DBSNL // Capítulo 232: La familia de demonios

DBSNL // Capítulo 232: La familia de demonios

“¡Son Gohan no es un demonio!”

En Jinko, Trunks, transformado en Súper Saiyajín 3, y Shido se encuentran cara a cara.

– “Qué curioso…” – sonríe el demonio. – “Tu fuerza ha aumentado de forma increíble… Demasiado, diría yo.”

El arma de Shido empieza a brillar intensamente de color morado.

Trunks embiste, sabiendo que su tiempo es limitado, pero sin olvidar lo peligroso que es el enemigo.

Shido retrocede mientras detiene los espadazos del mestizo.

– “¿Tienes prisa?” – se burla el demonio.

Mientras tanto, Reitan ha volado hasta Onisen, que ha regresado a su estatura original y está curando sus heridas lentamente, aún tumbado en el suelo.

– “Vamos…” – le apresura el herajín. – “Tienes que llevarme hasta Raichi. Debemos proteger la esfera.”

Trunks usa el salto temporal para superar la defensa de Shido, que nada puede hacer ante el movimiento del mestizo, que le cercena un brazo, desarmándolo.

– “¡AAH!” – se queja el diablo.

Trunks le propina una patada en el costado que lo lanza a través de la ciudad ficticia.


El mestizo, con su mano libre, lanza un Masenko que persigue a nuestro enemigo y provoca una gran explosión.

En el laboratorio de Raichi, el doctor observa sus monitores, ahora acompañado solo de los hermanos Para, de Kamo y de Ahm.

– “¿Qué hacemos, señor?” – pregunta su sirviente.

– “No me importa la esfera…” – dice Raichi.

Los hermanos Para se sorprenden al oír al tsufur.

– “Pero… ellos…” – dice Bon.

– “Viajar a Jinko fue su decisión.” – defiende Kamo a su compatriota.

Shido se levanta. Su ropa está chamuscada y su extremidad cercenada sangra.

– “Vaya…” – sonríe de todas formas. – “Un tipo fascinante…”

El diablo siente que algo se acerca y mira a Trunks, pero antes de poder reaccionar es ensartado por la espada del mestizo, lanzada por el mestizo, que lo atraviesa y se clava en el suelo. Shido queda de pie, empalado. Sangre recorre su barbilla.

Trunks desciende frente a él.

– “Se acabó.” – dice el mestizo, retornando a su estado base. – “Has perdido.”

Shido observa detenidamente a Trunks y advierte mútiples cicatrices quirúrgicas en su brazo.

– “Tu brazo…” – murmura el demonio. – “Ha sido modificado…”

Trunks se agarra el brazo con cierta vergüenza.

– “Vaya…” – dice Shido.

El mestizo apunta Shido con esa misma mano.

– “Los androides han causado un daño irreparable a mi mundo.” – dice el mestizo. – “Pero en esta línea temporal he aprendido que son las circunstancias lo que determina quién eres.”

– “¿Tu mundo?” – abre los ojos Shido con la curiosidad de un niño – “¿Esta línea temporal?”

Una esfera se materializa en la mano de Trunks.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – dispara.

Tras la explosión, la humareda revela solo la espada de Trunks, clavada en el suelo.

Pero el rostro del mestizo muestra horror.

– “Tú…” – dice una voz que Trunks reconoce. – “El protegido de Whis…”

Trunks se da la vuelta lentamente. 

Shiras ha llegado a Jinko. En la mano derecha sujeta su vara. Bajo el brazo izquierdo lleva a un malherido Shido, a quien ha rescatado.

En Makyo, Piccolo ha asesinado a Ten Shin Han. Krilín se acerca al namekiano para increparle.

– “¡Piccolo!” – exclama el terrícola, furioso. – “¡¿Qué has hecho?!”

– “Esto lo tenía pendiente…” – murmura el namekiano, observando el cadáver de Ten.

– “¡PICCOLO!” – insiste Krilín.

El namekiano ignora a Krilín y se dirige a Gohan.

– “¡Buen trabajo, Son Gohan!” – sonríe Piccolo. – “¡Puede que al final haya llegado el momento de unirte a la familia de demonios!”

– “Grrr…” – gruñe el mestizo.

– “¡Son Gohan no es un demonio!” – interviene Krilín.

– “Te equivocas…” – dice Piccolo. – “Puede sentir su ki… Sus ganas de matar…”

Gohan embiste. Piccolo sonríe.

El mestizo propina un puñetazo al namekiano, pero éste lo detiene extendiendo ambas manos hacia delante, una sobre otra.

– “¡¡LIBERA TU IRA SOBRE MÍ, HIJO MÍO!!” – exclama Piccolo, entusiasmado.

Gohan propina un puñetazo en la cara al namekiano, haciéndolo retroceder, pero Piccolo reacciona rápidamente devolviéndoselo, iniciando así un violento intercambio de puñetazos y patadas.

En las puertas del castillo, Hinoyagi, Shula, Mai y Baicha observan el combate.

– “Son Gohan…” – sufre Baicha.

