DBSNL // Capítulo 52: Battle Royale

DBSNL // Capítulo 52: Battle Royale
“¡Detente! ¡No te enfrentes a él solo!”
Al dar la señal, los participantes de los distintos universos se lanzan unos contra otros, pero los del Universo 2 y el 7 conservan su posición.
Los demonios del frío del Universo 1 liberan a sus tres saiyajín, que se adentran en la batalla como si de perros de presa se trataran.
Freezer se dirige directamente hacia Son Goku.

– “¡Son Goku!” – grita Freezer. – “¡Tenemos cuentas pendientes!”
Pero su avance es interrumpido por una patada de Beerus, que hace que se estrelle contra el suelo y se deslice lejos del Universo 7.

– “¡Así no es como funciona esto, idiota!” – se burla el felino.
Cell también vuela hacia el Universo 7 mientras esquiva a otros rivales, pues no le interesan esos combates.

– “¡Tú serás el primero!” – grita dirigiéndose hacia Gohan a toda velocidad.
De repente, un ataque le alcanza por la espalda y le derriba, cayendo lejos de su objetivo.

– “Maldita sea…” – dice al levantarse y ver que el ataque provenía de uno de los participantes del Universo 2, que parece un humano cualquiera, pero enfundado en una armadura de alta tecnología. El soldado ha usado un visor similar a los rastreadores que usaba el ejército de Freezer.
El Hakaishin Zamas sigue quieto, sin liberar al Majin Bu que tiene en su mano.
Mirai Trunks, transformado en Súper Saiyajín y espada en mano, se enfrenta a uno de los caudillos del Universo 1; un lobo humanoide.
El Yadrat aparece de la nada con el Shunkanido en medio de nuestro grupo de amigos del Universo 7. Agarra a Zamas y vuelve a desaparecer.

– “¡Maldición!” – exclama Gohan al ver que su plan empieza a fallar.
El Yadrat lleva a nuestro Kaioshin del Norte hasta un grupo de tres Kaioshin de su Universo, el 4, que le rodean inmediatamente. Después, el Yadrat abandona a nuestro amigo y vuelve a desaparecer.
Zamas observa a los Kaioshin y en seguida recuerda haber leído sobre ellos.

– “Sois los Kaioshin que murieron a manos de Majin Bu, ¿no es cierto?” – les dice.
– “Esa línea fue reescrita y nos encargamos de eliminar a Bibidí antes de que creara a su monstruo” – dice la Diosa Kaioshin del Oeste.
– “Y también eliminamos cualquier amenaza potencial.” – añade el Kaioshin del Sur.
– “Así que os convertisteis en asesinos…” – les recrimina Zamas.
– “El Universo ha vivido en paz” – le corrige el Kaioshin del Norte.
– “¿Y dónde está el Kaioshin del Este?” – les pregunta Zamas. – “¿Dónde está Shin?”
– “No compartía nuestras ideas…” – dice una voz conocida mientras se une al grupo que rodea a Zamas.
Zamas se da la vuelta y observa incrédulo al cuarto Kaioshin.
Lejos de ahí, Jaco, del Universo 5, se enfrenta a un soldado de piel anaranjada y de pelo largo y oscuro del Universo 3, que parece ser un brench; la misma raza que Jeese, de las fuerzas especiales Ginyu, y que lleva una armadura similar a las que llevaban los soldados de Freezer. El soldado esquiva los disparos de Jaco, que insiste hasta que otro soldado alto y espigado, de piel violeta, con la misma armadura, le golpea por la espalda y le aleja de su compañero.

– “¡Era mío, Tagoma!” –  exclama el brench.
– “No parecía que lo tuvieras bajo control, Curd” – le responde éste.

Dibujado por The-Radger457

Entre la polvareda levantada por el combate, un enemigo aparece con una espada en la mano, lanzándose contra el grupo del Universo 7.

