DBSNL // Capítulo 180: Villa Pingüino

DBSNL // Capítulo 180: Villa Pingüino

En Konas, Trunks y Hit abandonan el planeta Konats.

– “Ahí vamos…” – murmura Hit mientras teclea en la computadora.

– “No me gusta hacer de recadero…” – protesta Trunks. – “Y no me fio de Meerus.”

Mientras tanto, en un remoto planeta, la nave de la Time Patrol, pilotada por Cheelai, aterriza.

– “Ya hemos llegado” – anuncia la patrullera.

– “¿Es seguro?” – pregunta la esposa de Hit.

– “Debería serlo.” – responde Cheelai.

El hijo de Hit, con su hermana de la mano, se acerca a la ventana.

– “¿Podemos salir fuera?” – pregunta Kik.

– “Dejadme echar un vistazo primero.” – dice Cheelai.

La compuerta se abre y la patrullera sale al exterior con la mano derecha en la cartuchera.

– “Parece que no hay nadie…” – dice mientras analiza las señales de computadora de muñeca.

En ese momento, en el interior de la nave, un centenar de señales iluminan el panel de comandos.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta Strai.

– “¿Viene alguien?” – añade Punch.

Cheelai recibe la señal en su ordenador y alza la mirada al cielo.

– “¡Ahí vienen!” – celebra la muchacha.

Cientos de naves entran en la atmósfera del planeta. Una de ellas está pilotada por Sheela y Auta Motto.

– “Parece que no somos los primeros…” – sonríe la imegga.

– “Phiiiuuu” – silba Motto.

Katopesla habla por la radio.

– “¡Os dije que éste era el lugar adecuado! ¡Sabía que todos vendrían!” – presume el patrullero. – “¡Todo el mundo conoce la historia del gran Jaco!”

Mientras tanto, en Popol, los cazadores de Spade han aprisionado a Tarble y Kale en una caula de energía.

– “Estáis en Popol y ni siquiera sabéis lo que valen sus ranas…” – dice Spade. – “¿Qué clase de patrulleros sois?”

– “No hemos venido aquí por las ranas…” – responde Tarble. – “El universo está en peligro. Ha habido fugas de prisioneros en todas las cárceles. Atacan todos los planetas.”

– “Ya veo…” – murmura Spade. – “Eso explica el tráfico que hemos visto…”

– “Así que no sois presos fugados…” – dice Kale.

– “Estábamos cazando una rana para los Nádor.” – responde Hart.

– “Hablas demasiado…” – protesta Klub.

– “Si lo que dicen es cierto, creo que no les importará una maldita rana…” – añade Dmond. – “…Por mucho que valgan sus heces.”

– “Necesitamos una nave…” – dice Kale. – “La nuestra está averiada y tenemos que rescatar a nuestro amigo…”

Spade suspira y alza su mano, ordenando así que desactiven las celdas de energía.

Kale y Tarble se sacuden el polvo. El saiyajín ofrece la mano a Spade.

– “Gracias” – dice Tarble.

– “Sabéis que esto no será gratis, ¿verdad?” – sonríe Spade, sin aceptar.

Tarble retira su mano.

– “¿Qué queréis?” – pregunta el saiyajín.

– “Solo sois patrulleros de campo.” – se burla Spade. – “No tenéis capacidad de ofrecernos nada… pero seguro que vuestros jefes sí.”

Kale asiente.

– “Ayudadnos y os apoyaremos.” – dice la saiyajín.

– “Kale…” – duda Tarble.

– “Tenemos que salvar a Broly.” – insiste ella.

Tarble suspira y extiende su mano de nuevo.

– “Está bien.” – cede el saiyajín. – “Hay trato.”

– “Estupendo.” – sonríe Spade.

En la Tierra, Gohan ha llegado a la casa indicada y toca a la puerta. Le recibe una mujer de mediana edad con gafas, de cabello morado largo y con flequillo.

– “¡Ncha!” – saluda la mujer.

– “Hola…” – dice Gohan. – “Me envía el Dr. Brief. ¿Está por ahí el Dr. Norimaki?”

– “¡Claro! Adelante.” – responde ella. – “¡PAPÁ! ¡VIENEN A VERTE!” – grita.

Se oye la cadena del inodoro y pronto un anciano medio calvo y con fino bigote sale del baño.

– “¡Bienvenido!” – saluda el hombre.

– “Encantado de conocerle.” – dice Gohan. – “Me llamo Son Gohan.” – se presenta.

– “¿Son Gohan?” – murmura Norimaki. – “¿De qué me suena? ¿Nos conocemos?”

Un nuevo personaje interviene.

