DBSNL // Capítulo 195: Tiempo muerto

DBSNL // Capítulo 195: Tiempo muerto

“A duras penas puedo sostener mi espada…”

El dragón camina hasta Gohan con una media sonrisa prepotente en el rostro.

– “Impresionante…” – murmura el enemigo. – “Son mucho más poderosas que las últimas esferas que saboreé…”

Gohan, sujetándose el brazo herido y apretando los dientes, se pone de rodillas.

– “¿De qué estás hablando?” – le pregunta el mestizo al dragón.

 El enemigo sonríe de forma terrorífica.

– “Hace muchos años me enteré de la existencia de ciertos artefactos milagrosos en un planeta remoto y pacífico de la Galaxia del Sur…” – dice el demonio. – “Unos orbes con un poder mágico extraordinario que concedía deseos…”

El mestizo se asusta al temer lo peor.

– “No… No puede ser…” – sufre Gohan. – “Fuiste tú…”

– “Devoré las esferas de Namek.” – revela el dragón. – “¡Soy el viento que arrasó ese miserable planeta! ¡Jaakuna Kaze!”

Gohan se pone en pie.

– “Je… jeje…” – ríe el saiyajín.

– “¿Eh?” – se extraña el demonio.

– “Namek sobrevivió…” – dice Gohan.

– “Ya ha sido destruido de nuevo…” – dice Kaze, con desprecio. – “Y su único superviviente ahora es un demonio como nosotros…”

El mestizo frunce el ceño.

– “No sé qué le ha pasado a Piccolo… pero es mi amigo… y mi Maestro…” – protesta Gohan.

– “¿Eso crees?” – se burla el diablo.

– “Y como discípulo suyo, debo derrotarte…” – insiste el mestizo.

– “¿Derrotarme?” – se burla Kaze.

– “Te haré pagar…” – dice Gohan, que se recoloca el brazo de repente, provocando un sonido “clak” estremecedor.

El dragón muestra los dientes.

– “¿Aún puedes pelear…?” – refunfuña el enemigo.

– “¡POR PICCOLO! ¡POR DENDE! ¡Y POR NAMEK!” – exclama Gohan, cuya aura se reaviva. – “¡TE MATARÉ, BASTARDO! ¡YAAAAAAAH!”

Una explosión de ki hace retroceder al dragón.

Cuando la luz se disipa, Gohan revela su transformación; el Súper Saiyajín 3 completo.

– “Si Piccolo ha olvidado su pasado… yo no.” – dice Gohan. – “Vengaré Namek en su nombre.”

El dragón aprieta sus puños, listo para el combate.

En Dorakiya, los dos Janemba están apalizando a sus enemigos; ni Shula ni Reitan están a la altura del duelo.

Reitan intenta atrapar a Janemba con sus hilos de ki, pero el enemigo se vuelve intangible para evitarlos y continúa sus acometidas sin piedad.

Shula, desesperado, extiende su mano hacia el enemigo e intenta usar su poder mental para leer sus intenciones… pero la oscuridad y el dolor que percibe en el diablo es tal que lo hace gritar de terror.

Hit ha quedado fuera de combate cerca de la zona de lucha.

Pan, Bra, Ub, Madas y el malherido Trunks se encuentran cerca de allí.

– “Ha sido culpa mía…” – protesta el mestizo, que reclama su espada y ésta vuela hasta él en un suspiro.

– “Trunks…” – sufre su hermana.

El mestizo usa la espada para apoyarse y ponerse de pie.

– “No hagas esfuerzos, muchacho…” – dice Madas.

– “Yo he provocado todo esto…” – dice Trunks. – “No dejaré que los demás luchen solos.”

– “¡Es un suicidio!” – dice Pan. – “¡Hemos intentado luchar fusionadas y no lo hemos logrado! ¡Sus habilidades…!”

Trunks sonríe.

– “Así que conocéis la fusión…” – sonríe el mestizo. – “Habéis llegado muy lejos, pequeñajas…”

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín.

– “No me quedan muchas fuerzas…” – dice Trunks. – “Pero retendremos a Janemba… Vosotros abandonad el planeta.”

– “No digas estupideces…” – protesta Bra.

El rostro de Trunks cambia por completo, recordando al más fiero Vegeta.

– “¡NO ME DESOBEDEZCAS, MUCHACHA!” – grita Trunks. – “¡HAZME CASO! ¡¿NO VÉIS QUE AHORA SOIS UN ESTORBO?!”

Bra retrocede instintivamente.

– “Pero…” – se le inundan de lágrimas los ojos.

Pan agarra el brazo de Bra, que mira a su amiga asustada. Pan asiente.

Las dos se alejan de la zona corriendo.

– “¡DERROTA A JANEMBA!” – exclama Bra. – “No quiero perder otro hermano…” – susurra para sí misma.

Las dos muchachas alzan el vuelo. Ub las sigue.

Madas se prepara, pero antes mira de reojo a Trunks.

– “Mucha suerte, chico.” – se despide el Dios.

– “Cuide de las muchachas, anciano.” – sonríe Trunks.

– “¿Anciano?” – sonríe Madas, sorprendido de que el mestizo le llame así con su aspecto actual.

Trunks sale volando hacia el enemigo, espada en mano.

