DBSNL // Capítulo 257: Hijo pródigo

DBSNL // Capítulo 257: Hijo pródigo

“No esperarías que tu ridícula técnica me hiciera efecto, ¿verdad?”

Los Metal Cooler ganan terreno rápidamente. Los demonios retroceden. Pese a que algunos enviados de M2 sufren daños y son desmembrados por hordas de enemigos, pronto se regeneran o son sustituidos por otros.

Por primera vez, los números favorecen al Ejército Universal.

Moro frunce el ceño, furioso ante la escena.

– “Malditos…” – gruñe el brujo.

M2 sigue enviando soldados a Makyo.

Moro clava su mirada en Freezer, a quien culpa.

– “Tú…” – gruñe el brujo. – “Alimaña…”

Pero una docena de Metal Cooler toman tierra y se interponen rápidamente entre los dos.

Moro no duda en empujar a uno con su poder mental y eso hace que los demás reaccionen, abalanzándose sobre el brujo.

Moro detiene a dos en el aire con su poder y hace que se desmonten en miles de piezas en un solo instante.

Otros dos disparan sus rayos oculares al pecho del brujo, haciéndole retroceder un paso, pero Moro pronto usa las piezas que ahora controla para lanzarlas como metralla contra los enemigos.

Otros cinco Metal Cooler logran abalanzarse sobre él, intentando inmovilizarlo, pero Moro se hace intangible y luego invoca una columna de lava bajo sus pies que los lanza a todos por los aires.

Mientras tanto, en todos los frentes, los soldados metálicos están ganando terreno.

– “¡Podemos ganar!” – celebra Cheelai.

– “¡Ayudad a los hombres de metal!” – exclama Jaco, reanimando a sus hombres, que se han quedado perplejos ante la inesperada ayuda. – “¡Es nuestra oportunidad!”

– “¡Ni un paso atrás!” – ordena Shisami a los suyos. – “¡Por el Emperador y por el Imperio!”

Moro mira a su alrededor cómo sus hijos caen uno tras otro.

– “Grrr…” – gruñe el brujo. – “¿Creéis que podéis detener lo inevitable?”

Moro reaviva su aura negra y apunta con su mano al portal del Makai. Su poder es transmitido a la puerta, que se expande lentamente, dejando pasar a más demonios.

– “¡JAJAJA!” – ríe el brujo.

Freezer, hecho polvo, se levanta.

– “Lo hemos subestimado… otra vez…” – murmura el brujo.

Pero de repente, a través del portal se pueden oír un centenar de explosiones continuas. 

– “¿Eh?” – se extraña el brujo.

En ese instante, un torrente de fantasmas kamikaze cruzan el umbral.

– “¡¿ESO SON…?!” – se sorprende Gohan.

– “¡¡ES GOTENKS!!” – celebran Pan y Bra al unísono.

Piccolo, que recupera la consciencia lentamente, con un ojo entreabierto, mira el portal, del que surge la fusión de Goten y Trunks en Súper Saiyajín 3.

– “¡¡HA LLEGADO EL GRAN GOTENKS!!” – exclama la fusión, haciendo su pose característica mientras los fantasmas siguen saliendo del umbral a su alrededor. – “¡¿Dónde está ese brujo?!” – dice mientras apunta con su dedo índice al infinito. – “¡TU REINADO DE TERROR HA TERMINADO!” – dice señalando con pulgar hacia abajo.

– “Je… je…” – sonríe el namekiano. – “Siempre fuera de tono…”

Los fantasmas bombardean las tropas enemigas.

A través del campo de batalla, Gotenks puede sentir la mirada de Moro en él.

– “¡¿AAH?!” – se asusta la fusión. – “¡¿Qué es eso?!” – busca entre la multitud el origen de su escalofrío.

Moro se abalanza sobre él rápidamente, usando el salto temporal, puño en alto.


Casi sin tiempo de reacción, Gotenks intenta cubrirse con ambos brazos frente al rostro, cerrando los ojos.

Un terrible golpe sacude Makyo, generando una corriente de aire que recorre el planeta entero.

Gotenks, confuso, abre los ojos lentamente. Frente a él, Dabra ha detenido el golpe con la hoja de su espada, que se ha resquebrajado.

– “¿EH?” – se sorprende Moro. – “Tú…” – frunce el ceño.

El diablo apunta a Moro a quemarropa e invoca una bola de fuego que hace retroceder unos metros al brujo, al cogerlo desprevenido.

Dabra embiste espada en alto, pero Moro la detiene con su antebrazo. El brujo da un bocado a la espada y la rompe, luego escupe un trozo de metal y éste corta la mejilla de Dabra.

El diablo genera un torrente de dagas y las envía hacia Moro, pero el brujo se hace intangible y avanza hacia el demonio hasta agarrarlo del cuello.

– “¿Me traicionas?” – gruñe el brujo.

Dabra escupe al brujo a la cara, pero el escupitajo es solo eso.

– “No esperarías que tu ridícula técnica me hiciera efecto, ¿verdad?” – dice Moro.

– “Solo quería dejarte claro lo mucho que te desprecio… por intentar utilizarme…” – dice el diablo.

Moro aprieta el agarre, asfixiando a Dabra.

– “Has traicionado a la familia de demonios…” – dice el brujo.

– “Nuestro tormento solo existe por tu culpa…” – gruñe el diablo. – “El Makai fue creado para encerrarte a ti…”

Entre los soldados demoníacos hay un momento de confusión. Algunos se miran entre ellos buscando respuestas al ver a Dabra y Moro peleando.

Dabra intenta liberarse, agarrando la muñeca de Moro.

– “Tu padre entendía mejor su papel…” – dice el brujo. – “Pagarás tu osadía…”


De repente, Dabra logra hacer retroceder la mano del brujo, lentamente y con esfuerzo, liberándose.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

Dabra reaviva su aura rojiza y propina un cabezazo al brujo.

– “¡AH!” – se queja Moro.

Algunos diablos han cedido su energía al Dabra.

– “Brujos y brujas han hecho con nosotros lo que han querido durante milenios…” – dice Dabra. – “Con promesas de libertad o una redención… Pero se acabó… ¡La voluntad del Makai no es la tuya, si no la de sus almas encerradas!”

Moro frunce el ceño.

– “Os ofrezco el universo… ¿y osáis oponeros a mí?” – gruñe el brujo.

Dabra embiste puño en alto, pero Moro detiene el puñetazo con una mano.

– “A diferencia de ti, no necesito el poder de nadie para hacer cumplir mi ley.” – dice el brujo.

Moro propina un puñetazo ascendente a Dabra y luego un codazo en su abdomen.

–  “Mi poder no me lo da el Makai… ¡yo le doy al Makai su poder!” – protesta el brujo.

De repente, tres donuts de ki ascienden rodeando a Moro.

– “¿EH?” – se sorprende el brujo.

Los aros se cierran e inmovilizan al diablo.

Dabra intenta embestir al brujo, pero Gotenks se adelanta y detiene al demonio extendiendo su brazo derecho frente a él, sin perder de vista al enemigo.

– “¿Puedes cerrar el portal?” – pregunta la fusión.

– “¿Eh?” – se extraña Dabra.

– “Si no lo hacemos, no quedará nadie a quien salvar…” – dice Gotenks. – “Intentaré entretenerlo hasta entonces.”

Moro aprieta los dientes, frustrado.

– “Grrrr…” – protesta Moro.

– “Ha llegado tu final, brujo.” – dice la fusión. – “¡Vas a enfrentarte al temible Gotenks!”

– “¿Cuándo acabará esta farsa…?” – gruñe Moro. – “¿Cuántos de vosotros quedan por venir?”

– “Conmigo tienes suficiente.” – fanfarronea Gotenks.

Pan y Bra observa desde tierra.

– “¿Por qué no aprovecha para atacarle con todo su poder?” – pregunta Pan.

– “No quiere malgastar energía.” – dice Gohan.

– “¿Eh?” – se extraña Bra.

– “Gotenks sabe que no puede ganar.” – dice el mestizo. – “Solo intenta perder el tiempo.”

– “Y para eso necesita que su poder aguante el máximo de tiempo posible.” – llega Trunks.

– “Y ya habrá puesto mucho en esos fantasmas…” – dice Gohan.

– “Perder el tiempo es su especialidad…” – interviene Piccolo, que llega tambaleándose.

– “¡PICCOLO!” – se sorprenden y alegran todos, sobre todo Gohan y Pan.

Moro termina liberándose de los donuts, haciéndolos estallar en cientos de pedazos luminosos.


Gotenks reaviva su aura.

– “Ahí viene…” – piensa la fusión.

Gotenks esquiva el primer derechazo, pero nada puede hacer con el gancho de izquierda, que tras golpearlo se convierte en un codazo que le rompe la nariz.

– “Ni siquiera puedo reaccionar…” – se sorprende la fusión. – “¡Es terrible!”

El guerrero retrocede y dispara una ráfaga de ki que impacta contra el brujo, y luego se prepara lanzar un torrente de ki con su boca, que se ilumina de color amarillo, pero Moro se la tapa con la mano, agarrándole la cara.

