DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

DBSNL // Capítulo 255: La determinación de Trunks

“¿Cómo se puede albergar un odio así…?”

Moro y Trunks se encuentran cara a cara.

– “Tomar el cuerpo de tu pupilo no está bien, ángel…” – se mofa el brujo. – “Pero supongo que no debería sorprenderme, pues sois todos el mismo.”

En el interior de la mente de Trunks, Whis aparece a su lado. 

– “Whis…” – se sorprende el mestizo.

– “Hola de nuevo, Trunks.” – saluda el ángel.

– “¿Qué haces aquí…?” – se pregunta el hijo de Vegeta.

Champa y Zamas se quedan boquiabiertos.

– “Whis…” – dice el Hakaishin, sorprendido.

El ojo gris de Trunks se clava en Moro.

– “Este joven tiene mucho talento.” – dice Whis. – “Hacía tiempo que no me encontraba con alguien tan prometedor.” – sonríe.

En el interior de su mente, Whis pone la mano sobre el hombro de Trunks y sonríe.

– “El poder que me has cedido…” – dice el mestizo. – “No ha sido suficiente.” – agacha la cabeza. – “Lo siento.”

– “Toda la vida has sentido que tu poder era insuficiente…” – dice Whis.

– “Hmm…” – lamenta el mestizo.

– “Pero esta vez aún estás a tiempo.” – añade el ángel.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

– “Mira a tu alrededor.” – dice Whis. – “Tus compañeros esperan.”

El mestizo puede sentir a Toppo y a Jaco peleando, a Champa y a Zamas observándole, a los guerreros Z celebrando la victoria de Roshi, a Bra volando a través del campo de batalla, y a Cheelai, con el corazón en un puño al ver a los diablos avasallando a la patrulla.

– “¿Qué vas a hacer?” – pregunta Whis.

En el exterior, Trunks extiende su mano y reclama su espada, que acude al instante a su llamada.

Una suave brisa hace ondear su cabello suavemente durante un instante antes de que un remolino de ki reavive su aura incolora y genere una poderosa ventisca.

– “¿Mmm…?” – se sorprende Moro.

El ojo gris de Trunks refleja al brujo.

– “Voy a protegerlos.” – dice el mestizo. – “Voy protegerlos a todos.”

Mientras tanto, la diablesa de piel verde menta embiste a Toppo, que intenta atraparla con sus grandes manos, pero ella salta rápidamente dando una pirueta y casi logra dejarlo ciego de una cuchillada. Por suerte, el corte no es más profundo que el párpado.

– “Tsk…” – protesta Toppo. – “Maldita…”

Ella aprovecha para atacar de nuevo y salta sobre Toppo para empujarlo con ambas piernas, lanzándolo lejos.

Jaco dispara y la diablesa retrocede desviando los disparos con sus dagas.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe ella, que ágilmente corre por el campo de batalla intentando flanquear al patrullero.

– “Qué rápida es…” – se preocupa Jaco, sin dejar de disparar.

La diablesa recorta distancias rápidamente hasta que se abalanza sobre el patrullero, dagas en alto.

Pero en ese instante, un arpón de ki atraviesa su espalda y ella se desploma contra el suelo, obligando a Jaco a dar un paso a un lado para que no se le caiga encima.

– “¿Eh?” – se extraña el patrullero.

Spade ha sido el lanzador.

– “¿Ahora ayudas a la Patrulla Galáctica?” – se mofa Klub de su compañero.

– “Ese demonio parecía una presa interesante…” – se excusa Spade.

Jaco saluda desde la distancia.

– “¡GRACIAS, SPADE!” – dice el patrullero.

– “¡OOH!” – exclama Hart. – “¡Si hasta sois amigos!” – se burla.

– “¡¡NO LO CONOZCO DE NADA!!” – protesta Spade. – “Será que aparecemos en sus archivos…”

– “Claro…” – se burla Dmond.

Pero de repente, la diablesa se pone en pie.

– “¡¿AH?!” – se asusta Jaco, que con sus botas se propulsa hasta los cazadores.

– “¿Sigue viva?” – se extraña Spade.

– “Estos diablos son resistentes…” – protesta Jaco. – “Spade y yo la distraeremos. Dmond, Klub y Hart, preparad una jaula de ki.”

Los cazadores se miran entre ellos.

– “¿Se sabe también nuestros nombres?” – se preguntan.

La diablesa, ahora enfurecida, ataca de nuevo.

– “¡AHÍ VIENE!” – exclama Jaco.

No muy lejos de allí, Freezer está enfrentándose a la diablesa con aspecto marino, cuyos tentáculos de pulpo intentan atrapar al tirano.

Freezer usa los láseres de sus ojos para cortarlos, pero parece que otros nuevos aparezcan sin cesar.

– “Tenéis unas habilidades muy convenientes…” – protesta el tirano.

Freezer usa el Rayo Mortal con ambos dedos, disparando continuamente como hizo en Namek para castigar a Piccolo, y sigue destruyendo los tentáculos eternos de su enemiga.

De repente, la diablesa proyecta un chorro de tinta negra desde su boca que baña a Freezer.

– “¿Qué diablos es esto?”- se pregunta Freezer.

Pero antes de que pueda dar con una respuesta, el demonio del frío se encuentra rodeado de oscuridad. 

Lentamente, frente a él aparece Son Goku transformado en Súper Saiyajín, con su gi destruido por la batalla de Namek.

– “¿Qué?” – se asusta el tirano.

– “No tiene sentido seguir luchando contra alguien que está atemorizado…” – dice Goku. – “Vivirás con una herida en tu orgullo que jamás se curará…”

– “Tsk…” – aprieta el puño Freezer, reviviendo su momento más bajo.

La voz de la diablesa retumba en la oscuridad.

– “No fuiste capaz de derrotar a un simple saiyajín…” – dice ella. – “¿Y te haces llamar Emperador?”

El cuerpo del tirano tiembla… pero ese temblor se convierte poco a poco en risa.

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “¿En serio? ¿Esto es lo mejor que tienes?”

La diablesa frunce el ceño y aparece frente al tirano. Goku se desvanece.

– “¿Qué insinúas?” – pregunta ella.

– “Si quieres saber lo que de verdad me saca de mis casillas, vas a tener que profundizar más.” – se mofa Freezer.

El tirano cierra los ojos y se concentra. La mente de la diablesa se llena de imágenes que le transmiten las emociones del tirano.

– “Este… odio…” – se asusta ella.

De repente, un rayo mortal la atraviesa.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el tirano.

La diablesa tose sangre.

– “¿Cómo se puede albergar un odio así…?” – se pregunta ella. – “No es posible… Ningún mortal…”

El tirano carga su dedo de nuevo y sonríe de forma pícara antes de disparar.

Lejos de allí, Broly ha llevado a Tapion hasta el gigante Ba, que está pisando demonios indiscriminadamente. Broly ha volado hasta ponerse frente a su cara.

– “¡BA!” – exclama Broly. – “¡Necesita ayuda!”

El gigante, al verlos, extiende su mano, y Broly y Tapion descienden sobre ella.

– “Ba…” – murmura el gigante.

– “¡¿Puedes hacer algo?!” – pregunta el saiyajín.

El gigante examina detenidamente a Tapion, que de repente se deja caer de rodillas y se sujeta la cabeza, atormentado por el diablo que alberga en su interior.

Ba se aleja un poco instintivamente.

– “¡Por favor!” – insiste Broly.

El gigante busca en su cinturón una cantimplora, la destapa y rocía al konatsiano.

Cuando el agua entra en contacto con la piel de Tapion, el muchacho grita de dolor.

– “¡AAAAAAAAAH!” – sufre el konatsiano.

– “¡¡Aguanta!!” – lo anima Broly.

– “¡ES INÚTIL!” – insiste Tapion. – “Su poder es mayor que nunca…” – añade. – “Solo la vieja caja de música podría contener un poder como este…”

Broly se queda perplejo. Se siente impotente por no poder ayudar a alguien que sufre de una forma tan familiar a su propio tormento.

– “Tienes que hacerlo…” – pide Tapion. – “Por favor…”

El saiyajín mira la espada del konatsiano con horror.

– “No quiero que me utilicen… Para hacer daño a nadie…” – llora Tapion. – “Por favor… ¡MÁTAME!”

