DBSNL // Capítulo 354: La mente de Raichi

DBSNL // Capítulo 354: La mente de Raichi

“Las raíces del árbol atan vuestro tiempo al mío.”

Bulma, gracias a su casco de realidad virtual, ha conectado con el interior de la mente de Raichi.

La madre de Trunks se encuentra inmersa en un mundo digital formado por una gigantesca autopista interconectada como una red neuronal semitransparente, de un color verdoso que recuerda al de las piedras shintai; todo sobre una oscuridad abismal. En el aire flotan pequeños elementos poligonales de similar textura, pero variado color; rojo, verde y azul, que se mueven por el cielo negro, desplazándose nuevamente y chocando entre ellos, dando lugar a elementos más pequeños con colores fruto del impacto; cian, magenta y amarillo.

Bulma se queda anonadada ante tan extraño pero bello escenario.

– “Así que esta… es la mente de un genio…” – murmura, asombrada.

La ropa de Bulma se ha adaptado a esta nueva dimensión; su bata blanca se ha transformado en un uniforme blanco con detalles de neón azul celeste.

En el fondo del paisaje, en el horizonte, una columna de luz verde brilla e ilumina parcialmente el lugar.

– “Creo que ese es mi objetivo.” – piensa Bulma. – “¡Aguantad, chicos!” – aprieta los puños con decisión. – “¡No me he rendido!”

La mujer echa a correr por la autopista digital.

En la Corporación Cápsula, todos asisten preocupados al viaje de Bulma; atentos a la pantalla del ordenador, que muestra lo que ella está viviendo.

– “Es increíble…” – dice Hedo, mirando el paisaje a través de los ojos de la doctora.

Bulma se agarra con fuerza a los reposabrazos de la silla.

– “Estamos contigo, abuela.” – dice Gohan, poniendo su mano sobre la de Bulma.

Mientras tanto, en el jardín, Toppo, Cheelai, Punch y Goku Jr están sentados en sillas de jardín.

– “Estar sin hacer nada… es frustrante.” – refunfuña el hijo de Hit.

– “A veces, los tiempos no dependen de uno mismo.” – dice Toppo. – “Solo cabe esperar y estar preparado.”

En el planeta oscuro, Onisen mira con superioridad a sus adversarios. Todos están cansados y heridos. Pocos logran mantenerse en pie.

– “Esta farsa ya ha durado demasiado.” – declara Raichi.

Baicha está cansado, pues ha lanzado tres Sokidan seguidas… pero viendo a los demás, el chico siente que su aportación ha sido insignificante.

– “Baicha.” – dice Vegeta, sacándolo de su trance.

– “¿Eh?” – se sorprende el muchacho.

– “Tengo que pedirte un favor.” – dice el saiyajín.

En otro lugar del bosque de raíces, Zahha, malherido, camina tambaleándose hasta apoyarse en una raíz, mirando a Onisen desde la distancia.

Freezer, de brazos cruzados, observa al espadachín del futuro con recelo.

– “Empiezo a entenderlo…” – murmura Freezer. – “El árbol se alimenta del Universo de una forma similar a lo que hacía M2…”

El árbol sigue creciendo, ahora más despacio. Algunas de sus raíces se extienden más allá de la estratosfera, buscando extenderse hacia nuevos mundos. 

– “Así es.” – dice Zahha. – “Pero con un claro objetivo.”

– “Un nuevo Universo.” – dice Freezer.

– “Eso es.” – asiente Zahha.

– “Y eso aún no ha ocurrido.” – dice el tirano. – “Tampoco en tu tiempo.”

– “No.” – responde el espadachín. – “Y si eso ocurre… será el final.” – sentencia.


Freezer esboza una media sonrisa.

– “Si en tu tiempo aún no ha ocurrido, significa que nos sobran oportunidades.” – dice el demonio del frío con chulería.

– “Eso no es cierto.” – replica Zahha.

– “¿Eh?” – se extraña Freezer.

– “Las raíces del árbol atan vuestro tiempo al mío.” – explica Zahha. – “Nuestros destinos están entrelazados. El tiempo corre para ambos.”

El tirano mira a Onisen, que sobrevuela el campo de batalla con mirada desafiante.

– “Qué molesto…” – refunfuña el tirano. – “¿Y no era más sencillo derrotarlo antes de plantar esa maldita semilla?”

Zahha agacha la cabeza, avergonzado.

– “Eso… ya lo he intentado.” – reconoce.

Mientras tanto, Bulma sigue corriendo por la autopista digital.

– “Ah… ah…” – jadea mientras avanza. – “¿Por qué es tan cansado?”

La mujer se detiene para recuperar el aliento. El destino sigue más allá del horizonte.

– “Este sitio… es inmenso…” – dice con dificultad.

Bulma se mira el antebrazo, que luce un guantelete con teclas luminosas que proyectan un teclado holográfico.

– “Pero puede que así…” – teclea rápidamente.

Una motocicleta con colores a juego con su ropa se materializa frente a ella.

– “¡Mucho mejor!” – celebra.

A los mandos de su nuevo vehículo, Bulma quema carretera.

En el planeta oscuro, Mirai Trunks sigue preocupado por Son Gohan.

– “¡Gohan!” – exclama el hijo de Bulma. – “¿Estás bien?”

– “No te preocupes por mí…” – dice Gohan.

Onisen pone su atención en ellos.

–  “Primero me desharé de ellos dos.” – murmura el androide.

Trunks suelta a Gohan y se pone delante de él, en guardia.

Onisen aterriza frente a Trunks y camina hacia él con una calma aterradora.

– “¿Qué vas a hacer?” – se burla el androide.

Trunks mira de reojo la espada de Gohan.

– “Adelante.” – sonríe Onisen, que se ha dado cuenta. – “Inténtalo.” – le provoca.

El hijo de Vegeta mira de nuevo a Onisen.

