ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Reclutas

Boku no Patrolman / Parte IV: Reclutas

 “¿Cómo os llamáis?”

Por megafonía, Calamis anuncia novedades.

– “Tenemos un invitado en el palco.” – dice el patrullero. – “El señor Freezer busca reclutar a un soldado para sus Fuerzas Especiales… y el mismísimo Capitán Ginyu evaluará a los aspirantes.”

Jaco se queda pasmado ante tal anuncio.

– “¡¿FREEZER?!” – exclama el aridzuko. – “¿Qué tiene que ver el Imperio con el examen?”

Ginyu, en el centro de la falsa ciudad que funciona como área de examen, espera sus oponentes.

– “Nadie se atreve, ¿eh?” – piensa el soldado. – “Era de esperar…”

Pero de repente, alguien aparece frente a él. Es el aspirante zoon.

– “Un zoon…” – murmura Ginyu. – “Qué interesante…”

El extiende su brazo hacia Ginyu y lo sujeta con la otra mano.

– “¡HA!” – exclama al disparar un proyectil de ki.

El disparo se dirige muy rápidamente hacia el objetivo, pero Ginyu lo desvía con un sencillo revés.

El zoon parece sorprendido.

– “Un ataque directo…” – dice Ginyu. – “Era potente, pero demasiado ingenuo. ¿Pretendes sorprender al Capitán de las Fuerzas Especiales con algo así?”

De repente, como un rayo azul, el butir ataca por la espalda al simiesco enemigo, propinándole una patada doble en la nuca y haciendo que Ginyu de un paso hacia delante.

El butir de una voltereta en el aire y aterriza junto al zoon.

– “Ya veo…” – sonríe Ginyu. – “Pero solo tengo un puesto en el equipo…”

– “¿Quién ha dicho que yo quiera unirme?” – sonríe el zoon.

– “¿Eh?” – se sorprende Ginyu.

Los dos aspirantes de la patrulla sonríen.

Calamis y Gicchin, en el puesto de mando, se miran de reojo y después miran a Freezer, que observa el combate en silencio.

Los otros participantes se han quedado petrificados. No se atreven a actuar y se dedican a observar el combate.

Ginyu observa detenidamente a los dos jóvenes.

– “Tenéis agallas…” – dice el Capitán. – “¿Cómo os llamáis?”

– “Pui-pui” – revela el zoon.

El butir presume de músculos.

– “¡Yo soy el huracán azul del planeta Butir!” – exclama el joven. – “¡Burter!”

Ginyu sonríe.

– “Me gusta tu actitud…” – le dice el Capitán a Burter. – “Pero te falta práctica… ¡TE ENSEÑARÉ CÓMO SE HACE!”

Pui-pui se pone en guardia, preocupado.

Ginyu, en lugar de atacar, presume en distintas y extravagantes poses de pelea.

– “¡¡SOY EL LÍDER DE LAS FUERZAS ESPECIALES IMPERIALES!!” – exclama el gorila. – “¡¡EL ETERNO CAPITÁN GINYU!!”

Todos los presentes se quedan en silencio.

Gicchin y Calamis miran a Freezer de reojo. Una gota de sudor frío recorre la frente del hijo del Emperador.

– “Si hacéis un comentario, os mato a todos.” – refunfuña Freezer.

Pui-pui no reacciona. Siente vergüenza ajena.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta el zoon.

El butir parece impresionado.

– “Es temible… Está a la altura de su leyenda… ¡Me atrevería a decir que la supera!” – piensa el joven Burter.

El gorila decide atacar. Sin previo aviso y con un movimiento veloz, se presenta frente al zoon y le propina un puñetazo que lo lanza contra un edificio cercano.

Ginyu dispara una onda de energía a Burter, pero éste usa su velocidad para evitar el impacto.

– “Eres rápido…” – piensa Ginyu.

De repente, un disparo directo sorprende al Capitán e impacta contra su abdomen; ha sido Pui-pui, que ya se ha repuesto del golpe.

– “Resistente…” – piensa Ginyu.

Burter embiste a Ginyu y le propina una patada en la mejilla. El Capitán agarra el pie del butir y lo estampa contra el suelo.