Reitan está siendo avasallado por Janemba. El diablo alarga su brazo y lo enrolla alrededor del cuello del herajín, que lucha para no morir estrangulado.

Trunks aparece de repente frente a Janemba y durante un simple parpadeo se transforma en Súper Saiyajín 2 para patear al diablo en la cara y apartarlo de su aliado.

Recuperando el aliento, Reitan se frota su dolorido cuello.

– “Gracias…” – dice el herajín.

– “No hay de qué…” – sonríe Trunks.

Janemba gruñe furioso. Trunks aprieta sus puños con rabia.

– “Esta vez…” – dice Reitan. – “…no te dejes absorber…”

– “Lo intentaré…” – responde el mestizo.

Trunks sale volando hacia el enemigo, espada en mano.

Janemba alza su puño derecho, dispuesto a propinar un golpe al mestizo. Trunks alza su espada, sujetada con las dos manos, y la carga tras su espalda para coger impulso.

Cuando Janemba está a pocos metros, Trunks lanza su arma.

– “¡YAAAAH!” – grita el metizo.

El regalo de Whis gira rápidamente mientras vuela hacia Janemba, pero éste se torna intangible y la deja pasar.

Janemba sonríe victorioso. El demonio proyecta el puñetazo con todas sus fuerzas.

De repente, Trunks ha desaparecido. El mestizo reaparece junto a su espada, agarrándola y transformado en Súper Saiyajín 3.

– “¡¿AH?!” – se sorprende Janemba, aterrado.

– “¡¿QUÉ?!” – alucina Reitan.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el mestizo.

De un espadazo, Trunks corta a Janemba en por la mitad, a la altura del abdomen.

El demonio extiende unos tentáculos desde sus mitades cercenadas, que se entrelazan para intentar aproximarse, pero justo en el instante en que hacen contacto entre ellos, Trunks propina un rodillazo en la frente del diablo, haciendo que se separen de nuevo.

El mestizo da una pirueta hacia atrás y apunta con su mano derecha al enemigo.

– “¡JUSTICE BANG!” – usa Trunks la técnica de Toppo.

La esfera de ki rojo desintegra la parte superior de Janemba.

El tren inferior del demonio ya ha empezado a movilizarse para regenerar al caído Janemba, pero Trunks desciende y lo corta por la mitad con su espada.

El mestizo lanza su arma al aire para liberar sus manos.

– “¡¡BURNING ATTACK!!” – dispara el mestizo.

El ataque desintegra lo que queda de Janemba.

Reitan mira asombrado a su aliado.

– “Lo… lo ha logrado…” – titubea el herajín.

La espada cae del cielo y Trunks la empuñade nuevo.

Al instante, el mestizo regresa a su estado base. Está cansado y respira con dificultad.

Cerca de allí, el otro Janemba da un respiro a Shula, moribundo, y se fija en nuestro amigo. La muerte de su clon ha llamado su atención.

Reitan se coloca al lado de Trunks.

– “¿Crees que podrás repetirlo?” – pregunta el herajín, con una gota de sudor frío recorriendo su sien.

– “Estoy agotado…” – responde el mestizo. – “A duras penas puedo sostener mi espada…”

– “Pues qué faena…” – sonríe irónicamente Reitan.

En el planeta Tritek, Gohan y Jaakuna Kaze embisten el uno contra el otro. Sus puños parece que van a chocar, pero el viento que envuelve el antebrazo del dragón desvía el puño de Gohan lo justo para poder evitarlo y lograr un impacto directo en el mentón del mestizo.

Gohan retrocede y el demonio sonríe.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe Kaze, que propina un puñetazo en el abdomen de Gohan y lo lanza a varios kilómetros de distancia mientras gira a toda velocidad, con su ombligo como eje, a causa de los vientos que acompañan el impacto.

Gohan se estrella contra una montaña que se derrumba sobre él.

El dragón presume.

– “¡Idiota!” – exclama Kaze. – “¡¿Crees que un sucio terrícola puede derrotar a un hijo del Makai?!”

De repente, algo sorprende al demonio. 

– “¿Eh?” – se asusta Kaze.

Son Gohan, magullado pero tranquilo, ha salido de los escombros y camina con decisión hacia él.

El demonio da un paso atrás, pero parece reunir coraje para no huir.

El mestizo sigue avanzando hasta colocarse frente a él.

– “Me enfrenté a vuestro Rey hace tiempo…” – dice el mestizo. – “No me impresionó.” – revela muy serio.

– “GRRR…” – gruñe Kaze. – “¡BASTARDO!” – grita desesperado.

El demonio intenta golpear a Gohan, pero éste detiene su puñetazo con la palma de la mano, agarrando su puño.

El viento desatado por el impacto barre la zona, pero no afecta al mestizo.

– “¿Eso es todo?” – pregunta Gohan.

El mestizo rompe la mano del dragó cerrando el puño. 

– “¡GRRAAAAH!” – grita Kaze.

Gohan apunta con su mano libre al enemigo y con un empujón de ki invisible lo lanza a varios metros de distancia, rodando por el suelo.

Lejos de allí, en la nave, Pino, Mai y Baicha esperan impacientes.

– “¿Qué estará pasando?” – pregunta Mai.

– “Son Gohan está peleando con el enemigo.” – responde Pino.

