DBSNL // Capítulo 330: La anomalía

DBSNL // Capítulo 330: La anomalía

“Lo he conseguido…”

Ajenos a lo que sucede en el planeta oscuro y en el laboratorio de Raichi, nuestros amigos siguen peleando contra hordas de dorobochi.

Son Goten, Trunks, Avo y Cado están siendo avasallados. Los muchachos logran mantener a raya a sus enemigos, transformados en Súper Saiyajín, pero los hombres del Imperio están sufriendo.

Los dos soldados se miran de reojo.

– “¿Te sientes capaz, Avo?” – pregunta uno.

– “¡Estoy listo, Cado!” – respondo el otro.

Un destello sorprende a los dorobochi y a nuestros amigos terrícolas.

Avocado ha renacido en su forma natural.

– “¡JAJAJA!” – ríe mientras enseña sus bíceps. – “¡Esto es otra cosa!”

De un golpe aplasta a un dorobochi.

Goten y Trunks sonríen al ver a sus nuevos amigos en forma.

– “¿Qué me dices, Goten?” – pregunta Trunks. – “¿Nos unimos a la fiesta?”

– “¡Vamos allá!” – responde el hijo de Goku.

Los dos realizan el Taiyo-ken y un instante después la fusión metamor renace en el campo de batalla, transformado en Súper Saiyajín.

– “¡Gotenks ha regresado!” – advierte a sus enemigos en una de sus poses.

En el sector jungla, Dabra, Broly, Reitan, Okure, Turles, Liquir, Ub y Kamakiri también siguen peleando.

Excepto el doctor, cada uno puede defenderse por sí solo, pero la cantidad de enemigos es abrumadora.

Liquir, furioso, se eleva sobre los demás.

– “¡Dejadme espacio!” – anuncia el kurama.

– “¿Qué va a hacer?” – se pregunta Okure.

– “¡Es mejor hacerle caso!” – advierte Reitan.

Liquir activa sus nueve colas y su aura se torna tangible, envolviéndolo en un avatar gigantesco en forma de zorro.

– “¡GRAAAAAH!” – brama al cielo, haciendo que todos tengan que taparse los oídos.

El kurama tiene a todos a su amparo cuando empieza a propinar latigazos con sus colas, que caen sobre hordas enemigas aniquilando a docenas con cada golpe.

Turles sonríe con picardía.

– “Me gusta tu estilo, kurama…” – dice el saiyajín.

Turles abre la palma de su mano y genera un orbe de energía blanca que lanza hacia el cielo, haciéndolo estallar y creando así una luna artificial.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita Turles mientras se transforma en ozaru dorado.

Broly se tapa los ojos para evitar transformarse.

En unos segundos, el simio se alza sobre la frondosa jungla y ruge al cielo antes de empezar a bombardear a sus enemigos, acompañando a Liquir.

En el sector urbano, por un lado, Piccolo, Pan, Bra, Ikose, Marron y Baicha se enfrentan a los dorobochi.

Piccolo lanza una granda de luz que hace saltar por los aires a una multitud de enemigos. Ikose hace lo mismo con su Kiko-ho.


Pan y Bra comparten una sonrisa cómplice tras noquear conjuntamente a un enemigo.

Baicha usa el Taiyo-ken para cegar a los enemigos y Marron lanza un kienzan que corta por la mitad a todos los que encuentra a su paso.

De repente, la fusión metamor de las muchachas desciende frente a ellos.

– “¡Eso es!” – celebra Baicha.

– “¿Estáis recuperadas?” – pregunta Marron.

La fusión se transforma en Súper Saiyajín.

– “Lo suficiente para causar estragos.” – sonríen.

Piccolo se acerca a la fusión.

– “Chicas…” – dice el namekiano, un poco preocupado.

– “Tómate tu tiempo, Piccolo.” – sonríe la fusión. – “De estos nos encargamos nosotras.” – añaden mientras activan su látigo de ki.

En otro punto del mismo sector, Granola y Mirai Trunks se enfrentan a Onisen.

Onisen se protege de los disparos del cereliano agrandando su mano izquierda y usándola como escudo.

Trunks intenta sorprender al androide por la espalda, pero Onisen se convierte en un centenar de pequeñas piezas de puzle que se van desvaneciendo, evadiendo el golpe.


El rompecabezas se recompone detrás de Granola y Onisen lo coge por sorpresa, atrapándole la cabeza entre sus puños.

Onisen aprieta con fuerza y el cereliano grita de dolor.

– “¡AAAAAH!” – sufre Granola.

Trunks vuela hacia ellos para socorrer al cereliano y se convierte en un espejismo en el último momento, usando el salto temporal para aparecer detrás de Onisen y alejarlo de su aliado con una fuerte patada en la cara.

Granola casi cae al suelo, aturdido.

– “¿Estás bien?” – pregunta Trunks.

– “No pienses tan poco de un cereliano.” – responde Granola.

– “Je.” – sonríe el mestizo.

A unos cincuenta metros de distancia, Onisen se pone en pie y les apunta cruzando los brazos frente a su pecho, iluminando las piedras del dorso de sus manos de color turquesa.

Trunks lanza su espada hacia el enemigo, girando sobre sí misma como una sierra de disco vertical.

Pero Onisen libera un torrente de energía que se dirige a toda velocidad hacia ellos, chocando con la hoja de la espada y desviándola hacia el cielo.

Trunks realiza rápidamente los movimientos de su Ataque Ardiente, mientras Granola tiene una flecha de ki lista para para ser lanzada desde un arco imaginario. 

El cereliano apunta al arma de Trunks, que gira sin control en el cielo.

Granola espera el momento preciso.

– “¡Fukushu no ya!” – murmura el cereliano, entre dientes, antes de soltar la flecha.

Trunks dispara su técnica contra el torrente de energía enemigo.

La flecha choca con la espada de Trunks en el momento justo para ser desviada hacia Onsien.

El Ataque Ardiente impacta contra el ataque enemigo y lo retiene el tiempo justo para que Granola y Trunks puedan apartarse de su camino.

