DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi

DBSNL // Capítulo 37: Saikyo No Senshi
“Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.”

Nuestros amigos se encuentran separados por los B-16. Cada uno se enfrenta a un gigante metálico.
Uno de los B-16 castiga severamente a Ten Shin Han, que pese a lograr detener algún golpe, se ve superado por el robot.

– “Es tan fuerte como el Número 16” – piensa Ten. – “Espero que Chaoz esté bien”.
El B-16 le agarra los brazos a Ten y aprieta con fuerza. Ten Shin Han no puede evitar gritar frente a la tortura que está sufriendo. Pero una confiada sonrisa sorprende al B-16, y de la espalda de Ten aparecen dos protuberancias que se convierten en dos brazos extra y colocan las manos en forma de triángulo a escasos centímetros de la cara del robot.

– “¡KIKO-HO!” – grita Ten Shin Han, lanzando su ataque a quemarropa contra el B-16.
Los antebrazos del robot que sujetaban a Ten quedan enganchados al luchador, pero el resto del B-16 es propulsado a varios metros de distancia por el impacto del ataque del humano.
Cerca de ahí, Trunks, transformado en Súper Saiyajín, está teniendo 
problemas con su contrincante, pese a estar manteniéndolo a raya gracias a su velocidad.

– “Si no hacemos la fusión esto va a ser muy complicado” – piensa Trunks.
Goten, también en Súper Saiyajín, se enfrenta a otro B-16, con resultados similares a los de Trunks.

– “No podemos ganar” – piensa Goten. – “Son demasiados”.
Chaoz intenta esquivar los ataques del B-16 volando a su alrededor, rodeándole y aprovechando su poder telequinético para desviar mínimamente los ataques, lo justo para evitar impactos directos. Pero uno de los golpes del B-16 le alcanza y le hace chocar contra la nieve. 
El B-16 le lanza su puño y Chaoz intenta repeler su ataque con un Dodonpa, pero el rayo de ki simplemente se dispersa al chocar contra el puño del robot, que sigue su veloz rumbo hacia Chaoz.
En el último instante, Lapis aparece para desviar el puño con una patada y atacar al B-16 golpeando sus piernas y derribándole.

– “No pueden detectarme.” – piensa el Número 17. – “Es la única ventaja que tenemos”.
Ten Shin Han se libera de los brazos del B-16 que habían quedado agarrados a él, cuando el robot se pone en pie. Su esqueleto metálico ha quedado al descubierto por el ataque del humano, pero no parece haber sufrido daños mayores.

Dibujado por Ipocrito
En el planeta de los Kaioshin, Son Gohan se está meditando, frustrado. Su objetivo es superar su límite actual. Sin el viejo Kaioshin no puede recuperar su estado “místico”, así que debe encontrar una alternativa si quiere estar a la altura del torneo.
Kibito ve su preocupación y se acerca a Gohan.

– “Encontrarás la manera” – dice Kibito.
Son Gohan se sobresalta ligeramente al escuchar la voz de Kibito y se pone en pie.

– “Recuerda” – le dice Kibito poniendo la mano en el hombro de Gohan. – “Eres el más grande de los guerreros”.
Gohan sonríe al escuchar las palabras de ánimo de Kibito.

– “Quiero proteger a mi familia, pero estoy muy lejos del poder necesario” – se lamenta Gohan.
– “Si he aprendido algo sobre vosotros, los saiyajín, es que siempre os queda un nivel por superar.” – dice sonriendo Kibito.
Gohan suspira desanimado, pero parece que de repente se le ocurre una idea.

– “¡Eso es!” – grita Gohan entusiasmado. 
Kibito parece muy confuso por la reacción de Son Gohan.

– “¡Eres un genio, Kibito!” – le dice Gohan. – “Necesito que me lleves”.
En el planeta de Beerus, Goku y Vegeta se encuentran de rodillas, agotados.

