiyajín. Después de cada error de Broly, él contraataca usando sus mazas para castigar al saiyajín.

– “Ese tipo es muy rápido…” – se sorprende Tarble.

– “No” – dice Cell. – “No es cuestión de velocidad…”

– “¿Qué?” – se extraña el saiyajín.

– “Es como si se teletransportara…” – dice Cell. – “Pero es extraño… Es distinto…”

Broly empieza a perder ímpetu tras perseguir inútilmente a su enemigo.

Shiras sonríe.

– “Eres muy fuerte.” – dice el legendario patrullero. – “Pero solo eres una abominación. Una herramienta de los Kashvar.”

Broly embiste de nuevo con todas sus fuerzas; enfurecido.

Los puños de Shiras se iluminan con una energía electrizante de color morado.

– “Se acabó tu tiempo” – sonríe el patrullero.

Broly golpea a Shiras, pero éste desaparece y reaparece a su espalda.

Shiras junta sus manos formando una pistola con sus dedos índice y corazón extendidos y dispara su técnica hacia el saiyajín.

– “¡BROLY!” – exclama Kale, intentando alertar a su amigo.

Broly se da la vuelta, pero ya es tarde y recibe el impacto directo.

La energía eléctrica envuelve al saiyajín y lo deja inmóvil.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta Tarble.

Shiras sonríe.

– “Tranquilos” – dice el patrullero. – “Sigue vivo.”

– “¡¿Qué le has hecho?!” – insiste Kale.

– “Está encerrado en una burbuja atemporal.” – explica Shiras.

Cell aprieta sus puños hasta que sangran; humillado ante la sola presencia de tal enemigo. 

Shiras coloca su mano sobre el orbe que envuelve a Broly.

– “Nos esperan en otro lugar.” – se despide el patrullero.

Tarble y Kale miran a Cell.

– “¡Haz algo!” – exclama Tarble.

– “¡Ayuda a Broly!” – insiste Kale.

Cell no osa moverse. Shiras y Broly desaparecen.