– “Debes de ser el hijo de Son Goku.” – dice un hombre de cabello negro un poco mayor que el propio son Gohan.

– “¡Es verdad!” – exclama la mujer. – “¡Se parece mucho!”

– “¿Conocéis a mi padre?” – pregunta el mestizo.

– “Le conocimos hace años.” – dice el hombre. – “Me llamo Turbo. Soy… el otro Dr. Norimaki.”

Gohan y Turbo se estrechan la mano.

– “¿Cómo habéis sobrevivido?” – pregunta el mestizo. – “Me alegro de ver gente con vida, pero…”

– “Esta villa es bastante peculiar” – sonríe Turbo.

– “¿A qué te refieres?” – pregunta Gohan.

Un timbre de bicicleta interrumpe la conversación.

– “Debe de ser mamá” – dice Turbo. – “Ha ido a comprar con las Gatchan”

Turbo sale al exterior acompañado por Gohan, Arale y Senbei.

– “¡Hola cariño!” – saluda el viejo.

– “Hola” – responde su atractiva esposa, de larga cabellera rubia. – “¡Vaya!” – dice al ver a Gohan. – “No sabía que teníamos visita… ¿Quién es el chico guapo?”

– “Se llama Son Gohan.” – dice Arale. – “¡Y es el hijo de Son Goku! ¡Ese chico con cola que pasó por aquí hace años!

– “¡Qué bien!” – dice ella. – “¿Te preparo un té?

– “No, gracias…” – responde Gohan, algo sonrojado. – “No es necesario…”

De repente, el mestizo se fija en las dos acompañantes de la mujer; dos bebés alados, de cabello verde y pequeñas antenas revolotean a su alrededor.

– “¿Qué son?” – pregunta Gohan.

– “Son las Gatchan.” – dice Turbo. – “Mis hermanas… más o menos.”

– “Creo que empiezo a entender a qué te referías cuando dijiste que era una aldea peculiar…” – dice el mestizo.

– “Y no lo has visto todo.” – sonríe Turbo. – “¿Haces los honores, Arale?”

– “¡SÍÍÍ!” – exclama ella levantando la mano alegremente.

La mujer se prepara y da un puñetazo al suelo, quebrándolo y creando un gigantesco surco que se pierde en el horizonte.

Gohan se queda boquiabierto.

– “Pero… ¿Dónde diablos estoy?” – se pregunta el mestizo.

Muy lejos de allí, en el palacio de Uranai Baba, Krilín, enredado entre vendajes, sigue agachado en el suelo tras los golpes recibidos. Ahora es la momia quién le pisotea.

– “¡Deteneos!” – insiste Baba.

De repente, el vampiro aparece cargando con Baicha.

– “¡Mirad qué he encontrado!” – dice el demoníaco ser. – “¿Me lo puedo comer? Parece tierno…”

– “¡Ayuda!” – grita el niño. – “¡Que alguien me ayude!”

– “¡Dejad al niño!” – exclama Baba.

– “¡Cállate, vieja!” – le da una patada Akkuman a la anciana.

Krilín frunce el ceño.

– “El poder del Makai os ha fortalezido…” – dice el terrícola. – “Pero ha pasado mucho tiempo desde que nos enfrentamos… Yo también me he hecho más fuerte” – les avisa. – “¡YAAAAAAAH!”

El terrícola agarra los vendajes de la momia y tira de ellos con fuerza, haciendo que el monstruo salga proyectado tras ellos y se estampe contra el edificio principal, cayendo sobre la lengua de piedra monstruosa situada sobre un foso de ácido.

Akkuman empuña su tridente.

– “¡¿De dónde ha salido esa fuerza?!” – se preocupa el diablo.

El terrícola coloca las manos frente a su rostro.

– “¡Cerrad los ojos!” – advierte Krilín a sus amigos. – “¡TAIYOKEN!” – exclama al proyectar una onda expansiva de luz que barre el lugar.

Baba y el pequeño Baicha han cerrado los ojos.

Tras el estallido de luz, Akkuman tiene las manos en su rostro, dolorido.

El hombre invisible grita de dolor.

– “¡AAAH! ¡MALDITO!” – llora el luchador. – “Mis párpados… ¡También son translúcidos! ¡NO VEO NADA!”

Akkuman abre los ojos.

– “¡¿Dónde está?!” – pregunta alarmado.

Krilín ha aparecido detrás del demonio y le propina una patada, lanzándolo al agua.

La excesiva luz producida ha generado quemaduras graves al vampiro, que sigue sujetando al chico.

– “Maldito seas…” – lamenta la criatura de la noche.

Baicha aprovecha la situación y muerde al monstruo en el brazo, sobre una quemadura.

