ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte XIII: La caída

Fallen FighterZ / Parte XIII: La caída

Esto ni siquiera es divertido…

Cell ha logrado escapar de la Sala del Espíritu y el Tiempo y ahora se encuentra ante nuestros amigos en la Atalaya de Kamisama.

– “Vais a pagar por esto…” – refunfuña Cell, harto de deambular por la infinidad de la sala durante meses.

Los ojos de Chichi se inundan de lágrimas.

– “Esto significa que… que Goku…” – se derrumba la mujer.

Bulma intenta consolarla.

Gohan, Trunks, Krilín y Yamcha dan un paso al frente y se ponen en guardia.

– “¿Qué hacemos, Gohan?” – pregunta Krilín.

– “No podemos ganar…” – murmura Yamcha. – “Es el fin…”

– “Ocupaos de los demás” – responde Gohan. – “Yo me encargaré de él.”

El insecto alza la mano y apunta a los terrícolas.

– “No voy a perder el tiempo con morralla” – sentencia Cell.

Un rayo mortal atraviesa el pecho de Krilín, que cae al suelo de espaldas.

– “¡KYAAA!” – grita aterrada Bulma.

– “¡NO!” – exclama Roshi. – “¡Krilín!”

Gohan clava su airada mirada en Cell.

– “Miserable…” – murmura Gohan. – “¡NO TENÍAS QUE HACERLO!”

Cell apunta ahora a Yamcha.

– “Acabaré con vosotros de uno en uno.” – sonríe el insecto.

De repente, un torrente de ki cae del cielo sobre Cell, creando un gigantesco agujero cuadrado en la Atalaya.

Los presentes alzan su mirada al cielo. Es el “Kiko-ho” de Ten Shin Han. Él y Chaoz han llegado.

El terrícola, agotado tras poner toda su energía en esa técnica, desciende hasta nuestros amigos ayudado por su compañero.

– “¿Quién es ese tipo?” – pregunta Ten. 

Gohan no responde.

– “Tenéis que salir de aquí. Abandonad la Tierra.” – dice el mestizo. – “Usad la nave de Bulma y marchaos.”

– “Pero…” – dice Yamcha.

– “Gohan…” – llora Chichi.

El mestizo aprieta sus puños con rabia.

– “Yo me encargaré de Cell.” – dice Gohan.

– “¡Yo te ayudaré!” – dice Trunks.

Gohan mira al hijo de Vegeta y esboza una media sonrisa forzada.

– “Tú eres el último guerrero con sangre saiyajín.” – dice Gohan. – “Eres la única esperanza de la Tierra.”

– “Quiero luchar…” – insiste Trunks.

– “Lo harás.” – responde Gohan. – “Pero no hoy.”

Mr. Popo invoca la alfombra mágica y todos se suben a ella. Yamcha carga con Krilín.

Cell asciende lentamente por el agujero formado en la Atalaya.

– “¿A dónde creéis que vais?” – dice el insecto.

Cell alza su mano hacia nuestros amigos y dispara, pero la alfombra desaparece en el último momento. El ataque del insecto se pierde en el horizonte.

Gohan esboza una media sonrisa al ver que han logrado escapar.

La alfombra aparece en el jardín de la Corporación Cápsula.

El insecto también sonríe, desconcertando al mestizo.

– “¿Crees que he fallado?” – pregunta Cell.

El terror embarga a Gohan, que se da la vuelta y mira al horizonte.

Una gigantesca explosión lejana ilumina el cielo. El sonido y la onda expansiva tardan unos segundos en llegar.

– “Eso era la Capital de Oeste.” – revela Cell. – “Ahora solo quedamos tú y yo.”

Gohan se queda perplejo, mirando al horizonte sin decir nada.

– “¿Vas a luchar, Son Gohan?” – se burla Cell. – “He matado a todos tus amigos…”

El mestizo aprieta sus puños con rabia mientras sus ojos se llenan de lágrimas que no tardan en recorrer su rostro.

– “Miserable…” – gruñe Gohan.

– “Eres patético” – le dice Cell. – “Al menos tu padre no lloró cuando le atravesé el corazón con el Makankosappo de Piccolo.”

Gohan se pone en pie.

– “Vamos…” – le provoca Cell. – “Muéstrame de qué eres capaz, Son Gohan.”

