DBSNL // Capítulo 247: A las puertas

DBSNL // Capítulo 247: A las puertas

“Tengo curiosidad por saber de qué soy capaz ahora…”

Una llama negra se alza sobre Makyo. En lugar de emitir luz, parece absorberla. El planeta está cubierto por sombras que hacen que parezca que el escenario sea en blanco y negro. El fuego es cada vez más violento.

Krilín se agarra la cabeza, afligido.

– “Esto es terrible…” – dice el terrícola, mientras sudor frío recorre su cuerpo. – “Ha sido culpa mía… Yo…”

– “No te culpes…” – dice Slug. – “No se puede salvar a todo el mundo, pero no hay que dejar de intentarlo… ¿No es eso parte de vuestra escuela?”

– “¿Eh?” – se sorprende el terrícola al oír al namekiano.

Krilín recuerda ocasiones similares en las que Roshi intentó devolver a Ten a la luz, Goku con Piccolo en el Torneo Mundial de Artes Marciales, Goku pidiéndole que deje vivir a Vegeta, él mismo rompiendo el control remoto de la Número 18, Freezer y Cell despidiéndose en la Atalaya de Kamisama después del torneo.

El terrícola sonríe melancólico y asiente.

Mai, preocupada, corre hacia el castillo buscando al hijo de Yamcha y Suno.

– “¡BAICHA!” – grita ella. – “¡BAICHA!”

Jiren, de pie, apoyado en Shula, observa el fuego.

– “Su poder va en aumento…” – advierte el haiirotoko. – “Y temo que su magia también…”

Gohanks reclama su arma y se pone en guardia.

La llamarada estalla, devolviendo a Makyo su triste paleta de colores.

Del cielo desciende el brujo, cuyo aspecto ha cambiado. Su barba ha desaparecido, su piel es más tersa, su cuerpo más esbelto y tonificado, ya no va encorvado. Ha rejuvenecido y sus heridas han desaparecido.

Dibujado por Ipocrito

Moro aterriza y se mira las manos atentamente con una sonrisa en su rostro.

– “Vuelvo estar en mi mejor estado de forma…” – suspira el brujo. – “Cuando dominé la magia ya era un anciano… Jamás pude disfrutar de mi conocimiento y mi físico a la vez.” – sonríe. – “Tengo curiosidad por saber de qué soy capaz ahora…”

Gohanks frunce el ceño, serio.

– “De fanfarronear, parece.” – dice la fusión metamor.

Moro cruje su cuello, luego sus puños, y después da dos saltitos sobre cada pierna, como si estuviera calentando.

– “Vamos… Ponedme a prueba…” – provoca a Gohanks.

En el Makai, Vegeta insiste en sus ataques contra el gran bloque de hielo que mantiene atrapado a Son Goku.

Una voz alerta al saiyajín.

– “¡Papá!” – exclama Trunks.

Goten y Trunks salen de un túnel y se acercan a Vegeta.

– “¡¿Qué hacéis vosotros aquí?!” – pregunta el saiyajín.

– “Hemos venido a ayudarte.” – dice su hijo.

Son Goten se queda pasmado al ver a su padre en el hielo.

– “Idiotas…” – protesta Vegeta. – “¡Teníais que salir de este lugar!”

Otra voz hiela la sangre de los presentes.

– “Vegeta tiene razón…” – dice Dabra, que sale de entre las tinieblas del túnel.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

En Makyo, Gohanks ataca espada en alto, y propina un sablazo vertical como si pretendiera cortar a Moro por la mitad, pero el brujo da un paso a un lado, evadiendo el golpe.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Gohanks usa el arma para cambiar de dirección, clavándola en el suelo y girando sobre el mango para propinar una patada a Moro en el abdomen y empujarlo a varios metros de distancia. 

El brujo retrocede derrapando sobre el suelo, creando dos surcos, uno bajo cada pie.

Gohanks lanza su espada y el brujo da un paso a un lado para esquivarla. El tiempo se detiene. La fusión vuela hacia su arma y por el camino propina un puñetazo a Moro en la cara. Gohanks usa su arma, suspendida en el aire y en el tiempo, para impulsarse sobre la hoja y propinar un nuevo golpe al brujo.

Gohanks de nuevo salta sobre el suelo y embiste al brujo. Pero de repente siente una extraña presencia. Las pupilas de Moro están fijas en él.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el mestizo, que salta hacia un lado instintivamente.

Las pupilas de Moro le siguen.

– “Pero… ¡¿Cómo?!” – se pregunta el mestizo, asombrado.

Moro gira la cabeza lentamente, mirando a la fusión, mientras en su rostro se dibuja una media sonrisa.

– “¡¿Puede usar el salto temporal?!” – se asusta Gohanks.

Moro se abalanza sobre la fusión, interceptándola a medio camino, y le propina una patada. Gohanks se cubre con ambos brazos y sale repelido a varios metros de distancia, dando una voltereta antes de recuperar la estabilidad.

Moro se queda de pie, con la rodilla aún levantada.

