DBSNL // Capítulo 397: Teatro de sombras
“Mi lealtad es para voluntades mayores.”
En el laboratorio de Mithra, Arinsu es consumida por la oscuridad frente a la mirada de Cheelai y Shisami.
– “Nos volveremos a ver.” – se despide la bruja, guiñándoles el ojo.
Shisami, con el brazo roto, se levanta con la intención de detenerla.
Pero en ese instante, el Barón y el bufón irrumpen en el laboratorio por la entrada que destruyó Gohan Jr. Shisami se detiene.
– “¡HERMANA!” – grita Degesu.
El Barón está claramente alterado.
– “¡MI PALACIO ESTÁ EN RUINAS!” – le recrimina. – “¡MI EJÉRCITO…!”
Degesu se queda en silencio al ver a Arinsu envuelta en ese extraño humo negro.
– “Idiota.” – replica ella. – “Mi lealtad es para voluntades mayores.”
Gomah mira a su Señor, esperando una reacción.
Degesu se queda en silencio, con los ojos abiertos como platos. Sin palabras ante una traición que no pudo prevenir.
– “Pero…” – intenta reaccionar. – “Nuestra conquista…”
– “Sueñas con ser un Rey… cuando el Universo ofrece mucho más.” – responde ella.
La oscuridad ya cubre a la bruja casi por completo.
Degesu aprieta los dientes. La ira nubla su mente.
– “Ha sido ella, ¿no es cierto?” – refunfuña el Barón. – “¡¡ARINSU!!” – grita, perdiendo por completo la compostura.
Degesu se abalanza sobre su hermana, pero cuando intenta agarrarla, se convierte en humo entre sus dedos.
– “¡¡BRUJAAAA!!” – grita, furioso, con su rostro desencajado.
Cheelai y Shisami observan la escena sin comprender del todo lo que está pasando.
En el exterior, Majin Tuu ha desaparecido, dejando atrás al saibaman que, tras perder toda su fuerza, mira con terror a Gohan Jr.
En el laboratorio, el Barón aprieta sus manos vacías con rabia en el lugar donde antes estaba su hermana.
– “¡GOMAH!” – lo reclama Degesu.
El arlequín se pone firme.
– “¡Llama a todos nuestros hombres!” – ordena. – “¡¡LOS QUIERO FORMANDO FRENTE AL PALACIO!!”
– “Señor…” – duda Gomah. – “¿Vamos a la guerra?”
Degesu camina hacia la puerta del laboratorio, y al cruzarse con Shisami lo aparta con su poder mental, lanzándolo contra la pared, al lado de Cheelai.
– “A estos dos los ejecutaremos frente a todo Mithra.” – dice entre dientes. – “¡¡SERÁ NUESTRA DECLARACIÓN DE GUERRA!!” – grita.
Degesu sigue caminando hacia la salida.
– “Señor…” – dice Gomah, con miedo, cuando el Barón pasa por su lado. – “Hemos perdido a las Fuerzas Especiales… Y ya no disponemos de la tecnología y la magia de su hermana…”
– “¡¡HAZ LO SE TE ORDENA!!” – grita el Barón.
Degesu propina una patada a Gomah, que lo hace caer de culo al suelo.
El Barón sigue su camino.
De repente, Degesu se encuentra encerrado en un cubo de energía morada.
– “¿Eh?” – se sorprende.
Gomah se pone en pie mientras le apunta con el orbe que la adorna su vara, iluminado del mismo color que la barrera.
– “¿Qué haces?” – protesta Degesu.
– “Estoy harto…” – refunfuña el arlequín.
– “Gomah…” – gruñe Degesu. – “¡¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO?!” – grita.
– “Ya no estoy a sus órdenes… ¡NUNCA MÁS!” – replica Gomah.
Degesu afila su mirada, amenazante.
– “Llegaste a Mithra en una jaula.” – le recuerda el Barón. – “Los mercenarios te ofrecieron como obsequio a cambio de combustible.”
Gomah aprieta su agarre alrededor de su vara.
– “¡Un bufón para su corte, dijeron!” – continúa Degesu. – “Solo eras eso, ¡una broma! ¡YO TE DI PODER!”
