DBSNL // Capítulo 262: Súper Héroes

DBSNL // Capítulo 262: Súper Héroes

“¿Hemos llegado tarde otra vez?”

En Satán City, en una calle transitada, un estallido cercano alarma a la población. La gente grita.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – exclama una madre asustada, agarrando a su niño.

– “¡Una explosión!” – dice un señor mayor. – “¡Allí!” – señala al final de la calle, donde una bola de fuego se alza sobre los edificios.

Todos los transeúntes están asustados ante tal escena y muchos corren despavoridos.

El niño escucha un zumbido y mira hacia arriba.

– “¡Mira mamá!” – exclama el pequeño, señalando al cielo.

Todos los presentes se dan la vuelta y contemplan a dos figuras con capa pasar volando a toda velocidad.

– “¡Son héroes!” – exclama el pequeño.

– “¡Estamos salvados!” – celebra la gente. – “¡Ya están aquí!”

En unos minutos, todo ha terminado. El accidente múltiple que había provocado la explosión ya ha sido socorrido, los fuegos han sido apagados y la gente puesta a salvo.

El Gran Saiyaman Goten y la Gran Saiyaman 2 Marron, con trajes modernizados parecidos a los del retirado Ultra Saiyaman, sobrevuelan la escena.

– “¿Hemos llegado tarde otra vez?” – se pregunta Goten.

– “Eso parece…” – murmura Marron. 

Cerca de allí, un tumulto de gente parece estar de celebración. Los Gran Saiyaman aterrizan cerca.

Dos héroes de peculiar aspecto selaquimorfo, vestidos con uniformes vintage de color ocre son celebrados por la multitud. Uno lleva un número 1 rojo en el pecho, a juego con la capa, y una aleta en la cabeza; el segundo, con dos aletas, lleva una capa azul y un 2 del mismo color. En sus cinturones, la letra “Γ”.

– “¡Todo está bien!” – dice el azul. – “¡Pueden estar tranquilos!”

– “¡Qué suerte que estabais aquí!” – dice un anciano entre el público.

– “¡Vivan los hermanos Gamma!” – exclama otro.

– “¡VIVAN!” – corea la gente.

– “Es nuestro trabajo.” – los calma el rojo. – “No es para tanto.”

Marron y Goten observan desde la distancia.

– “Ellos otra vez…” – dice el mestizo, cabizbajo.

– “Nos van a dejar en el paro…” – suspira Marron.

Gamma 2 se da cuenta de su presencia y les da la bienvenida.

– “¡Pero si son los Gran Saiyaman!” – dice el héroe. – “¡Bienvenidos!”

Ante las cámaras, Goten y Marron estrechan la mano de los Gamma.

– “Agradecemos el gran trabajo que habéis hecho por esta gente durante tanto tiempo.” – dice el 2. – “Estamos en el mismo bando, ¿no es así?”

– “Claro… Por supuesto…” – dice Goten.

Los periodistas se cercan y todos se preparan para una foto.

– “Seguro que la próxima vez llegáis a tiempo para ayudarnos.” – susurra Gamma 1 mientras posan los cuatro.

Sentado en un gran despacho de un rascacielos con vistas a la Ciudad Central, un hombre bajito, de pelo blanco engominado y bigote, vestido con un traje cruzado magenta, tira el periódico con dicha fotografía sobre la mesa.

– “Estupendo…” – sonríe mientras da una calada a un puro. – “Los Gamma cada vez son más famosos y queridos…”

Frente a él, un hombre alto de traje carmín, gafas y un gran tupé moreno.

– “¿Pasamos a la fase 2, señor Magenta?” – pregunta el hombre.

– “Adelante, Carmine.” – asiente el jefe. – “Convoca la rueda de prensa.”

En unas horas, los televisores de todo el planeta se hacen eco de la noticia. La gente se acerca a las pantallas gigantes de cada ciudad y a los escaparates. Vuelve el Torneo Mundial de Artes Marciales por todo lo alto a manos de un patrocinador: “Magenta Labs”.

– “Es un honor poder formar parte de un evento de esta magnitud.” – dice Magenta ante la prensa. – “Como empresa farmacéutica, creemos en el deporte y la salud, así que no se nos ocurre un mejor evento para promover la vida sana y el ejercicio.” – sonríe. – “¡Los mejores luchadores de la Tierra reunidos! ¡Será un espectáculo!”

– “¿Espera una participación masiva?” – pregunta un periodista.

– “¡Seguro que no nos faltarán participantes!” – dice Magenta. – “La recaudación será entregada a beneficencia y el premio en metálico prometo que será suculento… ¡y el título de nuevo Campeón será entregado por el mismísimo Satán! Cualquiera será bienvenido a las eliminatorias que se organizarán en cada Capital… pero, si me lo permiten, voy a hacer un llamamiento especial…” – Magenta se pone en pie, pero al ser tan bajito, se queda más abajo de lo que estaba, casi tapado por la mesa.

Con un carraspeo de garganta hace que Carmine se acerque y lo levante en brazos para ponerlo de pie sobre la silla. 

– “¡Héroes del mundo!” – exclama Magenta. – “¡Estáis invitados a participar!” – sonríe. – “Y ya puedo confirmar la participación de los hermanos Gamma, ¡que incluso se han ofrecido a donar el premio en metálico!”

En la Mansión Satán, en Satán City, el viejo Campeón observa el televisor junto a Videl.

– “Esta vez no podré defender mi título…” – suspira Satán, apenado. – “Creo que ha llegado el momento de pasar el testigo. ¿Estáis seguros de que Gohan y tú no queréis participar?”

– “Tranquilo, papá. El título seguirá en buenas manos.” – dice Videl. – “Seguro que Pan y Ub querrán participar.”

– “Estaría bien que todo quedara en familia.” – sonríe Satán.

En la casa de Krilín y Lázuli, la número 18 habla por teléfono con Marron. El terrícola está sentado en el sillón tomando una manzanilla. Lázuli está de pie con el móvil.

– “¿Lo habéis oído?” – pregunta ella. – “¡Vais a participar!”

– “No nos queda otra, pero no ess tan sencillo…” – refunfuña Marron. – “Si participamos, estaremos moralmente obligados a donar el premio como los hermanos Gamma o quedaremos fatal… y si lo hacemos de forma anónima, parecerá que los Gran Saiyaman no se han atrevido a enfrentarse a la competencia…”

– “¡No os vamos a seguir manteniendo!” – exclama Lázuli.

Krilín da un sorbo a su taza.

– “A veces me da más miedo que cuando era nuestra enemiga…” – murmura el terrícola, que recibe un zapatillazo en la cabeza por sorpresa. – “¡AY!”