El resplandor amarillo que se filtraba entre los dedos del brujo y las mejillas de Gotenks se torna rojo al ser sustituido por una esfera de ki de Moro.

– “¡¡¡MMM!!” – se asusta Gotenks con un grito mudo.

Pero un látigo de ki se engancha en las piernas de Moro y tira de él para que suelte a Gotenks, que se aparta en el momento justo para que el ataque enemigo se pierda en el cielo.

Moro mira a la fusión de Pan y Bra, que no tiene fuerzas ni para transformarse.

– “¿Tú otra vez?” – protesta Moro. – “Qué patético intento…”

Un grito de Gotenks llama la atención de Moro.

– “¡¡MISILES MUERE-MUERE!!” – exclama la fusión.

Moro se da la vuelta, pero ya tiene una tanda de ataques encima; el brujo se cubre.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita la fusión de las chicas, que imita a Gotenks y dispara a discreción.

Los ataques de las dos fusiones se encuentran en Moro, que recibe un intenso bombardeo.

Mientras tanto, Dabra aviva su oscura aura y levanta las manos hacia el portal.

– “Grrrr…” – gruñe el diablo. – “¡¡GRAAAAAAAH!!” – grita.

Piccolo observa a las dos fusiones disparando a Moro y las explosiones en el cielo.

– “Es peligroso…” – murmura el namekiano. – “Las chicas acababan de fusionarse…”

De repente, un torbellino envuelve a Moro y repele todos los ataques, que llueven sobre el campo de batalla.

Moro apunta a las chicas con el dedo y lo recorre una pequeña chispa.

El pelo de las muchachas se eriza sutilmente por un cambio en la electricidad estática de la zona.

Un rayo cae del cielo, pero la espada de Trunks aparece sobre ellas gracias al salto temporal e intercepta la descarga, que se multiplica y se transforma en una tormenta que arrasa la zona.

Trunks aparece junto a ellas y las agarra para desaparecer de nuevo.

Los rayos destruyen el lugar en el que estaban.

– “¿Eh?” – murmura Moro, que mira de reojo hacia un lado, pues siente que alguien se acerca.


Antes de que el brujo pueda darse la vuelta, recibe un placaje de Gohan que lo hace retroceder, y luego Broly le propina una doble patada que lo lanza contra el suelo.

Gotenks sonríe al ver a sus amigos.

– “¡Son Gohan!” – exclama la fusión.

– “Me alegro de veros, chicos.” – sonríe el hijo de Goku.

Moro se levanta y reaviva su aura una vez más.

En el interior de Tapion, Hildegarn responde a la llamada de su amo.

El konatsiano cae de rodillas.

– “Quiere… salir…” – dice Tapion. – “No… aguanto… más…”

Los ojos del konatsiano se ponen en blanco y el humo negro sale de su boca, nariz, ojos y orejas y se concentra en el cielo.

A su alrededor, Roshi, Krilín, Madas, Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha y Marron están preparados en un círculo.

– “¡¡ES EL MOMENTO!!” – exclama el Maestro Tortuga.

– “¡¡LISTOS!!” – exclaman los demás.

Todos preparados con los puños en sus caderas.

– “¡¡MAFUBA!!” – proyectan la técnica hacia el enemigo a la vez.

Un gran torbellino verde rodea a Hildegarn, que aún no había tomado su forma corpórea por completo.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – grita el monstruo.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – insisten todos.

Tapion se desmaya.

El monstruo se convierte en humo de nuevo y es arrastrado por el torbellino.

Yamcha llama a su hijo.

– “¡BAICHA!” – exclama.

El pequeño, con un pequeño frasco en la mano, corre hacia el centro del círculo y lo deja en el suelo, abierto.

Pero el rostro de Hildegarn se materializa rugiendo al muchacho, haciendo que se caiga al suelo de espaldas.

– “¡ES DEMASIADO FUERTE!” – exclama Ten.

– “¡NO LO CONSEGUIREMOS!” – dice Krilín.

– “¡NO OS RINDÁIS!” – insiste Roshi.

Hildegarn resiste la ventisca y ahora materializa una de sus garras, que avanza hacia el chico.

– “¡BAICHA!” – sufre Yamcha.

Mai, escopeta en alto, entra en el círculo y dispara al monstruo.

– “¡YAAAH!” – grita mientras avanza sin dejar de disparar.

Hildegarn solo retrocede un instante, pero luego extiende su mano de nuevo hacia el pequeño.

Mai corre hasta él y lo abraza, interponiéndose entre el monstruo y Baicha, cerrando los ojos con fuerza, sabiendo que nada más puede hacer.

Pero para su sorpresa, Hildegarn se ha detenido.

Mai abre los ojos y se da cuenta de que unas cálidas luces verdes y rosas la iluminan. 

Al mirar a su alrededor ve que una barrera de ki de esos colores los protege a ella y al niño.

Lapis y Lázuli están de pie frente al monstruo.

– “¡MAMÁ!” – exclama Marron.

– “¡LÁZULI!” – se emociona Krilín.

Lapis la mira por encima del hombro y sonríe tiernamente.

– “¿Estás bien?” – dice el androide.

Mai, emocionada, sonríe y asiente.

En el Más Allá, Bulma choca los cinco con su padre a través del televisor, donde Brief y Turbo lanzan los planos del Número 17 y la Número 18 al aire.

Bulma abraza al joven ogro, que se sonroja.

– “Yo… no he hecho nada…” – dice avergonzado.

Los androides desafían el poder del Hildegarn. 

– “¿Podemos revertir la barrera?” – pregunta Lázuli.

– “Intentémoslo…” – responde Lapis.

Los dos extienden sus manos hacia el monstruo.

– “¡¡YAAAAH!!” – gritan haciendo que su barrera se dé la vuelta como un calcetín para rodear lentamente a Hildegarn.

– “¡UN POCO MÁS!” – exclama Lázuli.

De repente, un tercer personaje se une a ellos; es Ikose, que aporta un tono celeste a la barrera.

Los gemelos lo miran y sonríen.

– “¡¡VAMOS!!” – gritan a la vez.

Ahora la barrera logra contener al monstruo.

– “¡LO TENEMOS!” – celebra Yamcha.

Pero la barrera se resquebraja.

– “¡No podemos contenerlo mucho tiempo!” – dice Ikose.

Madas aprieta los dientes.

– “Me he equivocado…” – lamenta. – “No tenemos fuerzas suficientes para arrastrarlo…”

– “Eso es porque no contabais conmigo.” – dice una voz que reconocen todos.

Gotenks se une al círculo.

– “¡¡MAFUBA!!” – proyecta la técnica.


Con el poder de la fusión, el torbellino verde arrastra la monstruo sin problemas, y entre todos lo encierran en la ampolla. 

Baicha es quien corre a poner el tapón, con éxito.

– “Lo logramos…” – dice Roshi, que inca la rodilla, agotado.

Todos sonríen, muy cansados.

La fusión se deshace, y Goten y Trunks caen de espaldas al suelo, con los brazos extendidos.

– “Ah… ah…” – respiran con dificultad.

Marron se acerca a Goten y se arrodilla a su lado para abrazarlo.

Moro aprieta sus puños con rabia, al ver que su llamada no ha funcionado, tan fuerte que le sangran.

Goten, Trunks y Broly aterrizan frente a él.

– “¿Queréis intentarlo otra vez?” – gruñe el brujo.

Broly y Gohan embisten, pero Moro se torna intangible y los deja pasar de largo. Trunks le lanza su espada con el mismo resultado, pero cuando la hoja está pasando a través del brujo, un estallido verde emana de la empuñadura, haciendo que Moro retroceda un segundo en el tiempo, tornándose tangible y encontrando el arma hundida en su pecho.

– “Aaah…” – exhala Moro, con sorpresa.

Broly y Gohan se han dado la vuelta rápidamente y juntos lanzan un ataque de ki combinado; un Kamehameha a una mano y un Riot Javelin se unen y engullen a Moro.

En unos instantes, Moro se encuentra tumbado en el suelo bocarriba, mirando hacia el cielo, con el arma de Trunks clavada en el pecho.

El brujo puede ver M2 emitiendo soldados de metal continuamente.

Moro, inexpresivo, alza su mano hacia el planeta.

En la superficie de M2 aparecen grietas en el cielo.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta Pinot.

– “¡El planeta se ha vuelto inestable!” – exclama Merlot.

En el núcleo de M2, el Cooler original sufre.

En tierra, los Metal Cooler se detienen.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Jaco, que al ver que es un fenómeno generalizado enseguida mira al cielo.

De repente, el planeta de metal se desmorona en mil pedazos, como si el poder que unía todas las piezas que unían el inmenso sistema hubiera dejado de existir.

Gohan se queda perplejo al ver que Moro aún alberga todo ese poder.

Moro se pone en pie, dejando la espada de Trunks clavada.

– “Mi paciencia se ha terminado.” – dice el brujo. – “Dejaré mi orgullo a un lado y admitiré mi derrota como luchador…” – sonríe de forma macabra. – “Para reclamar mi victoria como brujo.”

De repente, un estallido sordo sacude Makyo, sorprendiendo a todos los presentes, que miran hacia el lugar de origen.

