OLD MAN GOHAN // Capítulo 49: Tocando fondo

OMG // Capítulo 49: Tocando fondo 
En la Atalaya de Kamisama, Son Gohan se enfrenta a su pasado. El guerrero de aspecto desaliñado que tiene delante le atormenta con su presencia.

– “Tu corazón es oscuro” – le dice el guerrero. – “Has sufrido demasiado. Eres un juguete roto.”
– “Mis amigos me necesitan.” – responde Gohan. – “Tengo que librarme de ti.”
– “Yo soy tú” – sonríe el luchador sombrío. – “No puedes eliminarme.”
– “No” – responde Gohan. – “Ya no formas parte de mí. He superado esa etapa de mi vida.”
– “No puedes borrar todo lo que te ha sucedido.” – insiste el otro Gohan. – “Tus amigos y tu familia han muerto. Muchos lo han hecho para salvarte. Y tú te escondiste como un cobarde. Igual que haces ahora.”
– “No me escondo.” – responde Gohan. – “Cuando te haya eliminado podré enfrentarme a Babidí.”
Son Gohan intenta transformarse en Súper Saiyajín, pero fracasa. Su sombra sonríe.

– “Sin mí no eres nada.” – se burla su rival. – “Necesitas mi ira y mi odio para poder desatar tu poder.”
– “Maldita sea…” – lamenta Gohan.
– “Deja que yo tome el mando.” – insiste el Gohan oscuro. – “Yo eliminaré a Babidí.”
Son Gohan se pone en guardia.

– “Tengo que derrotarte” – dice Gohan, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Como desees” – responde su rival, transformándose en Súper Saiyajín.
Una gran explosión hace temblar el palacio de la atalaya. Mr. Popo, temiendo lo peor, corre a socorrer a Gohan.
Al entrar en la sala, Popo encuentra al mestizo tumbado en el suelo, inconsciente. El ayudante de Kamisama lo agarra y lo arrastra fuera del palacio para que pueda respirar aire fresco.
Tras unos minutos, el saiyajín recobra la consciencia.

– “¿Qué ha pasado?” – despierta Gohan.
– “Son Gohan, ¿eres tú?” – le pregunta Mr. Popo mientras le fuerza a abrir los ojos y examina sus pupilas.
– “Soy yo, soy yo” – responde Gohan. – “Creo que sigo siendo yo.” 
– “Temía que hubieras perdido el control” – suspira aliviado Mr. Popo.
Gohan recuerda lo sucedido y agacha la cabeza desanimado. 

– “No soy rival para él” – murmura Gohan. – “Ni siquiera puedo transformarme en Súper Saiyajín para enfrentarme a él.”
– “¿Súper Saiyajín?” – dice Popo con cierto desprecio. – “¿De verdad crees que eso es lo que te hace fuerte?”
– “¿Cómo dices?” – se extraña Gohan. 
– “Transformaciones, poder bruto… No. Eso no es verdadera fuerza.” – añade Popo.
– “¿De qué estás hablando?” – pregunta Gohan.
– “¿Crees que el poder de tu padre residía en eso?” – le dice Popo. – “Son Goku luchaba con el corazón. Ese era el origen de su fuerza.”
Son Gohan se queda enmudecido recapacitando sobre las palabras de Mr. Popo.

– “Eres un guerrero asombroso, pero estás muy lejos de ser un maestro de las artes marciales…” – le regaña Popo.  – “Hoy descansa.” – añade. – “Mañana empezaremos por lo básico.” – afirma antes de marcharse hacia el palacio.
Mientras tanto, en la Tierra, Videl, Shapner e Ikose viajan a Villa Aru.

– “¿Hasta dónde llega el complot de Silver?” – se pregunta Videl, que desconoce el alcance de la rebelión.
– “Si pudiéramos contactar con el General Satán o con la Coronel Suno…” – murmura Ikose.
– “Conociendo a Silver, no ha empezado nada que no pueda controlar.” – responde Shapner. – “Lo más prudente es pensar que estamos solos y no confiar en nadie.”
– “Esperemos que Pocawatha pueda…” – pero de repente Videl se queda callada al divisar una columna de humo en el horizonte. 
– “Eso es…” – titubea Ikose.
– “No… No puede ser…” – dice Videl preocupada.
Videl empieza a correr hacia esa dirección perseguida por sus amigos.

– “¡Espera, Videl!” – le grita Shapner. – “¡No seas imprudente!”
En otro punto del mapa, Punta y Bacterian navegan hacia Isla Papaya, dispuestos a llevar a cabo el trato que han hecho con la Coronel Suno y recuperar la ruta marítima del Sur.

– “Ha llegado un mensaje de la base” – anuncia Punta. – “Son… ¿Órdenes?” – se extraña el pirata. – “Creo que no han entendido el trato. Y lo firma un tal General Pamput…”
– “¿Y quién es ese?” – pregunta Bacterian. – “Dile que solo hablaremos con Suno. No estamos bajo su mando. Esto es solo una colaboración.”
– “Dice que la Coronel Suno ha sido relevada del puesto y que debemos cumplir las órdenes o seremos perseguidos…” – dice incrédulo Punta.
– “Esto no me gusta…” – murmura Bacterian.
De repente, un holograma se activa en el centro de mando del barco.