El zoon ataca y propina un puñetazo en la cara de Ginyu.

El Capitán está por encima del nivel de los muchachos y ni se esfuerza en defenderse.

Ginyu golpea al zoon en el abdomen y éste se retuerce de dolor.

– “Me pareces demasiado serio para mi equipo…” – dice el gorila.

– “No quiero formar parte de tu estúpido equipo…” – protesta Pui-pui, que escupe sangre al suelo.

Ginyu agarra la cabeza del zoon y le propuna un rodillazo en la nariz.

– “¡AAH!” – grita de dolor Pui-pui.

El Capitán agarra de nuevo la cabeza del zoon por detrás y lo estampa contra el suelo.

– “Faltarme al respeto a mí es faltar al respeto al señor Freezer…” – dice el simio. – “Y eso se paga caro.”

El gorila, sin soltar la cabeza de Pui-pui, la estampa repetidas veces contra el suelo.

Los golpes hacen temblar la falsa ciudad. Los presentes cierran los ojos para no ver tan salvaje tortura.

Jaco contempla la escena aterrado.

– “¿Por qué?” – se pregunta el aridzuko. – “¿Por qué se permite esto? ¿Qué están haciendo los organizadores? ¡¿Por qué no interviene el gran Gicchin?!”

Gicchin, en el puesto de control, cierra los ojos y respira hondo. Calamis tiene que mirar para otro lado.

Freezer ni se inmuta.

Los golpes continúan.

Burter, aún en el suelo, detrás de Ginyu, se plantea intentar sorprenderlo. El Capitán, sin dejar de golpear a Pui-pui, le habla.

– “Si quieres formar parte de mi escuadrón, aquí tienes mi primera orden…” – dice Ginyu. – “No hagas nada.”

Burter, asustado, traga saliva y no reacciona.

Jaco aprieta los puños con rabia.

– “Basta…” – refunfuña el aridzuko. – “Ya basta…”

Los golpes continúan.

– “¡¡YA BASTA!!” – exclama Jaco.

El aidzuko corre hacia Ginyu y Pui-pui, pero antes de poder hacerlo, Gicchin aparece en el centro del campo de entrenamiento y agarra la mano de Ginyu.

– “¿Eh?” – se sorprende el Capitán.

– “Ya es suficiente.” – dice Gicchin.

Freezer, al ver a Gicchin en el terreno de examen, mira a su lado, dónde este estaba antes.

– “Impresionante…” – piensa el tirano. – “Muy impresionante…”

Ginyu y Gicchin se miran a los ojos.

– “¿Te atreves a interferir?” – dice el Capitán.

– “El castigo que ha recibido es suficiente.” – dice Gicchin. – “No volverá a faltar a tu señor.”

– “¿Mi señor?” – frunce el ceño Ginyu. – “También es el tuyo…”

En el centro de mando, Berriblu y Kikono observan lo ocurrido.

– “Esto no es bueno…” – dice Kikono. – “No nos conviene enemistarnos con la Patrulla Galáctica…”

– “¿Tienes miedo, Kikono?” – se mofa Berriblu.

– “Son aliados queridos por el Rey Cold.” – dice el anfibio. – “Nos facilitan el trabajo…”

– “No he dicho que no tengas razón” – sonríe la mujer.

Ginyu y Gicchin están de pie, cara a cara, desafiantes.

Freezer da un paso al frente.

– “¡GINYU!” – exclama el tirano. – “¡RETÍRATE!”

Tanto Ginyu como Gicchin se sorprenden ante la petición del tirano.

– “Señor Freezer…” – murmura el Capitán.

Freezer da la espalda a todos.

– “Ha sido un placer visitar Aridzuka” – sonríe el demonio del frío antes de abandonar la sala.

Ginyu, sin dejar de mirar de reojo a su contrincante, le da la espalda.

– “Vamos, chico.” – le dice a Burter.

El Capitán emprende el vuelo para reunirse con su señor.

El butir se pone en pie y se queda un instante desconcertado, dudando, pero no tarda en agachar la cabeza y seguir a Ginyu.