Dabra cae al suelo de rodillas, agotado.

Por primera vez, el rostro de Moro es de horror ante lo sucedido. El portal al Makai se ha cerrado.

– “No… no es posible…” – titubea el brujo. – “El portal…”

Freezer, magullado, camina hacia Moro.

– “Creo que te has precipitado…” – se mofa el tirano, con una pícara media sonrisa.

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

“Tengo un universo que liberar.”

En Makyo, los Kaios se han unido a la guerra. La Kaio del Este empuja la barrera que había formado entre los dos bandos y ésta arrastra a montones de enemigos hasta que estalla, haciendo saltar a muchos por los aires.

El Kaio del Sur coge aire con vehemencia.

El Gran Kaio mira al ejército universal y sonríe.

– “Tapaos los oídos.” – advierte.

El Dios del Sur grita en silencio, pues lo hace a una frecuencia que estremece a todos los que lo oyen.

El Kaio del Oeste parece haberse multiplicado, y los clones caminan entre los enemigos, que al verlos se abalanzan sobre ellos. Sin darse cuenta, los demonios se están peleando entre ellos.

– “Sus mentes no son especialmente fuertes…” – sonríe el Dios, que no se ha movido del sitio.

El Dios del Norte se envuelve en el aura del Kaioken.

– “Siempre usando trucos…” – refunfuña Kaiosama.

 El Kaio embiste y su técnica causa estragos entre los enemigos. 

En otro punto del terreno de combate, Satán se esconde detrás de una piedra. Explosiones se suceden a su alrededor.

– “¿Dónde se han metido los demás…?” – se preocupa, asustado. – “Revivir para esto…” – suda profusamente.

Sobre una colina, un diablo de piel amarilla, ojos morados, facciones marcadas y cabello blanco en una coleta, tiene su vista puesta en un patrullero.

El demonio apunta al agente con su dedo índice, sujetándose el antebrazo con la otra mano.

– “¡Muere!” – exclama con una sonrisa en su rostro.

El patrullero recibe un disparo de ki preciso en el pecho, y se desploma frente a la roca en la que se oculta Satán.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡Esto es muy divertido! Lo haría toda la eternidad…”

El Campeón se queda petrificado al ver al patrullero en el suelo, moribundo.

– “Ayuda…” – dice el joven agente brench.

Satán, conmovido, da un paso al frente, pero en ese momento, el brench recibe otro disparo en la cabeza.

El Campeón se queda mirando al patrullero.

– “Es… es solo un muchacho…” – murmura Satán, ante un chico que aparenta la edad de su nieta.

Los guerreros Z se enfrentan a varios enemigos luchando en equipo. Ten Shin Han y Yamcha combinan los “colmillos de lobo” con el “puño ametrallado” y noquean a un gran diablo simiesco. Baicha celebra la victoria.


En la colina, el tirador tiene en la punta de su dedo al pequeño terrícola.

– “No esperaba encontrarme a una víctima tan tentadora en este campo de batalla…” – sonríe el macabro diablo. – “Tantos años por vivir… se esfuman así de rápido… Goodbye, cachorrito.”

Pero Satán se abalanza sobre él por sorpresa y le propina un puñetazo directo a la cara, que lo lanza al suelo. El disparo sale desviado e impacta a pocos metros de Baicha.

– “¿EH?” – se sorprende el chico.

El demonio, en el suelo, mira a Satán.

– “¿De dónde sales tú?” – se pregunta el diablo.

– “Bastardo…” – gruñe Satán, furioso – “Los cobardes como tú… Sois escoria…”

El demonio apunta a Mr. Satán con el dedo.

– “¡MUERE!” – exclama al disparar.

Satán intenta abalanzarse sobre él, pero recibe un disparo en el hombro que lo atraviesa.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Satán.

En mitad del campo de batalla, muy lejos de allí, Ub, que está aturdido en el suelo, abre los ojos.

– “S… ¿Satán…?” – murmura el chico, confuso.

Mr. Satán está ahora tirado en el suelo, taponándose la herida con la mano. El diablo de pie frente a él, apuntándole.

– “A esta distancia no es divertido…” – se burla el diablo. – “Pero tampoco parece que tengas fuerzas para correr…” 

– “He conocido a cobardes como tú…” – dice Satán, dolorido. – “Que matan a inocentes por placer… Me dais asco.”

– “No voy a tolerar que un muerto me dé lecciones morales” – se mofa el diablo, listo para disparar.

Pero en ese instante, Ub llega como un rayo y propina una doble patada al enemigo en el pecho, lanzándole contra una montaña cercana en la que queda incrustado.

Ub se posa en el suelo, con su mirada airada clavada en el enemigo.

– “No dejaré que hagas daño a Mr. Satán.” – sentencia el terrícola.

– “¿Eh?” – se sorprende el Campeón. – “¿Ub?”

En la roca, el diablo intenta liberarse.

– “¿Cuál es tu problema?” – refunfuña el tirador.

– “Le hice una promesa a un amigo.” – dice Ub. – “Y voy a mantenerla.”

Ub alza su mano y apunta al tirador. Su aura se aviva con el Kaioken.

– “¡HAAAAA!” – dispara, desintegrando al enemigo.

Mientras tanto, Madas, Broly y Tapion han aterrizado entre los guerreros Z. 

El joven anciano se acerca a Roshi y hace una reverencia.

– “Maestro Mutenroshi.” – saluda el antiguo Dios. – “Tengo una petición urgente que hacerle…”

– “¿A mí?” – se sorprende el viejo Tortuga.

En otro lugar del campo de batalla, Toppo, Jaco y los cazadores de Spade pelean contra hordas enemigas cuando, de repente, un pequeño diablillo de piel azul, cuernos y alitas de murciélago en la espalda aterriza entre ellos.

– “¡Es mío!” – exclama Spade.

Pero el diablillo detiene al cazador en el aire.

– “Jijiji” – ríe el demonio.

Jaco le dispara, pero los disparos se convierten en vapor al acercarse a él.

– “No, no…” – dice con el dedo, burlón.

Con su poder mental, el diablillo lanza a Spade contra Jaco, y los dos caen al suelo.

Toppo da un paso al frente.

– “De éste me encargo yo…” – dice el justiciero.

El diablillo sacude sus alas y levanta una veintena de piedras diminutas que vuelan hacia Toppo, pero el patrullero se cubre con sus grandes manos.

– “Conmigo no lo tendrás tan fácil, cuernos…” – dice Toppo.

Pero al apartar sus manos, el diablo ha desaparecido.

– “¿Eh?” – lo busca Toppo.

De repente, un rayo negro sorprende al gigantón por la espalda y lo lanza al suelo.

– “¡Jijijiji!” – ríe el menudo enemigo.

– “Maldita sea…” – refunfuña Toppo con un agujero humeante en el traje. – “Ya no tengo edad para esto…”

El diablillo ataca, pero una esfera de ki rojo cae sobre él, desintegrándolo por completo en una explosión.

Una voz conocida llama la atención de Toppo.

– “Pareces cansado, viejo amigo.” – dice Jiren, que llega caminando hasta él.

– “Je…” – sonríe Toppo. – “Tú también estás bastante hecho polvo para ir burlándote de los demás…”

Jiren mira de reojo a Moro, que lucha contra Trunks.

– “Es más fuerte de lo que jamás habría imaginado posible…” – dice el haiirotoko.

Toppo se arranca la parte superior del gi. 

– “Y aun así quieres volver a pelear contra él, ¿verdad?” – dice Toppo.

– “Esta vez no…” – dice Jiren. – “¿Por qué no peleamos juntos?”

– “¿Juntos?” – se sorprende Toppo. – “Por supuesto…” – sonríe. – “Será un honor.”

Mientras tanto, Roshi medita la petición de Madas.

– “Algo tan grande…” – murmura el anciano. – “Para mí sería casi imposible…”

– “Déjeme intentarlo.” – interviene Ten Shin Han. – “Yo también sé usar el Mafuba.”

– “¡Estáis los dos muertos!” – protesta Chaoz. – “¿Sabéis lo que eso significa? ¡Si os excedierais, desapareceríais para siempre!”

– “Y puede que ni siquiera lo lograrais…” – añade Yamcha.

Tapion ofrece su espada de nuevo.

– “Agradezco el intento” – sonríe con melancolía.

Madas frunce el ceño.

– “No es una técnica complicada… Yo podría hacerla.” – dice el anciano. – “Pero no tengo la fuerza suficiente. ¿Creéis que entre los tres podríamos lograrlo?” – pregunta.

– “Es difícil…” – murmura Roshi.

– “He visto practicar a Goten…” – dice Marron. – “Las bases son las de la escuela Kame…”

– “¿Propones que la hagamos todos?” – dice Ten.

– “Podría funcionar…” – cavila Chaoz.

Moro y Trunks siguen peleando. El brujo, poco a poco está superando al mestizo.

– “Estoy harto de estos juegos, muchacho…” – dice Moro, que de un pisotón parte el suelo bajo los pies de Trunks. – “Tenía curiosidad por lo que tu nuevo poder ofrecía… Pero, una vez más, me decepcionáis.

