DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados

DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados 

“Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”

En la Corporación Cápsula, Oli se ha reencontrado con su hijo después de muchos años.

– “Pino…” – dice ella, mientras camina temblorosa hacia él, extendiendo su mano para acariciarle el rostro.

La escena enternece a todos los presentes.

El androide sigue inexpresivo, confuso. La mujer se detiene de repente, horrorizada.

– “No… no, no…” – repite ella, como si estuviera apunto de enloquecer. – “¿Qué hizo ese miserable…? ¡NO!”

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Brief.

– “¡¿QUÉ ERES?!” – le recrimina Oli al Número 16. – “¡NO ERES MI HIJO!”

– “Oli…” – intenta calmarla el padre de Bulma.

– “¡¿CÓMO SE ATREVIÓ GERO A HACER ALGO ASÍ?!” – grita ella, desquiciada. – “¡UNA ABOMINACIÓN!”

El Número 16 no dice nada; aguarda en silencio.

Oli apunta al androide.

– “¡¡EMBUSTERO!!” – grita la doctora.

– “¡ESPERA, OLI!” – intenta intervenir Brief.

Pero de repente, Gohan agarra a la mujer de la muñeca y le levanta el brazo hacia el cielo.

– “No lo hagas.” – dice el mestizo.

– “¡¡SUÉLTAME!!” – protesta ella.

– “Pino es nuestro amigo.” – dice Gohan. – “No dejaré que le hagas daño.”

– “¡¡ÉL NO ES PINO!!” – grita ella. – “¡ES SOLO…!”

– “¿Un robot?” – interviene el Número 16.

Todos se quedan mirando a Pino, sorprendidos y apenados a partes iguales.

– “Doctora Oli…” – dice el Número 16. – “Le suplico que no me mate.”

– “Pino…” – murmura Krilín.

– “Tengo una deuda con esta gente.” – explica el Número 16. – “Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”

Las palabras del Número 16 sorprenden a Oli.

– “Algunos han perdidos a sus parejas, a sus hijos… otros a sus padres.” – dice el robot. – “Si usted perdió a Pino, creo que puede entender como se sienten. Yo quiero ayudarles.” – explica. – “Si después de eso, mi existencia le sigue molestando; si sigue creyendo que no debería vivir, no me opondré.”

– “Pino…” – dice Gohan. – “Eso no es necesario… ¡No dejaremos que te haga daño!”

– “Es mi decisión, Son Gohan.” – dice el robot. – “Espero que la respetéis.”

– “Pero…” – duda el mestizo.

Oli se fija en el rostro del robot; en sus ojos azules.

– “Acepto.” – dice la doctora.

– “¿Eh?” – se sorprende Brief.

– “Dejaré que los ayudes.” – dice Oli. – “Pero después te destruiré.”

Pino asiente.

Turbo no entiende nada de lo que acaba de ocurrir.

– “Eh… ¿Dónde me he metido?” – piensa el joven Norimaki.

En el planeta Popol, los muertos avanzan hacia la nave pirata.

– “¡VÁMONOS DE AQUÍ!” – grita Spade.

– “¡Estoy en ello!” – responde Hart.

Los motores de la embarcación rujen, pero tras un petardeo se apagan.

– “¡¿QUÉ DIABLOS OCURRE?!” – pregunta Spade.

– “¡LA NAVE NO RESPONDE!” – exclama Hart. – “¡No tenemos propulsión!”

En el exterior, uno de los cadáveres se ha introducido en la turbina, que se ha incendiado.

– “Maldita sea…” – gruñe Spade.

– “¡Vamos a tener que pelear!” – advierte Tarble.

Una gota de sudor recorre la frente de Spade.

– “¡Hart!” – dice el líder. – “¡Encargaos de arrancar esto!”

– “¡Sí!” – asiente Hart.

Los cadáveres se amontonan en la puerta del vehículo.

