DBSNL // Capítulo 191: Primera parada

DBSNL // Capítulo 191: Primera parada

“Parece que supieras que estábamos aquí…”

En el planeta Dorakiya, la fusión metamor de Bra y Pan se prepara para enfrentarse a Janemba.

El malherido Hit intenta incorporarse; Madas se agacha junto a él y le asiste.

– “Tranquilo, muchacho” – dice el antiguo Kaioshin. – “No hagas esfuerzos.”

Ub observa preocupado a su compañera.

– “Si tan solo tuviera mi antiguo poder…” – sufre el chico.

Shula da un paso al frente.

– “El demonio es mi tarea.” – dice el ira-aru. – “Debo capturarlo.”

La fusión sonríe.

– “Cuando termine con él, puedes quedártelo.” – fanfarronea la muchacha.

Janemba alza la espada de Trunks, listo para atacar… pero de repente la espada cae al suelo y se incrusta en el pavimento.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos, incluido el propio demonio.

Janemba agarra la espada y tira de ella con fuerza, pero esta parece rechazarlo; no se mueve ni un centímetro.

– “Grr…” – gruñe el diablo.

Madas observa con suspicacia.

– “Esa espada…” – dice el Dios. – “Parece que tiene una voluntad propia…”

El demonio termina frustrándose y abandonando el arma, escupiendo sobre ella con desprecio.

Janemba mira a la fusión y gruñe con rabia.

La guerrera frunce el ceño.

– “Ven a por mí, diablillo.” – sonríe la fusión.

Mientras tanto, en el Makai, Vegeta ya no tiene fuerzas. En su estado base, noquea a un demonio con un puñetazo en la cara y luego cae de rodillas al suelo.

– “Maldición…” – lamenta el saiyajín, que ve como un centenar de enemigos que lo rodea corre hacia él.

De repente, un donut de energía rodea a Vegeta.

– “¿Qué…?” – se sorprende el saiyajín.

El aro se expande y empuja a los demonios, alejándolos del malherido guerrero.

Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, se posa a su lado.

– “Gotenks…” – sonríe Vegeta.

– “¿Eh?” – murmura confuso el guerrero. – “Parece que supieras que estábamos aquí…”

Vegeta intenta ponerse en pie, pero fracasa e hinca la rodilla.

– “Sentí vuestra energía a través del portal…” – dice el saiyajín.

– “Vaya…” – refunfuña Gotenks, cruzándose de brazos. – “Y nosotros que esperábamos sorprenderte…”

– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta el marido de Bulma. – “¿Qué ha pasado en la Tierra?”

– “Es una larga historia…” – responde Gotenks. – “Pero no tenemos tiempo. Casi no nos queda energía.”

Los demonios se preparan para atacar de nuevo.

Gotenks esboza una media sonrisa.

– “¡¡AL ATAQUE, CHICOS!!” – ordena la fusión, levantando su puño.

De repente, de las colinas cercanas surgen varios centenares de fantasmas kamikaze que se abalanzan sobre los diablos, causando una explosión tras otra, limpiando la zona de enemigos.

En Monmaas, Broly despierta encerrado en un bote de cristal, cuya tapa tiene diminutos agujeros. El saiyajín, confuso, mira a su alrededor y se da cuenta de que está sobre una mesa gigantesca de madera en el interior de una cabaña. 

El saiyajín está agotado y golpea el cristal intentando romperlo, pero no tiene éxito.

En ese instante se da cuenta de que en el fondo de la sala se encuentra el gigante que le capturó, al que ha llamado la atención con su intento de fuga.

El hombre se acerca al cristal con un artefacto alargado que se ve diminuto en sus manos y, como si fuera una gran caña de bambú, lo introduce en uno de los orificios de la tapa.

De repente, una diminuta gota de agua nace de la caña y cae sobre Broly, empapándolo.

El saiyajín sacude todo su cuerpo para secarse, como si fuera un perro.

No tarda en caer otra gota, pero esta vez Broly se aparta a tiempo.

Por la tención superficial del agua, la gota mantiene su forma a los pies del saiyajín, que mira confuso al gigante.

El enorme personaje se agacha y observa con detenimiento a su prisionero a través del cristal.

El gigante gesticula a Broly, llevándose las manos juntas, como si fuermaran un recipiente, hasta la boca.