El mestizo aprieta sus puños hasta que empiezan a sangrar.

– “Voy a acabar contigo…” – gruñe Gohan.

El aura del Súper Saiyajín 2 envuelve al mestizo, cuyo cabello se tiñe de oro.

Los ojos de Gohan se clavan en su enemigo.

– “¡YAAAAAAAAAH!” – grita el mestizo con todas sus fuerzas, intentando desatar toda su fuerza.

Gohan embiste al insecto y le propina un puñetazo en la cara. Cell solo da un paso atrás. No le ha causado ningún daño.

– “Me decepcionas, Son Gohan…” – suspira Cell, desanimado.

El insecto propina un puñetazo al mestizo y lo lanza fuera de la Atalaya hacia la superficie terrestre, donde se estrella en mitad de un bosque.

Gohan intenta levantarse, pero antes de que lo logre, Cell aparece frente a él con el Shunkanido.

El mestizo, aún arrodillado, intenta atacar al enemigo desesperadamente, pero Cell se anticipa dándole una patada que lo levanta del suelo, para luego dar una voltereta y propinarle una patada que lo proyecta a través de la arboleda hasta alcanzar la costa y continuar hasta que cae en el mar.

Cell se cruza de brazos.

– “Esto ni siquiera es divertido…” – protesta el insecto antes de abrir sus alas y emprender el vuelo tras su adversario.

Cuando Cell ya puede ver la costa, algo le sorprende. Un estallido de ki provoca una explosión bajo el mar que alza una gran cantidad de agua.

– “¿Hmm…?” – se interesa Cell.

Gohan, furioso, con su ropa hecha trizas, aún en Súper Saiyajín 2, asciende. 

Cell llega hasta Gohan y se detiene a una distancia prudencial.

Gohan alcanza la altura de su enemigo.

– “No puedo perder…” – gruñe el mestizo. – “¡No puedo morir! ¡NO PUEDO!”

El insecto sonríe.

– “Creo que eso lo decido yo…” – sentencia Cell, que apunta a Gohan con su dedo índice y proyecta el Rayo Mortal de Freezer.

Parece que todo ha terminado para Son Gohan… pero en último instante, el mestizo desvía el ataque del insecto de un golpe con el canto de su mano izquierda.

– “¿Eh?” – se sorprende Cell.

La mano de Gohan sangra en el lugar del impacto.

– “No te perdonaré, Cell…” – gruñe el mestizo. – “¡¡NO TE PERDONARÉ!!”

Los ojos de Gohan se ponen en blanco; su musculatura aumenta repentinamente y su cabello se eriza aún más. El aura emite una fuerte corriente de aire al tornarse más violenta.

– “Aún te quedan fuerzas, ¿eh?” – sonríe la creación de Gero.

Gohan embiste al enemigo y le sorprende con un “uppercut” en la barbilla.

Cell reacciona rápidamente y agarra a Gohan por el cuello, pero el mestizo dispara a quemarropa al insecto en su rostro, haciendo que éste le libere.

Cell sale repelido y abandona la nube de humo formada, de la que pronto sale Gohan en persecución y listo para propinarle un nuevo puñetazo, pero el insecto usa el Shunkanido para teletransportarse a la espala del mestizo y sorprenderlo con una patada que lo lanza contra una isla.

Gohan da una voltereta para caer de pie y propulsarse de nuevo hacia su enemigo.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita el mestizo, que reúne todas sus fuerzas en su puño derecho.

Cell mira con atención a su adversario y extiende sus manos hacia él, listo para detener el golpe.

– “¡¡TE MATARÉ!!” – grita Gohan.

El puño del mestizo impacta contra las manos de Cell. Una onda expansiva arrasa con toda la zona, arrasando la isla y apartando el agua que la rodea, creando así un maremoto que afecta a toda la Tierra.

Gohan y Cell se miran. El rostro aterrado del mestizo contrasta con la sonrisa prepotente del insecto.

Unos extraños truenos retumban por todo el planeta.

Gohan cae al suelo, malherido y ensangrentado.

El mestizo intenta ponerse en pie, pero no tiene fuerzas y fracasa, quedándose de rodillas, sentado sobre sus talones.

Cell desciende lentamente hasta posarse frente a él.

– “He ganado…” – fanfarronea el insecto.

