DBSNL // Capítulo 35: Señor Piccolo

DBSNL // Capítulo 35: Señor Piccolo
“Pero… ¿Cuándo ha…?”
En el Planeta Sagrado, Gohan se enfrenta a los Kaioshin en un combate de entrenamiento. 
Los Kaioshin colaboran para darle problemas a Gohan, transformado en Súper Saiyajin. Pero Zamas ataca por su cuenta. Él es el único que consigue arrinconar a Gohan obligándole a transformarse en Súper Saiyajin de nivel 2.


Dibujado por Sorita

Piccolo observa el combate junto a Kibito.
Shin detiene a Gohan con su poder mental, como ya hizo durante el torneo de artes marciales el día que se enfrentaron a Babidí y a Majin Bu. El resto de Kaioshin se abalanzan sobre el mestizo, inmóvil, que en el último momento es capaz de liberarse emitiendo una fuerte ola de ki, haciendo que los Dioses salgan repelidos.
Gohan ha perdido su estado de Súper Saiyajín con ese esfuerzo.
Entre la humareda aparece Zamas, avanzando rápidamente hacia Gohan con su espada de ki preparada para ensartarle. Gohan, cansado y con las manos en sus rodillas, intenta levantar su brazo derecho para interceptar a Zamas.

– “¡Zamas! ¡Detente!” – grita Kibito, al intuir las intenciones del Kaioshin del Norte.
Zamas ha alcanzado a Gohan en el abdomen, pero su espada de ki está desactivada.

– “Has perdido, Son Gohan” – dice Zamas con una sonrisa burlona, sintiéndose superior.
Son Gohan cae de rodillas, agotado.
Piccolo sonríe al ver el desenlace del combate. 
Kibito parece asombrado por el poder del Kaioshin del Norte.

– “Aunque Zamas sea inestable, hay que admitir que es extraordinario” – dice el ayudante de los Kaioshin.
Zamas le da la espalda a Gohan y se aleja, pero después de dar unos pasos se percata de que su mejilla está sangrando. Se toca la herida con la mano y comprueba que, efectivamente, es así.

Al levantar su mirada observa como a lo lejos, un árbol tiene un gran orificio atravesando su tronco.

– “Pero… ¿Cuándo ha…?” – piensa Zamas sorprendido.
Piccolo sigue sonriendo complacido.

– “Un Makankosappo improvisado en el último instante…” – murmura Piccolo. – “Parece que has recuperado tu espíritu de lucha, Son Gohan”.
En la Tierra, Goten, Trunks y Lapis han hecho un alto en el camino para comer. El número 17 les habla sobre su combate contra Piccolo; un combate que recuerda con nostalgia.

– “Tuviste suerte de que no estuviéramos nosotros” – dice Trunks, siempre fanfarrón.
– “¿Creéis que sois más fuertes que yo?” – les pregunta Lapis.
– “Ya nos enfrentamos a la número 18 en el torneo de artes marciales” – dice Goten.
– “La hubiéramos derrotado si no nos hubieran descalificado” – añade Trunks.
Lapis se levanta, sacudiendo los restos de comida de su ropa. 

– “¿Queréis comprobarlo?” – dice con una sonrisa.
Lejos de ahí, en la Kame House, Krilin y la número 18 entrenan en la arena.

– “Si lo que dijo Bulma es cierto y se realiza ese torneo, tenemos que estar preparados” – dice Krilin intentando golpear a la número 18.
– “¡Vamos papá! ¡Tú puedes, mamá!” – anima la pequeña Marron.
Roshi observa el combate tumbado en una hamaca, contento de ver a Krilín con su uniforme de la escuela Tortuga entrenando en su pequeña isla.
Goten y Trunks, transformados en Súper Saiyajín, se enfrentan al número 17. Ambos se combinan para intentar sorprenderle, pero aun así parece que Lapis tiene ventaja.

– “¿Acaso eres más fuerte que la número 18?” – dice Trunks.
– “Tenemos una fuerza similar.” – responde 17.
– “Parece que la 18 se burlaba de nosotros…” – murmura Goten.
– “Hemos mejorado mucho desde entonces” – dice Trunks. – “¡Vamos a demostrárselo!”
– “¡Sí!” – exclama Goten.
Ambos elevan su ki al máximo y atacan a Lapis, que empieza a tener problemas para esquivar a los niños. Finalmente, activa su barrera protectora y ambos saiyajín salen repelidos.
Al norte, donde ya está atardeciendo, en mitad de una ventisca, el ejército de la Red Ribbon acaba de llegar a una pequeña casa en busca de otra Dragon Ball. Uno de los soldados aporrea la puerta y Lunch, con su melena rubia, es quien abre.
Goten y Trunks descansan después del combate. 