El saiyajín se da cuenta de lo que le indica su captor y decide imitarlo, bebiendo así el agua.

Broly puede sentir como su cuerpo se recupera rápidamente, incluso parece que sus heridas han empezado a sanar.

– “¿Eh?” – murmura el saiyajín, sintiendo una paz interior que jamás había sido capaz de disfrutar.

Mientras tanto, la nave de la patrulla que pilota Pino ha llegado a su primer destino y ya se prepara para entrar en su atmósfera.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Gohan.

El planeta parece estar cubierto completamente por una feroz tormenta.

– “Según los datos de la Patrulla…” – teclea Pino.

El androide se sorprende al leer el resultado.

– “Planeta Freezer 142” – anuncia el androide.

– “¿Cómo?” – se sorprende Gohan. – “¿Un planeta de Freezer?”

– “Antes era conocido como Tritek.” – dice Pino.

– “¡¿Has dicho Tritek?!” – se sorprende Gohan.

Pino asiente.

– “Nappa y Vegeta habían atacado este lugar antes de poner rumbo a la Tierra…” – dice Gohan. – “Tardaron un año entero en llegar, y para nosotros han sido tan solo unas horas… ¡Esta nave es impresionante!”

– “La tecnología avanza rápido.” – dice el androide.

Los dos se quedan mirando fijamente el astro a través del cristal frontal de la nave.

– “Nadie ha salido a recibirnos…” – se une Krilín a la conversación.

– “¿Qué quieres decir?” – llega Mai.

– “Es un planeta de Freezer…” – dice el terrícola. – “Debería estar protegido por su ejército.”

– “A lo mejor no nos han detectado…” – sugiere la mujer.

– “Será mejor que no nos confiemos.” – dice Gohan.

El mestizo coloca su mano sobre el hombro de Pino.

– “¿Puedes aterrizar?” – pregunta el mestizo.

– “La tormenta parece peligrosa… pero podremos conseguirlo.” – dice Pino. – “Poneos los cinturones.”

Con todos preparados, la nave cruza la tormenta, sufriendo violentas sacudidas, pero finalmente logra salir de las nubes.

Nuestros amigos se topan con una metrópolis imperial frente a ellos, rodeada por una zona desértica en el centro de un frondoso bosque azulado.

– “Un mundo gobernado por Freezer…” – se pregunta Gohan, mientras una gota de sudor recorre su frente. 

De repente, una explosión llama la atención de todos.

– “¡¡Allí!!” – exclama Mai.

Una torre de humo se levanta en mitad de la ciudad.

Gohan no se fía.

– “Acércate con cautela, Pino.” – dice el mestizo. – “Tengo un mal presentimiento…”

DBSNL // Capítulo 190: Round 2

DBSNL // Capítulo 190: Round 2

“No tolero la traición…”

La nave de la patrulla, pilotada por Pino y con nuestros amigos a bordo, ya surca el espacio en busca de las esferas del dragón.

Un pitido no tarda en alertar a Gohan; es el radar fabricado por Turbo.

– “El radar indica algo.” – dice el mestizo. – “Tenemos una señal.”

– “Introduciré las coordenadas.” – dice Pino. – “Tenemos los mapas de la Patrulla Galáctica.”

– “Adelante.” – asiente Gohan.

Mientras tanto, en Dorakiya, Trunks, Hit y Reitan se enfrentan a Janemba.

Trunks y Reitan intentan acabar con él usando sus espadas, pero Janemba resulta ser inmune. Las espadas pasan a través de él como si fuera intocable.

Hit es el único capaz de golpear al monstruo, usando el salto temporal para adelantarse a sus habilidades transdimensionales.

– “Esto es frustrante…” – protesta Trunks.

Reitan y Trunks disparan a discreción, pero Janemba atraviesa todos los ataques y avanza hasta alcanzar al herajín, agarrándolo por cuello.

El mestizo salta sobre el enemigo, espada en alto. Janemba deja pasar la espada de Trunks a través de su cuerpo y luego propina una patada al hijo de Vegeta.

Hit carga contar Janemba por la espalda y lo golpea con una patada, haciéndolo retroceder.

Trunks se levanta frustrado.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo. – “¡Acabaré contigo!”

