DBSNL // Capítulo 230: Fuego amigo

DBSNL // Capítulo 230: Fuego amigo

“Es el cristal, ¿verdad?”

En Jinko, Shido apunta a nuestros amigos con su arma.

– “Mi turno.” – sonríe el demonio.

Su espada brilla.

– “¡¡CUIDADO!!” – advierte Trunks.

Una corriente de aire casi invisible es emitida como un cañón a lo largo de la calle, siguiendo la dirección indicada por Shido y desintegrando por completo todo lo que encuentra a su paso.

Trunks y Reitan saltan hacia un lado. Onisen usa su teletransportación para evadirlo.

Los guerreros observan un breve instante después lo sucedido. Un gran surco limpio ha quedado marcado en la ciudad y llega hasta la torre central.

Shido, en lugar de pelear, avanza a toda velocidad hacia la torre.

– “¡¡Va a por la esfera!!” – se preocupa Trunks.

En Makyo, Krilín, Ten Shin Han y Pino se encuentran frente a Gohan. El mestizo ha perdido el control. La ira le domina.

Krilín da un paso al frente

– “Son Gohan…” – dice el terrícola. – “Tienes que calmarte…”

– “¿Tan peligroso es abusar de esta transformación?” – se pregunta Ten.

– “Hay algo más…” – dice Pino.

– “Es el cristal, ¿verdad?” – se dirige Krilín al mestizo. – “Te está consumiendo…”

– “¿El cristal?” – se extraña Ten. – “¿Por qué nos daría Baba un objeto tan peligroso?”

Krilín sigue avanzando hacia Gohan, que lo mira con cara de pocos amigos.

– “Por favor, Gohan…” – dice el terrícola. – “¿Es que no me recuerdas? Hemos pasado por muchas cosas juntos…”

Pino frunce el ceño, mirando como el mestizo aprieta sus puños.

– “Krilín…” – advierte el androide.

Gohan embiste. Krilín lo mira con horror y decepción.

Pero un puño metálico volador empuja al terrícola y lo aparta del camino del saiyajín.

Pino dispara con su ametralladora de antebrazo, pero los ataques no causan ningún efecto en Gohan.

Ten Shin Han se eleva sobre el mestizo.

– “¡¡KIKO-HO!!” – exclama el terrícola.

El torrente de ki cae sobre el mestizo y lo hunde en la superficie de Makyo.

Pino vuela hasta Krilín.

– “¿Estás bien?” – pregunta el Número 16.

– “Iba a matarme…” – dice el terrícola, recordando los ojos rojos de Gohan. – “Tenemos que cortarle la cola.”

En el castillo, Shula, Mai y Baicha observan el terrible combate.

– “¿Por qué Gohan quiere hacernos daño?” – pregunta Baicha.

– “Tiene que ser ese cristal…” – dice ella.

– “¿Has dicho cristal?” – pregunta Shula, curioso. – “¿Qué cristal?”

– “Una especie de gema tallada de color esmeralda…” – dice ella. – “¿La tienes, Baicha?”

El chico busca entre sus ropajes y se la muestra a Shula.

– “¿Eh?” – se extrañan él y Mai al verla. – “¡Ahora es roja!”

– “Está casi cargada…” – dice el ira-aru, nervioso, mientras una gota de sudor recorre su frente.

– “¿Cargada?” – pregunta Mai. – “¿Para qué?”

Ten Shin Han insiste de nuevo en su ataque.

– “¡¡KIKO-HO!!” – dispara otra vez.

Pero de repente, Gohan asciende por el interior de la técnica hasta llegar a Ten y agarrarlo del cuello.

– “Grrr…” – gruñe el mestizo.

Ten Shin Han dispara con su tercer ojo. El rayo impacta en el rostro de Gohan, pero lejos de hacerle daño, simplemente lo sorprende, haciéndole aflojar el agarre.

Ten le propina una doble patada en el pecho para poder impulsarse y apartarse.

El terrícola se pone en guardia.

– “Tienes que reaccionar, Gohan…” – dice Ten.

Mientras tanto, Krilín se encuentra sobre una pequeña colina y alza su mano hacia el cielo.

– “¡Kienzan!” – materializa un disco cortante de energía.

En el planeta de Kaiosama, el Dios y Piccolo observan lo que ocurre.