De repente, en el camerino de Gohan, una tenue luz alerta a Baicha.

– “¿Eh?” – se pregunta el pequeño, que no duda en seguir la señal.

DBSNL // Capítulo 194: Viento endiablado

DBSNL // Capítulo 194: Viento endiablado

“Una sola esfera me ha dado este poder…”

En el planeta Tritek, el enemigo ha engullido la Dragon Ball de dos estrellas y su energía ha estallado, bañando el mundo en luz negra y roja.

Lentamente, el brillo se disipa y revela al enemigo transformado. Ahora el demonio luce un aspecto reptiliano, con la Dragon Ball, ahora rota y de un tono más oscuro, en su ombligo.

Dibujado por Ipocrito

Son Gohan se sorprende ante la nueva apariencia del diablo.

– “¡¿Qué significa esto?!” – refunfuña el mestizo.

El demonio sonríe.

– “Veras…” – presume el enemigo. – “Estas esferas son objetos mágicos cargados de una energía extraordinaria… así que he decidido usarlo.”

– “Por eso las busca Moro…” – piensa Gohan.

Un torbellino aparece a los pies del dragón. Gohan se prepara.

El demonio sale disparado hacia el mestizo.

– “¡¡TE MATARÉ!!” – exclama el diablo, que se dispone a propinar un puñetazo a Gohan.

Son Gohan esquiva el golpe, dejando pasar de largo al enemigo, que sonríe y mira de reojo a nuestro amigo.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan, que justo en ese instante se da cuenta de que el brazo de su adversario está envuelto en una corriente circular de aire.

El tornado estalla y empuja a Gohan, lanzándolo a través del bosque, derribando todos los árboles que encuentra a su camino.

Mientras tanto, en la ciudad, Ten Shin Han se ha quedado pasmados ante el oscuro poder que sienten. Krilín cae de rodillas al suelo, aquejando un terrible dolor.

– “¡¿Qué ocurre?!” – se preocupa su amigo de tres ojos.

– “Es otra vez esa sensación…” – dice el terrícola. – “La oscuridad del Makai…”

Ten Shin Han se acerca a su amigo y se prepara para socorrerte.

– “Te llevaré a la nave.” – dice Ten.

– “¡No!” – responde Krilín. – “¡Continúa con la evacuación! Estaré bien…”

Son Gohan se pone en pie en el bosque.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el mestizo. – “Había esquivado el golpe… pero aún así me afectó…”

El demonio camina a través por el surco de árboles caídos.

– “Nada escapa a mis vientos…” – dice el dragón. 


El diablo apunta a Gohan con su dedo índice, haciendo una pistola con su mano, y de él nace un proyectil de aire.

El mestizo siente que algo se aproxima, pero tarda en reaccionar y es alcanzado en el hombro, recibiendo un duro golpe que le disloca el brazo.

– “¡GRRRAAH!” – se queja Gohan, que hinca la rodilla sujetándose el hombro.

– “Je, je…” – ríe el enemigo.

El mestizo mira a su adversario, que sigue aproximándose con calma.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el mestizo. – “Su ki está por todas partes… casi no he podido localizar la amenaza…”

El enemigo le apunta de nuevo. 

Gohan aprieta los dientes.

– “Su poder se ha multiplicado… y con él, su habilidad…” – piensa el mestizo.

El dragón dispara.

– “¡Ahí vine!” – piensa Gohan, que intenta saltar para evadir el golpe.

El ataque le alcanza en el muslo.

– “¡AAH!” – se queja el mestizo.

Gohan toma tierra, pero le falla su pierna, cuyo muslo está entumecido, y así cae al suelo, dando varias vueltas sobre sí mismo, haciéndose daño de nuevo en el brazo.

– “Grrr…” – refunfuña el mestizo. – “Maldita sea…”

El enemigo sigue avanzando con una sonrisa en su rostro.

– “Una sola esfera me ha dado este poder…” – presume el demonio. – “Impresionante… Son mucho más poderosas que las últimas que saboreé.”

Los ojos de Gohan se abren como plantos, sorprendido ante las palabras de su adversario.

En Dorakiya, la fusión metamor se está cansada. Janemba está jugando con las muchachas, haciendo que se agoten.

Madas, Ub, Reitan, Shula y Hit observan el combate.

– “La fusión no durará mucho si siguen malgastando sus energías de esta forma…” – advierte el Kaioshin.

Reitan frunce el ceño.

– “¿Estás seguro que funcionará?” – le pregunta el herajín a Hit. 

– “No se me ocurre nada más…” – dice el asesino.

Shula está cruzado de brazos, cavilando.

– “Es posible…” – dice el demonio. – “Pero no podemos cometer errores…”

Reitan mira a Hit, que está en un estado deplorable por la pérdida de sangre.

– “En tu estado… ¿Crees que podrás?” – pregunta el herajín.

– “No os preocupéis por mí.” – fuerza una sonrisa el asesino.

– “Está bien…” – dice Shula. – “Lo haremos.”

Ub se acerca a los guerreros.

– “¿Qué hago yo?” – pregunta el chico. – “¿Cómo puedo ayudar?”

– “Mantente al margen.” – dice Shula.

Hit se acerca al terrícola y le pone la mano en el hombro.