– “La Bella Durmiente lo ha consumido…” – dice el ira-aru.

– “¡Destruyámosla!” – sugiere Mai.

– “¡Ni se os ocurra!” – protesta la diablesa.

Hinoyagi arrebata la piedra a Baicha y usa al chico de escudo humano, agarrándole del cuello.

Mai apunta a la mujer con su rifle. Shula aprieta su puño mecánico mientras intenta calmar la situación.

– “¿Qué haces?” – pregunta el ira-aru. – “Ese tipo nos matará a todos…”

– “Mi Señor no lo permitirá…” – dice Hinoyagi. – “Tenéis los días contados.” – sonríe.

– “Tú señor mató a uno de los vuestros porque dejó de pelear…” – dice Mai. – “Sois solo sus peones.”

– “Si dejó de pelear, era un desertor… ¡Lo merecía!” – responde la diablesa.

Shula da un paso hacia la diablesa, pero ella clava ligeramente sus garras en el cuello de Baicha.

– “Ni un paso más…” – amenaza ella.

En el Makai, Vegeta se abalanza sobre Dabra. El diablo materializa lanzas y se las tira, una tras otra. El saiyajín las esquiva sin detener su marcha.

Vegeta logra plantarse frente al demonio y se prepara para propinarle un puñetazo en el abdomen, pero Dabra materializa un escudo en su antebrazo y detiene el golpe.

– “Je…” – sonríe Dabra.

El demonio alza su mano, generando en ella una maza, e intenta aporrear a Vegeta, que se ve obligado a retroceder.

Acto seguido, el demonio materializa un centenar de kunai sobre el saiyajín y los hace llover.

Vegeta reaviva su aura, generando una onda expansiva de ki invisible que repele los kunai.

En el castillo del Makai, Trunks y Goten se encuentran cara a cara. El hijo de Goku ha sido poseído por la mordida de la diablesa.

Los dos demonios grandullones han quedado fuera de combate. Los dos hermanos de cabello blanco siguen en pie, observando el nuevo duelo.

– “Tu amigo será una adición útil a la familia de demonios…” – dice la diablesa.

– “Un sirviente de primera.” – dice el demonio.

Trunks frunce el ceño.

– “Goten…” – dice el hijo de Vegeta. – “Sé que estás ahí… ¡No dejes que te controlen!”

Goten embiste a su amigo, que esquiva el golpe mientras retrocede.

– “¡GOTEN!” – insiste el mestizo. 

Pero el hermano de Gohan no parece oír las súplicas de su amigo, pues sigue atacándole. Trunks se limita a evitarlo.

– “¡¿Es que no me reconoces?!” – insiste Trunks. – “¡Soy Trunks! ¡Soy tu amigo!”

Goten prepara un Kamehameha.

– “Goten…” – murmura Trunks con pena. – “¡¡PIENSA EN MARRON!!”

Durante un breve instante, Trunks puede ver la duda en los ojos de Goten. Pero el chico termina disparando su Kamehameha.

Trunks esquiva el ataque apartándose hacia un lado.

– “Como en los viejos tiempos…” – fuerza una sonrisa el mestizo, con nostalgia y dolor, recordando su pelea con Goten en el Torneo Infantil de Artes Marciales.

Goten embiste. Trunks también. Los dos impactan el uno contra el otro, chocando sus antebrazos.

Los demonios observan el combate.

– “¿Por quién apuestas, hermanito?” – pregunta ella.

– “Tu chico ganará.” – dice el demonio.

– “Qué aburrido eres…” – protesta la diablesa. – “Si los dos vamos al mismo no tiene emoción.”

Mientras tanto, en lo más profundo del Makai, Son Goku se encuentra confinado en una columna de hielo. En su mente, Goku camina entre tinieblas sin saber dónde se encuentra, confuso y desorientado.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el saiyajín, que puede ver su aliento congelarse al respirar. – “Qué frío…”

DBSNL // Capítulo 231: Traiciones

DBSNL // Capítulo 231: Traiciones

“Es nuestra única opción.”

En Jinko, Shido continúa avanzando hacia la torre central.

Onisen se materializa frente a él y aumenta de tamaño, convirtiéndose en una bestia gigantesca que se dispone a atrapar al diablo en su mano.

Su manaza se cierra alrededor del diablo, pero de repente, la extremidad del androide es cortada en múltiples trozos y Shido sigue con su acometida, ahora volando, espada en mano, directamente hacia Onisen.

Las piedras shintai de la creación de Raichi se iluminan. Onisen abre sus fauces y dispara.

Un torrente de ki verde emana de la boca del androide a bocajarro frente a Shido.

El diablo extiende su arma y el ki de Onisen desaparece a medida que él avanza.

Shido se introduce en la boca del androide y termina atravesándola. La creación tsufur se desploma contra el suelo, soterrando varios bloques de edificios.

El diablo entra en la torre creando un agujero en la pared. A su izquierda, un pilar metálico presenta la Dragon Ball de siete estrellas.