La flecha del cereliano sorprende a Onisen e impacta en el lado izquierdo de su cuello, clavándose para estallar un instante después.

Trunks y Granola se levantan envueltos en la polvareda causada por el intercambio de técnicas y pronto pueden ver la silueta deforme de Onsien, con su cabeza torcida hacia la derecha y su cuello y hombro izquierdo medio derretidos como si fueran de cera, y cuyo brazo se desprende de su cuerpo y cae al suelo.

Granola y Trunks comparten una media sonrisa victoriosa.

En el desierto, Gowas retrocede asustado ante el avance de Cell. 

Una vez que el insecto ha superado la tortura mental del viejo ira-aru, físicamente se demuestra también superior.

Gowas crea varios clones de arena que Cell descompone con un empujón de ki.

El ira-aru levanta una gran cantidad de arena sobre la cabeza de su enemigo y las consolida en una gran piedra que luego lanza sobre él.

Pero el insecto levanta su brazo derecho hacia el cielo, apuntando con sus dedos índice y corazón a la gran roca y sin inmutarse hace que el pedrusco estalle en mil pedazos.

Los escombros llueven sobre el desierto mientras se van descomponiendo de nuevo en arena.

Gowas sigue retrocediendo, asustado.

En la fábrica de godgardons, Son Gohan y Zahha se dan un respiro. El espadachín y el mestizo se miran con una media sonrisa, ambos sorprendidos por la habilidad del otro.

– “Es la primera vez que un mortal me hace pelear en serio…” – dice Zahha.

– “No puedo decir lo mismo de los tuyos…” – responde Gohan. – “Los ángeles ya me han dado guerra antes.”

Zahha reclama sus espadas, arrebatándole el arma a Gohan.

– “¿Podías haber hecho esto antes?” – se sorprende el mestizo de que le haya dejado pelear con su espada tanto tiempo.

– “¿Cómo podría ser un ángel?” – pregunta Zahha.

– “No lo sé…” – sonríe Gohan. – “Pero cumples muchos de los requisitos”

Zahha sonríe.

– “Las cosas no siempre son lo que parecen.” – responde el espadachín.

– “Supongo que no siempre…” – responde Gohan.

En la superficie del planeta oscuro Gohan Jr. se adentra en la polvareda levantada por su propio ataque e intenta golpear a 7-3.

El guerrero de Raichi da un paso al lado para evadir la embestida y contraataca con una patada en el costado de Gohan que, aunque el chico logra protegerse con su antebrazo, lo empuja a través del páramo.

Gohan da varias vueltas por el suelo antes de reponerse, con la ira reflejada en sus ojos. Instintivamente, el chico extiende sus brazos hacia los lados, concentrando toda su fuerza y su aura en sus manos para luego apuntar a su adversario.

– “¡¡HAAAAAA!!” – dispara un potente cañonazo de energía.

El ataque se aproxima a toda velocidad hacia 7-3, pero éste extiende su mano como si fuera una espada y propina una estocada en el centro del ataque de Gohan, haciendo que éste se ramifique en una docena de rayos que impactan en los alrededores, generando daños menores que levantan una gran cantidad de polvo.

Punch, malherido, observa con asombro a su amigo luchando contra su padre.

– “No puede ganar…” – piensa Punch, preocupado. – “Hay demasiada diferencia…”

Gohan se abalanza de nuevo hacia el enemigo.

Mientras tanto, en el laboratorio, Goku Jr. se escabulle entre las explosiones y el humo.

El joven se acerca al sarcófago de Champa, agarra una manguera compuesta por arandelas de metal que sale de ella y tira con fuerza.

– “¡¡GRRR!!” – se esfuerza el pequeño. – “¡¡GRRAAAH!!”

La manguera, por la que circula la energía morada extraída del Hakaishin, no cede.

– “¡¡VAMOOOOS!!” – continúa Goku, poniéndose rojo.

El joven suelta la manguera, agotado, e intenta recuperar.

De repente, el chico parece tener una idea.

Mientras tanto, Raichi y Shido ven como el ventanal se sigue resquebrajando, dibujando una telaraña que ya casi ha cubierto el cristal por completo.

Shido da un paso atrás, pero Raichi no se inmuta.

– “No seas cobarde.” – dice el viejo tsufur. – “Hará falta más que eso…”

Goku arranca la placa de Campeón del cinturón de su bisabuelo Satán.

El chico agarra el disco dorado y lo introduce de un golpe entre dos de las arandelas de la manguera.

– “¡HA!” – exclama al golpearla. – “¡VAMOS!” – insiste con otro golpe. – “¡YA!”

Pero el sello de Campeón se atasca entre las arandelas, impidiendo al chico sacarlo para golpear de nuevo.

– “Maldita sea…” – protesta Goku.

El chico desenfunda su bastón y lo levanta por encima de su cabeza, dispuesto a usarlo como un martillo.

– “¡¡¡YAAAAAAAA!!!” – exclama mientras una corriente de aire ascendente rodea su cuerpo durante un breve instante antes de que el bastón caiga sobre el sello.

Con el golpe, el disco logra desconectar dos arandelas de la manguera, haciendo que el poder morado que recorría el canal de energía se desborde por la rendija formada.

El poder del Hakaishin impacta en el techo del laboratorio, creando nuevas explosiones.

La manguera empieza a moverse sin control y un rayo de energía morada impacta en el cristal del ventanal, haciéndolo saltar por los aires.

El rayo de energía morada que conectaba con la energía verde en el núcleo empieza a desestabilizarse; su flujo se torna turbulento y el rayo deja de ser recto para volverse sinuoso al principio y después tortuoso.

Las alarmas suenan por todo el laboratorio.

– “¡NO ES ESTABLE!” – se preocupa Shido.

Un latigazo de energía morada impacta en el techo sobre el ventanal, asustando al demonio.

– “No se puede detener el progreso.” – dice Raichi, con total calma.

El suelo se resquebraja en la superficie del planeta y se forman islotes de piedra que ascienden docenas de metros y otros que se hunden por igual.

El sarcófago de Champa se abre y el gotokoneko cae al suelo, inconsciente.