– “Me está observando con mucha atención… Y su capacidad de análisis y reacción supera con creces a la mía.” – piensa Trunks. – “Si intento hacerme con la espalda, estaré muerto antes de llegar a tocarla… Y si le atacó, se hará intangible… y es posible que vaya directo a por Gohan.”

Trunks mira fijamente a los inexpresivos ojos del enemigo.

– “No me quita los ojos de encima…” – piensa el mestizo.

Pero en ese instante, Trunks tiene una idea.

– “¡Eso es!” – piensa el mestizo.

Trunks se mueve. Onisen reacciona.

El androide se abalanza sobre Trunks mientras éste sube las manos hasta su rostro.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – exclama el hijo de Bulma.

El destello ilumina el planeta oscuro.

Onisen está a menos de un metro de distancia cuando es engullido por la luz, que satura sus sensores.

El androide se detiene y se tapa los ojos.

– “¡MALDITO!” – exclama Onisen.

Trunks se da la vuelta y agarra a Gohan.

El androide alarga sus tentáculos y los calva indiscriminadamente a su alrededor, intentando cazar a los mestizos en su retirada, pero gracias al salto temporal, Trunks logra desaparecer con su amigo.

En un parpadeo, Trunks y Gohan aparecen cerca de Gowas.

– “¡Cúrelo de nuevo, por favor!” – exclama el hijo de Vegeta.

Mientras tanto, en el interior de la mente de Raichi, Bulma sigue conduciendo a toda velocidad.

De repente, algo impacta contra la carretera, que se resquebraja bajo sus ruedas.

– “¡¿EH?!” – se asusta Bulma.

La doctora empieza a zigzaguear con su motocicleta para evitar los trozos que se desprenden de la carretera y caen al vacío.

– “¡AAAH!” – grita ella mientras sigue avanzando, luchando para no perder el control.

Una figura sigue a Bulma por el aire.

– “¡¿Qué quieres de mí?!” – pregunta ella, sin dejar de conducir. – “¡Solo estoy de paso!”

En la Corporación Cápsula, Hedo se pega a la pantalla.

– “¡¿Qué está pasando ahí dentro?!” – se preocupa el doctor.

– “Creo que Raichi se ha dado cuenta.” – dice Oli, desde el laboratorio de las montañas Tsumisumbri.

– “¡Programar esa motocicleta ha sido tentar a la suerte!” – refunfuña Hedo.

En la pantalla, Bulma sigue conduciendo, esquivando blasts de energía caídos del cielo y baches en la carretera.

Gohan agarra con fuerza la mano de su abuela.

Pino, enternecido por el pequeño, sonríe.

– “Doctor Hedo.” – dice el androide. – “¿Puede conectarme a la red?”

– “¿Eh?” – se sorprende Hedo.

– “¡PINO!” – exclama Oli. – “¡Eso es peligroso!”

– “Si puedo ayudar, me gustaría hacerlo.” – responde el Número 16.

Bulma sigue conduciendo a toda velocidad.

– “Maldita sea…” – refunfuña ella. – “¡No me dejan en paz!”

Cuando de repente, el suelo delante de ella estalla en mil pedazos y se derrumba.

La doctora intenta frenar y pierde el control del vehículo, deslizándose hacia el abismo, pero salvándose en el último instante, aunque perdiendo su motocicleta, que cae a las oscuras profundidades.

– “Ah… ah…” – respira agitada. – “Ha faltado muy poco…”

Al otro lado del acantilado, una criatura con aspecto de insecto humanoide bio-mecánico levanta su martillo, con el que parece haber causado el socavón, y lo carga sobre su hombro. No tiene cuello, su coraza es blanca y sus ojos rojos.

– “Creo que será mejor que retroceda…” – dice Bulma, gateando hacia atrás.

Pero la mujer se topa con algo.

Otro insecto robótico la espera de pie detrás de ella. Mucho más alto y estilizado, de extremidades largas y delgadas, empuñando un tridente.

– “Ay…” – se asusta Bulma. – “Veréis… Esto es solo un malentendido…”

Un tercer individuo aterriza al lado de Bulma. Éste es tiene un aspecto fornido como el de un guerrero y va armado con una larga espada serrada.

– “Yo en realidad…” – se excusa Bulma.

Sin escuchar a la pobre mujer, el guerrero levanta su espada, dispuesto a ejecutar su sentencia.

Pero en ese instante, alguien toca el hombro del larguirucho, que se gira extrañado para ver de quién se trata.

¡PUM! El insecto recibe un puñetazo directo por parte de Pino que lo lanza por el acantilado. 

El espadachín intenta propinar un espadazo a Pino, pero éste detiene el filo del arma entre sus manos.

– “¡¡PINO!!” – celebra Bulma, aliviada de ver a su amigo.

El androide sufre para resistir la fuerza de su contrincante.

– “¡MÁRCHATE!” – exclama Pino. – “¡Yo me encargo de ellos!”

– “Ah… ¡Sí!” – responde ella. – “¡Gracias! ¡Ten mucho cuidado!”

Bulma se pone en pie y avanza hasta el precipicio.

– “¡¿Y cómo puedo voy a hacerlo?!” – se pregunta.

De repente, un pasadizo delgado y más translúcido que los demás se presenta ante ella.

– “¿Eh?” – se extraña Bulma.

En la Corporación Cápsula, Hedo teclea desesperado.

– “¡VAMOS!” – grita el doctor. – “¡¡CRUZA YA!!”

Bulma empieza a caminar por el poco fiable pasadizo, cuando se da cuenta de que el otro enemigo la espera al otro lado.

El insecto levanta su martillo, listo para dar un golpe al pasadizo y destruirlo… cuando el brazo de Pino golpea la cabeza del martillo, haciendo que el enemigo se desequilibre y deje caer su arma hacia atrás, rompiendo el suelo bajo sus pies y haciendo caiga a una carretera inferior carretera inferior.

– “¡NO MIRES ATRÁS!” – exclama Pino.

Bulma traga saliva, llenándose de coraje, y cruza la pasarela con decisión, mientras Pino sigue enzarzado en la pelea con su contrincante.