– “Sois realmente fuertes” – dice 17. – “Estoy impresionado”.
– “¿Y tú no te cansas?” – le pregunta Goten. – “Eso es injusto.” – protesta.
– “La próxima Dragon Ball está al norte.” – dice Trunks mirando el radar.
– “Mañana continuaremos el viaje” – dice Lapis. – “Ahora descansad”.
En el Universo 6, una silueta recorre los pasillos de la Corporación Cápsula entre las sombras. El sonido característico de sus pasos se escucha en el silencio de las instalaciones. 
El misterioso ser se detiene en una esquina para no alertar a Bulma y a su madre, que cruzan el pasillo a lo lejos.
El ser, después avanza hasta una sala con una gran puerta de seguridad, que pide escanear su retina.

– “Reconocimiento negativo” – dice la máquina. – “Alarma activada en 30 segundos. Muestra de sangre requerida para su desactivación”.
El ser extiende su brazo, que recuerda a una mezcla de insecto y lagarto y coloca el dedo sobre la máquina, que recoge una muestra de su sangre.

– “Bienvenido, señor Vegeta” – dice la máquina, abriendo la puerta del taller.
La silueta que ahora reconocemos como Cell en su primera forma, entra en el taller y se encuentra con dos sarcófagos metálicos en los que se encuentran el Número 17 y la Número 18 y sonríe.
La alarma suena por toda la Corporación Cápsula. Bulma revisa la PDA que lleva en el bolsillo de su bata.

– “¡Es la sala de los androides!” – exclama antes de apresurarse hacia el lugar del incidente.
Una luz blanca brillante parpadea al fondo del pasillo. Bulma se acerca cautelosa para ver de qué se trata, y puede ver como Cell, de espaldas a ella, se yergue y extiende sus alas negras de insecto.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 15: Preparativos

OMG // Capítulo 15: Preparativos
Son Gohan, Videl y Shapner preparan su equipaje.

– “¿Estáis seguros de esto?” – les pregunta Gohan.
– “¡Por supuesto!” – responde Videl. – “¿O acaso no te gusta nuestra compañía?” – pregunta con una sonrisa pícara.
– “Bueno… esto…” – dice Gohan incómodo y nervioso.
– “Has estado demasiado tiempo solo” – se burla Shapner.
La puerta de la sala se abre y entra el General Brown acompañado por dos soldados.

– “¡Atención!” – exclama el General, poniendo firme a Videl y Shapner. – “Estos dos soldados se han ofrecido voluntarios para acompañaros en la misión.” – dice mientras ambos soldados dan un paso al frente. – “Son el soldado Ikose y la analista de datos Erasa.”
– “Encantado” – dice Son Gohan, sin saber cómo reaccionar ante tanto protocolo militar.
– “Y ahora, si nos disculpáis, me gustaría hablar con Son Gohan” – añade Satán.
Son Gohan acompaña al General fuera de la sala.

– “¿Qué ocurre, señor?” – pregunta Gohan.
– “No me gustas…” – le dice Satán.
Gohan no sabe que decir.

– “… pero parece que tanto mi hija como el teniente Shapner te tienen cierto aprecio” – continúa el General.
– “Hemos pasado por algunas situaciones complicadas juntos durante el viaje…” – responde Gohan.
– “Tengo algo que pedirte” – le interrumpe Satán. – “Pero te lo pido como padre”.
– “Lo que sea” – responde Gohan.
– “Cuida de Videl” – le dice Satán. – “Encárgate de que esté a salvo”.
– “Haré lo que pueda.” – responde Gohan. – “Pero Videl sabe cuidarse sola. Posiblemente sea ella quien cuide de mí”.
– “Eso es lo que me preocupa.” – suspira Satán. – “Parece que la gente que te rodea no acaba bien. No quiero que a mi hija le ocurra lo mismo.” – añade en tono severo.
– “Tranquilo.” – responde Gohan. – “Cuidaré de ella”.
Mientras tanto, en la sala donde se encuentra el resto del grupo, Videl y Shapner dan la bienvenida a su amiga Erasa y al joven soldado Ikose.