Los días pasan y el torneo se prepara. Rondas clasificatorias tienen lugar en las cinco capitales y, finalmente, llega el día del torneo.

Un gran estadio que triplica el del torneo 28 recibe a los participantes. Zepelines sobrevuelan la zona con pancartas.

Un joven presentador rubio, repeinado y con gafas de sol, anuncia desde el centro del tatami.

– “¡Bienvenidos!” – anuncia por micro, recibiendo el calor de las gradas. – “¡Va a dar lugar la última ronda de clasificación con los mejores de cada ciudad! ¡El evento principal empezará en dos horas! ¡Tomen asiento!”

La gente celebra.

En la zona cubierta de tatamis, los últimos combates tienen lugar.

Marron y Goten, vestidos con los trajes clásicos de Gran Saiyaman, pero con un antifaz en lugar de casco, caminan entre tatamis.

– “Esto será fácil…” – sonríe ella, fanfarrona.

– “¡Mucho!” – dice una voz femenina.

Los Gran Saiyaman se dan la vuelta y se encuentran frente a Bra, vestida con pantalón corto negro ajustado a juego con el top, y con botines y guantes rojos.

– “¡Hola Marron!” – dice Bra. – “¡Hola Goten…!” – lo mira con picardía.

– “¡Vaya…!” – dice el mestizo, mirándola de arriba abajo. – “Cuanto tiempo… ¡Y casi no has crecido!”

Bra siente una losa gigante caer sobre su alma. Marron disimulando la risa tapándose la boca con la mano.

-“¿También participas?” – pregunta Marron.

– “Por supuesto.” – sonríe Bra. – “No voy a ser la única que se queda fuera.”

Pan, vestida con un gi rojizo, y Ub, con su uniforme de héroe, pero con un pañuelo en la cabeza y gafas de sol.

– “¡Habéis venido!” – celebra Goten.

Goten sonríe al ver a Ub de esa guisa.

– “Me recuerdas mucho a mi hermano.” – dice Goten.

– “Él le ha recomendado el look” – guiña el ojo Pan.

– “¿Y tu traje?” – pregunta Bra.

– “Soy la nieta de Mr. Satán” – dice levantando el dedo índice. – “No tengo porqué ocultarme.”

De repente, un luchador cae frente a ellos, aturdido. Todos miran al lugar de procedencia; un tatami cercano.

– “¡Hola!” – saluda un chico melenudo desde un ring, con pantalón naranja y parte superior verde.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

– “¡Hola a todos! ¡Hola Bra!” – saluda él especialmente.

– “¿Quién es este?” – se pregunta la hija de Vegeta.

El chico agacha la cabeza, moralmente hundido.

Otro participante se acerca a ellos.

– “Yo también participo.” – anuncia el recién llegado, que viste un gi morado con el kanji “Mu” en el pecho.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende Goten. – “¡¿Ikose?!”

– “Hoy es el día de mi revancha.” – sonríe el chico.

– “¿Eso crees?” – sonríe Goten.

Pan se da cuenta de algo.

– “Entonces… ¡Ese chico es…!” – señala al melenudo.

El muchacho se acerca.

– “Soy Baicha.” – dice con cierta vergüenza.

– “¡¿EEEEH?!” – se sorprenden todos al verlo tan crecido.

Desde un tatami llaman al Gran Saiyaman 2 para su combate.

– “¡Ya voy!” – responde ella.

– “¡Ánimo!” – exclama Goten.

Pero al mirar hacia al tatami se da cuenta de quién es el contrincante; Gamma 1.

– “Ese tipo…” – murmura Goten.

Marron se cruje los dedos mientras avanza hacia el ring.

– “Voy a darle una lección al acaparador ese…” – piensa ella.

– “¡Marron!” – exclama Goten.

Ella se da la vuelta y mira a su compañero.

– “Ten mucho cuidado.” – le advierte Goten.

– “¿Eh?” – se extraña ella, pero confía en el instinto de Goten. – “Sí.” – asiente.

El combate está a punto de empezar. Marron y Gamma 1, cara a cara. Ella en guardia, él de brazos cruzados.

– “Hajime!” – anuncia el árbitro.

Marron embiste, pero ante la falta de reacción de Gamma 1, la muchacha salta hacia un lado.

– “Qué extraño…” – piensa ella, que se impulsa de nuevo y le ataca desde el costado.

Marron salta y propina una fuerte patada a Gamma 1, pero éste detiene el golpe sin dificultad, con el antebrazo, le agarra la pierna y la lanza contra el ring.

Ella se pone en pie de un salto.

– “No es solo un fanfarrón…” – recapacita ella.

Mirando el combate, Bra frunce el ceño.

– “Eso le pasa por creída…” – refunfuña la mestiza.

– “No es eso.” – dice Ub.

– “¿Eh?” – se extraña Bra.

Marron se pone en guardia de nuevo.

Goten mira detenidamente a Gamma 1.

– “Su movimiento ha sido rápido y preciso… Me ha costado anticiparlo…” – piensa el hijo de Goku. – “Es casi como si… ¡Como si fuera un…!”

Marron ataca de nuevo y, cuando está a unos pasos del enemigo, intenta sorprenderlo.

– “¡TAIYO-KEN!” – ciega a casi todos los presentes.

Marron salta por encima de Gamma 1 e intenta sorprenderlo por la espalda, pero el enemigo se da la vuelta y detiene el puñetazo de la mujer, agarrándole el antebrazo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende ella.

– “Je…” – sonríe el enemigo.

Cuando la gente recupera la visión, Marron está en el suelo, magullada, y Goten de pie frente a Gamma 1.

– “Es suficiente.” – dice Goten.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el árbitro.

Gamma 2 se acerca al ring. 

– “La participante ha recibido ayuda externa.” – dice él. – “Eso es ilegal, ¿no? Debería ser eliminada.”

– “¿Eh?” – parece confuso el árbitro. – “¿Es eso cierto?”

Gamma 2 se aleja.

– “Vámonos, hermano.” – dice él.

El árbitro silba y anuncia el ganador.

El número 1 da la espalda a Goten y se baja del ring.

– “Hasta luego, Son Goten.” – se despide el enemigo.

– “Goten…” – dice Marron, con pocas fuerzas. – “Es un… ellos son…”

Goten se agacha y la coge en brazos.

– “Lo sé, Marron.” – dice el mestizo. – “Son androides.”

Los Gamma pasan entre nuestros amigos, recibiendo las duras miradas de Ub, Pan, Bra, Baicha e Ikose.

– “Nos vemos en las próximas rondas, súper héroes.” – se mofa Gamma 2.

DBSNL // Epílogo: Nueva era

DBSNL // Epílogo: Nueva era

“Puedes descansar, Son Goku.”