– “Soy el General Pamput” – anuncia el holograma. – “¿Hay algún problema con las órdenes?” – pregunta.
– “Sí” – responde sonriendo Bacterian. – “Que somos piratas y no os obedecemos.”
– “¿Dónde está Suno? ¿Y Videl?” – pregunta Punta.
– “La Sargento Videl y la Coronel Suno han sido relevadas del puesto y acusadas de traición. Se han sublevado contra el nuevo Comandante.” – explica Pamput. 
– “¿Traición?” – se extraña Punta.
– “¿Nuevo Comandante?” – murmura Bacterian.
– “El Comandante Silver es ahora quien dirige el Ejército Real” – responde el General.
– “Necesitaremos una explicación mejor si quiere que…” – dice Bacterian.
– “Parece que no lo entienden.” – le interrumpe Pamput. – “Si no cumplen las órdenes, todo el peso de la…”
– “Creo que es usted quien no se entera” – le detiene Bacterian. – “Pero yo se lo explico.”
El Capitán Bacterian agarra el micrófono, se lo mete en la parte trasera de sus pantalones y libera una sonora flatulencia que enmudece al General y a todos los presenten en la sala de comunicaciones del Ejército Real.

– “Cambio y corto.” – dice Bacterian antes de apagar la radio.
Punta y los piratas estallan en una enorme carcajada.

– “Sabéis lo que esto significa, ¿no?” – sonríe Bacterian.
– “Creo que tendremos que cambiar nuestros plantes…” – responde Punta.
– “Así es” – responde Bacterian. – “Será mejor que intentemos hablar con el Rey Chappa”.
En la Capital del Oeste, bajo la lluvia, Erasa y Norimaki se escabullen entre los callejones de la ciudad.

– “¡Vamos, Doctor!” – susurra Erasa. – “¡Tenemos que salir de la ciudad lo antes posible!”

Norimaki detiene a Erasa agarrándola del brazo.

– “Escúchame, muchacha” – dice el Senbei. – “Pase lo que pase, esto no puede caer en manos de esos cerdos” – le dice mostrándole un pequeño disco de almacenamiento externo.
– “¡¿Ha robado los datos?!” – dice Erasa algo asustada. – “¡No dejarán de perseguirnos!”
– “¡No dejaré que esos canallas se queden con mis investigaciones y las de  la Corporación Cápsula!” – responde el Doctor.
– “Maldita sea…” – claudica Erasa. – “¡Sigámonos! – dice mientras tira del brazo de Senbei. – “El mar es nuestra mejor opción… Debemos llegar hasta la ruta marítima del Sur.”
– “¡¿La ruta del Sur?!” – se asusta Norimaki.
– “Prefiero jugármela con el Rey Chappa que con Silver” – responde Erasa.
Videl y los demás ya han llegado a Villa Aru. Todos se quedan inmóviles al ver el desolado paisaje. La aldea ha sido destruida por completo. Varios incendios aún siguen activos y decenas de cadáveres inundan las calles.

– “¿El Ejército Real ha hecho esto?” – se pregunta Ikose.
– “Malditos bastardos…” – dice Shapner mientras aprieta con rabia sus puños.
En la plaza central, un cadáver cuelga de una soga atada a la rama de un árbol. Videl se acerca al cuerpo y se arrodilla frente a él, recogiendo una pluma del suelo y encerrándola entre sus manos, mientras varias lágrimas se deslizan por su rostro.
Shapner se acerca a la Sargento e intenta reconfortarla colocando la mano en su hombro.

– “Lo pagarán…” – murmura Shapner. – “Se lo haremos pagar.”
Las horas pasan y cae la noche. Nuestros amigos se han adentrado en el bosque en dirección al Monte Frypan y han acampado alrededor de una fogata.

– “¿Qué hacemos ahora? ¿Quién puede ayudarnos?” – pregunta Ikose.
– “Sólo se me ocurre una persona” – responde Shapner.
– “Pilaf…” – murmura Ikose.
– “Su fortaleza ha resistido los ataques del Ejército Real hasta ahora” – dice el Teniente. – “Sus tropas sufrieron un duro golpe en nuestro enfrentamiento en el Norte, pero seguro que ese renacuajo vuelve a estar listo para defenderse. Sin duda es nuestra mejor opción.”
Videl se ha alejado del campamento y mira al cielo apretando la pluma de Pocawatha contra su corazón.

– “¿Dónde estas, Son Gohan?” – suspira al viento. – “Te necesitamos.”
Mientras tanto, en la Atalaya de Kamisama, Son Gohan se encuentra en el borde de la plataforma, contemplando melancólico la Tierra cubierta por el manto de oscuridad que proporciona la noche. 