– “Me alegro de que te unas a nosotros, Erasa” – dice Videl.
– “¿Estás segura de que quieres acompañarnos?” – le pregunta Shapner. – “No estás muy acostumbrada al trabajo de campo…”
– “Sin mí no llegaríais muy lejos” – responde Erasa. – “Además, soy la única que sabe utilizar estos nuevos aparatejos.” – dice mientras enseña una extraña muñequera con una pantalla.
– “¡Veo que la tecnología de la Red Ribbon empieza a dar sus frutos!” – exclama Shapner.
– “¿Y qué hay de ti?” – le dice Videl al soldado Ikose.
– “¡Soldado Ikose a su servicio!” – se presenta el chico poniéndose firme.
– “Ikose…” – murmura Videl. – “Me resultas familiar”.
– “Mi hermano sirvió en el Pelotón Bravo, Sargento.” – responde Ikose.
– “Idasa…” – murmura Shapner mientras agacha la cabeza.
– “He oído lo de la criatura, señor; ese tal Cell” – explica el joven soldado. – “Si esa cosa mató a mi hermano, quiero venganza”.
– “Tu hermano era un gran soldado” – le dice Shapner.
– “Lo sé, señor” – responde Ikose.
– “Si te ciegas con la venganza, cometerás errores” – le dice Videl. – “Y eso puede costarnos la vida…”
– “Bienvenido al grupo” – la interrumpe Shapner, ofreciéndole la mano a Ikose.
Ikose estrecha la mano del teniente, contento por poder formar parte del equipo, mientras Videl mira a Shapner con desaprobación.

– “Equípate bien.” – añade el teniente. – “Saldremos en unas horas”.
– “Gracias, teniente Blue” – responde el soldado.
– “Puedes llamarme Shapner” – responde éste.
El soldado se aleja para prepararse.

– “¿Qué se supone que haces?” – le dice la Sargento, enfadada, a Shapner.
– “El chico quiere venganza” – responde el teniente. – “Vi a esa cosa matar a su hermano… y sigo teniendo pesadillas. Merece tener su vendetta”.
– “Sabes lo peligroso que puede ser un soldado inexperto cegado por…” – dice Videl.
– “Lo sé.” – la interrumpe el teniente. – “Yo mismo me uní a la resistencia por ese motivo. Y por eso sé que nada va a detenerle hasta que consiga su objetivo”.
Son Gohan vuelve a entrar en la sala. El soldado Ikose se pone firme al verle.

– “No tienes que hacer eso conmigo…” – dice Gohan, incomodo ante el protocolo.
– “Así que tú eres el Guerrero Dorado…” – dice Erasa acercándose a Gohan e inspeccionándole de cerca. – “No esperaba que fueras tan mono” – dice guiñándole un ojo, coqueteando.
– “Compórtate, Erasa” – dice Videl avergonzada por el comportamiento de su amiga.
– “¡Oh! ¿Es que me estoy metiendo en medio de algo?” – continúa Erasa tonteando.
– “¿En medio de…?” – dice Gohan.
– “¿…algo?” – termina Videl.
– “¡No, no!” – exclaman ambos a la vez.
– “Nos espera un viaje entretenido…” – dice Shapner sintiendo vergüenza ajena, mientras una gota de sudor recorre su frente.
Cae la noche y los soldados se disponen a descansar unas horas antes de partir. 
Shapner y Gohan se tumban en unas literas. Gohan en la de arriba y el teniente en la de abajo, mientras éste le habla al mestizo sobre la única vez que vio a los androides.

– “Aparecieron por primera vez en mi ciudad.” – dice Shapner. – “No sabíamos lo que estaba ocurriendo. Se escuchaban explosiones por todas partes. Mis padres creían que habíamos entrado en guerra.”
Gohan mira fijamente al techo en silencio, mientras recuerda ese mismo momento que, aunque Shapner no lo supiera, él compartió.
Un joven Gohan se encuentra en su casa, en el Monte Paoz, estudiando para su próximo examen. De repente, escucha un estruendo de platos rotos en el salón.