– “¡No puede ser!” – exclama Gohan al ver que se trata del mismísimo Rey de los Demonios, Dabra, que participa para el Universo 3.
Son Gohan se transforma en Súper Saiyajín 2 con suma facilidad y patea a Dabra en la barbilla, deteniendo su avance y haciendo que pierda su espada.
Dabra se cae de espaldas y Gohan se queda firme frente a él, imponente.
Vegeta mira a Gohan con una media sonrisa, recordando como Dabra le puso contra las cuerdas en su último enfrentamiento y como eso le hizo perder los nervios.

Un toro humanoide de piel roja y gran envergadura avanza a toda velocidad hacia sus compañeros Curd y Tagoma, pero es interrumpido por dos lobos antropomorfos, uno de pelaje amarillo y otro rojo, que le cortan el paso.

– “¡Shisami!” – exclama Curd al ver a su compañero en problemas.

Mientras tanto, Champa ve a Sidra, Hakaishin del Universo 4, en el otro extremo del terreno de combate y se dirige hacia él rápidamente.
Beerus, que se encuentra luchando contra Freezer, con quien parece estar jugando, esquivando sus golpes sin dificultad, ve a su hermano volar hacia el otro Hakaishin.

– “¡¡Detente!!” – le grita Beerus. – “¡No te enfrentes a él solo!” 
Freezer aprovecha el despiste de Beerus para golpearle y hacerle retroceder.

– “Maldita sea…” – murmura Beerus.
Champa llega hasta el Hakaishin y se planta frente a él.

– “Ha pasado mucho tiempo, maestro” – le dice Champa desafiante.

DBSNL ESPECIAL // Universos 3 y 5 / Parte II: Deseo cumplido

DBSNL Especial // U3 y U5 / Parte II: Deseo cumplido
Unas semanas después de que Freezer se estrellara en el planeta Freezer 83, su cuerpo ha sido reparado y el nuevo Emperador se encuentra en perfectas condiciones; sentado en el trono que hasta hace poco ocupaba su padre.

– “Señor Freezer” – se arrodilla el consejero imperial. – “Me he tomado la libertad de preparar la flota. Mañana estará lista para atacar la Tierra.”
El tirano se levanta, ignorando a su consejero, y camina hacia la ventana, donde su mirada se pierde en el espacio.

– “No lo entiendes, ¿verdad?” – murmura Freezer.
– “¿Entender qué, señor?” – pregunta el sirviente.
– “El Súper Saiyajín no es alguien a quién podamos derrotar con cientos de naves” – responde el tirano. – “No… Debo eliminar a Son Goku con mis propias manos”.
– “Pero señor…” – insiste el consejero. – “La última vez…”
De repente, un rayo mortal atraviesa el pecho del consejero imperial, que cae al suelo sin vida.
Al escuchar el estruendo, varios hombres entran a toda prisa a la sala del trono y encuentran el cadáver en el suelo.
Freezer se abre paso entre sus hombres mientras sale de la sala.

– “Preparad una nave” – ordena el tirano. – “Y limpiad esto.”
En unas horas, la nave del Emperador está lista para partir.

– “¿A dónde vamos, señor?” – pregunta uno de los pilotos.
– “Namek” – responde Freezer.
En unos días, la nave imperial llega al lugar donde antes se encontraba dicho planeta.

– “No hay nada, señor” – dice uno de los tripulantes mientras observa el radar. – “Ni rastro del planeta”.

Freezer mira por el gigantesco ojo de buey.

– “Qué extraño…” – murmura el tirano. – “Pensé que habrían usado las Dragon Balls para reconstruirlo…”
– “¿Órdenes, señor?” – pregunta su subordinado.
– “Esos namekianos siguen vivos en alguna parte” – responde Freezer. – “¡Quiero que los encontréis!” – añade enfadado por su fracaso.
– “¡Sí, señor!” – responde el soldado. – “¡Se lo comunicaré a todas las naves!”.
Pero una búsqueda tan vasta y sin un punto de partida es exageradamente difícil.
Cuatro años después de total persistencia, parece que el rastreo ha dado sus frutos.