– “Observa como se matan entre ellos…” – dice el namekiano. – “Tus discípulos y Son G… el hijo de Son Goku…”

– “¿Es que te cuesta decir su nombre?” – pregunta el Kaio del Norte.

– “Cállate… No me importa lo que les pase.” – gruñe Piccolo. – “Son solo estorbos en el camino del Señor Moro.”

– “Es realmente triste verte así, Piccolo…” – suspira Kaiosama.

– “Soy más fuerte que nunca.” – replica el namekiano.

– “Si tú lo dices…” – responde el Kaio del Norte.

El combate continúa. Gohan embiste a Ten, pero Pino se interpone en su camino y le dispara con sus dos cañones de antebrazo, haciéndolo retroceder levemente.

Pino se eleva y dispara de nuevo cada vez que Gohan intenta cargar contra él.

Krilín, con el Kienzan listo, se concentra y cierra los ojos.

– “No puedo fallar…” – suspira el guerrero.

En su mente sigue los movimientos del ki de Gohan.

– “¡Lo tengo!” – abre los ojos repentinamente.

Krilín lanza su ataque.

– “¡¡HYAAAA!!” – exclama.

El disco cortante avanza hacia Gohan por la espalda. Pino lo distrae con un nuevo cañonazo de energía.

Pero Gohan se da la vuelta y agarra el Kienzan con una mano, como si nada.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.

El ataque se desintegra unos segundos después.

– “He fallado…” – lamenta Krilín. 

Pino, al ver que el plan ha fracasado, se apresura en disparar su ataque más poderoso sobre Gohan. Un cañazo de energía como jamás había emitido.

El ataque remite a Gohan al suelo.

Ten Shin Han y el androide descienden lentamente. Krilín se une a ellos.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Krilín.

– “No podré pelear a este nivel mucho tiempo…” – dice Pino.

– “Creo que… solo nos queda una opción…” – dice Ten.

– “Ten… No estarás proponiendo…” – se asusta Krilín.

Una gota de sudor recorre la frente del guerrero de tres ojos.

Mientras tanto, Hinoyagi, malherida, camina hacia el castillo.

En el Makai, Vegeta y Dabra se encuentran cara a cara.

– “¿Qué es lo que buscas, Dabra?” – pregunta el saiyajín. – “¿Qué hay en esa cueva?”

El diablo sonríe de forma sarcástica.

En el castillo del Makai, Goten y Trunks se han salvado por los pelos del ataque de los hermanos diabólicos.

Transformados en Súper Saiyajín, sobrevuelan el castillo, una torre del cuál se ha derrumbado.

– “Casi no lo contamos…” – suspira Trunks.

Cuatro demonios rodean a nuestros amigos. A la pareja de cabello planco se les unen dos más; dos demonios de gran envergadura, uno de piel morada, cabello largo negro y armadura verde y otro de piel marrón, cabellera rojiza, con cuernos y armadura lila.

– “¿Qué hacen dos humanos aquí?” – pregunta la diablesa.

– “¿Esto no es el parque de atracciones? Creo que en algún momento hemos cogido el desvío que no era…” – responde Trunks de forma irónica.

– “Je, je…” – ríe el diablo de cabello blanco. – “Pero podemos divertirnos igual…”

La musculatura de todos los diablos aumenta de repente.

Sin dudarlo, Goten y Trunks responden transformándose en Súper Saiyajín 2.

DBSNL // Capítulo 229: Otra esfera

DBSNL // Capítulo 229: Otra esfera

“Lo estamos perdiendo…”

En Jinko, Shido está listo para atacar a nuestros amigos con una pose que recuerda al estilo battojutsu, con el katana en su funda, pero preparado para desenvainar y cortar en un mismo movimiento.

Trunks y Reitan miran a su adversario con recelo.

– “Parece que mi espada puede detener sus ataques…” – le dice el mestizo a su compañero. – “Pero es demasiado peligroso para ti.”

– “Baja esos humos.” – responde Reitan. – “Mantendré la distancia e intentaré usar mi técnica para inmovilizarlo.”

– “Bien…” – asiente Trunks. – “Estudiemos sus movimientos y seamos prudentes.”

De repente, Onisen brama, sobresaltando a Trunks y Reitan y, sin hacerles caso, embiste a Shido.

– “¡¡IDIOTA!!” – exclama el saiyajín.

El diablo sonríe viendo al androide avanzar hacia él.