Broly, con lágrimas en los ojos, empuña la espada y la levanta.

– “Gracias…” – dice Tapion. – “Pronto estaré contigo, Minosha…” – murmura.

El saiyajín baja la espada… pero alguien le agarra el brazo repentinamente.

– “¿EH?” – se sorprende Broly.

Madas ha intervenido en el último instante.

– “¡¿Qué?!” – miran Tapion y Broly al ira-aru.

– “Hay otra forma…” – dice el joven anciano.

En otro punto del campo de batalla, Spade usa una lanza de ki para detener los ataques de la diablesa.

Jaco flanquea a su enemiga y dispara, pero ella se revuelve rápidamente y repele los disparos.

Spade aprovecha para propinarle un puñetazo que la hace retroceder, y Jaco asciende usando sus botas propulsoras y dispara mientras dibuja un arco sobre ella, logrando alcanzarla varias veces.

Pero lejos de detener al enemigo, ella se alimenta de ese dolor y muestra los colmillos.

– “¡AHORA!” – exclama Spade.

Los otros tres cazadores proyectan su jaula de ki y encierran a la mujer, que al verse atrapada no duda en embestir contra los barrotes a la desesperada, sin éxito.

– “¡Bien hecho!” – celebra Jaco.

La diablesa está rabiosa.

– “¡¡BASTARDOS!!” – grita ella, lanzando una de sus dagas hacia Jaco.

– “¡¿AH?!” – se cubre el patrullero.

Pero la daga se ensarta en la palma de la mano de Toppo, que ha intervenido para proteger a su compañero.

Toppo se arranca el cuchillo y lo lanza a un lado.

– “Gracias” – suspira Jaco, aliviado.

Toppo apunta a la mujer con su brazo derecho extendido, agarrándolo con la mano izquierda.

– “¡JUSTICE BANG!” – dispara el guerrero.

Una esfera de ki rojo impacta contra el enemigo y estalla, causando un gran estruendo.

En otro punto del campo de batalla, un diablo de piel marrón, uñas negras, descalzo, con pantalón bombacho gris, y cabello blanco que parece engominado hacia atrás, cae por sorpresa a Ub, que cruzaba volando el campo de batalla junto a Bra.

– “¡UB!” – se preocupa ella.


El diablo mira a la mestiza y vomita una telaraña que la pilla desprevenida.

– “¡AH!” – se queja ella, que cae al suelo envuelta en esa sustancia viscosa.

Ub ha quedado fuera de combate. El enemigo camina hacia Bra, que lucha por liberarse.

– “Es inútil…” – dice el demonio.

Un punzón nace de la cara anterior de su antebrazo y lo ensarta en el costado de la muchacha.

– “¡AAAAH!” – grita ella.

Una filigrana en el pecho del demonio se ilumina de color granate.

– “Mm…” – disfruta el diablo. – “Tienes una energía muy sabrosa…”

De repente, alguien propina una patada en la cara al demonio y lo hace retroceder.

– “¡PAN!” – se sorprende Bra.

– “¿Creías que dejaría que te divirtieras sola?” – sonríe la hija de Gohan.

En ese instante, alguien desgarra la red que atrapaba a Bra, liberándola.

– “¡¡MARAIKOH!” – se alegra la hija de Vegeta al ver al dragón humanoide.

– “Me alegro de veros.” – sonríe el ryujín.

Bra se pone en pie.

– “Me ha pillado desprevenida…” – se excusa ella.

– “¿Le damos una lección?” – sonríe Pan.

– “Je… jeje…” – responde Bra, con una risa cómplice.

El demonio se levanta frustrado.

– “¡¿Creéis que podéis derrotarme?!” – dice el enemigo.

Pan y Bra lo ignoran y realizan la danza metamor.

El destello hace retroceder al diablo y cubrirse los ojos, y al abrirlos se encuentra con la guerrera definitiva frente a él, transformada en Súper Saiyajín 2.

– “¡¿EH?!” – se asusta al sentir el poder de la fusión.

Aterrado, agarra a Ub del pelo y lo levanta del suelo.

– “¡¿Creéis que os saldréis con la vuestra, así como así?!” – exclama el enemigo. – “¡¡SI OS MOVÉIS MATARÉ A VUESTRO AMIGO!!”

La fusión sonríe y apunta al enemigo con ambas manos, generando en cada una de ellas una esfera de ki.

– “¡¿AH?!” – se asusta de nuevo el diablo. – “No… ¡NO OS ATREVERÉIS!” – exclama, desesperado.

– “Je…” – sonríe la guerrera.

La fusión extiende los brazos hacia atrás y dispara contra el suelo, usando el blast para proyectarse a una velocidad de vértigo y propinar un rodillazo en la cara del enemigo, que suelta a Ub y sale proyectado a través del campo de batalla, chocando con otros diablos y rocas a su paso.

La fusión agarra a Ub antes de que caiga al suelo.

– “Son… fascinantes…” – se queda boquiabierto Maraikoh.

Moro y Trunks se han enzarzado de nuevo en un violento combate. 

El brujo levanta una gran cantidad de pequeñas piedras del suelo y éstas empiezan a derretirse antes de ser lanzadas hacia el mestizo, que las esquiva ágilmente mientras avanza.

El mestizo intenta ensartar a Moro con su espada, pero se torna intangible.

Zamas y Champa miran asombrados.

– “¿Le ayudamos?” – se pregunta Champa.

– “¿Crees que podemos?” – responde Zamas.

– “Qué rabia…” – protesta el gotokoneko. – “Sin nuestros poderes divinos…”

Moro y Trunks usan el salto temporal y desaparecen, solo haciéndose visibles en el momento de intercambiar golpes.

En el Más Allá, Baba apremia al joven ogro.

– “¡¿Y los androides?!” – dice ella. – “¡Esos dos podrían ayudar!”

– “¿Me ve con cara de mecánico?” – refunfuña él.

– “¿A quién más podemos enviar?” – se pregunta ella.

En ese instante, alguien llega al Puesto Fronterizo.

– “¿Eh?” – se sorprende Baba.

– “¿Ustedes?” – se poner nervioso el joven.

El ogro se levanta y hace una gran reverencia.

El portal al Makai sigue abierto y los diablos que emergen continuamente causan estragos.

– “¡No os rindáis!” – exclama Cheelai a sus compañeros.

Shisami agarra a un diablo por la cara y lo estrella contra el suelo.

– “¡No retrocedáis!” – ordena el akaburu a los suyos.

De repente, alguien imbuido por un aura flamígera roja cruza el campo de batalla y crea una separación entre el ejército universal y los diablos.

Un instante después, se forma una barrera azul entre los dos bandos.

– “¿Eh?” – se sorprende Cheelai.

Los demonios embisten contra la barrera y se amontonan sobre ella.

Al frente del ejército universal descienden cinco individuos vestidos con túnicas negras adornadas con el kanji “Kaio”.

– “Esta vez nos toca actuar…” – dice el barbudo Dai Kaioshin.

– “Hay que ponernos puños a la obra…” – dice el Kaio del Norte, que no puede aguantarse la risa ante su propio chascarrillo.

Los otros tres Kaios sienten vergüenza ajena.

– “Siempre igual…” – protesta el Kaio del Oeste.

– “Qué poca clase…” – añade la Kaio del Este.

– “Esto no es serio…” – refunfuña el Kaio del Sur.

– “A mí me ha hecho un poco de gracia.” – sonríe el Dai Kaioshin.

Freezer observa a lo lejos la barrera protectora.

– “Solo un poco más…” – murmura el tirano, preocupado.

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

DBSNL // Capítulo 253: Reencuentros

“¿Qué tal todo, amigo mío?”

Un demonio con pinzas de cangrejo y un gran ojo rojo ha salido del portal, frustrando el plan de Gohan.

– “Maldita sea…” – murmura el mestizo.

Pan y Gohan se ponen en guardia.

– “Deja que yo me encargue.” – dice el mestizo.

– “No he regresado para quedarme al margen.” – protesta Pan.

– “Es peligroso…” – insiste Gohan. – “Y si mueres ahora…”

En ese instante, alguien más aterriza junto a ellos.

– “¿Eh?” – se da la vuelta Pan. – “¡¿EH?!” – se sorprende la muchacha. – “¡¿MAMÁ?!”