– “Aquí está” – sonríe Shido.

El diablo camina hacia su objetivo cuando, de repente, la espada de Trunks atraviesa la pared y pasa volando a escasos centímetros de la nariz de Shido, incrustándose en la pared de enfrente.

Shido mira la espada, sorprendido y, antes de que pueda reaccionar, Trunks, transformado en Súper Saiyajín 3, sigue a su arma y propina una patada en la nuca de Shido, haciéndole abandonar el edificio por la pared que tenía clavada la espada.

Trunks reclama su arma mientras observa al demonio atravesar varios edificios desde la cornisa formada por la pared caída.

Reitan llega unos segundos más tarde.

– “Coge la esfera.” – dice el saiyajín. – “Esperemos que Onisen pueda llevarte a otro planeta.”

– “¿Vas a pelear contra él tú solo?” – pregunta Reitan, preocupado.

– “Lo más importante es que Moro no consiga las Dragon Balls.” – dice el saiyajín. – “Yo estaré bien.”

El herajín agarra la esfera.

– “Buena suerte, Trunks.” – se despide Reitan antes de salir volando hacia Onisen.

Trunks no responde. Su atención está puesta en el enemigo, que se eleva lentamente con una pícara media sonrisa mientras se masajea la nuca.

– “Vaya, vaya…” – dice Shido. – “Así que escondías otro truco…”

En el planeta Makyo, Krilín, Ten Shin Han y Pino tienen un plan.

– “Ten…” – dice Krilín, preocupado. – “Lo que nos pides…”

– “Es nuestra única opción.” – responde Ten. – “Confiad en mí.”

– “Los cálculos son plausibles.” – dice Pino.

Krilín se pone en guardia pese a no estar de acuerdo.

– “Está en tus manos, Ten.” – dice el terrícola.

Ten fuerza una media sonrisa.

– “Reunid las Dragon Balls y todo irá bien.” – dice el guerrero de tres ojos.

– “Je…” – sonríe Krilín.

Pino se pone en guardia.

– “¡Vamos!” – dice el androide.

Krilín y Pino embisten a Gohan, que los mira con desdén.

Mientras tanto, en las puertas del castillo, Hinoyagi ha llegado y casi se desmaya frente a Shula, Mai y Baicha; se desploma contra el suelo.

– “Vuestro amigo…” – dice la diablesa. – “La Bella Durmiente…”

– “Lo sabía…” – se preocupa Shula. – “¿De dónde habéis sacado una?”

– “¿La piedra?” – pregunta Mai, confusa. – “Nos la dio Uranai Baba, una bruja de la Tierra…”

– “¿Por qué os daría algo tan peligroso?” – se extraña el ira-aru.

– “No nos dijo qué hacer con ella…” – añade Mai.

– “Esto es muy extraño…” – refunfuña Shula.

En el planeta de Kaiosama, Piccolo y el Dios del Norte siguen atentos a lo ocurrido.

– “El hijo de Goku los matará a todos.” – dice el namekiano. – “Lo entrené yo, después de todo… Pronto formará parte de la familia de demonios.”

– “¿Es orgullo lo que siento en tus palabras?” – dice Kaiosama, con retintín.

Krilín corre hacia Gohan y, usando un poderoso blast de ki con ambas manos contra el suelo, se eleva, dejando paso a los puños voladores de Pino.

Los puños agarran a Gohan y emiten una violenta descarga eléctrica que poco parece afectar al mestizo.

Krilín, desde el cielo, prepara un Kamehameha que lanza contra el mestizo.

Gohan eleva su ki, sacudiéndose las manos de Pino, y se da la vuelta para desviar la técnica de la escuela tortuga con el canto de la mano.

Gohan embiste a Krilín y se coloca frente a él, puño en alto. Las miradas de los dos amigos se encuentran. El mestizo sacude la cabeza con rabia.

– “¿Gohan?” – pregunta Krilín, al reconocer de nuevo al hijo de su mejor amigo.

Antes de que el mestizo pueda reaccionar, Pino se abalanza sobre él, aprovechando su ausencia de ki detectable, y le agarra la cola, tirando de ella con todas sus fuerzas.

– “¡¡HAAAA!!” – exclama el androide.

Pero nada sucede. Pino no cuenta con la suficiente fuerza.

Gohan se da la vuelta rápidamente y golpea con el reverso del puño a Pino, arrancándole la cabeza al androide.

El cuerpo de Pino se precipita inerte sobre la fría superficie del planeta.

– “¡PINO!” – exclama Krilín.

Gohan mira de nuevo a Krilín y esta vez parece dispuesto a matar al terrícola.

– “¡¡TEN!!” – exclama Krilín. – “¡¡HAZLO YA!!”

En el suelo, el aura de Ten Shin Han brilla de color rojizo. Su musculatura ha aumentado. Sus pupilas se difuminan. El suelo se resquebraja bajo sus pies como si su masa hubiera aumentado.

El terrícola apunta con sus cuatro brazos al simiesco Gohan.

– “¡¡¡SHIN MAFUBA!!!” – grita el guerrero de tres ojos.

