DBSNL // Capítulo 397: Teatro de sombras

DBSNL // Capítulo 397: Teatro de sombras

“Mi lealtad es para voluntades mayores.”

En el laboratorio de Mithra, Arinsu es consumida por la oscuridad frente a la mirada de Cheelai y Shisami.

– “Nos volveremos a ver.” – se despide la bruja, guiñándoles el ojo.

Shisami, con el brazo roto, se levanta con la intención de detenerla.

Pero en ese instante, el Barón y el bufón irrumpen en el laboratorio por la entrada que destruyó Gohan Jr. Shisami se detiene.

– “¡HERMANA!” – grita Degesu.

El Barón está claramente alterado.

– “¡MI PALACIO ESTÁ EN RUINAS!” – le recrimina. – “¡MI EJÉRCITO…!”

Degesu se queda en silencio al ver a Arinsu envuelta en ese extraño humo negro.

– “Idiota.” – replica ella. – “Mi lealtad es para voluntades mayores.”

Gomah mira a su Señor, esperando una reacción.

Degesu se queda en silencio, con los ojos abiertos como platos. Sin palabras ante una traición que no pudo prevenir.

– “Pero…” – intenta reaccionar. – “Nuestra conquista…”

– “Sueñas con ser un Rey… cuando el Universo ofrece mucho más.” – responde ella.

La oscuridad ya cubre a la bruja casi por completo.

Degesu aprieta los dientes. La ira nubla su mente.

– “Ha sido ella, ¿no es cierto?” – refunfuña el Barón. – “¡¡ARINSU!!” – grita, perdiendo por completo la compostura.

Degesu se abalanza sobre su hermana, pero cuando intenta agarrarla, se convierte en humo entre sus dedos.

– “¡¡BRUJAAAA!!” – grita, furioso, con su rostro desencajado.

Cheelai y Shisami observan la escena sin comprender del todo lo que está pasando. 

En el exterior, Majin Tuu ha desaparecido, dejando atrás al saibaman que, tras perder toda su fuerza, mira con terror a Gohan Jr.

En el laboratorio, el Barón aprieta sus manos vacías con rabia en el lugar donde antes estaba su hermana.

– “¡GOMAH!” – lo reclama Degesu.

El arlequín se pone firme.

– “¡Llama a todos nuestros hombres!” – ordena. – “¡¡LOS QUIERO FORMANDO FRENTE AL PALACIO!!”

– “Señor…” – duda Gomah. – “¿Vamos a la guerra?”

Degesu camina hacia la puerta del laboratorio, y al cruzarse con Shisami lo aparta con su poder mental, lanzándolo contra la pared, al lado de Cheelai. 

– “A estos dos los ejecutaremos frente a todo Mithra.” – dice entre dientes. – “¡¡SERÁ NUESTRA DECLARACIÓN DE GUERRA!!” – grita.

Degesu sigue caminando hacia la salida.

– “Señor…” – dice Gomah, con miedo, cuando el Barón pasa por su lado. – “Hemos perdido a las Fuerzas Especiales… Y ya no disponemos de la tecnología y la magia de su hermana…”

– “¡¡HAZ LO SE TE ORDENA!!” – grita el Barón.

Degesu propina una patada a Gomah, que lo hace caer de culo al suelo.

El Barón sigue su camino.

De repente, Degesu se encuentra encerrado en un cubo de energía morada.

– “¿Eh?” – se sorprende.

Gomah se pone en pie mientras le apunta con el orbe que la adorna su vara, iluminado del mismo color que la barrera.

– “¿Qué haces?” – protesta Degesu.

– “Estoy harto…” – refunfuña el arlequín.

– “Gomah…” – gruñe Degesu. – “¡¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO?!” – grita.

– “Ya no estoy a sus órdenes… ¡NUNCA MÁS!” – replica Gomah.

Degesu afila su mirada, amenazante.

– “Llegaste a Mithra en una jaula.” – le recuerda el Barón. – “Los mercenarios te ofrecieron como obsequio a cambio de combustible.”

Gomah aprieta su agarre alrededor de su vara.

– “¡Un bufón para su corte, dijeron!” – continúa Degesu. – “Solo eras eso, ¡una broma! ¡YO TE DI PODER!”

– “Solo me acogió porque había servido en la corte del Rey Kadan.” – gruñe Gomah. – “Y quería hacerse con su Tercer Ojo.”

Degesu parece harto. El ira-aru apunta con su mano a la pared de energía que tiene delante e intenta destruirla con un empujón de ki invisible; la pared se deforma, formando una gran burbuja, pero no tarda en recuperar su forma original, como si estuviera hecha de goma.

– “¿Cómo…?” – se sorprende el Barón ante la resistencia de la técnica del bufón.

Mientras tanto, Cheelai se ha acercado a Shisami y le ayuda a levantarse. Los dos observan en silencio, esperando el desenlace.

Degesu golpea la barrera con su puño.

– “¡GOMAH!” – grita el Barón, inquisitivo.

Gomah apunta al ira-aru con su vara.

– “Como te atreves a hablar de mi pasado…” – sentencia el bufón. – “¡Como osas, niñato!”

Degesu fuerza una media sonrisa pícara que oculta su rencor.

– “Es la primera vez que puedo verlo claro.” – dice el Barón. – “Tus emociones te traicionan.” – revela.

– “Tsk.” – protesta Gomah.

– “Una mofa. Esa ha sido tu miserable existencia.” – dice Degesu. – “No importa el mundo en el que te encuentres. Solo eres una broma.”

En ese instante, llamas negras son invocadas sobre el cuerpo de Degesu.

– “¡¿AH?!” – se asusta el Barón. – “¡AH!” – grita. – “¡AAAH!”

El fuego se extiende por el cuerpo de Degesu.

– “¡AAAAH! ¡YAAAAAH!” – grita de dolor el Barón. – “¡AAAAAAAAH!”

Los gritos estremecen a Cheelai y Shisami.

Los gritos de Degesu cesan lentamente a mediad que las llamas lo consumen por completo.

Puede intuirse la silueta del ira-aru, entre la ardiente oscuridad, desplomarse de rodillas, ya en silencio.

Las llamas menguan, pero sin dejar de arder por completo.

El cubo de energía se desvanece.

En el rostro de Gomah hay una macabra sonrisa dibujada.

– “¿Quién ríe ahora?” – se mofa el bufón.

En ese instante, Gohan Jr entra por el agujero en el techo, volando a toda velocidad, alarmado por los gritos.

– “¡MAMÁ!” – exclama al entrar.

El chico se detiene, confuso ante la escena que se encuentra.

– “¿Qué ha pasado aquí…?” – se pregunta.

Gomah se clava su mirada en el muchacho. Una “M” ha aparecido en su frente.

