DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

“En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, todos descansan en el salón. Brief ha invitado a Mai, Gohan, Krilín y Baba a una taza de té, Baicha se toma un vaso de leche. El viejo Bee, al lado del niño, disfruta de la misma bebida en un cuenco que comparte con el gato Tama.

Nuestros amigos analizan la situación.

– “Puedo intentar buscar al enemigo…” – dice Baba. – “Pero su magia es muy superior a la mía o a cualquier poder que haya visto jamás… Podría verme.. y localizarnos…”

– “No es sensato, Son Gohan.” – le dice Krilín a su amigo.

– “No pienso resignarme.” – dice el mestizo. – “Tengo que hace algo…”

– “¿Cómo está Pino?” – pregunta Mai, intentando cambiar de tema.

– “Ahora Turbo está reparando su motor” – dice Brief. – “Ese joven es brillante… ¡Seguro que lo deja como nuevo!” – sonríe.

– “Al fin, buenas noticias…” – suspira Krilín.

En el laboratorio, Turbo usa su telekinesis para manipular las herramientas y reubicar algunas piezas del interior del Número 16.

– “Tienes una mente privilegiada” – dice Pino. – “Y te lo digo habiendo conocido a los mejores científicos del planeta Tierra.”

– “Gracias” – sonríe Turbo. – “Lo hago lo mejor que puedo.”

Baba prepara su bola de cristal sobre la mesita del salón.

– “Intentaré buscar a Goku de nuevo…” – dice ella.

De repente, el timbre suena e interrumpe a la bruja.

– “Será Ten…” – dice Brief, que acude a la puerta.

El doctor abre sin pensar, y se queda sin palabras al ver una cara conocida.

– “Oli…” – se asombra el padre de Bulma.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice la androide, que ha llegado a la Corporación escoltada por Ten Shin Han.

– “No para ti…” – responde el doctor. – “No has cambiado ni un ápice…”

– “¿Puedo pasar?” – sonríe ella.

– “Adelante.” – se aparta Brief, que aún no sale de su asombro.

En Monmaas, Broly huye de un gigantesco hurón. El saiyajín está agotado y sus movimientos son torpes; además, es la primera vez en la vida que no tiene cola, así que le cuesta aún más mantener el equilibrio.

El animal lo persigue sin cesar, pues lo identifica como una presa. 

Broly termina acorralado frente al tronco de un árbol. El hurón se prepara para embestir.

El saiyajín salta en el momento preciso y el hurón se estampa contra el árbol, golpeándose la cabeza y quedando aturdido.

Broly logra reunir las fuerzas suficientes para flotar hasta una rama, lejos del alcance del animal.

El hurón se retira contrariado y con hambre.

En Ryusei, Shula, Madas, Maraikoh, Pan y Bra se han reunido en otra cabaña a la que también han trasladado a Ub.

– “Mi historia comienza hace muchos años…” – narra Shula.  – “Yo me preparaba en la Academia Kaioshin para sustituir a los viejos Dioses, masacrados por el temible Majin Bu.”

Los demás escuchan atentamente.

– “Quería ser el mejor.” – dice el ira-aru. – “Quería sustituir al Dai Kaioshin… Pero mis habilidades eran insuficientes. Muchos compañeros tenían capacidades que rivalizaban con las mías… y había uno que las superaba con creces; el favorito del Maestro Toshisei…”

– “Zamas…” – murmura Madas.

– “¿Lo conocéis?” – se sorprende Shula. – “Supongo que eso significa que logró sus objetivos…”

Madas asiente.

– “Pero ha madurado.” – dice el antiguo Dios, con una sonrisa. – “Su visión a cambiado bastante desde que lo conociste.”

– “Me cuesta creerlo” – suspira Shula.

– “¿Qué pasó?” – insiste Pan.

– “Mi frustración era tal, que decidí abandonar la Academia y buscar mi propio camino.” – responde Shula. – “Sentía la oscuridad creciendo en mi interior y pensé que alejándome de mis anhelos inalcanzables calmaría mi ira… Pero fue todo lo contrario. La rabia me carcomía.” – cuenta. – “Empecé a reprocharme mi cobardía y a arrepentirme de mi decisión… pero sabía que no podía volver. Nadie se fiaría de un desertor.”