El torbellino verdoso de la técnica del Maestro Mutaito avanza hacia el mestizo. Krilín se aparta rápidamente.

El ataque engulle a Gohan, que intenta retroceder, pero cuanto más se esfuerza, más fuerte tira de él la técnica de Ten.

Krilín, ahora en tierra firme, observa la escena.

– “Funciona…” – murmura el terrícola.


El cuerpo de Ten sufre un terrible sobreesfuerzo. Sus músculos se rompen bajo su piel, pero él no cede.

– “GRRR… ¡¡GRRRRAAAAAH!!” – gruñe el guerrero.

Frente a él, a varios metros de distancia, el guerrero ha colocado una pequeña botella de refresco en el suelo.

En el planeta de Kaiosama, Piccolo sufre al ver la técnica que tanto le martirizó en el pasado.

Por la mente de Ten Shin Han se cruzan recuerdos del torneo en el que se enfrentó a Goku, de su combate y entrenamiento con Roshi, su combate contra Piccolo Daimaoh en el que intervino Goku, su muerte ante Nappa, su intento de detener a Cell y posterior rescate de Goku.

– “Siempre has estado ahí, Son Goku…” – piensa el terrícola. – “Siempre dispuesto a salvarnos…”

En su rostro se esboza una melancólica media sonrisa.

– “Esta vez es nuestro turno…” – piensa Ten. – “Lo daremos todo para salvar el Universo… y a tu hijo…”

Gohan dispara un blast de ki a Ten Shin Han, intentando así liberarse de la atracción de su técnica.

El cuerpo de Pino se interpone en su camino, recibiendo el impacto. Su cuerpo estalla y las piezas llueven sobre Makyo.

Ten pone en su técnica todo lo que le queda.

– “¡¡GRAAAAAAAAAH!!” – brama el terrícola.

Gohan es atrapado por completo por el torbellino y es proyectado hacia la botella.

Pero en el último instante, el Mafuba se desvanece. Gohan queda a pocos metros de la botella, desconcertado.

La boca de Ten revela sangre que se derrama por su barbilla.

Detrás de él, Piccolo Daimaoh, que le ha atravesado el pecho con su garra.

– “Ah… ah…” – gime Ten antes de desplomarse contra el suelo.

Piccolo mira el cadáver del terrícola.

– “Casi arruináis la fiesta…” – dice el namekiano.

En la puerta del castillo, los presentes se asustan.

– “Es… Piccolo…” – dice Mai.

– “Su ki es terrible…” – dice Shula.

Hinoyagi abre los ojos.

– “¿Piccolo?” – se pregunta ella. – “¿Qué hace aquí?”

En el Makai, Vegeta y Dabra se encuentran cara a cara.

El demonio alza su mano y apunta a Vegeta. El saiyajín ataca.

De repente, un aluvión de cuchillos se materializa frente a Dabra y son proyectado hacia el saiyajín, sorprendiéndolo y obligándolo a detenerse para repeler unas dagas y evadir otras tantas.

Dabra sonríe.

El demonio alza su mano hacia el cielo y materializa un gigantesco yunque que cae sobre el saiyajín. 

Vegeta utiliza el Shunkanido para evadirlo y reaparecer detrás del demonio, listo para propinarle un puñetazo, pero éste se revuelve y escupe al saiyajín, obligándolo a esquivar el salivajo y a retroceder.

Los dos se miran. Dabra sonríe de forma pícara. Vegeta se ha dado cuenta de que este combate será más difícil de lo que esperaba.

En el castillo del Makai, Trunks y Goten pelean contra los cuatro demonios. La diablesa y el grandullón con cuernos de toro castigan a Goten, los otros dos avasallan a Trunks.

Goten se defiende de los golpes de la diablesa.

– “Eres un chico muy apuesto…” – coquetea ella.

– “Tengo novia.” – replica Goten.

El grandullón carga contra él por la espalda y le golpea.

Ahora los dos enemigos atosigan al mestizo con una combinación de patadas y puñetazos.

– “Maldita sea…” – sufre Goten. – “¡Se acabó!” – exclama.

Goten aviva su aura y empuja con su ki a los dos demonios.

El grandullón astado ataca de nuevo, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero Goten se agacha para esquivarlo.

– “¡¡BANKOKU BIKKURI KEN!!” – contraataca Goten, cargando su puño con la extraña energía eléctrica de la técnica de Roshi de nombre parecido.

El puñetazo impacta en el estómago del diablo y la corriente se extiende por todo su cuerpo, dejándolo inmovilizado en una continua tortura eléctrica.

– “¡Ha funcionado!” – sonríe Goten.

Pero en ese instante, la diablesa se abalanza sobre él por la espalda y le muerde el cuello, clavando sus colmillos en el hijo de Goku.

– “¡AH!” – grita él.

Mientras tanto, Trunks es avasallado por sus enemigos.

– “Sois muy apetitosos…” – dice el hermano de la diablesa.