– “Y pensaba… pensaba que mi entrenamiento hasta ahora… había sido duro…” – dice Goku intentando recobrar el aliento.
– “Eres un… un endeble… Kakarotto…” – responde Vegeta, en las mismas condiciones.
Whis les observa con su pícara sonrisa.

– “Whis” – dice Goku mientras se sienta en el suelo. – “¿Cómo de fuertes son los otros universos?” – pregunta.
– “No puedo daros esa información.” – responde Whis. – “Pero os aconsejo que utilicéis el nivel del señor Beerus como meta a alcanzar.”
– “¿Quieres decir que aún no somos rivales para él?” – pregunta Vegeta algo ofendido.
– “¿Acaso crees que estás a mi altura, Vegeta?” – interrumpe Beerus que se ha levantado de la siesta, molesto por la insinuación del saiyajín.
En la Tierra, nuestros amigos siguen en apuros enfrentándose a los B-16. El Número 17 intenta ofrecer apoyo al resto de sus compañeros aprovechando el factor sorpresa que le aporta no emitir ki.
El B-16 que se enfrentaba a Ten Shin Han le apunta con los cañones de sus antebrazos. Ten intenta moverse, pero los puños del robot que estaban en el suelo le agarran los tobillos y le impiden huir.
El robot parece que va a disparar sus potentes cañones y Ten Shin Han intenta protegerse, pese a saber que es poco probable que resista un ataque de esa magnitud. Pero, en el último instante, Lapis golpea la rodilla del B-16, desequilibrándole y provocando que su disparo se pierda en el cielo.
Dos B-16 se unen al derribado por 17 y retan a éste y a Ten Shin Han.
El androide se coloca frente a Ten.

– “¡Los niños y yo nos encargaremos de esto!” – dice Lapis. – “¡Tú y Chaoz seguid adelante!”
– “¿Estás seguro?” – le dice Ten, sorprendido por la actitud del androide que un día fue su enemigo.
– “¿Es que crees que tú puedes retenerlos?” – responde Lapis con una sarcástica sonrisa.
Ten y Chaoz emprenden el vuelo hacia la Muscle Tower y uno de los B-16 sale tras ellos.

– “¡Son Goten!” – grita Lapis, para advertir al hijo de Goku que el robot persigue a sus amigos.
Goten mira al B-16, que se aleja, y prepara con calma el Kamehameha que le enseño el viejo Mutenroshi.

– “Ka…Me…Ha…Me… ¡¡HAAAAAAA!!” – grita lanzando una potente onda de ki que crece a medida que se acerca al robot.
La luz desprendida por el Kamehameha ciega a Trunks que mira atónito la técnica de su amigo.
El ataque golpea al B-16 que, pese a intentar detener la técnica con sus manos, no puede resistir el potente Kamehameha.
Los restos del robot caen al suelo ante la asombrada mirada de Trunks y Lapis. Son Goten suspira algo cansado.
El robot se levanta, pese a estar severamente mutilado; le falta el brazo derecho, el antebrazo izquierdo, y muestra su esqueleto metálico, al descubierto en su torso y cabeza. Tras dar dos pasos tórpidos, el robot cae, aparentemente inutilizado.
Goten sonríe satisfecho.

– “¡Bien hecho, Son Goten!” – celebra Trunks.
– “No cantéis victoria” – interrumpe Lapis. – “Aún nos quedan cuatro.” – dice mientras los robots restantes se posicionan frente a ellos.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 17: Crucero

OMG // Capítulo 17: Crucero
Ha amanecido en las montañas del Este y nuestros amigos están listos para emprender su viaje. 
En la puerta de la base, Satán y Silver despiden al nuevo pelotón, que ha recibido el nombre en clave “Zulú”.

– “Mucha suerte, Pelotón Zulú” – dice el General Brown mientras les saluda.
El pelotón le devuelve el saludo, excepto Gohan, que sigue incómodo ante tanta marcialidad militar.
El pelotón se da la vuelta. Están listos para partir.

– “Videl” – la llama su padre.
La Sargento se detiene y mira a Satán, que se acerca a ella y la abraza con fuerza.
Videl parece algo incómoda al ser abrazada de forma tan efusiva delante de sus subordinados.

