DBSNL // Capítulo 259: Voluntades enfrentadas

DBSNL // Capítulo 259: Voluntades enfrentadas

“¿Creéis que puede ganar?”

Moro y Son Goku se miran a través del Universo. Uno en Makyo y el otro en Konats.

De repente, Son Goku desaparece del planeta maldito.

Moro siente una presencia a su espalda y se da la vuelta lentamente para confrontar al saiyajín.

– “Son Goku…” – murmura el brujo.

Goku se encuentra sobre otro pilar de roca y mira a su alrededor, contemplando la destrucción que ha sufrido el planeta.

Moro sonríe.

– “Creo que llegas tarde…” – dice el brujo. – “Tus amigos no han podido detenerme. Nadie puede.”

– “Subestimas la voluntad del Universo.” – dice Goku. – “Luchas para conquistarlo, sin comprenderlo.”

– “¿Comprenderlo?” – sonríe Moro, mofándose. – “Lo tengo bajo mi control.”

Los ojos de Goku se iluminan de color celeste, como si de dos minúsculas Genkidamas se trataran.

Como un pulso de energía, su presencia se extiende por el planeta. Los temblores en Makyo disminuyen, el magma se calma lentamente y las columnas de fuego desaparecen, la tormenta eléctrica se disipa, dando lugar a un gran claro en el cielo que deja pasar una luz clara que ilumina el planeta.

– “¿Eh?” – se extraña Moro. – “¿Qué crees que estás haciendo?”

El sol brilla en ese punto de Makyo como nunca antes. 

Pan puede ver a su abuelo a lo lejos.

– “Abuelo…” – sonríe emocionada.

Desde otro punto del planeta más alejado, Krilín se emociona al intuir la silueta de su amigo a lontananza.

– “Goku…” – dice el terrícola, con lágrimas en los ojos. – “Has vuelto…”

Moro mira a su alrededor y se da cuenta de que su influencia en Makyo ha disminuido.

– “Grrr…” – aprieta los dientes.

El brujo alza su mano, furioso, apuntando a Goku.

– “¡¡BASTARDO!!” – dispara un cañonazo de ki invisible.

La columna sobre la que estaba Goku estalla.

Goku aparece detrás de Moro e intenta propinarle un puñetazo, pero el brujo se revuelve y se cubre con ambos brazos frente al pecho, deteniendo el golpe.

La onda expansiva destruye varios pilares de roca a su alrededor.

– “Tsk…” – lo mira Moro.

Goku abre la mano con la que había golpeado al brujo y le sorprende con un empujón de ki que lo lanza a través del desierto páramo, chocando con masas de roca a su paso.

Ten Shin Han observa la escena con sus tres ojos.

– “El combate ha empezado.” – advierte a sus compañeros.

En el horizonte, Moro hace levitar escombros para ponerse en pie y poco a poco éstos arden al rojo vivo.

El brujo los lanza a través del planeta como si fueran meteoritos.

Las rocas se aproximan rápidamente a Goku, que levanta la mano hacia ellas.


Las piedras estallan al acercarse al saiyajín, convirtiéndose en gravilla que pierde fuerza y cae al suelo.

Pero una gran sombra cubre a Goku de repente y llama su atención. El saiyajín mira al cielo e identifica sobre su cabeza un meteorito gigantesco invocado por Moro que está cayendo sobre el planeta.

En la superficie, todos observan aterrados el evento.

Pero Goku no duda. Sus ojos se iluminan mientras reúne en su mano el sinuoso ki de la Genkidama y pronto lo lanza contra el peligro.

La esfera celeste choca contra el meteorito y lo hace estallar en mil pedazos diminutos que llueven sobre el planeta, ardiendo con un fuego celeste y dejando una estela plateada.

En ese instante, Moro aparece como una centella y propina una patada en el abdomen a Goku, lanzándole lejos.

– “¡Maestro!” – se preocupa Ub, viendo el combate.

Goku da varias volteretas en el aire hasta tocar tierra de pie y deslizarse unos metros sobre la superficie.

Moro desciende frente a él.

– “Son Goku…” – murmura el brujo. – “¿Qué te hace pensar que esta vez será distinto?”

– “Te mueves por venganza y odio…” – dice Goku. – “Tu corazón es tan oscuro que ni el poder de Zeno-sama pudo frenarte.”

– “¿Y no es eso lo que te ha traído aquí?” – sonríe Moro. – “¿No has venido a detenerme? ¿A vengar la muerte de tus amigos?” – le provoca.

– “Jamás he luchado porque odie a quien tengo enfrente.” – responde Goku.

– “¿Vas a darme un discurso sobre proteger a tus amigos?” – se burla el brujo.

Goku embiste con una fuerte patada, pero Moro la detiene con su antebrazo.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku ante la facilidad del brujo. 

Moro agarra la pierna de Goku y lo hace girar antes de lanzarlo por los aires.

Son Goku sigue cielo arriba y cada vez está más oscuro a medida que se aleja de la superficie, hasta llegar a la estratosfera.

Moro carga contra él a toda velocidad y le propina un cabezazo, empujando a Goku hacia el espacio exterior.

El saiyajín avanza varios kilómetros antes de poder estabilizarse.

Goku intenta aguantar la respiración, pero pronto Moro carga de nuevo contra él y le propina un puñetazo en el estómago.

– “¡AGH!” – abre la boca Goku.

Moro le agarra del cabello y vuela de nuevo hacia Makyo, contra el que el brujo parece decidido a estampar a Goku.

En la superficie, todos miran al cielo, asombrados ante el poder demostrado por ambos guerreros. 

El saiyajín logra revolverse, doblando el brazo de Moro, poniéndose sobre su espalda y agarrándole la cabeza, cambiando así sus posiciones; y en un abrir y cerrar de ojos, Goku realiza el Shunkanido… y los dos aparecen en el planeta de Kaiosama, sobre el que se estrellan, formando un gran cráter.

– “¡¡UH-AH-AH!!” – se queja Bubbles, alarmado.

Goku, sobre Moro, que está incrustado en el suelo, sonríe al ver a su viejo compañero de entrenamiento.

– “Lo siento…” – se excusa el saiyajín. – “No se lo digas a Kaiosasma, ¿vale?”

Moro reaviva su aura.

– “¡¡YAAAH!!” – grita el brujo.

Goku se pone serio y realiza el Shunkanido de nuevo.

En ese instante reaparecen en el planeta del Hakaishin, y Moro se levanta y empuja a Goku, que recupera la distancia con unas volteretas.

– “¿Qué crees que estás haciendo?” – gruñe Moro. – “¿Intentas alejarme de tus amigos?”

– “Este combate es ahora entre tú y yo.” – dice Goku.

– “Je, je, je…” – sonríe Moro.

En Makyo, Pan se sorprende dejar de sentir el ki de los dos.

– “¿Dónde están?” – se pregunta su nieta.

– “Habrá usado el Shunkanido…” – dice Piccolo.

– “¿Y a dónde han ido?” – pregunta Bra.

– “Están en el planeta del Hakaishin.” – dice Trunks, mirando al cielo con su ojo gris.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “¿Cómo ha llegado papá hasta ahí? No debería haber nadie, ¿no?”

Madas se une al grupo.

– “Ahora Son Goku puede sentir la energía vital de todo el Universo…” – dice el joven anciano. – “Puede ir a cualquier parte…”

– “Como la teletransportación divina…” – se asombra Gohan.

Piccolo sonríe nervioso mientras alza la mirada al cielo.

– “Son Goku…” – dice el namekiano. – “Eres increíble.” 

En el planeta del Hakaishin, Moro carga contra Goku con sus garras listas, y persigue al saiyajín mientras éste retrocede esquivando los ataques.

Poco a poco el viento se alza alrededor de los dos guerreros formando un tornado gigantesco que se va cerrando sobre ellos.

Goku usa el Shunkanido para aparecer fuera del fenómeno, en la copa del gigantesco árbol seco que preside el planeta.

De repente, el brujo aparece sobrevolando el árbol y hace llover fuego negro sobre la zona, incendiando el gigantesco ente.

Goku desaparece de nuevo y reaparece en el Planeta Sagrado, cerca del lago.

– “Tsk…” – protesta Goku, un poco agobiado. – “Tiene mil recursos…”

Moro aparece sobre una colina cercana, a espaldas de Goku.

– “¿Intentas huir?” – se burla el brujo.

El saiyajín se da la vuelta, listo para lanzarle una onda de ki, pero antes de que pueda reaccionar, Moro aparece frente a él, le agarra el brazo con una mano y la cara con la otra y lo estampa de espaldas contra el suelo, pillando a Goku por sorpresa.

– “Je…” – sonríe el brujo, fanfarrón.

Los ojos de Goku se iluminan de nuevo y un torrente de ki nace de su cuerpo y hace levitar a Moro lentamente, que se queda sorprendido ante un poder que parece surgido de la nada. Las pequeñas heridas sufridas por Goku se curan lentamente.

El saiyajín se impulsa con las manos y propina una doble patada en el abdomen del brujo y lo lanza por los aires.

Moro aprieta los dientes mientras intenta recuperar la estabilidad en el aire.

– “¿De dónde sale este poder?” – se pregunta el brujo.

En Makyo, Jiren se reúne con nuestros amigos.

– “¿Creéis que puede ganar?” – pregunta el haiirotoko.

– “Su poder ha ido en aumento desde que ha empezado el combate…” – dice Piccolo.

– “¿Eh?” – se extraña Pan.