– “¿Mamá?” – dice Gohan. – “¿Ocurre algo?” 
Al no tener respuesta, Gohan se levanta de su escritorio y se dirige al salón, donde ve a su madre de pie, sin palabras, con una bandeja y platos rotos en el suelo y mirando fijamente al televisor.
Las noticias muestran una vista aérea de la pequeña isla del Sur. La ciudad está en llamas y decenas de explosiones siguen aconteciendo, mientras centenares de personas corren despavoridas por las calles.
El helicóptero de KBC Noticias escruta las calles buscando una causa para tanto caos y parece localizar a dos jóvenes en mitad de la calle, que parecen ajenos a todo el barullo. La cámara se centra en ellos, son un joven moreno y una chica rubia.
De repente, la chica parece percatarse de la presencia del helicóptero y alza su mano hacia él y sólo un fuerte destello puede verse antes de que se corte la imagen.
Son Gohan sale corriendo de su casa mientras su madre le persigue.

– “¡Son Gohan, espera!” – exclama Chichi. – “¡No vayas sólo!” 
Gohan vuela con premura hacia la isla, y en mitad del camino se encuentra a Krilín, que se dirige al mismo lugar.

– “¿Tú también has visto las noticias?” – le pregunta Krilín.
– “¡Sí!” – responde Gohan.
– “No sé quiénes serán esos tipos extraños” – dice Krilín. – “Pero no detecto ningún tipo de ki… Será mejor que tengamos cuidado”.
Los androides se divierten a sus anchas destruyéndolo todo a su paso cuando Gohan y Krilín llegan a la ciudad. Ambos descienden en mitad de la calle, frente a los androides.

– “¡¿Quiénes sois?!” – les pregunta Gohan. 
– “Te lo dije, 18” – dice el androide 17. – “Sabía que si causábamos un estropicio aparecerían”.
– “Tenías razón” – le responde la 18. – “Pero, ¿dónde está Son Goku?”
Gohan y Krilín se sorprenden las escuchar a la joven.

– “¿Conocéis a Son Goku?”- dice Krilín.
– “¿Buscáis a mi padre?” – pregunta Gohan.
– “Así que tú eres el hijo de Goku…” – dice 17. – “Son Gohan, ¿verdad?” 
– “Y tú debes de ser Krilín” – añade la 18.
Nuestros amigos se ponen en guardia.

– “¡¿Por qué nos conocéis?!” – exclama Krilín.
– “Tenemos todos los datos posibles sobre vosotros” – responde 17.
– “¿Dónde está Son Goku?” – insiste 18. – “Aunque odie seguir la programación del Doctor Gero, para eso fuimos creados”.
– “¿El Doctor Gero?” – se pregunta Gohan.
– “¿Creados? ¿Pero qué está pasando?” – piensa Krilín.
Krilín se percata de un detalle en la camiseta del Número 17.

– “Ese logotipo…” – se sorprende Krilín. – “¡¿Red Ribbon?!”
– “¿Qué ocurre, Krilín?” – le pregunta Gohan.
– “El Ejército de la Cinta Roja era una organización malvada que quería gobernar el mundo y buscaba las Dragon Balls.” – responde éste. – “Pero Goku acabó con ellos hace muchísimo tiempo”.
– “No con todos” – le interrumpe 17.
– “Mi padre murió de una enfermedad del corazón” – dice Gohan.
– “¿En serio?” – se sorprende 17, algo decepcionado. – “Vaya, es una verdadera lástima.”
– “¿Qué se supone que debemos hacer ahora?” – pregunta 18.
– “Supongo que tendremos que buscarnos otro propósito” – responde 17. – “¿Qué te parece si empezamos por eliminar a estos dos?”

DBSNL // Capítulo 34: Viejos enemigos

DBSNL // Capítulo 34: Viejos enemigos
“No puede ser él…”
Son Gohan ha pedido a Piccolo que le entrene y ambos se encuentran en el Planeta Sagrado, dónde el namekiano ya le ha presentado a los nuevos Kaioshin.

– “Gracias por acogerme una vez más en vuestro planeta” – agradece Gohan.
– “Siempre eres bienvenido” – responde Shin.
Zamas parece algo receloso de tener a un mortal entrenando con ellos en su sagrado planeta, pero después de la charla que tuvo con Piccolo, ha decido intentar adaptarse a tales situaciones.
En la Tierra, Chichi, Bulma y Videl están en la Corporación Cápsula tomando algo en el jardín. Videl sostiene a Bra y juguetea con ella.