DBSNL // Capítulo 353: Bulma, mujer de recursos

DBSNL // Capítulo 353: Bulma, mujer de recursos

“Este tipo está haciendo trampa…”

Onisen reaparece intacto entre la polvareda tras aparentemente encajar un poderoso Kamehameha de Son Gohan.

Gohan y Mirai Trunks se preparan para continuar el combate, cada uno armado con una de las espadas de Zahha.

– “No esperábamos que fuera fácil, ¿verdad?” – sonríe Gohan.

Mirai Trunks mira de reojo a su compañero, que tras lanzar tan poderoso ataque parece cansado.

– “Yo tomaré la iniciativa.” – dice el hijo de Vegeta.

– “Me parece bien.” – dice Gohan. – “Aunque tengo una sugerencia.”

– “¿Tienes un plan?” – levanta las cejas Trunks.

– “Cuando Vegeta le atacó con su Final Shine, un núcleo de energía quedó expuesto en el pecho de Onisen.” – explica Gohan.

– “¿Te parece que es como los clones de antes?” – pregunta Trunks. – “¿Crees que, si dañamos su núcleo, acabaremos con él?”

– “Le hemos visto regenerarse tantas veces que es posible que pueda mover el núcleo por todo su cuerpo si es necesario… e incluso disminuir su tamaño o fragmentarlo.” – dice Gohan. – “Es posible que hasta pueda regenerarlo parcialmente.”

Trunks frunce el ceño.

– “Es posible.” – dice el alumno aventajado de Whis. – “Pero si es tan evasivo, ¿no es lo más seguro desintegrar su cuerpo por completo?”

– “No parece que tengamos poder suficiente para hacer eso.” – admite Gohan, con cierta vergüenza.

– “¿Deberíamos fusionarnos?” – propone Trunks.

– “Eso nos daría un aumento de poder considerable…” – cavila Gohan. – “Pero su capacidad de análisis es tan superior que dividir su atención parece tan o más importante que el poder bruto.”

Piccolo escucha con atención desde la distancia.

– “Es cierto…” – piensa el namekiano. – “Hasta ahora, nuestros mayores logros han sido abrumándole con números o con tácticas creativas como las de Gotenks…”

Onisen, impaciente, carga contra Trunks y Gohan.

Los mestizos se miran de reojo.

– “¡¿Cómo lo hacemos?!” – pregunta Trunks. – “¡Ya viene!”

– “Creo que lo más sensato es fragmentar su cuerpo.” – responde Gohan. – “¡Las partes que se regeneren son las que contienen su núcleo!”

Onisen alarga su brazo y agranda su mano e intenta aplastarlos como moscas.

En el último momento antes del impacto, Trunks salta al encuentro con la enrome mano y la corta en cuatro trozos de dos espadazos.

El hijo de Vegeta mira de reojo los pedazos.

– “No hay signos de regeneración…” – piensa el mestizo.

Son Gohan, espada en mano, corre hacia Onisen.

El brazo del androide empieza a reducirse, pero Gohan lo desmiembra mientras sigue avanzando.

– “No hay regeneración…” – piensa Gohan, mirando el brazo cercenado.

Trunks se abalanza contra Onisen mientras gira sobre sí mismo a toda velocidad con sus dos espadas extendidas como si fuera una diabólica peonza.

Onisen calcula la velocidad de giro del mestizo e interviene en el momento justo para agarrar sus brazos, deteniendo así el giro e inmovilizándole.

Pero Trunks suelta la espada de Whis, que como si tuviera vida propia corta los brazos del androide.

– “Je…” – sonríe Trunks.

Onisen dispara su rayo ocular directo a la mano de Trunks, y lanzando la espada de Zahha lejos de allí.

– “Tsk…” – protesta el hijo de Vegeta.

Trunks intenta recuperar la distancia y retrocede mientras lanza un Garlick-ho que engulle a Onisen.

Gohan salta por encima de Trunks, dispuesto a tomar el relevo, pero es sorprendido por Onisen, que emerge del torrente morado de ki que sigue emitiendo Trunks.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohan.

Onisen proyecta sus tentáculos, inmovilizando los brazos de Gohan, y le propina un fuerte puñetazo directo al estómago que lo hace escupir sangre y soltar su espada.

– “¡GOHAN!” – se preocupa Trunks.

El arma cae y queda clavada en el suelo.

El otro Trunks, que observa desde la distancia, se sorprende al ver que Onisen vuelve a ser intangible

– “¿Cómo…?” – se asusta el hijo de Bulma. – “Acaso mi madre…”

En la Corporación Cápsula, Bulma sigue tecleando fútilmente.

– “¡Se sobrescribe demasiado rápido!” – lamenta la científica. 

Bulma siente como sus dedos son cada vez más torpes y le duelen.

Pino observa detenidamente.

– “Tus clicks por segundo están disminuyendo.” – dice el androide.

– “¿Crees que no lo sé?” – gruñe Bulma. 

– “Ese tipo está haciendo trampa…” – protesta Hedo. – “¡Él no tiene que teclear!” 

El comentario de Hedo le da una idea a Bulma.

– “¡¡ESO ES!!” – exclama ella.

– “¿Eh?” – se extraña Hedo.

– “¡Pino!” – dice Bulma. – “¡Necesito que vayas al sótano y traigas una caja vieja que pone SPARKING!”

En el planeta oscuro, Onisen abre su puño, apretando sus cinco dedos contra el abdomen de Gohan.

– “Me he cansado de vosotros.” – dice el androide.

Los cinco dedos se alargan y perforan el abdomen de Gohan.

– “¡¡GHAAH!!” – escupe sangre el mestizo.

Trunks lanza la espada de Whis contra Onisen, pero éste se hace intangible, evadiendo el golpe, pero liberando a Gohan.

El hijo de Goku desciende mientras se sujeta el estómago.

Trunks vuela hasta él.

– “¿Estás bien?” – pregunta, preocupado.

– “No pienso dejar de pelear, si es eso lo que preguntas…” – sonríe forzosamente Gohan.