– “¿Estás cansado?” – se burla el brujo, que lentamente baja la pierna. – “Parecías más rápido hace un momento…”

Gohanks aprieta los dientes, pero enseguida intenta calmarse. Una gota de sudor recorre su frente.

– “Su fuerza física ha aumentado…” – piensa el mestizo. – “Y parece que también sus habilidades…”

El guerrero reclama su espada, pero de repente el arma se detiene a medio camino, suspendida en el aire. 

Moro ha levantado su mano y la ha frenado con su poder mental.

– “Creo que ya he tenido suficiente…” – frunce el ceño el brujo.

El brujo tira del arma con su magia y ésta sale volando, dando vueltas, hasta caer a cientos de metros de distancia y ensartarse en el suelo.

Gohanks aprieta los puños y aviva su aura incolora.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

Moro aprieta los puños y reaviva su aura oscura, que arde como una llama negra con destellos rojos.

Mientras tanto, Mai socorre a Baicha, que está aturdido con un chichón en la cabeza.

– “¿Estás bien?” – pregunta la mujer.

– “Ay… ay…” – se queja el hijo de Yamcha.

– “Sobrevivirá.” – dice la cabeza de Pino, tirada en el suelo. – “Es un chico fuerte.”

Mai abraza al muchacho mientras mira de reojo el contraste de luz y oscuridad que generan las auras de Moro y Gohanks.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en la Capital del Imperio, Freezer recibe noticias de su analista de datos. Shisami lo acompaña.

– “¿Y de dónde vienen esas lecturas?” – pregunta el tirano.

– “Son en mitad de la nada, señor…” – dice el soldado, nervioso. – “¡Pero es imposible! ¡No hay nada en ese sistema!”

– “¿Es un error?” – se pregunta Shisami.

El tirano ignora a sus hombres y sale al balcón con la vista puesta en el cielo.

– “Interesante…” – sonríe el tirano.

En el Makai, Vegeta da un paso al frente.

– “Dabra…” – gruñe el saiayajín.

– “Ahí está la Dragon Ball…” – sonríe Dabra.

– “No dejaré que te acerques.” – dice Vegeta.

– “Casi no te quedan fuerzas…” – se burla el diablo.

Un destello detrás de Vegeta. Gotenks renace.

– “A nosotros sí.” – dice la fusión metamor.

– “¿Eh?” – se sorprende Vegeta. – “¿Qué estáis haciendo?”

– “Esta vez pelearemos nosotros, Vegeta.” – dice Gotenks. – “Ya no somos niños.”

– “Pero…” – se preocupa Vegeta.

Gotenks pone la mano sobre el hombro del saiyajín.

– “Confía en nosotros.” – dice la fusión.

Vegeta suspira y cede.

– “Habéis crecido mucho.” – sonríe el saiyajín, que recuerda a los chicos peleándose por frente a la consola en la Corporación Cápsula.

Gotenks sigue avanzando hasta plantarse desafiante.

Dabra le apunta con su espada.

– “¿Vas a dejar que estos chicos peleen por ti, Vegeta?” – lo provoca el demonio.

Vegeta no responde. En su rostro se dibuja una media sonrisa orgullosa.

La fusión metamor aprieta los puños y se transforma en Súper Saiyajín, pero su ki sigue aumentando y su cabello se eriza aún más.

La llama dorada se refleja en los ojos de Vegeta.

Gotenks se ha transformado en Súper Saiyajín de nivel 3 e ilumina la zona con su aura.

– “¿Creéis que podéis derrotarme con ese poder?” – se mofa Dabra.

Gotenks coloca las manos frente a su rostro y cierra los ojos.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – usa la técnica de la escuela Grulla.

Dabra ha sido sorprendido y se frota los ojos.

– “¡AAAH!” – se queja el diablo.

– “¡Lo sabía!” – piensa Gotenks. – “Sus ojos están acostumbrados a las tinieblas de este lugar.”

Dabra logra entreabrir los ojos, pero antes de lograrlo del todo es apresado por un donut de ki.

– “GRRR…” – gruñe el demonio.

El diablo lucha por liberarse y el anillo empieza a ceder.

– “Je, je…” – sonríe Gotenks.

Al romperse el donut, el ki se transforma en energía eléctrica que tortura a Dabra.

– “¡¡KYAAAH!!” – grita el demonio.

– “Es una técnica nueva.” – presume Gotenks. – “La llamo Bankoku Bikkuri Donut.”

La electricidad sigue rodeando a Dabra, que con esfuerzo e ira parece sobreponerse.

– “Pero esta es un clásico.” – sonríe Gotenks, que prepara su próximo ataque. – “¡Ka… Me… Ha… Me…!”

Dabra no ha logrado liberarse a tiempo.

– “¡¡¡HAAAAAAA!!!” – dispara Gotenks.

El poderosísimo ataque impacta de lleno en el enemigo y lo empuja, estrellándolo contra la pared de la gruta, donde estalla, derrumbando parte de la cueva.

A medida que la polvareda se disipa, la silueta del demonio se intuye.