La compuerta se abre lentamente y los cuerpos intentan entrar, amontonándose en la entrada.

De repente, un estallido desatasca el acceso. Tarble y Kale salen del vehículo disparando a discreción, seguidos Dmond, Klub y Spade, armados con arpones de ki.

– “¡Klub! ¡Revisa la turbina!” – ordena Spade. – “¡Te protegeremos!”

Los guerreros se encargan de allanar el camino al pirata.

Spade ensarta a un enemigo con su lanza, pero este sigue intentando agarrarlo.

– “¡Son inmortales!” – exclama el pirata. 

– “¡Ya están muertos!” – le corrige Kale.

– “¡Hay que desintegrarlos!” – dice Tarble. – “¡RIOT JAVELIN!” – dispara.

En el planeta Ryu, Madas, Bra, Pan y Ub se despiden de Maraikoh, apunto de embarcar en la nave del ira-aru; un vehículo cuyo aspecto recuerda a un platillo volante.

– “Muchas gracias por todo, señor Maraikoh” – hace una reverencia Ub

– “Ha sido un placer ayudar a los Dioses.” – dice el dragón.

– “Vuestra raza es honorable” – reverencia Madas. – “Espero que el destino sea justo con vosotros.”

– “Gracias” – asiente Maraikoh.

Shula espera ya en el portal de la nave.

– “Tenemos prisa.” – refunfuña el ira-aru.

– “Siempre hay tiempo para ser amable.” – responde Madas.

Nuestros amigos y Shula embarcan y la nave se eleva lentamente para después salir volando hacia el espacio a toda velocidad.

Tras unos instantes, Pan y Bra se acercan al piloto.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta la hija de Gohan.

– “Aún no lo sé.” – dice Shula. – “Espero información.”

– “¿De quién?” – se extraña Bra.

Shula no responde.

Mientras tanto, muy lejos de allí, Trunks y Hit han aterrizado en un planeta remoto, en lo más profundo del Sector Dormideus.

Los dos guerreros caminan a través de un cambo de hongos gigantescos, cuyos filamentos pegajosos los llenan de limo.

– “¿Qué diablos es esto?” – refunfuña Trunks.

– “Todo lo que tiene por ofrecer este planeta.” – responde Hit.

– “Apesta…” – se queja el mestizo. – “¿Al menos estamos en el planeta correcto?”

– “Se me revuelven las tripas…” – dice el asesino. – “Tiene que ser aquí.”

– “A mí también… pero empiezo a sospechar que es por esta cosa viscosa…” – sigue protestando Trunks.

De repente, a lo lejos, una explosión llama la atención de nuestros amigos.

– “¡Tiene que ser él!” – asegura Hit.

DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli

DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli

“¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?”

En la Corporación Cápsula, la Doctora Oli se reúne con los demás en el salón.

– “¡Otra superviviente!” – se sorprende Krilín.

Gohan la mira de arriba a abajo.

– “Eres…” – dice el mestizo.

– “Un androide” – responde ella.

Mai no comprende lo que sucede.

– “¿Qué significa esto, doctor?” – le pregunta a Brief. – “¿Quién es?”

– “Ella es la Doctora Oli.” – la presenta el padre de Bulma. – “Una vieja amiga; antigua científica de la Red Ribbon… y esposa del Doctor Gero.”

– “¡¿ESPOSA DE GERO?!” – se sorprenden todos.

Ella agacha la cabeza, un poco avergonzada.

– “Eso fue hace mucho tiempo…” – dice Oli.

– “¿Y qué haces aquí?” – pregunta Krilín.

– “Vuestro amigo me ha contado lo sucedido.” – dice ella. – “Creo que necesitáis ayuda.”

– “¿Por qué?” – pregunta Brief. – “¿Por qué ahora? Después de tantos años…”

Oli camina hacia el balcón y observa el paisaje.

– “Porque proteger la Tierra era mi sueño.” – dice ella. – “Hacer un de este planeta un lugar mejor para todos.”

