DBSNL // Capítulo 316: Batalla en el hielo

DBSNL // Capítulo 316: Batalla en el hielo

“¿Y tú eres un clon mío?”

En el páramo helado, Golden, la criatura de Raichi creada a partir del material genético extraído del trozo de cola que Freezer perdió en Namek, se presenta frente a los demonios del frío.

– “Hola, padre.” – saluda el metálico enemigo.

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “Qué divertido…”

Cooler lo mira con desdén.

– “Sí que se parece a ti, hermanito…” – dice el hijo mayor de Cold.

– “¿Tú crees?” – dice Freezer. – “Demasiado dorado… Muy poco sutil.”

– “Ya es lo que te falta…” – suspira Cooler. – “Siempre has sido demasiado presumido.”

Golden, posado sobre sobre una columna de hielo, sintiéndose ignorado, aprieta su pie de tres dedos hasta que el hielo estalla, llamando la atención de los hermanos.

En un abrir y cerrar de ojos, Golden se abalanza sobre Cooler con el pie por delante, y el aprendiz de Hakaishin se defiende con ambos brazos frente al pecho, siendo empujado sobre la resbaladiza superficie helada.

Golden, ahora frente a Freezer, intenta propinarle un puñetazo, pero el demonio del frío se inclina hacia atrás, evitando el golpe.

La cola de Freezer se enreda en el pie de Golden y tira de él, lanzándolo sobre el hielo, deslizándose con la espalda, a varios metros de distancia. 

Golden se revuelve y sigue deslizándose varios metros mientras proyecta un rayo de ki con sus ojos que Freezer detiene con el mismo ataque.

Mientras tanto, Cooler cae sobre Golden con los pies por delante, hundiéndolo en el hielo que estalla bajo sus pies, cayendo a un océano helado.

Cooler retrocede para colocarse junto a su hermano. 

– “Has disfrutado atizándolo, ¿verdad?” – refunfuña Freezer, cruzándose de brazos.

– “Je…” – sonríe Cooler.

De repente, el hielo se resquebraja bajo sus pies. Un brillo anaranjado puede verse bajo los metros de hielo, que se cuela con más intensidad a través de las grietas.

El hielo empieza a abombarse, empujado por la ebullición del agua sobre el que se encuentra, y rápidamente se derrite.

Los demonios se elevan rápidamente.

Una inesperada “Supernova” surge del agua.

– “Tsk…” – protesta el tirano.

Cooler y Freezer apuntan con sus manos al ataque enemigo y lanzan un poderoso rayo de energía conjunto que empuja la supernova de nuevo hacia el mar.

La bola de fuego pronto retorna al mar, hundiéndose hasta que estalla repentinamente, creando una ola de destrucción que derrite todo el hielo que encuentra a su paso a varios cientos de kilómetros a la redonda.

Los hermanos sobrevuelan la zona mientras el agua vuelve a la calma.

De repente, seis demonios del frio dorados surgen del agua y vuelan hasta ellos, rodeándolos.

– “Vaya…” – murmura Cooler.

Los seis clones de metal se abalanzan sobre ellos. Dos atacan a Freezer y dos a Cooler.

Los demonios intercambian puñetazos, patadas y coletazos a gran velocidad.

Cooler retrocede ante los tres adversarios y se ve sorprendido cuando dos le agarran de los brazos y el tercero le propina un fuerte puñetazo en el abdomen.

– “¡GHAAH!” – se queja Cooler.

Pero el demonio contraataca con su rayo láser ocular con el que hace retroceder a su adversario.

Con su cola enrolla el cuello de uno de los clones que lo sujetaba y logra que éste lo suelte, contraatacando con un codazo en el abdomen del clon.

Luego agarra el rostro del tercero y lo aparta para contraatacar con un fuerte puñetazo que lo lanza contra el mar.

Mientras tanto, Freezer parece llevar mejor su combate.

El demonio del frío sigue con los brazos cruzados, defendiéndose con las piernas y la cola.

– “¿Y tú eres un clon mío?” – se mofa el demonio del frío. – “Tiene que ser una broma de mal gusto…” – se pone serio.

Freezer se revuelve sobre sí mismo y propina una fuerte patada giratoria que a uno de los clones, arrancándole la cabeza.