Onisen dispara su rayo ocular hacia Trunks, pero éste reclama rápidamente su arma, haciendo que se interponga en el rayo y salga repelida muy lejos de allí.

Onisen vuela directo hacia ellos. 

Trunks, decidido a proteger a su compañero, se prepara para interceptar al enemigo.

De repente, Bra y Pan aparecen como un misil, transformadas en Súper Saiyajín y propulsadas por sus blast de ki, dispuestas a propinar una fuerte patada conjunta en el rostro de Onisen.

Pero el androide se torna intangible, dejando que las dos guerreras pasen de largo para después agarrarlas del pelo.

– “¡AAY!” – se quejan las dos.

Onisen estampa sus cabezas la una contra la otra.

– “¡PAAN!” – grita Gohan.

El androide suelta a la nieta de Goku en el aire y le dispara su rayo ocular que la empuja hacia el bosque de raíces.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita Gohan, que intenta atacar, pero cae de rodillas, pues el sangrado de sus heridas va en aumento. – “Tsk…”

– “¡GOHAN!” – intenta ayudarle Trunks.

Onisen sonríe mirando a Bra y luego le propina un fuerte puñetazo en el abdomen.

– “¡Ghaagh!” – lo encaja la muchacha, perdiendo su transformación.

El androide la suelta en el aire y la golpea en la cara con fuerza, lanzándola contra el suelo.

– “Saiyajín…” – gruñe Onisen. – “Uno de mis experimentos más molestos.”

Onisen apunta con su mano a la malherida muchacha y dispara una esfera de ki.

– “¡BRA!” – exclama Trunks. – “Maldición…” – piensa el mestizo. – “Casi no me quedan fuerzas para un el salto temporal…”

El ataque se aproxima a Bra rápidamente cuando, de la nada, una esfera de ki amarillo intercepta el ataque de Onisen y lo hace estallar.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos.

Desde la distancia, Baicha ha lanzado su Sokidan.

– “¡NO LA TOQUES!” – exclama el hijo de Yamcha.

– “¡¿Baicha?!” – se sorprende Gohan.

En la tierra, Hedo ya aprieta las tuercas de un caso con visera que ha conectado al ordenador y a la joya en la frente de 7-3.

– “¿S.P.A.R.K.I.N.G. 0?” – lee la caja vieja Gohan.

– “Simulador de Pelea Avanzado para Rendimiento Kinétizado con Inmersión Neuronal Global. Versión 0, porque es solo un prototipo.” – explica Bulma.

– “¿Y eso qué significa?” – se rasca la cabeza el joven.

– “Mi padre no estaba muy contento de que Vegeta destruyera la nave o la casa cada vez que entrenaba… Hasta quería echarle…” – explica. – “Así que me puse a trabajar en esto, basándome en como entrenaban mentalmente Krilín y Gohan durante el viaje a Namek… Pero los saiyajín no son tan civilizados.” – refunfuña. – “Así no entrena un verdadero guerrero, me dijo.” – añade Bulma, imitando a Vegeta. – “¡Qué cara!”

– “Creaste esta maravilla… ¿y la guardaste en el sótano?” – se sorprende Hedo.

– “Trunks lo usó una temporada para jugar a videojuegos… hasta que se cansó y acabó en una caja.” – responde Bulma.

– “¡¿Y lo guardaste en el sótano?!” – sigue alucinando Hedo.

– “Te sorprenderías con la cantidad de cosas que tengo en el sótano.” – responde Bulma.

Tras ver su ataque frustrado, Onisen mira con desprecio al muchacho.

– “¿Qué crees que puedes hacer tú, terrícola?” – se burla el androide.

Baicha levanta su mano y genera otra Sokidan.

– “Bastardo…” – gruñe el chico. – “¡¡NO PERMITIRÉ QUE LE HAGAS DAÑO!!”

Baicha lanza su Sokidan y en seguida prepara y lanza una segunda.

Onisen, poco impresionado, repele la esfera con un gesto de desprecio.

La segunda Sokidan la sigue de cerca, pero el androide se deja atravesar por ella, sin recibir ningún daño.

– “Patético.” – sentencia Onisen.

El androide inspira con fuerza y después proyecta un torrente de energía verde contra Baicha.

– “¡¿AH?!” – se asusta el muchacho.

De repente, Vegeta adelanta a Baicha y, solo envuelto en el aura del Ikigai, desvía el ataque con el canto de su mano.

– “¡VEGETA!” – se sorprende el hijo de Yamcha.


El saiyajín hinca la rodilla, agotado y malherido.

– “Tienes agallas, muchacho.” – sonríe Vegeta. – “Tengo que admitirlo.”

Onisen se sorprende al ver al saiyajín de nuevo en combate.

– “Vegeta…” – murmura el androide. – “¿Aún tienes fuerzas para moverte?” – añade en tono burlón.

En la Tierra, Bulma se pone el casco.

– “¡¿No vas a hacer una prueba antes?!” – le pregunta Oli a través de la pantalla.

– “No tenemos tiempo.” – dice Bulma.

– “Esto no es un videojuego…” – dice Hedo, preocupado. – “Te conectarás directamente a la red neuronal de ese Raichi…”

– “No sabemos lo que puede ocurrir ahí dentro.” – dice Turbo. – “Podrías…”

– “¿Por qué no os calláis todos y me echáis una mano?” – protesta Bulma.

Tras un instante de silencio en el que todos recapacitan, Hedo toma el lugar de Bulma en el ordenador.

– “Voy a iniciar el programa.” – dice el doctor. – “Estarás dentro en unos minutos.”

Gohan Jr se acerca a ella con miedo, sin saber qué decir.

– “Abuela…” – murmura con voz temblorosa.

– “No te preocupes, Gohan.” – sonríe Bulma. – “Estaré bien.” – le guiña un ojo. – “¿De quién crees que sacó el carácter tu padre?”

Bulma se baja la visera.

– “¡Todo listo!” – dice Hedo.