Cheelai, aterrada, intenta advertir a su hijo.

– “¡GOHAN! ¡ALÉJATE DE ÉL!” – grita la madre.

Gohan mira de reojo a su madre sin saber muy bien qué hacer.

De repente, el humo negro empieza a aparecer alrededor de Gomah.

– “Jeje” – sonríe el bufón.

Gohan reaviva su aura y prepara una esfera de energía en su mano derecha.

El cuerpo de Gomah es tan pequeño que el humo lo cobre rápidamente.

– “¡HAAAAA!” – dispara Gohan.

La nube se desvanece al ser atravesada por el ataque del muchacho, que estalla al final del pasillo. 

– “Maldición…” – protesta Gohan. – “¿A dónde han ido?” – pregunta el mestizo, mirando a su alrededor, buscando al enemigo.

– “No lo sé.” – responde Cheelai, tranquila. – “Pero algo me dice que a un lugar lejos de aquí.”

– “Han escapado.” – refunfuña Shisami.

Ayudándose entre sí, los tres logran llegar a la superficie. Juntos salen del palacio en ruinas.

Cientos de soldados han salido también al exterior. Muchos se preguntan lo que ha ocurrido y discuten entre ellos sobre qué deben hacer.

Al verlos, los soldados parece que recuperen su sentido y rápidamente forman a su alrededor, apuntándoles con sus armas.

– “¡ALTO!” – exclama uno. – “¡EN NOMBRE DEL BARÓN!”

– “¡QUEDAN ARRESTADOS!” – grita otro.

Nuestros amigos se detienen.

– “El Barón ha muerto.” – revela Shisami.

– “Gomah lo ha asesinado.” – añade Cheelai. – “Y ha huido.”

Los soldados dudan. Se miran entre ellos, incrédulos.

– “¡ES MENTIRA!” – exclama uno.

– “¡ESO!” – grita otro. – “¡MENTIRA!”

Los conejos no bajan las armas.

– “Son demasiados…” – murmura Cheelai.

– “¿Te quedan fuerzas, Súper Saiyajín?” – pregunta Shisami, con una media sonrisa pícara.

– “Pronto lo sabremos.” – da un paso al frente Gohan Jr.

Los soldados se ponen nerviosos.

– “¡¡NI UN PASO MÁS!!” – grita uno.

– “¡¡DE RODILLAS!!” – añade otro.

Varios soldados dan un paso al lado, creando un pasillo por el que desfilan varios tanques, que se detienen delante de nuestros amigos y les apuntan con sus cañones.

– “Maldita sea…” – refunfuña Gohan, apretando los puños, preparándose para pelear.

De repente, todos los soldados parecen recibir simultáneamente una alerta por su comunicador.

– “¿Ah?” – se sorprenden. – “¿Qué?”

Los tanques apuntan al cielo. Varios pelotones hacen lo mismo.

De repente, Gohan parece sentir una presencia.

– “¡AH!” – exclama, emocionado.

Una nave de la Patrulla Galáctica aparece en el cielo. 

La nave se queda suspendida en el aire.

Los tanques y los soldados la tienen en el punto de mira.

– “¡ES LA PATRULLA!” – advierte un conejo.

– “¿Solo una nave?” – se extraña otro.

La nave está llena de remaches y parece tener piezas de otros vehículos.

La compuerta se abre y Tarble asoma la cabeza.

– “¡Vaaya!” – dice el saiyajín. – “¡Aquí hay todo un ejército!”

– “¿Está ahí la chica guapa?” – pregunta Hybis, a los mandos.

Tarble no tarda en identificar a Cheelai y Gohan Jr.

– “Parece que están todos bien.” – responde el saiyajín. – “Pero hay un tipo del Imperio…”

– “Le preguntaremos después.” – dice Broly, adelantando a Tarble y saliendo de la nave.

El saiyajín se lanza al vacío.

Karza se asoma, un poco preocupado.

– “¿No le ayudas?” – pregunta el mestizo.

Tarble responde con una pícara sonrisa.

Un estallido de energía vere ilumina el cielo del planeta.

En un remoto lugar, en una gruta con escarbada en la roca, envuelta en penumbra, Arinsu aparece de entre el humo negro. En su mano derecha sostiene la joya esférica que trató en su caldero.

Al emerger de la oscuridad, Majin Tu se abalanza sobre Arinsu y se sube en su hombro.

– “Hola, pequeño.” – sonríe ella, acariciándole la tripa.

– “¡Blaahaa!” – ríe él.

Glorio, malherido por su combate en la Tierra, se encuentra a la izquierda de Arinsu y tiene su rodilla hincada en el suelo en dirección opuesta a la bruja, a la que solo mira un breve instante de reojo.

Otra nube negra aparece a la derecha de Arinsu, y Gomah emerge de ella.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta la bruja.

Gomah la ignora y se arrodilla en la misma dirección que Glorio.

– “¿Eh?” – se extraña Arinsu al fijarse en la frente del bufón.

De repente, la esfera que lleva en la mano se escurre entre sus dedos, como si hubiera sido reclamada por la oscuridad de la cueva.

– “Lo habéis hecho bien.” – dice una voz femenina, anciana y rota.

Arinsu se arrodilla al instante.

– “Madre.” – dice la ira-aru.

Ente la oscuridad emerge una anciana de piel morada vestida de negro.

La esfera de Arinsu levita ahora sobre la mano de la mujer, que luce un collar de huesos adornado por otra esfera idéntica.

– “Estamos cerca.” – sonríe la anciana. – “Regocijaos.” 

– “Sí, madre.” – responde Arinsu.

Detrás de ella, flotando en el interior de una esfera de energía morada, el pequeño Goku Jr flota en posición fetal, aparentemente inconsciente.

DBSNL // Capítulo 396: Justicia atronadora

DBSNL // Capítulo 396: Justicia atronadora

“Me gustan los hombres directos.”

En la Tierra Sagrada de Karin, una gran humareda sale del socavón cuadrado formado por el Kiko-ho, en el interior del cual ha estallado la granada infernal de Piccolo, llevándose al terrible voraki.

Piccolo, Ikose y Gamma 2 flotan sobre él, intentando averiguar si éste ha sido el final de su enemigo.

– “Creo que eso ha sido todo.” – sonríe Ikose.

Piccolo observa el bosque en llamas, lleno de claros formados por distintas explosiones.

– “Qué desastre…” – suspira apenado.

La Gran Saiyaman 2 llega volando.

– “¡HOLAA!” – saluda ella mientras se acerca.

– “¡Marron!” – responde Ikose con un aspaviento.

Mientras tanto, Glorio y Son Goten, transformado en Súper Saiyajín, se encuentran cara a cara, como si de dos pistoleros se tratara, listos para iniciar su duelo.