– “¡AAAH! ¡ESTÚPIDO MOCOSO!” – grita el vampiro.

Krilín embiste al enemigo y lo propina un codazo en la boca, haciéndole saltar los dientes y lanzándolo al lago.

El hombre invisible intenta escapar gateando, pero Krilín le sigue guiado por el sonido.

– “No veo nada…” – llora el tipo. – “Me has dejado ciego…”

– “El hombre invisible que no puede ver…” – dice Krilín.

– “¡Aléjate de mí!” – grita el tipo.

– “Lárgate de aquí.” – sentencia Krilín.

Uranai Baba suspira aliviada.

– “No esperaba que la oscuridad les hubiera afectado…” – dice la bruja. – “Gracias, Krilín.”

El terrícola socorre a Baicha.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta.

– “Quería ver el palacio de la bruja…” – responde avergonzado.

– “Es peligroso…” – dice Krilín. – “Pero aún así lo has hecho muy bien.” – le frota la cabeza con una sonrisa. – “Tienes madera de luchador.” – le felicita.

El niño sonríe alegre.

– “Vamos a por la bola de cristal, ¿de acuerdo?” – dice Krilín.

El pequeño asiente.

En la Corporación Cápsula, Brief sigue reparando a Pino en el laboratorio mientras Mai investiga en el ordenador de Trunks. 

De repente, el Doctor encuentra un nuevo dato oculto en la mente del Número 16.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta el viejo. – “¿Coordenadas?”

DBSNL // Capítulo 179: Monstruos

DBSNL // Capítulo 179: Monstruos

“Voy a hacerte estallar en mil pedazos…”

En el planeta Popol, Tarble y Kale han alcanzado a la gigantesca rana.

– “¡Se ve deliciosa!” – exclama el hambriento saiyajín.

– “¿Estás seguro de que se puede comer?” – pregunta Kale, desconfiada. – “¿Y si es venenosa?”

La barriga de Tarble ruge con fuerza.

– “¡Correré el riesgo!” – asevera el muchacho.

Tarble vuela hasta situarse sobre la rana, prepara su puño y se lanza en picado sobre la cabeza del anfibio.

– “¡Serás mi cena!” – celebra el saiyajín.

De repente, antes de que Tarble pueda alcanzar a la rana, una red de energía se genera a su alrededor y le atrapa.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el chico.

– “¡TARBLE!” – se preocupa su compañera.

Alguien tira con fuerza de la red y derriba a Tarble, que queda inmovilizado en el suelo.

Kale intenta ayudar a su amigo, pero una jaula de energía la detiene.

– “Maldita sea…” – gruñe enfadada la chica.

Dos individuos se acercan a Tarble, uno de ellos lleva un hacha de ki morado en la mano. Otros dos personajes se acercan a Kale; uno carga una lanza de energía.

– “¿Pretendíais robarnos la presa?” – pregunta el hombre de la lanza.

– “Cazadores furtivos…” – murmura Kale.

– “¿Es que vosotros no lo sois?” – frunce el ceño el personaje.

El personaje que lleva el hacha alerta a su compañero.

– “Spade…” – dice asustado. – “Su ropa…”

– “¿Qué pasa, Hart?” – pregunta Spade.

– “Parecen de la Patrulla…” – responde el cazador.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Spade.

– “No me fastidies…” – se preocupa el furtivo.

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, Gohan se ha marchado volando, siguiendo las indicaciones que le ha dado el Dr. Brief.

Ten Shin Han ha subido a la azotea y se ha sentado a meditar, intentando percibir alguna energía; esperando un nuevo milagro. Bee le ha acompañado y se ha sentado a su lado.

En viejo doctor ha regresado al laboratorio, acompañado por Mai.

– “Tengo que continuar trabajando en el pobre Pino…” – dice Brief. – “Puedes esperarme aquí… Hazte un café si lo necesitas.”

– “Doctor…” – dice Mai. – “¿Puedo echar un vistazo a sus archivos?”

– “¿Mis archivos?” – se extraña Brief.

– “Los que recuperaron hace años de la Red Ribbon.” – insiste Mai. – “Había cosas interesantes en esos laboratorios.”

– “¡Ah! Esos archivos…” – dice el viejo. – “Sí, claro… Aquí tienes una terminal.” – le señala un ordenador.

Mai se sienta en la computadora y empieza a teclear.

– “¿Cuál es la contraseña?” – pregunta la mujer.

– “Uhm…” – se rasca la barbilla Brief. – “Esa terminal es la de Trunks… Prueba “Super Gotenks rocks”, todo junto y en mayúsculas.”

Mai teclea.

– “Estoy dentro” – sonríe la mujer.

En el palacio de Uranai Baba, Krilín y Akkuman se ponen en guardia.