Luego apunta a otro con su mano derecha y éste queda atrapado en una cárcel de energía esférica que Freezer lanza contra el tercer clon, empujando a ambos hacia el agua, donde caen y estallan creando una gran erupción de agua.

Cooler se sorprende al ver el poder de su hermano.

– “Impresionante…” – piensa Coole. – “¿A qué clase de entrenamiento se ha sometido?”

Los tres clones se abalanzan de nuevo contra Cooler, obligándolo a ponerse en guardia, pero un kienzan de Freezer rodea a su hermano, cortando por la mitad a los tres en una sola pasada.

Las partes se precipitan al mar.

Freezer se cruza de nuevo de brazos.

– “Pensé que un aprendiz de Hakaishin estaría más preparado…” – se mofa el tirano.

Pero los clones no tardan en regresar, y esta vez son doce los que rodean a la pareja.

– “Atacaremos juntos.” – dice Cooler. – “Su regeneración…”

Freezer sonríe.

– “Ju, ju, ju.” – ríe el tirano, interrumpiendo a su hermano. – “Es mejor que me los dejes a mí.”

– “¿Eh?” – se sorprende Cooler.

Freezer extiende su mano hacia dos de los clones y con un empujón de ki invisible los lanza hacia el horizonte.

Los demás se abalanzan sobre los hermanos.

Cooler se pone en guardia.

Freezer, sin perder su sonrisa prepotente apunta a uno de ellos con su dedo índice, que se ilumina de color fucsia antes de emitir un rayo mortal que atraviesa a su contrincante.

El rayo de luz pronto da la vuelta y atraviesa a otro clon, y después a otro, y a otro, hasta que acaba por coserlos a todos con un hilo de ki fucsia que acaba desvaneciéndose después de atravesar a los diez múltiples veces, desmembrando a varios durante el proceso.

Los diez Golden caen al mar de nuevo.

– “¡Basta!” – exclama Cooler. – “¡¿Aún no lo entiendes?!”

– “¿Qué sucede?” – pregunta Freezer.

– “¡Su regeneración es como la de M2!” – exclama Cooler. – “¡Están hechos con la misma tecnología!”

– “¿Crees que no lo sé?” – sonríe Freezer. – “He tenido mis propios encontronazos con esa cosa.”

– “¿Qué?” – se sorprende Cooler. – “¿Qué pretendes?”

Freezer sonríe.

– “Divertirme.” – responde el tirano.

Cooler se sorprende ante las palabras de su hermano.

– “¿Te has vuelto loco?” – murmura el hijo mayor de Cold.

Más de treinta Golden salen del mar y vuelan hacia la desavenida pareja.

Freezer vuela a su encuentro.

– “¡JAJAJA!” – ríe el tirano. 

El tirano se envuelve en una esfera de energía y atropella a varios en su camino hasta frenar frente a uno de ellos.

Freezer desvanece su esfera de energía y toca la frente del enemigo con su dedo índice, que se ilumina de color fucsia al hacer contacto.

– “Ju, ju, ju…” – ríe de nuevo el tirano.

La cabeza de Golden estalla repentinamente.

Cinco enemigos se abalanzan sobre Freezer por la espalda, pero el tirano se revuelve y con gracilidad los toca con su dedo índice, haciendo que estallen unos pocos segundos después del contacto.  

Pero los Golden pronto empiezan a regenerarse. Nuevos clones nacen de las partes cercenadas.

Cooler ya pelea con unos cuantos Golden mientras mira de reojo a su hermano.

– “¡Va a hacer que nos maten!” – se preocupa el demonio del frío.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte V: Siete años

Red World / Parte V: Siete años

“¿Quiere un acto de fe?”

La Tierra se hace eco de la victoria del Ejército de la Red Ribbon en la prensa y en las noticias:

– “¡LA RED RIBBON SALVA EL MUNDO!” – anuncia un periódico. – “¡LA PAZ ES ROJA!” – dice otro. – “¡RED, NUESTRO COMANDANTE!” – trae un tercero.

En una sala de reuniones, el Comandante Red, siempre escoltado por Tao Pai Pai, y el Oficial del Estado Mayor Black, escuchan la narración de Ten Shin Han. Un quinto hombre escucha desde una esquina de la sala, en penumbra.

– “Siete años…” – murmura Red. – “No es mucho tiempo…”

– “Haré lo posible para estar a la altura.” – dice Ten Shin Han.