Bulma inspira profundamente y luego expira, como si estuviera meditando.

– “¡ADELANTE!” – exclama.

Hedo aprieta la tecla INTRO del teclado.

En un parpadeo, Bulma se encuentra en un mundo virtual.

– “Así que esta es… la mente de un genio…” – murmura ella, asombrada.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 352: Las espadas del futuro

DBSNL // Capítulo 352: Las espadas del futuro

“Ahora tomamos el relevo.”

Gracias a la intervención de Bulma, Onisen ha perdido su inmunidad.

Vegeta ha logrado golpear al androide, cuya cara de incredulidad hace sonreír a nuestros amigos.

– “¡MAMÁ LO HA CONSEGUIDO!” – celebra Trunks.

Vegeta da un paso atrás y sonríe con picardía.

– “¿Qué ha pasado?” – lo provoca Vegeta. – “¿Acaso ya no eres invencible?”

Onisen frunce el ceño y golpea a Vegeta con el canto de la mano, lanzándolo a través del páramo de raíces.

– “¡PAPÁ!” – exclama Trunks, cambiando su semblante alegre por uno preocupado.

Onisen mira a su alrededor, identificando a cada uno de sus rivales, la mayoría malheridos en el suelo.

– “Idiotas…” – gruñe Raichi. – “Esto no es más que un contratiempo…” – sonríe. – “¡Miraos! Puedo derrotaros sin necesidad de recurrir a…”

Pero a su espalda, Gohan y Mirai Trunks descienden, cada uno armado con su espada.

– “¿Eh?” – se da la vuelta Onisen.

– “Muchas gracias por el tiempo que nos habéis regalado.” – dice Gohan.

– “Ahora tomamos el relevo.” – sentencia Mirai Trunks.

Onisen aprieta los dientes con rabia.

Mientras tanto, Bulma celebra con Hedo y Gohan Jr frente a un sonriente Pino.

En la pantalla, Jaco, Oli y los Norimaki también parecen contentos, suspirando aliviados tras su éxito.

De repente, suena una alerta en el ordenador. 

Bulma no se da cuenta, pues sigue celebrando.

En el planeta oscuro, Onisen da un lento parpadea lentamente.

– “Ya lo entiendo…” – murmura Raichi. – “Eso no me lo esperaba… Pero es un mero contratiempo.”

Gohan y Mirai Trunks atacan, espada en mano.

Trunks lanza su espada, que Onisen esquiva inclinándose ligeramente hacia un lado… pero el hijo de Vegeta usa el salto temporal y aparece detrás del androide y agarra el arma.

Gohan ha avanzado a toda velocidad y Onisen se encuentra entre los dos mestizos, listos para propinarle un espadazo.

Onisen grita, emitiendo un chirrido supersónico que desorienta a los guerreros lo suficiente para darle una oportunidad de escapar.

El androide gira rápidamente sobre sí mismo mientras se envuelve con sus tentáculos capilares, convirtiéndose en una especie de taladro que se hunde bajo tierra.

Gohan y Trunks se detienen frente al túnel creado.

– “¿Qué pretende…?” – murmura el hijo de Goku.

El suelo tiembla.

– “¡CUIDADO!” – advierte Trunks.

Un bosque de tentáculos afilados como agujas nace del suelo, cubriendo una gran área y obligando a los dos mestizos a elevarse.

– “Maldita sea…” – gruñe Gohan.

En la Corporación Cápsula, la alerta suena de nuevo.

Esta vez, Bulma presta atención al reclamo… y su emoción se desvanece lentamente.

– “No es posible…” – murmura la científica.

Hedo, al ver a el cambio en la actitud alegre de Bulma, se acerca a ella.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta él.

En la pantalla, el código hackeado se está reescribiendo.

Trunks prepara su Ataque Ardiente con una mano y lo lanza al agujero por el que se escabulló el enemigo, provocando una explosión bajo tierra que quiebra el suelo antes de hacerlo saltar por los aires.

Onisen, chamuscado, aparece en el centro del cráter, con sus tentáculos retrocediendo hasta su forma original.

En la Corporación Cápsula, Bulma se ha sentado de nuevo en su ordenador y teclea a toda velocidad.

En la pantalla, el código se reescribe más rápido de lo que ella puede modificarlo.

– “No puedo…” – piensa Bulma. – “A este ritmo…”

Trunks se lanza al ataque mientras Gohan desciende a tierra firme.

Onisen centra su atención en el hijo de Vegeta y alarga sus brazos para intentar interceptarlo, pero el mestizo los cercena con dos certeros espadazos mientras continúa su avance directo.

Trunks se planta frente al enemigo e intenta asestarle un golpe, pero éste lo evade.

El mestizo reclama la espada de Whis, que vuela hasta su mano.

Los dos guerreros entran en el salto temporal. El mundo se detiene a su alrededor mientras el hijo de Vegeta intenta golpear al androide, que evade cada movimiento mientras se regeneran sus brazos.

Onisen dispara su rayo ocular, pero Trunks usa la hija de su espada para reflejarlo, haciendo que impacte en el pecho del androide y lo saque del salto temporal.

Onisen da un paso atrás mientras recupera el equilibrio.

Trunks sonríe.

El androide se percata de que una fuerte luz azul se le aproxima por la espalda a toda velocidad.

Trunks desaparece y Onisen es engullido por un poderoso Kamehameha de Son Gohan.

El ordenador de Bulma se apaga repentinamente. 

El ataque de Gohan estalla, sacudiendo el planeta oscuro.

Todos en el laboratorio se quedan en terrible y pesado silencio.

La polvareda se disipa lentamente en el campo de batalla, revelando a un impoluto Onisen.

Trunks reaparece al lado de un Gohan que recupera el aliento tras el esfuerzo. La espada del hijo de Chichi se encuentra clavada en el suelo a su lado.

– “¿Sigue como si nada?” – se pregunta Trunks.

Piccolo observa desde la distancia.

– “Esto no me gusta…” – murmura el namekiano.

