DBSNL // Capítulo 310: Depredadores

DBSNL // Capítulo 310: Depredadores

“No soy tu enemigo, Okure.”

Liquir se levanta lleno de barro tras el traicionero e invisible golpe de su adversario. 

El zorro muestra los dientes.

– “Grrr…” – gruñe mientras su ki naranja le imbuye y pronto adquiere tonos morados. – “Estoy empezando a hartarme de este juego…”

En otro punto de la jungla, Turles, transformado en Súper Saiyajín, busca a su misterioso contrincante reptiliano entre las copas de los árboles.

– “¿Dónde te has metido?” – se pregunta.

Pero pronto se da cuenta de que algo va mal. Su vista se ha vuelto borrosa.

– “¿Qué?” – se extraña mientras se mira la mano. – “¿Qué me está pasando?”

El saiyajín pierde su aura y desciende rápidamente hasta el suelo, cayendo con la rodilla hincada.

– “¿Qué me pasa…?” – se pregunta mientras intenta reavivar su aura, solo para perder por completo su transformación. – “Mi cabeza…” – se frota un ojo con la palma de la mano.

Pronto tiene que poner las dos manos en el suelo e hincar la segunda rodilla.

– “Mis manos… y mi cuello…” – piensa el mestizo. – “Siento un extraño hormigueo…” – ata cabos. – “Sintiendo aún las babas del enemigo.”

Una sombra se cierne sobre él. El saiyajín no tiene fuerzas ni para levantar la cabeza, pero puede oír como su adversario se relame.

– “Me pregunto a qué sabe tu raza…” – se mofa el camaleón. 

En ese instante, Ub aparece como una centella, envuelto en ki rojizo, y propina una patada en la nuca del lagarto, devolviéndolo a la frondosidad de la jungla.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el terrícola.

Turles se desploma, inconsciente.

Ub se preocupa y se acerca para socorrerlo.

Dabra lo interrumpe.

– “¡No lo toques!” – advierte el demonio mientras aterriza.

– “¿Qué?” – se detiene Ub. – “¿Qué le pasa?”

– “Su cuerpo debe estar recubierto con las neurotoxinas de la saliva de ese dokuchi.” – asevera.

Ub mira al pobre Turles, desfallecido bocabajo.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta el terrícola.

– “Esa criatura puede tornarse invisible.” – dice Dabra. – “Y su boca emana una saliva neurotóxica para inmovilizar a sus presas, lo que añadido a su fuerte y larga lengua, lo convierte en un terrible depredador.”

– “Suena terrible…” – pregunta Ub.

– “Te has precipitado para salvar al saiyajín.” – dice Dabra. – “Puede que hayas malgastado nuestra mejor oportunidad de acabar con él.”

Ub traga saliva, asustado. Mientras tanto, Dabra empuja el cuerpo de Turles con el pie para ponerlo de lado.

– “¿Y cómo sabes tanto sobre ese tipo?” – pregunta el terrícola.

– “Ya no soy el Rey de los Demonios.” – esboza una media sonrisa. – “He tenido que ganarme la vida, y la lengua de dokuchi se paga muy bien.”

– “Así que has cazado a otro antes…” – sonríe Ub, más tranquilo.

– “Así es.” – responde el demonio. – “Aunque tuve que aliarme temporalmente con un grupo de cazadores furtivos experimentados…”

– “¿En serio?” – se preocupa el terrícola.

Dabra sonríe.

– “Te aconsejo que tengas mucho cuidado, muchacho.” – advierte Dabra. – “Éste sobrevivirá. Es un saiyajín.” – dice zarandeando ligeramente a Turles con el pie. – “Pero esa dosis en un simple humano…”

Ub asiente.

– “Lo tendré en cuenta.” – dice el terrícola.

La hojarasca se mueve a su alrededor, alertando a los dos guerreros.

Lejos de allí, Okure se detiene sobre la copa de un árbol, dejando que Reitan la alcance al fin. 

Nuestro amigo se queda en el suelo, observando a su vieja amiga sobre una rama, por encima de él.

Dibujado por Ipocrito

– “¡OKURE!” – exclama el herajín. – “¡¿Qué pretendes?!”

Ella sonríe, pero en sus ojos se refleja el dolor del pasado.

– “Dime, Gas…” – dice ella con retintín. – “¿Has venido a matarme como a Elec?”