– “Mucha suerte, hija” – le susurra al oído su padre.
Los ojos de Satán brillan llorosos y su mirada se cruza con la de Gohan, que asiente, confirmándole que recuerda su conversación previa.

– “En los muelles os espera una embarcación” – dice el General Silver. – “Navegar hacia el Sur es la ruta más rápida y segura hasta la antigua Muscle Tower”.
– “Tendremos cuidado” – dice Erasa.
– “Traer al Doctor y salvar la Tierra… Parece sencillo” – bromea Shapner.
El Pelotón Zulú parte hacia la costa con presteza, acompañados por una pequeña patrulla.
A Videl parece que algo le está rondando la mente y necesita preguntárselo a Gohan.

– “Son Gohan, ¿qué te ha dicho mi padre?” – le pregunta.
– “¿Tu padre?” – responde Gohan.
– “Sí. Cuando habéis hablado en privado” – insiste la Sargento.
– “Sólo quería comentarme algunos detalles de la misión” – responde el mestizo, intentando cambiar de tema.
– “¿Crees que me chupo el dedo?” – le dice Videl, ofendida al ver que intenta ocultarle información.
– “Satán parece un buen hombre.” – responde Gohan. – “Se preocupa por ti”.
– “¿Te ha pedido que me cuides?” – le pregunta ella.
– “Me ha pedido que no te deje cuidar de mí” – la corrige Gohan.
Videl agacha la cabeza, avergonzada pero a la vez enternecida por las palabras de su padre.

– “Es un buen hombre” – murmura Videl.
– “¿Qué le pasó en el brazo?” – pregunta Gohan, curioso por el motivo de la lesión.
– “Cuando era una niña, los androides atacaron Orange City.” – explica Videl. – “La gente confiaba en mi padre, porque era el campeón mundial de artes marciales, así que él fue uno de los que lideraban la evacuación.”
– “¿Tu padre era el campeón mundial?” – se sorprende Gohan.
– “Así es.” – responde Videl. – “Durante la evacuación había muchísima gente y me perdí entre la multitud y, sin saber cómo, terminé topándome con los androides.”
Son Gohan escucha atentamente a Videl.

– “Siempre recordaré su mirada fría” – continúa la Sargento. – “Mi padre me encontró y se interpuso entre ellos y yo. Intentó detenerles. Pero sus golpes parecían no afectar a esos monstruos, que ni siquiera se defendían.” – dice mientras sus ojos se llenan de lágrimas, atormentada por el oscuro recuerdo. – “Después, uno de ellos le agarró del brazo, se lo rompió y se lo arrancó. Por suerte, el Ejército Real llegó en ese instante y pudimos huir”.
– “Y decidisteis uniros a la causa.” – dice Gohan. – “Siento que tuvieras que pasar por eso”.
– “Mi padre dijo que era su deber como campeón defender la Tierra e inspirar a las futuras generaciones” – responde Videl.
Son Gohan se da cuenta de que Satán, siendo un simple humano, luchó con más valentía de la que él ha demostrado jamás y se siente avergonzado.

– “Tu padre es un héroe” – le dice Gohan.
Videl sonríe aliviada por las palabras del mestizo.
Shapner interrumpe a la pareja, adelantándoles.

– “Ya hemos llegado” – dice el teniente. – “Ese es nuestro navío”.
Un enorme navío se encuentra frente a ellos, parecido a los que usaba antiguamente la Red Ribbon, pero con las siglas KG (King’s Guard) sustituyendo al logotipo de la Cinta Roja.
El barco está listo para zarpar.

– “Os estábamos esperando, Pelotón Zulu” – les saluda un soldado, mientras ellos suben a bordo por la pasarela.
Nuestros amigos se han acomodado en los camerinos del navío y salen a cubierta mientras el barco zarpa.