Madas parece un poco afligido por la historia de Shula.

– “La Academia necesitaba un cambio…” – murmura el antiguo Kaioshin.

– “En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.” – revela Shula. – “El hijo del creador de Majin Bu; el brujo Babidí.”

Pan y Bra se sorprenden al oír ese nombre que reconocen por las historias de sus padres y tíos.

– “Ese canalla usó mi odio para manipularme a su antojo…” – gruñe el ira-aru. – “Con mi ayuda liberó al Rey de los Demonios y despertó a Majin Bu de nuevo…” – Shula respira hondo para calmarse. – “Por suerte, alguien pudo detener al monstruo…”

– “Esa parte la sabemos.” – dice Bra.

– “¿Cómo?” – se sorprende Shula.

– “Je, je” – ríe Pan.

Shula parece confuso.

Madas coloca su mano sobre la cabeza de su compatriota.

– “Permíteme.” – dice Madas.

De repente, cientos de imágenes invaden la mente de Shula. Son Gohan, Gotenks, Vegeta, Goku, Satán, la Genkidama…

– “¡¡FUISTEIS VOSOTROS!!” – exclama Shula, asombrado.

– “Nuestros padres.” – sonríe Bra.

– “Y mi abuelo.” – añade Pan.

Shula mira de reojo a Ub.

– “Y… ese chico…” – dice el ira-aru. – “Él es…”

– “Más o menos.” – dice Pan. – “El demonio se separó de él.”

– “Creo que empiezo a entenderlo…” – dice Shula. – “Por eso no pude encerrarlo…”

– “¿Para qué querías encerrarlo?” – pregunta Pan.

Shula reflexiona un instante.

– “No puedo revelar todas mis intenciones.” – dice el ira-aru. – “Espero que Madas coincida conmigo y me guarde el secreto.”

Madas asiente.

– “¡¿QUÉ?!” – se molestan las muchachas.

– “¿Estás de broma?” – protesta Bra.

– “Es por seguridad.” – dice Madas.

El antiguo Kaioshin se dirige a su compañero.

– “Cuéntanos lo que puedas.” – le anima el viejo Dios.

Shula asiente.

– “Mi misión es encontrar al demonio del Makai y llevarlo a unas coordenadas concretas.” – dice el ira-aru.

– “¿Quién…?” – pregunta Pan.

Shula niega con la cabeza.

Bra esboza una pícara sonrisa y se ajusta los guantes.

– “Si quieres encontrar a ese Janemba, te ayudaremos.” – dice ella. – “Nos irá bien el ejercicio, ¿verdad, Pan?”

– “Sí” – asiente Pan. – “Vayamos a por ese demonio.”

– “No tan rápido, chicas.” – les interrumpe Madas.

Las chicas sienten que les han cortado el rollo.

– “¿Qué sucede?” – pregunta Pan.

– “Enfrentarse a Janemba es peligroso.” – dice Madas. – “Dependéis demasiado de la fusión… y no sabemos a quién más podríamos encontrarnos por el camino.”

Las chicas agachan la cabeza apenadas.

– “¿Y qué pensáis hacer con Ub?” – pregunta Madas. – “Sigue muy débil y…”

La débil voz del chico interrumpe al ira-aru.

– “Yo… también pienso ir…” – dice Ub.

– “¡¿UB?!” – se sorprenden ellas.

Ub entra en la habitación tambaleándose. Pan se acerca a chico para socorrerle, pero Ub se apoya en la pared.

– “Estás muy débil…” – dice Pan. – “Deberías…”

– “No…” – interrumpe el chico. – “No voy a quedarme aquí mientras vosotras peleáis.”

– “Ub…” – sufre Pan.

– “Chico… ¡No seas cabezota!” – le regaña Madas. – “Ahora eres un simple humano y…”

– “Con o sin el poder de Majin Bu… le prometí a Son Goku y al padre de Pan que protegería la Tierra…” – dice el chico. – “He fracasado… pero no me rendiré… ¡pelearé hasta el final!” – exclama apretando su puño derecho.

Pan sonríe y abraza a Ub, sorprendiendo al muchacho, que tras un breve instante de confusión también abraza a Pan.