– “Ten cuidado, Krilín.” – dice la bruja.

El terrícola no responde; está concentrado.

– “Si evito su técnica secreta estaré bien…” – piensa Krilín.

El diablo se abalanza sobre nuestro amigo, que esquiva las estocadas del tridente con facilidad y contraataca con una patada en el pecho de Akkuman que lo lanza contra una de las paredes del palacio, derribándola.

– “No te levantes.” – dice Krilín.

Akkuman se apoya en su arma para ponerse en pie.

– “Voy a hacerte estallar en mil pedazos…” – gruñe el diablo.

Krilín se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “No tengo tiempo para esto.” – sentencia el terrícola.

De repente, un murciélago pasa volando por delante de nuestro amigo, distrayendo su atención un instante.

– “¿Eh?” – murmura Krilín.

Unas vendas sorprenden al terrícola y se enredan en sus brazos y piernas.

– “¡CUIDADO!” – exclama Baba.

Una fuerza invisible golpea al humano en el abdomen, haciendo que se doble de dolor.

Akkuman sonríe.

– “Je, je, je…” – se burla el diablo.

La momia sale de las sombras y acorta sus vendajes a medida que se acerca a Krilín por la espalda.

Baba intenta ayudar, pero recibe una patada invisible que la lanza contra el suelo.

– “¿Por qué hacéis esto…?” – pregunta la bruja, decepcionada con sus luchadores.

– “El Makai corre por nuestras venas, bruja.” – responde Akkuman. – “Nuestro Señor nos ha reclamado.”

Cerca de allí, Baicha, que se había colado en la nave, observa todo lo ocurrido, oculto tras una esquina.

El murciélago, que sobrevuela la zona, se da cuenta de que alguien les observa.

Mientras tanto, en una remota isla, Son Gohan aterriza, pues cree que ha llegado a su destino.

– “Tiene que ser aquí…” – piensa el mestizo.

De repente, un hombre se acerca a él por la espalda.

– “¡Eh! ¡Tú!” – exclama el hombre.

Gohan se da la vuelta. Ante él se encuentra un hombre de baja estatura, pelo azul repeinado y engominado, vestido con un mono azul con botas y capa rojas. El kanji “Su” luce en su pecho.

– “¡Un superviviente!” – celebra Gohan. – “¡Brief tenía razón!”

– “Me han dicho que han pasado cosas terribles…” – dice el misterioso personaje. – “¡¿Has sido tú?! ¡Pareces un malhechor!” 

– “¿Qué? ¿Yo?” – dice el mestizo, confuso. – “¡Qué va!”

– “No me gusta tu aspecto… Ese pelo de punta parece de delincuente…” – dice el individuo.

– “No, no…” – insiste Gohan.

– “¡Vas a tener que rendir cuentas conmigo!” – exclama el individuo. – “¡SUPPAMAN!”

– “Oye, que no soy un villano…” – dice Gohan.

El mestizo se acerca a Suppaman para contarle un secreto.

– “Esto que quede entre nosotros, pero ya que eres un héroe puedo confesártelo… Yo soy el Gran Saiyaman… Bueno, ¡ahora el Ultra Saiyaman!” – confiesa Gohan.

– “Ultra… ¿qué?” – responde Suppaman con desprecio, que parece que nunca haya oído ese nombre.

– “¿No me conocen aquí?” – se ofende Gohan, cruzándose de brazos.

– “¡Estás detenido!” – le apunta Suppaman con un dedo acusador.

– “¡Ah, ya sé!” – tiene una idea Gohan. – “¡Soy el yerno de Mr. Satán!”

– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Suppaman. – “¡¿Tú eres el que está casado con la hija del Campeón?! Increíble… ¿En qué puedo ayudarte?”

Gohan se siente algo avergonzado y siente envidia hacia su suegro.

– “A él siempre lo conocen…” – piensa el mestizo. – “Busco la casa del Doctor Norimaki” – dice Gohan.

– “¡Los Norimaki! ¡Por supuesto!” – responde Suppaman. – “¡Viven en esa dirección!”

– “¡Muchas gracias!” – celebra Gohan.

– “No se merecen, ciudadano” – responde Suppaman. – “Y… por cierto… ¿tienes por ahí alguna foto firmada de Mr. Satán? ¿Podrías conseguirme una?”

– “No la llevo encima…” – se excusa Gohan. – “Otra vez será… ¡Tengo prisa!” – exclama antes de alzar el vuelo.

Suppaman se queda asombrado al ver volar a Gohan.

– “Qué tipo tan peculiar…” – murmura el héroe.

Suppaman se tumba en su monopatín y se marcha rodando carretera abajo.