HOY NO HAY CAPÍTULO

Hoy no habrá capítulo. Lo siento mucho, pero no he tenido tiempo esta semana.

Planeo tener capítulo de \”Boku no Patrolman\” el viernes y el domingo DBSNL, como siempre.
Disculpad las molestias. 
Si todo va bien, \”DBZ/S – Saga Black Reimagined\” volverá la semana que viene 🙂

DBSNL // Capítulo 196: Escuela Ma

DBSNL // Capítulo 196: Escuela Ma

“Tú y yo pasaremos un tiempo a solas…”

Jaakuna Kaze se pone en pie con el orgullo herido

– “¿Cómo es posible que exista un mortal con esta fuerza…?” – refunfuña entre dientes. – “No… No es posible… ¡¿ACASO ERES UN DEMONIO?!”

Son Gohan aparece a su espalda.

Kaze se revuelve rápidamente, desesperado, y propina un puñetazo en la cara del mestizo. Los vientos que rodeaban su puño estallan… pero el mestizo sigue erguido e impertérrito.

– “¿Eh?” – se asusta el diablo.

– “No soy un demonio…” – sentencia el mestizo. – “… pero fui entrenado por uno.”

Gohan propina un puñetazo en la cara de Kaze que lo lanza a varios metros de distancia. Allí lo intercepta y lo patea hacia el cielo.

– “¡¡MASENKO!!” – dispara el mestizo.

El ataque se aproxima rápidamente al enemigo.

– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita aterrado Jaakuna Kaze.

Una gran explosión tiene lugar en el cielo.

En la ciudad, la evacuación casi ha terminado. Ten Shin Han, Krilín y Daigan observan el estallido en el horizonte.

– “El poder de Gohan es extraordinario…” – dice Ten.

– “Sí… pero tengo un mal presentimiento…” – añade Krilín.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Ten Shin Han.

– “No lo sé.” – responde su amigo. – “Pero viene de esa dirección.” – señala en el lado opuesto a la pelea.

En la nave, Baicha ha entrado en los camerinos y puede ver una luz roja nacer del cajón de la mesita de Son Gohan.

El chico, curioso, lo abre. Frente a él, un diamante rojo que brilla intensamente.

Baicha está asombrado ante el resplandor del cristal, que se refleja en sus ojos.

– “Oooh…” – murmura el terrícola.

El combate continúa. Jaakuna Kaze aparece envuelto en una esfera de vientos fuertes girando a su alrededor.

– “No subestimes el poder de mis vientos…” – gruñe el demonio.

Gohan no parece impresionado.

En Dorakiya, Janemba sigue en pie. Hit ha sido noqueado. Madas, Ub, Pan y Bra han abandonado el combate y se dirigen a la nave de Shula. El ira-aru ha recibido un duro castigo por parte del demonio.

Reitan y Trunks están en guardia frente al enemigo, pero muy cansados.

– “¿Tienes algún plan?” – pregunta Reitan.

– “Me he quedado sin ideas…” – dice el mestizo.

– “Entonces solo nos queda atacar de frente…” – dice el herajín.

Reitan reclama su espada con un hilo de ki y ahora los dos guerreros empuñan sus armas.

– “¡¡VAMOS!!” – exclama el herajín, que se transforma.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín y se une a Reitan; ambos cargan contra Janemba de frente. El diablo sonríe, viéndose ya victorioso.

Shula, malherido, se pone en pie. Su brazo metálico chispea, pero parece seguir en funcionamiento.

– “Tengo que absorberlo…” – dice el ira-aru.

Hit, también en un estado deplorable, se acerca a Shula.

– “¿Te valdría con una muestra?” – pregunta el asesino.

Mientras tanto, Trunks y Reitan intentan lastimar al demonio, que deja pasar sus espadas sin recibir daño.

Janemba agarra del cuello a Reitan y le propina un cabezazo, dejándolo aturdido. Luego le agarra el pie con su cola y lo lanza contra el suelo.

– “¡REITAN!” – exclama Trunks.

Janemba patea a Trunks hacia el cielo y lo persigue.

El mestizo recupera la estabilidad y se pone en guardia.