El mestizo adelanta a Hit y se abalanza contra el enemigo, dispuesto a darle un puñetazo. Trunks activa el salto temporal para sorprender a Janemba, pero la técnica falla en el último momento y el mestizo atraviesa a Janemba con su puño.

– “¿Eh?” – se asusta Trunks.

Esta vez es distinto. Janemba ha atrapado a Trunks a medio camino a través de él. La sonrisa del demonio aterra a todos. 

El cuerpo de Janemba se torna gelatinoso y empieza a expandirse a lo largo de Trunks, que por mucho que pelee no logra liberarse.

– “¡AAAH!” – grita el mestizo.

– “¡TRUNKS!” – exclama Hit, preocupado por su compañero.

Reitan prepara su mejor ataque sin dudar.

– “¡¡PUES ACABARÉ CON LOS DOS!!” – exclama el herajín, que dispara.

El ataque se aproxima rápidamente a Janemba y a Trunks, pero en el último instante, el ataque es cortado en dos.

– “¿Qué?” – se sorprende Reitan.

– “Maldición…” – protesta Hit.

Un nuevo Janemba se presenta ante ellos, con forma humanoide y una larga cola. Ha absorbido a Trunks y lleva su espada en la mano.

– “Bastardo…” – dice Hit, entre dientes.

En el mundo de Zeno, Meerus está arrodillado entre Moro, sufriendo un tormento a manos del poder mental del brujo. Piccolo y Shiras escoltan al temible villano.

– “No tolero la traición…” – dice el brujo. – “Ni el espionaje, viejo amigo.”

El cuerpo de Meerus se retuerce y empieza a cambiar de forma, revelando a un dorobochi antes de ser lanzado al fondo de la sala y estampado contra la pared, cayendo al suelo inerte.

En un planeta remoto del universo, una sala de ordenadores tiene constancia de todo lo ocurrido.

Un pequeño ente negro y redondo con una esfera azul brillante en su interior, sin piernas, pero con dos pequeños brazos y dos antenas, reacciona a las computadoras.

– “¿Qué haremos ahora, doctor?” – pregunta el personaje.

– “Esperaremos…” – dice una voz atronadora. – “Las piezas ya están en movimiento…”

En la nave de la Patrulla Galáctica, nuestros amigos han puesto rumbo a su primera parada.

Krilín y Baicha se han sentado de rodillas en el suelo, el uno frente al otro, con los ojos cerrados. Tras un breve instante, el pequeño terrícola abre los ojos asustado y con la respiración agitada.

– “Tienes que concentrarte más…” – dice Krilín. – “Vas a tener que entrenar mucho si quieres pelear y ayudar a tus padres.”

El pequeño asiente y cierra los ojos de nuevo.

Gohan observa la escena y sonríe, recordando su viaje a Namek.

En Dorakiya, el nuevo Janemba sonríe. Hit y Reitan se preparan para luchar.

– “¿Qué haremos ahora, asesino?” – pregunta el herajín.

– “Solo espero que…” – dice Hit.

Pero en ese instante Janemba aparece frente a él y le atraviesa el abdomen con la espada de Trunks.

– “Bastardo…” – piensa Hit, que escupe sangre. – “El salto temporal…”

Reitan intenta ayudar al asesino, pero Janemba se revuelve y le propina una patada giratoria que lo lanza contra una roca cercana.

Janemba arranca su espada del cuerpo de Hit, que casi se desmaya por el dolor.

El asesino reúne todas sus fuerzas y propina un puñetazo al demonio, pero éste ni se inmuta.

– “Ji, ji, ji…” – ríe el diablo.

De repente, un látigo de energía se enrolla en el cuello de Janemba.

– “¿Eh?” – se pregunta Hit.

Con una fuerza extraordinaria, Janemba es arrastrrado por el cuello y lanzado contra una montaña lejana, estrellándose en ella.

– “¿Quién…?” – se pregunta el asesino.

Frente a él, una muchacha con ropajes metamor toma tierra.

– “¿Están ustedes bien?” – dice ella.

Una nave sobrevuela la zona y de ella salen Madas, Shula y Ub, que también descienden al lado de la chica.

– “No hay duda…” – murmura Ub, perturbado por la presencia que siente. – “Es Janemba…”

– “Nosotras nos encargaremos de él” – dice la fusión de Bra y Pan. – “Esta vez no fallaremos.”