DBSNL // Capítulo 178: Revelaciones

DBSNL // Capítulo 178: Revelaciones

“Si Goku ha sido derrotado… ¿Qué podemos hacer nosotros?”

En la Corporación Cápsula, Krilín y Baba han embarcado en el vehículo de Yamcha. Krilín pilota y la bruja le acompaña. 

La aeronave se eleva y pone rumbo al palacio de Uranai Baba.

En el salón, Gohan, Mai y Ten Shin Han esperan, cuando el Dr. Brief entra corriendo y sin aliento.

– “¡Chicos…! Ah… ah… ¡Yo…! Ah… ¡Trabajando…! ¡Y…! ah… ¡El teléfono…!” – jadea el anciano.

– “Tranquilo, doctor.” – dice Gohan. – “¿Qué ha pasado?”

– “Estaba con Pino…” – intenta calmarse el doctor. – “¡Y he recibido una llamada!”

– “¡¿UNA LLAMADA?!” – se sorprenden todos.

Brief asiente.

– “Queda gente con vida…” – revela el anciano. – “¡Una villa entera!”

– “¿Qué villa?” – pregunta Gohan.

Mientras tanto, Cell aterriza en el viejo laboratorio de Yuzambito. El insecto camina por las galerías poco iluminadas hasta llegar al ordenador principal.

– “Vamos…” – gruñe el insecto, que empieza a teclear. – “Dime que lo has visto todo…”

En pantalla se muestran múltiples secuencias de Shiras en su combate contra Broly en Popol. Una sonrisa se dibuja en el rostro de Cell.

– “Buena chica…” – dice el insecto, que alza su dedo índice para que una mosca aterrice sobre él.

Mientras tanto, en Popol, Kale y Tarble vagan por el planeta en busca de alimento. Los saiyajín se han adentrado en una zona pantanosa.

De repente, ambos notan un pequeño temblor.

– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Kale.

– “No lo sé…” – dice Tarble.

La sacudida se repite, esta vez con mayor intensidad.

– “Algo se mueve…” – dice la saiyajín.

El suelo tiembla una tercera vez, aún más fuerte.

– “¡Algo se acerca!” – exclama Tarble.

En ese instante, una gigantesca rana cae cerca de ellos, provocando un nuevo temblor, y enseguida coge impulso para saltar de nuevo. Su espalda es fangosa, cubierta por moho. Sus ojos son rojos. Sus saltos son kilométricos.

– “¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESO?!” – se asusta Kale.

– “No estoy seguro…” – responde Tarble, asombrado ante la criatura. – “¡Pero parece comestible!” – sonríe entusiasmado, mientras babea.

Los dos se disponen a perseguir al anfibio.

En el planeta Konats, Meerus ha explicado la situación a Hit y Trunks. El despertar de Moro, su relación con los kashvar, su alianza con Mojito, Garlick, Shiras y Piccolo, la destrucción del Cuartel General de la Patrulla Galáctica y las derrotas de Son Goku y Vegeta.

– “Si Goku y mi padre han sido derrotados… ¿Qué podemos hacer nosotros?” – sufre Trunks.

– “Shiras sigue siendo nuestro objetivo principal…” – dice Hit. – “Pero la situación es peor de lo que pensaba…”

– “Intenté sabotear sus planes informando a la Patrulla… pero no fue suficiente” – dice el expatrullero. – “Ahora mismo, no hay nada que podamos hacer; ni siquiera vosotros.” – lamenta. – “No sois rivales para esos demonios.”

– “No vamos a quedarnos de brazos cruzados” – replica Trunks.

– “Lo sé.” – responde Meerus. – “Y cuento con eso.”

El patrullero saca un reproductor de hologramas y lo activa, generando una representación de un sistema planetario de cinco astros girando alrededor de una estrella.

– “Ahora mismo, tengo a unos hombres transportando un encargo.” – revela Meerus. – “Por ahora, esta es una de nuestras pocas bazas.”

– “¿De qué se trata?” – pregunta Hit.

– “No necesitáis saberlo” – responde Meerus.

Hit y Trunks se miran de reojo, desconfiando del mercenario, pero éste se da cuenta.

– “Es más seguro que no lo sepáis” – rectifica Meerus. – “Es solo una pieza más del rompecabezas.”

– “¿Y qué quieres de nosotros?” – pregunta Trunks, un poco impaciente.

– “Mi nuevo patrón tiene un trabajo para vosotros.” – dice el expatrullero. – “Uno vital para salvar el universo.”

En el Makai, Goten y Trunks siguen el desfile de demonios ocultos entre las candentes rocas del infierno.

– “Se preparan para algo…” – dice Goten.

