DBSNL // Capítulo 200: Heeter
“No hagas nada estúpido…”
En Jung, nuestros amigos han aterrizado en una planicie
– “Oro azul…” – dice Pino al observar el brillo azulado que cubre el planeta.
Gohan, Pino y Krilín se disponen a salir del vehículo.
– “Quedaos en la nave.” – dice Gohan. – “No es necesario que vayamos todos.”
Ten Shin Han asiente.
– “Cuidaré de ellos.” – dice el maestro de Artes Marciales.
Gohan, el Número 16 y Krilín emprenden el vuelo.
Muy lejos de allí, en el planeta Kabocha, Trunks, Shula, Reitan y Lemin han aterrizado en las afueras de una ciudad en ruinas y salen de la nave.
– “¿Por dónde empezamos?” – pregunta Trunks.
Reitan parece inquieto.
– “Me quedaré protegiendo la nave.” – dice el herajín.
– “¿Protegiéndola?” – se extraña Shula.
Lemin mira de reojo al herajín, con desconfianza.
Trunks se acerca a Reitan en tono conciliador.
– “¿Qué te ocurre?” – pregunta el saiyajín. – “Desde que nos dieron la misión estás muy irascible…”
– “No me gusta este lugar…” – protesta el herajín.
De repente, un ki sorprende a los presentes.
– “Alguien se acerca.” – murmura Shula.
Frente a ellos, la mujer pirata con rastas aterriza.
– “Hola, muchachos…” – saluda ella. – “Hola, Reitan.”
Shula y Trunks miran a su compañero, sorprendidos de que la mujer le conozca. Reitan frunce el ceño, incómodo.
En Jung, Gohan, Pino y Krilín sobrevuelan la zona y pronto se topan con un desfiladero artificial del que provine una escandalera.
– “¿Qué estará pasando ahí?” – se pregunta Gohan.
– “No seamos imprudentes…” – dice Krilín. – “Lo más sensato es buscar la Dragon Ball y…”
Gohan desciende. Pino lo sigue.
– “Maldita sea…” – protesta Krilín, que se resigna y se une a sus amigos.
Los tres aterrizan en el fondo del desfiladero. Soldados de armadura carmesí hacen guardia. Gente de múltiples razas trabaja picando piedra, muchos de ellos vestidos con harapos y con pintas de pordiosero.
Los gritos provienen de un soldado, que castiga con un látigo de energía a un anciano beppan muy cansado, que sufre de rodillas la penitencia a la que lo han sometido.
– “¡¡¿CREES QUE PUEDES DESCANSAR CUANDO QUIERES?!!” – grita el soldado, que azota al viejo. – “¡¡ESTÁS AQUÍ PARA TRABAJAR!! ¡¡AGRADECE QUE SIGUES VIVO!!”
Cuando va a azotar de nuevo al viejo, sin previo aviso, el soldado sale disparado y se estampa contra un muro, quedando incrustado en él; falleciendo en el acto. Gohan le ha propinado una patada por sorpresa. El látigo cae al suelo y se desactiva, quedando reducido a un cilindro metálico de unos veinte centímetros.
Una decena de soldados, alarmados por el estruendo, corren a ver lo ocurrido y pronto rodean a nuestros amigos.
Krilín socorre al anciano, mientras Gohan y Pino lo escoltan.
Los soldados desenfundan sus artefactos, pero estos al activarse revelan espadas de energía.
– “No queremos problemas.” – dice Pino.
Gohan aprieta sus puños con rabia.
– “Miserables…” – gruñe el mestizo. – “Esclavizar a esta gente…”
Gohan da un paso al frente y los soldados se ponen en guardia.
– “¡NO TE MUEVAS!” – exclama uno.
El mestizo alza su mano y con un empujón de energía hace saltar por los aires a varios enemigos.
– “¡MISERABLE!” – exclama otro soldado, que carga contra el mestizo.
Pero la voz de un superior lo detiene.
– “¡¡ALTO!!” – exclama el hombre de los Heeters.
Sus hombres se frenan sin dudar.
– “¡Estos hombres son invitados del señor Heeter!” – anuncia el superior. – “¡Son bienvenidos!”
– “¿Eh?” – se extrañan nuestros amigos.
– “Por favor, acompáñenme.” – añade el tipo haciendo una reverencia.
Nuestros amigos se miran entre ellos y luego siguen al soldado.
En Kabocha, la mujer se ha presentado ante Trunks y sus amigos.
– “Bienvenidos al planeta Kabocha.” – dice ella. – “El señor Nádor me envía para recibiros.”
– “¿Ha dicho Nádor?” – frunce el ceño Trunks, que ha oído ese nombre en la Patrulla.
– “Esto será un problema…” – murmura Shula.
La mujer sonríe.