– “Cuando las chicas se dividan, necesitarán tu ayuda.” – dice el asesino. – “Mantenlas a salvo.”

Ub se sorprende ante la comprensión de Hit y asiente con convicción.

Hit, Reitan y Shula están listos. Los tres observan el combate, a la espera.

– “Ya falta poco…” – dice el asesino.

La fusión metamor se divide en una decena de imágenes residuales que rodean a Janemba, pero éste responde bostezando de forma exagerada.

– “Se burla de nosotras…” – protesta la guerrera, ofendida. – “¡TE BORRARÉ ESA CARA DE TONTO!”

Las chicas se abalanza sobre Janemba, pero la fusión termina repentinamente y se separan.

– “¡¿QUÉ?!” – se miran sorprendidas la una a la otra.

Janemba sonríe; es su momento.

– “¡AHORA!” – exclama Shula.

El demonio se abalanza sobre las chicas.

Hit, Shula y Reitan, transformado, salen al ataque.

Janemba alarga su brazo y agarra a Pan por el cuello, pero justo en ese momento, la espada de Reitan, que ha sido lanzada por el herajín, cercena la extremidad del demonio.

– “¡Krrr!” – gruñe el diablo, clavando su mirada airada en el herajín.

Las chicas se sorprenden ante la rápida acción de los guerreros, pero Ub las saca de su trance saltando sobre ellas y agarrándolas de la cintura a las dos a la vez.

– “¡Nos vamos!” – exclama el terrícola.

Por la espalda, Shula apunta a Janemba con su brazo mecánico, que cambia su configuración y se transforma en un cañón de energía que dispara un potente proyectil.

Janemba se vuelve intangible y el disparo pasa de largo, estallando en el suelo.

Reitan tira de un hilo de ki que conecta su mano con su espada, haciéndola retornar y sorprendiendo al enemigo, que cortándole la mejilla.

– “Hit tenía razón…” – piensa el herajín. – “Es vulnerable si le atacamos en el momento justo…”

Shula usa su poder mental para movilizar todos los escombros formados por la explosión de su técnica y los lanza contra Janemba y lo aprisiona en una esfera de piedra.

Ub ha llevado a las chicas hasta la colina donde esperaba Madas.

– “¡¿Qué sucede?!” – pregunta Pan.

– “Tienen un plan.” – responde Ub.

– “Pero…. ¡No podrán!” – protesta Bra. – “Su poder…”

– “Eso no lo es todo.” – interviene Madas.

El ira-aru ha silenciado a las chicas.

– “Vosotras teníais el poder, pero habéis fracasado…” – dice el antiguo Dios. – “¿No es así?”

El demonio no tarda en salir de su prisión tan tranquilo, atravesándola como si fuera un fantasma.

Reitan, que ha recuperado su arma, la lanza de nuevo, pero esta vez Janemba la deja pasar mientras sonríe.

Shula libera las rocas que controlaba, que empiezan a precipitarse contra el suelo, y dispara una ráfaga de ki con su cañón, que pasa de largo y provoca varias explosiones en el aire al impactar contra los escombros usados previamente.

Janemba sigue sonriendo, presumiendo de no haber caído en la trampa.

Reitan reclama su espada, pero esta vez la intercepta Janemba, que la arranca del hilo de energía y la empuña orgulloso de su victoria.

– “Ji… jijiji…” – ríe el diablo. – “¡JAJAJAJA!”

Hit aparece detrás de Janemba, dispuesto a propinarle un puñetazo con todas sus fuerzas.

Reitan y Shula fruncen el ceño. Saben que es el momento decisivo.

Janemba lee las miradas de sus enemigos y se da la vuelta rápidamente y parte en dos a Hit de un espadazo.

– “¡NO!” – grita Reitan.

– “¡MALDITA SEA!” – exclama Shula.

En ese instante, Hit aparece de nuevo detrás de Janemba, que se da la vuelta, pero ya es tarde para él.

– “No puedo fallar…” – piensa el asesino, mientras extiende su puño con el dedo índice extendido. – “Cada vez que utiliza el salto temporal, puedo sentir su origen… ¡JUSTO AQUÍ!”

Hit golpea a Janemba en la cabeza, cerca de su ojo izquierdo. El dedo del asesino se incrusta en la cabeza del enemigo.

Por detrás, la potencia del golpe hace que aparezca un agujero de salida y varias partículas salgan proyectadas.

Una de ellas, de repente, aumenta de tamaño y se transforma en Mirai Trunks, inconsciente.

– “¡¿TRUNKS?!” – se sorprenden las muchachas.

– “Ese tipo…” – dice Madas. – “Lo ha conseguido…”

– “Impresionante…” – murmura Ub. – “Ha sentido el ki de Trunks dentro de Janemba… y lo ha liberado con un certero golpe… ¡Es fascinante!”

Bra sale volando hacia su hermano de otro tiempo.

Janemba, que ha perdido su espada, se da la vuelta y mira a Trunks, intentando comprender lo que acaba de ocurrir.

El agujero en su cráneo se cierra lentamente. El diablo aprieta los dientes, furioso y clava su airada mirada en Hit.

Shula dispara una esfera de energía al demonio por la espada, intentando proteger a su aliado.

Janemba se torna intangible ante la sorpresa de todos y el ataque impacta en Hit, que pese a cubrirse en el último momento, es empujado contra el suelo con la explosión. 