– “¡¿VIDEL?!” – se sorprende Gohan.

Videl, con el uniforme de Gran Saiyaman 2 pero sin casco, saluda.

Como si de dos niños se tratara, Pan y Gohan abrazan a Videl.

– “Videl… yo…” – dice Gohan, con ojos vidriosos.

– “Mamá…” – llora Pan.

– “Tranquilos…” – dice Videl, acariciándoles la cabeza. – “Todo irá bien.”

El monstruo cangrejo abre una de sus pinzas y dispara a un grupo de soldados imperiales, acabando con ellos.

– “¿Qué haremos con él?” – dice Videl.

– “¡¿Haremos?!” – se sorprende Gohan. 

– “Por supuesto.” – le regaña Videl, poniendo los brazos en jarra. – “Puede que tú seas el primer Gran Saiyaman, ¡pero no eres el único!”

– “¡ESO!” – añade Pan.

Una tierna sonrisa se dibuja en el rostro de Gohan.

– “Está bien” – asiente el mestizo.

Los tres se ponen en guardia hacia el enemigo.

– “¿Estáis listas?” – pregunta Gohan.

– “¡Sí!” – responden las dos.

– “¡VAMOS!” – exclama Gohan.

Los tres héroes salen volando hacia el monstruo.

Mientras tanto, en el cielo, Tapion ha ofrecido su espada a Broly.

– “Tienes que acabar conmigo mientras el monstruo sigue encerrado…” – dice el konatsiano. – “Rápido…”

– “¿Eh?” – dice Broly, algo confuso.

– “No te preocupes.” – dice Tapion. – “Es necesario.” – insiste con su oferta.

Broly empuña la espada y la observa.

– “Gracias.” – dice Tapion, cerrando los ojos, agachando la cabeza y ofreciendo su nuca.

Pero para sorpresa del konatsiano, Broly lo agarra del brazo y lo arrastra volando hacia la superficie de Makyo.

– “¡¿QUÉ?!” – se extraña Tapion. – “¡¿Qué haces?!”

El saiyajín vuela a toda velocidad.

En tierra, Krilín y Marron avasallan al pequeño demonio de piel roja, que ahora poco puede hacer ante los ataques combinados de padre e hija.

– “¡Sigue así!” – anima Krilín. – “¡Ya lo tenemos!”

Los dos le propinan una patada en el pecho y lo empujan hacia atrás.

– “KA… ME…” – se prepara Krilín.

– “HA… ME…” – le acompaña Marron.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – disparan a la vez.

La técnica de la escuela Tortuga engulle al enemigo y lo desintegra.

En otro punto del campo de batalla, Yamcha está peleando contra el demonio verde. El intercambio de golpes es igualado hasta que un golpe de colmillo de lobo atraviesa la defensa del diablo y lo empuja a varios metros de distancia.

– “Je…” – sonríe Yamcha.

– “¡BRAVO, PAPÁ!” – exclama Baicha.

De repente, el diablo hace una mueca diabólica y varios tentáculos nacen de sus brazos y chispean electricidad.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Yamcha.

El demonio proyecta los cables de su mano derecha y Yamcha los detiene con su brazo izquierdo; los tentáculos se enrollan en él.

El diablo sonríe. Una descarga eléctrica recorre sus apéndices hasta alcanzar a Yamcha.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita el terrícola.

– “¡PAPÁ!” – sufre Baicha, que corre hacia él.

Yamcha hace un esfuerzo titánico para recuperar la compostura; la descarga no cesa.

– “No… no te acerques…” – advierte el terrícola a su hijo.

Baicha se detiene, sin saber qué hacer.

Yamcha agarra los tentáculos con ambas manos, sorprendiendo al enemigo, y tira de ellos con todas sus fuerzas, atrayendo al diablo hacia él.

Yamcha choca con su cabeza contra la del demonio, haciendo que este caiga de espaldas al suelo.

– “No me subestimes…” – dice el terrícola, con su cuerpo humeante por la descarga.

– “Oooh…” – dice Baicha, admirando a su padre.

No muy lejos de allí, Ten Shin Han y Chaoz se encuentran luchando contra los otros dos demonios.

El demonio rosado propina un puñetazo a Ten y éste se cubre con ambos brazos frente al pecho, haciendo que el terrícola retroceda.

– “¿Eh?” – se da cuenta Ten de que tiene escarcha en sus brazos.

– “Je, je…” – ríe el demonio.

El diablo embiste a Ten de nuevo e intenta propinarle un nuevo puñetazo. El terrícola retrocede y el diablo acaba golpeando el suelo, del que repentinamente nacen varias estalagmitas de hielo.

– “Tsk…” – se preocupa Ten.

Mientras tanto, Chaoz lanza un Dodonpa a su adversario, pero el ataque es absorbido por el horondo monstruo amarillo y remitido como si éste fuera un tirachinas, casi alcanzando a Chaoz.

– “Qué tipo tan raro…” – piensa el terrícola.

Oli observa a los guerreros pelear, asombrada ded que sean solo humanos.

El demonio rosado ataca de nuevo. Ten reacciona con un Taiyo-ken.

Cegado y frustrado, el diablo golpea el suelo con ambos puños, generando una gran zona helada de estalagmitas que obligan a Ten a elevarse.

El terrícola coloca los dedos índice y corazón de ambas manos en su frente y con su tercer ojo lanza un rayo de ki que impacta en el enemigo, que con su mano intenta detener el rayo.

Ten rodea al diablo sin dejar de disparar, y el enemigo se da la vuelta intentando cubrir el rayo con sus manos.

El terrícola cesa su rayo ocular y se lanza contra el enemigo, intentando propinarle una patada. El diablo detiene el golpe con sus brazos frente a su cara.

De repente, Ten genera tres clones. Dos se colocan uno a cada lado del diablo y el tercero detrás.

– “¡¿AH?!” – se asusta el diablo.

– “¡¡HYAAAAA!!” – exclaman los Ten.

Los cuatro clones golpean al enemigo con su puño ametrallador. Abrumado, el diablo cede ante la velocidad y potencia de tantos golpes consecutivos.

Cerca de allí, Chaoz lanza rocas con su poder telequinético al orondo demonio, pero estas rebotan sin causarle ningún daño.

– “¿Qué hago…?” – se pregunta el terrícola.

De repente, un Kienzan se acerca a toda velocidad hacia el enemigo, pero el diablo esconde la cabeza como si fuera una tortuga y el disco cortante pasa de largo.

Krilín desciende al lado de Chaoz.

– “Lastima…” – protesta Krilín. – “Pensé que lo tenía…”

– “¡Krilín!” – sonríe Chaoz.

– “¿Qué tal todo, amigo mío?” – sonríe su antiguo compañero.

Chaoz asiente.

El demonio, tras suspirar aliviado, ruge enfadado, e interrumpe el reencuentro.

– “Su piel parece de goma…” – dice Chaoz. – “Nada de lo que le lanzo le hace ningún efecto…”

– “Entiendo…” – cavila Krilín. 

– “O le rebota o incluso me lo remite como si fuera un tirachinas…” – añade Chaoz.

– “¡EH!” – exclama el terrícola, que ha tenido una idea. – “¡ESO ES!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el antiguo discípulo de la escuela Grulla.

– “No es como Majin Bu…” – dice Krilín. – “Ha esquivado mi ataque porque podría haberle hecho daño…”

– “¿Entonces?” – pregunta Chaoz.

– “Su elasticidad tiene un límite…” – sonríe Krilín con confianza. – “¿Estás preparado para lanzar tu mejor Dodonpa?”

El demonio inspira con todas sus fuerzas y se hincha para luego soplar fuerte y generar un vendaval que hace retroceder a nuestros dos amigos.

– “Maldita sea…” – protesta Krilín.

En el Puesto Fronterizo, Baba sigue apresurando al joven ogro.

– “¡NOS HACEN FALTA MÁS GUERREROS!” – exclama ella.

– “Tranquila, señora…” – dice el ogro. – “Acabo de mandar a uno con estatus de héroe en ese planeta que llaman Tierra…”

Baba se extraña, pues cree que todos los grandes guerreros de su hogar ya están participando. La anciana se acerca al gran libro y lo mira disimuladamente.

– “Oh, no…” – suspira al ver el nombre. 