– “Bastardo…” – gruñe el hijo de Vegeta.

– “¡TRUNKS!” – exclama Reitan.

El mestizo mira al herajín y se topa con la espada de Reitan volando directamente hacia él; la agarra instintivamente.

Janemba carga contra Trunks.

El saiyajín, ahora armado con dos espadas, la de Whis en la mano derecha y la de Reitan en la izquierda, embiste también al demonio.

Con movimientos giratorios amplios, Trunks logra mantener a Janemba a raya, pero sin causarle ni un solo corte.

El mestizo carga de nuevo y lanza la espada de Whis hacia el enemigo. Éste la deja pasar de largo.

Trunks prepara el arma Reitan en su hombro opuesto, el derecho, cogiendo fuerzas para un fuerte espadazo… pero, de repente, Trunks abre su mano derecha y reclama su arma katchín.

La espada de Whis regresa y sorprende al demonio, que salta en el último instante para librarse del ataque, pero no puede evitar perder un trozo de cola.

Trunks intenta propinarle el espadazo con el arma del herajín, pero Janemba se torna intangible. Trunks ha fracasado. 

Janemba, furioso, apunta al mestizo con su mano derecha.

– “¡¡GYAAAAH!!” – dispara el enemigo.

Un ataque de ki verde engulle al mestizo y lo empuja hasta el suelo, explotando con el impacto.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Reitan.

En tierra firme. Shula usa su brazo para absorber el fragmento de Janemba.

Un vial aparece en el hombro del ira-aru, lleno de un líquido morado.

– “Te tengo…” – sonríe Shula.

Janemba mira al enemigo, confuso, sin saber lo que pretende con esa acción, pero enfadado por no poder recuperar su cola.

El demonio alza su mano hacia el cielo y prepara un poderoso ataque de energía.

De repente, Hit aparece detrás de él y lo inmoviliza.

– “¿EH?” – se sorprende el demonio.

– “¡HIT!” – exclama Trunks. – “¡¿QUÉ HACES?!”

Janemba intenta liberarse usando sus habilidades transtemporales y transdimensionales, pero cada vez que las activa, parece que ocurra un pequeño “glitch” y no logra soltarse.

– “Mis habilidades temporales pueden contenerte…” – le dice Hit. – “Estamos anclados en este momento. Cada vez que intentas liberarte, retrocedemos al instante en el que te he inmovilizado…”

Trunks se preocupa por su compañero.

– “¡Aléjate de él!” – exclama el mestizo. – “¡HIT!”

El asesino mira al hijo de Vegeta.

– “No puedo hacer eso.” – dice Hit. – “Nos mataría a todos.”

– “Hit… ¡No hagas una tontería!” – exclama Trunks.

– “No tengo energías para encerrarle como a Mojito.” – dice el asesino. – “No tengo otra opción. Vagaremos juntos en otra dimensión.”

Los ojos de Trunks se llenan de lágrimas.

– “Hit…” – dice el mestizo. – “¡No puedes dejarme! ¡Tus hijos! ¡Tu venganza!”

– “Lo dejo todo en tus manos, Trunks.” – dice el asesino. – “Cuida de mi familia.”

– “¡HIT! ¡NO!” – insiste el mestizo.

Reitan y Shula asisten perplejos al suceso.

El cuerpo de Hit empieza a brillar con energía electrizante morada y ésta no tarda en rodear también a Janemba.

El asesino recuerda una de las últimas charlas con Strai; los dos sentados en el portal de su cabaña.

– “Huiremos.” – dice Hit. – “Escaparemos a otro sistema.”

– “No podemos escondernos siempre, Hit.” – dice Strai. – “En algún momento, la guerra nos alcanzará. Alguien va a tener que luchar.”

– “No tenemos que ser nosotros.” – insiste el asesino.

– “Pero si no peleamos nosotros, tendrán que hacerlo nuestros hijos.” – dice Strai.

El asesino sonríe.

– “Tenías razón, Strai.” – murmura Hit. – “Siempre la tienes…”

Janemba intenta revolverse sin éxito.

– “Tú y yo pasaremos un tiempo a solas…” – dice Hit, susurrando al oído del demonio.