– “Siempre que usted gratifique el esfuerzo.” – añade Tao Pai Pai.

– “¡¿Cómo osa…?!” – protesta Black, poniéndose en pie. – “¡La Tierra…!”

– “Siéntate, Black.” – lo interrumpe Red.

Black, contrariado, se sienta de nuevo.

Ten Shin Han no parece conforme con el comentario de su maestro, pero decide no hablar por respeto.

– “Ya he hablado con el maestro Tsuru para que nos ayude con el adiestramiento de nuestros soldados.” – dice Red. – “Creo que llegaremos a un acuerdo.”

– “Me alegro, señor.” – sonríe Tao.

Red da una calada a su puro.

– “¿Qué opina usted, Doctor?” – pregunta al hombre en penumbra. – “¿Cree que podrá poner a punto a nuestro ejército para la ocasión?”

El doctor se inclina hacia delante, revelando su arrugado rostro y su bigote blanco.

– “Con acceso a la tecnología extraterrestre recuperada es posible que demos un salto importante en nuestra capacidad armamentística…” – dice el doctor.

– “Me alegra oír eso.” – dice Red.

– “Pero puede que no sea suficiente.” – añade el Doctor.

– “¿Cómo dice?” – se sorprende el Comandante.

El doctor se levanta y camina hasta la mesa para apoyarse en ella. Viste un pantalón gris y un chaleco naranja. Su calva brilla con la luz de la sala y contrasta con su cabellera blanca.

– “Si lo que me pide es imposible, necesito que mi laboratorio esté libre de ataduras.” – dice el científico.

– “¿Qué quiere decir…?” – pregunta Black.

– “A eso mismo me refiero.” – dice el doctor. – “Se hace lo que ordeno. Lo que sea. Sin dudas ni preguntas. Me consiguen lo que pido y no preguntan para qué lo quiero.”

– “¿Quiere un acto de fe?” – replica Black.

– “Quiero un laboratorio bajo mi mando en el que impere la ciencia.” – dice el doctor. – “Sin tener que explicar cada paso que doy y justificar cada presupuesto a accionistas o benefactores.”

Red da otra calada a su puro.

– “Acepto.” – dice el Comandante, poniéndose en pie. – “Tiene mi palabra, Doctor Gero.”

Red y Gero se dan la mano.

– “El Oficial del Estado Mayor Black se encargará de cumplir sus peticiones.” – dice Red.

– “Excelente.” – responde Gero.

En la Atalaya de Kamisama, Dios observa la Tierra.

– “Tiempos oscuros se acercan…” – murmura el anciano. 

En una nave discoidal gigantesca, en un trono flotante, un demonio del frío en su forma más reducida recibe un mensaje de uno de sus hombres.

– “¿Kaizo y Guanai?” – pregunta el demonio del frío mientras agita sinuosamente una copa de vino. – “¿No era ahí donde quería construir mi palacio de verano?”

El soldado asiente.

– “Una pena…” – suspira el demonio del frío.

– “¿Mandamos una segunda unidad, señor Chilled?” – pregunta el soldado.

– “No…” – responde él. – “No es necesario…”

Chilled da un trago.

– “Iré personalmente.” – sonríe.

DBSNL // Capítulo 315: El evento continúa

DBSNL // Capítulo 315: El evento continúa

“¿Ya te has dado cuenta?”

En el planeta desde el que los participantes observan el evento, Shido apaga sus pantallas.

– “Parece que tus peleadores están fallando, demonio…” – dice Cooler.

Shido ignora al hermano de Freezer.

– “¿Listos para el siguiente evento?” – pregunta el demonio.

– “Acabemos con esto.” – refunfuña Freezer, acercándose al demonio. – “He oído que tienes una mala imitación mía.” – dice cruzándose de brazos. – “Quiero luchar contra ella.”

– “Je…” – sonríe Shido. – “Supongo que podría arreglarlo…”

– “Pues hazlo.” – insiste el tirano.

Vegeta aprieta los puños con rabia.

– “Ha sobrevivido…” – refunfuña el saiyajín.

Shido mira a los participantes.

– “¿Alguien más quiere acompañarlo?” – pregunta el demonio con retintín.

– “No necesito ayuda.” – replica Freezer.

Gohan interviene.