– “Creo que alguien se está desesperando.” – murmura Shido.

El androide se deshace en pequeñas piezas.

– “¡¡APROVECHEMOS!!” – exclama Trunks.

Reitan vuela intentando buscar la espalda del enemigo mientras Trunks carga de frente, cruzando entre las piezas que aún quedan de Onisen.

Shido desenvaina. 

Las armas de los dos espadachines chocan. Sus miradas se cruzan.

De repente, los hilos de energía de Reitan se enrollan en los brazos del demonio. El herajín tira con todas sus fuerzas para abrir la guardia del enemigo.

Trunks aprovecha el momento para darle un codazo en la nariz.

Shido, lejos de amedrentarse, da una pirueta hacia atrás aprovechando el tirón de Reitan y propina una patada en la barbilla al mestizo, que retrocede.

Shido enrolla los hilos de ki en sus brazos y ahora es él quien tira de ellos, acercando así al herajín.

El demonio propina un cabezazo a Reitan, que retrocede atontado.

Shido empuña su arma con la intención de ensartar al herajín, pero Trunks le propina un espadazo, obligándole a defenderse y dando tiempo a Reitan de retroceder.

Desde el cielo cae, sin previo aviso, un torrente de ki verde proyectado por la boca de Onisen.

Shido alza su arma hacia el cielo, como quien levanta un paraguas para protegerse de la lluvia.

El ataque del androide de Raichi queda contrarrestado por el “Hokai”. El torrente de energía se convierte en pequeñas motas verdes que se tornan moradas antes de desvanecerse. 

Shido sonríe. 

– “Sois hábiles…” – dice el demonio. – “Pero eso no es lo que os hace interesantes… Tenéis más en común de lo que creéis…”

En el laboratorio de Raichi, el doctor parece pensativo.

En Makyo, Son Gohan está desatado. El mestizo propina una paliza a Hinoyagi, que poco puede hacer para defenderse.

La diablesa invoca llamaradas y las lanza contra el mestizo, pero éste ni se inmuta ante las quemaduras que sufre, que incluso parecen hacerle más salvaje a medida que se enfada.

Gohan agarra la cola de Hinoyagi y gira sobre sí mismo para luego lanzar a la diablesa contra el suelo.

La mujer, en el suelo, intenta levantarse, pero Gohan cae sobre su espalda con ambos pies, incrustándola en el suelo

– “¡¡BHAUAAH!!” – escupe sangre ella.

El saiyajín agarra la cola de la diablesa y, con un pie aún sobre su espalda, tira con fuerza hasta arrancársela.

– “¡¡GYAAAAAH!!” – grita de dolor Hinoyagi.

Gohan da la vuelta a la diablesa de una patada, poniéndola bocarriba, y sin dudar agarra la Dragon Ball que reside en el centro de su pecho, dispuesto a sacársela.

Mientras tanto, en el castillo, Ten Shin Han, Krilín, Mai, Pino y Baicha buscan una entrada.

– “Este lugar me da escalofríos…” – dice Krilín.

– “Mis sensores no detectan vida.” – dice Pino.

De repente, alguien se presenta frente a ellos.

– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta el recién llegado.

Nuestros amigos, sobresaltados, miran al sujeto.

– “¿No decías que no había nadie?” – le pregunta Mai a Pino.

– “No había nadie.” – insiste el Número 16.

El sujeto, con una “W” roja en su frente, parece perturbado por el ki de Gohan, que llama su atención.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta el tipo, aterrado ante tal presencia.

– “¿Quién eres?” – insiste Krilín. – “Pareces un…”

– “Me llamo Shula.” – se presenta el ira-aru. – “Soy el guardián de este lugar.”

Gohan ha agarrado la esfera con sus dedos y la está extrayendo lentamente pese a los gritos y los intentos de la diablesa de evitarlo.

Sus amigos sienten el ki de Gohan volverse cada vez más oscuro.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Mai.

– “Lo estamos perdiendo…” – dice Ten Shin Han.

– “Tenemos que hacer algo…” – murmura Krilín.

Finalmente, Gohan arranca la esfera y Hinoyagi regresa a la normalidad.

– “Eres… eres un monstruo…” – dice la agotada diablesa, tirada en el suelo.

Gohan apunta a la mujer con su mano, preparando una esfera de ki.

– “¡¡GOHAN!!” – lo detiene la voz de Krilín.