Han pasado siete años y la paz reina en el Universo gracias al sacrificio de un gran guerrero llamado Son Goku.

En el puesto fronterizo, el Rey Enma sigue trabajando, apoyado por su nuevo secretario, que ha abandonado su bañador y ahora viste de traje.

En el Planeta Sagrado, Pilaf, Shu, los cinco Kaioshin, el Hakaishin, los cinco Kaios y múltiples invitados celestiales celebran la creación de un nuevo puesto entre ellos. Zamas transforma los ropajes de una nueva y joven aprendiz en el elegante traje de Kaioshin.

– “Bienvenida, Kaioshin del tiempo, Hanami.” – sonríe Zamas.

La muchacha responde con una reverencia.

– “Y para que puedas llevar a cabo tu trabajo, aquí tienes a tu equipo.” – añade el Dai Kaioshin. – “La nueva Time Patrol.”

Trunks, cuyos ojos son mortales, Reitan, Meerus, Tapion y Turles, que ha recuperado cuerpo gracias al favor de los Dioses, dan un paso al frente y reciben el aplauso de todos.

Después de la ceremonia, todos los asistentes disfrutan de un piscolabis. 

Los nuevos miembros de la Time Patrol están reunidos.

– “Turles…” – dice Trunks. – “¿Seguro que no prefieres volver con los saiyajín?”

– “Pese a ser un saiyajín, he pasado toda mi siendo parte de una tripulación.” – dice el guerrero. – “Es donde me siento cómodo.”

– “Pero aquí no mandas tú” – interrumpe Reitan. – “¿No es así, Trunks?”

– “A mí no me mires, que manda la señora Hanami.” – dice el mestizo.

– “¿Y tú, konatsiano?” – pregunta Meerus.

– “Konats ha sido liberado de su tormento, pero ya no es mi hogar.” – dice el espadachín. – “Prefiero dedicar mi nueva vida a proteger a la gente de ese destino.”

Toppo y Jiren, que estaban entre el público, se acercan al grupo.

– “Mucha suerte, Trunks.” – dice Toppo.

– “Gracias, Toppo.” – responde el mestizo. – “Es una pena que nos dejes.”

– “Mi tiempo ha pasado.” – responde el viejo guerrero. – “Dedicaré mis últimos años a enseñar a los nuevos.”

Jaco se escurre entre Jiren y Toppo.

– “Será un instructor excelente.” – dice el patrullero.

– “Seguro que sí.” – sonríe Trunks.

El mestizo se fija en Jiren, que parece menos serio de lo habitual.

– “¿Y tú, Jiren?” – pregunta el mestizo.

– “Creo que daré una oportunidad a esto de la Patrulla Galáctica.” – sonríe Jiren.

– “¡¿Eso significa que aceptas mi propuesta?!” – se emociona Jaco.

Jiren asiente.

– “¡Bienvenido a bordo!” – le ofrece la mano Jaco.

El haiirotoko la estrecha.

– “¡Ahora mismo se lo comunicaré a Lemon!” – celebra Jaco. – “¡Tendrás el nuevo uniforme enseguida!”

Tras unos minutos de chácara, Trunks se despide del grupo.

– “¿Ya te marchas?” – dice Reitan.

– “Tengo mis propios compromisos.” – dice el mestizo, cuyo ojo se torna gris.

De repente, en un parpadeo, Trunks se encuentra en el planeta de Hit.

– “Has tardado mucho.” – le recibe Punch, sentado en el porche de su casa. – “Ya iba a empezar a entrenar sin ti…”

– “No seas impaciente…” – responde Trunks, mientras su ojo vuelve a la normalidad.

Cheelai sale de la cabaña con un niño de piel verde y cabello morado en brazos.

– “¿Ya habéis terminado?” – dice ella.

– “Sí, ahora te lo cuento.” – responde Trunks. – “¿A que no sabes quienes se ha unido a la patrulla?”

– “Toppo y Jiren” – responde ella.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Cómo…?!”

– “Puedes tener la vista de un ángel… pero yo tengo los contactos de una patrullera curtida.” – le guiña el ojo.

En el planeta del Hakaishin, Champa regresa de la fiesta.

– “¿Cómo va vuestro progreso?” – pregunta el Dios.

Liquir y Cooler, quien también ha recuperado su cuerpo, están magullados y cruzados de brazos.

– “Tsk…” – protestan los dos.

– “Mi maestro os enseñó bien.” – dice Champa. – “Y los dos queréis mantener a Freezer bajo control… ¿No es perfecto?” – se mofa.

En la Capital del Imperio, Freezer está sentado en su trono, escoltado por Shisami y Curd.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el tirano. – “Es un placer hacer negocios con los Nádor.”

Shosa hace una reverencia.

– “Lo mismo digo, Emperador. Gracias por concedernos el viejo sector Heeter.” – responde Shosa. – “La ruta comercial estará asegurada en cuestión de semanas.”

En el planeta Gelbo, Katopesla, Auta Motto y Sheela acomodan una colonia litt que desembarca de una nave imperial.

– “Se me hace raro trabajar con el Imperio…” – murmura el toreristo.

– “Parece más abierto que antes a soluciones pacíficas…” – suspira Sheela. – “Supongo que la batalla de Makyo cambió realmente las cosas…” – sonríe.

En el planeta Sadala, en el centro de la Patrulla Galáctica, Obni y Ganos beben con Broly, Tarble y Kale cuando los dos primeros reciben una llamada a sus buscas.

– “¿Ya os marcháis?” – pregunta Tarble.

-“Parece que ha habido una fuga múltiple durante un traslado…” – suspira Ganos.

-“Malditos Pastafreca…” – refunfuña Obni.

– “Llamadnos si necesitáis refuerzos.” – guiña el ojo Kale.

En Namek, Moori está sentado en su silla cuando recibe la visita de Zamas.

–  “Dai Kaioshin…” – se levanta y hace una reverencia. – “¿A qué debo su presencia?”

En el campo, Slug está arando su parcela cuando el Patriarca y el Zamas se le acercan.

– “Señores…” – dice Slug, con una pequeña reverencia. – “¿Qué ocurre?”

Zamas le devuelve el gesto.

– “Siento perturbar tu merecido descanso, Namek.” – dice el Dios. – “Pero tenemos que hablar de esto…” – se saca un pequeño frasco de sus ropajes.

– “El monstruo de Konats…” – murmura el namekiano, frunciendo el ceño.

– “Su poder sigue latente e impide su destrucción…” – dice Zamas.

– “Escondedlo en el confín más remoto del Universo.” – dice Namek. – “Donde nadie jamás pueda encontrarlo.”

– “Así se hará.” – asiente el Dai Kaioshin.

En Makyo, un puesto de la Patrulla Galáctica ha sido construido. Jiya e Iriko toman un café en una pequeña mesa, un poco incómodos.