– “¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?” – pregunta Gohan.

– “Me hicieron promesas que nunca cumplieron.” – dice Oli. – “Usaron mis investigaciones para crear armamento. No querían un mundo mejor; querían un mundo bajo su control.”

– “¿Y Gero?” – pregunta Krilín. – “¿De verdad te casaste con alguien como él?”

– “¿Alguien como él?” – sonríe Oli. – “Era increíble… Un genio de su época. Una mente brillante… y mucho más tierno de lo que posiblemente creáis.”

– “Me cuesta imaginarlo…” – responde Krilín, incómodo.

– “Sus ganas por innovar y romper barreras lo ataron a la Red Ribbon.” – explica la doctora. – “Para él, el ejército le proporcionaba un sueño hecho realidad; todo el presupuesto que quisiera y ningún límite moral. El lugar perfecto para desarrollar todo su ingenio.”

– “Eso le corrompió…” – dice Brief.

– “Habría corrompido a la mayoría de hombres… pero no a él.” – responde ella, sorprendiendo al doctor. – “Se mantuvo firme a pesar de todo… Hasta que ocurrió algo terrible… Nuestro hijo murió en acto de servicio y yo sufrí graves heridas.”

Gohan agacha la cabeza, apenado.

– “Es terrible…” – dice el mestizo.

Oli suspira, intentando fingir que su pena quedó atrás.

– “Gero usó todo cuanto tenía en su mano para salvar mi vida, pero no pudo hacer nada por nuestro hijo… y se obsesionó con la venganza.” – dice ella. – “Tenía que asesinar al artífice de su destrucción a cualquier precio…”

Todos se quedan perplejos al imaginar lo que sucedió.

– “Son Goku…” – murmura Krilín.

– “Ese nombre lo atormentaba.” – responde Oli. – “Pero yo no estaba dispuesta a seguir su camino. Nosotros involucramos a nuestro hijo con esos miserables de la Cinta Roja. La muerte de nuestro hijo es más culpa nuestra que de ese Son Goku…”

Gohan da un paso al frente.

– “Lo siento…” – dice el mestizo.

– “¿Por qué?” – pregunta Oli.

– “Yo… soy el hijo de Son Goku.” – revela Gohan.

Oli se queda sin palabras y retrocede con horror.

– “V… vosotros…” – dice la doctora. – “Fuisteis vosotros…”

– “Oli…” – intenta calmarla Brief. – “Espera…”

– “¡NO ME TOQUES!” – exclama ella.

De repente, la puerta del salón se abre y aparece una figura que deja sin palabras a Oli.

– “¡Ya estamos aquí!” – dice Turbo. – “¡Totalmente recuperado! ¡Incluso mejorado!” – presenta a su nuevo amigo.

– “Siento haberos preocupado” – sonríe el Número 16.

Los ojos de la mujer se llenan de lágrimas.

– “P… Pino…” – titubea Oli. – “Hijo…”

En Monmaas, Broly descansa sobre la rama del árbol, cuando se da cuenta de que el hurón que le atacó aún acecha los alrededores, pero esta vez parece estar tras un pájaro que deambula con el ala rota.

Broly se fija en el animal herido y una parte de su subconsciente lo reconoce; es el ave con la que peleó cuando estaba poseído por los Kashvar.

El depredar se está acercando a su presa, entre la hierba alta, y está listo para abalanzarse sobre el pobre animal.

El hurón salta sobre el pájaro, pero es interceptado por Broly, que ha intervenido instintivamente. El saiyajín propina un puñetazo en la cabeza del mustélido, remitiéndolo al suelo.

El pájaro, sobresaltado, aletea como puede para intentar huir.

Broly desciende frente al hurón. El mustélido muestra los dientes y gruñe; el saiyajín responde de la misma forma. Sus miradas se cruzan.

De repente, un ruido parece asustar al depredador, que no duda en escabullirse entre la hierba alta.