– “No soy tu enemigo, Okure.” – insiste Reitan. – “Déjame ayudarte.”

– “Reitan, el vengador.” – continúa la herajín. – “No suena muy de fiar…” – se mofa.

– “Las cosas no son tan sencillas como creíamos, Okure.” – insiste Reitan. – “Fuerzas mucho más grandes que nosotros nos han movido como a marionetas continuamente. Ahora podemos elegir.”

– “Me pregunto cuál será mi nombre cuando se sepa que he matado al famoso Reitan.” – dice Okure. – “Como tu causa fue considerada noble entre los cobardes, se te dio un apodo reivindicativo…” – dice mientras camina sobre la rama haciendo equilibrios hasta llegar al extremo. – “El mío no lo será.” – sonríe irónicamente. – “La destructora. Ese me gusta.”

– “Okure…” – murmura Reitan, preocupado.

La masa muscular de la herajín empieza a aumentar de forma desproporcionada, sus ojos se ponen en blanco y su cabello empieza a desenredarse.

La rama sobre la que se posaba se rompe, haciendo que se precipite mientras su cabello y su piel cambian de color y su cuerpo se envuelve en un aura verdosa.

Al aterrizar, sus pies se clavan en el suelo, que se resquebraja formando un pequeño cráter.

Reitan se queda perplejo ante el cambio que ha sufrido su compañera.

– “O… Okure…” – titubea el herajín. – “¿Qué te han hecho?”

Dibujado por Ipocrito

En otro campo de batalla, lejos de las miradas de los espectadores, Mirai Trunks pelea con Onisen mientras los demás luchan contra una horda de dorobochi.

Las creaciones de Raichi usan las habilidades robadas para hacer retroceder a nuestros amigos.

– “No podemos seguir así…” – piensa Piccolo, mirando como los demás están sufriendo para mantener a sus adversarios a raya.

Granola dispara a discreción. Un enemigo cae con cada disparo. Hermila usa sus esferas voladoras para hacer rebotar sus disparos de un lado a otro, atravesando dorobochi a su paso.

Los dos comparten una mirada cómplice.

Granola dispara de nuevo, pero esta vez su disparo alcanza en el hombro del enemigo, arrancándole el brazo.

Hermila se da cuenta.

– “Granola…” – se preocupa.

El cereliano sigue disparando.

Hermila se acerca a su compañero y le agarra del hombro.

– “Granola…” – insiste el viejo.

El cereliano se detiene. Los dos se miran.

– “¡¡HERMILA!!” – exclama la voz de Granola desde la distancia.

Hermila mira hacia un lado y ve a su compañero corriendo hacia él mientras levanta su mano para intentar defenderlo.

En este instante, Hermila recibe un disparo en el abdomen que lo atraviesa.

El Granola con el que estaba hablando revela su verdadera forma; un dorobochi.

Hermila cae de rodillas al suelo. El dorobochi recibe un disparo del cereliano en la cabeza.

Granola sujeta a Hermila antes de que caiga de espaldas al suelo.

– “Hermila…” – se preocupa el cereliano.

Pero en ese instante, el viejo esboza una perturbadora sonrisa.

Granola recibe un disparo en el pecho. Hermila resulta ser otro dorobochi y toda la escena era una farsa para atraer al cereliano.

Granola está en shock y cae sentado en el suelo. El dorobochi se regenera mientras se levanta.

– “Je, je, je…” – ríe la criatura de Raichi.

En ese instante, Yuzun salta sobre el dorobochi y le arranca la cabeza con sus fauces.

– “¡GRANOLA!” – lo socorre Botamo.

En pocos segundos, su banda se reagrupa alrededor del cereliano para protegerlo.

Piccolo no tarda en unirse a ellos.

– “¿Cómo está?” – pregunta el namekiano mientras aterriza.

– “Malherido.” – responde Hermila.

El viejo mira a su alrededor, como sus compañeros repelen a los dorobochi.

– “No nos queda mucho tiempo, namekiano.” – dice Hermila.

Mirai Trunks y Onisen chocan con un violento puñetazo que hacer retumbar el suelo. Luego intentan golpearse con la otra mano, pero también chocan sus puños. Finalmente, chocan con sus cabezas. Una gota de sangre recorre la frente de Trunks. Onisen sonríe.

Hermila y Piccolo ven el duelo desde la distancia.

– “Tampoco a vosotros.” – añade Hermila. 