DBSNL // Capítulo 69: Luna llena

DBSNL // Capítulo 69: Luna llena
“¿Qué temes, saiyajín?”
Spade y Jaco se miran con recelo, mientras Mirai Trunks se acerca a ellos para darles las gracias por su ayuda.

– “Hay que ganar el torneo, chico” – le responde tajante Spade. – “No somos amigos”.
– “Cuando esto termine, responderás ante la justicia” – le recuerda Jaco al furtivo, pero esta vez su tono no es tan severo como en su anterior encuentro.
De la nada aparece Nigrissi, transformado en Fridge, y golpea a Spade por la espalda, lanzándole contra el cuerpo inerte de Bérgamo, que es arrastrado hasta el límite del ring y cae a la nada; desapareciendo.

– “¡Spade!” – exclama Jaco, preocupado por el cazador, que puede haber resultado eliminado.
Pero Mirai Trunks le ha alcanzado en el último instante y ha evitado que salga del ring agarrándole del pie.
El luchador del Universo 1 ha aprovechado la distracción para atacar al Universo 5.
Jaco le hace retroceder de una patada, pero Nigrissi le agarra del pie y lo estampa contra el suelo.
Mirai Trunks se lleva la mano a la espalda para agarrar su espada.

– “Maldita sea” – murmura al darse cuenta de que ésta se ha desvanecido junto al cuerpo de Bérgamo.

En ese momento, Nasjorin aparece y golpea a Nigrissi, apartándole de Jaco.

El guerrero del Universo 1, al verse superado de nuevo, vuelve a escabullirse.
Lejos de allí, Son Gohan está inmerso en la oscuridad creada por el mago Salabim, que usa la misma técnica que intentó utilizar contra Zamas.

– “¿Qué temes, saiyajín?” – dice la voz del mago, que busca entre los recuerdos de Gohan.
Son Gohan se agarra la cabeza con las dos manos y grita de dolor.

– “¡Sal de mi cabeza!” – exclama el mestizo.
Son Gohan ve ante él como una silueta hecha de niebla negra, borrosa, va cambiando de forma. Primero muestra a Raditz, después a Piccolo, a Nappa y Vegeta, a Freezer y su ejército, a los androides #19 y #20, los #16, #17 y #18, Cell y sus Cell Jr, Majin Bu y Babidí…

– “Parece que superaste esos miedos…” – insiste el mago. – “Pero, ¿qué temes ahora?”
Son Gohan intenta luchar contra la magia del brujo, pero parece incapaz de expulsarle de su mente.

– “¡Ya veo!” – dice el mago. – “¡No temes por tu vida, sino por la de los demás!”
Ante él, el mago le muestra las muertes de sus amigos. Yamcha contra el Saibaman; Chaoz, Ten y Piccolo contra Nappa, Goku siendo torturado por Vegeta transformado en ozaru; Krilín corneado por Freezer, Piccolo siendo torturado por el tirano, Krilín estallando en Namek, los Cell Jr divirtiéndose con sus amigos en los Cell Games, la cabeza del #16 siendo aplastada por Cell, Spopovich maltratando a Videl…

– “¡Detente!” – grita Gohan, que revive cada momento como si estuviera sucediendo.
– “¡Eso es!” – exclama Salabim. – “¡La chica! ¿La quieres?”
– “¡No la toques! ¡Déjala!” – grita Gohan.
– “¡Y tienes una hija!” – dice el mago, que le muestra a Videl llevando a Pan en brazos.
– “¡Ni se te ocurra ponerles la mano encima!” – insiste Gohan.
Los ángeles contemplan la escena desde las alturas.

– “Parece que Salabim va a doblegar a vuestro chico, Whis.” – se burla Vados.
– “Tu mago está jugando con fuego” – responde el ángel. 
– “¿Qué quieres decir?” – se extraña ella.
– “Si lo que he oído del chico es cierto, creo que el plan de tu brujo puede salir terriblemente mal” – dice Whis con una media sonrisa.
Salabim sigue jugando con la mente de Gohan.

– “¡Temes que desaparezcan!” – dice mostrándole a su familia desvaneciéndose. – “¡Espera!” – exclama el mago que parece haber descubierto algo más. – “No solo temes que mueran, ¡temes ser la causa! ¡Temes el lado salvaje que guardas en tu corazón de saiyajín!”
De repente, algo extraña al brujo.

– “¿Qué clase de recuerdo es este?” – murmura Salabim.
El mago ve en un recuerdo de Gohan, desde una perspectiva extraña, como si estuviera a mucha altura.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta el brujo.
En el recuerdo, Gohan está lanzando una enorme roca a Vegeta.

– “¿Temes transformarte en esa cosa?” – dice el brujo. – “¡Porque tu padre mató a su abuelo así! ¡Qué interesante! Entonces a lo que temes… ¡es a esto!” – dice mientras las sombras se concentran frente a Gohan.
Salabim le muestra una imagen de la luna llena.
Gohan aleja las manos de su cara y alza la mirada para contemplar la luna.