– “Seguro que ella y Pan serán buenas amigas” – dice Bulma.
– “Espero que las chicas saiyajín no den tanta guerra como los hombres” – dice Chichi, provocando la risa de las demás.
– “Creo que Son Gohan es distinto a Goku y Vegeta” – dice Videl.
– “He hecho lo posible para que así sea” – responde Chichi. – “Pero en el fondo es un saiyajín… y me alegro” – dice sonriendo.
– “¡¿Te alegras?!” – exclaman al unísono Videl y Bulma, conociendo lo mucho que Chichi ha reñido a Goku cada vez que ha intentado entrenar a sus hijos.
– “Quiero que Gohan y Goten vivan integrados y aporten algo a la sociedad más allá del combate…” – explica Chichi. – “Pero también sé muy bien que son los únicos que pueden proteger la Tierra en el futuro, al igual que Trunks”.
Goten, Trunks y Lapis vuelan hacia la siguiente Dragon Ball, teniendo ya dos en su poder. 
En una base secreta de la Red Ribbon, los soldados evacúan mientras suena la alarma. Entre los arbustos se ocultan agazapadas tres figuras, que intentaban infiltrarse en la base cuando se han encontrado con todo el alboroto.

– “¿Por qué están evacuando?” – dice un pequeño personaje con aspecto de zorro.
– “Puede que haya habido un accidente en el laboratorio…” – dice una mujer morena, con canas, que se encuentra a su lado.
– “¡Silencio!” – dice el tercero del grupo, que es un ser azul parecido a un duende. – “Aprovecharemos todo este jaleo para colarnos en la base y robar la Dragon Ball”. 
– “¡Sí, señor Pilaf!” – dicen al unísono Mai y Shu, levantándose y poniéndose firmes… siendo descubiertos por los soldados del ejército de la Cinta Roja, que se quedan mirándoles en silencio.
– “¡Alto ahí!” – grita un soldado apuntándoles con su rifle de asalto.
En ese instante, Lapis y los niños descienden entre los soldados, que al verles huyen atemorizados.

– “¡Son ellos!” – grita un soldado soltando su arma y huyendo junto con otros miembros de la Red Ribbon.
Otros soldados disparan a nuestros amigos, que esquivan las balas y los dejan inconscientes uno a uno.
Pilaf y su banda, sin saber muy bien lo que está ocurriendo, aprovechan para colarse en la base.

– “¡Según nuestro informador, la Dragon Ball tiene que estar por aquí!” – grita Pilaf entre el estruendo.
Mai y Pilaf buscan la sala correcta mientras Shu se ha detenido un instante para observar los monitores de las cámaras de seguridad, que están grabando lo que sucede fuera.

– “No… no puede ser…” – dice con voz temblorosa mientras retrocede lentamente.
– “¿Qué ocurre, Shu?” – le pregunta Mai, que corre a ver el monitor.
Pilaf ha encontrado la sala con la caja fuerte.

– “¡Es aquí!” – grita, antes de darse cuenta de que sus dos compañeros siguen inmóviles y temblorosos observando la pantalla. – “¿Pero qué demonios estáis…?”
Al observar el monitor, él tampoco puede evitar sufrir el mismo efecto que el resto.

– “¡AH!” – grita sorprendido. – “No puede ser él…” – dice observando a Son Goten en pantalla, que claramente les recuerda a un joven Son Goku.
– “Si no es él, debe ser su hijo…” – dice Mai aún aterrorizada.
– “¡Tenemos que darnos prisa!” – grita Shu, sacando a todos del trance.
Goten, Trunks y Lapis ya han acabado con el ejército de la Red Ribbon y se adentran en la base siguiendo el radar.

– “El radar indica que hay dos Dragon Balls” – dice Trunks.
– “¡Genial!” – exclama Goten.
Pilaf y su banda salen corriendo de la una de las puertas del pasadizo y Pilaf choca directamente contra Goten, cayendo al suelo de espaldas.
Pilaf, al levantar la cabeza y ver a Son Goten, gatea hacia atrás con miedo. Shu y Mai le levantan y todos corren en sentido contrario, pero Trunks les adelanta y les corta el avance.

– “Queremos las Dragon Balls” – dice Trunks.
La banda intenta huir por un pasadizo lateral, pero esta vez es 17 quién les corta el paso.

– “Es inútil” – dice Lapis. – “Dadnos las Dragon Balls”.
Mai parece quedarse prendada del número 17 al verle y se sonroja, dándole las Dragon Balls sin pensarlo.