Mirai Trunks y Onisen se separan.

– “¡¡MASENKO!!” – dispara el hijo de Vegeta.

Onisen lo detiene con su mano agigantada.

Trunks apunta a su adversario con sus dedos índice y corazón y la mano de Onisen estalla en mil pedazos.

– “Je…” – sonríe el mestizo.

Onisen observa su miembro cercenado.

– “Tus habilidades superan nuestras expectativas.” – dice la creación de Raichi.

– “Enfrentarme a guerreros artificiales es mi especialidad.” – responde Trunks.

Onisen sonríe mientras regenera su mano.

– “No sería descabellado pensar que puedes derrotarme.” – dice Onisen. – “Pero no sé si tus amigos pueden esperar tanto tiempo…”

Trunks mira hacia un lado y ve a Granola malherido.

– “Tsk…” – se preocupa el mestizo.

Piccolo se agacha y agarra a Granola en brazos.

– “Dejadme ayudar.” – dice el namekiano.

Trunks mira de nuevo a Onisen, mientras los dorobochi se acumulan alrededor de la banda de Granola.

– “¿Vas a dejarlos morir?” – pregunta la criatura de Raichi. – “No puedes derrotarme a mí y a todos los demás.”

Hermila observa a Granola en brazos de Piccolo.

– “Cuida de él.” – dice Hermila.


Bra, Pan, Marron, Ikose y Baicha pronto vuelan hasta donde están los demás.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se preocupa Pan.

Onisen da un paso al frente.

Trunks clava su mirada airada en el enemigo y le apunta con la mano, desatando un torrente de ki sobre él. 

Una gran explosión y una terrible polvareda se apoderan de la zona.

Piccolo carga a Granola en su hombro.

Trunks aparece, apresurado.

– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo. – “¡Tenemos que irnos!”

Hermila mira a los terrícolas y esboza una tierna media sonrisa.

– “Os deseamos mucha suerte.” – dice Hermila.

– “¿Qué estáis diciendo?” – se extraña Bra.

– “¡No podemos dejarlos aquí!” – añade Pan.

– “Gracias por salvar a Granola.” – sentencia el viejo.

Piccolo asiente.

– “Tenemos que irnos.” – dice el namekiano con pesar.

– “Piccolo…” – suspira Pan al ver la pena en el semblante de su tío.

Con recelo y pesar, uno a uno los terrícolas siguen a Piccolo y Trunks.

La polvareda se disipa lentamente. Los dorobochi cargan contra la banda de Granola.

Botamo, Yuzun, Soshiru, Shansua y Hermila se ponen en guardia.

– “Buena suerte, Granola.” – murmura Hermila. – “Ha sido un honor.”

DBSNL // Capítulo 309: Jungla

DBSNL // Capítulo 309: Jungla

“¡Nunca más!”

En la jungla, Reitan avanza hasta Okure, que parece esperar en la copa de un gran árbol. 

– “¡Okure!” – exclama el herajín.

Ella esboza una media sonrisa y escapa, haciendo que Reitan la persiga.

Cerca de allí, Liquir se levanta del suelo sin saber lo que ha ocurrido.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta. – “¿Quién me ha golpeado?”

El kurama mira a su alrededor, confuso.

– “¡MUÉSTRATE!” – exige.

Sus orejas se mueven.

– “¡Te tengo!” – exclama antes de lanzar una onda de ki a un arbusto.

Una explosión sacude la zona.

– “¿Le he dado?” – se pregunta.

Pero de repente, el zorro recibe un golpe en la nuca que lo lanza de nuevo contra el fango.


Mientras tanto, Turles está siendo arrastrado a través de la jungla, atravesando cada matorral en su camino.

– “¡Maldición!” – protesta.

Furioso, el saiyajín empieza a disparar a discreción en la dirección que está siendo arrastrado.

– “¡HAAAAAA!” – apunta con su mano y dispara una ráfaga continua de ki.

Pronto se detiene.

– “Así aprenderá…” – refunfuña poniéndose en pie.

En ese momento se da cuenta de que su pierna está llena de una sustancia viscosa.

– “Qué asco…” – protesta de nuevo.

De repente, algo se enrolla alrededor de su cuello y lo estrangula. El saiyajín intenta liberarse, luchando contra el invisible agarre, pero es rápidamente elevado hacia la copa de un árbol.