El grandullón agarra el brazo de Trunks, pero el mestizo dispara a bocajarro y logra liberarse.

De entre la polvareda aparece el demonio de pelo blanco para propinar una doble patada en la cara del mestizo, dejándolo atontado.

El grandullón ahora sorprende a Trunks por la espalda y le agarra un pie, y con su otra mano le agarra de la cabeza, colocando al mestizo sobre su cabeza, arqueándole así la espalda hacia atrás.

– “¡KYAAAH!” – sufre el hijo de Vegeta.

El chico genera dos esferas de ki, una en cada mano, y acto seguido las deja caer.

Las esferas descienden medio metro antes de estallar, sorprendiendo al demonio, que recibe una explosión frente a su pecho y otra en su espalda, soltando al mestizo.

Trunks se revuelve y se aleja del enemigo para poder atacar. El guerrero apunta al demonio con sus dedos índice y anular, con su pulgar levantado, imitando una pistola, agarrando su brazo extendido con la otra. Una minúscula esfera de ki se forma en sus dedos.

– “¡¡HOI-POI BLAST!!” – dispara el mestizo.

La esfera es proyectada hacia el enemigo que la espera con burla.

– “Ju…” – ríe el grandullón.

– “Je…” – ríe Trunks.

De repente, a escasos centímetros del enemigo, la esfera se torna gigantesca, empujando al enemigo, y luego estalla con una fuerza devastadora.

En ese instante, Trunks se fija en su compañero, que está siendo mordido por la diablesa.

– “¡¡GOTEN!!” – exclama el mestizo, que se embiste a la enemiga con los pies por delante, apartándola de su compañero. – “¡¿Estás bien?!” – le pregunta a Goten.

Goten parece adormilado; ausente.

– “¡¿Qué le has hecho?!” – pregunta el hijo de Vegeta.


La pareja de hermanos diabólicos se reúne frente a él. Los dos sonríen.

De repente, Goten abre los ojos. Sus pupilas son rosadas.

– “¡Goten!” – exclama Trunks, contento de verle consciente de nuevo.


Pero el hijo de Goku propina un puñetazo en la nariz de Trunks.

– “¡¿Qué haces?!” – retrocede el hijo de Bulma.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el diablo.

– “Le he hecho un pequeño regalo…” – dice ella.

Goten sonríe de forma terrorífica.

– “Goten… No…” – sufre su amigo del alma.

DBSNL // Capítulo 230: Fuego amigo

DBSNL // Capítulo 230: Fuego amigo

“Es el cristal, ¿verdad?”

En Jinko, Shido apunta a nuestros amigos con su arma.

– “Mi turno.” – sonríe el demonio.

Su espada brilla.

– “¡¡CUIDADO!!” – advierte Trunks.

Una corriente de aire casi invisible es emitida como un cañón a lo largo de la calle, siguiendo la dirección indicada por Shido y desintegrando por completo todo lo que encuentra a su paso.

Trunks y Reitan saltan hacia un lado. Onisen usa su teletransportación para evadirlo.

Los guerreros observan un breve instante después lo sucedido. Un gran surco limpio ha quedado marcado en la ciudad y llega hasta la torre central.

Shido, en lugar de pelear, avanza a toda velocidad hacia la torre.

– “¡¡Va a por la esfera!!” – se preocupa Trunks.

En Makyo, Krilín, Ten Shin Han y Pino se encuentran frente a Gohan. El mestizo ha perdido el control. La ira le domina.

Krilín da un paso al frente

– “Son Gohan…” – dice el terrícola. – “Tienes que calmarte…”

– “¿Tan peligroso es abusar de esta transformación?” – se pregunta Ten.

– “Hay algo más…” – dice Pino.

– “Es el cristal, ¿verdad?” – se dirige Krilín al mestizo. – “Te está consumiendo…”

– “¿El cristal?” – se extraña Ten. – “¿Por qué nos daría Baba un objeto tan peligroso?”

Krilín sigue avanzando hacia Gohan, que lo mira con cara de pocos amigos.

– “Por favor, Gohan…” – dice el terrícola. – “¿Es que no me recuerdas? Hemos pasado por muchas cosas juntos…”

Pino frunce el ceño, mirando como el mestizo aprieta sus puños.

– “Krilín…” – advierte el androide.

Gohan embiste. Krilín lo mira con horror y decepción.

Pero un puño metálico volador empuja al terrícola y lo aparta del camino del saiyajín.

Pino dispara con su ametralladora de antebrazo, pero los ataques no causan ningún efecto en Gohan.

Ten Shin Han se eleva sobre el mestizo.

– “¡¡KIKO-HO!!” – exclama el terrícola.

El torrente de ki cae sobre el mestizo y lo hunde en la superficie de Makyo.

Pino vuela hasta Krilín.

– “¿Estás bien?” – pregunta el Número 16.

– “Iba a matarme…” – dice el terrícola, recordando los ojos rojos de Gohan. – “Tenemos que cortarle la cola.”

En el castillo, Shula, Mai y Baicha observan el terrible combate.