– “Pues ya estamos todos listos.” – sonríe Bra con picardía, mirando a Shula. – “¿Cuándo partimos?”

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Teoría

Boku no Patrolman / Parte II: Teoría

“Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio.”

Ha llegado el día soñado para Jaco; las pruebas de admisión a la Academia de la Patrulla Galáctica.

La prueba de acceso consta de dos partes: un examen teórico y un ejercicio práctico.

El emocionado aridzuko llega al lugar de las pruebas, un edificio adornado con símbolos de la Patrulla Galáctica cuyo recibidor está repleto de aspirantes variopintos que se amontonan frente a una gran pantalla que muestra los nombres de los sujetos que se examinarán en cada sala.

Jaco, con una mochila a la espalda, busca el suyo con nerviosismo.

– “A ver… Jaco Thilimentepibossi…” – murmura el aridzuko. – “Sala Gicchin… Fila 136 Asiento 213…”

De repente, alguien le empuja al pasar a su lado.

– “No sé a qué vienen, si no van a aprobar ni la mitad…” – refunfuña el chulesco individuo. – “Solo molestan.”

Jaco lo mira de reojo e identifica al zoon que se registró el mismo día que él.

– “Es ese tipo…” – piensa el aridzuko.

Nuestro amigo se dirige a su sala de examen y toma asiento; prepara su bolígrafo digital y aprieta un botón en su mesa, activándola; la pantalla muestra una cuenta atrás hasta el inicio del examen.

A su lado, una muchacha toma asiento. Jaco la mira de reojo, pero está demasiado nervioso con el examen para prestarle atención.

– “¡Hola!” – saluda ella.

– “Hola” – responde Jaco.

– “¡Qué sorpresa!” – exclama la muchacha.

– “¿Sorpresa?” – se extraña Jaco, que le presta atención por primera vez. – “¿Nos conocemos?”

– “No… pero un aridzuko tomando el examen de ingreso no es habitual.” – dice la chica.

La muchacha es gordita, tiene el cabello azul oscuro y recogido en dos trenzas, su piel es verde, y sus ojos rojos. Viste un pantalón azul, una camiseta amarilla.

Jaco suspira.

– “Eso ya lo he oído…” – dice un poco molesto.

– “¡Oh! No te lo tomes mal…” – se disculpa. – “¡Me gusta verte aquí!”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco.

– “Me llamo Monna” – se presenta ella con una sonrisa.

– “Jaco.” – responde él.

En ese instante, un chirrido del micrófono interrumpe el murmullo de la sala. 

La puerta del aula se abre y la emoción se apodera de los aspirantes.

– “¡ES GICCHIN!” – exclama uno.

– “¡INCREÍBLE!” – dice otro.

– “¡ES GRAN GICCHIN!” – celebra un tercero.

El héroe del sector saluda sonriente.

– “¡Hola a todos!” – saluda Gicchin. – “Ya que estáis en el aula que lleva mi nombre, me han pedido que me dirija a vosotros y diga unas palabras…” – sonríe.

La sala se queda en silencio.

– “Queréis formar parte de la Patrulla Galáctica.” – dice el héroe. – “Muchos queréis fama y respeto… si venís por eso, os habéis equivocado de oficio.”

Algunos aspirantes fruncen el ceño.

– “La Patrulla es un cuerpo de élite destinado a ayudar a los demás y mantener la paz en el Universo.” – continúa Gicchin. – “Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio. No lo olvidéis nunca.”

El héroe suelta el micro y abandona la sala en silencio. Su discurso ha sido tan escueto y directo que ha dejado a los presentes un poco confusos, excepto a Jaco, cuyos ojos brillan de la ilusión.

Un timbre suena y empieza el examen teórico. Cinco horas de máxima concentración.

Finalizado el examen, todos esperan impacientes que salgan los resultados proyectados en las pantallas donde antes buscaban sus asientos.

La alegría embarga a Jaco al encontrar su \”Apto\”.

– “¡LO HE CONSEGUIDO!” – celebra el aridzuko. – “¡HE APROBADO!”

El agente Calamis habla por megafonía.

– “Los aspirantes aptos, por favor, diríjanse a la zona de entrenamiento \”Delta\” para realizar el ejercicio práctico.” – anuncia el patrullero.