Trunks levita y prepara su “Burning Attack”, pero en el momento que se materializa la esfera de ki, Moro usa su poder mental para hacerla estallar, haciendo que Trunks salga repelido.

– “Se acabó…” – sonríe Moro.

En ese instante, Gohan se abalanza sobre el brujo por la espalda, pero éste se hace intangible, dejando que el mestizo pase de largo.


Gohan se da la vuelta e intenta golpear al brujo, pero éste detiene cada uno de los ataques.

– “Sois testarudos…” – suspira Moro.

El brujo alza una columna de roca que eleva a Gohan por sorpresa y un rayo cae sobre él, haciendo estallar la cima del pilar.

En ese instante, Moro se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki.

– “¡¡KYAAAAAH!!” – grita Slug, que las abalanza sobre el brujo.

Una explosión múltiple sacude Makyo.

Moro sale de la humareda, intangible.

– “Namekiano…” – dice Moro. – “Ni siquiera podéis comprender de lo que soy capaz ahora.” – sonríe.

Moro usa el salto temporal y aparece frente a Slug y le propina un puñetazo en el abdomen. Una extraña vibración sacude al namekiano.

– “Je…” – ríe Moro.

El brujo repite el golpe dos veces y una tercera con más intensidad.

De la espalda de Slug sale propulsado Piccolo, que cae inconsciente. Slug también cae de rodillas, desmayado, con la cara en el suelo.

Moro apunta al eterno namekiano con su mano.

– “Este es el final de tu camino, viejo entrometido…” – sentencia el brujo.

Pero un látigo de ki detiene la mano del brujo. La fusión de Pan y Bra tira con fuerza de su técnica para evitar que Moro dispare.

– “¡No tan rápido, cabrito!” – exclama la guerrera.

La guerrera proyecta una esfera de ki a través del látigo que lo recorre hasta llegar a Moro y estallar.

Broly, que sigue junto a los guerreros Z, que están debatiendo, mira de reojo lo sucedido.

El brujo, lejos de inmutarse por el ataque de las chicas, aparta el humo con la mano.

– “Qué ruidosa…” – se mofa Moro.

La fusión usa la técnica del espejismo y rodea al brujo.

– “Una técnica digna de unas estúpidas niñas…” – se burla la cabra.

La guerrera intenta sorprender al enemigo cayendo del cielo, propulsándose con dos blasts de ki, pero el brujo levanta la mano y las detiene con su poder mental.

– “No me hagáis perder el tiempo…” – dice Moro. – “Tengo un universo que liberar.”

Moro la estampa contra el suelo, noqueándola. La fusión se deshace.

Ahora, Champa y Zamas atacan. El Dai Kaioshin enciende sus espadas de ki e intenta atravesar a Moro, pero este agarra sus antebrazos a la primera, y los aprieta hasta que las armas desaparecen.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Zamas.

De un cabezazo, Moro noquea al Dios.

Champa golpe al brujo por la espalda con las manos juntas, pero el brujo ni parpadea.

– “Creía que eras el Dios de la Destrucción…” – sonríe Moro. – “No eres el primer gotokoneko que me decepciona.” – se da la vuelta.

Champa, frustrado, intenta golpearlo de nuevo, pero Moro le golpea en la frente con el dedo índice, como quien aparta una mosca molesta.

El gato sale disparado a través del campo de batalla.

Pero en ese instante, dos esferas de ki rojo se aproximan al brujo, una por cada lado, e impactan al toparse con él.

Moro se eleva sobre la polvareda para ver lo ocurrido.

Frente a él, Jiren y Toppo se presentan.

– “Vaya, vaya…” – dice Moro. – “¿Vais a darme un discurso sobre justicia?”

– “Ya no sé lo que es la justicia.” – dice Jiren, sorprendiendo a Toppo. – “Pero reconozco el mal cuando lo veo.”

Moro niega con la cabeza.

– “Eso es mutuo.” – sentencia el brujo.

Moro se abalanza contra ellos, que se ponen en guardia, pero se hace intangible en el último instante, para sorprenderles dándoles una patada por la espalda al superarlos.

Jiren y Toppo logran mantener el equilibrio, se dan la vuelta rápidamente y disparan, pero el ataque atraviesa al brujo.

Moro da una fuerte palmada y una onda expansiva destructora empuja a los dos guerreros.

Jiren es el primero en recuperar la estabilidad y embiste al enemigo.

Moro detiene el puñetazo de Jiren, pero al hacerse tangible recibe una ráfaga de ki lanzada por Toppo.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Moro da un puñetazo en el abdomen al haiirotoko y lo lanza contra Toppo, que lo caza al vuelo.

– “¡JIREN!” – exclama su compañero.

Moro se abalanza sobre ambos, dispuesto a darles una patada, pero Toppo cubre a su amigo y recibe el impacto en la espalda. Los dos salen propulsados contra una montaña cercana.

– “Je, je…” – ríe Moro.

De repente, Broly, con su musculatura hiper-desarrollada, sus ojos en blanco y su cabello verde erizado, agarra la cabeza de Moro y lo estampa contra el suelo, arrastrándolo por el campo de batalla.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

El grito llama la atención de Kale y Tarble.

– “Broly…” – sufre ella, que no tarda en identificarlo en lontananza gracias al resplandor verde.

– “Esa forma de nuevo…” – dice Tarble, preocupado. – “Ha liberado sus viejos instintos para intentar pelear…”

Moro detiene su avance y golpea a Broly con sus piernas, haciendo que el saiyajín lo suelte.

Del suelo nacen dos columnas de lava que se unen para empujar al saiyajín hacia el cielo, hasta que éste genera una barrera protectora.

El saiyajín apunta a Moro con ambas manos y lanza un poderoso ataque que cae sobre la superficie de Makyo.

Una gran explosión sacude el planeta, obligando a los dos bandos a cubrirse como pueden.

– “Qué poder tan devastador…” – murmura Reitan.

Entre la polvareda pronto se identifica la figura del brujo, sonriente.

De repente, un rayo cae sobre Broly, pero el saiyajín no parece muy afectadoo.

– “Grr…” – gruñe, furioso.

– “Veamos cuál es tu límite…” – dice Moro.

Otro rayo descarga sobre Broly, uniéndose al anterior. Luego un tercero, después un cuarto. Los rayos imiten una descarga continua sobre el saiyajín.

– “¡GRRRRR…!” – él intenta resistir.

Un quinto y un sexto.

– “¡¡BROLY!!” – exclama Kale, con lágrimas en los ojos.

Un séptimo rayo.

– “¡¡GRRRAAAAAAAAH!!” – brama el saiyajín.

De repente, una gran cantidad de rayos de ki fucsia impactan continuamente sobre Moro que, pese a no causarle daño, llaman su atención.

Freezer está caminando hacia él, con el dedo índice de su mano derecha disparando a discreción.

Moro disipa la tormenta y Broly, que ha perdido su transformación, se precipita contra el suelo.

– “El Emperador Freezer…” – dice el brujo. – “Las historias parece que exageraban.”

Freezer se detiene frente a Moro.

– “Brujo…” – gruñe el tirano. – “Tu secta ha dominado la galaxia durante milenios… Ha controlado a mi familia… Mi padre era solo un peón… y mi hermano…”

– “Hmm…” – murmura el brujo.

– “Supongo no podré considerarme el verdadero Emperador del Universo hasta que acabe contigo…” – dice Freezer.

– “Nos separa un abismo, hijo de Cold.” – se burla Moro.

– “Puede que sí… en poder…” – gruñe Freezer. – “Pero no en rencor.”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

– “Y yo que creía que odiaba a Son Goku y a los saiyajín…” – fuerza una media sonrisa mientras aprieta los puños con fuerza. – “Pero jamás había sentido algo como esto… Que nos hayas manipulado durante tanto tiempo… Eso… ¡¡ESO ME REPUGNA!!”

Freezer activa su 100%, se envuelve en una esfera de ki fucsia y embiste a Moro, que se cruza de brazos pare recibir el impacto. El brujo retrocede unos metros, dejando un surco bajo sus pies.

– “Con esa fuerza no llegarás muy lejos.” – dice Moro.

El brujo crea un torbellino a su alrededor que repele al tirano, y luego usa su poder mental para hacer estallar la burbuja de ki que lo envolvía.

Freezer apunta al enemigo con su mano derecha y dispara un torrente de ki que ni despeina al brujo.

Moro apunta a Freezer con su dedo índice y éste se cubre, esperándose el disparo.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Para sorpresa del tirano, el brazo de Moro se alarga y lo atraviesa.

– “¡¡BHUAAAH!!” – Freezer escupe sangre.

Freezer cae de rodillas al suelo.

– “Un final patético…” – dice Moro, pisándole la cabeza y apretándola contra el suelo lentamente. – “Para un Emperador patético…” 

Moro da un paso atrás y dispara un ataque de ki que desintegra a Freezer.

El brujo escupe al suelo con desprecio y le da la espalda.

– “No tan rápido…” – le sorprende la voz del tirano.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado.” – se mofa Freezer, de pie con los brazos medio abiertos en su típica pose. – “El Emperador aún no ha dicho que puedas retirarte.”