De repente, un grito se oye en el cielo.

– “¡YaaaaAAAAH!” – se oye cada vez más fuerte.

Alguien está cayendo desde las alturas; es Mr. Satán.

El Campeón se precipita sin frenos sobre la cabeza del demonio amarillo y le cierra la boca, haciendo que el aire le salga pro la nariz y se eleve como un globo pinchado.

Satán cae de culo al suelo a unos pocos metros de distancia.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el terrícola, masajeándose el trasero dolorido. – “¡¿EH?!” – se asusta al ver la batalla que lo rodea. – “¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!”

– “¿SATÁN?” – se sorprende Krilín. – “Ja… jaja…” – ríe. – “¡Siempre tan oportuno!”

– “Jaja…” – ríe Chaoz.

El demonio amarillo se pone en pie de nuevo. Krilín y Chaoz se ponen serios.

– “¡VAMOS!” – exclama Krilín.

Los dos terrícolas vuelan hacia su enemigo. Chaoz recoge rocas con su poder mental mientras avanza junto a Krilín, y al estar más cerca se las lanza al diablo.

Todos los proyectiles salen rebotados sin causar ningún daño al diablo, pero al repeler el último, éste se da cuenta de que Krilín ya no está.

– “¡HAAAAAA!” – exclama Krilín, que a espaldas del enemigo ha lanzado un Kamehameha que impacta en su espalda, provocando una invaginación en la piel del demonio que carga para devolverlo. – “¡AHORA, CHAOZ!”

– “¡¡DODONPA!!” – no duda su compañero.

El ataque de Chaoz impacta en el mismo lugar que el de Krilín pero al otro lado, en el abdomen ahora abultado del diablo.

Los dos ataques presionan en la piel del demonio, que ahora parece un donut, con las dos técnicas apretando la una contra la otra, en su barriga y en su espalda.

– “¡¡¡HAAAAAA!!!” – aumenta los terrícolas el poder de sus ataques.

La piel que separa las dos técnicas es cada vez más fina hasta que, finalmente, se desgarra, permitiendo que ambos ataques entren en contacto y estallen, haciendo que el diablo explote en mil pedazos.

Cerca, Yamcha sigue peleando con su enemigo. El terrícola parecía tener la ventaja con sus colmillos de lobo, pero ahora el diablo está envuelto en electricidad, pone a Yamcha a la evasiva.

Yamcha recupera distancia y genera una Shokidan.

– “¡HA!” – la lanza al enemigo.

El diablo se aparta y la deja pasar, pero Yamcha la redirige y el demonio la tiene que evitar de nuevo. 

Ahora es Yamcha quien hace que el diablo tenga que evadir sus ataques.

– “Je…” – sonríe el terrícola.

– “¡Muy bien, papá!” – celebra Baicha.

Pero el demonio entrelaza los tentáculos que tiene en sus brazos y genera una pequeña red entre sus manos. Con ella, el diablo caza la Shokidan, y tras dar una vuelta sobre sí mismo, se la remite a Yamcha.

El terrícola se ve obligado a desviarla hacia el cielo, pero el enemigo ha aprovechado la distracción para abalanzarse sobre él y propinarle un puñetazo atronador que lo lanza contra una roca cercana.

– “¡PAPÁ!” – se preocupa su hijo, que corre a socorrerlo.

El demonio sonríe, fanfarrón.

– “Eres débil, humano…” – dice el diablo.

Yamcha se pone en pie, magullado, y sonríe.

– “Parece que desconoces la verdadera fuerza del lobo…” – replica Yamcha.

– “¿Eh?” – dice el demonio, algo confuso.

– “El poder del lobo… reside en la manada.” – sentencia Yamcha.

En ese instante, Krilín, Marron, Ten Shin Han y Chaoz aterrizan a su lado.

Mientras tanto, Videl, Pan y Gohan cargan contra el cangrejo.

Gohan se adelante e intenta propinar un puñetazo al monstruo, que se cubre con ambas pinzas frente al pecho.

– “Je…” – sonríe Gohan.

Videl y Pan flanquean al enemigo, una por cada lado.

– “¡¡HAAAA!!” – disparan a la vez una larga ráfaga de ki.

El monstruo siente la presión de los ataques en sus costados y se revuelve, haciendo que se desvanezcan.

El monstruo apunta a las chicas con sus pinzas abiertas, que empiezan a concentrar ki en su interior, pero inmediatamente Gohan usa el Taiyo-ken y con un fuerte destello lo ciega.

El cangrejo dispara a discreción y aniquila varias decenas de diablos.

Los tres Gran Saiyaman se reúnen frente al enemigo, sobrevolándolo.

– “¡JUNTOS!” – exclama Gohan.

Los tres colocan las manos en sus frentes.

– “¡¡MASENKO!!” – exclaman a la vez.

Los ataques se combinan en un gran Masenko que impacta de lleno contra el ojo del cangrejo, introduciéndose en su interior y haciéndolo estallar.

Mientras tanto, Moro se encuentra cara a cara con Zamas y Champa, a los que no tarda en unírseles Trunks.

– “Vaya, vaya…” – sonríe el brujo. – “Los Dioses y su mascota…”

– “Nuestros errores y los de nuestros antepasados han provocado tu renacer.” – dice Zamas.

– “Es nuestro deber destruirte.” – añade Champa.

Moro abre y cierra los puños con impaciencia.

– “Vuestro poder es ridículo comparado con el mío…” – dice el brujo. – “Vuestra era ha terminado.” – añade. – “El Universo será libre al fin.”

– “¿Con tus demonios destruyéndolo todo?” – pregunta Trunks.

– “Si eso es lo que quieren…” – sonríe Moro. – “¿No es eso libertad?”

– “Eso es anarquía” – replica Zamas.

– “¿Y son mejores las reglas arbitrarias impuestas por un tirano?” – pregunta el brujo.

– “Tsk…” – protesta Trunks.

Champa y Zamas disparan, pero Moro alza un muro de roca que estalla con el impacto; el brujo ha desaparecido.

De repente, el brujo se materializa entre los tres guerreros, que intentan golpear al enemigo, pero éste detiene los golpes de Zamas, Champa y Trunks y los repele creando una onda expansiva de viento.

Trunks ha resistido el empujón, pero ha perdido su arma. 

El mestizo embiste de nuevo e inicia un intercambio de golpes con el brujo. Los movimientos de Trunks son sencillos pero precisos. No desperdicia ni un ápice de energía.

Champa se pone en pie y se fija en el mestizo.

– “Esa forma de moverse…” – se sorprende al reconocerla.

Pese a la habilidad de Trunks, Moro invoca un rayo del suelo y obliga al mestizo a retroceder usando el salto temporal.

– “Tsk…” – protesta el brujo, molesto con su adversario.

Pese a todo lo logrado por nuestros amigos, más enemigos siguen saliendo del portal al Makai.

En tal dimensión, Goten, Trunks y Dabra miran a Vegeta sorprendidos ante sus palabras.

– “¿Sugieres que me enfrente a Moro?” – dice el Rey de los Demonios. – “Eso sería conveniente para vosotros, ¿eh?” – se mofa. 

Vegeta da la espalda al diablo y mira la gran columna de hielo que encierra a Goku.

– “Yo sé lo que debo hacer. “- dice el saiyajín. – “¿Lo sabes tú?”

Dabra aprieta los dientes, frustrado.

Trunks se acerca a su padre.

– “Papá…” – dice el mestizo. – “¿Qué pretendes?”

– “Estoy muy orgulloso de ti, hijo mío.” – sonríe Vegeta, melancólico.

Vegeta separa el brazo derecho de su cuerpo en señal de bienvenida.

– “Dame un abrazo, Trunks.” – dice el saiyajín.

Los ojos de Trunks se humedecen y se funde en un abrazo con su padre.

Al separarse se limpia las lágrimas.

Vegeta mira a Goten.

– “Si no logramos salir de aquí, no olvides que Gohan y tú sois los hijos de Son Goku.” – dice el saiyajín. – “Debéis estar a la altura de lo que eso significa.” 

Son Goten asiente.

Vegeta se dirige de nuevo a Trunks.

– “Dile a tu madre y a Bra que siento mucho no poder estar a su lado más tiempo.” – dice el saiyajín, que esboza una media sonrisa. – “Pero al menos asegúrate de que sepan que en el último momento estuve a la altura.”