– “¡¿Qué estás haciendo?!” – le grita Pilaf.
– “Gracias” – dice 17 agarrando el pequeño saco.
– “No hay de qué” – responde Mai.
El número 17 cruza entre la banda para volver hasta Goten y Trunks. Mai no puede evitar seguirle con la mirada mientras pasa por su lado.

– “Adiós” – murmura Mai.
Lapis le hace un gesto con la mano despidiéndose, sin darse la vuelta.

– “¡Se puede saber qué haces!” – la riñe Pilaf.
– “Me ha parecido que… que era la mejor opción” – dice Mai, que ya ha reaccionado. – “No podemos enfrentarnos a ellos…” 
– “Al menos tenemos el plano de la base principal” – añade Shu, sacándose un mapa enrollado del chozoku  – “Tendremos que olvidarnos de las Dragon Balls, pero podemos robar algo valioso allí”.
– “¡Después de tantos años y Son Goku sigue arruinándonos los planes!” – dice Pilaf – “¡Le odio!”

Mientras tanto, nuestros amigos ya vuelan hacia la siguiente Dragon Ball, con cuatro de ellas en su posesión.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 14: La Resistencia

OMG // Capítulo 14: La Resistencia
Un joven Son Gohan, cabizbajo, se lamenta por la muerte de su padre en la cabaña de su abuelo, en el Monte Paoz.

– “Deja de llorar” – le dice una voz que enseguida reconoce. – “Los saiyajín no lloran”.
Son Gohan levanta la mirada y confirma que es Vegeta.

– “Déjame en paz, Vegeta” – le responde el mestizo.
– “No dejaré que lo poco que queda de mi raza se eche a perder” – insiste el saiyajín. – “Si no está Son Goku, necesito otro rival”.
El joven Gohan ignora a Vegeta e intenta alejarse, pero percibe que una onda de ki se acerca por su espalda y tiene que esquivarla.

– “Pero, ¡¿qué te pasa, Vegeta?!” – le increpa Gohan.
– “¡Defiéndete!” – le grita Vegeta mientras le ataca.
Gohan esquiva al saiyajín en varias ocasiones y se defiende, hasta que Vegeta le golpea fuertemente en la cara, lanzándole contra el suelo.
Son Gohan se levanta, confuso y enfadado.

– “¿Es que te has vuelto loco?” – le pregunta el mestizo.
– “Supongo que me he equivocado contigo” – responde Vegeta. – “Creía que habías heredado parte del orgullo saiyajín de tu padre… Supongo que el blando de Kakarotto ha sido incapaz de…”
– “Ni se te ocurra nombrar a mi padre” – le interrumpe Gohan.
– “¿O qué?” – le responde Vegeta.
Son Gohan se abalanza sobre Vegeta, que le esquiva sin dificultad.

– “¡Vaya! ¡Parece que en el fondo sí queda algo de saiyajín en ti!” – le vacila el Príncipe.
Gohan insiste en sus ataques, que cada vez ponen más a prueba a Vegeta, mientras sus ojos se llenan de lágrimas, hasta que un puñetazo impacta en el Príncipe, haciendo que éste caiga de espaldas.
Gohan se deja caer de rodillas, llorando a pleno pulmón.
Vegeta se levanta y se acerca a Gohan.

– “Levántate” – le dice Vegeta ofreciéndole la mano. – “Un saiyajín no puede estar de rodillas”.
En la distancia, Piccolo observa la escena con una sonrisa.
Gohan despierta malherido en la base secreta del Ejército Real, en las montañas al Este de Orange City.

– “¡Buenos días!” – le saluda Videl, sentada a su lado.
– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gohan.
– “Estás a salvo.” – responde la Sargento. – “Han pasado varios días desde…”
– “¡¿Y los androides?! ¡¿Y Cell?!” – dice incorporándose agitado, pero deteniéndose por el dolor de sus heridas.
– “Tranquilo” – le calma Videl intentando que vuelva a tumbarse en la cama.
Tras la insistencia de Videl, Gohan parece relajarse.

– “Nos salvaste, Son Gohan”. – le dice la Sargento.
Videl pone al día a Gohan y le cuenta el sacrificio de Puar, Oolong y Johnny.