– “Deja tu soberbia de lado…” – dice el hijo de Goku. – “Esa cosa parece haber derrotado a Jiren.”

Freezer hace caso omiso.

– “Yo lo acompañaré.” – dice Cooler.

– “No mes haces falta.” – refunfuña Freezer.

– “¿Crees que voy a perder la oportunidad de atizar a alguien que se parece a ti?” – replica Cooler en tono burlón.

Shido sonríe.

– “Decidido.” – sentencia el diablo.

– “Tsk…” – protesta el tirano. – “Al menos intenta no estorbarme.” – le dice a su hermano.

Shido reactiva las pantallas holográficas.

– “Hágase.” – sentencia el demonio.

Freezer y Cooler desaparecen, dejando solo a Vegeta, Gohan y Cell esperando su turno.

En mitad del espacio, la nueva Perikard sigue su camino, guiada por el localizador que Bulma le ha entregado a Punch.

El hijo de Hit pilota la nave, con Ogilvie de copiloto.

– “¿Y tú no podrías usar tus portales para llevarnos hasta nuestro destino?” – pregunta Punch.

– “Necesito saber a dónde vamos.” – dice el erizo. – “O si alguien conoce el lugar, puedo leer sus recuerdos… aunque eso es arriesgado.”

En la bodega, Gamma 2 le enseña a Goku a hacer poses de héroe, ante la mirada atónita de Gohan, a quien le parecen ridículas.

– “Lleváis horas haciendo eso…” – dice el hijo de Trunks.

– “Ser un héroe requiere mucho entrenamiento y disciplina.” – dice Goku.

– “¡Muy bien dicho!” – exclama Gamma 2, poniéndose firme y levantando el pulgar.

– “¡SÍ!” – le imita Goku.

Gohan no parece convencido.

– “Pero tú eres un androide…” – dice el hijo de Trunks. – “Ya fuiste creado con esta fuerza y dedicación programadas…”

Gamma se pone de cuclillas en una esquina, abrazándose las rodillas, mientras puede sentir una nube negra de lluvia sobre su cabeza.

Goku Jr. lo consuela golpeándole la espalda cariñosamente.

– “No le hagas caso…” – dice el hijo de Pan.

– “¡DE ACUERDO!” – se levanta Gamma 2 de un salto, haciendo una nueva pose de héroe, como si nada hubiera pasado.

– “¡BIEN!” – celebra Goku, imitándolo de nuevo.

Gohan se pasa las manos por la cara.

– “No los entiendo…” – dice con cierta desesperación.

En la vieja ciudad, los supervivientes al ataque de Onisen y los dorobochi se refugian en un edificio en ruinas. Granola sigue semi inconsciente, tumbado en el suelo.

– “¿Qué haremos ahora?” – se pregunta Piccolo. – “Esas cosas… Necesitamos descansar para poder pelear.”

– “No será fácil.” – dice Mirai Trunks. – “Onisen no es un guerrero al que podamos derrotar sin una estrategia.”

– “¿De dónde ha salido?” – pregunta Bra.

– “Es una creación de Raichi, un viejo científico tsufur.” – responde Trunks. – “O, mejor dicho, de su cerebro convertido en inteligencia artificial.”

– “Un androide…” – murmura Pan.

– “Siempre son androides…” – suspira Trunks.

En el parque de juegos gigante, Avo, Cado, Goten y Trunks caminan perdidos.

– “¡YA HEMOS ACABADO EL COMBATE!” – grita Goten al cielo. – “¡¿HOLA?!”

– “A lo mejor es que debíamos matarlos…” – cavila Trunks.

– “¡¿EH?!” – se asustan Avo y Cado.

En la jungla, Reitan, Dabra, Ub, Broly, Liquir y Kamakiri están sentados en círculos sobre rocas y troncos. Turles yace en el suelo, aún inconsciente.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Liquir, sujetándose la cabeza con ambas manos, aturdido.

– “Esperar.” – dice Dabra. – “Estamos a merced del enemigo.”

– “Eso no me gusta…” – murmura Ub.

Reitan se pone en pie.

– “¿A dónde vas?” – le pregunta Ub.

– “A buscar a Okure.” – responde el herajín.

– “No te costará mucho.” – dice Dabra.

– “¿Eh?” – se extraña Reitan.

Dabra extiende su brazo hacia un lado, materializando un cuchillo mientras lo lanza.