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

“Las cosas están peor aún de lo que creéis.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, un estruendoso ruido de turbinas alerta a nuestros amigos.

– “¿Qué ha sido eso?” – se sobresalta Brief.

– “¿Y porqué no lo hemos sentido llegar…?” – frunce el ceño Gohan.

Nuestros amigos salen al exterior y ven una nave en forma de pulgar con dos alas plegables laterales aterrizando en mitad de la carretera, frente al edificio de la Corporación.

Gohan y los demás sale corriendo a recibirla, inquietos por desconocer si se trata de un aliado o un enemigo.

Todos están pendientes de la apertura de la compuerta trasera, de la que sale una figura que desconocen.

Un muchacho con el uniforme de la Patrulla Galáctica se presenta ante ellos. Su piel es lila y su cabello es blanco, cortado y peinado en forma de casco.

– “Hola a todos.” – saluda el recién llegado.

Nuestros amigos reconocen enseguida esa ropa y el logotipo que lleva en el pecho.

– “¿Un patrullero?” – se pregunta Gohan.

El extraño asiente.

– “Me llamo Meerus” – se presenta.

– “Ahora mismo no podemos ofrecer más ayuda a la Patrulla” – dice Gohan. – “Ya habréis visto el estado en el que está nuestro hogar.”

– “No vengo a pedirte ayuda, Son Gohan.” – dice Meerus. – “Solo a informaros.”

– “¿Cómo?” – se extrañan todo.

– “Tengo noticias que pueden ser de vuestro interés.” – sonríe el patrullero.

– “¿De qué se trata?” – pregunta Krilín.

– “Las Dragon Balls…” – dice el patrullero. – “…siguen activas.”

La sorpresa embarga a todos los presentes.

Mientras tanto, en Dorakiya, el diminuto demonio causa problemas a Hit y a Trunks. 

Janemba sonríe de forma macabra y alza su mano hacia el cielo.

El demonio proyecta millones de rayos de luz que ascienden para luego caer sobre el planeta como una lluvia de estrellas; como ya sucedió en la Tierra.

Los ataques, en esta ocasión, van dirigidos a Hit y a Trunks.

El asesino usa su salto temporal para evitar los ataques. Trunks ha logrado esquivar los primeros y recurre a su espada para repeler los demás.

Janemba aprovecha el momento para cargar contra el mestizo.

Trunks propina un rápido espadazo al demonio, cortándolo por la mitad… pero automáticamente las dos partes se unen y el demonio propina un puñetazo en la cara al hijo de Vegeta, derribándole.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Hit.

El asesino proyecta una nube de humo negro por su boca, intentando cegar al enemigo, pero éste simplemente desaparece usando su poder y reaparece detrás de Hit.

El asesino detiene el tiempo y se da la vuelta, dispuesto a patear a Janemba, pero resulta que solo una pequeña parte de él se ha materializado; su brazo izquierdo.

El resto de Janemba aparece sobre Hit le propina una patada descendente que lo estampa contra el suelo.

Janemba se posa sobre el aturdido asesino mientras recupera su brazo. Agarra a Hit del cuello mientras su larga lengua se acerca al rostro de su víctima.

Trunks se pone en pie, un poco atolondrado.

– “¡Maldito…!” – exclama el mestizo.

Pero de repente, un destello de ki verde impacta contra Janemba y lo empuja hasta una montaña lejana, donde sucede una gran explosión.

– “¡¿QUÉ…?!” – se sorprenden Hit y Trunks.

Un guerrero con el rostro oculto tras un turbante ha entrado en escena.

– “¿Quién…?” – se pregunta Trunks.

– “Reitan… el vengador.” – murmura Hit.

Mientras tanto, en la Tierra, nuestros amigos siguen incrédulos ante la noticia dada por el patrullero.

– “No es posible…” – dice Krilín. – “Dende ha muerto…”

– “Las Dragon Balls ya no estaban conectadas a ese namekiano.” – dice Meerus. – “La mayoría de su poder nació de otro.”

– “Piccolo…” – dice Gohan.

Meerus asiente.

– “Las cosas están peor aún de lo que creéis. El enemigo busca las esferas…” – dice el patrullero. – “Y Goku y Vegeta han sido derrotados.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.