Trunks, con los ojos vidriosos, asiente.

– “Ahora salid de aquí.” – sentencia Vegeta.

Goten y Trunks salen volando de la gruta.

Dabra y Vegeta se quedan solos.

– “¿Qué me impide matarte?” – dice el diablo.

– “¿De qué serviría?” – pregunta Vegeta.

– “Tsk…” – protesta Dabra.

Vegeta se sienta en el suelo, apoyado en una roca, junto al hielo.

– “Creo que tienes una decisión que tomar.” – dice el saiyajín, apoyando la cabeza y cerrando los ojos.

En la oscuridad, Goku sigue caminando hacia la fuente de calor naranja.

DBSNL // Capítulo 252: Sangre y arena

DBSNL // Capítulo 252: Sangre y arena

“Esa parece ser mi maldición…”

Moro mira desafiante a la Patrulla Galáctica, que se ha reunido frente a él.

– “Pobres infelices…” – se mofa el brujo. 

Jaco desenfunda su pistola y la hace girar alrededor de su dedo hasta apuntar a Moro.

– “¡Quedas detenido en nombre de la Patrulla Galáctica!” – anuncia Jaco.

Moro sonríe.

– “No me hagas reír…” – responde el brujo.

Todos los patrulleros apuntan a Moro.

El brujo representa con gestos desenfundar una pistola con su mano derecha.

– “¡JA!” – apunta a la patrulla.

De repente, una gigantesca bala de aire sale disparada hacia los agentes, pero Trunks se interpone en su camino y la detiene con su espada, haciendo que se disipe.

– “¡¡FUEGO!!” – exclama Cheelai.

Todos los patrulleros disparan. Moro no parece preocupado por los disparos pese a que muchos aciertan, hasta que una esfera de ki rojo lanzada por Toppo se aproxima a toda velocidad y le obliga a alzar un muro de roca.

De repente, Motto atraviesa el muro como una locomotora y casi sorprende al brujo, pero éste usa su poder mental para agarrarlo en el aire y levantarlo. Cerrando su mano lentamente, Moro aplasta lentamente la coraza del metalman.

– “¡¡MOTTO!!” – sufre Sheela.

Trunks lanza su arma.

– “¡OBNI!” – exclama el mestizo.

Obni silba y la espada parece multiplicarse para los ojos de Moro.

– “Tsk…” – protesta el brujo, que empuja a Motto contra un grupo de patrulleros.

Moro se convierte en humo para asegurarse de evadir el arma de Trunks.

En ese instante, el mestizo aparece a su espalda y agarra el arma al vuelo.

– “¡YAAH!” – exclama el mestizo, intentando golpear al enemigo en el momento en el que va a hacerse de nuevo tangible.

Pero Moro utiliza la misma táctica que usó Hildegarn y se escurre bajó el suelo.

– “Maldito…” – gruñe Trunks.

De repente, el brazo de Moro brota del suelo, detrás de Cheelai.

– “¡¿EH?!” – se asusta ella.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Trunks, aterrado.

Mientras tanto, Hildegarn desciende sobre el pecho de Ba, que se encuentra tirando en el suelo, aturdido. El monstruo abre sus fauces y prepara su aliento de fuego cuando, de repente, una esfera de ki verde estalla en su espalda.

El monstruo se revuelve y clava su mirada en su nuevo adversario: Broly, que asciende rápidamente hacia las nubes negras de Makyo.

Hildegarn abre sus alas y persigue al saiyajín. Ambos se elevan hacia los cielos ante la mirada atenta de los demás luchadores.

– “¿Qué intenta?” – se pregunta Liquir, magullado.

– “No lo sé…” – murmura Freezer.

Los dos atraviesan las nubes. Broly es el primero en salir sobre ellas. Calma absoluta. El sonido de la batalla casi no puede oírse a esta altura. Pero la paz solo dura un instante, pues Hildegarn rompe las nubes y carga contra el saiyajín.

En tierra, Moro ha aparecido detrás de Cheelai e intenta golpearla con su mano en garra.

– “¡CUIDADO!” – exclama Trunks, aterrado.

Pero de en ese instante, dos individuos aparecen repentinamente al lado del brujo y le propinan una patada simultánea en la cara, empujándolo a varios metros de distancia.

Moro se toca la cara, molesto, y mira a sus adversarios: Zamas y Champa, ambos con halos en la cabeza, han llegado.

– “Dai Kaioshin…” – murmura Moro. – “Hakaishin…”

Trunks se alegra de verlos.

– “¡ZAMAS! ¡CHAMPA!” – exclama el mestizo, emocionado.

Moro sonríe.

– “¡JAJAJA!” – se mofa. – “Esto será divertido…”

En otro punto del campo de batalla, el búfalo diabólico se pone en pie.

– “Bastardos…” – resopla de nuevo por su morro. – “¿Cómo osáis?” – refunfuña. – “¡¡OS MATARÉ!!” 

El toro embiste de nuevo. Garana y Shisami están preparados. El simio lanza su arma, pero ésta sale rebotada por el grueso pelaje del búfalo.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los dos soldados de Freezer.

De repente, un rayo de ki fucsia pasa entre Shisami y Garana y atraviesa al demonio, que cae al suelo y da varias volteretas por la propia inercia que llevaba hasta deslizarse hasta los pies de los soldados. 

Shisami y Garana se miran antes de darse la vuelta lentamente; ha sido Freezer.

– “Necesito un scouter.” – dice el tirano.

– “Señor… Gracias…” – dice Shisami.

– “Scouter.” – repite Freezer, extendiendo su mano.

– “Sí, claro…” – dice el akaburu, apresurándose a dárselo.

Freezer se lo coloca y lo activa.

– “¡Curd!” – dice el tirano.

– “¿S… Señor Freezer?” – se asusta el brench al oír la voz del demonio del frío.

En la estratosfera, Broly evita los golpes de Hildegarn e intenta contraatacar, pero cada vez que lo intenta, el monstruo se convierte en humo.

– “Qué bicho tan raro…” – murmura Broly, frustrado.

De repente, varias naves imperiales surgen de entre las nubes y rodean a Hildegarn. 

Curd está al mando. Una gota de sudor frío recorre su frente.

– “¡Lo tenemos en el punto de mira!” – exclama un soldado.

– “¡¡ABRID FUEGO!!” – ordena el brench.

Las naves disparan. Los cañonazos de energía atraviesan al monstruo, que se convierte en humo.

Algunos disparos golpean naves aliadas.

– “¡ALTO! ¡ALTO!” – ordena Curd, alarmado.

Hildegarn se materializa sobre una nave y cae sobre ella, agarrándola con sus manos y aplastándola.

La nave de Curd apunta al monstruo.

– “¡FUEGO!” – exclama el brench.

– “Pero… Nuestros aliados…” – duda un soldado.

– “¡¡FUEGO!!” – repite Curd.

La nave dispara. Hildegarn esconde sus alas y se deja caer. La nave de Curd derriba la otra embarcación.

Hildegarn abre de nuevo sus alas y embiste a la nave imperial.

– “¡APUNTÁDLE!” – exclama Curd.

– “¡VIENE HACIA AQUÍ!” – se asusta un soldado.

– “¡AGUANTAD…!” – dice el brench. – “Hay que disparar en el momento adecuado…”

Hildegarn agarra la nave entre sus manos. La embarcación se estremece. El cañón de la nave queda a pocos centímetros de su abdomen.

– “¡¡FUEGO!!” – exclama Curd.

La nave dispara. El primer cañonazo impacta de lleno en Hildegarn, pero para el segundo ya se ha convertido de nuevo en humo.

– “¿Así funciona?” – se pregunta Broly.

Hildegarn carga contra otra nave imperial y la atraviesa con su cola.

Curd observa la escena desde el puesto de mando de su nave, preocupado, cuando un soldado le alerta.

– “Señor… Hay alguien…” – dice apuntando a la ventana.

Broly está ahí fuera, saludando.

En tierra, tres enemigos rodean a Oli, Pino y Baicha. El primero es un orondo demonio amarillo malcarado, cuya barriga le tapa los pies. El segundo es un diablo de piel verde oliva con una espina dorsal de pez espada. El tercero es un diablo rosa musculado de cabello rojo.