Los participantes \”no aptos\” abandonan el recinto lentamente. Jaco se da cuenta de que solo un 20% de aspirantes ha pasado la prueba.

– “Vaya…” – se asombra Jaco. – “Quedamos pocos…” – se pone nervioso.

– “¡Has aprobado!” – le interrumpe Monna. – “¡Qué bien! ¡Yo también!”

– “¡Enhorabuena!” – le dice Jaco, un poco tímido.

Jaco ve por el rabillo del ojo al zoon con el que ya se ha topado varias veces.

– “Él también ha pasado…” – piensa el aridzuko.

El zoon y Jaco cruzan miradas un instante; el tipo frunce el ceño.

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Origen

Boku no Patrolman / Parte I: Origen

“Bienvenido al Centro de Reclutamiento de la Patrulla Galáctica.”

En una avenida principal del planeta-ciudad Aridzuka, un joven Jaco camina decidido hacia un centro de reclutamiento de la Patrulla Galáctica. La fachada del edificio luce su famoso logotipo. La gente, de la misma raza que nuestro protagonista, camina por la metrópolis.

Jaco se detiene un instante a contemplarlo mientras respira hondo para coge fuerzas.

– “Hoy es el día…” – piensa el chico.

Cuando Jaco va a dar el siguiente paso, alguien le empuja para adelantarlo.

– “¡Cuidado, patoso!” – le recrimina el tipo.

Jaco se disculpa enseguida.

– “Lo siento…” – dice tímidamente Jaco. 

– “Idiota…” – refunfuña el tipo.

El individuo resulta ser un zoon.

– “Un zoon… en Aridzuka…” – se sorprende Jaco. 

El tipo entra en el centro de reclutamiento y nuestro amigo lo sigue.

– “¿Él también viene a inscribirse?” – se pregunta Jaco.

El joven zoon es recibido por un miembro de la Patrulla Galáctica, que le estrecha la mano y le pide que lo acompañe a una sala privada.

Jaco, en cambio, es ignorado por todos.

Nuestro amigo se dirige a un mostrador, donde se encuentra con una chica recepcionista.

– “Hola” – saluda Jaco.

– “¡Bienvenido!” – responde ella, risueña. – “¿Vienes por la oferta de conserje?”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco. – “No, no… Vengo para inscribirme a la Patrulla Galáctica.

– “¡Ah! Lo siento.” – se disculpa amablemente ella. – “Así que vienes por el puesto de informático…”

– “No…” – dice Jaco. – “Quiero ser patrullero…”

La chica sonríe.

– “Je, je…” – dice ella. – “Aquí tiene el formulario.” 

Jaco agarra la solicitud y enseguida se da cuenta de que le han dado el de informático.

– “Disculpe, señorita…” – dice él, tímidamente. – “Me ha dado el que no es.”

– “Ah, vaya… Pensé que lo decía en broma…” – se sonroja ella. – “Voy a consultarlo…” – dice apretando un botón de su auricular. – “Siéntese ahí, por favor.”

Jaco sonríe y hace lo que le han pedido.

El muchacho espera sentado un buen rato, mientras frente a él desfilan continuamente jóvenes guerreros variopintos.

– “Sí…” – escucha Jaco hablando a la recepcionista. – “Es de aquí, de Aridzuka… ¡Sí, dice que sí!”

Jaco agacha la cabeza, un poco avergonzado.

– “De acuerdo, se lo diré…” – dice ella.

El joven Jaco se siente demasiado presionado y decide marchase.

– “¡Muchacho!” – exclama ella al verlo marcharse. – “¡Espera, muchacho!”

Jaco sigue caminando sin mirar atrás, pero al abrir la puerta se topa de frente con un personaje gigantesco.

– “Es… es él…” – titubea nuestro amigo. – “¡El héroe del sector! ¡El gran Gicchin!”

El recién llegado tiene una presencia imponente. Su complexión es atlética, es alto y fornido. Su cabello es blanco, recogido en una coleta. Su piel es verde y sus ojos rojos. Vise el uniforme de la Patrulla con una capa morada.

Jaco se queda absorto en el increíble veterano, cuando alguien le agarra del brazo, sacándole del trance.