– “¡Jajaja!” – ríe el mago. – “¿Este es tu mayor temor?”
El mestizo esboza una ligera sonrisa.

– “Y debería ser el tuyo” – murmura ante la sorpresa del mago.
El corazón de Gohan empieza a latir cada vez más fuerte y sus ojos se quedan fijos en la luna. Su cola parece reaccionar ante la visión.

– “¿Qué está pasando?” – se extraña el brujo.
La visión de un ozaru rugiendo expulsa al mago de la mente de Gohan.

– “¡AH!” – grita el mago asustado, que se traba con su túnica y cae de espaldas.
Vados contempla atónita la escena.

– “Te lo dije” – dice Whis.
– “¡WOW!” – exclama Zeno entusiasmado.
Gohan empieza a transformarse, pero parece recobrar la conciencia de repente y luchar contra la transformación.
Piccolo observa a Gohan.

– “Vamos, Gohan” – murmura el namekiano. – “Puedes hacerlo.”
Los colmillos de Gohan crecen y su cuerpo se cubre de un vello marrón que pronto se vuelve dorado. El blanco de sus ojos se inunda de un color rojo intenso que un instante después retrocede para convertirse en unas ojeras rojas, y sus cejas desaparecen a la vez que crece su cabellera.
Todos los combates se detienen ante tal explosión de poder.

– “¿Qué? ¿Es el hijo de Goku?” – exclama Freezer.
– “¿Ese ki gigantesco es Son Gohan?” – se sorprende Cell.
– “¡Que poder tan extraordinario!” – exclama Vegeta. – “¡Es superior a tu Súper Saiyajín 3!” – le dice a Goku.
Son Goku contempla orgulloso a su hijo.

– “Eso, Vegeta, es el verdadero Súper Saiyajín 3” – responde el saiyajín.


Dibujado por Ipocrito

ESPECIAL DBSNL /// Justice // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente

Justice / Parte I: Un Kaioshin diferente
¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?
 