Al llegar a lo más alto, se detiene suspendido en el aire. Turles lucha por liberarse. Sus manos se llenan de esa misma sustancia viscosa que tenía en la pierna.

Poco a poco, lo que rodea su cuello empieza a tornarse visible, adoptando un color rosado y un aspecto viscoso.

El color se propaga a lo largo del apéndice hasta revelar unas grandes fauces sobre Turles y finalmente extenderse a una criatura reptiliana de ojos saltones parecida a un camaleón.

Mientras tanto, Dabra y Ub siguen espalda con espalda, buscando un enemigo a su alrededor. El diablo invoca una espada.

– “Siento sus presencias…” – dice el chico.

– “Puedes sentir el Makai, ¿eh?” – dice el demonio.

– “Contigo tan cerca, no es fácil…” – responde Ub.

– “No son demonios normales.” – responde Dabra. – “Por eso mi presencia destaca sobre las demás.”

– “¿Y qué son?” – pregunta Ub.

– “Hildegarn…” – responde el demonio. – “Su esencia es inconfundible.”

– “¿Cómo ese Avocado?” – se sorprende el terrícola.

De repente, el brazo del demonio se mueve.

– “¡CUIDADO!” – advierte Darba.

El diablo da un espadazo a traición a Ub, pero éste se agacha en el último momento y lo deja pasar.

– “¡¿Qué haces?!” – se asusta el terrícola.

– “No he sido yo…” – dice Dabra.

El demonio embiste de nuevo e intenta cortar al chico en dos, pero éste evade el espadazo.

– “Mi cuerpo se mueve solo…” – protesta Dabra.

El diablo insiste en sus ataques.

– “Alguien me está manipulado…” – gruñe Dabra.

Ub se alarma.

– “¡¿Cómo Babidí?!” – pregunta mientras sigue evadiendo los golpes.

– “No…” – dice Dabra. – “Es diferente…”

En ese instante, los ojos de Dabra se ponen en blanco.

– “¿Dabra?” – se extra Ub.

El demonio apunta a Ub con una mano y lanza una gran bola de fuego.

– “¡AY…!” – se asusta el terrícola.

La explosión sacude la jungla.

Ub ha evadido el ataque con el Shunkanido y aparece detrás de Dabra.

– “¡DABRA!” – exclama Ub, intentado hacerle reaccionar.

Los ojos del demonio vuelven a la normalidad. Dabra aprieta los puños con rabia.

– “Miserable…” – gruñe el demonio. – “¿Osas manipular mi mente?”

– “¿Eh?” – se sorprende Kamakiri, oculto en el interior de la jungla.

– “No lo permitiré…” – advierte Dabra. – “¡Nunca más! ¡NUNCA MÁS!”

Ub no sabe cómo reaccionar y se limita a ver al demonio desde una distancia prudencial.

El ki oscuro del Makai envuelve al diablo.

– “¡¡NUNCA MÁS!!” – grita a pleno pulmón, con el estallido de su aura.

Kamakiri baja las manos, sorprendido.

– “Elegí mal mi nuevo títere…” – murmura el doctor.

Mientras tanto, Liquir sigue buscando a su enemigo.

– “¿Qué clase de magia es esta?” – refunfuña el zorro. – “¡No te escondas!”

El kurama reacciona a cualquier movimiento que captan sus oídos.

– “Siento una energía…” – piensa el zorro. – “Pero no es posible… ¿Es intangible?”

Liquir se da la vuelta y golpea, pero no hay nada.

– “¡¿He fallado otra vez?!” – se pregunta.

En ese instante, siente como es agarrado de su cola y lanzado contra el tronco de un árbol, rompiéndolo y derribándolo.

– “Grrr…” – gruñe el zorro, aún en el suelo.

El sonido del árbol cayendo puede oírse a lo lejos mientras Reitan persigue a Okure.

– “¡Espera!” – exclama el herajín. – “¡Okure!”

Lejos de allí, una explosión entre las copas de los árboles y un gran estallido de luz. Turles se ha transformado en Súper Saiyajín y se ha liberado del agarre de su enemigo, que ha desaparecido de nuevo.

– “Así aprenderás, lagartija…” – sonríe el saiyajín.

Turles mira a su alrededor, buscando de nuevo a su contrincante.

– “¿Dónde te escondes ahora?” – murmura el saiyajín con retintín.

Dabra ha hincado la rodilla y recupera el aliento.

