DBSNL // Capítulo 170: "El que vio"

DBSNL // Capítulo 170: \”El que vio\”

“Hace honor a su leyenda.”

En un planeta desconocido, alejado de la mano de Dios, Pan, Bra y Ub pueden ver como la masa rosada que antes conformaba a Janemba ha cobrado forma. Un monstruo grande y orondo de color amarillo y morado se presenta ante ellos.

– “¿Qué es esa cosa?” – se pregunta Bra.

El monstruo ríe y golpea el suelo repetidas veces con las palmas de sus manos, como si fuera un enorme bebé.

– “Parece inofensivo…” – dice Pan, algo confusa.

– “No… No os dejéis engañar…” – dice Ub.

– “¿Es un enemigo?” – pregunta Bra.

– “Soy… era yo… Es el demonio…” – dice Ub. – “Puedo sentir su odio…”

El nuevo Janemba aplaude varias veces y con cada aplauso crea una onda expansiva que altera la realidad, mostrando fragmentos de distintas dimensiones durante un breve instante.

Dibujado por Beldum

El gran bebé pronto se fija en nuestros amigos y su mirada cambia de forma repentina, tornándose fría y amenazante.

Janemba propina un puñetazo en el suelo, pero su puño es transportado por un portal interdimensional antes del impacto y aparece sobre los chicos.

– “¡CUIDADO!” – exclama Bra.

Los chicos logran esquivar el ataque, que se estrella contra el suelo, creando una gran onda expansiva.

– “Es increíble…” – murmura Pan. – “¡Sigue teniendo una fuerza abrumadora!”

El monstruo repite su gesto y de nuevo su puño aparece sobre ellos, obligándoles a apartarse una vez más.

– “¡Es muy rápido!” – exclama Pan.

Janemba insiste una tercera vez.

Bra se da cuenta de que el portal está materializándose sobre ellos y, justo en el momento en que el puño aparece, ella le lanza un ataque de ki, provocando una explosión que es transportada a través del portal y sorprende a Janemba, haciéndole caer de espaldas al suelo, patas arriba. 

– “¡Bien hecho!” – celebra Pan.

– “No ha terminado…” – advierte Ub.

Unos agujeros en el tronco del monstruo, en forma de cañones, brillan intensamente.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Bra.

De repente, el orondo enemigo libera una tormenta de ataques de ki que barren el lugar, obligando a nuestros amigos a esquivar la incesante avalancha de energía.

En Konats, Piccolo tortura a Son Goku, cuya energía está siendo usada para abrir el portal del Amenoukihashi.

Madas y la bruja vuelven a pensar por separado desde hace milenios y se quedan desconcertados.

Son Goku, sufriendo en el suelo, mira a los dos personajes.

– “Necesitan ayuda…” – dice el saiyajín, que recibe una patada de Piccolo como castigo.

Madas da un paso al frente, dispuesto a pelear, pero la bruja le agarra del brazo. Sus ojos han quedado en blanco durante un breve instante.

– “¡Tienes que irte!” – despierta la anciana.

– “¿Qué?” – protesta Madas. – “¡Pero…!”

– “¡No hay tiempo!” – insiste la bruja.

Las voces llaman la atención de Garlick, que apunta con su dedo a Madas, listo para asesinarle.

Goku apunta con su mano a Madas y hace desaparecer al Kaioshin en el momento justo para evitar el ataque del demonio.

Piccolo se sorprende al ver la nueva técnica de Goku.

– “¿Qué has hecho?” – gruñe el namekiano.

– “Jeje…” – ríe sin fuerzas el saiyajín.

Goku recibe un nuevo pisotón que lo hace gritar a pleno pulmón.

– “¡YAAAAAAH!” –  se retuerce el saiyajín.

La anciana enseguida cae al suelo de rodillas, sin magia no le quedan fuerzas, y mira a Son Goku con una misteriosa pero reconfortante sonrisa.

Garlick dispara un extraño ataque de ki eléctrico que engulle a la bruja y acaba con su vida, dejando su cuerpo inerte y humeante yaciendo en el suelo.

Mientras tanto, el umbral se ilumina y el templo Yahirodono tiembla. Un torbellino de energía y humo rojo y negro aparece en el centro del ojo de la vieja estructura.

De repente, una explosión ocurre al otro lado del portal y trozos gigantescos de hielo atraviesan la dimensión, deslizándose por el suelo del templo Yahirodono.

En la Tierra, todos en la Corporación Cápsula perciben una terrible presencia que afecta sobretodo a Krilín.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta el terrícola.

En el espacio, en la nave de la Patrulla Galáctica, Son Gohan y Cell también perciben la llegada del nuevo enemigo.

– “¿Quién es?” – se pregunta Gohan.

– “Estoy… estoy temblando…” – piensa Cell, mirándose las manos.

En la vieja nave de la Corporación Cápsula, Hit y Trunks se encuentran entrenando cuando se detienen al sentir la desatada oscuridad.

– “Nunca había sentido algo así…” – dice Trunks, asustado.

En el planeta de Kaiosama, el Kaio del Norte siente que algo va mal y apunta con sus antenas hacia Konats.

– “No puedo ver nada…” – dice el Dios. – “Solo veo oscuridad…”

En Konats, una mano decrépita de tez azul y con uñas negras largas asoma por el portal y se agarra a él para salir.

– “Maestro…” – se arrodilla Salabim, con sus brazos extendidos hacia delante.

– “Maestro…” – repite Arak, imitando a su compañero Kashvar.

El ser cruza el umbral y desciende hasta el suelo. El personaje viste una larga túnica de color vino-tinto y su rostro está oculto bajo una capucha. Es un individuo de gran estatura que camina encorvado.

– “\”El que vio\”…” – murmura Garlick.

En el Más Allá, Kaiosama siente que una mirada se clava en su alma y cae de espaldas al suelo, aterrado.

– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso?” – titubea el Kaio. 