Broly mira a su alrededor, confuso, y no tarda en sentir el suelo temblar de forma intermitente, cada vez con más intensidad.

El saiyajín se eleva lentamente para ver lo que ocurre, y puede ver a un gigantesco personaje a lo lejos, caminando en su dirección.

En el planeta Popol, los piratas han detectado una señal entrando en la atmósfera del planeta.

– “¿Quién es?” – pregunta Dmond.

– “No tengo ni idea…” – murmura Hart.

– “¡¿Habéis pedido refuerzos?!” – acusa Spade a los saiyajín. – “¡¿Nos habéis engañado?!”

– “¡Las comunicaciones están rotas!” – se excusa Tarble. – “¡No hemos podido avisar a nadie!”

Hart interrumpe.

– “¡Ha tomado tierra!” – informa el pirata.

– “Maldición…” – protesta Spade.

Klub parece tener su atención puesta en algo fuera de la nave, pues mira con atención a través de la ventana.

– “Chicos…” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

Todos se acercan a la ventana. En el horizonte, una turba de gente avanza hacia ellos con paso firme.

– “¿Quiénes son?” – pregunta Klub.

– “¡Hart! ¡Lecturas!” – exclama Spade.

El pirata a los mandos de la computadora teclea para comprobar el radar.

– “No hay señales de vida…” – anuncia sorprendido.

– “¿Cuándo se ha roto el radar?” – refunfuña Spade. – “¡¿Es que no lo revisaste antes de partir?!” – protesta.

– “¡Lo hice yo!” – dice Dmond. – “¡Funcionaba!”

– “¡¿Y cómo explicas esto?!” – insiste Spade.

Kale sigue estudiando a la turba con atención.

– “Creo que a vuestro radar no le pasa nada…” – dice la saiyajín.

– “¿Qué?” – se sorprenden todos.

– “Mira, Tarble.” – insiste ella. – “¿No reconoces su maquillaje?”

Todos miran atentamente.

– “¡Son ellos! ¡Los tipos a los que nos enfrentamos!” – exclama su compañero. – “Pero… ¿cómo han sobrevivido?”

– “No lo han hecho.” – responde Kale.

La horda de cadáveres andantes acelera el paso. 

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

“En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, todos descansan en el salón. Brief ha invitado a Mai, Gohan, Krilín y Baba a una taza de té, Baicha se toma un vaso de leche. El viejo Bee, al lado del niño, disfruta de la misma bebida en un cuenco que comparte con el gato Tama.

Nuestros amigos analizan la situación.

– “Puedo intentar buscar al enemigo…” – dice Baba. – “Pero su magia es muy superior a la mía o a cualquier poder que haya visto jamás… Podría verme.. y localizarnos…”

– “No es sensato, Son Gohan.” – le dice Krilín a su amigo.

– “No pienso resignarme.” – dice el mestizo. – “Tengo que hace algo…”

– “¿Cómo está Pino?” – pregunta Mai, intentando cambiar de tema.

– “Ahora Turbo está reparando su motor” – dice Brief. – “Ese joven es brillante… ¡Seguro que lo deja como nuevo!” – sonríe.

– “Al fin, buenas noticias…” – suspira Krilín.

En el laboratorio, Turbo usa su telekinesis para manipular las herramientas y reubicar algunas piezas del interior del Número 16.

– “Tienes una mente privilegiada” – dice Pino. – “Y te lo digo habiendo conocido a los mejores científicos del planeta Tierra.”

– “Gracias” – sonríe Turbo. – “Lo hago lo mejor que puedo.”

Baba prepara su bola de cristal sobre la mesita del salón.

– “Intentaré buscar a Goku de nuevo…” – dice ella.

De repente, el timbre suena e interrumpe a la bruja.

– “Será Ten…” – dice Brief, que acude a la puerta.

El doctor abre sin pensar, y se queda sin palabras al ver una cara conocida.