Moro mira detenidamente a Freezer.

– “Inmortal…” – sonríe el brujo. – “Ya no me acordaba…”

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer.

– “¿Crees que eso te da la ventaja?” – dice Moro. – “Voy a encargarme de que tengas una tortura eterna…”

Moro alza su mano y el suelo bajo los pies del tirano se descama en centenares de piedras que se elevan rápidamente cortando múltiples veces al tirano.

– “Tsk…” – protesta Freezer. 

Moro chasquea los dedos y las rocas se tornan incandescentes, quemando también al tirano.

El brujo hace girar su dedo índice y un tornado se genera rodeando a Freezer, atrapando al tirano en ese tormento.

– “¡¡KYAAAAH!!” – grita Freezer.

De repente, un pequeño misil impacta en la nuca de Moro, que lo siente menos que si fuera una picadura de mosquito.

Sobre una piedra, el robot que acompañaba a Freezer ha disparado.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Moro al verlo. – “¿Ahora me lanzan chatarra?”

El brujo, sin dejar de torturar a Freezer, apunta al robot con la mano y lo eleva. El robot mira al cielo y en su ojo, que empieza a quebrarse, se refleja un punto de luz siendo cubierto por una masa oscura.

– “Hermano…” – dice el robot. – “Ya… he… llegado…”

Moro cierra su puño y el robot estalla en mil pedazos.

Pero de repente la oscuridad cubre Makyo, sorprendiendo a Moro.

Tanto el Ejército Universal como los demonios dejan de luchar un instante y miran al cielo, sorprendidos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Jaco.

– “¿Un eclipse?” – se sorprende Reitan.

– “Ya está aquí…” – dice Turles.

Un planeta hecho de metal está cubre lentamente la estrella más cercana a Makyo, hasta taparla por completo. Su luz forma un halo alrededor del nuevo astro.

– “¿EH?” – dice Moro, confuso, que inconscientemente deja de martirizar a Freezer.

El tirano se desploma contra el suelo, sangrando por todas sus heridas.

Un extraño zumbido crescendo empieza a oírse.

Como si de un enjambre se tratara, miles de siluetas abandonan el planeta y descienden sobre la superficie de Makyo.

Miles de Cooler metálicos lleguan a tierra y, sin mediar palabra, empiezan a disparar a los demonios enemigos, tanto con rayos oculares como con blasts de ki.

– “¡¿Están de nuestro lado?!” – se sorprende Cheelai.

– “¡Son refuerzos!” – celebra Ganos.

En M2, los tech-tech trabajan para alimentar el núcleo, y varias estructuras han sido construidas con ese propósito.

– “¡No nos rindamos ahora!” – exclama Merlot.

– “¡Más energía!” – añade Pinot.

Freezer, pese a todo el castigo, sonríe.

– “Ya era hora… hermano…” – murmura.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

“¿Cómo se puede albergar un odio así…?”

Moro y Trunks se encuentran cara a cara.

– “Tomar el cuerpo de tu pupilo no está bien, ángel…” – se mofa el brujo. – “Pero supongo que no debería sorprenderme, pues sois todos el mismo.”

En el interior de la mente de Trunks, Whis aparece a su lado. 

– “Whis…” – se sorprende el mestizo.

– “Hola de nuevo, Trunks.” – saluda el ángel.

– “¿Qué haces aquí…?” – se pregunta el hijo de Vegeta.

Champa y Zamas se quedan boquiabiertos.

– “Whis…” – dice el Hakaishin, sorprendido.

El ojo gris de Trunks se clava en Moro.

– “Este joven tiene mucho talento.” – dice Whis. – “Hacía tiempo que no me encontraba con alguien tan prometedor.” – sonríe.

En el interior de su mente, Whis pone la mano sobre el hombro de Trunks y sonríe.

– “El poder que me has cedido…” – dice el mestizo. – “No ha sido suficiente.” – agacha la cabeza. – “Lo siento.”

– “Toda la vida has sentido que tu poder era insuficiente…” – dice Whis.

– “Hmm…” – lamenta el mestizo.

– “Pero esta vez aún estás a tiempo.” – añade el ángel.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

– “Mira a tu alrededor.” – dice Whis. – “Tus compañeros esperan.”

El mestizo puede sentir a Toppo y a Jaco peleando, a Champa y a Zamas observándole, a los guerreros Z celebrando la victoria de Roshi, a Bra volando a través del campo de batalla, y a Cheelai, con el corazón en un puño al ver a los diablos avasallando a la patrulla.

– “¿Qué vas a hacer?” – pregunta Whis.

En el exterior, Trunks extiende su mano y reclama su espada, que acude al instante a su llamada.

Una suave brisa hace ondear su cabello suavemente durante un instante antes de que un remolino de ki reavive su aura incolora y genere una poderosa ventisca.

– “¿Mmm…?” – se sorprende Moro.

El ojo gris de Trunks refleja al brujo.

– “Voy a protegerlos.” – dice el mestizo. – “Voy protegerlos a todos.”

Mientras tanto, la diablesa de piel verde menta embiste a Toppo, que intenta atraparla con sus grandes manos, pero ella salta rápidamente dando una pirueta y casi logra dejarlo ciego de una cuchillada. Por suerte, el corte no es más profundo que el párpado.

– “Tsk…” – protesta Toppo. – “Maldita…”

Ella aprovecha para atacar de nuevo y salta sobre Toppo para empujarlo con ambas piernas, lanzándolo lejos.

Jaco dispara y la diablesa retrocede desviando los disparos con sus dagas.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe ella, que ágilmente corre por el campo de batalla intentando flanquear al patrullero.

– “Qué rápida es…” – se preocupa Jaco, sin dejar de disparar.

La diablesa recorta distancias rápidamente hasta que se abalanza sobre el patrullero, dagas en alto.

Pero en ese instante, un arpón de ki atraviesa su espalda y ella se desploma contra el suelo, obligando a Jaco a dar un paso a un lado para que no se le caiga encima.

– “¿Eh?” – se extraña el patrullero.

Spade ha sido el lanzador.

– “¿Ahora ayudas a la Patrulla Galáctica?” – se mofa Klub de su compañero.

– “Ese demonio parecía una presa interesante…” – se excusa Spade.

Jaco saluda desde la distancia.

– “¡GRACIAS, SPADE!” – dice el patrullero.

– “¡OOH!” – exclama Hart. – “¡Si hasta sois amigos!” – se burla.

– “¡¡NO LO CONOZCO DE NADA!!” – protesta Spade. – “Será que aparecemos en sus archivos…”

– “Claro…” – se burla Dmond.

Pero de repente, la diablesa se pone en pie.

– “¡¿AH?!” – se asusta Jaco, que con sus botas se propulsa hasta los cazadores.

– “¿Sigue viva?” – se extraña Spade.

– “Estos diablos son resistentes…” – protesta Jaco. – “Spade y yo la distraeremos. Dmond, Klub y Hart, preparad una jaula de ki.”

Los cazadores se miran entre ellos.

– “¿Se sabe también nuestros nombres?” – se preguntan.

La diablesa, ahora enfurecida, ataca de nuevo.

– “¡AHÍ VIENE!” – exclama Jaco.

No muy lejos de allí, Freezer está enfrentándose a la diablesa con aspecto marino, cuyos tentáculos de pulpo intentan atrapar al tirano.

Freezer usa los láseres de sus ojos para cortarlos, pero parece que otros nuevos aparezcan sin cesar.

– “Tenéis unas habilidades muy convenientes…” – protesta el tirano.

Freezer usa el Rayo Mortal con ambos dedos, disparando continuamente como hizo en Namek para castigar a Piccolo, y sigue destruyendo los tentáculos eternos de su enemiga.

De repente, la diablesa proyecta un chorro de tinta negra desde su boca que baña a Freezer.

– “¿Qué diablos es esto?”- se pregunta Freezer.

Pero antes de que pueda dar con una respuesta, el demonio del frío se encuentra rodeado de oscuridad. 

Lentamente, frente a él aparece Son Goku transformado en Súper Saiyajín, con su gi destruido por la batalla de Namek.

– “¿Qué?” – se asusta el tirano.

– “No tiene sentido seguir luchando contra alguien que está atemorizado…” – dice Goku. – “Vivirás con una herida en tu orgullo que jamás se curará…”

– “Tsk…” – aprieta el puño Freezer, reviviendo su momento más bajo.

La voz de la diablesa retumba en la oscuridad.

– “No fuiste capaz de derrotar a un simple saiyajín…” – dice ella. – “¿Y te haces llamar Emperador?”

El cuerpo del tirano tiembla… pero ese temblor se convierte poco a poco en risa.

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “¿En serio? ¿Esto es lo mejor que tienes?”

La diablesa frunce el ceño y aparece frente al tirano. Goku se desvanece.

– “¿Qué insinúas?” – pregunta ella.

– “Si quieres saber lo que de verdad me saca de mis casillas, vas a tener que profundizar más.” – se mofa Freezer.

El tirano cierra los ojos y se concentra. La mente de la diablesa se llena de imágenes que le transmiten las emociones del tirano.