– “Jamás…” – dice Gohan.

– “¿Cómo dices?” – sonríe Cell.

– “Alguien aparecerá… en algún lugar… en algún momento…” – dice el mestizo. – “Las cosas nunca salen bien para la gente como tú…”

– “¿La gente como yo? Je, je…” – se burla el insecto. – “No soy tan distinto a los saiyajín como vosotros… Quiero ser el más fuerte y poner a prueba mi cuerpo y mis habilidades…  Conocer mis límites y superarlos…”

– “Nuestra fuerza nace de nuestro lado más humano…” – le corrige Gohan. – “No de la naturaleza salvaje de nuestra raza…”

Cell parece recapacitar un breve instante, pero pronto sonríe de nuevo.

– “Una teoría interesante…” – dice el insecto. – “Pero sería mucho más creíble si no estuvieras de rodillas…” – se mofa.

– “Je, je…” – ríe Gohan forzadamente. – “Puede que tengas razón…”

Cell alza su mano y apunta a Gohan.

– “Adiós, Son Gohan. Habéis luchado bien, pero parece que mi superioridad es demasiado grande… Admito que incluso yo estoy sorprendido.” – sonríe el insecto. – “Dale recuerdos a Goku cuando lo veas en el Más Allá.”

El cielo se tiñe de rojo con el ataque de Cell. 

El último guerrero de la Tierra ha caído.

DBSNL // Capítulo 187: Planeta Dorakiya

DBSNL // Capítulo 187: Planeta Dorakiya

“Debe ser el demonio del que habló Meerus…”

En el planeta Dorakiya, en una pequeña aldea con caminos de tierra y casas de lodo, una decena de explosiones arrasan la zona repentinamente.

Un pequeño personaje de piel verde oliva y larga barba blanca corre por su vida.

– “¡AAAAH!” – grita asustado.

A su lado, un individuo vestido de negro, con capa larga y sombrero de ala ancha corre a su lado.

El pequeñajo lo mira de reojo.

– “¡LEMIN! ¡HAZ ALGO!” – grita desesperado y un poco enfadado, con voz estridente.

El misterioso personaje se detiene con un derrape y suspira emitiendo un tenue gruñido de hastío.

Una nueva cadena de explosiones se acerca a él; los ataques parecen ascender desde la lejanía y caer sobre el pueblo dibujando una parábola.

Uno de los ataques de energía está apunto de caer sobre el extraño individuo cuando parece decidirse a actuar, pero en el último instante alguien se interpone entre él y el ataque, cortando la esfera por la mitad; es Trunks. Las dos partes resultantes se estrellan lejos de los dos personajes.

– “Hmmm…” – gruñe Lemin.

– “¿Estás bien?” – pregunta el mestizo.

Lemin no responde.

– “¡Nosotros nos encargaremos!” – dice Trunks.

Mientras tanto, Hit está corriendo hacia la fuente de los ataques; no tarda en divisar un monstruo amarillo gigantesco y orondo que emite energía por unos extraños orificios de su cuerpo.

– “Debe ser el demonio del que habló Meerus…” – dice el asesino. – “¡Será mejor tener cuidado!”

En el pueblo, la lluvia de fuego sigue causando estragos; una de las bombas está apunto de caer sobre una taberna, cuyo dueño insectoide observa el cielo con horror, pero un ataque de ki verde intercepta la amenaza y la desvía.

El tabernero busca a su salvador y puede ver a un hombre cuyo rostro está oculto tras un turbante blanco, pero éste desaparece en un instante.

Hit avanza hacia el enemigo, que ya ha captado su presencia y lo mira fijamente.

El monstruo golpea la nada y su puño se materializa sobre Hit, sorprendiendo al asesino.

– “¡¿Cómo?!” – exclama Hit, que tiene que usar su habilidad transtemporal para evitar el golpe.

Hit sigue corriendo hacia su objetivo.

– “¿Qué clase de habilidad…?” – se pregunta el asesino.

El monstruo ataca de nuevo y esta vez es una patada que aparece bajo los pies de Hit. El asesino evita el ataque con una pirueta hacia delante.

– “Puede manipular el espacio…” – murmura el asesino.

El monstruo inspira con fuerza y luego sopla, emitiendo un torrente de ki verde que se aproxima rápidamente a Hit.