Krilín aterriza detrás de él

– “Son Gohan…” – dice su amigo. – “Ya basta…”

Gohan lo mira por encima del hombro, pero sigue con su ataque listo.

– “No lo hagas…” – insiste Krilín. – “No de esta forma…”

Hinoyagi está confusa.

El mestizo ignora a su amigo. La esfera de su mano aumenta de tamaño, aterrando a la diablesa.

– “¡TEN!” – exclama Krilín.

Gohan mira a su izquierda, donde resulta esperar Ten Shin Han.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – ciega el terrícola al mestizo.

Son Gohan no esperaba ese ataque y lo recibe con los ojos abiertos.

– “¡GRAAH!” – gruñe, aún con su esfera de ki activa.

De repente, los puños metálicos voladores de Pino agarran el brazo de Gohan y lo levantan hacia el cielo.

Gohan dispara, pero su ataque se pierde en el espacio.

Krilín aprovecha el momento para rescatar a Hinoyagi y alejarla del mestizo, poniéndola a salvo cerca del castillo.

– “¿Por qué?” – pregunta ella, muy confusa al recibir ayuda de sus enemigos.

– “No permitiremos que nuestro amigo se convierta en un monstruo.” – dice Krilín. – “Algo le está afectando desde hace tiempo… Pero le salvaremos.”

La diablesa se queda atónita ante el coraje de los terrícolas.

– “O eso, o de verdad tengo un problema con proteger a las mujeres hermosas malvadas.” – sonríe el terrícola.

Pino recupera sus puños. Él y Ten Shin Han caminan hacia Gohan. Krilín no tarda en unirse a ellos.

Son Gohan se frota los ojos con rabia y mira a sus amigos.

– “Tranquilo, Gohan…” – dice Krilín. – “Puedes calmarte… Ya tenemos otra esfera…”

– “Grrr…” – protesta el mestizo. – “¡¡GRAAAAAH!!” – les grita.

Pino, Ten y Krilín se detienen.

– “Gohan…” – se preocupa Krilín.

En el Makai, los secuaces de Dabra embisten a Vegeta, que ahora está usando el Ikigai.

El grandullón intenta ensartar a Vegeta con su alabarda, pero el saiyajín esquiva todos los taques antes de agarrar la punta del arma.

El demonio tira de la alabarda con fuerza, pero no logra liberarla.

El mediano, con su espada larga, se abalanza sobre Vegeta, pero el saiyajín agarra la alabarda del enemigo con ambas manos y, puesto que el grandullón no se da por vencido, hace que este se estrelle contra el mediano.

El pequeño aprovecha la situación para escabullirse a la espalda del saiyajín y embestirle mientras gira sobre su mismo con ambas armas extendidas.

Vegeta se revuelve y detiene ambos brazos del demonio.

– “Je…” – sonríe Vegeta.

El saiyajín propina un cabezazo al enemigo, que retrocede mareado.

Cuando éste abre los ojos, encuentra la palma de la mano de Vegeta frente a su rostro.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclama el saiyajín.

El ataque desintegra al enemigo por completo. La explosión sacude el Makai.

Los otros dos diablos, furiosos por la muerte de su compañero, atacan de nuevo.

Vegeta apunta al grandullón con los dedos índice y corazón y éste estalla en mil pedazos.

El mediano se detiene. Ha sido bañado por la sangre morada de su compañero.

– “Aún puedes huir…” – sonríe Vegeta.

El diablo suelta su arma, aterrado.

Pero un escupitajo le cae en el hombro.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el demonio.

Poco a poco, el diablo se convierte en una estatua de piedra.

Vegeta mira a Dabra, que se está limpiando la boca con la muñeca.

– “Ya no era útil.” – dice el demonio.

Saiyajín y Rey de los Demonios se miran fijamente. Ambos están listos para luchar.

Mientras tanto, en el castillo del Makai, Goten y Trunks avanzan escondidos por los pasillos de piedra oscura, cuando de repente se topan con dos demonios. El primero es una diablesa de piel blanca menta, orejas puntiagudas, cabellera blanca recogida en una coleta, medias negras, mono escotado y alas moradas; el segundo es un diablo con piel del mismo color, cabello blanco y erizado, orejas puntiagudas, armadura negra y rosa, musculado.

– “¿Hay noticias del Señor Dabra?” – pregunta ella

– “Pronto regresará con la Dragon Ball” – responde él.