– “Malditos…” – gruñe el demonio. – “¿Creéis que podéis enfrentaros a mí?” 

Gotenks frunce el ceño y se pone en guardia.

En Makyo estalla el nuevo asalto. Los dos contrincantes chocan el uno contra el otro, coincidiendo en un puñetazo. Los dos reaccionan intentando dar otro puñetazo que también topa.

Moro y Gohanks se quedan frente a frente con sus puños conectados. Se miran a los ojos; la fusión parece preocupada, pero el brujo disfruta del momento. Sus dedos se entrelazan y el duelo se convierte en uno de fuerza, cada uno empujando al otro.

De repente, una extraña oscuridad rodea a la fusión. Moro se convierte en humo que se escapa entre los dedos de Gohanks.

– “¡¿Eh?!” – se extraña el guerrero metamor. – “¿Dónde ha ido?”

Pisadas suenan alrededor del mestizo.

– “Hmm…” – intenta concentrarse Gohanks.

Pero las pisadas se multiplican, confundiendo a la fusión. Varios Moro salen de las sombras y rodean a Gohanks.

– “¿Multiplicación?” – se pregunta el metamor. – “¿O ilusión?”

Gohanks cruza los brazos frente a su pecho. 

– “¡¡HAAAAAA!!” – los abre de repente, generando una onda expansiva que no parece afectar a ninguno de los brujos.

La fusión se percata de ello.

– “¡Ilusión!” – piensa Gohanks. – “Pero, ¿dónde está?”

De pronto, el mestizo salta justo en el momento en que las manos de Moro brotan del suelo e intentan agarrarle.

Gohanks genera una esfera de ki en su mano y la lanza contra el suelo, provocando una gran explosión.

La polvareda se disipa lentamente, revelando al brujo, que lo mira sin inmutarse por el ataque ni por los escombros que caen, que lo atraviesan como si no existiera.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohanks. – “¡¿Otra ilusión?!”

Moro aparece detrás de él, puño en alto.

– “¡¡YAAAAH!!” – se revuelve Gohanks, intentando golpearle con el canto de la mano.

Pero el golpe del mestizo atraviesa al brujo como si no estuviera allí.

– “¡¿ME HA VUELTO A ENGAÑAR?!” – se asusta la fusión.

Pero Moro, como si se volviera tangible de repente, contraataca propinándole el puñetazo que tenía preparado, remitiendo a Gohanks al suelo.

La fusión se levanta magullada, sangrando por el labio.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta Gohanks.

Moro aterriza frente a él, varios metros de distancia.

– “Eres un guerrero formidable.” – dice el brujo, que se cruza de brazos. – “Pero ahora que nuestras fuerzas están igualadas, mi magia es el factor decisivo.”

Gohanks aprieta sus puños, frustrado.

– “No nos vamos a rendir…” – gruñe el mestizo, que reaviva su aura incolora una vez más. – “¡No vas a salirte con la tuya!”

El guerrero metamor prepara la técnica de la escuela Tortuga.

– “¡Ka… Me…!” – reúne ki entre sus manos, materializando una esfera azul. – “¡Ha… Me…!”

Moro descruza sus brazos mientras resopla con cierto desprecio.

– “¿Es que no lo has entendido?” – niega con la cabeza.

– “¡¡¡HAAAAAAAA!!!” – dispara Gohanks.

El Kamehameha engulle a Moro, que nada hace por detenerlo. La luz del ataque tiñe de azul toda la zona.

Krilín y los demás se cubren como pueden ante la ventisca levantada.

Gohanks vuelca todo su poder en el ataque.

De repente, una silueta se dibuja en el interior de Kamehameha. El brujo parece caminar hacia Gohanks con total impunidad.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el mestizo, boquiabierto, qué no sabe cómo reaccionar ante tal hazaña.

Moro avanza hasta situarse a menos de un metro de él.

Las manos del brujo surgen del rayo de ki y agarran la cabeza de Gohanks, que deja de emitir el Kamehameha.

Las garras del brujo brillan de color morado.

Slug da un paso al frente.

– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el namekiano.

Moro tira de la cabeza de la fusión en ambas direcciones, y algo extraño ocurre. Las caras de Gohan y Trunks empiezan a vislumbrarse superpuestas; cada vez son más tangibles a medida que el brujo las separa.

La sonrisa de Moro lo dice todo.

Finalmente, con un estallido sordo que barre la zona, Gohan y Trunks son separados y lanzados hacia lados opuestos.

Los mestizos se miran el uno al otro, intentando comprender lo que acaba de suceder.

Slug se queda perplejo.

– “Se han… se han separado…” – murmura el namekiano.

– “¿Es eso posible?” – se pregunta Krilín.

– “¡Aún les quedaba tiempo de fusión!” – añade Bra.

– “Maldita sea…” – gruñe Jiren. – “Estamos perdidos…”

DBSNL // Capítulo 246: Gohanks

DBSNL // Capítulo 246: Gohanks

“Hacía tiempo que no te sentías así, ¿verdad?”