– “¡Lo tenemos, señor!” – entra apresuradamente un soldado en la sala del trono.
– “¿De qué se trata?” – pregunta Freezer, sentado en su sillón, con poco interés.
– “¡Nuevo Namek, señor!” – responde el peón.
Freezer se levanta de un salto.

– “¡Preparad mi nave!” – exclama el tirano.
Después de un largo viaje, la nave del Emperador aterriza en Nuevo Namek ante la aterrada mirada de los namekianos, que enseguida reconocen el gran platillo volante.
Freezer y sus hombres salen de la nave y son recibidos por un grupo de aldeanos, entre los que se encuentran Dende y el nuevo Gran Patriarca.

– “¿Qué hacemos, Gran Patriarca?” – le pregunta uno de los namekianos.
– “Debemos mantener la calma” – responde el anciano.
El tirano se acerca al namekiano y le reconoce.

– “Así que ahora tú eres quien manda…” – dice Freezer. – “Supongo que esa vieja babosa pasó a mejor vida…”
Todos los namekianos se molestan por el comentario sobre su padre.

– “¿Qué has venido a buscar, Freezer?” – pregunta el Patriarca. – “No vamos a entregarte las Dragon Balls, y aunque las consigas, nadie va a invocar al dragón para ti”.
Freezer sonríe de forma terrorífica.

– “Eso habrá que verlo” – responde el tirano.
El demonio del frío levanta su mano y apunta hacia la multitud de aldeanos.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca.
Freezer dispara a discreción y aniquila parte de la multitud.

– “¡Así no conseguirás nada!” – insiste el Patriarca. – “¡Detente!” – suplica.
El Patriarca sufre en su interior la muerte de cada uno de sus compatriotas, pero sabe que no puede ceder ante el tirano.
Freezer hace caso omiso y sigue disparando.

– “¡Está bien!” – exclama una voz infantil – “¡Yo le ayudaré!”
Al oírlo, Freezer se detiene y busca al voluntario. Un pequeño namekiano surge de entre los aldeanos y avanza hacia el tirano.

– “Yo le llevaré hasta las aldeas donde se encuentran las Dragon Balls e invocaré a Polunga.” – dice el niño. – “Pero no haga daño a nadie más.”
– “No…” – se lamenta el Patriarca.
– “Al fin alguien que piensa en su gente…” – sonríe Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Cargo” – responde el namekiano.
– “¡Nos matará igualmente!” – interviene Dende.
Freezer mira a Dende y le reconoce.

– “Tú…” – murmura el demonio del frío.
– “¡Freezer es cruel y despiadado!” – insiste Dende. – “¡No te fíes de su palabra!”
– “No quiero morir otra vez” – responde Cargo con resentimiento. – “Proteger a nuestra gente debería ser más importante que las Dragon Balls”.
Freezer sonríe al ver que puede utilizar al namekiano.
Cargo da un paso al frente hacia el tirano.

– “¡Lo haré! ¡Pero deje en paz a los demás!” – repite Cargo mientras se arrodilla ante el tirano.
– “¿Cómo sé que vas a pedirle al dragón lo que yo te diga?” – le pregunta Freezer. – “Si vas a ayudarme, necesito una muestra de lealtad…”
– “Lo que sea” – responde Cargo.
– “Bien…” – sonríe el tirano. – “Mata al otro renacuajo” – exige, refiriéndose a Dende.
El patriarca se acerca a Cargo y le agarra del hombro.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca zarandeándole.
– “¡Silencio!” – exclama el tirano disparando su rayo mortal a la rodilla del jefe namekiano.
El Patriarca grita de dolor y cae al suelo sujetándose la rodilla.

– “¡Gran Patriarca!” – exclama Dende, que se apresura en socorrerle.
– “Estoy esperando…” – dice Freezer. – “¡Mátale!”
El joven namekaino alza su mano y apunta a Dende mientras llora.

– “Lo siento…” – murmura Cargo.
– “Estás sentenciando nuestra raza…” – dice el Patriarca. – “…y posiblemente el universo”.
En unos días, Freezer y sus hombres han conseguido reunir las Dragon Balls y han invocado a Polunga.
Freezer, tras recuperar su cuerpo y lograr la vida eterna, ha eliminado al Dragón, para que nadie pueda interferir en sus planes.