En la Corporación Cápsula, Uranai Baba decide cambiar la orientación de su visión e intenta ver la procedencia de ese terrible poder maligno, pero al intentar concentrar su poder, unos diabólicos ojos rojos se manifiestan en su bola de cristal, que se resquebraja de forma repentina y empuja a la bruja, estrellándola contra la pared de la sala, dejándola inconsciente en el suelo.

En el Planeta Sagrado, Shin y Kibito miran la bola de cristal de Madas que sufre el mismo destino que la de Baba, estallando en mil pedazos y dejando pasmados a los dos Kaioshin.

En el interior de la cueva, en el suelo, un malherido Son Goku observa al nuevo enemigo.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

“El que vio” mira a todos los presentes. Shiras, Piccolo y Garlick hincan la rodilla en señal de respeto y servitud. Son Goku sigue en el suelo, desangrándose. Salabim y Arak adoran a su maestro. Broly sigue inconsciente.

– “Maestro…” – dice Salabim. – “Al fin hemos logrado liberarle…”

– “Tenemos mucho que contarle, señor…” – dice Arak.

El anciano brujo alza sus manos y atrae a los dos Kashvar hasta él. “El que vio” sujeta las cabezas de los magos, sostenidos en el aire.

– “No hace falta que me contéis nada…” – dice el anciano. – “Compartidlo conmigo.” – sonríe bajo su capucha.

Las manos del anciano brillan con luz roja como la sangre y los ojos de Arak y Salabim se ponen en blanco.

Tras un instante, los cuerpos inertes de los dos Kashvar caen al suelo.

– “Ya veo…” – murmura el anciano.

De la túnica de Arak cae la Dragon Ball de cuatro estrellas, que rueda por el suelo.

Garlick, con cierto recelo, intenta hablar.

– “Señor…” – dice el demonio. – “Yo…”

– “Sé quienes sois.” – dice el encapuchado brujo.

– “Hace honor a su leyenda.” – dice Shiras.

– “No esperaba menos de \”El que vio\”” – añade Garlick.

El brujo esboza una media sonrisa.

– “\”El que vio\”, ¿eh?”” – dice el anciano. – “Esa ha sido mi identidad en estos tiempos de silencio…” – añade.

El Kashvar original se fija en la Dragon Ball y la reclama. Ésta vuela hacia su mano.

– “Eso se ha acabado.” – dice mientras juega con la esfera entre sus dedos. – “He regresado; y mi nombre volverá a ser pronunciado y temido en el Universo…” – sentencia mientras se quita la capucha, revelando un hocico de cabra con retorcidos cuernos en su cabeza y ojos rojos con pupilas rasgadas. – “Moro.”

Son Goku, pese a estar perdiendo mucha sangre, intenta ponerse en pie.

– “No creas que te lo pondremos fácil.” – dice el saiyajín.

Moro mira a nuestro amigo de reojo.

– “Son Goku…” – murmura el brujo.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 169: Anochecer universal

DBSNL // Capítulo 169: Anochecer universal

“Ha pasado mucho tiempo…”

Un endemoniado Broly transformado en ozaru brama al cielo. 

Goku le mira preocupado.

– “¿Qué te han hecho?” – se pregunta el saiyajín.

El simio clava su fiera mirada en Goku y le muestra los dientes agresivamente. Nuestro amigo se pone en guardia.

Broly abre sus enormes fauces y dispara una gran esfera de ki rojo como lo sangre que se aproxima a Goku a gran velocidad.

Nuestro amigo utiliza el Shunkanido para esquivar el ataque, que sigue su camino hasta impactar con el tronco de uno de los árboles gigantescos de Monmaas y estallar, desintegrando todo lo que hay a su alrededor.

Goku queda asombrado ante el poder destructivo del ataque.

– “Maldición…” – murmura Goku.

Madas, que se encontraba en la entrada de la cueva, sufre los efectos de la explosión; una gran ventisca le empuja y lo tira al suelo.

– “¡Es terrible!” – exclama el anciano.

Son Goku se prepara para pelear, pero pronto se da cuenta de la sorprendente velocidad de Broly, que pese a ser un mono gigante se mueve a un ritmo de vértigo.

Broly avanza hacia Goku corriendo a cuatro patas y salta sobre él para propinarle un manotazo.

Goku recibe el golpe y sale disparado hacia el suelo, pero se estabiliza dando una serie de volteretas en el aire antes de pisar tierra.

El ozaru no le da descanso. Broly cae sobre el terrícola, dispuesto a pisarlo, y Goku tiene que saltar hacia atrás para esquivar al simio. 

Son Goku coloca las manos frente a su rostro.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama al usar la técnica de la escuela Grulla.

La luz ciega a Broly, que se frota los ojos con fuerza, nervioso.

Goku avanza y vuela decidido entre las piernas del simio.

– “¡Voy a terminar con esto!” – piensa mientras pone rumbo a la cola del su adversario.

Pero en ese momento, Garlick se interpone en su camino y le propina un traicionero puñetazo.

Goku retrocede.

– “Maldita sea…” – maldice entre dientes. – “¡FUERA DE MI CAMINO!” – exclama mientras da una voltereta en el aire y propina una patada con el tacón sobre la cabeza del diablo, lanzándole contra el suelo.

Ahora es Shiras quien aparece detrás de Goku e intenta golpearle con una de sus mazas, pero el saiyajín la detiene con la mano y la estruja hasta destruirla.

– “¡Ya estoy harto!” – dice Goku, que propina un violento puñetazo en el abdomen del patrullero, haciéndole escupir sangre, y después lo remata con sus manos unidas como un martillo, precipitándolo contra el suelo.

En ese instante, Son Goku se da cuenta de que está rodeado por cientos de esferas de ki que flotan a su alrededor.

– “¡HAAAAA!” – grita Piccolo, desde tierra firme, haciendo que todas las bolas de energía se dirijan a Goku.