Bajo sus pies, el viento mece las llamas que consumen el bosque.

Un chispazo morado entre los dedos de la mano derecha de Glorio alerta a Goten.

El mestizo intenta adelantarse al ataque del ladrón, volando directamente hacia él con la intención de golpearlo… pero Glorio chasquea los dedos y provoca un estallido de luz que sorprende al Gran Saiyaman y lo ciega.

Goten yerra el puñetazo, aturdido, y Glorio aprovecha para sorprenderlo, atacándole por la espalda con su puño envuelto en electricidad morada.

El Gran Saiyaman se revuelve y detiene el golpe con una mano.

Su mano está envuelta en ki eléctrico amarillo.

– “No necesito la vista para seguir tus movimientos.” – advierte Goten, cuya técnica eléctrica lo hace inmune a los rayos de Glorio. – “Y tengo mi propio arsenal de trucos.” – sonríe.

Glorio aprieta los dientes, frustrado.

Goten, con sus brazos envueltos en ki eléctrico, le propina un uppercut en la barbilla que lo hace retroceder y lo remata con un puñetazo directo en el abdomen.

– “¡TORMENTA DE GOLPES PIKA-PIKA!” – exclama Goten.

El mestizo propina una combinación de puñetazos y patadas a Glorio, que solo puede retroceder frente a la devastadora acometida de su adversario.

Glorio intenta defenderse, pero la fuerza de Goten supera al ladrón. Cada vez que logra defenderse de un golpe, el siguiente lo sorprende, y así su voluntad cede hasta que deja de intentar protegerse.

Goten salta y da una pirueta en el aire, transformándose en Súper Saiyajín 2 en el proceso y preparándose para darle una patada descendente con el tacón envuelto en energía eléctrica.

– “¡¡NUEVA Y SORPRENDENTE PATADA JUSTICIERA ATRONADORA!!” – exclama Goten.

Goten remata a Glorio y lo lanza contra suelo a una velocidad de vértigo, rompiendo la barrera del sonido.

El ladrón se estrella contra el pavimento.

La onda expansiva del impacto apaga la mayoría del incendio que azotaba el bosque.

En Mithra, el pequeño Majin Tu se ha unido al saibaman y ha golpeado a Gohan Jr, lanzándolo a través de múltiples plantas del palacio hasta que finalmente ha llegado hasta el despacho del Barón.

El muchacho se levanta, aturdido. El despacho está vacío.

– “Maldita sea…” – refunfuña. – “¿Cómo demonio se ha hecho tan fuerte…?”

De repente, el saibaman aparece por el agujero del suelo.

– “¡BLAAAAH!” – sonríe de forma macabra, abriendo su enorme boca.

Gohan lo mira sorprendido y confuso ante su inesperada actitud juguetona.

El fondo de la garganta de la criatura brilla intensamente de color fucsia.

Un fuerte estruendo sacude el palacio. Desde el exterior, los soldados y ciudadanos de Mithra ven como el palacio del Barón salta por los aires.

Gohan Jr sale volando rápidamente de la polvareda.

– “¡Ha estado cerca!” – piensa, apretando los dientes, intentando ir más rápido.

Pero un brazo rosado sale tras él, alargándose hasta agarrarle la pierna.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Gohan.

El enemigo tira de él con fuerza y lo lanza contra una montaña cercana.

El chico se estrella contra la montaña, que se derrumba parcialmente sobre una cantera.

Los trabajadores salen corriendo, dejando atrás su maquinaria. Muchos son atrapados por el derrumbe.

El saibaman se eleva sobre la polvareda del palacio, que ha sido destruido parcialmente.

– “¡BLAJAJAJA!” – ríe con una carcajada, sosteniéndose la barriga y pataleando en el aire.


Shisami ha sobrevivido al derrumbe, pero ha quedado atrapado bajo una tonelada de escombros. Solo un pequeño rayo de luz llega hasta él.

– “¿Qué demonios era esa cosa?” – gruñe, pues ha podido ver durante un momento a Majin Tu unido al saibaman.

Shisami logra sacarse de encima las rocas, pero sigue soterrado.

– “¿Eh?” – ve un pequeño resplandor que viene de pisos inferiores.

El laboratorio ha resistido al derrumbe. Solo unos pocos escombros se han colado por el agujero en el techo.

Arinsu, por si acaso, había conjurado una barrera invisible a su alrededor, solo visible por el polvo en el aire provocado por el derrumbe. 

La bruja desvanece su magia.

– “Qué poco civilizados…” – suspira.

En la cantera, un estallido de ki amarillo libera a Gohan.

– “Maldito…” – aprieta los dientes con rabia. – “¡Ahora verás!”

El Súper Saiyajín sale volando hacia su enemigo.

Majin Tu deja de reír a carcajada limpia y en su rostro se dibuja una enorme sonrisa infantil pero aterradora que expone toda su dentadura.

– “¡¡PREPÁRATE!!” – advierte Gohan, con el puño en alto.

Gohan propina un puñetazo con todas sus fuerzas al enemigo, que se cubre el rostro con ambos antebrazos brazos.

El golpe de Gohan deforma la masa rosada en los brazos del enemigo, pero no parece causarle ningún daño.

– “Kikiki…” – sonríe el enemigo con picardía.

– “¿Ah?” – se sorprende Gohan, que no esperaba que su puñetazo fuera tan inocuo.

Gohan intenta retroceder, pero parece que la masa rosada ha quedado pegada a su puño y lo deja conectado a su adversario por un largo tentáculo.

De repente, ese tentáculo se acorta, tirando de Gohan y acercándolo a Majin Tu, que aprovecha para conectar un puñetazo directo en su rostro.

Gohan se queda aturdido, y Tu insiste con otro puñetazo que empuja a Gohan, pero al estar unido a Tu, es rápidamente reclamado.

Majin Tu castiga al mestizo, que es zarandeado con cada golpe como si fuera un yoyo. 

En el sótano, Arinsu se acerca al caldero y observa su interior. Una sonrisa de satisfacción se dibuja en su rostro.

Hierro candente gotea del techo sobre los escombros caídos por el agujero.

La bruja oye el goteo y se da la vuelta.

En ese instante, una parte del techo se derrumba y Shisami, con su cuerpo al rojo vivo, cae del techo, aplastando la montaña de escombros. Se ha abierto paso a golpes.

Arinsu sonríe con picardía.

– “El toro bravo del Imperio…” – dice con voz sensual.

Shisami resopla fuerte por la nariz.

– “¿Y quién eres tú?” – pregunta, amenazante.

– “Me gustan los hombres directos.” – responde ella.

– “Je.” – sonríe el akaburu. – “Pues yo te voy a encantar.”

Shisami embiste a la mujer, pero ella levanta su mano hacia el toro y lo detiene al instante.