– “Ahora debe cumplir su palabra” – le dice el pequeño Cargo. – “Deje Namek en paz.”
– “Jujuju” – ríe Freezer con una maléfica sonrisa. – “Creo que hoy vas a aprender una lección importante, chico…”
El miedo y la culpa embargan al joven namekiano.

– “¡NO!” – exclama Cargo. – “¡Me ha prometido que…!”
El tirano alza su mano y hace volar a Cargo con su poder telepático. Cuando lo ha elevado varios metros, Freezer cierra su puño y el pequeño estalla en mil pedazos.

– “¿Fuegos artificiales para celebrar su regreso, señor Freezer?” – comenta un soldado brench.
– “Jujuju” – se ríe el tirano. – “Eso es solo un aperitivo. Los verdaderos fuegos de artificio empezarán ahora.”
La nave de Freezer se eleva hasta abandonar la atmósfera namekiana. El tirano sale al exterior por la escotilla superior y contempla el gran planeta verde.

– “Esta vez me aseguraré de que estalle al instante” – sonríe Freezer con ánimo de venganza, mientras alza su dedo y genera una gigantesca esfera de ki. – “¡Desapareced!” – grita al lanzar su ataque contra el planeta.
Una explosión sorda ilumina el espacio mientras el tirano ríe satisfecho.
Con la desaparición de Nuevo Namek y la muerte de Piccolo a manos de los androides en la Tierra, las Dragon Balls han dejado de existir en los Universos 3 y 5.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte II: Deseo cumplido

Emperador Freezer / Parte II: Deseo cumplido
“¿Qué has venido a buscar, Freezer?”


Unas semanas después de que Freezer se estrellara en el planeta Freezer 83, su cuerpo ha sido reparado y el nuevo Emperador se encuentra en perfectas condiciones; sentado en el trono que hasta hace poco ocupaba su padre.

– “Señor Freezer” – se arrodilla el consejero imperial. – “Me he tomado la libertad de preparar la flota. Mañana estará lista para atacar la Tierra.”
El tirano se levanta, ignorando a su consejero, y camina hacia la ventana, donde su mirada se pierde en el espacio.

– “No lo entiendes, ¿verdad?” – murmura Freezer.
– “¿Entender qué, señor?” – pregunta el sirviente.
– “El Súper Saiyajín no es alguien a quién podamos derrotar con cientos de naves” – responde el tirano. – “No… Debo eliminar a Son Goku con mis propias manos”.
– “Pero señor…” – insiste el consejero. – “La última vez…”
De repente, un rayo mortal atraviesa el pecho del consejero imperial, que cae al suelo sin vida.
Al escuchar el estruendo, varios hombres entran a toda prisa a la sala del trono y encuentran el cadáver en el suelo.
Freezer se abre paso entre sus hombres mientras sale de la sala.

– “Preparad una nave” – ordena el tirano. – “Y limpiad esto.”
En unas horas, la nave del Emperador está lista para partir.

– “¿A dónde vamos, señor?” – pregunta uno de los pilotos.
– “Namek” – responde Freezer.
En unos días, la nave imperial llega al lugar donde antes se encontraba dicho planeta.

– “No hay nada, señor” – dice uno de los tripulantes mientras observa el radar. – “Ni rastro del planeta”.

Freezer mira por el gigantesco ojo de buey.

– “Qué extraño…” – murmura el tirano. – “Pensé que habrían usado las Dragon Balls para reconstruirlo…”
– “¿Órdenes, señor?” – pregunta su subordinado.
– “Esos namekianos siguen vivos en alguna parte” – responde Freezer. – “¡Quiero que los encontréis!” – añade enfadado por su fracaso.
– “¡Sí, señor!” – responde el soldado. – “¡Se lo comunicaré a todas las naves!”.
Pero una búsqueda tan vasta y sin un punto de partida es exageradamente difícil.
Cuatro años después de total persistencia, parece que el rastreo ha dado sus frutos.