– “Oli…” – se asombra el padre de Bulma.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice la androide, que ha llegado a la Corporación escoltada por Ten Shin Han.

– “No para ti…” – responde el doctor. – “No has cambiado ni un ápice…”

– “¿Puedo pasar?” – sonríe ella.

– “Adelante.” – se aparta Brief, que aún no sale de su asombro.

En Monmaas, Broly huye de un gigantesco hurón. El saiyajín está agotado y sus movimientos son torpes; además, es la primera vez en la vida que no tiene cola, así que le cuesta aún más mantener el equilibrio.

El animal lo persigue sin cesar, pues lo identifica como una presa. 

Broly termina acorralado frente al tronco de un árbol. El hurón se prepara para embestir.

El saiyajín salta en el momento preciso y el hurón se estampa contra el árbol, golpeándose la cabeza y quedando aturdido.

Broly logra reunir las fuerzas suficientes para flotar hasta una rama, lejos del alcance del animal.

El hurón se retira contrariado y con hambre.

En Ryusei, Shula, Madas, Maraikoh, Pan y Bra se han reunido en otra cabaña a la que también han trasladado a Ub.

– “Mi historia comienza hace muchos años…” – narra Shula.  – “Yo me preparaba en la Academia Kaioshin para sustituir a los viejos Dioses, masacrados por el temible Majin Bu.”

Los demás escuchan atentamente.

– “Quería ser el mejor.” – dice el ira-aru. – “Quería sustituir al Dai Kaioshin… Pero mis habilidades eran insuficientes. Muchos compañeros tenían capacidades que rivalizaban con las mías… y había uno que las superaba con creces; el favorito del Maestro Toshisei…”

– “Zamas…” – murmura Madas.

– “¿Lo conocéis?” – se sorprende Shula. – “Supongo que eso significa que logró sus objetivos…”

Madas asiente.

– “Pero ha madurado.” – dice el antiguo Dios, con una sonrisa. – “Su visión a cambiado bastante desde que lo conociste.”

– “Me cuesta creerlo” – suspira Shula.

– “¿Qué pasó?” – insiste Pan.

– “Mi frustración era tal, que decidí abandonar la Academia y buscar mi propio camino.” – responde Shula. – “Sentía la oscuridad creciendo en mi interior y pensé que alejándome de mis anhelos inalcanzables calmaría mi ira… Pero fue todo lo contrario. La rabia me carcomía.” – cuenta. – “Empecé a reprocharme mi cobardía y a arrepentirme de mi decisión… pero sabía que no podía volver. Nadie se fiaría de un desertor.”

Madas parece un poco afligido por la historia de Shula.

– “La Academia necesitaba un cambio…” – murmura el antiguo Kaioshin.

– “En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.” – revela Shula. – “El hijo del creador de Majin Bu; el brujo Babidí.”

Pan y Bra se sorprenden al oír ese nombre que reconocen por las historias de sus padres y tíos.

– “Ese canalla usó mi odio para manipularme a su antojo…” – gruñe el ira-aru. – “Con mi ayuda liberó al Rey de los Demonios y despertó a Majin Bu de nuevo…” – Shula respira hondo para calmarse. – “Por suerte, alguien pudo detener al monstruo…”

– “Esa parte la sabemos.” – dice Bra.

– “¿Cómo?” – se sorprende Shula.

– “Je, je” – ríe Pan.

Shula parece confuso.

Madas coloca su mano sobre la cabeza de su compatriota.

– “Permíteme.” – dice Madas.

De repente, cientos de imágenes invaden la mente de Shula. Son Gohan, Gotenks, Vegeta, Goku, Satán, la Genkidama…

– “¡¡FUISTEIS VOSOTROS!!” – exclama Shula, asombrado.

– “Nuestros padres.” – sonríe Bra.

– “Y mi abuelo.” – añade Pan.

Shula mira de reojo a Ub.