– “¿Por qué Gohan quiere hacernos daño?” – pregunta Baicha.

– “Tiene que ser ese cristal…” – dice ella.

– “¿Has dicho cristal?” – pregunta Shula, curioso. – “¿Qué cristal?”

– “Una especie de gema tallada de color esmeralda…” – dice ella. – “¿La tienes, Baicha?”

El chico busca entre sus ropajes y se la muestra a Shula.

– “¿Eh?” – se extrañan él y Mai al verla. – “¡Ahora es roja!”

– “Está casi cargada…” – dice el ira-aru, nervioso, mientras una gota de sudor recorre su frente.

– “¿Cargada?” – pregunta Mai. – “¿Para qué?”

Ten Shin Han insiste de nuevo en su ataque.

– “¡¡KIKO-HO!!” – dispara otra vez.

Pero de repente, Gohan asciende por el interior de la técnica hasta llegar a Ten y agarrarlo del cuello.

– “Grrr…” – gruñe el mestizo.

Ten Shin Han dispara con su tercer ojo. El rayo impacta en el rostro de Gohan, pero lejos de hacerle daño, simplemente lo sorprende, haciéndole aflojar el agarre.

Ten le propina una doble patada en el pecho para poder impulsarse y apartarse.

El terrícola se pone en guardia.

– “Tienes que reaccionar, Gohan…” – dice Ten.

Mientras tanto, Krilín se encuentra sobre una pequeña colina y alza su mano hacia el cielo.

– “¡Kienzan!” – materializa un disco cortante de energía.

En el planeta de Kaiosama, el Dios y Piccolo observan lo que ocurre.

– “Observa como se matan entre ellos…” – dice el namekiano. – “Tus discípulos y Son G… el hijo de Son Goku…”

– “¿Es que te cuesta decir su nombre?” – pregunta el Kaio del Norte.

– “Cállate… No me importa lo que les pase.” – gruñe Piccolo. – “Son solo estorbos en el camino del Señor Moro.”

– “Es realmente triste verte así, Piccolo…” – suspira Kaiosama.

– “Soy más fuerte que nunca.” – replica el namekiano.

– “Si tú lo dices…” – responde el Kaio del Norte.

El combate continúa. Gohan embiste a Ten, pero Pino se interpone en su camino y le dispara con sus dos cañones de antebrazo, haciéndolo retroceder levemente.

Pino se eleva y dispara de nuevo cada vez que Gohan intenta cargar contra él.

Krilín, con el Kienzan listo, se concentra y cierra los ojos.

– “No puedo fallar…” – suspira el guerrero.

En su mente sigue los movimientos del ki de Gohan.

– “¡Lo tengo!” – abre los ojos repentinamente.

Krilín lanza su ataque.

– “¡¡HYAAAA!!” – exclama.

El disco cortante avanza hacia Gohan por la espalda. Pino lo distrae con un nuevo cañonazo de energía.

Pero Gohan se da la vuelta y agarra el Kienzan con una mano, como si nada.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.

El ataque se desintegra unos segundos después.

– “He fallado…” – lamenta Krilín. 

Pino, al ver que el plan ha fracasado, se apresura en disparar su ataque más poderoso sobre Gohan. Un cañazo de energía como jamás había emitido.

El ataque remite a Gohan al suelo.

Ten Shin Han y el androide descienden lentamente. Krilín se une a ellos.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Krilín.

– “No podré pelear a este nivel mucho tiempo…” – dice Pino.

– “Creo que… solo nos queda una opción…” – dice Ten.

– “Ten… No estarás proponiendo…” – se asusta Krilín.

Una gota de sudor recorre la frente del guerrero de tres ojos.

Mientras tanto, Hinoyagi, malherida, camina hacia el castillo.

En el Makai, Vegeta y Dabra se encuentran cara a cara.

– “¿Qué es lo que buscas, Dabra?” – pregunta el saiyajín. – “¿Qué hay en esa cueva?”

El diablo sonríe de forma sarcástica.

En el castillo del Makai, Goten y Trunks se han salvado por los pelos del ataque de los hermanos diabólicos.

Transformados en Súper Saiyajín, sobrevuelan el castillo, una torre del cuál se ha derrumbado.

– “Casi no lo contamos…” – suspira Trunks.

Cuatro demonios rodean a nuestros amigos. A la pareja de cabello planco se les unen dos más; dos demonios de gran envergadura, uno de piel morada, cabello largo negro y armadura verde y otro de piel marrón, cabellera rojiza, con cuernos y armadura lila.

– “¿Qué hacen dos humanos aquí?” – pregunta la diablesa.

– “¿Esto no es el parque de atracciones? Creo que en algún momento hemos cogido el desvío que no era…” – responde Trunks de forma irónica.

– “Je, je…” – ríe el diablo de cabello blanco. – “Pero podemos divertirnos igual…”

La musculatura de todos los diablos aumenta de repente.

Sin dudarlo, Goten y Trunks responden transformándose en Súper Saiyajín 2.