– “Este… odio…” – se asusta ella.

De repente, un rayo mortal la atraviesa.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el tirano.

La diablesa tose sangre.

– “¿Cómo se puede albergar un odio así…?” – se pregunta ella. – “No es posible… Ningún mortal…”

El tirano carga su dedo de nuevo y sonríe de forma pícara antes de disparar.

Lejos de allí, Broly ha llevado a Tapion hasta el gigante Ba, que está pisando demonios indiscriminadamente. Broly ha volado hasta ponerse frente a su cara.

– “¡BA!” – exclama Broly. – “¡Necesita ayuda!”

El gigante, al verlos, extiende su mano, y Broly y Tapion descienden sobre ella.

– “Ba…” – murmura el gigante.

– “¡¿Puedes hacer algo?!” – pregunta el saiyajín.

El gigante examina detenidamente a Tapion, que de repente se deja caer de rodillas y se sujeta la cabeza, atormentado por el diablo que alberga en su interior.

Ba se aleja un poco instintivamente.

– “¡Por favor!” – insiste Broly.

El gigante busca en su cinturón una cantimplora, la destapa y rocía al konatsiano.

Cuando el agua entra en contacto con la piel de Tapion, el muchacho grita de dolor.

– “¡AAAAAAAAAH!” – sufre el konatsiano.

– “¡¡Aguanta!!” – lo anima Broly.

– “¡ES INÚTIL!” – insiste Tapion. – “Su poder es mayor que nunca…” – añade. – “Solo la vieja caja de música podría contener un poder como este…”

Broly se queda perplejo. Se siente impotente por no poder ayudar a alguien que sufre de una forma tan familiar a su propio tormento.

– “Tienes que hacerlo…” – pide Tapion. – “Por favor…”

El saiyajín mira la espada del konatsiano con horror.

– “No quiero que me utilicen… Para hacer daño a nadie…” – llora Tapion. – “Por favor… ¡MÁTAME!”

Broly, con lágrimas en los ojos, empuña la espada y la levanta.

– “Gracias…” – dice Tapion. – “Pronto estaré contigo, Minosha…” – murmura.

El saiyajín baja la espada… pero alguien le agarra el brazo repentinamente.

– “¿EH?” – se sorprende Broly.

Madas ha intervenido en el último instante.

– “¡¿Qué?!” – miran Tapion y Broly al ira-aru.

– “Hay otra forma…” – dice el joven anciano.

En otro punto del campo de batalla, Spade usa una lanza de ki para detener los ataques de la diablesa.

Jaco flanquea a su enemiga y dispara, pero ella se revuelve rápidamente y repele los disparos.

Spade aprovecha para propinarle un puñetazo que la hace retroceder, y Jaco asciende usando sus botas propulsoras y dispara mientras dibuja un arco sobre ella, logrando alcanzarla varias veces.

Pero lejos de detener al enemigo, ella se alimenta de ese dolor y muestra los colmillos.

– “¡AHORA!” – exclama Spade.

Los otros tres cazadores proyectan su jaula de ki y encierran a la mujer, que al verse atrapada no duda en embestir contra los barrotes a la desesperada, sin éxito.

– “¡Bien hecho!” – celebra Jaco.

La diablesa está rabiosa.

– “¡¡BASTARDOS!!” – grita ella, lanzando una de sus dagas hacia Jaco.

– “¡¿AH?!” – se cubre el patrullero.

Pero la daga se ensarta en la palma de la mano de Toppo, que ha intervenido para proteger a su compañero.

Toppo se arranca el cuchillo y lo lanza a un lado.

– “Gracias” – suspira Jaco, aliviado.

Toppo apunta a la mujer con su brazo derecho extendido, agarrándolo con la mano izquierda.

– “¡JUSTICE BANG!” – dispara el guerrero.

Una esfera de ki rojo impacta contra el enemigo y estalla, causando un gran estruendo.

En otro punto del campo de batalla, un diablo de piel marrón, uñas negras, descalzo, con pantalón bombacho gris, y cabello blanco que parece engominado hacia atrás, cae por sorpresa a Ub, que cruzaba volando el campo de batalla junto a Bra.

– “¡UB!” – se preocupa ella.


El diablo mira a la mestiza y vomita una telaraña que la pilla desprevenida.

– “¡AH!” – se queja ella, que cae al suelo envuelta en esa sustancia viscosa.

Ub ha quedado fuera de combate. El enemigo camina hacia Bra, que lucha por liberarse.

– “Es inútil…” – dice el demonio.

Un punzón nace de la cara anterior de su antebrazo y lo ensarta en el costado de la muchacha.

– “¡AAAAH!” – grita ella.

Una filigrana en el pecho del demonio se ilumina de color granate.

– “Mm…” – disfruta el diablo. – “Tienes una energía muy sabrosa…”

De repente, alguien propina una patada en la cara al demonio y lo hace retroceder.

– “¡PAN!” – se sorprende Bra.

– “¿Creías que dejaría que te divirtieras sola?” – sonríe la hija de Gohan.

En ese instante, alguien desgarra la red que atrapaba a Bra, liberándola.

– “¡¡MARAIKOH!” – se alegra la hija de Vegeta al ver al dragón humanoide.

– “Me alegro de veros.” – sonríe el ryujín.

Bra se pone en pie.

– “Me ha pillado desprevenida…” – se excusa ella.

– “¿Le damos una lección?” – sonríe Pan.

– “Je… jeje…” – responde Bra, con una risa cómplice.

El demonio se levanta frustrado.

– “¡¿Creéis que podéis derrotarme?!” – dice el enemigo.

Pan y Bra lo ignoran y realizan la danza metamor.

El destello hace retroceder al diablo y cubrirse los ojos, y al abrirlos se encuentra con la guerrera definitiva frente a él, transformada en Súper Saiyajín 2.

– “¡¿EH?!” – se asusta al sentir el poder de la fusión.

Aterrado, agarra a Ub del pelo y lo levanta del suelo.

– “¡¿Creéis que os saldréis con la vuestra, así como así?!” – exclama el enemigo. – “¡¡SI OS MOVÉIS MATARÉ A VUESTRO AMIGO!!”

La fusión sonríe y apunta al enemigo con ambas manos, generando en cada una de ellas una esfera de ki.

– “¡¿AH?!” – se asusta de nuevo el diablo. – “No… ¡NO OS ATREVERÉIS!” – exclama, desesperado.

– “Je…” – sonríe la guerrera.

La fusión extiende los brazos hacia atrás y dispara contra el suelo, usando el blast para proyectarse a una velocidad de vértigo y propinar un rodillazo en la cara del enemigo, que suelta a Ub y sale proyectado a través del campo de batalla, chocando con otros diablos y rocas a su paso.

La fusión agarra a Ub antes de que caiga al suelo.

– “Son… fascinantes…” – se queda boquiabierto Maraikoh.

Moro y Trunks se han enzarzado de nuevo en un violento combate. 

El brujo levanta una gran cantidad de pequeñas piedras del suelo y éstas empiezan a derretirse antes de ser lanzadas hacia el mestizo, que las esquiva ágilmente mientras avanza.

El mestizo intenta ensartar a Moro con su espada, pero se torna intangible.

Zamas y Champa miran asombrados.

– “¿Le ayudamos?” – se pregunta Champa.

– “¿Crees que podemos?” – responde Zamas.

– “Qué rabia…” – protesta el gotokoneko. – “Sin nuestros poderes divinos…”

Moro y Trunks usan el salto temporal y desaparecen, solo haciéndose visibles en el momento de intercambiar golpes.

En el Más Allá, Baba apremia al joven ogro.

– “¡¿Y los androides?!” – dice ella. – “¡Esos dos podrían ayudar!”

– “¿Me ve con cara de mecánico?” – refunfuña él.

– “¿A quién más podemos enviar?” – se pregunta ella.

En ese instante, alguien llega al Puesto Fronterizo.

– “¿Eh?” – se sorprende Baba.

– “¿Ustedes?” – se poner nervioso el joven.

El ogro se levanta y hace una gran reverencia.

El portal al Makai sigue abierto y los diablos que emergen continuamente causan estragos.

– “¡No os rindáis!” – exclama Cheelai a sus compañeros.

Shisami agarra a un diablo por la cara y lo estrella contra el suelo.

– “¡No retrocedáis!” – ordena el akaburu a los suyos.

De repente, alguien imbuido por un aura flamígera roja cruza el campo de batalla y crea una separación entre el ejército universal y los diablos.

Un instante después, se forma una barrera azul entre los dos bandos.

– “¿Eh?” – se sorprende Cheelai.

Los demonios embisten contra la barrera y se amontonan sobre ella.

Al frente del ejército universal descienden cinco individuos vestidos con túnicas negras adornadas con el kanji “Kaio”.

– “Esta vez nos toca actuar…” – dice el barbudo Dai Kaioshin.

– “Hay que ponernos puños a la obra…” – dice el Kaio del Norte, que no puede aguantarse la risa ante su propio chascarrillo.

Los otros tres Kaios sienten vergüenza ajena.

– “Siempre igual…” – protesta el Kaio del Oeste.