– “¡Lo tenemos, señor!” – entra apresuradamente un soldado en la sala del trono.
– “¿De qué se trata?” – pregunta Freezer, sentado en su sillón, con poco interés.
– “¡Nuevo Namek, señor!” – responde el peón.
Freezer se levanta de un salto.

– “¡Preparad mi nave!” – exclama el tirano.
Después de un largo viaje, la nave del Emperador aterriza en Nuevo Namek ante la aterrada mirada de los namekianos, que enseguida reconocen el gran platillo volante.
Freezer y sus hombres salen de la nave y son recibidos por un grupo de aldeanos, entre los que se encuentran Dende y el nuevo Gran Patriarca.

– “¿Qué hacemos, Gran Patriarca?” – le pregunta uno de los namekianos.
– “Debemos mantener la calma” – responde el anciano.
El tirano se acerca al namekiano y le reconoce.

– “Así que ahora tú eres quien manda…” – dice Freezer. – “Supongo que esa vieja babosa pasó a mejor vida…”
Todos los namekianos se molestan por el comentario sobre su padre.

– “¿Qué has venido a buscar, Freezer?” – pregunta el Patriarca. – “No vamos a entregarte las Dragon Balls, y aunque las consigas, nadie va a invocar al dragón para ti”.
Freezer sonríe de forma terrorífica.

– “Eso habrá que verlo” – responde el tirano.
El demonio del frío levanta su mano y apunta hacia la multitud de aldeanos.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca.
Freezer dispara a discreción y aniquila parte de la multitud.

– “¡Así no conseguirás nada!” – insiste el Patriarca. – “¡Detente!” – suplica.
El Patriarca sufre en su interior la muerte de cada uno de sus compatriotas, pero sabe que no puede ceder ante el tirano.
Freezer hace caso omiso y sigue disparando.

– “¡Está bien!” – exclama una voz infantil – “¡Yo le ayudaré!”
Al oírlo, Freezer se detiene y busca al voluntario. Un pequeño namekiano surge de entre los aldeanos y avanza hacia el tirano.

– “Yo le llevaré hasta las aldeas donde se encuentran las Dragon Balls e invocaré a Polunga.” – dice el niño. – “Pero no haga daño a nadie más.”
– “No…” – se lamenta el Patriarca.
– “Al fin alguien que piensa en su gente…” – sonríe Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Cargo” – responde el namekiano.
– “¡Nos matará igualmente!” – interviene Dende.
Freezer mira a Dende y le reconoce.

– “Tú…” – murmura el demonio del frío.
– “¡Freezer es cruel y despiadado!” – insiste Dende. – “¡No te fíes de su palabra!”
– “No quiero morir otra vez” – responde Cargo con resentimiento. – “Proteger a nuestra gente debería ser más importante que las Dragon Balls”.
Freezer sonríe al ver que puede utilizar al namekiano.
Cargo da un paso al frente hacia el tirano.

– “¡Lo haré! ¡Pero deje en paz a los demás!” – repite Cargo mientras se arrodilla ante el tirano.
– “¿Cómo sé que vas a pedirle al dragón lo que yo te diga?” – le pregunta Freezer. – “Si vas a ayudarme, necesito una muestra de lealtad…”
– “Lo que sea” – responde Cargo.
– “Bien…” – sonríe el tirano. – “Mata al otro renacuajo” – exige, refiriéndose a Dende.
El patriarca se acerca a Cargo y le agarra del hombro.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca zarandeándole.
– “¡Silencio!” – exclama el tirano disparando su rayo mortal a la rodilla del jefe namekiano.
El Patriarca grita de dolor y cae al suelo sujetándose la rodilla.

– “¡Gran Patriarca!” – exclama Dende, que se apresura en socorrerle.
– “Estoy esperando…” – dice Freezer. – “¡Mátale!”
El joven namekaino alza su mano y apunta a Dende mientras llora.