– “No esperes nada bueno…” – añade Trunks.

En el planeta Ryu, Ub está siendo atendido por un chaman de la tribu de los dragones en una de sus casas de barro.

– “¿Se pondrá bien?” – sufre Pan, que no se aparta del lado de su amigo.

– “Paciencia, muchacha” – responde Maraikoh. – “Haremos todo lo posible.”

Fuera de la casa, Madas y Bra esperan. El viejo Kaioshin, ahora sin poderes mágicos ni divinos, se sujeta la cabeza con ambas manos, nervioso y desanimado, sentado en un banco. Bra espera de pie, apoyada en la pared.

– “¿Qué le ocurre?” – pregunta Bra.

– “Sabía que esto ocurriría…” – dice Madas. – “La bruja ya predijo la llegada de este mal hace miles de años… Y he fallado.”

– “Te rindes pronto para ser un Dios…” – suspira Bra.

– “No lo entiendes, muchachita…” – protesta Madas. – “¡No tienes ni idea de a qué nos enfrentamos!”

– “Sé que le haremos frente.” – dice Bra, apartándose de la pared. 

Madas niega con la cabeza.

– “Moriremos todos…” – murmura el antiguo Dios.

 En ese momento, Pan sale de la cabaña.

– “¿Cómo está Ub?” – le pregunta Bra.

– “Descansando…” – responde la hija de Gohan, sin mucho ánimo.

Maraikoh se une a nuestros amigos.

– “Mi pueblo cuidará del muchacho.” – dice el dragón bípedo. – “Pero ustedes también necesitan descansar y comer… Permitidme el honor de ser vuestro anfitrión.” – hace una reverencia.

– “Eso estaría muy bien.” – fuerza una sonrisa Pan. – “Gracias.”

– “Necesitamos recuperar energías…” – suspira Bra.

– “Mañana empezaremos a entrenar.” – dice Pan, que se pone seria de repente.

Bra sonríe al oír a su amiga.

– “Justo lo que estaba pensando.” – dice la hija de Vegeta.

– “De momento parece que estamos atrapados en este planeta…” – dice Pan. – “No perdamos el tiempo.”

Madas mira atentamente a las dos muchachas y puede ver cierta conexión entre las dos que durante un breve instante le aporta una calma inesperada.

– “Saiyajín…” – suspira el viejo Dios, recordando con nostalgia viejos tiempos.

Madas se pone en pie. Su rostro muestra el dolor que siente por lo que va a revelar a continuación.

– “Si queréis prepararos para esto…” – dice el viejo. – “Debéis saber todo lo que ha ocurrido.”

En la Corporación Cápsula, Mai ha ido a buscar a Baicha en la habitación donde dormía, pero la ha encontrado vacía.

– “¿Dónde se habrá metido?” – se extraña la mujer. – “¿Baicha?”

Mientras tanto, Krilín y Uranai Baba han llegado al viejo palacio de la bruja. La extraña pareja baja de su vehículo y se adentra en la estructura, pasando por el puente sobre el lago y rodeando el ring circular.

– “Este lugar me trae recuerdos…” – suspira Krilín con nostalgia.

La bruja sonríe.

– “Sí…” – suspira la bruja. – “Éramos jóvenes…”

– “Yo la veo igual…” – piensa Krilín,.

De repente, frente a ellos, una silueta alada sale a recibirlos.

– “¡Bienvenidos!” – saluda el personaje.

– “¡Alguien con vida!” – se sorprende Baba. – “¡Akkuman!” – exclama al reconocer a su luchador.

Baba intenta acercarse a su guerrero, pero Krilín la detiene.

– “¿Qué ocurre?” – dice ella confusa.

El terrícola parece nervioso.

– “Esa sensación de nuevo…” – dice Krilín. – “No se confíe, Baba…”

Akkuman sonríe.

– “Je, je, je…” – ríe el demonio.

Baba sufre por su viejo amigo.

– “¡AKKUMAN!” – exclama ella. – “¡¿Qué estás haciendo?!”

Krilín se prepara para pelear.

– “Ya no es su amigo…” – dice el terrícola. – “El Makai le ha afectado.”

El demonio, con su cara desencajada en una mueca terrorífica, extiende su mano derecha y materializa un tridente.

ESPECIAL DBSNL /// El que vio // Universos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 / Parte II: Zeno

El que vio // Parte II: Zeno
“La oscuridad te consumirá para el resto de la eternidad.” 

El Dai Kaioshin y el Hakaishin se han reunido con los supervivientes de Konats en la plaza de la ciudad. Los representantes del pueblo rodean a los Dioses para escuchar sus peticiones. 

Un joven ira-aru aparece de la nada al lado del Dios. En sus manos lleva una gran espada.