– “Tsk…” – protesta el akaburu.

Todos los músculos de Shisami están agarrotados, pues intenta seguir avanzando, pero sin el más mínimo éxito.

– “Pero no te precipites…” – se burla ella. – “A mí me gusta disfrutar de los preliminares.”

Arinsu da un paso al frente y el antebrazo izquierdo del akaburu se rompe. ¡CLACK! El chasquido de los huesos es estremecedor.

– “¡Grrghr!” – gruñe el akaburu.

– “Hmm…” – ronronea Arinsu, provocativa.

La bruja da otro paso. ¡CLACK! Se parte húmero del mismo brazo. 

– “¡Grraaagh!” – sufre Shisami.

– “¡¡ALTO!!” – grita Cheelai.

La patrullera apunta con su pistola a la bruja.

– “¡YA BASTA!” – insiste la agente.

La pobre Cheelai, magullada, casi no puede mantenerse en pie.

Arinsu la mira con cierta ternura.

 – “Jujuju” – ríe la bruja. – “No seas ridícula…”

Cheelai aprieta los dientes, sacando fuerzas de donde no le hay para sostener el arma.

Sin previo aviso, la patrullera apunta al caldero y dispara a una de sus tres patas, haciéndola saltar por los aires, desequilibrando el caldero y haciéndolo volcar.

– “¡¡NO!!” – exclama Arinsu.

La pérdida de concentración de la bruja libera a Shisami, que cae de rodillas al suelo.

El caldero derrama todo su contenido; un líquido morado humeante y una extraña piedra preciosa tallada que se desliza por el suelo.

– “¡¡EL TERCER OJO!!” – se preocupa la bruja.

En la Tierra, Glorio sale arrastrándose del cráter formado por su caída.

– “Maldita sea…” – sufre el ladrón.

Goten desciende lentamente hasta posarse frente a él.

Glorio lo mira con rabia.

De repente, Goten levanta la cabeza.

– “¿Eh?” – mira al cielo.

Pan ha llegado.

La joven desciende lentamente.

– “¿Qué demonios ha pasado aquí?” – se pregunta ella. – “¿Contra quién han estado peleando?”

La guerrera aterriza al lado de Goten, vestida con su gi naranja.

– “¿Quién es este tipo, tio Goten?” – pregunta ella.

– “Pues… La verdad es que no lo tengo muy claro…” – él se cruza de brazos y se frota la barbilla. – “¡Pero es un villano!” – asiente.

En ese instante, Ub aparece con el Shunkanido, acompañado por Ten Shin Han.

– “¡UB!” – se sobresalta Pan al ver a su marido en tan mal estado. – “¡¿Estás bien?!”

– “Estoy bien.” – sonríe el muchacho de Isla Papaya, levantando el pulgar.

Glorio intenta levantarse, pero acaba hincando la rodilla.

– “Ha sido él, ¿no?” – protesta Pan, clavando su mirada airada en el ladrón.

– “Ah… ah…” – respira Glorio con dificultad, pues la patada de Goten y la caída le ha fracturado varias costillas.

Pan hace crujir sus nudillos mientras avanza hacia Glorio y se transforma en Súper Saiyajín.

– “Te vas a enterar…” – dice entre dientes.

Goten suspira, volviendo a su estado base.

Glorio intenta levantarse de nuevo, pero se tambalea y acaba cayendo de culo al suelo.

– “Ah… maldición…” – protesta.

En la Torre de Karín, Marron venda el brazo del Duende, acompañada por Gamma 2 e Ikose.

– “¿Te duele?” – pregunta Marron.

– “Un poco…” – se hace valer el felino, sonrojado, delante de la chica guapa.

Gamma 2 e Ikose se miran de reojo; una mirada cómplice que confirma que se han dado cuenta.

Piccolo está apoyado en la pared, de brazos cruzados; carraspea para interrumpir la escena.

– “¿Quién puede estar detrás de todo esto?” – pregunta el namekiano. – “¿Alguna idea, Duende Karín?”

– “Hmm…” – murmura el gato, más serio. – “No lo sé…” – responde. – “Pero quién sea, tiene un conocimiento sobre el Agua Ultradivina superior al mío…” – cavila.

– “¿Alguien con más conocimientos que usted?” – se sorprende Ikose.

– “¡Será alguien muy viejo!” – propone Gamma 2.

– “No me gusta…” – piensa Piccolo. – “¿Quién puede tener ese tipo de información? ¿Y fuera de la Tierra? No se me ocurre nada bueno…”

En el laboratorio, Arinsu, agitada, recoge la piedra preciosa del suelo.

En sus manos, la piedra se rompe, revelando un núcleo esférico perfecto de color azul oscuro.

– “Fiuu…” – suspira ella, aliviada.

Su gesto preocupado desaparece.

En ese instante, una nube negra se materializa a su alrededor. Una oscuridad que la consume lentamente.

– “¡Ah!” – se sobresalta levemente. – “Hmm…” – sonríe al reconocer el fenómeno como algo familiar.

En la superficie de Mithra, otra nube idéntica consume a Majin Tu, que no entiende lo que está pasando e intenta luchar contra la oscuridad que lo rodea.

Gohan, con la cara hecha un mapa, ha quedado libre al fin del agarre de su enemigo, y mira confuso cómo la oscuridad, poco a poco, cubre al enemigo por completo.

En la Tierra, Pan ha agarrado a Glorio de la solapa y lo ha levantado del suelo.

De repente, Ub levanta la vista al cielo, como si pudiera sentir una terrible presencia.

– “¡LA NAVE!” – advierte Ub.

La nave del ladrón ha empezado a ser consumida por la oscuridad.

Todos miran al cielo. También Glorio.

– “¡¿Qué?!” – murmura Pan. – “¿Qué demonios…?”

El rostro de Glorio se ilumina. Es su oportunidad.

Glorio aprieta los dientes y con un repentino estallido de luz sale volando a toda velocidad hacia su nave, propulsado por su electricidad, y dejando atrás una tormenta de rayos que aturde a los presentes y evita que los demás lo sigan.

– “¡¿Aún le quedaban fuerzas?!” – se sorprende Goten.

El ladrón llega hasta la compuerta de su nave, que se abre para recibirlo.

– “Nos veremos en otra ocasión…” – se despide en tono burlón.

– “¡No te vas a escapar!” – exclama Pan.

La mestiza sale volando tras él.

– “¡NO! ¡ESPERA!” – grita Ub, alarmado, con la voz rota.

– “¿EH?” – se detiene Pan, asustada por la reacción de su marido.

Pan mira a Ub y, por su rostro desencajado, entiende que hay fuerzas ocultas en juego.

La nave se desvanece lentamente en la oscuridad.

– “Maldita sea…” – aprieta los puños Pan, frustrada.