– “¿No vas a presentarme a tus nuevos amigos, Reitan?” – dice ella en tono burlón.
El herajín parece nervioso.
– “¿De qué la conoces, Reitan?” – pregunta Trunks.
El cazarrecompensas ignora a Trunks.
– “No he venido a pelear, Macki” – dice Reitan.
– “Eso ya lo imagino…” – responde ella. – “No serías tan idiota.”
– “Déjanos hablar con el señor Nádor.” – dice Trunks. – “Nos iremos sin causar problemas.”
Macki ríe en tono burlón.
– “Aún no lo entendéis, ¿verdad?” – dice ella.
La mujer extiende su mano y dispara una esfera de ki verde. Nuestros amigos evaden el ataque saltando por los aires, pero la nave tek-tek es destruida
– “¡La nave!” – exclama Trunks.
– “Maldición…” – gruñe Shula.
Reitan agarra su espada, pero antes de poder desenvainar, Macki aparece a su espalda y le propina un golpe con sus puños unidos como un martillo.
El herajín se estrella contra el suelo.
– “¡REITAN!” – exclama Trunks.
Shula apunta a la mujer con su cañón de antebrazo y no duda en disparar, pero ella se revuelve y repele el golpe con una patada, desviándolo hacia el cielo.
Lemin aterriza en una colina cercana y se limita a observar.
Macki embiste a Shula, que con su brazo metálico se protege de una terrible patada que lo empuja contra una montaña cercana en la que se estrella.
Trunks lleva la mano a su espada, pero recuerda que la dejó en Dorakiya como fianza por la nave.
– “Maldición…” – protesta el mestizo.
Macki se abalanza sobre él y se dispone a propinarle un puñetazo, pero Trunks lo esquiva en el último momento y contraataca de la misma forma, sorprendiendo a su adversaria, que aún así logra esquivar el golpe sufriendo solo un pequeño arañazo en la mejilla.
Ambos guerreros retroceden a la vez y descienden, tomando tierra.
– “Hmmm…” – sonríe Macki.
La mujer se limpia la herida con el pulgar y observa como éste se ha manchado de sangre.
– “Eres hábil…” – dice ella. – “¿Quién eres?”
Trunks se pone en guardia.
– “Eso debería preguntar yo…” – dice el mestizo. – “¿Por qué nos atacas? ¿De qué conoces a Reitan?”
La media sonrisa de Macki se convierte en una mueca feroz. La mujer embiste a Trunks sin previo aviso, pero Trunks reacciona veloz, saliendo a por ella e interceptándola con un puñetazo en el estómago.
Macki sale volando hasta adentrarse en la ciudad en ruinas, destruyendo todos los edificios que encuentra a su paso.
Trunks suspira como alguien que ha terminado su trabajo.
Shula se acerca al mestizo.
– “Tu habilidad me sigue sorprendiendo.” – sonríe el ira-aru.
– “Tendremos que interrogarla…” – dice Trunks.
– “Yo me encargaré de eso.” – responde Shula.
La voz de Reitan les interrumpe.
– “Esto no ha terminado…” – dice el herajín. – “No será tan fácil…”
En Jung, nuestros amigos han sido guiados hasta la nave pirata ovalada.
– “Es aquí.” – dice el soldado. – “El señor Heeter os espera dentro.”
– “¿De verdad vamos a entrar?” – pregunta Krilín.
– “Esto me trae recuerdos…” – murmura Gohan.
– “Sabes que es una trampa, ¿verdad?” – dice Pino.
– “Siempre lo es…” – suspira el mestizo.
La entrada se ha abierto y una gran rampa se posa en el suelo, dejando pasar a nuestros amigos.
Gohan, Pino y Krilín se adentran en la nave.
Desde el despacho de Heeter, el pirata espacial observa al trío a través de un monitor.
– “Bien…” – sonríe el orondo líder, mientras con su dedo índice activa un auricular inalámbrico. – “Adelante.”
La compuerta se cierra tras nuestros guerreros, que se encuentran a oscuras en una habitación.
En la nave de la Patulla Galáctica, Ten Shin Han medita sober el techo de la nave, arrodillado, con los ojos cerrados.
– “¡¿EH?!” – despierta de sopetón.
Ten Shin Han logra evitar la acometida de un enemigo en el último momento, dando una voltereta en el suelo. Es el pirata grandullón que antes escoltaba a Heeter, que ha atravesado el casco de la nave de un puñetazo.
– “¡¿Quién eres tú?!” – pregunta Ten, poniéndose en pie.
El pirata sonríe con bravuconería.
En la nave pirata, nuestros amigos se encuentran a oscuras.
– “No veo nada…” – dice Krilín.
Los ojos de Gohan brillan de color verde, pero antes de que llegue a transformarse las luces del lugar se encienden e iluminan una gran sala circular.