DBSNL // Capítulo 229: Otra esfera

DBSNL // Capítulo 229: Otra esfera

“Lo estamos perdiendo…”

En Jinko, Shido está listo para atacar a nuestros amigos con una pose que recuerda al estilo battojutsu, con el katana en su funda, pero preparado para desenvainar y cortar en un mismo movimiento.

Trunks y Reitan miran a su adversario con recelo.

– “Parece que mi espada puede detener sus ataques…” – le dice el mestizo a su compañero. – “Pero es demasiado peligroso para ti.”

– “Baja esos humos.” – responde Reitan. – “Mantendré la distancia e intentaré usar mi técnica para inmovilizarlo.”

– “Bien…” – asiente Trunks. – “Estudiemos sus movimientos y seamos prudentes.”

De repente, Onisen brama, sobresaltando a Trunks y Reitan y, sin hacerles caso, embiste a Shido.

– “¡¡IDIOTA!!” – exclama el saiyajín.

El diablo sonríe viendo al androide avanzar hacia él.

– “Creo que alguien se está desesperando.” – murmura Shido.

El androide se deshace en pequeñas piezas.

– “¡¡APROVECHEMOS!!” – exclama Trunks.

Reitan vuela intentando buscar la espalda del enemigo mientras Trunks carga de frente, cruzando entre las piezas que aún quedan de Onisen.

Shido desenvaina. 

Las armas de los dos espadachines chocan. Sus miradas se cruzan.

De repente, los hilos de energía de Reitan se enrollan en los brazos del demonio. El herajín tira con todas sus fuerzas para abrir la guardia del enemigo.

Trunks aprovecha el momento para darle un codazo en la nariz.

Shido, lejos de amedrentarse, da una pirueta hacia atrás aprovechando el tirón de Reitan y propina una patada en la barbilla al mestizo, que retrocede.

Shido enrolla los hilos de ki en sus brazos y ahora es él quien tira de ellos, acercando así al herajín.

El demonio propina un cabezazo a Reitan, que retrocede atontado.

Shido empuña su arma con la intención de ensartar al herajín, pero Trunks le propina un espadazo, obligándole a defenderse y dando tiempo a Reitan de retroceder.

Desde el cielo cae, sin previo aviso, un torrente de ki verde proyectado por la boca de Onisen.

Shido alza su arma hacia el cielo, como quien levanta un paraguas para protegerse de la lluvia.

El ataque del androide de Raichi queda contrarrestado por el “Hokai”. El torrente de energía se convierte en pequeñas motas verdes que se tornan moradas antes de desvanecerse. 

Shido sonríe. 

– “Sois hábiles…” – dice el demonio. – “Pero eso no es lo que os hace interesantes… Tenéis más en común de lo que creéis…”

En el laboratorio de Raichi, el doctor parece pensativo.

En Makyo, Son Gohan está desatado. El mestizo propina una paliza a Hinoyagi, que poco puede hacer para defenderse.

La diablesa invoca llamaradas y las lanza contra el mestizo, pero éste ni se inmuta ante las quemaduras que sufre, que incluso parecen hacerle más salvaje a medida que se enfada.

Gohan agarra la cola de Hinoyagi y gira sobre sí mismo para luego lanzar a la diablesa contra el suelo.

La mujer, en el suelo, intenta levantarse, pero Gohan cae sobre su espalda con ambos pies, incrustándola en el suelo

– “¡¡BHAUAAH!!” – escupe sangre ella.

El saiyajín agarra la cola de la diablesa y, con un pie aún sobre su espalda, tira con fuerza hasta arrancársela.

– “¡¡GYAAAAAH!!” – grita de dolor Hinoyagi.

Gohan da la vuelta a la diablesa de una patada, poniéndola bocarriba, y sin dudar agarra la Dragon Ball que reside en el centro de su pecho, dispuesto a sacársela.

Mientras tanto, en el castillo, Ten Shin Han, Krilín, Mai, Pino y Baicha buscan una entrada.

– “Este lugar me da escalofríos…” – dice Krilín.

– “Mis sensores no detectan vida.” – dice Pino.

De repente, alguien se presenta frente a ellos.

– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta el recién llegado.

Nuestros amigos, sobresaltados, miran al sujeto.

– “¿No decías que no había nadie?” – le pregunta Mai a Pino.

– “No había nadie.” – insiste el Número 16.

El sujeto, con una “W” roja en su frente, parece perturbado por el ki de Gohan, que llama su atención.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta el tipo, aterrado ante tal presencia.

– “¿Quién eres?” – insiste Krilín. – “Pareces un…”

– “Me llamo Shula.” – se presenta el ira-aru. – “Soy el guardián de este lugar.”

Gohan ha agarrado la esfera con sus dedos y la está extrayendo lentamente pese a los gritos y los intentos de la diablesa de evitarlo.

Sus amigos sienten el ki de Gohan volverse cada vez más oscuro.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Mai.

– “Lo estamos perdiendo…” – dice Ten Shin Han.

– “Tenemos que hacer algo…” – murmura Krilín.