– “¿Cuántos días tenemos de viaje?” – pregunta Gohan.
– “Este es el barco más rápido de la flota…” – dice Erasa. – “Aunque tendremos que repostar en una base pirata cercana a Gengoro”.
– “¿En la base abandonada?” – pregunta Shapner.
– “La base fue descubierta por el antiguo General Blue de la Red Ribbon y reconstruida para ser usada por su ejército. Los tanques de combustible deberían seguir llenos.” – explica la analista.
– “Voy a descansar un rato” – anuncia Videl. – “Avisadme si ocurre algo”.
El Pelotón Zulú descansa mientras avanzan hacia la isla.
Han pasado varios días. En la cubierta se encuentran Son Gohan, Videl y Shapner enfrentándose en un combate de entrenamiento. La Sargento y el teniente se unen para combatir al mestizo, que ni siquiera se pone en guardia. 

– “Si conseguís golpearme podéis quedaros con mis raciones de una semana” – fanfarronea Gohan.
Erasa e Ikose observan el combate.
Shapner se abalanza sobre Gohan e intenta agarrarle, pero este salta por encima de él, usando la cabeza del teniente como escalón y provocando que éste se estampe contra el suelo. Videl salta e intenta dar una patada al mestizo mientras está en el aire, pero él la detiene sin dificultad. Al caer, la Sargento vuelve a lanzarse al ataque con una rápida combinación de patadas y puñetazos.

– “¡No está mal!” – exclama Gohan, que esquiva y detiene todos sus golpes. – “Tu padre te ha enseñado bien”.
La Sargento parece frustrarse al no poder ni rozar al mestizo y sigue insistiendo en sus ataques.
Shapner se levanta y ataca por la espalda a Gohan, que se percata de su presencia y esquiva a Videl, dejándola pasar de largo y haciendo que golpee a Shapner.

– “¡Lo siento!” – dice Videl.
Erasa se ríe del teniente sin ningún reparo. Ikose intenta disimular, pero también se le escapa una sonrisa.

– “¡Ya podríais estar ayudando!” – les recrimina Shapner.
– “¡Sí, señor!” – exclama Ikose, que se une a su teniente.
Gohan sonríe al ver ahora a los tres en guardia frente a él.
Shapner es el primero en atacar intentando dar un puñetazo a Gohan, que vuelve a esquivarle.

– “Pensáis demasiado” – les dice el mestizo. – “Debéis dejar que vuestro cuerpo actúe por instinto.”
Ikose se une al teniente y ambos avasallan a Gohan, que sigue esquivándoles.
Gohan agarra los brazos de ambos luchadores y hace que se choquen entre ellos.

– “Así nunca lograréis golpearme” – se burla.
Videl salta por encima de los soldados caídos dando una voltereta e intenta sorprender a Gohan con una patada descendente. Gohan detiene el golpe y agarra el pie de la Sargento, dándose la vuelta y estampándola de cara contra el suelo de forma más violenta de la esperada.
El buen rollo se termina y Gohan observa a Videl con cierto miedo. No ha controlado su fuerza en ese último movimiento y teme haberla lastimado. 

– “¿Estás bien?” – dice Gohan. – “Lo siento, no pretendía…” – se disculpa mientras se agacha para socorrerla.
Videl se da la vuelta rápidamente, sorprendiendo a Gohan y golpeándole en la mejilla.

– “Gané” – dice la Sargento, que está sangrando por la nariz.
Todos sonríen al ver el inesperado giro de eventos.

– “¡Jajaja!” – ríe Shapner. – “¡Esa es nuestra Sargento!”
Videl y Gohan se sonríen el uno al otro satisfechos por el resultado del enfrentamiento, pero una alarma les interrumpe.

– “¡Estamos llegando a la base!” – anuncia un oficial. – “¡Todo el personal debe abandonar la cubierta! ¡Preparaos para la inmersión!”

DBSNL // Capítulo 36: Comandante

DBSNL // Capítulo 36: Comandante
“¿Eso son…? ¡Son B-16!”
Trunks, Goten y Lapis se dirigen hacia la próxima Dragon Ball y ya sobrevuelan el helado Norte, que siempre parece en penumbra, cuando los niños notan dos fuentes de ki cercanas. 