– “Murieron por mi culpa.” – dice Gohan.
– “Se sacrificaron porque creían en ti” – le corrige Videl.
– “Demasiadas muertes pesan sobre mí.” – insiste Gohan. – “No puedo seguir haciendo esto. Pensé que estaba haciendo lo correcto pero, una vez más, sólo he traído muerte a los que me rodean”.
– “Salvaste a cientos de personas en Orange City” – responde Videl. – “Me salvaste” – añade poniendo su mano sobre la del mestizo.
En ese momento, Shapner entra en la habitación.

– “¡Al fin despiertas!” – exclama el teniente.
Videl se apresura a retirar su mano.

– “Tienes mala cara, Guerrero Dorado” – le vacila Shapner.
– “Aunque cueste creer, he estado peor” – responde Gohan.
– “Sargento Violet” – le dice a Videl. – “El Alto Mando de La Resistencia está reunido y reclama nuestra presencia.”
– “Está bien.” – responde Videl. – “Diles que voy en un momento”.
La reunión ha empezado. Parecen estar en mitad de un acalorado debate. El Rey de la Tierra preside la mesa. 

– “¡Tenemos que aprovechar que el Guerrero Dorado está con nosotros!” – exclama el Rey. – “¡Las tropas se sienten más fuertes a su lado! ¡Ya visteis la reacción de los soldados al verle!”
– “¡Y también ha quedado claro que no puede hacer nada contra los androides!” – le responde Satán, sentado a su izquierda. – “¡No son más que trucos y fuegos de artificio!”.
– “General Brown” – le interrumpe el teniente Shapner. – “Yo tampoco creía en esas historias hasta que lo vi con mis propios ojos. Ese hombre nos da esperanza”.
– “¡No le he dado permiso para hablar!” – le recrimina el General.
Son Gohan se ha vestido y Videl le acompaña por los pasillos de la base ayudándole a caminar hacia la sala de reuniones. Los soldados no le quitan la vista de encima; boquiabiertos.

– “¿Por qué me miran tanto?” – pregunta Gohan algo avergonzado.
– “Eres una leyenda viva, Son Gohan” – le responde Videl.
El mestizo agacha la cabeza, pues él no se siente así.
En la sala de reuniones, sigue el debate.

– “Deberíamos centrarnos en seguir desarrollando nuestro arsenal.” –  dice el General sentado a la derecha del Rey. – “Necesitamos recuperar los planos de la Red Ribbon y seguir implementando su tecnología a nuestro ejército”.
– “Su Red Ribbon es lo que nos ha llevado a esto, General Silver” – le recrimina el Rey.
– “¡Y la debilidad de su ejército y sus valores morales nos ha impedido corregirlo!” – le responde el General.
El General Silver es un anciano de pelo blanco, vestido con un largo abrigo de color azul marino y una bufanda roja.
En ese momento, Videl y Son Gohan entran en la sala que, tras un momento de silencio al ver al Guerrero Dorado, estalla en murmullos entre los presentes.

– “¡Él no forma parte del personal autorizado!” – exclama el General Brown. – “¡Sacadle de aquí!” – ordena mientras se levanta de la silla.
– “¡Yo le he autorizado!” – responde el Rey.
El General parece calmarse y sentarse de nuevo.

– “El teniente Shapner nos ha dicho que te llamabas Son Gohan, ¿no es así?” – le pregunta el Rey al mestizo.
– “Así es.” – responde Gohan.
– “Y eres el Guerrero Dorado…” – añade el Rey.
– “Eso parece” – responde el saiyajín.
– “Lo primero, debo agradecerte que salvaras a nuestras tropas en Orange City. Gracias.” – dice el Rey, que se levanta y le hace una reverencia.
– “¡Su Majestad!” – se sorprenden sus acompañantes. – “¡El Rey no puede inclinarse ante…!”
– “Me inclino ante quién lo merece” – responde el Rey.

Son Gohan se sorprende ante la amabilidad del Rey y le devuelve la reverencia de forma torpe.

– “Según el teniente, tus capacidades rivalizan con las de los androides” – continúa el Rey.
– “Ojalá fuera cierto” – responde Gohan. – “Pero me superan ampliamente”.
– “Y aun así te has enfrentado a ellos en múltiples ocasiones y sigues con vida” – dice el Rey.
– “Suerte”. – responde Gohan. – “Y sinceramente, no sabría decirle si buena o mala”.
Videl y Shapner se entristecen al escuchar las palabras de Gohan y recordar el sacrificio de Johnny, Oolong y Puar.