– “Solo me acogió porque había servido en la corte del Rey Kadan.” – gruñe Gomah. – “Y quería hacerse con su Tercer Ojo.”
Degesu parece harto. El ira-aru apunta con su mano a la pared de energía que tiene delante e intenta destruirla con un empujón de ki invisible; la pared se deforma, formando una gran burbuja, pero no tarda en recuperar su forma original, como si estuviera hecha de goma.
– “¿Cómo…?” – se sorprende el Barón ante la resistencia de la técnica del bufón.
Mientras tanto, Cheelai se ha acercado a Shisami y le ayuda a levantarse. Los dos observan en silencio, esperando el desenlace.
Degesu golpea la barrera con su puño.
– “¡GOMAH!” – grita el Barón, inquisitivo.
Gomah apunta al ira-aru con su vara.
– “Como te atreves a hablar de mi pasado…” – sentencia el bufón. – “¡Como osas, niñato!”
Degesu fuerza una media sonrisa pícara que oculta su rencor.
– “Es la primera vez que puedo verlo claro.” – dice el Barón. – “Tus emociones te traicionan.” – revela.
– “Tsk.” – protesta Gomah.
– “Una mofa. Esa ha sido tu miserable existencia.” – dice Degesu. – “No importa el mundo en el que te encuentres. Solo eres una broma.”
En ese instante, llamas negras son invocadas sobre el cuerpo de Degesu.
– “¡¿AH?!” – se asusta el Barón. – “¡AH!” – grita. – “¡AAAH!”
El fuego se extiende por el cuerpo de Degesu.
– “¡AAAAH! ¡YAAAAAH!” – grita de dolor el Barón. – “¡AAAAAAAAH!”
Los gritos estremecen a Cheelai y Shisami.
Los gritos de Degesu cesan lentamente a mediad que las llamas lo consumen por completo.
Puede intuirse la silueta del ira-aru, entre la ardiente oscuridad, desplomarse de rodillas, ya en silencio.
Las llamas menguan, pero sin dejar de arder por completo.
El cubo de energía se desvanece.
En el rostro de Gomah hay una macabra sonrisa dibujada.
– “¿Quién ríe ahora?” – se mofa el bufón.
En ese instante, Gohan Jr entra por el agujero en el techo, volando a toda velocidad, alarmado por los gritos.
– “¡MAMÁ!” – exclama al entrar.
El chico se detiene, confuso ante la escena que se encuentra.
– “¿Qué ha pasado aquí…?” – se pregunta.
Gomah se clava su mirada en el muchacho. Una “M” ha aparecido en su frente.
Cheelai, aterrada, intenta advertir a su hijo.
– “¡GOHAN! ¡ALÉJATE DE ÉL!” – grita la madre.
Gohan mira de reojo a su madre sin saber muy bien qué hacer.
De repente, el humo negro empieza a aparecer alrededor de Gomah.
– “Jeje” – sonríe el bufón.
Gohan reaviva su aura y prepara una esfera de energía en su mano derecha.
El cuerpo de Gomah es tan pequeño que el humo lo cobre rápidamente.
– “¡HAAAAA!” – dispara Gohan.
La nube se desvanece al ser atravesada por el ataque del muchacho, que estalla al final del pasillo.
– “Maldición…” – protesta Gohan. – “¿A dónde han ido?” – pregunta el mestizo, mirando a su alrededor, buscando al enemigo.
– “No lo sé.” – responde Cheelai, tranquila. – “Pero algo me dice que a un lugar lejos de aquí.”
– “Han escapado.” – refunfuña Shisami.
Ayudándose entre sí, los tres logran llegar a la superficie. Juntos salen del palacio en ruinas.
Cientos de soldados han salido también al exterior. Muchos se preguntan lo que ha ocurrido y discuten entre ellos sobre qué deben hacer.
Al verlos, los soldados parece que recuperen su sentido y rápidamente forman a su alrededor, apuntándoles con sus armas.
– “¡ALTO!” – exclama uno. – “¡EN NOMBRE DEL BARÓN!”
– “¡QUEDAN ARRESTADOS!” – grita otro.
Nuestros amigos se detienen.
– “El Barón ha muerto.” – revela Shisami.