– “¿Lo notas, Son Goten?” – dice Trunks.
– “No son humanos normales” – responde éste.
– “¡Vayamos a investigar!” – dice Trunks desviándose de su rumbo.

Lapis y Goten le siguen.
Al llegar a la posición de esos ki, encuentran la pequeña casa de Lunch destrozada, balazos en las paredes, cristales rotos, restos de explosiones y varios soldados muertos.

– “Sin duda la Red Ribbon ha pasado por aquí” – dice Lapis.
De la casa salen Chaoz y Ten Shin Han, que lleva sujeto el pañuelo de Lunch en su puño.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – dice Ten al verles.
– “Tú eres Ten Shin Han, ¿verdad?” – dice Goten. – “¡Y tú eres Chaoz!”
– “Los hijos de Goku y Vegeta…” – murmura Ten. – “¿Número 17?” – se sorprende.
Lapis, de brazos cruzados, le hace un leve gesto con la mano en señal de saludo.

– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta Trunks.
– “El ejército de la Cinta Roja sigue en activo y se han llevado a Lunch y la Dragon Ball que encontramos” – responde Ten.
– “Les sigo la pista desde hace días” – dice 17.
– “Buscamos las Dragon Balls” – dice Goten.
– “Yo sólo quiero acabar con la Red Ribbon” – añade Lapis. – “Pero parece que ambos caminos pasan por encontrar su base”.
Ten aprieta el puño con fuerza.

– “¿Sabéis dónde están?” – pregunta Ten.
– “Tenemos el radar” – responde Trunks.
En el planeta de los Kaioshin, Piccolo se enfrenta a Zamas y Gohan, que se ha transformado en SS2. Gracias al ki divino, Piccolo es muy superior y juega con ambos, que por mucho que lo intentan no consiguen acertar ni un solo golpe.

– “La diferencia es abismal” – dice Kibito, mientras observa el combate junto al resto de Kaioshin.
Gohan y Zamas toman distancia.

– “¿Alguna idea, Zamas?” – le pregunta Gohan.
– “Me estorbas” – le dice Zamas antes de abalanzarse contra Piccolo.


Dibujado por El Discípulo de Tori

Piccolo le golpea y vuelve a lanzarle junto a Gohan.

– “Si no luchamos con un plan no lograremos ni rozarle” – insiste Gohan.
– “¿Y qué propones?” – le pregunta Zamas entre dientes.
En la Tierra, nuestro grupo de amigos ya se dirige velozmente hacia la localización de la Dragon Ball, dónde esperan encontrarse otra base de la Red Ribbon.
En la base principal de la Cinta Roja, bajo la antigua Muscle Tower, que ha sido reconstruida, Lunch está presa en un calabozo y herida en un brazo.

– “¡Voy a mataros a todos, malditos bastardos!” – grita mientras el guardia la ignora.
De repente, la alarma suena en la base y todos los soldados se preparan para la llegada de intrusos.
En el centro de mando, un envejecido coronel Silver, ahora comandante de la nueva Red Ribbon, tras ser informado de que se aproximan cinco sujetos a sus instalaciones, da las ordenes a su segundo al mando:

– “Envía a los Beta-16 como primera línea de defensa” – dice el comandante mientras inspecciona atentamente las imágenes recibidas por su satélite, fijándose en Son Goten, quién le hace revivir amargos recuerdos. – “Y preparaos para activar los Protocolos 66 y 391”.
– “¡Sí, señor!” – dice su segundo, que agarra el comunicador para transmitir las órdenes al resto de soldados.

Dibujado por Ipocrito


Nuestros amigos se acercan a la base entre la fuerte ventisca, cuando se dan cuenta de que un grupo de siluetas se acerca volando hacia ellos.