– “¡¡Qué poder!!” – exclama el asesino.

Hit recurre de nuevo a su habilidad para evadir el ataque y avanzar hasta los pies del monstruo.

– “¡Ya eres mío!” – exclama el asesino, que salta hasta el rostro de Janemba y se prepara para propinarle un puñetazo.

De repente, el monstruo se desvanece y reaparece sobre Hit, sorprendiendo al legendario personaje y cayendo sobre él, aplastándole contra el suelo del planeta.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe Janemba, como un bebé que ha hecho una travesura.

Trunks ya vuela hacia el monstruo, transformado en Súper Saiyajín 2.

– “¡¡HIT!!” – exclama el mestizo, preocupado por su compañero.

En ese instante, el orondo Janemba parece que empiece a flotar, pero Trunks se da cuenta de que es Hit quien lo está levantando sobre su cabeza con un gran esfuerzo.

– “¡YAAAH!” – grita el asesino, empujando al monstruo hacia arriba unos metros para luego cargar contra él.

Hit propina una tormenta de puñetazos al demonio, cada uno de los cuales lo eleva un poco más, hasta que finalmente le propina uno más fuerte que lo lanza hacia el cielo.

Trunks aparece sobre Janemba y se prepara con un rápido movimiento de brazos para realizar su \”Ataque Ardiente\”.

La esfera de ki lanzada impacta sobre el enemigo y se genera una gran explosión.

Janemba sale de la nube de humo precipitándose sobre Hit, que lo esquiva rápidamente para dejarlo caer al suelo.

– “¡Ya es nuestro!” – celebra el mestizo.

Hit no parece convencido.

Mientras tanto, en Popol, Tarble, Kale y los piratas se enfrentan a los zombies mientras Klub revisa la turbina.

– “¡Date prisa!” – lo apresura Spade, mientras ensarta a un enemigo con su arpón de energía.

– “¡Hago lo que puedo!” – responde Klub, arrancando un brazo cercenado de una de las hélices internas.

Tarble desintegra hordas de muertos con su Riot Javelin, Kale dispara a discreción, Dmond ha materializado un escudo de ki e intenta retener las amenazas que se amontonan ante él.

Spade despacha a otros dos cuerpos con su arpón y luego levanta la mirada para estudiar la situación. 

De repente, entre la muchedumbre cadavérica, Spade puede ver a un hombre vestido de negro con una máscara de gas ocultando su rostro aparece en la distancia y camina tranquilamente hacia ellos.

– “¿Quién es ese?” – se pregunta el pirata.

El hombre de negro sigue avanzando hasta llegar donde se encuentran nuestros amigos, y con un gesto de su mano detiene a todos los muertos

Los piratas y los saiyajín se sorprenden ante lo ocurrido y se ponen en guardia, nerviosos.

– “¡¿Qué significa esto?!” – gruñe Tarble.

El lugar se ha quedado en silencio y puede oírse la respiración del misterioso personaje a través de su máscara.

– “He venido a hablar” – dice el hombre.

En la nave de Shula, que ya surca el espacio, el ira-aru recibe una señal que alerta a todos los tripulantes. 

– “¿Qué es eso?” – pregunta Pan al oír el pitido.

– “Coordenadas.” – dice Shula, mientras teclea en los comandos de la nave.

DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados

DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados 

“Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”

En la Corporación Cápsula, Oli se ha reencontrado con su hijo después de muchos años.

– “Pino…” – dice ella, mientras camina temblorosa hacia él, extendiendo su mano para acariciarle el rostro.

La escena enternece a todos los presentes.

El androide sigue inexpresivo, confuso. La mujer se detiene de repente, horrorizada.

– “No… no, no…” – repite ella, como si estuviera apunto de enloquecer. – “¿Qué hizo ese miserable…? ¡NO!”

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Brief.

– “¡¿QUÉ ERES?!” – le recrimina Oli al Número 16. – “¡NO ERES MI HIJO!”

– “Oli…” – intenta calmarla el padre de Bulma.

– “¡¿CÓMO SE ATREVIÓ GERO A HACER ALGO ASÍ?!” – grita ella, desquiciada. – “¡UNA ABOMINACIÓN!”

El Número 16 no dice nada; aguarda en silencio.

Oli apunta al androide.

– “¡¡EMBUSTERO!!” – grita la doctora.