El saiyajín aprieta los dientes.

– “¡YAAAAAAH!” – grita a continuación, emanando una onda expansiva de energía que hace estallar los ataques antes de que pueda impactar contra él.

Goku frunce el ceño, listo para continuar su combate, pero de entre la humareda resultante aparece el rostro del simiesco Broly, que abre sus fauces una vez más para atacar a nuestro amigo.

El terrícola se cubre cruzando los brazos frente a su rostro y el chorro de energía proyectado por el enemigo lo engulle. El gran torrente de ki rojo crea un gigantesco surco en el suelo del bosque de Monmaas.

Garlick y Shiras se ponen en pie. Con unos pocos golpes han sufrido mucho daño. 

– “Ese mono al final lo matará antes de tiempo…” – refunfuña Shiras. – “No creo que los brujos sean capaces de controlarlo.”

Broly ruge al cielo. 

Goku se levanta chamuscado y magullado. El ataque lo ha empujado a varios kilómetros de distancia.

– “Maldita sea… Me ha cogido desprevenido…” – murmura el saiyajín. – “No puedo descuidarme de nuevo o puede ser mi final…”

Broly carga otra vez contra Goku, que se pone en guardia.

De repente, una gigantesca ave vuela rasante sobre nuestro amigo y ataca al ozaru, que intenta defenderse. Las garras del pájaro se clavan en el antebrazo del mono.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku.

Simio y ave se enzarzan en una salvaje escaramuza. El pájaro picotea al ozaru mientras bate sus alas, pero el saiyajín logra morderle una de ellas, impidiéndole alzar el vuelo.

Madas aparece junto a Goku.

– “Las criaturas de este planeta sienten que Broly es una entidad extraña…” – dice el anciano. – “Una figura disruptiva de la energía vital de Monmaas.”

– “Tengo que hacer algo…” – murmura Goku, preocupado por su alado amigo.

De repente, Shiras, Garlick y Piccolo aparecen para rodear al saiyajín y al viejo.

– “Madas…” – murmura Garlick. – “¿Qué haces tú en este planeta?”

El anciano clava su mirada en el ojo gris del Mojito y después se fija en Piccolo.

Goku se pone en guardia.

– “Yo me encargaré de ellos, anciano.” – dice el saiyajín, cuyos ojos se iluminan una vez más.

– “Está bien…” – responde Madas. – “Ten mucho cuidado.”

Shiras prepara la afilada empuñadura rota de su maza, listo para intentar asesinar al Kaioshin a traición, pero antes de que pueda dar ni un solo paso, Goku aparece delante de él, de espaldas para no perder de vista a sus otros dos contrincantes, y le propina un golpe en la nariz con el dorso de su puño. 

El golpe manda a volar a Shiras a través del bosque, perdiéndose rápidamente entre las gigantescas briznas de yerba.

Garlick y Piccolo embisten al saiyajín, pero Goku se mueve como un rayo e intercepta a Piccolo en el aire, repeliéndole y estampándole contra el tronco de un árbol, dejándole allí incrustado.

Garlick dispara una esfera de ki roja al terrícola, pero Goku la desvía hacia el cielo con un simple revés, y con esa misma mano emite un empujón de ki que lanza al demonio contra el suelo.

Goku mira atentamente a Garlick y, gracias a su entrenamiento, puede sentir la fuente de su poder; la esquirla cristalina que tiene incrustada en el brazo derecho.

El saiyajín desciende sobre el diablo, pero un desgarrador graznido llama su atención. Broly ha sometido al pájaro y prepara una esfera de ki en su boca para rematarlo.

Goku cambia de dirección y embiste al ozaru, propinándole un puñetazo en la mejilla que lo derriba. 

Mientras tanto, Madas se ha adentrado en la cueva y se ha topado con los dos kashvar. 

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice Madas.

– “Kaioshin…” – dice Arak. – “Tu magia puede protegerte parcialmente de la presencia de nuestro Maestro, pero no eres rival para nosotros.”

– “No nos detendrás esta vez…” – añade Salabim.

Arak invoca un guerrero de piedra que enseguida atacan a Madas.

El anciano intercepta al rocoso soldado y lo destruye de un puñetazo.

– “Muchas cosas han cambiado desde nuestro último encuentro en Konats…” – dice Madas.

Los dos brujos se sorprenden ante la fuerza del viejo Dios.

Mientras tanto, en el exterior, Broly intenta golpear a Goku, que vuela y se escurre entre los ataques del gigantesco simio, pero un golpe de cola lo sorprende y lo lanza contra una roca cercana.

Goku se pone en pie antes de que un nuevo ataque explosivo de Broly lo alcance.

– “Su poder va en aumento… Es increíble…” – murmura Goku, preocupado. – “¡Tengo que terminar esto ya!” – exclama mientras embiste a su enemigo.

Pero de repente, Broly grita y su aura estalla, generando cientos de esferas de ki que bombardean el bosque y sorprenden a Son Goku.

La cueva tiembla. 

Madas pelea contra una decena de guerreros de roca que se reconstruyen continuamente.

Goku ha recibido múltiples impactos, pero se levanta una vez más. Su aura genki ha desaparecido, pero él no está dispuesto a rendirse.

– “Lo siento, Broly…” – murmura el saiyajín. – “Pero no me queda otra opción.”

El saiyajín se envuelve de nuevo en el aura genki, que pronto se reduce para concentrarse en su mano derecha.

– “Espero que esto salga bien…” – sufre el saiyajín.

Goku abre la mano y se materializa una pequeña Genkidama. Sus ojos se apagan.

Broly clava su airada mirada en Goku. Enseguida abre su enorme boca y dispara un poderosísimo ataque de energía que se aproxima a nuestro amigo a toda velocidad.

– “¡HAAAA!” – lanza la esfera Goku.