La intensidad del brillo aumenta rápidamente hasta que, sin previo aviso, desaparece por completo, dejando el planeta en silencio.

– “Hit…” – murmura Trunks. – “¡HIIIT!” – grita al cielo.

En Tritek, Kaze ha invocado un arma demoníaca; una espada larga que termina en forma de hoz, con una punta hacia abajo. Con ella intenta ensartar a Gohan, pero éste esquiva los ataques sin problemas.

– “Puede que fueras un cataclismo para los namekianos…” – dice el mestizo. – “Pero para mí eres solo basura.”

Gohan propina un “uppercut” en la barbilla al enemigo que lo levanta del suelo. 

Kaze retrocede y sonríe mientras sangra por la boca.

– “Aún no he terminado…” – dice el demonio.

El dragón apunta al Gohan con su espada y un viento huracanado gira alrededor del arma.

De repente, el mestizo siente que le cuesta respirar cada vez más.

– “Por eso me llaman Jaakuna Kaze; el viento maldito.” – dice el demonio. – “¡Voy a vaciar de aire tus pulmones!”

Gohan se agarra la garganta, asustado. Intentan inspirar, pero no puede. El mestizo siente que el aire sale de su boca.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Kaze. – “¡¡MI SEÑOR ESTARÁ CONTENTO!! ¡Incluso puede que me otorgue el puesto de Dabra!”

De repente, un Kienzan se aproxima a toda velocidad por la espalda del enemigo, que instintivamente lo intercepta con su arma, disipándolo.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Kaze.

Krilín ha intervenido.

El flujo de aire se ha detenido, y así Gohan puede volver a respirar.

– “Krilín… Gracias…” – dice el mestizo.

– “Has bajado la guardia, Son Gohan.” – sonríe el terrícola.

Kaze, furioso al ver que su plan a fracasado, alza su espada contra Krilín.

– “¡¡INSECTO ENTROMETIDO!!” – grita el dragón.

Gohan detiene su brazo, agarrándole.

– “Se acabó, demonio.” – dice Gohan.

El mestizo aprieta el antebrazo del dragón hasta que éste, con un grito de dolor, suelta la espada.

Gohan propina un puñetazo al demonio sin dejar de sujetarle el brazo, lo que provoca que, al salir despedido, su extremidad se desgarre.

– “¡¡GYYYAAAAAH!!” – grita el diablo.

Gohan le devuelve el brazo cercenado.

El demonio lo agarra instintivamente.

El mestizo apunta a Kaze con su mano derecha mientras sujeta esa muñeca con la izquierda.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara el mestizo una onda de ki amarilla con destellos morados.

El ataque engulle al enemigo y lo desintegra.

Mientras tanto, en la nave, Baicha tiene la Bella Durmiente en sus manos y la observa detenidamente.

De repente, el cristal brilla con más intensidad. Baicha oye un grito desesperado de alguien atormentado y siente un dolor emocional extremo; visiones borrosas del cataclismo de Namek y de Tritek en llamas.

Ten Shin Han ha llegado a la nave y entra en la habitación, encontrando a Baicha escondido en un rincón y el cristal rojo en el suelo.

– “¿Qué ha pasado?” – dice Ten. – “Eso es… es el cristal de Uranai Baba…”

El terrícola se agacha para recogerlo, pero al tocarlo siente lo mismo que sintió el hijo de Yamcha.

– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta el terrícola, que ha dejado el cristal en el suelo.

En el campo de batalla, un gran surco es todo lo que queda. La Dragon Ball de dos estrellas en el suelo.

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Práctica

Boku no Patrolman / Parte III: Práctica

“Así que esto es Aridzuka…”



Jaco y el resto de aspirantes que han aprobado la fase teórica se preparan para la parte práctica en el campo de entrenamiento Delta; un terreno rectangular amurallado con paredes de acero que no dejan ver el interior. 

Los participantes esperan frente a una gran puerta metálica. La megafonía explica las normas de la prueba.

– “¡Atención, aspirantes!” – exclama Calamis. – “¡La prueba consiste en lo siguiente!”

Jaco está sudando de los nervios.