– “¡ESPERA, OLI!” – intenta intervenir Brief.

Pero de repente, Gohan agarra a la mujer de la muñeca y le levanta el brazo hacia el cielo.

– “No lo hagas.” – dice el mestizo.

– “¡¡SUÉLTAME!!” – protesta ella.

– “Pino es nuestro amigo.” – dice Gohan. – “No dejaré que le hagas daño.”

– “¡¡ÉL NO ES PINO!!” – grita ella. – “¡ES SOLO…!”

– “¿Un robot?” – interviene el Número 16.

Todos se quedan mirando a Pino, sorprendidos y apenados a partes iguales.

– “Doctora Oli…” – dice el Número 16. – “Le suplico que no me mate.”

– “Pino…” – murmura Krilín.

– “Tengo una deuda con esta gente.” – explica el Número 16. – “Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”

Las palabras del Número 16 sorprenden a Oli.

– “Algunos han perdidos a sus parejas, a sus hijos… otros a sus padres.” – dice el robot. – “Si usted perdió a Pino, creo que puede entender como se sienten. Yo quiero ayudarles.” – explica. – “Si después de eso, mi existencia le sigue molestando; si sigue creyendo que no debería vivir, no me opondré.”

– “Pino…” – dice Gohan. – “Eso no es necesario… ¡No dejaremos que te haga daño!”

– “Es mi decisión, Son Gohan.” – dice el robot. – “Espero que la respetéis.”

– “Pero…” – duda el mestizo.

Oli se fija en el rostro del robot; en sus ojos azules.

– “Acepto.” – dice la doctora.

– “¿Eh?” – se sorprende Brief.

– “Dejaré que los ayudes.” – dice Oli. – “Pero después te destruiré.”

Pino asiente.

Turbo no entiende nada de lo que acaba de ocurrir.

– “Eh… ¿Dónde me he metido?” – piensa el joven Norimaki.

En el planeta Popol, los muertos avanzan hacia la nave pirata.

– “¡VÁMONOS DE AQUÍ!” – grita Spade.

– “¡Estoy en ello!” – responde Hart.

Los motores de la embarcación rujen, pero tras un petardeo se apagan.

– “¡¿QUÉ DIABLOS OCURRE?!” – pregunta Spade.

– “¡LA NAVE NO RESPONDE!” – exclama Hart. – “¡No tenemos propulsión!”

En el exterior, uno de los cadáveres se ha introducido en la turbina, que se ha incendiado.

– “Maldita sea…” – gruñe Spade.

– “¡Vamos a tener que pelear!” – advierte Tarble.

Una gota de sudor recorre la frente de Spade.

– “¡Hart!” – dice el líder. – “¡Encargaos de arrancar esto!”

– “¡Sí!” – asiente Hart.

Los cadáveres se amontonan en la puerta del vehículo.

La compuerta se abre lentamente y los cuerpos intentan entrar, amontonándose en la entrada.

De repente, un estallido desatasca el acceso. Tarble y Kale salen del vehículo disparando a discreción, seguidos Dmond, Klub y Spade, armados con arpones de ki.

– “¡Klub! ¡Revisa la turbina!” – ordena Spade. – “¡Te protegeremos!”

Los guerreros se encargan de allanar el camino al pirata.

Spade ensarta a un enemigo con su lanza, pero este sigue intentando agarrarlo.

– “¡Son inmortales!” – exclama el pirata. 

– “¡Ya están muertos!” – le corrige Kale.

– “¡Hay que desintegrarlos!” – dice Tarble. – “¡RIOT JAVELIN!” – dispara.

En el planeta Ryu, Madas, Bra, Pan y Ub se despiden de Maraikoh, apunto de embarcar en la nave del ira-aru; un vehículo cuyo aspecto recuerda a un platillo volante.

– “Muchas gracias por todo, señor Maraikoh” – hace una reverencia Ub

– “Ha sido un placer ayudar a los Dioses.” – dice el dragón.

– “Vuestra raza es honorable” – reverencia Madas. – “Espero que el destino sea justo con vosotros.”

– “Gracias” – asiente Maraikoh.

Shula espera ya en el portal de la nave.

– “Tenemos prisa.” – refunfuña el ira-aru.

– “Siempre hay tiempo para ser amable.” – responde Madas.