 
Un joven Kaioshin del Norte se encuentra retozando en la hierba del Planeta Sagrado cuando percibe una extraña perturbación en el aire.
– “¿Qué ocurre?” – murmura mientras escruta su alrededor.
De repente, una tormenta eléctrica se desata sobre él y una figura empieza a definirse ante sus ojos.
– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta el Kaioshin. – “¡Muéstrate!”
Un rayo cae frente al joven Kaioshin, que cae de espaldas sobresaltado.
Al alzar de nuevo su mirada, frente a él se encuentra el Dai Kaioshin.
– “¿Maestro?” – murmura extrañado el Kaioshin del Norte.
– “Escúchame, Madas” – le dice el Supremo Kaioshin mientras la tormenta se calma ligeramente. – “No tengo mucho tiempo. He usado el Anillo Toki para poder avisaros de lo que va a suceder.”
El Kaioshin escucha atentamente las palabras de su maestro.
– “El Hakaishin va a traicionarnos.” – continúa el Dai Kaioshin.
– “¿El señor Kawa?” – dice incrédulo el joven Dios.
– “Eres el único en quien confío, Madas.” – responde su maestro. – “Tienes que evitar que se haga con el control del Universo.”
– “Pero señor, ¿qué puedo hacer yo?” – pregunta Madas, abrumado por tanta responsabilidad.
– “Hallarás la manera.” – responde el Dai Kaioshin. – “No dejes que nadie te detenga. Ni siquiera yo.”
La tormenta se reactiva y la figura del Dios empieza a difuminarse.
– “¡Espere!” – grita Madas desesperado. – “¡Tengo muchas preguntas!”
– “Confío en ti” – añade el Dios antes de desaparecer.
El cielo vuelve a la calma. Madas parece estar en estado catatónico, intentando dar sentido a lo que acaba de ocurrir.
En ese instante, el Dai Kaioshin del presente aparece a su espalda.
– “¿Estás bien, Madas?” – pregunta el Dios. – “¿Qué ha pasado? He notado algo extraño. ¿Estabas hablando con alguien?”
– “Con… con usted” – responde el Kaioshin del Norte tartamudeando. – “Hablaba con usted”.
El joven Kaioshin le cuenta a su maestro lo que acaba de presenciar.
– “Extraño…” – murmura el Dai Kaioshin. – “¿Tan grave es lo que sucederá, que me veré forzado a saltarme las normas?”
– “Maestro, esto es lo que usted me ha dicho” – le explica Madas. – “Tenemos que hacer algo”.
– “Algo de tal magnitud sobrepasa nuestras capacidades” – responde su maestro. – “Será mejor comunicárselo al Rey Enma”.
El Dai Kaioshin decide contar lo sucedido al resto de Kaioshin, y después, viajar al Más Allá con el Kaioshin del Norte para explicar la situación al juez; mediador entre los Kaioshin y el Hakaishin.
– “Ya veo…” – reflexiona el Rey Enma. – “Lo siento, pero no puedo intervenir por algo que aún no ha ocurrido.”
– “¡Tiene que creerme!” – le insiste Madas. – “¡Tiene que hacer algo!”
– “¡Madas! ¡No puedes dirigirte así al Rey Enma!” – le reprocha el Dai Kaioshin.
– “¡No puedo callarme y ver como os quedáis de brazos cruzados!” – estalla el Kaioshin del Norte. – “¡Tenéis que destituir al Hakaishin hasta que todo se haya aclarado!”
– “¡No me digas como hacer mi trabajo!” – exclama el Rey Enma poniéndose en pie.
– “¡Pues hágalo bien!” – le responde Madas.
– “¡Silencio, Madas!” – insiste el Dai Kaioshin.
– “¡Debemos informar al señor Zeno!” – pide el Kaioshin del Norte.
– “¡Basta!” – grita el juez.
De repente, se escucha un sonido de pisadas en el puesto fronterizo y el Hakaishin, de aspecto felino y musculoso, entra en la habitación.
– “¿Habéis organizado una reunión sin mí?” – dice claramente molesto.
– “Señor Kawa, justo ahora íbamos a llamarle” – se excusa el Rey Enma mientras vuelve a tomar asiento.
– “¿Y qué asunto requiere la atención de los Dioses?” – pregunta el Kawa.
– “Al parecer, el Dai Kaioshin del futuro se ha personado ante el Kaioshin del Norte para advertirle de una futura amenaza”.
– “Interesante…” – murmura el Hakaishin. – “¿Y qué amenaza es esa?”
– “Usted” – responde Madas desafiante.
Kawa clava su aterradora mirada en Madas.
– “¿Cómo dices?” – le pregunta amenazante.
– “Dice que debemos tener cuidado porque usted pretende traicionarnos” – interviene el Dai Kaioshin.
– “Mmmm…” – reflexiona el Hakaishin.
– “No se preocupe” – dice el Rey Enma algo nervioso. – “No podemos dar crédito a unas acusaciones tan…”
– “Yo le creo” – le interrumpe Kawa ante la sorpresa de todos. – “Sean o no ciertas sus acusaciones, el hecho es que el Dai Kaioshin ha hecho un uso indebido del Anillo Toki para cambiar el pasado. Algo que está absolutamente prohibido.” – sentencia el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se queda petrificado ante tal veredicto, mientras el Hakaishin Kawa alza su mano hacia el Dios, colocando su palma a escasos centímetros del Supremo Kaioshin.
– “Hakai” – murmura el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin se desintegra frente a la mirada aterrada de Madas y el Rey Enma.
– “¡Señor Kawa!” – exclama el Rey Enma, que se levanta asustado, haciendo que su silla se caiga hacia atrás. – “¡Usted no podía tomar una decisión tan…!”
El Hakaishin se eleva hasta colocarse sobre la mesa del juez.
– “Habéis confabulado contra el vigente Hakaishin a sus espaldas.” – dice el Dios, que apunta con la palma de su mano al Rey.
El Rey Enma da un paso atrás. Sus piernas tiemblan de pánico.
– “Señor Kawa… No puede…” – titubea el juez. – “El Más Allá…”
– “No lo necesito” – sentencia antes de hacer desaparecer también al Rey.
Madas echa a correr hacia la salida, cruzándose con el aprendiz de Hakaishin, Gin, que mira a su maestro esperando la orden.
– “Acaba con él” – le comanda el Hakaishin.
En el planeta de Kaiosama, este observa lo ocurrido.
– “Que desastre…” – se lamenta el Kaio del Norte.
Gin sale tras Madas y, superándole en velocidad, se sitúa frente a él.
– “Es el fin de vuestra era, Kaioshin” – sonríe el aprendiz en tono chulesco.
En ese momento, las nubes amarillas de los alrededores se lanzan sobre Gin, estorbándole e impidiéndole ver nada.
– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el joven Madas.
– “¡Ven conmigo!” – le dice una voz femenina y anciana a su lado, ofreciéndole la mano.
Madas la toma sin pensar y es teletransportado en un instante al Planeta Sagrado.
Al llegar, se da cuenta de que su salvadora es la vieja bruja que se encarga de conectar el Más Allá con el mundo de los vivos.
– “Gracias, anciana” – dice Madas.
– “No hay de qué” – responde ella. – “No podía dejar que hicieran daño a un joven tan apuesto” – añade coqueta.
El Kaioshin del Norte se deja caer de rodillas, abatido por la situación.
– “Está sucediendo…” – murmura el Dios. – “Lo que me advirtió el Dai Kaioshin del futuro…”
– “Así es” – dice ella.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende él al escucharla. – “¿Acaso sabes algo?”
– “Pero, ¿tú que te crees?” – responde haciéndose la ofendida. – “Soy una bruja.”
– “Y dime, ¿qué puedo hacer?” – pregunta desesperado el Kaioshin.
– “Dame uno de tus pendientes” – responde la vieja bruja con una pícara sonrisa.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin Kawa y su aprendiz Gin han tomado el control del lugar, acabando con centenares de trabajadores.