Moro y la fusión metamor de Gohan y Trunks se miran fijamente. El brujo parece frustrado. El mestizo está tranquilo.

– “¿Quién eres tú…?” – pregunta Moro, que se fija en la ropa de su contrincante. – “Metamor…” – se sorprende. – “¿Acaso os habéis fusionado?” – frunce el ceño.

– “Siguiendo la lógica de los chicos, supongo que soy Gohanks.” – responde la fusión mientras lanza su espada al aire varias veces y hace varios malabares con ella para terminar con una de las poses que hacía Gohan con la Z-sword.

– “Hmm…” – estudia el brujo a su contrincante.

Krilín y Shula socorren a Jiren y le ayudan a levantarse.

Gohanks se pone serio y en guardia.

– “Acabemos con esto, brujo.” – dice la fusión mestiza.

Moro mira de reojo como se están llevando al haiirotoko y levanta su mano hacia él.

– “No tan rápido…” – murmura el brujo.

Pero Gohanks aparece frente a él y le amputa el brazo de un espadazo.

Moro tarda un instante en reaccionar y grita de dolor al ver su extremidad cercenada.

– “¡¡AAAH!!” – grita el viejo, retrocediendo con miedo y sorpresa.

– “Creo que sigues sin ver mis movimientos…” – dice Gohanks. – “Iré más despacio.”

La fusión propina un puñetazo a Moro en el abdomen, otro en la barbilla y luego lo empuja con su ki, haciéndole dar varias vueltas de campana por el suelo hasta que choca con una gran roca que lo detiene.

– “¿Mejor así?” – fanfarronea Gohanks.

Moro, con el labio ensangrentado, mira a su enemigo con impotencia.

Gohanks lanza su espada hacia Moro, pero éste se aparta lo justo para esquivarla. La espada queda ensartada en la piedra, con su hoja a escasos centímetros de la cabeza del brujo.

– “Grr…” – gruñe Moro.

– “Hacía tiempo que no te sentías así, ¿verdad?” – fanfarronea Gohanks.

Moro mira a su lado y ve a la fusión metamor de pie sobre la hoja de la espada, de brazos cruzados.

– “Y ni siquiera te estás enfrentando a un Dios…” – dice el guerrero.


El brujo, furioso, hace que una serpiente de lava brote del suelo a su alrededor e intente engullir a la fusión, que sale volando para después reclamar su arma, que se escapa entre los dientes del reptil.

Moro se pone en pie y reclama cientos de rocas que incorpora en su serpiente de fuego, convirtiéndola en una impresionante sierpe de roca candente.

– “¡¡NO OS INTERPONDRÉIS EN MI VENGANZA!!” – exclama Moro.

El animal ardiente ataca a Gohanks, que esquiva sus mordiscos haciendo piruetas en el aire.

La fusión decide que ha tenido suficiente y lanza su arma hacia la serpiente. La espada gira sobre sí misma mientras es engullida por el animal. Gohanks hace un rápido movimiento de manos que recuerda al “Burning Attack”, pero con ello controla el arma, que corta al enemigo en cientos de pedazos para, finalmente, regresar a la mano del guerrero.

Parece que la serpiente va a derrumbarse, pero en realidad no tarda en recomponerse; Moro reaviva su magia y le otorga dos cabezas más. Las rocas chocando unas contra otras al reformarse ha provocado descargas eléctricas que ahora recorren el cuerpo del animal.

Mai y Bra observan la escena desde tierra firme.

– “¡Esa cosa es gigantesca!” – exclama Mai. 

La serpiente ataca con sus fauces abiertas.

– “¡¡JAJAJAJA!!” – ríe Moro de forma macabra.

Gohanks, espada en mano, espera con una calma que contrasta con la bestia que se le viene encima.

Gohanks lanza su espada al aire. La fusión coloca las manos en su frente con las palmas hacia delante.

– “¡¡MASENKO!!” – se prepara y dispara. 

Una gran esfera de luz amarilla recorre la sierpe de arriba abajo, haciendo volar en pedazos cada roca que compone su cuerpo, convirtiéndola en polvo.

Moro observa aterrado sus sueños haciéndose añicos.

La espada cae detrás del brujo y se ensarta en el suelo. 

Conocedor del truco, Moro se da la vuelta rápidamente con su garra lista para ensartar a su adversario, pero solo es el arma.

– “¿EH?” – el brujo parece confuso.

De repente, Gohanks cae sobre la nuca de Moro con la rodilla por delante, haciendo que se estampe de boca contra la hoja plana de la espada.

– “Has picado.” – dice Gohanks.

El brujo, magullado, abre los ojos y puede ver su decrépito reflejo en la espada. Detrás de él ve a Gohanks apuntándole con la mano lentamente.

– “Todo el mal que has hecho…” – dice la fusión. – “Acaba aquí.”

Moro se da la vuelta, asustado, y queda apoyado en la espada.

– “¡ESPERA!” – suplica el brujo. – “¡¿Es que no quieres resucitar a esa muchacha?!”

Gohanks se detiene.