– “¿Estás bien?” – pregunta Ub.

– “Sí…” – responde el demonio.

– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Ub. 

– “Nos enfrentamos a un enemigo peligroso…” – dice Dabra, poniéndose en pie.

Kamakiri extiende de nuevo sus manos, buscando un nuevo títere.

DBSNL // Capítulo 308: Canibalismo

DBSNL // Capítulo 308: Canibalismo

“¡Es repugnante!”

En el campo de batalla, Piccolo, Pan, Bra, Baicha, Marron, Ikose, Granola y su banda pelean contra el ejército dorobochi.

– “¡Evitad sufrir heridas!” – advierte Piccolo, conocedor de las características de sus contrincantes. – “¡Pueden copiar las habilidades de su adversario probando su sangre!”

Marron patea a un dorobochi, pero otro se abalanza sobre ella por la espalda. La muchacha se da la vuelta rápidamente y lo corta por la mitad lanzándole un kienzan.

Ikose empuja a una docena de dorobochi con una Kiko-ho, pero pronto se abalanzan el doble sobre él.

Poco a poco logran reducirlo, pero Ikose activa la barrera protectora y los empuja a todos.

Ikose respira aliviado, pero se da cuenta de que ha sufrido un corte en el brazo.

Uno de sus enemigos sonríe y lame su zarpa ensangrentada… pero pronto escupe asqueado.

– “¡¿Qué es esto?!” – protesta el monstruo. – “¡Es repugnante!”

– “Je, je…” – sonríe Ikose. – “Conmigo no vais a tener suerte.”

Mientras tanto, Piccolo repele a un dorobochi de un puñetazo en el abdomen, pero este se torna amarillo como el de Botamo y lo encaja sin inmutarse.

– “¿Qué?” – se sorprende Piccolo.

El dorobochi alza su puño y éste se torna azulado y escamoso como el de Yuzun y se electrifica como el de Soshiru.

El dorobochi golpea a Piccolo y lo hace retroceder varios metros, aturdido ligeramente por el electroshock.

– “Maldita sea…” – protesta el namekiano. – “Ya tienen sus habilidades…”

El enemigo sonríe y lentamente alza la mano haciendo una pistola con los dedos.

– “¡¿EH?!” – se asusta Piccolo.

Un disparo como los de Granola atraviesa al namekiano.

– “¡PICCOLO!” – se alarma Pan.

Piccolo cae de espaldas al suelo con un agujero en el pecho.

– “Maldición…” – protesta el namekiano. – “He gastado demasiada energía en mi combate con Granola…”

Mirai Trunks observa de reojo lo sucedido.

– “¡PICCOLO!” – exclama el hijo de Vegeta.

– “No pierdas la concentración, Trunks.” – dice Onisen con la voz de Vegeta antes de golpearlo a traición y lanzarlo a varios metros de distancia.

El dorobochi camina hacia Piccolo cuando ve una mancha de sangre del namekiano en el suelo y se agacha para mancharse la mano.

– “Je, je…” – ríe mientras se prepara para lamerla.

En ese instante, Pan se abalanza sobre él y le propina una patada en la cara que lo lanza contra el suelo.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta ella, colocándose en guardia frente a su tío.

– “Sobreviviré.” – responde el namekiano mientras regenera su herida.

El dorobochi se levanta con la mandíbula rota, pero pasa su mano manchada por su lengua.

– “Demonios…” – refunfuña Pan.

La mandíbula del enemigo se regenera.

– “Tiene mi regeneración…” – frunce el ceño el namekiano.

El dorobochi sonríe.

De repente, varias docenas de enemigos se abalanzan sobre su compañero y comienzan a desmembrarlo y devorarlo.

– “¡¿Qué…?!” – tituba Pan, aterrada. – “¿Qué está pasando…?”

– “No…” – se alarma Piccolo. – “Esto es… es peligroso…”

– “¿Qué significa?” – pregunta Pan.

– “Están compartiendo su nueva habilidad…” – dice Piccolo asustado.

Varios dorobochi mutilados durante la batalla regeneran sus extremidades.

Mientras tanto, Reitan, Liquir, Turles, Ub y Dabra han aparecido en mitad de una frondosa jungla.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Ub.

– “Cuanta humedad…” – se queja Reitan.

Dibujado por Ipocrito

Turles mira a su alrededor.

– “Esto parece un terreno de caza.” – dice el saiyajín.