– “Si ya es fastidioso este destino, encima hay que convivir con él…” – murmura Iriko.

– “Te va a oír…” – protesta Jiya.

– “No hace falta.” – interrumpe Shula, reclamando la taza del patrullero con su poder mental. – “Puedo leeros la mente.” – dice antes de dar un trago.

Iriko agacha la cabeza, avergonzado.

– “Esta es mi tarea.” – sentencia Shula.

De repente, Jiya e Iriko caen dormidos repentinamente.

– “¿Interrumpo?” – pregunta Zamas, que ha aparecido en la sala.

– “¡Dai Kaioshin!” – se sorprende Shula, que hace una reverencia, nervioso. – “¿A qué debo su visita?”

– “He venido a pedirte un favor.” – dice Zamas.

– “¿Un favor?” – responde Shula, confuso. – “¿Usted? ¿Qué podría hacer yo…?”

– “Estás aquí por tu deber ante la vieja bruja…” – dice el Dios. – “Pero siento tener que aumentar tu carga.”

– “¿Qué ocurre, señor?” – pregunta Shula.

Zamas entrega el frasco de Hildegaran al ira-aru.

– “Creo que nadie lo buscará aquí.” – dice el Dai Kaioshin. – “Protégelo.”

– “Señor… Yo no…” – se excusa el ira-aru. – “¿No sería mejor que lo custodiaraa un Kaioshin?”

Zamas extiende su mano hacia Shula y materializa ropajes sagrados.

– “¿Eh?” – se extraña el ira-aru.

– “Te nombro Kaioshin en la sombra.” – dice Zamas. – “Makaioshin.”

En Konats, los engendros del viejo Slug viven en paz como campesinos.

En Imegga, un encapuchado camina por las agitadas calles de la metrópolis. El individuo se acerca a la parada de un comerciante y roba una manzana sin que nadie se dé cuenta.

De repente, el encapuchado siente una hoja afilada en su cuello; es la espada de Ledgic.

– “¿Qué hace aquí su Majestad?” – dice Ledgic, con retintín.

El forastero se quita la capucha; es Dabra.

– “El Makai ha quedado fuera de mi alcance.” – responde el diablo. – “No soy Rey de nada.”

– “Entonces necesitarás un trabajo.” – dice Ledgic, bajando su arma.

En la Tierra, en el bosque Fukkuro, Ten Shin Han y Chaoz dan por acabado un duro entrenamiento con sus discípulos en el dojo, mientras Lunch, de pelo azul, y Konkichi sirven la comida en el comedor.

En Villa Jingle, Yamcha, Suno, Hatchan y Baicha comen en familia.

En una cabaña, no muy lejos de allí, Mai, Lapis e Ikose hacen lo mismo.

En las montañas Tsumisumbri, en el viejo laboratorio, hay cristales por el suelo; un tanque parece haber estallado y el líquido viscoso de su interior gotea en el suelo. Un rastro se aleja del lugar.

En la Corporación Cápsula, Krilín, Lázuli, Marron, Goten, Bra, Pan, Ub, Gohan, Videl, Pino, Madas y la vieja bruja disfrutan de un tentempié en el jardín que ha preparado la madre de Bulma, mientras Turbo, Oli, Brief, Trunks y Bulma preparan una gran máquina que recuerda al Amenonuhoko de Raichi.

– “Es un honor tenerle aquí, anciano Kaioshin.” – dice Gohan. – “Y a usted también.” – le dice a la bruja.

– “Llamadme Madas, por favor” – dice el joven anciano. – “Ya no soy un Kaioshin.”

– “Después de tantos años…” – suspira Gohan. – “¿No se le hace extraño?”

– “¡Para nada!” – exclama el antiguo Dios. – “Y además vuelvo a ser joven… ¡Voy a dedicar los milenios que me quedan a disfrutar de la vida e ir detrás de mujeres bonitas!”

Gohan sonríe con incomodidad.

– “Su mente pervertida es un tormento mayor que el Makai…” – protesta la bruja.

Pero de reojo, la anciana se fija en Pino.

– “¡Vaya!” – exclama ella. – “¿Quién es el fortachón?” – se sonroja.

Bulma activa una palanca y todos retroceden. Una luz roja y negra aparece sorbe el pilar principal.

– “¡ATENCIÓN!” – exclama Bulma. – “¡Todo el mundo preparado!”

Una ventisca se genera hacia el punto de luz. Varias sillas del jardín son atridas y absorbidas.

– “¿Va todo bien?” – le pregunta Videl a Gohan.

Bulma saca un mando a distancia de su bata y aprieta un botón. El portal se estabiliza y el viento cesa.

– “¡Ha funcionado!” – celebra Trunks.

En el portal puede verse una figura sombría en lontananza.

– “Hay alguien…” – dice Gohan.

– “¿Papá?” – se pregunta Bra.

De repente, la máquina empieza a chispear. El portal se está cerrando.

-“¡NO!” – se preocupa Bulma, que corre hacia la máquina.

– “¡Espera!” – exclama Trunks.

Bulma casi recibe un chispazo y es repelida. La energía del portal se concentra en una esfera y estalla en una onda expansiva de viento que hace temblar la zona.

A Bulma, ante el fracaso, los ojos se le llenan de lágrimas y se deja caer de rodillas.

-“Vegeta…” – llora ella.

Pero de repente, una mano se posa en su hombro.

El rostro de todos se ilumina al ver a su viejo amigo.

Vegeta, vestido con el pantalón negro roto de su, el cinturón rojo, las botas blancas, descamisado, y con una capa de pelaje marrón sobre los hombros, con barba.

– “Je…” – el saiyajín con una media sonrisa, aún con sus dedos índice y corazón en la frente.

– “¡Vegeta!” – le abraza Bulma, entre lágrimas.

Todos se emocionan ante la bonita escena.

Mientras tanto, en el Monte Paoz, Gyuma y Chichi pasean acompañados; un niño pequeño vestido con un gi que recuerda al del pequeño Son Gohan, con pelo negro alborotado, corretea tras una mariposa.

– “¡No corras tanto, Goku!” – exclama el abuelo.

El pequeño, distraído por el insecto, no hace caso y se adentra entre matorrales hasta que termina topándose con una cabaña en ruinas.

El pequeño, con curiosidad, se acerca y pisa el suelo de la vieja casa, cuando siente una mano en su espalda.

– “¿Eh?” – se da la vuelta, sobresaltado, pero no ve a nadie.

De repente, las hojas de los árboles tiemblan; algo se cerca. Goku se asusta.

Con un zumbido característico, la nube Kinton vuela rasante y embiste al pequeño, cargándole sobre su lomo, antes de alzar el vuelo hacia el cielo.