De repente, ante la sorpresa de todos, Goku Jr cruza el cielo volando sobre Kinton a toda velocidad.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Goten.

– “¡¿Goku?!” – se alarma Ub.

– “¡¡GOKU!!” – grita Pan.

El chico avanza decidido hacia el enemigo, cuyo rastro es cada vez más pequeño.

– “¡No escapará!” – piensa el chico, que se prepara para coger impulso.

– “¡¡PARA!!” – grita Ub, desesperado. – “¡¡GOKU!!”

El pequeño salta hacia delante desde la nube Kinton con los brazos extendidos hacia delante, intentando alcanzar la nave de Glorio… y desaparece en la oscuridad.

PUFF. Ni rastro de Glorio, su nave, o el pequeño Goku.

Los presentes quedan atónitos, con su mirada puesta en la nada. Solo el cielo gris sobre sus cabezas, que lentamente recupera su color azul.

DBSNL // Capítulo 395: Liga de héroes

DBSNL // Capítulo 395: Liga de héroes

“Tú también has venido, ¿eh?”

En la Tierra, el Gran Saiyaman 1 y el Gran Saiyaman 2 han llegado.

Glorio ha dejado la tetera en su nave y ahora se encuentra cara a cara con los dos héroes.

– “El hijo de Son Goku.” – frunce el ceño Glorio.

– “¿Y quién eres tu?” – pregunta Goten.

– “Yo también estoy aquí, ¿sabes?” – refunfuña Marron, sintiéndose ignorada por el enemigo.

Goten mira a su alrededor. El enorme cráter. El bosque en llamas.

– “Es un tipo peligroso…” – piensa el hijo de Goku. – “Si Ub no ha podido con él, lo mejor será tener cuidado.”

Marron se pone en guardia, pero Goten avanza ligeramente y la adelanta.

– “¿Eh?” – se sorprende Marron. 

– “Yo me encargaré de él.” – dice Goten. – “Comprueba como se encuentra el Duende Karín.”

– “¿Estás seguro?” – pregunta ella.

Goten sonríe con ternura.

– “No te preocupes por mí.” – responde el mestizo.

Marron baja la guardia.

– “Está bien.” – asiente, devolviéndole la sonrisa.

El Gran Saiyaman 2 sale volando hacia la Torre de Karín.

Glorio sonríe.

– “Muy considerado.” – dice el ladrón. – “Le has dado una tarea inútil para que no te estorbe.”

– “Es una gran luchadora.” – responde Goten. – “Pero puedo derrotarte yo solo.”

El ladrón apunta con el dedo a Marron.

– “Je.” – sonríe Glorio.

– “¡¿AH?!” – se preocupa Goten.

Un chasquido sacude la zona. Un destello cegador.

Marron se ha dado cuenta demasiado tarde, pero parece haber salido ilesa.

Ella mira hacia atrás, preguntándose qué ha sido esa repentina luz cegadora.

– “¿Eh?” – mira hacia Goten y Glorio.

El casco del Gran Saiyaman 1 está precipitándose sobre el bosque. Su capa ondea sola en el aire frente a Glorio.

Son Goten, transformado en Súper Saiyajín, se ha interpuesto en el camino del rayo con una velocidad endiablada y lo ha contrarrestado golpeándolo con la punta de sus dedos, como si intentara partir el relámpago en dos. Su mano brilla ligeramente envuelta en ki eléctrico amarillo como el de Bankoku Bikkuri Sho.

Glorio levanta las cejas, sorprendido.

Son Goten clava su mirada airada en el enemigo.

– “Cobarde…” – gruñe el mestizo. – “Este combate es entre tú y yo.”

Goten aprieta los puños y aviva su aura, listo para pelear.

Mientras tanto, bajo la Torre de Karín, el voraki ataca a Piccolo, que retrocede evadiendo las gigantescas cuchillas del insecto, que con cada movimiento que falla tala varios árboles a su alrededor.

– “Sin los clones de ese tipo para alimentarlo, su crecimiento está controlado.” – piensa el namekiano.

El insecto parece furioso y atacar al namekiano sin parar.

– “¿Tienes hambre?” – se burla Piccolo.

El namekiano sale volando, invitando al insecto a perseguirlo.

– “Debería tener cuidado…” – piensa Piccolo, recordando lo mucho que creció el insecto al devorar su brazo. – “Si me muerde de nuevo, podría tener problemas.”

El insecto abre sus alas y aletea para alzar el vuelo.

La vibración hace que Piccolo frunza el ceño.

– “Maldita sea…” – se preocupa el namekiano.


Con una sorprendente velocidad, teniendo en cuenta su enorme tamaño, el insecto recorta la distancia con Piccolo.

– “Ahí viene.” – se pone en guardia el namekiano, pese al intenso dolor que siente.

En ese instante, alguien cae sobre la cabeza del voraki a toda velocidad, con las piernas por delante. Remitiéndolo al suelo. 

Piccolo lo mira con sorpresa. Una capa azul ondea al viento.

– “Tú también has venido, ¿eh?” – sonríe el namekiano.

El insecto se estrella contra el suelo.

Gamma 2, cruzado de brazos, mira a Piccolo por encima del hombro.

– “Es mi deber como héroe.” – sonríe el androide.

El insecto se pone en pie y sacude su cabeza mientras chasquea sus mandíbulas, listo para atacar de nuevo.

– “Esto no se ha terminado.” – advierte Piccolo.

– “Tranquilo.” – responde Gamma 2. – “No he venido solo.”

Una luz brilla en el cielo, sorprendiendo al namekiano.

– “¡¡KIKO-HO!!” – retumba una voz.

Un torrente de energía cae sobre el voraki, incrustándolo en el suelo.

Tras el fuerte destello provocado por la técnica de la Escuela Grulla, un profundo agujero cuadrado queda dibujado en el suelo.

Lentamente, el recién llegado guerrero desciende, vestido con un traje marrón como el de Gamma 2, pero con una capa roja.

– “Hola, Piccolo.” – sonríe Ikose.

Una gota de sudor frío recorre la frente del namekiano, que parece sufrir un poco de vergüenza ajena.

– “¿Tú también te disfrazas?” – dice Piccolo.

– “¿No me queda bien?” – pregunta el androide. – “¡Soy un nuevo héroe! ¡Gamma 1!

Ikose hace varias poses estrafalarias al estilo Gran Saiyaman.

Piccolo prefiere no responder.

– “La franquicia Gran Saiyaman tiene mucho éxito.” – dice Gamma 2. – “Así que el Doctor Hedo pensó que deberíamos hacer lo mismo con el nombre Gamma.”

– “A los Gran Saiyaman les irá bien un poco de competencia.” – asiente Ikose. – “Son Goten se lo tiene un poco creído.” – añade con una pícara sonrisa.