– “¡Maldición!” – refunfuña el ira-aru.

La espada de Reitan se clava en el suelo, cerca del brazo cercenado de Janemba. Bra recoge a Trunks antes de que caiga, amortiguando su caída.

– “¡Trunks!” – exclama ella. – “¡¿Estás bien?!”

Pan, Ub y Madas han seguido a la muchacha y aterrizan a su lado.

– “¡Esto es peligroso!” – advierte Madas. – “¡Tenemos que irnos!”

Ub mira a Janemba con detenimiento.

– “Su aspecto no ha cambiado…” – murmura el chico.

– “¿Qué?” – pregunta Madas.

– “Hit ha liberado a Trunks… pero el aspecto de Janemba no ha cambiado…” – dice Ub.

– “¿Y qué significa eso?” – pregunta Pan.

– “Me temo lo peor…” – dice Ub.

– “No querrás decir que…” – entiende el Kaioshin.

Janemba sonríe y de repente se divide en dos.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden Reitan y Shula.

Cada Janemba ataca a un enemigo.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Ub.

– “Mantiene las habilidades transtemporales que aprendió de Trunks…” – dice el chico.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se asusta Madas.

– “Y no solo eso…” – añade Ub. – “Ha aprendido a usar el clon como Hit…”

– “Esto es terrible…” – sufre Pan.

Trunks tose, llamando la atención de los presentes.

– “¡Trunks!” – exclama Bra. – “¡Estás vivo!”

– “Lo… lo siento…” – dice Trunks. – “La he pifiado…”

DBSNL // Capítulo 193: Voraz

DBSNL // Capítulo 193: Voraz

“He venido lo más rápido posible.”

En el viejo Tritek, Son Gohan, gracias al poder de su Súper Saiyajín 2, ha sacado al demonio de la ciudad de una patada.

El pequeño diablo se precipita sobre un bosque, pero invoca un remolino de viento bajo sus pies y con eso amortigua su descenso, posándose delicadamente en el suelo de un claro.

Gohan, que lo ha seguido volando, aterriza frente a él.

El demonio frunce el ceño.

– “Eres más fuerte de lo que esperaba…” – dice el ser del Makai.

– “Y tú más débil…” – responde Gohan, muy serio.

Las palabras del mestizo parece que han herido el orgullo del demonio.

– “Pagarás tu insolencia…” – gruñe el diablillo.

De repente, el viento se alza alrededor de los dos luchadores, girando en sentido contario a las agujas del reloj, cada vez con más fuerza.

El viento huracanado se extiende hasta alcanzar la ciudad.

En la metrópolis, Daigan dirige la evacuación, ayudado por Krilín y Ten Shin Han.

– “¡VAMOS!” – grita Krilín. – “¡SEGUID A DAIGAN!” – ordena a los civiles.

Cerca de allí, una familia corre hacia el terrícola cuando la fachada de un edificio se derrumba sobre ellos.

– “¡HAAAA!” – dispara rápidamente Krilín un ataque de energía que estalla entre los escombros, dividiéndose en múltiples ondas de ki menores y erradicando así todos los fragmentos de piedra que se precipitaba.

Cuando parecía que la gente estaba fuera de peligro, un desprendimiento gigantesco surge de entre la polvareda generada por el ataque de Krilín.

– “¡¡OH, NO!!” – grita Krilín, al darse cuenta de que no había visto esa roca.

– “¡¡DODONPA!!” – exclama Ten Shin Han.

El disparo del guerrero de tres ojos pasa por encima de su compañero y hace estallar el pedrusco, convirtiéndolo en polvo.

– “Ha estado cerca…” – sonríe Krilín, contento de ver a su amigo.

– “Démonos prisa.” – responde Ten Shin Han. – “El viento es cada vez peor…”

En Dorakiya, la fusión de Pan y Bra embiste a Janemba, pero éste sigue usando sus poderes transtemporales y transdimensionales para eludir cualquier ataque.

– “¡¡Estate quieto de una vez!!” – exclama la guerrera, frustrada.

Ub, Shula, Madas y Hit observan el combate desde una colina cercana. El asesino está sentado en el suelo, con una herida sangrante en el abdomen.

– “Esto no va bien…” – murmura Ub. – “Ellas le superan en poder, pero no sirve de nada…”

– “Solo podemos confiar en las chicas…” – reflexiona Madas. – “Ni tú ni yo estamos a la altura de este combate…”

– “Voy a intervenir.” – dice Shula.

Hit, pese a su estado, intenta levantarse.

– “Espera…” – dice el asesino.

Reitan, que ha regresado a su estado base, ha seguido a nuestros amigos y se posa a su lado.

– “¿De dónde sales tú?” – dice Madas al ver al herajín.

Shula mira de reojo al recién llegado.

– “Reitan” – saluda el ira-aru.

– “Shula” – responde de igual forma el herajín.

Madas y Ub se sorprenden.

– “¿Se conocen?” – piensa el terrícola.

Reitan camina hasta colocarse junto a Shula; los dos miran el combate que está teniendo lugar en el cielo. La fusión metamor persigue al diablo sin descanso, pero ningún ataque logra hacerle daño. Janemba se ríe.