Goku intenta arrastrarlo, pero no tiene fuerza para mover al felino.

Shido clava su mirada airada en el heredero de Son Goku.

– “Tú…” – dice el furioso demonio. – “Voy a…”

Pero de repente, el núcleo emite un pulso de energía que sacude el planeta.

Poco a poco, Shido y Goku se dan cuenta de que una extraña fuerza está atrayendo los escombros del laboratorio hacia el núcleo. Primero pequeñas piedras y luego pedruscos más grandes. 

En unos segundos, la energía del núcleo crece de forma exponencial. Solo el holograma de Raichi no es afectado por su atracción.

El mismísimo Shido es arrastrado por la anomalía creada.

– “¡RAICHI!” – exclama el demonio.

El holograma está absorto mirando al núcleo.

– “Enorgullécete.” – sentencia Raichi. – “Has logrado tu sueño.”

El poder de la anomalía absorbe a Shido, que mira con estupor a su socio, sintiéndose traicionado.

– “¡¡AAAAH!!” – grita mientras es arrastrado y espaguetificado por el núcleo.

Goku también sale volando, pero en el último momento Champa lo sujeta de la funda de su bastón.

El Hakaishin casi no tiene fuerzas, pero usa las que le quedan para anclar sus garras al pavimento, que agujerean sus zapatos.

Mientras tanto, el cuerpo oscuro de Ahms parece ser reabsorbido por el propio laboratorio.

El Dios coloca a Goku bajo su brazo izquierdo y extiende su mano derecha hacia la anomalía.

– “¡HAKAI!” – sentencia.

Pero nada ocurre.

– “Maldición…” – refunfuña Champa, preocupado al ver que no puede usar su poder.

El felino puede sentir como parte de su pelaje es arrancado hacia el agujero mientras él avanza hacia el sarcófago de Zamas, aún cerrado.

– “¡Agárrate fuerte, muchacho!” – le dice a Goku.

Champa intenta disparar un blast de ki al sarcófago, pero su esfera de energía es absorbida por la anomalía al instante en que abandona su mano.

Al Hakaishin le cuesta avanzar. Poco a poco sus garras dejan un surco en el suelo y él es arrastrado hacia el núcleo.

– “¡GRRAAAAH!” – grita esforzándose para no ser absorbido.

Raichi mira el núcleo con asombro.

– “Es hermoso…” – murmura el científico, que extiende su mano hacia la anomalía.

Un remolino de materia oscura aparece alrededor del núcleo y poco a poco conforma un orbe que lo contiene.

De repente, un nuevo estallido de energía sacude la zona y la calma se apodera del lugar.

La anomalía parece haberse estabilizado y brilla ahora con un color rojizo que tiñe el laboratorio.

Champa se queda pasmado mirando al núcleo.

Pero el sarcófago del Dai Kaioshin se abre de repente, dejando caer a Zamas al suelo.

El gotokoneko sale de su trance y corre hacia el Dios.

– “¡Zamas!” – exclama Champa.

El Dai Kaioshin abre los ojos con dificultad.

– “¿Qué ha pasado…?” – pregunta, aturdido.

– “No estoy seguro…” – responde Champa. 

Raichi extiende su otra mano hacia su milagro.

– “Lo he conseguido…” – dice con la voz rota por la emoción. – “Detrás de la cortina… El manjar prohibido…”

El núcleo brilla intensamente a través de las rendijas de la esfera de contención negra de aspecto viscoso.

– “La semilla de la creación.” – sentencia Raichi.

En la superficie del planeta, Gohan ha recibido un duro castigo por parte de 7-3.

El enemigo lo agarra del cuello y lo levanta del suelo. El pequeño pierde su transformación.

– “Gohan…” – sufre Punch, que intenta levantarse. – “¡Detente!” – exclama. – “¡Papá! ¡Detente!” 

– “Ggghaaah…” – Gohan lucha por respirar.

De repente y en un parpadeo, Mirai Trunks propina una patada en la mejilla de 7-3, lanzándolo a través del páramo a cientos de metros de distancia.

Trunks coge a su hijo en brazos antes de que caiga al suelo.

Punch observa con sorpresa a su tío, y su rostro poco a poco revela una sonrisa de alivio.

Al mirar a su alrededor, Punch se da cuenta de que los luchadores están poco a poco regresando al planeta.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XVI: La leyenda del Rey Gyuma

Red World / Parte XVI: La leyenda del Rey Gyuma

“Disfrute del espectáculo, Majestad.”

Dos semanas después, en una pequeña urbe cercana al bosque de setas, Krilín ha noqueado a dos soldados de con gabardina azul y orejas postizas de conejo, y ahora apunta con su bastón a un gran conejo blanco humanoide que pide clemencia.

– “¡Nos iremos de la ciudad!” – dice el conejo. – “¡Lo prometo!”

– “Que no os vuelva a ver por aquí…” – advierte Krilín, enfundando el bastón.

Los tres bandidos enseguida echan a correr.

Mientras tanto, el en horizonte, un escuadrón formado por cinco helicópteros monoplaza a reacción y otro de transporte de tropas cruza el cielo hacia el Monte Frypan.

En unas horas, el helicóptero de transporte aterriza en la montaña, en una llanura cercana a la aldea de Chichi, mientras los monoplazas sobrevuelan el perímetro.

Un pelotón de soldados no tarda en apearse del transporte y se organiza en formación bajo el mando del General Blue.

Pero de repente, un hacha gigante sobrevuela a las tropas y choca contra uno de los helicópteros, derribándolo.

Los soldados se asustan y se preparan para disparar contra el enemigo.


El suelo tiembla con los pasos del demonio de la montaña; el gigantesco Rey Gyuma se presenta frente a las tropas de la Red Ribbon ataviado con su terrorífica armadura de cuernos. 

El General Blue sonríe con picardía, demostrando una calma que contrasta con la de sus hombres.

– “Usted debe ser el Rey Gyuma.” – dice el General de cabello rubio y ojos azules.

– “Fuera de mi montaña.” – responde el Rey, tajante.

– “Me alegro de que haya salido a recibirnos.” – dice Blue. – “Nos ahorrará tener que interrogar a su gente.”