– “¡¡AAH!!” – grita Goku, asustado. 

Gyuma y Chichi ven la nube amarilla ascender.

– “¡GOKU!” – exclama Chichi, primero asustada, pero poco a poco se dibuja en su rostro una sonrisa nostálgica. – “¡AGÁRRATE FUERTE!”

En una colina cercana, Piccolo observa sonriente lo escena.

– “Puedes descansar, Son Goku.” – murmura el namekiano. – “Estaremos bien.”

El pequeño, poco a poco se calma, y puede verse en su rostro como empieza a disfrutar del viaje.

Dibujado por Ipocrito

En el planeta oscuro de Raichi, Shido se levanta de una butaca metálica llena de cables y dispositivos.

– “¿Convencido?” – sonríe el demonio.

– “Es una hipótesis plausible…” – dice Raichi.

– “¿Y qué opinas?” – pregunta el diablo.

– “No me sorprende que ese fuera el veredicto de mi alma…” – dice Raichi. – “Pero no me arrepiento. El saber nos libera, aunque estemos en la peor prisión.”

– “Me alegra oír eso…” – dice Shido. – “Tenía dudas sobre qué habría dicho si hubiera sabido mi destino antes… Pero veo que mi convicción es imperturbable.”

– “¿Y qué pretendes hacer ahora?” – pregunta Raichi.

Shido se coloca las gafas.

– “Continuar con la ciencia, por supuesto.” – sentencia el diablo.

DBSNL // Capítulo 261: Hasta la vista, Son Goku

DBSNL // Capítulo 261:  Hasta la vista, Son Goku

“Son Goku… Este es un nombre que recordaré.”

El dragón dorado ha aparecido en el cielo del Monte Paoz, anaranjado por el atardecer. 

Son Goku se encuentra a los pies de Shenron, tumbado en el suelo, con piernas y brazos abiertos, con los ojos cerrados y una sonrisa en su rostro.

La voz del dragón retumba entre las montañas.

– “Levántate, Son Goku.” – dice Shenron.

Los ojos del dragón se iluminan y esa misma luz roja imbuye el cuerpo del saiyajín, que abre los ojos como despertando de un sueño.

– “¿Eh?” – mira a su alrededor, un poco confuso.

– “Ha llegado el momento, Son Goku.” – dice el dragón.

El saiyajín se pone en pie.

– “Estoy listo.” – dice Goku. – “Pero voy a pedirte un último favor…”

– “¡Jajaja!” – ríe Shenron. – “Ya lo suponía… No hace falta ni que lo formules.”

Los ojos de Shenron brillan de nuevo.

En la Tierra, todas las personas de buen corazón fallecidas en los eventos que preceden la llegada de los demonios y de la crisis de fugitivos galácticos, incluidos los fallecidos a manos de la Número 18, regresan a la vida.

– “¿Qué significa esto?” – se preguntan los humanos. – “Qué sueño tan raro…”

En la Corporación Cápsula, Brief puede oír con sorpresa el murmullo de la gente retornando a las calles de la Capital del Oeste.

Muy lejos de allí, Namek retorna a la normalidad y se llena de vida de nuevo.

– “¡Gran patriarca!” – exclama un namekiano, corriendo hacia Moori. – “¿Qué ha pasado?”

– “No estoy seguro…” – dice Moori. – “Pero algo me dice que nuestros amigos de la Tierra han tenido algo que ver…” – añade alzando su vista al cielo con una sonrisa.

Alrededor del Universo, las razas masacradas por los demonios y los fugitivos recuperan la vida; también en Makyo, en el campo de batalla.

– “¡Oh!” – se sorprende Pan al ver que su aureola se desvanece.

– “¡PAN!” – celebra Gohan, abrazando a su hija y levantándola por la cintura.

Poco a poco, el dragón pierde su brillo dorado como si mudara de piel, desde el rostro hasta la cola, recuperando sus colores originales.

– “Shenron…” – sonríe Goku, con los ojos cerrados, que puede sentir el universo sanando. – “Gracias.” – los abre.

– “Es la hora.” – dice el dragón.

Pero en ese instante, los gritos de una mujer interrumpen la escena.

– “¡GOKU!” – grita Chichi, corriendo colina arriba hacia su marido, con lágrimas en los ojos. – “¡GOKU!”

– “¡Chichi!” – sonríe el saiyajín.

La mujer salta sobre el saiyajín y los dos se funden en un abrazo.

– “¡Estás vivo!” – celebra ella.

– “Jeje…” – ríe Goku.

Pero algo le parece extraño a Chichi.

– “¿Qué sucede?” – pregunta ella.

En Makyo, Gohan abraza a Videl y a Pan. Krilín lo hace con Marron y Lázuli. Yamcha coge en brazos a Baicha. Todos los guerreros Z están reunidos.

Piccolo sonríe tímidamente al ver la bonita escena, cuando se da cuenta de que Son Goku se encuentra entre ellos, mirándolos sonriente.

– “Son Goku…” – dice el namekiano.

– “¡Hola!” – saluda el saiyajín.

– “¡Papá!” – celebra Gohan.

– “¡Goku!” – se emociona Krilín.

– “¡Maestro!” – exclama Ub.

Ten Shin Han sonríe.

– “Lo has conseguido, ¿eh?” – dice el terrícola de tres ojos.

– “Parece que sí.” – dice Goku.

– “Nada puede detenerte.” – le golpea Yamcha el hombro.

El viejo Roshi detecta cierta melancolía en la sonrisa de Goku.

– “Esto no es una celebración, ¿no es cierto?” – dice el Duende Tortuga.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos, confusos.

En la Corporación Cápsula, Bulma ha aparecido en el jardín. Pronto se da cuenta de que no está sola.

– “¡Goku!” – se sorprende ella al ver a su viejo amigo. – “¿Qué haces aquí?”

– “Os echaré de menos.” – dice Goku.

– “¿Qué?” – se extraña ella.

En el Monte Paoz, entre lágrimas, Chichi abraza a Goku con fuerza.

En Makyo, Goku coloca sus manos sobre los hombros de Gohan y de Goten, que lloran como niños.

Luego abraza a Pan y la despeina en un gesto cariñoso.

– “Abuelo…” – dice ella, con los ojos vidriosos.

Goku ofrece el puño a Ub, que emocionado lo choca.

Krilín se abalanza sobre Goku a traición y los dos se abrazan.

– “Goku…” – llora el terrícola.

Mirai Trunks sonríe al contemplando la escena.

Jiren observa desde la distancia.

– “Son Goku…” – sonríe.  – “El guerrero más fuerte del Universo.”

En otro punto del planeta, Freezer mira al cielo, de brazos cruzados.