– “¿Y qué papel hacemos nosotros?” – se pregunta Liquir.

Dabra arruga la nariz e inhala dos veces.

– “No estamos solos.” – advierte el demonio.

Las orejas de Liquir reaccionan.

– “Tienes razón.” – asevera el kurama.

Algo se mueve entre la maleza.

El grupo variopinto de luchadores mira en la dirección del ruido, pero pronto se oye de nuevo en el lado opuesto.

– “¿Cuántos son?” – se pregunta Ub.

Reitan mira a su alrededor mientras desenfunda su espada, pero pronto se da cuenta de que alguien lo observa a lontananza desde la copa de un árbol.

– “Okure…” – murmura el herajín.

El guerrero sale volando hacia ella.

– “¡Reitan!” – se preocupa Liquir.

El kurama sale en persecución de su compañero, pero pronto es golpeado y derribado por una fuerza invisible.

De repente, Turles siente como algo le agarra la pierna y lo derriba, arrastrándolo al interior de la jungla.

Dabra y Ub se quedan solos.

– “Atento, muchacho.” – advierte el demonio. – “No bajes la guardia.”

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 307: La nueva Perikard

DBSNL // Capítulo 307: La nueva Perikard

“A tu padre le trajo suerte.”

En la Corporación Cápsula, Goku Jr, aún adormilado, camina por los pasillos hasta llegar al salón, donde se encuentra con Bulma, Chichi, Videl y Satán, todos de pie frente a Gohan Jr y Punch, sentados en el sofá.

– “¿Qué está pasando?” – murmura un poco asustado Goku. – “¿Abuela?”

Videl corre a abrazar a Goku.

– “¿Estás bien?” – pregunta Videl.

– “¡Mira que huir de casa!” – protesta Chichi. – “¿Qué tenéis en la cabeza?”

– “Lo sabes muy bien…” – murmura Bulma.

– “Tsk…” – refunfuña Chichi. – “De tal palo…”

– “Supongo que es inevitable…” – suspira Videl.

Satán sonríe.

– “Tienen la sangre de grandes guerreros corriendo por sus venas…” – sonríe el Campeón, fanfarrón. – “¡Nada puede detenerlos!”

Punch y Gohan se ponen en pie. El primero lleva la ropa robada de Koros con la armadura de su padre. El hijo de Trunks y Cheelai lleva botas color ocre, pantalón verde, camiseta amarilla.

– “Ya han arreglado la nave.” – dice Punch.

– “La hemos estado reparando toda la noche.” – dice Oli, que entra en la sala acompañada por Hedo.

El pequeño científico está pendiente de su tablet con un auricular puesto.

Goku se emociona al darse cuenta de que podrán seguir su camino.

Chichi abraza al chico.

– “Eres la viva imagen de tu bisabuelo.” – sonríe ella, nostálgica.

La anciana le hace un gesto a Videl para que le traiga algo. Hay un objeto alargado envuelto apoyado en el sofá.

– “Te he traído esto para que te ayude y te traiga suerte.” – dice Chichi.

Chichi le entrega el regalo. Gohan lo abre emocionado.

– “¡OH!” – se queda boquiabierto al verlo.

– “Es el bastón mágico de tu bisabuelo Son Goku.” – sonríe Chichi. – “Cuídalo bien, ¿de acuerdo?”

Goku asiente, ilusionado.

– “Y aquí tienes esto.” – le dice Videl, entregándole un gi plegado. – “Póntelo” – le guiña un ojo.

Satán fuerza un carraspeo.

– “Yo también te he traído algo…” – anuncia, buscando algo en su gi.

El Campeón alza los brazos al cielo levantando su enorme cinturón.

– “¡MI CINTURÓN DE CAMPEÓN!” – exclama recordando los viejos tiempos.

Los presentes no saben muy bien como reaccionar.

Satán le entrega el regalo a Goku.

– “Llévalo contigo y todos sabrán que no eres alguien con quien deban meterse.” – explica. – “¡Eres el bisnieto de Mr. Satán!”

– “Gracias, abuelo…” – sonríe Goku, colocándose el cinturón sobre el hombro, cuya hebilla es más grande que su cabeza.

Bulma se acerca a Gohan Jr.

– “Yo también te he preparado un detallito.” – dice ella, entregándole algo.

Gohan agarra el paquete y es una chaqueta azul con el logotipo de la Corporación Cápsula.