– “¿Eso son…? ¡Son B-16!” – grita Lapis, el primero capaz de distinguirlos gracias a sus capacidades aumentadas.
Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín al escuchar a Lapis, pero Goten es golpeado por un puño lanzado por uno de los robots.
Trunks intenta socorrerle, pero es interceptado por otro B-16, que le impide llegar hasta Goten.
En la sala de control, el comandante Silver sonríe mientras en otro monitor se ve el video de la cámara de seguridad donde nuestros amigos se enfrentaron al B-16 por primera vez. En él se puede ver la aparición de Gotenks.

– “Si evitamos eso, no deberían ser un problema” – murmura el líder de la Red Ribbon. 
El grupo de guerreros no puede distinguir a cuantos B-16 se enfrentan, pues la ventisca es densa y no emiten ningún ki.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas y Gohan parecen haber ideado un plan y se abalanzan sobre Piccolo.
Gohan encara a Piccolo intentando golpearle, mientras Zamas busca sorprenderle por la espalda con su teletransporte “Kai-kai” y sus espadas de ki, esta vez activas en ambas manos. Pero Piccolo usa esa misma técnica de teletransporte para evitar el golpe de Zamas.
El Kaioshin del Norte intenta seguir a Piccolo y ambos se teletransportan repetidas veces por todo el terreno de combate. A Gohan le cuesta seguir sus movimientos y sólo puede intentar buscar un patrón en sus repetidos teletransportes.
Finalmente, Gohan lanza un Masenko al vacío dónde espera que aparezca Piccolo y le obliga a repeler su ataque, dándole tiempo a Zamas para rozar al Dai Kaioshin con su espada de ki, haciéndole un corte en la mejilla.
Piccolo golpea a Zamas y le hace retroceder. Gohan se acerca a toda velocidad hacia el namekiano, cuando éste le lanza una Granada de Luz. Zamas usa su poder telequinético para detener a Gohan y así evitar que impacte contra el ataque de Piccolo.
El Dai Kaioshin recupera distancia y da por finalizado el combate.

– “Parece que habéis aprendido a trabajar juntos” – dice el namekiano.
Gohan vuelve a su estado base.

– “No es suficiente” – dice el mestizo. – “Pese a compensar nuestra carencia de poder con nuestras habilidades conjuntas, no somos rivales contra enemigos de un poder por encima de los mortales.” 
– “No seas tan duro contigo” – responde Piccolo.
– “No se trata de mí.” – continúa Gohan. – “Si nos enfrentamos a seres con el poder de un Hakaishin, mi nivel actual es ridículo. Así no puedo proteger a los que me importan.”
Zamas observa a Gohan, algo sorprendido por sus palabras.

– “Tengo que encontrar una forma de aumentar mi poder” – dice apretando fuertemente sus puños. – “Tiene que haber una manera de sobrepasar mi límite actual”.

Dibujado por El Discípulo de Tori


OLD MAN GOHAN // Capítulo 16: El principio del fin

OMG // Capítulo 16:  El principio del fin
Krilín y Gohan se preparan para el combate.

– “Sigo sin captar su energía” – dice Krilín. – “Pero si han causado todo este estropicio, no podemos subestimarles”.
Gohan asiente.
El Número 17 da un paso al frente.

– “Deja que me divierta un poco” – dice el androide.
– “Está bien” – responde la Número 18. – “Pero los siguientes serán míos”.
Krilín y Gohan se abalanzan sobre el androide, que les esquiva sin dificultad.

– “No está nada mal” – les felicita 17. – “Superáis los cálculos del Doctor Gero”.
Tras el intento fallido de asestarle algún golpe, Krilín y Gohan recuperan la distancia.

– “Esto me da muy mala espina…” – murmura Krilín.
– “¿Llegamos tarde?” – dice una voz que ambos reconocen. 
Ten Shin Han y Chaoz acaban de llegar a la ciudad y descienden junto a Krilín y Gohan.

– “¡Perdón por el retraso!” – dice otra voz.
Yamcha también ha llegado.