– “Está todo listo.” – dice el recién llegado.

– “Gracias, Toshisei” – responde el Dai Kaioshin. – “Siento las molestias… No he podido sellar la esencia del monstruo por completo…”

El cuerpo del Dios tiembla. La oscuridad que contiene en su interior, el monstruo Hildegarn, lucha por salir.

El joven ofrece la espada al Dios, pero éste la rechaza.

– “Tendrás que hacerlo tú” – fuerza una sonrisa el Dai Kaioshin.

– “Si esas son sus órdenes…” – agacha la cabeza el ira-aru solemnemente.

Mientras tanto, Kawa sale tambaleándose de la gruta. Sus ojos están abiertos como platos, incrédulo ante lo que acaba de ver; un mortal ha derrotado a los Dioses.

Ramushi siente la energía de su pupilo y se teletransporta a su lado.

– “Kawa…” – dice asustado al ver el estado del gotokoneko. – “¿Y los Kaioshin?” – pregunta.

El aprendiz sigue en silencio.

– “Kawa… ¡Respóndeme!” – insiste Ramushi.

Al salir de la cueva, Kawa siente que sus fuerzas se recuperan lentamente.

– “Asesinados…” – revela el gotokoneko. – “…por un mortal.”

– “¿Qué?” – se sorprende el Dios de la Destrucción.

– “Jamás había visto un poder como ese…” – gruñe Kawa. – “Nos doblegó a su voluntad… No pudimos hacer nada…”

– “¿Y dónde está ese mortal?” – pregunta el Hakaishin.

Mientras tanto, en el planeta de Zeno, el pequeño Dios del Todo se encuentra sentado en su trono cuando siente una presencia que le perturba.

En la sala contigua, el brujo encapuchado ha aparecido de la nada.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el hechicero. – “¿Es este el mundo real?”

El brujo ve unas puertas gigantescas frente a él y se aproxima a ellas. Tras examinarlas, decide empujarlas para abrirlas.

Las puertas chirrían mientras se abren y revelan la sala del trono, donde el Dios del Todo le espera.

– “¿Qué hace un mortal aquí?” – pregunta el Dios.

– “Tú…” – dice asombrado el brujo. – “Eres… ¿Qué significa esto?”

El Dios no responde.

– “Pero… No puede ser…” – titubea el hechicero. – “Es… un niño…”

Zeno se pone en pie y levita para acercarse al brujo hasta quedarse a unos pocos metros de él.

– “Cuida tus palabras, mortal.” – le amenaza el Dios del Todo. – “¿Quién eres?”

– “Me llamo Moro” – se presenta el hechicero.

– “¿A qué has venido?” – pregunta Zeno.

– “Busco respuestas.” – revela el brujo. – “¿Por qué existo? ¿Cuál es el propósito de nuestro mundo? ¿Por qué nos creaste?”

– “No necesito una razón.” – responde el Dios del Todo.

– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Moro.

Zeno da la espalda al brujo, ofendiendéndolo.

– “He logrado llegar hasta aquí…” – gruñe el hechicero. – “¡Estoy cara a cara contigo! ¡En tu plano de existencia! ¡Exijo respuestas!”

El Dios del Todo se da la vuelta y clava una mirada de desprecio en el brujo.

– “Eres solo una serpiente que ha salido del terrario.” – dice Zeno.

Los dientes de Moro rechinan. El brujo aprieta los puños con rabia.

– “¿Cómo te atreves…?” – protesta Moro.

– “Un mortal no merece respuestas.” – dice Zeno. – “Ni yo necesito razones.”

Una extraña oscuridad empieza a rodear a Moro como un torbellino de tinieblas.

– “No he llegado hasta aquí para nada…” – amenaza el brujo.

Zeno observa las sombras que nacen de su adversario.

– “¿Qué poder es este?” – murmura el Dios.

– “Es el rencor de tu creación” – responde Moro.

Zeno frunce el ceño, preocupado por lo que está presenciando.

Mientras tanto, en Konats, el Dai Kaioshin ha imbuido el mandoble con su propia técnica de sellado.

– “En caso de que Hildegarn regrese, esto debería detenerle.” – explica el Dios.

El Dai Kaioshin hinca la rodilla, agotado.

Toshisei entrega la espada a los sabios de Konats.

Ramushi y Kawa han regresado a la plaza. Ahora es el Hakaishin quien imbuye dos pequeños instrumentos musicales con su técnica sonora.

– “Esto os ayudará.” – dice el Dios. – “Os dejo una parte de mi poder en estas ocarinas.”

Toshisei es de nuevo quien recoge los instrumentos y los entrega a los sabios.