Gyuma no responde y solo posa estoico frente al enemigo.

Los soldados lo observan con miedo, pues su tamaño y su vestimenta lo hacen parecer una figura casi mitológica, más cercana a una criatura como el minotauro que a un humano.

Blue, en cambio, camina directamente hacia él, con las manos detrás de la espalda, con la marcialidad y estilo que lo caracterizan.

– “Su Majestad…” – dice Blue con retintín. – “¿Sabe por qué estamos aquí?”

– “No me importa.” – responde Gyuma. – “Pero quiero que os marchéis.”

El General mira de reojo a uno de sus soldados.

– “¡Recluta!” – exclama Blue a uno de sus hombres; un joven de cabello rubio y corte militar, con gafas.

– “¡Sí…! ¡Sí, señor!” – responde el soldado, con voz temblorosa, poniéndose firme. – “¡Por su atentado contra las instalaciones de investigación geotérmica del Ejército de la Red Ribbon y, por lo tanto, contra el Comandante Red, Rey del Mundo y salvador de la Tierra, y su gobierno legítimo, el autoproclamado Rey Gyuma del Monte Frypan ha sido sentenciado a muerte!”

El recluta regresa a la formación.

Gyuma y Blue se miran fijamente.

– “Así que es eso, ¿eh?” – dice el gigantón.

– “Ya lo ha oído.” – responde Blue.

– “¿Y vas a ejecutarme tú, hombrecillo?” – pregunta Gyuma, intimidante.

La tensión es palpable. Hay silencio en la montaña de fuego.

De repente, el monte ruje y, como un disparo de pistola que indica el inicio de una carrera, Gyuma reacciona intentando propinar un puñetazo a Blue.

El General da un preciso paso a un lado mientras se agacha, como un boxeador, haciendo que Gyuma golpee el suelo.

Blue salta y propina un uppercut directo al mentón del gigante, que retrocede dos pasos.

Los soldados observan con sorpresa y emoción la habilidad de su líder.

El General sonríe.

– “Un tipo duro…” – dice al ver que Gyuma se mantiene en pie.

– “Grrr…” – gruñe el gigante.

Gyuma se abalanza sobre el enemigo, pero el General se agacha y gira sobre sí mismo estirando la pierna, haciéndole así la zancadilla al gigante.

El padre de Chichi cae de cara contra el suelo, perdiendo el casco, que rueda hacia los soldados.

– “Lo siento, grandullón.” – se mofa Blue. – “Pero no eres mi tipo.”

Gyuma se pone en pie, furioso, apretando los dientes.

– “¡¡GRAAAAH!!” – ruge a su enemigo.

Pero un destello de los ojos de Blue detiene su grito y lo deja inmóvil.

– “Bien…” – sonríe Blue.

El General se acerca a Gyuma contoneándose y le acaricia la barba.

– “Quietecito.” – dice Blue, guiñándole un ojo.

El General se dirige hacia sus tropas.

– “¡Que esto sirva de mensaje para los que aún se resisten al gobierno legítimo del poderoso Ejército de la Red Ribbon!” – ordena. – “¡Incendiad la aldea! ¡Que no quede nada!”

– “¡ADELANTE!” – repite uno de sus hombres.

Los soldados cargan contra la aldea ante la mirada impotente de Gyuma.

Blue se acerca al gigante y se detiene a su lado.

– “Disfrute del espectáculo, Majestad.” – sentencia con retintín antes de seguir su camino hacia la aldea.

Los gritos de su gente y los disparos de los soldados retumban por todo el valle.

Una lágrima recorre la mejilla de Gyuma, que lucha por moverse.

– “Grrr…” – gruñe el gigante.

Poco a poco, el puño de Gyuma empieza a moverse.

– “Grraaah…” – empieza a proyectar la voz.

Blue se detiene, extrañado.

– “¿Eh?” – se da la vuelta.

– “¡¡GRRRAAAAAAAH!!” – ruge de nuevo el Rey.

Con dificultad y un tremendo esfuerzo que hace que se marque cada músculo y cada vena de su cuerpo, Gyuma avanza hacia el enemigo.

– “¡¿Cómo…?!” – se sorprende Blue.

Gyuma levanta sus puños, dispuesto a aplastar al General.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama de nuevo.

Pero Blue salta hacia un lado, evitando el golpe, que impacta contra el suelo y lo resquebraja.

– “Es un monstruo…” – se sorprende Blue, mirándolo con asombro.

Gyuma avanza de nuevo hacia él, pero sus movimientos requieren tanto esfuerzo que lo hacen lento y torpe.

Blue aprovecha que su velocidad y movilidad le dan ventaja para acercarse rápidamente y propinarle varios jabs de izquierda en la cara, rompiéndole la nariz.

Pero Gyuma no se detiene.

– “¿Qué demonios eres…?” – murmura Blue.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – grita Gyuma como un verdadero animal mientras avanza hacia él.

Gyuma intenta propinar un puñetazo al General, pero éste se agacha y contraataca con un fuerte puñetazo en la barriga del gigante y lo sigue saltando y conectando un rodillazo en su mentón que lo hace retroceder y tambalearse.

Gyuma lucha para no caerse, pero Blue aprovecha el momento para correr hacia el gigante, saltar y propinarle una patada en la cara justo cuando estaba recuperando la estabilidad.

Esta vez, Gyuma cae de espaldas, haciendo temblar el suelo.

– “Fiu…” – silba Blue, aliviado. – “Menudo tipo…”

Pero Gyuma empieza a moverse de nuevo, intentando levantarse, luchando aún contra el poder mental de Blue.

– “Fascinante…” – dice el General, boquiabierto.

Blue camina hacia Gyuma.

El grandullón lucha por incorporarse sin éxito.

El General se detiene para recoger una piedra de obsidiana de unos 40cm de diámetro.

– “Pongamos fin a esto…” – sentencia con una media sonrisa.

La aldea arde mientras Blue levanta la piedra con ambas manos sobre la cabeza del Rey.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XV: Camino al oeste

Red World / Parte XV: Camino al oeste

“Son Gohan me animó a descubrir el mundo por mí mismo y es lo que pienso hacer.”