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Dibujado por Ipocrito
– “Ha sido fácil” – dice Gin.
– “¿Y tú temías la intervención de Zeno?” – se burla Kawa. – “Hace tiempo que no le importa lo que ocurre en el Universo”.
– “¡No tan rápido!” – dice una voz.
Kawa y Gin se dan la vuelta y ven ante ellos a los Kaioshin del Sur, Este y Oeste.
– “Deténgase, señor Kawa” – dice la Kaioshin del Sur.
– “Esto es una locura.” – añade el Kaioshin del Este. – “No puede seguir adelante”.
El Hakaishin estalla en una carcajada.
– “¡JAJAJA!” – ríe el Dios. – “¿Y vais a detenerme?”
– “¿Os rebeláis contra el Hakaishin?” – añade Gin en tono burlesco.
Los Kaioshin se ponen en guardia, listos para pelear, a pesar de conocer que su oponente les supera sobradamente.
– “Espero que sepas lo que haces, Madas” – piensa el Kaioshin del Oeste.
En el planeta de los Kaioshin, Madas sigue discutiendo con la bruja.
– “¿Conoces el poder de los Pothala? ¿Quieres que nos fusionemos?” – se sorprende el Kaioshin del Norte.
– “Lo entenderás todo cuando seamos uno, muchachito” – dice ella. – “Pero, créeme. Es nuestra única opción.”
Madas medita un instante, pero su pensamiento es interrumpido al sentir la pelea entre sus compañeros y el Hakaishin.
– “¡Maldita sea!” – exclama el Kaioshin. – “¡Está bien! Aquí lo tienes.” – dice entregándole su pendiente derecho.
La vieja bruja se coloca el pendiente.
– “¡Vamos allá!” – exclama emocionada.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin ya ha acabado con los Kaioshin.
– “Qué inútiles” – se burla Gin.
Pero el Dios de la destrucción parece que percibe algo extraño.
– “¿Has notado eso?” – dice Kawa, que ha percibido el cambio en la energía de Madas. – “Ese Kaioshin del Norte…” – refunfuña.
En el Planeta Sagrado, la fusión ya ha tenido lugar y el Kaisohin observa que su aspecto y poder han cambiado.
– “¡Ah! ¡Estoy arrugado!” – exclama asustado. – “Pero… Qué extraño… No sé muy bien quién soy…” – dice mientras contempla sus marchitadas manos. – “Pero sé lo que debo hacer.” – añade apretando los puños con determinación.
El Kaioshin desaparece en un abrir y cerrar de ojos, justo cuando el Hakaishin llegaba al planeta.
– “Maldita sea… ¡Estaba aquí hace un momento!” – se lamenta Kawa.
– “No se preocupe, maestro.” – le tranquiliza Gin. – “¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?”
El Kaioshin del Norte llega a un hermoso jardín, en un planeta gigantesco y precioso, pero que parece desierto; como si hubiera sido abandonado de repente.
– “Bienvenido a mi planeta, venerable Kaioshin” – le dice un anciano.
– “Gran Kaio” – saluda Madas con una reverencia. – “Necesito su ayuda”.
– “Tendrá toda la que precise” – responde el Kaio. – “¿En qué podemos servirle los Kaio?”
– “Necesito que localicen a los mejores guerreros de cada galaxia.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Buscamos a alguien capaz de derrotar a un Hakaishin”.

ESPECIAL DBSNL // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente

Especial DBSNL // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente
¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?


Un joven Kaioshin del Norte se encuentra retozando en la hierba del Planeta Sagrado cuando percibe una extraña perturbación en el aire.

– “¿Qué ocurre?” – murmura mientras escruta su alrededor.
De repente, una tormenta eléctrica se desata sobre él y una figura empieza a definirse ante sus ojos.

– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta el Kaioshin. – “¡Muéstrate!”
Un rayo cae frente al joven Kaioshin, que cae de espaldas sobresaltado.
Al alzar de nuevo su mirada, frente a él se encuentra el Dai Kaioshin.

– “¿Maestro?” – murmura extrañado el Kaioshin del Norte.
– “Escúchame, Madas” – le dice el Supremo Kaioshin mientras la tormenta se calma ligeramente. – “No tengo mucho tiempo. He usado el Anillo Toki para poder avisaros de lo que va a suceder.”
El Kaioshin escucha atentamente las palabras de su maestro.

– “El Hakaishin va a traicionarnos.” – continúa el Dai Kaioshin.
– “¿El señor Kawa?” – dice incrédulo el joven Dios.
– “Eres el único en quien confío, Madas.” – responde su maestro. – “Tienes que evitar que se haga con el control del Universo.”
– “Pero señor, ¿qué puedo hacer yo?” – pregunta Madas, abrumado por tanta responsabilidad.
– “Hallarás la manera.” – responde el Dai Kaioshin. – “No dejes que nadie te detenga. Ni siquiera yo.”
La tormenta se reactiva y la figura del Dios empieza a difuminarse.