El arma vuela hacia la copa de un árbol, clavándose en un tronco.

– “Tsk…” – murmura Okure, que ha recibido un corte en la mejilla.

Reitan mira a su vieja amiga.

– “Okure…” – murmura el herajín.

Okure intenta huir rápidamente, pero extrañamente se detiene.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

Confusos, se miran los unos a los otros, y se dan cuenta de que Kamakiri ha extendido su mano hacia ella.

– “¡Suéltala!” – exclama Reitan.

– “¿Eh?” – se extraña Kamakiri. – “Creía… creía que querías encontrarla…”

– “¡Deja de controlarla!” – reacciona el herajín, agarrando al doctor por la solapa. – “¡BASTA!”

– “Sí… sí, claro.” – titubea Kamakiri.

Kamakiri la libera.

Reitan suela al doctor, que cae sobre su asiento.

Okure cae del árbol, pero reacciona a tiempo para amortiguar su caída hincando la rodilla.

La herajín sale corriendo a través de la jungla.

– “¡OKURE!” – corre Reitan tras ella.

Kamakiri levanta las manos.

– “Solo quería ayudar…” – dice el doctor.

Mientras tanto, Vegeta, Gohan y Cell miran atentos las pantallas. Freezer y Cooler han aparecido en un lugar páramo congelado con montañas de hielo.

– “Veamos…” – dice Freezer, caminando con los brazos cruzados. – “¿Dónde está esa copia barata?”

– “No te confíes, hermano.” – dice Cooler. – “Esa cosa pudo con el haiirotoko”.

– “¿Tienes miedo?” – se burla Freezer. – “¿Todo un aprendiz de Hakaishin?”

Un sonido de pisadas biomecánicas alerta a los demonios del frío.

Mirando a Shido y sus pantallas, Gohan cavila.

– “¿Por qué…?” – se pregunta el mestizo. – “Hemos pasado cada prueba… pero él sigue tranquilo…”

– “¿Ya te has dado cuenta?” – pregunta la voz de Cell retumbando en la mente de Gohan, sorprendiendo al mestizo.

– “¡¿Qué?!” – se sobresalta Gohan.

– “La telepatía es un truco sencillo.” – sonríe Cell mientras habla mentalmente. – “No hay para tanto.”

Gohan mira con recelo al androide.

– “Eres un chico listo, Son Gohan.” – dice Cell, con retintín. – “No me digas que aún no has llegado a una conclusión…”

– “Está usando la misma táctica que Babidí…” – piensa Gohan. – “La misma que los seguidores de Moro.”

– “Está cosechando energía.” – sentencia Cell.

– “¿Con qué propósito?” – se pregunta Gohan.

En el hielo, Golden se muestra sobre una montaña de hielo, con un pie frente al otro y los brazos extendidos hacia los lados.

– “Hola, padre.” – saluda un reluciente demonio del frío.

– “Ju, ju, ju…” – ríe Freezer. – “Qué divertido…”

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte IV: Ultimátum a la Tierra

Red World / Parte IV: Ultimátum a la Tierra

 “Eres un joven muy prometedor.”

Guanai y Ten Shin Han se encuentran cara a cara.

– “Puede que me hayas engañado con tu fuerza de combate…” – dice el mixxileo. – “Claramente superas las unidades que revelaste. Puedo sentirlo ahora mismo en mi propio cuerpo.”

– “¿En tu cuerpo?” – se extraña Ten.

– “Parece que me has estado ocultando algunas habilidades, asesino…” – sonríe Guanai con picardía. – “No me vas a culpar por lo mismo, ¿verdad?”

– “¿De qué estás hablando?” – insiste Ten.

– “Mi raza tiene la capacidad de copiar temporalmente las habilidades genéticas de cualquier otra raza a partir de su sangre.” – revela Guanai.

– “¿La sangre?” – Ten recuerda el corte en su pierna. – “Así que fue eso…” – recuerda a Guanai lamiéndose la mano.

Guanai sonríe de nuevo con prepotencia, pero se da cuenta de que el cadáver de su compañero yace en el suelo.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el mixxileo. – “¡¿KAIZO?!”

Ten esboza una media sonrisa.

– “Lo han derrotado unos simples humanos.” – dice el asesino. – “Pero yo mismo he podido darle el golpe de gracia.”