En el Monte Frypan, Krilín habla con Gyuma y los aldeanos.

– “La montaña está a salvo.” – anuncia el alumno de Son Gohan.

– “¿Y mi hija?” – pregunta el Rey, preocupado.

– “Chichi se ha quedado con la Diosa Annin para arreglar los daños que ha causado la Red Ribbon…” – dice Krilín, un poco incómodo al tener que esconder la verdad. – “Pero está a salvo y volverá cuando haya terminado.”

– “La Diosa Annin…” – murmura la anciana. – “¿Existe de verdad?”

Krilín asiente. El Rey no parece del todo aliviado.

– “Chichi pronto regresará con usted. No se preocupe.” – le dice el joven a Gyuma, agarrándole del brazo. – “Seguro que tendrán muchas cosas de las que hablar.”

– “Muchas gracias, Krilín.” – responde el Rey.

El Rey se levanta y carga el hacha en su hombro.

– “Tengo mucho trabajo que hacer.” – suspira el grandullón. – “Tengo que reconstruir mi hogar.”

– “Yo debo seguir mi camino.” – dice Krilín.

– “No puedes andar por ahí de esa guisa…” – sonríe Gyuma, viendo al joven manchado por el humo, sin camiseta y con los pantalones destripados y chamuscados. – “Seguro que te podemos prestar algo de ropa.”

– “Je, je…” – ríe Krilín, algo avergonzado al verse.

– “Seguro que tengo algo de mi nieto…” – dice la anciana.

La anciana se retira a su casa.

– “¿Y a dónde vas ahora?” – pregunta Gyuma.

– “Camino al oeste.” – responde Krilín. – “Son Gohan me animó a descubrir el mundo por mí mismo y es lo que pienso hacer.”

Gyuma sonríe con nostalgia al recordar a su viejo amigo.

– “Si pasas por la Tierra Sagrada de Karín, deberías intentar escalar la torre.” – dice el Rey.

– “¿Una torre?” – pregunta Krilín, confuso.

– “Eres un joven formidable.” – sonríe Gyuma. – “Puede que lo consigas.”

En ese momento, la anciana regresa con ropa plegada en sus brazos, interrumpiendo la conversación.

Mientras tanto, en el bosque colindante del Cuartel General de la Red Ribbon, los androides entrenan peleando entre ellos ante el asombro del Oficial del Estado Mayor Black y el Doctor Gero, que observan desde un búnker subterráneo cercano a través de cámaras.

Los soldados del cuartel observan las explosiones fuera de los muros.

El Número 17 y la Número 18 intercambian golpes que hacen temblar el suelo con cada impacto.

El Oficial Black observa asombrado el combate. 

– “Son realmente impresionantes, doctor…” – dice Black.

– “Me alegro de que satisfagan sus expectativas.” – responde Gero.

– “Tengo suficiente.” – responde Black. – “Tiene mi enhorabuena.”

– “Aún no…” – murmura Gero.

– “¿Cómo dice?” – se sorprende el Oficial del Estado Mayor.

Los dos androides se separan tras un choque y preparan una esfera de energía entre sus manos.

Black mira de reojo a Gero, con miedo de lo que pueda suceder.

– “Doctor…” – dice Black.

Gero no responde y sigue fijo en la pantalla.

– “La prueba no acaba hasta que comprobemos su límite.” – sentencia el doctor.

Los androides disparan y las esferas de ki estallan al chocar, haciendo retumbar el continente. 

Las paredes del búnker se resquebrajan por completo. Gero, Black y los soldados asistentes tienen que sujetarse al mobiliario para no caerse. Las pantallas dejan de emitir.

La onda expansiva sacude el Cuartel General.

El Duende Karín puede sentir la vibración desde su torre.

Tras la calma, en el búnker, mientras todos se sorprenden de seguir con vida, Gero pone nervioso.

– “¡Recuperen la imagen!” – exclama el doctor.

Sus asistentes teclean.

– “No hay señal, doctor.” – dice uno.

Impaciente, Gero sale corriendo.

– “¡Doctor!” – se alarma Black.

Gero llama al ascensor, pero no funciona, así que sube las infinitas escaleras de emergencia del búnker.

Tras una dura escalada, Gero abre la compuerta y sale al exterior, donde una gran polvareda nubla la visión. Algunos golpes retumban en el aire.

El doctor camina entre la polvareda guiándose por el sonido de los impactos.

Poco a poco, a medida que se disipa la nube de polvo, Gero puede ver la silueta de sus dos androides peleando a un ritmo cada vez más lento.

El doctor saca una libreta de su bolsillo y empieza a tomar notas a medida que los androides se frenan hasta detenerse por completo.

– “Esto puede ser un problema…” – refunfuña Gero.

En el Monte Frypan, Krilín se ha vestido con un pantalón marrón atado con una cuerda y una camiseta blanca de tirantes. 

La anciana le obsequia con un zurrón de provisiones que el joven se cuelga del hombro.

– “Mucha suerte.” – dice la anciana.

Krilín prosigue su viaje, rumbo al oeste, mientras los aldeanos y el gran Rey Gyuma se despiden de él.

En el Palacio Real de la Capital Central, unos días más tarde, el Comandante Red ha recibido al Doctor Yakisugi en su despacho, que le ha informado de su derrota en el Monte Frypan.

El doctor está escoltado por dos soldados. Bajo su ropa puede verse que está vendado por las heridas sufridas en su confrontación con la Diosa Annin.

– “¿Me está diciendo que un par de muchachos han destruido nuestras instalaciones?” – dice Red, furioso.

– “No eran simples muchachos…” – se justifica el doctor, avergonzado. – “El joven era un experto luchador… ¡derrotó a los hermanos bandidos Ginkaku y Kinkaku!” – explica. – “Y la chica era la hija del Rey Gyuma… ¡y parece que la Diosa Annin es su…!”

– “¡Basta de excusas!” – le interrumpe el Comandante. – “Ya he oído suficientes historias de espíritus de la montaña y reliquias milenarias… ¿Cree que soy un niño al que puede asustar?”