– “¡Espere!” – grita Madas desesperado. – “¡Tengo muchas preguntas!”
– “Confío en ti” – añade el Dios antes de desaparecer.
El cielo vuelve a la calma. Madas parece estar en estado catatónico, intentando dar sentido a lo que acaba de ocurrir.
En ese instante, el Dai Kaioshin del presente aparece a su espalda.

– “¿Estás bien, Madas?” – pregunta el Dios. – “¿Qué ha pasado? He notado algo extraño. ¿Estabas hablando con alguien?”
– “Con… con usted” – responde el Kaioshin del Norte tartamudeando. – “Hablaba con usted”.
El joven Kaioshin le cuenta a su maestro lo que acaba de presenciar.

– “Extraño…” – murmura el Dai Kaioshin. – “¿Tan grave es lo que sucederá, que me veré forzado a saltarme las normas?”
– “Maestro, esto es lo que usted me ha dicho” – le explica Madas. – “Tenemos que hacer algo”.
– “Algo de tal magnitud sobrepasa nuestras capacidades” – responde su maestro. – “Será mejor comunicárselo al Rey Enma”.
El Dai Kaioshin decide contar lo sucedido al resto de Kaioshin, y después, viajar al Más Allá con el Kaioshin del Norte para explicar la situación al juez; mediador entre los Kaioshin y el Hakaishin.

– “Ya veo…” – reflexiona el Rey Enma. – “Lo siento, pero no puedo intervenir por algo que aún no ha ocurrido.”
– “¡Tiene que creerme!” – le insiste Madas. – “¡Tiene que hacer algo!”
– “¡Madas! ¡No puedes dirigirte así al Rey Enma!” – le reprocha el Dai Kaioshin.
– “¡No puedo callarme y ver como os quedáis de brazos cruzados!” – estalla el Kaioshin del Norte. – “¡Tenéis que destituir al Hakaishin hasta que todo se haya aclarado!”
– “¡No me digas como hacer mi trabajo!” – exclama el Rey Enma poniéndose en pie.
– “¡Pues hágalo bien!” – le responde Madas.
– “¡Silencio, Madas!” – insiste el Dai Kaioshin.
– “¡Debemos informar al señor Zeno!” – pide el Kaioshin del Norte.
– “¡Basta!” – grita el juez.
De repente, se escucha un sonido de pisadas en el puesto fronterizo y el Hakaishin, de aspecto felino y musculoso, entra en la habitación.

– “¿Habéis organizado una reunión sin mí?” – dice claramente molesto.
– “Señor Kawa, justo ahora íbamos a llamarle” – se excusa el Rey Enma mientras vuelve a tomar asiento.
– “¿Y qué asunto requiere la atención de los Dioses?” – pregunta el Kawa.
– “Al parecer, el Dai Kaioshin del futuro se ha personado ante el Kaioshin del Norte para advertirle de una futura amenaza”.
– “Interesante…” – murmura el Hakaishin. – “¿Y qué amenaza es esa?” 
– “Usted” – responde Madas desafiante.
Kawa clava su aterradora mirada en Madas.

– “¿Cómo dices?” – le pregunta amenazante.
– “Dice que debemos tener cuidado porque usted pretende traicionarnos” – interviene el Dai Kaioshin.
– “Mmmm…” – reflexiona el Hakaishin.
– “No se preocupe” – dice el Rey Enma algo nervioso. – “No podemos dar crédito a unas acusaciones tan…”
– “Yo le creo” – le interrumpe Kawa ante la sorpresa de todos. – “Sean o no ciertas sus acusaciones, el hecho es que el Dai Kaioshin ha hecho un uso indebido del Anillo Toki para cambiar el pasado. Algo que está absolutamente prohibido.” – sentencia el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se queda petrificado ante tal veredicto, mientras el Hakaishin Kawa alza su mano hacia el Dios, colocando su palma a escasos centímetros del Supremo Kaioshin.

– “Hakai” – murmura el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin se desintegra frente a la mirada aterrada de Madas y el Rey Enma.

– “¡Señor Kawa!” – exclama el Rey Enma, que se levanta asustado, haciendo que su silla se caiga hacia atrás. – “¡Usted no podía tomar una decisión tan…!”
El Hakaishin se eleva hasta colocarse sobre la mesa del juez.

– “Habéis confabulado contra el vigente Hakaishin a sus espaldas.” – dice el Dios, que apunta con la palma de su mano al Rey.
El Rey Enma da un paso atrás. Sus piernas tiemblan de pánico.

– “Señor Kawa… No puede…” – titubea el juez. – “El Más Allá…”
– “No lo necesito” – sentencia antes de hacer desaparecer también al Rey.
Madas echa a correr hacia la salida, cruzándose con el aprendiz de Hakaishin, Gin, que mira a su maestro esperando la orden.

– “Acaba con él” – le comanda el Hakaishin.
En el planeta de Kaiosama, este observa lo ocurrido.