El namekiano agacha la cabeza, y se da cuenta del estado en que se encuentra la Tierra Sagrada.

– “Maldita sea…” – sufre Piccolo. – “Este lugar…”

Un rugido retumba con el eco del agujero donde ha quedado enterrado el enemigo.

– “¿Ha sobrevivido a mi ataque?” – se sorprende Ikose.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Gamma 2.

Piccolo enseguida tiene una idea.

– “¡Aprovecharemos el socavón del Kiko-ho pare contener un daño mayor!” – dice el namekiano. – “¡Ikose! ¡No le dejes salir de ahí!”

Gamma 1 se coloca sobre el agujero y lanza un nuevo Kiko-ho continuo que frena el ascenso del enemigo y lo mantiene bajo tierra.

– “¡Prepárate para detener el ataque cuando te lo diga!” – avisa Piccolo.

– “¡De acuerdo!” – confirma Ikose.

El namekiano prepara una Granada de Luz entre sus manos.

– “¡AHORA!” – exclama Piccolo.

Ikose detiene su ataque. Piccolo lanza su poderosa esfera de ki concentrado.

– “¡HAAAA!” – dispara el namekiano.

El ataque cae dentro del agujero y estalla. Un torrente de fuego emana del agujero hacia el cielo.

En Mithra, Gohan Jr y Shisami pelean contra cuatro saibaman. 

El akaburu domina a sus contrincantes, pues conoce a la perfección su estilo de combate.

Uno de los saibaman intenta golpear con su garra derecha a Shisami, pero éste le agarra el brazo y tira de él con fuerza mientras le sujeta la cabeza con la otra mano, arrancándole así el brazo.

– “¡¡KYYYYAAH!!” – grita el saibaman.

El otro enemigo intenta intervenir, pero Shisami lo intercepta atizándole con el brazo de su compañero.

Gohan Jr se ve presionado por sus dos adversarios, que le superan en tamaño y se coordinan para arrinconarlo.

Uno de los saibaman se tira al suelo dando un tirabuzón, como si se lanzara a la piscina, cavando un túnel y desapareciendo bajo tierra, mientras el otro embiste de frente, propinando golpes de garra a diestro y siniestro, dañando el chaleco de patrullero de Gohan.

– “Tsk…” – sufre el mestizo, evadiendo los golpes.

De repente, detrás de Gohan brota del suelo el saibaman, que enseguida atrapa a al chico en un abrazo letal.

– “¡AH!” – se alarma el patrullero.

Los saibaman ríen.

– “¡KIKIKIKI!” – se burlan.

Gohan intenta liberarse sin éxito.

– “¡Suéltame!” – protesta.

Shisami aparta a su adversario de una patada en el pecho.

– “¡SÁCATELO DE ENCIMA, MUCHACHO!” – advierte el akaburu.

– “¡Estoy bien!” – protesta Gohan.

– “¡VA A EXPLOTAR!” – insiste Shisami.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta el mestizo.

El saibaman no tiene intención de dejarlo escapar.

– “¡KIKIKI!” – ríe.

Gohan aprieta los dientes, esforzándose para liberarse, pero sin éxito.

– “Maldita sea… ¡Te he dicho que me sueltes!” – protesta el chico.

El cuerpo del saibaman empieza a brillar cada vez con más intensidad.

– “¡CHICO!” – se preocupa Shisami.

En un instante, la mirada de Gohan cambia por completo. Su gesto serio.

Su cabello se eriza y sus ojos se tornan verdes. Su cabello se tiñe de oro. 

Un estallido de ki amarillo cercena las extremidades del saibaman y lo lanza lejos de Gohan.

El saibaman explota en una distancia segura, pero provocando una violenta ventisca.

– “¡¿KAAaaah?!” – da un paso atrás el otro saibaman, asustado.

Gohan Jr se ha transformado en Súper Saiyajín.

El saibaman se detiene, aprieta los dientes, sabiendo cuál es su misión, y decide embestir a Gohan.

El mestizo lo intercepta con una patada en la barbilla que lo lanza por los aires y lo estrella contra el techo, donde rebota y cae por el socavón en el suelo del que habían salido.

En el sótano, en el laboratorio de Arinsu, Cheelai recoge su arma y se pone en pie, aún afectada por la humillación sufrida por el control mental de la bruja.

– “No te saldrás con la tuya…” – dice la patrullera. – “Sea cual sea vuestro objetivo… Os detendremos.”

– “Me gustan las mujeres con agallas.” – sonríe Arinsu.

Cheelai apunta a la ira-aru, pero ésta, con un elegante movimiento de su mano, lanza por los aires a la patrullera, que se estrella contra una mesa de trabajo cercana.

– “Pero es fácil confundir valentía con estupidez.” – añade Arinsu, seria, con cierta decepción en su voz.

La doctora lanza a Cheelai contra el lado opuesto de la sala, contra una estantería que se le cae encima.

– “¡BLAAAHAHA!” – ríe la criatura rosada en su hombro.

Arinsu suspira con hastío. 

De repente, el saibaman que había golpeado Gohan cae por el agujero del techo.

¡PUM! Se estrella contra el suelo.

– “¿Eh…?” – lo mira Arinsu.

El saibaman intenta levantarse, malherido y humillado.

– “¡Psé!” – protesta la bruja. – “Al final esas criaturas han resultado ser una decepción…”

El saibaman se pone en pie.

– “Ki… kiki…” – gruñe entre dientes.

La bruja mira de reojo la olla que tiene en el fuego.

– “Hmm…” – piensa un instante.

Bajo la estantería, Cheelai se da cuenta de lo pendiente que la bruja está de la olla.

Arinsu tiene una idea.

– “Majin Tu.” – le dice a su criatura. – “¿Por qué no le echas una mano?”

– “¡BLHAHAHA!” – ríe la pequeña criatura rosada.

Majin Tu se abalanza sobre el saibaman y se pega en su espalda, desde donde se extiende por su cuerpo formando tentáculos.

El hombre semilla, que no se lo esperaba, lucha contra la criatura, intentando liberarse.

En el hall principal, Gohan observa el socavón.

Shisami ha atravesado el pecho del último saibaman con su mano extendida como si fuera una espada y deja caer su cuerpo inerte al suelo.

El akaburu observa al joven Gohan.

– “Un Súper Saiyajín…” – murmura. – “¿Quién lo iba a decir?” – sonríe.

Gohan escucha a Shisami, lo mira y levanta el pulgar.

– “Jeje.” – sonríe el mestizo.

Pero de repente, una poderosa presencia alerta a Gohan desde el fondo del socavón.

– “¡¿AAH?!” – se asusta el mestizo.

El saibaman asciende a toda velocidad y propina un puñetazo en la barbilla de Gohan que lo lanza contra el techo.