– “No, señor… yo jamás…” – se excusa, aterrado. – “Pero le digo la verdad… La Diosa…”

– “¿Es por mi estatura?” – pregunta Red.

– “¿Qué…? ¿Cómo…?” – titubea Yakisugi.

– “Me convenció de financiar esa operación…” – dice Red, amenazante. – “Cuentos y leyendas… es todo lo que me ha traído.”

– “Señor, yo…” – intenta explicarse el doctor, asustado.

– “Usted cree que puede engañarme como a un niño…” – dice Red. – “¿Por qué? ¿Es por mi estatura?”

– “Señor… yo jamás…” – dice Yakisugi, intentando retroceder, pero los soldados que le escoltan se lo impiden.

El Comandante Red baja de su silla y camina hacia el doctor, poniéndose frente a él, llegándole solo hasta la cintura.

De repente, el Comandante propina un puñetazo en la entrepierna del doctor, haciendo que caiga de rodillas al suelo, dolorido, con la frente apoyada en el suelo.

Red lo mira con desdén, en silencio, mientras se quita el anillo de diamante de su mano derecha, lo guarda en el bolsillo interior de su chaqueta y lo cambia por un puño americano. El doctor se retuerce de dolor sin saberlo.

Cuando Yakisugi levanta la cabeza, Red le propina un fuerte puñetazo que le arranca varios dientes. Y luego otro. Y otro más, noqueando al pobre doctor.

Sin mediar palabra, Red se quita el puño americano y lo limpia con el pañuelo rojo de la solapa de su chaqueta.

Red regresa a su mesa mientras se limpia una mancha de sangre de su mejilla.

El Comandante guarda el puño americano, se coloca el pañuelo de nuevo en la solapa y escala su silla para sentarse.

– “Sus servicios ya no son necesarios.” – sentencia Red. – “Líbrense de él.” – ordena a sus hombres.

Los soldados agarran al doctor en brazos y lo levantan para llevárselo.

– “No… Comandante…” – dice Yakisugi, entre lágrimas, con la cara desfigurada. – “¡Por favor! ¡Se lo suplico!” – entra en pánico. – “¡COMANDANTE RED! ¡¡POR FAVOR!!”

Los soldados lo arrastran fuera del despacho.

El Comandante aprieta un botón de su mesa y en poco tiempo el General Blue entra a su despacho.

– “A sus órdenes, mi Comandante.” – saluda Blue, poniéndose firme.

– “¿Puede usted encargarse del asunto del Monte Frypan?” – pregunta el Comandante.

– “Por supuesto, señor.” – dice Blue. – “¿Cuáles son las órdenes?”

– “El Proyecto Sartén ha dejado de interesarme…” – dice Red. – “Pero la Red Ribbon no puede mostrar debilidad. ¿Lo entiende?”

Blue responde con una reverencia.

– “Alto y claro, señor.” – responde el General.

DBSNL // Capítulo 328: La última carta de Vegeta

DBSNL // Capítulo 328: La última carta de Vegeta

“Sus palabras no son solo fanfarronería…”

En el terreno de combate helado, el nuevo Golden se presenta frente a los demonios del frío.

Freezer y Cooler se ponen en guardia al ver que el clon dorado ha añadido el poder del mayor de los hermanos a su arsenal.

Golden ataca y con un parpadeo se presenta frente a Cooler, propinándole un puñetazo en el abdomen que dobla al gigantón sobre sí mismo. Luego le agarra de un cuerno de su cresta para impulsarse, dando una pirueta en el aire sobre él y rematándolo con una patada en la espalda que lo lanza contra el agua.

Freezer ataca a Golden por la espalda con un rayo mortal, pero el disparo sale desviado al chocar contra la nueva coraza del clon.

Golden, a una velocidad de vértigo, gira contra sí mismo mientras se acerca a Freezer y le propina una fuerte patada en el costado que lo empuja a cientos de metros de distancia.

Golden se prepara para perseguirlo, pero Cooler sale del agua en ese momento y carga directo hacia el enemigo con los puños por delante.

El clon dorado evade la embestida de Cooler y agarra su cola, frenándolo, y luego tira de él con fuerza para lanzarlo contra un iceberg.

Golden lo persigue y, un solo instante después de que Cooler impacte contra el bloque de hielo, Golden cae sobre su abdomen, doblando al demonio del frío de nuevo.

Golden apunta a Cooler con sus dos manos, que brillan intensamente de color rojo… pero Freezer aparece raudo y propina una doble patada en la cara al clon, apartándolo de su hermano.

– “¡Deja de holgazanear!” – protesta el tirano, que se marcha en persecución del enemigo.

Golden recupera la estabilidad en el aire y se desliza sobre el mar mientras retrocede.

Freezer levanta su mano derecha y el suelo marino estalla bajo los pies de Golden, provocando una gran explosión que levanta toneladas de agua y vapor nublan la visión del clon.

Golden mira a su alrededor y pronto reconoce el peculiar zumbido de un kienzan.

– “No voy a caer dos veces en el mismo truco…” – sonríe el prepotente clon.

Un rayo mortal aparece de la nada, cruzando la nube de vapor, pero Golden lo detiene con una mano.

– “Decepcionante.” – sentencia el clon.

Dos kienzan aparecen, uno por cada lado, pero Golden los evita con una pirueta entre ellos, dejándolos pasar uno por encima y otro por debajo.

De repente, un extraño brillo morado con destellos rojos inunda la zona.

En el cielo, Freezer está preparando una gran esfera de energía rojiza entre sus manos.

– “¡¡HAAAAA!!” – el tirano lanza el ataque.

Una bola mortal desciende sobre Golden, pero el clon no parece impresionado.

– “Asúmelo, padre.” – se mofa el demonio dorado. – “Tu poder es insignificante comparado con el mío.”

Golden recibe el ataque con ambas manos, frenándolo en el aire.

– “Tsk…” – protesta Freezer, frustrado.

En ese instante, un rayo moral impacta contra el ataque de Freezer, haciéndolo estallar, empujando a Golden por el cielo.