– “Detrás de mí, chico…” – le dice la Doctora a Baicha. – “Cuida de Pino.”

Baicha abraza la cabeza del androide.

– “Puedo ayudar…” – dice el pequeño.

– “Mantente siempre detrás de mí y serás de ayuda.” – dice Oli.

De repente, el demonio verde embiste, con sus garras en alto.

– “¡HYAAAAAAH!” – grita y babea mientras se abalanza sobre Oli.

Oli agarra las muñecas del monstruo, pero éste aprovecha la inercia para darle una patada con ambos pies en el abdomen, haciendo que la mujer salga empujada a través del campo de batalla.

El monstruo amarillo y el demonio rosa sonríen.

– “El pequeño es mío…” – sonríe el verde, relamiéndose.

Los otros dos salen tras Oli.

El diablo verde agarra a Baicha por la bufanda y lo levanta del suelo para olerlo de cerca.

– “Carne tierna…” – sonríe el demonio. – “¡Se acabó la carne podrida!”

El monstruo abre su boca llena de afilados dientes y se prepara para darle un bocado a Baicha, pero en ese instante, alguien aparece y propina un puñetazo al enemigo.

El demonio sale disparado a varios metros de distancia. El recién llegado sujeta a Baicha en brazos antes de que caiga al suelo. Los ojos del chico se iluminan al ver a su salvador.

– “¡PAPÁ!” – exclama emocionado.

– “¿Estás bien?” – sonríe Yamcha.

Baicha asiente.

No muy lejos de allí, Oli se levanta frente a los otros dos diablos.

– “Te vamos a machacar…” – amenaza el rosa.

– “¡KYAAAA!” – grita el amarillo.

Oli intenta sorprender al demonio horondo lanzándole una esfera de ki que impacta directamente en su gran barriga, pero lejos de empujarlo o perforarlo, la carga como un tirachinas y no tarda en ser remitida.

Oli tiene que saltar a un lado para evitar ser alcanzada por su propio ataque, pero se topa con el diablo rosa, que se ha aprovechado la distracción para acercarse a ella y sorprenderla por la espalda.

El demonio le propina un codazo en la espalda que la empuja de nuevo a varios metros de distancia y cae de boca al suelo.

– “¡JAJAJAJA!” – ríen los diablos.

– “Maldita sea…” – protesta Oli.

Pero de repente los dos diablos fruncen el ceño.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta el rosa.

Dos personajes aterrizan entre Oli y los diablos; Ten Shin Han y Chaoz.

Mientras tanto, Krilín está retrocediendo frente a la insistencia de un pequeño demonio rojo con gorro de castor.

– “¡JIJIJIJI!” – ríe el diablo mientras embiste sin cesar al viejo Krilín, que se defiende como puede ante tal violencia.

Krilín retrocede de un salto intentando tomar distancia y recuperar el aliento, cuando nota una mano en su hombro.

– “¿Eh?” – se sorprende él.

Marron, de pie a su lado, le sonríe.

– “Marron…” – los ojos de Krilín se llenan de lágrimas.

– “Hola, papá.” – saluda ella.

En la estratosfera, Hildegarn destruye la penúltima nave. Solo queda la nave de Curd.

Desde el puesto de control, Curd mira a Hildegarn, que destripa el último trozo de una nave aliada.

– “Espero que esto salga bien…” – murmura el brench, nervioso.

Hildegarn clava su mirada en la nave.

– “Ahí viene…” – dice Curd.

El monstruo carga contra la nave imperial.

– “¡Preparados!” – ordena el brench.

Los cañones apuntan al gigantesco demonio. En el interior de uno de ellos, Broly espera, en estado base.

– “Un poco más…” – murmura el saiyajín, preparándose para salir.

Hildegarn agarra la nave y clava sus garras en ella. Las alarmas suenan en el puesto de mando.

– “¡¡RESISTAN!!” – exclama Curd.

De repente, un resplandor verde ilumina uno de los cañones y, antes de que Hildegarn se dé cuenta, es atravesado por Broly que, con los dos puños por delante, brota de la espada del monstruo.

– “¡¡LO HA HECHO!!” – celebra el brench.

Pero Hildegarn aún no ha dicho la última palabra. El monstruo se revuelve y se prepara para lanzar su aliento de fuego… pero éste sale del agujero en su abdomen, quemándose a sí mismo.

Hildegarn se transforma en humo, esta vez ardiente, e intenta huir hacia la superficie del planeta.

– “¡SE ESCAPA!” – exclama Broly, que sale tras él.

El humo cruza las nubes, pero alguien lo espera; Tapion y su ocarina sobrevuelan Makyo.

– “¿Qué?” – se sorprende Broly.

El humo de Hildegarn parece sufrir ante la música del konatsiano y empieza a envolverlo hasta convertirse en un torbellino que poco a poco penetra en el guerrero.

Tapion deja de tocar y suspira aliviado.

Broly desciende hasta el konatsiano.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el saiyajín. – “¿Y el monstruo?”

– “Está en mi interior.” – dice Tapion.

– “¿En tu interior?” – se extraña Broly.

– “Esa parece ser mi maldición…” – dice Tapion. – “Mi destino.”

El konatsiano desenvaina su arma y se la ofrece a Broly.

– “Tengo que pedirte un favor, guerrero.” – dice Tapion. – “No tenemos mucho tiempo.”

– “¿EH?” – dice el saiyajín, confuso.

En el Makai, Dabra está frustrado por ser rechazado por los demonios que consideraba bajo sus órdenes.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta el diablo, mirando al suelo. – “Soy el Rey… el Rey de los Demonios…”

– “A mí no me lo pareces…” – se burla Gotenks.

– “Dabra…” – interviene Vegeta, sosegado.

Dabra alza lo mirada para ver al saiyajín.

– “Siempre hay una decisión que tomar.” – dice Vegeta.

– “¿Eh?” – se sorprende el demonio.

– “Un título no significa nada.” – continúa Vegeta. – “¿Rey de los Demonios? ¿Príncipe de los saiyajín? Qué importa…”

– “Vegeta…” – se sorprende Gotenks.

– “El Makai ha dejado de responder a tus órdenes.” – dice Vegeta. – “¿Es eso todo lo que eres? ¿El Rey de una tierra yerma?” 

– “¿Qué insinúas?” – pregunta Dabra, confuso.

– “Libérate de las cadenas que crees que te atan.” – responde Vegeta. – “¿Cuál es tu propósito?”

– “Mi propósito…” – repite Dabra.

En la oscuridad, Son Goku puede sentir una presencia por primera vez en mucho tiempo. Al abrir los ojos, un resplandor anaranjado parece la única fuente de calor en las frías tinieblas que lo envuelven.

– “Qué calor tan agradable…” – sonríe Goku, que empieza a caminar en esa dirección. – “¿Qué será?”

En Makyo, Moro aprieta sus puños.

– “Más…” – murmura el brujo. – “¡¡MÁS!!” – exclama.

Del portal siguen saliendo demonios, uno tras otro.

Son Gohan, no muy lejos de la entrada, se da cuenta.

– “Maldición…” – protesta el mestizo. – “¡HAY QUE CERRAR EL PORTAL!”

– “¿Cómo?” – pregunta Pan.

– “No lo sé…” – aprieta los dientes el mestizo. – “Pero al menos podemos intentar que entren más despacio…”

Pan y Gohan preparan un masenko y lo lanzan contra el portal, causando una explosión a su alrededor.

– “¡Otra vez!” – exclama Gohan. – “¡HAAA!” – disparan.

Los demonios que logran atravesar el portal son repelidos por los ataques y parecen acumularse en la entrada.

Pero de repente, un gran demonio de piel azul oscuro, bípedo, con un gran ojo central y pinzas de langosta, atraviesa el portal, repeliendo los ataques de padre e hija y derribando a sus propios aliados como si fueran bolos.

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

DBSNL // Capítulo 250: Pozo de tinieblas

“Tenemos que resistir…”

El nuevo Hildegarn se alza en el campo de batalla y su rugido ensordece a todos los presentes.

Tapion agarra su espada con fuerza, pero se queda paralizado, reviviendo su pasado al ver al enemigo.

Slug, en su forma gigante, frunce el ceño.