– “A tu padre le trajo suerte.” – sonríe Bulma. – “Espero que a ti también.”

El chico se la pone, ilusionado.

– “Te queda muy bien.” – dice Bulma, recordando a ese joven muchacho de pelo morado que llegó por sorpresa hace tantísimos años para cambiar sus vidas.

Punch se siente un poco incómodo al sentir que no pertenece allí, y disimuladamente empieza a dirigirse a la nave.

– “¿A dónde crees que vas, muchacho?” – le interrumpe Bulma.

Punch se detiene, un poco avergonzado.

– “Yo solo…” – dice el hijo de Hit. – “Iba a preparar la nave…”

– “¿Crees que me he olvidado de ti?” – sonríe Bulma con picardía.

– “¿Eh?” – se sorprende Punch. – “Yo… no…”

Bulma le lanza un aparato y Punch lo caza al vuelo.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta el chico. 

El artilugio es extraño para el muchacho. Un aparato parecido a un gran reloj de bolsillo con una pantalla verde cuadriculada y un único botón en la parte superior.

Punch aprieta el botón y suena un característico pitido.

– “¿Eh?” – se sorprende Punch. – “¿Un radar?”

Una señal parpadea en el borde de la pantalla.

– “Es la última posición conocida de los demás.” – dice Bulma. – “Seguidla y es posible que los encontréis.”

– “¿Les pusiste un rastreador?” – se sorprende Gohan.

– “No pensarías que los iba a dejar solos, ¿no?” – Bulma guiña un ojo. 

– “¡Eres increíble, abuela!” – exclama el chico.

– “Creía haberme asegurado de que nada pudiera detener esa señal… y aun así parece que falla.” – añade Bulma con expresión seria. – “Solo unas pocas interferencias logran llegar desde esta distancia.” – continúa. – “Tened mucho cuidado, chicos.”

La luz parpadea en el radar.

Mientras tanto, muy lejos de allí, Ikose y los demás retroceden mientras pelean contra los dorobochi, cuando el chico de repente se agarra la oreja por el lóbulo y la sacude como si intentara destaponarla.

– “¿Qué es este pitido?” – se pregunta el muchacho.

– “¿Estás bien?” – le pregunta Marron. 

– “Sí, no es nada.” – responde Ikose.

Mirai Trunks pelea con el líder de las criaturas de Raichi. El mestizo retrocede y apunta a su adversario con la mano, lanzando un Big Bang Attack, pero el dorobochi detiene el ataque cubriéndose con la palma de la mano, que se ha vuelto gigante en un instante y ha cubierto todo su cuerpo.

Trunks frunce el ceño. 

– “Así que es cierto…” – murmura Trunks.

El dorobochi sonríe.

Mirai Trunks lanza su espada, pero el enemigo la esquiva.

Trunks usa el salto temporal para aparecer detrás del dorobochi y agarrar su espada, intentando cortarlo por la mitad de un rápido y certero espadazo, pero el contrincante se agacha rápidamente y se levanta sorprendiendo a Trunks con un upper-cup en la barbilla.

El mestizo retrocede dando una voltereta hacia atrás y responde con un rápido “Burning Attack” del que el enemigo se protege de nuevo agrandando su mano.

– “No aprendes…” – refunfuña el monstruo.

Pero de repente, Trunks se encuentra sobre el dorobochi y lanza su espada hacia él… pero usa el salto temporal para crear varias copias e intentar sorprender a su adversario.

El dorobochi no parece preocupado, pero Trunks con un gesto de su mano las hace girar sobre sí mismas en distintos ejes, algunas como taladros y otras como discos cortantes.

– “Tsk…” – protesta el enemigo, preparándose para esquivarlas.

Trunks esboza una media sonrisa. El mestizo hace un gesto con su mano derecha, levanta los dedos índice y corazón extendidos.

De repente, el suelo bajo los pies del enemigo se resquebraja y se iluminan las grietas.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el dorobochi.

El suelo estalla y empuja al dorobochi hacia la lluvia de espadas.

La explosión cubre el área de polvo y afeta a varios dorobochis de los alrededores.

Piccolo se sorprende al reconocer esa técnica.

– “La técnica de Nappa…” – dice el namekiano. – “¿Cómo…?”

Trunks desciende lentamente hasta posarse en el suelo.

– “He aprendido varias técnicas interesantes gracias al ojo de Whis.” – sonríe el mestizo.