Cooler regresa al combate, volando hasta el lugar de la explosión.

Freezer pronto se une a él.

Golden recupera la estabilidad en el aire. Las pequeñas heridas causadas por el estallido no tardan en regenerase.

Los hermanos del frío observan a su enemigo.

– “Sus palabras no son solo fanfarronería…” – dice Cooler. – “Su poder es sin duda abrumador.”

– “¿Es que ya no disfrutas un buen reto?” – pregunta Freezer.

– “La inmortalidad te ha vuelto temerario, hermano.” – responde Cooler.

– “Y se suponía que, de los dos, tú eras el guerrero…” – refunfuña el hermano menor.

Golden aviva su aura dorada. Los hermanos se tensan al ver que el combate continúa.

En el volcán, un exultante Kamo se encuentra frente a un cansado y herido Vegeta.

– “Increíble…” – murmura el tsufur, abriendo y cerrando sus manos. – “Esto debe ser a lo que vosotros llamáis zenkai… Sin duda sois una raza que vive para pelear.”

Vegeta, pese a estar agotado, jamás rehúye un combate. El saiyajín se pone en guardia, reclamando una vez más el poder del Ikigai.

– “El verdadero propósito…” – se mofa Kamo. – “¿No es ese el poder que utilizas?”

Kamo extiende su mano derecha hacia el saiyajín, señalándolo con sus dedos pulgar, índice y corazón.

– “¡¿AH?!” – se preocupa Vegeta, reconociendo la técnica.


Kamo dispara y Vegeta salta hacia un lado, evadiendo por los pelos el ataque enemigo, que sigue su camino hasta estallar contra una montaña, generando una gran explosión que culmina en una nueva erupción volcánica.

Vegeta rueda por el suelo varias veces hasta que se levanta. 

Kamo sonríe.

– “Qué interesante…” – murmura el tsufur. – “Parece que el zenkai no solo me ha hecho más fuerte… Ha hecho que mi mente y este cuerpo refuercen sus conexiones… Me pregunto hasta qué punto…”

Kamo se pone en una pose de combate que Vegeta reconoce como propia, pues es la que usó contra Goku en su llegada a la Tierra.

– “Bastardo…” – protesta el saiyajín.

El tsufur se abalanza sobre él y le propina una patada en el costado, rompiéndole el brazo y lanzándolo a través del páramo volcánico.

Mientras tanto, en la superficie del planeta oscuro, Punch y Gohan están sentados en el suelo, recuperándose del combate contra 7-3, acompañados por Ogilvie.

– “Me alegro de haber llegado a tiempo…” – dice el erizo.

– “Gracias, Ogilvie.” – dice Gohan. 

El joven se levanta con dificultad.

– “¿A dónde vas?” – pregunta el erizo. – “No estás en condiciones de…”

– “Goku sigue en el laboratorio…” – dice el hijo de Trunks.

Punch sigue sentado.

– “Yo esperaré aquí.” – dice Punch.

– “Punch…” – dice Gohan, acercándose a él y poniéndole la mano en el hombro. – “Ese tipo no es tu padre.”

– “¿Cómo?” – se sorprende Ogilvie.

– “No lo entiendes.” – replica el joven. – “Estoy seguro de que…”

– “Puede que lo fuera.” – dice Gohan. – “Pero…”

Punch aparta la mano de Gohan.

– “Gracias por tu ayuda.” – responde el hijo de Hit, cortante. – “Pero no te incumbe.”

A Gohan se le rompe el corazón.

Mientras tanto, en el laboratorio, Goku se acerca a la sala de control, preparado para colarse… pero salta una alarma.

Goku, asustado, se esconde de nuevo.

– “¿Qué es eso?” – pregunta Shido.

– “Es 7-3.” – dice Ahms. – “Vaya…” – dice el asistente mirando a las pantallas. – “De alguna forma… ¿ha acabado en el asteroide Bihe…?”

– “¿Es un fallo?” – pregunta Shido.

– “Mis ordenadores no fallan.” – protesta Raichi.

– “¿Me lo he imaginado o el sistema ha tenido que reiniciarse hace un rato?” – dice Shido con cierto retintín.

Ahms teclea.

– “No hay ningún problema.” – anuncia el asistente. – “Lo traeré de vuelta.”

Pero el bastón mágico, lanzado por Goku, se clava en el tablero.

– “¡AH!” – exclama Ahms, apartándose.

Raichi y Shido miran con sorpresa a Goku Jr.

Goku, armándose de valor, corre hacia los doctores, salta sobre el tablero roto para impulsarse y se abalanza sobre ellos con el puño en alto… pero Shido lo intercepta golpeándole con el dedo corazón en la frente, como quien aparta un insecto molesto, lanzándolo contra la pared opuesta de la sala.

– “Ay… ay…” – se queja Goku, sujetándose la frente.

– “El bisnieto del gran Son Goku…” – murmura Shido. – “Qué sorpresa…” – sonríe.

En sector helado, Golden ataca de nuevo a los hermanos. 

El demonio de oro carga contra Cooler y le propina un puñetazo en la cara que resquebraja su máscara de hueso y luego lo empuja con un cañonazo de energía invisible que proyecta con su mirada.

Freezer se abalanza sobre Golden, agarrándole por la espalda, rodeándole el cuello con el brazo para intentar inmovilizarle.

Pero un rostro aparece en la nuca del clon, mirando a Freezer a los ojos. El cuerpo de Golden se retuerce, doblando sus extremidades de forma inversa, atrapando a Freezer en un abrazo mortal.

Freezer intenta liberarse, pero Golden se envuelve su aura dorada y empieza a estrujarlo.

– “¡¡AAH!!” – sufre el tirano.

De repente, el pecho de Golden recibe una tormenta de impactos de energía lanzados por Cooler con su dedo índice.

Golden agarra el pie de Freezer con su cola y lanza al demonio del frío contra su hermano mayor.

Cooler se prepara para recibir a su hermano, y Golden aprovecha para lanzarles un ataque de energía con ambas manos.

Freezer, pese a estar aturdido, reacciona repentinamente propinando una fuerte patada a Cooler y apartándolo de su camino, recibiendo él torrente de energía lanzado por Golden.