– “¡No es posible!” – exclama Ten. – “Son Goku…”

– “Ninguno ha sido rival para el mal que ha despertado.” – dice Meerus.

– “¿Están muertos?” – pregunta Krilín, asustado.

– “Su destino ha sido peor que la muerte.” – responde el patrullero. – “El Makai…”

Todos se quedan en silencio. El desanimo empieza a embargar a todos.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Gohan.

– “Se llama Moro.” – responde Meerus, muy serio. – “Es el mal más antiguo y oscuro que existe. Su magia era temida incluso por el mismísimo Zeno.”

Nuestros amigos se quedan pasmados.

– “¿Cómo podemos derrotar a alguien así?” – se pregunta Krilín.

Meerus suspira.

– “Y ahora, me voy.” – dice el patrullero.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

– “Ya he cumplido mi trabajo.” – dice el patrullero.

– “¿Tu trabajo?” – se extraña Gohan.

Meerus entra en su nave. La compuerta se cierra lentamente.

– “Buena suerte, terrícolas.” – dice el patrullero.

La nave despega al instante y en un abrir y cerrar de ojos desaparece en el cielo.

– “Qué tipo tan extraño…” – dice Brief.

– “¿Qué vamos a hacer?” – gruñe Ten Shin Han.

Gohan aprieta sus puños; el suelo se quiebra y una violenta corriente de aire azota el lugar. 

– “¿Puede tener la nave lista para mañana, Doctor Brief?” – pregunta el mestizo.

– “Son Gohan…” – sufre el padre de Bulma.

– “¡¿Puede hacerlo o no?!” – insiste Gohan.

– “No lo sé…” – dice Brief. – “Con un poco de ayuda…”

– “Está bien.” – dice Gohan. – “Inténtelo.”

El mestizo se aleja de los demás y mira por encima del hombro al doctor.

– “Gracias” – sentencia Gohan.

El mestizo sale volando a toda velocidad y se pierde en el horizonte.

– “Son Gohan…” – murmura Krilín, pensativo.

En Dorakiya, Reitan observa detenidamente a Trunks. Hit se pone en pie.

– “Tu poder…” – dice el herajín. – “He oído hablar de la leyenda del Súper Saiyajín… ¿Tú mataste a Freezer?”

– “En una ocasión…” – dice Trunks.

– “¿Es cierto que ha resucitado?” – gruñe Reitan.

– “El Freezer que ha regresado no es el de este universo…” – dice Trunks.

– “¿Qué?” – se extraña el herajín. – “¿Otro universo?”

– “Lo sé. Es complicado.” – dice el mestizo.

El asesino interviene.

– “¿Qué haces aquí, Reitan?” – dice Hit.

– “Me conoces…” – murmura el herajín.

– “Tienes tu fama en este sector.” – dice el asesino.

– “Lo entiendo… Hit.” – sonríe Reitan. – “Estaba recopilando información… Parece que últimamente es muy difícil estar al día de lo que sucede en el universo…”

Mientras tanto, Janemba ha salido de entre los escombros y emite un grito ensordecedor.

– “Ese bastardo…” – refunfuña Trunks.

– “Acabemos con él.” – dice Reitan. – “Luego hablamos.”

Hit asiente.

– “Me parece bien.” – dice el asesino.

Reitan aprieta sus puños y su cuerpo se transforma. Su turbante se deshace y sale volando; su cabello se torna rojizo y su piel verdosa. 

El cambio llama la atención de Trunks.

– “Su transformación…” – piensa el mestizo. – “Se parece mucho a la nuestra…”

Reitan desenfunda su arma.

– “¡VAMOS!” – grita el herajín.

Hit, Trunks y Reitan cargan contra Janemba.

En la Tierra se ha hecho de noche.

Gohan ha llegado al Monte Paoz y entra en su casa. El mestizo recorre el lugar y se detiene a observar una fotografía de él de pequeño junto a sus padres.

– “Papá…” – murmura el mestizo. – “Necesito tu fuerza…”

En la Corporación Cápsula, Krilín se encuentra en el cuarto de baño, frente al espejo. El terrícola pone en macha la maquinilla de afeitar y, poco a poco, el lavabo se llena de mechones de cabello.

En el jardín, Brief ha montado un pequeño taller y ya repara la nave de Gohan. Pino ayuda con las tareas pesadas.