– “¿Qué ocurre?” – dice con cierto desprecio. – “¿Vienes a darme un sermón sobre cómo debo comportarme ahora?”

Son Goku se encuentra detrás de él.

– “Gracias.” – sonríe Goku.

– “¡¿EH?!” – se da la vuelta el tirano, sorprendido al oír al saiyajín.


Pero al darse la vuelta, Goku ya no está.

– “Tsk…” – protesta Freezer, enfadado… pero la mueca pronto se convierte en una media sonrisa. 

Entre los guerreros Z, Piccolo y Goku se miran con cierta distancia y comparten una tierna sonrisa cómplice.

Goku se aleja un poco y se topa con Satán, que está llegando, caminando, cansado.

– “¡Goku!” – se sorprende el humano.

– “Satán…” – sonríe Goku. – “Cuida de todos por mí, ¿de acuerdo?”

– “¿Eh?” – se extraña el terrícola.

Kaiosama corre hacia Goku y casi se tropieza con su ropa.

– “¡Espera, Goku!” – exclama el Dios.

Goku se da cuenta y le sonríe con picardía mientras se señala con el dedo índice sobre la cabeza.

– “¿Eh?” – se extraña Kaiosama, que mira hacia arriba.

Kaiosama, confuso, busca con sus manos sobre la cabeza y se da cuenta de que su halo ha desaparecido.

– “¡¿AH?!” – se emociona el Dios. – “¡AL FIN!”

En el Monte Paoz, Goku besa la frente de Chichi.

En Makyo, el saiyajín se encuentra frente a Trunks y Bra, ambos cabizbajos por la pérdida de Vegeta.

– “Sois hijos de la mente más brillante del Universo y del guerrero más orgulloso…” – dice Goku. – “¿Creéis que el Makai podrá detenerlos mucho tiempo?” – les guiña el ojo.

En la Corporación, una enorme sonrisa se dibuja en el rostro de Goku.

– “Jeje” – ríe el saiyajín.

– “Goku…” – se entristece Bulma sin saber muy bien porqué.

De repente, Brief sale corriendo al jardín.

– “¡HIJA!” – exclama al ver a Bulma.

El doctor abraza a Bulma, que parece un poco confusa.

Cuando ella intenta volver a dirigirse a Goku, el saiyajín ha desaparecido.

En Makyo, Goku también se ha desvanecido frente a todos.

– “Hasta la próxima, Son Goku.” – murmura Piccolo, sonriente.

En la Tierra, Chichi se queda sola, y llora mientras dice adiós mirando al cielo.

Entre las nubes de Namek, Makyo, Konats, la Tierra y muchos planetas del Universo, un dragón puede verse surcando el cielo.

En un planeta remoto, en mitad de un jardín zen, Zunoh mira hacia el espacio.

– “Son Goku…” – dice el cabezón. – “Ese es un nombre que recordaré…”

Zunoh se da la vuelta y regresa a su palacio.

– “Parece que no soy necesario.” – dice mientras camina. – “Tenías razón, Whis.”

En Makyo, Mirai Trunks mira al cielo con su ojo gris y sonríe.

En el puesto fronterizo, Son Goku entra camina hasta la gran mesa. La enrome silla se gira y el Rey Enma lo saluda.

– “¿Estás seguro de esto?” – pregunta el juez.

Goku asiente.

Uranai Baba observa desde una esquina, sonriente.

– “Son Goku…” – piensa la anciana. – “¿Quién iba a decir que ese niño que vino a verme hace tanto tiempo iba a llegar tan lejos…?”

El Rey Enma busca una hoja con el nombre de nuestro amigo y la sella.

– “Pues este es mi veredicto.” – dice el juez. – “Buena suerte, Son Goku.”

Goku, sonriente, cierra los ojos un instante y, al abrirlos, se encuentra en el Monte Paoz, frente a la cabaña de su abuelo.

– “¿Oh?” – se sorprende, al ver que vuelve a ser un niño con cola, vestido con gi morado.

– “¿Goku?” – dice la voz del viejo Gohan. – “Te he estado esperando…”

Goku se da la vuelta y ve a su querido abuelo.

– “¡¿OooaAH?!” – se emociona el pequeño.

Son Goku sale corriendo hacia él y se le echa encima de un salto para abrazarlo.

– “¡Abuelo! ¡Abuelito!” – exclama contento. – “¡Te he echado de menos!”

– “¡Y yo a ti!” – exclama Gohan. – “¡Te has hecho muy fuerte!”

– “¡He entrenado mucho!” – responde Goku.

– “¡Eso he visto!” – sonríe Gohan. – “Estarás cansado… ¿Qué te parece si vamos a pescar mientras esperamos a que lleguen los demás”

– “Jeje” – asiente Goku.

Cuando los dos empiezan a caminar, una figura en el cielo llama la atención de Goku y éste se detiene.

La cola de Shenron desaparece entre las nubes.

Goku sonríe.

El abuelo le llama.

– “¿No vienes?” – insiste Gohan.

– “¡Sí!” – corre Goku.

DBSNL // Capítulo 260: Komorebi

DBSNL // Capítulo 260: Komorebi

“La voluntad de muchos me acompaña…”

En Konats, las tinieblas cobran forma corpórea hasta conformar al brujo, que se posa en el suelo.

Goku se pone en guardia. El saiyajín parece preocupado, pero listo para seguir luchando.

En Makyo, todos sienten la presencia del brujo.

– “No es posible…” – murmura Trunks.

– “¿Es que es inmortal?” – se pregunta Piccolo.

Moro levanta su mano hacia Goku y éste es atraído violentamente por su poder, sorprendido, sin nada que hacer para impedirlo.

Moro le espera y le intercepta con un puñetazo en el abdomen que detiene en seco al saiyajín, provocando un extraño estallido de partículas celestes que abandonan a Goku, que pierde el brillo de sus ojos. El saiyajín se pliega sorbe sí mismo mientras escupe sangre.

Goku se queda sorprendido ante el poder del brujo, agachado, con dificultad para comprender la diferencia de fuerza entre ambos.

Moro se inclina para susurrar unas palabras al oído del saiyajín.

– “Mi voluntad ha crecido durante eones… esperando esta oportunidad.” – dice el brujo. – “¿Y crees que podrás derrotarme con un poco de ayuda?” – sonríe Moro. 

El brujo propina un rodillazo en la cara a Goku.

– “¡No seas ridículo!” – gruñe Moro.

Goku, aturdido, parece que va a caer de espaldas, pero Moro le agarra del brazo y tira de él para acercarlo de nuevo y darle un fuerte cabezazo en la nariz.

– “¡AH!” – se queja Goku.

El saiyajín cae de espaldas, ahora sí, y Moro salta sobre él pisándole el abdomen.