Nuestros amigos y Shula embarcan y la nave se eleva lentamente para después salir volando hacia el espacio a toda velocidad.

Tras unos instantes, Pan y Bra se acercan al piloto.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta la hija de Gohan.

– “Aún no lo sé.” – dice Shula. – “Espero información.”

– “¿De quién?” – se extraña Bra.

Shula no responde.

Mientras tanto, muy lejos de allí, Trunks y Hit han aterrizado en un planeta remoto, en lo más profundo del Sector Dormideus.

Los dos guerreros caminan a través de un cambo de hongos gigantescos, cuyos filamentos pegajosos los llenan de limo.

– “¿Qué diablos es esto?” – refunfuña Trunks.

– “Todo lo que tiene por ofrecer este planeta.” – responde Hit.

– “Apesta…” – se queja el mestizo. – “¿Al menos estamos en el planeta correcto?”

– “Se me revuelven las tripas…” – dice el asesino. – “Tiene que ser aquí.”

– “A mí también… pero empiezo a sospechar que es por esta cosa viscosa…” – sigue protestando Trunks.

De repente, a lo lejos, una explosión llama la atención de nuestros amigos.

– “¡Tiene que ser él!” – asegura Hit.

DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli

DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli

“¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?”

En la Corporación Cápsula, la Doctora Oli se reúne con los demás en el salón.

– “¡Otra superviviente!” – se sorprende Krilín.

Gohan la mira de arriba a abajo.

– “Eres…” – dice el mestizo.

– “Un androide” – responde ella.

Mai no comprende lo que sucede.

– “¿Qué significa esto, doctor?” – le pregunta a Brief. – “¿Quién es?”

– “Ella es la Doctora Oli.” – la presenta el padre de Bulma. – “Una vieja amiga; antigua científica de la Red Ribbon… y esposa del Doctor Gero.”

– “¡¿ESPOSA DE GERO?!” – se sorprenden todos.

Ella agacha la cabeza, un poco avergonzada.

– “Eso fue hace mucho tiempo…” – dice Oli.

– “¿Y qué haces aquí?” – pregunta Krilín.

– “Vuestro amigo me ha contado lo sucedido.” – dice ella. – “Creo que necesitáis ayuda.”

– “¿Por qué?” – pregunta Brief. – “¿Por qué ahora? Después de tantos años…”

Oli camina hacia el balcón y observa el paisaje.

– “Porque proteger la Tierra era mi sueño.” – dice ella. – “Hacer un de este planeta un lugar mejor para todos.”

– “¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?” – pregunta Gohan.

– “Me hicieron promesas que nunca cumplieron.” – dice Oli. – “Usaron mis investigaciones para crear armamento. No querían un mundo mejor; querían un mundo bajo su control.”

– “¿Y Gero?” – pregunta Krilín. – “¿De verdad te casaste con alguien como él?”

– “¿Alguien como él?” – sonríe Oli. – “Era increíble… Un genio de su época. Una mente brillante… y mucho más tierno de lo que posiblemente creáis.”

– “Me cuesta imaginarlo…” – responde Krilín, incómodo.

– “Sus ganas por innovar y romper barreras lo ataron a la Red Ribbon.” – explica la doctora. – “Para él, el ejército le proporcionaba un sueño hecho realidad; todo el presupuesto que quisiera y ningún límite moral. El lugar perfecto para desarrollar todo su ingenio.”

– “Eso le corrompió…” – dice Brief.

– “Habría corrompido a la mayoría de hombres… pero no a él.” – responde ella, sorprendiendo al doctor. – “Se mantuvo firme a pesar de todo… Hasta que ocurrió algo terrible… Nuestro hijo murió en acto de servicio y yo sufrí graves heridas.”

Gohan agacha la cabeza, apenado.

– “Es terrible…” – dice el mestizo.

Oli suspira, intentando fingir que su pena quedó atrás.

– “Gero usó todo cuanto tenía en su mano para salvar mi vida, pero no pudo hacer nada por nuestro hijo… y se obsesionó con la venganza.” – dice ella. – “Tenía que asesinar al artífice de su destrucción a cualquier precio…”

Todos se quedan perplejos al imaginar lo que sucedió.

– “Son Goku…” – murmura Krilín.