– “He venido lo más rápido posible.” – dice el ira-aru.

– “Ese demonio parece invencible…” – responde Reitan. – “Su poder ya era abrumador antes, pero al absorber al chico la situación ha empeorado…”

– “Tenemos que pensar un plan para atraparlo.” – dice Shula.

– “Luchamos contra un enemigo que no está limitado ni por el tiempo ni por el espacio…” – dice Reitan. – “¿Qué se puede hacer contra alguien así?”

Hit, pese a su estado, se levanta.

– “Estate quieto, muchacho…” – insiste el Dios.

– “Tengo una idea…” – dice Hit.

En Tritek, el viento se ha vuelto aún más violento. Gohan y el demonio están cara a cara. El huracán rodea a los dos guerreros, que se encuentran en la calma que otorga el ojo del mismo.

– “Mi Señor me ha dado esta oportunidad…” – dice el diablo. – “No puedo fallar…”

– “Tu Señor pagará por todo el daño que ha hecho…” – responde Gohan.

El demonio embiste al mestizo espada en alto. El agujero en la hoja de su arma hace que ésta silbe durante la carga.

– “¡¡HYAAAA!!” – grita el enemigo.

Un espadazo veloz intenta sorprender a Gohan. Un surco el en suelo se forma a su paso, pero el mestizo salta a un lado y deja pasar el ataque.

Gohan fija su mirada en el demonio, pero resulta que éste ha desaparecido.

– “Mmm…” – murmura el mestizo.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio, cuya voz retumba por todas partes, como si naciera del viento que rodea al mestizo.

Gohan busca a su enemigo con la mirada.

– “¡¿No sabes dónde estoy?!” – se burla el diablo.

El mestizo no parece impresionado.

– “¿Desde dónde voy a atacar?” – continúa el demonio.

Una cortante ráfaga de viento nace del huracán y se dirige a Gohan por la espalda, pero el mestizo percibe el cambio de presión y puede esquivar el ataque.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio.

Un nuevo ataque enemigo surge del huracán, pero el mestizo vuelve a evitarlo; y luego otro, y así continuamente.

El mestizo, harto, se coloca en el centro del círculo en calma.

– “Ya he tenido suficiente…” – murmura Gohan.

El hijo de Goku aprieta sus puños con fuerza y su poder aumenta rápidamente.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – grita mientras su energía estalla y disipa el torbellino formado, dejando en calma no solo la zona, si no también la ciudad.

En la metrópolis, Krilín, Ten y Daigan miran al cielo, asombrados.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el soldado de Freezer, que asiste atónito al fenómeno atmosférico.

– “Gohan…” – murmura Krilín.

– “Qué poder…” – se asombra Ten Shin Han.

Sobre el mestizo, la tormenta se ha disipado y el sol brilla de nuevo en el cielo verde. Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín 3 “incompleto”.

El demonio ha quedado al descubierto.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se asusta el diablillo. – “¡¿Cómo puede existir alguien así fuera del Makai?!”

Gohan mira desafiante a su adversario, que retrocede con miedo.

– “Su poder… puede que sea superior al del Rey Dabra…” – murmura el demonio.

El mestizo empieza a caminar hacia el demonio, que sigue retrocediendo.

– “No… esto no debería estar pasando…” – titubea el diablo. – “¡SERVIRÉ A MI SEÑOR!” – exclama para convencerse. – “¡TE EXTERMINARÉ!”

El demonio alza su espada y dos torbellinos se crean a su lado. Con su arma apunta a Gohan y los vientos se dirigen hacia él como dos serpientes.

Gohan los disipa con un simple gesto de su mano, como quien aparta una cortina.

El demonio, nervioso, se abalanza contra el mestizo girando sobre sí mismo como una peonza.

Son Gohan intercepta el arma del diablo con un dedo, deteniendo su rotación.

– “Ji, ji…” – ríe el pequeño engendro demoníaco.

– “¿Eh?” – duda Gohan.

Con un rápido gesto arrebata la esfera de dos estrellas del mestizo y enseguida retrocede propulsado por su viento.

– “Je, je, je…” – ríe el demonio.

Gohan frunce el ceño y se prepara para embestir.

– “Maldito…” – murmura el mestizo.

En diablo abre su boca e introduce en ella la esfera.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Gohan.

El demonio engulle la An Shinchuu.

– “¡¿Qué pretende?!” – piensa el mestizo.

Un humo negro nace de la boca del demonio y, un instante después, un estallido de luz negra y roja baña Tritek.

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

“Esa esfera pertenece a la Tierra.”

En Dorakiya, el combate ya ha empezado. La fusión, transformada en Súper Saiyajín, intenta golpear a Janemba, pero el monstruo deja que todos los ataques le atraviesen, como si su cuerpo se encontrara en otra dimensión.

– “Bastardo…” – refunfuña la fusión. – “¡Basta de trucos!”

La guerrera retrocede con una voltereta y dispara un ataque de ki con su mano derecha que atraviesa al monstruo sin hacerle daño y estalla en el horizonte.

– “¿Es que es invulnerable?” – se pregunta, frustrada.

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, el monstruo aparece frene a ella y le propina un codazo en la nariz, haciéndola retroceder.

Antes de que ella pueda reaccionar, Janemba dispara una onda de ki con su mano derecha que impacta directamente contra la muchacha y la empuja hacia la aldea, donde finalmente estalla.