– “Esta tecnología no es nada sencilla…” – suda el anciano. – “No sé si para mañana…”

– “¿Necesitáis ayuda?” – se acerca Oli.

El doctor sonríe.

En el laboratorio, Turbo ha desmontado el viejo radar de las Dragon Balls con su poder mental y lo reconstruye incorporando piezas extra de la Corporación.

– “Creo que si le pongo un nuevo receptor… y un condensador más potente…” – murmura Norimaki.

En el taller, Mai prueba de nuevo su rifle y sonríe satisfecha.

En el tejado, Ten Shin Han medita bajo la luz de las estrellas.

En el armario de un dormitorio de la Corporación, Baicha trastea, vigilado por Bee.

Baba ha regresado a su palacio y se ha adentrado en lo más profundo para recoger un diamante rojo que dormita sobre un pedestal.

La noche transcurre en calma y finalmente amanece.

Brief suspira aliviado.

– “¡Está lista!” – sonríe contento. – “¡Lo hemos logrado!”

– “Enhorabuena, doctor.” – dice Pino.

Una ligera sonrisa se le escapa a Oli.

Ten Shin Han desciende del tejado.

– “Buenos días, Ten” – saluda Brief.

Krilín, con la cabeza afeitada, sale del edificio principal. Viste su gi de la escuela Kame.

– “Krilín…” – se sorprende su compañero de Artes Marciales.

– “¿Ya estamos listos?” – pregunta Krilín.

Mai sale al jardín con su rifle a la espalda. Viste una gabardina gris y un gorro naranja.

– “¿Tú también vienes?” – se extraña Ten.

De repente, Gohan llega volando y desciende frente a todos.

– “Buenos días.” – saluda Gohan. – “¿Está todo listo?”

El mestizo viste el gi que su padre llevó en Namek. Todos sonríen al verlo.

– “¿Eh?” – se sorprende Gohan. – “¿A dónde vais?”

– “¿Y tú qué crees?” – dice Krilín.

– “Te acompañamos.” – añade Ten.

– “Chicos…” – dice el mestizo, con dudas.

– “Gohan…” – le interrumpe Krilín. – “No he dejado de pensar en qué haría Goku… y lo tengo claro.”

– “Esta vez, él nos necesita.” – dice Ten.


En ese instante, el pequeño Baicha sale vestido con ropa vieja de Yamcha, que le queda enorme. Lo acompaña Bee.

– “¿A dónde vas tú?” – se sorprende Krilín.

– “Quiero ayudar…” – dice el hijo de Yamcha. – “Quiero pelear…”

– “Pero si eres solo un niño…” – dice Krilín.

– “¡No me importa!” – dice el chico. – “¡Soy un guerrero!”

Mai se enternece frente al coraje del niño.

– “Baicha…” – murmura la mujer.

Gohan se acerca al chico y se agacha para acariciarle la cabeza.

– “¿Estás seguro?” – le pregunta.

– “Gohan… no creo que…” – interviene Ten.

– “¿Qué edad tenía yo cuando empecé a pelear con vosotros?” – dice Gohan.

– “Pero Gohan… él no es…” – dice Krilín.

– “Tiene mucho más empeño del que tenía yo a su edad.” – dice Gohan.

El rostro de Baicha se ilumina de ilusión.

Mai da un paso al frente.

– “Dadme media hora y le ajustaré la ropa” – dice ella.

Gohan se pone en pie y asiente.

– “Saldremos entonces.” – dice el mestizo.

En ese tiempo, todos ya están listos.

Baicha luce la ropa de su padre, ahora ajustada por Mai.

– “Te falta esto.” – dice la mujer, que se quita el gorro y se lo pone al niño. – “¡Listo!”

Pino sale de la Corporación con una armadura nueva inspirada en su armadura vieja y la de Vegeta.

Todos están preparados.

Baba, Brief, Turbo y Oli se quedan en Tierra.

– “La Tierra queda en vuestras manos.” – dice Gohan.

– “Descuida.” – dice Brief.

Turbo entrega un nuevo radar al mestizo.

– “Lo he modificado.” – dice Norimaki. – “Os será útil.”

– “Gracias, doctor.” – asiente Gohan.

Baba se acerca al mestizo y le entrega el diamante.