Una media sonrisa prepotente se dibuja en el rostro de Onisen.

Gohan empuña de nuevo la espada de Zahha.

– “No esperábamos que fuera fácil, ¿verdad?” – le dice el mestizo a su compañero.

DBSNL // Capítulo 351: Esperando el milagro

 DBSNL // Capítulo 351: Esperando el milagro 

“¡Tráeme un rotulador!”

El microscópico Onisen se arranca la última astilla frente a Cell. 

– “Tú…” – gruñe el androide.

Cell sonríe.

– “Para ser la creación definitiva, parece que estás teniendo problemas con unos simples mortales…” – lo provoca el insecto.

Onisen lanza la astilla al fondo del barranco.

– “No lo entendéis.” – insiste el androide, con la voz de Raichi. – “Ya he ganado.” – proclama una vez más.

– “Estás escondiéndote en una grieta del pavimento.” – sonríe Cell. – “¿Es esta tu idea de victoria?”

El tsufur suspira decepcionado.

– “Vosotros… y vuestras limitadas mentes…” – dice Raichi.

– “Ese espadachín ha venido del futuro.” – responde Cell. – “El caos reina en el Universo por culpa de tu maldito árbol. ¿Es ese tu objetivo? ¿Así es tu nuevo mundo?”

Mientras tanto, Freezer deja respirar al torturado Zahha, que sigue inmóvil tumbado en el suelo bocarriba, y retrocede unos pocos pasos.

– “No me gusta que intenten manipularme.” – refunfuña el tirano.

– “Demasiada información podría cambiar el curso de la historia en la dirección equivocada…” – dice Zahha.

– “¿No crees que cualquier destino es mejor que el futuro que conoces?” – pregunta Freezer, dándoselas de listo. – “Otra secta del demonio…” – gruñe al recordar a los kashvar.

– “No lo entiendes…” – dice el espadachín.

Onisen sonríe, casi conmovido por la inocencia de Cell.

– “Este universo es solo la tierra sobre la que se planta mi nuevo mundo.” – dice el androide. – “Y los mortales sois el abono que nutre mi creación.”

Cell aprieta los dientes, molesto frente a la prepotencia de su adversario.

– “Subestimas a los mortales.” – dice el insecto.

– “¿Te consideras uno de ellos?” – ríe Raichi.

– “Comparto su afán de superación.” – sonríe Cell.

El insecto se abalanza sobre Onisen, que se cubre con ambos antebrazos para detener el puñetazo directo de Cell.

– “No bajes la guardia.” – lo provoca el insecto. – “Nosotros no necesitamos astillas para golpearte.”

– “¿Eh?” – se extraña Onisen al oír a Cell hablar en plural.

De repente, medio centenar de Cell Jr salen de la grieta, volando directos hacia Onisen.

Mientras tanto, en la Tierra, el hijo de Trunks ha traído un termo de café a Bulma, que sigue trabajando frente a su ordenador, ahora con dos monitores, tecleando a toda velocidad. 

– “Gracias.” – dice la científica, escueta, sin dejar de mirar la pantalla.

Pino está a su lado, instalando un tercer monitor.

La información pasa fugazmente por las pantallas. Los ojos de Bulma van de un lado a otro.

En uno de los monitores ya en funcionamiento, Oli desde las Montañas Tsumisumbri, Jaco desde la Cuarte General de la Patrulla Galáctica y Turbo desde Villa Pingüino, asisten a la hija de Brief.

Cerca de ella, Hedo trabaja en el cuerpo de 7-3, que está conectado por un centenar de cables al ordenador principal.

– “Creo que esto debería funcionar.” – dice el científico, reajustando una minúscula conexión a la piedra frontal del androide.

– “Es la segunda vez que lo dices…” – refunfuña Bulma.

– “¡Hago lo que puedo!” – protesta Hedo, con más agobio y vergüenza que enfado, pues tiene en alta estima a Bulma. – “Ese Shido… o Raichi… o como se llame… no es alguien fácil de hackear…”

Bulma aprieta ENTER en su ordenador.

La información de las pantallas se detiene. 

Un solo segundo se hace eterno. 

Los presentes no se atreven ni a respirar.

Un chispazo en la frente de 7-3… y las luces se apagan. 

La Corporación Cápsula se queda sin energía.

– “¡MALDITA SEA!” – grita Bulma, golpeando la mesa con los puños, asustando a Gohan y a Hedo.

Se encienden las luces rojas de emergencia gracias a una fuente de energía secundaria.

– “Tardará unos minutos en reiniciarse.” – advierte Pino.

Su nieto se recupera del sobresalto y coloca la mano en el hombro, intentando consolarla.

– “¿Se… se puede probar otra vez?” – pregunta el joven Gohan.

Bulma golpea su cabeza violentamente contra la mesa.

– “Tsk…” – protesta ella, furiosa.

– “Bulma…” – dice Hedo, preocupado.

Ella sigue con la cabeza sobre la mesa, cerrando los ojos con fuerza.

– “No puedo hacerlo…” – piensa Bulma.

En el planeta oscuro, Onisen lanza un fogonazo de ki verde por su boca y pulveriza una docena de Cell Jr.

Otra docena le ataca por la espalda, pero él alarga sus tentáculos craneales y los empala.

Los pocos Cell Jr restantes vuelan directos hacia el enemigo, pero con una pasada de su rayo ocular los desintegra a todos.

El Cell original aprovecha para atacarle de frente, surgiendo por sorpresa de entre la polvareda, sobrepasando su guardia y propinándole un puñetazo directo en el abdomen.

Onisen encaja el golpe y agarra el puño de Cell para no dejarle escapar.

– “Se acabó…” – sonríe Onisen. – “Ya solo quedas tú…”

– “Creo que subestimas mi capacidad de previsión.” – sonríe Cell.

Una segunda oleada de Cell Jr sale de varias grietas colindantes.

– “¡¿Cómo…?!” – se sorprende Raichi.