Reitan sale de entre los escombros, magullado, y observa el combate.

– “¿Qué poder es ese?” – piensa el guerrero al ver a la muchacha.

Hit observa lo sucedido.

– “Puede usar el salto temporal como Trunks…” – murmura el asesino.

– “¿Salto temporal?” – se sorprende Madas. – “Los mortales… siempre jugando con fuerzas que no entendéis…”

Janemba se deshace en pequeños fragmentos cuadrados y aparece sobre el cráter creado por su ataque. 

En el centro del desastre, la guerrera metamor se pone en pie y se sacude el polvo.

– “Esto no va bien…” – protesta malhumorada.

Janemba sonríe, viéndose superior.

Con un destello de energía, la fusión se transforma en Súper Saiyajín 2.

– “No hemos terminado…” – dice ella, que activa su látigo de energía en la mano derecha.

Lejos de allí, Ub y Shula vuelan hacia el combate. Madas, que ayuda a Hit con su brazo sobre los hombros, los sigue más despacio.

– “No deberías moverte…” – le dice el viejo Dios al asesino.

– “No te preocupes por mí…” – responde el asesino. – “Sé cuidar de mí mismo.”

– “Qué obstinado…” – protesta Madas.

En el Makai, Gotenks se ha dividido, y ahora Vegeta, Goten y Trunks se ocultan entre las rocas puntiagudas de la dimensión tenebrosa.

– “Odio tener que esconderme…” – refunfuña Vegeta.

– “Hemos visto a muchos más demonios dirigiéndose en hacia aquí…” – dice Trunks.

– “Descansa, Vegeta.” – dice Goten. – “No puedes luchar en tu estado.”

Vegeta aprieta los dientes, frustrado.

Mientras tanto, en Freezer 142, la nave de nuestros amigos sobrevuela la zona de la explosión. A sus pies pueden ver una plaza y delante se topan con una gran torre de control rodeada por una columna de viento circular.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan.

Pino puede ver la señal del radar sobre el tablero de comandos.

– “¡La Dragón Ball está justo delante de nosotros!” – dice Pino.

– “Debe estar en la torre…” – añade Krilín.

Entre la humareda y la ventisca pueden ver a una muchedumbre corriendo despavorida; soldados de Freezer y civiles por igual.

– “Están asustados…” – dice Mai.

– “Puedo sentir una presencia terrible…” – dice Krilín. – “Es como lo que sentí en la Tierra cuando aparecieron los demonios…”

– “Puede que se nos hayan adelantado…” – dice Gohan. – “Estad atentos.”

Todos asienten.

– “Pino, Mai, Baicha” – dice Gohan. – “Quedaos en la nave. Aterrizad fuera de la ciudad; en un lugar seguro.”

– “De acuerdo.” – dice el androide.

Pino abre las compuertas de la nave y Gohan, Ten Shin Han y Krilín descienden hasta la plaza.

Muchos soldados pasan corriendo a su lado, ignorándolos. 

Ten Shin Han agarra a uno por el cuello de la armadura y lo sacude.

– “¡AAH!” – grita asustado el soldado.

– “¿Dónde está la Dragon Ball?” – pregunta el terrícola.

– “¡¿La… la qué?!” – pregunta el tipo. – “¡¿Quiénes sois?!”

– “Una esfera cristalina anaranjada con estrellas rojas.” – dice Krilín.

– “¡No sé de qué me hablas!” – insiste el soldado.

De repente, un soldado del Imperio se acerca a nuestros amigos.

– “¿Es lo que cayó del cielo?” – dice el guerrero humanoide de piel malva, musculado y alto, de cabello azul marino. – “Parecía valioso… así que llevamos el artefacto a la cámara acorazada, a la espera de que el equipo científico lo estudiara.”

Ten Shin Han libera al soldado, que cae de espaldas al suelo para pronto levantarse de un salto y salir corriendo.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – pregunta Gohan.

El mestizo se da cuenta de que la armadura del guerrero está rota y que está sangrando por el estómago.

– “¿Os han atacado?” – insiste Gohan.

– “Apareció de la nada…” – gruñe el soldado, sujetándose la herida. – “No pudimos defendernos…”

– “¿Quién?” – pregunta Krilín.

De repente, la columna de viento se expande y barre varias manzanas colindantes hasta volverse tan tenue que desaparece. Krilín, Ten y el soldado se ven obligados a protegerse el rostro del viento. Gohan solo frunce el ceño ligeramente.

Del hall de la torre en llamas sale una figura infantil caminando lentamente.

– “Creo que estamos apunto de descubrirlo…” – dice Ten Shin Han. 

Un personaje de piel rosada enfundado en un traje azul y armado con una espada sin punta adornada con un agujero en su extremo se presenta ante nuestros amigos.

– “Llegáis tarde, terrícolas” – dice el tipo, que les enseña la Dragon Ball de dos estrellas.

Dibujado por Ipocrito

Gohan frunce el ceño. Krilín y Ten se ponen en guardia.

– “La An Shinchuu…” – dice Krilín.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín 2 de repente.

– “Esa esfera pertenece a la Tierra.” – dice Gohan.

– “Lo siento, pero mi Señor la reclama.” – responde el tipo.