– “El demonio de Konats…” – murmura el namekiano.

Los ozaru disparan a discreción, pero los ataques no causan ningún daño al monstruo, que los supera en tamaño.

Jiren dispara una esfera de ki rojo al monstruo, pero éste se deshace en humo, dejando pasar el ataque, que acaba cayendo sobre el horizonte.

– “¿EH?” – se extrañan muchos al ver que el intento del haiirotoko ha fracasado.

Freezer aprieta los dientes.

– “Nos encontramos de nuevo…” – fuerza una sonrisa furiosa el tirano.

El monstruo se materializa de nuevo y abre sus enormes fauces de las que emana un fuego mágico con el que ataca al ejército universal.

Freezer ve a sus hombres morir. Con ellos arden las esperanzas de ganar la guerra.

Liquir avanza entre las hordas enemigas mientras activa su octava cola. El kurama salta hacia Hildegarn y gira sobre sí mismo como una peonza para disipar el fuego mientras avanza.

Liquir logra llegar hasta el monstruo e intenta golpearlo, pero éste desaparece.

El zorro gruñe.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – brama Liquir, mientras su novena cola aparece.

El aura de Liquir brilla de color naranja mientras se transforma en un avatar gigante en forma de zorro de nueve colas.

Reitan se queda boquiabierto al ver a su compañero desplegando todo ese poder.

– “La… la novena…” – titubea el herajín. – “Es impresionante…”

Hildegarn se ha materializado de nuevo. El zorro y el monstruo se miran fijamente antes de embestir el uno contra el otro.

Freezer, desconocedor hasta ahora del poder real del kurama, se queda impresionado.

– “¡FREEZER!” – exclama Reitan.

– “¿Eh?” – sale el tirano de su trance.

– “Liquir no aguantará mucho…” – dice el herajín. – “¡¿Tienes un plan?!”

– “Tenemos que resistir…” – dice Freezer, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¡¡Tenemos que aguantar!!”

Liquir dispara con su boca a Hildegarn, pero éste se convierte en humo para evadir los ataques. Luego se materializa de nuevo a espaldas de Liquir con su cola alrededor del cuello del zorro.

– “¡¡Grrrgh!!” – se queja el kurama, intentando liberarse.

Freezer se envuelve en una esfera de energía fucsia y embiste a Hildegarn, que intenta cazarlo con sus garras como si intentara atrapar una luciérnaga, sin liberar al zorro. Freezer evita los manotazos del monstruo. 

En el suelo, la encarnizada guerra continúa. Los demonios, que han visto sus fuerzas reavivadas por la presencia de Hildegarn, cargan con más violencia que nunca.

Pero de repente, una suave melodía silencia el combate. Tapion, tocando su ocarina, avanza entre las hordas de demonios, que incomprensiblemente se apartan al oír la canción de Konats.

Hildegarn se fija el en el espadachín. Durante unos instantes, parece que la música logra amansarlo… pero el monstruo ruge y lanza una gran llamarada hacia el konatsiano.

El pobre Tapion se queda petrificado al ver que su ocarina no ha funcionado.

Tapion aparece a varios metros de distancia, sujetado por Trunks.

– “¿Estás bien?” – le pregunta el mestizo.

El konatsiano está confuso con lo sucedido y se queda mirando su instrumento musical.

– “No ha funcionado…” – murmura Tapion.

– “¿Qué esperabas?” – pregunta Trunks.

– “La música de esta ocarina debería detenerlo.” – explica el konatsiano.

Trunks sonríe.

– “Si lo que necesitas es que se oiga…” – dice el mestizo, buscando con su mirada entre las tropas aliadas.

Freezer y Liquir siguen atacando al monstruo. El tirano usa sus discos cortantes dirigidos para hacer que el demonio se convierta en humo y libere al zorro.

La técnica del demonio del frío impide que Hildegarn pueda recomponerse, pues los discos atacan a la nube de humo cada vez que ésta intenta reconfigurarse.

– “¿Qué haces?” – gruñe el kurama. – “¡No podemos golpearlo en ese estado!”

– “¡Me he enfrentado a él antes!” – replica Freezer. – “Esto es lo más parecido a detenerlo que podemos hacer ahora mismo…”

De repente, el humo desciende a toda velocidad y se infiltra en las grietas del suelo de Makyo, donde los discos cortantes no pueden seguirlo.

– “¿Eh?” – se sorprenden Liquir y Freezer.

Del suelo brota Hildegarn, levantando el terreno de combate y haciendo saltar por los aires a cientos de soldados y demonios.

El monstruo atrapa a Freezer con una mano, cuya barrera de energía protectora estalla como una burbuja; y con la otra atraviesa el cuerpo de ki de Liquir y atrapa al kurama. 

– “¡LIQUIR!” – se preocupa Reitan, desde el suelo.

El demonio sapo, que sigue con vida, aprovecha el despiste el herajín y le agarra una pierna con la lengua y tira de él, intentando comérselo. Reitan queda atrapado en la boca del anfibio maligno hasta la cintura.

– “Qué asco…” – protesta el herajín, intentando salir de ahí.

De repente, alguien aparece para propinar una fuerte patada en el estómago al sapo, que escupe a Reitan al instante.

– “Gracias…” – dice el herajín, cubierto de babas.

Al mirar a su nuevo aliado, se da cuenta de que es un hombre parcialmente convertido en máquina.

– “¿Qué eres?” – pregunta el herajín, extrañado.

– “Me llamo Turles.” – dice el guerrero. – “Y que mis arreglos no te confundan. Soy un saiyajín.”

– “Está bien…” – sonríe Reitan. – “…saiyajín.”

No muy lejos de allí, los ozaru han retrocedido frente a los golems. 

Leek ha perdido su cola y ha regresado a su estado base. Un demonio verde oliva alado, con aspecto de murciélago, se lanza sobre él con las garras de los pies preparadas.

Pero de repente, un gigantesco hurón se abalanza sobre el demonio y lo agarra con los dientes para luego zarandearlo hasta que deja de moverse.

Leek se sorprende ante el tamaño del animal.

– “¡Padre!” – exclama Tarble, que corre a socorrerlo.

– “¿Tarble?” – se sorprende Leek. – “¿Kale?” – dice al ver a su hijo acompañado por la saiyajín. – “Estáis aquí…”

Un tercer guerrero acompaña a los dos muchachos.

– “Broly…” – dice Leek al verlo.

El saiyajín sonríe.

– “Te veo distinto…” – se sorprende Leek.

El rostro de Leek pasa de alegría a preocupación.

– “No sé si deberíais haber venido…” – dice Leek, que mira de reojo a Hildegarn.

Tarble ayuda a reincorporar a su padre.

– “Tranquilo…” – dice el saiyajín. – “Hemos traído a unos amigos.”

Una gigantesca sombra humanoide cubre a los saiyajín. Leek levanta el cabeza boquiabierto para ver de qué se trata.

El gigante Ba, con Madas de pie sobre su oreja derecha, se dirige hacia Hildegarn.

– “¡Gracias por ayudarnos, viejo amigo!” – le dice el ira-aru.

– “¡BAAA!” – responde el gigante.

Spade y su banda, armados con armas de ki, embisten a los demonios.

– “¡Esta presa es nueva, muchachos!” – exclama Spade. – “¡Hay que cazar demonios!”

Los cadáveres del campo de batalla se alzan ante la sorpresa de soldados y diablos. Kamakiri mueve sus dedos, dirigiéndolos contra las hordas del Makai.

Ba sigue avanzando. El gigante es tan grande que Hildegarn a duras penas le llega a la cintura.

El gigante propina un puñetazo al monstruo, que se ve obligado a transformarse en humo. Liquir y Freezer se liberan.

Mientras tanto, Gohan se enfrenta a Moro, pero el brujo es ampliamente superior. Gohan está recibiendo un duro castigo. El brujo propina un violento puñetazo en el pecho al mestizo, que retrocede varios metros de distancia mientras se tambalea.

Trunks aparece y sujeta a Gohan para que no se caiga.

Moro suspira.

– “Testarudos…” – murmura el brujo.

– “Je…” – sonríe Trunks.

Hildegarn se materializa sobre Ba, pero el gigante logra agarrarlo de cuello para luego estamparlo contra el suelo, momento en el que el monstruo se convierte en humo de nuevo.