Escondidos tras una esquina, Goten y Trunks escuchan la conversación.

En ese instante, el hombre mueve la nariz olfateando algo. Ella se da cuenta y le imita.

De repente, los dos apuntan a la esquina donde se esconden nuestros amigos y disparan un rayo morado que hace estallar parte de una torre del castillo.

DBSNL // Capítulo 228: Sin control

DBSNL // Capítulo 228: Sin control

“¿Acaso ha olvidado que estamos aquí?”

En Jinko, el diabólico espadachín se encuentra frente a dos nuevos enemigos. Trunks y Reitan están en guardia.

El diablo observa atentamente a sus contrincantes.

– “Alguien se ha puesto nervioso y ha enviado refuerzos…” – sonríe el espadachín.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín 2 y Reitan también se transforma. Onisen gruñe.

El diablo les apunta con su arma.

– “Tienes una espada muy curiosa…” – dice el enemigo. – “No esperaba que nada fuera capaz de tener mi Don…”

– “Eres fuerte… ¿por qué trabajas para Moro?” – pregunta Trunks.

– “He dicho que Moro me ha dado este Don.” – dice diablo. – “No que trabajara para él…”

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

En el planeta de Zeno, Moro frunce el ceño.

– “¿Qué tramas, Shido? – murmura el brujo.

El diablo enfunda su arma.

– “Digamos que tengo un trato con Moro.” – dice Shido. – “Él quiere las Dragon Ball para poder liberar el Makai sobre el Universo y vengar a todas esas almas castigadas injustamente por los Dioses…” – dramatiza como si fuera una obra de teatro. – “Mis objetivos son otros.”

– “¿Y cuáles son?” – pregunta Reitan.

– “Yo solamente tengo curiosidad.” – sonríe Shido.

– “¿Curiosidad?” – se pregunta Trunks.

El espadachín se prepara para atacar, agarrando la empuñadura de su espada, aún enfundada.

– “Los mortales y su ciencia… son tan interesantes…” – sonríe el diablo.

En el laboratorio de Raichi, el doctor frunce el ceño.

En el planeta Makyo, Gohan persigue a la diablesa por el frío páramo.

– “Está loco…” – murmura la mujer.

Gohan deja de perseguirá y asciende, elevándose sobre el planeta.

– “¿Eh?” – se preocupa ella.

El mestizo alza las manos y una esfera de ki amarillo se materializa sobre ellas.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – la lanza Gohan.

La esfera se aproxima hacia el suelo a toda velocidad.

La luz del ataque ilumina el oscuro planeta.


Ten Shin Han, Krilín, Pino, Baicha y Mai miran la esfera de ki caer.

– “¿Qué hace…?” – se preocupa Mai, atónita.

– “¿Acaso ha olvidado que estamos aquí?” – dice Ten.

Pino intenta cubrir a Baicha y a Mai.

La diablesa ve la esfera de energía avanzar hacia ella.

– “Maldito insensato…” – gruñe ella.

Hyonagi busca entre sus ropajes.

De repente, una gigantesca columna de lava brota del suelo y avanza hacia el ataque de Gohan, interceptándolo y frenando su avance.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.


En ese instante, una figura envuelta en llamas avanza por el interior de la columna de lava y atraviesa el ataque del saiyajín, convirtiéndolo en cientos de pequeñas esferas de ki que llueven sobre Makyo.

La figura sigue avanzando hacia Gohan, que reacción intentando golpearla, pero el enemigo es ágil y evita el ataque, colocándose a la espalda del mestizo.

Gohan se da la vuelta, pero ya es demasiado tarde. La diablesa flamígera le apunta con ambas manos y crea una esfera de fuego alrededor del saiyajín.

– “¡¡ARDE!!” – grita ella. – “¡¡HINOTAMA!!”

El saiyajín grita en el interior de la bola de fuego.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama el simiesco saiyajín.

De repente, la esfera estalla. Una fuerte corriente de aire sacude la zona e incluso apaga a la diablesa, que revela su forma de dragón.

Dibujado por Ipocrito

El saiyajín ha sufrido quemaduras, pero sus ojos rojos no muestran signos de aflicción.

– “¿Qué clase de monstruo eres?” – se pregunta Hyonagi.