– “¿Cómo lo has hecho desde el cielo?” – pregunta Piccolo.

– “Ha sido gracias al salto temporal.” – dice Trunks. – “El ataque estaba preparado, pero detenido en el tiempo.”

– “Eres impresionante, Trunks.” – sonríe el namekiano. – “Se nota que has tenido buenos maestros.”

Trunks lo mira de reojo y sonríe cómplice.

– “Los mejores.” – responde el mestizo.

Pero de repente, Piccolo siente de nuevo la presencia del enemigo.

– “¡TRUNKS!” – advierte el namekiano, dándose la vuelta.

– “Lo sé…” – responde el hijo de Vegeta.

Poco a poco, pequeñas porciones cuadriculadas del enemigo lo recomponen.

– “Ahora no tengo dudas.” – dice Trunks, dándose la vuelta.

Su adversario termina de recomponerse pieza a pieza.

– “Te han mejorado tanto que casi no te reconozco… Onisen.” – dice Trunks.

En la Tierra, Goku se ha puesto el nuevo gi; pantalón rojo y parte superior celeste, con cinturón blanco. Gohan y Punch le acompañan escaleras arriba de la Perikard, que ha sido reconstruida y modificada, con muchos aspectos que recuerdan a la nave de la Time Patrol. 

Dibujado por Ipocrito

El erizo espera de brazos cruzados en la puerta.

– “¿Estáis listos?” – pregunta Ogilvie.

Gohan sonríe emocionado.

– “¿Vienes con nosotros?” – pregunta el muchacho.

– “Eso parece.” – suspira el erizo. – “Haré un último favor a la Patrulla Galáctica.”

– “¡Genial!” – dice Goku.

– “¿Pero no creéis que necesitaremos más efectivos?” – pregunta Ogilvie.

El doctor Hedo da un paso al frente.

– “¿Puedo sugerir a alguien?” – pregunta.

Los chicos se preparan para marchar. Se han sentado en sus puestos y los motores se encienden. Punch teclea en la mesa de comandos.

– “Lo recogeremos por el camino.” – dice el hijo de Hit.

La compuerta se cierra, revelando la palabra “Hope!!” escrita en ella.

Bulma, Videl, Chichi, Satán, Oli y Hedo observan como la nave se eleva sobre la Capital del Oeste y pronto desaparece en el cielo azul.

En el espacio, un astronauta intenta reparar un satélite que gira descontrolado.

– “¡He perdido el control!” – anuncia el astronauta, agarrándose fuerte. – “¡AYUDA!”

Frente al satélite, un transbordador espacial monitoriza la misión.

– “¡Tenemos que ayudarle!” – la piloto se preocupa por su compañero. – “¡No aguantará mucho más!”

De repente, algo pasa volando cerca de la ventanilla.

En ese instante, el satélite se rompe, un panel solar se desprende y el astronauta sale despedido.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita aterrado.

Pero alguien lo agarra al vuelo. Un héroe de capa azul lo agarra de la mochila.

– “¿Eh?” – mira a su salvador.

Gamma 2 lleva al astronauta hasta la compuerta del transbordador. 

– “¿Se encuentra bien?” – pregunta el héroe.

– “Sí…” – dice el astronauta, aún en shock.  – “Gr… gracias…”

Gamma 2 sale volando hacia el satélite roto, que sigue girando descontrolado, y se interpone en su trayectoria para detenerlo. El héroe lo sujeta con fuerza y lentamente detiene el giro del aparato.

Después, en un abrir y cerrar de ojos recoge todas las piezas desperdigadas por la zona y reconstruye el panel solar con su visión láser. 

– “Todo listo.” – anuncia Gamma 2.

– “Lo ha arreglado…” – murmura la piloto. 

– “¿Cómo dice?” – preguntan por radio desde la base.

– “¡Ese tipo lo ha arreglado! ¡Y estamos todos bien!” – anuncia la piloto.

En la base de operaciones, todos celebran.

Hedo, que seguía la misión desde su tablet, sonríe orgulloso de su hijo.

Gamma 2 se acerca a la ventanilla y se despide de los astronautas con una sonrisa.

Pero antes de marcharse, se da cuenta de que otra nave se está acercando al lugar de los hechos.

– “¿Eh?” – se sorprende Gamma 2.

En la escotilla puede ver a Goku Jr saludándole ilusionado.