Cooler mira sorprendido como su hermano es engullido por el ataque y desintegrado.

Golden sonríe de forma burlesca antes de clavar su mirada en Cooler.

El mayor de los hermanos reclama con su poder telequinético todos los islotes de hielo de los alrededores y lo lanza contra Golden, aprisionándolo en una gran esfera que crece a medida que se acumula más hielo.

Pero a través del hielo puede verse como el centro emana luz dorada y se calienta rápidamente. El hielo empieza a derretirse.

De repente, Golden sale volando, dejando un túnel de hielo esculpido en la esfera, y carga contra Cooler con los puños por delante, envuelto en una esfera de energía roja.

Pero de la nada, Freezer se interpone entre su clon y su hermano, usando su forma de máximo poder, y genera una barrera de energía fucsia que engulle la barrera roja de Golden, frenándolo así.

La barrera se vuelve inestable y se resquebraja, dejando pasar la luz roja de la barrera de Golden.

Cooler da un paso al frente, colocándose junto a su hermano e imitándole, reforzando la barrera con otra capa morada.

Juntos, los hermanos usan su poder mental para empujar a Golden y remitirlo a la esfera de hielo que sigue suspendida en el aire.

Con el impacto, las barreras estallan y generan una gigantesca explosión que sacude la zona.

Mientras tanto, en el volcán, Vegeta sale de los escombros sujetándose el brazo, en estado base.

Kamo camina hacia él con calma y chulería, viéndose vencedor.

Vegeta intenta invocar de nuevo su poder, pero sus piernas le fallan e hinca la rodilla.

– “Este es mi límite…” – murmura el saiyajín.

Kamo sonríe al ver al saiyajín arrodillado.

Vegeta esboza una media sonrisa nostálgica.

El saiyajín se esfuerza en levantarse, sorprendiendo a Kamo.

– “¿Aún no te has dado por vencido?” – refunfuña el tsufur.

Vegeta aprieta su puño, transformándose en Súper Saiyajín Blue.

– “Lo siento, tsufur…” – dice Vegeta. – “Pero en la Tierra no nos rendimos.”

Kamo frunce el ceño.

Vegeta sigue apretando el puño. Su musculatura aumenta y el suelo bajo sus pies se resquebraja.

De repente, un aura roja arde sobre el aura azul, pero enseguida se unen en una única aura morada.

– “¿Aún no lo has entendido?” – se sorprende Kamo, viendo como el poder de su contrincante se dispara sin explicación. – “Mi cuerpo no solo representa la mejor versión de ti, si no que ha sido modificado para superarte. ¡No puedes vencerme! ¡Estás destinado a perder!”

– “Te sorprenderá… lo que un perdedor puede conseguir con esfuerzo…” – sentencia Vegeta. – “¡¡KAIOKEN!!” – grita.

– “¡¿EH?!” – Kamo da un paso atrás ante la determinación de su enemigo.

Vegeta carga contra Kamo y le propina un rodillazo en la cara, desequilibrándolo hacia atrás.

Mientras Kamo da un paso atrás, Vegeta da una pirueta en el aire, desciende, se impulsa de nuevo en el suelo y carga de nuevo contra Kamo, propinándole un codazo en la espalda.

Kamo da varios pasos hacia delante, intentando no caerse, hasta que logra frenar y se da la vuelta, dispuesto a disparar a Vegeta… pero el saiyajín ha desaparecido… para reaparecer de repente propinándole una patada en la cara y lanzándolo a través del páramo volcánico, rebotando varias veces contra el suelo.

Vegeta se resiente y frena sus acometidas. El saiyajín siente como los huesos de su cuerpo se resquebrajan con el esfuerzo. 

Kamo aprovecha para respirar y recuperarse.

– “Bastardo saiyajín…” – refunfuña el tsufur, furioso. – “¡¡ME LAS PAGARÁS!!”

Kamo extiende los brazos hacia los lados y luego los reúne frente a él, apuntando a Vegeta.

El saiyajín reconoce su propia técnica, reaviva su aura y asciende a toda velocidad hacia el cielo.

Kamo lo sigue con la mirada y le apunta.

– “¡¡¡HAAAA!!!” – dispara el Final Flash.

Vegeta mira de reojo como el ataque le gana terreno rápidamente, pero él sigue ascendiendo.

Kamo sonríe.

De repente, Vegeta se detiene en el aire y observa como el ataque avanza hacia él.

El saiyajín pierde su transformación, pues concentra todas las fuerzas que le quedan en su mano derecha, que conserva el aura morada.

De repente, Vegeta desaparece. 

La sonrisa de Kamo se borra lentamente y se torna una mueca de horror, porque puede sentir la presencia de Vegeta detrás de él.

El saiyajín extiende su mano hacia Kamo.

– “¡¡FINAL SHINE!!” – grita Vegeta.

El ataque engulle a Kamo por completo y continúa hacia el horizonte, destruyendo todo lo que encuentra a su paso y tiñe el cielo de morado.

Cuando el destello se disipa, un gran surco ha quedado grabado en el suelo y lentamente se llena de lava.

Vegeta a duras penas se mantiene en pie y pronto cae de rodillas al suelo.

– “Je… jeje…” – ríe el saiyajín, mirando al cielo. – “¿Cómo no se me ha ocurrido antes…?” – murmura Vegeta. – “Solo una persona puede derrotarme… y ese eres tú, amigo.”

En Bihe, 7-3 sigue buscando el camino de regreso. 

De repente, el guerrero de Raichi se queda mirando un punto fijo en el espacio.

El mundo se detiene mientras 7-3 coge impulso y en un instante sale volando a toda velocidad en esa dirección.

En el planeta oscuro, Gohan camina resignado hacia el agujero en el suelo que comunica con el laboratorio, mientras Ogilvie lo sigue, cabizbajo.

Pero de repente, una oleada de viento azota la zona, sorprendiendo a nuestros tres amigos, que se cubren ante el polvo levantado.

Los tres miran hacia el origen de la ventisca y se quedan helados al ver que 7-3 ha regresado.