– “¡Es cierto!” – dice Ub. – “¡Puedo sentirlo! Un gran flujo de energía vital está acudiendo a la llamada de Goku…”

Goku vuela hacia Moro, que le espera en la estratosfera. 


El brujo apunta al saiyajín con la mano e invoca una gran bola de fuego.

– “¡¡YAAAH!!” – dispara.

Goku apunta con su mano a Moro y lo teletransporta frente él, haciendo que su propio ataque choque contra su espalda.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el brujo.

Goku apunta con sus dos manos al brujo y lanza una esfera de ki parecida a una pequeña genkidama.

El brujo queda atrapado entre los dos ataques, que estallan iluminando el planeta.

En el puesto fronterizo, Baba, Bulma y el joven ogro observan atentos el combate en el televisor sobre la mesa del Rey Enma.

La explosión se convierte en un torbellino de humo y fuego que Moro inspira.

Goku parece sorprendido ante la habilidad del brujo.

Tras un instante, Moro abre su enorme boca y proyecta el poder destructivo absorbido, que engulle a Son Goku.

– “¡¡KyAAAH!!” – grita Goku, mientras es empujado por el torrente de energía.

El saiyajín cae al lago, generando una gran explosión bajo el agua que lo deja seco.

Moro espera en el aire con una sonrisa prepotente en su rostro.

El brujo levanta la mano hacia el cielo y genera una enorme esfera de ki rojo.

– “¡JAJAJA!” – ríe Moro. 

Son Goku, empapado, aparece con el Shunkanido y le agarra el brazo.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Los dos desaparecen, dejando atrás la esfera de ki, que mientras disminuye de tamaño va cayendo, tambaleándose como una hoja, sobre el Planeta Sagrado, acabando con una fuerte explosión.

En Makyo, todos miran al cielo boquiabiertos ante el poder demostrado por los dos contrincantes

– “No puedo… No puedo seguirlos…” – murmura Piccolo.

– “Asombroso…” – dice Gohan.

Entre rocas, cerca de la lava, Freezer intenta volver a la superficie.

– “Tsk…” – protesta el tirano. – “Son Goku…” – fuerza una sonrisa. – “Nunca te rindes, ¿no?” 


De repente, Goku y Moro aparecen en Konats. El brujo clava sus garras en la espalda de Goku y lo lanza lejos.

El saiyajín se desliza sobre el suelo varios metros.

– “Tsk…” – protesta Goku. 

La espalda del saiyajín sangra por cinco puntos, pero las heridas se cierran lentamente… hasta que la sangre roja que brota se vuele más oscura y el proceso se detiene.

– “Deberías hacerte una manicura…” – dice Goku.

Moro sonríe.

El brujo embiste y Goku se cubre, pero Moro se convierte en humo negro que baña la zona.

– “¿Eh?” – se sorprende Goku.

La voz del brujo retumba entre las tinieblas.

– “Mi poder es mayor que cualquier otro que puedas invocar…” – dice Moro. – “Doblegaré la voluntad del Universo si es necesario… Los Dioses pagarán sus crímenes… ¡Pagarán su indiferencia!”

Goku busca con la mirada entre las sombras.

– “No puedes volcar tus miedos en los demás…” – dice el saiyajín. – “Con tu poder podrías traer mucho bien al mundo.

– “El mundo está corrupto desde su origen.” – replica Moro.

– “En lugar de imponer tus creencias a los demás…” – insiste Goku.

– “¡Los demás están ciegos!” – exclama Moro, alterado.

Los ojos de Goku se iluminan y clava su mirada en un punto en la oscuridad.

– “¡Pues ofréceles tu guía!” – responde Goku.

Goku sale volando en esa dirección.

– “¡Moro! ¡El que vio!” – exclama Goku, extendiendo su mano hacia delante mientras avanza. – “¡¡PRÉSTAME TU MIRADA!!”

De repente, Goku pone su mano en la frente del brujo, al que ha cogido desprevenido, y las sombras se desvanecen.

En ese instante, Goku se encuentra en mitad de una pequeña aldea onírica con pequeñas cabañas de paja situada en el claro de un bosque. Los pájaros pían.

En el centro de la aldea, un montón de gente con aspecto cabrío está reunida.

Son Goku es adelantado por un niño cornudo que tras chocar con él atraviesa la multitud intentando llegar a primera fila.

Dibujado por Ipocrito

Frente a todo el mundo, un anciano que, por un instante, Goku confunde con Moro, pero éste tiene los cuernos mucho más retorcidos, se arrodilla frente a una niña tumbada en el suelo. La pequeña casi no puede respirar y se agarra el pecho con la mano. La madre de la niña llora y suplica ayuda al anciano.

El viejo coloca su mano sobre el pecho de la pequeña y ésta es imbuida por un resplandor morado.

De repente, la niña abre los ojos y se pone en pie como si nada.

Hablando en un idioma antiguo, la renacida celebra con su madre que se encuentra bien, y ésta besa la mano del brujo, que sonríe complacido con el éxito de su buena obra.

El niño que se topó con Goku se abalanza sobre el brujo y lo abraza. El anciano le hace un mimo cariñoso.

– “Moro…” – murmura Goku, asombrado, mirando al niño.

De repente, un individuo con ropajes de Hakaishin, con aspecto leonino, pelaje rosado, melena magenta y orejas puntiagudas, aparece caminando entre la multitud.

– “Un poder muy interesante…” – dice el Dios. – “¿Puedes hacerlo de nuevo?”

La cabra anciana y todos los presentes se ponen nerviosos, como si nunca hubieran visto a un extraño.

– “Tranquilo, anciano…” – dice el Hakaishin. – “Solo me pareció una habilidad muy curiosa…”

El anciano niega con la cabeza.

– “¿No?” – frunce el ceño el Dios. – “Está bien…”

El Dios alza su dedo índice y apunta al pequeño Moro… 

– “¡ESPERA!” – exclama Goku.

Pero antes de que nadie pueda reaccionar, el Dios atraviesa el pecho del niño con un rayo de ki.

El anciano se queda aterrado viendo al pequeño desplomarse contra el suelo, y con horror mira al Dios.

– “Hazlo de nuevo.” – insiste el Hakaishin, muy serio.

El anciano se agacha sobre el niño y mediante imposición de manos, empieza a curarlo.

El Hakaishin observa atentamente la magia del brujo.

– “Brujería…” – murmura el Dios. 

Tres rayos de energía atraviesan a la vieja cabra, que cae sin vida sobre el pequeño Moro antes de que el conjuro hiciera efecto.

–  “Cobarde…” – gruñe Goku ante la despiadada acción del Hakaishin. – “¿Cómo pudiste…?”

El Dios mira a su alrededor. El resto de aldeanos corren despavoridos.

– “Corromper la creación con brujería es peligroso…” – dice el Hakaishin. – “Lo siento… No es nada personal.” – murmura mientras se agacha y coloca su mano sobre el suelo.

– “¡¡NO!!” – exclama Goku.

– “Hakai.” – susurra el Dios de la Destrucción.

Un destello morado ciega a Goku y baña el lugar.

El planeta ahora está cubierto completamente de arena proveniente de la desaparición de toda muestra de vida en la superficie.

El Hakaishin mira a su alrededor un momento para comprobar el resultado y pronto desaparece.

Un instante después, el anciano sale de la arena, pero pronto queda claro que es Moro quien lo empuja para poder apartarlo y salir a la superficie.

Moro está cubierto de sangre del anciano, que apenas sigue con vida.

El pequeño llora mientras lo sacude, intentando hacerlo reaccionar.

Pero el anciano, casi sin fuerzas, pone todo su ímpetu en acariciar el antebrazo de Moro, rasgándolo con sus uñas de arriba abajo, antes de perecer.

De repente, Goku es expulsado de la mente del brujo, que lo golpea en el rostro y le obliga a retroceder.

– “Como osas hurgar en mi mente…” – gruñe Moro.

Goku se frota la mejilla donde ha recibido el golpe.

– “Moro…” – murmura Goku, con cierta ternura. – “Entiendo por lo que pasaste…”

– “Tú no entiendes nada…” – gruñe el brujo.

En ese instante, Goku se sorprende. Una lágrima recorre el rostro de Moro.

– “Los Dioses tienen que desaparecer…” – gruñe el brujo. – “Cueste lo que cueste.”

– “Tsk…” – se preocupa Goku, que se da cuenta de que no podrá convencer al brujo.

Moro embiste y, con el salto temporal, sorprende a Goku e intenta atravesarlo con su mano, de una estocada, pero el saiyajín reacciona rápidamente y le detiene el golpe agarrándole el antebrazo con las dos manos. Las uñas del brujo se le clavan levemente en el pecho.

Moro simula una pistola con esa mano y una bala de aire comprimido impacta en el pecho de Goku, lanzándolo lejos mientras gira sobre sí mismo.

El brujo le sigue con el dedo y sonríe; un rayo cae sobre el saiyajín. 

– “¡¡KYAAAAAAAAH!!” – grita Goku de dolor.

Moro hace el gesto de agarrar a Goku desde la distancia y un gran brazo de roca brota del suelo y aprisiona al saiyajín en su garra.

Moro sonríe.

– “Esta es mi voluntad…” – dice el brujo. – “¡¡HÁGASE!!”

La mano de roca se cierra cada vez con más fuerza… pero un destello celeste se filtra entre los dedos de piedra hasta que la mano finalmente estalla y Son Goku se libera.