Finalmente, Gohan arranca la esfera y Hinoyagi regresa a la normalidad.

– “Eres… eres un monstruo…” – dice la agotada diablesa, tirada en el suelo.

Gohan apunta a la mujer con su mano, preparando una esfera de ki.

– “¡¡GOHAN!!” – lo detiene la voz de Krilín.

Krilín aterriza detrás de él

– “Son Gohan…” – dice su amigo. – “Ya basta…”

Gohan lo mira por encima del hombro, pero sigue con su ataque listo.

– “No lo hagas…” – insiste Krilín. – “No de esta forma…”

Hinoyagi está confusa.

El mestizo ignora a su amigo. La esfera de su mano aumenta de tamaño, aterrando a la diablesa.

– “¡TEN!” – exclama Krilín.

Gohan mira a su izquierda, donde resulta esperar Ten Shin Han.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – ciega el terrícola al mestizo.

Son Gohan no esperaba ese ataque y lo recibe con los ojos abiertos.

– “¡GRAAH!” – gruñe, aún con su esfera de ki activa.

De repente, los puños metálicos voladores de Pino agarran el brazo de Gohan y lo levantan hacia el cielo.

Gohan dispara, pero su ataque se pierde en el espacio.

Krilín aprovecha el momento para rescatar a Hinoyagi y alejarla del mestizo, poniéndola a salvo cerca del castillo.

– “¿Por qué?” – pregunta ella, muy confusa al recibir ayuda de sus enemigos.

– “No permitiremos que nuestro amigo se convierta en un monstruo.” – dice Krilín. – “Algo le está afectando desde hace tiempo… Pero le salvaremos.”

La diablesa se queda atónita ante el coraje de los terrícolas.

– “O eso, o de verdad tengo un problema con proteger a las mujeres hermosas malvadas.” – sonríe el terrícola.

Pino recupera sus puños. Él y Ten Shin Han caminan hacia Gohan. Krilín no tarda en unirse a ellos.

Son Gohan se frota los ojos con rabia y mira a sus amigos.

– “Tranquilo, Gohan…” – dice Krilín. – “Puedes calmarte… Ya tenemos otra esfera…”

– “Grrr…” – protesta el mestizo. – “¡¡GRAAAAAH!!” – les grita.

Pino, Ten y Krilín se detienen.

– “Gohan…” – se preocupa Krilín.

En el Makai, los secuaces de Dabra embisten a Vegeta, que ahora está usando el Ikigai.

El grandullón intenta ensartar a Vegeta con su alabarda, pero el saiyajín esquiva todos los taques antes de agarrar la punta del arma.

El demonio tira de la alabarda con fuerza, pero no logra liberarla.

El mediano, con su espada larga, se abalanza sobre Vegeta, pero el saiyajín agarra la alabarda del enemigo con ambas manos y, puesto que el grandullón no se da por vencido, hace que este se estrelle contra el mediano.

El pequeño aprovecha la situación para escabullirse a la espalda del saiyajín y embestirle mientras gira sobre su mismo con ambas armas extendidas.

Vegeta se revuelve y detiene ambos brazos del demonio.

– “Je…” – sonríe Vegeta.

El saiyajín propina un cabezazo al enemigo, que retrocede mareado.

Cuando éste abre los ojos, encuentra la palma de la mano de Vegeta frente a su rostro.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclama el saiyajín.

El ataque desintegra al enemigo por completo. La explosión sacude el Makai.

Los otros dos diablos, furiosos por la muerte de su compañero, atacan de nuevo.

Vegeta apunta al grandullón con los dedos índice y corazón y éste estalla en mil pedazos.

El mediano se detiene. Ha sido bañado por la sangre morada de su compañero.

– “Aún puedes huir…” – sonríe Vegeta.

El diablo suelta su arma, aterrado.

Pero un escupitajo le cae en el hombro.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el demonio.

Poco a poco, el diablo se convierte en una estatua de piedra.

Vegeta mira a Dabra, que se está limpiando la boca con la muñeca.

– “Ya no era útil.” – dice el demonio.

Saiyajín y Rey de los Demonios se miran fijamente. Ambos están listos para luchar.

Mientras tanto, en el castillo del Makai, Goten y Trunks avanzan escondidos por los pasillos de piedra oscura, cuando de repente se topan con dos demonios. El primero es una diablesa de piel blanca menta, orejas puntiagudas, cabellera blanca recogida en una coleta, medias negras, mono escotado y alas moradas; el segundo es un diablo con piel del mismo color, cabello blanco y erizado, orejas puntiagudas, armadura negra y rosa, musculado.

– “¿Hay noticias del Señor Dabra?” – pregunta ella

– “Pronto regresará con la Dragon Ball” – responde él.

Escondidos tras una esquina, Goten y Trunks escuchan la conversación.

En ese instante, el hombre mueve la nariz olfateando algo. Ella se da cuenta y le imita.

De repente, los dos apuntan a la esquina donde se esconden nuestros amigos y disparan un rayo morado que hace estallar parte de una torre del castillo.