– “Cada uno de los participantes deberá rescatar a toda la gente que pueda de una situación de emergencia.” – continúa Calamis. – “Seguid los manuales y salvad el máximo de supervivientes posibles.”

Las compuertas se abren.

– “¡Buena suerte!” – sentencia el agente.

Los participantes entran en el recinto y descubren una ciudad en ruinas. Muchos aspirantes quedan desconcertados.

– “¡¿Qué es esto?!” – se sorprende Jaco. – “¡Parece real!”

Algunas zonas están en llamas. Los edificios están derruidos. Es un escenario de caos total, como si un ataque terrorista hubiera tenido lugar.

Los jóvenes se adentran en la zona de conflicto.

– “¡Ayuda!” – exclama una voz de niño.

Jaco se da cuenta de que un niño robótico está pidiendo ayuda.

– “¡Un superviviente!” – piensa el aridzuko. – “¡Tranquilo!” – exclama. – “¡Yo te salv…!”

Jaco corre hacia el chico, pero antes de poder dar el primer paso, alguien ha llegado como un rayo azul hasta el chico y lo ha cogido en brazos, elevándolo sobre la ciudad, libre de cualquier peligro.

– “¡¡Qué velocidad!!” – exclama Jaco, asombrado.

Un guerrero del planeta Butir, de piel color azul y ojos rojos, ha salvado al niño.

Jaco busca una nueva persona a la que socorrer.

– “¡Estoy atrapado!” – grita una voz. – “¡Ayudadme!”

El aridzuko busca el origen de la súplica hasta que logra encontrarlo.

– “¡Aquí está!” – exclama Jaco, que empieza a mover rocas de una en una. – “¡Yo le salvaré! ¡No se preocupe!”

El guerrero zoon aterriza junto a Jaco y lo aparta de un empujón.

– “Yo me encargo.” – dice el zoon. – “Vete a estorbar a otra parte.”

Jaco aprieta su puño con rabia durante un instante, pero enseguida se calma.

– “Está bien” – asiente el aridzuko, que sale corriendo hacia otra parte en la que se requiera su ayuda.

Desde una cabina de supervisión, Calamis y otros patrulleros estudian a los aspirantes.

– “El zoon y el butir parecen ser los mejores candidatos.” – dice Calamis, sentado en una silla, observando a los participantes a través de múltiples monitores. – “Luego están estos tres, que son bastante decentes…” – señala a otros contendientes.

– “Son hábiles, pero caóticos…” – murmura el héroe. – “Falta disciplina.”

Gicchin está de pie junto a Calamis. Su atención está puesta en otro candidato.

– “¿Y el aridzuko?” – pregunta el héroe. – “Nunca había visto a uno en estas pruebas…”

– “Pasó el examen teórico con buena nota.” – dice Calamis. – “Pero es imposible que apruebe el práctico… Le ofrecimos una plaza de administrativo, pero la rechazó.”

Jaco intenta socorrer a víctimas, pero siempre se le adelanta alguien.

Cerca de su posición, Monna protege a uno de los heridos con su orondo cuerpo, en el que rebotan los escombros que se iban a precipitar sobre él.

– “Todo el mundo está trabajando duro…” – piensa Jaco. – “¿Voy a suspender? ¿Después de haber trabajado tanto?”

De repente, una nave imperial sobrevuela la zona, sorprendiendo a todos los participantes.

– “¡¿El Imperio?!” – dice Jaco, confuso.

Calamis informa a Gicchin.

– “Señor…” – dice el patrullero, poniendo el aterrizaje en pantalla.

– “Que el examen continúe.” – responde el héroe. – “Yo me ocuparé de ellos.”

Todos los aspirantes se han detenido. Algunos siguen mirando al cielo, sorprendidos; otros se miran entre ellos sin sabe qué hacer.

La voz de Calamis interrumpe por megafonía.

– “¡Que continúe el examen!” – dice el patrullero.

En el puerto espacial de Aridzuka, la nave del Imperio ha tomado tierra. Varios operadores acuden a recibirla. La compuerta se abre y ellos, asustados e impresionados a partes iguales saludan con una gran reverencia.