– “¿Eh?” – se sorprende el brujo. – “¿Ha vuelto a aumentar su fuerza?”

En Makyo, Gohan, Piccolo, Goten, Trunks, Pan, Bra, Ub y todos los guerreros Z levantan las manos hacia al cielo.

– “Papá…” – dice Gohan. – “¡Toma nuestra fuerza!”

– “¡Adelante, Son Goku!” – exclama Piccolo.

– “¡Abuelo!” – dice Pan.

– “¡Maestro!” – exclama Ub.

– “¡Vamos, Goku!” – anima Krilín.

Los ojos de Goku brillan de nuevo mientras desciende hasta el suelo

– “No subestimes la voluntad de los demás…” – advierte Goku.

Moro propina un puñetazo al aire y un puño de piedra brota del suelo, a su lado, e imita su movimiento, golpeando a Goku, que detiene el golpe con sus manos.

– “Tsk…” – se esfuerza el saiyajín.

Moro frunce el ceño y chasquea los dedos; un rayo cae sobre Goku, pero el saiyajín desaparece y reaparece detrás de Moro, intentando propinarle una patada que el brujo detiene con el antebrazo.

En Makyo, los miembros de la Patrulla Galáctica levantan las manos

– “¿Así?” – le pregunta Jaco a Gohan.

Goku retrocede para coger impulso y se abalanza sobre Moro. Con una combinación de puñetazos y patadas hace retroceder al brujo, que por primera vez parece apurado para mantenerle el ritmo al saiyajín.

En Makyo, Zamas, Champa, los bandidos, Reitan, los saiyajín, Broly, y soldados de diferentes planetas colaboran con su energía. 

Los soldados imperiales, en cambio, se miran entre ellos, dudando si participar.

Goku propina un cabezazo a Moro en la cara y lo hace retroceder.

Moro no tarda en recuperar la estabilidad e invoca una sierpe de lava que nace del interior del planeta, saliendo por el túnel formado y abalanzándose sobre Goku por la espalda.

Ahora Jiren levanta su mano.

Goku se da la vuelta y apunta a la sierpe con su mano derecha, haciendo que ésta se estrelle contra su ki invisible hasta desaparecer por completo.

Moro ataca de nuevo por la espalda y le propina una fuerte patada que Goku logra detener con ambos brazos, pero a pesar de eso es empujado a varios metros de distancia.

Goku pronto recupera la estabilidad y se pone en guardia.

Moro frunce el ceño.

– “Nadie me detendrá…” – gruñe el brujo. – “Quien esté del lado de los Dioses, ¡perecerá con ellos!” – exclama.

El brujo concentra una enrome cantidad de ki oscuro en sus manos. El planeta se tiñe de blanco y negro. Solo Son Goku mantiene el color, gracias a la energía Genki.

Son Goku prepara su mejor técnica.

– “Ka… Me…” – un torbellino de motas de ki blancas y azuladas se reúne entre sus manos.

En Makyo, Freezer llega a la superficie y se pone en pie. Sus hombres le miran, preguntándose qué hacer.

Moro proyecta sus manos hacia Goku y lanza su ataque; un torrente de ki rojo arremolinado, envuelto en llamas negras, se dirige hacia nuestro amigo.

Son Goku sale corriendo hacia el ataque del brujo, mientras sigue concentrando energía.

Freezer levanta la mano y sus hombres le imitan sin dudar.

– “Ha… Me…” – una esfera de ki celeste se materializa en las manos de Goku.

El ataque está a punto de alcanzarle cuando Goku decide saltar hacia él, usando la esfera de ki que estaba preparando para deslizarse sobre el ataque enemigo mientras da una voltereta.

Moro no esperaba tal movimiento y se topa con Goku sobre él, que proyecta el Kamehameha a escasos centímetros de su cara.

– “¡¡¡HAAAAA!!!” – dispara Goku.

La esfera Genki que tenía Goku en sus manos se torna gigantesca y engulle a Moro antes de estallar y proyectarse la onda Kamehameha a través del planeta, atravesándolo por completo y saliendo hacia el espacio.

Tras el resplandor celeste, el planeta recupera su color y se libra de la oscuridad que lo rodea y, después de milenios, sale el sol en Konats.

La explosión de energía vital ha podido sentirse en todo el Universo.

– “¿Lo ha logrado?” – se pregunta Madas, en Makyo.

Goku, de pie, mira el oscuro túnel sin fin que ha quedado frente a él. Una gota de sudor recorre su sien. Parece preocupado.

– “Aún puedo sentir su presencia…” – murmura el saiyajín. – “¿Es que sigue vivo?” – se pregunta.

Una tromba de humo negro sale del agujero; Goku retrocede instintivamente.

El torbellino de tinieblas parece revelar el rostro de Moro.

DBSNL // Capítulo 258: Dragon Ball

DBSNL // Capítulo 258: Dragon Ball

“Esta vez no intentaré seguirte.”

En Makyo, Moro ve con horror cómo el portal al Makai ha desaparecido.

En el Ejército Universal se dibujan algunas sonrisas al ver lo ocurrido.

– “¡¡Lo hemos conseguido!!” – celebra Garana.

La rabia crece en el interior de Moro.

–  “¡BASTARDOS!” – grita el brujo, dando un fuerte pisotón en el suelo.

El suelo de Makyo se resquebraja. El castillo se derrumba. Parte de la superficie del planeta se eleva y otras partes se hunden. Algunos soldados de ambos ejércitos son tragados por la tierra. Columnas de fuego brotan de las gritas.

El aura de Moro tiñe de blanco y negro el planeta una vez más.

– “¿Creéis que podéis detenerme?” – gruñe el brujo. – “¡Primero acabaré con vosotros, si tenéis tantas ganas de morir!” – amenaza. – “¡Lo haré yo solo!”

Una tormenta eléctrica sacude el planeta; rayos impactan contra aliados y enemigos por igual, y tornados arrasan la zona.

– “¡Probaréis el verdadero alcance de mi magia!” – grita Moro.

Mientras tanto, en el Makai, Vegeta, que sigue sentado en el suelo, abre los ojos repentinamente y mira hacia la entrada de la gruta; puede sentir que algo ha cambiado.

– “Creo que se ha terminado…” – dice el saiyajín. – “Estamos solos, Son Goku…” – sonríe forzadamente. – “El portal se ha cerrado.”


En la mente de Goku, el saiyajín, que caminaba entre sombras, llega hasta la fuente del resplandor anaranjado que le guiaba; una esfera luminosa flota frente a él.

– “¿Eh?” – se extraña Goku, que intenta alcanzarla.

– “Son Goku…” – dice la ominosa voz que tantas veces ha oído el saiyajín.

Pero de repente, el brillo de la esfera estalla y una serpiente de luz nace de ella; el dragón de los deseos aparece frente a nuestro amigo.

– “¡Shenron!” – exclama Goku. – “¡¿Qué haces aquí?!”

– “Son Goku…” – repite el dragón. – “Tenemos que hablar.”

De repente, en el exterior, un brillo anaranjado llama la atención de Vegeta.

– “¿EH?” – se sorprende el saiyajín, que se pone en pie. – “La esfera de cuatro estrellas…” – se da cuenta de que brilla en el interior del hielo.

En Makyo, entre las columnas de fuego y roca, Gohan avanza hacia Moro.

– “¡Papá!” – sufre Pan, que ve a Gohan pasar volando sobre ella.

Gohan prepara el puño, listo para confrontar al brujo una vez más, pero Moro alza su mano y con su poder detiene al mestizo en el aire y luego lo estampa contra una columna de roca.

– “¡AH!” – se queja el mestizo, mientras la roca se derrumba tras él.

Trunks embiste al brujo por la espalda.

– “¡GOHAN!” – exclama el mestizo, que lanza su arma hacia el enemigo.

Moro se torna intangible y el arma pasa de largo.

Con su poder ahora atrapa a Trunks y lo sostiene en el aire, inmóvil. 

El brujo ahora tiene a los dos mestizos en el aire. 

Sin poder moverse, ambos sienten la mano invisible de Moro apretándoles el cuello.

– “¡Gggah!” – sufre Gohan.

– “¡Haagh…!” – sufre Trunks.

En la mente de Son Goku, Shenron habla.

– “Lo que me cuentas… es terrible…” – dice Goku.

– “Necesitan tu ayuda.” – dice el dragón.

– “Pero estoy aquí…” – dice el saiyajín. – “Atrapado…” – aprieta los puños.

De repente, Goku puede oír la voz de Vegeta, muy tenue.

– “¡Maldito hielo!” – protesta el saiyajín. – “¡Rómpete de una vez!”

– “Vegeta…” – murmura Son Goku.

En el exterior, Vegeta golpea el bloque, que sigue emanando luz naranja.

– “Este es mi propósito…” – gruñe Vegeta. – “¿No es así? ¡¿Por qué no puedo lograrlo?!” – se frustra.

Vegeta carga un fuerte puñetazo.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – golpe a con todas sus fuerzas.


Al propinar el golpe, un extraño relámpago negro chasquea entre el hielo y su puño.

– “¿Eh?” – se extraña Vegeta.

El saiyajín se mira la mano, confuso.

Vegeta cierra el puño y lo aprieta, cuando para su sorpresa, un relámpago de ki negro recorre su brazo.

– “Acaso…” – murmura Vegeta.

El saiyajín agacha la cabeza y suspira, cuando le da un pequeño ataque de risa. Vegeta se tapa la mano con la cara con la mano derecha.