En el Makai, Vegeta retrocede frente a las feroces embestidas de los secuaces de Dabra. El saiyajín, con su aura imbuida parcialmente por el poder del Ikigai, se siente presionado.

Dabra observa el combate con una media sonrisa.

– “Le cansarán y le obligarán a revelar sus trucos…” – piensa el Rey de los Demonios. – “Yo solo tendré que barrer los restos.”

Dabra mira de reojo la entrada a la gruta frente a la que se encuentran.

– “Luego podré ir a por el verdadero premio…” – sonríe el diablo.

Vegeta sigue a la defensiva. El dolor de su herida cada vez es más intenso. Los enemigos no le dan descanso.

El saiyajín se revuelve y propina una patada en la cara el grandullón, otra patada dando una pirueta al pequeño, y aún en el aire, empuja con ki invisible al mediano, lanzándole contra unas rocas.

Vegeta, en pie, los observa desafiante.

– “No os levantéis…” – sugiere el saiyajín.

Pero los tres diablos no tardan en estar listos de nuevo, sonriendo de forma macabra.

– “Bastardos…” – gruñe Vegeta.

Dabra sonríe.

– “Hagámoslo más interesante…” – dice el demonio.

El demonio chasquea los dedos y materializa dos cimitarras en las manos de su pequeño secuaz, un sable largo para el mediano, y una alabarda para el grandullón

– “Je, je…” – ríen todos.

Vegeta aprieta sus puños.

– “Esas tenemos, ¿eh?” – fuerza una sonría el saiyajín.

Su aura se aviva y se tiñe de magenta. Sus ojos se tornan grises. Su cabello se eriza y brilla de color rosado.

Dabra parece sorprendido ante tal transformación por la naturaleza de su ki.

– “Así que este es tu nuevo poder…” – murmura el diablo.

En el planeta de Kaiosama, Piccolo y el Dios del Norte siguen reunidos.

– “Si has venido a matarme, ya estoy muerto.” – bromea Kaiosama.

– “Aún sigues siendo molesto.” – dice Piccolo.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – suspira el Dios.

– “No intentes tretas sentimentales…” – gruñe el namekiano.

– “No te lo decía a ti, Piccolo.” – dice el Kaio.

– “¿Eh?” – se extraña el namekiano.

En el interior de Piccolo, Slug abre los ojos.

Piccolo sacude la cabeza con rabia.

– “¡Estás hablando conmigo, Kaio!” – replica el namekiano.

– “Aún no me has dicho a qué has venido.” – dice el Dios.

– “El Señor Moro quiere darte una lección…” – responde Piccolo. – “Eres un Dios parcial como todos los demás… Has tenido claros favoritos y les has ayudado siempre que has podido…” – el namekiano sonríe de forma macabra. – “Pero hoy los verás morir…”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XV: Vegeta, el Súper Saiyajín

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XV: Vegeta, el Súper Saiyajín

“¿Por qué pensé en ella en ese momento…? ¡¿Por qué?!”

En un extraño planeta es de noche y Vegeta ha despertado. Los peculiares habitantes del lugar le han curado las heridas.

– “¿Qué significa esto?” – protesta el saiyajín. – “¡¿Dónde estoy?! ¡¿Y Granola?! ¡¿Y el cometa?!”

Vagos recuerdos de lo sucedido se cruzan por su mente. Entre ellos, Son Goku, transformado en Súper Saiyajín, agarrándole del brazo mientas el planeta vivía sus momentos finales.

– “Kakarotto…” – aprieta sus puños con rabia.

Un pequeño alienígena lo ve alterado e intenta atenderle, pero Vegeta lo aparta de un empujón.

Vegeta sale volando del extraño hospital.

En la Tierra de los Universos 6 y 7, en el Monte Paoz, la familia Son disfruta de un agradable y distendido desayuno antes de que Goku y Gohan salgan a entrenar. Piccolo les espera fuera, apoyado en el marco de la puerta.

En el extraño planeta en el que Vegeta ha despertado, el saiyajín ha volado hasta una remota zona montañosa, lejos de la metrópolis alienígena. El cielo esta completamente cubierto de nubes de tormenta que amenazan con truenos.

Vegeta se encuentra de pie, mirando al suelo, abatido.

– “Kakarotto…” – murmura el saiyajín. – “Incluso en el otro extremo del Universo no puedo librarme de ti… Siempre tienes que estar un paso por delante…” – recuerda al saiyajín salvándole antes de que el planeta estallara. – “¿Es que acaso te gusta humillarme? ¡¿Es eso?!” – aprieta los puños con rabia.