Freezer, en su forma más reducida, sale de la nave.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el hijo del Emperador. – “Así que esto es Aridzuka…”

Dos personajes escoltan al tirano. A la derecha de Freezer, una pequeña criatura de aspecto anfibio, de piel amarilla y dos antenas sobre la cabeza, luce un vestido azul y una armadura pre-tsufur que le cubre el pectoral. A la izquierda del hijo de Cold, un personaje femenino de baja estatura, tez azul y arrugada, cabello lila peinado en forma de casco con flequillo.

– “Es un planeta próspero…” – dice la mujer.

– “Al Rey Cold le gustaría que siguiera así…” – añade el ser amarillo.

Freeze sonríe.

– “No te preocupes, Kikono.” – dice el demonio del frío. – “Solo hemos venido a dialogar.”

– “Usted no destaca por sus dotes políticos, señor…” – dice la mujer.

Freezer la mira de reojo; una mirada que helaría la sangre de cualquiera, pero que no parece afectar a esta mujer.

– “Te permito estas insolencias por el aprecio que te tiene mi padre…” – dice el demonio. – “Pero no me tientes… No va a estar siempre para protegerte, Berriblu…”

– “Y entonces habrá acabado mi labor.” – sonríe ella.

Un tercer escolta los sigue; es un hombre grande parecido a un simio sin pelo y pequeñas alas emplumadas blancas en la espalda. No dice nada.

En ese instante, Gicchin aterriza frente a los tres extranjeros, llamando su atención.

– “¿A quién tenemos aquí?” – pregunta Freezer, con ironía.

– “El héroe del sector…” – dice Kikono.

– “El gran Gicchin…” – murmura Berriblu.

Gicchin no parece intimidado.

– “¿Qué os trae por Aridzuka?” – pregunta el patrullero.

Freezer frunce el ceño.

– “¿Esas son formas de dirigirse al hijo del Rey Cold?” – increpa Berriblu.

Gicchin y Freezer se mantienen la mirada. La tensión es palpable.

De repente, el patrullero hace una reverencia.

– “Bienvenido a nuestro planeta, señor Freezer.” – saluda Gicchin.

Freezer y sus hombres sonríen.

– “Eso está mejor…” – fanfarronea el tirano.

– “¿En qué puedo servirle?” – dice Gicchin, entre dientes.

El examen continúa. Jaco sigue perdido, sin poder lograr salvar a nadie, pero no por eso deja de intentarlo.

– “¡Tengo que salvar a uno!” – se repite el aridzuko. – “¡Al menos a uno!”

En la cabina de supervisión, Gicchin regresa acompañado por Freezer y sus escoltas. Los patrulleros se ponen en pie al ver al tirano.

– “¡Señor Freezer!” – saluda nervios Calamis. – “No le esperábamos…”

– “¿Cómo van las pruebas?” – pregunta el tirano.

– “Es un buen año…” – dice Calamis. – “La Patrulla va a incorporar a unos cuantos candidatos que…”

– “¿Quién es el mejor?” – pregunta Freezer.

– “¿Eh?” – se extraña Calamis. – “Pues…”

El patrullero teclea en la computadora y las cámaras muestran al zoon y al butir.

– “Estos dos son muy buenos.” – dice Calamis. – “Sus cifras son realmente notables…”

Freezer sonríe y mira de reojo al gigantón.

– “¿Alguno te interesa, Capitán Ginyu?” – pregunta el tirano.

El simiesco solado observa los monitores.

– “Tendría que verlos en acción…” – dice Ginyu.

– “Haz lo que debas.” – responde Freezer.

Calamis se pone nervioso.

– “Pero… ¡el examen!” – protesta el patrullero. – “¡Ellos…!” – mira a Gicchin, buscando su reacción.

El héroe del sector niega con la cabeza. Calamis se calma.

En el terreno de prácticas, de repente, Ginyu aterriza en mitad de la ciudad.

– “¿Quién es ese tipo?” – se pregunta el zoon, que está cerca de allí.

– “¿Es parte del examen?” – se pregunta Jaco, que lo ve desde la distancia.

Ginyu sonríe con picardía.