– “Y… ese chico…” – dice el ira-aru. – “Él es…”

– “Más o menos.” – dice Pan. – “El demonio se separó de él.”

– “Creo que empiezo a entenderlo…” – dice Shula. – “Por eso no pude encerrarlo…”

– “¿Para qué querías encerrarlo?” – pregunta Pan.

Shula reflexiona un instante.

– “No puedo revelar todas mis intenciones.” – dice el ira-aru. – “Espero que Madas coincida conmigo y me guarde el secreto.”

Madas asiente.

– “¡¿QUÉ?!” – se molestan las muchachas.

– “¿Estás de broma?” – protesta Bra.

– “Es por seguridad.” – dice Madas.

El antiguo Kaioshin se dirige a su compañero.

– “Cuéntanos lo que puedas.” – le anima el viejo Dios.

Shula asiente.

– “Mi misión es encontrar al demonio del Makai y llevarlo a unas coordenadas concretas.” – dice el ira-aru.

– “¿Quién…?” – pregunta Pan.

Shula niega con la cabeza.

Bra esboza una pícara sonrisa y se ajusta los guantes.

– “Si quieres encontrar a ese Janemba, te ayudaremos.” – dice ella. – “Nos irá bien el ejercicio, ¿verdad, Pan?”

– “Sí” – asiente Pan. – “Vayamos a por ese demonio.”

– “No tan rápido, chicas.” – les interrumpe Madas.

Las chicas sienten que les han cortado el rollo.

– “¿Qué sucede?” – pregunta Pan.

– “Enfrentarse a Janemba es peligroso.” – dice Madas. – “Dependéis demasiado de la fusión… y no sabemos a quién más podríamos encontrarnos por el camino.”

Las chicas agachan la cabeza apenadas.

– “¿Y qué pensáis hacer con Ub?” – pregunta Madas. – “Sigue muy débil y…”

La débil voz del chico interrumpe al ira-aru.

– “Yo… también pienso ir…” – dice Ub.

– “¡¿UB?!” – se sorprenden ellas.

Ub entra en la habitación tambaleándose. Pan se acerca a chico para socorrerle, pero Ub se apoya en la pared.

– “Estás muy débil…” – dice Pan. – “Deberías…”

– “No…” – interrumpe el chico. – “No voy a quedarme aquí mientras vosotras peleáis.”

– “Ub…” – sufre Pan.

– “Chico… ¡No seas cabezota!” – le regaña Madas. – “Ahora eres un simple humano y…”

– “Con o sin el poder de Majin Bu… le prometí a Son Goku y al padre de Pan que protegería la Tierra…” – dice el chico. – “He fracasado… pero no me rendiré… ¡pelearé hasta el final!” – exclama apretando su puño derecho.

Pan sonríe y abraza a Ub, sorprendiendo al muchacho, que tras un breve instante de confusión también abraza a Pan.

– “Pues ya estamos todos listos.” – sonríe Bra con picardía, mirando a Shula. – “¿Cuándo partimos?”

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Teoría

Boku no Patrolman / Parte II: Teoría

“Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio.”

Ha llegado el día soñado para Jaco; las pruebas de admisión a la Academia de la Patrulla Galáctica.

La prueba de acceso consta de dos partes: un examen teórico y un ejercicio práctico.

El emocionado aridzuko llega al lugar de las pruebas, un edificio adornado con símbolos de la Patrulla Galáctica cuyo recibidor está repleto de aspirantes variopintos que se amontonan frente a una gran pantalla que muestra los nombres de los sujetos que se examinarán en cada sala.

Jaco, con una mochila a la espalda, busca el suyo con nerviosismo.

– “A ver… Jaco Thilimentepibossi…” – murmura el aridzuko. – “Sala Gicchin… Fila 136 Asiento 213…”

De repente, alguien le empuja al pasar a su lado.