– “Lo siento…” – murmura Cargo.
– “Estás sentenciando nuestra raza…” – dice el Patriarca. – “…y posiblemente el universo”.
En unos días, Freezer y sus hombres han conseguido reunir las Dragon Balls y han invocado a Polunga.
Freezer, tras recuperar su cuerpo y lograr la vida eterna, ha eliminado al Dragón, para que nadie pueda interferir en sus planes.

– “Ahora debe cumplir su palabra” – le dice el pequeño Cargo. – “Deje Namek en paz.”
– “Jujuju” – ríe Freezer con una maléfica sonrisa. – “Creo que hoy vas a aprender una lección importante, chico…”
El miedo y la culpa embargan al joven namekiano.

– “¡NO!” – exclama Cargo. – “¡Me ha prometido que…!”
El tirano alza su mano y hace volar a Cargo con su poder telepático. Cuando lo ha elevado varios metros, Freezer cierra su puño y el pequeño estalla en mil pedazos.

– “¿Fuegos artificiales para celebrar su regreso, señor Freezer?” – comenta un soldado brench.
– “Jujuju” – se ríe el tirano. – “Eso es solo un aperitivo. Los verdaderos fuegos de artificio empezarán ahora.”
La nave de Freezer se eleva hasta abandonar la atmósfera namekiana. El tirano sale al exterior por la escotilla superior y contempla el gran planeta verde.

– “Esta vez me aseguraré de que estalle al instante” – sonríe Freezer con ánimo de venganza, mientras alza su dedo y genera una gigantesca esfera de ki. – “¡Desapareced!” – grita al lanzar su ataque contra el planeta.
Una explosión sorda ilumina el espacio mientras el tirano ríe satisfecho.
Con la desaparición de Nuevo Namek y la muerte de Piccolo a manos de los androides en la Tierra, las Dragon Balls han dejado de existir en los Universos 3 y 5.

DBSNL // Capítulo 51: ¡Hajime!

DBSNL // Capítulo 51: ¡Hajime!
“Ya está aquí el Universo 7”
Nuestros amigos se encuentran en el jardín de la Corporación Cápsula, listos para partir. Son Goku y Beerus ponen la mano en el hombro de Whis y el resto se agrupan a su alrededor, agarrándose unos a otros para que el ángel los teletransporte al lugar del torneo.
Los que no participan les despiden con lágrimas en los ojos, pues saben lo importante que es el evento para el destino de su universo.

– “¡Nos vamos!” – dice Whis justo antes de desaparecer.
Nuestros participantes aparecen en mitad de una extensa área circular rodeada de vacío. Encima de ellos, una pequeña plataforma flota sobre el ring. En ella, el señor Zeno y el Sumo Sacerdote contemplan el escenario.

– “Ya está aquí el Universo 7” – informa el Sacerdote a Zeno.
– “¿El universo de Son Goku?” – pregunta el Dios.
– “Así es” – responde el ángel.


Dibujado por Ipocrito
Goku y sus amigos observan sus alrededores.

– “Qué lugar tan extraño…” – murmura Piccolo.
– “¿Esos participan?” – pregunta Goku al ver a varios grupos de participantes de otros universos. – “Parecen fuertes” – añade sonriendo.
– “Beerus” – dice Champa, llamando la atención de su hermano y haciéndole notar la presencia de Sidra, Hakaishin del Universo 4, como si le conocieran.
– “No va a ser fácil…” – murmura Beerus.
Trunks se da cuenta de que lleva algo pegado en el pantalón. La rana namekiana ha viajado con ellos. Trunks sacude su pierna de forma brusca hasta que la rana le suelta y huye rápidamente.
Goku sigue escrutando a sus adversarios, pero uno le llama especialmente la atención.

– “¿¡Ese es…!?” – dice el saiyajín sorprendido.
– “¿¡Cell!?” – exclama Gohan.
Cell, en su forma perfecta, oye a Goku y al resto y les mira.

– “¿Vosotros otra vez?” – dice el insecto.
Vegeta escudriña al insecto detenidamente.

– “No es el mismo Cell” – dice el saiyajín.
Mirai Trunks se acerca volando a nuestros amigos.