– “Parece que tú conoces a los androides mejor que nadie” – continúa el Rey. – “¿Hay algo que debamos saber? ¿Tienes alguna idea de cómo detenerles?”
– “Voy a serle sincero” – responde Gohan. – “Dudo que vosotros podáis hacer algo”.
– “¡Cómo te atreves!” – exclama el General Brown ofendido.
– “¡Papá!” – le corta Videl. – “¡Deja que hable!” 
Son Gohan se sorprende al saber que ese es el padre de la Sargento, y se percata de que al General Brown le falta un brazo.

– “Hace años, mi amiga Bulma trabajaba en un proyecto para salvar a la humanidad” – cuenta Gohan. – “Lo llamaba Proyecto Hope.”
– “¿Bulma?” – se sorprende el General Silver. – “¿La hija del Doctor Brief? ¿De la Corporación Cápsula?”
– “Sí” – responde Gohan. – “Falleció. Ella pretendía construir una máquina del tiempo para viajar al pasado y prevenirnos de le llegada de los androides”.
– “¿Una máquina del tiempo?” – dice el General Brown despreciando la idea. – “Absurdo”.
– “No es tan absurdo…” – responde el General Silver para sorpresa de todos.
El Rey medita en silencio durante unos segundos.

– “Está bien. Es lo más parecido a un plan que hemos tenido desde hace mucho tiempo…” – murmura. – “Pero sólo actuaremos si estamos de acuerdo los tres.” – les dice a sus dos Generales.
– “¡Esto no es un plan!” – exclama el General Brown. – “¡Es una fantasía!”
El Rey se pone en pie y se aleja unos pasos de la mesa, abstraído.

– “Hace muchos años, cuando la Tierra se enfrentaba a la amenaza de Piccolo Daimaoh, un niño apareció de la nada para enfrentarse a él.” – cuenta el Rey. – “Y ese chico triunfó donde todos habíamos fracasado.”
Son Gohan en seguida se da cuenta de que está hablando de su padre. El General Silver también parece reconocer al niño de la historia.

– “Este hombre me recuerda a ese niño” – continúa el Rey. – “He dicho que nuestra acción dependerá de que los tres estemos de acuerdo, y por eso te pido que te replantees tu voto, Satán.”
– “¡Papá!” – dice Videl. – “Yo creo en él. Me ha salvado la vida en dos ocasiones.”
– “Pero, Videl…” – dice Satán.
– “Si el Ejército Real no le apoya, yo lo haré.” – le interrumpe su hija, arrancándose su insignia de Sargento y dejándola sobre la mesa.
– “¡Yo también!” – dice Shapner, haciendo lo mismo con su insignia de teniente.
Tanto Videl como Gohan se sorprenden al ver que cuentan con un apoyo tan firme por parte de Shapner.
Satán se levanta cabizbajo y pensativo. 

– “Está bien.” – murmura. – “Eso no será necesario. Si vosotros creéis en él, yo también”.
Videl mira a Gohan y a Shapner esperanzada.
El General Silver también se pone en pie.

– “Hace años escuché que la Red Ribbon tenía un proyecto similar, pero lo abandonó porque llegaron a un callejón sin salida. Si juntamos los datos de ambas investigaciones, puede que consigamos algo…” – explica Silver. – “En cuanto a Son Gohan, tendremos que creer en él y dejar que acepte su parte de responsabilidad en esto, ya que su padre es en parte responsable… ¿No es así, hijo de Son Goku?”
La mirada de Son Gohan se llena de rabia y se abalanza sobre el anciano, al que agarra del cuello y lo estampa contra la pared, levantándole del suelo.

– “¡Trabajaste para la Red Ribbon! ¡Por eso conoces a mi padre!” – responde Gohan.
– “¡Son Gohan! ¡Tranquilo!” – exclama el Rey.
Videl corre hacia Gohan y le agarra del brazo, intentando calmarle.

– “El Doctor Gero y la Red Ribbon son los culpables de la creación de los androides y de Cell. ¡Vosotros condenasteis a la humanidad!” – le dice Gohan mientras aprieta su cuello. – “Dame una sola razón para no partirte el pescuezo”.
Silver sonríe.

– “Porque conozco al único científico capaz de retomar el Proyecto Hope” – dice el General con la voz entrecortada.