– “Las esferas ahora están conectadas a mí…” – dice el brujo, asustado pero aliviado por su as bajo la manga. – “Namek ya no existe… y ese namekiano ya no tiene magia…”

– “Mmm…” – duda la fusión.

– “Puedo resucitarla… Puedo hacerlo con el poder de las Dragon Balls…” – continúa Moro, que se da cuenta de que sus palabras han causado efecto en su enemigo. – “Déjame vivir… Déjame llevar a cabo mi plan y prometo resucitarla y dejar la Tierra en paz… Podrás vivir con ella…” – sonríe.

Shula puede oír la conversación desde la distancia.

– “¡Lo va a dejar vivir!” – protesta el ira-aru, que se prepara para intervenir.

Krilín, con la cabeza agachada, detiene a Shula agarrándolo del brazo.

– “¡¿Qué?!” – se extraña el ira-aro.

El terrícola niega con la cabeza.

Una lágrima recorre la mejilla de Gohanks.

– “Manipular el tiempo y el curso natural nos ha traído hasta aquí…” – dice la fusión. – “Las Dragon Balls… La máquina del tiempo… Todo para solucionar nuestros propios errores, porque no somos capaces de asumirlos.”

Moro deja de sonreír; está aterrado.

– “Veremos a nuestros seres queridos de nuevo cuando llegue el momento…” – dice Gohanks.

En la mano del mestizo se materializa una esfera de ki amarillo.

– “Aaaaah…” – sufre Moro al ver su final tan cerca.

Pero de repente, Hinoyagi se abalanza sobre Gohanks por la espalda. 

La fusión se da cuenta y se revuelve rápidamente, empujando la esfera de ki que tenía preparada para Moro contra el abdomen de la diablesa, que sale disparada hacia el cielo.

Algo cae al suelo: la Bella Durmiente.

Hinoyagi sigue ascendiendo hacia el cielo, empujada por la esfera de ki de Gohanks. Una sonrisa se dibuja en su rostro.

– “¡Libérenos, señor Moro!” – grita antes de que el ataque de la fusión estalle, desintegrándola por completo.

Cerca del castillo, Baicha yace en el suelo, inconsciente, junto a la cabeza de Pino.

– “Aguanta, muchacho…” – dice el robot. – “Aguanta…”

Moro reclama la gema y ésta vuela hasta su mano.

Gohanks se da la vuelta al sentir un cambio en el ki del brujo.

Moro rompe la piedra en su puño y la energía que poseía entra en su cuerpo.

El aura negra de Moro se aviva, generando una fogata negra que se alza varios metros sobre la superficie de Makyo.

La fusión metamor se queda perpleja ante lo sucedido.

Las Bolas de Dragón, esparcidas por la zona, vuelan hacia el fuego negro.

– “¡¡Las Dragon Balls!!” – exclama Bra.

Cuando las esferas entran en la fogata, ésta se aviva aún más. El fuego crece y se revuelve con más violencia, obligando a Gohanks a retroceder y tomar cierta distancia. 

– “¡¡JAJAJAJAJA!!” – ríe el brujo, cuya voz retumba en todo el planeta.

La llamarada parece absorber luz en lugar de emitirla, bañando Makyo en sombra.

Gohanks frunce el ceño, preparándose para lo peor.

DBSNL // Capítulo 245: Resiliencia

DBSNL // Capítulo 245: Resiliencia

“Mi magia no conoce límites…”

Jiren dispara a discreción contra Moro, pero el brujo hace que varios rayos nazcan del suelo e intercepten los ataques, haciéndolos estallar.

El brujo, con un elegante movimiento de brazos, reúne las llamas de las explosiones a su alrededor, formando varias bolas de fuego.

Jiren embiste. Moro proyecta las esferas. 

El haiirotoko avanza mientras salta de un lado a otro evitando las explosiones que se suceden. Moro alza su mano y el cielo se cierra con nubes negras que se arremolinan y dejan caer una tromba de agua sobre él.

El brujo une el agua y una bola de juego, creando una esfera de vapor a presión que proyecta hacia Jiren.

El haiirotoko se cubre y sufre varias quemaduras.

Moro se abalanza sobre él.

Mientras tanto, Slug hinca la rodilla frente a Gohan y Trunks.

– “Ya lo entiendo…” – dice Krilín. – “¡Piensas hacer lo mismo que Goku en Namek!”

Gohan coloca su mano sobre la cabeza del namekiano.

– “Pero… ¿cuándo has aprendido a hacerlo?” – pregunta Krilín.

– “No lo sé… Solo tengo ese presentimiento…” – responde Gohan.

Las palabras del chico hacen que Krilín sonríe, recordando a Son Goku.

Trunks imita a Gohan; los dos ponen sus manos sobre la cabeza de Slug y cierran los ojos, concentrándose.

Unos terribles recuerdos invaden la mente de los mestizos. Imágenes de Konats en llamas, escenas de Majin Bu masacrando a guerreros variopintos…

– “Tenemos que profundizar más…” – piensa Gohan.