– “¡Chico!” – le dice un patrullero de piel celeste, ojos negros, cabello gris con corte militar y una frente prominente. – “¿Eres el aridzuko que quiere alistarse?”

– “Eh… yo…” – duda Jaco.

Gicchin pasa por su lado y se adentra en el centro, llamando la atención de Jaco, que lo mira de reojo.

– “¡Sí!” – responde convencido el aridzuko.

– “Pues acompáñame…” – le dice el patrullero.

Jaco sigue al tipo hasta una oficina.

– “Bienvenido al Centro de Reclutamiento de la Patrulla Galáctica.” – se presenta formalmente el patrullero. – “Me llamo Calamis. ¿Cómo te llamas tú?”

– “Jaco” – responde nuestro amigo, tímidamente.

– “¿Y quieres convertirte en patrullero?” – pregunta Calamis.

Jaco asiente.

– “Eso es bastante inusual para un aridzuko…” – dice el patrullero. – “¿Qué crees que puedes ofrecer a la Patrulla?”

– “Solo quiero ayudar.” – responde Jaco.

– “¿Y cómo crees que puedes hacerlo?” – dice Calamis, con cierto desprecio. – “Los aridzuko no tenéis habilidades especiales… ¿No crees que un trabajo lejos del campo de batalla podría ser más indicado para ti?” – pregunta el patrullero, con cierto retintín.

– “No, señor.” – responde Jaco. – “Quiero ser un patrullero.”

Calamis resopla.

– “No puedo negarte el acceso a las pruebas, hijo…” – dice el tipo. – “Pero los requerimientos creo que están por encima de tus posibilidades…”

Jaco extiende la mano, ignorando el comentario del patrullero.

– “¿Me da un formulario?” – fuerza una sonrisa el aridzuko.

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

“Puede que te haya subestimado, pajarito.”

En la Tierra, Ten Shin Han sobrevuela el destrozo causado por el ataque de la misteriosa mujer.

– “Ese poder destructivo…” – piensa el terrícola. – “Y sin previo aviso…” – cavila. – “¡No hay duda! ¡Es un…!”

Antes de que el guerrero pueda terminar su pensamiento, nota el aliento de la mujer en la nuca.

– “No deberías haber venido, pequeña grulla.” – dice ella.

Ten Shin Han intenta darse la vuelta, pero antes de lograrlo recibe un puñetazo que lo remite al suelo.

El luchador logra caer de pie tras unas piruetas.

– “¡¿Cómo me has llamado?!” – pregunta sorprendido.

La mujer levita.

– “Al menos esperaba que me enviaran a Tao Pai Pai…” – refunfuña ella.

– “¡¿Qué?!” sigue sorprendiéndose Ten.

La mujer dispara de nuevo, pero esta vez Ten no esquiva el ataque.

– “¡KIKO-HO!” – lo intercepta y anula, provocando un estallido en el cielo.

El enemigo parece sorprendido ante la hazaña de Ten.

– “Vaya… Puede que te haya subestimado, pajarito.” – dice ella.

Ten Shin Han baja los brazos, en actitud calmada.

– “No me envía la Red Ribbon.” – explica él. – “Y hace tiempo que abandoné las enseñanzas de la Escuela Grulla.”

– “¿Eh?” – duda ella. – “¿Y quién te envía? ¿Cómo me has encontrado?”

– “Hablemos.” – sugiere Ten.

En Ryusei, Bra y Pan se encuentran cara a cara con un enemigo desconocido.

– “He llegado tarde…” – refunfuña el misterioso personaje.

– “¿Tarde?” – oye Bra. – “¿Tarde para qué?” – piensa.

Pan, obcecada con ayudar a su amigo, no duda en atacar.

– “¡¡MASEN…!!” – exclama ella.

– “¡Espera!” – intenta detenerla su amiga.

Pero antes de que Pan pueda finalizar su técnica, el enemigo alza su mano biológica y hace levitar a la muchacha.

– “¡PAN!” – se preocupa Bra.

El ciborg atrae a la chica y la golpe con su mano metálica, remitiéndola de nuevo a su amiga, que no duda en atrapar a Pan al vuelo para protegerla.