La Genkidama se dirige al encuentro del ataque enemigo, dejando tras de sí una fina estela plateada. Los dos poderes impactan. La pequeña Genkidama contrasta con el gigantesco torrente de energía de Broly, pero tras un pequeño vaivén, la energía natural empieza a ganar terreno al poder destructivo enemigo.

La Genkidama hace retroceder el ataque de Broly y pronto lo desintegra, continuando su viaje hasta golpear al sorprendido ozaru, que nada puede hacer frente al impacto de la energía vital lanzada por Goku.

El ataque estalla, dividiéndose en siete rayos, algunos estallan en el bosque y otros se pierden en el cielo. Uno de los que ha ascendido empuja a Broly, que a medida que avanza se convierte en humano, pues su cola ha sido calcinada. 

Madas y los Kashvar pueden ver desde la cueva la nueva luz que ilumina Monmaas.

– “Habéis perdido…” – dice el viejo Kaioshin.

Salabim y Arak se ponen nerviosos.

La luz se desvanece. El cuerpo de Broly cae al suelo en lo más profundo del bosque. El saiyajín ha perdido el conocimiento, pero aún respira.

Goku recupera el aliento. Sus ojos ya no brillan. El saiyajín está agotado, pero satisfecho, pues puede sentir la tenue energía de Broly.

– “Jeje…” – sonríe Goku. – “Funcionó…” – suspira.

De repente, el saiyajín siente que algo se aproxima por su espalda y se da la vuelta rápidamente… Pero ya es demasiado tarde. Un Makankosappo de Piccolo le atraviesa el hombro izquierdo, cerca del corazón.

Goku cae de espaldas al suelo.

– “¡AAAAAAH!” – grita el saiyajín.

Shiras y Garlick se complacen de que Piccolo haya tenido éxito.

El namekiano se acerca al malherido Son Goku.

– “Te lo dije hace mucho tiempo…” – sonríe Piccolo. – “Ideé esta técnica con el objetivo de matarte.”

Goku aprieta los dientes.

– “Esperaba más honor por tu parte, Piccolo…” – dice el saiyajín.

El namekiano coloca su pie sobre la herida de Goku.

– “No esperes honor de un demonio.” – se burla Piccolo.

Daimaoh retuerce su pie.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

En la cueva, los gritos de Son Goku retumban entre las paredes.

– “¡Tráelo aquí!” – ordena Salabim. – “¡Entre los pilares de fuego!”

El namekiano patea a Goku para desplazarlo hasta que cae por el agujero en el techo de la cueva, en el centro de los pilares antes encendidos por Arak.

– “Aaaahh…” – se queja el saiyajín.

– “¡GOKU!” – se preocupa Madas.

El Amenoukihashi empieza a brillar intensamente. 

Salabim y Arak se arrodillan frente a la estructura antigua.

– “¡Hazle daño más daño!” – grita Arak. – “¡Ya falta poco!”

– “¡Está casi listo!” – llora de alegría Salabim. – “¡Va a regresar!”

Madas se queda aterrado ante la escena. El viejo Kaioshin puede sentir como sus poderes están mermando.

– “No… Mi magia…” – se preocupa el anciano. – “A este paso…”

Madas se da cuenta de que su cuerpo empieza a temblar de forma extraña.

– “Vete…” – dice Goku, antes de recibir un otro pisotón de Piccolo. – “¡AAAAAAH!” – grita de nuevo.

– “Es demasiado tarde…” – lamenta el anciano. – “Lo siento, Son Goku” – se despide antes de que su cuerpo se divida en dos; un joven Kaioshin y una arrugada bruja se miran mutuamente, incrédulos.

En la Tierra, los supervivientes, reunidos en la Corporación Cápsula, observan atentamente la esfera de la bruja, que busca una señal a través del Universo.

– “¿Dónde están Goku y Vegeta?” – pregunta Krilín. – “¿No puede localizarlos?”

– “No es tan sencillo…” – responde Baba. – “Fuerzas oscuras están en movimiento… Nublan mi visión…”

– “¿Goten y Trunks?” – insiste Krilín. – “¿Pan y Bra?”

– “Lo siento…” – responde la bruja. – “No puedo verlos…”

– “¿Y Son Gohan?” – pregunta Ten Shin Han.

Uranai Baba empieza a frotar de nuevo su bola de cristal.

– “Veamos…” – murmura la anciana.

Pero de repente, antes de que la bruja pueda focalizar su magia, la bola de cristal se torna negra.

En Magorza, Vegeta habla con Iwen en la tenebrosa sala del templo.

– “Me necesitan” – dice Vegeta. – “Tengo que marcharme.”

– “No estás preparado…” – responde Iwen. – “Pero creo que ya lo sabes.”

– “Estoy dispuesto a correr ese riesgo.” – insiste Vegeta.

– “Si te marchas, te espera un destino peor que la muerte.” – dice el brujo. – “Puedo ver retazos de tu futuro entre las sombras.”

De repente, una terrible presencia inunda la sala.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Vegeta, que se da cuenta de que su cuerpo tiembla de miedo instintivamente. – “¿Qué es esta sensación?”

– “Es él…” – responde Iwen. – “Mi Maestro… \”El que vio.\””

DBSNL // Capítulo 168: El combate de Son Goku

DBSNL // Capítulo 168: El combate de Son Goku

“Esto no se ha acabado, saiyajín.”

En Monmaas, Piccolo Daimaoh, ahora rebosante de energía maligna, se pone en guardia. Son Goku, sin embargo, no hace lo mismo, y sigue firme y en calma.

– “¿Estás seguro, Piccolo?” – le pregunta el saiyajín.

– “¡TE MATARÉ!” – grita el namekiano.

Piccolo embiste a Goku dispuesto a darle un golpe con el canto de la mano, pero el saiyajín detiene el ataque del diablo con facilidad.

El namekiano insiste en su ofensiva propinando un puñetazo en la nariz al saiyajín, haciéndole retroceder.