De repente, recuerdos en los que aparecen Janemba y Garlick, otros del torneo entre universos, de Zamas entrenando, de Majin Bu y Gotenks en la Sala del Espíritu y el tiempo, Gohan en los Cell Games, Freezer en Namek, Nappa disparando un poderoso ataque de ki contra el pequeño Gohan…

Finalmente, Gohan y Trunks aparecen en un oscuro y vacío lugar.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Trunks.

– “No estoy seguro…” – responde Gohan.

– “Hola.” – saluda una voz que reconocen.

De las sombras surge Piccolo.

– “¡¡PICCOLO!!” – celebra Gohan.

El namekiano se acerca cabizbajo al mestizo.

– “Siento mucho todo lo que ha pasado…” – dice Piccolo.

– “Se lo haremos pagar.” – responde Gohan. – “Pero necesitamos tu ayuda.”

– “La fusión…” – sonríe el namekiano.

– “¿Puedes enseñárnosla?” – pregunta Trunks.

– “Si conseguí que esos dos críos la dominaran, no creo que tenga problemas con vosotros…” – responde Piccolo.

En el exterior, el combate continúa. Jiren se protege ante las embestidas del brujo, que ahora, con su puño derecho en llamas y con su puño izquierdo envuelto en agua, lleva la ventaja. 

Moro usa su mano izquierda para proyectar potentes chorros de agua hacia Jiren, desorientándolo, mientras usa el fuego para lanzarle ataques a distancia y algún zarpazo que corta y quema la piel del haiirotoko. Y cuando Moro junta sus manos, disparos de vapor a presión empujan a Jiren.

El haiirotoko retrocede. Fuego negro aparece bajo sus pies y se enrolla en sus piernas y brazos.

– “¡¡HYAAAAAH!!” – intenta liberarse Jiren, avivando su aura.

Del suelo brotan columnas de roca que lo aprisionan.

Moro sonríe y alza su mano. Una tromba de agua a presión cae sobre Jiren, obligándolo a hincar la rodilla. Las rocas enseguida se reconfiguran para apresarlo en esa nueva posición.

– “Mi magia no conoce límites…” – dice Moro.

– “Mi fuerza tampoco…” – gruñe Jiren.

– “Pero tu cuerpo sí.” – responde el brujo. – “Tanto tú como ese saiyajín habéis cometido el mismo error. Podéis avivar vuestro fuego todo lo que queráis, pero tarde o temprano se os acabará el combustible… Sois finitos. Mortales.”

– “Tú también eres un mortal…” – protesta el haiirotoko.

– “Así es…” – gruñe Moro. – “Pero mi magia me ha llevado más allá… He logrado superar a los Dioses sin convertirme en uno de ellos… Vosotros habéis decidido jugar a su juego… por ignorancia o cobardía, no lo sé y no me importa.”

– “Grrr…” – gruñe Jiren.

– “Pero seguís sus reglas incluso cuando os oponéis a ellos.” – continúa Moro. – “Yo he comprendido la fuente de su poder y puedo usarlo de formas que ellos ni tan solo han podido imaginar… Puedo doblegar su creación a mi voluntad.” 

Moro hace brillar las uñas de su mano derecha de color morado

– “Desaparece, guerrero gris.” – lo sentencia el brujo.

De repente, un cañón de ki amarillo choca contra la prisión de Jiren, haciéndola estallar, liberando al haiirotoko y alzando una gran polvareda.

Moro mira de reojo al horizonte, donde Bra recupera el aliento después de lanzar un Final Flash.

Antes de que el brujo pueda reaccionar, Jiren se abalanza sobre él y lo derriba.

– “¡YAAAH!” – grita el haiirotoko que, sentado sobre el brujo, le propina un puñetazo en la cara. – “¡HAA!” – otro golpe.

Jiren atiza al brujo sin cesar, que intenta defenderse como puede, cada vez con más dificultad.

El haiirotoko no cesa y sigue golpeándolo una y otra vez. El suelo se hunde bajo el brujo hasta que éste deja de moverse. Jiren acaba propinando un golpe con sus manos juntas sobre Moro.

– “Ah… ah…” – recupera el aliento el haiirotoko.

Bra observa la escena desde la distancia.

– “Lo ha… lo ha conseguido…” – murmura la muchacha.

– “¡BIEN HECHO!” – celebra Mai.

Krilín y Shula contemplan la escena mientras, a sus espaldas, Gohan y Trunks siguen inmersos en la mente de Slug.

Pero Jiren no parece convencido, y es que el cuerpo de Moro emite una extraña neblina negra.

De repente, todo el cuerpo del brujo se convierte en humo negro, que se escurre entre las grietas del suelo frente a la mirada confusa de Jiren.

– “¡¿EH?!” – la confusión entre todos los presentes es total.

A espaldas de Jiren, Moro brota del suelo.

Gohan y Trunks abren los ojos y se miran de reojo el uno al otro.

Moro clava sus garras en la espalda del haiirotoko.

Gohan y Trunks se separan de un salto y se ponen en posición, levantando los brazos hacia lados opuestos.

Jiren sabe que ha perdido. Su mirada siempre fiera parece la de un niño asustado.