– “¿Tú también has venido?” – exclama Krilín. – “Pensé que estarías distraído con alguna chica…” – bromea.
– “Me han fastidiado la cita.” – responde Yamcha. – “Creo que esta vez era la mujer definitiva, ¿sabes?”
La Número 18 avanza y se coloca junto a su hermano.

– “¡Bien!” – exclama. – “Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha… De estos me encargo yo.”
– “¿Nos conoce?” – se sorprende Ten.
– “Al parecer, son androides creados por la Red Ribbon” – responde Krilín.
– “¡¿La Red Ribbon?!” – exclama Yamcha.
Ambos androides disparan una onda de ki que hace que nuestros amigos se dispersen para esquivarlas.
El Número 17 aparece frente a Krilín y le golpea el abdomen. El terrícola se retuerce de dolor, mientras el resto se asombra ante la velocidad del androide.
La Número 18 aparece detrás de Ten Shin Han y le golpea con ambas manos en la nuca, estrellándole contra el suelo.
Son Gohan prepara rápidamente un Masenko y lo lanza contra el número 17, que lo repele de un golpe como si nada.
Chaoz dispara un Dodonpa contra la número 18, mientras Yamcha lanza un Kamehameha. La androide esquiva todos los ataques y se abalanza sobre Yamcha, a quién asesta un rodillazo en el estómago.
El 17 golpea a Gohan, que no puede defenderse ante el poder del androide, pero Krilín, pese a estar dolorido, prepara su Kienzan.

– “Malditos…” – murmura el terrícola antes de lanzarlo.
El Kienzan se aproxima al número 17 por la espalda, pero el androide parece percatarse de su zumbido y se da la vuelta en el último instante, atrapando el disco con sus manos, ante la mirada atónita de Krilín y Gohan.
El androide desvía el Kienzan hacia un edificio, que es derribado por el ataque.

– “Una técnica interesante” – dice el androide, que recibe un impacto directo por sorpresa contra su espalda. 
Gohan ha aprovechado la distracción para atacare con un Garlick-ho, pero el androide no parece inmutarse.

– “Sois muy molestos…” – dice el androide 17.
Mientras tanto, la número 18 golpea a Yamcha. Chaoz intenta detenerla con su poder mental, pero parece inútil. 

– “¿Por qué me tratan tan mal las mujeres?” – murmura Yamcha mientras intenta reponerse.
Ten Shin Han se ha recuperado y apunta a la androide con sus manos formando un rectángulo.
En el último instante, Ten le hace una señal a Chaoz, que lanza una roca contra Yamcha, apartándole de la androide.

– “¡KIKO-HO!”- exclama Ten, lanzando el ataque contra la 18.
El ataque parece que ha impactado de lleno contra la androide, pero al disiparse la humareda, ella aparece rodeada por una barrera protectora.

– “Eso era peligroso…” – murmura la número 18. – “Parece que superáis las expectativas del Doctor Gero”.
El androide 17 lanza un ataque de ki contra Gohan, haciendo que se estampe contra un edificio, y ataca a Krilín.
El terrícola recibe una fuerte paliza y parece que no puede hacer nada frente a la violencia del androide. 
La número 18 se abalanza contra Ten con los mismos resultados.
Cuando Gohan consigue recuperarse, Krilín se encuentra abatido en el suelo, muy malherido.

– “Maldición…” – murmura mientras escupe sangre.
Ten Shin Han también se encuentra tirado en el suelo, y la Número 18 sostiene a Chaoz por el cuello mientras sonríe de forma aterradora.
Yamcha se abalanza contra el número 17.

– “¡Malditos bastardos!” – grita el terrícola. 
Pero éste le intercepta con un ataque de ki que causa una fuerte explosión. Al disiparse el humo, el cuerpo de Yamcha cae inerte al suelo.

– “¡Yamcha!” – grita Gohan.
La número 18 sonríe mientras aún sostiene al pobre Chaoz.

– “Qué frágiles…” – dice mientras aprieta el cuello del pequeño terrícola hasta partirlo.
– “¡Chaoz!” – exclama Gohan.
Krilín intenta gatear hacia Gohan.