El enemigo da la espalda a las muchachas y se eleva, pero Bra no está dispuesta a permitirlo.

– “¡Ni lo sueñes!” – exclama la hija de Vegeta.

Bra deja a Pan en el suelo y embiste al enemigo, pero este la intercepta en el aire, agarrándola del cuello con su brazo biónico.

– “No tengo tiempo para perder con vosotras…” – dice él.

La mirada del misterioso hombre y la de la chica se cruzan.

– “Ya veo…” – dice el enemigo. – “Tendré que buscarlo en otro sitio…”

El tipo suelta a Bra, que cae de rodillas al suelo, agarrándose su dolorido cuello.

– “¿Qué tipo tan raro…?” – piensa Bra – “¿Qué acaba de hacer…?”

El hombre se eleva y se da la vuelta, pero de repente se detiene, como si una fuerza invisible lo inmovilizara.

– “No tan rápido, joven…” – dice la voz de Madas.

El enemigo mira de reojo al Kaioshin, sorprendido.

– “¿Qué hace un compatriota tan lejos de casa?” – pregunta Madas

El tipo aprieta sus ojos con fuerza, pero Madas parece concentrarse y, de repente, el hombre emite grito desgarrador.

– “Mi poder mental está a otro nivel, Shula” – dice Madas.

Pan se ha recuperado y se acerca a su compañero.

– “¿Le conoces?” – pregunta Pan.

– “He leído su mente.” – dice Madas.

El antiguo Dios libera a su compatriota, que cae de rodillas al suelo.

– “¡¿QUÉ HACE?!” – se preocupa Pan.

– “No es un enemigo…” – responde Madas.

– “Ah, ¿no?” – pregunta Pan. – “¿Y qué quería de Ub?”

– “Nada.” – aclara Madas.

Shula se pone en pie.

– “No busco a vuestro amigo…” – explica el ira-aru.

– “Busca a Janemba…” – dice Bra, que ya ha atado cabos.

– “¿Janemba?” – se sorprende Pan. – “¿Y por qué?”

Madas sonríe.

– “Creo que les debes una explicación.” – dice el viejo Dios.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, muy lejos de allí, en Popol, Kale y Tarble han embarcado en la nave de los piratas espaciales.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Spade.

– “Hemos perdido el contacto.” – dice Tarble. – “No sabemos dónde está la patrulla, así que buscaremos a Broly…”

– “¿Y dónde está?” – pregunta Hart.

– “Tampoco lo sabemos…” – dice Kale.

– “¿Y qué esperáis que hagamos?” – pregunta Dmond. – “¿Dar vueltas por el espacio, a ver si hay suerte?”

En ese instante, Klub, que se encuentra a los mandos de la nave, interrumpe a sus compañeros.

– “¡Chicos!” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

El redar de la nave detecta algo.

En Monmaas, un malherido Broly camina entre la yerba alta, confuso.

– “¿Dónde…?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Dónde estoy?”

De repente, terremoto le sorprende.

El saiyajín no duda en ponerse en guardia.

Un gigantesco hurón de color se abalanza sobre él por la espalda.

En el planeta Imegga, la guerra ha dejado en ruinas la mayor parte del planeta; los soldados supervivientes ayudan a los habitantes, rescatando a la gente que ha quedado atrapada bajo los escombros de los edificios.

Ledgic camina entre las ruinas, cabizbajo, pensando en lo que esta guerra significa para él y para el planeta.

En la Capital del Imperio, Freezer ha regresado. La nave aterriza y el mismísimo Shisami sale a recibir al Emperador.

– “¡Bienvenido, señor!” – saluda el akaburu con una reverencia.

El demonio del frío sale de la nave y le siguen de cerca Curd, Liquir, Merlot, Pinot, Kamo, el pequeño robot, y Tapion.

– “¿Alguna novedad?” – pregunta Freezer.

– “Parece que hemos perdido el control de algunos planetas, aunque nuestros hombres siguen luchando.” – explica Shisami, mientras mira con cierto recelo a todos los desconocidos.

– “Bien.” – dice el tirano.

– “¿Cuáles son sus órdenes?” – pregunta el akaburu.

– “De momento, esperaremos.” – dice el tirano. – “Aún faltan piezas sobre el tablero.”