– “Ese nombre lo atormentaba.” – responde Oli. – “Pero yo no estaba dispuesta a seguir su camino. Nosotros involucramos a nuestro hijo con esos miserables de la Cinta Roja. La muerte de nuestro hijo es más culpa nuestra que de ese Son Goku…”

Gohan da un paso al frente.

– “Lo siento…” – dice el mestizo.

– “¿Por qué?” – pregunta Oli.

– “Yo… soy el hijo de Son Goku.” – revela Gohan.

Oli se queda sin palabras y retrocede con horror.

– “V… vosotros…” – dice la doctora. – “Fuisteis vosotros…”

– “Oli…” – intenta calmarla Brief. – “Espera…”

– “¡NO ME TOQUES!” – exclama ella.

De repente, la puerta del salón se abre y aparece una figura que deja sin palabras a Oli.

– “¡Ya estamos aquí!” – dice Turbo. – “¡Totalmente recuperado! ¡Incluso mejorado!” – presenta a su nuevo amigo.

– “Siento haberos preocupado” – sonríe el Número 16.

Los ojos de la mujer se llenan de lágrimas.

– “P… Pino…” – titubea Oli. – “Hijo…”

En Monmaas, Broly descansa sobre la rama del árbol, cuando se da cuenta de que el hurón que le atacó aún acecha los alrededores, pero esta vez parece estar tras un pájaro que deambula con el ala rota.

Broly se fija en el animal herido y una parte de su subconsciente lo reconoce; es el ave con la que peleó cuando estaba poseído por los Kashvar.

El depredar se está acercando a su presa, entre la hierba alta, y está listo para abalanzarse sobre el pobre animal.

El hurón salta sobre el pájaro, pero es interceptado por Broly, que ha intervenido instintivamente. El saiyajín propina un puñetazo en la cabeza del mustélido, remitiéndolo al suelo.

El pájaro, sobresaltado, aletea como puede para intentar huir.

Broly desciende frente al hurón. El mustélido muestra los dientes y gruñe; el saiyajín responde de la misma forma. Sus miradas se cruzan.

De repente, un ruido parece asustar al depredador, que no duda en escabullirse entre la hierba alta.

Broly mira a su alrededor, confuso, y no tarda en sentir el suelo temblar de forma intermitente, cada vez con más intensidad.

El saiyajín se eleva lentamente para ver lo que ocurre, y puede ver a un gigantesco personaje a lo lejos, caminando en su dirección.

En el planeta Popol, los piratas han detectado una señal entrando en la atmósfera del planeta.

– “¿Quién es?” – pregunta Dmond.

– “No tengo ni idea…” – murmura Hart.

– “¡¿Habéis pedido refuerzos?!” – acusa Spade a los saiyajín. – “¡¿Nos habéis engañado?!”

– “¡Las comunicaciones están rotas!” – se excusa Tarble. – “¡No hemos podido avisar a nadie!”

Hart interrumpe.

– “¡Ha tomado tierra!” – informa el pirata.

– “Maldición…” – protesta Spade.

Klub parece tener su atención puesta en algo fuera de la nave, pues mira con atención a través de la ventana.

– “Chicos…” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

Todos se acercan a la ventana. En el horizonte, una turba de gente avanza hacia ellos con paso firme.

– “¿Quiénes son?” – pregunta Klub.

– “¡Hart! ¡Lecturas!” – exclama Spade.

El pirata a los mandos de la computadora teclea para comprobar el radar.

– “No hay señales de vida…” – anuncia sorprendido.

– “¿Cuándo se ha roto el radar?” – refunfuña Spade. – “¡¿Es que no lo revisaste antes de partir?!” – protesta.

– “¡Lo hice yo!” – dice Dmond. – “¡Funcionaba!”

– “¡¿Y cómo explicas esto?!” – insiste Spade.

Kale sigue estudiando a la turba con atención.

– “Creo que a vuestro radar no le pasa nada…” – dice la saiyajín.

– “¿Qué?” – se sorprenden todos.

– “Mira, Tarble.” – insiste ella. – “¿No reconoces su maquillaje?”

Todos miran atentamente.

– “¡Son ellos! ¡Los tipos a los que nos enfrentamos!” – exclama su compañero. – “Pero… ¿cómo han sobrevivido?”

– “No lo han hecho.” – responde Kale.

La horda de cadáveres andantes acelera el paso.