El mestizo no solo atraviesa el techo, si no que continúa ascendiendo de una planta a otra empujado por el fuerte golpe del enemigo.

Shisami observa a la criatura, cuyo aspecto ha cambiado.

El saibaman está cubierto parcialmente por Majin Tu, que se ha extendido por su cuerpo, dotándolo de una fuerza descomunal. 

– “¡BLAAAH!” – sonríe la criatura con una gran mueca y una larga lengua azul.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 394: Combates de alto voltaje

DBSNL // Capítulo 394: Combates de alto voltaje

“Qué mundo tan patético.”

En la Tierra Sagrada de Karín, el insectoide voraki se ha estado alimentado de clones de Mitosu y ha aumentado su tamaño hasta hacerse más alto que los árboles del bosque.

Piccolo ha estado dudando, pensando en no dañar el lugar sagrado, pero protegerlo es cada vez más difícil.

El namekiano aprieta los puños y los dientes, activando su versión del Kaioken.

Pero cuando Piccolo da un paso al frente, el insecto percibe el peligro y le ataca, intentando rebanarle el cuello con su cuchilla.

El namekiano lo evade agachándose y contraataca cortándole la pata que blande la hoz con el canto de la mano.

– “¡YAAAH!” – exclama Piccolo al golpearlo.

El voraki emite un chillido desgarrador y bate sus alas, cuyo aleteo provoca un insoportable zumbido para el namekiano.

El insecto alza el vuelo.

Piccolo cae de rodillas al suelo, tapándose las orejas, perdiendo la concentración y su transformación.

– “Maldita sea…” – sufre el namekiano, que siente como si sus tímpanos fueran amartillados continuamente mientras el enemigo se aleja.

Una horda de clones sale volando tras él.

– “¡¿EH?!” – se preocupa Piccolo.

El insecto, en el aire, caza otro de los clones y devora su cabeza.

Mientras tanto, en otro lugar del bosque, entre las llamas provocadas por la tormenta eléctrica desatada por Glorio, Ub recupera el aliento tras haber golpeado varias veces al enemigo con el Kaioken.

Glorio se levanta entre las llamas, magullado.

El ladrón prepara otro ataque, cargando electricidad en su mano derecha.

– “Ya te he dicho que eso no funciona conmigo.” – advierte el terrícola.

Las chispas azules que saltan de un dedo a otro de la mano de Glorio adquieren un tono morado.

– “¿Eh?” – se sorprende Ub.

Glorio empieza a levitar sobre unos pequeños rayos emanados por las plantas de los pies.

– “Je.” – sonríe el ladrón.

En un abrir y cerrar de ojos, Glorio ha avanzado hasta Ub e intenta propinarle un puñetazo cargado de electricidad, pero el terrícola lo evade gracias a la velocidad de la técnica del Kaio del Norte.

Ub contraataca; sale volando como una exhalación, y, siguiendo la típica trayectoria elíptica del Kaioken y embiste a Glorio por la espalda con los pies por delante.

Pero al acercarse, la electricidad emitida por el ladrón actúa como el polo opuesto de un imán, frenando a Ub y debilitando mucho su ataque, que acaba impactando contra los brazos de Glorio, que ha tenido tiempo para darse la vuelta y defenderse.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el muchacho de Isla Papaya.

Glorio no pierde su sonrisa prepotente. 

El ladrón agarra las piernas de Ub y lo lanza hacia el bosque en llamas.

Glorio se eleva rápidamente y levanta su mano hacia el cielo.

Entre las nubes negras formadas por el humo del incendio forestal, un pulso eléctrico parece concentrarse sobre Glorio.

Ub se pone en pie entre las llamas y mira a su enemigo en el cielo.

– “Tsk…” – aprieta los dientes el terrícola. – “Ahora verás…”

Ub prepara la técnica más característica de la Escuela Tortuga.

– “¡Ka…! ¡Me…!” – recita.

Glorio no parece inmutarse.

– “Muere.” – sentencia el ladrón.

Un destello inunda el bosque.

Ub no puede ni reaccionar.

Una gigantesca descarga eléctrica, como una tromba de luz cegadora, cae sobre la Tierra Sagrada de Karín.

Un trueno estremecedor sacude el lugar.

En Mithra, el hall principal del palacio del Barón ha quedado en ruinas. Marcas de disparos de la gatling gun láser por todas las paredes. Cristales rotos. Paredes derrumbadas por explosiones de lanzacohetes.

Gamoi, Hilia, Mashim y Danima están tirados en el suelo. Shisami sostiene al Capitán Kadem en el aire, agarrándole la cara. El cuerpo del akaburu emite un calor intenso y la palma de su mano quema el rostro del líder de las Fuerzas Especiales Gomah.

– “Aah… ah…” – sufre Kadem, casi sin fuerzas para lamentarse.

Shisami lo suelta, dejándolo caer al suelo. En su cara ha quedado tatuada la mano del akaburu.

De repente, Shisami siente un pinchazo en su pantorrilla.

– “¿Eh?” – mira el soldado imperial.

Mashim se ha arrastrado hasta él y le ha clavado su daga.

– “Grrr…” – gruñe el conejo. – “Bastardo…”

Sin inmutarse, Shisami se agacha y agarra a Mashim del brazo y lo levanta.

– “¡Puaj!” – le escupe el conejo.

Shisami responde propinándole un puñetazo ascendente en el abdomen, lanzándolo por los aires hasta estamparlo contra el techo, donde queda incrustado, con brazos y piernas colgando.

En el balcón, Gomah retrocede lentamente, aterrado.

– “Qué desastre…” – dice con voz temblorosa. – “Mis Fuerzas Especiales… No puede ser…”

Shisami pone su atención en el bufón.

– “¡AH!” – se asusta Gomah. – “¡Yo no…! ¡Solo…!”

Pero de repente, el suelo explota frente al akaburu.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden tanto Gomah como Shisami.

El suelo se hunde y del socavón sale Gohan Jr, perseguido por los cinco saibaman rojos.

– “¿El muchacho?” – murmrua un confundido Shisami.

El chico pronto se ve rodeado por los cinco enemigos y se enzarza en un rápido y violento intercambio de golpes.

Gomah aprovecha el momento para salir corriendo hacia el interior de las instalaciones.

Mientras pelean con Gohan, un saibaman se fija en Shisami y no duda en embestirle.

Otro saibaman ve a su compañero atacar a un nuevo adversario y no tarda en unirse a él.

– “Hmm…” – frunce el ceño el akaburu.

Mientras tanto, en el laboratorio, Cheelai se ha quedado a solas con Arinsu.

– “No te dejaré escapar.” – la brench la apunta con su arma. – “Quedas detenida en nombre de la Patrulla Galáctica.”