– “¡¡KYAAAAAAAAH!!” – grita Goku.

En Makyo sienten el desarrollo del combate.

– “¡Démosle nuestra energía de nuevo!” – exclama Pan.

– “No lograríamos nada…” – dice Gohan, apenado. – “La energía que nos queda es insignificante…”

– “¡No podemos dejar morir al abuelo!” – insiste ella.

– “Lo… lo siento…” – titubea Piccolo, sintiéndose culpable.

En Konats, Moro agarra el pie de Goku y lo zarandea, estrellándole contra el suelo múltiples veces antes de patearlo contra una montaña, que se derrumba sobre él.

Moro alza su dedo al cielo y un rayo cae sobre el montón de roca, haciéndolo estallar.

El brujo camina hacia Goku, que sigue tirado en el suelo, entre cascotes humeantes.

– “Nadie me detendrá…” – murmura Moro. – “Tendré mi venganza…”

El saiyajín se pone en pie con mucho esfuerzo y sufrimiento. Está malherido y sus fuerzas flaquean. Hinca la rodilla. Sus heridas ya no se curan.

Moro llega hasta él y se prepara para darle un puñetazo, pero Goku reacciona y con otro puñetazo intercepta el del brujo, deteniéndolo.

El saiyajín, con la otra mano, le mete los dedos en los ojos al brujo.

– “¡HYAA!” – se queja Moro.

Goku le propina un manotazo en el pecho que lo empuja a escasos metros de distancia.

– “Ah… ah…” – recupera el aliento el saiyajín. – “Je…” – sonríe abatido.

Moro se frota los ojos, frustrado.

– “Esto es caer muy bajo…” – se mofa el brujo. – “¿Tan desesperado estás?”

Goku mantiene una media sonrisa cansada.

– “Creo que he calculado mal…” – piensa Goku. – “Su fuerza es exagerada…”

Moro apunta al saiyajín con su mano e invoca una bola de fuego.

Los ojos de Goku se iluminan tenuemente y el saiyajín salta para evadirla, pero una mamo no roca brota del suelo y lo caza en el aire con un manotazo, como si fuera un mosquito.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Goku, que es lanzado contra el suelo.

El saiyajín siente como le duele cada hueso de su cuerpo.

– “Tsk…” – protesta mientras intenta levantarse de nuevo. – “Ay…”

De repente, dos cadenas de fuego negro nacen del suelo y se enrollan en sus brazos, obligándole a quedarse arrodillarse.

– “Te lo advertí, Son Goku.” – dice Moro. – “Doblegaré tu voluntad y la del Universo si es necesario.”

– “Creí… que querías liberarlo…” – responde Goku.

– “Y eso haré…” – replica Moro. – “Pero los mortales temen a la libertad porque nunca la han experimentado…”

– “Qué irónico… Me recuerdas a un Dios de otro universo al que nos enfrentamos…” – Goku fuerza una media sonrisa pícara.

Moro, furioso, reacciona al instante lanzando una bola de fuego al saiyajín, que no puede defenderse y recibe el impacto directo en el pecho.

– “¡¡KYAAAAAAAAAAAH!!” – grita Goku.

En Makyo, todos pueden sentir el ki de Goku disminuyendo.

Moro insiste con más ataques, uno tras otro.

– “¡¡AAAAAHH!!” – sufre el saiyajín.

Goku cierra los ojos con fuerza mientras sufre el castigo.

– “Es demasiado fuerte…” – piensa el saiyajín. – “No creo que pueda… Lo siento… Chichi, Gohan, Goten, Pan… amigos… Vegeta… Te he fallado…”

Moro se cansa de jugar con Goku e invoca una esfera de ki rojo con llamas negras en su mano.

– “Con tu muerte nace un nuevo mundo.” – dice Moro. – “¡¡DESAPARECE!!” – lanza el ataque.

Una gran explosión sacude Konats.

De repente, Goku aparece en un cielo anaranjado de atardecer y se precipita desde una altura considerable sobre una pequeña cabaña, atravesando el techo, cayendo en su interior, dañando la fachada y derribando las puertas.

El saiyajín, malherido, observa a su alrededor y no tarda en reconocer la cabaña de su abuelo.

– “¿Eh? ¿Qué hago aquí?” – se pregunta, extrañado.

Una media sonrisa se dibuja en su rostro.

– “Creo que me he teletransportado instintivamente…” – murmura. – “Maldita sea… Tengo que…”

Goku, con su cuerpo quemado y herido, intenta levantarse, pero al mínimo esfuerzo pierde el conocimiento.

Mientras tanto, Moro aparece en el Monte Paoz. 

El brujo mira a su alrededor, extrañado.

– “¿Dónde te has metido?” – se pregunta Moro. – “¿Es esto la Tierra?” – murmura.

El brujo camina por la colina hasta que divisa la cabaña del abuelo Gohan con el techo derruido.

– “Je…” – sonríe terroríficamente.

Goku sigue inconsciente, pero una voz retumba en su cabeza.

– “Me alegra comprobar que has crecido sano y fuerte…” – dice la voz, suave como un susurro distante.

– “¿Abuelo?” – murmura Goku.

En ese instante, una voz masculina que no había oído antes suena en su mente.

– “Kakarotto…” – dice el hombre. – “¡¡KAKAROTTO!!” – exclama.

El saiyajín entreabre los ojos.

Moro camina hacia la cabaña cuando se da cuenta que una suave brisa acaricia el Monte Paoz.

– “Hmm…” – sospecha el brujo.

Cuando vuelve a mirar a la cabaña, una silueta se intuye en su interior a través de la puerta. Un tenue brillo la rodea. Goku se está poniendo en pie, con la cabeza agachada.

Por la mente del saiyajín transcurren escenas que no recordaba. La nave de Bardock se cruza con la del pequeño Kakarotto en el espacio.

Moro se sorprende y frustra al ver la persistencia de su contrincante.

– “¿Por qué no te rindes?” – gruñe el brujo.

El brujo le apunta con la mano y dispara una bola de fuego. Su explosión sacude la zona.

La humareda se disipa lentamente y revela que la cabaña ha sido destruida, pero Goku sigue en pie, mirando al suelo.

– “¿Qué?” – aprieta los dientes el brujo.

La imagen del abuelo Gohan levantando en brazos a un pequeño Goku desnudo.

Moro dispara de nuevo.

Una gran humareda se alza de nuevo, con el mismo resultado. Son Goku sigue inmóvil.

– “¿Qué está pasando…?” – se pregunta el brujo, nervioso.

Goku alza la mirada. Sus heridas se han curado. Sus ojos brillan como Genkidamas.

– “La voluntad de muchos me acompaña…” – dice Goku. – “Hoy lucho por los que han perdido y por los que no han podido pelear…”

– “¿Eh?” – se extraña Moro.