– “¡JAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.

Vegeta aviva su aura del Ikigai. Las sombras del Makai entran a través de la gruta y envuelven al saiyajín. Rayos de ki rojo chasquean a su alrededor a medida que su aura oscurece, volviéndose roja, casi granate.

– “¡Grrrrgh!” – parece sufrir el saiyajín. – “¡¡GRRRAAAAAAAH!!” 

El cabello del saiyajín, rosado, cada vez es más oscuro, tornándose casi morado.

– “¡VEGETA!” – grita Goku en su propia mente, preocupado al sentir la transformación que sufre su amigo. – “¡¿Qué le está pasando?!” – le pregunta a Shenron.

– “El Makai responde a la llamada del más fuerte…” – dice el dragón.

– “Tsk…” – protesta Goku, frustrado.

Vegeta, cuya aura hace que parezca que está ardiendo, se esfuerza para dominar su nuevo y oscuro poder.

– “Son Goku…” – dice el saiyajín. – “Toda mi vida he luchado para intentar alcanzarte… Pero gracias a ti me he hecho más fuerte de lo que jamás habría imaginado… Siempre has ido un paso por delante de mí…” – sonríe Vegeta. – “Pero esta vez no intentaré seguirte. Me quedaré un paso atrás.”

Son Goku se queda mirando a su compañero a través de la oscuridad, sorprendido por sus palabras.

– “Vegeta…” – se conmueve el saiyajín.

– “Él ha aceptado su destino.” – dice Shenron. – “Es la única forma.”

Goku agacha la cabeza, un poco avergonzado.

– “Siempre tienes que sacarnos las castañas del fuego.” – dice el saiyajín. – “Desde que me encontré con Bulma en el Monte Paoz y emprendimos nuestra primera búsqueda de las Dragon Balls, no hemos hecho más que complicar las cosas… Y al final, siempre hemos recurrido a ti.”

– “Kamisama creó las esferas del dragón como un símbolo de esperanza para los humanos.” – dice Shenron.

– “Nos has traído mucho más que eso.” – sonríe Goku al dragón. – “Muchas gracias.”

– “¿Significa eso que tenemos un trato?” – pregunta Shenron.

Goku asiente.

– “¡Está bien!” – aprieta el puño. – “¡Escúchanos, Shenron!” – exclama con convicción. – “¡Este es nuestro último deseo!”

En el exterior, Vegeta, que ahora ha perdido las cejas, y apretando los dientes con rabia, carga un puñetazo.

–  “¡¡¡YAAAAAAAAH!!!” – grita como un demonio y golpea el hielo.

Tras un instante de silencio, el bloque se resquebraja. Siete grietas se extienden desde el puño del saiyajín y a medida que avanzan se ramifican incontables veces.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

En Makyo, Piccolo se abalanza sobre Moro, pero el brujo genera una onda expansiva de aire que detiene al namekiano en el aire un instante y luego lo repele.

Goten y Trunks lo adelantan y cargan contra el brujo, que lanza a Gohan contra Trunks y a Mirai Trunks contra Goten.

De repente, Jiren y Broly salen de una grieta detrás de Moro, ambos cargando un ataque de ki, y lo lanzan a la vez, pero el brujo levanta su mano y hace que ambos ataques se conviertan en humo.

Moro apunta a Broly con su mano y hace que cientos de cascotes lo atrapen en una prisión de roca.

Jiren embiste al brujo, pero Moro apunta al haiirotoko y hace que aumenta la gravedad para él, obligándole a aterrizar y caer de rodillas al suelo.

– “¡YaaaAAH!” – lucha Jiren para intentar levantarse.

Entre el caos y la destrucción del planeta, Freezer camina, topándose con trozos de armadura imperial rotos en el suelo.

De repente, un quejido llama la atención del tirano, que se detiene. Cerca de allí, el cuerpo mutilado de su hermano Cooler se encuentra en el suelo.  

Freezer se detiene y mira a Cooler, que yace inmóvil.

El tirano aprieta los puños con rabia.

A través del hielo, Vegeta puede ver los ojos de Goku iluminarse por completo de color rojo.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende Vegeta, que da un paso atrás.

En ese instante, el bloque de hielo salta por los aires.

En Makyo, Liquir, reactiva sus nueve colas y se imbuye del aura que le otorga un avatar gigantesco, pero Moro invoca una cadena de fuego negro que se enrolla alrededor del cuello del zorro y lo estampa contra el suelo.

Reitan intenta ayudar a su amigo, pero al tocar la cadena se quema.

De repente, Freezer, envuelto en un orbe de ki fucsia, atraviesa un pilar de piedra a pocos metros del brujo y lo sorprende, obligándole a saltar sobre otra columna para evitar el placaje, que destruye el lugar en el que se encontraba previamente.

– “¡NO HE TERMINADO CONTIGO!” – exclama Freezer.

Moro apunta al tirano con ambas manos y un centenar de piedras vuelan hacia el demonio del frío desde todas direcciones, pero Freezer extiende sus brazos con las manos abiertas y con su poder telequinético logra frenarlas en el aire.

– “¡¡KYAAAAAAH!!” – grita Freezer, haciéndolas estallar a todas.

Freezer, con dificultad para respirar después del esfuerzo, carga contra Moro de frente.

El brujo levanta un muro de lava, intentando disuadir a Freezer, pero éste lo atraviesa sin dudar.

Con el cuerpo humeante y con quemaduras graves, Freezer logra conectar un puñetazo que hace que el brujo retroceda medio paso.

El brujo, frustrado, agarra la cara de Freezer y lo estampa contra el suelo.

La mano de Moro empieza a brillar de color morado, casi negro.

– “Tu inmortalidad no significa nada para mí…” – dice el brujo, furioso, con una sonrisa macabra forzada.

Pero de repente, un sonido de motor puede oírse en aumento a pesar del estruendo continuo de la destrucción del planeta.

Cañonazos barren la zona, destruyendo el suelo bajo los pies de Freezer y Moro.

Freezer se precipita al abismo, pero Moro levita.

La nave imperial comandada por Curd ha disparado.

Moro extiende su mano y hace que la presión aumente alrededor de la nave, que empieza a colapsar como una lata de refresco.

Pero en ese momento, varias docenas de bloques de hierro katchin se materializan sobre Moro; ha sido Zamas.

Los bloques se precipitan sobre el brujo, pero de repente éstos se convierten en miles de moscas que salen volando.

Ahora es Dabra el que carga contra Moro, pero el brujo esquiva el puñetazo que intenta propinarle el demonio, lo agarra de un cuerno y le propina un rodillazo en el abdomen. El cuerno de Dabra se rompe.

Dabra cae de rodillas al suelo.

– “Así acaba tu ridícula rebelión…” – sentencia Moro, dándole una patada en el costado y lanzándole lejos, atravesando varias columnas de roca en su camino.

En ese instante, la melodía de Konats sorprende a Moro.

Tapion, sobre una columna de roca, toca la canción que le enseñó su padre.

– “¿Eh?” – se extraña Moro, mirándolo con desprecio.

A través del campo de batalla en llamas, nuestros amigos pueden oír la canción. Algunos inconscientes, otros agotados.

– “¿Qué pretendes?” – pregunta Moro. – “¡Eso no me afecta!” – dice apuntándole con la mano, listo para darle muerte.

Pero de repente, en un punto lejano del universo, en un planeta deshabitado y en ruinas, una luz renace. 

Moro se detiene de repente. El brujo puede sentir esa presencia y mira hacia el cielo, extrañado.

– “Hmm…” – murmura el brujo.

En Konats, Son Goku desciende lentamente por las escaleras del templo.

El saiyajín, con una calma absoluta, levanta la vista al cielo.

A través del universo, Moro y Goku se miran.

En el Makai, Vegeta mira el lugar en el que antes estaba el bloque de hielo.

-“Está todo en tus manos, amigo.” – sonríe el saiyajín. 

DBSNL // Capítulo 257: Hijo pródigo

DBSNL // Capítulo 257: Hijo pródigo

“No esperarías que tu ridícula técnica me hiciera efecto, ¿verdad?”

Los Metal Cooler ganan terreno rápidamente. Los demonios retroceden. Pese a que algunos enviados de M2 sufren daños y son desmembrados por hordas de enemigos, pronto se regeneran o son sustituidos por otros.

Por primera vez, los números favorecen al Ejército Universal.

Moro frunce el ceño, furioso ante la escena.

– “Malditos…” – gruñe el brujo.

M2 sigue enviando soldados a Makyo.

Moro clava su mirada en Freezer, a quien culpa.

– “Tú…” – gruñe el brujo. – “Alimaña…”

Pero una docena de Metal Cooler toman tierra y se interponen rápidamente entre los dos.

Moro no duda en empujar a uno con su poder mental y eso hace que los demás reaccionen, abalanzándose sobre el brujo.

Moro detiene a dos en el aire con su poder y hace que se desmonten en miles de piezas en un solo instante.

Otros dos disparan sus rayos oculares al pecho del brujo, haciéndole retroceder un paso, pero Moro pronto usa las piezas que ahora controla para lanzarlas como metralla contra los enemigos.

Otros cinco Metal Cooler logran abalanzarse sobre él, intentando inmovilizarlo, pero Moro se hace intangible y luego invoca una columna de lava bajo sus pies que los lanza a todos por los aires.

Mientras tanto, en todos los frentes, los soldados metálicos están ganando terreno.

– “¡Podemos ganar!” – celebra Cheelai.