– “Qué poca clase…” – añade la Kaio del Este.

– “Esto no es serio…” – refunfuña el Kaio del Sur.

– “A mí me ha hecho un poco de gracia.” – sonríe el Dai Kaioshin.

Freezer observa a lo lejos la barrera protectora.

– “Solo un poco más…” – murmura el tirano, preocupado.

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

“¿Qué tal todo, amigo mío?”

Un demonio con pinzas de cangrejo y un gran ojo rojo ha salido del portal, frustrando el plan de Gohan.

– “Maldita sea…” – murmura el mestizo.

Pan y Gohan se ponen en guardia.

– “Deja que yo me encargue.” – dice el mestizo.

– “No he regresado para quedarme al margen.” – protesta Pan.

– “Es peligroso…” – insiste Gohan. – “Y si mueres ahora…”

En ese instante, alguien más aterriza junto a ellos.

– “¿Eh?” – se da la vuelta Pan. – “¡¿EH?!” – se sorprende la muchacha. – “¡¿MAMÁ?!”

– “¡¿VIDEL?!” – se sorprende Gohan.

Videl, con el uniforme de Gran Saiyaman 2 pero sin casco, saluda.

Como si de dos niños se tratara, Pan y Gohan abrazan a Videl.

– “Videl… yo…” – dice Gohan, con ojos vidriosos.

– “Mamá…” – llora Pan.

– “Tranquilos…” – dice Videl, acariciándoles la cabeza. – “Todo irá bien.”

El monstruo cangrejo abre una de sus pinzas y dispara a un grupo de soldados imperiales, acabando con ellos.

– “¿Qué haremos con él?” – dice Videl.

– “¡¿Haremos?!” – se sorprende Gohan. 

– “Por supuesto.” – le regaña Videl, poniendo los brazos en jarra. – “Puede que tú seas el primer Gran Saiyaman, ¡pero no eres el único!”

– “¡ESO!” – añade Pan.

Una tierna sonrisa se dibuja en el rostro de Gohan.

– “Está bien” – asiente el mestizo.

Los tres se ponen en guardia hacia el enemigo.

– “¿Estáis listas?” – pregunta Gohan.

– “¡Sí!” – responden las dos.

– “¡VAMOS!” – exclama Gohan.

Los tres héroes salen volando hacia el monstruo.

Mientras tanto, en el cielo, Tapion ha ofrecido su espada a Broly.

– “Tienes que acabar conmigo mientras el monstruo sigue encerrado…” – dice el konatsiano. – “Rápido…”

– “¿Eh?” – dice Broly, algo confuso.

– “No te preocupes.” – dice Tapion. – “Es necesario.” – insiste con su oferta.

Broly empuña la espada y la observa.

– “Gracias.” – dice Tapion, cerrando los ojos, agachando la cabeza y ofreciendo su nuca.

Pero para sorpresa del konatsiano, Broly lo agarra del brazo y lo arrastra volando hacia la superficie de Makyo.

– “¡¿QUÉ?!” – se extraña Tapion. – “¡¿Qué haces?!”

El saiyajín vuela a toda velocidad.

En tierra, Krilín y Marron avasallan al pequeño demonio de piel roja, que ahora poco puede hacer ante los ataques combinados de padre e hija.

– “¡Sigue así!” – anima Krilín. – “¡Ya lo tenemos!”

Los dos le propinan una patada en el pecho y lo empujan hacia atrás.

– “KA… ME…” – se prepara Krilín.

– “HA… ME…” – le acompaña Marron.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – disparan a la vez.

La técnica de la escuela Tortuga engulle al enemigo y lo desintegra.

En otro punto del campo de batalla, Yamcha está peleando contra el demonio verde. El intercambio de golpes es igualado hasta que un golpe de colmillo de lobo atraviesa la defensa del diablo y lo empuja a varios metros de distancia.

– “Je…” – sonríe Yamcha.

– “¡BRAVO, PAPÁ!” – exclama Baicha.

De repente, el diablo hace una mueca diabólica y varios tentáculos nacen de sus brazos y chispean electricidad.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Yamcha.

El demonio proyecta los cables de su mano derecha y Yamcha los detiene con su brazo izquierdo; los tentáculos se enrollan en él.

El diablo sonríe. Una descarga eléctrica recorre sus apéndices hasta alcanzar a Yamcha.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el terrícola.

– “¡PAPÁ!” – sufre Baicha, que corre hacia él.

Yamcha hace un esfuerzo titánico para recuperar la compostura; la descarga no cesa.

– “No… no te acerques…” – advierte el terrícola a su hijo.

Baicha se detiene, sin saber qué hacer.

Yamcha agarra los tentáculos con ambas manos, sorprendiendo al enemigo, y tira de ellos con todas sus fuerzas, atrayendo al diablo hacia él.

Yamcha choca con su cabeza contra la del demonio, haciendo que este caiga de espaldas al suelo.

– “No me subestimes…” – dice el terrícola, con su cuerpo humeante por la descarga.

– “Oooh…” – dice Baicha, admirando a su padre.

No muy lejos de allí, Ten Shin Han y Chaoz se encuentran luchando contra los otros dos demonios.

El demonio rosado propina un puñetazo a Ten y éste se cubre con ambos brazos frente al pecho, haciendo que el terrícola retroceda.

– “¿Eh?” – se da cuenta Ten de que tiene escarcha en sus brazos.

– “Je, je…” – ríe el demonio.

El diablo embiste a Ten de nuevo e intenta propinarle un nuevo puñetazo. El terrícola retrocede y el diablo acaba golpeando el suelo, del que repentinamente nacen varias estalagmitas de hielo.

– “Tsk…” – se preocupa Ten.

Mientras tanto, Chaoz lanza un Dodonpa a su adversario, pero el ataque es absorbido por el horondo monstruo amarillo y remitido como si éste fuera un tirachinas, casi alcanzando a Chaoz.

– “Qué tipo tan raro…” – piensa el terrícola.

Oli observa a los guerreros pelear, asombrada ded que sean solo humanos.

El demonio rosado ataca de nuevo. Ten reacciona con un Taiyo-ken.

Cegado y frustrado, el diablo golpea el suelo con ambos puños, generando una gran zona helada de estalagmitas que obligan a Ten a elevarse.

El terrícola coloca los dedos índice y corazón de ambas manos en su frente y con su tercer ojo lanza un rayo de ki que impacta en el enemigo, que con su mano intenta detener el rayo.

Ten rodea al diablo sin dejar de disparar, y el enemigo se da la vuelta intentando cubrir el rayo con sus manos.

El terrícola cesa su rayo ocular y se lanza contra el enemigo, intentando propinarle una patada. El diablo detiene el golpe con sus brazos frente a su cara.

De repente, Ten genera tres clones. Dos se colocan uno a cada lado del diablo y el tercero detrás.

– “¡¿AH?!” – se asusta el diablo.

– “¡¡HYAAAAA!!” – exclaman los Ten.

Los cuatro clones golpean al enemigo con su puño ametrallador. Abrumado, el diablo cede ante la velocidad y potencia de tantos golpes consecutivos.

Cerca de allí, Chaoz lanza rocas con su poder telequinético al orondo demonio, pero estas rebotan sin causarle ningún daño.

– “¿Qué hago…?” – se pregunta el terrícola.

De repente, un Kienzan se acerca a toda velocidad hacia el enemigo, pero el diablo esconde la cabeza como si fuera una tortuga y el disco cortante pasa de largo.

Krilín desciende al lado de Chaoz.

– “Lastima…” – protesta Krilín. – “Pensé que lo tenía…”

– “¡Krilín!” – sonríe Chaoz.

– “¿Qué tal todo, amigo mío?” – sonríe su antiguo compañero.

Chaoz asiente.

El demonio, tras suspirar aliviado, ruge enfadado, e interrumpe el reencuentro.

– “Su piel parece de goma…” – dice Chaoz. – “Nada de lo que le lanzo le hace ningún efecto…”

– “Entiendo…” – cavila Krilín. 

– “O le rebota o incluso me lo remite como si fuera un tirachinas…” – añade Chaoz.

– “¡EH!” – exclama el terrícola, que ha tenido una idea. – “¡ESO ES!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el antiguo discípulo de la escuela Grulla.

– “No es como Majin Bu…” – dice Krilín. – “Ha esquivado mi ataque porque podría haberle hecho daño…”

– “¿Entonces?” – pregunta Chaoz.

– “Su elasticidad tiene un límite…” – sonríe Krilín con confianza. – “¿Estás preparado para lanzar tu mejor Dodonpa?”

El demonio inspira con todas sus fuerzas y se hincha para luego soplar fuerte y generar un vendaval que hace retroceder a nuestros dos amigos.

– “Maldita sea…” – protesta Krilín.

En el Puesto Fronterizo, Baba sigue apresurando al joven ogro.

– “¡NOS HACEN FALTA MÁS GUERREROS!” – exclama ella.

– “Tranquila, señora…” – dice el ogro. – “Acabo de mandar a uno con estatus de héroe en ese planeta que llaman Tierra…”

Baba se extraña, pues cree que todos los grandes guerreros de su hogar ya están participando. La anciana se acerca al gran libro y lo mira disimuladamente.