Como un rayo, Gohan pasa por al lado del diablo y le arrebata la esfera. 

– “No te lo estaba pidiendo.” – dice el mestizo, ahora en posesión de la An Shinchuu.

El demonio muestra los dientes, enfadado.

– “Maldito…” – dice la criatura del Makai.

El diablo alza su espada rápidamente y ésta silba gracias al agujero que tiene en la hoja, y así provoca una corriente de aire cortante que se aproxima al mestizo rápidamente.

– “¡CUIDADO!” – exclama el soldado de Freezer, que parece reconocer el movimiento del enemigo.

Gohan contrarresta la ventisca reavivando su aura.

– “Im… impresionante…” – alucina el soldado.

El tipo pronto se fija en la cola de Gohan.

– “No puede ser… ¿es un…?” – titubea el soldado.

El diablo sonríe maléficamente.

– “Veo que eres un tipo poco corriente…” – dice el demonio.

Krilín y Ten se dan cuenta de que el combate les supera.

– “Será mejor que no estorbemos…” – dice el menudo guerrero. – “Retrocedamos y dejémoselo a Gohan.”

El demonio empieza a propinar espadazos a discreción, a diestro y siniestro.

– “¡MUERE! ¡MUERE!” – ríe el malvado enemigo.

Gohan esquiva todos los ataques sin demasiado esfuerzo.

Los cortes provocados por el aire dañan la estructura de la torre, que empieza a desmoronarse sobre una calle colindante.

Civiles y soldados corren despavoridos.

– “¡AAAAAHH!” – gritan todos.

Pero un Kiko-ho desintegra todos los escombros que iban a caer sobre ellos.

– “Salvar a gente de Freezer…” – refunfuña Ten Shin Han, molesto.

– “Solo cayeron en este bando…” – suspira Krilín.

El soldado malva da un paso al frente, dolorido.

– “Hay más gente en peligro…” – dice el guerrero

– “¿Cómo te llamas?” – pregunta Krilín.

– “Daigan” – responde el tipo.

– “Te echaremos una mano.” – dice el terrícola.

Gohan se ha dado cuenta de que está poniendo el peligro a la ciudad.

– “Acabaré con esto rápido.” – dice el mestizo.

Son Gohan carga contra el enemigo, que se ve sorprendido de nuevo por la velocidad de su contrincante.

El mestizo propina una patada al demonio, que la detiene con su espada, pero Gohan la usa para propulsarse y dar una pirueta mientras coge distancia.

– “¡¡HAAAA!!” – dispara el mestizo un rápido Kamehameha.

El ataque es interceptado por la espada del diablo en un movimiento rápido pero torpe que provoca una explosión y lo hace saltar por los aires.

El pequeño demonio se estabiliza en el aire y decide ascender hasta la cima de un edificio cercano. Bajo él la humareda inunda la calle.

– “Ese terrícola…” – gruñe el demonio.

En ese instante, el diablo se da cuenta de que el mestizo se encuenta detrás de él, listo para propinarle una patada.

– “¡¿Cómo…?!” – se voltea asustado.

Gohan le propina una violenta patada en el costado que lo proyecta fuera de la ciudad.

En la Capital del Imperio, Freezer es informado.

– “Señor…” – entra Curd en la sala del trono. – “Freezer 142 está siendo atacado.”

– “¿Bandidos?” – pregunta el tirano, hastiado.

– “Los informes hablan de un único enemigo.” – revela el brench.

Las palabras del soldado llaman la atención del tirano.

– “¿Qué más sabemos?” – pregunta el demonio del frío.

– “Hemos perdido las comunicaciones de repente, señor.” – agacha la cabeza Curd.

Freezer se queda en silencio, cavilando.

En otra ala del palacio, en una gigantesca y espectacular biblioteca, Tapion se pone al día sobre el mundo en el que ha despertado, sentado en una mesa rectangular. Liquir le ayuda contándole las últimas novedades, de pie junto a él.

– “Imperios enteros se han alzado y han caído en mi ausencia…” – murmura el konatsiano.

– “Has dormido mucho tiempo…” – suspira el kurama.

– “Unos pocos se han repartido el universo.” – dice Tapion. – “Ya sean Dioses o mortales, parece que cualquiera se cree con derecho a poseerlo.” – refunfuña.

Liquir se cruza de brazos.

– “Tapion…” – dice el kurama. – “Tú ya te enfrentaste a estos brujos…” – reflexiona. – “¿Qué crees que ocurrirá si logran su objetivo?”

Tapion no responde. El guerrero recuerda el caos que los Kashvar causaron en su planeta.

– “De la luz de un viejo albor, volverá un gran horror. Las sombras caminarán por Konats una vez más.” – recita el joven guerrero. – “De la luz de in viejo albor, nacerá un salvador. Luchará contra el horror y traerá un nuevo resplandor. Y el mundo en comunión clamará con devoción, y el amor y el dolor serán uno en nuestro corazón.” – continúa. – “Nunca dejes de cantar la canción de Konats, que la gente oiga tu voz; que sepan que llega el salvador.”

Liquir esboza una incómoda sonrisa.

– “¿Una profecía?” – pregunta el kurama.

– “Una canción que mi padre nos cantaba a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños.” – sonríe Tapion.