– “¡Ayudad a los hombres de metal!” – exclama Jaco, reanimando a sus hombres, que se han quedado perplejos ante la inesperada ayuda. – “¡Es nuestra oportunidad!”

– “¡Ni un paso atrás!” – ordena Shisami a los suyos. – “¡Por el Emperador y por el Imperio!”

Moro mira a su alrededor cómo sus hijos caen uno tras otro.

– “Grrr…” – gruñe el brujo. – “¿Creéis que podéis detener lo inevitable?”

Moro reaviva su aura negra y apunta con su mano al portal del Makai. Su poder es transmitido a la puerta, que se expande lentamente, dejando pasar a más demonios.

– “¡JAJAJA!” – ríe el brujo.

Freezer, hecho polvo, se levanta.

– “Lo hemos subestimado… otra vez…” – murmura el brujo.

Pero de repente, a través del portal se pueden oír un centenar de explosiones continuas. 

– “¿Eh?” – se extraña el brujo.

En ese instante, un torrente de fantasmas kamikaze cruzan el umbral.

– “¡¿ESO SON…?!” – se sorprende Gohan.

– “¡¡ES GOTENKS!!” – celebran Pan y Bra al unísono.

Piccolo, que recupera la consciencia lentamente, con un ojo entreabierto, mira el portal, del que surge la fusión de Goten y Trunks en Súper Saiyajín 3.

– “¡¡HA LLEGADO EL GRAN GOTENKS!!” – exclama la fusión, haciendo su pose característica mientras los fantasmas siguen saliendo del umbral a su alrededor. – “¡¿Dónde está ese brujo?!” – dice mientras apunta con su dedo índice al infinito. – “¡TU REINADO DE TERROR HA TERMINADO!” – dice señalando con pulgar hacia abajo.

– “Je… je…” – sonríe el namekiano. – “Siempre fuera de tono…”

Los fantasmas bombardean las tropas enemigas.

A través del campo de batalla, Gotenks puede sentir la mirada de Moro en él.

– “¡¿AAH?!” – se asusta la fusión. – “¡¿Qué es eso?!” – busca entre la multitud el origen de su escalofrío.

Moro se abalanza sobre él rápidamente, usando el salto temporal, puño en alto.


Casi sin tiempo de reacción, Gotenks intenta cubrirse con ambos brazos frente al rostro, cerrando los ojos.

Un terrible golpe sacude Makyo, generando una corriente de aire que recorre el planeta entero.

Gotenks, confuso, abre los ojos lentamente. Frente a él, Dabra ha detenido el golpe con la hoja de su espada, que se ha resquebrajado.

– “¿EH?” – se sorprende Moro. – “Tú…” – frunce el ceño.

El diablo apunta a Moro a quemarropa e invoca una bola de fuego que hace retroceder unos metros al brujo, al cogerlo desprevenido.

Dabra embiste espada en alto, pero Moro la detiene con su antebrazo. El brujo da un bocado a la espada y la rompe, luego escupe un trozo de metal y éste corta la mejilla de Dabra.

El diablo genera un torrente de dagas y las envía hacia Moro, pero el brujo se hace intangible y avanza hacia el demonio hasta agarrarlo del cuello.

– “¿Me traicionas?” – gruñe el brujo.

Dabra escupe al brujo a la cara, pero el escupitajo es solo eso.

– “No esperarías que tu ridícula técnica me hiciera efecto, ¿verdad?” – dice Moro.

– “Solo quería dejarte claro lo mucho que te desprecio… por intentar utilizarme…” – dice el diablo.

Moro aprieta el agarre, asfixiando a Dabra.

– “Has traicionado a la familia de demonios…” – dice el brujo.

– “Nuestro tormento solo existe por tu culpa…” – gruñe el diablo. – “El Makai fue creado para encerrarte a ti…”

Entre los soldados demoníacos hay un momento de confusión. Algunos se miran entre ellos buscando respuestas al ver a Dabra y Moro peleando.

Dabra intenta liberarse, agarrando la muñeca de Moro.

– “Tu padre entendía mejor su papel…” – dice el brujo. – “Pagarás tu osadía…”


De repente, Dabra logra hacer retroceder la mano del brujo, lentamente y con esfuerzo, liberándose.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

Dabra reaviva su aura rojiza y propina un cabezazo al brujo.

– “¡AH!” – se queja Moro.

Algunos diablos han cedido su energía al Dabra.

– “Brujos y brujas han hecho con nosotros lo que han querido durante milenios…” – dice Dabra. – “Con promesas de libertad o una redención… Pero se acabó… ¡La voluntad del Makai no es la tuya, si no la de sus almas encerradas!”

Moro frunce el ceño.

– “Os ofrezco el universo… ¿y osáis oponeros a mí?” – gruñe el brujo.

Dabra embiste puño en alto, pero Moro detiene el puñetazo con una mano.

– “A diferencia de ti, no necesito el poder de nadie para hacer cumplir mi ley.” – dice el brujo.

Moro propina un puñetazo ascendente a Dabra y luego un codazo en su abdomen.

–  “Mi poder no me lo da el Makai… ¡yo le doy al Makai su poder!” – protesta el brujo.

De repente, tres donuts de ki ascienden rodeando a Moro.

– “¿EH?” – se sorprende el brujo.

Los aros se cierran e inmovilizan al diablo.

Dabra intenta embestir al brujo, pero Gotenks se adelanta y detiene al demonio extendiendo su brazo derecho frente a él, sin perder de vista al enemigo.

– “¿Puedes cerrar el portal?” – pregunta la fusión.

– “¿Eh?” – se extraña Dabra.

– “Si no lo hacemos, no quedará nadie a quien salvar…” – dice Gotenks. – “Intentaré entretenerlo hasta entonces.”

Moro aprieta los dientes, frustrado.

– “Grrrr…” – protesta Moro.

– “Ha llegado tu final, brujo.” – dice la fusión. – “¡Vas a enfrentarte al temible Gotenks!”

– “¿Cuándo acabará esta farsa…?” – gruñe Moro. – “¿Cuántos de vosotros quedan por venir?”

– “Conmigo tienes suficiente.” – fanfarronea Gotenks.

Pan y Bra observa desde tierra.

– “¿Por qué no aprovecha para atacarle con todo su poder?” – pregunta Pan.

– “No quiere malgastar energía.” – dice Gohan.

– “¿Eh?” – se extraña Bra.

– “Gotenks sabe que no puede ganar.” – dice el mestizo. – “Solo intenta perder el tiempo.”

– “Y para eso necesita que su poder aguante el máximo de tiempo posible.” – llega Trunks.

– “Y ya habrá puesto mucho en esos fantasmas…” – dice Gohan.

– “Perder el tiempo es su especialidad…” – interviene Piccolo, que llega tambaleándose.

– “¡PICCOLO!” – se sorprenden y alegran todos, sobre todo Gohan y Pan.

Moro termina liberándose de los donuts, haciéndolos estallar en cientos de pedazos luminosos.


Gotenks reaviva su aura.

– “Ahí viene…” – piensa la fusión.

Gotenks esquiva el primer derechazo, pero nada puede hacer con el gancho de izquierda, que tras golpearlo se convierte en un codazo que le rompe la nariz.

– “Ni siquiera puedo reaccionar…” – se sorprende la fusión. – “¡Es terrible!”

El guerrero retrocede y dispara una ráfaga de ki que impacta contra el brujo, y luego se prepara lanzar un torrente de ki con su boca, que se ilumina de color amarillo, pero Moro se la tapa con la mano, agarrándole la cara.

El resplandor amarillo que se filtraba entre los dedos del brujo y las mejillas de Gotenks se torna rojo al ser sustituido por una esfera de ki de Moro.

– “¡¡¡MMM!!” – se asusta Gotenks con un grito mudo.

Pero un látigo de ki se engancha en las piernas de Moro y tira de él para que suelte a Gotenks, que se aparta en el momento justo para que el ataque enemigo se pierda en el cielo.

Moro mira a la fusión de Pan y Bra, que no tiene fuerzas ni para transformarse.

– “¿Tú otra vez?” – protesta Moro. – “Qué patético intento…”

Un grito de Gotenks llama la atención de Moro.

– “¡¡MISILES MUERE-MUERE!!” – exclama la fusión.

Moro se da la vuelta, pero ya tiene una tanda de ataques encima; el brujo se cubre.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita la fusión de las chicas, que imita a Gotenks y dispara a discreción.

Los ataques de las dos fusiones se encuentran en Moro, que recibe un intenso bombardeo.

Mientras tanto, Dabra aviva su oscura aura y levanta las manos hacia el portal.

– “Grrrr…” – gruñe el diablo. – “¡¡GRAAAAAAAH!!” – grita.

Piccolo observa a las dos fusiones disparando a Moro y las explosiones en el cielo.

– “Es peligroso…” – murmura el namekiano. – “Las chicas acababan de fusionarse…”

De repente, un torbellino envuelve a Moro y repele todos los ataques, que llueven sobre el campo de batalla.

Moro apunta a las chicas con el dedo y lo recorre una pequeña chispa.

El pelo de las muchachas se eriza sutilmente por un cambio en la electricidad estática de la zona.

Un rayo cae del cielo, pero la espada de Trunks aparece sobre ellas gracias al salto temporal e intercepta la descarga, que se multiplica y se transforma en una tormenta que arrasa la zona.

Trunks aparece junto a ellas y las agarra para desaparecer de nuevo.