– “No sé a qué vienen, si no van a aprobar ni la mitad…” – refunfuña el chulesco individuo. – “Solo molestan.”

Jaco lo mira de reojo e identifica al zoon que se registró el mismo día que él.

– “Es ese tipo…” – piensa el aridzuko.

Nuestro amigo se dirige a su sala de examen y toma asiento; prepara su bolígrafo digital y aprieta un botón en su mesa, activándola; la pantalla muestra una cuenta atrás hasta el inicio del examen.

A su lado, una muchacha toma asiento. Jaco la mira de reojo, pero está demasiado nervioso con el examen para prestarle atención.

– “¡Hola!” – saluda ella.

– “Hola” – responde Jaco.

– “¡Qué sorpresa!” – exclama la muchacha.

– “¿Sorpresa?” – se extraña Jaco, que le presta atención por primera vez. – “¿Nos conocemos?”

– “No… pero un aridzuko tomando el examen de ingreso no es habitual.” – dice la chica.

La muchacha es gordita, tiene el cabello azul oscuro y recogido en dos trenzas, su piel es verde, y sus ojos rojos. Viste un pantalón azul, una camiseta amarilla.

Jaco suspira.

– “Eso ya lo he oído…” – dice un poco molesto.

– “¡Oh! No te lo tomes mal…” – se disculpa. – “¡Me gusta verte aquí!”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco.

– “Me llamo Monna” – se presenta ella con una sonrisa.

– “Jaco.” – responde él.

En ese instante, un chirrido del micrófono interrumpe el murmullo de la sala. 

La puerta del aula se abre y la emoción se apodera de los aspirantes.

– “¡ES GICCHIN!” – exclama uno.

– “¡INCREÍBLE!” – dice otro.

– “¡ES GRAN GICCHIN!” – celebra un tercero.

El héroe del sector saluda sonriente.

– “¡Hola a todos!” – saluda Gicchin. – “Ya que estáis en el aula que lleva mi nombre, me han pedido que me dirija a vosotros y diga unas palabras…” – sonríe.

La sala se queda en silencio.

– “Queréis formar parte de la Patrulla Galáctica.” – dice el héroe. – “Muchos queréis fama y respeto… si venís por eso, os habéis equivocado de oficio.”

Algunos aspirantes fruncen el ceño.

– “La Patrulla es un cuerpo de élite destinado a ayudar a los demás y mantener la paz en el Universo.” – continúa Gicchin. – “Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio. No lo olvidéis nunca.”

El héroe suelta el micro y abandona la sala en silencio. Su discurso ha sido tan escueto y directo que ha dejado a los presentes un poco confusos, excepto a Jaco, cuyos ojos brillan de la ilusión.

Un timbre suena y empieza el examen teórico. Cinco horas de máxima concentración.

Finalizado el examen, todos esperan impacientes que salgan los resultados proyectados en las pantallas donde antes buscaban sus asientos.

La alegría embarga a Jaco al encontrar su \”Apto\”.

– “¡LO HE CONSEGUIDO!” – celebra el aridzuko. – “¡HE APROBADO!”

El agente Calamis habla por megafonía.

– “Los aspirantes aptos, por favor, diríjanse a la zona de entrenamiento \”Delta\” para realizar el ejercicio práctico.” – anuncia el patrullero.

Los participantes \”no aptos\” abandonan el recinto lentamente. Jaco se da cuenta de que solo un 20% de aspirantes ha pasado la prueba.

– “Vaya…” – se asombra Jaco. – “Quedamos pocos…” – se pone nervioso.

– “¡Has aprobado!” – le interrumpe Monna. – “¡Qué bien! ¡Yo también!”

– “¡Enhorabuena!” – le dice Jaco, un poco tímido.

Jaco ve por el rabillo del ojo al zoon con el que ya se ha topado varias veces.

– “Él también ha pasado…” – piensa el aridzuko.

El zoon y Jaco cruzan miradas un instante; el tipo frunce el ceño.