Un destello en el horizonte y un impacto en la cara del brujo que le rompe un cuerno y lo lanza a varios metros de distancia, dando vueltas de campana sobre la superficie de Makyo.

El destello se disipa lentamente detrás de Krilín y Shula, que se dan la vuelta para ver a Slug solo.

– “¿Cuándo…?” – titubea Krilín, asombrado. – “¿Cuándo han…?”

La fusión metamor, con la cinta de Gohan en la cabeza y la espada de Trunks enfundada, se yergue junto a un agotado Jiren.

– “Lo habéis logrado…” – dice el haiirotoko.

– “Gracias por darnos el tiempo necesario, Jiren.” – dice la fusión. – “Ahora nos encargaremos nosotros.”

Moro, con el rostro magullado y un cuerno roto, se pone en pie.

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta, frustrado.

La fusión da unos pasos al frente.

– “La próxima vez iremos mas despacio, para que puedas verlo.” – fanfarronea el recién nacido guerrero.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 244: Gris

DBSNL // Capítulo 244: Gris

“De nuevo ese poder…”

El cielo se ha abierto y ha revelado un gigantesco meteoro invocado por Moro que está precipitándose sobre la superficie de Makyo.

Nuestros amigos observan con horror la gran roca.

Gohan y Trunks avivan sus auras sin dudar

– “¡¡JUNTOS!!” – exclama Gohan.

– “¡¡VAMOS!!” – replica Trunks.

Son Gohan prepara un Kamehameha mientras Trunks prepara un Garlick-ho.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – disparan a la vez.

Los dos ataques se entrelazan mezclando el azul y el morado, convirtiéndose en añil, e impactan contra el meteoro.

– “¡¡GRRAAAAH!!” – siguen los dos guerreros.


La roca frena su descenso.

– “¡¡NO TE RINDAS!!” – anima Gohan.

– “¡¡YAAAH!!” – insiste Trunks.

El meteoro empieza a retroceder y a resquebrajarse.

Krilín y los demás observan la escena.

– “¡¡Lo están consiguiendo!!” – exclama el terrícola.

– “¡Seguid así!” – los anima Bra.

Gohan y Trunks vuelcan todo su poder en el ataque y finalmente logran destruir el meteoro, que explota en mil pedazos.

– “Ah… ah…” – recuperan el aliento los dos guerreros.

Moro sonríe.


De repente, de la polvareda y la lluvia de fuego que ha cubierto el cielo tras la explosión, aparecen seis meteoros igual de grandes que el primero. Algunos de ellos aún están aumentando de tamaño recolectando rocas que ascienden de la superficie de Makyo hacia ellos.

El horror embarga de nuevo a todos los presentes

– “No… No puede ser…” – murmura Gohan.

– “No… no podemos…” – se preocupa Trunks.

El hijo de Vegeta mira de reojo a sus amigos, que observan el combate en lontananza.

– “Si uso el salto temporal…” – piensa el mestizo. – “Pero Gohan…”

Gohan aprieta sus puños con rabia y frustración

– “Pan… Lo siento…” – cierra los ojos con fuerza. – “Creo que no voy a poder…”

De repente, seis explosiones en el cielo.

Nuestros amigos alzan la vista y contemplan el cielo cubierto por una gran polvareda y miles de ascuas cayendo sobre Makyo. Gohan y Trunks observan el fenómeno, asombrados.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se pregunta Krilín.

Frente a nuestros amigos aterriza un personaje vestido con botas blancas, pantalón negro ajustado y un poncho de saco adornado con un cinturón rojo. Su piel es gris y sus ojos son grandes y negros como el azabache

– “Es…” – se sorprende Gohan.

– “…Jiren.” – añade Trunks.

El haiirotoko y Moro se miran fijamente.

– “Siento el retraso.” – dice Jiren. – “Pero he tenido que cruzar varios sistemas para llegar hasta aquí…”

Moro parece interesado en el recién llegado.

Gohan y Trunks se acercan a Jiren.

– “Me alegro de tenerte de nuestro lado.” – dice Gohan. 

– “Contigo pod…” – dice Trunks.

– “No puedo ganar.” – le interrumpe Jiren.

– “¿Eh?” – se extraña Trunks.

– “¿Tú tampoco?” – pregunta Gohan, abatido.

– “Lo haréis vosotros.” – responde Jiren.

– “Lo hemos intentado, pero…” – replica Trunks.

– “Usaréis la técnica que vuestros padres usaron en el torneo.” – dice Jiren.

– “¿Qué?” – se sorprende Trunks.

– “¿La fusión?” – añade Gohan ante tan inesperada propuesta.

Jiren da un paso hacia Moro.

– “Marchaos.” – dice el haiirotoko. – “Lo mantendré ocupado.”

– “Pero… nosotros no…” – dice Trunks.

Gohan tiene una idea.

– “Vamos.” – dice el hijo de Goku.

– “¿Eh?” – responde Trunks, confuso.

Los dos guerreros salen volando.