Arinsu sonríe con picardía y suspira a modo de mofa.

La bruja clava su mirada en Cheelai y ésta empieza a mover su pistola contra su voluntad hasta apuntarse a la cabeza, apoyando el arma en su sien.

– “Qué mente tan débil.” – dice Arinsu.

La bruja ya no sonríe. Su tono es calmado y serio.

El rostro de la agente brench no esconde el horror que se ha apoderado de ella.

– “Doblegar una voluntad tan inferior ni siquiera es divertido.” – sentencia la bruja.

Arinsu libera a Cheelai, que cae de rodillas al suelo, hiperventilando por el pánico y el vano pero intenso esfuerzo que ha realizado.

Arinsu mira de reojo un caldero humeante.

– “Qué mundo tan patético.” – refunfuña.

Mientras tanto, en el hall, Gohan Jr recibe un duro castigo, siendo avasallado por tres enemigos.

Shisami, mientras tanto, golpea con rabia a uno de sus contrincantes, derribándolo.

El saibaman retrocede y abre su cabeza, lanzando un chorro de ácido verde que Shisami evita con un paso lateral.

– “Saibaman…” – esboza una media sonrisa el akaburu. – “Sois más fuertes de lo normal, pero conozco vuestros trucos.”

Un segundo se abalanza sobre él por detrás, pero Shisami se revuelve y lo intercepta y derriba con una llave de judo.

Una vez en el suelo, el saibaman se retuerce, pero el akaburu aplasta su cabeza de un pisotón.

– “Je.” – sonríe Shiami.

Durante un instante, el combate se detiene. Tanto Gohan como los saibaman miran al enemigo caído, asombrados por la facilidad con la que Shisami lo ha despachado.

– “Vaaaaya…” – alucia Gohan.

Uno de los tres saibaman que peleaba con el mestizo se une a su compañero que se está enfrenado al akaburu.

Los otros dos reanudan su acometida contra Gohan.

En la Tierra, el voraki se regenera al ingerir otro clon.

– “Maldita sea…” – gruñe Piccolo.

El insecto ha volado tan alto que el ruido de sus alas ya no afecta al namekiano.

En ese instante, el destello del ataque de Glorio lo ciega durante un instante, seguido por el fuerte retumbar del trueno.

– “Ub tiene problemas…” – piensa el namekiano. – “Y yo preocupado por la Tierra Sagrada… ¡Te maldigo, Kamisama! ¡Es culpa tuya!” – refunfuña.

El voraki cada vez es más grande y se deja caer sobre el bosque, derribando varios árboles con su aterrizaje.

– “¡¡GRRRRRIIIIIYYY!!” – emite un chirrido ensordecedor, seguido por el desagradable chasquear de sus mandíbulas.

– “Bastardo…” – se tapa las orejas el namekiano. – “Pero si quiero acabar con este bicho… primero tengo que lidiar con el otro tipo…” – piensa mirando de reojo a otro clon que se lanza sobre el insecto para alimentarlo.

Mientras tanto, un gran cráter ha quedado en mitad del bosque después de que Glorio lo fulminara con su ataque.

El ladrón desciende hasta tierra firme.

En silencio, Glorio pasea por el suelo quemado, mirando a su alrededor.

– “Hmm…” – cabila el ladrón.

Glorio se agacha y pone su mano derecha sobre el suelo; cierra los ojos y s e concentra.

Un leve impulso es emitido por su mano y éste recorre la superficie del bosque.

Glorio sonríe.

Se pone en pie y camina con decisión hacia el tronco quebrado de un árbol quemado.

Al llegar al árbol se agacha y cava un poco con sus manos, revelando la tetera de Agua Ultradivina.

– “Aquí está.” – sonríe el ladrón.

En el Dojo oculto en el interior del bosque Fukkuro, Ub ha aparecido junto a Ten Shin Han y Chaoz, que seguían el combate desde la distancia.

– “¿Estás bien?” – le pregunta Ten al chico de Isla Papaya, que cuando intenta caminar, cae de rodillas al suelo.

– “Ha estado cerca…” – dice Ub, malherido, que solo ha logrado evadir el ataque parcialmente gracias al Shunkanido.

– “¿Qué quieren?” – pregunta Chaoz, que intenta ayudar a Ub a levantarse. – “¿Por qué atacan la Torre de Karín?”

– “Buscan el agua…” – se intenta levantar Ub. – “El Agua Ultradivina…”

Ten Shin Han da un paso al frente con la mirada puesta en la nube negra del horizonte. 

– “Quédate con él, Chaoz.” – dice Ten.

– “¡Ten!” – se preocupa su amigo.

– “Estaré bien.” – aprieta los puños Ten. – “Confía en mí.”

Ub se pone en pie.

– “Será mejor no precipitarse.” – dice el muchacho. – “Creo que… esto no ha terminado.” – sonríe.

– “¿Eh?” – se sorprende Ten.

Ten mira de nuevo hacia el horizonte y tras un instante en silencio esboza una sonrisa.

– “Tu capacidad de sentir el ki es extraordinaria.” – concede Ten.

– “Jeje.” – sonríe Ub.

Glorio se comunica con Mitosu.

– “Ya es suficiente.” – le dice. – “Objetivo cumplido. Nos vamos.”

Las orejas de Piccolo se mueven.

– “Hmm…” – murmura el namekiano.

Escondido tras un árbol, Mitosu responde a Glorio.

– “Deja unos clones para que puedan seguir alimentando al voraki y así mantendremos alejado al namekiano.” – sugiere Glorio.

– “Me dirigiré a tu posición ahora mismo.” – responde. – “Casi no me quedan fuerzas para seguir reproduciéndome… pero el voraki es lo suficientemente grande para poder encargarse de…”

Pero en ese instante, el abdomen del enemigo es empañado por la garra de Piccolo a través del árbol.

– “Je.” – sonríe el namekiano. – “Solo el original lleva el comunicador.”

– “Maldito…” – gruñe Mitosu, sangrando por la boca.

– “Mi fino oído no es solo una debilidad.” – murmura Piccolo.

El namekiano saca su mano y Mitosu cae al suelo de rodillas.

– “Glorio…” – intenta comunicarse con su compañero. 

Piccolo da la vuelta al árbol, caminado hasta él.

– “El namekiano…” – le advierte.

Pero Piccolo lo decapita de un golpe.

El namekiano sacude su mano para limpiarla mientras alza su vista al cielo.

– “Ya era hora…” – sonríe.

Glorio se eleva hasta la nave, que espera con la compuerta abierta.

Pero justo antes de entrar, se detiene.

– “Hemos sido demasiado lentos…” – refunfuña el ladrón.

Frente a él, dos guerreros con casco y capa; el Gran Saiyaman 1 y el Gran Saiyaman 2 han llegado.