Los rayos destruyen el lugar en el que estaban.

– “¿Eh?” – murmura Moro, que mira de reojo hacia un lado, pues siente que alguien se acerca.


Antes de que el brujo pueda darse la vuelta, recibe un placaje de Gohan que lo hace retroceder, y luego Broly le propina una doble patada que lo lanza contra el suelo.

Gotenks sonríe al ver a sus amigos.

– “¡Son Gohan!” – exclama la fusión.

– “Me alegro de veros, chicos.” – sonríe el hijo de Goku.

Moro se levanta y reaviva su aura una vez más.

En el interior de Tapion, Hildegarn responde a la llamada de su amo.

El konatsiano cae de rodillas.

– “Quiere… salir…” – dice Tapion. – “No… aguanto… más…”

Los ojos del konatsiano se ponen en blanco y el humo negro sale de su boca, nariz, ojos y orejas y se concentra en el cielo.

A su alrededor, Roshi, Krilín, Madas, Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha y Marron están preparados en un círculo.

– “¡¡ES EL MOMENTO!!” – exclama el Maestro Tortuga.

– “¡¡LISTOS!!” – exclaman los demás.

Todos preparados con los puños en sus caderas.

– “¡¡MAFUBA!!” – proyectan la técnica hacia el enemigo a la vez.

Un gran torbellino verde rodea a Hildegarn, que aún no había tomado su forma corpórea por completo.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – grita el monstruo.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – insisten todos.

Tapion se desmaya.

El monstruo se convierte en humo de nuevo y es arrastrado por el torbellino.

Yamcha llama a su hijo.

– “¡BAICHA!” – exclama.

El pequeño, con un pequeño frasco en la mano, corre hacia el centro del círculo y lo deja en el suelo, abierto.

Pero el rostro de Hildegarn se materializa rugiendo al muchacho, haciendo que se caiga al suelo de espaldas.

– “¡ES DEMASIADO FUERTE!” – exclama Ten.

– “¡NO LO CONSEGUIREMOS!” – dice Krilín.

– “¡NO OS RINDÁIS!” – insiste Roshi.

Hildegarn resiste la ventisca y ahora materializa una de sus garras, que avanza hacia el chico.

– “¡BAICHA!” – sufre Yamcha.

Mai, escopeta en alto, entra en el círculo y dispara al monstruo.

– “¡YAAAH!” – grita mientras avanza sin dejar de disparar.

Hildegarn solo retrocede un instante, pero luego extiende su mano de nuevo hacia el pequeño.

Mai corre hasta él y lo abraza, interponiéndose entre el monstruo y Baicha, cerrando los ojos con fuerza, sabiendo que nada más puede hacer.

Pero para su sorpresa, Hildegarn se ha detenido.

Mai abre los ojos y se da cuenta de que unas cálidas luces verdes y rosas la iluminan. 

Al mirar a su alrededor ve que una barrera de ki de esos colores los protege a ella y al niño.

Lapis y Lázuli están de pie frente al monstruo.

– “¡MAMÁ!” – exclama Marron.

– “¡LÁZULI!” – se emociona Krilín.

Lapis la mira por encima del hombro y sonríe tiernamente.

– “¿Estás bien?” – dice el androide.

Mai, emocionada, sonríe y asiente.

En el Más Allá, Bulma choca los cinco con su padre a través del televisor, donde Brief y Turbo lanzan los planos del Número 17 y la Número 18 al aire.

Bulma abraza al joven ogro, que se sonroja.

– “Yo… no he hecho nada…” – dice avergonzado.

Los androides desafían el poder del Hildegarn. 

– “¿Podemos revertir la barrera?” – pregunta Lázuli.

– “Intentémoslo…” – responde Lapis.

Los dos extienden sus manos hacia el monstruo.

– “¡¡YAAAAH!!” – gritan haciendo que su barrera se dé la vuelta como un calcetín para rodear lentamente a Hildegarn.

– “¡UN POCO MÁS!” – exclama Lázuli.

De repente, un tercer personaje se une a ellos; es Ikose, que aporta un tono celeste a la barrera.

Los gemelos lo miran y sonríen.

– “¡¡VAMOS!!” – gritan a la vez.

Ahora la barrera logra contener al monstruo.

– “¡LO TENEMOS!” – celebra Yamcha.

Pero la barrera se resquebraja.

– “¡No podemos contenerlo mucho tiempo!” – dice Ikose.

Madas aprieta los dientes.

– “Me he equivocado…” – lamenta. – “No tenemos fuerzas suficientes para arrastrarlo…”

– “Eso es porque no contabais conmigo.” – dice una voz que reconocen todos.

Gotenks se une al círculo.

– “¡¡MAFUBA!!” – proyecta la técnica.


Con el poder de la fusión, el torbellino verde arrastra la monstruo sin problemas, y entre todos lo encierran en la ampolla. 

Baicha es quien corre a poner el tapón, con éxito.

– “Lo logramos…” – dice Roshi, que inca la rodilla, agotado.

Todos sonríen, muy cansados.

La fusión se deshace, y Goten y Trunks caen de espaldas al suelo, con los brazos extendidos.

– “Ah… ah…” – respiran con dificultad.

Marron se acerca a Goten y se arrodilla a su lado para abrazarlo.

Moro aprieta sus puños con rabia, al ver que su llamada no ha funcionado, tan fuerte que le sangran.

Goten, Trunks y Broly aterrizan frente a él.

– “¿Queréis intentarlo otra vez?” – gruñe el brujo.

Broly y Gohan embisten, pero Moro se torna intangible y los deja pasar de largo. Trunks le lanza su espada con el mismo resultado, pero cuando la hoja está pasando a través del brujo, un estallido verde emana de la empuñadura, haciendo que Moro retroceda un segundo en el tiempo, tornándose tangible y encontrando el arma hundida en su pecho.

– “Aaah…” – exhala Moro, con sorpresa.

Broly y Gohan se han dado la vuelta rápidamente y juntos lanzan un ataque de ki combinado; un Kamehameha a una mano y un Riot Javelin se unen y engullen a Moro.

En unos instantes, Moro se encuentra tumbado en el suelo bocarriba, mirando hacia el cielo, con el arma de Trunks clavada en el pecho.

El brujo puede ver M2 emitiendo soldados de metal continuamente.

Moro, inexpresivo, alza su mano hacia el planeta.

En la superficie de M2 aparecen grietas en el cielo.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta Pinot.

– “¡El planeta se ha vuelto inestable!” – exclama Merlot.

En el núcleo de M2, el Cooler original sufre.

En tierra, los Metal Cooler se detienen.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Jaco, que al ver que es un fenómeno generalizado enseguida mira al cielo.

De repente, el planeta de metal se desmorona en mil pedazos, como si el poder que unía todas las piezas que unían el inmenso sistema hubiera dejado de existir.

Gohan se queda perplejo al ver que Moro aún alberga todo ese poder.

Moro se pone en pie, dejando la espada de Trunks clavada.

– “Mi paciencia se ha terminado.” – dice el brujo. – “Dejaré mi orgullo a un lado y admitiré mi derrota como luchador…” – sonríe de forma macabra. – “Para reclamar mi victoria como brujo.”

De repente, un estallido sordo sacude Makyo, sorprendiendo a todos los presentes, que miran hacia el lugar de origen.

Dabra cae al suelo de rodillas, agotado.

Por primera vez, el rostro de Moro es de horror ante lo sucedido. El portal al Makai se ha cerrado.

– “No… no es posible…” – titubea el brujo. – “El portal…”

Freezer, magullado, camina hacia Moro.

– “Creo que te has precipitado…” – se mofa el tirano, con una pícara media sonrisa.

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

DBSNL // Capítulo 256: Última baza

“Tengo un universo que liberar.”

En Makyo, los Kaios se han unido a la guerra. La Kaio del Este empuja la barrera que había formado entre los dos bandos y ésta arrastra a montones de enemigos hasta que estalla, haciendo saltar a muchos por los aires.

El Kaio del Sur coge aire con vehemencia.

El Gran Kaio mira al ejército universal y sonríe.

– “Tapaos los oídos.” – advierte.

El Dios del Sur grita en silencio, pues lo hace a una frecuencia que estremece a todos los que lo oyen.

El Kaio del Oeste parece haberse multiplicado, y los clones caminan entre los enemigos, que al verlos se abalanzan sobre ellos. Sin darse cuenta, los demonios se están peleando entre ellos.

– “Sus mentes no son especialmente fuertes…” – sonríe el Dios, que no se ha movido del sitio.

El Dios del Norte se envuelve en el aura del Kaioken.

– “Siempre usando trucos…” – refunfuña Kaiosama.

 El Kaio embiste y su técnica causa estragos entre los enemigos. 

En otro punto del terreno de combate, Satán se esconde detrás de una piedra. Explosiones se suceden a su alrededor.

– “¿Dónde se han metido los demás…?” – se preocupa, asustado. – “Revivir para esto…” – suda profusamente.

Sobre una colina, un diablo de piel amarilla, ojos morados, facciones marcadas y cabello blanco en una coleta, tiene su vista puesta en un patrullero.

El demonio apunta al agente con su dedo índice, sujetándose el antebrazo con la otra mano.

– “¡Muere!” – exclama con una sonrisa en su rostro.

El patrullero recibe un disparo de ki preciso en el pecho, y se desploma frente a la roca en la que se oculta Satán.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡Esto es muy divertido! Lo haría toda la eternidad…”

El Campeón se queda petrificado al ver al patrullero en el suelo, moribundo.