– “Grrrr…” – gruñe Guanai. – “Voy a matarte… ¡Calculo que mi poder ahora mismo supera las 500 unidades! ¡NO ERES RIVAL PARA MÍ!”

El lagarto aprieta los puños.

– “¡¡¡GRRRHAAAAAAH!!!” – brama mientras dos bultos sobresalen de su espalda.

Ten frunce el ceño.

Dos brazos extra brotan de la espalda del enemigo.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – exclama Guanai.

Ten Shin Han se pone en guardia.

El mixxileo se abalanza sobre Ten con sus cuatro brazos listos. Ten lo espera.

El lagarto lanza una tormenta de puñetazos, pero Ten se defiende con habilidad.

– “Je…” – sonríe el lagarto.

De repente, Guanai agarra los brazos de Ten con dos de sus brazos y lo golpea en el abdomen varias veces con los otros dos libres.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe el mixxileo.

Ten recibe un duro castigo hasta que Guanai le agarra la cabeza y le propina un rodillazo que lo lanza hacia atrás, con la nariz sangrando.

Ten cae al suelo, pero no tarda en levantarse de un salto, impulsándose con las manos.

Guanai sonríe.

– “Veo que no vas a rendirte…” – se mofa el mixxileo.

Ten se limpia la sangre y se pone en guardia.

Guanai carga sobre Ten, pero lo atraviesa, dándose cuenta de que era un espejismo.

– “¡Esta vez no te va a funcionar!” – exclama Guanai dando una patada hacia un lado y cazando a Ten.

El asesino recibe un golpe en la barbilla y da unas cuantas volteretas hacia atrás.

– “¡Ahora tengo tu infalible vista, ¿recuerdas?!” – se mofa el mixxileo, que carga de nuevo contra él.

 Ten Shin Han levanta el dedo índice y concentra su ki en la punta.

– “¡¡DONDONPAAA!!” – exclama al proyectar su técnica.

El lagarto detiene el ataque con sus cuatro manos, retrocediendo varios metros sobre el pavimento.

– “Je…” – sonríe Guanai.

Ten Shin Han se pone de nuevo en guardia.

– “Ganar usando las habilidades de otro…” – dice el asesino. – “¿No te parece patético?”

Guanai se relame. 

– “Mi fuerza es superior a la tuya.” – responde Guanai. – “Usar tus habilidades solo lo hace más divertido.”

– “Pues veamos quién las utiliza mejor.” – advierte Ten.

– “Hmm…” – frunce el ceño Guanai.

Ten Shin Han se prepara. Su cuerpo se divide hasta convertirse en cuatro clones.

Guanai se pone en guardia.

Los cuatro asesinos se abalanzan sobre el lagarto, que con cada brazo detiene los ataques de uno de los clones. Su tercer ojo va de un lado a otro, captando cada movimiento de cada Ten Shin Han.

Poco a poco, el mixxileo se siente presionado ante la tormenta de golpes.

– “Tsk…” – protesta Guanai.

Los cuatro asesinos retroceden repentinamente, confundiendo al lagarto.

Los cuatro lanzan una onda de ki con su mano derecha, atacando al enemigo desde todos los cuatro lados, obligándolo a huir saltando por los aires.

En el cielo, el lagarto sobrevuela la explosión generada.

– “Je…” – sonríe satisfecho.

Pero los cuatro Ten lanzan un ataque de ki simultáneo con su tercer ojo que sorprende al lagarto, que solo puede intentar cubrirse con sus cuatro brazos.

Tras la explosión en el cielo, el lagarto cae agachado, teniendo que apoyarse en el suelo con todas sus extremidades para amortiguar su caída.

– “Maldición…” – gruñe Guanai.

– “Je…” – sonríe Ten, mientras los clones se reúnen con él.

El lagarto aprieta los dientes.

– “Eres un idiota…” – dice Guanai. – “¡Puedo hacer lo mismo que tú!”

El lagarto se prepara y cuadruplica su cuerpo.

Los cuatro Guanai sonríen.

– “¡Ahora vuelve a ser justo!” – exclama el lagarto.

Pero se da cuenta de Ten está reclamando sus clones, uniéndose de nuevo en un solo cuerpo.

– “¿EH?” – se sorprende Guanai. – “¿Qué pretendes…?”

Ten Shin Han sonríe.