– “¿Qué es esto?”  – pregunta Gohan.

– “Lo sabrás cuando llegue el momento.”  – sonríe Baba. – “Deja que te guíe, pero no caigas en su sed de sangre.”

– “¿Crees que es momento para acertijos?”  – responde el mestizo.

– “Confía.”  – sonríe Baba. – “El Sol brilla hoy más fuerte que ayer.”

Gohan no parece convencido, pero asiente con una sonrisa mientras se dirige a la nave con los demás.

Bee sigue a nuestros amigos hacia la nave, pero Gohan lo detiene.

– “Lo siento, amigo… pero tienes que quedarte aquí.” – dice el mestizo.

El perro agacha la cabeza, triste, y se sienta.

– “Volveremos pronto.” – se despide Gohan. – “Y tranquilo, yo cuidaré de tu nuevo amigo.”

Baicha saluda a Bee desde la nave.

Gohan sube al vehículo; Krilín se le acerca.

– “¿Y Cell?” – pregunta el terrícola.

– “Puede encontrarnos con el Shunkanido.” – responde el mestizo.

Todos se preparan para partir.

– “¡ROBOT!” – exclama Oli.

Pino mira a la doctora, sorprendido.

– “Cumple tu promesa.” – dice Oli.

Pino sonríe y asiente.

La compuerta se cierra y nuestros amigos inician su viaje en busca de las Dragon Balls.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Moro se encuentra sentado en el trono; Shiras a su lado.. Piccolo está arrodillado frente a ellos, comparte la muestra de respeto con otra figura demoníaca. Detrás de los dos demonios, seis siluetas en tinieblas.

– “Aquí están, señor.” – dice Piccolo. – “Las siete almas que me pidió.”

– “Muy bien…” – murmura Moro.

La figura que acompaña al namekiano se pone en pie; es Dabra.

– “Gracias por esta oportunidad, señor.” – dice el demonio. – “No le defraudaremos.”

DBSNL // Capítulo 188: El mal toma una nueva forma

DBSNL // Capítulo 188: El mal toma una nueva forma

“¿Qué significa esto?”

En el planeta de Kaiosama, el Dios del Norte se encuentra agitado, muy nervioso.

– “Esto es terrible…” – murmura el Kaio. – “La oscuridad nubla completamente mi visión… ¿Qué puedo hacer?” – se pregunta. – “Son Goku… Espero que estés bien…” 

En lo más profundo del Makai, Goku sigue prisionero en el hielo.

En la superficie del mundo demoníaco, Goten y Trunks avanzan ocultos entre rocas puntiagudas, siguiendo a la procesión de almas torturadas.

– “Estamos cerca…” – murmura el hijo de Goku. – “Parece que todos los demonios se reúnen detrás de esa colina…”

De repente, un gran estallido asusta a los muchachos.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se pregunta Goten.

– “¡¡Esa energía…!!” – exclama Trunks, sorprendido. – “¡¡ES…!!”

La polvareda se disipa en el lugar de la explosión. Un malherido Vegeta en su estado base ha sido el artífice del ataque. El saiyajín se encuentra rodeado por miles de demonios de todo tipo.

– “Malditos bastardos…” – gruñe Vegeta, casi sin fuerzas, pero dispuesto a pelear. – “¡No os lo pondré fácil!”

Mientras tanto, en el planeta Dorakiya, Trunks sobrevuela el lugar en el que ha caído Janemba, mientras Hit observa la polvareda posarse desde el suelo.

Para sorpresa de ambos guerreros, el enemigo se ha convertido en una masa de carne morada que se revuelve como si tuviera vida propia.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta Trunks, asqueado.

– “Esto no es bueno…” – piensa Hit.

La masa se concentra y se torna más oscura, revelando finalmente un pequeño individuo morado de ojos rojos, tentáculos en la cabeza y una larga lengua azul.

Trunks desciende y se coloca junto a Hit.

– “¿Qué significa esto?” – pregunta Trunks. – “Ha cambiado de forma…”

– “Como ese tal Majin Bu en el torneo…” – dice el asesino.

– “Su tamaño ha disminuido, pero parece más peligroso…” – frunce el ceño Trunks, mientras desenvaina su espada.

El diablillo sonríe de forma macabra.

– “¡Ahí viene!” – exclama Hit.