– “Ayuda…” – dice el joven agente brench.

Satán, conmovido, da un paso al frente, pero en ese momento, el brench recibe otro disparo en la cabeza.

El Campeón se queda mirando al patrullero.

– “Es… es solo un muchacho…” – murmura Satán, ante un chico que aparenta la edad de su nieta.

Los guerreros Z se enfrentan a varios enemigos luchando en equipo. Ten Shin Han y Yamcha combinan los “colmillos de lobo” con el “puño ametrallado” y noquean a un gran diablo simiesco. Baicha celebra la victoria.


En la colina, el tirador tiene en la punta de su dedo al pequeño terrícola.

– “No esperaba encontrarme a una víctima tan tentadora en este campo de batalla…” – sonríe el macabro diablo. – “Tantos años por vivir… se esfuman así de rápido… Goodbye, cachorrito.”

Pero Satán se abalanza sobre él por sorpresa y le propina un puñetazo directo a la cara, que lo lanza al suelo. El disparo sale desviado e impacta a pocos metros de Baicha.

– “¿EH?” – se sorprende el chico.

El demonio, en el suelo, mira a Satán.

– “¿De dónde sales tú?” – se pregunta el diablo.

– “Bastardo…” – gruñe Satán, furioso – “Los cobardes como tú… Sois escoria…”

El demonio apunta a Mr. Satán con el dedo.

– “¡MUERE!” – exclama al disparar.

Satán intenta abalanzarse sobre él, pero recibe un disparo en el hombro que lo atraviesa.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Satán.

En mitad del campo de batalla, muy lejos de allí, Ub, que está aturdido en el suelo, abre los ojos.

– “S… ¿Satán…?” – murmura el chico, confuso.

Mr. Satán está ahora tirado en el suelo, taponándose la herida con la mano. El diablo de pie frente a él, apuntándole.

– “A esta distancia no es divertido…” – se burla el diablo. – “Pero tampoco parece que tengas fuerzas para correr…” 

– “He conocido a cobardes como tú…” – dice Satán, dolorido. – “Que matan a inocentes por placer… Me dais asco.”

– “No voy a tolerar que un muerto me dé lecciones morales” – se mofa el diablo, listo para disparar.

Pero en ese instante, Ub llega como un rayo y propina una doble patada al enemigo en el pecho, lanzándole contra una montaña cercana en la que queda incrustado.

Ub se posa en el suelo, con su mirada airada clavada en el enemigo.

– “No dejaré que hagas daño a Mr. Satán.” – sentencia el terrícola.

– “¿Eh?” – se sorprende el Campeón. – “¿Ub?”

En la roca, el diablo intenta liberarse.

– “¿Cuál es tu problema?” – refunfuña el tirador.

– “Le hice una promesa a un amigo.” – dice Ub. – “Y voy a mantenerla.”

Ub alza su mano y apunta al tirador. Su aura se aviva con el Kaioken.

– “¡HAAAAA!” – dispara, desintegrando al enemigo.

Mientras tanto, Madas, Broly y Tapion han aterrizado entre los guerreros Z. 

El joven anciano se acerca a Roshi y hace una reverencia.

– “Maestro Mutenroshi.” – saluda el antiguo Dios. – “Tengo una petición urgente que hacerle…”

– “¿A mí?” – se sorprende el viejo Tortuga.

En otro lugar del campo de batalla, Toppo, Jaco y los cazadores de Spade pelean contra hordas enemigas cuando, de repente, un pequeño diablillo de piel azul, cuernos y alitas de murciélago en la espalda aterriza entre ellos.

– “¡Es mío!” – exclama Spade.

Pero el diablillo detiene al cazador en el aire.

– “Jijiji” – ríe el demonio.

Jaco le dispara, pero los disparos se convierten en vapor al acercarse a él.

– “No, no…” – dice con el dedo, burlón.

Con su poder mental, el diablillo lanza a Spade contra Jaco, y los dos caen al suelo.

Toppo da un paso al frente.

– “De éste me encargo yo…” – dice el justiciero.

El diablillo sacude sus alas y levanta una veintena de piedras diminutas que vuelan hacia Toppo, pero el patrullero se cubre con sus grandes manos.

– “Conmigo no lo tendrás tan fácil, cuernos…” – dice Toppo.

Pero al apartar sus manos, el diablo ha desaparecido.

– “¿Eh?” – lo busca Toppo.

De repente, un rayo negro sorprende al gigantón por la espalda y lo lanza al suelo.

– “¡Jijijiji!” – ríe el menudo enemigo.

– “Maldita sea…” – refunfuña Toppo con un agujero humeante en el traje. – “Ya no tengo edad para esto…”

El diablillo ataca, pero una esfera de ki rojo cae sobre él, desintegrándolo por completo en una explosión.

Una voz conocida llama la atención de Toppo.

– “Pareces cansado, viejo amigo.” – dice Jiren, que llega caminando hasta él.

– “Je…” – sonríe Toppo. – “Tú también estás bastante hecho polvo para ir burlándote de los demás…”

Jiren mira de reojo a Moro, que lucha contra Trunks.

– “Es más fuerte de lo que jamás habría imaginado posible…” – dice el haiirotoko.

Toppo se arranca la parte superior del gi. 

– “Y aun así quieres volver a pelear contra él, ¿verdad?” – dice Toppo.

– “Esta vez no…” – dice Jiren. – “¿Por qué no peleamos juntos?”

– “¿Juntos?” – se sorprende Toppo. – “Por supuesto…” – sonríe. – “Será un honor.”

Mientras tanto, Roshi medita la petición de Madas.

– “Algo tan grande…” – murmura el anciano. – “Para mí sería casi imposible…”

– “Déjeme intentarlo.” – interviene Ten Shin Han. – “Yo también sé usar el Mafuba.”

– “¡Estáis los dos muertos!” – protesta Chaoz. – “¿Sabéis lo que eso significa? ¡Si os excedierais, desapareceríais para siempre!”

– “Y puede que ni siquiera lo lograrais…” – añade Yamcha.

Tapion ofrece su espada de nuevo.

– “Agradezco el intento” – sonríe con melancolía.

Madas frunce el ceño.

– “No es una técnica complicada… Yo podría hacerla.” – dice el anciano. – “Pero no tengo la fuerza suficiente. ¿Creéis que entre los tres podríamos lograrlo?” – pregunta.

– “Es difícil…” – murmura Roshi.

– “He visto practicar a Goten…” – dice Marron. – “Las bases son las de la escuela Kame…”

– “¿Propones que la hagamos todos?” – dice Ten.

– “Podría funcionar…” – cavila Chaoz.

Moro y Trunks siguen peleando. El brujo, poco a poco está superando al mestizo.

– “Estoy harto de estos juegos, muchacho…” – dice Moro, que de un pisotón parte el suelo bajo los pies de Trunks. – “Tenía curiosidad por lo que tu nuevo poder ofrecía… Pero, una vez más, me decepcionáis.

Trunks levita y prepara su “Burning Attack”, pero en el momento que se materializa la esfera de ki, Moro usa su poder mental para hacerla estallar, haciendo que Trunks salga repelido.

– “Se acabó…” – sonríe Moro.

En ese instante, Gohan se abalanza sobre el brujo por la espalda, pero éste se hace intangible, dejando que el mestizo pase de largo.


Gohan se da la vuelta e intenta golpear al brujo, pero éste detiene cada uno de los ataques.

– “Sois testarudos…” – suspira Moro.

El brujo alza una columna de roca que eleva a Gohan por sorpresa y un rayo cae sobre él, haciendo estallar la cima del pilar.

En ese instante, Moro se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki.

– “¡¡KYAAAAAH!!” – grita Slug, que las abalanza sobre el brujo.

Una explosión múltiple sacude Makyo.

Moro sale de la humareda, intangible.

– “Namekiano…” – dice Moro. – “Ni siquiera podéis comprender de lo que soy capaz ahora.” – sonríe.

Moro usa el salto temporal y aparece frente a Slug y le propina un puñetazo en el abdomen. Una extraña vibración sacude al namekiano.

– “Je…” – ríe Moro.

El brujo repite el golpe dos veces y una tercera con más intensidad.

De la espalda de Slug sale propulsado Piccolo, que cae inconsciente. Slug también cae de rodillas, desmayado, con la cara en el suelo.

Moro apunta al eterno namekiano con su mano.

– “Este es el final de tu camino, viejo entrometido…” – sentencia el brujo.

Pero un látigo de ki detiene la mano del brujo. La fusión de Pan y Bra tira con fuerza de su técnica para evitar que Moro dispare.

– “¡No tan rápido, cabrito!” – exclama la guerrera.

La guerrera proyecta una esfera de ki a través del látigo que lo recorre hasta llegar a Moro y estallar.

Broly, que sigue junto a los guerreros Z, que están debatiendo, mira de reojo lo sucedido.

El brujo, lejos de inmutarse por el ataque de las chicas, aparta el humo con la mano.

– “Qué ruidosa…” – se mofa Moro.

La fusión usa la técnica del espejismo y rodea al brujo.

– “Una técnica digna de unas estúpidas niñas…” – se burla la cabra.

La guerrera intenta sorprender al enemigo cayendo del cielo, propulsándose con dos blasts de ki, pero el brujo levanta la mano y las detiene con su poder mental.

– “No me hagáis perder el tiempo…” – dice Moro. – “Tengo un universo que liberar.”