– “Que desastre…” – se lamenta el Kaio del Norte.
Gin sale tras Madas y, superándole en velocidad, se sitúa frente a él.

– “Es el fin de vuestra era, Kaioshin” – sonríe el aprendiz en tono chulesco.
En ese momento, las nubes amarillas de los alrededores se lanzan sobre Gin, estorbándole e impidiéndole ver nada.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el joven Madas.
– “¡Ven conmigo!” – le dice una voz femenina y anciana a su lado, ofreciéndole la mano.
Madas la toma sin pensar y es teletransportado en un instante al Planeta Sagrado.
Al llegar, se da cuenta de que su salvadora es la vieja bruja que se encarga de conectar el Más Allá con el mundo de los vivos.

– “Gracias, anciana” – dice Madas.
– “No hay de qué” – responde ella. – “No podía dejar que hicieran daño a un joven tan apuesto” – añade coqueta.
El Kaioshin del Norte se deja caer de rodillas, abatido por la situación.

– “Está sucediendo…” – murmura el Dios. – “Lo que me advirtió el Dai Kaioshin del futuro…”
– “Así es” – dice ella.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende él al escucharla. – “¿Acaso sabes algo?”
– “Pero, ¿tú que te crees?” – responde haciéndose la ofendida. – “Soy una bruja.”
– “Y dime, ¿qué puedo hacer?” – pregunta desesperado el Kaioshin.
– “Dame uno de tus pendientes” – responde la vieja bruja con una pícara sonrisa.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin Kawa y su aprendiz Gin han tomado el control del lugar, acabando con centenares de trabajadores.

Dibujado por Ipocrito

– “Ha sido fácil” – dice Gin.
– “¿Y tú temías la intervención de Zeno?” – se burla Kawa. – “Hace tiempo que no le importa lo que ocurre en el Universo”.
– “¡No tan rápido!” – dice una voz.
Kawa y Gin se dan la vuelta y ven ante ellos a los Kaioshin del Sur, Este y Oeste.

– “Deténgase, señor Kawa” – dice la Kaioshin del Sur.
– “Esto es una locura.” – añade el Kaioshin del Este. – “No puede seguir adelante”.
El Hakaishin estalla en una carcajada.

– “¡JAJAJA!” – ríe el Dios. – “¿Y vais a detenerme?”
– “¿Os rebeláis contra el Hakaishin?” – añade Gin en tono burlesco.
Los Kaioshin se ponen en guardia, listos para pelear, a pesar de conocer que su oponente les supera sobradamente.

– “Espero que sepas lo que haces, Madas” – piensa el Kaioshin del Oeste.
En el planeta de los Kaioshin, Madas sigue discutiendo con la bruja.

– “¿Conoces el poder de los Pothala? ¿Quieres que nos fusionemos?” – se sorprende el Kaioshin del Norte.
– “Lo entenderás todo cuando seamos uno, muchachito” – dice ella. – “Pero, créeme. Es nuestra única opción.”
Madas medita un instante, pero su pensamiento es interrumpido al sentir la pelea entre sus compañeros y el Hakaishin.

– “¡Maldita sea!” – exclama el Kaioshin. – “¡Está bien! Aquí lo tienes.” – dice entregándole su pendiente derecho.
La vieja bruja se coloca el pendiente.

– “¡Vamos allá!” – exclama emocionada.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin ya ha acabado con los Kaioshin.

– “Qué inútiles” – se burla Gin.
Pero el Dios de la destrucción parece que percibe algo extraño.

– “¿Has notado eso?” – dice Kawa, que ha percibido el cambio en la energía de Madas. – “Ese Kaioshin del Norte…” – refunfuña.
En el Planeta Sagrado, la fusión ya ha tenido lugar y el Kaisohin observa que su aspecto y poder han cambiado.

– “¡Ah! ¡Estoy arrugado!” – exclama asustado. – “Pero… Qué extraño… No sé muy bien quién soy…” – dice mientras contempla sus marchitadas manos. – “Pero sé lo que debo hacer.” – añade apretando los puños con determinación.
El Kaioshin desaparece en un abrir y cerrar de ojos, justo cuando el Hakaishin llegaba al planeta.

– “Maldita sea… ¡Estaba aquí hace un momento!” – se lamenta Kawa.
– “No se preocupe, maestro.” – le tranquiliza Gin. – “¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?”
El Kaioshin del Norte llega a un hermoso jardín, en un planeta gigantesco y precioso, pero que parece desierto; como si hubiera sido abandonado de repente.

– “Bienvenido a mi planeta, venerable Kaioshin” – le dice un anciano.
– “Gran Kaio” – saluda Madas con una reverencia. – “Necesito su ayuda”.
– “Tendrá toda la que precise” – responde el Kaio. – “¿En qué podemos servirle los Kaio?”
– “Necesito que localicen a los mejores guerreros de cada galaxia.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Buscamos a alguien capaz de derrotar a un Hakaishin”.