Moro camina hacia Jiren mientras ve a los otros marcharse.

– “¿Qué pretendéis?” – murmura el brujo. – “¿Acaso huyen?”

Jiren se quita la parte superior del gi, quedando a pecho descubierto.

– “No te preocupes por ellos.” – dice Jiren. – “Y enfréntate a mí.”

– “¿Crees que puedes derrotarme, haiirotoko?” – se mofa Moro.

Jiren aprieta sus puños y su aura rojiza se aviva. 

Moro frunce el ceño al reconocer el Ikigai.

– “De nuevo ese poder…” – gruñe Moro. – “Iwen… Maldito traidor…”

Gohan y Trunks se han alejado rápidamente de la batalla y aterrizan sobre una montaña.

– “Gohan… ¿qué pretendes?” – pregunta Trunks. – “¡No sabemos hacer la fusión!

– “Nosotros no…” – responde Gohan, mirando de reojo hacia un lado.

– “¿Eh?” – se sorprende el hijo de Vegeta.

Slug, ayudado por Krilín y Shula, aterriza a su lado.

En el Makai, Vegeta sigue insistiendo frente al bloque de hielo, que no cede pese a los ataques del saiyajín.

– “Maldición…” – gruñe Vegeta que, cansado, reaviva su aura magenta. – “¡¡RÓMPETE DE UNA VEZ!!” – dispara juntando sus dos manos.

En plena oscuridad, Son Goku se detiene, cansado de caminar sin rumbo

– “Creo que no voy a ninguna parte…” – murmura el saiyajín, que cierra los ojos y se relaja, intentando percibir lo que tiene a su alrededor. – “No puedo sentir ninguna presencia… Pero tiene que haber algo…”

La polvareda se disipa en la gruta. El hielo parece seguir intacto.

– “¡Maldición!” – lamenta Vegeta, frustrado.

En Makyo, Jiren embiste a Moro, pero éste esquiva el puñetazo, que impacta contra el suelo generando un gigantesco cráter.

Moro se aleja de Jiren sobre una cinta transportadora de roca, pero Jiren le dispara una esfera de energía roja.

Múltiples paredes de roca se generan una tras otra en su camino. La primera estalla por los aires, luego la segunda, después la tercera… Las explosiones avanzan, pero cada vez son menores hasta que llegan a la última, la séptima, frente al brujo; la explosión es tan pequeña que no logra atravesarla.

– “Je…” – sonríe el brujo.


Pero Jiren atraviesa la pared cargando contra ella y sorprende al brujo, propinándole un puñetazo en la cara que lo lanza rodando a través de la superficie del planeta.

Mientras tanto, Gohan, Trunks, Slug, Krilín y Shula están reunidos.

– “¿Puedes enseñarnos la fusión en tan poco tiempo?” – pregunta Gohan.

– “No.” – responde Slug. – “Dominar la fusión es extremadamente complejo… Necesitaremos todo el tiempo que puedas darnos, Trunks.”

El hijo de Vegeta se cruza de brazos, pensativo.

– “Veré qué puedo hacer.” – dice el mestizo. – “Pero concentrarme en el salto temporal podría dificultar la fusión…”

– “Puede que haya otra forma…” – dice Gohan.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos. 

Jiren camina hacia Moro, que ya se ha puesto en pie y lo espera.

– “Jiren…” – murmura el brujo. – “Mojito me habló de ti…”

El haiirotoko se detiene.

– “No me importan las opiniones de un cobarde.” – dice Jiren.

– “Yo he tenido que luchar para conseguir este poder.” – dice el brujo. – “He sufrido. He perdido… Me he hecho fuerte porque quiero ser libre.”

Jiren parece sorprendido ante las palabras del brujo, pues las recuerda perfectamente.

– “He superado todos los obstáculos y me he alzado por encima de los demás.” – continúa el brujo. – “YO lo he hecho. Y por eso soy el más fuerte.”

El haiirotoko frunce el ceño.

– “¿Osas usar mis propias palabras?” – gruña Jiren.

– “Las uso porque podrían ser mías.” – responde Moro. – “¿Qué le ha pasado a ese guerrero? ¿Por qué te enfrentas a alguien con tus mismos principios?”

– “He aprendido.” – dice Jiren. – “Llegué a ese torneo viéndome superior a los demás, no solo en fuerza, si no en ideales…” – esboza una media sonrisa. – “Pero luego vi a dos guerreros inferiores a mí en poder, pero que no se rendían… porque no luchaban para ganar, si no para superarse.”

– “Mmm…” – escucha el brujo.

– “Sus enemigos tenían una fuerza inalcanzable… pero ellos seguían peleando.” – dice Jiren.

Moro esboza una media sonrisa.

– “Muy inspirador…” – murmura el brujo. – “¿Así que decidiste morir a su lado?”

– “He decidido luchar a su lado.” – responde Jiren. – “Si vivo o muero… eso lo decidirá el destino.”

– “No…” – responde el brujo. – “Eso lo decidiré yo.”

Jiren y Moro reavivan sus auras y embisten el uno contra el otro.