En ese instante, la canción de Konats suena de nuevo a todo volumen. El combate se detiene.

Entre la multitud, Tapion toca su ocarina. Los hermanos Para-para usan sus armaduras para que la canción retumbe en Makyo.

Los demonios se detienen.

– “¡Está funcionando!” – celebra Bon Para.

Hildegarn se materializa en el cielo y desciende hasta el suelo de forma torpe, quedando arrodillado.

– “¡¡GRAAAAAAAH!!” – gruñe el monstruo.

Ba le pone un pie encima y lo estampa contra el suelo. El gigante agarra la cola del monstruo y tira de ella hasta arrancársela.

Moro frunce el ceño al ver lo que está sucediendo.

– “Muy inteligentes…” – gruñe el brujo. – “Pero subestimáis mi poder…”

Un tercer guerrero se une a Gohan y Trunks. Moro levanta una ceja al verlo. Es Broly.

– “¿Qué haces tú aquí?” – se pregunta el brujo. – “Ya has cumplido tu función… ¿Por qué no desapareces?” – frunce el ceño, molesto.

Broly mira a Gohan y luego a Trunks. Los tres sonríen de forma cómplice. Gohan y Trunks avivan sus auras incoloras. Broly eleva su ki, y parece que va a transformarse en Súper Saiyajín, pero su aura amarilla se torna verde, aunque Broly no pierde el control; sus pupilas verdes siguen presentes en sus ojos.

Dibujado por Ipocrito

– “Hmm…” – murmura Moro.

Freezer, que ha sentido el poder de Broly, lo mira asombrado.

– “Ese poder…” – murmura el tirano. – “¡Es el poder del fruto!”

El ki de Broly parece nacer en el interior de cada saiyajín, cuyas auras adquieren un tinte verdoso.

– “¿De dónde nace este poder?” – se pregunta uno, al sentirse más fuerte que nunca.

– “¿Broly?” – se sorprende Leek.

Los tres guerreros cargan contra el brujo, que detiene los puñetazos de Gohan y Trunks, uno con cada mano, pero Broly da una voltereta hacia delante en el aire y le patea con el talón sobre la cabeza, doblando al brujo. Gohan y Trunks aprovechan el momento y giran sobre sí mismos para dar una doble coz a Moro y lanzarlo lejos de allí.

Freezer sonríe al ver a Moro retrocediendo y a Hildegarn y el ejército demoníaco detenido.

– “¡¡APROVECHAD LA SITUACIÓN!!” – exclama el tirano. – “¡¡HACED TODO EL DAÑO POSIBLE!!”

Los soldados universales disparan a discreción. Los saiyajín y los ozaru, gracias a su nueva fuerza, causan estragos en el enemigo.

Moro se pone en pie. No parece que haya recibido daño; solo su orgullo ha sido herido.

El brujo sonríe con rabia. 

– “¿Creéis que podéis derrotarme?” – pregunta Moro. – “¡Gracias a vuestros dioses tengo un ejército más grande de lo que jamás podréis enfrentar!” – exclama. – “¡¡HIJOS MÍOS!! ¡¡TOMAD VUESTRA LIBERTAD!!”

Los demonios siguen saliendo del portal, ahora acompañados por una cascada de tinieblas que baña el terreno de combate. A medida que la neblina alcanza los diablos, estos parecen mutar y tornarse más fuertes. Algunos logran moverse de nuevo.

– “¡¿AH?!” – se preocupan los hermanos Para.

La piel de Hildegarn parece endurecerse y volverse opaca. Ba lo mira extrañado. 

De repente, la espalda del monstruo se parte por la mitad y, como si de un insecto se tratara, una versión alada del monstruo abandona el cascarón.

Las hordas de Moro recuperan terreno rápidamente.

– “Cada vez que parece que tomamos la delantera, de alguna forma se recuperan…” – protesta Slug, que recupera su estatura normal. – “¡¡FREEZER!!” – protesta.

– “Tenemos que aguantar…” – murmura el tirano. 

– “¿Aguantar? ¡¿Hasta cuándo?!” – se extraña Slug.

– “¡Tú sigue luchando!” – protesta Freezer.

De repente, Shima llega a Makyo acompañado.

– “¡Ya he llegado! ¡Hatsuka-sama! ¡Madas-sama!” – saluda el yadrat.

– “¡Bien hecho!” – dice Madas. – “¡¿Los has traído?!”

Oli da un paso al frente, acompañada por una joven pareja y dos pequeños querubines alados.

– “¡Están jugando a peleas!” – se emociona la muchacha. – “¡Mira, Obotchaman!

– “¿Esta gente es malvada, Arale?” – pregunta él.

– “Turbo ha dicho que sí.” – responde Arale. – “¿Verdad, Gatchan?”

– “¡Pupipopipi!” – celebran los dos querubines.

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta Obotchaman. – “¿Nos unimos y ya está?”

– “Lo mejor será saludar.” – dice Arale.

– “Está bien…” – dice él.

La pareja inspira con fuerza arqueando su espalda hacia atrás para luego saludar con fuerza.

– “¡¡N’CHAAAAAAAAAAA!!” – exclaman a la vez. 

Como dos cañones de energía, sus saludos arrasan con todos los enemigos que encuentran a su paso.

Madas sonríe al contemplar la escena.

– “Bien…” – piensa el ira-aru. – “Pero, ¿dónde se ha metido esa bruja?”

En el Makai, Gotenks ha estado insistiendo con sus misiles “muere-muere” hasta que finalmente se detiene para recuperar el aliento.

– “A este ritmo voy a quedarme sin energía…” – piensa Gotenks, preocupado. 

Dabra resurge de entre los escombros, frustrado, y aprieta los dientes. El diablo reaviva su aura roja y negra.

– “¡MALDITOS MORTALES!” – protesta el demonio. – “¡¡NO SOIS RIVALES PARA EL PODER DEL MAKAI!!”

El aura de Dabra provoca una fuerte corriente de aire absorbente pero estéril. Su poder no está aumentando. El demonio se queda estupefacto al darse cuenta.

– “Je, je…” – sonríe Gotenks.

– “¿Qué…?” – titubea Dabra. – “¿Por qué…?”

– “Puede que sean solo nervios.” – fanfarronea Gotenks. – “Seguro que esto le puede pasar a cualquiera…”

– “¡¿Por qué…?!” – aprieta los puños el demonio hasta que sangran. – “¡¿Por qué el Makai no responde a mi llamada?!”

Vegeta, sin dejar de mirar su reflejo en el hielo, responde.

– “El Makai tiene otro Señor.” – dice el saiyajín. – “¿Aún no te has dado cuenta?”

Por primera vez, Dabra no puede negar esta nueva realidad; el heredero del Rey de los Demonios es solo un peón en la partida que está disputando otro.

En Makyo, una diablesa con aspecto ofidio se acerca a Baicha mientras se relame.

– “Este tiene que ser tierno…” – sonríe ella.

Pino, en brazos del chico, se preocupa.

– “Corre…” – dice el robot. – “Olvídate de mí y corre…”

El hijo de Yamcha deja a Pino en el suelo y se pone en guardia delante de él.

– “Chico…” – insiste Pino.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita Baicha, saltando sobre la diablesa. – “¡COLMILLOS DE LOBO!”

Pero la diablesa lo remite al suelo de una patada y cae más allá de la cabeza de Pino.

– “Mocoso…” – se burla ella.

El robot, impotente, ve como la diablesa se acerca a él.

– “No ganaréis…” – dice Pino. – “La gente con buen corazón siempre se interpondrá en vuestro camino…”

– “Cállate.” – dice ella, preparada para pisarlo.

Pero de repente, alguien agarra del pelo a la diablesa, deteniéndola; es Oli.

– “No te acerques a mi hijo.” –  sentencia la doctora.

Oli da vuelta sobre sí misma, haciendo girar al demonio hasta lanzarlo lejos de allí.

El demonio con forma de gallo corre hacia Ub y Katopesla, que se ponen en guardia, pero Bra cae repentinamente sobre la cabeza del diablo, incrustando su pico en el suelo.

De repente, entre la multitud, un jabalí morado humanoide armado con una gran maza propina golpes a diestro y siniestro, haciendo volar por los aires a decenas de patrulleros con cada golpe.