– “¡Hola a todos!” – saluda el mestizo.
Todos le reciben con cariño.

– “¿Preparado para el torneo?” – le pregunta Gohan.
– “No será nada fácil” – responde Trunks. – “Llevo un rato aquí y he estado observando al resto de participantes. Algunos parecen realmente fuertes”.
Uno de los participantes se acerca a nuestro grupo de amigos.

– “Jujuju” – ríe. – “Son Goku y Vegeta…”
– “¿¡Freezer!?” – se sorprende Goku al ver al Hakaishin del Universo 3.
– “Será un placer matarte otra vez, Freezer” – fanfarronea Vegeta.
– “¡Ni lo sueñes!” – le interrumpe Goku. – “¡Esta vez me toca a mí luchar contra él!” 
Freezer se siente menospreciado por los saiyajín y está a punto de estallar, cuando se da cuenta de que reconoce a alguien entre el grupo de participantes de Universo 7.

– “¿Zamas?” – se extraña Freezer.
Pero Zamas no parece conocer al tirano más allá de haberle visto por la bola de cristal cuando luchó contra Goku y Vegeta en la Tierra.
El Dai-Kaioshin del Universo 3 se acerca al grupo.

– “¿¡Otro Zamas!?” – se sorprende Goku al verle.
– “¿¡Es el Dai-Kaioshin!?” – exclama Piccolo.

Dibujado por The-Radger457

El Dai-Kaioshin Zamas se dirige sólo a su contrapartida del Universo 7.

– “¿Un simple Kaioshin?” – le dice. – “Parece que hemos progresado más en otros universos…” – añade señalándole al Hakaishin del Universo 5, de pie junto a Mojito.
– “¿¡Un Hakaishin!?” – exclama atónito Zamas al verse en esa posición. – “¿Cómo puede ser?”
El Hakaishin Zamas tiene en su mano algo similar a una bola de chicle rosa.

– “¿Acaso eso es…?” – dice Piccolo inquieto.
– “Soy yo” – confirma Mr Bu.

Dibujado por The-Radger457
Son Gohan llama la atención de Goku.

– “Papá” – dice Gohan. – “Ese lleva una ropa parecida a la tuya cuando llegaste de Namek…”
– “¡Es un habitante de Yadrat!” – dice Goku tras echarle un vistazo. – “¡Y esos dos que le acompañan son del planeta Metamor!” – añade.
El Sumo Sacerdote interrumpe la conversación al hablar a todos los participantes.

– “Colocaos en los sectores delimitados para vuestros respectivos universos” – dice refiriéndose a unas líneas marcadas el suelo que limitan el territorio para que cada universo empiece a la misma distancia del resto. – “Voy a recordaros las normas por última vez…”
Son Goku ignora al Sacerdote mientras sigue observando al resto de participantes.

– “Esos de ahí tienen un ki extraordinario…” – murmura mientras observa al grupo del Universo 2.
– “Visten a conjunto” – añade son Gohan. – “Posiblemente tengan un buen trabajo en equipo… Aunque su ropa es algo ridícula.”
– “¿Y tú hablas de ropa ridícula, Great Saiyaman?” – se burla Trunks.
– “¡No es lo mismo!” – exclama Gohan avergonzado.
Vegeta observa a los demonios del frío del Universo 1 y a los seres que estos llevan en correas.


– “¿¡Esos son saiyajín!?” – exclama al ver su cola, apretando el puño con rabia al ver a seres de su misma raza esclavizados de esa forma.
– “¡Vegeta!” – le llama la atención Piccolo. – “No pierdas el enfoque”.

Dibujado por Ipocrito
El Sacerdote termina su discurso y el resto de ángeles se elevan y se sitúan a su lado.

– “El señor Zeno espera ver un evento entretenido, así que no os contengáis” – dice con la sonrisa típica de los ángeles.
– “¿Recordáis el plan?” – dice Son Gohan.
– “¡Sí!” – responden todos al unísono.
– “¡Va a empezar el torneo!” – dice el Daishinkan. – “¡Hajime!”