El monstruo se abalanza sobre ellos a toda velocidad.

Trunks y Hit se ponen en guardia, listos para enfrentarse al enemigo, pero éste desaparece en un instante y reaparece a sus espaldas.

Hit se da cuenta de lo que el enemigo planea y usa el salto temporal para adelantarse al ataque y propinar un puñetazo al monstruo mientras salía del portal, devolviéndolo así a su origen.

– “Ese truco nos dará problemas…” – murmura Trunks.

– “Yo dirigiré el ataque” – dice Hit. – “Mi técnica transtemporal me da ventaja. Tú aún no la dominas.”

Trunks asiente.

– “Seré tu apoyo.” – dice el mestizo.

Lejos de allí, en el planeta Popol, un misterioso personaje se ha presentado frente a los piratas y los dos saiyajín.

– “¿Quién eres tú?” – insiste Tarble.

El individuo hace una teatral reverencia.

– “Soy el Doctor Kamakiri” – dice el extraño individuo. – “Encantado.”

– “¿Qué quieres?” – gruñe Spade. – “¿Tú eres el que controla a los muertos?”

– “Así es…” – dice el doctor. – “Son mis marionetas.”

– “Qué macabro…” – se asusta Dmond.

– “¿Y qué quieres de nosotros?” – pregunta Kale.

– “Vine en busca de un demonio…” – dice Kamakiri, que saca un medidor digital de su gabardina. – “Pero parece que ya no está en el planeta…”

– “¿Un demonio?” – dice Tarble. – “¡¿A qué te refieres?!”

– “Broly…” – murmura Kale, al darse cuenta.

Kamakiri ha oído a la saiyajín.

– “¿Dónde está ese al que llamáis Broly, pues?” – pregunta el doctor.

– “No hablaremos contigo…” – responde Kale.

El doctor hace un delicado movimiento con sus dedos y los muertos vivientes se ponen en guardia.

Sobresaltados, nuestros amigos hacen lo mismo.

– “¡Preparados para pelear!” – avisa Tarble.

De repente, Kamakiri recibe una comunicación en su auricular. Con otro movimiento igual de simple que el anterior hace que los cadáveres se desplomen repentinamente.

– “No será necesario luchar” – dice el doctor. – “Disculpad las molestias.” – se despide con una reverencia.

Spade suspira aliviado.

– “Ha estado cerca…” – dice el pirata.

Kale frunce el ceño y sale en persecución del doctor.

– “¡¡KALE!!” – exclama Tarble, preocupado por su amiga.

La saiyajín agarra al doctor del brazo.

– “¡Espere!” – dice ella.

Tarble y los demás se preparan para ayudar a su compañera, pero Kamakiri reactiva a sus siervos, que enseguida rodean al grupo de guerreros.

El doctor mira a la saiyajín con indiferencia.

– “Por favor…” – dice Kale. – “Si sabe dónde está Broly, dígamelo…”

Kamakiri no responde; se limita a observar a la muchacha.

– “Por favor…” – insiste Kale. – “Tiene que ayudarnos a salvar a nuestro amigo… Si algo le pasara… nosotros… yo…”

El doctor se fija en los ojos sinceros de la saiyajín, que se llenan de lágrimas.

Kamakiri asiente, aliviando a Kale, que abraza al doctor, incomodándolo profundamente.

– “¡Gracias!” – exclama la muchacha.

En Monmaas, Broly se acerca volando al gigante con asombro y curiosidad.

– “Hmmm…” – murmura el saiyajín.

De repente, el gigante propina un manotazo al saiyajín, como quien espanta una mosca, obligando al guerrero a esquivar el golpe acelerando su vuelo.

Broly gruñe enfadado y dispara a al inmenso hombre, acertando en su mejilla.

– “¡¡YYYAAAAAAAOOOOOHHH!!” – grita el gigante, sujetándose el rostro rápidamente.

El hombretón no tarda en dar manotazos al aire desesperadamente. Broly intenta evitarlos, pero las corrientes generadas por los aspavientos del gigante hace que sus movimientos se tornen torpes y acaba encajando uno que lo lanza contra el suelo.

El gigantón saca un bote de cristal y lo coloca rápidamente sobre el saiyajín, atrapándolo.

Broly está aturdido. El gigante se agacha para observar su captura.