La gente de Konats agradece los obsequios con una reverencia. Kawa sigue ensimismado, absorto en sus pensamientos.

El Dai Kaioshin fuerza una sonrisa.

– “Es el momento, Ramushi.” – dice el Dios.

– “¿Estás seguro?” – pregunta el Hakaishin.

– “No hay otra opción.” – responde el Kaioshin.

El Hakaishin se coloca frente al Dios.

– “Has salvado a esta gente.” – sentencia el paquidermo.

El Dai Kaioshin mira de reojo a Toshisei.

– “Dejo en tus manos el futuro de los Kaioshin” – dice el Dios.

Toshisei asiente.

Ramushi apunta al Dios protector con la mano derecha.

– “Hakai” – sentencia el Dios de la Destrucción solemnemente.

En el planeta de Zeno, Moro invoca poderes que el mismísimo Dios del Todo desconoce.

– “Mi poder es la respuesta a su desidia.” – gruñe el brujo.

– “No debería existir un poder como ese…” – piensa Zeno. – “El ki divino es puro.”

– “Toda luz genera sombras.” – sonríe Moro. – “¡Soy la encarnación de esa oscuridad!”

La mirada de Zeno se torna severa.

Moro se abalanza sobre el Dios con su mano derecha en alto.

– “Desaparece” – sentencia Zeno.

El brujo es sacudido por una corriente de aire que le frena.

Los dos adversarios se quedan perplejos ante lo ocurrido.

– “¿Qué?” – se preguntan los dos.

Moro observa sus manos atentamente.

– “Ja… jaja… jajaja… ¡JAJAJAJA!” – estalla en una sonora carcajada.

Una gota de sudor recorre la sien de Zeno.

– “¡No puedes detenerme!” – celebra Moro. 

Zeno alza su mano hacia el cielo y un estallido de luz inunda el lugar.

– “¿Qué haces?” – pregunta Moro, confuso.

– “Dejaré que te pudras en tu odio.” – sentencia Zeno.

– “¿Cómo dices?” – se extraña el brujo.

– “La oscuridad te consumirá para el resto de la eternidad.” – dice el Dios. – “Encerrado en este mundo. Tu propio reino de tinieblas.”

Zeno se eleva lentamente.

– “¡¿Intentas escapar?!” – gruñe el brujo.

De repente, los pies del brujo quedan atrapados en hielo.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Moro. – “¡¿QUÉ ES ESTO?!”

El hielo se extiende por las piernas de Moro. Zeno sigue elevándose.

– “¡¡MALDITO SEAS!!” – grita el brujo. – “¡COBARDE!”

El Dios del Todo desaparece.

Los días pasan y, en el Planeta Sagrado de los Kaioshin, Toshisei presenta a Ramushi y Kawa a los nuevos Dioses

– “Bienvenidos, Kaioshin.” – saluda el Hakaishin.

– “Son débiles.” – gruñe Kawa.

– “¿Qué has dicho?” – protesta Ramushi.

De repente, un nuevo personaje aparece en el cielo del planeta y desciende hasta el suelo.

– “¿Quién es?” – se preguntan los Kaioshin.

El joven personaje de piel celeste, ojos grises y cabello blanco sonríe.

– “Vengo en nombre del señor Zeno.” – revela el ángel. – “Soy el Daishinkan.”

– “¿Sumo Sacerdote?” – frunce el ceño Ramushi.

Kawa aprieta sus puños con rabia.

– “Es una trampa…” – gruñe el aprendiz de Hakaishin. – “¡¡Seguro que es un truco del brujo!!” – exclama.

El gotokoneko se abalanza sobre el Daishinkan.

– “¡¡DETENTE, KAWA!!” – exclama Ramushi.

Un golpe de vara en la frente del felino lo remite de nuevo al suelo.

– “Veo que los ánimos están caldeados…” – sonríe el ángel.

Zeno aparece junto a su consejero.

– “El Daishinkan habla en mi nombre.” – revela Zeno. 

Todos los presentes se quedan asombrados al ver al Dios del Todo.

– “¡Señor Zeno!” – exclaman al unísono antes de arrodillarse.

– “Los eventos recientes han revelado que la creación necesita una mejor supervisión.” – explica el Dios. – “El ángel os ayudará en vuestro cometido.”

– “¿Y el brujo?” – pregunta un magullado Kawa.

– “El señor Zeno se ha encargado del mortal” – responde el Daishinkan.

Los Dioses aceptan las ordenes de Zeno sin rechistar.

En la cárcel de Moro, el brujo se encuentra encerrado en un pilar de hielo. Las sombras se filtran a través de finas grietas y se expanden por la superficie del planeta, corrompiendo todo lo que encuentran a su paso.