– “Oh, no…” – suspira al ver el nombre. 

De repente, un grito se oye en el cielo.

– “¡YaaaaAAAAH!” – se oye cada vez más fuerte.

Alguien está cayendo desde las alturas; es Mr. Satán.

El Campeón se precipita sin frenos sobre la cabeza del demonio amarillo y le cierra la boca, haciendo que el aire le salga pro la nariz y se eleve como un globo pinchado.

Satán cae de culo al suelo a unos pocos metros de distancia.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el terrícola, masajeándose el trasero dolorido. – “¡¿EH?!” – se asusta al ver la batalla que lo rodea. – “¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!”

– “¿SATÁN?” – se sorprende Krilín. – “Ja… jaja…” – ríe. – “¡Siempre tan oportuno!”

– “Jaja…” – ríe Chaoz.

El demonio amarillo se pone en pie de nuevo. Krilín y Chaoz se ponen serios.

– “¡VAMOS!” – exclama Krilín.

Los dos terrícolas vuelan hacia su enemigo. Chaoz recoge rocas con su poder mental mientras avanza junto a Krilín, y al estar más cerca se las lanza al diablo.

Todos los proyectiles salen rebotados sin causar ningún daño al diablo, pero al repeler el último, éste se da cuenta de que Krilín ya no está.

– “¡HAAAAAA!” – exclama Krilín, que a espaldas del enemigo ha lanzado un Kamehameha que impacta en su espalda, provocando una invaginación en la piel del demonio que carga para devolverlo. – “¡AHORA, CHAOZ!”

– “¡¡DODONPA!!” – no duda su compañero.

El ataque de Chaoz impacta en el mismo lugar que el de Krilín pero al otro lado, en el abdomen ahora abultado del diablo.

Los dos ataques presionan en la piel del demonio, que ahora parece un donut, con las dos técnicas apretando la una contra la otra, en su barriga y en su espalda.

– “¡¡¡HAAAAAA!!!” – aumenta los terrícolas el poder de sus ataques.

La piel que separa las dos técnicas es cada vez más fina hasta que, finalmente, se desgarra, permitiendo que ambos ataques entren en contacto y estallen, haciendo que el diablo explote en mil pedazos.

Cerca, Yamcha sigue peleando con su enemigo. El terrícola parecía tener la ventaja con sus colmillos de lobo, pero ahora el diablo está envuelto en electricidad, pone a Yamcha a la evasiva.

Yamcha recupera distancia y genera una Shokidan.

– “¡HA!” – la lanza al enemigo.

El diablo se aparta y la deja pasar, pero Yamcha la redirige y el demonio la tiene que evitar de nuevo. 

Ahora es Yamcha quien hace que el diablo tenga que evadir sus ataques.

– “Je…” – sonríe el terrícola.

– “¡Muy bien, papá!” – celebra Baicha.

Pero el demonio entrelaza los tentáculos que tiene en sus brazos y genera una pequeña red entre sus manos. Con ella, el diablo caza la Shokidan, y tras dar una vuelta sobre sí mismo, se la remite a Yamcha.

El terrícola se ve obligado a desviarla hacia el cielo, pero el enemigo ha aprovechado la distracción para abalanzarse sobre él y propinarle un puñetazo atronador que lo lanza contra una roca cercana.

– “¡PAPÁ!” – se preocupa su hijo, que corre a socorrerlo.

El demonio sonríe, fanfarrón.

– “Eres débil, humano…” – dice el diablo.

Yamcha se pone en pie, magullado, y sonríe.

– “Parece que desconoces la verdadera fuerza del lobo…” – replica Yamcha.

– “¿Eh?” – dice el demonio, algo confuso.

– “El poder del lobo… reside en la manada.” – sentencia Yamcha.

En ese instante, Krilín, Marron, Ten Shin Han y Chaoz aterrizan a su lado.

Mientras tanto, Videl, Pan y Gohan cargan contra el cangrejo.

Gohan se adelante e intenta propinar un puñetazo al monstruo, que se cubre con ambas pinzas frente al pecho.

– “Je…” – sonríe Gohan.

Videl y Pan flanquean al enemigo, una por cada lado.

– “¡¡HAAAA!!” – disparan a la vez una larga ráfaga de ki.

El monstruo siente la presión de los ataques en sus costados y se revuelve, haciendo que se desvanezcan.

El monstruo apunta a las chicas con sus pinzas abiertas, que empiezan a concentrar ki en su interior, pero inmediatamente Gohan usa el Taiyo-ken y con un fuerte destello lo ciega.

El cangrejo dispara a discreción y aniquila varias decenas de diablos.

Los tres Gran Saiyaman se reúnen frente al enemigo, sobrevolándolo.

– “¡JUNTOS!” – exclama Gohan.

Los tres colocan las manos en sus frentes.

– “¡¡MASENKO!!” – exclaman a la vez.

Los ataques se combinan en un gran Masenko que impacta de lleno contra el ojo del cangrejo, introduciéndose en su interior y haciéndolo estallar.

Mientras tanto, Moro se encuentra cara a cara con Zamas y Champa, a los que no tarda en unírseles Trunks.

– “Vaya, vaya…” – sonríe el brujo. – “Los Dioses y su mascota…”

– “Nuestros errores y los de nuestros antepasados han provocado tu renacer.” – dice Zamas.

– “Es nuestro deber destruirte.” – añade Champa.

Moro abre y cierra los puños con impaciencia.

– “Vuestro poder es ridículo comparado con el mío…” – dice el brujo. – “Vuestra era ha terminado.” – añade. – “El Universo será libre al fin.”

– “¿Con tus demonios destruyéndolo todo?” – pregunta Trunks.

– “Si eso es lo que quieren…” – sonríe Moro. – “¿No es eso libertad?”

– “Eso es anarquía” – replica Zamas.

– “¿Y son mejores las reglas arbitrarias impuestas por un tirano?” – pregunta el brujo.

– “Tsk…” – protesta Trunks.

Champa y Zamas disparan, pero Moro alza un muro de roca que estalla con el impacto; el brujo ha desaparecido.

De repente, el brujo se materializa entre los tres guerreros, que intentan golpear al enemigo, pero éste detiene los golpes de Zamas, Champa y Trunks y los repele creando una onda expansiva de viento.

Trunks ha resistido el empujón, pero ha perdido su arma. 

El mestizo embiste de nuevo e inicia un intercambio de golpes con el brujo. Los movimientos de Trunks son sencillos pero precisos. No desperdicia ni un ápice de energía.

Champa se pone en pie y se fija en el mestizo.

– “Esa forma de moverse…” – se sorprende al reconocerla.

Pese a la habilidad de Trunks, Moro invoca un rayo del suelo y obliga al mestizo a retroceder usando el salto temporal.

– “Tsk…” – protesta el brujo, molesto con su adversario.

Pese a todo lo logrado por nuestros amigos, más enemigos siguen saliendo del portal al Makai.

En tal dimensión, Goten, Trunks y Dabra miran a Vegeta sorprendidos ante sus palabras.

– “¿Sugieres que me enfrente a Moro?” – dice el Rey de los Demonios. – “Eso sería conveniente para vosotros, ¿eh?” – se mofa. 

Vegeta da la espalda al diablo y mira la gran columna de hielo que encierra a Goku.

– “Yo sé lo que debo hacer. “- dice el saiyajín. – “¿Lo sabes tú?”

Dabra aprieta los dientes, frustrado.

Trunks se acerca a su padre.

– “Papá…” – dice el mestizo. – “¿Qué pretendes?”

– “Estoy muy orgulloso de ti, hijo mío.” – sonríe Vegeta, melancólico.

Vegeta separa el brazo derecho de su cuerpo en señal de bienvenida.

– “Dame un abrazo, Trunks.” – dice el saiyajín.

Los ojos de Trunks se humedecen y se funde en un abrazo con su padre.

Al separarse se limpia las lágrimas.

Vegeta mira a Goten.

– “Si no logramos salir de aquí, no olvides que Gohan y tú sois los hijos de Son Goku.” – dice el saiyajín. – “Debéis estar a la altura de lo que eso significa.” 

Son Goten asiente.

Vegeta se dirige de nuevo a Trunks.

– “Dile a tu madre y a Bra que siento mucho no poder estar a su lado más tiempo.” – dice el saiyajín, que esboza una media sonrisa. – “Pero al menos asegúrate de que sepan que en el último momento estuve a la altura.”

Trunks, con los ojos vidriosos, asiente.

– “Ahora salid de aquí.” – sentencia Vegeta.

Goten y Trunks salen volando de la gruta.

Dabra y Vegeta se quedan solos.

– “¿Qué me impide matarte?” – dice el diablo.

– “¿De qué serviría?” – pregunta Vegeta.

– “Tsk…” – protesta Dabra.

Vegeta se sienta en el suelo, apoyado en una roca, junto al hielo.

– “Creo que tienes una decisión que tomar.” – dice el saiyajín, apoyando la cabeza y cerrando los ojos.

En la oscuridad, Goku sigue caminando hacia la fuente de calor naranja.