– “He utilizado la energía sobrante de las lunas que ha usado Gotenks para transformarse y las he invertido en ellos.” – explica Cell.

– “¿Crees que puedes derrotarme solo con números?” – protesta el tsufur, ofendido.

– “No estoy intentando derrotarte.” – responde Cell.

Tanto el insecto como Onisen disparan rayos oculares que estallan al hacer impacto, empujando a los dos y apartándolos el uno del otro.

Los Cell Jr vuelan hacia Onisen, cuyos ojos hacen un rápido recuento de los enemigos.

– “Así que solo quiere distraerme…” – gruñe Raichi.

Onisen decide no seguir jugando y aumenta de tamaño, recuperando su estatura original en un abrir y cerrar de ojos.

Pero al hacerse visible para todos, se encuentra rodeado por Vegeta, Broly, Liquir y Cooler.

– “¡¿EH?!” – se sorprende al verlos preparados.

Piccolo, cansado, observa desde la retaguardia.

– “En un lugar tan silencioso, nada escapa a mi oído.” – sonríe el namekiano.

Los cuatro guerreros se abalanzan sobre Onisen.

En el laboratorio, Bulma sigue frustrada, con la cabeza apoyada en su mesa.

– “Mi yo del futuro fue capaz de crear una máquina del tiempo en un mundo sin recursos… ¿y yo voy a fracasar?” – se pregunta. – “¡¿Yo voy a dejar que mi mundo desaparezca?!”

La mujer da otro cabezazo contra la mesa.

– “¡ABUELA!” – se asusta Gohan, que da un paso atrás.

Al retroceder, Gohan choca contra Pino, que lo recibe poniendo la mano sobre su cabeza con un gesto cariñoso, intentando aliviar su angustia.

Broly, con su cabello verdoso, se adelanta un poco a los demás y lanza un puñetazo.

– “Idiotas… Me he deshecho de las astillas del árbol…” – sonríe el androide, que ni intenta esquivarlo. – “Ahora ya no podéis tocar…”

Pero resulta que el golpe es efectivo y rompe la mandíbula del androide.

Antes de que Onisen pueda reaccionar, Cooler le propina otro puñetazo en sentido contrario.

Liquir se revuelve y le atiza la espalda con ocho colas, empujándolo hacia delante, donde le espera Vegeta, que lo espera con el Ikigai activo.

El saiyajín le propina un puñetazo que se hunde en su abdomen y lo dobla sobre sí mismo al frenar su avance de repente.

El puño de Vegeta se ilumina, concentrando en él toda su aura, dejándole en estado base.

– “¡¡FINAL SHINE!!” – anuncia Vegeta.

Todo el poder del saiyajín emana de su mano y empuja a Onisen a través del páramo desértico, sacándole del cráter que había creado la explosión de Gotenks y adentrándole en su propio bosque de raíces.

En la Corporación Cápsula, Bulma sigue con la cabeza en la mesa. La mujer cierra sus ojos con fuerza, pero no logra evitar que se llenen de lágrimas.

– “Trunks…” – piensa Bulma. – “Has confiado en mí… y yo…”

Pino empuja un poco a Gohan Jr, animándolo a acercarse a su abuela.

Gohan se acerca a Bulma y la abraza.

La mujer abre los ojos de repente.

– “No… no ha terminado…” – piensa Bulma. – “¡No me rendiré!”

La mujer levanta la cabeza, revelando un golpe en la frente del que se derrama una gota de sangre que se bifurca al llegar a su nariz.

– “Bulma, ¿estás bien?” – pregunta Hedo.

Bulma esboza una media sonrisa que contagia cierta alegría a Gohan.

– “¡Gohan!” – dice ella. – “¡Tráeme un rotulador!”

– “S… ¡Sí!” – exclama el pequeño, que corre a buscarlo.

La energía vuelve a la Corporación Cápsula y los sistemas se reinician.

– “No voy a dejaros tirados…” – piensa Bulma. – “Nos enfrentamos a la mente más brillante del Universo… ¿cómo voy a rendirme?”

Hedo mira con asombro a Bulma y se acerca a Pino.

– “¿Seguro que está bien?” – pregunta el científico. – “De repente parece… emocionada.”

– “De repente… parece emocionada…” – dice el científico.

– “¿Y cómo no voy a estarlo?” – responde Bulma, con energías renovadas. – “¡Es un verdadero reto!”

– “¿Un… un reto?” – titubea Hedo.

– “Vamos, Hedo.” – insiste Bulma, mirándolo de reojo y esbozando una chulesca media sonrisa. – “¿Dónde está tu orgullo de científico?”

En el planeta oscuro, Onisen se pone en pie. Su pecho se ha desgarrado y revela entre las grietas una brillante piedra shintai que brilla de color azul.

– “Bastardos…” – piensa Raichi, mirándose el pecho. – “Eso ha sido realmente peligroso…”

Gohan y Mirai Trunks, que están siendo curados por Gowas, observan desde una colina.

– “A Piccolo no se le escapa una.” – sonríe el hijo de Goku.

– “Si Piccolo y Vegeta estuvieran más dispuestos a trabajar juntos, creo que todos saldríamos ganando…” – sonríe Trunks.

El cuerpo de Onisen intenta repararse, pero lo hace mucho más lento que antes.

– “Parece que mi regeneración está moderadamente afectada…” – dice el androide. – “Será mejor que me someta a un rápido análisis…”

Las alarmas repican en la mente de Onisen.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el androide. – “¡¿Cuerpos extraños?!”

Sus ojos pronto revelan lo ocurrido. Su cuerpo está invadido por pequeños Cell Jr que recorren su piel artificial como sarna.

– “Ese maldito engendro…” – gruñe Raichi.

Un agotado Vegeta respira con dificultad tras poner todas sus energías en ese ataque.

– “Esta vez parece que le has hecho daño.” – dice Cooler.

– “Buen trabajo, saiyajín.” – añade Liquir.

Cell aparece entre los demás repentinamente, pues ha regresado a su tamaño original.