– “Puede que tengas mis habilidades.” – dice el asesino. – “Pero no has tenido mi entrenamiento.”

– “¿Qué?” – se pone serio el mixxileo.

– “El señor Tao Pai Pai es muy severo señalando mis puntos débiles.” – añade Ten.

– “¡DÉJATE DE PAMPLINAS!” – exclama Guanai, frustrado.

Los cuatro mixxileo saltan sobre Ten.

El asesino coloca sus manos frente a su rostro.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – exclama emitiendo un estallido de luz que coge desprevenido a sus adversarios.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – gritan de dolor los cuatro enemigos.

Ciegos, los Guanai solo puede oír los pasos de Ten.

– “¡¿Dónde estás?!” – golpean al aire.

– “Mi increíble vista me hace muy sensible a la luz.” – dice Ten.

– “Maldito…” – intentan seguir la voz de Ten y acaban golpeándose unos a otros.

– “Y una cosa más…” – advierte el asesino. – “Al dividir mi cuerpo, mi fuerza también se divide.”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Guanai. – “¡¡MALDITO!! ¡¡ME HAS ENGAÑADO!!” – comprende.

Ten Shin Han se abalanza sobre cada uno de los clones y los golpea con todas sus fuerzas, noqueándolos unos sobre otros.

Guanai reabsorbe sus copias y vuele a ser un único guerrero.

Malherido, el mixxileo abre los ojos con dificultad.

– “Maldición…” – refunfuña el enemigo.

– “Se ha acabado.” – sentencia Ten. – “Vuestra invasión ha fracasado.”

– “Idiotas…” – sonríe Guanai. – “¿Creéis que esto se acaba aquí?” – tose. – “Vendrá alguien más… Alguien a quien no podéis detener…”

– “¿Otra vez hablas de tu jefe?” – pregunta Ten.

– “Siete años…” – tose de nuevo Guanai. – “Calculo que os quedan unos siete años de vida… hasta que lleguen refuerzos…” – sonríe.

Ten se harta de las amenazas y asesina al mixxileo de un golpe certero en la nuez, que hace que el enemigo se asfixie.

El asesino se aparta del cadáver de Guanai y se fija de nuevo en el Coronel Green, que pese a estar herido intenta levantar al pesadísimo Número 8.

Ten Shin Han se queda mirando al pobre Pino, pero algo en el cielo llama su atención. Una alfombra voladora desciende hasta el suelo y un anciano calvo con barba blanca se apea de un salto. Va vestido con una bata blanca y lleva un viejo bastón en la mano.

– “¿Quién…?” – se sorprende Ten.

El símbolo de su ropa lo delata.

– “Es… ¡¿Kamisama…?!” – se sorprende el asesino.

– “Y tú debes de ser Ten Shin Han.” – responde el anciano.

Ten frunce el ceño.

– “Mi viejo maestro me ha hablado de usted.” – dice el asesino con rencor.

– “Veo que ese cascarrabias aún no ha pasado página…” – lamenta el anciano sacudiendo la cabeza.

– “Lo sé todo.” – insiste Ten.

– “Eres un joven muy prometedor.” – dice Kamisama. – “Creo que aún no es tarde para ti.”

– “¡No intente embaucarme con sus palabras vacías!” – explota Ten. – “¡Soy el asesino más famoso de todos los tiempos y el hombre más fuerte del mundo! ¡¿Qué cree que puede enseñarme usted?!”

– “Puede que nada…” – responde Kami. – “Soy solo un viejo… y la gente como yo ha crecido en un mundo que ya no existe… Sería mucho mejor si nos quedáramos todos callados…”

Ten Shin Han parece confuso frente a las intenciones de Kamisama.

– “Si algún día necesitas ayuda, la Tierra Sagrada de Karín es un buen lugar.” – dice el viejo dándose la vuelta y saltando de nuevo sobre la alfombra mágica.

El viejo se fija en el Coronel Green.

– “Siento tu lucha interior, muchacho.” – le dice Kamisama a Ten. – “Todos la tenemos.”

Ten mira de reojo a Pino, que a duras penas puede arrastrar a Octavio.

– “¿Valió la pena tu elección?” – pregunta Kamsiama.

Ten se sorprende al oír las palabras del anciano, pero cuando lo mira de nuevo la alfombra voladora ya vuela hacia el cielo para desaparecer en un instante.