– “¡BIENVENIDOS!” – saluda Heeter. – “Estáis en mi humilde morada. Soy el famoso y temido pirata Heeter. ¡Y vosotros sois mis invitados!”
– “¿De qué va esto?” – murmura Krilín.
– “¡Buena pregunta!” – responde el altavoz. – “Es muy sencillo.”
Las paredes se convierten en pantallas y éstas muestran a varios patrulleros encarcelados.
– “Vamos a jugar a un juego…” – dice Heeter. – “Yo me encuentro en lo más alto de esta nave. En cada nivel os espera uno de mis mejores luchadores que…”
Gohan aprieta los dientes mientas el pirata continúa su discurso.
– “No tengo tiempo para esto.” – refunfuña el mestizo.
– “¿Eh?” – dice Krilín. – “¿Qué quieres decir…?”
El ki de Gohan estalla, transformándose en Súper Saiyajín mientras atraviesa el techo de la sala.
– “¿Eh?” – se extraña Heeter en su despacho, que ve como sus cámaras se apagan piso a piso rápidamente. – “Pero, ¿qué…?”
Gohan atraviesa repentinamente el suelo del despacho, transformado en Súper Saiyajín.
– “¡¡¡YAAAAAAH!!!” – grita Heeter, aterrado, que cae de su silla de espaldas.
El mestizo se posa frente a él.
– “Libera a los patrulleros.” – dice Gohan, muy serio.
– “¿Qué…?” – dice Heeter, asustado. – “Pero… se suponía que… mi juego…”
Gohan le apunta con la mano.
– “Y libera a la gente que tienes esclavizada.” – añade el mestizo.
Krilín y Pino salen del agujero creado por Gohan y se posan a su lado.
Pino mira de reojo al mestizo con cierta suspicacia.
La mano de Gohan se ilumina.
– “La gente como tú…” – gruñe el mestizo. – “Freezer, Cell, Babidí… Sois todos deplorables…”
– “Gohan…” – se preocupa Krilín.
Una esfera de ki se materializa.
– “¡ESPERA! ¡ESPERA!” – exclama Heeter, nervioso. – “¡SI ME MATAS…! ¡VUESTROS AMIGOS…!”
Pino agarra el brazo de Gohan.
– “Espera.” – dice el androide. – “¿Nuestros amigos?” – le dice a Heeter.
El pirata respira aliviado.
– “Sí…” – se pone chulesco. – “Eso es… Vuestros amigos morirán si me hacéis daño…”
– “¿Qué amigos?” – pregunta Krilín.
De repente, un cuerpo atraviesa el techo de la nave, sorprendiendo al trio de guerreros; es Ten Shin Han.
– “¡TEN!” – exclama Krilín, que se agacha para socorrer a su compañero.
Gohan alza su mirada al cielo y, a través del agujero en el techo, puede ver a al grandullón, con Mai inconsciente bajo su brazo izquierdo.
– “Je…” – ríe el pirata, fanfarrón.
Heeter ríe aliviado.
– “Ja, ja, ja… Justo a tiempo, Oil…” – dice el pirata.
Gohan se coloca debajo del agujero y se prepara para alzar el vuelo, pero Pino le agarra el brazo.
– “No hagas nada estúpido…” – dice el Número 16. – “Desde que hemos llegado a Jung te estás precipitando.”
– “Me libraré de él en un instante.” – responde Gohan.
– “Si cometes un error, Mai lo pagará.” – le recuerda Pino.
Gohan parece contrariado, pero finalmente asiente.
– “Tienes razón.” – dice el mestizo. – “Tendré cuidado.”
Pino suelta a Gohan y éste sale de la nave por el orificio del techo.
– “Je, je, je…” – ríe el grandullón al Súper Saiyajín. – “Qué transformación tan curiosa…”
En Kabocha, Trunks y los demás ven a Macki caminar hacia ellos desde la ciudad en ruinas. Pese a haber recibido un duro golpe, no parece dispuesta a rendirse y en su rostro hay dibujada una sonrisa maliciosa.
En Jung, Oil lanza a Mai hacia Gohan, que la caza al vuelo.
– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.
El pirata aprieta sus puños y una corriente de energía hace que su cabello se ondule, deshaciendo sus rastas. El pelo se tiñe de rojo y su piel azulada se torna verde.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta Gohan, confuso. – “Acaso sois…”
– “¡¡HAAAAAAA!!” – grita Oil, haciendo que su aura verde estalle y su musculatura aumente.
– “Herajín…” – murmura el mestizo.
En Kabocha, lo mismo ocurre con Macki, cuyo poder estalla al transformarse.
– “Me lo temía…” – murmura Trunks. – “Justo como Reitan…”
– “Justo como tú…” – dice el herajín.
– “¿Qué?” – reacciona confuso el mestizo.