– “Creo que merezco algo de mérito.” – sonríe el insecto. – “¿No os parece?”

– “Je…” – sonríe Vegeta.

– “No perdáis la concentración.” – advierte Piccolo. – “Ya vuelve.”

Onisen vuela a toda velocidad hacia nuestros amigos, que se ponen en guardia.

Cooler alza las manos, haciendo que se eleven un centenar de rocas bajo los pies de Onisen, que primero frenan su avance y poco a poco lo rodean mientras lo elevan en el cielo.

Liquir da un paso al frente y aprieta los dientes mientras revela su novena cola, imbuyendo su cuerpo en ki amarillo que toma forma de zorro gigante.

Onisen queda atrapado en una especie de luna artificial creada por el poder psíquico de Cooler.

El kurama abre su enorme boca y concentra una gran cantidad de energía antes de disparar.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita el zorro al liberar su ataque.

El ataque de Liquir impacta en la prisión de Onisen, provocando una gran explosión.

Liquir regresa a su forma habitual, perdiendo sus colas, pues no le quedan fuerzas después del ataque.

– “Eso no ha estado mal, ¿eh?” – murmura Liquir, mientras intenta cobrar el aliento.

Pero cuando se disipa la polvareda en el cielo, Onisen resulta que se había cubierto con sus tentáculos formando un capullo que le ha protegido del ataque mientras casi se ha regenerado.

– “Ese bastardo es invencible…” – gruñe Cooler.

En la Tierra, Bulma agarra el rotulador y escribe sobre su teclado.

– “Para que nos dé suerte.” – sonríe ella.

En el planeta oscuro, Onisen se hace diminuto de nuevo, desapareciendo frente a la mirada de nuestros amigos.

El androide se libra así de los Cell Jr, pues ya no caben bajo su piel.

– “Je…” – sonríe Onisen.

Tras unos segundos de incertidumbre, Cooler no aguanta más.

– “¡¿Dónde se ha metido?!” – pregunta el demonio del frío.

Cell no tarda en comprender su estrategia.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Cell. – “¡¡ES POSIBLE QUE AHORA PUEDA…!!”

Onisen reaparece entre nuestros amigos, que casi sin energías, tardan en reaccionar.

Con su disparo ocular, el androide corta a Cell por la mitad, haciendo que el miedo embargue a los presentes.

Onisen abre su boca y emite un ruido supersónico que afecta gravemente a los presentes, pero sobre todo a Piccolo. 

– “¡¡AAAH!!” – exclama el namekiano, que sangra por los oídos.

Cooler lucha contra el dolor e intenta abalanzarse sobre Onisen, pero el golpe atraviesa al androide sin causarle ningún daño.

El demonio del frío siente el terror al darse cuenta de que ha quedado expuesto al contraataque de Onisen.

Broly intenta abalanzarse sobre el androide por la espalda, pero éste agarra una de las puntas de la corona de hueso de Cooler y tira de ella hacia atrás para movilizarlo y colocarlo en el camino del saiyajín, haciendo que éste le propine un fuerte golpe en el abdomen al demonio del frío.

Onisen salta por encima de Cooler, rompiendo el hueso de su corona en el camino y cae sobre la espalda de Broly, clavándole el hueso del demonio del frío.

Granola se une al combate y dispara al enemigo, pero los rayos de ki pasan a través de él.

Bulma teclea de nuevo.

– “¡¿TODO LISTO?!” – pregunta ella.

– “¡Listos!” – exclaman Oli, Turbo y Jaco.

– “¡¿HEDO?!” – pregunta Bulma, inquisitiva.

– “¡LISTO!” – exclama el nieto de Gero.

Bulma respira, dándose un instante antes de intentarlo de nuevo.

– “¡VAMOS ALLÁ!” – exclama.

Bulma aprieta la tecla ENTER, sobre la que ahora luce escrita la palabra HOPE!!

Onisen atiza a Granola, propinándole un puñetazo en la barriga que lo dobla sobre sí mismo.

Vegeta saca fuerzas para abalanzarse sobre Onisen, pero el androide se torna intangible, dejando que el saiyajín pase de largo y el cereliano se estampe contra el suelo.

Dabra se abalanza por la espalda sobre Onisen, espada en alto, pero éste alarga sus tentáculos y ensarta al demonio en el pecho.

– “¡¡Ghaah…!!” – sufre Dabra.

Goten y Trunks, en Súper Saiyajín, atacan a Onsien, pero éste les lanza al demonio, deteniendo su avance.

Vegeta, a duras penas logra darse la vuelta para confrontar de nuevo a Onisen.

– “Maldito…” – gruñe el saiyajín. – “No te saldrás con la tuya…”

– “Cuando acabe con vosotros, solo me quedará matar a esos dos de ahí…” – dice mirando de reojo a Gohan y Trunks. – “…para que mi mundo tenga vía libre.”

Vegeta aprieta los dientes y los puños con toda su rabia.

– “Bastardo…” – gruñe el saiyajín. – “¡¡No te lo permitiré!!” – exclama al emitir su aura incolora.

El saiyajín avanza torpemente hacia el androide e intenta golpearlo, atravesándolo.

– “No seas patético, Vegeta.” – dice Raichi. 

Vegeta se da la vuelta y lo intenta una vez más, con idéntico resultado. Onisen es intangible.

El saiyajín lo intenta otra vez. Y una vez más.

– “Ni siquiera puedes…” – presume el androide.

Ya sin fuerzas, el saiyajín conecta un golpe en el abdomen del androide.

– “…tocarme.” – acaba el androide, extrañado.

La sorpresa parece adueñarse tanto del saiyajín como de Onisen.

– “¿Eh?” – se preguntan ambos.

Trunks se quita a Dabra de encima y esboza una sonrisa esperanzadora.

– “¡¡MAMÁ LO HA CONSEGUIDO!!” – exclama el hijo de Bulma.

La sorpresa de Vegeta se torna una sonrisa orgullosa.

En la Tierra, frente al ordenador, Bulma sonríe igual que su hombre.