Imágenes de gente que Goku no conoce pasan por su mente. Un viejo terrícola entrenando solo en las montañas. Un demonio del frío sentado en un pantano. Un namekiano poniendo un niño en una nave. Un guerrero verde con el símbolo de un árbol en su ropa hablando con un enano de barba roja en una cueva. La vieja bruja con un pendiente en la mano. Una preciosa mujer tan delicada que parece de cristal.

– “La voluntad no muere con uno…” – sonríe Goku. – “Los que ya no están… Hoy brillan a través de mí como la luz del sol a través de las hojas.”

Goku se yergue y aprieta el puño. Su cabello ondea al viento mientras se imbuye del mismo brillo que sus ojos.

– “¡¿QUÉ?!” – da un paso atrás el brujo.

Dibujado por Ipocrito

En Makyo, todos sienten un nuevo resurgir de energía en Son Goku.

– “¡¿Qué es eso?!” – se pregunta Krilín.

– “No… no lo sé…” – dice Ub, asombrado.

Moro levanta una gran cantidad de rocas con su poder mental y las lanza contra Goku.

Pero el saiyajín extiende su mano hacia el brujo y las detiene en el aire.

– “¿Eh?” – se sorprende Moro al ver a Goku usar un nuevo poder.

En Makyo, Freezer siente un ki que hacía años que no sentía.

– “¿Eh? No es posible…” – titubea Freezer. 

La figura de Cold puede sentirse en Goku, que remite las rocas a Moro.

El brujo salta por los aires para evitar recibir los impactos.

– “Tsk…” – protesta el brujo.

Pero al buscar a su adversario, Goku saltando sobre él por la espalda, con los puños juntos en alto. Un saiyajín con una cinta en la cabeza acompaña a Goku.

Goku propina un martillazo a Moro en la cabeza que lo remite al suelo contra el que se incrusta bocabajo.

Goku desciende sobre él para darle un puñetazo en la espalda, pero el brujo rueda para esquivarlo y el saiyajín destruye el suelo.

Moro se eleva mientras gira y se pone en pie.

– “¡¡YAAAAAH!!” – invoca un puño de roca que nace del suelo a su lado e intenta golpear a Goku.

El saiyajín esquiva el golpe, pero se mueve tan rápido que se imbuye en fuego celeste y propina una patada en la barbilla a Moro que lo lanza por los aires. El espíritu de un guerrero de piel verde acompaña a nuestro amigo.

Goku levanta sus manos y entre ellas se materializa una esfera de ki naranja y rojo como una estrella.

En Makyo, Champa salta al instante.

– “¡¿Hermano?!” – exclama el gotokoneko.

Goku lanza el ataque de Beerus hacia el brujo, que se cubre para recibir el golpe.

La explosión sacude la zona.

De repente, Moro comprime el poder de la explosión en sus manos en forma de una esfera de ki negra.

– “¡YAAAH!” – se lo lanza a Goku.

El saiyajín alza su mano derecha y detiene el ataque, que es realmente poderoso y hace que los pies de Goku se incrusten en el suelo.

Pero de repente, la mano del saiyajín se ilumina con luz blanca. El brillo pronto se transfiere al ataque de Moro, que termina desvaneciéndose.

Moro se queda perplejo.

– “La luz de Inugami…” – dice el brujo. – “¿Tú? ¿Por qué?” 

El brujo frunce el ceño.

– “No dejo de sentir extrañas presencias a tu alrededor…” – gruñe el brujo. – “¡¿Quiénes son?! ¡¿Quién eres tú?!”

Goku no responde.

Moro parece desquiciado. Se siente impotente; frustrado.

– “¡¡NO ME IMPORTA!!” – exclama. – “No puedes ganar… ¡¡NO TE OPONDRÁS A MI VENGANZA!!” – grita descontrolado, escupiendo mientras habla.

El brujo aviva su aura negra y concentra energía.

Goku cierra los ojos un instante y respira profundamente.

– “Dragon Balls…” – dice el saiyajín. – “Ha sido un largo camino…”

Imágenes transcurren fugaces por la mente de Goku: Goku conociendo a Bulma. Goku subiéndose en Kinton ante la mirada de Roshi. La llegada de Krilín a la isla Kame. Ten Shin Han felicitándole en el torneo 22. Su enlace con Chichi durante el torneo 23. La presentación de Gohan a sus amigos. Comiendo en casa de Kaiosama. El reencuentro con sus amigos después de Namek. El reencuentro en el torneo 25. Su primer abrazo a Goten. Goku y Vegeta levantando el pulgar en el Planeta Sagrado tras la derrota de Ub. Entrenando con Ub en Isla Papaya. Las despedidas con amigos y enemigos tras el torneo transtemporal. La boda de Gohan con todos comiendo y bailando…

El saiyajín abre los ojos y mira a Moro.

– “Gracias por tantas aventuras y por darnos la oportunidad de conocer a gente tan extraordinaria.” – sonríe melancólico. – “No lo olvidaremos.”

Moro grita enloquecido. Una tormenta de rayos negra brota del aura del brujo y sacude la Tierra.

– “¡¡¡YAAAAAAAH!!!” – brama. 

Goku se pone en guardia.

De repente, el brujo desciende hacia Goku a toda velocidad mientras grita. 

Goku sale volando hacia a su encuentro.

El brujo prepara su garra. Goku su puño.

El choque a solo un instante. 

– “¡¡GRRAAAAAH!!” – grita Moro mientras proyecta su garra hacia el rostro de Goku.

Pero Goku la esquiva en el último momento, sufriendo un pequeño corte en la mejilla.

– “¡¡SHENRON, POR FAVOR…!!” – exclama Goku. 

El puñetazo de Goku conecta con el abdomen de Moro y lo penetra, derramando sangre negra.

– “¡¿EH?!” – se queda pasmado el brujo, incapaz de asimilar su propia derrota.

En la mente del brujo transcurre una escena feliz entre él y el anciano de su planeta. El viejo cura un pequeño animal y eso alegra a un joven Moro.

– “¿Me he…? ¿Me he equivocado?” – se pregunta el brujo.

– “¡¡…RESPONDE A NUESTRA LLAMADA!!” – exclama el saiyajín.

El puño de Goku asciende y desgarra el torso del brujo hasta el pecho, y éste retrocede mientras su interior se ilumina cada vez con más intensidad, y su piel se arruga de nuevo, revelando su aspecto anciano.

El brujo grita de dolor hasta que estalla en un gran destello que empuja a Goku y da lugar a una serpiente de luz que se eleva hacia el cielo.

La silueta luminosa de Shenron se materializa en el cielo anaranjado del atardecer.