Piccolo apunta con su mano a Goku y dispara un poderoso ataque de ki que impacta de lleno contra su enemigo y lo lanza contra la pared del fondo de la cueva, contra la que rebota antes de caer al suelo.

Son Goku se ha quedado inmóvil. El rostro de Arak se ilumina, viendo a su bando victorioso.

Piccolo esboza una pícara sonrisa.

– “¿Es que no piensas pelear en serio?” – protesta el namekiano.

Son Goku se levanta como si nada. La parte superior de su gi ha quedado echa unos zorros.

– “Estaba comprobando tu nueva fuerza.” – dice el saiyajín, arrancándose el gi roto y lanzándolo a un lado.

– “¿Satisfecho?” – pregunta Piccolo.

– “No está mal.” – dice Goku. – “Aunque también he podido comprobar otra cosa…” – añade esbozando una media sonrisa. – “Eres más de lo que dices ser…”

– “¿Y lo sabes por encajar un golpe?” – se frustra el namekiano.

Son Goku no responde. Sus ojos se iluminan de nuevo.

Piccolo se pone en guardia una vez más, y ahora el saiyajín sí se prepara para luchar.

Goku analiza de nuevo a sus cinco enemigos; Garlick, Shiras, Piccolo, Arak y Salabim. Los tres primeros están preparados para pelear, mientras los dos brujos siguen maquinando fechorías uno a cada lado del portal. Broly sigue apresado.

En un abrir y cerrar de ojos, Goku y Piccolo se abalanzan el uno contra el otro a toda velocidad y se inicia un intercambio de golpes demoledor. Con cada impacto tiembla toda la gruta.

En el exterior, Madas puede sentir la energía vital del planeta acudiendo a la llamada de su pupilo.

– “¿Qué está pasando ahí dentro?” – se pregunta el anciano, incapaz de poder ver en la oscuridad que nace de esa cueva.

Goku, ahora que pone empeño en la pelea, enseguida gana terreno a Piccolo, que no puede hacer nada ante el poder que el saiyajín es capaz de invocar. 

Garlick interviene e intenta sorprender a Goku por la espalda, pero el saiyajín se revuelve rápidamente y detiene el puñetazo del diablo, para después contraatacar con un empujón de ki que lanza a Garlick hasta el fondo de la habitación.

Ahora es Shiras quien intenta sorprender a Goku lanzándole una de sus mazas, pero el saiyajín esquiva el proyectil inclinándose levemente hacia atrás.

Goku embiste al patrullero, que se ve obligado a utilizar su técnica transtemporal para intentar contrarrestar la velocidad endiablada del saiyajín.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se pregunta Shiras, que se esfuerza en esquivar los golpes de Goku. – “¡Casi supera mis capacidades!”

El saiyajín hace retroceder a Shiras, que se ve obligado a crear una decena de clones de tiempo para intentar detener a su adversario.

Los Shiras invisibles rodean a Goku y cargan contra él, pero el saiyajín emite un estallido de energía que los repele. 

De repente, una nueva energía alarma al saiyajín, que mira hacia el umbral entre planetas. Broly, con los ojos en blanco y una mueca de odio en su rostro, cruza el nebuloso portal y llega a Monmaas.

Goku se sorprende al ver al saiyajín en pie, pero enseguida entiende que algo no va bien. Puede sentir un turbulento flujo del ki oscuro en su interior.

– “¿Qué le habéis hecho?” – murmura Goku.

Arak y Salabim sonríen satisfechos.

– “¡COSECHA, MONSTRUO!” – exclaman Arak.

– “¡CUMPLE LA VOLUNTAD DE LOS KASHVAR!” – añade Salabim.

Broly emite un grito ensordecedor que hace temblar la cueva. Todos los animales del planeta Monmaas pueden sentir ese terrible poder que se ha desatado.

El saiyajín adopta su forma más destructiva.

Son Goku mira a su adversario con cierto pesar.

– “Ya sabes como terminará esto, Broly” – dice el saiyajín. – “Por favor, no lo hagas.”

Broly aprieta los dientes y grita de nuevo, emitiendo una fuerte corriente de aire que sacude la gruta.

El saiyajín embiste a Goku, que esquiva el puñetazo del enemigo y lo agarra para proyectarlo contra el suelo con una llave de judo.

– “¡Detente!” – exclama Goku.

Broly se envuelve en una esfera de energía que desintegra el suelo bajo sus pies; se da la vuelta en el aire y embiste de nuevo a su enemigo.

Goku lo esquiva grácilmente, saltando por encima de él.

Broly se gira rápidamente y dispara un poderoso ataque de ki, pero Goku lo repele con el canto de su mano.

La esfera de energía se estrella en la pared de la cueva, provocando una gran explosión que crea una apertura al exterior.

Broly se abalanza sobre Goku, dispuesto a darle un puñetazo, pero el terrícola detiene el golpe con la mano izquierda.

– “Lo siento, Broly” – dice Goku.

El terrícola toca el pecho de Broly con la yema de los dedos de su mano derecha estirada y de forma repentina cierra su puño y con un golpe de cadera potencia el golpeo a su adversario, propinándole un puñetazo que lo empuja hacia la pared de la cueva, atravesándola y perdiéndose en el cielo para luego caer en mitad del bosque de Monmaas.

Arak está aterrado. Garlick y Shiras contemplan asombrados un poder devastador que supera todos sus pronósticos. Piccolo se siente frustrado por no estar a la altura.

Pero Salabim sonríe.

– “Esto no se ha acabado, saiyajín.” – dice el brujo. – “Tú y yo sabemos el secreto del poder de vuestra raza.”

De repente, un grito de Broly en el horizonte se transforma en un grotesco rugido.

– “¡NO TE ATREVAS!” – exclama Goku.