Empieza a llover.

– “Tú… y tus amigos…” – la imagen de Bulma pasa por su mente. – “Esa mujer…”

Recuerda el doble-KO con Granola, y de él poniéndose en pie para el último ataque.

– “¿Por qué…?” – gruñe el saiyajín. – “¿Por qué pensé en ella en ese momento…? ¡¿Por qué?!”

El saiyajín mira al cielo. La lluvia lo empapa.

– “¿Y ahora otro individuo se atreve a retarme? ¿Es que todos creen que pueden humillarme? ¿Al Príncipe de los saiyajín?” – protesta Vegeta. – “¡NO! ¡NO ME QUEDARÉ ATRÁS!” – exclama. – “Ya me arrebataste mi venganza contra Freezer… El saiyajín de la leyenda…” – imágenes de la llegada de Goku contra las Fuerzas Ginyu y de su llegada contra Freezer pasan por su mente. – “Jamás me había sentido tan insignificante…”

Vegeta aprieta los puños cada vez más fuerte.

– “¡A LA PORRA! ¡A LA PORRA LA LEYENDA!” – grita el saiyajín.

Sobre él, la tormenta es cada vez más violenta. Las manos del saiyajín sangran.

– “Este no puede ser mi límite…” – piensa Vegeta. – “No puede ser…”

Un viejo recuerdo sale a la superficie. 

Un pequeño Vegeta observa a Dodoria agarrando por el cuello a su padre y amenazándole antes de soltarlo con desprecio y abandonar la sala.

– “¿Por qué te habla así?” – retumba la voz del pequeño saiyajín. – “Tú eres el Rey… Somos saiyajín…”

– “Así es. Y tú eres el Príncipe de una raza de guerreros extraordinaria.” – responde el viejo Rey. – “Y vamos a trabajar duro para que se den cuenta de eso. Para poder decir con orgullo que somos saiyajín. Lucharemos para que, en el futuro, nadie se atreva a hablarte así a ti.”

El cabello del saiyajín se eriza. Sus ojos brillan de color verde. Un aura dorada nace a su alrededor, como un torbellino que crece desde el suelo.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – clama al cielo Vegeta.

La luz emitida por el Súper Saiyajín ilumina parcialmente la zona.

En la Tierra, en los Universos 6 y 7, la presencia de su compatriota llama la atención de Goku, que se detiene y mira al cielo con una media sonrisa dibujada en su rostro.

En los Universos 3 y 5, Goku yace en su cama, semiinconsciente. En su mente, nuestro amigo está sentado en una roca frente al mar, junto a un chico que viste un gi similar al suyo; el mismo que había visto en un sueño anterior. Un muchacho al que no puede verle el rostro.

Una pequeña luz dorada brilla en el cielo.

– “Vegeta…” – murmura el saiyajín, que dibuja una media sonrisa.

– “Eres un buen chico, Goku…” – dice el muchacho con una voz de anciano que no se corresponde con su aspecto.

Son Goku, confuso y sorprendido, lo mira y ahora reconoce a su nuevo acompañante.

– “Abuelo…” – se sorprende el saiyajín, con ojos llorosos.

Días más tarde, Vegeta llega a la Corporación Cápsula en una nave extraterrestre individual y aterriza en el jardín.

Bulma corre a recibirle.

– “¡Vegeta!” – exclama al verle salir del vehículo.

El saiyajín la ignora, pero Bulma lo abraza.

– “¿Qué haces, mujer?” – se incomoda el saiyajín.

– “Me alegro de verte.” – dice ella.

Vegeta la aparta, algo avergonzado y continúa su camino, dejándola atrás.

Pero tras dar unos pasos, el saiyajín se detiene.

– “Tengo algunas recomendaciones para hacer la armadura más práctica y resistente.” – dice Vegeta.

– “¿La armadura?” – se sorprende Bulma. – “¡¿No me digas que ya la has roto?!”

– “¿Eh?” – se sorprende el saiyajín.

– “¡Mira que eres bruto!” – le riñe ella. – “¡¿No puede tener más cuidado?!”

– “¡Es una armadura!” – replica Vegeta. – “¡Está hecha para recibir golpes!”

Brief observa sonriente la escena desde el balcón.