– “Vete… Vete de aquí…” – le dice a duras penas Krilín. – “¡Escapa!”
El 17 se acerca a Krilín con la calma típica de los androides y le apunta con su mano.

– “Buen consejo” – dice antes de disparar múltiples ráfagas de ki sobre el terrícola, acabando con su vida.
Gohan es incapaz de moverse. Tiembla frente al miedo y la impotencia de la escena.
Ten Shin Han intenta levantarse y golpear a la número 18 por la espalda, pero su puñetazo no le causa ningún efecto.

– “Patético…” – murmura la androide antes de darse la vuelta y atravesar el abdomen del guerrero de un puñetazo.
– “¡Basta!” – grita Gohan, que aprieta con fuerza sus puños. – “¡Pagaréis por todo esto!”
La número 18 agarra a Ten y lo lanza por los aires, y el número 17 le lanza un ataque de ki para acabar con él.

– “¡He dicho que basta!” – grita Gohan con todas sus fuerzas.
Sus pupilas cambian de color y se tornan verdes durante un instante, su pelo negro se eriza y un aura dorada le envuelve de forma intermitente.
El mestizo se lanza contra los androides, sorprendiendo a la número 18 y golpeándola. La androide impacta contra un edificio, que se derrumba sobre ella. Acto seguido, Son Gohan empieza a descargar una infinita ráfaga de ki contra ella.
El número 17 golpe a Gohan por sorpresa y le lanza contra un coche, pero el mestizo enseguida se levanta y ataca al androide, que esquiva sus ataques.

– “¡Suficiente!” – exclama el 17, que golpea a Gohan primero en la nuca y después en el abdomen, para terminar dándole una patada y alejarle a decenas de metros de distancia, dejando un surco en el asfalto.
La número 18 sale del edificio sin ningún rasguño. Sólo con la ropa algo estropeada.
El número 17 alza su mano hacia Gohan, que a duras penas consigue ponerse en pie.

– “¡Se acabó!” – dice el 17, lanzando una onda de ki contra el mestizo.
– “Lo siento, papá” – murmura Gohan, cerrando los ojos y aceptando su final. – “Son demasiado fuertes…”
En el último instante, otro ataque impacta con el del androide desviándolo y causando una explosión en el cielo.
Gohan y los androides levantan la mirada y en la azotea de un edificio ven a Piccolo, que acaba de llegar.

– “¡Señor Piccolo!” – exclama Gohan, esperanzado ante la llegada de su mentor.
El namekiano se quita la capa y su turbante y desciende, colocándose frente a Gohan, mirando a los androides de forma desafiante.

– “Son muy fuertes” – le dice el mestizo. – “Han matado a…”
– “Aléjate de aquí todo lo que puedas” – le interrumpe Piccolo.
– “¡No puedes enfrentarte a ellos solo!” – responde Gohan. – “Esas cosas han…”
– “¡No nos estorbes!” – le grita Piccolo. – “¡Lárgate de aquí!”
Son Gohan da un paso atrás. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a Piccolo hablarle de esa forma y entiende enseguida que debe obedecerle.
Son Gohan sale volando de la zona a toda velocidad y sin mirar atrás.

– “¡Yo me encargo de él!” – dice la número 18, echando a volar tras Gohan.
Pero tras avanzar unos metros, alguien la intercepta y la remite al suelo de una patada.
Vegeta ha llegado.

– “Yo seré tu pareja de baile” – le dice el saiyajín mientras se señala a sí mismo con el pulgar. – “¡HAAAAAAAAA!” – grita transformándose en Súper Saiyajín.
La androide mira extrañada a Vegeta, pues en sus datos no figura su transformación.
Vegeta parece estar pendiente, mirando por el rabillo del ojo, de la huida de Gohan.

Mientras tanto, Piccolo mira al príncipe saiyajín y sonríe al verse en la misma situación. Reconociendo en Vegeta el cambio que la familia Son provocó en él mismo hace mucho tiempo.