El terrícola sale volando por el agujero del techo y corrobora sus peores temores. Un simio gigantesco de vello rojizo grita al cielo mientras se golpea el pecho violentamente.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en un remoto planeta, Bra y Pan, cuyo tiempo de fusión se ha agotado, intentan despertar a Ub, que ha regresado después de un duro tormento. Pan se encuentra sentada en el suelo, con la cabeza del chico en su regazo. Bra está de pie a su lado.

El muchacho abre los ojos con dificultad.

– “¿Dónde estoy?” – pregunta Ub, aún débil.

– “Has vuelto con nosotras.” – sonríe Pan.

– “Nos has puesto contra las cuerdas…” – suspira Bra.

– “Lo siento mucho…” – dice el chico. – “Yo…” – añade mientras sus ojos se inundan de lágrimas.

– “No es culpa tuya.” – dice Pan. – “Ya ha pasado.”

De repente, un ruido cercano llama la atención de Bra, que al darse la vuelta se da cuenta de que los trozos de Janemba que estallaron con la liberación de Ub se han unido y ahora forman una masa viscosa morada que está cobrando forma.

– “Chicos…” – dice la mestiza, preocupada. – “Creo que esto no ha terminado…”

ESPECIAL DBSNL /// La Bella Durmiente // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Makyo

La Bella Durmiente / Parte I: Makyo

“Este es mi salvoconducto.”

En un planeta remoto y oscuro, cuyo cielo está cubierto por tinieblas y el suelo es de roca y arena rojiza, tres monjes caminan por el desierto.

El primero de ellos, el que lidera la expedición, es un humanoide de piel lila, orejas puntiagudas, y cabello largo, lacio y blanco, viste botas negras, pantalón azul y un gi rojo y naranja. Una cinta negra cubre su frente.

El segundo es una mujer de piel rosada y cabello largo de color fucsia con flequillo, viste un mono azul y botas del mismo color. En su cinturón lleva un kunai adornado con una cinta roja enrollada en el mango.

El tercero es un ser de gran envergadura y piel gris, alto como una montaña, que viste con pantalón azul, un gi verde oscuro en la parte superior, y un casco vikingo. Un gran sable cuelga de su cinturón rojo.

– “¿Falta mucho, Shula?” – pregunta el hombre gris.

– “Paciencia, Gola” – responde el monje al frente. – “Estamos cerca.”

– “Espero que valga la pena…” – suspira la mujer.

– “Se nos ha encomendado esta tarea” – insiste Shula. – “Debemos cumplirla.”

– “Este lugar me da mala espina…” – dice Gola.

– “Tan grande y tan cobarde…” – se burla Melee.

El comentario no es bien recibido por Gola, que gruñe a su compañera.

Shula interviene antes de que la discusión escale.

– “No perdáis el tiempo peleando entre vosotros.” – dice el monje. – “No malgastéis fuerzas.”

De repente, en el horizonte, Shula identifica un gigantesco templo rocambolesco construido con roca negra.

– “Es… es allí…” – dice el monje, sorprendido ante tan extraordinaria pero terrorífica vista.

– “El Templo Makyo…” – dice Melee.

– “Es real…” – añade Gola.

Los tres personajes se acercan a la ominosa estructura.

– “¿Quién pudo construir algo así?” – pregunta Melee.

– “Mi gente” – responde Shula. – “El pueblo de Ira-aru.”

– “Es impresionante…” – sigue fascinado Gola.

Los monjes se topan con la gigantesca puerta de entrada. Gola intenta empujar las puertas fútilmente.

– “¿Y qué hacemos ahora?” – pregunta Melee. – “¿Alguna idea?”

– “Se requiere magia.” – dice Shula. – “Puede que él nos habrá.”

– “¿Quién?” – pregunta Gola.

De repente, un personaje aparece a sus espaldas. Es un hombre de aspecto demoníaco, de tez celeste, ojos rojos y cabello puntiagudo morado; viste muy elegante, con pantalón blanco, chaqueta a juego con su pelo, y una pajarita roja. En su frente luce una \”W\” roja tatuada. Se apoya en un bastón blanco adornado con una pequeña mola de cristal en su pomo.

– “Bienvenidos al Templo Makyo” – les recibe el extraño huésped. – “Me llamo Kerubero y estoy a cargo de este santuario. ¿En qué puedo servirles?”

Gola y Melee se ponen en guardia, nerviosos, pero Shula los calma con un gesto y da un paso al frente.

– “Me llamo Shula” – dice el monje. – “Y ellos son Melee y Gola.” – presenta a sus compañeros. – “He venido aquí para reclamar un sirviente.

– “Me temo que eso no es posible, señor.” – responde Kerubero. – “No tiene las credenciales necesarias. Solo una bruja con el salvoconducto del Rey Enma puede acceder al templo.”

Shula busca bajo sus ropas y revela una gran gema tallada de color rojo sangre.

– “Este es mi salvoconducto.” – dice el monje.

– “Una Bella Durmiente…” – se sorprende Kerubero. – “¿Cómo es posible? Solo las brujas del Más Allá tienen permiso para usarlas en su iniciación.”

– “Muchas muertes han sido necesarias para alimentar esta piedra.” – explica Shula. – “No dejes que sean en vano…” – fanfarronea.

– “Finges agallas…” – responde Kerubero. – “Es una lástima quete ocultes tras tus marionetas, hechicero.” – dice calvando sus ojos en las pupilas de Shula.

A millones de kilómetros de distancia, observando a través de una bola de cristal, Babidí frunce el ceño.

– “Vaya…” – protesta el brujo. – “Creo que lo he subestimado…”

Una \”M\” negra oculta tras la cinta de Shula brilla intensamente de color rojo y hace arder la prenda, revelándose. Los ojos del monje se ponen en blanco y la voz de Babidí sale de su boca.

– “Déjame pasar” – dice el brujo. – “La piedra está lista. ¡Quiero mi demonio!”

Kerubero no responde y sigue desafiando al brujo con su mirada.