– “Gomah lo ha asesinado.” – añade Cheelai. – “Y ha huido.”
Los soldados dudan. Se miran entre ellos, incrédulos.
– “¡ES MENTIRA!” – exclama uno.
– “¡ESO!” – grita otro. – “¡MENTIRA!”
Los conejos no bajan las armas.
– “Son demasiados…” – murmura Cheelai.
– “¿Te quedan fuerzas, Súper Saiyajín?” – pregunta Shisami, con una media sonrisa pícara.
– “Pronto lo sabremos.” – da un paso al frente Gohan Jr.
Los soldados se ponen nerviosos.
– “¡¡NI UN PASO MÁS!!” – grita uno.
– “¡¡DE RODILLAS!!” – añade otro.
Varios soldados dan un paso al lado, creando un pasillo por el que desfilan varios tanques, que se detienen delante de nuestros amigos y les apuntan con sus cañones.
– “Maldita sea…” – refunfuña Gohan, apretando los puños, preparándose para pelear.
De repente, todos los soldados parecen recibir simultáneamente una alerta por su comunicador.
– “¿Ah?” – se sorprenden. – “¿Qué?”
Los tanques apuntan al cielo. Varios pelotones hacen lo mismo.
De repente, Gohan parece sentir una presencia.
– “¡AH!” – exclama, emocionado.
Una nave de la Patrulla Galáctica aparece en el cielo.
La nave se queda suspendida en el aire.
Los tanques y los soldados la tienen en el punto de mira.
– “¡ES LA PATRULLA!” – advierte un conejo.
– “¿Solo una nave?” – se extraña otro.
La nave está llena de remaches y parece tener piezas de otros vehículos.
La compuerta se abre y Tarble asoma la cabeza.
– “¡Vaaya!” – dice el saiyajín. – “¡Aquí hay todo un ejército!”
– “¿Está ahí la chica guapa?” – pregunta Hybis, a los mandos.
Tarble no tarda en identificar a Cheelai y Gohan Jr.
– “Parece que están todos bien.” – responde el saiyajín. – “Pero hay un tipo del Imperio…”
– “Le preguntaremos después.” – dice Broly, adelantando a Tarble y saliendo de la nave.
El saiyajín se lanza al vacío.
Karza se asoma, un poco preocupado.
– “¿No le ayudas?” – pregunta el mestizo.
Tarble responde con una pícara sonrisa.
Un estallido de energía vere ilumina el cielo del planeta.
En un remoto lugar, en una gruta con escarbada en la roca, envuelta en penumbra, Arinsu aparece de entre el humo negro. En su mano derecha sostiene la joya esférica que trató en su caldero.
Al emerger de la oscuridad, Majin Tu se abalanza sobre Arinsu y se sube en su hombro.
– “Hola, pequeño.” – sonríe ella, acariciándole la tripa.
– “¡Blaahaa!” – ríe él.
Glorio, malherido por su combate en la Tierra, se encuentra a la izquierda de Arinsu y tiene su rodilla hincada en el suelo en dirección opuesta a la bruja, a la que solo mira un breve instante de reojo.
Otra nube negra aparece a la derecha de Arinsu, y Gomah emerge de ella.
– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta la bruja.
Gomah la ignora y se arrodilla en la misma dirección que Glorio.
– “¿Eh?” – se extraña Arinsu al fijarse en la frente del bufón.
De repente, la esfera que lleva en la mano se escurre entre sus dedos, como si hubiera sido reclamada por la oscuridad de la cueva.
– “Lo habéis hecho bien.” – dice una voz femenina, anciana y rota.
Arinsu se arrodilla al instante.
– “Madre.” – dice la ira-aru.
Ente la oscuridad emerge una anciana de piel morada vestida de negro.
La esfera de Arinsu levita ahora sobre la mano de la mujer, que luce un collar de huesos adornado por otra esfera idéntica.
– “Estamos cerca.” – sonríe la anciana. – “Regocijaos.”
– “Sí, madre.” – responde Arinsu.
Detrás de ella, flotando en el interior de una esfera de energía morada, el pequeño Goku Jr flota en posición fetal, aparentemente inconsciente.