Moro la estampa contra el suelo, noqueándola. La fusión se deshace.

Ahora, Champa y Zamas atacan. El Dai Kaioshin enciende sus espadas de ki e intenta atravesar a Moro, pero este agarra sus antebrazos a la primera, y los aprieta hasta que las armas desaparecen.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Zamas.

De un cabezazo, Moro noquea al Dios.

Champa golpe al brujo por la espalda con las manos juntas, pero el brujo ni parpadea.

– “Creía que eras el Dios de la Destrucción…” – sonríe Moro. – “No eres el primer gotokoneko que me decepciona.” – se da la vuelta.

Champa, frustrado, intenta golpearlo de nuevo, pero Moro le golpea en la frente con el dedo índice, como quien aparta una mosca molesta.

El gato sale disparado a través del campo de batalla.

Pero en ese instante, dos esferas de ki rojo se aproximan al brujo, una por cada lado, e impactan al toparse con él.

Moro se eleva sobre la polvareda para ver lo ocurrido.

Frente a él, Jiren y Toppo se presentan.

– “Vaya, vaya…” – dice Moro. – “¿Vais a darme un discurso sobre justicia?”

– “Ya no sé lo que es la justicia.” – dice Jiren, sorprendiendo a Toppo. – “Pero reconozco el mal cuando lo veo.”

Moro niega con la cabeza.

– “Eso es mutuo.” – sentencia el brujo.

Moro se abalanza contra ellos, que se ponen en guardia, pero se hace intangible en el último instante, para sorprenderles dándoles una patada por la espalda al superarlos.

Jiren y Toppo logran mantener el equilibrio, se dan la vuelta rápidamente y disparan, pero el ataque atraviesa al brujo.

Moro da una fuerte palmada y una onda expansiva destructora empuja a los dos guerreros.

Jiren es el primero en recuperar la estabilidad y embiste al enemigo.

Moro detiene el puñetazo de Jiren, pero al hacerse tangible recibe una ráfaga de ki lanzada por Toppo.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Moro da un puñetazo en el abdomen al haiirotoko y lo lanza contra Toppo, que lo caza al vuelo.

– “¡JIREN!” – exclama su compañero.

Moro se abalanza sobre ambos, dispuesto a darles una patada, pero Toppo cubre a su amigo y recibe el impacto en la espalda. Los dos salen propulsados contra una montaña cercana.

– “Je, je…” – ríe Moro.

De repente, Broly, con su musculatura hiper-desarrollada, sus ojos en blanco y su cabello verde erizado, agarra la cabeza de Moro y lo estampa contra el suelo, arrastrándolo por el campo de batalla.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

El grito llama la atención de Kale y Tarble.

– “Broly…” – sufre ella, que no tarda en identificarlo en lontananza gracias al resplandor verde.

– “Esa forma de nuevo…” – dice Tarble, preocupado. – “Ha liberado sus viejos instintos para intentar pelear…”

Moro detiene su avance y golpea a Broly con sus piernas, haciendo que el saiyajín lo suelte.

Del suelo nacen dos columnas de lava que se unen para empujar al saiyajín hacia el cielo, hasta que éste genera una barrera protectora.

El saiyajín apunta a Moro con ambas manos y lanza un poderoso ataque que cae sobre la superficie de Makyo.

Una gran explosión sacude el planeta, obligando a los dos bandos a cubrirse como pueden.

– “Qué poder tan devastador…” – murmura Reitan.

Entre la polvareda pronto se identifica la figura del brujo, sonriente.

De repente, un rayo cae sobre Broly, pero el saiyajín no parece muy afectadoo.

– “Grr…” – gruñe, furioso.

– “Veamos cuál es tu límite…” – dice Moro.

Otro rayo descarga sobre Broly, uniéndose al anterior. Luego un tercero, después un cuarto. Los rayos imiten una descarga continua sobre el saiyajín.

– “¡GRRRRR…!” – él intenta resistir.

Un quinto y un sexto.

– “¡¡BROLY!!” – exclama Kale, con lágrimas en los ojos.

Un séptimo rayo.

– “¡¡GRRRAAAAAAAAH!!” – brama el saiyajín.

De repente, una gran cantidad de rayos de ki fucsia impactan continuamente sobre Moro que, pese a no causarle daño, llaman su atención.

Freezer está caminando hacia él, con el dedo índice de su mano derecha disparando a discreción.

Moro disipa la tormenta y Broly, que ha perdido su transformación, se precipita contra el suelo.

– “El Emperador Freezer…” – dice el brujo. – “Las historias parece que exageraban.”

Freezer se detiene frente a Moro.

– “Brujo…” – gruñe el tirano. – “Tu secta ha dominado la galaxia durante milenios… Ha controlado a mi familia… Mi padre era solo un peón… y mi hermano…”

– “Hmm…” – murmura el brujo.

– “Supongo no podré considerarme el verdadero Emperador del Universo hasta que acabe contigo…” – dice Freezer.

– “Nos separa un abismo, hijo de Cold.” – se burla Moro.

– “Puede que sí… en poder…” – gruñe Freezer. – “Pero no en rencor.”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

– “Y yo que creía que odiaba a Son Goku y a los saiyajín…” – fuerza una media sonrisa mientras aprieta los puños con fuerza. – “Pero jamás había sentido algo como esto… Que nos hayas manipulado durante tanto tiempo… Eso… ¡¡ESO ME REPUGNA!!”

Freezer activa su 100%, se envuelve en una esfera de ki fucsia y embiste a Moro, que se cruza de brazos pare recibir el impacto. El brujo retrocede unos metros, dejando un surco bajo sus pies.

– “Con esa fuerza no llegarás muy lejos.” – dice Moro.

El brujo crea un torbellino a su alrededor que repele al tirano, y luego usa su poder mental para hacer estallar la burbuja de ki que lo envolvía.

Freezer apunta al enemigo con su mano derecha y dispara un torrente de ki que ni despeina al brujo.

Moro apunta a Freezer con su dedo índice y éste se cubre, esperándose el disparo.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Para sorpresa del tirano, el brazo de Moro se alarga y lo atraviesa.

– “¡¡BHUAAAH!!” – Freezer escupe sangre.

Freezer cae de rodillas al suelo.

– “Un final patético…” – dice Moro, pisándole la cabeza y apretándola contra el suelo lentamente. – “Para un Emperador patético…” 

Moro da un paso atrás y dispara un ataque de ki que desintegra a Freezer.

El brujo escupe al suelo con desprecio y le da la espalda.

– “No tan rápido…” – le sorprende la voz del tirano.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado.” – se mofa Freezer, de pie con los brazos medio abiertos en su típica pose. – “El Emperador aún no ha dicho que puedas retirarte.”

Moro mira detenidamente a Freezer.

– “Inmortal…” – sonríe el brujo. – “Ya no me acordaba…”

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer.

– “¿Crees que eso te da la ventaja?” – dice Moro. – “Voy a encargarme de que tengas una tortura eterna…”

Moro alza su mano y el suelo bajo los pies del tirano se descama en centenares de piedras que se elevan rápidamente cortando múltiples veces al tirano.

– “Tsk…” – protesta Freezer. 

Moro chasquea los dedos y las rocas se tornan incandescentes, quemando también al tirano.

El brujo hace girar su dedo índice y un tornado se genera rodeando a Freezer, atrapando al tirano en ese tormento.

– “¡¡KYAAAAH!!” – grita Freezer.

De repente, un pequeño misil impacta en la nuca de Moro, que lo siente menos que si fuera una picadura de mosquito.

Sobre una piedra, el robot que acompañaba a Freezer ha disparado.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Moro al verlo. – “¿Ahora me lanzan chatarra?”

El brujo, sin dejar de torturar a Freezer, apunta al robot con la mano y lo eleva. El robot mira al cielo y en su ojo, que empieza a quebrarse, se refleja un punto de luz siendo cubierto por una masa oscura.

– “Hermano…” – dice el robot. – “Ya… he… llegado…”

Moro cierra su puño y el robot estalla en mil pedazos.

Pero de repente la oscuridad cubre Makyo, sorprendiendo a Moro.

Tanto el Ejército Universal como los demonios dejan de luchar un instante y miran al cielo, sorprendidos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Jaco.

– “¿Un eclipse?” – se sorprende Reitan.

– “Ya está aquí…” – dice Turles.

Un planeta hecho de metal está cubre lentamente la estrella más cercana a Makyo, hasta taparla por completo. Su luz forma un halo alrededor del nuevo astro.

– “¿EH?” – dice Moro, confuso, que inconscientemente deja de martirizar a Freezer.

El tirano se desploma contra el suelo, sangrando por todas sus heridas.

Un extraño zumbido crescendo empieza a oírse.

Como si de un enjambre se tratara, miles de siluetas abandonan el planeta y descienden sobre la superficie de Makyo.

Miles de Cooler metálicos lleguan a tierra y, sin mediar palabra, empiezan a disparar a los demonios enemigos, tanto con rayos oculares como con blasts de ki.

– “¡¿Están de nuestro lado?!” – se sorprende Cheelai.

– “¡Son refuerzos!” – celebra Ganos.

En M2, los tech-tech trabajan para alimentar el núcleo, y varias estructuras han sido construidas con ese propósito.

– “¡No nos rindamos ahora!” – exclama Merlot.

– “¡Más energía!” – añade Pinot.

Freezer, pese a todo el castigo, sonríe.

– “Ya era hora… hermano…” – murmura.

Dibujado por Ipocrito