– “Ji, ji, ji…” – ríe el brujo. – “Eres un demonio… Tu corazón es oscuro… ¡¡Vas a obedecerme!!” – amenaza. – “¡¡PAPARAPPA!!” – conjura.

El brujo intenta penetrar en la mente de Kerubero, pero el tatuaje de su frente se ilumina y expulsa a Babidí.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el brujo.

Kerubero sonríe.

– “Una magia más poderosa que la tuya me ata mi deber desde hace eones.” – revela el guardián.

– “Eso ya lo veremos…” – gruñe Babidí.

Gola desenfunda su espada y la levanta sobre su cabeza para luego propinar un espadazo a Kerubero, pero éste lo esquiva dando un simple paso a la izquierda.

Melee agarra su kunai, atado por una cinta a su dedo corazón, y salta por encima de la espada de su compañero para lanzar el cuchillo a su adversario, pero éste lo esquiva agachándose.

Melee usa la cuerda para reclamar el kunai y obliga a Kerubero a evitarlo de nuevo, saltando por los aires y dando una pirueta, escalando así hasta una gárgola de la fachada.

Shula se pone en guardia. Babidí le ha devuelto el control.

El monje usa su poder mental para hacer levitar una columna del templo, arrancándola de la estructura, y la lanza a su enemigo, pero Kerubero la detiene con la punta de su bastón. La columna estalla en mil pedazos.

El guardián desciende, y al aterrizar clava su bastón en el suelo, provocando una onda expansiva destructora que repele a los tres hombres de Babidí.

Kerubero mira desafiante a sus enemigos. La esfera de su bastón se ilumina durante unos segundos.

– “No podréis derrotarme.” – dice el guardián. – “Y ya he avisado a mi Señor.”

Shula, Gola y Melee se levantan de nuevo y se ponen en guardia.

– “Nadie puede detener a nuestro Amo” – dice Shula. – “No siquiera los Kaioshin.”

Kerubero frunce el ceño al oír esas palabras.

– “Si lo que decís es cierto… Lo mejor será que os mate.” – dice el guardián.

Los tres monjes se abalanzan sobre el guardián, que con su vara detiene los golpes de Shula, los espadazos de Gola y repele el kunai volador de Melee.

– “Es inútil.” – dice Kerubero. – “No lograréis pasar.”

De repente, el rostro del guardián se torna diabólico y en su mano derecha se forma una esfera de ki rojo.

– “¡Bombardeo sangriento!” – exclama al disparar a sus adversarios.

Cristales de ki son proyectados contra los hombres de Babidí, provocándoles un centenar de cortes profundos a cada uno.

– “Os lo he advertido.” – dice Kerubero, con voz de ultratumba.

La resistencia de los hombres de Babidí es extraordinaria y logran ponerse de nuevo en pie.

– “Admito que la magia de vuestro señor es fuerte…” – dice el guardián.

Gola gruñe mientras carga contra Kerubero.

– “¡GRRAAAAH!” – grita el grandullón.

El guardián se anticipa a Gola y le golpea con la punta de la vara en el abdomen, provocando que el monje estalle en mil pedazos.

Shula y Melee se quedan boquiabiertos ante el poder de su adversario.

La mujer lanza su kunai y lo enrolla en la vara de Kerubero.

– “¡AHORA!” – exclama ella, tirando con fuerza de la cinta y desarmando al demonio.

Shula ataca al guardián, pero éste detiene el derechazo del monje con su mano izquierda.

– “Puedo canalizar mi energía a través del bastón… pero la técnica es mía.” – sonríe Kerubero.

El guardián golpea el pectoral derecho de Shula con la yema de los dedos índice y corazón de la mano derecha. El hombro del monje estalla, cercenándole el brazo y dejándole moribundo en el suelo.

Melee retrocede asustada, pero Kerubero no está dispuesto a dejarla huir.

El guardián alza su mano y prepara un ataque de energía.

– “Empalador sangriento” – murmura Kerubero, mientras una estaca de energía brota de su mano y atraviesa a la mujer.

El rostro de Kerubero regresa a la normalidad. El guardián reclama su bastón, que vuela hasta su mano.

De repente, un rayo cae sobre el templo Makyo. Las puertas han sido abiertas.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el guardián.

El guardián se acerca al malherido Shula y busca en su gi, pero no encuentra la piedra roja.

– “Maldición…” – gruñe el demonio.

Babidí ha usado su magia para teletransportarse al planeta y se ha colado en el templo. Ha llegado a una gran sala con un pilar central en el que se apresura en colocar la Bella Durmiente, proporcionando energía al santuario.

– “¡QUIERO MI DEMONIO!” – exclama el brujo, contento al ver que el templo responde a su llamada.

Una extraña niebla inunda el lugar. Durante un breve instante, el brujo puede ver el Makai ante sus ojos. Un lugar lleno de odio, dolor y muerte.

Kerubero persigue al brujo hasta la sala y se adentra en la niebla, que empieza a desvanecerse, revelando una silueta en el centro de la sala.

Un ser de piel rosada, cuernos pequeños en la frente y ojos amarillos rasgados, vestido con un mono azul, botas y capa blancas.

– “No… No es posible… ¡¿Dabra?!” – tartamudea Kerubero. – “¿Cuánta energía tenía ese cristal…?”

Babidí celebra su deseo cumplido.

– “¡Bienvenido, demonio!” – dice el brujo.

El recién llegado mira a su alrededor con recelo y luego se fija en el brujo.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta Dabra.

– “Soy tu Señor…” – responde el hechicero. – “Babidí.”

– “Un brujo…” – murmura Dabra. – “Ju, ju… ¿Es una broma?”

– “¿Cómo dices?” – se sorprende Babidí.

– “Soy Dabra, el Rey de los Demonios.” – se presenta el diablo. – “No me arrodillaré ante ti.”

– “Cuida tus palabras, Dabra…” – protesta Babidí. – “Debes tu existencia a mi Maestro…”

Esas palabras llaman la atención del demonio.

– “¿Tú? ¿Eres un…?” – responde Dabra.

Pero Kerubero interrumpe la conversación.

– “Bienvenido, señor Dabra” – dice el guardián.

– “Kerubero…” – sonríe Dabra. – “Han pasado miles de años…”

– “¿Cómo está su padre?” – pregunta el huésped.

– “Viejo.” – responde el Rey.

– “Me alegro de verle, señor…” – sonríe Kerubero. – “Pero debo pedirle que regrese a su hogar.”

Dabra se fija en la marca de la frente del guardián.

– “Veo que tienes un nuevo dueño…” – dice el Rey de los Demonios.

– “Es mas bien un trabajo.” – responde Kerubero.

Babidí aprovecha la oportunidad para meter cizaña.

– “¡Mátale, Dabra!” – dice el brujo. – “¡Quiere encerrarte de nuevo!”

Dabra mira con desprecio al hechicero.

– “Cállate.” – le responde.

Babidí aprieta sus puños.

– “Te arrepentirás de esto, demonio…” – protesta el hechicero.

Kerubero sonríe.

– “Por favor, señor Dabra…” – dice el guardián. – “Regrese a su reino.”

– “Un reino de dolor…” – sonríe Dabra. – “Es aburrido… Nadie muere durante mucho tiempo…  Creo que antes de regresar, daré una vuelta entre los mortales…”

Kerubero sonríe con ironía.

– “No puedo permitirlo, señor.” – dice el guardián, transformando su rostro de nuevo.

Dabra abre su mano derecha y materializa una espada.

– “Esto va a ser divertido…” – sonríe el diablo.

El Rey se abalanza sobre Kerubero e intenta propinarle un espadazo, pero el guardián lo detiene con su vara.

– “Muy bien…” – sonríe Dabra.

El Rey de los Demonios insiste con varios ataques rápidos con su arma, pero Kerubero los detiene todos.

Dabra aparta al guardián de una patada.

– “No decepcionas…” – le felicita el Rey. – “Tu forma de pelear sigue siendo elegante y eficiente…”

– “Se ha vuelto muy fuerte, señor.” – responde Kerubero.

– “He seguido tus consejos.” – responde Dabra con cierta nostalgia.

– “Eso me enorgullece…” – sonríe Kerubero. – “Siento tener que matarle.”

– “No te preocupes.” – responde el Rey. – “Eso no va a ocurrir.”

Kerubero alza su mano y dispara un \”Bombardeo sangriento\” a Dabra, que resulta ser un espejismo.

– “¡Estoy aquí!” – exclama el demonio, que aparece detrás del guardián y le escupe una llamarada.

El guardián también resulta ser un espejismo.

Las llamas incendian la sala. Babidí tiene que refugiarse en una burbuja mágica que él mismo invoca.

Kerubero sorprende a Dabra por la espalda y le golpea con la punta de su bastón, repeliéndole y estrellándole contra el suelo.

– “¡AH!” – sufre el brujo.

El Rey cae en las llamas de rodillas y vomita sangre. Sus órganos internos han quedado hechos papilla.

– “Ah… ah…” – intenta respirar el diablo.

Kerubero desciende frente al Rey de los Demonios.

– “Lo siento, Dabra.” – dice el guardián. – “Aún no has superado a tu viejo maestro.”

El Rey de los Demonios se siente impotente. La ira le embarga.

Una sonrisa se dibuja en el rostro de Babidí.

– “Acepta mi poder…” – habla telepáticamente con Dabra. – “Acéptalo y nada podrá detenerte…”

De repente, una “M” negra se dibuja en la frente de Dabra. Su herida ha dejado de doler.

El demonio se levanta. Kerubero retrocede con recelo.

– “No… señor Dabra…” – sufre el guardián al ver que su viejo pupilo ha sucumbido.

Dabra agarra del cuello a Kerubero.

– “No perderé ante un viejo mayordomo.” – dice Dabra.

– “El Rey Abraca estará muy decepcionado…” – susurra Kerubero.

– “¡Yo soy el Rey ahora!” – replica el demonio.

Dabra lanza a Kerubero al fondo de la sala.

Babidí entra en escena.

– “Muy bien, Dabra… Muy bien…” – le felicita el brujo. – “¡Mátalo!”

– “A sus órdenes, amo Babidí.” – responde el demonio.

Dabra invoca una bola de fuego y hace arder al guardián del templo.

Babidí y Dabra salen del templo en llamas. El brujo guarda la Bella Durmiente en su túnica.

– “Vamos a lograr grandes cosas juntos, Dabra…” – sonríe Babidí.

– “Por supuesto, señor” – responde el demonio.

De repente, un moribundo Shula agarra la túnica del brujo.

– “Amo… Amo Babidí…” – dice el monje de Ira-aru. – “Por favor… ayúdeme…”

El brujo da una patada a Shula para que le suelte.

– “Ya no me sirves de nada…” – protesta el hechicero. – “¿Para qué te quiero?”

Dabra se acerca al monje y lo mira con desprecio.

– “Por favor…” – suplica Shula.

El demonio escupe al monje y éste se convierte en una estatua de piedra.

– “¡Buen trabajo!” – celebra Babidí. – “Con tu ayuda, lograré mis objetivos en un periquete.”

– “Le ayudaré en todo lo que pueda, señor.” – responde Dabra.

En unos instantes, el brujo y su demonio han desaparecido.

Un moribundo Kerubero, con su cuerpo quemado, se arrastra por el suelo hasta llegar hasta la estatua de Shula.

El demonio pone todas sus fuerzas en replicar la marca de su frente en la de Shula, sobre la \”M\” de Babidí.

– “Serás el testimonio de mi voluntad…” – dice el demonio. – “Te transmito mi juramento…” – añade antes de exhalar su último aliento.